Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
28.10.11
La crisis ya le ha costado a Europa dos billones de euros
12.10.11
Lo que nos costaron los bancos europeos... "La ayuda pública efectiva empleada entre octubre de 2008 y diciembre de 2010, para salvar a 220 bancos ha sido de 1,24 billones de euros". Y esto no ha acabado
La ayuda pública efectiva empleada entre octubre de 2008 y diciembre de 2010, para salvar a 220 bancos ha sido de 1,24 billones de euros, repartidos en 757.000 millones en garantías, 303.000 en inyecciones de capital, 104.000 en compra de activos dañados y 77.000 millones en medidas de liqudez.
El 60% de la ayuda total fue aportada por los contribuyentes de Reino Unido, Alemania y Francia. Diez bancos se llevaron más de la mitad del pastel. Los británicos Royal Bank of Scotland y el Lloyds Banking Group consumieron ellos solos en conjunto el 19% del total de las subvenciones. Dos alemanes, el Hypo Real State y el HSH Nordbank, conjuntamente el 13%. Otras 20 entidades, recibieron un cuarto de ayudas y el 25% restante se distribuyó entre 190 bancos.
Y esto no ha acabado. Dexia, el cuarto banco que ha recibido más apoyo público precisará otro esfuerzo de los ciudadnos belgas y franceses pronto. Una cifra comparativa. El presupuesto de la UE de este año es de unos 140.000 millones y cada vez que se habla de su raquítica cuantía dicen que no hay dinero para más.
Bueno, lo dicen sobre todo Reino Unido y Alemania, que no han dudado en gastárelo en salvar a sus bancos y banqueros. Es difícil entender que cuando se habla de competitividad y eficiencia se habla tanto de salarios y tan poco de bancos." (El País, blog 'La larga marcha de la UE', 05/10/2011)
"Los recursos que aportó el sector público, por diversos mecanismos, fue diez veces lo que en su momento se reconoció. Llegó a 16 billones de dólares, una cifra equivalente al PIB estadounidense". Y lo que queda
–No se trata de un error de diagnóstico. Las crisis están programadas para ganar con ellas. Los mismos que arman los ataques especulativos son los que están al mando de estas políticas. Pasó en Estados Unidos, con la crisis de la deuda.
No había ninguna razón objetiva para pensar que podía ir al default. No había ninguna cuestión económica que le impidiera pagar una deuda en dólares, cuando es el país emisor de los dólares. No había ninguna cuestión técnica que le impidiera seguir endeudándose.
Y sin embargo se armó una ficción política de un techo al endeudamiento cuyo propósito era justificar el ajuste que luego se vino, obligando a la población a pagarlo. Ahora sucede lo mismo en Europa, que empezó por Grecia: Goldman Sachs armó el maquillaje para endeudar al país, y ahora la respuesta es más ajuste y privatizaciones.
Que no resuelve el problema de los bancos acreedores, pero sí va a ser un gran negocio para los que se beneficien con las privatizaciones. Y además va a servir para dejar caer la cotización del euro.
–¿En contra del dólar? ¿Es una lucha de Europa contra Estados Unidos?
–Es una guerra entre facciones, que no necesariamente se definen por límites geográficos. Hay una línea de bancos estadounidenses y británicos de un lado, que disputan negocios contra los mayores bancos europeos del otro.
Pero a su vez hay algún gran banco francés más ligado a los capitales angloestadounidenses, y otros norteamericanos vinculados con el capital europeo. Por ejemplo, Lehman Brothers. No es casual que cuando cae, en 2008, inmediatamente sube el dólar.
–¿Quiere decir que golpeó más a Europa que a Estados Unidos?
–A Estados Unidos le sirvió para justificar la enorme inyección de fondos a favor de la banca. Sin la crisis de Lehman Brothers, era inpracticable. Fondos que fueron a los mismos bancos que provocaron la crisis de las subprimes, fondos que fueron a inflar nuevas burbujas. Incluso ahora se reconoce que los recursos que aportó el sector público, por diversos mecanismos, fue diez veces lo que en su momento se reconoció.
