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18.4.25

Piketty: Repensando el mundo sin Estados Unidos... Estados Unidos ya no es un país fiable... la crisis actual es nueva porque pone en tela de juicio el núcleo mismo del poder económico, financiero y político del país. Estados Unidos parece desorientado, dirigido por un líder inestable y errático sin contrapeso democrático... Si los trumpistas aplican una política tan brutal y desesperada es porque no saben cómo responder al declive económico del país... Medido en paridad de poder adquisitivo -es decir, el volumen real de bienes, servicios y equipos producidos cada año-, el PIB de China, actualmente, es más de un 30% superior al de EE. UU... La realidad es que Estados Unidos está perdiendo el control del mundo... ¿Qué hacer ante este colapso? En primer lugar, dirigirse a los países del Sur Global y proponer la creación de un nuevo multilateralismo social y medioambiental que sustituya al ya desaparecido multilateralismo liberal. Europa debe apoyar de una vez por todas una reforma profunda de la gobernanza del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para abandonar el actual sistema censitario y dar a países como Brasil, India y Sudáfrica el lugar que les corresponde... Si continúa aliándose con Estados Unidos para bloquear esta inevitable transformación, entonces los BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica] construirán inevitablemente una arquitectura internacional paralela liderada por China y Rusia... Europa cometió un grave error en 2024 al oponerse a la propuesta de justicia fiscal promovida por Brasil en el G20 y al votar -junto con EE.UU.- en contra del establecimiento de una convención marco sobre fiscalidad justa en las Naciones Unidas. Todo ello para preservar el monopolio de la OCDE -y del club de los países ricos- sobre cuestiones consideradas demasiado importantes para dejarlas en manos de los más pobres

 "Estados Unidos ya no es un país fiable. Para algunos, esto no es nada nuevo. La guerra de Irak, iniciada en 2003 -con el resultado de más de 100.000 muertos, una desestabilización regional duradera y el retorno de la influencia rusa- ya había mostrado al mundo los errores de la arrogancia militar estadounidense. Pero la crisis actual es nueva porque pone en tela de juicio el núcleo mismo del poder económico, financiero y político del país. Estados Unidos parece desorientado, dirigido por un líder inestable y errático sin contrapeso democrático.

Para vislumbrar lo que viene a continuación, necesitamos comprender el punto de inflexión en curso. Si los trumpistas aplican una política tan brutal y desesperada es porque no saben cómo responder al declive económico del país. Medido en paridad de poder adquisitivo -es decir, el volumen real de bienes, servicios y equipos producidos cada año-, el PIB de China superó al de Estados Unidos en 2016. Actualmente es más de un 30% superior y alcanzará el doble del PIB estadounidense en 2035. La realidad es que Estados Unidos está perdiendo el control del mundo.

 Más grave aún, la acumulación de déficits comerciales ha llevado la deuda externa pública y privada del país a niveles sin precedentes (70% del PIB en 2025). La subida de los tipos de interés podría llevar a Estados Unidos a tener que pagar importantes flujos de intereses al resto del mundo, algo de lo que hasta ahora se había librado gracias a su control del sistema financiero mundial. Es en este contexto en el que debemos interpretar la explosiva propuesta de los economistas trumpistas de gravar el pago de intereses a los tenedores extranjeros de títulos estadounidenses. Más directamente, Trump quiere volver a llenar las arcas de su país confiscando los minerales ucranianos, junto con Groenlandia y Panamá.

Desde una perspectiva histórica, vale la pena señalar que el enorme déficit comercial de Estados Unidos (alrededor del 3-4% del PIB en promedio cada año desde 1995 hasta 2025) solo tiene un precedente para una economía de este tamaño: Se corresponde aproximadamente con el déficit comercial medio de las principales potencias coloniales europeas (Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos) entre 1880 y 1914. La diferencia es que esos países poseían vastos activos exteriores, que les reportaban tantos intereses y dividendos que era más que suficiente para financiar su déficit comercial mientras seguían acumulando créditos en el resto del mundo.

 Trump no es esencialmente más que un líder colonial frustrado. Como las potencias europeas del pasado, quiere que la « Pax Americana » sea recompensada con subvenciones de un mundo agradecido para financiar eternamente sus déficits. El problema es que el poder estadounidense ya está declinando, y la época ya no se presta a este tipo de colonialismo brutal y desenfrenado. Perdido en sus referencias retrógradas, Trump parece ignorar que Estados Unidos se construyó a sí mismo en 1945 a partir de una ruptura con el orden colonial europeo y de la creación de un modelo de desarrollo diferente basado en ideales democráticos y en una importante ventaja educativa sobre el resto del mundo. Con ello, socava el prestigio moral y político sobre el que se ha construido el liderazgo de su país.

