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19.5.25

Últimamente se cantan las maravillas de la UE... Corría 2011... Se hablaba entonces de una auditoría ciudadana de la deuda, de las políticas austericidas de la UE, del yugo alemán. Corrió un calificativo, Cuarto Reich, que hacía referencia a una Unión al servicio de los ricos, especialmente de la Alemania de Angela Merkel... la imposición de pánico financiero y austeridad fue “una truculenta estrategia del Gobierno y la banca alemana para desvalijar el sur de Europa”... la ilustración era un pastor alemán sentado sobre la bandera europea con una rojigualda destrozada en la boca... los PIGS tapamos el agujero financiero teutón... en las primeras semanas de la crisis de la covid, cuando España o Italia se enfrentaban a una grave escasez de equipos médicos, Alemania prohibió su exportación... y junto con otros países del norte, se opusieron a los coronabonos, con el argumento de que no querían asumir la carga de la deuda de los países del sur... mi padre me dijo que cómo no iban a querer ser europeos los de su edad, si cuando en los setenta su padre volvía de trabajar de Alemania le traía chicles con cromo... la realidad es que el europatriotismo de muchos en lo que realmente se basa es en el complejo español... todos somos europeos, sí. Pero unos más que otros (Ana Iris Simón)

 "Cuando España entró en la Unión Europea, mi padre tenía 20 años. Yo cumplí los 20 acampada en Sol junto a miles de jóvenes. Corría 2011 y afirmar que éramos la primera generación que vivía peor que sus padres no era reaccionario, criticar al Gobierno socialista no implicaba hacerle el caldo gordo a la derecha y nadie nos llamaba euroescépticos por criticar las fechorías de la Troika. Se hablaba entonces de una auditoría ciudadana de la deuda, de las políticas austericidas de la UE, del yugo alemán.

 Corrió un calificativo, Cuarto Reich, que hacía referencia a una Unión al servicio de los ricos, especialmente de la Alemania de Angela Merkel. En este diario se publicó entonces una pieza analizando la cuestión en la que se exponía que la imposición de pánico financiero y austeridad fue “una truculenta estrategia del Gobierno y la banca alemana para desvalijar el sur de Europa”. La ilustración con la que se acompañaba era un pastor alemán sentado sobre la bandera europea con una rojigualda destrozada en la boca.

La deuda no se auditó y los PIGS tapamos el agujero financiero teutón. Merkel ya no está, pero todo sigue igual, o parecido. Por eso, en las primeras semanas de la crisis de la covid, cuando España o Italia se enfrentaban a una grave escasez de equipos médicos, Alemania prohibió su exportación. Por eso, junto con otros países del norte, se opusieron a los coronabonos, con el argumento de que no querían asumir la carga de la deuda de los países del sur, fiscalmente indisciplinados y pobretones.

Hoy, a las puertas de un rearme en nombre de la paz aplaudido por el progresismo, aquella ilustración del pastor alemán devorando nuestra bandera y aquel texto tan crítico con la UE serían muy polémicos. Porque lo que sí ha cambiado ha sido el relato: en los últimos meses, hay un gran esfuerzo por parte del espacio liberal-progresista por cantar las maravillas de la Unión Europea de forma no solo acrítica, sino virulenta con los críticos.

Con ese espíritu fue convocada el pasado fin de semana una manifestación en Madrid. La crónica de Ángeles Caballero, en la que retrataba el ambiente como un encuentro de boomers clasemedieros, me recordaba dos cosas. Por un lado, al relato de que el Brexit fue una cosa de viejos fachas contra jóvenes europeístas; jóvenes que, en Madrid, el pasado sábado no estaban envolviéndose en la bandera de la UE sino de Palestina, denunciando la masacre de un Estado genocida al que esta noche aplaudiremos en el festival de la canción de los europeos. Por otro, a los debates que tengo con mi padre sobre el tema. En una ocasión me dijo que cómo no iban a querer ser europeos los de su edad, si cuando en los setenta su padre volvía de trabajar de Alemania le traía chicles con cromo. Podemos teorizar y hacer gráficas, consultar a expertos y escribir papers; pero la realidad es que el europatriotismo de muchos en lo que realmente se basa es en el complejo español. Yo también tengo, por cierto, un recuerdo infantil relacionado con Europa y las chuches: cuando, en los 2000, entró el euro, los chicles pasaron de costarme cinco pesetas a cinco céntimos. Eso sí, traían cromo.

Europa, como decía Julio Anguita, es el cuento de la buena pipa. Y es de esa conciencia y no de la extrema derecha (tan europeísta en el fondo) de la que, tarde o temprano, vendrá el euroescepticismo: de una juventud que puede irse de Erasmus pero no tener casa propia. Y que, cuando viaja a Alemania y ve cómo viven sus quintos allí, se da cuenta de que todos somos europeos, sí. Pero unos más que otros."     ( Ana Iris Simón , El País, 17/05/25)

19.12.24

Los ‘PIGS’ están ahora en el norte... ¿Renunciarán los países del sur europeo a forzar a Alemania o Francia a un austericidio similar al que les impusieron en la crisis de 2008? Parece que sí... El caso de Francia es prácticamente idéntico el de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España en 2008, con una deuda pública del 109,90 del PIB y un déficit del 5,50% el pasado ejercicio, y que no tiene perspectivas de mejora por el bajo crecimiento de su economía... Pero, ¿alguien habla ahora de la prima de riesgo? Trump se sentará en el despacho oval con una prima de riesgo de más de 200 puntos, pero nadie advierte de los enormes peligros que acechan al líder ultraderechista del mundo libre. Parece que ya ha llegado el momento de concluir que los ratios importan según convenga y que se utilizan para atizar a países considerados heterodoxos o que “han votado mal” (Cristina Buhigas)