Llegó a 16 billones de dólares, una cifra equivalente al PIB estadounidense. Y fue a los bancos. El poder político no va a permitir una solución por vía de créditos al sector productivo, porque desnudaría la responsabilidad de los bancos y los llevaría a pagar los costos.
–Y de ahí el epicentro de la crisis se mudó a Europa...
–Que responde con más ajuste, más inyección de fondos a favor de los bancos. Empezaron con Grecia, pero tienen que seguir con otros países para mantener esta disputa entre facciones. Y otra vez se comprueba, como en el caso de Estados Unidos, que no hay cuestiones objetivas en la justificación de las políticas de ajuste, sino necesidades políticas de los grupos financieros que dominan la escena.
En el caso de España, por ejemplo, hasta la crisis se observa que tuvo un mejor comportamiento fiscal que Alemania, con menos déficit, hasta que tuvo que socorrer a los bancos. Entonces no fue culpa del Estado, sino de los bancos. Y sin embargo la respuesta fue aplicar un duro ajuste. Ahora es el turno de Italia, donde se está desarrollando un fuerte proceso de desestabilización." (Rebelión, 06/10/2011, 'Entrevista a Pedro Páez, principal impulsor de la Nueva Arquitectura Financiera Regional en América Latina'. “Los bancos programan la crisis para ganar con ella”. Raúl Dellatorre,Página 12)
16.5.11
Los Gobiernos movilizaron el 27% del PIB de Europa y Estados Unidos para evitar el colapso del sector financiero
Trichet afirmó estar "absolutamente" en contra y advirtió que "las democracias y los ciudadanos no permitirían, por segunda vez, que los Gobiernos movilizaran el 27% del PIB de Europa y Estados Unidos para evitar el colapso del sector financiero". (El País, 14/05/2011, p. 30)
15.2.11
Los ladrones del primer atraco (la quiebra financiera) regresan al escenario del crimen para robar más (los derechos de los trabajadores)
La cifra del coste neto del rescate para el conjunto de los países del G-20 facilitada por el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, es 905.000 millones de dólares. Sumado al monto de los paquetes de estímulo de los respectivos estados nacionales, toda esa inyección aumentó en un año la deuda pública de la eurozona en casi diez puntos, desde el 69,3% en 2008, al 78,7% del PIB en 2009.
Entonces se preparó el terreno para el segundo atraco. El truco ha sido olvidar el motivo y centrarse en la consecuencia. El problema es la deuda, se dice, no el orden atracador que la ocasionó. El casino ha desaparecido. Es la deuda. ¿La solución?: un segundo robo. El segundo atraco es el desmonte social.
La deuda es resultado del excesivo gasto social, se dice. Así pues; menos seguro de paro, peor seguridad social, más privatización, más desmonte de lo público, retroceso de derechos laborales, más abuso y más desigualdad. Los ladrones del primer atraco regresan al escenario del crimen para robar más.
Los bancos siguen generando beneficios, en Europa y América el año pasado. Las restructuraciones se utilizan para comprar a bajo precio otros bancos, acabar con los aspectos no lucrativos de las cajas de ahorro y continuar engordando.(...)
Ha habido mucho delito en todo lo que ha ocurrido en esta crisis, pero ni un sólo proceso judicial, señal indudable de una grave degeneración del Estado de derecho, cuyo mensaje es: los criminales no pagan. (...)
En toda Europa cobran un nuevo vigor ideologías y actitudes de desprecio del débil y de ridiculización de la solidaridad, la ética y el espíritu recto (“buenismo”), que están directamente emparentadas con las que convirtieron Europa en una cloaca sangrienta hace ochenta años. (...)
Y eh aquí que toda una legión de tecnócratas y servidores mediáticos repiten como loritos lo de “hacer los deberes”, “no somos competitivos” porque tenemos demasiados derechos, somos “poco flexibles”, trabajamos poco y nos jubilamos demasiado pronto teniendo en cuenta la “evolución demográfica”… La crisis no es sólo un asunto de bancos, es del sistema, todo él, incluido su aparato de propaganda, disciplinado y mendaz. (...)
