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11.7.19

En los últimos 30 años, el capital financiero se ha convertido en dominante en las principales economías capitalistas, superando a la élite industrial en poder e influencia. Esta evolución ha llevado a que el sector productivo se vea cada vez más sometido a la dinámica volátil del sector financiero...

"En los últimos 30 años, el capital financiero se ha convertido en dominante en las principales economías capitalistas, superando a la élite industrial en poder e influencia. Esta evolución ha llevado a que el sector productivo se vea cada vez más sometido a la dinámica volátil del sector financiero.

La centralidad de las finanzas en la actual economía mundial se pone de manifiesto por la creciente frecuencia de las grandes crisis financieras, a las que inevitablemente han seguido las recesiones. Desde que se inició la liberalización de los mercados de capitales durante la era Thatcher-Reagan a principios de los años ochenta, se han producido al menos 12 grandes crisis financieras.

 La más reciente ha sido la crisis mundial de 2007-2008, que también provocó lo que ahora se conoce como la Gran Recesión, de la que muchas de las economías desarrolladas no se han recuperado todavía. 

Se considera que el proceso y la característica más distintiva del capitalismo contemporáneo es la financierización. En la época de Marx, la financierización como mecanismo clave para crear beneficios se consideraba una aberración periódica. En los últimos años, sin embargo, se ha convertido en la forma dominante de extraer beneficios. ¿Cómo ha ocurrido esto?

La financierización se deriva esencialmente de la crisis de la producción que comenzó a finales de los años setenta. Esto tomó la forma de una crisis de sobreproducción que superó a la economía capitalista global después de los llamados Treinta años gloriosos de expansión después de la Segunda Guerra Mundial.

La sobreproducción tenía sus raíces en la rápida y exitosa reconstrucción económica de Alemania y Japón y en el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización como Brasil, Corea del Sur y Taiwán. Esto añadió una enorme capacidad productiva y una mayor competencia mundial, mientras que la desigualdad en los ingresos dentro de los países y entre ellos limitó el crecimiento del poder adquisitivo y de la demanda efectiva. Esta crisis clásica de sobreproducción –o subconsumo, por utilizar la formulación de Paul Sweezy– llevó a una disminución de la rentabilidad.

Hubo tres salidas de la crisis de rentabilidad que sufrió el capital: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financierización. La reestructuración neoliberal significaba esencialmente redistribuir los ingresos de la clase media a los ricos para incentivar a estos últimos a invertir en la producción. 

La globalización de la producción implicó la ubicación de instalaciones de producción en países con salarios bajos para aumentar la rentabilidad. Si bien estas dos estrategias trajeron consigo un aumento de la rentabilidad a corto plazo, a medio y largo plazo fueron contraproducentes, ya que provocaron un descenso de la demanda efectiva al recortar o impedir el aumento de los salarios de los trabajadores.

Dimensiones clave de la financierización

Eso nos deja la financierización, que tenía una serie de aspectos clave, pero hay que destacar tres.
En primer lugar, la financierización implicaba la creación masiva de endeudamiento en la población para sustituir los ingresos estancados con el fin de crear demanda de bienes y servicios. Gran parte de esta deuda fue financiada por la inyección de dinero prestado por los gobiernos asiáticos reciclando dinero en efectivo a los Estados Unidos procedente de los excedentes comerciales de los que disfrutaban con este último.

 La principal vía fue a través de la provisión de los llamados préstamos de vivienda de alto riesgo a una gran parte de la población. Se trataba de préstamos que se concedían indiscriminadamente a compradores de viviendas con poca capacidad de reembolso, por lo que eran esencialmente bombas de relojería.

En segundo lugar, la financierización implicaba las llamadas innovaciones en ingeniería financiera que facilitaría la liquidez. Uno de los más importantes –y, en última instancia, el más perjudicial– fue la titulización, que consistía en hacer que los contratos tradicionalmente inmóviles, como las hipotecas, fueran líquidos o móviles y negociables. Las hipotecas titulizadas, que podrían negociarse, llevarían a la desaparición de la originaria relación acreedor-deudor.

Además, la ingeniería financiera permitió que la hipoteca de alto riesgo original se combinara con hipotecas de mejor calidad y se vendiera como valores más complejos. Pero incluso cuando los valores hipotecarios se combinaban y recombinaban y se negociaban de una institución a otra no podían escapar a su cualidad subyacente. 

Cuando millones de propietarios de las hipotecas de alto riesgo ya no podían hacer frente a sus pagos debido a sus bajos ingresos, esta evolución se extendió como una reacción en cadena a los billones de títulos hipotecarios que se negociaban en todo el mundo, perjudicando su calidad y llevando a la bancarrota a quienes poseían cantidades significativas de ellos, como el banco de inversión de Wall Street, Lehman Brothers. 

Los títulos avalados por hipoteca (o MBS, mortgage-backed security) fueron solo un ejemplo de las innovaciones de la ingeniería financiera, conocidas como “derivados”, que tenían por objeto facilitar la liquidez, pero que terminaron alentando el endeudamiento masivo sobre el frágil supuesto de capital o de riqueza real. Los operadores del mercado caracterizados por una elevada proporción entre deuda y capital propio fueron descritos como “muy apalancados”. El alto nivel de apalancamiento de Wall Street antes de la crisis quedó demostrado por el hecho de que el valor del volumen total de instrumentos financieros derivados se estimaba en 740 billones, en comparación con un PIB mundial de 70 billones de dólares.

Los matemáticos contratados por las instituciones de Wall Street formularon las ecuaciones más complejas para fomentar la ilusión de calidad cuando en realidad los valores descansaban sobre activos de valor cuestionable.

La tercera característica clave de la financierización fue que muchos de los operadores, instituciones y productos clave que se encontraban a la vanguardia del proceso no estaban regulados o estaban mal regulados. Así surgió la llamada “industria bancaria en la sombra” junto con la industria bancaria tradicional regulada, con instituciones financieras no tradicionales como Goldman Sachs, Morgan Stanley y American International Group (AIG) que sirvieron como la primera ola masiva de un tsunami que trajo consigo la introducción de la titulización, la ingeniería financiera y productos novedosos como los MBS, las obligaciones de deuda colateral (CDO) y los swaps de incumplimiento crediticio (CDS).

La implosión de las hipotecas de alto riesgo de 2007 reveló la dinámica esencial de la financierización como motor de la economía, es decir, que dependía de la creación e inflación de burbujas especulativas. La obtención de beneficios se basaba en la creación de una deuda masiva con una base muy débil sobre el valor real o sobre el capital. 

Mientras persistía la ilusión de que los MBS eran valores sólidos, Wall Street funcionaba como un casino, con inversores que utilizaban diferentes productos financieros para apostar por los movimientos de los valores de los activos y sus productos derivados con el fin de hacer una fortuna.

Una masacre significaba comprar valores al “precio justo” en el “momento justo”, y luego venderlos una vez que su precio había aumentado significativamente y antes de que decayeran. Sin embargo, una vez que los acontecimientos pusieron al descubierto los frágiles cimientos de los valores de alto riesgo, los operadores del mercado entraron en pánico y salieron corriendo, vendiendo sus activos lo antes posible para recuperar algo de valor, un proceso que aceleró el hundimiento de los valores a un nivel negativo.  (...)"                 (Walden Bello, CTXT, 18/06/19)

29.5.19

Rajam: las autoridades facilitaron el endeudamiento durante la burbuja para tapar los problemas de competitividad que generaban la globalización y las nuevas tecnologías

"(...) Prestigiosos académicos como el execonomista jefe del FMI Raghuram Rajam han argumentado que las autoridades facilitaron el endeudamiento durante la burbuja para tapar los problemas de competitividad que generaban la globalización y las nuevas tecnologías, sobre todo en el empleo de los menos cualificados.

En España, el motor que impulsó este proceso fue la construcción, favorecida por la tendencia de los españoles a tener vivienda en propiedad, las desgravaciones fiscales y una excesiva relajación de las condiciones financieras y del acceso a los créditos. La pujanza del ladrillo brindaba además mayores sueldos a trabajadores que estaban poco formados, ocultando unos problemas de desigualdad que luego con la crisis afloraron en toda su crudeza.