¿Qué hacer ante este colapso? En primer lugar, dirigirse a los países del Sur Global y proponer la creación de un nuevo multilateralismo social y medioambiental que sustituya al ya desaparecido multilateralismo liberal. Europa debe apoyar de una vez por todas una reforma profunda de la gobernanza del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para abandonar el actual sistema censitario y dar a países como Brasil, India y Sudáfrica el lugar que les corresponde. Si continúa aliándose con Estados Unidos para bloquear esta inevitable transformación, entonces los BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica] construirán inevitablemente una arquitectura internacional paralela liderada por China y Rusia.

 Si el África subsahariana se hubiera beneficiado de mejores condiciones comerciales en las últimas décadas, podría haber invertido en sus infraestructuras, educación y sanidad. En lugar de ello, sus gobiernos se ven obligados a luchar en condiciones heroicas con unos recursos extremadamente limitados: apenas 200 euros por niño al año en paridad de poder adquisitivo para educación primaria y secundaria (60 euros al cambio actual), mientras que cada niño del Norte Global tiene derecho a 40 o 50 veces más (8.000 euros en Europa, 10.000 euros en EE.UU.).

Del mismo modo, Europa cometió un grave error en 2024 al oponerse a la propuesta de justicia fiscal promovida por Brasil en el G20 y al votar -junto con EE.UU.- en contra del establecimiento de una convención marco sobre fiscalidad justa en las Naciones Unidas. Todo ello para preservar el monopolio de la OCDE -y del club de los países ricos- sobre cuestiones consideradas demasiado importantes para dejarlas en manos de los más pobres.

Europa debe reconocer por fin su papel en los desequilibrios comerciales mundiales. Es fácil estigmatizar los excedentes objetivamente excesivos de China. Como las potencias occidentales antes que ella, China abusa de su poder para pagar mal las materias primas e inundar el mundo de productos manufacturados. Además, esta estrategia apenas beneficia a su población, que se beneficiaría enormemente de unos salarios más altos y de un sistema de seguridad social adecuado.

 Pero lo cierto es que Europa también tiende a consumir e invertir poco en su territorio. Entre 2014 y 2024, la balanza comercial (bienes y servicios) de Estados Unidos registró un déficit medio anual de unos 800.000 millones de dólares. Mientras tanto, Europa logró un superávit medio de 350.000 millones de dólares, casi tanto como China, Japón, Corea del Sur y Taiwán juntos (450.000 millones). Hará falta mucho más que la reactivación del presupuesto militar alemán o los debates actuales sobre un modesto impuesto fronterizo sobre el carbono para que Europa contribuya por fin a promover un modelo de desarrollo diferente, social, medioambiental y equitativo."          (

21.10.22

Modernización pacífica: la oferta de China a los países del Sur Global... Lo que los dirigentes chinos están diciendo es que el modelo iraní, el modelo ugandés o el modelo boliviano son tan buenos como el experimento chino: lo que importa es seguir un camino independiente hacia el desarrollo, que rompa completamente con el monopolio occidental TINA ("no hay alternativa") sobre la práctica y la teoría de la modernización... Rusia abarca 11 husos horarios y se asienta sobre un tercio de los recursos naturales del mundo. La simbiosis natural entre Europa y Rusia es un hecho. Pero la oligarquía de la UE la ha fastidiado. No es de extrañar que los dirigentes chinos vean el proceso con horror, porque una de las piedras angulares de la BRI es facilitar el comercio sin fisuras entre China y Europa... Dado que el corredor de conectividad de Rusia ha sido bloqueado por las sanciones, China favorecerá los corredores a través de Asia Occidental

 "El informe de trabajo del Presidente Xi Jinping al inicio del XX Congreso del Partido Comunista de China (PCC), celebrado el pasado domingo en Pekín, contenía no sólo un proyecto para el desarrollo del Estado civilizado, sino también para todo el Sur Global. (...)

En pocas palabras, el plan maestro del PCCh es doble: completar la "modernización socialista" de 2020 a 2035, y construir China -mediante la modernización pacífica- como un país socialista moderno "próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado y armonioso" hasta 2049, año del centenario de la fundación de la República Popular China (RPC).