 "Alemania acabará 2024 en recesión (-0,2% del PIB) y Francia con un crecimiento muy débil (1,1%), ambas economías pueden empeorar por sus problemas políticos y una más que factible guerra comercial con los Estados Unidos de Trump. Por eso, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha rebajado la previsión de crecimiento de la Zona Euro al 0,7% en 2024, frente al 0,8% anterior. El pesimismo del BCE se basa en la debilidad de la economía de ambos países, las antiguas locomotoras de la Unión Europea, y contrasta con el optimismo de la OCDE y del semanario financiero británico The Economist sobre el buen desempeño de los países del sur europeo, los llamados PIGS por los frugales norteños en la Gran Recesión iniciada en 2008, que se prolongó y se agudizó por la imposición de ajustes presupuestarios. En contra de lo sucedido en aquellos años, los países del sur no parece que quieran forzar ahora a nadie a un austericidio similar al que padecieron. Ya se sabe que en la UE las reglas se cumplen solo cuando les interesa a Francia y Alemania.

Está claro que el problema de la economía alemana es de crecimiento. No iba bien desde 2020, y las decisiones tomadas por la OTAN y la UE en 2022 con la guerra de Ucrania le hicieron perder sus lazos con Rusia y el suministro de gas, voladura del Nord Stream incluida. Alemania cumplió en 2023 las exigencias de déficit público (2,60% del PIB) y deuda (62,90%), algo no demasiado meritorio si tenemos en cuenta que los ratios que fijó el Tratado de Maastricht en 1992 para la Zona Euro eran los que la República Federal mantenía, 3% y 60% del PIB, respectivamente. Entre los problemas de la industria alemana habría que destacar la crisis del sector del automóvil, donde ha perdido el tren de los coches eléctricos y gran parte de su capacidad exportadora.

El caso de Francia sin embargo es prácticamente idéntico el de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España en 2008, con una deuda pública del 109,90 del PIB y un déficit del 5,50% el pasado ejercicio y que no tiene perspectivas de mejora por el bajo crecimiento de su economía, todo lo contrario que sucede con España, que según la OCDE puede llegar a un incremento del 3% este año, lo que reduciría sus ratios de deuda y déficit (105,10 y 3,52 del PIB en 2023). Portugal, con un déficit por debajo del objetivo (1,20% el año pasado) y una expectativa de crecimiento superior a la media de la eurozona (1,7%) está en una situación positiva. Grecia crecerá entre un 2,9% y un 3,7% este año y podrá seguir reduciendo sus tasas de endeudamiento y déficit tras la destrucción de su economía a que se le obligó. Quien mejor va es Irlanda, ejemplo de país saludable para The Economist, con un aumento del PIB del 4,3% este año y los ratios de deuda y déficit en el 43,70% y el 1,50%, respectivamente, el pasado.

El único de los desastres que se mantiene en cuanto a cumplimiento de los objetivos es Italia, que con un crecimiento previsto de solo el 0,5% para 2024, tuvo una deuda del 134,80% del PIB el anterior ejercicio y un déficit del 7,2%. No sabemos si porque nadie en la Comisión Europea y el BCE quiere meterse con la “querida Giorgia” de Pedro Sánchez o si porque existe la creencia mágica en que la economía italiana funciona al margen de los datos, las instituciones comunitarias no dicen nada contra Italia y los medios de comunicación europeos no hacen advertencias parecidas a las que merece la Francia de Macron, que, según ellos, estaría al borde del precipicio si siguiera las políticas que defiende La France Insoumise de Mélenchon.

En aquellos aciagos años de la crisis y el ajuste, en la segunda década del presente siglo, había un dato con el que los españoles nos despertábamos cada mañana y nos encogía el corazón. Me refiero a una prima, y no precisamente a la Angélica de la película de Saura de 1974. Pero, ¿alguien habla ahora de la prima de riesgo? Para quien haya olvidado quien era el terrorífico fantasma, recordaremos que se llama así a la diferencia entre lo que un país paga de intereses por su bono a diez años y el del bono alemán. En otras palabras más técnicas: el sobreprecio que un emisor debe pagar por colocar su deuda en el mercado, que es mayor cuanto mayor es el riesgo de impago.

Sucede que la prima de riesgo de España está actualmente en solo 63 puntos, cuando llegó a superar los 600 en 2012. La de Portugal en 40 puntos; la de Irlanda, en 29, y la de Grecia en 79, llegó a cotizar a 1.617 entonces. Italia es una vez más el farolillo rojo de los antiguos PIGS, con 108 puntos. Francia está en 76 y Alemania en cero porque es el punto de comparación. Abramos el escenario y fijémonos en el Reino Unido, actualmente fuera de la UE, que fue cabecilla de los frugales, y ahora debe afrontar una prima de riesgo de 225 puntos, mientras los efectos del brexit le arrastraron a una deuda del 97,60% del PIB y un déficit del 5,96% en 2023, con unas perspectivas de ralentización de su economía, que crecerá un pobre 0,9% este año. Pues ningún gobernante de los que padecieron sus ataques dice ahora nada de la situación británica.

