30.3.20

Habrá quienes sufran o mueran, en general personas mayores o con patologías previas, o aquellas que no se encuentren en buen estado de salud, pero será el precio inevitable de refuerzo de la comunidad. Hay bajas, pero es el precio que debe pagarse para tener un mercado sano y estable. Las empresas españolas serán presa fácil cuando la pandemia haya pasado, y España estará a merced del mercado de deuda... esa es la oportunidad que esperan alemanes y holandeses, aunque signifique sacrificar a sus ancianos... total, cuestan mucho...

"Ha habido una reacción tardía en general frente al virus, por razones diferentes según los países, pero en muchos casos por simples prejuicios. (...)

Cuando estalló en Italia, se decía que la sociedad transalpina era caótica, poco adecuada culturalmente para los confinamientos, y que en el fondo algo de responsabilidad tenían. Después nos tocó a nosotros y, como de costumbre, empezamos a culparnos unos a otros.  
 Pero fuera recogimos la misma mirada de desdén que los italianos, al fin y al cabo, éramos un país del sur de Europa, y ya conocemos los estereotipos que circulan al respecto.Este aire de superioridad también puede explicar por qué los países anglosajones, así como los del norte de Europa, los de la nueva liga hanseática, están tardando tanto en reaccionar.(...)

 La política de 'id a los pubs e infectaros' de Reino Unido, la misma que siguieron EEUU y Países Bajos, entre otros, y en la que han dado marcha atrás, tenía una lógica que algunos expertos respaldaban bajo el lema 'inmunidad colectiva'. En esencia, consistía en lo siguiente: el virus circulará y cada cuerpo combatirá contra él, irá creando defensas, asimilándolo y venciéndolo con sus propios recursos. 

En esa batalla individual, habrá quienes sufran o mueran, en general personas mayores o con patologías previas, o aquellas que no se encuentren en buen estado de salud, pero será el precio inevitable de refuerzo de la comunidad. 

Puede parecer extraña, pero la hemos oído muchas veces antes aplicada a otros campos, y en especial aplicada a las crisis económicas. Cuando las cosas se tuercen, suelen desaparecer los oficios, la mano de obra y las empresas que están en peor situación, aquellas que aportan menos valor a la economía, y por lo tanto, las recesiones tienen mucho de terapéutico, ya que reorganizan la vida material y la resitúan en los sectores con más posibilidades. Hay bajas, pero es el precio que debe pagarse para tener un mercado sano y estable.

 En definitiva, que no solo se trataba de priorizar la economía sobre la salud, sino que la forma de abordar ambas cosas era la misma. El pensamiento economicista ha ido impregnando muchas esferas de la vida experta, pero que alcance también a lo sanitario en mitad de una pandemia excede lo desagradable.

 Ahora empiezan a ser conscientes del enorme error que supone y ordenan confinamientos. Sin embargo, con lo económico no ocurre lo mismo. Y tampoco es sorprendente, porque esta visión tiene dos caras, la que afecta a los débiles y la referida a los fuertes. Un ejemplo vendrá muy bien para entender cómo funcionan las cosas.

 Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH), una de las mayores y más rentables empresas mundiales, especializada en el sector del lujo, emitió bonos corporativos para financiar la compra de una firma estadounidense, la joyería Tiffany. La adquisición ascendía a 14.700 millones de euros, y los beneficios de años anteriores de la firma de Bernard Arnault le permitían adquirirla sin problema. Aun así, decidió pedir prestado, algo que suele resultar rentable a las grandes firmas, como bien sabe Apple.(...)

 Vamos a traducirlo al castellano: el BCE ayudó a que la empresa de uno de los hombres más ricos del mundo, que ha obtenido enormes ganancias en los últimos años, adquiriese otra compañía, y que lo hiciera pidiendo dinero prestado y ganando réditos con ello. Ese mismo BCE que se ha negado repetidamente a empujar la economía en una dirección que favoreciese al conjunto de los ciudadanos europeos.

