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29.12.15

El envejecimiento solo es un factor menor en el incremento de los costes sanitarios

"(...) El envejecimiento de la población es utilizado una y otra vez para sostener que el sistema sanitario público es inviable y que necesita adaptarse con reformas que la mayoría de las veces implican recortes o copagos.

Pero, ¿es el envejecimiento de la población una “catástrofe” tan catastrófica como se presenta en muchos informes económicos? ¿Es lo que hace realmente inviable el Estado de Bienestar y pone al borde del colapso el sistema sanitario como se repite una y otra vez? 

Desde luego que no. El de la inviabilidad es el marco conceptual que la doctrina neoliberal ha logrado imponer en el debate público para encauzar las propuestas de solución en una determinada dirección y hacer creer que no hay otra alternativa posible. 

En realidad, cuando se va a los trabajos científicos y se hacen estimaciones basadas en evidencias, como hace Joaquim Oliveira, en su trabajo Public spending on health and long term care: a new set of projections —que puede consultarse en la web de la OCDE— el envejecimiento de la población es uno de los facatores, y juega un “papel menor” en el incremento de los costes sanitarios y sociosanitarios. 

Ese trabajo estima que en los países de la OCDE se situarán entre 3.3 y 7.7 puntos del PIB de aquí al año 2060. Curiosamente, tampoco el modelo sanitario influye en que los costes sean mayores o menores, pues hay ejemplos de una buena relación coste-eficiencia tanto en los sistemas públicos puros como en los mixtos.

Lo que determinara el aumento es el coste de las tecnologías y ciertas tendencias como la epidemia de obesidad o el aumento de demencias como el Alzhéimer. Pero esos incrementos no solo son asumibles por los países avanzados, sino manejables. Se ha generalizado la idea falsa de que al aumentar la esperanza de vida, habrá más enfermos y más dependientes.

 La realidaad es que la mayor parte de los años de vida ganados son años con buena salud y plena capacidad cognitiva. Es decir, la mayor parte de la vida ganada es productiva, sana y no dependiente. Otra cosa es que, por razones económicas y estructurales, no sepamos aprovecharla socialmente. Por otra parte, está demostrado que en términos sanitarios, el mayor gasto se produce en los últimos años de la vida de una persona, sea cual sea la edad a la que muere.

De modo que, en este asunto también podríamos decir aquello de: “No es la demografía, estúpido. Es la economía”. El problema de la sostenibilidad del sistema sanitario no depende tanto de que nos hagamos más viejos, como de que seamos capaces de crear una economía que lo sostenga.

 Y como decía el fallecido Albert Jovel, impulsor del Foro de Pacientes, con salarios de 800 euros, ningún sistema sanitairo es sostenible. No es tanto una cuestión de gasto como de ingresos. El gasto se puede contener con medidas de eficiencia sin comprometer la calidad. Pero lo que cuenta es que el Estado tenga ingresos suficientes, y eso depende del sistema impositivo y de la fortaleza económica.

Haber doblado la esperanza de vida en menos de un siglo no es una catástrofe: es la mayor conquista de la humanidad. Lo que puede ser una catástrofe, si no corregimos el rumbo, es que aceptemos un modelo económico incapaz de producir ingresos con los que sostener el sistema público y aprovechar la productividad que hemos ganado gracias a la prolongación de la vida.(...)"                      (   , El País 13 DIC 2015)

18.1.13

Los hospitales viven la mayor subida de ingresos por urgencias en 10 años

"Ingresar en el hospital a través del servicio de urgencias es una pauta en alza. El año pasado, el 60,6% de los enfermos que recibieron el alta había entrado por esa vía, 1,4 puntos más que el año anterior (59,2%).

 El incremento puede parecer pequeño pero, como alertan los expertos, supone 32.333 pacientes más cuando el número total de altas hospitalarias ha disminuido y representa, además, la mayor subida en proporción de este tipo de ingresos en los últimos 10 años, según se desprende del cotejo de las encuestas de morbilidad hospitalaria del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

El incremento se debe, según los profesionales del sector, a la reducción de la asistencia programada por los recortes y al aumento de las listas de espera.

Esta tendencia al alza preocupa a los expertos. Tomás Toranzo, presidente de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes), justifica ese temor en realidades.

“Llegan más pacientes y además en peores condiciones. Las urgencias se están usando como una vía de escape para afrontar el cierre de algunos servicios, la falta de personal, la saturación y las listas de espera. 

Porque una cosa es algo inesperado, como un accidente, y otra cosa es que un paciente empeore porque no se le atiende por la vía normal, no se le haga la prueba que necesita o no se le intervenga. Eso les empuja a urgencias”, dice.

 De hecho, las listas de espera quirúrgica subieron un 17% en 2011, según los datos del Ministerio de Sanidad. A finales de ese año —cuando había 459.000 pacientes que aguardaban para ser intervenidos, el 9,97% con tiempos mayores a seis meses—, la demora media era de 73 días para una operación, un tiempo que en algunas especialidades, como la cirugía torácica o neurocirugía, superaba los 90 días.

