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11.10.26

La Unión Europea (UE) se fundó sobre la base de promesas de paz, libertad, prosperidad y autonomía estratégica. ¿Qué representa hoy en día? Guerra, censura, autoritarismo, estancamiento económico —por no decir una desindustrialización en toda regla— y vasallaje geopolítico ante los dictados de Washington... La UE no solo ha fracasado económicamente, quedando cada vez más rezagada respecto a las demás grandes economías avanzadas del mundo. Lo que resulta mucho más preocupante es que se ha transformado en una potencia cuasi dictatorial y pseudoimperial: una que sigue desmantelando los estados del bienestar europeos en nombre de la austeridad; que coacciona financieramente a Estados enteros para que se sometan; que anula leyes y constituciones nacionales a su antojo; que interfiere directamente en elecciones nacionales (Rumanía, Hungría, etc.); y que sanciona de forma extrajudicial a sus propios ciudadanos, privándoles de derechos civiles fundamentales... Para agravar aún más la situación, la UE se encuentra ahora al frente de una agresiva campaña de rearme y guerra contra Rusia, una campaña que ya ha infligido graves daños a las economías europeas y que corre el riesgo de arrastrar al continente a un conflicto abierto con la mayor potencia nuclear del mundo... Y, sin embargo, la mayoría de los ciudadanos siguen sin ser conscientes, en gran medida, del papel que desempeña la UE en el desmantelamiento progresivo de los derechos democráticos, económicos, políticos y sociales de los europeos... todo el proceso de integración europea debe entenderse no como un proyecto económico, sino como uno político: uno destinado a restar poder a la democracia de masas. El vehículo para ello fue un ataque contra el Estado-nación —la principal expresión institucional de la democracia— en beneficio del capital transnacional y de las oligarquías nacionales. Este proceso alcanzó un punto de inflexión con la firma del Tratado de Maastricht, que integró de hecho el neoliberalismo en el propio tejido de la Unión Europea... un cambio que la creación del euro consolidó de una vez por todas, al privar a (la mayoría de) los Estados miembros del pilar más fundamental de la soberanía económica: la facultad de emitir su propia moneda. Al hacerlo, transformó a los Estados miembros en algo parecido a colonias de Bruselas y Fráncfort (Wolfgang Streeck)

"(...) Acabo de recibir esta magnífica cita del reconocido sociólogo alemán Wolfgang Streeck:

"Como periodista independiente, Thomas Fazi es uno de los observadores más informados y perspicaces de la Unión Europea. Fazi es capaz de identificar y explicar acontecimientos e interrelaciones que la visión convencional de la investigación académica sobre la UE —financiada en gran medida por la propia entidad que estudia— se niega incluso a considerar. A diferencia de ese enfoque, el nuevo libro de Fazi aborda la UE y sus funciones dentro del sistema estatal europeo no de manera tecnocrática, sino desde una perspectiva política. Muestra hasta qué punto la UE ya ha logrado erosionar la soberanía de sus Estados miembros —y, con ello, su potencial democrático—.

A continuación se ofrece un resumen detallado del libro:

La Unión Europea (UE) se fundó sobre la base de promesas de paz, libertad, prosperidad y autonomía estratégica. ¿Qué representa hoy en día? Guerra, censura, autoritarismo, estancamiento económico —por no decir una desindustrialización en toda regla— y vasallaje geopolítico ante los dictados de Washington.

La UE no solo ha fracasado económicamente, quedando cada vez más rezagada respecto a las demás grandes economías avanzadas del mundo. Lo que resulta mucho más preocupante es que se ha transformado en una potencia cuasi dictatorial y pseudoimperial: una que establece las condiciones en las que 450 millones de personas trabajan, comercian, consumen e invierten; que sigue desmantelando los estados del bienestar europeos en nombre de la austeridad; que coacciona financieramente a Estados enteros para que se sometan; que anula leyes y constituciones nacionales a su antojo; que lleva a cabo operaciones de propaganda por valor de miles de millones de euros y practica una censura generalizada en Internet; que interfiere directamente en elecciones nacionales (Rumanía, Hungría, etc.); y que sanciona de forma extrajudicial a sus propios ciudadanos, privándoles de derechos civiles fundamentales. Todo ello, sin dejar de estar casi totalmente aislada de la presión democrática y, en gran medida, fuera del control de los gobiernos que nominalmente la constituyen.

Esto es el resultado de un largo proceso de «comisionización» progresiva y de supranacionalización del proceso de toma de decisiones en Europa. A lo largo de la última década, el centro de gravedad institucional de la UE se ha desplazado de manera decisiva hacia la Comisión Europea, que ha ido colonizando progresivamente ámbitos políticos antes reservados a los gobiernos nacionales: la política fiscal, la salud pública, los asuntos exteriores y la defensa. El mecanismo ha sido notablemente constante: cada crisis sucesiva —la crisis de la deuda soberana, el Brexit, la pandemia de la COVID-19, la guerra en Ucrania— ha servido de pretexto para que la Comisión asuma nuevas competencias, adopte decisiones de «emergencia» y consolide discretamente cambios permanentes en la arquitectura de la autoridad de la UE. Nada de esto ha requerido una modificación formal de los tratados. Ha ocurrido de forma sigilosa, al margen del debate público, a través de lo que los estudiosos denominan «integración sigilosa», y el resultado ha sido una erosión constante y acumulativa de la soberanía nacional y la rendición de cuentas democrática. Incluso el expresidente del Consejo Europeo, Charles Michel, acusó recientemente a von der Leyen de crear «una gobernanza superautoritaria».

Para agravar aún más la situación, la UE se encuentra ahora al frente de una agresiva campaña de rearme y guerra contra Rusia —una campaña que ya ha infligido graves daños a las economías europeas y que corre el riesgo de arrastrar al continente a un conflicto abierto con la mayor potencia nuclear del mundo.

Y, sin embargo, la mayoría de los ciudadanos siguen sin ser conscientes, en gran medida, del papel que desempeña la UE en el desmantelamiento progresivo de los derechos democráticos, económicos, políticos y sociales de los europeos. Es esta realidad oculta la que este libro se propone sacar a la luz: cómo funciona realmente la opaca maquinaria de Bruselas, a quién sirve y a qué precio.

No obstante, este libro también se dirige a aquellos críticos —tanto de la izquierda como de la derecha— que cuestionan las políticas actuales de la UE y, sin embargo, siguen aferrándose a la creencia de que la UE puede reformarse democráticamente. Incluso entre la mayoría de los críticos actuales, se considera a la UE como un proyecto bienintencionado que, de alguna manera, en algún momento, perdió el rumbo —aunque existe desacuerdo sobre cuándo ocurrió exactamente eso, por qué o a quién hay que culpar. Este libro propone una tesis diferente: que la encarnación actual de la UE no es una desviación de una trayectoria anteriormente positiva, ni de las intenciones originales de sus fundadores, sino más bien la culminación inevitable de un proyecto que fue, desde sus inicios, intrínsecamente elitista, antidemocrático y autoritario. Lo que estamos presenciando hoy no es una degeneración, sino una revelación: un proyecto que, por fin, se muestra tal y como siempre fue.

El libro sostiene que todo el proceso de integración europea, incluso en sus encarnaciones anteriores a la UE, debe entenderse principalmente no como un proyecto económico, sino como uno político: uno destinado a restar poder a la democracia de masas, que las élites habían tratado de contener desde la Segunda Guerra Mundial y que, a mediados de la década de 1970, había llegado a considerarse una amenaza letal para el statu quo capitalista. El vehículo para ello fue un ataque contra el Estado-nación —la principal expresión institucional de la democracia— en beneficio del capital transnacional y de las oligarquías nacionales. Este proceso alcanzó un punto de inflexión con la firma del Tratado de Maastricht, que integró de hecho el neoliberalismo en el propio tejido de la Unión Europea —un cambio que la creación del euro consolidó entonces de una vez por todas, al privar a (la mayoría de) los Estados miembros del pilar más fundamental de la soberanía económica: la facultad de emitir su propia moneda. Al hacerlo, transformó a los Estados miembros en algo parecido a colonias de Bruselas y Fráncfort. El libro sostiene que esto supuso nada menos que un golpe de Estado constitucional y jurídico —aunque inusualmente discreto—.

El libro también muestra que la UE no solo ha servido como vehículo para inclinar la balanza de poder a favor del capital, sino que ha sido un instrumento fundamental de la subordinación de Europa a Washington y al lobby bélico transatlántico. De hecho, la Unión Europea ha desempeñado históricamente un papel clave en el afianzamiento de la dependencia del continente respecto a Estados Unidos. Contrariamente a la narrativa popular que presenta la creación de la UE —y, antes de ella, la Comunidad Económica Europea (CEE)— como un contrapeso al poder estadounidense, la realidad es que Washington defendió activamente la integración europea como baluarte de la Guerra Fría frente a la Unión Soviética, canalizando su apoyo a través de organizaciones como el Comité Americano para una Europa Unida (ACUE), cuyo vicepresidente en aquel momento no era otro que Allen Dulles, entonces director de la CIA. Es probable que este apoyo se debiera al cálculo de que ejercer control sobre un único «gobierno» supranacional resultaría más sencillo que gestionar docenas de gobiernos nacionales individuales. De hecho, la UE, incluso en sus primeras etapas, siempre ha estado ligada al atlantismo, una lealtad que no ha hecho más que intensificarse desde el fin de la Guerra Fría. Por ello, la élite tecnocrática de la UE, y la Comisión Europea en particular, se ha alineado históricamente más estrechamente con Washington que con los propios gobiernos nacionales de Europa.

Los acontecimientos recientes lo confirman. Ursula von der Leyen —apodada «la presidenta estadounidense de Europa»— ha aprovechado la crisis de Ucrania para impulsar una mayor expansión de los poderes ejecutivos de la Comisión, de carácter verticalista, lo que ha dado lugar a una supranacionalización de facto de la política exterior de la UE (a pesar de que la Comisión carece de competencia formal en este ámbito), al tiempo que ha garantizado la alineación del bloque con —o, más exactamente, su subordinación a — la estrategia de EE. UU. y la OTAN (no solo en lo que respecta a Rusia, sino también a Israel y Gaza), y marginando a las voces disidentes, como las de Hungría y Eslovaquia, todo ello a expensas de los propios intereses fundamentales de Europa.

Por último, el libro concluye que la UE es estructuralmente irreformable, ya que el supranacionalismo en sí mismo es un modelo intrínsecamente defectuoso. Este fracaso se hace aún más evidente cuando se compara el enfoque de la UE con el del resto del mundo. Las principales transformaciones de la economía mundial en las últimas décadas —el desarrollo de nuevas tecnologías, la expansión de las cadenas de valor globales, el crecimiento del comercio, el auge de China— no requirieron ninguna de las condiciones del Mercado Único europeo, y mucho menos las de la propia UE o su moneda única. Por el contrario, las economías ajenas a la UE —Estados Unidos, China y las economías emergentes de Asia y América Latina— han logrado una prosperidad creciente y una conectividad internacional cada vez mayor sin contar con estructuras supranacionales ni acuerdos monetarios comparables. En su lugar, estos países han aprovechado su autonomía nacional para adaptarse con flexibilidad al cambio global, adoptando un enfoque más descentralizado de la cooperación económica y política. La experiencia de las naciones no occidentales, en particular, demuestra que la soberanía nacional no tiene por qué obstaculizar la colaboración internacional —y, de hecho, puede potenciarla—.

Estos países se decantan cada vez más por acuerdos más flexibles, como los del BRICS y la ASEAN, frente al modelo de integración supranacional de la UE. Mientras que el modelo de la UE exige un alto grado de cesión de soberanía, una normativa vinculante y una autoridad central fuerte para hacer cumplir las leyes en todos los Estados miembros, el BRICS y la ASEAN permiten a los países cooperar al tiempo que conservan un control sustancial sobre la política nacional. Estos acuerdos facilitan la cooperación económica sin imponer una armonización de políticas, lo que permite a los Estados miembros aplicar sus propios modelos económicos al tiempo que se fomenta el crecimiento regional a través de un marco más flexible y basado en el consenso —un marco que presenta la ventaja añadida de permitir la cooperación entre países con sistemas políticos, económicos y de valores marcadamente diferentes.

Este marco refleja una preferencia emergente por la multipolaridad y está configurando un nuevo modelo de colaboración internacional que diverge marcadamente del enfoque supranacional de la UE. ¿Podría este modelo servir de base para un nuevo marco pos-UE en Europa? Una cosa está clara: los europeos a quienes les importan la paz, la democracia y el futuro del continente deben unirse en oposición a la UE antes de que sea demasiado tarde."