El concepto central es la modernización pacífica, y cómo lograrla. Como resumió Xi, "contiene elementos comunes a los procesos de modernización de todos los países, pero se caracteriza más por rasgos propios del contexto chino".

Muy en sintonía con la cultura confuciana china, la "modernización pacífica" encierra un sistema teórico completo. Por supuesto, existen múltiples vías geoeconómicas que conducen a la modernización, dependiendo de las condiciones nacionales de cada país. Pero para el Sur Global en su conjunto, lo que realmente importa es que el ejemplo chino rompa completamente con el monopolio occidental TINA ("no hay alternativa") sobre la práctica y la teoría de la modernización. (...)

Lo que los dirigentes chinos están diciendo es que el modelo iraní, el modelo ugandés o el modelo boliviano son tan buenos como el experimento chino: lo que importa es seguir un camino independiente hacia el desarrollo.

Cómo desarrollar la independencia tecnológica

La historia reciente muestra cómo cada nación que intenta desarrollarse fuera del Consenso de Washington es aterrorizada en una miríada de niveles de guerra híbrida. Estas naciones se convierten en objetivos de revoluciones de color, cambios de régimen, sanciones ilegales, bloqueos económicos, sabotajes de la OTAN o bombardeos e invasiones.

Las propuestas de China resuenan en todo el Sur global porque Pekín es el mayor socio comercial de nada menos que 140 países, que pueden entender fácilmente conceptos como el desarrollo económico de alta calidad y la autosuficiencia en ciencia y tecnología.

El informe subraya el imperativo categórico para China a partir de ahora: acelerar la autosuficiencia tecnológica, ya que el Hegemón se esfuerza por hacer descarrilar la tecnología china, especialmente en la fabricación de semiconductores. (...)

En esencia, China tratará de reforzar el sector público de la economía, con las empresas estatales formando el núcleo de un sistema nacional de desarrollo de la innovación tecnológica. (...)

"Pequeñas fortalezas con altos muros

En cuanto a la política exterior, el informe de trabajo es muy claro: China se opone a cualquier forma de unilateralismo, así como a los bloques exclusivos y a los bloques dirigidos contra determinados países. Pekín se refiere a estos bloques, como la OTAN y la AUKUS, como "pequeñas fortalezas con altos muros".

Esta perspectiva se inscribe en el énfasis del PCC en otro imperativo categórico: reformar el actual sistema de gobernanza mundial, que es extremadamente injusto para el Sur Global. Siempre es crucial recordar que China, como Estado civilizado, se considera a la vez un país socialista y la primera nación en desarrollo del mundo.

El problema es, una vez más, la creencia de Pekín de "salvaguardar el sistema internacional con la ONU en el centro". La mayoría de los actores del Sur Global saben cómo la Hegemonía somete a la ONU -y a su mecanismo de votación- a todo tipo de presiones implacables. (...)

 al romper el modelo TINA centrado en Occidente, Pekín ha acumulado las herramientas para poder ayudar a las naciones del Sur Global con sus propios modelos.

Jeffrey Sachs, director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, es aún más optimista: "China se convertirá en líder de la innovación. Espero y cuento con que China se convierta en líder de la innovación en materia de sostenibilidad". Esto contrastará con un modelo estadounidense "disfuncional" que se vuelve proteccionista incluso en los negocios y la inversión.

En todo el informe está implícita la importancia del concepto general de la política exterior china: la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI) y sus corredores de comercio/conectividad a través de Eurasia y África.

Fue el turno del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, de aclarar la dirección de la BRI:

"La BRI supera la mentalidad anticuada de los juegos geopolíticos y crea un nuevo modelo de cooperación internacional. No se trata de un grupo exclusivo que excluye a otros participantes, sino de una plataforma de cooperación abierta e inclusiva. No es un esfuerzo solitario de China, sino una sinfonía interpretada por todos los países participantes".

La BRI es inherente al concepto chino de "apertura". También es importante recordar que la BRI fue lanzada por Xi hace nueve años, en Asia Central (Astana) y luego en el Sudeste Asiático (Yakarta). Pekín ha aprendido de sus errores y sigue perfeccionando la BRI en consulta con sus socios, desde Pakistán, Sri Lanka y Malasia hasta varias naciones africanas.

No es de extrañar que, en agosto de este año, el comercio de China con los países que participan en la BRI alcanzara la bestial cifra de 12 billones de dólares y la inversión directa no financiera en estos países superara los 140.000 millones de dólares. (...)