Tampoco se habla del peligro que supone para la economía estadounidense la prima que debe pagar Washington, situada en 211 puntos a la hora de cerrar este artículo. Debemos referirnos a EEUU porque en un oscuro 11 de mayo de 2010 su presidente Barack Obama llamó al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y le instó a emprender “las reformas necesarias para superar los problemas económicos que sufre España y la UE en su conjunto” y “acciones resolutivas” para “restablecer la confianza de los mercados”. En ese momento comenzaron los recortes presupuestarios en España. La segunda legislatura de Zapatero terminó en agosto de 2011 sometiéndose a todas las presiones con la reforma del artículo 135 de la Constitución, que estableció el concepto de “estabilidad presupuestaria”, es decir: que el pago de la deuda pública sea prioritario frente a cualquier otro gasto del Estado en los presupuestos generales. La cosa se hizo con veranidad y alevosía, gracias al pacto entre PSOE y PP, que contaban con el 90% de los escaños de Congreso y Senado. No hubo referéndum para aprobar el cambio porque ningún diputado o senador lo pidió —hubiera bastado con que lo solicitara un 10%—.

Sigamos con EEUU. En enero Donald Trump se sentará en el despacho oval con una prima de riesgo de más de 200 puntos, con un déficit y un endeudamiento por encima de los límites ortodoxos europeos (7,1% y 118,73% del PIB en 2023) y habiendo terminado 2024 con un crecimiento del 2,5%. Lo mismo que sucede con Italia y con el Reino Unido, nadie advierte de los enormes peligros que acechan al líder ultraderechista del mundo libre. Parece que ya ha llegado el momento de concluir que los ratios importan según convenga y que se utilizan para atizar a países considerados heterodoxos o que “han votado mal”.

Para demostrar esta tesis basta con dar los datos de Japón, con una previsión de crecimiento de solo un 0,1% para este año, que tenía un endeudamiento del 256,30% del PIB y un déficit público del 5,7% en 2023 y una prima de riesgo que no es tal, porque es negativa, de -110 puntos. Es decir: los mercados financieros le consideran un país más que fiable. El mejor ejemplo de que los limites de endeudamiento y déficit público impuestos en la UE son arbitrarios y por tanto absurdos es China, el gran triunfador del comercio, la industria y la tecnología mundiales, que con una deuda del 84,38% del PIB y un déficit del 6,95% el pasado ejercicio, crecerá un 4,8% en 2024 y goza de una prima de riesgo de -25 puntos.

Queda claro que cumplir los mandatos de Maastricht no garantiza tener una economía sana, ni crecer. No cumplirlos no encarece necesariamente el endeudamiento en los mercados. Parece que todo ello es cuestión de los designios de esa fuerza que mueve el mundo y quiere garantizar que el capital siga creciendo en sus manos aunque sea a costa de propiciar penalidades, guerras o la destrucción de la democracia."

(Cristina Buhigas, Other News,  17/12/24)

10.8.22

Como los 'cerdos (pigs)' fuimos al matadero... llegamos a otoño de 2009, el momento decisivo... los gobiernos de los países centroeuropeos optaron por «joder al vecino» del Sur. Se dilató la ayuda, se exageró el problema, los bancos de los países ahorradores apostaron contra Grecia y el resto de países del Sur... Los países centroeuropeos, liderados por Alemania, comenzaron un plan que podía poner en riesgo al euro para salvarse ellos mismos. Lo lograron... La situación de Grecia se dejó pudrir políticamente para que afectara al resto de la periferia mediterránea, Portugal, Italia y España... Seis meses en ayudar a un país de la zona euro. La ayuda al Este había tardado 19 días... La sumisión mediterránea permitía a Alemania establecer normas para garantizar el hundimiento económico de la Periferia, con las políticas de austeridad. Por ejemplo, el 23 de octubre de 2011, la UE admitía que los activos tóxicos de los países centroeuropeos pudieran valorarse al 100% en la contabilidad, mientras que se recortaba el valor de la deuda soberana periférica, que era la base de la banca de esos países... Grecia, Italia y Portugal sufrieron rescates con condiciones que, tal y como se pretendía, focalizaron la crisis al hundir sus respectivas economías. En algunos casos, como el griego, hasta la devastación. Recordemos que, en 2008, se habían movilizado mecanismos de rescate por valor de 1,6 billones de euros. Sin condiciones... Se comparaban las pensiones de jubilados griegos y alemanes. Que vendan alguna isla, se llegó a decir... En España, la contracción del crédito debido a la compra de deuda pública y a la desaparición de la red descentralizada de cajas junto con las primeras decisiones del nuevo gobierno (subidas de impuestos, recortes y devaluación salarial a través de la reforma laboral), aseguraron el shock... habían logrado su objetivo: transformar la crisis de activos tóxicos de países centroeuropeos en otra de deuda de países mediterráneos

"(...) Joder al vecino del Sur

Llegamos a otoño de 2009, el momento decisivo. El nuevo gobierno griego informó de la manipulación de sus cuentas. Goldman Sachs había asesorado a Grecia para ocultar su deuda y el país necesitaba liquidez. La cantidad solicitada era pequeña comparada con las que se habían movido, pero la UE no repitió el esquema de la ayuda al Este ni el de la banca de países centroeuropeos porque se ofrecía a ese grupo la posibilidad de transformar una crisis de activos tóxicos en una de deuda pública y, sobre todo, centrar el foco geográfico. Eso fue lo que sucedió.

 Los gobiernos de los países centroeuropeos optaron por «joder al vecino» del Sur. Se dilató la ayuda, se exageró el problema, los bancos de los países ahorradores apostaron contra Grecia y el resto de países del Sur para hinchar los intereses y, en una jugada de humor negro, Mario Draghi, el presidente de Goldman Sachs Europa durante de la manipulación de las cuentas, fue nombrado presidente del BCE. Los países centroeuropeos, liderados por Alemania, comenzaron un plan que podía poner en riesgo al euro para salvarse ellos mismos. Lo lograron.