 (Wolfgang Streeck, en Thomas Fazi, blog, 20 de septiembre de 2026, traducción Salvador L. Arnal)

1.9.26

Juegos de guerra para Europa... ¿Más sanciones? ¿Armas aún más pesadas? ¿Una declaración de guerra? En reacción al incidente con drones en el aeropuerto de Leipzig/Halle, por el que el gobierno federal, según informes de los medios, responsabiliza a Rusia, Friedrich Merz anunció duras contramedidas... ¡La política de Merz, que apuesta por cada vez más confrontación, es extremadamente peligrosa y podría, en el peor de los casos, arrastrarnos a una guerra con la potencia nuclear Rusia! Necesitamos urgentemente diplomacia en lugar de escalada... Es una locura: En los muchos incidentes con drones escandalizados por los medios en los últimos años, nunca se pudo demostrar que Rusia fuera el autor ni una sola vez. Y en el único caso en el que realmente algo explotó en el aire y se causó un gran daño —el atentado contra Nord Stream—, no fueron los malvados rusos, sino nuestros amigos ucranianos los que estaban detrás. Sin embargo, como agradecimiento, no hubo una declaración de guerra, sino el siguiente cheque de miles de millones (Sahra Wagenknecht )... Aquí está el escenario que me preocupa. ¿Qué tipo de plan es viable para que Rusia escale contra Europa? Occidente está financiando, armando y proporcionando inteligencia táctica para atacar la patria rusa. Mientras tanto, Rusia no es capaz de imponer costos comparables a Occidente con la guerra híbrida... Rusia se ve tentada por una estrategia de 'hecho consumado'... Dada la enorme ventaja de las defensas preparadas, la estrategia más prometedora es ocupar rápidamente los Bálticos e inmediatamente pasar a una defensa en profundidad. Mientras tanto, pueden usar su ventaja en el equilibrio de misiles para coaccionar a Occidente a retroceder; e imponer costos comparables si no lo hace... Lo que Moscú debe determinar es si una ocupación de los Bálticos y llevar la guerra a Europa será suficiente para romper a la OTAN, derrotar a Occidente, o al menos lograr que llegue a un acuerdo... Plan tentador. Pero de muy alto riesgo. Tengo la sensación de que Moscú podría usar esta amenaza para la coacción en su lugar. Pero ¿qué pasa si la coacción falla? (Policy Tensor)

 Policy Tensor @policytensor

Aquí está el escenario que me preocupa. Rusia no puede decidir atacar a un país de la OTAN sin un plan militar viable. ¿Qué tipo de plan es viable para que Rusia escale contra Europa? 

El problema ruso es este: Occidente está financiando, armando y proporcionando inteligencia táctica para atacar la patria rusa. Esto está erosionando la moral en casa, incluso más que el lento progreso en Ucrania. Mientras tanto, Rusia no es capaz de imponer costos comparables a Occidente con la guerra híbrida. 

Moscú comprende que se ha abierto una ventana de oportunidad porque la producción de defensa rusa ha aumentado mucho más rápido que la producción de defensa occidental. Tienen una ventana en la que superan en armamento a Occidente, particularmente cuando se trata de una guerra de misiles. 

Rusia se ve tentada por una estrategia de fait accompli similar a la estrategia egipcia en la Guerra de Yom Kippur. Dada la enorme ventaja de las defensas preparadas, la estrategia más prometedora es ocupar rápidamente los Bálticos e inmediatamente pasar a una defensa en profundidad. Entonces pueden mantener la línea en el Corredor de Suwalki en la guerra terrestre. Mientras tanto, pueden usar su ventaja en el equilibrio de misiles para coaccionar a Occidente a retroceder; e imponer costos comparables si no lo hace. 

Moscú puede convencerse a sí misma de que puede controlar la escalada con la amenaza de uso en primer lugar. Y tal vez eso sea correcto. Sin embargo, como he argumentado antes, una ventaja en el equilibrio de misiles no es una teoría de la victoria. 

Lo que Moscú debe determinar es si una ocupación de los Bálticos y llevar la guerra a Europa será suficiente para romper a la OTAN, derrotar a Occidente, o al menos lograr que llegue a un acuerdo. No es obvio que llamar al farol de la OTAN en los Bálticos sea suficiente para romper a la OTAN. La OTAN puede decidir seguir luchando, si no por otra razón que por el férreo control de las élites atlanticistas. Entonces podría convertirse en una guerra muy dolorosa y muy prolongada contra el poder combinado de Occidente. 

Plan tentador, entonces. Pero de muy alto riesgo. Tengo la sensación de que Moscú podría usar esta amenaza para la coacción en su lugar. Pero ¿qué pasa si la coacción falla? Recuerden que Moscú intentó la coacción con Biden, exigiendo la neutralidad ucraniana con la amenaza de guerra. EE.UU. le dijo que se largara. El riesgo para Moscú es que Occidente pueda hacer lo mismo otra vez. 

Dicho esto, recuerden el problema de que ningún analista evaluó tanto que (1) Rusia atacaría Ucrania como que (2) sería una guerra prolongada de desgaste. La razón subyacente es el deseo analítico natural de cierre epistémico. 

Otro riesgo analítico hoy es el simple miedo a la guerra mundial. Es difícil imaginar a grandes potencias armadas con armas nucleares yendo a la guerra unas contra otras. Los resultados son demasiado horrendos para contemplarlos. 

Pero solo porque sería potencialmente un error catastrófico para Putin, no significa que no pueda persuadirse a sí mismo de hacerlo. En mi evaluación, el riesgo de una guerra mundial es real. Occidente ha acorralado a Rusia en una posición difícil. La escalada puede parecerle a Moscú más atractiva que continuar con el lento desgaste.

Última edición3:38 a. m. · 1 sept. 2026 ·26,5 mil Visualizaciones


Sahra Wagenknecht @SWagenknecht

¿Más sanciones? ¿Armas aún más pesadas? ¿Una declaración de guerra? En reacción al incidente con drones en el aeropuerto de Leipzig/Halle, por el que el gobierno federal, según informes de los medios, responsabiliza a Rusia, Friedrich Merz anunció duras contramedidas. Sin embargo, Merz no reveló cómo deberían verse exactamente estas. Se hará "en los próximos días una clara expresión de esto", dijo el canciller. Y: Los autores "tendrán que pagar por ello". En el distrito gubernamental de Berlín se habla incluso de una "Zeitenwende 2.0". 

Es una locura: En los muchos incidentes con drones escandalizados por los medios en los últimos años, nunca se pudo demostrar que Rusia fuera el autor ni una sola vez. Y en el único caso en el que realmente algo explotó en el aire y se causó un gran daño —el atentado contra Nord Stream—, no fueron los malvados rusos, sino nuestros amigos ucranianos los que estaban detrás. Sin embargo, como agradecimiento, no hubo una declaración de guerra, sino el siguiente cheque de miles de millones. 

Pero dejando de lado por completo quién colocó realmente el dron de juguete con la carga explosiva en el aeropuerto: ¡La política de Merz, que apuesta por cada vez más confrontación, es extremadamente peligrosa y podría, en el peor de los casos, arrastrarnos a una guerra con la potencia nuclear Rusia! Necesitamos urgentemente diplomacia en lugar de escalada. Por eso: ¡El 6.9. votar BSW en Sajonia-Anhalt y ponerle a Merz una señal de stop!

Cita: https://x.com/SWagenknecht/status/2094446682972803164/video/1

5:26 p. m. · 31 ago. 2026 ·43,6 mil Visualizacione

5.7.26

Esto es absolutamente demencial... es la criminalización de la información transmitida por ciudadanos privados, con penas de prisión incluidas... Y el aspecto más demencial es que NO importa si la información transmitida es precisa o no. Solo importa que provenga de RT u otros medios prohibidos en la UE... En otras palabras, la verdad ya no es una defensa en la UE, literalmente no importa. Se basa puramente en la identidad del hablante... El fallo es en realidad explícito al respecto: el reglamento, citado por el Tribunal, dice que la prohibición se aplica a "cualquier contenido", y no hacen distinción alguna basada en lo que el contenido realmente dice. Si proviene de medios prohibidos, está prohibido... Es, simplemente, un completo desmoronamiento de todo el proyecto legal y filosófico post-Ilustración por el que generaciones enteras de europeos lucharon para pasar de "quién lo dice" a "¿es verdad?" como la pregunta operativa... Piensa en lo absurdo: si la rusa RT publica un video diciendo que el cielo es azul y lo compartes en un sitio web accesible públicamente en la UE, caerías dentro del alcance de este fallo, lo que te haría sujeto a procesamiento penal. Completamente y absolutamente absurdo. Pero así es la UE hoy en día para ti... el fallo aquí: https://courthousenews.com/wp-content/uploads/2026/07/r-v-staatsanwaltschaft-saarbrcken-cjeu-judgment.pdf (Arnaud Bertrand)

Arnaud Bertrand @RnaudBertrand

Esto es absolutamente demencial: literalmente el peor ejemplo de censura que he escuchado en cualquier lugar. 

Revisé el fallo real (que puedes ver aquí: https://courthousenews.com/wp-content/uploads/2026/07/r-v-staatsanwaltschaft-saarbrcken-cjeu-judgment.pdf) y, para ser claro, no se trata solo de censura en el sentido convencional —bloquear el acceso a un sitio web o eliminar contenido de plataformas—; esto es la criminalización de la información transmitida por ciudadanos privados, con penas de prisión incluidas. 

Y el aspecto más demencial es que NO importa si la información transmitida es precisa o no. Solo importa que provenga de RT u otros medios prohibidos en la UE. 

En otras palabras, la verdad ya no es una defensa en la UE, literalmente no importa. Se basa puramente en la identidad del hablante. 

El fallo es en realidad explícito al respecto: el reglamento, citado por el Tribunal, dice que la prohibición se aplica a "cualquier contenido", y no hacen distinción alguna basada en lo que el contenido realmente dice. Si proviene de medios prohibidos, está prohibido. 

Es, simplemente, un completo desmoronamiento de todo el proyecto legal y filosófico post-Ilustración por el que generaciones enteras de europeos lucharon para pasar de "quién lo dice" a "¿es verdad?" como la pregunta operativa. 

Piensa en lo absurdo: si RT publica un video diciendo que el cielo es azul y lo compartes en un sitio web accesible públicamente en la UE, caerías dentro del alcance de este fallo, lo que te haría sujeto a procesamiento penal. Completamente y absolutamente absurdo. Pero así es la UE hoy en día para ti

CGTN Español@cgtnenespanol

El Tribunal de Justicia de la UE ha autorizado el enjuiciamiento penal en los países de la UE de las personas que publiquen vídeos de Russia Today en canales y sitios web abiertos.
10:43 a. m. · 2 jul. 2026 ·657 mil Visualizaciones

(traducción google)

3:50 p. m. · 4 jul. 2026 ·758,5 mil Visualizaciones

1.7.26

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, pues eso te convierte en “partidario de Putin”... Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos? Porque se ve en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es... los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, son diversos y muy diferentes... El no declarado programa de los “3 E” (Merz, Macron y Starmer) puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”... El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia (Rafael Poch)

"(...) A la unidad por la guerra

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque aunque Ucrania no estaba en la Otan en 2022, la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, desde el mismo momento del cambio de régimen ( y eso lo conocemos en detalle por informes de la prensa de Estados Unidos), pues eso te convierte en “partidario de Putin”… Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos?     

Una explicación es la de que cualquier intento de negociar diplomáticamente con los rusos es visto en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es:

Los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, por ejemplo, son diversos y muy diferentes. En Bruselas hay un manifiesto desbarajuste. El presidente del Consejo, Antonio Costa, quiere establecer un canal diplomático con Moscú, pero el canciller Friedrich Merz se opone. Francia también tiene sus reservas. Hace tiempo que Macron envió un emisario al Kremlin sin proponer nada realista y serio. Los países bálticos, por su parte, no quieren mantener ningún tipo de conversaciones con Putin. Polonia rechaza el formato E3 constituido por Merz, Macron y Starmer -aunque éste ya haya saltado y vaya a ser relevado por otro igual. Lo importante es comprender esa “E”. No es “Europa 3”. Es “3 Energúmenos”. El no declarado programa de los “3 E” puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”.

El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia." 