Tras la recesión, según destaca el informe de estabilidad del Banco de España, se produjo un considerable endurecimiento del acceso a la financiación hipotecaria. Sin embargo, no ha sucedido así con el crédito al consumo, que se ha llegado disparar en tres años a tasas del 40%, si bien sus crecimientos se han moderado en los últimos meses y en total solo representa un 13,7% del conjunto del crédito concedido.

 En un entorno de tipos bajos, las entidades han buscado en este nicho rentabilidades extra. Y aunque en dimensiones mucho menores que la hipotecaria, las familias pobres han vuelto a entrar con suma facilidad en estas deudas.


“La deuda de las familias se distribuye de manera desigual, y algunos hogares sobreendeudados —a menudo de bajos ingresos o cuyos miembros están desempleados— son particularmente vulnerables a cambios del entorno económico”, afirma la Comisión, que añade que las rentas bajas “pueden haber experimentado un aumento de su vulnerabilidad en los últimos años”. (...)"            (Antonio Maqueda, El País, 13/05/19)

21.5.19

Como el cambio climático, la desigualdad en todo el mundo ha llegado a un punto de inflexión irreversible. La desigualdad creciente está creando las condiciones para el aumento de los riesgo e incertidumbre en las economías capitalistas... el excesivo endeudamiento en el sector empresarial, aumentan el riesgo de decrecimiento de la actividad económica en general... el castillo de naipes empresarial podría desmoronarse, ¿el año próximo?

"La gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos, Lael Brainard, en un discurso en Washington, ha revelado hasta que punto ha aumentado la desigualdad en los EE.UU.. Utilizando los últimos datos sobre ingresos y riqueza, señaló que los ingresos y la riqueza de los hogares de la clase obrera (al ‘establishment’ le gusta hablar de 'clase media') en los EE.UU. han sido exprimidos en los últimos 50 años y particularmente en los últimos 20 años.

Los hogares medios estadounidenses todavía no han recuperado plenamente la riqueza que perdieron en la Gran Recesión. (...)

Según la encuesta de consumo de la Fed, un tercio de los adultos con ingresos medios dicen que pedirán dinero prestado, venderán algo o no son capaces de pagar $ 400 en facturas inesperadas. Una cuarta parte señalaron que obviaron algún tipo de atención médica en 2018 debido a su coste. Casi tres de cada 10 adultos de ingresos medios mantienen un saldo negativo en su tarjeta de crédito la mayoría del tiempo. Mientras tanto, la proporción del ingreso gastado en alquiler por los inquilinos de clase media se elevó a un 25% en 2018 desde el 18% en 2007, un aumento del 40%. 

El coeficiente de Gini (la medida básica de la desigualdad) de los ingresos se encuentra en su nivel más alto en los EE.UU., un pico de 0,48 que contrasta con el 0,38 de finales de 1960 - un aumento del 30% (...).
Brainard sugirió que esta evolución es tan negativa que la mayoría de los estadounidenses nunca recuperarán un nivel de vida razonable. 

Tal situación también amenaza con debilitar la economía al disminuir el consumo per capita. “Las investigaciones demuestran que los hogares con menores niveles de riqueza gastan una mayor fracción de sus ingresos que sus contrapartes más ricas. Eso tiene implicaciones a largo plazo para el consumo, el mayor motor del crecimiento de la economía”, dijo. E incluso corre riesgo la ‘propia democracia'. 

 “Una clase media fuerte es a menudo considerada la piedra angular de una economía vibrante y, más allá de eso, de una democracia resiliente'' añadió. Tales son los temores de los miembros de uno de los pilares del capital estadounidense, la Reserva Federal.

Mientras se exprime a la 'clase media' en los EE.UU. y en otros muchos países capitalistas avanzados, el 1% superior e incluso más allá, la parte superior del 0,1%, nunca han estado mejor. Es como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar.

 Como el cambio climático y el calentamiento global, la desigualdad en todo el mundo ha llegado a un punto de inflexión irreversible. La Biblioteca de la Cámara de los Comunes del Reino Unido estima que, si las tendencias actuales continúan, el 1% más rico controlará casi el 66% del dinero del mundo para el año 2030.  (...)

El economista jefe del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, también ha publicado un estudio profundo sobre la distribución en Gran Bretaña de ricos y pobres. Desde su ciudad natal, Sheffield, en el norte de Inglaterra, Haldane muestra como la riqueza y los ingresos se concentran en el sudeste de Inglaterra. De hecho, el Reino Unido tiene la peor dispersión regional del ingreso y la riqueza en Europa - incluso peor que Italia.

 En Gran Bretaña, el ingreso y la riqueza se concentran en Londres y el sur-este, a pesar de que las largas horas de trabajo y el tiempo de transporte parecen hacer a los londinenses más miserables que sus conciudadanos más pobres en el norte, según las encuestas. (...)

La desigualdad creciente está creando las condiciones para el aumento de los riesgo e incertidumbre en las economías capitalistas. Porque la principal forma en que la desigualdad de la riqueza ha aumentado es mediante el aumento de los precios de los activos financieros. 

Marx llamó a estos activos ‘capital ficticio’, ya que representan una reclamación sobre el valor de las empresas y el gobierno que no puede ser reflejada en el valor realizado en las ganancias y activos de las empresas o los ingresos del gobierno. 

Las crisis financieras tienen lugar de manera recurrente, cada vez más graves, y pueden acabar con el 'valor' de estos activos de golpe. 

Tales crisis pueden ser desencadenantes de un colapso en cualquier punto débil subyacente en los sectores productivos de la economía capitalista.


Según el informe, “El endeudamiento de las empresas es históricamente alto en relación con el producto interno bruto (PIB), con aumentos más rápidos de la deuda concentrada en las empresas de mayor riesgo, en medio de señales de deterioro de las condiciones de crédito.”

 Las tasas de interés de los créditos están cerca de sus mínimos históricos, por lo que la orgía de endeudamiento de las empresas continúa. Según la Fed, “La deuda contraída por el sector empresarial, sin embargo, se ha expandido más rápidamente que la producción en los últimos años, empujando la relación del crédito del sector empresarial con el PIB a niveles históricamente altos .”

 Por otra parte, “El crecimiento considerable de la deuda empresarial durante los últimos siete años se ha caracterizado por un gran aumento de las formas de riesgo de la deuda concedida a empresas con perfiles de crédito más pobres que las de aquellas que han aumentado los niveles ya elevados de deuda”.

Y este dinero prestado no se utiliza para invertir en activos productivos, sino para especular en el mercado de valores. De hecho, los principales compradores de acciones de Estados Unidos son las propias empresas, lo que aumenta el precio de sus propias acciones (recompras).

Mientras las tasas de interés se mantengan bajas y no haya una gran caída de los beneficios empresariales, este escenario de endeudamiento de las empresas y las recompras de acciones en el mercado de valores pueden continuar. Pero si las tasas de interés comienzan a subir y / o los beneficios caen, el castillo de naipes empresarial podría desmoronarse. 

Como resume la Fed: “Incluso sin una fuerte disminución en la disponibilidad de crédito, cualquier debilitamiento de la actividad económica podría aumentar las tasas de morosidad y dar lugar a contracciones relacionadas con el crédito en el empleo y la inversión de estas empresas. Por otra parte, la investigación existente sugiere que las elevadas vulnerabilidades, tales como un excesivo endeudamiento en el sector empresarial, aumentan el riesgo de decrecimiento de la actividad económica en general”.

Naturalmente, el informe de la Fed llega a la conclusión de que las cosas irán bien y que los bancos y las corporaciones son fuertes y sanos. Pero la incertidumbre general sobre el futuro de las economías capitalistas va en aumento, de acuerdo con la lectura más reciente del Índice Mundial de Incertidumbre (IMI), que supuestamente mide la confianza de los inversores capitalistas a nivel mundial.

 La última entrega publicada del IMI ha aumentado el nivel de incertidumbre considerablemente, más allá que antes de la crisis financiera global. Y la reciente caída de los precios de las acciones arrastradas por la guerra comercial en curso entre los EE.UU. y China es una señal de lo que podría suceder el próximo año."                      (Michael Roberts, Sin Permiso, 18/05/19)

28.3.19

Ya se han reunido los elementos de una nueva crisis financiera internacional: no sabemos cuándo estallará, pero estallará y tendrá un importante impacto en todo el planeta


"Los dos principales factores de la crisis han sido un fuerte aumento de las deudas privadas de las grandes empresas, y una burbuja especulativa sobre los precios de los activos financieros: bolsa de valores, precio de los títulos de la deuda y, en algunos países (Estados Unidos, China…), nuevamente, la burbuja del sector inmobiliario. Estos dos factores están estrechamente interconectados.

