"Las cadenas de suministro han dejado de funcionar con precisión desde
hace meses. Los retrasos en el transporte de mercancías, la falta de
chips, los bajos inventarios de cobre... llevan amenazando el buen
funcionamiento de la 'gran tubería del comercio internacional' desde
finales de 2020. Sin embargo, no ha sido hasta ahora, con el problema ya
visible para los consumidores finales, cuando se ha empezado a
'bombardear' en los medios con este atasco que pone en riesgo la campaña
de Navidad. Resulta conveniente hacer un repaso de lo acaecido en los
últimos meses para explicar las razones que han generado este atasco en
una tubería que llevaba años funcionando casi a la perfección.
Todo comenzó hace más de un año con la pandemia del covid. Una crisis
sin paragón paralizó la inversión, el mantenimiento y la reposición de
muchas industrias clave, entre ellas la logística, que se encarga de
mantener bien engrasados todos los eslabones de la cadena de
suministros, permitiendo que las mercancías fluyan con precisión y
velocidad a través de esa gran tubería. No se repusieron contenedores,
barcos, camiones, tampoco la industria de los combustibles fósiles
invirtió ante la llegada inminente de la transición energética.
Sin embargo, casi de la noche a la mañana, la demanda
global se recuperó o incluso superó los niveles previos al covid (como
EEUU). Ahora, la gran tubería del comercio internacional no está
preparada para canalizar tantos bienes, que además no son los mismos que
antes del covid. El atasco está servido.
Los nuevos indicadores desarrollados por Bloomberg Economics subrayan la
extrema gravedad. No hay solución rápida para este problema, por lo que
el gran crunch de 2021 podría empeorar todavía más en los próximos
meses. La investigación de Bloomberg cuantifica lo que está
aparentemente a la vista en gran parte del planeta, en los supermercados
con estantes vacíos, los puertos donde los barcos se están apilando, o
las plantas de automóviles donde las cadenas de montaje están
paralizadas por una falta de microchips sin precedentes. Todo ello viene
de la mano de un incremento de precios importantes.
El colapso va más allá, según explican los expertos de Bloomberg: no es
solo un problema de mover bienes de un sitio a otro, el mundo todavía
está luchando para que la producción alcance la demanda. El auge de la
demanda ha cogido a contrapié a los productores después de que la
pandemia paralizara buena parte del tejido productivo a nivel mundial.
Ahora, la situación podría prolongarse durante varios meses más o quién
sabe cuánto tiempo.
Un dolor de cabeza para la banca central
Los bancos centrales están empezando a reconocer que la inflación ya no
es transitoria, lo que podría obligarles a retirar los estímulos y subir
tipos de interés antes de lo previsto. Eso plantea nuevas amenazas a
una recuperación que ya se está ralentizando. También supone un riesgo
para unos mercados de renta variable que siguen cotizando cerca de
máximos históricos.
Detrás de este atasco en la gran tubería del comercio internacional se
encuentra una combinación de redes de transporte sobrecargadas, escasez
de mano de obra en puntos clave para el comercio y una demanda en EEUU
que se ha visto reforzada por los grandes estímulos fiscales y que se ha
centrado más en los bienes que en los servicios.
Los problemas se están produciendo en varios puntos, que van desde los
centros de producción, hasta los puntos de recepción de la mercancía. En
Vietnam, las plantas que fabrican zapatillas Nike tuvieron que reducir
la producción porque los trabajadores se habían marchado a sus
provincias de origen por temor al covid-19. China, la potencia
manufacturera del mundo, se enfrenta a nuevos brotes del virus y está
respondiendo con cierres selectivos. Sus precios de fábrica están
aumentando a una tasa anual del 10%, la más rápida desde la década de
1990.