Los propios políticos, presionados por una apisonadora que les priva de toda soberanía, aplauden una política directamente adversa al “interés nacional” de país. Estupidez y masoquismo.
Es el atraco perfecto: con el aplauso de gran parte de las víctimas, mientras otra gran parte duerme el dulce sueño de la telebasura que le brinda el entretenimiento.
Hasta los que son conscientes de la situación, se niegan a tomar la palabra. Cuando la necesidad de un enérgico y general rechazo se está haciendo imperativa, ni siquiera tenemos una Plaza Tahrir." (Rafael Poch: Atraco perfecto, Diario de Berlín, La Vanguardia, 08/02/2011)
21.9.10
Las acciones de rescate de los bancos costaron el 25% del PIB mundial... 15 billones de dólares... tirando por lo bajo
El gobierno estadounidense no tenía el menor deseo de responder de las pérdidas de bancos extranjeros, señaladamente alemanes, con dinero del contribuyente norteamericano. Eso tendrían que hacerlo los propios alemanes. Y éstos, comenzando por Steinbruck [el ministro socialdemócrata de finanzas en el primer gobierno Merkel] habían dejado dicho, alto y caro, que la crisis financiera no era cosa suya: luego, con neblinosa nocturnidad, tuvieron que improvisar paquetes de rescate para los grandes bancos y cajas de ahorros alemanes que estaban metidos hasta el cuello en el asunto.
La quiebra de Lehman costó miles de millones al Fondo de Garantía de Depósitos alemán, y el banco KfW, de propiedad federal, terminó naufragando. Para evitar que el Hypo Real Estate y otros grandes bancos alemanes en quiebra llegaran al concurso de acreedores, el Parlamento federal alemán aprobó por procedimiento de urgencia una ley en octubre de 2008. Para poder movilizar de la noche a la mañana 600 mil millones de euros, hubo que prescindir de varias reglas del juego parlamentario.
Un procedimiento concursal à la Lehman habría costado mucho menos al contribuyente alemán. Aun si no hubiera fluido un solo euro, lo cierto es que, sin el apoyo del Estado, a los bancos les habría ido mucho peor en la crisis financiera. De los precios de mercado y de las calificaciones de las agencias puede inferirse con bastante precisión cuál es el valor de la mano protectora del Estado. El apoyo del Estado significa para los bancos entre 2 y 4 grados de calificación al alza por parte de las agencias.
Así pues, los Estados apoyan y rescatan: por doquiera y a porfía. Desde el 15 de septiembre de 2008 tenemos los mayores y más costosos paquetes de rescate, los mayores programas de coyuntura de todos los tiempos capitalistas. La quiebra mundial del capital financiero fue combatida con una ampliación sin ejemplo histórico del crédito público.
Una vez ganada la batalla, los héroes se sientan sobre una montaña de deuda, y no saben cómo bajarse de ella. Sólo las acciones de rescate del sector financiero han costado la friolera del 25% del PIB mundial, es decir, nada menos que 15 billones de dólares (según los más bien conservadores cálculos del FMI). (...)
La crisis financiera a escala planetaria de 2008/2009 sólo resiste la comparación con un acontecimiento: la crisis crediticia de 1929/1931. Entonces, la muerte bancaria masiva, el desplome del curso internacional del crédito y del pago, el colapso de la economía mundial. Hoy, una crisis mundial de dimensiones similares; pudo evitarse el colapso con procedimientos de perentoria urgencia y costos gigantescos, merced a una inopinadamente rápida reacción de los gobiernos y los bancos centrales.
Algunas veces, incluso con acciones concertadas de los principales países capitalistas. Y como dicho, con indecibles costes: las pérdidas efectivas dimanantes de la crisis financiera montan cuatro veces la suma gastada en las medidas de rescate bancario. Según los conservadores cálculos del FMI, la producción mundial se ha desplomado en 2008 y 2009 entre un 6,5% y un 7%, lo que significa un mínimo de 4 billones de dólares.
