"(...) El interés por focalizar los problemas en
la deuda pública y en la actitud de los ociosos del sur no hace sino
ocultar la elevada deuda corporativa privada como principal problema a
corto plazo.
Un sector empresarial excesivamente «financiarizado» ha
estado extrayendo valor de la economía para premiar a los accionistas
con planes de recompra de acciones. Se localiza en EE.UU pero es un
fenómeno de la que Europa no está ausente.
El
riesgo de una contracción súbita de balances afectaría especialmente a
los países mas endeudados.
En ese sentido, la “frugal” Holanda tiene una
bomba de relojería en su economía: considerando la deuda en su
conjunto, tanto privada como pública, los Países Bajos están tan endeudados como Grecia y mucho más que España o Italia. La deuda privada en Holanda era según las últimas cifras del 242% del PIB mientras que en España es del 131,2% del PIB.
Es así porque los hogares holandeses son los segundos más endeudados del mundo después de los daneses,
más del doble que griegos o españoles e incluso casi tres veces más
endeudados que los italianos. Casi toda la deuda de los hogares proviene
de préstamos para la vivienda.
Hay que centrarse en los
problemas reales de los ciudadanos. La batalla contra la economía financiarizada,
la que alimenta lógicas rentistas y ahogan recursos para el desarrollo de
proyectos de reconstrucción, es el principal reto pendiente de Europa.
Pero, ojo, ya lo era en la
crisis del 2008 y salimos derrotados.
Dublín ha declarado en
muchas ocasiones que un impuesto sobre las tecnológicas suponía para Irlanda un
peligro “superior al del Brexit”. La UE la ofreció su apoyo en ese momento a
cambio de que deje de actuar como un paraíso fiscal… pero con poca presión. (...)"
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