Incluso en medio de graves problemas, desde el cero-Covid hasta diversas sanciones y cadenas de suministro rotas, el número de trenes exprés de mercancías entre China y la UE sigue aumentando; el ferrocarril China-Laos y el puente Peljesac en Croacia están abiertos al público; se está trabajando en el ferrocarril de alta velocidad Yakarta-Bandung y en el ferrocarril China-Tailandia. (...)

En el incandescente tablero de ajedrez mundial, las relaciones internacionales se están reconfigurando por completo.

China -y los principales actores euroasiáticos de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), los BRICS+ y la Unión Económica Euroasiática (UEE) liderada por Rusia- proponen un desarrollo pacífico. (...)

La disfunción actual -física, política, financiera, cognitiva- está llegando a su clímax. Mientras Europa se hunde en el abismo de la devastación y la oscuridad en gran medida autoinfligidas -un neomedievalismo en registro despertado-, un imperio devastado en su núcleo recurre al saqueo incluso de sus ricos "aliados".  (...)

Rusia abarca 11 husos horarios y se asienta sobre un tercio de los recursos naturales del mundo. La simbiosis natural entre Europa y Rusia es un hecho. Pero la oligarquía de la UE la ha fastidiado.

No es de extrañar que los dirigentes chinos vean el proceso con horror, porque una de las piedras angulares de la BRI es facilitar el comercio sin fisuras entre China y Europa. Dado que el corredor de conectividad de Rusia ha sido bloqueado por las sanciones, China favorecerá los corredores a través de Asia Occidental.

Mientras tanto, Rusia está completando su desplazamiento hacia el este. Los enormes recursos de Rusia, combinados con la capacidad de fabricación de China y de Asia Oriental en su conjunto, proyectan una esfera de comercio/conectividad que va incluso más allá de la BRI. Este es el núcleo del concepto ruso de la Gran Asociación de Eurasia. (...)

Cuando los chinos dicen que están en contra de los bloques, Eurasia y Occidente son en realidad dos bloques. Aunque todavía no están formalmente en guerra entre ellos, en realidad ya están en pleno territorio de guerra híbrida.

Rusia e Irán están en primera línea, tanto en el plano militar como en el de la absorción de la presión constante. Otros grandes actores del Sur global intentan discretamente pasar desapercibidos o, aún más discretamente, ayudar a China y a otros a imponerse económicamente en el mundo multipolar.

Mientras China propone una modernización pacífica, el mensaje oculto de la relación de trabajo es aún más crudo. El Sur Global se enfrenta a una seria elección: elegir la soberanía -encarnada en un mundo multipolar que se moderniza pacíficamente- o el vasallaje absoluto."       
       

(Pepe Escobar, L'Antidiplomatico, 21/10/22; fuente The Cradle ; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

6.10.21

Ciencia a la sombra de un baobab: el triunfo de 25 años de cooperación hispanoafricana... el dinero público español ha sido determinante para impulsar el Centro de Investigación en Salud de Manhiça o CISM: uno de los más eminentes espacios consagrados a la innovación médica y científica de África... que ha desarrollado la vacuna RTS,S (Mosquirix por su nombre comercial) contra la malaria

 "No crecen baobabs en el sur de Mozambique. Excepto en un soleado jardín, apenas un patio interior bien disimulado en uno de los miles de fincas de la ciudad de Manhiça. Allí, robusto y orgulloso, muestra sus peladas ramas un ejemplar tan único como el lugar que lo acoge, el Centro de Investigación en Salud de Manhiça o CISM: uno de los más eminentes espacios consagrados a la innovación médica y científica de África. 

La institución cumple 25 años este 2021 como pionero ejemplo de éxito de la colaboración en igualdad de condiciones entre el Gobierno de un país rico y el de uno pobre: un mano a mano donde se ha cumplido a rajatabla el “tanto monta, monta tanto” de los católicos reyes Isabel y Fernando.

 Desde sus primeros pasos en 1996 hasta ahora ha aportado destacados avances en el campo de la investigación médica. Entre ellos, la vacuna RTS,S (Mosquirix por su nombre comercial) contra la malaria, pues aquí fue donde se realizaron las primeras pruebas de concepto y una parte importante de su desarrollo clínico; aquí, por primera vez, se demostró que se podía proteger a los niños africanos. Los estudios dentro y fuera del continente demostraron una reducción del 36% de los casos en niños vacunados a partir de cinco meses.

