"(...) Ahora bien, el gobierno federal se
resistía a darles el dinero (unas cantidades enormes debido al colapso
de la banca), pues ello hubiera aumentado enormemente la deuda pública.
De ahí que fuera necesario que una agencia pública independiente se
estableciera, para que fuera esta la que les prestara el dinero (a unos
intereses ridículamente bajos) y que este no constara como dinero
público, creando deuda pública.
Y así nació el FRB, que imprime dinero y
se lo presta a la banca (y también al Estado). Esta agencia era
independiente del Estado, pero responsable ante el Estado, es decir, que
tenía que rendir cuentas al Estado, siendo su dirección nombrada por el
Presidente y aprobada por el Senado. Fue así como se salvó a la banca
de EEUU. Y fue así como el FRB salvó también a la banca de EEUU y del
mundo en la reciente Gran Recesión.
Sin el FRB de EEUU, la banca europea
(y las compañías de seguros europeas) habrían colapsado. Desde 2008, el
FRB ha invertido 1 billón de dólares en salvar bancos estadounidenses e
internacionales (los europeos, incluyendo españoles, han sido los más
beneficiados, después de los estadounidenses).
El establecimiento del Banco Central Europeo (BCE)
Fue este el mismo mecanismo el que
determinó la creación del Banco Central Europeo, con unas diferencias
notables. Una es que el BCE presta dinero, mucho dinero, a las
instituciones financieras, también a unos intereses bajísimos. Pero, a
diferencia del FRB, el BCE no presta a los Estados, lo cual los deja
totalmente desprotegidos y vulnerables ante la especulación de la banca.
Por regla general, no se utiliza este lenguaje porque quedaría feo y
los bancos se molestarían. Se dice que los Estados tienen que estar
sometidos a la disciplina de los mercados financieros (es decir, de los
bancos). En realidad, los Estados son la presa de los bancos, que como
sanguijuelas chupan la sangre del Estado (la gran mayoría de la deuda
pública la poseen los bancos); es decir, el Estado necesita gastar
dinero y lo tiene que pedir prestado, no al BCE, sino a los bancos, que
le exigen unos intereses altísimos.
Reciben dinero del BCE por menos de
un 1%, y compran bonos del Estado a un 4% o 6%, o, en el caso de Grecia,
a un 13% (cifra alcanzada en 2011). Un chollo inmejorable.
Y para complicar la cosa, el BCE es
totalmente independiente. Puede hacer lo que le dé la gana, que por
regla general, es lo que pide la banca. Como he dicho miles de veces, el
BCE no es un banco central, es un lobby de la banca.
Por cierto, me
sorprende que uno de los periodistas económicos que leo con mayor
interés (Xavier Vidal-Folch, de El País) últimamente presente al BCE
como el gran salvador del euro y el benefactor de las economías de la
periferia del euro. El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro de
desaparecer.
En realidad, siempre ha estado muy fuerte, más fuerte que
el dólar. Y si bien es cierto que, como Xavier Vidal-Folch indica, el
BCE evitó que empeorara la crisis de la deuda de los países periféricos,
como España, cuando su director, el Sr. Draghi, indicó su
disponibilidad a comprar deuda pública (con solo una frase, solucionó la
crisis), también es cierto que fue el mismo BCE el que creó la crisis
de la deuda pública, durante tanto tiempo.
Tal como está diseñado el
BCE, es imposible que España pueda salir de la crisis de la elevada
deuda (que erróneamente se cree que se resolverá a base de recortes).
Una situación distinta ocurre en EEUU con el FRB. El FRB compra deuda
pública del Estado federal. En realidad, el BCE es en lo que el Tea
Party (la ultraderecha estadounidense) desearía que se convirtiera el
FRB. (...)" (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 20 de febrero de 2014, en vnavarro.org, 20/02/2014)
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