13.5.20

La transición energética y la era post-Covid. Se debería apostar por el hidrógeno y las nuevas tecnologías como la Power-to-X , que permiten la reconversión y el almacenamiento de energía eléctrica, utilizando generalmente los excedentes de origen renovable

"(...)  Esta gravísima crisis ha constatado la fuerte dependencia de la energía eléctrica en una sociedad como la nuestra.

 La electricidad ha permitido el funcionamiento de nuestras infraestructuras sanitarias y ha garantizado a través de las redes y los sistemas de comunicación la permanente información entre gobiernos y ciudadanos. Nuestro futuro, basado en la digitalización, necesita que se garantice el suministro de energía y la seguridad de las redes eléctricas.


En un mundo que se encuentra en plena transición de las energías fósiles a las fuentes renovables, como la energía eólica y la solar, la mejora del almacenamiento de energía eléctrica resulta de vital importancia para propiciar el uso de estas tecnologías, asegurando el máximo de eficiencia energética y el equilibrio del sistema.

 El almacenamiento eficiente de energía es un pilar fundamental de la transición energética: permite flexibilizar la producción de energía renovable y garantizar su integración en el sistema. Al principio del proceso de transición y al objeto de garantizar la estabilidad del sistema eléctrico, seguirán siendo necesarias las centrales de ciclo combinado que utilizan el gas natural como combustible.  (...)

Habrá que apostar de forma inequívoca por la digitalización de las redes, las llamadas “smart grids” (redes inteligentes) que permiten “integrar de forma eficiente el comportamiento y las acciones de todos los usuarios conectados a ella”, asegurando un sistema energético sostenible, con bajas pérdidas y altos niveles de calidad y seguridad de suministro. Otro elemento a tener en cuenta será la ciberseguridad para evitar la vulnerabilidad de las redes a los ataques cibernéticos. (...)

La transición energética supondrá un cambio estructural en los sistemas energéticos. La transición en curso supone la sustitución de las fuentes contaminantes por energías limpias además de la progresiva descarbonización y electrificación de la economía. La era post-Covid podría ser una excelente oportunidad para acelerar la transición energética. (...)

Los fondos públicos deben utilizarse para invertir en el futuro, no en el pasado, y fluir hacia sectores y proyectos sostenibles que ayuden al medio ambiente y al clima. Se debe poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles, potenciando la utilización de las energías renovables cuyos costes de generación cada vez son más competitivos.

Se debería apostar por  el hidrógeno y las nuevas tecnologías como la Power-to-X , que permiten la reconversión y el almacenamiento de energía  eléctrica, utilizando  generalmente los excedentes de origen renovable. Cada vez será más necesario invertir en sistemas energéticos flexibles que puedan atender mejor a la demanda de energía en momentos de baja generación de energía de las renovables. 

Por tanto, la era post-Covid puede ser una excelente oportunidad para favorecer la transición energética e intentar construir un mundo más saludable."            (Manuel Gómez Acosta, Crónica Global, 12/05/20)

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