"La subasta de licencias de energía renovable celebrada este martes en el Miteco (Ministerio para la Transición Ecológica) ha dejado en evidencia tanto el disparatado sistema de fijación de los precios de la electricidad que se utiliza en España como la actitud de una parte del llamado oligopolio eléctrico, que ha rechazado participar en este modelo con argumentaciones variadas cuando la causa real es que, simplemente, le sale más rentable seguir participando en el pool.
Los resultados de la subasta arrojaron para las plantas de generación de energía eólica y fotovoltaica que entraron en la puja unos precios medios garantizados para la venta de esa electricidad al por mayor de 30,50 euros por megawatio.hora (Mw), una cotización que se sitúa casi siete veces por debajo de los 207,92 de promedio que marca para este jueves el mercado mayorista español, según los datos de OMIE, el Operador del Mercado Ibérico de Electricidad.
La horquilla del mercado mayorista para el jueves va de los 180,59 euros a los 250 por Mw, un abanico que multiplica por entre cinco y siete el registrada en la subasta, en la que las cotizaciones de la eólica se situaron entre los 24,40 y los 34,90 euros por Mw y las de la fotovoltaica entre los 27,90 y los 36,68.
Las 26 empresas que resultaron adjudicatarias de permisos para desarrollar 92 parques de energía verde tienen garantizada la venta de la electricidad que generen en ellos en el mercado eléctrico con esos rangos de precio, superiores a los de anteriores convocatorias y más acordes con el actual escenario de precios mayoristas elevados, aunque notablemente inferiores a los que estos últimos llevan registrando desde el comienzo del verano.
"El precio dice mucho, ya que las empresas consideran que esas valoraciones les suponen un justo pago para operar", explica María Pardo, responsable de energías renovables de Greenpeace, para quien esas cotizaciones "dicen mucho también de la distorsión que tenemos con el precio mayorista de la luz". "Las renovables lanzan el mensaje de que a 30 euros por megawatio se ven pagadas. No tiene sentido pagar 200", añade. (...)
La responsable de energías renovables de Greenpeace llama la atención sobre cómo el actual modelo de subasta favorece las maniobras especulativas y de carácter burbujeante que convierten los permisos en productos financieros que se acaban vendiendo a fondos de inversión y empresas energéticas sin que los beneficios económicos lleguen al territorio, que por el contrario sí sufre el impacto de las instalaciones en un proceso que está encontrando una fuerte contestación en el ámbito local.
No hay comentarios:
Publicar un comentario