"(...) Hablamos con el político Oskar Lafontaine (Sarre, Alemania, 1943), que
fue ministro de Finanzas, expresidente del partido socialdemócrata SPD y
fundador del partido de izquierdas Die Linke, del que salió el pasado marzo. Lafontaine ha escrito un libro titulado Ami, it's time to go en el que reflexiona sobre la guerra de Ucrania y el papel de Alemania y Europa en el conflicto.
¿Por qué cree que es importante oponerse al envío de armas a Ucrania?
El envío continuado de armas a Ucrania solo prolonga el sufrimiento, la muerte de personas y la destrucción de Ucrania. La guerra en Ucrania no es una guerra de Rusia contra Ucrania o al contrario, sino una guerra de Estados Unidos contra Rusia. Es una confrontación geoestratégica que ya en los años 90 fue anunciada por políticos como Henry Kissinger. Los ucranianos son tan solo las víctimas de esa confrontación estratégica que pagan con sus vidas y la destrucción de su país.
¿El rearme de Alemania debe preocuparnos como europeos, por ser el país que llevó a Europa a la Segunda Guerra Mundial?
Ese miedo es infundado. Mucho más importante es la pregunta de si
Alemania quiere seguir siendo un protectorado de los Estados Unidos, ya
que las decisiones militares que comportan el peligro de una guerra
nuclear en el territorio europeo son tomadas únicamente por los Estados
Unidos, y los europeos no tienen nada que decir. La preocupación
fundamental de los europeos debe ser cómo liberarse de la tutela
estadounidense.
Esta es la tesis que usted defiende en su libro Ami, it’s time to go, que se ha convertido en un bestseller. Los medios, sin embargo, nos dicen continuamente que Estados Unidos gasta más en defensa y que nos protege de nuestros posibles adversarios. ¿Es una idea errónea?
Los Estados tienen intereses y defienden dichos intereses. El interés de EE.UU. no es defender a Europa, sino tener a Europa como avanzadilla disponible para sus intereses como potencia mundial. En este momento Estados Unidos es el gran ganador de la guerra de Ucrania. Es el proveedor de armas en grandes cantidades a sus socios, como los alemanes y los polacos; han desplazado de Europa el gas barato ruso y ahora pueden cumplir por fin lo que deseaban desde hace años: vender su gas de fracking en Europa, obtenido a través de técnicas muy perjudiciales para el medio ambiente.
Y han conseguido lo que Kissinger propuso hace muchos años: confrontar a Europa con Rusia bajo el principio de “divide et impera” (divide y vencerás) para asegurar su poder. Creer que los americanos quieren protegernos no solo es una ingenuidad, sino que es perjudicial. Para Alemania se da la circunstancia de que la energía más cara de los terminales de gas licuado afecta a su industria, y no pocas empresas quieren, por ello, desplazar su producción a otros países, entre ellos los propios Estados Unidos.
El gas de Rusia es muy importante para Alemania y para Europa; sin embargo, el ataque a los gasoductos rusos Nord Stream ha desaparecido del discurso público, incluso antes de haber sido esclarecido.
No hay nada más que aclarar al respecto. Podemos creer al presidente estadounidense, Joe Biden, que dijo que si los rusos marchaban sobre Ucrania terminarían con dicho gasoducto. Todas las especulaciones de que sea otro país quien haya provocado dichas explosiones son irrisorias y muestran el estado en el que se encuentra Europa. El ataque contra el gasoducto fue un acto terrorista que podría considerarse un acto de guerra y el Gobierno alemán, vasallo, calla al respecto. (...)
¿Cómo de peligrosa es para nosotros, los europeos, la situación en Ucrania?
El peligro para los europeos consiste en que la escalada bélica sigue aumentando porque EE.UU. ha decidido que quiere mantener esta guerra hasta que Rusia esté claramente debilitada. Este aspecto es importante a la hora de hacer pronósticos, ya que cuando EE.UU. asegura que quiere que esta guerra termine pronto es poco creíble. Joe Biden fue vicepresidente con Barack Obama, que fue el presidente que financió el golpe de Estado del Maidán. Por otro lado, su propio hijo parece estar envuelto en la corrupción en Ucrania. Los trabajadores del Departamento de Exteriores de Biden, entre ellos Victoria Nuland, continúan con su estrategia de provocar a Rusia y, al parecer, no atienden ni siquiera al Pentágono.
El propio presidente del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley,
la mayor autoridad militar después del presidente, ha propuesto buscar
negociaciones de paz, pero al parecer no está siendo escuchado en la
Casa Blanca. Por desgracia, en EE.UU. no son pocos los políticos que
creen que una guerra nuclear sería justificable y que sería posible
asimismo reducirla a Europa. Por eso es tan necesario que Europa persiga
una política de defensa propia y se libere de la fatal política de
agresión estadounidense. Los europeos deberían recordar cada día que no
hay tropas rusas o chinas en la frontera estadounidense de México o de
Canadá, sino que son las tropas estadounidenses las que están por todas
partes en las fronteras rusa y china.
¿Los acuerdos de Minsk fueron solo una estrategia para ganar tiempo como dejó entrever la excanciller Angela Merkel en una entrevista con Die Zeit?
Esas afirmaciones de Angela Merkel fueron fatales, porque con ellas
ha reconocido de forma pública que los esfuerzos de paz en Ucrania, cuya
guerra comenzó ya en 2014, no eran serios. Merkel, al igual que el
oligarca Poroshenko, ha admitido que solo había apoyado estas
negociaciones de paz para dar tiempo a que Ucrania pudiera armarse. Este
tipo de afirmaciones necias agravan las relaciones con Rusia y llevan a
que el presidente y los políticos rusos concluyan que con los europeos
no se puede firmar acuerdos, porque solo mienten y hacen trampas. (...)" (Entrevista a Oskar Lafontaine, Carmela Negrete, CTXT, 28/01/2023)
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