 La situación de Grecia se dejó pudrir políticamente para que afectara al resto de la periferia mediterránea, Portugal, Italia y España. Tras meses y meses de discusiones, cumbres, reuniones, planes de ajuste y llamadas de auxilio en los que solo se hablaba de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), el 25 de marzo de 2010 Francia y Alemania acordaron un plan para rescatar las finanzas griegas. Seis meses en ayudar a un país de la zona euro. La ayuda al Este había tardado 19 días. Nadie dijo hacemos lo que sea necesario. Al contrario que Polonia o Hungría, Grecia no tenía otras opciones, como devaluar su moneda. Además, el plan griego tenía la participación de otros actores, como el FMI, intervención política, mecanismos del control y condiciones que condenaban al país. Era pura doctrina del shock.

Los países mediterráneos, débiles políticamente, no resistieron y el plan funcionó. Mientras el Sur se freía en medio de tensiones de deuda, Alemania, el país y su sistema financiero, se financiaba a costes, incluso, negativos y tenía cifras récord de empleo. La sumisión mediterránea permitía a Alemania establecer normas para garantizar el hundimiento económico de la Periferia, como las políticas de austeridad. Por ejemplo, el 23 de octubre de 2011, la UE admitía que los activos tóxicos de los países centroeuropeos pudieran valorarse al 100% en la contabilidad, mientras que se recortaba el valor de la deuda soberana periférica, que era la base de la banca de esos países.

Grecia, Italia y Portugal sufrieron rescates con condiciones que, tal y como se pretendía, focalizaron la crisis al hundir sus respectivas economías. En algunos casos, como el griego, hasta la devastación. Recordemos que, en 2008, se habían movilizado mecanismos de rescate por valor de 1,6 billones de euros. Sin condiciones. De la solidaridad a la penitencia. Han vivido por encima de nuestras posibilidades, se decía. Se comparaban las pensiones de jubilados griegos y alemanes. Que vendan alguna isla, se llegó a decir.

El rescate en B español

España tuvo su propio modelo. Teóricamente, el incendio era limitado y el dinero exterior debía destinarse al sistema financiero. También hubo un rescate en B. Los bancos españoles, además de la mutualización de pérdidas a través del banco malo y la financiación exterior, tomaron el dinero del BCE para la compra de deuda española, en máximos por la especulación financiera, operación que contrajo el crédito al sector productivo y consumidor. Desde noviembre de 2011 a septiembre de 2013, los bancos dispararon un 81% la compra de bonos nacionales; de 165.000 millones de euros a casi 300.000 millones de euros (135.000 M€). Es una práctica que recibe el nombre de carry trade.

 En España, la contracción del crédito debido a la compra de deuda pública y a la desaparición de la red descentralizada de cajas, músculo de un país basado en la pequeña empresa (en 2008, teníamos 49 bancos y 45 cajas de ahorros en España; hoy, hay tres (Santander, BBVA y Caixabank) con un 70% de cuota de mercado), junto con las primeras decisiones del nuevo gobierno (subidas de impuestos, recortes y devaluación salarial a través de la reforma laboral), aseguraron el shock. El estancamiento de los salarios y el desmantelamiento de los servicios públicos golpeó a la gente que vive de su trabajo, llamada habitualmente clase media para ocultar este hecho.

La clase media fue el resultado del pacto social establecido en Europa tras la II Guerra Mundial y su desarrollo se debe a la estabilidad laboral, la extensión de la propiedad y, sobre todo, a la existencia de servicios públicos que son los que facilitan la promoción económica, social y cultural, y evitan el desclasamiento en situaciones de adversidad. El fin de la clase media, más que la deslocalización de la industria es la privatización de los servicios públicos y la introducción de la desigualdad y la inestabilidad como modelo. Es decir, competición y precariedad. Os están haciendo lo mismo que a nosotros, me dijo una alumna argentina esos días.

 

Países en venta

La salida fue la financiarización de la economía. Se abrió la puerta a los fondos de inversión a través de la privatización de servicios públicos o la venta de empresas, infraestructuras o vivienda. Mi alumna no se equivocaba. Grecia recibió un shock. En España, las carteras inmobiliarias de las cajas se liquidaron a precio de saldo, con pisos por el precio de un móvil, y se cambió la legislación para facilitar la formación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios (socimis). Las ciudades comenzaron a venderse y el turismo fue señalado como un motor de la recuperación, el sector donde los que se habían quedado atrás podían encontrar empleo.

El 26 de julio de 2012, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que haría lo que fuera para sostener al euro. La crisis había provocado un estancamiento económico de la zona euro y una tormenta sobre la moneda, pero había logrado su objetivo: transformar la crisis de activos tóxicos de países centroeuropeos en otra de deuda de países mediterráneos. Durante dos años, los países del Sur se habían frito en la crisis de deuda y había recibido severos planes de ajuste que habían provocado diferentes tipos de reacciones sociales, pero no una alternativa. Es bastante hipócrita sorprenderse por la desafección política cuando se limita la capacidad del sufragio porque las opciones se limitan a gestionar el mismo modelo. Por eso, los estímulos no lograron funcionar. No fueron un plan Marshall, sino una acumulación originaria ante la llegada de la economía de plataforma que es más una modificación de las relaciones laborales que un cambio tecnológico.

