"Los tres puntos feministas de Pedro Sánchez.
En las recientes elecciones generales, España ha sido testigo de un acontecimiento histórico: Pedro Sánchez ha demostrado su habilidad para unir y ganar el apoyo femenino de diversas fuerzas políticas, más allá de su electorado fiel del PSOE. Así, sobresale su destacada victoria moral, respaldada por el apoyo fundamental de las mujeres, en especial de más de 750.000 mujeres provenientes de otros partidos. Unos tres puntos porcentuales de los votantes que acudieron a las urnas.
El verdadero muro de contención frente a la derecha trumpista del dúo PP y VOX proviene de féminas del BNG, de Bildu, del PNV, de ERC, de Junts e incluso del Partido Popular. Sin lugar a dudas, esta hazaña electoral no solo resalta la capacidad de Sánchez para mantener a los suyos fieles a las siglas del PSOE, sino que, además, le servirá para alcanzar el Gobierno de España. Pero, cómo no, Sánchez ha mostrado su capacidad para poner en valor a las mujeres en el escenario político del futuro y dar potencia al feminismo del siglo XXI.
Desde su llegada al poder en 2018, Pedro Sánchez ha evidenciado que es un líder imparable. Ha sabido sortear obstáculos políticos y ha implementado políticas progresistas que han mejorado la calidad de vida de los ciudadanos. Pero, lo que realmente ha marcado la diferencia es su enfoque en el protagonismo de las mujeres. El feminismo ha sido un pilar central en su gobierno, y esto ha sido clave para ganarse el apoyo masivo de las mujeres en todo el espectro político.
El hecho de que más de 750.000 mujeres de otros partidos hayan respaldado a Sánchez es un claro reflejo de la confianza que ha generado su liderazgo. Es innegable que ha sido capaz de trascender las divisiones partidistas y conectar con las mujeres en un nivel personal. Su compromiso con la igualdad de género y la lucha contra la violencia de género ha sido fundamental para ganarse el apoyo de las mujeres, quienes ven en él un líder genuino y comprometido con sus derechos y su bienestar. Y, muy en especial, el escudo humano y político frente a las decisiones reaccionarias del PP y VOX.
Además de su enfoque en destacar el poder de las mujeres, Sánchez ha demostrado una habilidad excepcional para tejer alianzas políticas con otras fuerzas políticas. Su capacidad para dialogar y llegar a acuerdos con partidos de diversas ideologías ha sido clave para construir una coalición política sólida en el pasado reciente y, a no tardar, en el futuro. Con o sin elecciones. No se trata solo de una victoria del PSOE, sino de una victoria de la unidad y el entendimiento entre diferentes fuerzas políticas, en las que el voto de las mujeres ha sido vital. (...)
No podemos pasar por alto el hecho de que Pedro Sánchez ha sido el primer presidente en la historia de España (después de Zapatero) en contar con un gabinete paritario, con igual número de hombres y mujeres. Esto no solo es un logro histórico, sino que también demuestra su compromiso con la representación y el reconocimiento del talento y la capacidad de las mujeres en la política.
En conclusión, la victoria de Pedro Sánchez en las elecciones generales, respaldada por más de 750.000 mujeres de otros partidos, es un hito que trasciende las fronteras políticas. Su liderazgo inclusivo y comprometido con la igualdad de género es un ejemplo a seguir en el panorama político actual. (...)" (Juan José Domínguez , Medium, 31/07/23)
"Ellas rojas, ellos azules.
Si en España sólo votaran los hombres, el 23-J la derecha hubiera sacado mayoría absoluta. Si sólo votaran las mujeres, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz gobernarían con comodidad. Pues, como ha calculado Metroscopia, entre las mujeres el voto a los partidos de izquierda ha superado a los de la derecha en más de 1,1 millones mientras la ventaja de la derecha sobre la izquierda entre los hombres ha sido de cerca de 1,5 millones.
La divergencia política de género es abismal y eclipsa otras explicacioes de los sorprendentes resultados electorales. La interpretación habitual es la revuelta de la España plural. En contraste con el Madrid encerrado en la burbuja mediática del antisanchismo, la España periférica se alza contra un posible gobierno con Vox. Una reedición pacífica, con balas de papel y no de metal, del “No pasarán” de 1936.
Pero la soterrada guerra civil que se dio el 23-J no fue la de la España remota de hace 90 años, entre hermanos de izquierdas y de derechas, sino la de la Europa actual, entre hermanos y hermanas. O, para ser precisos, entre las muchas españolas y bastantes españoles que abrazan la incorporación plena de la mujer en la sociedad y los muchos españoles y bastantes españolas que sienten resentimiento hacia ese cambio.
Es uno de los hallazgos empíricos más sólidos sobre quién vota a la derecha populista. Sus líderes buscan el apoyo de varones de edad media y clase trabajadora que sienten “privación nostálgica”: la idea de que antes gozaban de un mayor estatus social y unos trabajos respetables en la industria manufacturera, mientras ahora padecen una creciente inseguridad económica y un decreciente prestigio social. En lugar de ser contrarrestado con datos objetivos, este rencor es alimentado por medios y políticos que ven en el cabreo del hombre herido una inmensa oportunidad de negocio, tanto de audiencias como de votos.
Los estudios no indican que los hombres (sin educación universitaria, pero quizás el resto lo padecemos también) perciban que su estatus social está por debajo del de las mujeres. Es simplemente que, mientras en los años 80 las mujeres tenían un estatus social subjetivo muy inferior al de los hombres con su misma formación, hoy esa diferencia se ha reducido. Somos menos desiguales y, a algunos machos, les duele.
De eso vive Vox. Y de eso muere la derecha liberal." (Víctor Lapuente , El País, 01/08/23)
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