 El Ministerio de Sanidad no revela el número de personas que esperan para pruebas diagnósticas —mamografías, ecografías, electros—. Tampoco el tiempo que deben hacerlo, pero datos como los de Cataluña o Castilla-La Mancha, cuyos pacientes aguardaban más de 48 y 41 días, respectivamente, son muy ilustrativos.

Al margen de las puras cifras, las enfermeras —las que primero analizan el estado de los pacientes que llegan a urgencias— también han notado el incremento de los ingresos por esa vía. Y, como Semes, lo achacan a los recortes y la saturación. 
“En algunos centros de salud se están produciendo demoras de hasta cuatro días, y en ese tiempo que el paciente está en su casa sin que el médico le vea hay algunas patologías que se agudizan”, dice Juan Carlos Mejías, responsable de Acción Sindical del sindicato de enfermería Satse."    (El País, 26/12/2012)

30.5.11

"Esta semana, Vermont será pionero una vez más: se convertirá en el primer estado del país en ofrecer un sistema de salud de pagador único"

"Esta semana, Vermont será pionero una vez más: se convertirá en el primer estado del país en ofrecer un sistema de salud de pagador único, lo cual deja fuera a las costosas empresas de seguros de salud, que muchos consideran la principal causa del aumento de los costos de salud en nuestro país.

En un sistema de pagador único pueden operar tanto proveedores de salud públicos como privados, como siempre lo han hecho. Pero en lugar de que el paciente o la empresa de seguro de salud del paciente pague por el servicio, lo hará el Estado.

Básicamente significa que habrá Medicare para todos: se extiende ese derecho a toda la población. El Estado, que compra estos servicios de salud para toda la población, puede negociar tarifas favorables y eliminar los grandes costos impuestos por las aseguradoras con fines de lucro. (...)

Vermont contrató al economista de Harvard William Hsiao para plantear tres alternativas al actual sistema. El sistema de pagador único, escribió Hsiao, “generará un ahorro del 24,3 por ciento del gasto total en salud entre 2015 y 2024”.

Una investigación realizada por Don McCanne de Médicos por un Programa Nacional de Salud señaló que “estos planes cubrirían a todos sin que aumente el gasto, ya que la eficiencia del sistema de pagador único alcanzaría para pagar por quienes actualmente carecen de seguro o cuyo seguro no cubre lo suficiente.

Entonces es realmente una buena noticia”, dijo “El sistema de pagador único funciona”.

El gobernador de Vermont, Peter Shumlin, me explicó los motivos por los que promulgará la ley: “Este es nuestro actual desafío. Nuestras primas aumentan 10, 15, hasta 20 por ciento cada año.

Esto también sucede en el resto del país. Están matando a las pequeñas empresas. Están matando a los estadounidenses de clase media, que fueron golpeados por la crisis en los últimos años.

Nuestro plan creará un fondo único, que absorberá las ganancias de las aseguradoras, de las empresas farmacéuticas, y de todos los que se están aprovechando del sistema para obtener ganancias a costa de nuestras enfermedades, y asegurará que invirtamos esos dólares en la salud de los habitantes de Vermont.

De manera que sería un fondo único que utilizará la tecnología para asegurar que hagamos a un lado lo que no sirve y dediquemos esos dólares a proteger la salud de los habitantes de Vermont”. (...)

Vermont se ha convertido en una incubadora de políticas públicas innovadoras. El sistema de salud de pagador único de Canadá comenzó como un experimento en la provincia de Saskatchewan.

Fue promovida a principios de la década del 60 por el entonces Primer Ministro de dicha provincia, Tommy Douglas, considerado por muchos el “canadiense más grande” de todos los tiempos. El plan tuvo éxito y fue adoptado rápidamente en todo el país. (A propósito, Tommy Douglas es el abuelo del actor Kiefer Sutherland).

Quizá la nueva ley de asistencia de salud de Vermont inicie una transformación similar en Estados Unidos." ('Vermont, tierra pionera ', de Amy Goodman, Democracy Now!, citado por Rebelión, 27/05/2011)

26.2.10

¿Pasará pronto esto en España?

""Impunidad para los altos directivos del servicio de salud británico responsables de uno de los peores escándalos en el que murieron alrededor de 1.200 pacientes”. Así comienza su artículo el Daily Telegraph tras la publicación de un informe sobre las condiciones del hospital de Stafford en el condado de West Midlands. El informe, solicitado tras las quejas recibidas por parte de pacientes, se apoya en las estadísticas que muestran un alarmante índice de mortalidad e indica que “tenían a los pacientes en sábanas sucias” y que eran atendidos por un “personal agresivo”.

“Las familias de los pacientes tenían que limpiar los baños y las zonas públicas ellos mismos, mientras que no recibían ni comida ni bebida y, supuestamente, los pacientes bebían de los jarrones”. Ninguno de los ejecutivos que dirigía el establecimiento durante el desastre ha sido condenado. Todos “recibieron su finiquito, cambiaron de trabajo o siguieron en sus puestos”. Incluso su director general recibió “una pensión por un valor de 1,27 millones de libras". (Presseurop, Febrero 25 2010, citando a Daily Telegraph, 25 de febrero de 2010, The Daily Telegraph)