"(...) ¿Si Rueda pierde la mayoría absoluta en las próximas elecciones gallegas, sacará Díaz Ayuso la guillotina eléctrica en Madrid?
[Risas] Creo que si se diese esa situación, Feijóo asumiría
un gravísimo riesgo porque habría perdido en un plazo de seis meses la
posibilidad de gobernar España y Galicia. Sería un balance bastante
catastrófico que abriría la puerta, no sé si a la implantación de una
guillotina en la Puerta del Sol, pero sí a una crisis. La candidatura de Díaz Ayuso
está emitiendo el “yo estoy aquí”, al menos, dos veces por semana
semana. “Yo estoy aqui”, “yo podría ser”, son frases que escuchan los
españoles como mínimo dos veces a la semana, todas las semanas. “Podría
ser yo”, “¿Os gusta más lo que digo yo que lo que dice Feijóo?”, así una
semana tras otra, un mitin tras otro. En los discursos del PP, a lo
largo de cuatro manifestaciones en Madrid, ella ha sido la protagonista.
Si escuchas los discursos, la dinámica es siempre la misma. Feijoo hace
su discurso y podemos decir que va aumentando el tono a medida que sus
preocupaciones aumentan. Y el discurso de Díaz Ayuso es “yo estoy aquí”,
“yo podría hacerlo mejor”, “yo digo cosas que no puede decir Feijoo”.
Esta es la fatídica narrativa. Por lo tanto, si el PP pierde la mayoría
absoluta en Galicia significaría un gravísimo quebranto para Feijoo. Lo
que yo me pregunto es que pasará si el PP consigue retener la mayoría
absoluta por la mínima. ¿Qué sucederá si de 42 pasa a 38 diputados? ¿La
derecha madrileña lo considerará una victoria o un signo de debilidad?
Este es el ambiente. Estas elecciones de Galicia son una prueba
complicada para Feijóo.
Y en un contexto en el que el PSOE ha hecho cambios y planteado una estrategia tras la conferencia de A coruñña, con un Vox que busca reducir al PP recuperando la etiqueta de “la derechita cobarde” pero intentando no restar votos al bloque de la derecha.
La política del PP desde el 23 de julio hasta hoy pasa por tres fases. En la primera, hay un momento explorativo, un momento en que se empiezan a enviar señales en alfabeto morse a Bruselas. Se envían exploradores. Es el momento sublime en el que González Pons dice que Junts es un partido de tradición democrática, institucional, moderado, serio, independientemente de lo que hayan hecho cuatro o cinco de los suyos. Esto es en agosto. Fijémonos bien en esto porque en enero se los acusa de terroristas. Esto nos da la medida de la situación. Esa fase se ve interrumpida por José María Aznar que dice “por ahí no”, y entonces, antes de la investidura de Sánchez, se convoca una manifestación. “Por ahí no, lo que hay que hacer…”.
“El que pueda aportar que aporte, el que se pueda movilizar que se movilice”.
Efectivamente. Hay que organizar una movilización nacional permanente. Y luego hay todavía una tercera fase, cabalgando sobre el que “se pueda mover que se mueva” que es “y el que se pueda mover otro poco más, que se mueve también que tenemos elecciones en Galicia”. Se ha producido una mayor escalada. El hombre que decía en agosto que Junts era un partido de tradición democrática es el mismo hombre que dice ahora que el Tribunal Constitucional es un cáncer para la democracia. De agosto a enero. Bueno, ¿por qué se produce esta escalada verbal durante las últimas semanas? Porque lo de Galicia no está claro. Sucede que el PP necesita que Vox baje en los sondeos. Las encuestas le dan a Vox ahora mismo cerca del 3% o 4% en las elecciones de Galicia. Eso significa que Vox rasca voto del PP pero no lo convierte en diputados. Sucede que el PP necesita que Vox baje del 3% y parece ser que por ese motivo el PP eleva el tono, casi confundiendo su discurso con el discurso de Vox. ¿Cuál será el resultado de todo esto? Lo sabremos el 18 de febrero. ¿La sociedad gallega está muy pendiente de estas cosas? No lo sé.
Es curioso porque se rompe una tradición muy gallega basada en elecciones tranquilas y, valga la redundancia, materialmente muy gallegas. El PP quiebra su propia estrategia que, además, ha sido una estrategia ganadora verificada con 4 mayorías absolutas, lo que le podría pasar una factura enorme a Alberto Nuñez Feijóo.
Es cierto. Rompe su propia táctica. Es, además, una dinámica en la que no ves que Alfonso Rueda aporte nervio. Veo un candidato del PP muy desdibujado por estas pulsiones. La tradición gallega es votar a un conservadurismo no muy ideológico que quiere que las cosas de Galicia se deciden en Galicia. Vale más Feijóo conocido que Beiras por conocer ha sido la tónica habitual. En cambio, ahora Galicia se convierte en el escenario de la política nacional. Veremos.(...)" (Entrevista a Enric Juliana, Víctor Guillot, Nortes, 31/01/24)
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