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19.9.23

La imagen de EEUU colapsa hasta entre la población euroatlántica, en teoría sus defensores más incondicionales... "Los jóvenes encuestados son más propensos que los mayores a ver la influencia estadounidense de forma negativa y la influencia de China y Rusia de forma positiva”... ¡Qué tiempos aquellos los de las lavadoras, hippies, Marilyn Monroe, la Luna, Kennedy, sexodrogasandrockandroll, internet, Silicon Valley!... Ahora, opioides, homeless, Melania Trump, Irak, Afganisthán, Trump, asalto al Capitolio... es que no hay color

 "La caída del protagonismo mundial de Estados Unidos la vemos progresar por momentos en todas las facetas. Asistimos a una huida vergonzosa en Afganistán, al fracaso de sus sanciones contra Rusia y la sangría de Ucrania, al avance de la desdolarización mundial o al estrechamiento de los lazos entre los países que se están desmarcando de Estados Unidos en torno a bloques de colaboración como los BRICs. 

Quizás la única faceta que nos quedaba por comprobar es el desplome de su prestigio entre los países occidentales, concretamente del eje euroatlántico, en teoría sus defensores más incondicionales.

Un estudio de la organización estadounidense German Marshall Fund (GMF), especializada en temas euroatlánticos, muestra lo que piensan al respecto en 14 países a ambos lados del Atlántico: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumania, España, Suecia, Turquía, Reino Unido y los Estados Unidos.

Dividido en cinco capítulos, este informe evalúa su opinión sobre cuestiones estructurales contemporáneas que afectan el orden mundial, las relaciones transatlánticas, la seguridad y la defensa, China y los desafíos globales. 

China superará a Estados Unidos

Según la propia organización, la encuesta de opinión pública Transatlantic Trends 2023 [que así se llama] muestra que las percepciones “se están adaptando a las nuevas realidades geopolíticas”. 

Lo más destacado es que casi uno de cada tres encuestados (un 30 %) cree que China superará a Estados Unidos como el actor más influyente en los asuntos globales. Solo el 37% de los encuestados, en estos 14 países, considera que Washington mantendrá esa posición en el próximo lustro. 

La influencia de China por delante de Estados Unidos la perciben también para considerarla como el actor global que puede influir en Rusia para que ponga fin a su guerra contra Ucrania. Ni más armas para Ucrania, ni OTAN, la solución vendrá de China. Como también comprobaron el dominio de China en las cadenas de suministro global durante la pandemia de la covid. 

Pero al contrario que la machacona propaganda occidental que presenta a China como una amenaza, para la población euroatlatlántica, “China no es vista como un desafío para la seguridad, y la voluntad de ampliar la cooperación con el país en tecnologías emergentes, comercio y gestión de crisis prevalece sobre un enfoque más agresivo”, que es el que muestran los discursos de los líderes occidentales. 

Otra discrepancia entre los encuestados y el gobierno estadounidense es que “los ciudadanos desconfían de la idea de enviar armas o tropas a Taiwán si China invadiera la isla”. 

Europeos no se fían de Estados Unidos

Si observamos las respuestas de los europeos en materia de seguridad, descubrimos que “la mayoría de los encuestados en los estados miembros de la UE quieren que Europa haga más en materia de seguridad y defensa”, es decir que su deseo es alejarse de la influencia y de las “las incertidumbres sobre la futura política interior y exterior de Estados Unidos”. 

De hecho entre los encuestados de los dos países europeos que compiten por el liderazgo de la UE, Francia y Alemania, ambos ven al otro país como un socio muy fiable y más que Estados Unidos.

Otra realidad que muestra el estudio es que “una pluralidad de encuestados estadounidenses consideran que su democracia está en mal estado, y son los estadounidenses los más críticos con la política exterior del presidente Joe Biden”. Menos de la mitad de esos encuestados creen que su democracia nacional está en buen estado, pero más de una cuarta parte (27%) ven su democracia en peligro.