Tras finalizar un programa piloto de administración masiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS) implementado desde 2019 en tres países –Kenia, Ghana y Malawi– con 800.000 menores de edad, es previsible que en los próximos días este organismo emita una recomendación para su utilización a gran escala como herramienta complementaria para prevenir el paludismo. Será la primera vez que la OMS recomiende el uso a gran escala de una vacuna contra la malaria, una decisión histórica que vendrá avalada por la evaluación previa de la Agencia Europea del Medicamento, que en 2015 dio una opinión positiva.

 Hoy, el CISM es un hervidero de médicos, epidemiólogos, demógrafos y técnicos de laboratorio –entre otras especialidades– volcados en la búsqueda de curas definitivas para la tuberculosis, el VIH y otras enfermedades de la pobreza. Es la famosa brecha 10/90 que el doctor Pedro Alonso, cofundador del CISM y actual director del Programa Mundial de la Malaria de la OMS, contaba a todo el que quería escucharle hace un cuarto de siglo, cuando elucubraba con crear un centro de investigación de referencia en África. “Si cuantificabas la carga de enfermedad en el mundo, el 90% estaba en los países en vías de desarrollo y solo el 10% en los desarrollados. Pero el presupuesto mundial de investigación va a las enfermedades de los países ricos, y solo el 10% se dedica a las enfermedades de la pobreza”, contextualiza.

 Corría el año 1994 y Manhiça solo era un punto en el mapa de un país que acababa de salir de una larga guerra civil y que figuraba entre los tres o cuatro más pobres del mundo. A miles de kilómetros, el doctor Alonso y la también doctora Clara Menéndez llegaban al Hospital Clínic de Barcelona para contribuir al pequeño núcleo de salud internacional que unos años después sería el primer servicio de salud internacional de un hospital de España. “Me dieron vía libre mientras fuera un trabajo de calidad”, recuerda Alonso. “Clara y yo insistíamos en que la investigación en salud era imprescindible para el desarrollo económico y social y, por tanto, una herramienta clave en la cooperación internacional”. Con ese argumento arrancaron el “proyecto Manhiça”: establecer un centro de esas características en Mozambique. ¿Y por qué allí? Por la misma razón por la que uno encuentra langostinos sobre su mesa en cada Navidad: este país del África austral ha sido uno de los principales socios comerciales de España desde la época colonial gracias a la pesca y también, o quizá por eso, país prioritario para la Cooperación Española, la Aecid, que es la puerta a la que los doctores fueron a llamar en busca de apoyo económico.

 Alonso se plantó en Mozambique cual director de cine a la caza de localizaciones para su siguiente película. Querían una zona rural, pero cercana a un aeropuerto, para facilitar las cuestiones logísticas y poder instalar laboratorios. “Debía ser un lugar donde se pudiera lograr que la investigación clínica y la epidemiológica fueran como en España. Nuestro mantra siempre ha sido: ‘lo mismo que se puede hacer en España se tiene que hacer aquí”, afirma Menéndez.

Manhiça poseía un hospital desangelado, con demasiados pacientes y escasos médicos, pero era capital de distrito, lo que facilitaba cuestiones administrativas. Con esto y sus apenas 80 kilómetros de distancia de Maputo, fue la elegida.

En aquellos tiempos de post conflicto, la situación sanitaria era preocupante. La mortalidad infantil era muy alta por las frecuentes epidemias de malaria y las diarreas, y el acceso a servicios esenciales de salud era mínimo. “Era común ver enfermerías enteras llenas de niños malnutridos. Poníamos en la misma cama hasta tres porque no había espacio para todos”, relata el actual director del CISM, Francisco Saúte, el primer mozambiqueño que se unió al proyecto cuando era un jovencísimo licenciado en Medicina.

Con este panorama, el CISM nació con tres ejes indisolubles: asistencial, de formación y de investigación. “No podíamos estar y no contribuir” afirma Alonso. “Y teníamos clarísimo desde el primer día que queríamos tener gente joven mozambiqueña que se formara”.

 Francisco Saúte dio sus primeros pasos en el CISM a las órdenes de Alonso, que dirigió la institución hasta 2009, y recuerda aquellos días de principiante. “Entonces trabajábamos en un cuarto del centro de salud, que ni siquiera era hospital distrital. Manhiça era más rural que ahora, la electricidad era irregular, no había teléfonos en las casas y debías ir a la oficina de correos para hacer una llamada… Era otro mundo. Nada hacía pensar que íbamos a estar aquí 25 años”.

