24.5.22

El 'yolandismo' va tomando forma con el pasar de los meses... se mueve como péndulo entre el no romper con Podemos y el diferenciarse... a fines de junio vendrá el primer acto del proceso de escucha... Uno de los ejemplos de inspiración en la construcción política que citan es el del Pacto Histórico colombiano liderado por el candidato presidencial Gustavo Petro, que propone un proyecto no de cuatro años sino de nueva matriz de Estado a largo plazo

 "No es bueno que la gente nuestra no se sienta cómoda. Pero es que no hay un lado y otro, ni dos trincheras. A veces las dinámicas de las direcciones (de los partidos) hacen parecer que hay más distancias de las reales”. Esta reflexión la comenta a El Salto una de las personas más allegadas a la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Uno de los dirigentes que la aconseja y escucha y teje para que vaya creciendo su precandidatura.

La frase podría representar en forma fidedigna el clima que se vive en el entorno de Díaz, el flamante ‘yolandismo’ que va tomando forma con el pasar de los meses(...)

 A lo sucedido en Andalucía en el cierre de listas, con Podemos cediendo la candidatura a presidente de la Junta y finalmente quedando legalmente (y por error de cálculo) fuera de la marca electoral, se ha añadido estos días la noticia sobre lo de Sumar, que irritó y puso en alerta a algunos agentes morados, que olieron una posible decisión anticipada e inconsulta.

 Pero fuentes de la ministra se encargaron de aclarar que lo de Sumar no es una marca electoral sino simplemente una herramienta jurídica para articular los diferentes actos y reuniones. No le dieron relevancia y de hecho aseguraron a El Salto que ninguno de los partidos de Unidas Podemos sabía de esto. “Fue más por logística que otra cosa, si hay que pedir permiso para hacer un acto en una plaza, hay que tener una asociación para hacerlo”, explicaron. Aunque agregan algo que suena a un intento de prueba y error: “No es marca de ninguna plataforma pero...es cierto que en política muchas veces los nombres te acaban devorando y se plantan”. (...)

Los desencuentros evidentes entre Podemos y el yolandismo ya hasta son capitalizados por la derecha. En su discurso de este sábado clausurando el Congreso del PP madrileño que coronó a Díaz Ayuso, hizo mención al respecto el líder de los ‘populares’, Alberto Núñez Feijóo, asegurando que en el Consejo de Ministros están “todos contra todos” y que no sólo se enfrentan “ministros del PSOE sino también ministros de Podemos contra la vicepresidenta”. Otra vez el fantasma de la división capitalizada por el rival sobrevuela a Podemos.

Coser grietas, a fin de año

“Necesitamos al Podemos más fuerte, liderando las candidaturas más amplias, respaldadas siempre por primarias. Por nuestra parte no va a faltar compromiso por la unidad, pero Podemos es imprescindible. Podemos marca la diferencia”, ha remachado la ministra y secretaria general de los morados, Ione Belarra, este domingo en el festival partidario de Primavera en València. “Somos un Podemos que suma”, ha afirmado la secretaria de Organización, Lilith Verstrynge. “Suma”, una palabra escogida nada casual.

La cúpula de Podemos sigue intentando hacer un marcaje a la construcción yolandista y recordando lo esencial que es para encarar una campaña la marca electoral que, por otro lado, saben internamente que está gastada.

Desde el entorno próximo de la vicepresidenta admiten que “hay que trabajar para ir cosiendo” las grietas que han aparecido pero aseguran que no es el momento aún y que eso vendrá después del proceso de escucha, del cual se ratifican: tiene que ser no emancipado de los partidos pero sí autónomo. El objetivo es que con ello “se pueda acercar a un electorado que no se siente atraído por las dinámicas de las fuerzas políticas”. (...)

El yolandismo se mueve como péndulo entre el no romper con Podemos y el diferenciarse. Fuentes del área de discurso y comunicación de la vicepresidenta admiten que los movimientos son tácticos y están calibradamente pensados para mostrarla como una líder menos dura que Pablo Iglesias, más dialoguista y que trasciende a la formación morada. Pero esa estrategia tiene un reto y es tensar la cuerda por demás con quienes han trabajado para que ella llegue a donde está. 