Es interesante recordar todo lo anterior no para ser mezquinos ahora, sino para entender que todo es política. No fue inevitable ni sentido común. Personas concretas en días concretos tomaron decisiones concretas por motivos concretos siguiendo un modelo concreto, como ya se había hecho en otras partes del mundo. Por lo tanto, todo cambiará mediante la política, aunque el modelo ofrezca el mensaje contrario. Los mensajes sobre el buen pueblo contra las malas élites sólo refuerzan lo que existe porque no ofrecen salida. La desigualdad es la realidad. El eje izquierda-derecha es qué vas a hacer con esa realidad. Si dices que no existe, es que no vas a hacer nada y, si no haces nada, el capital acumula porque ese es el modelo. Todo es política. Organización e ideología."                (Jorge Dioni , La Marea, 29/07/22)

28.7.22

La crisis energética ha recuperado irónicamente los discursos de esos días de 2012, en los que los países de Centroeuropa llamaban despectivamente cerdos (PIGS) a los mediterráneos por las iniciales: Portugal, Italia, Greece y Spain... Han vivido por encima de sus posibilidades, se decía. Se echan la siesta y beben vino mientras nosotros trabajamos. Los cerdos tendrán que volar (o sea, emigrar)... Portugal, España o Italia ahora piden mecanismos de control para que los irresponsables alemanes no gasten más calefacción de la necesaria. es que no han sido previsores. Han vivido por encima de sus posibilidades. Tendrán que desmontar su industria, como nos obligaron para entrar en la CEE... El 21 de marzo de 2009, la Unión Europea decidió la movilización de 50.000 millones para las economías del Este. De nuevo, sin intervención, ni mecanismos de control. Hubo ajustes, pero no hubo un shock. Los países del Sur podrían haber vetado esta partida o haber exigido algo a cambio a los países ahorradores. No sucedió así. En 19 días, la UE había tomado una decisión. Grecia no tendría la misma suerte

 "(...) La crisis energética ha recuperado irónicamente los discursos de esos días de 2012, en los que los países de Centroeuropa llamaban despectivamente cerdos (PIGS) a los mediterráneos por las iniciales: Portugal, Italia, Greece y Spain. Los lugares comunes sobre las costumbres sirvieron para someter a esos países a shocks económicos que se veían como correctivos razonables tras el frívolo dispendio anterior. Los países de Centroeuropa se autodenominaron frugales. Han vivido por encima de sus posibilidades, se decía. Se echan la siesta y beben vino mientras nosotros trabajamos. Los cerdos tendrán que volar, titulaba un reportaje que invitaba a los titulados españoles a emigrar.

 Pero la Tierra es redonda y toda piedra que lanzas hacia otra persona acaba dando la vuelta al planeta y golpeándote en la nunca tarde o temprano. La piedra se llama gas. Portugal, España o Italia están más resguardados que los frugales y esas portadas vuelven para, irónicamente o no, pedir mecanismos de control para que los irresponsables alemanes no gasten más calefacción de la necesaria. No han sido previsores, se dice. Han vivido por encima de sus posibilidades. Tendrán que desmontar su industria, como nos obligaron para entrar en la CEE. Más allá de la ironía, es interesante volver sobre esos años para entender lo que sucedió: el sacrificio deliberado del Sur.

La desaparición del dinero

Los primeros reportajes sobre la crisis subprime estadounidense llegaron durante el verano de 2007 y se referían a las entidades especializadas en la concesión de hipotecas. El tsunami tardó un año en formarse y afectar a todo el sistema financiero anglosajón a través de los productos derivados. Este proceso ha sido explicado muchas veces y lo único interesante es señalar que no fue producto del capitalismo porque ese modelo ha evolucionado al neoliberalismo, donde la producción es un elemento secundario. La industria financiera global, que emplea el sistema de cártel, se basa en la producción de capital, llamada creación de valor, y no es enemiga de lo público, como el liberalismo, porque necesita de sus recursos para mutualizar sus pérdidas periódicas y desarrollar la estructura legal de acuerdos o instituciones supranacionales que le permita proteger sus intereses.

Eso fue lo que sucedió en 2008. La industria financiera había comercializado, entre otros productos, titulizaciones hipotecarias. Cuando esas decenas de miles de estadounidenses dejaron de pagar, comenzó el efecto dominó de las entidades que habían concedido las hipotecas a las que las habían comercializado a través de productos financieros. La crisis de los activos tóxicos afectó primero a EE.UU., donde se llevó a varias entidades antes de que los miembros de la administración, ex trabajadores de esa industria financiera, decidieran mutualizar las pérdidas. Después, casi inmediatamente, a Reino Unido y, después, siguió por los sistemas financieros más globalizados entonces, como Islandia. Por último, a los países ahorradores europeos (Benelux, Alemania o Austria).

El dinero desapareció. Las entidades financieras descubrieron que los apuntes contables que salían en sus ordenadores valían menos que la placa base. En todos esos países, o sistemas regionales, los gobiernos, decidieron mutualizar las pérdidas del sistema financiero a causa de las terribles consecuencias de no hacerlo anunciadas por el propio sistema financiero. Normalmente, a través de organismos, instituciones, consultorías o universidades. Además, entre el dinero desaparecido, había depósitos o pensiones y nadie quería un problema social que se pudiera solucionar poniendo dinero sobre la mesa. Se habló de la refundación del modelo, la recuperación de los controles y el fin de los paraísos fiscales. No se hizo nada.