Incluso las empresas que disponen de una enorme liquidez, como Apple, se endeudan masivamente porque aprovechan los bajos tipos de interés para prestar a otros el dinero obtenido mediante esos préstamos. Apple y numerosas otras empresas piden préstamos para prestar y no para invertir en la producción. Apple también se endeuda para comprar de nuevo sus propias acciones en la bolsa, lo que se suele llamar adquisición de autocartera.

Las burbujas especulativas mencionadas son el resultado de la política llevada a cabo por los grandes bancos centrales (Reserva Federal de Estados Unidos, BCE, Banco de Inglaterra, desde hace diez años, y el Banco de Japón desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en los años 1990) que inyectaron billones de dólares, de euros, de libras esterlinas o de yenes en los bancos privados para mantenerlos a flote. Estas políticas son llamadas Quantitative Easing (QE), expansión cuantitativa o de flexibilización monetaria. 
Los medios financieros, que los bancos centrales distribuyeron profusamente a bancos y empresas capitalistas de otros sectores, no fueron utilizados para la inversión productiva. Sirvieron para adquirir activos financieros: acciones en bolsa, obligaciones de deudas de empresas, títulos públicos soberanos, productos estructurados y derivados. 
Eso produjo una burbuja especulativa en el mercado bursátil, en el mercado obligatorio (es decir de las obligaciones de deudas) y, en algunos lugares, en el sector inmobiliario. Todas las grandes empresas están sobreendeudadas.

Esa política de los bancos centrales demuestran que las decisiones de sus dirigentes están totalmente determinadas por el interés a corto plazo de los grandes bancos privados y de las grandes firmas capitalistas de otros sectores no financieros: impedir las quiebras en cadena y, por consiguiente, pérdidas considerables para sus grandes accionistas.

Además, esa política corresponde a una característica del capitalismo financiero contemporáneo: una parte cada vez menor del nuevo valor creado se reinvierte en la producción. Una parte creciente del nuevo valor se gasta en dividendos para los accionistas, en comprar de nuevo acciones, en inversiones especulativas especialmente en productos estructurados y derivados.

Volvamos sobre la política adoptada por los bancos centrales para combatir la crisis que estalló en 2007/2008. Su intervención no permitió sanear el sistema, por el contrario los elementos de fragilidad se mantuvieron o aumentaron: la ratio entre fondos propios (el capital de la empresa) y los compromisos tomados por la misma sigue siendo baja. 
Efectivamente, el nivel de esa ratio es insuficiente para hacer frente a una pérdida de valor que estaría provocado por una caída de la cotización en bolsa, del mercado obligatorio o de otros activos financieros que posee la empresa, sea esta un banco o una empresa como Apple o General Electric, por dar algunos ejemplos. 
Todas las empresas están fuertemente endeudadas ya que este recurso les cuesta muy poco debido a los tipos de interés muy bajos (0 % en la zona euro, -0,1 % en Japón, 0,75 % en el Reino Unido, 2,5 % en Estados Unidos). Además existe una plétora de capitales a la búsqueda del máximo beneficio financiero listos para comprar títulos dudosos de deudas (junk bonds), emitidos por empresas en mala situación. 
Así que, las empresas como Apple, con una buena reputación de sanidad financiera, se endeudan para comprar continuamente títulos «podridos» de alto rendimiento. Las empresas en mala situación, que emiten esos títulos se mantienen así en una política permanente de endeudamiento: piden préstamos para poder pagar los anteriores. A fines de diciembre de 2018, casi se produjo un gran crack bursátil en Estados Unidos y el efecto contagio fue inmediato. Era otra señal anunciadora de un importante y próximo nuevo crack. (...)

Algunos especialistas consideran que se podría estar en los albores de una nueva crisis del sector inmobiliario, ya que la actividad comienza a ralentizarse, la venta de viviendas disminuyó. La prosecución de las políticas QE en Europa y, por otro lado, el abandono de dichas políticas en Estados Unidos, son factores de crisis.

Los grandes bancos privados llamados sistémicos son extremadamente frágiles y el valor de sus acciones bajó fuertemente en Estados Unidos y en Europa en la segunda mitad de 2018, y su caída prosigue en el primer trimestre de 2019. Estos grandes bancos son sostenidos a duras penas por los bancos centrales de sus propios países. La FED no respeta su compromiso de revender los títulos de deuda privada tóxica (las famosas mortgage backed securities –MBS–). En marzo de 2019, poseía el enorme volumen de 1,6 billones de dólares estadounidenses en MBS, adquirido en 2008/2009 a los grandes bancos privados con el fin de rescatarlos. 
La FED sabe muy bien que si vendiera masivamente esos títulos, como había prometido, los precios caerían estrepitosamente y con ellos el mercado obligatorio de Estados Unidos. También sabe que si aumentara el tipo de interés por encima del 2,5 %, toda una serie de empresas endeudadas se vería confrontada a graves dificultades para reembolsar o refinanciar sus deudas. Sin contar que eso aumentaría también el coste del pago de la deuda pública.

Por su parte, el BCE continúa prestando liquidez a los bancos al 0% de interés y acaba de prometer que no aumentará el tipo de interés antes de 2020. Los bancos italianos y españoles son los que dependen más de este mecanismo (representan el 55 % del monto prestado durante el último TLTRO, según JP Morgan), pero como todos los bancos están interconectados, todos dependen más o menos directamente. 
Agreguemos que los bancos europeos utilizan masivamente el dinero que reciben a tipo de interés cero para comprar títulos de la deuda soberana, preferentemente de su propio Estado, pero también de otros Estados europeos, lo que les procura un rendimiento positivo de títulos considerados seguros ya que son emitidos por los Estados.

El entusiasmo de los bancos y otros actores en los mercados financieros por los títulos de la deuda pública es impresionante: todos los Estados de la zona euro lograron conseguir fuertes sumas de dinero durante los tres primeros meses del año 2019, como hicieron en 2018, en los mercados financieros. 
Con cada anuncio de emisión de títulos, afloran las ofertas de compra. Generalmente, cuando un Estado quiere obtener 1.000 millones de euros, los bancos le proponen 4.000, lo que demuestra hasta qué punto disponen de liquidez (que proviene ampliamente de los bancos centrales a su servicio), o sea hasta qué punto quieren comprar títulos públicos por su remuneración y seguridad. (...)

Pero en el momento en que la crisis tome un cariz catastrófico, los medios de comunicación dominantes y los banqueros acusarán nuevamente a los Estados de hacer demasiados gastos públicos y de emitir demasiada deuda pública.(...)

La necesidad de soluciones radicales

La próxima crisis financiera se enmarca en un contexto más amplio de crisis sistémica del capitalismo global. Esta crisis sistémica es multidimensional: económica, ecológica, social, política, moral, institucional…

Es necesario romper de forma radical con la lógica que guía actualmente a los gobiernos y se deben tomar medidas urgentes. En oposición al sistema actual que ofrece impunidad y aterrizajes felices a los responsables de los desastres, hay que hacer pagar la factura de los rescates bancarios a las y los que son responsables.

Las medidas anunciadas para disciplinar los bancos son cosméticas. La supervisión centralizada de los bancos de la zona euro, la creación del fondo europeo de garantías de depósitos, la prohibición de algunas operaciones (que afectan solamente al 2% de la actividad bancaria total), el techo para los bonos de remuneración, la transparencia de las actividades bancarias e incluso las nuevas reglas de Basilea III solo constituyen recomendaciones, promesas o, en el mejor de los casos, medidas totalmente insuficientes con respecto a los problemas a resolver. 
Por lo tanto, es necesario imponer unas verdaderas reglas muy estrictas y que no puedan eludirse. Esta crisis debería superarse mediante la ejecución de medidas que afecten la propia estructura del mundo financiero y del sistema capitalista.

