5.10.16

Los euroescépticos, los euroreformistas, los ultranacionalistas y los defensores de la desobediencia luchan por imponer su visión de la Europa del siglo XXI

"(...) Las cifras de paro en la zona euro aún son similares a las de 2009. Fabio De Masi insiste en la necesidad de mejorar las condiciones económicas de los ciudadanos: “La ausencia de subidas de sueldos e ingresos entre la ciudadanía es lo que daña la democracia”.

Hoy, cuando Europa avanza hacia su ‘año nueve’ de crisis económica, se cuestiona nuestro modelo de vida. La presión que sufre la UE es mayor incluso que en 2012, cuando la explosión de la deuda periférica y la rigidez de Wolfgang Schäuble casi expulsan a Grecia de la moneda única y arrastran a todos los países del sur de Europa.

El final del euro, la salida de Alemania y sus satélites de la moneda única, y la creación de un euro para ricos y otro para pobres son ideas cada vez más presentes en los debates. Desde posturas liberales como las de Cleppe o Fassina, pero también por una parte de la izquierda europea.

El ‘lexit’ o la salida de la UE mediante referendos como el británico parte de la idea de que “la UE no puede ser reformada”, según explicaba en una entrevista a Mediapart antes de verano el griego Stathis Kouvelakis, antiguo miembro del Comité Central de Syriza. Los impulsores del Progressive Caucus rechazan este maximalismo en favor de un “marco de diálogo que llene un vacío ante el momento crítico que vive Europa”, según Urtasun.

Diem25: la desobediencia

El debate sobre el rumbo de la UE que reclaman los eurodiputados en pro de una mayor democratización ha sido denominado “euroreformismo” por la plataforma política DiEm25, con el ex-ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis al frente.


 Varoufakis propone una campaña de desobediencia civil desde las instituciones nacionales, regionales y municipales frente a las europeas. “Sin duda alguna, las instituciones de la UE nos amenazarán con la expulsión, con pánicos bancarios... de la misma forma que amenazaron al gobierno griego con el Grexit en 2015”, explicaba recientemente el exministro de finanzas en una carta abierta a varios colegas europeos.  (...)

Y mientras tanto, la crisis se perpetúa y derriba mitos. Por primera vez en la historia, un presidente de la Comisión gestionará la salida de un socio europeo, un trauma nunca vivido en los más de sesenta años del proyecto. La losa honorífica ya pesa sobre los hombros de Jean Claude Juncker, aunque el Brexit todavía no ha ocurrido.

Un alto diplomático europeo reconoce que, tras el terremoto provocado por las urnas británicas, estamos ante “un proceso de dos años con unas repercusiones todavía no previstas”. La reflexión de este funcionario, ya de retirada de la capital comunitaria, es que “no hay una visión común sobre el futuro de la UE”.

 Con la socialdemocracia desaparecida o demasiado sumisa al mainstream neoliberal, son los euroescépticos, los euroreformistas, los ultranacionalistas y los defensores de la desobediencia quienes luchan por imponer su visión o estrategia para la Europa del siglo XXI. "                 (Alexandre Mato, CTXT, 07/09/16)

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