 A pesar de las dificultades, echaron a andar. Los investigadores pudieron ocupar al poco tiempo una escuela de enfermería contigua que estaba en desuso, y a partir de ahí todo fue crecer: laboratorios, despachos e instalaciones de todo tipo florecieron como floreció aquel baobab que años después los doctores Alonso y Menéndez plantarían allí mismo.

El nacimiento de una vacuna histórica

A toro pasado, uno de los principales hitos en la historia del centro ha sido su contribución en el ámbito de las políticas de salud. Sus trabajos ayudaron a la implementación en el sistema sanitario nacional de las vacunas contra la neumonía y la diarrea, dos de las principales causas de mortalidad infantil. También nació aquí la técnica de las autopsias mínimamente invasivas para determinar las verdaderas causas de muerte en niños y poder atajarlas. Asimismo, se han desarrollado estrategias novedosas para prevenir la malaria en embarazadas que hoy se pueden leer entre las recomendaciones de la OMS.

Pero el hallazgo más conocido es el de la vacuna de la malaria, una enfermedad que mata anualmente a una media de 400.000 personas, la mayoría niños menores de cinco años en la región de África subsahariana. Esta llegó tras la visita de la entonces directora de la Iniciativa de Vacunación contra la Malaria, Regina Rabinovich. “No estábamos muy preparados, pero rápidamente nos arremangamos. Se corrió mucho, debo decir: tenía que hacerse el primer ensayo de una vacuna de malaria de nuestros tiempos. Fue en 60 niños y fue difícil porque el país no estaba acostumbrado a estas cosas… Hubo un trabajo muy intenso y fue, de alguna manera el punto de partida de nuestro crecimiento”, considera Eusebio Macete, director del CISM entre 2009 y 2021 y presente también desde los primeros tiempos.

 Se han conjurado infinidad de factores y actores que han propiciado que los investigadores de Manhiça hayan llevado sus trabajos a buen término, pero hay dos que todos mencionan. Por una parte, la colaboración ciudadana. “Disponemos de una plataforma de vigilancia de morbilidad en el hospital y otra de demografía de la comunidad. Por tanto, tenemos el distrito entero censado; es una cohorte de 25 años ideal para cualquier investigación porque tienen una muestra concreta”, explica Saúte. Leonardo Simão, presidente de la Fundación Manhiça y ministro de Exteriores cuando se fundó el centro, se enorgullece de ello: “En ocasiones, la población no acepta la investigación científica, la gente piensa que va a ser utilizada como cobaya. Pero nosotros tenemos una confianza que se fue construyendo y consolidando”.

El escenario que ofrece Manhiça para la investigación es otro de sus mayores atractivos. “Hay una preocupación internacional por reducir los problemas de los países en vías de desarrollo: la mortalidad neonatal, las muertes por malaria y por tuberculosis... Pues Manhiça está donde esos problemas existen”, contempla Macete.

Un “tanto monta, monta tanto” entre España y Mozambique

Es de justicia decir que el dinero público español ha sido determinante para impulsar este proyecto. Primero, como un proyecto de cooperación y luego, mediante un convenio, hoy en día España aporta de manera regular alrededor de 1,5 millones de euros anuales a través de la Aecid. El CISM maneja hasta 14 millones de euros de presupuesto anual. “Con cada euro que pone el Gobierno de España nosotros atraemos diez euros de fuera, y empleamos 700 personas de media”, afirma Macete.

 Por el lado mozambiqueño, destaca la apuesta por el proyecto desde los inicios a pesar de que invertir en ciencia no es algo muy popular. Y menos en un país paupérrimo. En el año 1994 era muy difícil explicar que con tan pocos médicos como había debían destinar una parte a la labor investigadora. Tuvieron suerte, sostiene Pedro Alonso, porque les tocó tratar con una élite política muy cultivada. Recuerda al ex primer ministro Pascoal Mocumbi, uno de los padres fundadores de la Frelimo (Frente de Liberación de Mozambique, partido gobernante desde la independencia en 1975) y que pasó por los cargos de ministro de Sanidad y ministro de Exteriores antes de llegar a primer ministro. Con él contactó Alonso en el año 98 para pedirle apoyo. “Me recomendaron que hablara con Mocumbi. ¿Pero cómo iba a hablar yo a este señor? Yo era un mindundi”, ríe al recordar. “Cuando le conocí, encontré a un señor extraordinariamente lúcido. Me dijo: ‘mira Pedro, no me tienes que convencer. ¿Sabes por qué necesitamos investigar? Porque somos pobres”, relata Alonso.

