16.7.20

Vemos en España dos visiones de lo que debería ser la recuperación... la de los balcones aplaudiendo a los sanitarios... y la de las caceroladas de los ricos desde sus chalets. La de la inversión social para una economía orientada al bien común... y la de mantener los privilegios de los que consideran que España es de su propiedad

"Estamos viendo hoy en España principalmente dos visiones de lo que debería ser la recuperación y vuelta a la normalidad durante y después de la pandemia. 

Una de ellas queda reflejada en el aplauso que cada día, a las 8 de la tarde, la ciudadanía de cualquier población española dedica, desde los balcones de su casa, a los profesionales y trabajadores de  los servicios sanitarios y sociales que están desempeñando su labor de salvar la vida de sus conciudadanos en unas condiciones que entrañan un alto riesgo de contagio, enfermedad y muerte, a causa de la escasez de recursos (concretamente, de instrumentos que los protejan) derivada de la gran subfinanciación de dichos servicios.  

Tal escasez es resultado de las políticas de austeridad impuestas (y digo impuestas pues no estaban en sus programas electorales) a la población por los partidos gobernantes en España (y en la Generalitat de Catalunya), siendo el gobierno del Partido Popular (apoyado por Ciudadanos) y el gobierno de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), en Catalunya (apoyado por el PP catalán primero y por ERC después), los que recortaron más dicho gasto (...)

El aplauso a las víctimas (profesionales y trabajadores de los servicios sanitarios y sociales) lleva implícita una crítica a los gobiernos que llevaron a cabo tales políticas de austeridad, responsables de los riesgos a los que están expuestos aquellos profesionales y trabajadores de tales servicios, y dicha crítica, por mera coherencia, implica una demanda para que se eliminen los enormes déficits de gasto público sanitario y social, poniendo tal exigencia en el centro de las medidas que se están proponiendo para conseguir la recuperación económica y social del país (...)
La necesidad del New Deal Social

De ello se deduce que el aumento del gasto y empleo público en los subfinanciados sectores sociales (sanidad y sectores sociales) debe ser parte de un aumento del gasto y empleo público para, entre otros objetivos, intentar corregir la enorme subida del desempleo que la parálisis de la actividad económica –resultado de la pandemia- ha creado y continuará creando. Hoy hay un amplio consenso entre los establishments financieros y económicos, así como en los gobiernos a los dos lados del Atlántico Norte, de la necesidad de un aumento significativo del gasto público

El gran debate, entre la mayoría de los partidos políticos, no es tanto si debe haber o no un aumento del gasto público, sino en qué sectores y cuándo se tiene que realizar tal gasto público. Y en la alternativa progresista se prioriza la inversión social –el llamado New Deal Social– que complemente el también necesario New Deal Verde, con una reconversión del sector industrial para hacerlo más sensible al bien común y no solo a satisfacer las necesidades del mercado, definidas por la capacidad adquisitiva de cada consumidor  (...)

La versión española de la visión trumpiana de la recuperación

La otra visión, alternativa a la anterior, se presenta en forma de protesta contra el confinamiento y otras medidas aprobadas por el nuevo gobierno de coalición de izquierdas, y se manifiesta con las caceroladas, como alternativa a los aplausos

Dicha visión quiere utilizar a los fallecidos por la pandemia con fines partidistas, acusando al gobierno de coalición de ser responsable de tanta muerte, ignorando y silenciando (con la colaboración de los grandes medios que apoyaron en su día las medidas de austeridad) los recortes de gasto público sanitario y social que sus representantes políticos impusieron cuando gobernaban.  (...)

En realidad, su visión es semejante a la del trumpismo en EEUU, (que he detallado en otros artículos), el cual se caracteriza por su insistencia en desoír las advertencias realizadas por la comunidad científica, hecho que ha causado un gran aumento de la mortalidad, incluyendo la de los trabajadores esenciales, indispensables para la supervivencia del conjunto de la sociedad. En EEUU, el trumpismo está causando un enorme desastre, con sus privatizaciones y políticas de inversión pública sesgada hacia los grupos y lobbies económicos que lo favorecen, sin prestar ninguna atención al daño que sus políticas están causando a la calidad de vida y bienestar de las clases populares de aquel país.