En Europa, la profundidad del agujero provocó la movilización de mecanismos de rescate que llegaron a alcanzar más de un billón y medio de euros. Se decía que era eso o el caos, pero sin cambiar nada de lo que había provocado el caos. Todo ese dinero se puso en la mesa sin intervención ni mecanismos de control. Se llamó acción combinada, fondo de solidaridad o escudo del euro. Siempre hay que poner un nombre cuqui. En otoño de 2008, cuando los bancos holandeses estaban en quiebra y España, según el consenso generalizado, tenía el mejor sistema financiero de Europa, no había troika, ni memorandos. Entonces, se decía que era un problema común y que debía solucionarse solidariamente.

Los países mediterráneos podían haber pedido la intervención del derrochador Benelux, un grupo de países con un sistema financiero desmesurado. O Austria, un país que había invertido de forma irresponsables en el Este de Europa. También, haber forzado una quita para los ahorradores, relevado presidentes o modificado la constitución. No se hizo porque no hubo voluntad política de hacerlo. Era algo que no le encajaba a nadie; decisiones que pertenecían al grupo de cosas que no se pueden hacer. La mutualización provocó que los problemas del sector privado pasasen al público y, por ejemplo, la deuda alemana pasó del 64,9% del PIB en 2007 al 83,2% del PIB en 2010. Nadie dentro del Eurogrupo planteó entonces intervenciones o poner límites a las cifras.

Bankias alemanas

Merece la pena detenerse en Alemania, un país que tenía más de 2.000 entidades financieras. Además de los grandes bancos, 400 cajas de ahorros, 7 bancos estatales de los länder (Landesbanken), 1.200 de los llamados bancos populares (Volksbanken) y cooperativas (Genossenschaftsbanken). Las 2.000 entidades, captadoras de depósitos y fondos de pensiones, invirtieron en todo tipo de productos: desde cédulas hipotecarias estadounidenses a promociones inmobiliarias en Rumanía; activos tóxicos anglosajones, bálticos o islandeses o deuda pública de toda Europa.

Hubo varias bankias alemanas. Hypo Real Estate fue rescatado con más de 100.000 millones de euros y en 2009 fue nacionalizado en un 90%; el Industriebank (IKB), con 10.000 millones de euros; el Dresdner Bank, segunda entidad del país, quebró y fue absorbido por el Commerzbank, que a su vez recibió un rescate de 100.000 millones. Según un informe del supervisor financiero alemán, filtrado en 2009, los activos tóxicos del país en 2009 eran de 800.000 millones. Las 2.000 entidades alemanas habían financiado fiestas por todo el mundo; de California a Letonia; de Islandia a Canarias. Islandia, por ejemplo, optó por no reconocer la deuda de sus entidades financieras, decisión que provocó todo tipo de amenazas que no se cumplieron. Pero la peor noticia para Alemania llegó del Este.

19 días

El dos de marzo de 2009, nueve países del Este de Europa (Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania) solicitaron mecanismos de ayuda a la UE en una cumbre de urgencia convocada por el presidente checo, Topolanek, el señor que aparecía desnudo en las fotos de la Villa Certosa. Todos estos países habían tenido su propia burbuja financiera e inmobiliaria financiada con dinero centroeuropeo, Austria, Alemania y Benelux, y su economía estaba próxima al colapso. Era la palabra que se usaba. Quizá no nos suena el colapso del Este porque aquí hablábamos de Eta, de las actas de Eta y el caso Faisán. De momento, era una crisis de activos tóxicos.

La agencia de calificación Moody’s lanzó una advertencia: Europa del Este podía arrastrar a parte de la banca centroeuropea, que había concedido en la zona créditos por cerca de 1,5 billones de euros. 220.000 millones de euros, en el caso de Austria, por ejemplo, un 70% del PIB. Todas las monedas habían experimentado fuertes devaluaciones. En menos de un año, la corona checa había perdido un 25,6%; el sloty polaco, un 54,3%; el leu rumano, un 20%; el florín húngaro, un 27%. Pensemos en cómo afectó eso a los préstamos en euros o francos suizos, un modelo habitual en Polonia, Rumanía o Hungría. Este último era uno de los países más tocados y ya había recibido créditos del FMI y de la UE por 20.000 millones de euros para evitar el colapso. En abril de 2009, el Gordon Bajnai encabezó un gobierno tecnocrático. En mayo de 2010, Viktor Orban ganó las elecciones.

El 21 de marzo, la Unión Europea decidió la movilización de 50.000 millones para las economías del Este. De nuevo, sin intervención, ni mecanismos de control. Hubo ajustes, pero no hubo un shock. Los países del Sur podrían haber vetado esta partida o haber exigido algo a cambio a los países ahorradores. No sucedió así. En 19 días, la UE había tomado una decisión. Grecia no tendría la misma suerte. "         (Jorge Dioni ,  La Marea, 28/07/22)

27.6.22

Daniel Bernabé: buscando las causas de que en Andalucía, el mismo partido que comulga firmemente con la doctrina económica que causó la Gran Recesión llegue de nuevo al poder con mayoría absoluta... en el 2008, en el 2010, la gente sufrió, sufrió lo indecible, pero la gran mayoría no se acabó enterando de nada... por todo el mundo crecieron, regados por el miedo, el descontento, la inestabilidad y la ignorancia... y la ultraderecha... Su táctica es siempre la misma, enfrentar a los últimos contra los penúltimos, porque saben que siempre es más fácil odiar a un moro que a Goldman Sachs... llegó un virus y no hubo tiempo ni de echar la vista atrás aunque, seguramente, sin el virus tampoco hubiéramos recordado y aprendido... que todo nuestro sistema descansa sobre la falla tectónica del absurdo y la avidez

 "La ultraderecha es el chantaje democrático para que los defensores radicales de un neoliberalismo en decadencia nos parezcan deseables, útiles y moderados. Así de sencillo. 

