"La expansión del Covid-19 está llevando a la mayoría de países
desarrollados a una crisis similar a la de 2008. El primer reto al que
nos enfrentamos es encontrar la manera de volver a los niveles de
actividad económica habitual.
Esto pasa inevitablemente por encontrar
una solución a la crisis sanitaria y, por tanto, hace necesario que
todos los Estados movilicen el máximo de recursos posibles para
detenerla. (...)
En paralelo, la parada de la actividad económica nos llevará a una
bajada repentina de la demanda que reducirá enormemente los ingresos de
los autónomos, las empresas, los trabajadores y que imposibilitará pagar
nóminas, suministros, alquileres y deudas.
En paralelo, el Estado
sufrirá una disminución de ingresos fiscales y un incremento de los
gastos: en sanidad, investigación y desarrollo, prestaciones de
desempleo y otros estabilizadores automáticos y políticas discrecionales
de compensación social a los colectivos y empresas más damnificados.
Para evitar una espiral negativa mucho más devastadora que la crisis
del 2008, y las políticas que ayudaron a agravarla, necesitamos actuar
en muchos frentes: garantizar unos ingresos mínimos a la ciudadanía (una
renta básica de pandemia); liquidez a las empresas y a las entidades
financieras; decretar una moratoria de contratos (de alquiler,
hipotecarios, préstamos...); bonificar gastos de suministros o
contribuir a pagar los salarios para evitar despidos.
Todo ello supone un gasto masivo, muy superior al rescate bancario
que nos llevó al cambio del artículo 135 y el rescate europeo. Y para
ello, necesitamos usar todas las herramientas de las que dispone la UE.
Para financiar el masivo gasto necesario, hace falta que el BCE facilite
a los Estados la posibilidad de hacer gasto anticrisis, por lo que debe
transferir los recursos necesarios sin generar deuda ni imponer
condiciones.
Dicho de otro modo, esto equivale a que esta institución
cree dinero de la nada y lo ponga, incondicionalmente, en manos de los
Estados, sin contabilizarlo como déficit ni sumarlo a obligaciones
futuras. Hacer un quantitative easing fiscal que gestionen los Estados es la manera de que se puedan repartir los costes de la crisis de manera equilibrada.
En el contexto actual, esta creación incondicional de dinero es una de
las pocas (y más potentes) herramientas de las que disponemos para
evitar una devastación socioeconómica propia de tiempos de guerra.
No es
aceptable que, como insinuó Christine Lagarde, el BCE abandone el “whatever it takes”
(el compromiso de Draghi de que el BCE haría “lo que sea necesario”
para salvar el euro) y pase a afirmar que “el BCE no está aquí para
reducir las primas de riesgo” de la deuda de los países –estas están
subiendo en los países de la periferia de la eurozona, en especial la de
Italia– y que “hay otros instrumentos para ello”, refiriéndose a la
posibilidad de que el gobierno italiano pida un rescate al Mecanismo de
Estabilidad Europeo (MEDE), a cambio obviamente de las habituales
reformas neoliberales.
Esto ya se empezó a discutir el viernes pasado en
una teleconferencia entre los ministros, según informa el Financial Times.
Este cambio de posicionamiento político del BCE ha sido interpretado a
la perfección por los inversores, que ya presionan al alza las primas de
riesgo de los países periféricos al alza. No es extraño, pues, que
encuestas recientes muestren que el 88% de los italianos considera que
la UE no les ayuda en esta crisis y que casi un 67% crea que formar
parte de ella es una desventaja.
Si esto continúa, Italia se puede encontrar ante el riesgo de
quiebra. Para evitarlo, ya está emergiendo el relato de que hay que
emitir un bono comunitario de deuda para crear una fiscalidad
comunitaria como salvación.
Como ya se ha dicho, no hay que emitir deuda para salir de una
situación tan grave como la actual, sino que las instituciones con
capacidad de emisión de dinero sencillamente han de crear el dinero de
la nada y transferirlo a los Estados.
Si las élites europeístas intentan
aprovechar esta situación de crisis para forzar más grados de
integración europea mediante la creación de una fiscalidad común,
corremos el riesgo de que una nueva crisis del euro se desencadene. Por
lo tanto, para evitar una repetición de la crisis de deuda que sufrieron
nuestros países en el período 2010-12, debemos tener claro que un bono
de deuda no es necesario en estos momentos.
Si la presión sube en Italia, el contagio de España será inmediato.
De hecho, este lunes, en la reunión del Eurogrupo, Italia y España
pidieron poder usar los 410 mil millones de euros disponibles en el MEDE
de forma incondicional para afrontar la crisis, pero la propuesta fue
rechazada. De momento, el acuerdo en la UE es destinar un exiguo 1% del
PIB de gasto añadido y un 10% de garantías de crédito y aplazamientos
de impuestos, siempre “dentro de las normas presupuestarias de la UE y
respetando la sostenibilidad financiera a medio plazo”.
Esta es la
lógica de los paquetes anticrisis que han anunciado los gobiernos hasta
el momento y que no serán suficientes. Si la UE no hace un giro de 180
grados y garantiza que los Estados tengan total libertad para afrontar
la crisis, esta será su fin.
Así pues, es altamente probable que, como ocurrió en 2008, la
expansión de la crisis de Covid19 sirva de detonador de las debilidades
institucionales del euro. Las palabras de Lagarde la semana pasada y la
decisión del Eurogrupo del lunes nos dan razones para el pesimismo en el
medio plazo. Algunos Estados miembros ya han tomado, y otros deberán
prepararse para ello, decisiones excepcionales, lejos de la ortodoxia
neoliberal que ha gobernado la UE las últimas décadas.
En España, es conveniente que se active una mesa de diálogo social,
con fuerzas políticas y representantes de actores económicos y sociales
de todo tipo, ante la posibilidad de firmar unos nuevos Pactos de la
Moncloa. Unos acuerdos que amortigüen los costes políticos de la toma de
decisiones, distribuyan ponderadamente los costes sociales y hagan
posible el mantenimiento de la estabilidad política del país.
A medida
que se alarguen las medidas de excepción, iremos viendo mejor la
gravedad de la crisis, pero no podemos perder tiempo. Como defienden
incluso economistas ortodoxos como Jordi Galí o Olivier Blanchard, este
pacto transversal debe tener en el centro la movilización de todos los
recursos necesarios mediante una financiación directa de los déficits
(sea por parte del BCE, sin condiciones, o del banco central propio) que
permita evitar que la economía se hunda. Parafraseando a Bernanke
(expresidente de la Reserva Federal): “O actuamos ahora o mañana no
tendremos economía”. El objetivo debe ser la rápida recuperación
económica y evitar una recesión como la de 2010.
Por ello, es imprescindible encontrar espacios comunes con otros
agentes económicos y políticos para llegar a acuerdos históricos en
favor de un nuevo marco político y social que nos haga converger, en
niveles de prosperidad, con los países europeos en mejor situación.
El
coronavirus ha demostrado que, efectivamente, sí se puede. El gobierno
sí puede tomar medidas sociales, en pro del bien común. Salvador Ila nos
lo confirmó el domingo al poner la sanidad privada bajo control de la
pública. Y no podemos renunciar a ello y abandonar a los ciudadanos y
dejar que la economía española se hunda en un pozo del que
necesitaríamos más de una generación para salir." (Albert Medina / Sergi Cutillas /Pablo Cotarelo / M. Lascorz, CTXT, 18/03/20)
Para conseguir la soberanía financiera necesaria para luchar contra el coronavirus y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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