"A la crisis económica del coronavirus entramos todos juntos,
pero la forma de salir puede variar mucho entre los diferentes países
del euro. Con menos margen fiscal que sus socios del norte, Italia y
España no podrán inyectar el mismo dinero para la reactivación que
Alemania.
Y si los países del sur se arriesgan a aumentar el gasto y los
mercados olfatean niveles excesivos de deuda, el fantasma de la austeridad terminará de arruinar cualquier esperanza de recuperación en el corto plazo.Para
evitar un círculo vicioso de deuda insostenible, los países del sur
llevan semanas pidiendo a Bruselas compartir con sus compañeros del euro
la emisión de bonos europeos. (...)
Profesor de política económica en la London School of Economics y
referente en integración monetaria de la Eurozona, De Grauwe defiende la
necesidad de una salida conjunta europea. Si no llega con la
mutualización de la deuda, explica, podría venir con la monetización del
déficit, una medida extraordinaria que el Banco de Inglaterra inició en
abril y que, según De Grauwe, está técnicamente al alcance del BCE.
Pregunta. ¿Los préstamos del Mede pesan igual que un bono tradicional en los ratios de endeudamiento de cada país?
Respuesta. Exactamente
igual, solo que tienen el agravante de que si usas el Mede para algo
que no sea financiar los costes sanitarios del coronavirus tendrás que
cumplir con una serie de condiciones por una petición expresa de los
Países Bajos. Desde el punto de vista económico, estos préstamos
europeos no representan una mejora en la situación de España o de
Italia. Es algo puramente simbólico para decir que hay cooperación en
Europa, pero lo cierto es que el emperador está desnudo.
P. ¿Cómo se explica la posición de los Países Bajos?
R. Los
neerlandeses creen que su modelo es superior, que han sido más
virtuosos porque ahorraban mientras los países del sur gastaban
demasiado y no aprovisionaban reservas.
Esa cosa moralizante es muy fuerte, está presente en la opinión pública
y algunos políticos, como Wopke Hoekstra [ministro de Finanzas de los
Países Bajos], la están usando.
P. Los Países
Bajos también se benefician del comercio en la unión monetaria, ¿no se
podría explotar esa idea para promover la solidaridad?
R. Sí.
El neerlandés es un pueblo bastante comerciante y hay gente que
entiende que la recuperación del sur redunda en su propio beneficio.
Pero los políticos van allí donde creen que van a obtener más votos. En
los Países Bajos hay mucha influencia de la extrema derecha y hasta
ahora les ha ido muy bien con esa estrategia. Pero por supuesto que
dentro del país también hay una oposición a esta postura.
P. ¿Es la mutualización de la deuda tan imprescindible para Italia y España?
R. Por
supuesto que sí. En los dos países va a haber un aumento dramático de
la deuda, que ya está en niveles altos. Una vez que termine esta
epidemia será necesario estimular la economía, pero los mercados van a
presionar, así como los países del norte, para que les devuelvan su
dinero, y eso forzará un regreso a la austeridad. Ese es el drama que
Italia y España enfrentan hoy.
P. En ausencia de eurobonos, usted ha escrito que el BCE debe
monetizar el déficit fiscal financiando directamente la deuda de los
países en dificultades, ¿acaso no logra el mismo efecto con su programa
de compra de bonos?
R. Podría ser lo mismo, pero
esos bonos comprados en el mercado secundario siguen en el balance de la
autoridad monetaria y cuentan como deuda estatal porque siempre existe
la posibilidad de que el Banco de España los vuelva a vender. Eso no
ocurre si cubres el déficit con emisión de moneda y no hay deuda
involucrada.
P. El BCE no está autorizado a acudir al mercado primario, ¿cómo podría hacerlo?
R. Hay
maneras de sortearlo. Es cierto que el BCE no puede acudir al mercado
primario, pero se podría hacer en el secundario. Si por ejemplo España
emite un bono perpetuo con tipo de interés igual a cero, lo vende a los
bancos privados y ellos a su vez lo venden al BCE en los mercados
secundarios, de manera que quede en el balance del BCE para siempre…
Esta es una de las posibilidades, pero los abogados siempre encontrarán
alguna forma de lograrlo. Si hay voluntad política, técnicamente se
puede hacer.
P. ¿Estos bonos no pesarían en los ratios de endeudamiento?
R. No,
porque son perpetuos y de cupón cero. Como son perpetuos, no hay que
devolver su importe. Y tampoco hay pago de intereses porque el tipo es
cero.
P. La Alemania de entreguerras acudió a la
emisión monetaria para financiar el déficit y muchos dicen que así
provocó la hiperinflación, ¿por qué ahora no ocurriría lo mismo?
R. La
hiperinflación se da cuando hay exceso de monetización del déficit,
pero la preocupación hoy no es esa, sino la de un shock deflacionario,
una implosión de la economía. Hay que evitar la deflación y, a la vez,
hay que evitar una situación futura en la que niveles elevados de deuda
te obliguen a pasar 10 años de austeridad. Es posible que esto provoque
un poco más de inflación, pero para que haya hiperinflación tendrías que
estar haciéndolo todo el rato.
Yo estoy hablando de hacer monetización
del déficit una única vez. Una medida temporal que detienes en cuanto
termina la crisis. Esa es la diferencia principal con relación a lo
ocurrido en Alemania en 1923, donde el déficit fiscal fue financiado de
forma continua por el banco central provocando una situación explosiva."
(Entrevista a Paul de Grauwe, profesor de la London School of Economics, Francisco de Zárate, El País, 02/05/20)
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