La extensión del trumpismo en España

Este trumpismo en España va mucho más allá del que se presenta en Vox. En realidad, el trumpismo es la máxima expresión del neoliberalismo, con claros tintes darwinianos. De ahí que aparezca incluso en amplios sectores de la cultura política y mediática de nuestro país.

(...) consenso no solo presente entre economistas progresistas, sino también entre conservadores y liberales; todos ellos consideran que, ante la enorme tasa de paro, el sector público tendrá que crear empleo masivamente. Paul Krugman, Joseph Stiglitz y una larga lista de Premios Nobel de Economía lo están pidiendo

Y un tanto igual en cuanto a la frivolidad (y no hay otra manera de decirlo), de que subir impuestos durante una crisis son, según el Sr. Bono y el Sr. Miguel Sebastián, "medidas sumamente radicales y extremistas". En realidad, se hace constantemente. Sin ir más lejos, el PP lo hizo y con bastante intensidad, por ejemplo, subiendo el tipo general del IVA del 18% al 21%, y el tipo reducido del 8% al 10% en 2012, así como el IRPF, entre 0,5 y 7 puntos, en plena crisis económica. (...)

La enorme crisis económica y social requiere una intervención masiva del Estado (a todos los niveles: central, autonómico y local) para resolver el desempleo y la precariedad, que alcanzarán unos niveles elevadísimos con el consecuente deterioro de la calidad de vida de la mayoría de la población (golpeando especialmente a las clases populares), hecho que ya está ocurriendo (...)

De ahí que, además de la gran ampliación y mejora de los servicios sanitarios y sociales, haya una necesidad urgente del Estado de crear empleo, lo cual se puede hacer por tres medios, todos necesarios y muy urgentes: una es facilitar la recuperación de las empresas, con el consiguiente mantenimiento del empleo; otra es la creación masiva de empleo, con el New Deal Social y Verde; y otra es reducir significativamente el tiempo de trabajo por trabajador.

Y para que ello sea posible es indispensable derogar la reforma laboral del 2012, una de las causas principales del enorme deterioro del mercado de trabajo. Es, pues, condición indispensable para la recuperación económica la mejora de las condiciones laborales en España, de las más precarias de la UE-15, causa de su ineficiencia y escasa productividad.

 El gran descenso salarial (el porcentaje de las rentas del trabajo sobre todas las rentas nacionales ha ido bajando desde 2007) que ayudó a consolidar aquella reforma laboral es una de las mayores causas de la ineficiencia del sistema económico, con una demanda doméstica excesivamente limitada (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). 

Y aquí, de nuevo, es un indicador del enorme desequilibrio de fuerzas que existe en el Estado y en los grandes medios del país que el pacto para derogar tal reforma laboral se presentara (también en La Sexta Noche) como un golpe de Estado comunista para instaurar una dictadura (¡Bono dixit!). Que tal estupidez (y, de nuevo, no hay otra posible definición) se presente como una proposición objetiva ilustra hasta qué punto la cultura mediática y política está sesgada hacia la derecha. (...)

Conclusión

Tal y como indicaba en un artículo anterior, hay dos alternativas para salir de la crisis en España. Una, la de las fuerzas profundamente conservadoras e incluso reaccionarias, con un nacionalismo extremo, las cuales desoyen las voces científicas y pretenden, por cualquier medio, mantener los privilegios que siempre han tenido, y que consideran España y Catalunya como de su propiedad. Las caceroladas son, como decía, un síntoma de esta visión. 

La otra alternativa es la progresista, que va más allá de la tradicional división entre izquierda y derecha, y que se basa en la constatación de que la inversión social es fundamental para la supervivencia de la sociedad y de una economía orientada hacia el bien común de la población. Su máxima expresión son los aplausos de cada día a las 8 de la tarde. Estas son, en realidad, las dos alternativas."                 

(Vicenç Navarro. Profesor de Health and Public Policy, The Johns Hopkins University, Público, 29/05/20)

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