  (

23.6.26

Sergei Lavrov, ministro de exteriores ruso escribió un artículo para la revista Politico-Europe... tras una decisión de última hora del equipo editorial su publicación se canceló... Lavrov respondía a las resoluciones de la cumbre de las tres principales potencias europeas, Alemania, Inglaterra y Francia sobre el conflicto de Ucrania, resoluciones que describe como un ultimátum... pues la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, ha declarado que el objetivo de cualquier diálogo con Rusia es imponer las condiciones de Europa. Entre ellas se incluyen: el pago de «reparaciones» a Ucrania; la retirada de tropas de Transnistria y del Cáucaso Meridional; y la aceptación de límites estrictos al tamaño de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Según su planteamiento, «no puede haber una paz justa y duradera sin que Rusia rinda cuentas»... El verdadero objetivo de los líderes europeos, por tanto, no es negociar con Rusia. Es fortalecer el régimen de Zelensky y preservarlo como plataforma de lanzamiento para una confrontación continuada contra Rusia... La intención de París de extender su «paraguas nuclear» a varios Estados miembros de la UE y de la OTAN es motivo de profunda preocupación. Esto no contribuirá en absoluto a reforzar la seguridad de la propia Francia ni la de los destinatarios de su supuesta protección... Rusia preferiría alcanzar los objetivos de la operación militar especial por la vía diplomática. Para ello es necesario garantizar de forma fiable la seguridad a lo largo de las fronteras occidentales de Rusia y asegurar el respeto y la dignidad de nuestros ciudadanos y compatriotas, incluido el derecho a hablar su lengua materna, el ruso, y a practicar la fe cristiana ortodoxa. La confianza no puede restablecerse, ni puede reanudarse el diálogo, mediante ultimátums como el que se lanzó a Rusia en Londres el 7 de junio de 2026 (Rafael Poch)

"El artículo del ministro de exteriores ruso que no se publicó en Bruselas.

El 19 de junio, el ministro de exteriores ruso escribió un artículo para la revista Politico-Europe, con sede en Bruselas, pero, tras una decisión de última hora del equipo editorial su publicación se canceló. En el, Sergei Lavrov respondía a las resoluciones de la cumbre de las tres principales potencias europeas, Alemania, Inglaterra y Francia sobre el conflicto de Ucrania, resoluciones que describe como un ultimátum.

Lavrov dice que “Rusia no se opone a mantener contactos con ninguna de las partes, sin embargo consideramos que Europa es una parte empeñada en la derrota de Rusia, por lo que el diálogo con Europa no puede llevarse a cabo como si se tratara de un observador imparcial”. “El verdadero objetivo de los líderes europeos no es negociar con Rusia sino fortalecer el régimen de Zelensky y preservarlo como plataforma de lanzamiento para una confrontación continuada contra Rusia. Con esto en mente, los líderes europeos se apresuran a conseguir un alto el fuego lo antes posible y por una única razón: evitar el colapso de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el campo de batalla”.

Si los periodistas de los medios europeos hicieran su trabajo, la posición rusa en el conflicto con la OTAN en Ucrania se conocería, pero no es el caso. La mayoría de ellos se ha puesto el uniforme de camuflaje dispuestos a servir en la cruzada bélica que se prepara. Defienden la ficción de que Ucrania está dando un vuelco a la guerra, silencian las muertes de civiles en la retaguardia rusa ocasionadas por armas fabricadas, donadas o financiadas por los países europeos que abren diariamente los informativos en Rusia y se suman a la cruzada informativa.

Los tres líderes de las principales potencias europeas, unidos por un desprestigio interno superior al 70% sin precedentes, están conduciendo a sus países a un conflicto directo con Rusia sin pensar por un momento en sus consecuencias. El rearme y la guerra son hoy el extremo recurso de cohesión de una Unión Europea ciega, dividida y en profunda crisis interna.

Autor: Sergei Lavrov

En una reunión celebrada en Londres el 7 de junio de 2026, los líderes de Gran Bretaña, Francia y Alemania, así como Vladimir Zelensky, establecieron cinco condiciones previas para que Rusia garantice una «paz justa y duradera» en Ucrania. La Europa unida presenta ahora esta lista de exigencias como base para el diálogo con Moscú.

Antecedentes
Más de dos décadas de negociaciones con Europa, como parte del Occidente colectivo, solo permiten llegar a una conclusión: entablar un diálogo con Rusia ha servido de cortina de humo diplomática para la expansión geopolítica de las instituciones occidentales —sobre todo la OTAN y la Unión Europea— hacia el este, hasta las mismas fronteras de Rusia.

La complicidad de Europa en el agravamiento de la crisis ucraniana es innegable. Junto con Estados Unidos, los países europeos orquestaron la Revolución Naranja en Kiev en 2004. Para crear una cabeza de puente antirrusa en Ucrania, pasaron años sobornando a políticos y a partidos enteros, reescribiendo la historia y los planes de estudios, cultivando y alimentando el nacionalismo ucraniano, y no escatimaron esfuerzos para alejar a Ucrania de Rusia.

En 2013, la Unión Europea rechazó de plano nuestra propuesta de compromiso sobre el acuerdo de asociación —un acuerdo que Bruselas llevaba mucho tiempo presionando a Víktor Yanukóvich para que firmara—. Vale la pena recordar que a Ucrania se le ofreció una apertura unilateral del mercado, sin compromisos recíprocos, unas condiciones que habrían resultado incompatibles con la permanencia de Kiev en la zona de libre comercio de la CEI. Cuando Víktor Yanukóvich solicitó un aplazamiento, los europeos incitaron a disturbios callejeros que se convirtieron rápidamente en un golpe de Estado en Kiev en febrero de 2014.

Alemania, Francia y Polonia demostraron entonces ser igualmente traicioneras. Tras haber garantizado que se respetaría el acuerdo alcanzado entre la oposición y Víktor Yanukóvich, se lavaron las manos en el instante en que esa misma oposición, fruto de su propia obra, tomó el poder. «La democracia», dijeron encogiéndose de hombros, «da giros inesperados».

A partir de entonces, Europa prestó su apoyo a las nuevas autoridades. En Odesa, el 2 de mayo de 2014, el hecho de que decenas de inocentes partidarios de estrechar los lazos con Rusia fueran quemados vivos no suscitó ni una sola palabra de condena por parte de las capitales europeas.

Como cogarantes de los Acuerdos de Minsk de 2015, Francia y Alemania animaron de hecho al régimen ucraniano a sabotear sus propios compromisos. Tal y como admitieron posteriormente Angela Merkel y François Hollande —una vez que la operación militar especial ya había comenzado—, la aplicación por parte de Kiev de los Acuerdos de Minsk, aprobados por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU, nunca fue una intención genuina. El objetivo, admitieron, era simplemente ganar tiempo: reforzar las Fuerzas Armadas de Ucrania e inundarlas de armamento occidental.

Rusia, por su parte, exploró todas las vías diplomáticas para calmar la crisis de seguridad en Europa. Sin embargo, en enero de 2022, Estados Unidos y la OTAN rechazaron la propuesta rusa de garantías de seguridad mutuas jurídicamente vinculantes. Los miembros europeos de la OTAN respaldaron activamente ese rechazo.

Tras el inicio de la operación militar especial, la Europa unida respaldó los esfuerzos del primer ministro británico por sabotear las negociaciones de Estambul entre Rusia y Ucrania. El llamamiento de Boris Johnson a Kiev —«no firméis nada, simplemente luchad»— cerró de golpe la puerta a una diplomacia auténtica en un futuro previsible.

Situación actual

Entonces, ¿qué ha llevado a los líderes europeos a cambiar repentinamente su retórica y empezar a hablar de negociaciones, y qué pretenden conseguir con estas declaraciones? Por ejemplo, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, ha declarado que el objetivo de cualquier diálogo con Rusia es imponer las condiciones de Europa. Entre ellas se incluyen: el pago de «reparaciones» a Ucrania; la retirada de tropas de Transnistria y del Cáucaso Meridional; la derogación de la ley de «agentes extranjeros»; y la aceptación de límites estrictos al tamaño de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Según su planteamiento, «no puede haber una paz justa y duradera sin que Rusia rinda cuentas».

Durante la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU del 19 de mayo de 2026, un representante de la UE lo dejó claro de forma inequívoca: «apoyar militarmente a Ucrania no contradice la búsqueda de la paz, sino que constituye un requisito previo fundamental para cualquier negociación creíble y de buena fe».

El plan de Europa consiste en dialogar con Rusia y, al mismo tiempo, seguir adelante con una campaña de guerra jurídica orquestada a través del Consejo de Europa. Dentro de esta organización, que en su día fue respetable, se está creando toda una infraestructura con el propósito expreso de «hacer que Rusia rinda cuentas»: un Registro de Daños, una Comisión de Reclamaciones y un Tribunal Especial.

La Unión Europea también ha dado luz verde a la detención de buques mercantes en alta mar. Ya se han producido varios incidentes en el Báltico y en el Atlántico. Al mismo tiempo, Occidente desvía cuidadosamente la mirada de los actos terroristas de sabotaje perpetrados por las Fuerzas Armadas de Ucrania en el mar Negro y el mar Mediterráneo.

El verdadero objetivo de los líderes europeos, por tanto, no es negociar con Rusia. Es fortalecer el régimen de Zelensky y preservarlo como plataforma de lanzamiento para una confrontación continuada contra Rusia. Con esto en mente, los líderes europeos se apresuran a conseguir un alto el fuego lo antes posible y por una única razón: evitar el colapso de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el campo de batalla. El plan consiste en «congelar» el conflicto sin abordar sus causas fundamentales y, a continuación, desplegar rápidamente contingentes militares de la «coalición de voluntarios» anglo-francesa en territorio ucraniano.

Es de sobra conocido que las élites europeas han invertido su «capital político» en el enfrentamiento con Rusia, destinando cientos de miles de millones de dólares a apuntalar el régimen de Kiev y a aumentar los presupuestos militares de los Estados miembros de la UE y de la OTAN. Europa se ha fijado ahora como objetivo alcanzar la «preparación defensiva» frente a Rusia para 2030. Hasta entonces, pretenden ganar tiempo por todos los medios a su alcance. En unas declaraciones sorprendentemente sinceras realizadas este mes de abril, el jefe del Estado Mayor belga lo expresó sin rodeos: «Todavía nos quedan unos años. Gracias al valor y a la sangre de los ucranianos, que nos están ganando ese tiempo».

La Europa unida sigue soñando con la expansión. Pretende absorber a Ucrania y Moldavia, al tiempo que atrae a Armenia a su esfera de influencia. La OTAN ya se ha expandido hacia el este, incorporando a Finlandia y Suecia. En cuanto a Ucrania, se la considera cada vez más como el «puño de ataque» de una futura fuerza militar europea, independiente de Estados Unidos y de la OTAN.

Riesgos para la seguridad mundial

Esta situación plantea graves amenazas para la seguridad mundial. Un enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia podría derivar rápidamente en un intercambio de ataques nucleares, con consecuencias catastróficas.

Bajo la bandera de la «autonomía estratégica», Europa está siendo testigo de un importante refuerzo de sus capacidades militares, incluso en el ámbito nuclear. La intención de París de extender su «paraguas nuclear» a varios Estados miembros de la UE y de la OTAN es motivo de profunda preocupación. Esto no contribuirá en absoluto a reforzar la seguridad de la propia Francia ni la de los destinatarios de su supuesta protección.

A pesar de todo ello, la clase política y militar europea sigue atribuyendo a Rusia planes agresivos —planes que, según afirman, van mucho más allá de Ucrania—. El presidente ruso ha declarado en numerosas ocasiones que todo esto son tonterías, provocaciones y desinformación, todo ello con el único objetivo de obtener fondos presupuestarios para la lucha contra Rusia. Ese no es precisamente el clima adecuado para un diálogo sustantivo.

La posición de Rusia
En cuanto a las negociaciones, Vladímir Putin reiteró en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo que Rusia no se opone a mantener contactos con ninguna de las partes. Sin embargo, consideramos que Europa es una parte empeñada en la derrota de Rusia —una postura que los propios europeos reconocen abiertamente—. Por lo tanto, el diálogo con Europa no puede llevarse a cabo como si se tratara de un observador imparcial.

Rusia preferiría alcanzar los objetivos de la operación militar especial por la vía diplomática. Para ello es necesario garantizar de forma fiable la seguridad a lo largo de las fronteras occidentales de Rusia y asegurar el respeto y la dignidad de nuestros ciudadanos y compatriotas, incluido el derecho a hablar su lengua materna, el ruso, y a practicar la fe cristiana ortodoxa. Una mayor expansión militar, política y económica por parte de Occidente es inaceptable: va en contra de los imperativos de un mundo multipolar.

Los líderes europeos deberían reconocer que el modelo de seguridad regional construido en Europa a lo largo de décadas, desde la adopción del Acta Final de Helsinki en 1975, ha sido destruido por sus propias manos. Y nunca se restablecerá. Ahora debemos avanzar hacia la creación de una arquitectura de seguridad a escala continental, abierta a todos los países euroasiáticos y que refleje la realidad multipolar actual.