Esa es la conclusión que se puede sacar del ambiente tras el resultado de las elecciones andaluzas, donde se experimentó un cierto alivio al ver que la mayoría absoluta de Moreno Bonilla impedía a Vox entrar en el Gobierno regional. Antes de seguir, una apreciación: eso de que los votantes toman decisiones en masa, en este caso votar al PP para frenar a la ultraderecha, no es cierto

 A mí también me gustaría creer en la fábula de que existen conciencias colectivas, pero me puede el materialismo. Salvo en contadas ocasiones en las que la clase trabajadora ha tomado a la historia por los cuernos, las elecciones se deciden por un abanico de aspiraciones y necesidades desde el ámbito individual. De ahí que la izquierda lo tenga siempre tan difícil.

(...) Por si no recuerdan lo que sucedió, (...) en la primera década de este siglo, el sistema financiero era lo más parecido a un tipo puesto hasta arriba de anfetaminas bailando techno sin beber una gota de agua. Hasta que colapsó

 En Estados Unidos, el fin de la separación entre la banca de ahorro y de inversión resultó fatal, porque permitió extender una serie de prácticas de casino a toda la población en aspectos esenciales como la vivienda. Pero antes de eso las cosas funcionaban de otra manera. En la segunda mitad del siglo XX, alguien con trabajo y una cierta estabilidad, que en los momentos de alza del capitalismo de posguerra llegó a ser una parte importante de la población, quería comprar una casa. 

Para eso el banco le prestaba el dinero tomando en prenda la vivienda. Ese dinero se devolvía a lo largo de unos años cobrando un interés. Los bancos ganaban dinero con las hipotecas. Ganaban, de hecho, mucho dinero. Pero quisieron ganar más. 

 Y ahí fue, a finales de los noventa, cuando empezaron a agrupar esas hipotecas en paquetes que se convertían en un producto financiero en el que se invertía, alcanzando un valor propio. Tanto que los bancos empezaron a ganar más dinero con estos productos que con las propias hipotecas en sí mismas. 

La cuestión fue que en unos años las hipotecas confiables, el mercado inmobiliario convencional, se empezó a agotar, no daba más de sí para crear nuevos paquetes con los que seguir ganando dinero. Quizá la opción más lógica hubiera sido parar y seguir obteniendo unos increíbles beneficios. Pero lo lógico nunca tiene cabida en la mente de un banquero con el apetito desatado.

 Lo que hicieron fue, sencillamente, apartar la lógica y fomentar la concesión de nuevas hipotecas en condiciones suicidas. De esta forma, empezaron a existir paquetes de hipotecas con diferente nota, diferente riesgo y diferentes rentabilidades, que eran categorizados por agencias de calificación privadas, en teoría, de gran profesionalidad.

Como la avaricia es una enfermedad que a menudo resulta cercana a la locura, si no era suficiente con ganar dinero con las hipotecas, con ganar aún más dinero con los paquetes financieros de hipotecas, buenas y malas, se crearon nuevos productos para apostar sobre esos paquetes. Así, se podía invertir en otros títulos que, sin comprar ni siquiera participación en estos paquetes, apostaban a futuro si iban a bajar o subir de precio. 

Apostar si, en último término, la precaria Mary MacDonald, y millones de norteamericanos como ella, con un crédito pendiente de miles de dólares con el que pagó sus estudios universitarios, iban a poder hacer frente a la letra de su hipoteca. Como la vivienda se consideraba un valor seguro, que siempre subía de precio, nadie consideró que hubiera peligro en tan demente forma de proceder. 

Salvo por el pequeño detalle de que ese mercado de la vivienda era seguro tan sólo cuando se dedicaba a construir las casas necesarias, no muchas más de las que se necesitaban para abastecer el perturbado negocio financiero. 

 El despropósito fue tal que un puñado de profesionales de las finanzas, los protagonistas de la película, se dieron cuenta de que se podía ganar aún más dinero si se apostaba a futuro contra esos paquetes hipotecarios, por la sencilla razón de que existía una enorme burbuja inmobiliaria, necesaria para mantener el horno encendido de la gran estafa. 

Estafa, sin paliativos, porque las agencias de calificación, en connivencia con los bancos de inversión, pusieron notas de alto valor a paquetes hipotecarios basura. De hecho, en los últimos años del disparate, ya se mezclaban los paquetes, de alta y baja confiabilidad, para crear nuevos productos con los que seguir engordando la saca. 

Especulación, poner un objeto entre dos espejos para multiplicarlo artificialmente mediante su infinito reflejo. Tienes el mismo objeto, pero comercias con su fantasmagoría como si fuera una realidad.

 Y en el año 2007, sucedió. La gente poco a poco dejó de pagar aquellas hipotecas repartidas como caramelos. La estafa aguantó unos meses más, mientras que bancos y agencias de calificación mantenían el engaño, como una tómbola que intenta vender los últimos cupones a los más incautos, sabiendo que se les han acabado los premios, para preparar la huida antes de que se descubra el pastel. Para 2008 todo reventó con gran estruendo

El agujero que aquella brutal engañifa había dejado era de tal magnitud que no sólo hizo entrar en una inédita recesión a la economía estadounidense, sino a todo el planeta, por donde los tentáculos y el veneno de estos productos financieros se habían extendido. Millones de parados, millones de desahuciados, millones de nuevos pobres. Millones de personas sufriendo por la vulgar codicia de cuatro delincuentes con traje y corbata.