Juntando todas estas piezas, los índices de oferta de Bloomberg Economics muestran una elevada escasez de bienes en EEUU, Reino Unido y la zona euro. Este indicador se basa en una variedad de datos que van desde los precios en las fábricas hasta la relación entre los inventarios, las ventas de los minoristas y la acumulación de pedidos para las empresas del sector de servicios. Las lecturas de cero indican condiciones normales, las negativas significan que los bienes son abundantes y los puntos positivos hablan de limitaciones. Los indicadores muestran un cambio abrupto, desde un exceso de oferta antes de la crisis del covid a la escasez significativa de hoy. (...)
¿Cuándo terminarán las interrupciones? La respuesta más optimista habla de la primera parte de 2022, pero lo cierto es que nadie sabe qué viene después. (...)
Las condiciones de la industria logística deberían comenzar a mejorar
después del Año Nuevo chino, a principios de febrero, "aunque las
interrupciones podrían durar al menos hasta mediados del próximo año",
explica Shanella Rajanayagam, economista de HSBC a Bloomberg. No
obstante, la incertidumbre sigue reinando en el comercio internacional,
nadie sabe qué va a pasar a corto y medio plazo. El exceso de ahorro
acumulado durante la pandemia juega aquí un papel desestabilizador,
puesto que puede agravar el problema.
La 'bola de nieve' crece
Lo que viene después es territorio inexplorado, en parte por el gran
número de cuellos de botella que hay en la ruta que va de las cadenas de
montaje a las cestas de la compra de las familias. Mientras que un
proveedor espera que otro le entregue la mercancía, el minorista tiene
que esperar la llegada del producto que colocará en el estante: los
retrasos se alimentan mutuamente, aseguran desde Bloomberg. (...)
Ahora mismo el colapso en el transporte marítimo va desde Singapur hasta
el Puerto del Pireo (Grecia). Los cuellos de botella en el transporte
marítimo se han producido en un principio por condiciones meteorológicas
adversas y los brotes de virus, como el reciente de Singapur. Sin
embargo, estos atascos están desviando portacontenedores a otros
puertos, lo que está a su vez generando nuevos atascos. Un análisis de
la congestión portuaria mostró el lunes que el retraso en Singapur era
elevado, con 53 buques portacontenedores anclados, el mayor recuento
desde que Bloomberg empezó a seguir este tipo de datos.
Eso es un problema para EEUU y Europa, donde la ropa y los productos
electrónicos que llenan los carritos de los compradores dependen de
insumos y ensamblajes extranjeros. Y con las tasas de vacunación de
muchos países asiáticos aún bajas, es un problema que no desaparecerá
pronto.
El factor suerte
"Para que la cadena de suministro se recupere, va a ser necesaria una
cierta dosis de suerte" -evitar catástrofes meteorológicas o nuevos
focos de covid- "además de tiempo e inversión para añadir más capacidad
logística", asegura Simon Heaney, director de investigación de
contenedores de Drewry en Londres.
Para una economía mundial que sale de la recesión más profunda de la
historia reciente, la escasez de oferta causada en parte por la fuerte
demanda es un problema importante. Evidentemente, peor sería lo
contrario: una oferta abundante porque las economías siguieran
deprimidas, con millones de parados más. La cuestión es que la rigidez
de la oferta va a ralentizar la recuperación económica más de lo
previsto.
Las cadenas de suministro podrían desenredarse más rápido de lo esperado
también. La falta de precedentes de una situación similar genera
también gran incertidumbre sobre la resolución del problema. El
indicador de Bloomberg sobre la escasez en EEUU, por ejemplo, ha bajado
en las últimas lecturas, aunque se mantiene en niveles históricamente
elevados.
"La situación actual es única y muy diferente de las perturbaciones más
aisladas que ha experimentado el mundo", afirma John Butler, presidente
del Consejo Mundial del Transporte Marítimo, que representa a los
mayores transportistas de mercancías por vía marítima. "La solución a la
congestión actual también será diferente". (elEconomista.es, 02/11/21)
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