El oficio de banquero es demasiado serio para dejarlos en manos privadas. Se necesita socializar el sector bancario, lo que implica su expropiación y colocarlo bajo el control ciudadano —de los trabajadores y trabajadoras de los bancos, de los clientes, de las asociaciones y de los representantes de los actores públicos locales— puesto que debe estar sometido a las normas de un servicio público y los ingresos que su actividad genera deben ser utilizados para el bien común. (...)" (Eric Toussaint , CADTM , El Salto, 26/03/19)

24.10.18

La próxima crisis será más grave

"¿La próxima crisis que parece dibujarse puede ser fatal?

La próxima crisis será verosímilmente más grave que la de 2008, porque en 2008 se trató un exceso de endeudamiento con un incremento del endeudamiento. Se trató el mal, por tanto, con mayor mal. 

Ahora bien, iguales causas producen iguales efectos. Lo que nos espera, aunque nadie pueda prever la fecha con certeza: depreciación del valor de las activos, acciones, inmobiliario, obligaciones, cuyo valor se ha hinchado por la creación de moneda por parte de los bancos centrales. 

 Para evitar el hundimiento, hemos elevado una vez más la altura del edificio moviendo crédito generalizado y mundializado. Es probable que esto no dure.

¿Tienen los estados todavía los medios y la voluntad de regular un capitalismo financiero que ha enloquecido? ¿Y pueden controlar los GAFA [Google, Apple, Facebook y Amazon]? 

Los estados disponen de todos los medios para regular el capitalismo. El problema es que los límites que ponen no hacen más que desplazar la locura especulativa. Si se regulan los bancos –algo que se hizo después de 2008- las finanzas se desplazan al shadow banking, el sistema financiero paralelo.

El determinante principal de la crisis financiera es la psicología de las multitudes, es decir, los comportamientos borreguiles de los inversores, que perduran igual que el deseo de enriquecerse, es decir, mucho tiempo.

Es inútil esperar un mundo sin crisis, es ilusorio pensar que el Estado y los poderes públicos son una solución a la crisis financiera. Hay que regular, desde luego, pero eso no supone una protección absoluta. La vigilancia ha de ser permanente.   

La patronal y los políticos ¿son conscientes de las apuestas, o se contentan con hacer populismo patronal para unos y política para otros?

Los patronos de las empresas que cotizan en Bolsa se ven a menudo forzados a respetar las reglas de juego del sistema actual: el que ignorase deliberadamente a sus accionistas se condenaría, lo cual lleva a veces a la empresa a prácticas contestables, como la recompra de las propias acciones, privándola de medios para invertir. 

En cuanto a los dirigentes políticos, no tienen siempre un buen conocimiento de los mecanismos de las finanzas y de la Bolsa, a falta de haber trabajado en empresas, lo que les conduce a menudo a los “Basta con…” 

Los populistas son los más inclinados a estos atajos, tanto más seductores por cuanto  los partidos tradicionales, lo mismo los de izquierda que los de derecha, no vieron venir la última gran crisis.  (...)"                     (François Lenglet, conocido periodista económico y divulgador francés,Sin Permiso, 17/10/18)

19.4.18

"Los fondos buitre están actuando en todos los sectores Hospitales, residencias de ancianos) y nadie le pone freno". En Bélgica sí lo han hecho...

"El economista Vicente Losada se ha propuesto un objetivo titánico: investigar la actividad de los fondos buitres en España, triturar esos conocimientos y servírselos en dosis digeribles al ciudadano medio para que sepa cómo afectan estos inversores a su barrio o a su hospital. (...) 

— ¿Qué es exactamente un fondo buitre?

— Es una empresa que pretende especular en el mercado financiero con la deuda soberana, con la deuda de los países. Cuando éstos se ven en dificultades financieras, estos fondos intentan comprar su deuda en el mercado secundario para luego exigirle, en un momento de mayor crecimiento económico, no sólo ese importe sino también intereses y penalización.

— En España esto aún no ha ocurrido, ¿en qué países se han llevado a cabo estas operaciones?

— Sobre todo en Latinoamérica, aunque en Europa tenemos la experiencia griega del año 2012. En nuestro país no ha sucedido porque el Banco Central ha salido en defensa de la deuda española y es el que la está comprando. Ha ocurrido en países muy diferentes como Argentina, Grecia, la República del Congo o Zambia.

— ¿Se han expandido los fondos buitre con la crisis económica?

— Sí, evidentemente. En Argentina, por ejemplo, hay un fondo buitre que se llama NML Capital, cuyo propietario es Paul Singer, uno de los principales financiadores del Partido Republicano y de la campaña de Donald Trump. Este fondo buitre obtuvo 2.000 millones de dólares de beneficio por una operación en Argentina. Compró por 80 millones la deuda que había emitido y, cuando el país estaba en mejores condiciones financieras, le reclamó toda la deuda. Como consecuencia, obtuvo 2.000 millones.

— ¿Por qué han decidido constituir la plataforma ahora?

— Decidimos constituirla en octubre de 2017. Primero, lo hemos hecho porque en España los fondos buitre están actuando prácticamente en todos los sectores de la actividad económica y nadie le pone freno. No hemos visto que en el partido del Gobierno, ni en el arco parlamentario hayan surgido iniciativas. Están actuando en todos los ámbitos de nuestra vida: en tu hospital, comprando acciones en la residencia de tu padre o adquiriendo el inmueble de tu vecino para después desahuciarle. Y nadie está haciendo nada.  (...)

Hay tres normas legales en Europa. En Francia, Reino Unido y Bélgica. La más completa es la belga, que fue aprobada en 2015 por unanimidad en su parlamento. Fíjese la diferencia. En España ningún partido político ha tenido la iniciativa de desarrollar una iniciativa legal que limite los fondos buitre y en Bélgica la aprueban por unanimidad.
 
— ¿Qué ocurre cuando un fondo buitre llega al accionariado de un hospital?

— El objetivo de un fondo buitre no es mejorar la salud de la población, es incrementar los beneficios para los accionistas y, además, en el menor tiempo posible. Cuando llegan y compran acciones en un hospital de determinadas características, la calidad asistencial de los pacientes disminuye. Con los recortes, en el sistema sanitario se ha producido una precarización del personal y se han reestructurado plantillas, que son bastante inferiores a las de hace diez años.

 Si una enfermera antes tenía un cupo y ahora tiene el doble, el paciente va a estar peor atendido. Entonces, los políticos argumentan que los hospitales públicos son menos eficientes y los derivan a las clínicas privadas o a los hospitales mixtos. Esto produce un incremento de los ingresos de las empresas que los gestionan. Detrás están los fotos buitres participando en su accionariado. Los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos indirectamente el incremento de los beneficios de los fondos buitres.

A su vez, una de las causas de que aumenten las listas de espera es la falta de personal, aunque no es la única. En algunas ocasiones, esperar produce la muerte. Cuando dicen que los recortes matan, indirectamente, es verdad. Cuando un paciente está esperando 12 meses una operación quirúrgica y finalmente muere, la pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿ha muerto porque le ha llegado la hora o porque ha tenido que esperar esos 12 meses? ¿Cuál es la causa?

— ¿Puede ponerme algún ejemplo concreto donde fondos de inversión participen en hospitales?

— En Madrid hay siete hospitales que se construyeron cuando Esperanza Aguirre llegó a la Comunidad de Madrid. Se les denomina el modelo PCI, el acrónimo de Iniciativas de Financiación Privada. En su momento, Aguirre argumentó que no tenía dinero para construir los hospitales necesarios y optó por este modelo. La Comunidad adjudicó a una serie de constructoras la realización de los hospitales. 

A cambio, les hizo una concesión administrativa a 30 años durante los cuales, cada año les pagan un canon. Esas empresas vieron que no estaban obteniendo esos beneficios que esperaban. La parte sanitaria la gestiona la consejería, pero la parte no sanitaria (limpieza, lavandería, restauración, jardinería…) la gestionan las adjudicatarias. Ellas creían que les iba a resultar muy rentable y no lo fue. 

Los fondos buitre se dieron cuenta de esta situación y desde el 2008 hasta hoy,  las empresas constructoras han vendido una parte o la totalidad de sus participaciones a fondos buitre. A día de hoy, de estos siete hospitales hay cuatro en los que se han hecho estas operaciones de venta. El hospital Puerta de Hierro de Majadahonda está controlado al 100% por un fondo buitre. Lo mismo ocurre con el Hospital de Arganda. Están en todas partes y no los vemos. En el hospital de Parla y el Henares también se han vendido un 50% o 60% de las acciones

— Así que cuando vamos a estos hospitales y nos encontramos pacientes que pasan tres días en los boxes o un servicio de televisión impagable para algunos enfermos, ¿tenemos que pensar que detrás está la mano privada?

