17.2.15

Grecia nos lo recuerda: nuestra banca está enferma

"(...) Pero, más allá de la partida de póquer política que se está jugando en Grecia, lo más ilustrativo del caso, a mi entender, es la esclerotizada situación en la que se encuentra no ya la banca griega, sino toda la banca mundial. 

A día de hoy, la liquidez de cualquier entidad financiera pende del hilo del banco central: cuando el banco central rechaza extender financiación contra los muy ilíquidos activos que exhiben en sus balances las entidades financieras, éstas inmediatamente sufren un pánico bancario. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? 

(...) los bancos centrales modernos, una farsa de lo que se supone que deberían ser: y es que, lejos de limitarse a proporcionar financiación contra activos líquidos, han terminado por extenderla a todo tipo de inversiones a largo plazo y de alto riesgo en posesión de los bancos. 

De esta forma, el cometido del banco central pasa a ser el de asegurar el acceso a una provisión permanente de financiación a la banca privada ilíquida, la cual ya no necesita preocuparse lo más mínimo por casar sus cobros y sus pagos, pues siempre cuenta con la opción de pedirle refinanciación al banco central. 

Así, la banca privada se desentiende enteramente de la gestión de su liquidez: su único cometido pasa a ser el de maximizar beneficios aun a costa de quedar postrada ante su expansiva iliquidez (deudas a muy corto plazo y activos a muy largo plazo). Para eso, justo, existe el banco central: para cubrirle cualquier posible agujero de financiación a la banca privada. 

Por eso, cuando el banco central le retira su línea de auxilio a cualquier banco, el pánico se desata contra ese banco: porque éste es incapaz de sobrevivir por sí mismo. Su iliquidez es tan descomunal, que necesita estar continuamente enchufado al banco central. (...)
 
Dejando de lado la más estricta coyuntura, lo que nos demuestra el reciente movimiento del BCE con respecto a la deuda pública griega es que hemos creado un sistema financiero del todo disfuncional: con la excusa de promover el crédito barato a familias, empresas y gobiernos, hemos terminado zombificando a la banca y volviéndola dependiente de unas instituciones políticas como son los bancos centrales. 

En su ausencia, los bancos serían hoy incapaces de sobrevivir porque previamente han optado por destruir las bases que posibilitarían su supervivencia autónoma. Ése es el perverso esquema de incentivos generado por el sistema de banca central con moneda fiat: haber engendrado una banca presuntamente privada pero dependiente y servil del poder político.

La solución, claro está, es arrebatarle a la banca privada los privilegios políticos y las redes de seguridad con la que se la ha protegido durante décadas: exponerla a la competencia del mercado y a la supervisión descentralizada de sus acreedores. Como todo hijo de vecino sin conexiones políticas.  (...)"          (Juan Ramón Rallo, Vox Populi, 06/02/2015)

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