"La crisis de la covid-19 ha traído un cambio de tendencias
económicas y sociales que han llegado para quedarse. Nuevas corrientes
por las que las empresas de todos los tamaños deben aprender a navegar
ahora para mantenerse a flote y seguir creciendo.
Tomando como modelo
predictivo China, se puede afirmar que el fomento de la producción local, la digitalización de los procesos o la sostenibilidad
son algunas de las tendencias que van a tener que ser consideradas por
las empresas, de acuerdo con el informe de McKinsey & Company, El rápido adelanto de China: cómo la covid-19 está acelerando cinco tendencias clave que dan forma a la economía china.
“Son
transformaciones que ya estaban emergiendo, pero ahora se han
acelerado”, explica Cristóbal Álvarez, profesor de posgrado de la
Escuela de Negocios ESIC. “Cambios a los que cualquier empresa puede
adaptarse, aunque las pymes pueden hacerlo mejor que las organizaciones
más grandes ya que son más ágiles y flexibles”. (...)
“La relocalización de actividades productivas, que hasta
ahora estaban en zonas remotas, va a hacer que las empresas estén
protegidas ante este riesgo”, comenta Cristóbal Álvarez. Siempre que
haya posibilidad, conviene acercar la producción, pero, en un mundo
comercialmente interconectado, no es fácil, ya que todos los países
dependen de materias primas y productos ajenos a su entorno.
La
globalización estaba ya en entredicho antes de la expansión del virus.
Una de las principales culpables de su descrédito fue la guerra
comercial entre Estados Unidos y China, motivada por un incremento de
los aranceles a las exportaciones chinas, que puso en jaque al comercio
mundial. Aunque finalmente llegaron a un acuerdo a principios de este
año, la crisis del coronavirus ha vuelto a tensar la cuerda entre ambas
potencias. Esto, junto al Brexit, las medidas que están tomando las
industrias para fomentar la sostenibilidad y la ruptura de cadenas de
suministros, ha provocado que la desglobalización pise el acelerador.
Esta
tendencia supone un retroceso en los flujos internacionales de
mercancías, servicios, capitales y personas. Lo que fomenta una vuelta a
la producción en proximidad. En muchos casos también ha sido una
cuestión de necesidad, ya que la carencia de productos sanitarios para
luchar contra la enfermedad ha llevado a muchas fábricas localizadas
dentro de España a encargarse de su elaboración.
Industrias como la farmacéutica, la tecnológica y las comunicaciones a distancia (servicios de streaming,
por ejemplo), además de las empresas que fomentan el turismo interno,
serán las que podrán salir más beneficiadas de esta tendencia, de
acuerdo con Álvarez. (...)
“Hasta ahora, las empresas estaban acostumbradas a tener que
gestionar dificultades logísticas puntuales y localizadas
geográficamente, por ejemplo, en zonas de conflictos bélicos. Sin
embargo, la situación actual afecta a prácticamente todos los países del
mundo, con rutas marítimas canceladas, puertos donde no se puede
descargar y confinamientos de mercancías, entre muchas otras
restricciones comerciales”, añade Dalmau.
La inevitable transformación digital
Las
compras por Internet crecieron casi un 33% en la primera quincena de
abril respecto a la anterior quincena, según el estudio del Impacto del coronavirus en las tiendas de venta online, realizado por la empresa de software
Doofinder. La imposibilidad de salir a comprar ha acelerado el comercio
electrónico, aunque todavía hay un gran camino por delante.
En
2019, España ocupaba el puesto número 11 en materia de transformación
digital, según el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI).
“Quien no se suba al carro de la digitalización perderá facturación”,
asegura el profesor de ESIC. Este cambio también incluye los procesos de
control de la logística y la facturación.
La
digitalización del negocio no debe suponer una pérdida de proximidad y
empatía con el cliente, sino lo contrario. “Muchos pequeños comercios se
han visto abocados a ofrecer servicio a domicilio. Ahora hay tiendas
que tienen un empleado dedicado a la recepción de pedidos por teléfono o
WhatsApp”, explica Genís Roca, experto en la materia, en el Podcast de Banco Sabadell sobre digitalización y coronavirus.
Este
proceso no solo pasa por vender a distancia, sino que supone
automatizar e informatizar muchas de las actividades de la compañía para
mejorar la eficiencia. “Será necesario aplicar herramientas [programas
informáticos] que estudien la demanda y hagan sus previsiones de futuro a
corto plazo y no estén basadas en históricos, que ahora no tienen
sentido. La optimización de stock para responder a la demanda
será otra de las herramientas básicas”, asegura Angélico Hernández,
experto y formador en Dirección de Operaciones y Supply Chain
(suministro, fabricación y distribución de productos). (...)
El auge del teletrabajo
El
34% del total de ocupados ha desempeñado sus labores desde su domicilio
durante el confinamiento, cuando el año pasado solo el 4,8% de los
trabajadores recurrió al teletrabajo,
según un estudio realizado por IvieLab, del Instituto Valenciano de
Investigaciones Económicas, sobre la base de encuestas y datos del
Instituto Nacional de Estadística.
La apuesta por el trabajo a distancia puede reportar beneficios, tanto para el empleado como para la empresa, entre ellos la conciliación familiar o el replanteamiento de las oficinas y puestos de trabajo tradicionales. (...)
Sostenibilidad y compromiso social
Sin
duda, una economía basada en un crecimiento que salvaguarde el
equilibrio natural del planeta es la tendencia de la que más se ha
hablado en los últimos años. Ahora se ha visto opacada por la crisis
sanitaria, pero en la reconstrucción de la economía debe desempeñar,
según los expertos, un papel clave para la supervivencia de la
humanidad.
“Los consumidores van a buscar opciones de calidad y, sobre todo, más saludables. Gastarán más tiempo y dinero en productos seguros y ecológicos”, apunta el informe de la consultora McKinsey & Company.
Según Pulso,
la herramienta de Banco Sabadell que permite analizar la recuperación
económica en tiempo real y por sectores, se ha dado un crecimiento en la
facturación en alimentación, salud y electrónica durante los meses de
confinamiento. Esto es un fiel reflejo de cómo la sociedad ha pasado a
centrar su gasto en productos de primera necesidad.
Ofrecer
bienes de consumo más respetuosos y sostenibles y fabricados en
entornos próximos son consignas que guiarán las decisiones de muchos
consumidores.
La forma de adquirir productos ahora pasará
por una reflexión más profunda. “La compra impulsiva se ha frenado. Los
consumidores se toman más tiempo para decidir. Analizan cómo y dónde se
produce”, asegura Cristóbal Álvarez. Algo que también destaca Intrum,
compañía de gestión de crédito y recuperación de deuda, en su documento Informe europeo de pagos de los consumidores.
Según
avanza este informe, España es el país en el que más compañías están
volcadas con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS), una iniciativa impulsada por Naciones Unidas para su agenda 2030.
De las más de 1.500 empresas adheridas a su consecución, el 60% son
pymes, el 23%, multinacionales, y el 17% se reparte entre el tercer
sector (ONG), instituciones educativas y sindicatos.
El concepto de la sostenibilidad está muy relacionado con el
compromiso social del sector privado, otra de las tendencias que ha
mostrado su cara más real durante esta pandemia.
Desde compañías que han parado parte de su producción para hacer gorros quirúrgicos o mascarillas, como la empresa de vaqueros Capitán Denim,
hasta otras, como Jabones Pardo, una sociedad familiar de productos de
higiene, que ha enviado sus productos al hospital de Ifema de Madrid." (Pilar Calleja, El País, 28/05/20)
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