— Sí, directa o indirectamente.

— Los fondos buitre están llegando también a las residencias…

— Es una estrategia parecida a la de la Sanidad. Hay determinadas residencias, fundamentalmente privadas, a las que por razones de dificultades financieras entran a participar estos fondos. Como lo que persiguen es el beneficio a corto plazo, se produce una reducción del personal.

— Estamos hablando de personas vulnerables y de servicios básicos.

— Efectivamente, ese es el problema. Yo creo que esa es la característica del caso español. Que nosotros sepamos no se han producido movimientos de fondos buitre para comprar deuda del Estado.

— Estos fondos no tributan en España, no crean empleo, ¿por qué no se les dificulta que especulen en nuestro país si realmente no le aportan nada al Estado?

— Existe una correlación altísima entre estos fondos y los que ostentan el poder económico, las grandes multinacionales. Es parte de la estrategia que ha establecido el neoliberalismo desde los años 80, cuando llegaron al poder Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Reino Unido.

 Los fondos de inversión detentan una parte del accionariado de las empresas. Por ejemplo, todo el mundo detecta que el Banco Santander es de los Botín, pero ellos tienen menos de un 3% de la empresa, mientras Blackrock tiene un 6%. En definitiva, los fondos buitre son el ‘brazo armado’ de la estrategia neoliberal para hacerse con el poder económico en todos los territorios.

— En los últimos meses hemos escuchado al presidente del Gobierno presumir de recuperación económica, pero escuchándole a usted, parece que hay cosas anteriores de la crisis que no se van a recuperar.

— Se habla de que hay crecimiento económico, pero la pregunta es a costa de quién y quién se lo lleva. Se está produciendo un incremento de la riqueza en los sectores más acaudalados y un aumento de la pobreza en los sectores más pobres y con menos capacidad adquisitiva. En el ámbito de los fondos buitre, el problema es que, al no haber regulación, están domiciliados en guaridas fiscales. 

Hay estimaciones de Oxfam Intermon que han hecho estudios en los que se estima que desde el 2007, el volumen de ingresos que ha dejado de percibir el Estado español y las Comunidades Autónomas por parte de los fondos buitre ronda los 23.000 millones de euros. Con ese dinero se hubieran podido construir 164 hospitales públicos, 4. 600 centros de salud y se hubiera podido contratar 460.000 profesionales sanitarios. 

En cambio, nos están diciendo que no hay recursos para atender las necesidades básicas de la población. Yo creo que esto justifica que en España se tome la iniciativa para hacer una norma que ponga coto a la actuación de estos fondos.

— Ustedes han escogido como ejemplo el modelo belga, ¿de qué se trata?

— Hay que repetirlo: fue una legislación aprobada por unanimidad. En este caso, la ley está centrada en la actuación de los fondos buitre en el cambio de la deuda soberana en el mercado secundario, no orientada a la actividad de fondos buitre en sectores de la actividad económica, que es lo que nosotros queremos añadir como valor a la ley que pretendemos desarrollar. Le diré algunas características. 

La primera, que los jueces puedan detectar que existe una diferencia entre el precio por el que un fondo buitre compró la deuda y una diferencia con lo que piden después. El segundo punto, que se niegue a participar en la reestructuración de la deuda. Otra es que los jueces vean que tienen la domiciliación en un paraíso fiscal.

— En el caso español, ¿cómo podría evitarse que los fondos buitres recurrieran a otros tribunales y forzar que se juzgase en España?

— Lo que planteamos es elaborar una ley similar a la belga, aunque somos conscientes de que hay que internacionalizar esta legislación. Tenemos que ser capaces de crear leyes en el ámbito de la Unión Europea o que se hiciera una directiva. El siguiente paso es a nivel global. El problema es que los fondos buitre tienen países amigos. 

Por ejemplo, en el caso argentino, el fondo buitre reclamó la deuda, pero no lo hizo ante un tribunal argentino, venezolano o ecuatoriano, sino en Nueva York, donde saben que las posibilidades de salir con ventaja en el juicio son mayores. Fíjese la importancia de esta ley belga, que el propio Paul Singer, a través de sus abogados, ha presentado un recurso para que se anule. A estos fondos les preocupa las posibilidades que esto puede tener."                (Entrevista a Vicente Losada, Sara Montero, Cuarto Poder, 16/04/18)

28.11.17

Las grandes corporaciones no financieras también han pasado a convertirse en una clase rentista. Es hora de obligarlas a regresar al negocio de la inversión productiva y la creación de empleo

"(...) en nuestra era de híper-globalización, las grandes corporaciones no financieras también han surgido como una clase rentista. Debido a su poder de mercado sustancial y a la fuerza del lobby, hoy en día participan de manera regular en el tipo de actividades de búsqueda de rentas que alguna vez eran coto exclusivo de la industria financiera.

 En consecuencia, las grandes firmas no financieras se han convertido en una fuente generalizada de creciente desigualdad de ingresos.

Las corporaciones no financieras han ingresado en el juego de la búsqueda de rentas a través de muchos canales. Han violado sistemáticamente las leyes de propiedad intelectual para alcanzar un dominio de mercado, en lugar de proteger las innovaciones genuinas. 

Han saqueado los recursos del sector público a través de esquemas de privatizaciones de gran escala, y han garantizado subsidios públicos que rara vez les exigen ofrecer beneficios a los contribuyentes. Y han llevado a cabo una manipulación del mercado de amplio alcance, convirtiéndose en cobradores de deuda, utilizando las reventas de acciones para impulsar la remuneración ejecutiva, entre otras cosas.

Además del mero rango de esquemas de búsqueda de rentas que funcionan hoy en día, los requerimientos laxos en torno a los informes corporativos en todo el mundo hacen difícil la tarea de estimar la magnitud del problema

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por su sigla en inglés), nuestra investigación analiza más allá de la economía estadounidense y se sustenta en una base de datos recientemente confeccionada para empresas públicas en 56 países desarrollados y en desarrollo. 

Utilizamos esos datos para estimar en qué medida las ganancias de las grandes corporaciones no financieras excedieron el típico rendimiento de las utilidades sectoriales anuales desde 1995. Descubrimos que las ganancias excedentes subieron marcadamente en las dos últimas décadas, del 4% de las ganancias totales en 1995-2000 al 23% en 2009-2015. Para las 100 firmas principales, ese porcentaje aumentó del 16% al 40%, en promedio.

La misma base de datos de múltiples países también confirma que la concentración de mercado ha aumentado significativamente en los últimos veinte años, particularmente entre las 100 firmas principales. En verdad, las grandes disparidades entre firmas se han vuelto una característica esencial de la era de búsqueda de rentas corporativa.

 En 2015, las 100 firmas principales tenían una capitalización de mercado combinada (el valor total de las acciones en circulación de una compañía) que era 7.000 veces superior a la de las 2.000 firmas del final de la tabla. Hace veinte años, ese múltiplo era apenas 31.

Para peor, esta tendencia no se ha extendido al empleo. Entre 1995 y 2015, las 100 empresas principales aumentaron su capitalización de mercado cuatro veces, pero ni siquiera duplicaron su porcentaje de empleo. 

Esto implica que la concentración de mercado y la extracción de rentas corporativas se están alimentando mutuamente. El resultado es un entorno de mercado donde «el ganador se lleva la mayor parte» que perjudica marcadamente a las empresas nuevas, a la innovación empresarial y a la creación sostenida de empleos de alta calidad.

Consideremos, por ejemplo, la proliferación de poderes de protección de patentes de amplio alcance a través de acuerdos comerciales y de inversión, bilaterales y multilaterales. Esos poderes han sido extendidos a nuevas actividades que anteriormente no se consideraban áreas de innovación tecnológica, como las finanzas y los métodos comerciales. 

Como resultado de ello, los gigantes tecnológicos, en particular, han conseguido un nuevo nivel de captura del regulador, lo que les permite limitar la libertad de expresión cuando esto favorece sus intereses, expandirse a mercados que no son de alta tecnología y dar forma a las agendas emergentes de políticas globales, como la inclusión financiera y el comercio electrónico.