“Pablo (Iglesias) fue muy agresivo con lo que dijo en cadena SER, y eso no facilita las cosas”, filtran desde el yolandismo. Tras el pifie en la presentación legal de Por Andalucía, el exvicepresidente dijo en su columna radial que esta suerte de frenteamplismo de Díaz “empezó de la peor manera posible” y remató: “Podemos dar por muerto su proyecto si se repite lo de Andalucía. Esto no puede volver a pasar”.

(...) Por ahora, lo único certero es que a fines de junio vendrá el primer acto del proceso de escucha, aunque aún no se ha decidido si será en Madrid o Barcelona. Todavía no descartan que sea en Galicia. “Se apelará a formatos de proximidad y habrá actos que no sean públicos ni se comuniquen, pero del primero se espera sí que sea una demostración de fuerza”, subrayan desde el yolandismo.

Uno de los ejemplos de inspiración en la construcción política que citan es el del Pacto Histórico colombiano liderado por el candidato presidencial Gustavo Petro, que tiene grandes posibilidades de ser el primer presidente netamente de izquierda de la historia de aquel país sudamericano. Una amalgama de partidos, movimientos sociales y de independientes que proponen un proyecto no de cuatro años sino de nueva matriz de Estado a largo plazo. “Dibujar un horizonte es lo que se quiere”, añaden.

Dudas por el marco ideológico

En Podemos, mientras tanto, están en “modo aguantar”, como recrea un operador político que conoce bien a todos los protagonistas de esta historia. Belarra y Montero están “tranquilizando a las bases” y tratando de “respetar los plazos” de Díaz, aunque emergen dudas, tanto por los alcances del campo de alianzas y también por los posibles cambios ideológicos que la nueva plataforma podría adoptar. Debe reconocerse que más allá de las filtraciones, nadie entre los morados se desmarca del apoyo irrestricto a una eventual candidatura de la vicepresidenta, inclusive si es con otras fuerzas con las que hay viejos enconos, como el Más País errejonista.

En el Congreso el liderazgo silente de Díaz también causa algunos estragos. Si bien mantiene buena relación con Jaume Asens, quien lidera a los diputados ‘comuns’, en esa confluencia hay enfado e incomodidad ante el exceso de moderación de la vicepresidenta en casos como los del espionaje. Básicamente, es aritmética política: el exceso de moderación en Catalunya ante determinados asuntos puede hacer que el electorado progresista menos cautivo se vaya de En Comú Podem a Esquerra Republicana o la CUP.

Un párrafo aparte merece la relación de la exconcejala de Ferrol con la alcaldesa Ada Colau. De buena sintonía personal, entre los ‘comuns’ tomaron nota en su momento que Díaz ha intentado bloquear el salto de su líder a Madrid. Desgastada por siete años de gestión y con las encuestas en contra para un tercer mandato, Colau quería liderar la papeleta de Barcelona en las próximas generales y pasar a la política estatal. En el yolandismo prefieren que vuelva a pelear la batalla municipal y por ahora se va imponiendo esa tesis.

También otros catalanes meten el dedo en este potaje. Los soberanistas saben que una candidatura fuerte de Unidas Podemos puede comerles votos; cabe recordar que los morados ganaron, en su mejor momento, elecciones tanto en Catalunya como en Euskadi, erosionando el electorado del soberanismo. El tuit de Gabriel Rufián calificando a Irene Montero (al defender la nueva ley del aborto) como una de las mejores ministras de la historia democrática española fue entendido en ese marco. Los enemigos de tus enemigos son tus amigos, reza un proverbio. Algunos en EH Bildu se mueven en esa misma sintonía.

Por ahora sólo queda esperar. El verano de la pospandemia se acerca y el último gran round de la política española es en el inminente 19-J andaluz. El yolandismo disfruta de tener a quien lidera hace dos años las encuestas de mejor valoración del Consejo de Ministros. Pero como señala un viejo lobo de la izquierda, cuidado con los números. La buena imagen no se estaría trasladando en intención de voto. Que el desmarque con Podemos no vaya a ser un búmeran."                  (Daniel Galvalizi  , El Salto, 24/05/22)

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