Los EEUU, la economía más grande del mundo, han perdido entre 7 y 8 millones de puestos de trabajo. La cosa puede ir para muy largo, y las crisis pasadas a menudo han ido para largo, hasta que las pérdidas son finalmente enjugadas. Una década de estancamiento –conforme al modelo japonés— puede llegar a costar entre 60 y 200 billones de dólares. (...)
Cuando la coalición negriroja [cristianodemócratas y socialdemócratas] anunció alegremente en noviembre de 2005 la "ampliación del mercado de titulizaciones" como objetivo del gobierno, la locura del mercado subprime norteamericano era ya cosa públicamente conocida. Los bancos alemanes otorgaron centenares de miles de euros de créditos hipotecarios a conductores californianos de autobús con ingresos inferiores a los 2.000 euros anuales.
No directamente, sino a través de intermediarios varios que ningún dirigente bancario vio o contactó jamás. En el caso de Lehman Brothers, una sección concedió malos créditos a clientes peor que malos, mientras la otra sección apostaba lucrativamente a que esos mismos créditos pincharían en un plazo previsible. Cuando la burbuja inmobiliaria norteamericana estalló en noviembre de 2007, se vio inmediatamente la implicación de los bancos europeos en el asunto, lo que se ignoró tranquilamente.
Cuando la crisis financiera alcanzó su punto culminante en septiembre de 2008, los gobiernos eran chantajeables y fueron chantajeados, según observó muy acertadamente la señora Merkel. Pero esos mismos gobiernos y todos sus precursores se habían librado antes a la construcción de una "arquitectura financiera" que fue la que posibilitó un desastre de tamaña magnitud y propició la propia vulnerabilidad al chantaje. " (SinPermiso, 19/09/2010, citando a "Dos años después de la caída de Lehman Brothers: la mano invisible hace señales de despedida", de Michael R. Krätke)
6.7.10
Historia de los ataques alemanes a la deuda española
En las últimas semanas, España se ha visto acosada en los mercados de deuda y por determinadas presiones procedentes, paradójicamente, de uno de sus socios. La agencia Reuters ha puesto al descubierto que Berlín inició la ofensiva el pasado 7 de junio. Aquel día, dos funcionarios alemanes comunicaron a la agencia que España estaba preparando la petición de ayuda del fondo de rescate, el bazuca de 750.000 millones para salvar a los países con problemas.
Reuters no publicó esa historia porque al tratar de verificarla se topó con un desmentido categórico de las autoridades españolas. Sin embargo, otros lo hicieron: el Financial Times Deutschland, el pasado 11 de junio, y unos días más tarde el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que citaba una fuente del Gobierno alemán. Incluso se publicó, con variaciones, en un medio español, El Economista.
El Gobierno decidió entonces pasar a la ofensiva y apoyarse en el sistema financiero, que a pesar de todo sigue resistiendo los embates de la crisis sin apenas víctimas. La iniciativa de Zapatero recibió el cálido apoyo de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que ha advertido de que la banca europea todavía tiene de sanear otros 196.000 millones.
El Banco de España anunció antes de la cumbre la voluntad de hacer públicos los resultados de los exámenes a las entidades españolas, como adelantó EL PAÍS. Y eso precipitó la decisión en Bruselas de divulgar los resultados de toda la banca europea. (...)
La realidad es que el sistema financiero español presenta dificultades, y aun así sigue entre los menos golpeados de la UE, según los datos de la Comisión y de los analistas. Entre las 40 entidades que según Bruselas han solicitado ayudas directas no hay ninguna española, pero sí una decena de Alemania, cinco de Reino Unido, seis del Benelux y cuatro de Irlanda.