No es demasiado tarde para controlar la tendencia hacia el capitalismo rentista. Los factores «endógenos» que contribuyen a una captura del regulador de amplia escala y a un rentismo corporativo se pueden abordar a través de una legislación antimonopolio más fuerte, políticas para empoderar a la mano de obra organizada, revisiones de los acuerdos comerciales existentes y un mejor monitoreo, a nivel internacional, de los precios de las transferencias y la evasión impositiva. 

Algunos responsables de políticas ya han comenzado a tomar medidas en estos frentes. Pero el éxito demandará un esfuerzo más concertado. 

Es hora de obligar a las grandes empresas a que regresen al negocio de la inversión productiva y la creación de empleos."                  (Richard Kozul-Wright y ​Stephanie Blankenburg
 , Project Syndicate, en Rebelión, 06/10/17)

10.10.17

Los culpables de la crisis no fueron los propietarios pobres de las hipotecas subprime, sino los especuladores profesionales en el sector inmobiliario

"La crisis financiera desatada en 2008 ha pasado a la historia como la crisis subprime. Nos dijeron que el problema había sido que las familias con escasos recursos "habían gastado por encima de sus posibilidades" y cuando llegó la hora de devolver el dinero no pudieron afrontarlo. Se dijo que los impagos de esas familias fueron el origen del pinchazo de una burbuja financiera.

Pero...¿y si ese relato no fuera real? Eso es lo que asegura un estudio publicado el portal de análisis económico Voxeux, titulado Credit growth and the Global Crisis: A new narrative (Crecimiento del crédito y la crisis global: una nueva narrativa)

Sus autores, Stefania Albanesi, Giacomo De Giorgi y Jaromir Nosa han repasado los datos sobre los que se había sustentado la "culpabilidad" de la subprime y han llegado a otra conclusión. Los principales protagonistas del exacerbado incremento de deudas y de los impagos masivos que generaró la crisis no fueron los propietarios de las hipotecas de alto riesgo sino los inversores profesionales en el sector inmobiliario, cuyos perfiles de riesgo, inicialmente, eran de medio y bajo riesgo.

Más allá de un mejor conocimiento de lo ocurrido, esta nueva narrativa de los orígenes de la crisis tiene importancia al analizar las medidas que se están aplicando desde entonces, tanto en Estados Unidos como en Europa, para atajar posibles tensiones financieras o problemas en este sector. Desde entonces, el grifo del crédito ha estado casi cerrado para quienes quieren acceder a una vivienda en propiedad, pero no tienen suficientes garantías.

 ¿Qué efecto preventivo tiene actuar sobre un perfil de clientes de riesgo cuyo efecto en los impagos se ha constatado como mínimo? ¿Qué ha cambiado en el mercado de la inversión financiera profesional para contener los riesgos que asume este colectivo?

El estudio asegura que los inversores inmobiliarios tuvieron un papel crucial en el incremento y en el colapso posterior del mercado de la vivienda. "Ellos fueron los responsables de la mayor parte del aumento de los saldos y prácticamente a ellos se debe toda la subida de los incumplimientos de los prestatarios principales", explica. Pero nada ha cambiado para evitar que el comportamiento de este sector sea más seguro.

Para llegar a esta conclusión, estos economistas han examinado la evolución de la deuda hipotecaria y los impagos durante el período del auge del crédito previo a la crisis y su evolución una vez caído Lehman Brothers, así como las consecuencias derivadas de esa actividad. Los datos analizados proceden del panel de crédito al consumidor de la Reserva Federal de Nueva York, que contienen la historia completa de crédito e impagos de un grupo representativo de los prestatarios en Estados Unidos.

 Evaluando perfiles de riesgo en función de la edad, el código postal de la zona de residencia y combinando estos datos con el volumen de deuda asumido, los impagos y los desahucios se ha constatado que:
  • Las viviendas ocupadas por sus propietarios habían sido menos sensibles al incremento de valor en los momentos de burbuja que las que pertenecían a inversores profesionales. Los primeros no tenían ninguna intención de abandonarlas ni hacer negocio con ellas, mientras que el objetivo de los segundos era incrementar cuanto antes el valor de su inversión y materializarla.
  • El endeudamiento de las personas con calificaciones de crédito bajas (subprime) fue prácticamente constante durante el periodo previo al estallido de la burbuja financiera y también en los momentos de crisis.
  • El mayor aumento de impagos hipotecarios se registró entre los prestatarios de perfil medio, sobre todo, y también en los de perfil de ingresos altos. Las ejecuciones hipotecarias en este perfil aumentaron del 35% al 70%.
Estas conclusiones calificadas por los autores del estudio como "desconcertantes". En principio, no tiene mucha lógica que aquellos propietarios con perfiles de crédito medios y altos sean los que mayor tasa de impagos muestre. Por ello, ahondando más es su investigación, buscaron el origen de este extraño comportamiento.

La razón la encontraron en la actividad de los inversores profesionales en el mercado inmobiliario. Ellos se habían hecho con un mayor número de hipotecas de los perfiles de riesgo medio y alto, mientras que su intervención en el mercado de las subprime había sido apenas remarcable.

El volumen de hipotecas en los balances de los inversores profesionales inmobiliarios pasó del 15% en 2004 al 35% en 2009. Mientras que entre los prestatarios con un perfil de riesgo calificado como subprime (muy alto riesgo de impago) apenas subió un 5%. De la misma forma que asumieron más riesgo también fueron los principales protagonistas de las elevadas tasas de morosidad y de los impagos. Ello se debe a que:
  • Las hipotecas que suscribían los inversores profesionales eran más caras que las que se concedían a quienes financiaban su residencia principal.
  • La perspectiva de ganar importantes cantidades de dinero en el futuro cercano, por el rápido crecimiento del valor de los inmuebles, animaba a los inversores profesionales a tomar un apalancamiento mayor. "Esta estrategia, dice el paper de Vox, incrementa las ganancias potenciales al poseer una propiedad inmobiliaria, mientras que las pérdidas son limitadas, sobre todo, en aquellos estados en los que se permite la dación en pago. Es decir, que en caso de problemas se recurre a una declaración de quiebra o es posible entregar la vivienda hipotecada y se acaba el problema financiero.
  • Finalmente, el coste financiero y psicológico de afrontar un impago hipotecario es muy diferente si éste afecta a la vivienda habitual que si se cierne sobre una tercera vivienda destinada a inversión.
"Nuestros resultados apuntan a que el papel de los inversores inmobiliarios es crítico para la política y las inversiones futuras", aseguran los autores del estudio. Restringir el crédito a las familias como se ha estado haciendo en los últimos años tiene un escaso efecto si lo que se pretende es acotar los riesgos de crear una nueva burbuja inmobiliaria. Por el contrario, la ausencia de leyes y medidas que acoten la actividad de los inversores inmobiliarios puede ser el alimento de nuevas tensiones financieras en el sector."                               ( , El blog salmón, 09/10/17)

25.9.17

¿Hacia la tercera ola de la recesión económica mundial?

"La posibilidad real de una tercera ola de recesión económica en el Trienio 2018-2020 estaría pasando desapercibida para la mayoría de Agencias de Calificación debido a la desconexión con la realidad que les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados con lo que cumpliría la famosa frase del iconoclasta John Kenneth Galbraiht. ”Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”.  (...)

El proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, lo que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual y el precio del activo llega a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios hasta límites inferiores a su nivel natural (crack), cumpliéndose una vez más la máxima de Keynes: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”.  (...)

Así, un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados pero el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría a años-luz de los niveles actuales debido al riesgo de estancamiento económico secular que presentan las principales economías mundiales. 

Sin embargo, debido al “efecto Trump” los inversores de EEUU estaban instalados en la euforia tras superar el techo ionosférico de los 22.000 puntos en el Dow Jones, (rememorando el boom bursátil de los años 20, preludio del crack bursátil de 1.929), por lo que son incapaces de percibir el vértigo de la altura pero la sombra del impeachment que planea sobre Donald Trump y la incertidumbre existente en Wall Street sobre su agenda económica habría provocado que los grandes inversores sientan por primera vez el mal de la altura que les llevará a reducir su exposición al riesgo con el consecuente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones. 