Descolonizando la salud global

La independencia de la institución siempre ha sido el faro que ha orientado las decisiones que se han tomado. Por eso, cualquier oferta de colaboración con una entidad externa se acepta siempre y cuando esta sea relevante para Mozambique. Y se ha hecho así desde los orígenes, en contraposición a otras academias e instituciones instaladas en África, pero utilizadas como “anclajes de colonización científica”, en palabras de Macete. “Eso es malo porque las instituciones no llegan a crecer y si no las dejas crecer, no las dejas pensar, no creas espacio para que los problemas locales sean pensados con los locales”, reflexiona el exdirector del CISM. Por ese espíritu, en el año 2008 el CISM se convirtió en algo más grande: la Fundación Manhiça, ya en manos cien por cien mozambiqueña y declarada de utilidad pública.

El CISM cuenta con socios, parceiros se dice en Mozambique, de todas partes del mundo. La clave de la confianza no son las buenas palabras, sino los resultados. “Si un proyecto se lleva a cabo, se ejecuta adecuadamente y hay unos resultados publicados, eso demuestra que se están haciendo las cosas bien. Pero para eso hay que estar muy alerta, mantener la calidad y no acomodarte”, advierte Menéndez, actual directora de Iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva del Instituto de Salud Global de Barcelona.

El salto a la excelencia

Mucho ha cambiado el centro desde aquellos inicios circunscritos a un cuarto mal iluminado del hospital de Manhiça donde Clara Menéndez, Pedro Alonso y Francisco Saúte instalaron sus primeros ordenadores. Ahora, solamente una puerta enrejada con la pintura blanca ya carcomida es de lo poco que se conserva de esos tiempos.

De lunes a domingo, el CISM bulle actividad. A las siete de la mañana, el personal hace cola en la entrada para la toma de temperatura consabida en estos tiempos pandémicos. A las siete de la tarde, que en Mozambique acostumbra a ser noche cerrada, siempre queda alguna estancia encendida con algún técnico de bata blanca escudriñando a través del microscopio. En los pabellones destinados a la investigación en tuberculosis, el equipo de los doctores Sozinho Acácio y Alberto García-Basteiro hacen planes para expandir su reino en las dependencias del hospital; así lo requiere su creciente labor investigadora: ahora están enfrascados en una nueva herramienta para diagnosticar tuberculosis a niños, en otra para hallar mejor la variedad resistente de la enfermedad a partir de placas de petri coloridas.

 Enfrente, la veterana técnica de laboratorio Samira Sirage busca parásitos y microbios en unas muestras nada atractivas de heces, de sangre, de orina y de esputos. Más lejos, unas estancias cerradas a cal y canto con doble puerta almacenan infinitos ejemplares de la hembra del mosquito Anopheles, el transmisor de la malaria, que han sido previamente capturados por los chicos que dirige el doctor Pedro Aide, uno de los mayores expertos en paludismo, coordinador del área de investigación de esta enfermedad endémica y en buena parte responsable del éxito de la vacuna RTS,S.

Un cuarto de siglo después es innegable el impacto del CISM en Manhiça. Primero, el socioeconómico. También en la salud de la comunidad, porque el hospital atiende a muchos enfermos que, en otras circunstancias, tendrían que ser referidos a un hospital de Maputo y porque, si bien los problemas más prevalentes son los mismos que en los inicios, la mortalidad ha bajado notablemente en las últimas décadas. “Existe un ambiente profesional muy favorable a la investigación y hay una relación muy fuerte con el distrito de Manhiça, con sus líderes del distrito, con la sociedad civil… Dan importancia a la investigación y colaboran. Todos están en un ambiente que facilitan mucho la investigación”, opina el exministro Simão.

 Además, se ha expandido. Hay más centros de salud distritales y están presentes en las ciudades de Quelimane y Mopeia, donde ahora se estudian nuevas técnicas de prevención de la malaria. Hasta España llega su sombra, pues dio pie al nacimiento del Instituto de Salud Global de Barcelona, dependiente también del Hospital Clínic.

Desafío: no morir de éxito

Hace 25 años, el CISM era uno de los dos o tres proyectos en África que aspiraba a convertirse en institución de referencia, pero ahora que lo ha logrado el reto pasa por reinventarse constantemente “Tenemos 67 proyectos activos en este momento, y el equipo es más o menos el mismo que había hace siete años”, expone el director Saúte, consciente de que existe también un riesgo de dispersión que los lleve a perder calidad. Por eso, en su recién estrenado cargo quiere centrarse en reconsiderar las prioridades. “Debemos revisar qué hacemos y qué debemos hacer”.

