23.4.20

Un ejercicio de imaginación. Supongamos un retroceso considerable del PIB, añádale la destrucción de miles de pequeñas y medianas empresas, el crecimiento exponencial del paro, de la deuda pública y del déficit fiscal. Los medios hablando de quiebra del país y de la necesidad de echar a UP del gobierno, y los llamados mercados, especulando y haciendo subir la prima de riesgo. ¿Política ficción? ¿No hemos aprendido nada de Grecia? Es lo que necesita Alemania para imponernos políticas de superausteridad

"(...) En la crisis se están delineando dos fases: la del control de la pandemia y de la salida socioeconómica de la misma. No se pueden separar. La idea de solucionar como sea la crisis del virus y luego el programa de reconstrucción es un error muy grande.

Entender bien la fase. La crisis será larga, compleja y con enormes costes productivos y sociales, al menos, por tres causas: 

1) porque el coronavirus vino a acelerar catastróficamente una crisis latente en el sistema económico mundial. Todos esperábamos un “cisne negro” y apareció un tiburón. Esta es la novedad que señala, además, las rupturas de la sociedad en su metabolismo con la naturaleza; 

2) antes, durante y después de la crisis se juega una batalla geopolítica de grandes dimensiones que irá oponiendo a dos bloques, más o menos heterogéneos, en torno a una potencia en decadencia (EEUU) y a una potencia emergente (China). Esta sacó al capitalismo de su anterior crisis y la partida que se está jugando definirá un nuevo territorio más conflictual, más beligerante y más polarizado; 

3) los grandes problemas se acentuarán, los conflictos políticos se irán generalizando igual que las desigualdades, la pobreza y la lucha por los recursos. La guerra no estará lejos.

Clarificar el papel de la UE. Es increíble que a estas alturas, desde el gobierno, se hable de la UE como un problema de relaciones internacionales. El Estado español no es un país soberano. De su Parlamento no depende la política económica. Fabular planes de reconstrucción económica y social del país es engañar y engañarse. 

Para decirlo sin ambigüedad: las políticas dominantes (consagradas en los tratados) son incompatibles con políticas de reindustrialización, de desarrollo del Estado social y de la defensa del poder contractual de las clases trabajadoras. El problema del sistema euro es que el emisor la moneda es distinto del que la usa. Para España (y para cualquier otro país, excepto Alemania), el euro es una moneda extranjera que depende del “príncipe moderno”, es decir, del Banco Central Europeo. Conviene repetir que tanto las instituciones de la UE como los poderes económicos del Sur están claramente interesados en perpetuar la disciplina y la intervención externa que supone la economía del euro.

No monetizar la deuda ni emitir bonos mancomunados supone que cada país, singularmente considerado, terminará entrampado en la deuda soberana. Esta vez el signo es diferente. Una crisis externa que provoca un gravísimo problema económico-productivo y social, una crisis financiera en ciernes y un problema tremendo de deuda púbica.

 Lo que ha venido de la UE es insuficiente para las dimensiones de la crisis, incrementará la deuda y nos situará en un escenario futuro extremadamente difícil. Cuando se controle la pandemia en lo fundamental, cada país se tendrá que basar en sus propios medios pero sin capacidad de emitir moneda; es decir, atados a las directrices del Eurogrupo y del BCE y, en último término, a la dictadura de los mercados.

Sobre la gestión del gobierno. Seguir esperando que de la UE vengan alternativas solidarias, fondos no sometidos a estricta condicionalidad, es no entender cómo funciona la UE. Se dice que, con esta dinámica se puede poner en peligro el euro y la propia UE. Es verdad. ¿Dónde está la línea de ruptura? ¿Negociar individualmente los gobiernos con las instituciones de la UE y con Alemania o presionando con la movilización de las poblaciones contra políticas que ponen en peligro derechos y libertades? ¿No hemos aprendido nada de Grecia? 

La trama, los poderes económicos, en alianza con la tecnocracia europea, lo que busca es encerrarnos en un escenario de extrema necesidad donde, al final, haya que elegir entre salir de la UE o permanecer en ella aceptando unos durísimos planes de austeridad. (...)

La decisión estratégica fundamental de este gobierno sería definir con precisión un programa en positivo de reconstrucción del país, pactarlo con los actores sociales y propiciar la movilización de la ciudadanía. 

Las instituciones de la Unión Europea lo que más temen es el debate público, la deliberación democrática, luz y taquígrafos. Aquí se ve con mucha la claridad la inanidad, cuando no la mentira, de tanto europeísta que lo único que hace es “salvar” a sus grupos de poder económicos, a sus clases dirigentes. Si se afirma, como dicen ellos, que la actual UE va en dirección contraria a la que debería, que hace falta una Europa “más social” y una Europa “más solidaria”, ¿no ha llegado ya el momento de enfrentarse a unas instituciones que promueven políticas que generan enormes sufrimientos sociales y psíquicos, pérdida de derechos y libertades, recortes salariales y la progresiva liquidación de lo que queda del Estado social? ¿No ha llegado el momento de enfrentarse a una UE que divide a Europa, que es una máquina de producir nacionalismo y derechas extremas y que —lo peor— genera las condiciones para que, poco a poco, vayan desapareciendo las fuerzas democráticas y populares alternativas?

 La única forma de encarar este dilema es movilizando a la opinión pública, rearmando programáticamente a los actores sociales y estableciendo las grandes prioridades de un país que va a sufrir una crisis de dimensiones graves y enormes. Si las políticas que el país necesita no son posibles en esta Unión Europea hay que plantearse salir de ella. Solo jugando fuerte será posible cambiar sus directrices dominantes. O esto o aceptar las políticas de la superausteridad que vienen.

 Hagamos un cierto ejercicio de imaginación. Supongamos un retroceso considerable del PIB (ponga la cifra que dan las distintas organizaciones), añádale la destrucción de miles de pequeñas y medianas empresas, el crecimiento exponencial del paro, de la deuda pública y del déficit fiscal. Los medios hablando de quiebra del país y de la necesidad de echar a UP del gobierno, y los llamados mercados, especulando y haciendo subir la prima de riesgo. ¿Política ficción? No lo creo. La historia se repite, sí, por su peor lado, parafraseando al maestro Hegel."                 (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 21/04/20)


  Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una europeseta electrónica en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

No hay comentarios: