23.1.14

La eurozona está renunciando a su futuro al ahogar las inversiones públicas y privadas y echar a perder su capital humano

"¿Es posible que Mario Draghi sea la única autoridad de la eurozona consciente de que todavía no hemos superado del todo la crisis? Dado que muchos le consideran el principal salvador del euro, parece un poco extraño, como mínimo. (...)

Tal vez haya llegado el momento de detenerse a pensar dónde se encuentra la eurozona en el camino hacia la solución de su crisis interna. ¿Es cierto que la economía está arreglándose? ¿El régimen político del euro tiene ya unos cimientos sólidos y sostenibles? (...)

Mientras el sector privado siga tendiendo al desapalancamiento y los Gobiernos mantengan sus políticas de austeridad, será necesario que el salvavidas continúe siendo el crecimiento mundial, con el consiguiente aumento de las exportaciones netas, para poder atisbar una mínima mejora del estancamiento.

Durante todo este tiempo, el endeudamiento público ha seguido aumentando, a pesar —¿o a causa?— de las políticas de austeridad en toda la eurozona. La situación es peor en los países que han hecho los intentos más ambiciosos de restablecer la competitividad frente a Alemania mediante el recurso a la deflación.

 Dado que ni siquiera los salarios alemanes están casi creciendo en términos reales, ese proceso de deuda y deflación va a continuar en sus socios del euro. No es de extrañar que en muchos Estados miembros la situación de los Gobiernos sea inestable. 

En última instancia, podríamos preguntarnos, ¿qué argumento puede convencer a los países de permanecer en el euro, si la moneda única ha pasado a simbolizar el empobrecimiento en vez de la prosperidad? (...)

El error de diagnosticar que el derroche público era el principal culpable de la crisis del euro hizo que la reforma del régimen se centrara en endurecer la disciplina fiscal. Y ahora los Gobiernos van a estar eternamente persiguiendo el equilibrio presupuestario. Como consecuencia, la eurozona está renunciando a su futuro al ahogar las inversiones públicas y privadas y echar a perder su capital humano. (...)

No es ningún secreto que Alemania es la única que manda en Eurolandia. Pero Alemania también está absorta en un estado de engaño y ceguera sobre la crisis de la eurozona. Considera que el sufrimiento en los países en crisis es lamentable pero inevitable, resultado de sus propios errores y derroches pasados.

 Los votantes alemanes, tranquilos y confiados, reeligieron a la canciller Angela Merkel como guardiana de su estabilidad, que en teoría ahora está extendiéndose a toda la eurozona.

 El ministro de Economía, Wolfgang Schäuble, ha acusado a los críticos que no ven lo bien que están funcionando sus recetas políticas de vivir en un “universo paralelo”. Igual que no había nada malo en que Alemania tuviera perpetuos superávits de cuenta corriente dentro de la unión monetaria —aunque pudieran estar arruinando a sus socios—, no hay nada malo en que ahora la eurozona intente reproducir el modelo alemán en el mundo, por más que se quejen los derrochadores norteamericanos. 

Las cosas van estupendamente en el universo paralelo del señor Schäuble, puesto que, en él, el hecho de que la austeridad fiscal interna constante se compense con perpetuos superávits comerciales es una prueba de competitividad y la base de la estabilidad y la prosperidad. (...)"             ('Las autoridades niegan la evidencia', de Jörg Bibow en El País, en Caffe Reggio, 22/01/2014)

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