Las ayudas que han consumido los bancos de esos países son astronómicas. Un trabajo realizado por Georges Siotis, economista jefe de Competencia, señala que el total de fondos comprometidos para los bancos ascienden a 3,3 billones de euros, el 28% del PIB de la UE. De estas cantidades, las destinadas a inyecciones de capital son unos 315.000 millones, las compras de activos dañados unos 103.000 millones y las garantías y avales suman 2,9 billones.
En casos concretos como el del Royal Bank of Scotland, las ayudas superan los 200.000 millones. Como señalaba una fuente comunitaria, "se trata una cifra superior al PIB de Dinamarca". En el caso de Alemania, la Comisión ha aprobado ayudas a una decena de entidades. Algunas, como el Hypo, han recibido garantías públicas de unos 95.000 millones. La situación es especialmente delicada en los bancos públicos de los länder.
Algunos están en una situación muy complicada y en busca de comparador, como West LB, que recibió inyecciones por unos 8.000 millones. Alemania constituyó un banco malo para hacerse cargo de sus activos tóxicos por unos 85.000 millones. Otras entidades como el Commerzbank han recibido capital público por valor de unos 20.000 millones.
Cuando se compara el total de las ayudas europeas comprometidas -más de 3 billones de euros- con las españolas, la diferencia es espectacular: las ayudas previstas para las entidades españolas -préstamos al 7,75% de interés- ascenderán a unos 30.000 millones, según la vicepresidenta Elena Salgado: no llegan al 1% del coste del conjunto de la unión." (El País, ed. Galicia, economía, 20/06/2010, p. 20)
Más lapidario, un alto cargo del Gobierno alemán tachaba recientemente de "cretinoide" la administración financiera de estos Landesbanken: de los siete bancos públicos regionales, cuatro se han metido hasta el cuello en los desastres más granados de la crisis financiera internacional. Además, los fiscales investigan por presunta malversación a directivos del Bayern-LB de Baviera, del HSH Nordbank de Hamburgo y del LBBW de Baden Württemberg.
A finales de mayo, la policía visitó las oficinas del HSH Nordbank para buscar de pruebas de falsificación en las cuentas. Cretinoide o criminal, la gestión de los Landesbanken está costando al contribuyente alemán decenas de miles de millones de euros. Ahora Berlín trata de evitar una debacle como la del IKB, protomártir alemán y primera víctima europea de la crisis subrpime estadounidense de 2007. (...)
El experto financiero Michael Gerke destaca que (como en el caso de las cajas españolas) "los Landesbaken han sido a menudo violentados políticamente" para financiar proyectos del barón regional de turno. Ahora, "han fracasado en toda regla": su vocación original era asumir créditos e inversiones internacionales demasiado grandes para las cajas, pero "obtenían dinero muy barato gracias a la cobertura del Estado", y decidieron salir de la banca tradicional para empezar a invertirlo en negocios arriesgados sin la preparación necesaria.
La crisis rompió el cántaro "y cosecharon pérdidas estupendas". La factura será para el contribuyente. Y puede que pronto." (El País, ed. Galicia, economía, 20/06/2010, p. 20)
10.6.10
Caminamos hacia el abismo... a menos que reformemos el tamaño de los bancos
Este, desgraciadamente, es el futuro, a menos que quienes hacen política se den cuenta de que el problema más acuciante no son los préstamos públicos, el IVA o la Seguridad Social sino lo que piensan hacer con los bancos, que, pese a lo que los políticos digan, no es gran cosa. (...)
La verdadera reforma del sector financiero significa hacer preguntas fundamentales. ¿Plantea riesgos inherentes la actual estructura? ¿Están estafando los bancos a sus clientes? ¿Podríamos idear un sistema más sensato? Para las cuales la respuesta, en los tres casos, es que sí. (...)
Un sistema bancario que funcionara adecuadamente habría visto cómo los 200.000 millones de libras del dinero creado por el ajuste cuantitativo descendían en cascada para ir a parar a los negocios desesperados por obtener capital circulante, en vez de ser utilizado como fichas de casino para hacer subir los precios de los activos. Y sabemos que es posible concebir un sistema más sensato, porque se hizo en la década de 1930, la última vez en que los bancos dejaron todo hecho un absoluto estropicio. (...)