El principio de seguridad igualitaria e indivisible, pisoteado por los euroatlantistas, puede plasmarse en una nueva arquitectura euroasiática. Cuando llegue el momento oportuno, también Europa podrá sumarse a este gran esfuerzo.

La clave es que un diálogo significativo requiere restablecer la confianza, que quedó destrozada por las acciones antirrusas de Occidente —y de Europa como parte de él— en la era posterior a la Guerra Fría. La confianza solo puede recuperarse mediante medidas concretas que demuestren un compromiso sincero de dejar de utilizar la diplomacia como tapadera para ambiciones expansionistas. La confianza no puede restablecerse, ni puede reanudarse el diálogo, mediante ultimátums como el que se lanzó a Rusia en Londres el 7 de junio de 2026.

P. D.: Cabe destacar que el ultimátum de Londres fue reafirmado de manera inequívoca por los embajadores de Gran Bretaña, Francia y Alemania en la reunión celebrada en el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso el 11 de junio de 2026, una reunión que ellos mismos habían solicitado con tanta insistencia. Ese fue el único propósito de su visita al Ministerio.

(Publicado en: Статья Министра иностранных дел Российской Федерации С.В.Лаврова «Украина, Европа и глобальная безопасность», 19 июня 2026 года – Министерство иностранных дел Российской Федерации )"

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12.4.26

En 2012, la Unión Europea impuso severas sanciones a Irán, siguiendo las sanciones estadounidenses que se remontan a la Revolución Islámica (1979)... Desde 2022, la Unión Europea ha iniciado una serie de sanciones cada vez más severas contra Rusia, el principal proveedor de energía de Europa... No había lugar para el compromiso debido a la libertad, la defensa de la soberanía ucraniana, la violación del derecho internacional… en 2023, en respuesta a la ayuda iraní a Rusia, la UE endureció las sanciones contra Irán... uno podría concluir que la Unión Europea está liderada por personas bondadosas, incapaces de cualquier realismo político, trágicamente desinformadas sobre lo que sucede en terceros países, pero al menos impulsadas por una integridad moral firme y resistentes a cualquier compromiso... Sin embargo, Israel exterminó al menos a 70.000 civiles palestinos, disparó contra niños, violó a prisioneros y absolvió a los violadores, etc... Las sanciones europeas no llegaron... distraídos por Eurovisión... En 2025, Israel y Estados Unidos atacaron a Irán, asesinando a numerosos científicos iraníes y a sus familias, dinamitando edificios enteros y devastando barrios e infraestructuras. Sin declaración de guerra... La Unión Europea no ha encontrado tiempo ni siquiera para emitir una discreta condena a los atacantes. La firmeza moral brilla por su ausencia... En marzo de 2026, Israel y Estados Unidos atacaron nuevamente a Irán, matando a 168 niñas en una escuela y atacando más de 600 escuelas, hospitales y universidades... no hubo señales de sanciones ni ninguna reacción política destacable... Ahora, mientras las poblaciones europeas comienzan a sufrir la ola de inflación, estancamiento y desindustrialización, líderes europeos «expresan gran preocupación»... les recuerdo que el código penal italiano contempla penas para la deslealtad en los asuntos de Estado ( Andrea Zhok)

"En 2012, la Unión Europea impuso severas sanciones a Irán, siguiendo la estela de las sanciones estadounidenses que se remontan a la Revolución Islámica (1979). Las sanciones incluyen la prohibición de importar, comprar y transportar petróleo crudo y productos derivados del petróleo iraní. La justificación oficial de las sanciones siempre es eminentemente humanitaria: violaciones de los derechos humanos.

Desde 2022, la Unión Europea ha iniciado una serie de sanciones cada vez más severas contra Rusia, el principal proveedor de energía de Europa. También en este caso, ante observaciones de sentido común que indican que una zona de transformación industrial como Europa, carente de importantes recursos energéticos, debería trabajar para una rápida resolución del conflicto en lugar de una confrontación directa, la respuesta oficial ha seguido la línea habitual de un idealismo elevado e intransigente. No había lugar para el compromiso debido a la libertad, la defensa de la soberanía ucraniana, la violación del derecho internacional…

Poco después, en 2023, en respuesta a la ayuda iraní a Rusia, incluido el suministro de drones, la UE endureció las sanciones contra Irán. ¡La ayuda militar a un Estado que había violado el derecho internacional era intolerable!

Llegados a este punto, uno podría concluir que la Unión Europea está liderada por personas bondadosas, incapaces de cualquier realismo político, trágicamente desinformadas sobre lo que sucede en terceros países, pero al menos impulsadas por una integridad moral firme y resistentes a cualquier compromiso.

Sin embargo, entonces el panorama se vuelve un tanto confuso. Entre 2023 y 2025, Israel exterminó al menos a 70.000 civiles palestinos, arrasó gran parte de la Franja de Gaza (con el pretexto de la presencia de Hamás), desplazó barrios enteros en Cisjordania (sin el pretexto de Hamás, ya que no está presente allí), arrestó y detuvo indefinidamente de forma indiscriminada, disparó contra niños, violó a prisioneros y absolvió a los violadores, golpeó sistemáticamente a empresarios de Cisjordania bajo la protección policial, etc.

Las sanciones europeas no llegaron. Debieron estar distraídos; estaba el Festival de Eurovisión.

En junio de 2025, Israel y Estados Unidos atacaron unilateralmente a la República de Irán, asesinando a numerosos científicos iraníes y a sus familias, dinamitando edificios enteros y devastando barrios e infraestructuras. El ataque se produjo sin declaración de guerra, sin mandato ni consenso internacional; en resumen, en flagrante y completa violación del derecho internacional.

La Unión Europea, sin embargo, parece estar absorta en un torneo de pádel y no ha encontrado tiempo para imponer, y mucho menos para sancionar, ni siquiera para emitir una discreta condena a los atacantes. La firmeza moral brilla por su ausencia.

En marzo de 2026, Israel y Estados Unidos atacaron nuevamente a Irán, asesinando a su líder espiritual, matando a 168 niñas en una escuela durante los primeros días y atacando en las semanas siguientes más de 600 escuelas, hospitales y universidades. La destrucción continuaba.
Pero la Unión Europea tenía previsto celebrar un torneo de bridge en marzo, por lo que no hubo señales de sanciones ni ninguna reacción política destacable.

Hoy, en la primavera de 2026, Europa recibe la mayor parte de sus necesidades energéticas de Estados Unidos (que ha violado todas las formas de derecho internacional y todas las expresiones de derechos humanos) y de lo que aún llega de los países del Golfo, en particular de Arabia Saudí (cuyo historial de derechos humanos, según todas las agencias internacionales –en su mayoría con sede en Estados Unidos–, es mucho peor que el de Irán).

Ahora, mientras las poblaciones europeas comienzan a sufrir la ola de inflación, estancamiento y desindustrialización, varios líderes europeos recurren a las redes sociales o a la televisión para «expresar gran preocupación», para sugerir «reducir el uso del automóvil y trabajar a distancia», para «prepararse para tiempos difíciles».

Pues bien, les recuerdo humildemente que el código penal italiano contempla penas específicas para los ataques contra la integridad, la independencia y la unidad del Estado, para la conspiración con el enemigo y para la deslealtad en los asuntos de Estado.
Aunque, claro está, la guillotina tiene un atractivo completamente distinto." 

( Andrea Zhok , El Viejo Topo, 11/04/26)  

14.2.26

Al participar de manera virtual en un foro, la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, describió como un desafío “el hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayoría de los países del mundo lo hayan armado, le hayan proporcionado excusas políticas, un paraguas político y también apoyo económico y financiero” para cometer el genocidio contra el pueblo palestino "... y denunció como enemigo común al sistema que no permite llevar ante la justicia y poner fin a los crímenes de Israel. En respuesta, París y Berlín han pedido la renuncia de Albanese por considerar “escandalosas y culpables sus declaraciones que no se dirigen al gobierno israelí, cuya política puede ser criticada, sino a Israel como pueblo y como nación”... La embestida contra Albanese denota la incomodidad de las potencias occidentales con una de las poquísimas voces que ha tenido la valentía, la congruencia y un auténtico sentido del deber para denunciar la limpieza étnica desatada por Tel Aviv no sólo en Gaza, sino también en Cisjordania... Cuando estos dirigentes hacen más para remover a quien denuncia un genocidio que para detener a quienes lo perpetran, recuerdan que Albanese no sólo tiene razón: se queda corta en sus aseveraciones... quiénes prefieren mirar hacia otra parte para preservar oportunidades profesionales y de negocios, sin duda son el enemigo común de toda nación, todo pueblo, organismo y persona que defienda la libertad de expresión, el derecho a la vida, la justicia, la tolerancia, la autodeterminación y la dignidad humana (Editorial de La Jornada)

"Al participar de manera virtual en un foro organizado por la cadena Al Jazeera, la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, describió como un desafío “el hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayoría de los países del mundo lo hayan armado, le hayan proporcionado excusas políticas, un paraguas político y también apoyo económico y financiero” para cometer el genocidio contra el pueblo palestino que tiene lugar desde 1948 y se aceleró a partir de octubre de 2023. Asimismo, denunció como enemigo común al sistema que no permite llevar ante la justicia y poner fin a los crímenes de Israel.

En respuesta, París y Berlín han pedido la renuncia de Albanese por considerar “escandalosas y culpables sus declaraciones que no se dirigen al gobierno israelí, cuya política puede ser criticada, sino a Israel como pueblo y como nación”, que “ya se había permitido numerosos excesos en el pasado” y “no puede continuar en el cargo”. En lugar de defender a la funcionaria ante los ataques, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, señaló que no comparte el “lenguaje” de la relatora especial.

La embestida contra Albanese denota la incomodidad de las potencias occidentales con una de las poquísimas voces que ha tenido la valentía, la congruencia y un auténtico sentido del deber para denunciar la limpieza étnica desatada por Tel Aviv no sólo en Gaza, sino también en Cisjordania. Al pedir, exigir, la destitución de la diplomática italiana, los gobiernos de Friedrich Merz, de Emmanuel Macron y los que se sumen al golpeteo no hacen sino confirmar los dichos de Albanese y exhibir hasta qué punto está dispuesto a llegar el sistema de complicidades para facilitar el exterminio del pueblo palestino. Cuando estos dirigentes hacen más para remover a quien denuncia un genocidio que para detener a quienes lo perpetran, recuerdan que Albanese no sólo tiene razón: se queda corta en sus aseveraciones.

Es preciso remarcar que la dimisión de Albanese incrementaría la vulnerabilidad del pueblo palestino al eliminar uno de los pocos resquicios en el muro de silencio impuesto por Israel, sus aliados y la práctica totalidad de los grandes medios de comunicación, cuyas direcciones deponen, hace mucho tiempo sacrificaron la verdad al servicio del sionismo. Sería de particular gravedad en momentos en que Estados Unidos se apresta a completar lo iniciado por Israel mediante el robo de toda la tierra de Gaza y su conversión en una serie de complejos turísticos, residenciales y corporativos para ricos y ultrarricos, mientras el régimen de Benjamin Netanyahu acelera la creación de asentamientos ilegales con el desplazamiento forzoso de palestinos en Cisjordania.

Hoy nadie puede cerrar los ojos ante la realidad: como ideología colonialista y de supremacismo racial, el sionismo y quienes le prestan apoyo material, político, diplomático o propagandístico, así como quiénes prefieren mirar hacia otra parte para preservar oportunidades profesionales y de negocios, sin duda son el enemigo común de toda nación, todo pueblo, organismo y persona que defienda la libertad de expresión, el derecho a la vida, la justicia, la tolerancia, la autodeterminación y la dignidad humana."

(Editorial de La Jornada, 14/05/26) 

 

"Los ministros de Exteriores de Francia, Alemania y República Checa han pedido esta semana la dimisión de la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, a la que acusan de haber afirmado que Israel es el “enemigo común de la humanidad”, unas palabras que ella tacha de falsas y sacadas de contexto. También ha criticado a la diplomática, sin llegar a pedir su cese, el responsable de Exteriores italiano, Antonio Tiani.

Todo comenzó en Francia, donde la diputada Caroline Yadan aseguró en una intervención ante la Asamblea que Albanese había calificado a Israel de “enemigo común de la humanidad” durante un foro de Al Jazeera celebrado el fin de semana pasado en Qatar, en el que la relatora intervino telemáticamente.

