22.1.14

Y Alemania, rozando la recesión. Lo que faltaba...

"¡Hurra, salimos de la crisis! En Alemania, gran locomotora de este tren absurdo, la noticia de la semana ha sido el pésimo resultado económico del año 2013: un crecimiento del 0,4% (en 2012 fue del 0,7% y en 2011 del 3%), es decir, rayando la recesión. “El peor resultado desde 2009”, según la muy oficial Oficina Federal de Estadística (Destatis), autora del informe. 

El motivo: los países en recesión de la UE y el enfriamiento de China empujan hacia abajo las exportaciones alemanas. Esta noticia era clara e ineludible, pero los medios de comunicación alemanes, simplemente, le dieron la vuelta: “La economía alemana crecerá con fuerza” (Deutsche Welle), “Perspectivas optimistas para la economía” (primer canal de televisión). 

Los tres principales diarios le dedicaron pequeñas gacetillas en portada con titulares que remitían a otros territorios. “Los alemanes ahorran menos y compran más”, titulaba el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Sí, el informe de Destatis menciona un “incremento” del consumo del 0,9%, pero es completamente irrelevante porque el consumo alemán sigue siendo miserable. Ese aspecto podía más que la noticia en sí sobre el resultado de 2013. (...)

Embellecer la situación de la economía alemana es aquí tendencia. Una tendencia descarada. Cada día la radio y la tele loan lo bien que va todo en materia de empleo, donde no hay progreso, o en el sector del automóvil, que no lo tiene nada bien para el año que viene, etc., etc.

El discreto crecimiento alemán en 2013, inquietantemente dependiente de las exportaciones tan expuestas a los vaivenes de la coyuntura europea y global, no es muy diferente del de Francia (0,2%), cuya economía tiene una estructura mucho más diversificada.

 Sin embargo en Francia están convencidos de que el país es un desastre, mientras que en Alemania creen que todo va mucho mejor de lo que es en realidad. La respuesta a esta paradoja es siempre la misma: el aparato de propaganda, los medios de comunicación, en ambos países secuestrados en una incestuosa espiral de corrupción, manipulación y estructural ausencia de toda independencia y pluralismo.

 La misma energía manipuladora al servicio de la oligarquía que en Alemania se enfoca hacia el embellecimiento, en Francia se dirige hacia el derrotismo.

Un magnífico documental francés explica muy bien esa enfermedad mediática, común a todos los sistemas occidentales. Sin ella nunca habríamos llegado tan suavemente a la actual involución social y degeneración de la democracia.
 Por lo demás, seguimos en el mejor de los mundos. (...)

Mientras desde el Reino Unido se proponen nuevas “reformas” para la Unión Europea en dirección a una mayor desregulación (las “reformas” son siempre para eso) y en Bruselas se sigue cocinando la siguiente barbaridad, el acuerdo de “libre” comercio con Estados Unidos, en Francia el timorato presidente Hollande anuncia cambios que podrían haber sido diseñados en Berlín o Bruselas y que van directamente encaminados a apuntalar el triunfo del Front National.

La frase de oro de Hollande en su conferencia de prensa: “¿Quienes somos?, no solo un país que tuvo posesiones coloniales, somos una potencia que aún tiene los medios (…) si ese gran país, esa capacidad militar, esos soldados admirables, no tienen una economía capaz de crear la dinámica necesaria, será el impacto de Francia el que se reducirá”. 

Toda una declaración de principios para la Europa inservible. La responsabilidad de la socialdemocracia en el desastre europeo que se está alimentando es extraordinaria.

La Europa del momento es una suma del obtuso egoísmo económico alemán, el timorato seguidismo francés, el profundo conformismo social español con la corrupción y el neocaciquismo postfranquista (más allá de las gesticulaciones), y de la general estupidez imperial-militarista.(...)"                ('En el mejor de los mundos' Rafael Poch, La Vanguardia, 17/01/2014)

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