 Es decir, que tenemos una visión económica, aplicada por los países anglosajones y por la liga hanseática, que al mismo tiempo que presiona a los débiles, consolida a los fuertes. Si juntamos los dos extremos, el aspecto darwinista de la selección natural y el de refuerzo a quienes ya son millonarios, podríamos decir que el virus de la ortodoxia económica se parece mucho a lo que el sociólogo Robert K. Merton denominó ‘efecto Mateo’, en alusión al Evangelio según San Mateo: “Al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará”.

 Es normal que esta visión económica haya sido impulsada por los países anglosajones y por los de nueva liga hanseática, Estados de cultura protestante. Han vivido inmersos en una mentalidad según la cual el éxito material era la señal de estar predestinado al paraíso, la marca de los elegidos de Dios. 

Esa alianza entre pensamiento religioso y orden económico, que describió Max Weber de forma expresa, tiene hoy una continuación extraña (recomendable la conexión cultural que estableció Barbara Ehrenreich en ‘Sonríe o muere’), en la que el premio extra no llega en la otra vida sino en esta, a través de un mercado que ofrece esa recompensa adicional que antes se posponía a nuestro encuentro con el Señor. 

No en vano, Lloyd Blankfein, cuando era CEO de Goldman Sachs, afirmaba que su trabajo era "hacer el papel de Dios". La 'providencia' ejecuta la justicia premiando a quien está en buena forma y castigando a quien se halla en una situación débil, ya sea gracias a los virus, como diría Johnson, o a las crisis, según los economistas ortodoxos.

España, en el lado peor

Esta reformulación laica y financiera de viejas posturas religiosas funciona en el terreno individual, en el colectivo y, por supuesto, en el territorial: los países más poderosos son también aquellos que van a salir reforzados de la crisis porque tienen mucho más músculo, las pymes danesas serán más sólidas que las españolas, las grandes empresas estadounidenses en dificultades recibirán lo que necesiten, en Alemania no habrá problema con los alquileres, los trabajadores del norte tendrán mejores condiciones que los del sur y así sucesivamente.

 A nosotros nos tocará el lado peor. En el mejor de los escenarios, ese que subraya que después de la pandemia la economía se recuperará en forma de V, habrá muchas personas que no cobren sus salarios o que no los cobren íntegros, los autónomos perderán su fuente de ingresos, muchas pymes se verán en dificultades o deberán cerrar. 

Todos tendremos menos dinero, y pedir prestado para subsistir o para mantener el negocio abierto será común. Ni siquiera las cotizadas estarán a salvo a pesar de la ayuda del Estado, ya que muchas de ellas serán presa fácil cuando la pandemia haya pasado, y España estará a merced del mercado de deuda si no hay un decidido respaldo por parte del BCE y de la UE.

 Debería ser diferente. Tendríamos que contar con ayuda. (...)

Pero también hay algo que suele ignorarse y que el coronavirus ha puesto de manifiesto: es una cuestión enormemente pragmática. (...)

La pandemia les ha hecho recular en lo sanitario, han tenido que olvidarse de sus fantasías de la inmunidad, y han tenido que declarar el confinamiento porque esta tarea es colectiva: aquí no hay salvación a través de acciones puramente personales. Entendieron a regañadientes que los virus, librados a su suerte, se van comiendo todo; primero a los más débiles, luego a otra parte de la sociedad y después a la gran mayoría. Con la economía pasa igual, y la nuestra funciona como un virus que ha ido empobreciendo a distintas clases sociales y a distintos países, pero no parará ahí, porque para esto no hay fronteras. 

 Es hora de que Occidente reaccione, y en especial Europa, que deje de actuar como Johnson en la pandemia y piense en el bien común. Es la única manera de solucionar esto. Y sí, hay una cuestión moral de fondo: el mundo no puede estar gobernado por el integrismo económico heredero del calvinismo."                 (Esteban Hernández, El Confidencial, 27/03/20)


 Para conseguir la soberanía financiera que nos permita hacer frente a la pandemia y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas:


El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

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