"El proyecto REC Barcelona ha puesto en funcionamiento una moneda
ciudadana en la ciudad de Barcelona. Se acaban de publicar los
resultados del periodo en que ha sido lanzado y ha estado funcionando
con financiación de la Unión europea (80%) y del Ayuntamiento de
Barcelona (20%), que ha sido un total de 13 meses: desde primeros de
octubre 2018 a finales de octubre 2019.
El informe puede encontrarse en
distintos idiomas, en los enlaces que figuran al inicio de las
referencias, al final de este documento. Mi involucración en el mismo ha
sido total hasta mediados de noviembre de 2019 que empecé un nuevo
proyecto, y desde que se consiguiera la financiación (octubre 2016),
pero su gestación empezó mucho antes, aproximadamente a principios de
2015.
Con este artículo no pretendo dar más información sobre la
experiencia sino mi propia perspectiva personal respecto al impacto que
puede tener en un futuro esta experiencia y cómo influye la forma
particular en que se ha llevado a cabo el proyecto en ello.
Esencialmente se ha tratado de una experiencia de canalización de
gasto público hacia la economía real local, usando la moneda ciudadana.
Al decir economía local, hay que entender que se trata de pymes y
micro-pymes que se gestionan independientemente de centros de decisión
externos y tienen capacidad para tomar sus propias decisiones de
aprovisionamiento, sin necesidad de contar con nadie más. La experiencia
trataba principalmente de probar si la moneda era capaz de conseguir
que se generase un aumento de transacciones económicas en el entorno
local por unidad de gasto público empleado. El resultado ha sido que
este impacto económico local del gasto público ha aumentado un 54% en 13
meses.
Para poner en contexto este resultado y entender su potencial, es
necesario tener en cuenta dos hechos que están a la orden del día:
- La emergencia climática y la necesidad de abandonar el imperativo de crecimiento económico que se deriva de ella.
- La posible emergencia del dinero digital del banco central, también
conocido como CBDC por sus siglas en inglés, que es el idioma en el que
más información se puede encontrar de él.
Una tendencia que se está
discutiendo y diseminando entre los bancos centrales, a raíz del
surgimiento del Bitcoin y los desarrollos en cadena de bloques
(Blockchain) y otras tecnologías de contabilidad descentralizada (DLT),
que consiste en generar una moneda virtual de los bancos centrales, una
especie de dinero en efectivo virtual, una alternativa al dinero digital
que se usa de forma generalizada en la actualidad, que es el dinero
bancario, o sea, el dinero creado por los bancos en forma de depósitos a
nombre de sus clientes.
Estos dos hechos tienen el potencial de combinarse de una manera
providencial, ya que no hay manera de afrontar la emergencia climática,
ni abandonar el imperativo de crecimiento económico, sin un cambio en el
modelo monetario y financiero actual, que nos obliga al crecimiento
exponencial o a entrar en recesión, de incumplir este designio.
Es importante tener en cuenta que abandonar el imperativo del
crecimiento económico no significa decrecer siempre y en todas las
circunstancias. La transición debe responder a un plan en el que se
visualice un sistema económico sostenible y se refuerce la estructura
económica subyacente a él. Sin embargo, hay tendencias en la actualidad
que van justo en contra de cualquier forma de sistema económico
sostenible.
Por ejemplo, la desertificación del medio rural, o la
concentración de los beneficios empresariales en cada vez menos grandes
empresas, debido, entre otras cosas, a la digitalización de la economía.
Según un estudio 1.(BBVA, 2019), el comercio electrónico está
suponiendo una deriva de los ingresos del sector comercial hacia
empresas cada vez más grandes y, cada vez en mayor medida, situadas
fuera del territorio nacional, con la consiguiente pérdida de ingresos
de la población local, puestos de trabajo locales, e ingresos de la
hacienda pública que esto puede suponer.
Desde mi punto de vista, crear y sostener sistemas de moneda
ciudadana local como el REC puede presentar ventajas para combatir estas
tendencias en contra y ayudar en la consecución de un modelo económico
sostenible. He resumido en varios puntos los principales cambios que
pueden arrancar gracias a una experiencia como el REC.
1. Refuerzo de la economía local y de la soberanía alimentaria.
Justo lo que no debemos decrecer es el consumo del producto local sino
aumentar en detrimento de un producto con una huella de carbono mayor.
Un sistema una moneda ciudadana que pueda canalizar el gasto público
hacia la economía local es un incentivo para llevar el consumo al
comercio local, en primer lugar, desde donde, tal como ha mostrado la
experiencia del REC, puede poco a poco “recircular” cada vez más hacia
otros agentes económicos locales y establecer una senda hacia el consumo
del producto local.