A continuación, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, pidió la dimisión de Albanese y criticó: “Francia condena sin reservas las ultrajantes y reprensibles declaraciones de la señora Albanese, que no se dirigen al gobierno israelí, cuyas políticas pueden ser criticadas, sino a Israel como pueblo y como nación, lo cual es absolutamente inaceptable”.

Por su parte, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Fadivoll, se sumó a la petición de dimisión de la relatora en un mensaje en X: “Respeto el sistema de relatores independientes de la ONU. Sin embargo, la señora Albanese ha hecho numerosos comentarios inapropiados en el pasado. Condeno sus recientes declaraciones sobre Israel. Su postura es insostenible”. En la misma red social, el Ministerio de Exteriores de República Checa también cargó contra Albanese y añadió que “la paciencia tiene un límite”.

También Austria, a través de su ministra de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, criticó este viernes a Albanese, aunque la diplomática austríaca borró el mensaje de X en el que cargaba contra ella.

“Atacar al mensajero”

El lunes, Albanese había publicado su intervención en el foro celebrado la semana pasada en Qatar en su cuenta de X, junto a un mensaje en el que señalaba que el enemigo común de la humanidad es el “sistema” y no Israel. “El enemigo común de la humanidad es EL SISTEMA que ha permitido el genocidio en Palestina, incluido el capital financiero que lo financia, los algoritmos que lo ocultan y las armas que lo posibilitan”, expuso.

En el foro de Doha, Albanese dijo: “El hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo haya armado, dándole excusas políticas, amparo político y apoyo económico y financiero, es un desafío. El hecho de que la mayoría de los medios de comunicación occidentales hayan amplificado la narrativa genocida y pro-apartheid es un desafío”.

“Nosotros, que no controlamos grandes cantidades de capital financiero, algoritmos y armas, ahora vemos que, como humanidad, tenemos un enemigo común, y que el respeto a las libertades fundamentales es la última vía pacífica, la última herramienta pacífica que tenemos para recuperar nuestra libertad”, añadió Albanese.

Este viernes, en contestación a una publicación del Gobierno de la República Checa, la relatora insistió en que la campaña contra ella se basa en una “mentira” y reprochó que el “SISTEMA que permitió el genocidio ataca al mensajero”, en lugar de “retractarse”. Según Albanese, “Francia es consciente de que se ha equivocado, pero el orgullo le impide corregirlo (...) y ahora otros repiten la falsedad. “La Inquisición ha vuelto”, remachó.

Respaldo de la ONU

Un colectivo independiente de trabajadores actuales y antiguos de la ONU que actúan a título personal ha arropado este viernes a la relatora en un comunicado y pidió a los países que la han señalado “basándose en información errónea y desinformación evidente” que rectifiquen.

Y Stephan Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó el jueves el derecho de Albanese de “expresarse dentro del mandato que le ha sido conferido”, al tiempo que señaló que quienes discrepen con su labor “cuentan con mecanismos establecidos para canalizar sus objeciones”.

En este sentido, Francia “se reserva” la posibilidad de llevar ante el Comité de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU su petición de dimisión de Albanese.

El relator para la vivienda de la ONU, Balakrishnan Rajagopal, también ha mostrado su solidaridad con la abogada, asegurando que “la ONU defiende con razón a Francesca Albanese (...) de los ataques de algunos Estados europeos por una declaración que no hizo”, y calificó las condenas de estos países de “comportamiento vergonzoso” que “debe cesar”. “Sin duda, estos Estados son mejores que esto”, concluyó.

En julio de 2025, tras presentar un informe titulado De la economía de la ocupación a la economía del genocidio, el secretario de Estado de la Casa Blanca, Marco Rubio, anunció que también se le aplicarían a ella las sanciones ya impuestas en febrero a jueces y fiscales del Tribunal Penal Internacional (TPI) por emitir mandatos de arresto contra Benjamin Netanyahu. Le retiraron su visado y tiene prohibido entrar en Estados Unidos ―por ejemplo, no puede ir a la ONU a presentar uno de sus dos informes anuales, el otro es en Ginebra―. Pero sobre todo le congelaron todos sus bienes, entre ellos su cuenta y su apartamento en Estados Unidos, aunque ella ahora vive en Túnez."

(AFE, El País, 13/02/26) 

28.1.26

En Occidente, hablar a favor de Palestina, ahora es un delito... Hoy hace exactamente un año, fui secuestrado de una calle de Zúrich por policías de civil, metido a la fuerza en un coche sin distintivos y llevado a prisión. Iba caminando con uno de mis anfitriones hacia un lugar donde estaba programado hablar en un evento organizado por activistas suizos sobre el genocidio de Israel en Gaza. Durante mi detención, agentes de inteligencia suizos intentaron interrogarme sin la presencia de mi abogado en un intento de fabricar motivos para mi arresto de manera retroactiva. Después de tres días detenido, me pusieron esposas, me encerraron en una furgoneta policial, me llevaron al aeropuerto y me expulsaron. La operación logró su propósito: impedir que participara en eventos públicos sobre los crímenes de Israel... La semana pasada, un tribunal de la ciudad francesa de Niza condenó a Amira Zaiter, fundadora del grupo activista Nice to Gaza, a 15 meses de prisión por publicaciones "antisemitas" en redes sociales. Zaiter admitió haber llamado a Illan Choukroune, un ciudadano francés que sirvió en el ejército israelí, un "genocida". "Lo seguiré diciendo", le dijo Zaiter al juez... En octubre, expertos de la ONU pidieron a Alemania que dejara de criminalizar, castigar y suprimir el discurso relacionado con Palestina... Australia parece estar siguiendo el ejemplo de Gran Bretaña, donde la gente es arrestada rutinariamente por sostener carteles que se oponen al genocidio... Todo esto se lleva a cabo bajo gobiernos que reclaman la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos como sus más altos valores—pero que fácilmente sacrifican esos derechos para proteger una colonia de asentamiento de apartheid genocida cuyo líder es buscado por crímenes de lesa humanidad (Ali Abunimah, MROnline)

 "# En Occidente, hablar por Palestina ahora es un delito

Hoy hace exactamente un año, fui secuestrado de una calle de Zúrich por policías de civil, metido a la fuerza en un coche sin distintivos y llevado a prisión.

Iba caminando con uno de mis anfitriones hacia un lugar donde estaba programado para hablar en un evento organizado por activistas suizos sobre el genocidio de Israel en Gaza.

Durante mi detención, agentes de inteligencia suizos intentaron interrogarme sin la presencia de mi abogado—un intento aparente, como le dije al académico suizo Pascal Lottaz en una reciente entrevista, de fabricar motivos para mi arresto de manera retroactiva.

Después de tres días detenido, me pusieron esposas, me encerraron en una furgoneta policial, me llevaron al aeropuerto y me expulsaron.

La operación logró su propósito: impedir que participara en eventos públicos sobre los crímenes de Israel. Pero no logró intimidarme ni silenciarme.

En diciembre, el Tribunal Administrativo de Zúrich falló que mi detención violó tanto la constitución suiza como el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

He presentado casos adicionales, incluyendo una denuncia penal contra Nicoletta della Valle, la funcionaria policial vinculada a Israel que luego fue identificada por una investigación parlamentaria como la que ordenó la acción en mi contra.

Como le dije a Lottaz, lo que me sucedió no es excepcional. Es parte de una campaña cada vez más amplia en el llamado Occidente para silenciar a periodistas, estudiantes y activistas que exponen los crímenes de Israel o abogan por los derechos palestinos.

Entre los casos más impactantes está el de Leqaa Kordia, una mujer palestina y la última persona que sigue detenida a nivel federal en Estados Unidos en relación con las protestas en la Universidad de Columbia.

El 13 de marzo del año pasado, Kordia acudió a lo que creía era una verificación de rutina y voluntaria en la sede de ICE (Control de Inmigración y Aduanas) en Nueva Jersey.

En su lugar, fue trasladada a un centro de detención en Texas, a 2.400 kilómetros de su hogar, de su madre y de su hermano con necesidades especiales que dependía de su apoyo.

> "Dentro de las instalaciones de ICE donde me encuentro detenida, las condiciones son insalubres, superpobladas e inhumanas", escribió Kordia recientemente para USA Today.
> Durante meses, dormí en una cáscara de plástico, conocida como 'bote', rodeada de cucarachas y solo con una fina manta.

La comida es incomible y, al no haber comidas halal disponibles, ha perdido mucho peso.

> "Aún así, me considero una de las afortunadas. Muchas mujeres entran y salen por este pasillo de penas, y trato de ayudarlas en lo que puedo", escribe Kordia.
> Hay otras conmigo que no pueden pagar representación legal. Algunas tienen diabetes o cáncer terminal, o están en silla de ruedas.

Un juez de inmigración ha ordenado su liberación dos veces. La administración Trump la ha bloqueado utilizando un oscuro tecnicismo procesal—una práctica que ahora se está impugnando en los tribunales federales, muchos de los cuales ya la han declarado inconstitucional.

En septiembre, el juez federal estadounidense William G. Young dictaminó que la campaña de la administración Trump de arrestar y deportar a estudiantes y profesores no ciudadanos por su apoyo a Palestina viola la Primera Enmienda.

La semana pasada, Young fue más allá, determinando que los funcionarios participaron en una "conspiración inconstitucional" para suprimir la libertad de expresión.

El fallo se centró en cinco objetivos destacados: Mahmoud Khalil, Yunseo Chung, Mohsen Mahdawi, Rumeysa Ozturk y Badar Khan Suri.

Khalil, que pasó más de tres meses bajo custodia de ICE, sufrió recientemente un revés cuando un tribunal federal de apelaciones anuló un fallo anterior que consideraba que su detención y el intento de deportarlo eran probablemente inconstitucionales.

Aunque el gobierno no puede volver a detenerlo legalmente mientras continúan las apelaciones, sigue mostrando desprecio por el debido proceso.

"Parece que irá a Argelia", dijo públicamente un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional.

Khalil ha prometido seguir luchando por todas las vías legales.

La represión no es menos severa en Europa.

La semana pasada, un tribunal de la ciudad francesa de Niza condenó a Amira Zaiter, fundadora del grupo activista Nice to Gaza, a 15 meses de prisión por publicaciones "antisemitas" en redes sociales.

Zaiter admitió haber llamado a Illan Choukroune, un ciudadano francés que sirvió en el ejército israelí, un "genocida".

"Lo seguiré diciendo", le dijo Zaiter al juez.

Esta no es su primera condena.

En junio, un tribunal la condenó a seis meses de prisión y una multa de 7.000 dólares—reducida de una sentencia original de tres años.

Fue arrestada por primera vez en noviembre de 2024 por sus publicaciones en Twitter/X y por exponer a un soldado israelí que había regresado a Niza después de estar en Gaza, según Civic Space Watch, un grupo financiado por la UE que monitorea violaciones de derechos.

**Represión generalizada**

En octubre, expertos de la ONU pidieron a Alemania que dejara de criminalizar, castigar y suprimir el discurso relacionado con Palestina.

> "Estamos alarmados por el patrón persistente de violencia policial y aparente supresión del activismo de solidaridad con Palestina por parte de Alemania", dijeron los relatores especiales independientes.

Yo mismo he probado el autoritarismo alemán: En 2024, las autoridades alemanas me amenazaron con hasta un año de prisión y una multa si me dirigía a una conferencia en Alemania desde el extranjero a través de internet.

Lo hice de todos modos.

En Australia, el gobierno explotó las secuelas del ataque de Bondi Beach en diciembre para impulsar apresuradamente leyes de "discurso de odio" que apuntan a la solidaridad con Palestina.

> "Estas leyes expanden dramáticamente el poder estatal para vigilar el discurso, la asociación y la protesta", según APAN, la Red de Solidaridad Australia-Palestina.
> Sus definiciones vagas y sus amplios mecanismos de aplicación crean un ambiente intimidatorio en el que la defensa política—particularmente la organización pro-palestina y la oposición al genocidio y al apartheid de Israel—es criminalizada.

**Represión británica**

Australia parece estar siguiendo el ejemplo de Gran Bretaña, donde la gente es arrestada rutinariamente por sostener carteles que se oponen al genocidio y apoyan a Palestine Action—el grupo de protesta arbitrariamente prohibido por el gobierno como "terrorista".

Mientras tanto, cualquiera es libre de sostener un cartel en las calles británicas que diga "Apoyo el genocidio", sin temor a ser arrestado.

Los activistas asociados con Palestine Action continúan sufriendo una severa persecución, incluyendo prolongados encarcelamientos, aunque no han sido condenados por ningún delito.

Eso llevó a varios detenidos a iniciar huelgas de hambre que ponen en riesgo sus vidas en un esfuerzo por forzar al gobierno a mejorar sus condiciones y cancelar los contratos de armas con Israel.