En vez de limitarse a pequeños ajustes, los políticos deberían estar examinando tres cuestiones: el volumen y estructura de los bancos, la forma en que operan y el modo en que pagan impuestos.
El núcleo del problema es que los bancos son hoy demasiado grandes y demasiado complejos, un argumento esgrimido en una conferencia esta semana por Andrew Haldane, director de estabilidad financiera del Banco de Inglaterra. Haldane afirmó que no había evidencia de que "más grande" signifique "mejor" en banca. Por el contrario, sostuvo: "El máximo de eficiencia en la escala de la banca podría ser relativamente modesto". (...)
La economía no se recobrará jamás de ciertas pérdidas, y esto aumenta substancialmente los costes a largo plazo. Los economistas han estimado cuánto le han costado los bancos a la economía global: asumiendo que la producción tiende a aumentar en un 3,25% y que el 25% de la producción nunca se recupera, las pérdidas del PIB serían de 60 billones de dólares. Para el Reino Unido, el coste es de 1,8 billones de libras, mayor que el actual rendimiento anual de la economía.(...)
El sector informático solía ser una estructura enormemente concentrada dominada por IBM, mientras que ahora es una estructura modular fragmentada en la que no domina ninguna empresa de fabricación de hardware. El punto de partida de la reforma, por tanto, debería consistir en una fragmentación de los grandes bancos y una rehabilitación de la vieja división entre banca comercial y de inversión.
Por último, nos queda la cuestión de las cargas fiscales. Obama quiere que los bancos financien el coste del próximo rescate, pero su plan es defectuoso. La existencia de ese fondo simplemente alentaría a los bancos a correr riesgos aun mayores, mientras que la tasa propuesta para los bancos no sería apenas lo bastante grande como para cubrir los costes económicos completos de una crisis. En el Reino Unido, recaudaría cerca de 1.000 millones anuales, algo minúsculo en comparación con los recortes del gasto que se van a necesitar durante los próximos dos parlamentos como consecuencia directa de la crisis financiera.
John Kay lo resume nítidamente en la edición de abril de la revista World Economy: "La industria de servicios financieros es hoy la fuerza más poderosa de Gran Bretaña y los Estados Unidos. Por si acaso alguien lo dudaba, los últimos dos años lo han demostrado. El sector ha conseguido subvenciones y garantías de extraordinaria magnitud aportadas por el contribuyente sin condiciones substanciales para una reforma de consideración. Pero no se han encarado los problemas centrales que dieron lugar a la crisis, y mucho menos resuelto. Resulta por tanto inevitable que la crisis se vuelva a repetir".
En realidad, no es inevitable otra crisis. Pero, tal como están las cosas, caminamos como sonámbulos hacia ella." (Sin Permiso, 06/06/2010, citando a 'Empecemos por romper los grandes bancos' de Larry Elliott )
2.6.10
El coste de la crisis financiera supera el 25% del PIB en los países desarrollados
El impacto para el sector público de la crisis bancaria se concentra prácticamente en los llamados países avanzados del G-20 (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea, Reino Unido y Estados Unidos) con más de 9,5 billones. En los países emergentes del grupo sólo han consumido dinero de los ciudadanos Brasil (1,3% del PIB) y Rusia (9,6%). El resto de miembros del club (Argentina, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, África del Sur y Turquía) no han gastado ni un céntimo.
Las secuelas más graves de este empleo masivo de dinero de los contribuyentes se verán reflejadas en el preocupante aumento de la deuda pública, que en los países avanzados del G-20 será de 40 puntos porcentuales entre los años 2008 y 2015, lo que supondrá una grave hipoteca para generaciones futuras. Paralelamente, el impacto de la crisis financiera ha provocado hasta ahora una pérdida acumulada del PIB del 27% en estos países." (El País, ed. Galicia, economía, 30/05/2010, p. 30)