En el REC, el ratio de recirculación empezó siendo
prácticamente nulo y al cabo de 9 meses se situaba en el 33% de los
ingresos en RECs, que eran gastados de nuevo en RECs en la economía
local, en lugar de ser cambiados a euros. Al final de los 13 meses
estudiados en el informe, se comprueba que el impacto económico local
generado por el gasto público (multiplicador económico) ha aumentado un
54%, pasando de 1,91 a 2,95.
2. Medio para pagar la renta básica.
La renta básica
es una medida que cada vez tiene más defensores ante el imparable
avance de la automatización y la desmercantilización de productos de la
economía del conocimiento (Martín Belmonte, 2016). Sin embargo, lo
esencial en una renta básica no es la renta en su valor nominal sino en
su poder adquisitivo.
La propia renta básica, como demanda, debe servir
no solo para reforzar una consumo local que tienda al consumo de km cero
por razones ambientales, sino para revertir el proceso de concentración
empresarial mencionado, o de lo contrario, la falta de competencia y la
aniquilación de la economía local deflacionará el valor nominal de esta
renta en poco tiempo, sin que su financiación deje de suponer un
problema.
La renta básica de por sí no supone ningún cambio de modelo de
consumo ni de modelo productivo, pero sí tendría posibilidades de serlo
distribuida con una moneda ciudadana local, como se ha distribuido el
25% del ingreso mínimo garantizado que se ha testado en Barcelona
utilizando el REC durante el 2018 y el 2019, y acompañada de otras
medidas, como la reducción de la jornada de trabajo.
3. Un uso del CBDC al servicio de un nuevo modelo económico.
El hecho de que el sistema de pagos esté en manos de los bancos,
gracias a su capacidad de crear dinero como depósitos al dar créditos,
conduce a la financiación de la especulación, por un lado y, por otro,
obliga a los estados a rescatar a los bancos. Ambas cosas son
indeseables. Sin embargo, la transición al CBDC puede generar
inestabilidad a corto plazo en el sistema bancario actual, tal como pone
de manifiesto un artículo reciente del entorno del FMI (Gross &
Siebenbrunner, 2019).
La idea de crear un dinero en efectivo del banco
central (CBDC) pone en entredicho el futuro del sector bancario y abre
un interrogante respecto a las nuevas formas de emisión monetaria que
deben poner en circulación este tipo de dinero. Una forma en que el CBDC
puede ponerse en circulación fácilmente sería como respaldo de monedas
ciudadanas que tengan unas características mínimas que garanticen el
bien común, algo que se podría hacer sin causar disrupción alguna a
corto plazo en el sistema financiero y permitiendo la adaptación
paulatina del mismo.
De hecho, el artículo mencionado prevé una
introducción del CBDC en estas condiciones, en las que encaja esta
propuesta:
“Las reglamentaciones relativas al uso del CBDC pueden hacer frente a algunos de los riesgos para la estabilidad financiera que plantea su introducción. Aunque es concebible que un CBDC sea tratado siempre como moneda de curso legal, el soberano todavía puede restringir su uso como moneda social, según la Definición 1. Al imponer límites a la cantidad de CBDC que puede tener un individuo (limitaciones de existencias), el soberano podría restringir efectivamente su uso como depósito de valor. La imposición de límites adicionales a los volúmenes de transacciones (limitaciones de flujo) puede utilizarse para reducir su uso como medio de pago, restringiendo su uso a transacciones más pequeñas y, por lo tanto, haciéndolo más similar en su utilización al efectivo físico.”(Gross & Siebenbrunner, 2019, p. 21)
4. Tokenización de activos de la Economía social, solidaria y sostenible.
En un plano mucho más experimental, se pueden probar nuevas fórmulas de
financiación directa entre ciudadanos, materializando compromisos de
consumo frecuente y aportando transparencia y trazabilidad, entre otras
ventajas. El hecho de que la entidad gestora del REC sea asociada a una
entidad de pagos certificada en la Eurozona permite además hacerlo con
las máximas garantías para el consumidor.
Estos mecanismos pueden ser un
instrumento para la formación de capital productivo sostenible en manos
de la ciudadanía. Por ejemplo, se está estudiando su uso para que los
socios cooperativistas de FoodCoop Barcelona financien a la cooperativa
con una compra mínima inicial o períodica, con total transparencia
respecto a volúmenes totales de deuda, antigüedad de los tokens, etc.
En definitiva, convenientemente apoyados, y trabajando en
colaboración con los gobiernos locales, las monedas ciudadanas pueden
ser instrumentos muy útiles para la transición hacia un modelo económico
realmente sostenible.
REFERENCIAS: Informe REC en Castellano: https://rec.barcelona/es/los-datos-del-rec/ "
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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