Uno de los detenidos, Umer Khalid, anunció en los últimos días que dejará de tomar líquidos, después de ya haber rechazado comida durante dos semanas.

La semana pasada, Momodou Taal—un estudiante de doctorado de la Universidad de Cornell previamente obligado a abandonar Estados Unidos por su apoyo a Palestina—fue detenido en el aeropuerto de Heathrow de Londres.

Siendo ciudadano británico, fue interrogado durante horas sobre sus opiniones políticas bajo la represiva Ley de Terrorismo. La policía también confiscó su computadora portátil y su teléfono.

Taal—que nunca ha sido acusado de ningún delito—calificó el interrogatorio como:

> una expedición de pesca racista diseñada para intimidar y castigar a alguien por abogar por la libertad y oponerse a la matanza masiva.

**Censura en expansión**

Esta represión coincide con sistemas de censura en expansión.

La semana pasada se finalizó la desmantelación forzada y venta de TikTok a un grupo controlado por Larry Ellison, un multimillonario pro-israelí cuya familia también se hizo recientemente con el control de CBS News.

Mientras tanto, Jonathan Greenblatt, el jefe de la Liga Antidifamación—el grupo de lobby israelí que espió para el apartheid sudafricano durante la década de 1980—fue grabado en cámara discutiendo esfuerzos para "monitorear y perturbar" a grupos de izquierda y de solidaridad con Palestina y reportarlos al FBI bajo el pretexto de combatir el extremismo.

Todo esto se lleva a cabo bajo gobiernos que reclaman la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos como sus más altos valores—pero que fácilmente sacrifican esos derechos para proteger una colonia de asentamiento de apartheid genocida cuyo líder es buscado por crímenes de lesa humanidad." 

(Ali Abunimah, MROnline, 28/01/26, traducción DeepSeek , enlaces en el original)

13.1.26

En la UE ya rige una ley marcial no declarada... La condena de la UE contra los periodistas críticos se remonta a una decisión tomada en la cumbre de la OTAN de 2023... el Consejo de la UE promete (a la OTAN) «reforzar la resiliencia (de la UE)... El resultado son sanciones drásticas contra periodistas como Hüseyin Doğru, Alina Lipp, Thomas Röper y Jacques Baud... En esta «agenda estratégica», el Consejo de la UE califica sumariamente como intento de desestabilización todo lo que entra dentro de una definición muy amplia de «desinformación». La «siembra de la división» se menciona en el mismo contexto que el terrorismo y el extremismo violento... De hecho, la UE declara así enemigos del Estado a los críticos del Gobierno y de la OTAN... Los publicistas que atacan la narrativa estratégica de la OTAN y la UE en lo que respecta a Ucrania y, en el caso de Doğru, también en lo que respecta a Palestina, fueron condenados a un ostracismo medieval. Se les privó de casi todos sus derechos humanos y civiles... Esto significa que la OTAN gobierna en segundo plano y que las garantías habituales del Estado de derecho en tiempos de paz, como la libertad de expresión y de información, ya no se aplican cuando se trata de cuestiones importantes para la OTAN (Norbert Häring)

 "6 de enero de 2026 | La «Agenda Estratégica» de la UE de 2024 contiene una declaración de guerra contra los periodistas críticos con la UE y la OTAN que casi nadie ha notado. Con esta agenda, el Consejo de la UE aplicó fielmente las directrices de la cumbre de la OTAN celebrada en Vilnius en 2023. El resultado son sanciones drásticas contra periodistas como Hüseyin Doğru, Alina Lipp, Thomas Röper y Jacques Baud.


Los gobiernos de la OTAN anunciaron en su cumbre de Vilnius de 2023 que cooperarían con la UE en sus esfuerzos redoblados por desarrollar la resiliencia social (también conocida como capacidad bélica), especialmente en lo que respecta a la lucha contra la desinformación:

«A medida que intensificamos nuestros esfuerzos para desarrollar la resiliencia, seguiremos colaborando con nuestros socios que realizan esfuerzos similares, en particular con la Unión Europea. (…) Seguiremos luchando contra la desinformación y la información errónea, entre otras cosas mediante una comunicación estratégica positiva y eficaz (es decir mediante propaganda. Nota del autor). También seguiremos apoyando a nuestros socios en el fortalecimiento de su resiliencia frente a los retos híbridos».

Esto puede interpretarse como un reconocimiento de que la OTAN está detrás de la lucha contra la llamada desinformación. No es casualidad que Bruselas sea la capital tanto de la UE como de la OTAN. Y así fue como la UE, con su «Agenda Estratégica 2024-2029» anunciada en junio de 2024, se embarcó de lleno en la carrera armamentística. Debido a una nueva «realidad geopolítica», el Consejo de la UE promete (a la OTAN) «reforzar la resiliencia (de la UE) en el marco de un enfoque que abarque todos los peligros y toda la sociedad», prestando especial atención a la resiliencia social y democrática. El razonamiento y la elección de palabras se asemejan mucho a los que se encuentran en las declaraciones de la OTAN sobre el tema de la resiliencia.

En esta «agenda estratégica», el Consejo de la UE califica sumariamente como intento de desestabilización todo lo que entra dentro de una definición muy amplia de «desinformación». La «siembra de la división» se menciona en el mismo contexto que el terrorismo y el extremismo violento:

«Reforzaremos nuestra resiliencia democrática, entre otras cosas, (…) defendiéndonos de los intentos de desestabilización, incluidos la desinformación y el discurso de odio. (…) Contrarrestaremos los intentos de sembrar la división, la radicalización, el terrorismo y el extremismo violento».

De hecho, la UE declara así enemigos del Estado a los críticos del Gobierno y de la OTAN.

Los medios de comunicación no tomaron nota de ello. Y tampoco debían hacerlo. Mi advertencia de entonces sobre esta declaración de guerra de la UE a los publicistas críticos se haría realidad muy pronto y de forma muy drástica. Los publicistas que atacan la narrativa estratégica de la OTAN y la UE en lo que respecta a Ucrania y, en el caso de Doğru, también en lo que respecta a Palestina, fueron condenados a un ostracismo medieval. Se les privó de casi todos sus derechos humanos y civiles.

Debemos ser conscientes de que esto no solo parece una ley marcial. En la UE ya rige una ley marcial no declarada. No es casualidad que el canciller federal y otros nos repitan una y otra vez que, aunque todavía no estamos en guerra, tampoco estamos en paz. Esto significa que la OTAN gobierna en segundo plano y que las garantías habituales del Estado de derecho en tiempos de paz, como la libertad de expresión y de información, ya no se aplican cuando se trata de cuestiones importantes para la OTAN." 

(Norbert Häring, en Rafael Poch, blog, 12/01/26, fuente globale-gleichheit.de)

23.12.25

El Consejo de la Unión Europea, órgano ejecutivo, sancionó al coronel Jacques Baud y a otras 11 personas (físicas y jurídicas)... esto equivale a declarar la muerte civil del ciudadano afectado, que ya no puede acceder legalmente a ninguna forma de ingresos, ni anteriores ni nuevos, y no puede desplazarse... este castigo draconiano se impone por algo que es precisamente y únicamente un «delito de opinión», ya que no hay acusaciones de violaciones de la ley, ni penales ni civiles... el castigo no lo impone un órgano judicial, sino un ejecutivo... esta forma de intervención constituye una violación directa y manifiesta de los artículos 11 y 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos... El gobierno de la Unión Europea es desde hace tiempo el reino de la arbitrariedad más absoluta... Las sanciones implican la congelación de sus activos, la prohibición a todos los ciudadanos y empresas de la UE de poner a su disposición fondos, permitirles actividades financieras o concederles recursos económicos, además de la prohibición de viajar... Muy pocos parecen comprender la gravedad de esta transición histórica, en la que, en las instituciones de esa madriguera llamada Unión Europea, hombres y mujeres a sueldo, dependientes de oligarquías financieras enrarecidas, están dando los últimos pasos para una sometimiento integral e irrevocable de los ciudadanos europeos: sometimiento cultural, económico, material, conductual. Una sumisión diferente, sin embargo, a la de las autocracias, porque es salvaje, opaca, acéfala, privada incluso de ese pequeño lujo que consiste en conocer el rostro de quien les oprime (Andrea Zhok)

 "EL CIERRE DE LA ATUNERA

Hace unos días, el Consejo de la Unión Europea, órgano ejecutivo, sancionó al coronel Jacques Baud y a otras 11 personas (físicas y jurídicas). Las sanciones implican la congelación de sus activos, la prohibición a todos los ciudadanos y empresas de la UE de poner a su disposición fondos, permitirles actividades financieras o concederles recursos económicos, además de la prohibición de viajar. En esencia, esto equivale a declarar la muerte civil del ciudadano afectado, que ya no puede acceder legalmente a ninguna forma de ingresos, ni anteriores ni nuevos, y no puede desplazarse.

Hay que destacar dos cosas.

En primer lugar, este castigo draconiano se impone por algo que es precisamente y únicamente un «delito de opinión», ya que no hay acusaciones de violaciones de la ley, ni penales ni civiles.

En segundo lugar, el castigo no lo impone un órgano judicial, sino un ejecutivo, por lo que no se pasa por un procedimiento de determinación de las posibles responsabilidades.

Por cierto, para el disfrute de quienes se deleitan con estas cosas, esta forma de intervención constituye una violación directa y manifiesta de los artículos 11 y 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dicen respectivamente:

Artículo 11.1. «Toda persona acusada de un delito será considerada inocente hasta que su culpabilidad haya sido legalmente probada en un juicio público en el que haya tenido todas las garantías necesarias para su defensa».

Artículo 12. «Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques».

Ahora bien, quien piense que esta muestra de arbitrariedad dictatorial es un simple incidente de camino, se equivoca gravemente.

El gobierno de la Unión Europea es desde hace tiempo el reino de la arbitrariedad más absoluta.

Pensemos en la cuestión de la sustracción de los activos rusos congelados. Esta flagrante violación del derecho internacional no se ha producido (por el momento) solo por una coyuntura fortuita, es decir, la presencia en Estados Unidos de un presidente que tiene otros planes para esos fondos y la presencia en Bélgica —el país más involucrado financieramente— de un primer ministro dotado de un mínimo de sentido común. Por cierto, por esta actitud prudente, el primer ministro Bart De Wever, a pesar de gozar de un enorme apoyo popular, ha sido atacado por la prensa belga con acusaciones de filoputinismo. Las consecuencias en cadena de una violación tan macroscópica del derecho económico serían potencialmente devastadoras, y lo son aún más si se tiene en cuenta que el último activo que le queda a la UE en el plano internacional es el hecho de ser una superpotencia financiera con una moneda estable.

Von der Leyen es la presidenta que ha sido elegida para un segundo mandato después de haber quemado decenas de miles de millones de fondos europeos en un contrato privado y secreto por SMS con Pfizer. Ergo, su forma de actuar arbitraria ha sido bendecida por la UE en su totalidad.

La UE es ese organismo que ha llevado al desastre a la industria europea para seguir, pro tempore, a los lobbies verdes (que, obviamente, no tienen nada que ver con la ecología), para luego darse cuenta de lo que decenas de expertos habían dicho inmediatamente, es decir, que los objetivos de electrificación generalizada eran abstractos y poco realistas (además de inútiles para los fines que oficialmente se proponían, en ausencia de acuerdos con el resto del mundo industrializado).

La UE es esa entidad multinacional que está abriendo una agencia de inteligencia bajo el mando directo de quien preside temporalmente la comisión (ahora von der Leyen), como si fuera un jefe de gobierno nacional, elegido democráticamente.

La UE ha dado a luz la Ley de Servicios Digitales, un mecanismo de censura que puede sancionar de manera totalmente arbitraria (es decir, sin pasar por los órganos judiciales) a cualquier plataforma que aloje contenidos considerados «desinformación», es decir, cualquier contenido que no esté alineado con el ejecutivo europeo y sea significativamente influyente.

La UE sostiene sistemáticamente que las elecciones con resultados contrarios a su agenda son ilegítimas y deben repetirse, que los ganadores de las elecciones con agendas antieuropeístas deben ser detenidos, que los partidos euroescépticos deben ser ilegalizados aunque tengan la mayoría de los votos.

Mientras que en nuestras escuelas las horas de educación cívica son secuestradas por vendedores puerta a puerta de las maravillas de la Europa unida, mientras que las carreras académicas se deciden mediante la concesión de subvenciones europeas, otorgadas a proyectos rigurosamente inofensivos o propensos a la agenda eurocrática, mientras se avanza a pasos agigantados hacia la cartera digital —con la que las sanciones que hoy se imponen a Jacques Baud podrán ser más amplias, rápidas y generalizadas—, mientras todo esto sucede, la población europea sigue en gran parte dormida.

