"La propuesta europea de suspender las reglas fiscales para financiar el aumento del gasto en defensa ha abierto de nuevo el debate sobre la racionalidad económica de la austeridad. El aumento de inversiones en defensa se justifica ahora también como un potente instrumento para estimular el crecimiento de la economía europea estancada. Una especie de keynesianismo militar.
La arbitraria excepción fiscal solo a los gastos de defensa ha provocado la contestación de los sindicatos europeos. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha pedido que la suspensión de los límites en defensa se amplíe a todo el gasto público para promover una economía más sólida “con empleos de calidad y servicios públicos”. El error en la aplicación de la austeridad ya fue reconocido hace más de una década por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que había exigido drásticos recortes de gasto a los gobiernos europeos. Un estudio del propio Fondo de enero de 2013, firmado por su economista jefe, Olivier Blanchard, y Daniel Leigh reconoció que las recomendaciones de consolidación fiscal del FMI “subestimaron significativamente el aumento del desempleo y la caída de la demanda interior”. Los pronósticos oficiales habían previsto que un recorte de un dólar del presupuesto público significaría una reducción de la economía de 0,5 dólares, cuando en realidad fue de 1,5 dólares.
La austeridad generalizada que tantos daños ha producido a empresas y trabajadores fue la receta que se impuso en la pasada crisis financiera, en lugar de corregir los excesos y malas prácticas que la originaron. Sus efectos siguen estando repletos de contradicciones. Ahora, la profesora de la Universidad de Tulsa (EE UU) Clara E. Mattei, directora del Centro de Economía Heterodoxa, ha aportado mucha luz sobre las raíces y verdaderas dimensiones de la austeridad. “La austeridad”, explica Mattei, “sirve sobre todo para silenciar las protestas públicas y las huelgas de los trabajadores y no, como a menudo se anuncia, para mejorar espontáneamente los indicadores de un país mediante una mejor disciplina económica”.
En su esclarecedora investigación recogida en el libro El orden del capital
(Capitán Swing), la sobrina nieta de Gianfranco Mattei, mártir de la
lucha antifascista italiana, pone en evidencia cómo el liberalismo
británico y el fascismo italiano fomentaron entornos similares para que
prosperara la austeridad. Mattei arranca sus indagaciones con los
acontecimientos de la Primera Guerra Mundial (1914 -1918) que
desencadenaron la crisis más grave del capitalismo conocida hasta
entonces. Concluye que la austeridad fue la respuesta de los economistas
al despertar colectivo y a la agitación democrática sin parangón en
toda Europa, en medio de una creciente inflación y los vientos
revolucionarios procedentes de Rusia, Baviera y Hungría. La austeridad
sigue más viva que nunca. “Hoy en día, como en la década de 1920″,
recuerda Mattei, “los ganadores de la austeridad siguen siendo una
minoría acomodada, el 1% de la población”. Los injustamente denostados
sindicatos han puesto el dedo en la llaga al advertir que Europa no
podrá responder a los desafíos geopolíticos sin un modelo social sólido
que asegure su estabilidad interna." (Andreu Missé , El País, 24/03/25)
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