"(...) La receta para la desigualdad
Algo muy semejante está
ocurriendo con la desigualdad. El tema ha aparecido en el debate público
y se está tomando conciencia de su gravedad, pero a la hora de ponerle
remedio las respuestas son mucho más dubitativas. En parte porque se no
ve como un problema en sí mismo, en parte porque cuando se toma en serio
se ofrecen recetas perjudiciales.
Gita Gopinath, economista jefa del FMI, ha señalado, en una entrevista
publicada en 'El País', que “las políticas fiscales domésticas tienen
hoy la tarea principal de corregir la desigualdad, quizá el efecto más
indeseable de la crisis financiera”.
Pero corregir la desigualdad, como
bien explica un editorial del mismo medio, tiene una traducción peculiar, la de “promover
una reforma fiscal profunda cuyo propósito sea aumentar la recaudación
del Estado a niveles que le permitan apuntalar la estabilidad financiera
pública”.
Un doble error, de nuevo, resaltado por la decisión del
PSOE de olvidarse del impuesto a los millonarios que había anunciado: se
aumentará la fiscalidad por vía directa para las clases medias y medias
bajas, y la indirecta para los demás, lo que perjudica especialmente a
los estratos con menos recursos.
Es decir, se trata de que la mayoría de
los ciudadanos, y más aún los que están en peor situación, deban
asegurar la estabilidad financiera y con ella el pago de la deuda y sus
intereses. Una manera extraña de redistribución hacia arriba.
En ese contexto, las poblaciones occidentales sufren también la presión privada. La insistencia de los grandes accionistas
para alcanzar mayores rentabilidades ha creado una estructura
perniciosa, en la que los estratos inferiores de la pirámide económica
acaban siendo los principales afectados
Ocurrió con los salarios:
cada vez que había que aumentar los beneficios se externalizaban
trabajos para conseguir menores costes o se sustituían empleados por
otros más baratos, además de despedir a cuadros intermedios.
También se operó sobre la cadena,
presionando a los proveedores para alcanzar los objetivos, y por
supuesto a los clientes. En sectores donde hay pocos operadores los
precios de los bienes o servicios han aumentado, como siempre ocurre con
los monopolios y los oligopolios. Esto tiene mucho que ver con la
subida de los precios de bienes esenciales.
Como consecuencia de estos factores,
y deberíamos tomar nota de ello, el margen se está acabando.
Pero no el
que habitualmente se tiene en consideración, el del Estado, sino el de
los ciudadanos.
Estamos atrapados entre la presión pública y la privada,
entre el aumento del coste de la vida y unos ingresos que no crecen, entre un presente inestable y un futuro incierto.
El momento español
En esa tesitura, los mensajes que recibimos no inducen al optimismo.
Buena parte de las distorsiones que sufren los sistemas nacen de la
incapacidad de sus élites para reconocer los problemas y ponerlos una
solución, y este es, desde luego, el momento europeo.
Y
también el español. La receta del PSOE irá ligada a subidas de
impuestos, más flexibilización del mercado laboral, más estabilidad
financiera y más dificultades para las pymes, ya sea con la excusa de combatir la desigualdad o el cambio climático, o con la de cuadrar las cuentas.
Al mismo tiempo, se fomentarán las concentraciones y se continuarán
promoviendo mercados oligopolítsicos, lo cual hará la situación más
difícil. Y nada de lo que ha dicho el partido que podría gobernar en
lugar de los socialistas (o con él), el PP, va en otra dirección. Más al contrario. (...)
La realidad es obvia: cuando la presión sobre las poblaciones aumenta, siempre aparecen consecuencias políticas, tomen la forma que tomen. Pero en lugar de corregir las disfunciones, se está añadiendo gasolina al fuego, a menudo con la excusa de solucionar los problemas." (Esteban Hernández, El Confidencial, 27/10/19)
La realidad es obvia: cuando la presión sobre las poblaciones aumenta, siempre aparecen consecuencias políticas, tomen la forma que tomen. Pero en lugar de corregir las disfunciones, se está añadiendo gasolina al fuego, a menudo con la excusa de solucionar los problemas." (Esteban Hernández, El Confidencial, 27/10/19)
No hay comentarios:
Publicar un comentario