Los liberales libertarios quieren más libertad solo para los poseedores de capital.

Los progresistas cantan «Bell* ciao» y persiguen a fascistas imaginarios.

Los grupos disidentes están demasiado ocupados envidiarse o difamarse unos a otros como para ocuparse de otra cosa.

La derecha soberanista sigue vendiendo su patria a pedazos a cambio de sillones y oportunidades fotográficas.

Los viejos europeístas aturdidos siguen jugando con el «sueño europeo» porque pueden repostar gasolina al otro lado de la frontera sin mostrar sus documentos.

Los industriales, cada vez más dependientes de las prebendas europeas, permanecen en silencio ante una UE capaz, por primera vez en la historia europea, de cultivar relaciones catastróficas con el resto del mundo: en pie de guerra con Rusia, relaciones destruidas con China por la «ruta de la seda», expulsados a patadas de África, despreciados por Estados Unidos.

Los únicos que prosperan son los aduladores, los conformistas de lujo, los engranajes de alto nivel, los lacayos de la academia, los engranajes de la magistratura.

Muy pocos parecen comprender la gravedad de esta transición histórica, en la que, en las instituciones de esa madriguera llamada Unión Europea, hombres y mujeres a sueldo, dependientes de oligarquías financieras enrarecidas, están dando los últimos pasos para una sometimiento integral e irrevocable de los ciudadanos europeos: sometimiento cultural, económico, material, conductual. Una sumisión diferente, sin embargo, a la de las autocracias, porque es salvaje, opaca, acéfala, privada incluso de ese pequeño lujo que consiste en conocer el rostro de quien les oprime. Al mando no hay un solo hombre en el balcón, sino un aparato que se perpetúa a sí mismo, un aparato creado por un sistema de lobbies financieros, un aparato sin otro proyecto que el del poder por el poder, la extracción de valor como fin en sí mismo, por lo que Europa y sus ciudadanos son solo materia prima, mano de obra, tierra de conquista."                        (Andrea Zhok, Facebook, 21/12/25)  

21.12.25

La UE acaba de imponer sanciones al historiador militar Jacques Baud, coronel retirado del servicio secreto suizo, prestigioso analista y autor de best-sellers, por la supuesta difusión de «propaganda rusa»... no ha cometido ningún delito, no ha violado ninguna obligación democrática de rendir cuentas, ni ha infringido ningún código de conducta o normativa para funcionarios públicos... ni siquiera ha mentido... Las sanciones se imponen sin acusación, sin juicio y sin sentencia. Sin conceder al «acusado» ni siquiera la posibilidad de expresar su opinión, y mucho menos de defenderse, y sin que quede ni remotamente claro cómo o si un ciudadano afectado por tales sanciones arbitrarias podría recurrir contra ellas. Actualmente hay 59 europeos en esta lista de sanciones... Una pesadilla para el Estado de derecho: la decisión arbitraria de una entidad no estatal, tomada a puerta cerrada, basada en motivos secretos y promulgada por un aparato arbitrario sin rostro, sin nombre y sin nivel, en el que se ha convertido la UE... este antiguo agente de la CIA y asesor de la OTAN nunca ha citado fuentes rusas, sino exclusivamente ucranianas, europeas y estadounidenses. Simplemente se ha permitido sacar de los hechos allí expuestos conclusiones diferentes a las que le gustaría a von der Leyen y Kallas... La UE ha llegado a un punto en el que ya no se parece en nada al proyecto contractual original para la promoción económica, el aumento de la prosperidad y el mantenimiento de la paz, tal y como se fundó en su día por encima de las cabezas de los ciudadanos europeos. Bajo el mandato de Von der Leyen, ha violado de forma flagrante el espíritu y el contenido de esos tratados... dice Baud:"debido a mi residencia en el territorio de la UE, no puedo cruzar ninguna frontera dentro de la UE. Esto significa que no puedo salir de Bélgica y, por lo tanto, tampoco puedo regresar a mi país de origen. No puedo volar en el espacio aéreo europeo, por lo que tampoco puedo regresar a mi país en avión. Aunque no tenía ninguna relación financiera con Rusia y nunca he recibido ni un céntimo de ese país, mis activos en la UE están congelados y ya no tengo acceso a mis cuentas bancarias. Técnicamente, esto significa que no puedo comprar comida y que necesito una exención humanitaria para poder pagar mis facturas, comer y llevar una vida más o menos normal" (Martin Sonneborn, eurodiputado)

 "El euro diputado Martin Sonneborn reflexiona en este texto sobre la sanción impuesta por la UE al coronel suizo residente en Bruselas Jacques Baud. En una entrevista publicada el viernes por el Berliner Zeitung Die EU sanktioniert Jacques Baud: „Wie ein Blitz aus heiterem Himmel“, Baud explicaba así el alcance del castigo del que es objeto: no puedo entrar en el territorio de la UE. Un abogado me ha dicho que, debido a mi residencia en el territorio de la UE, no puedo cruzar ninguna frontera dentro de la UE. Esto significa que no puedo salir de Bélgica y, por lo tanto, tampoco puedo regresar a mi país de origen. No puedo volar en el espacio aéreo europeo, por lo que tampoco puedo regresar a mi país en avión. Aunque no tenía ninguna relación financiera con Rusia y nunca he recibido ni un céntimo de ese país, mis activos en la UE están congelados y ya no tengo acceso a mis cuentas bancarias. Técnicamente, esto significa que no puedo comprar comida y que necesito una exención humanitaria para poder pagar mis facturas, comer y llevar una vida más o menos normal.

Debemos a Baud una máxima que se ha usado varias veces en este blog: “De la comprensión de un conflicto se desprende la solución para salir de el”. La UE no entiende el conflicto de Ucrania y es, por tanto, incapaz de solucionarlo. Además ahora sanciona a quienes sí lo entienden. Baud es autor de varios libros interesantes y documentados sobre el conflicto ucraniano y no es la única voz con sentido común sobre el conflicto ucraniano que ha sido objeto de represión y/o intimidación en Europa. En el caso de Gaza la misma persecución, acoso y criminalización es aún mucho más grave.  

Mientras la presidenta de la Comisión encadena sin oposición una mentira tras otra —por ejemplo, que el gas de fracking estadounidense es «más barato y mejor» que el ruso, que convertirá a la UE en la más democrática y transparente de todos los tiempos o que el robo de activos del banco central es «legal»—, al mismo tiempo, actúa de forma brutal, autoritaria y arbitraria contra ciudadanos inocentes, como solo se conoce en la historia de las dictaduras.

La UE acaba de imponer sanciones al historiador militar Jacques Baud, coronel retirado del servicio secreto suizo, prestigioso analista y autor de best-sellers, por la supuesta difusión de «propaganda rusa». A diferencia de la señora Von der Leyen, este ciudadano suizo con una formación científica universal no ha cometido ningún delito. No ha violado ninguna obligación democrática de rendir cuentas ni ha infringido ningún código de conducta o normativa para funcionarios públicos. Nunca se ha arrogado ilegalmente poderes presidenciales que no le corresponden.

No es venal ni corrupto, no trama en bastidores pseudodemocráticos ni colabora con fascistas, posfascistas, protofascistas o fascistas híbridos, ni dentro ni fuera de la UE. No ha malgastado miles de millones de fondos públicos en actores criminales o lobistas del armamento, ni los ha desviado a Estados altamente corruptos. No ha matado a nadie, no ha insultado la inteligencia básica de nadie y no ha cometido ningún delito, ni siquiera ha mentido.

En sus discursos, que merecen ser leídos y escuchados, este antiguo agente de la CIA y asesor de la OTAN nunca ha citado fuentes rusas, sino exclusivamente ucranianas, europeas y estadounidenses. Simplemente se ha permitido sacar de los hechos allí expuestos conclusiones diferentes a las que le gustaría a von der Leyen y Kallas.

Las sanciones se imponen sin acusación, sin juicio y sin sentencia. Sin conceder al «acusado» ni siquiera la posibilidad de expresar su opinión, y mucho menos de defenderse, y sin que quede ni remotamente claro cómo o si un ciudadano afectado por tales sanciones arbitrarias podría recurrir contra ellas. Actualmente hay 59 europeos en esta lista de sanciones.

Una pesadilla para el Estado de derecho: la decisión arbitraria de una entidad no estatal, tomada a puerta cerrada, basada en motivos secretos y promulgada por un aparato arbitrario sin rostro, sin nombre y sin nivel, en el que se ha convertido la UE ciento diez años después de El proceso de Kafka.

Como se puede ver, bajo el liderazgo de von der Leyen, Europa no avanza, sino que retrocede a pasos agigantados. Con la teoría idiota de la «quinta columna» que ahora se aplica a Jacques Baud y otros, intelectualmente ya hemos llegado al año 1936, cuando el término fue acuñado por el militar fascista español Emilio Mola, que poco después fue asesinado por Franco.

Una vuelta ilegal más —y otro mandato presidencial— y la UE habrá llegado a la Edad Media: con von der Leyen en el papel de una papisa impía que condena a cadena perpetua bajo arresto domiciliario a cualquiera que siga viendo que la Tierra gira alrededor del Sol —¡en contra del dogma de la UE!— mediante procedimientos inquisitoriales formalizados como herejes. La ciencia, la verdad y la responsabilidad ética en las garras de un modelo de pensamiento preilustrado y absolutista que no eleva la razón, la búsqueda de la verdad o la duda a principio, sino una ortodoxia sin pruebas y obtusa.

La UE es una mera construcción contractual, un producto de la imaginación. No se basa en ningún movimiento ciudadano, ninguna revolución, ninguna constitución. No debe su existencia a la voluntad decidida del demos europeo, sino a un puñado de tratados entre Estados europeos, lo que supone una diferencia fundamental.

Mientras esta criatura prometeica llamada «UE» se movía dentro del marco de su programación contractual y jurídica, su legitimidad aún podía justificarse. Desde que Von der Leyen asumió la Comisión, ya no es así. No hay ningún artículo importante del tratado pertinente que la UE no haya violado bajo su liderazgo: desde la usurpación de competencias contraria al tratado, pasando por la apropiación de ámbitos políticos ajenos, hasta la presidencialización de la Comisión, la militarización y el endeudamiento de la UE, la opacidad deliberada y las medidas autoritarias contra los ciudadanos y los Estados miembros, como no se había visto en Europa desde hacía décadas. Desde el uso ilegal de la legislación ómnibus hasta la aplicación abusiva de cláusulas de emergencia para eludir de facto el derecho de propiedad y el principio de unanimidad.

La UE ha llegado a un punto en el que ya no se parece en nada al proyecto contractual original para la promoción económica, el aumento de la prosperidad y el mantenimiento de la paz, tal y como se fundó en su día por encima de las cabezas de los ciudadanos europeos. Bajo el mandato de Von der Leyen, ha violado de forma tan flagrante el espíritu y el contenido de esos tratados, que constituyen su única base de legitimidad, que solo queda constatar lo siguiente:

La UE no puede derivar su legitimidad de tratados que ella misma no respeta.

Bertolt Brecht, en su obra de teatro, pone en boca de Andrea Sarti, el ingenuo y joven hijo de la ama de llaves de Galileo, las siguientes palabras:
«Desgraciada la patria que no tiene héroes».
«No», responde Galileo. «Desgraciada la patria que necesita héroes».

En este sentido: feliz Navidad, ilustrada y pacífica.