Además, la inflación en EEUU acelerará las próximas subida de tipos de interés del dólar en el 2018, haciendo que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil. 

Dicho estallido tendrá como efectos colaterales la consiguiente inanición financiera de las empresas, la subsiguiente devaluación de las monedas de incontables países para incrementar sus exportaciones y como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras. 

El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la imposición de sanciones por UE-Japón-EEUU contra Rusia , marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011. 

Así,  asistiremos al finiquito de los Tratados Comerciales transnacionales (TTIP, NAFTA y TTP) y a la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes cuyo paradigma sería el establecimiento por la UE y EEUU de medidas antidumping contra el acero Chino con aranceles que oscilarán del 20% europeo al 500% estadounidense y que significarán el retorno al Neo-Proteccionismo económico.

Finalmente, tanto la UE como EEUU implementarán la Doctrina del “Fomento del Consumo de Productos nacionales” en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, Elevación de los Parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes. 

Ello obligará a China, México, Sudáfrica, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.  (...)"                 (Germán Gorraiz López, Attac España, 14/09/17)

27.7.17

Las políticas económicas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos

"(...) ¿Por qué estamos atrapados en este ciclo de generación burbujas y sus estallidos, sin recuperación sostenible? La respuesta es muy sencilla. Debido a una política monetaria y fiscal distorsionada, que continúa creando riqueza de papel y entregándola a la superclase -el 1% más rico-, inflando los activos financieros, poniendo un martillo sobre los salarios y permitiendo que los monopolios depredadores sigan expandiéndose y financiando sus posiciones de poder. 

Y aquellos que justifican un estímulo de arriba hacia abajo, puro pensamiento feudal, dicen chorradas, una más a unir a la idea de desregular para crear mercados eficientes. No hay ningún efecto riqueza que levante todos los barcos. Es mentira.

 Entonces, ¿por qué el “establishment” y sus voceros mediáticos mantienen una posición tan agresiva de negación de la realidad después de todos estos años de fracaso? Muy sencillo. La superclase está siendo remunerada no por ver aquello que deberían ver, la realidad, sino por manejar y manipular una situación de farsa completa. 

Y la mayoría de los denominados expertos y de nuestros políticos se limitan a seguir el dictado de aquellos a pies y puntillas, no vaya a ser que sufran el exilio del acceso a las salas de privilegio y poder. Por eso la generación de nuevas burbujas va a continuar. 

La reforma no vendrá de los viejos partidos establecidos o de aquellos que la propia superclase financia y promociona. El dinero y el impulso de la hipocresía y la codicia son demasiado atractivos.

 Las políticas económicas significativas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente, bajo el marco de las actuales políticas económicas, solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos. Pero la implementación de dichas políticas monetarias activa distintas burbujas financieras y/o inmobiliarias. 

Ello supone de antemano reconocer el fiasco de una de las hipótesis más falsas del actual paradigma dominante: la eficiencia de mercados. Además, pone de manifiesto cómo las élites económicas y políticas diseñaron, en ausencia de subidas salariales, un sistema encaminado a sostener una expansión artificial de la demanda. 

La implementación de una política monetaria excesivamente expansiva conlleva procesos de endeudamiento y la activación de distintas burbujas financieras a cual más grande. Primero la tecnológica, después la inmobiliaria, y finalmente la de los balances de los Bancos Centrales. 

Ello permitió, a su vez, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de los más ricos. Sin embargo, sabemos que cualquier intento de fuga hacia delante vía burbujas acabará siendo abortado. Y ahora también. (...)"       (Juan Laborda, Vox Populi, 15/06/17)

16.3.17

Un impuesto a la especulación financiera... posible y necesario

"Peligrosos desequilibrios amenazan y agitan la economía mundial. A esa realidad incontrovertible del capitalismo neoliberal de nuestras desdichas, no es ajeno que por cada dólar invertido en economía productiva de bienes y servicios se inviertan 120 en economía especulativa. El mundo económico convertido en casino financiero, en afortunada expresión de Juan Vigueras (1). (...)

La crisis de 2008 (que fue una estafa en su origen) y la consiguiente recesión hicieron evidente la amenaza real de la especulación financiera, la compraventa de activos financieros de todo tipo sin regulación ni control. Acciones, bonos, divisas, derivados… todo se vende y compra en cantidades de delirio sin nada que ver con la economía real, la productiva, la que satisface necesidades. (...)

El movimiento contra la globalización de principios de siglo y milenio recuperó la tasa Tobin y la reformuló como Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Lo hizo el movimiento global ATTAC, la ONG Oxfam y otras organizaciones de la sociedad civil. 

Para ATTAC, el objetivo prioritario era y sigue siendo disuadir a una parte de la desbordada especulación financiera, sobre todo a corto plazo, en tanto que Oxfam y otras ONG destacaron como objetivo aumentar la recaudación fiscal para contribuir a afrontar los problemas causados por la crisis sobre todo en los países empobrecidos, inadecuadamente denominados en desarrollo.

En ese escenario, cabe recordar ahora que los rendimientos del trabajo pagan impuestos y son parte mayoritaria de los ingresos del Estado para cumplir con su obligación de distribuir riqueza y asegurar los derechos de la gente. Sin embargo, los beneficios del capital apenas pagan tributos o simplemente no pagan.

 El Impuesto a las Transacciones Financieras sería un buen modo de empezar a reparar esa injusticia fiscal endémica de que el capital no tribute por sus ganancias.

Así las cosas, hace cuatro años la Comisión Europea impulsó la creación de un ITF y, a final de 2013, once países de la Unión Europea (Alemania, Austria, Bélgica, Eslovaquia, Eslovenia , España Francia, Grecia, Italia y Portugal) acordaron establecer un Impuesto sobre las Transacciones Financieras por un acuerdo de cooperación reforzada que la normativa europea permite. Poco después, Estonia lo abandonó. (...)

Ahora por Bruselas circula el rumor de que quizás suspendan un año la negociación para implantar el ITF con la excusa de que es mejor dejar pasar las elecciones de Francia y Alemania a celebrar este 2017.
Y el poderoso sector financiero comprueba satisfecho que su labor de zapa, de presión, ha logrado que la implantación del ITF no avance. Un modesto impuesto que, en su más ambiciosa versión por cierto, aplicaría un reducido tipo impositivo (0,1%) a la compra y venta de acciones y bonos, y otro aún menor (0,01%) a derivados, pero quedaría sin gravar la importante especulación con divisas.

Pues bien, aunque ese ITF para diez países de la eurozona es insuficiente y timorato tiene la virtud de saltarse el hasta hoy indiscutible dogma de que el capital y sus especulaciones no pagan impuestos. Y ya es hora de que el capital pague lo que debe. Un ITF es una vía para empezar a reparar esa histórica injusticia fiscal. 

Además, la alarmante realidad es que enormes cantidades de dinero, controladas por un grupo reducido de personas, se mueven libremente sin control ni supervisión y especulan con todo lo que se mueve en el sector financiero.

Un impuesto posible y necesario

Los datos demuestran que esa especulación financiera es más que preocupante. Según el Banco Internacional de Pagos, en 2013 el mercado de divisas movía diariamente 4 billones de euros. Y en 2012, en Europa, las transacciones financieras movieron más de 690 billones de euros. Millones de millones. 

Un ITF decente contribuiría a disuadir algunas  operaciones en esa locura especulativa. Además, ¿cuanto no se hubiera recaudado con un ITF sobre toda esa especulación? Un primer cálculo hace cuatro años de la Comisión Europea de lo recaudado por el ITF en los países de acuerdo reforzado apuntaba a conseguir más de 58.000 millones de euros  anuales.  A España le hubieran correspondido unos 5.000.

Un Impuesto a las Transacciones Financieras  es técnicamente posible y económica y socialmente útil. Hoy, incluso algunos que siempre se han opuesto a impuestos al capital, parecen aceptar un ITF, como demuestra el cambio de actitud de la Comisión Europea. Una fiscalidad justa y progresiva sobre el capital y sus transacciones financieras no es un objetivo inalcanzable. Pero hay que insistir y presionar para que los países de la eurozona que acordaron implantar el ITF lo hagan de una vez.  (...)