Uno de los rostros habituales en el trajín diario del CISM es Inácio Mandomando. Actual coordinador del área de enfermedades bacterianas, virales y otras enfermedades tropicales desatendidas, fue también uno de los primeros médicos instruidos aquí y hoy devuelve ese legado formando a los epidemiólogos más jóvenes. A su juicio, y pese al aumento del personal entrenado, siguen siendo pocos investigadores. “Uno de los retos es continuar buscando talentos y retenerlos, y hemos de identificar cómo lograrlo”, propone.

 Aquel baobab que llegó como un esqueje de apenas 30 centímetros vigila como el primer día la animada confuçao –vocablo que sirve para casi todo en Mozambique– que se desarrolla en las blancas dependencias del CISM. Le acompaña un enorme mango, regalo de Graça Machel a la institución, y una la gigantesca palhota –cenador de techo de paja– circular plantada en plena entrada, símbolo de identidad de la sede de Manhiça.

Los éxitos y fracasos; las bienvenidas y los adioses; la concentración de quienes ocupan los laboratorios y la pericia de quienes hacen trabajo de campo; la solemnidad de unos, la espontaneidad de otros… El CISM son aquellos pioneros que soñaron con crear un centro de excelencia científica en medio de la nada más absoluta hace 25 años. También son los recién llegados, la mayoría jóvenes científicos, que pasan los días aprendiendo de sus mentores y las noches de los jueves compartiendo cervezas 2M y frango –pollo– frito en el cercano restaurante Casa Fresca. Desde un primer ministro como Mocumbi hasta una encuestadora, como Samira Sirage cuando comenzó, unos y otros han construido esta inusual historia de éxito. En sus manos, y en sus mentes, sobre todo, recae ahora la responsabilidad de continuar con este legado."                         (Lola Hierro, El País, 04/10/21)

4.9.09

Co-desarrollo, o sea, como los Centros Gallegos de Sudamérica

"El codesarrollo vinculado a los flujos migratorios es, a su vez, una especificación del codesarrollo en tanto que sistema macroeconómico. Es sabido que, debido a la pérdida de fuerza de trabajo y a la fuga de cerebros, la inmigración tiene un efecto de sustracción de las capacidades de desarrollo del país de origen y de enriquecimiento unilateral del país de acogida (llegada de fuerzas de trabajo a un precio económico y capacidad tecno-científica de los emigrados).

El codesarrollo tiende a neutralizar esa reproducción de desigualdad convirtiendo a la inmigración legalmente instalada en el país de acogida en un vector de desarrollo del país de origen. ¿Cómo lo hace?

Fundamentalmente, gestionando de forma privada o pública el ahorro de los inmigrantes para financiar proyectos (macro o micro) en los países de origen; organizando migraciones temporales y alternadas; propiciando la cooperación descentralizada entre las colectividades locales al servicio de los micro o macro proyectos de desarrollo; formando a los "profesionales del desarrollo"; reforzando la cooperación interuniversitaria; movilizando a las empresas para que inviertan en formación en los países de origen; y generando intercambios culturales entre países de origen y países de acogida.

El mecanismo para formalizar ese tipo de relación es el de los "convenios de codesarrollo" firmados entre las autoridades nacionales, locales y privadas de los respectivos socios.

Los protagonistas son, en primer lugar, los propios inmigrantes sobre la base del voluntariado, los movimientos asociativos, las ONG, las estructuras financieras (agencias de desarrollo, bancos) y las empresas privadas. El papel de los poderes públicos debe consistir en favorecer financieramente y, sobre todo, jurídicamente esas organizaciones. Por último, debe ponerse en marcha una política abierta de "visados para el codesarrollo" que debe posibilitar la movilidad entre el país de origen y el país de acogida.

Concebido de ese modo, el codesarrollo no es y no puede ser de ninguna manera una estrategia para "expulsar" a los inmigrantes a sus países de origen. Está condicionado, al contrario, por la consolidación del derecho a la integración de los inmigrantes en el país de acogida. La existencia de diásporas de inmigrantes reconocidas y protegidas, tanto por el derecho de los extranjeros como por el derecho a acceder a la nacionalidad del país de acogida respetando las normas previstas a tal efecto, constituye la base de toda política de codesarrollo." (Sami Naïr: Migraciones: el 'codesarrollo' contra la crisis. El País, ed. Galicia, Opinión, 30/08/2009, p. 29)