(Video visible en: https://youtu.be/jD-3wLfOib8?si=QAud-el6uYr3XPkl) " 

(Martin Sonneborn, blog de Rafael Poch, 20/12/25) 

2.11.25

Robar 140.000 millones de dólares en activos rusos no cambiará el resultado de la guerra en Ucrania... La guerra en Ucrania ahora depende completamente de la capacidad de los estados europeos para financiarla con un costo de al menos 50 mil millones de dólares por año... Ucrania misma está en quiebra y no tiene acceso a otras fuentes de capital externo, más allá de las proporcionadas por los gobiernos que patrocinan la guerra en curso... El canciller Merz de Alemania sugirió recientemente que la expropiación de los fondos rusos podría permitir a Ucrania seguir luchando otros tres años... El escenario más probable, en la terrible eventualidad de que la guerra en Ucrania continuara durante otros tres años, es que las fuerzas armadas rusas casi con certeza se tragarían toda la región del Donbás... dentro de tres años Ucrania tedrá que conformarse con una paz que sea aún más desventajosa para ella que la que está disponible ahora... Lógicamente, los responsables políticos europeos deberían ser capaces de mirar hacia el futuro para ver esta sombría situación con claridad y animar a Zelensky a conformarse con la paz ahora. Pero la política europea está impulsada por la creencia emocional de que una guerra prolongada ocasionaría una derrota estratégica de Rusia, lo que no soporta un examen serio... los líderes políticos de Europa se han encerrado en esta posición debido a una determinación férrea de no ceder a las demandas de Rusia en ninguna negociación de paz, pues si lo hicieran, los políticos europeos se enfrentarían a la perspectiva de explicar a sus votantes cada vez más escépticos que su estrategia de derrotar a Rusia había fracasado, habiendo pasado cuatro años de guerra diciendo en todo momento que eventualmente tendría éxito. Y eso podría llevar potencialmente a la caída de gobiernos en toda Europa... Así que seguiremos sentados y esperando, mientras las nubes de tormenta se oscurecen cada vez más sobre Europa (Ian Proud, ex-diplomático inglés)

 "Atrapados entre la espada y la pared, los líderes europeos continúan negando las evidentes realidades de la grave situación en Ucrania, que solo empeorará con el tiempo. Sin embargo, no veo ninguna evidencia de disposición a cambiar de rumbo, a pesar del evidente peligro político al que se enfrentan y del pronóstico cada vez más sombrío para Europa y para Ucrania si continúan empujando una guerra imposible de ganar.

La guerra en Ucrania ahora depende completamente de la capacidad de los estados europeos para financiarla con un costo de al menos 50 mil millones de dólares por año, según la última estimación presupuestaria de Ucrania para el año fiscal 2026. Ucrania misma está en quiebra y no tiene acceso a otras fuentes de capital externo, más allá de las proporcionadas por los gobiernos que patrocinan la guerra en curso.

Eso entonces vuelve a llevar la conversación a la expropiación de 140 mil millones en activos actualmente congelados en Bélgica, que la Comisión quisiera utilizar para un préstamo de reconstrucción. El término "préstamo de reconstrucción" es en sí mismo engañoso, ya que cualquier activo ruso expropiado no se utilizaría para la reconstrucción, sino más bien para financiar el esfuerzo bélico ucraniano. De hecho. El canciller Merz de Alemania sugirió recientemente que el fondo podría permitir a Ucrania seguir luchando durante otros tres años.

El escenario más probable, en la terrible eventualidad de que la guerra en Ucrania continuara durante otros tres años, es que las fuerzas armadas rusas casi con certeza se tragarían toda la región del Donbás, que comprende las provincias de Donetsk y Luhansk. Esto – la salida de Ucrania del Donbás – parece ser la base de las condiciones del presidente Putin para poner fin a la guerra ahora, junto con una declaración de neutralidad de Ucrania y el abandono de cualquier aspiración a la OTAN. Es más probable que las fuerzas armadas rusas también capturen franjas adicionales de tierra en las regiones de Zaporiyia y Jersón, y también en Dnipropetrovsk, donde han realizado incursiones recientes.

Entonces, hay una alta probabilidad, dado el lento ritmo actual del esfuerzo bélico en el que Rusia reclama pequeñas porciones de tierra semanalmente, de que dentro de tres años Ucrania tenga que conformarse con una paz que sea aún más desventajosa para ella que la que está disponible ahora, habiendo perdido más territorio, junto con potencialmente cientos de miles de tropas muertas o heridas.

Lógicamente, los responsables políticos europeos deberían ser capaces de mirar hacia el futuro para ver esta sombría situación con claridad y animar a Zelensky a conformarse con la paz ahora.

Pero la política europea está impulsada por dos consideraciones clave. En primer lugar, una creencia emocional de que una guerra prolongada podría debilitar tanto a Rusia que el presidente Putin se vería obligado a aceptar condiciones desfavorables. La idea de una derrota estratégica de Rusia – que a menudo es mencionada por los políticos europeos – sin embargo, no soporta un examen serio.

Rusia no enfrenta los mismos considerables desafíos sociales y financieros que enfrenta Ucrania. Su población es mucho más grande y no ha sido necesario un reclutamiento más amplio de hombres en las Fuerzas Armadas; Rusia puede reclutar suficientes nuevos soldados para luchar y, de hecho, ha aumentado el tamaño de su ejército desde 2022. Ucrania sigue recurriendo a la movilización forzada de hombres mayores de 25 años, a menudo utilizando tácticas extremas que implican llevar a los jóvenes en autobuses contra su voluntad desde las calles.

Críticamente, Rusia probablemente podría continuar librando la guerra al ritmo lento actual durante un período prolongado sin la necesidad de una movilización más amplia de jóvenes, lo cual podría resultar políticamente impopular para el presidente Putin en el ámbito nacional. Sin embargo, cuanto más tiempo continúe la guerra, Ucrania estará bajo una presión creciente, incluso por parte de sus aliados occidentales, para profundizar su movilización y reclutar a jóvenes menores de 25 años para reforzar sus fuerzas armadas, que están gravemente diezmadas en el frente.

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Hasta ahora ha habido una considerable resistencia a esto dentro de Ucrania. Movilizar a hombres jóvenes mayores de 22 años resultaría impopular para el presidente Zelensky, pero también empeoraría el ya catastrófico desafío demográfico de Ucrania: El 40% de la población en edad de trabajar ya se ha perdido, ya sea por migración o por muerte en el frente, y ese número seguirá disminuyendo mientras la guerra continúe.

La posición financiera de Rusia es considerablemente más fuerte que la de Ucrania. Tiene niveles de deuda muy bajos, alrededor del 15% del PIB, y mantiene un saludable superávit en la cuenta corriente, a pesar de una reducción del saldo en el segundo trimestre de 2025. Incluso si Europa expropia sus activos congelados, Rusia aún tiene un stock generoso y en crecimiento de reservas de divisas del cual disponer, que recientemente superó los $700 mil millones por primera vez.

El complejo militar-industrial de Rusia sigue superando a los proveedores occidentales en la producción de equipo militar y municiones. En el improbable caso actual de que Rusia comenzara a caer en números rojos en términos de su comercio – lo que los comentaristas en Occidente se refieren como destruir la economía de guerra de Rusia – aún tendría un considerable margen para endeudarse con prestamistas no occidentales, dada la fortaleza de sus vínculos con el mundo en desarrollo, ayudada por la aparición de los BRICS.

Ucrania está prácticamente en bancarrota porque no puede pedir prestado en los mercados de capitales occidentales, debido a su decisión de suspender todos los pagos de deuda. Con una deuda que se espera alcance el 110% en 2025, incluso antes de considerar cualquier préstamo respaldado por activos rusos congelados, depende completamente de las ayudas del oeste. La balanza comercial de Ucrania ha seguido empeorando a lo largo de la guerra, reforzando su dependencia de las inyecciones de capital desde Occidente para mantener sus reservas de divisas en positivo.

Entonces, aunque la determinación de Ucrania para luchar es incuestionable, la creencia emocional en Occidente de que esto superará los enormes desafíos sociales y económicos que enfrenta el país en una prolongada guerra de desgaste con Rusia está completamente equivocada.

Entonces, veamos la explicación racional para la continua disposición de Europa a prolongar la lucha en Ucrania. La incómoda verdad es que los líderes políticos de Europa se han encerrado en esta posición debido a una determinación férrea de no ceder a las demandas de Rusia en ninguna negociación de paz. De hecho, hay una objeción firme e inamovible a hablar con Rusia en absoluto, que ha ido creciendo desde 2014.

Sin embargo, en gran parte de Europa, la aritmética política se vuelve en contra del establecimiento pro-guerra, con partidos nacionalistas y anti-guerra ganando terreno en Europa Central, Alemania, Francia, Gran Bretaña e incluso en Polonia. Y a pesar de los gestos positivos realizados por el presidente Trump hacia la negociación con el presidente Putin, la trumpofobia proporciona otro freno para que el establecimiento político europeo cambie su posición.

Entonces, cambiar de rumbo ahora y entrar en negociaciones directas con Rusia tendría consecuencias potencialmente catastróficas, políticamente, para los líderes europeos, de las cuales seguramente son conscientes. Un cambio de 180 grados en el curso diplomático de Europa requeriría la aceptación de que la guerra contra Rusia era imposible de ganar, y que las preocupaciones subyacentes de Rusia – a saber, la neutralidad de Ucrania – finalmente tendrían que ser aceptadas como una realidad política.

Sobre esta base, los políticos europeos se enfrentarían a la perspectiva de explicar a sus votantes cada vez más escépticos que su estrategia de derrotar a Rusia había fracasado, habiendo pasado cuatro años de guerra diciendo en todo momento que eventualmente tendría éxito. Y eso podría llevar potencialmente a la caída de gobiernos internacionalistas en toda Europa, comenzando en dos años cuando Polonia y Francia vuelvan a las urnas, y en 2029 cuando los gobiernos británico y alemán enfrenten a los votantes.

También hay problemas más profundos. Un fin de la guerra aceleraría el proceso de admisión de Ucrania en la Unión Europea con consecuencias potencialmente desastrosas para toda la base financiera de Europa. La Comisión Europea se enfrentará a la perspectiva de aceptar que una Europa de dos velocidades es inevitable, admitiendo a Ucrania como miembro sin los beneficios financieros que reciben los estados miembros existentes; por razones probablemente comprensibles, esto causaría un resentimiento generalizado dentro de Ucrania misma, habiendo sacrificado tanto sangre para convertirse en europea, precipitando un descontento interno generalizado y posiblemente un conflicto en un país descontento con un ejército de casi un millón. Alternativamente, la Comisión Europea tendría que rediseñar su presupuesto y enfrentar una gran resistencia por parte de los Estados miembros existentes, quienes perderían miles de millones de euros cada año en subsidios a Ucrania.rearm   

Atrapados entre la esperanza de una derrota estratégica de Rusia, que cualquier observador racional puede ver como poco probable, y la aceptación del fracaso de su política, que causaría una pérdida generalizada de poder y un enorme tumulto económico y político, los líderes de Europa eligen mantener la calma y seguir adelante. Si tuvieran algo de sentido, personajes como Von der Leyen, Merz, Starmer o Macron cambiarían de rumbo y depositarían sus esperanzas en explicar su fracaso antes de que la marea política en Europa los desaloje a todos del poder. Pero no veo signos de que tengan la perspicacia política para hacerlo. Así que seguiremos sentados y esperando, mientras las nubes de tormenta se oscurecen cada vez más sobre Europa."

(Ian Proud , blog, 31/10/25, traducción Quillbot)

27.10.25

La UE declara la guerra a sus propios miembros... Ayer, dos actos de sabotaje casi simultáneos provocaron explosiones en refinerías de petróleo tanto en Hungría como en Rumanía... hay informes de que una nueva explosión había iluminado una refinería en Bratislava, Eslovaquia, que supuestamente también procesa petróleo ruso... después de que el oleoducto Druzhba fuera atacado por drones ucranianos y provocara que las reservas de petróleo de Hungría cayesen a mínimos históricos... Está claro que la UE actúa intencionadamente en contra de los intereses de sus propios miembros. Más aún, se puede decir que la UE está saboteando abiertamente a sus miembros más «inconvenientes» para someterlos... este ataque se produjo apenas unas horas después de que el Consejo Europeo confirmara su posición de prohibir casi por completo las importaciones de gas ruso... la razón de la urgencia de este intento de desestabilizar la economía rusa es que las victorias rusas se acumulan y ahora comienzan a acelerarse. Varias ciudades ucranianas están a punto de caer y las noticias del frente son cada vez peores (Simplicius)

 "Ayer, dos actos de sabotaje casi simultáneos provocaron explosiones en refinerías de petróleo tanto en Hungría como en Rumanía. En Hungría fue la MOL en Százhalombatta, que según se informa recibe petróleo ruso, mientras que en Rumanía fue la Petrotel-Lukoil, una filial de la empresa matriz rusa.

Como escribe un comentarista, estos ataques se produjeron literalmente horas después de que el Consejo Europeo aprobara la prohibición del gas ruso a partir de 2026:

El momento es excepcionalmente curioso, ya que este ataque se produjo apenas unas horas después de que el Consejo Europeo confirmara su posición de prohibir casi por completo las importaciones de gas ruso, con la prohibición de nuevos contratos a partir de 2026 y la expiración forzosa de todos los contratos a largo plazo en 2028. Se espera una prohibición similar para las importaciones de petróleo en un futuro próximo. Hungría y Eslovaquia se han comprometido a impugnar legalmente la prohibición.

(Simplicius , blog, 23/10/25, traducción DEEPL, mapas en el original)