12.5.20

Las consecuencias económicas de una respuesta fallida a la crisis en Europa serán descomunales... Quien haya sido abandonado a su suerte en los momentos más oscuros jamás lo olvidará... Alemania no reconoce las dimensiones históricas de esta situación, y se ha limitado a representar el rol del estudiante modelo que da lecciones a los demás...

"Europa está teniendo dificultades para hacer frente a la pandemia. Alemania, en particular, no reconoce las dimensiones históricas de esta situación, y se ha limitado a representar el rol del estudiante modelo que da lecciones a los demás.  (...)

En muchos lugares del continente está creciendo el descontento hacia la respuesta europea contra la pandemia. Pero este rechazo no va contra un ejercicio de poder ilegítimo o equivocado, como ocurre en otros lugares del mundo. El enfado de muchos europeos va por otro camino: se dirige hacia la falta de liderazgo político, claridad y solidaridad, y a la incapacidad de usar la fuerza de la unidad política para hacer el bien y evitar lo peor.


Europa quedará muy debilitada de esta crisis: una vez más, las discusiones técnicas eclipsan la política. Para los expertos, el paquete aprobado por el Eurogrupo podría ser hasta cierto punto aceptable, pero el mensaje político subyacente es terrible: hasta ahora, las políticas de Europa para hacer frente a la crisis del coronavirus no son más que una continuación de las viejas políticas de la crisis del euro, impulsadas por la perspectiva tecnocrática y la desconfianza.

 La tecnocracia, sin embargo, es enemiga de las señales políticas claras, y la desconfianza es un gran obstáculo para la integración política. Europa está negociando dentro de sí misma su propia irrelevancia.

Es una ironía cruel de la historia que Italia y España, los dos países con la mayor crisis del euro, fueran los primeros y los más afectados por la pandemia. Pero, en lugar de la compasión, se ha afianzado el condicionamiento pavloviano. ¿Una solidaridad a largo plazo con Italia? La pregunta parece ser la misma que en la crisis del pasado. Ése ha sido el principio que ha guiado las políticas europeas de Alemania en la última década, para evitar que se abran las compuertas de una deuda común.

 Por eso, el guión de la vieja crisis de la eurozona ha resurgido de manera repentina: la responsabilidad y el control deben ir de la mano. En Alemania, pocos se han percatado del cinismo que hay detrás del uso de estos términos, que surgieron durante la crisis del euro en relación con las dificultades de los préstamos en los bancos italianos, y que ahora hacen referencia a los pacientes que se encuentran en los hospitales de ese país. En Italia, por su parte, muchos sienten la frialdad inadecuada de las fórmulas de las políticas fiscales.  (...)

Alemania ha tenido una suerte excepcional en esta crisis: el brote tardío de la pandemia nos permitió reaccionar rápidamente. (...)

Por desgracia, Alemania no ha entendido su buena fortuna, y tampoco la ha utilizado como una oportunidad para demostrar una verdadera solidaridad europea.

En cambio, muchos han asumido el rol del estudiante modelo en políticas fiscales y sanitarias. En Alemania estamos bien organizados y hemos gestionado de manera prudente la economía, y por eso existen suficientes camas de cuidados intensivos. Estamos bien organizados y hemos gestionado de manera prudente la economía, y por eso nos hemos podido permitir sacar la artillería pesada para responder a la crisis. Justamente por eso, no debemos poner en riesgo las reglas de la buena organización y el manejo económico prudente.


Sin embargo, en muchas partes de Europa, Alemania no es vista como la estudiante modelo en materia económica. Otros países adoptan una postura más irreverente sobre este supuesto triunfo. ¿El éxito de la economía alemana en la última década no se debe, esencialmente, a su superávit en la cuenta corriente? ¿No fue Alemania la principal impulsora del mantra de la austeridad en la Unión Monetaria? ¿No se benefició de los otros países durante la crisis?


Imágenes tergiversadas de este tipo no le hacen justicia al rol alemán en la última década. Pero sí es cierto que debemos preguntarnos lo siguiente: ¿hubiese sido mejor para la cohesión europea que las políticas para hacer frente a la crisis del euro hubieran sido menos estrictas y que Alemania hubiera invertido más en su propio país? La desconfianza de otros europeos no es infundada. Hay una línea muy delgada entre exportar fortaleza y tratar a tu vecino como a un mendigo. Y Alemania nunca ha hecho un intento serio de contrarrestar su dominio ‘de facto’ en la economía europea con una buena dosis de solidaridad. (...)

En otoño de 2017, durante un discurso en la Sorbona, el presidente francés Emmanuel Macron le dio a Alemania la oportunidad de repensar su propio rol y hacer una contribución positiva para desarrollar aún más Europa. Ya sabemos cuál fue el resultado.


La crisis del coronavirus le ha ofrecido a Alemania una segunda oportunidad para regresar a una política europea que sea sensata y exitosa a largo plazo. Ha podido asumir una posición política más matizada. Si hubiera mostrado empatía ahora, su postura firme (descrita muchas veces como dura) durante la crisis de la zona euro habría podido recibir un viso de legitimidad. La empatía quizás no sea un término clásico en la política económica de Europa, pero esa es precisamente la clave. No estamos ante una crisis económica, sino ante un colapso social.

Es verdad: los otros países no nos lo han puesto fácil. Aunque los coronabonos sean correctos, no sería útil considerar un instrumento de política fiscal como la respuesta absoluta para una crisis social. Los bonos no salvarán Europa: no tienen la capacidad de responder a preguntas básicas sobre la forma en la que se financiarán, quién decide los gastos y qué transferencias se deben hacer. Los bonos no sirven de nada sin la política. 

Era de esperar que un debate centrado en los coronabonos resultara en esa clase de compromiso tecnocrático que, si bien puede ser adecuado desde el punto de vista económico, transmite una gran frialdad política. Debimos haber aprendido lo siguiente de la crisis de la eurozona: una Europa tecnocrática y apolítica sólo puede propiciar su propia desintegración.


Sólo una institución europea ofrece actualmente algún tipo de orientación: el BCE. Este organismo ha sido capaz de formular una respuesta clara en el marco de su mandato restringido. En este sentido, su independencia política es su principal fortaleza y, al mismo tiempo, su debilidad. Puede hacer lo correcto, más allá de cualquier presión política. Pero, justamente por esa razón, recibe críticas constantemente.


En esta crisis, el Bundesbank y su presidente, Jens Weidmann, se merecen un gran respeto. Al percibir el verdadero alcance de la crisis, han aceptado en silencio la propuesta del BCE, que hace unos meses habrían probablemente combatido con fuerza. ¿Por qué en otras áreas no se le da esta prioridad a lo que es realmente importante? ¿Por qué no se abandonan esas viejas posturas?


Las consecuencias económicas de una respuesta fallida a la crisis en Europa serán descomunales.

En muchos artículos se ha hablado de manera acertada sobre la necesidad de los eurobonos y han descrito estas consecuencias en detalle. Pero el impacto político será aún mayor. Italia ya es el estado miembro de la Unión Europea con los niveles más bajos de confianza en este club. Quien haya sido abandonado a su suerte en los momentos más oscuros jamás lo olvidará. (...)

Alemania debe asumir ahora su responsabilidad. Cualquier otra alternativa será un fracaso de proporciones históricas."                 

 (Henrik Enderlein. Presidente y profesor de Economía Política en la Escuela Hertie (Alemania) y director del Centro Jacques Delors, Agenda Pública, 30/04/20)


  Para luchar contra la pandemia y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

No hay comentarios: