"La Unión Europea es una comunidad política que tiene como uno de sus
pilares la unión económica. Esta es el mayor grado de integración al que
puede llegar un grupo de economías y para que pueda existir en puridad
ha de darse una condición muy estricta: la integración en uno sólo de
los mercados de todos los países que la integran, para lo cual es
necesario, por un lado, que desaparezcan las barreras que puedan
dificultar la libre circulación de bienes, servicios y mercancías y, por
otro, la armonización de las normas y políticas económicas de todos los
países.
No puede existir una unión económica si los mercados funcionan en
cada país a su aire, si en unos se pueden llevar a cabo actuaciones que
no se pueden realizar en otros, si las empresas o los consumidores
tienen derechos u obligaciones diferentes, o si reciben ayudas distintas
en cada uno de los países que la conforman. Dicho de otra manera, lo
que se puede hacer y lo que no en lo mercados debe ser exactamente lo
mismo en todos los países que constituyen una unión económica.
Por esa razón son tan importantes para la Unión Europea las reglas
que garantizan la competencia en los mercados, entendiendo por
competencia la situación que implica que ningún agente que participa en
ellos tiene ventajas, privilegios o ayudas que no estén al alcance de
cualquier otro.
Una de las causas que podrían dar lugar a que se quiebre la
competencia y a que no se pueda hablar de mercado único son las ayudas
estatales a las empresas. La web de la Unión Europa lo explica
claramente: "En ocasiones los Gobiernos invierten dinero público en
apoyo de sus propios sectores o empresas, lo que les da una ventaja injusta sobre sectores y empresas similares de otros países de la UE.
Puede decirse que con ello se perjudica a la competencia y se
distorsiona el comercio." (la negrita es de la web). Y en el mismo sitio
se dice que la Comisión es la encargada de evitar estas situaciones,
autorizando "exclusivamente las ayudas de auténtico interés público cuyo
objetivo sea beneficiar a la sociedad o a la economía en su conjunto" (aquí).
Pues bien, desde marzo pasado, la Comisión Europea está autorizando
una enorme cantidad de ayudas estatales a empresas que no responden a
ese principio, sino que, por el contrario, están suponiendo una fractura
evidente de las condiciones de igualdad y competencia que deben
prevalecer en los mercados si se quiere que de verdad exista una unión
económica.
Me refiero a las ayudas insertas en el denominado Marco Temporal y
que los diferentes Estados de la Unión Europea están concediendo a las
empresas de sus respectivos países para que puedan sobrevivir a los
efectos dramáticos de la pandemia y del cierre debido al confinamiento.
Según fuentes de la Comisión (aquí),
hasta el momento se han autorizado 147 ayudas estatales a empresas por
valor de 1,93 billones de euros y bajo formas muy diferentes:
subvenciones, recortes impositivos, subsidios salariales, apoyo a la
investigación, capitalización, entrada en el capital de empresas...
Todas ellas son ayudas imprescindibles. Yo mismo vengo defendiendo
desde el principio de la crisis que deben darse todas las necesarias
para evitar el cierre de las empresas en apuros y el ministro de
Finanzas austriaco, Gernot Bluemel, incluso ha reclamado que desaparezca
cualquier tipo de trabas para poder concederlas. Decía que si su país
ayuda con sus impuestos a otros de la Unión Europea ahora todos los
demás deben darle libertad porque también "queremos ser solidarios con
nuestras empresas." (aquí).
Ahora bien, aunque esas ayudas son imprescindibles en este momento,
el problema que plantean es que, si no existe la posibilidad de que se
concedan por igual en todos los países, lo que se producirá sin remedio
será una asimetría materialmente incompatible con el funcionamiento de
un verdadero mercado único y, por ende, de una unión económica o, mucho
menos, de una monetaria, como la eurozona.
La razón de por qué la autorización de estas ayudas dinamita el
mercado único es bien sencilla: sin un marco general que posibilite su
financiación sólo pueden concederlas aquellos países que dispongan de
una situación financiera más saneada. Es decir, habrá países que sí
puedan rescatar e impedir que se cierren miles de sus empresas y otros
que no.
La prueba de esto último es evidente: de los 1,93 billones de euros
aprobados en ayudas, las concedidas por Alemania representan el 52% del
total, mientras que las de Italia y España, los dos países de momento
más afectados por la pandemia, sólo el 17% y 2%, respectivamente. Es
lógico: en ausencia de un sistema de financiación alternativo, estas
ayudas sólo se pueden dar incrementando la deuda, algo que están
haciendo sin límite Alemania y otros países, pero que comienza a ser
prohibitivo para Italia o España, dado su nivel ya elevado de deuda
pública.
Se puede decir, como siempre, que eso es así porque Alemania y otros
países del norte han hecho previamente "sus deberes" fiscales mientras
que los del sur no los hacemos (algo, por cierto, que es completamente
falso porque tenemos menos déficits o incluso superávits primarios).
Pero, sea cual sea la causa de esa desigual posibilidad de conceder
ayudas a las empresas, la realidad es que poder concederlas en
condiciones diferentes es algo incompatible con la existencia de un
mercado único.
Es como si se pone a pelear a un púgil de 100 kg. contra
otro de 45 y se dice que la diferencia no afecta a la igualdad de
condiciones porque la causa es que el primero se ha alimentado mejor y
ha hecho más ejercicio para fortalecerse. Puede que esa sea la razón,
pero la verdad es que el combate se producirá en condiciones de evidente
desequilibrio.
Esto es exactamente lo que va a ocurrir en la Unión Europea. El Marco
Temporal que autoriza las ayudas estatales establecido por la Comisión
no garantiza que el régimen de acceso a todas ellas sea igualitario,
competitivo, para todos los países y justo por eso es inevitable que
produzca un incremento de la divergencia y el desequilibrio que socavan
las bases de una unión económica llevándola, antes o después, al
colapso.
Es una prueba más de que la supervivencia de la Unión Europea es
imposible si no se garantizan -como venimos reclamando muchos
economistas- fuentes de financiación adecuadas para sus políticas (como
la de competencia, de la que dependen las ayudas), bien a través de una
política fiscal conjunta de la Unión o del Banco Central Europeo.
Los países del norte de Europa quieren soplar (evitando mecanismos
fiscales conjuntos de financiación, según dicen, para huir de la
indisciplina y relajación de los del sur) y, al mismo tiempo, sorber
(para quedarse con el beneficio de saltarse las normas comunes de ayuda a
las empresas cuando ellos sí pueden financiar). Es una práctica
imposible que puede asfixiar a quien lo intenta repetidamente." (Juan Torres López, Público, 13/05/20)
Para
luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o
como salida de emergencia ante la ruptura de la UE por parte de los países del
Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?),
en España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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