Se puede. En realidad no hay inconveniente técnico ni económico alguno para implantar un ITF. Solo el ilegítimo interés de los especuladores que no aceptan ganar algo menos. Implantar el ITF es cuestión de voluntad política. Y de alcanzar la correlación de fuerzas precisa."              (Xavier Caño tamayo, Attac Madrid, 04/03/17)

1.12.16

Estamos en una recesión estructural de la que no hay plazos de salida. Este ciclo histórico recesivo dura ya más de 25 años, y no se ven elementos de superación

"La crisis actual en la economía internacional, iniciada en 2008 en el centro del sistema capitalista, no tiene plazo para terminar.

Genera desconcierto, agotamiento de argumentos y fórmulas, tasas de interés negativas y tasas de interés estratosféricas: ya nadie sabe cómo reaccionar, nada resuelve. Es ya como si la crisis recesiva estuviera naturalizada.

Porque en verdad no se trata de una crisis coyuntural, aunque prolongada, en la que el mismo mercado, depurándose de los más frágiles, recompone la economía para volver a un ciclo expansivo. Se trata de un ciclo largo recesivo al que el capitalismo internacional ingresó cuando se agotó el ciclo largo expansivo de la segunda pos guerra, alrededor de las décadas de 1970/1980, en el cual sigue.

Además de los ciclos cortos, caracterizados por Marx, como típicos del proceso de acumulación de capital, el economista ruso Nicolás Kondratieff agrupó a esos ciclos en conjuntos, algunos con tendencia expansiva, otros con tendencia recesiva, llamándolos ciclos largos.

El ciclo largo de la segunda pos guerra, que va hasta alrededor de los años 1970/1980 del siglo pasado, fue un ciclo largo expansivo, la edad de oro del capitalismo, según Eric Hobsbawm. Crecían virtuosamente todos los principales sectores de la economía mundial: Estados Unidos, Alemania, Japón, América Latina (Argentina, México, Brasil, principalmente), el campo socialista.

 Un ciclo largo en el que el sector hegemónico en la economía fue el de las grandes corporaciones industriales monopolistas internacionales, con la industria automotriz como modelo más característico. Cuando ese ciclo se agotó, vino el debate sobre sus causas y cómo superarlas. 

Triunfó el diagnóstico neoliberal, con su propuesta de desregulación y libre comercio, menos Estado y más mercado, menos derechos y más mercantilización. Como resultado, se desplazó el eje del proceso de acumulación hacia el capital financiero, bajo su forma especulativa. Porque el capital busca realizarse donde tiene más ganancias, en plazos más cortos y con menor tributación.

El rol hegemónico del capital financiero explica que se trate de un ciclo largo recesivo, porque la especulación no genera ni bienes, ni empleos, vive de la compra y venta de papeles y del endeudamiento de gobiernos, empresas y personas. (...)

Es una recesión estructural, característica de este ciclo histórico y del cual no hay plazos de salida. Al contrario de los otros ciclos largos que, agrupados tendían a durar más o menos 25 años, este ya dura bastante más que eso, y aun no se avizoran elementos de su superación. 

 Una vez establecida la desregulación y la libre circulación de capitales, no hay forma de retornar a modalidades de regulación. Es como si el conjunto del sistema fuera arrastrado por la lógica de la especulación financiera, sin formas de contenerla.

En 2008, cuando irrumpió la profunda y prolongada recesión actual, Obama afirmó que habría que ”salvar a los bancos”, caso contrario el techo caería sobre la cabeza de todos. Los bancos fueron salvados, están más fuertes que nunca, mientras son los países los que han quebrado: Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia.  (...)

Al tiempo en que en Europa comienzan a surgir fuerzas que se oponen a las políticas de austeridad, forma que asume el ciclo largo recesivo en ese continente. De la alianza entre los Brics incluyendo a los gobiernos progresistas de América Latina y fuerzas nuevas de Europa, es que puede surgir un horizonte político de superación del ciclo largo recesivo actual del capitalismo."               (Emil Sader, 07/11/16)

14.11.16

La economía mundial se encuentra atrapada entre las fuerzas que conducen al estancamiento y las que llevan a un interminable proceso de crisis crónicas

"La economía mundial se encuentra atrapada entre las fuerzas que conducen al estancamiento y las que llevan a un interminable proceso de crisis crónicas. Para entender esta oscilación entre estancamiento y crisis es necesario considerar las relaciones entre el sector financiero y el capitalismo no financiero.
Ayer en la facultad de Economía de la UNAM se presentó el libro de Jan Toporowski, Crédito y crisis: de Marx a Minsky. Este texto aborda esta problemática y su evolución en la historia de la teoría económica heterodoxa. Toporowski es un destacado economista de la Universidad de Londres.

El hilo conductor de la reflexión de Toporowski es el siguiente: el sector financiero se desenvuelve en una primera instancia para servir al capitalismo industrial, pero en una segunda instancia el sector financiero termina modificando al propio capitalismo. 

Es decir, en una primera etapa el sector financiero comienza a hacer frente a las necesidades de financiamiento del capitalismo industrial (que se incrementan y que requieren de horizontes de tiempo más largos para la amortización). En una segunda etapa, los mercados financieros se transforman de simples agentes subsidiarios para el financiamiento en entidades que modifican el funcionamiento del capitalismo real (no financiero).
¿Cómo se lleva a cabo esta evolución?

De entrada hay que señalar que la teoría económica dominante (neoclásico) tiene muy poco que aportar a esta pregunta. (...)

La clave de la reflexión de Toporowski se concentra en las transformaciones que llevan a la empresa capitalista a ver en sus hojas de balance una fuente de liquidez y de ganancias a corto plazo. Inspirado en Steindl, es lo que Toporowski llama la teoría microeconómica del estancamiento.
Son variados los fenómenos macroeconómicos que permiten acercarnos a una explicación sobre el dominio de la esfera financiera y el proceso de estancamiento. Por un lado está la transición de la fase competitiva del capitalismo temprano a estructuras monopólicas del capitalismo avanzado hacia el último tercio del siglo XIX. Esto condujo en la mitad del siglo XX a la expansión de estructuras oligopólicas y a la proliferación de grandes empresas multinacionales.

Por otra parte nos encontramos con la evolución desfavorable de la tasa de ganancia que comienza en la década de 1960 en Estados Unidos y en las principales economías capitalistas avanzadas. Alrededor de 1987 esa tendencia se ve contrarrestada y la tasa de ganancia comienza a incrementarse, pero con la recesión de 2001 regresa la tendencia a la reducción.
Los agentes del capital industrial buscan diferentes canales y mecanismos para mantener su tasa de acumulación y de rentabilidad. Por un lado recortaron los costos salariales (el salario real deja de crecer en 1973).

 Pero esto condujo a una debilidad crónica en la demanda, a niveles crecientes de desigualdad y endeudamiento de familias y empresas y a niveles exagerados de capacidad ociosa (las empresas buscan evitar la sobreproducción). En el fondo, el problema de la acumulación de capital consistente en reciclar los excedentes quedó sin resolverse y su resolución se fue posponiendo.
Mientras las empresas capitalistas exploraban de manera activa la forma de mantener niveles de rentabilidad en el mundo de las finanzas y la especulación, se les abrió una nueva oportunidad con el colapso del sistema de Bretton Woods. 

El desplome del sistema de tipos de cambio fijos y controles sobre los flujos de capital abrió nuevos espacios de rentabilidad en los mercados de divisas. Para aprovecharlos era necesario desregular la cuenta de capital para permitir la realización de arbitrajes entre paridades y poder transitar sin obstáculos entre los diferentes espacios nacionales. Ese proceso dejó en estado de vulnerabilidad a las economías nacionales del mundo entero frente a los vaivenes de los flujos de capital.
Hoy persiste una pregunta fundamental: la inestabilidad y las presiones que conducen a la crisis ¿son impuestos por la supremacía del sector financiero o son rasgos que provienen de las contradicciones del proceso de acumulación presentes en el capitalismo real (no financiero)? 

El libro de Jan Toporowski muestra cómo en un mundo en el que la financiarización alimenta a las finanzas estas dos fuentes de inestabilidad se funden en una peligrosa mezcla que conduce a la profundización de los problemas fundamentales del capitalismo contemporáneo."               (Alejandro Nadal, La Jornada , en Jaque al neoliberalismo, 24/08/16)