Los jóvenes, con China y Rusia

Pero quizá lo más elocuente es la variación de las respuestas según las generaciones. “Los jóvenes encuestados son más propensos que los mayores a ver la influencia estadounidense de forma negativa y la influencia de China y Rusia de forma positiva”. De hecho, “los jóvenes encuestados tienen opiniones más positivas que los mayores sobre la influencia de Rusia en el mundo”.

Algo similar sucede con la OTAN, “los jóvenes están menos convencidos que los mayores de la importancia de la OTAN para la seguridad de sus países”. De ahí que “los jóvenes encuestados también son más propensos a predecir un cambio hacia la multipolaridad en los próximos cinco años, con China reemplazando a Estados Unidos como el actor más influyente del mundo”.

La conclusión es clara, descartada la colonización económica y la militar de Estados Unidos en el mundo, ahora toca descartar la hasta ahora colonización ideológica de su propaganda."              ( Pascual Serrano , VenezuelaNews, 16/09/23)

25.3.11

"España cerró 2010 ocupando la novena posición en presencia global, a poca distancia de Italia"

"Los primeros resultados de este Índice Elcano de Presencia Global (IEPG), considerando tanto los últimos datos disponibles a 31 de diciembre de 2010 como una reconstrucción retrospectiva desde 1990, pueden resumirse en tres grandes conclusiones.

En primer lugar, Estados Unidos se confirma como la única superpotencia global desde el fin de la guerra fría, con una cómoda ventaja en el ranking de presencia que más o menos triplica a sus cuatro inmediatos seguidores -Alemania, Francia, Reino Unido y China- o casi cuadruplica a Japón y Rusia, que quedan en sexto y séptimo lugar.

Con todo, solo en el apartado militar y en algunos indicadores de difusión cultural y científica, el panorama mundial es nítidamente unipolar. En cambio, en lo relativo a los flujos económicos, humanos o de cooperación al desarrollo se reduce mucho la ventaja norteamericana.

El segundo gran hallazgo empírico de la medición es que los países europeos siguen muy bien posicionados en casi todas las dimensiones; con una presencia exterior significativamente superior a la que ocupan por tamaño del PIB.

Tanto el elevado desarrollo como el alto número de países que conviven en un continente tan conectado entre sí y con el resto del mundo explican esta realidad. (...)

No obstante, si en vez de la foto fija actual se atiende a las tendencias observadas en la evolución de la presencia desde 1990, la tercera conclusión matiza bastante la tesis de una globalización fundamentalmente occidental.

En efecto, mientras Estados Unidos o Europa van erosionando lentamente su presencia mundial en casi todas las categorías, hay varias dimensiones -como la comercial o tecnológica- donde el protagonismo de otras regiones asciende con rapidez o es claramente dominante, como sucede en energía.

Sin duda, el crecimiento más llamativo es el de China, que, además de ocupar ya la primera posición mundial en exportación de bienes, podría convertirse pronto en el segundo país en presencia global si sigue transformando su elevado potencial interno en presencia exterior; esto es, a medida que se dote de equipamientos militares estratégicos de los que aún carece, que sus empresas aumenten el todavía bajo volumen de inversión directa en el extranjero o que su sistema universitario mejore en atractivo internacional.

Una pauta que, a un nivel inferior, también es posible que se dé para el resto de emergentes.

También hay conclusiones interesantes para el caso español.

Para empezar, y contradiciendo los análisis impresionistas que tanto alienta nuestro muy confrontado debate político y mediático, los datos muestran que nuestro país registra una expansión fuerte y sostenida de proyección exterior en las dos últimas décadas que solo ha sido superada en Europa Occidental, aunque a una escala obviamente menor, por Irlanda.

España cerró 2010 ocupando la novena posición en presencia global, a poca distancia de Italia y aproximadamente en el mismo puesto que ocupa en el ranking de PIB, con resultados muy relevantes en atracción humana (tercer lugar mundial), exportación de servicios (sexto) o ayuda al desarrollo (sexto), y con una posición equivalente a su peso económico en lo referente a la presencia exterior de multinacionales, la proyección cultural, la deportiva o incluso la militar. (...)

Por último, porque el resultado español adolece de serias debilidades en lo referente a internacionalización tecnológica y del sistema educativo.

España ocupa solo el 17º lugar mundial en número de patentes orientadas a la exportación y, pese a ser uno de los países más atractivos del mundo para visitar, trabajar o residir, su sistema universitario es solo el 14º del mundo en flujo de estudiantes extranjeros; unos datos preocupantes en la medida que es precisamente en el terreno de la formación y la innovación donde los países se juegan el futuro de su proyección internacional." (IGNACIO MOLINA e ILIANA OLIVIÉ: Medir la presencia global. El País, 24/03/2011, p. 37)

13.5.08

Nos quieren puritanos, sin fumar, sin beber, sin...

“P. En el planteamiento de su obra el hombre occidental ha sustituido una religión por otras como la salvación del planeta, y eso pone en peligro la libertad individual. ¿Cree que esa amenaza es real?

R. Pienso que sí. A través de temas tan trascendentes como el calentamiento global o la necesidad de preservar el medio ambiente puede existir un intento ordenancista invocando razones superiores a la libertad individual. Lo venimos sufriendo en temas que atañen a fumadores, bebedores o taurófilos. Hay un intento de convertirnos en una sociedad puritana.” (ALBERT BOADELLA: "Hay un intento de convertirnos en una sociedad puritana". El País, ed. Galicia, Cultura, 08/05/2008, p. 51)

29.4.08

¿Cómo son los americanos? Como en las series de televisión

“Michel Houellebecq. Yo tenía un proyecto hace un tiempo. Quería ir a Estados Unidos y tirarme allí un año. En un lugar pequeño de Iowa, por ejemplo. Para entender lo que pasa, para meterme en su mentalidad. Tú eres de allí, ¿no?

Richard Hell. Sí. No hay otra, es mi destino.

M. H. ¿Qué me recomiendas que haga para entenderlos? ¿Dónde debería ir?

R. H. De un lado a otro. Por la carretera. Es la mejor forma. Alquilas una habitación en un motel, sales a dar un paseo, le preguntas a la gente qué tal, te responde. Te vas enterando.

M. H. ¿Pero hablan de todo? Quiero decir, yo no entiendo lo que les pasa con Dios, por ejemplo. No sé si se lo creen del todo.

R. H. No siempre se les puede comprender. Yo tengo que hacer lo mismo que tú, pero con Los Ángeles. Ir un año. Igual así me entero.

M. H. Estuve leyendo un montón de thrillers. Me encantan. Cosas de Theodore Roszak, esa historia de El diablo y Daniel Silverman, por ejemplo. O John Grisham. Bueno, me asombra lo cínicos, fríos y distantes que son para retratar las cosas que ocurren en el mundo del trabajo. Pero se vuelven sentimentalones cuando hablan de la familia.

R. H. Pasa mucho con la familia. Pero con la nación también, o con la religión. Buscan un grupo compacto en el que sentirse integrados y protegidos. Contra todos lo demás.

M. H. Es asombroso lo de la familia. Siguen pensando que su mujer es la mujer más sexy, aun cuando eso, por la edad, resulte ya imposible. Y con los niños. ¡Cómo se portan con los niños! Saltan de alegría en cuanto los ven...

R. H. Debe de ser porque no tenemos raíces. No hay nada que rascar, no hay valores que vengan de atrás. Sólo está la televisión. La gente hace lo que ve en las sit-com, esas comedias donde todos sonríen y se toman muy en serio.” (Michel Houellebecq y Richard Hell conversan sobre el desquiciado mundo de hoy. El País, ed. Galicia, Cultura, 25/04/2008, p. 41)