 Faltaba aún otra crisis, la del 2010, cuando esos mismos bancos de inversión y esas mismas agencias de calificación decidieron recuperar parte del dinero apostando contra la deuda de los países del sur de Europa, entre ellos el nuestro. 

Desde la UE, antes de decidirse a actuar, nos dijeron que para calmarles teníamos que gastar menos, ser confiables, y recortar nuestra educación, sanidad y demás servicios públicos. La otra parte del dinero estaba garantizada. Nunca les dejamos hundirse del todo, salvo a varias entidades irrecuperables.

 El Estado, o sea, todos, esa misma maquinaria que los teóricos de este pufo habían calificado de inservible, puso el dinero para rescatarlos. Siempre supieron que si se reservaban en exclusiva el manejo de la pasta nunca les dejarían caer. Tocaron las palmas y allí que fuimos, a recoger los platos rotos del gran festín.

 Había otras opciones, unas incluían guillotinas, las otras el control y la nacionalización del sistema financiero, no sólo para evitar que el desastre volviera a suceder, sino para racionalizar la economía y ponerla al servicio de la democracia. Algo se avanzó. En algunos países las fuerzas políticas que apostaban por este control crecieron pero, por lo general, se prefirió atacarlas sin descanso antes que desenmascarar a los artífices de la crisis.

 La gente sufrió, sufrió lo indecible, pero la gran mayoría no se acabó enterando de nada. De hecho, en el mismo país responsable de esta inmundicia económico-moral ganó las elecciones, unos años después, un señor de piel naranja que decía que la culpa de todo la tenían los mexicanos, que venían a quitarles el trabajo. Quiso hasta construir un muro. No fue el único

Por todo el mundo crecieron, regados por el miedo, el descontento, la inestabilidad y la ignorancia, los ultraderechistas. Su táctica es siempre la misma, enfrentar a los últimos contra los penúltimos, porque saben que siempre es más fácil odiar a un moro que a Goldman Sachs.

Y así llegamos al domingo, a Andalucía, donde el mismo partido que comulga firmemente con la doctrina económica que causó la Gran Recesión llega de nuevo al poder con mayoría absoluta. Y los que somos de izquierdas, realmente cualquiera con dos dedos de frente, casi respiramos aliviados porque, al menos, los ultras no han tocado Gobierno esta vez. Se empieza a cerrar el círculo, uno que promete volver a meternos a todos dentro. 

Por eso algunos escribimos, en la medida de nuestras posibilidades, para que nadie olvidara las dos primeras décadas del siglo XXI. Pero llegó un virus y no hubo tiempo ni de echar la vista atrás aunque, seguramente, sin el virus tampoco hubiéramos recordado y aprendido. 

Es más fácil y cómodo pensar que de vez en cuando la cosa se estropea, que de vez en cuando aparecen malos gestores, que asumir que todo nuestro sistema descansa sobre la falla tectónica del absurdo y la avidez. Y que nadie, si los banqueros deciden volver a hacerlo, les va a detener.

Jode y descorazona, ya lo sé. Pero alguien tenía que recordárselo."            (Daniel Bernabé , Info Libre, 21 de junio de 2022)

19.12.19

13.500 millones anuales no entran en nuestras arcas públicas por causa del 'dumping' fiscal de los países del norte...

"Conversación con alto funcionario holandés sobre presupuesto de la zona euro. "Vemos que los países que piden estabilización y mayor dimensión social son los que tienen más desigualdad y menos políticas sociales. Quieren que la EU arregle sus problemas". ¿Qué le respondes a eso?

Es un tuit de este jueves, que introdujo una discusión interesante sobre la cohesión en la UE, pero que tiene un lado molesto, ya que dirige hacia un debate en el que se evita la cuestión previa, aquella que da forma a todo lo demás. 

El hecho es que Países Bajos es uno de los grandes beneficiados del euro, que además practica el 'dumping' fiscal dentro de una Unión que se lo permite, y cuya acción perjudica gravemente a países como España. Obviar esta realidad permite al funcionario holandés, como antes a Dijssembloem, una superioridad altanera e hiriente.

 El asunto podría reformularse de esta manera: probablemente, si dispusiéramos (y hubiéramos dispuesto todos estos años) de los 13.500 millones anuales que no entran en nuestras arcas públicas por causa del 'dumping' fiscal, o si el euro no estuviera pensado para que los países del norte se beneficiasen, el nivel de desigualdad, la cantidad y la dotación de las políticas sociales, nuestra estructura productiva y nuestro nivel de bienestar serían bastante más elevados. 

Si contásemos con las ventajas de estos países, estaríamos mucho mejor. Pasar por alto esto permite todo tipo de explicaciones, algunas más atinadas que otras, pero que no evitan el punto de partida: si la organización europea y el reparto de poder y de recursos fuera otro, hablaríamos de otras cosas. (...)"             (Esteban Hernández, El Confidencial, 13/12/19)


  Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica para España:

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas:


El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

24.10.19

Son los países ganadores del proceso de globalización los que han emprendido una separación del resto de las naciones para seguir siendo ganadores. La hostilidad en Alemania, Países Bajos, Finlandia o Dinamarca, hacia los países del sur europeo repite esa mirada... de cómo se gastaba el dinero en fiestas y mujeres y luego querían que otros pagasen la fiesta... España deja de percibir 11.000 millones en impuestos por la competencia fiscal de esos países...

"El gran viraje político internacional, que suele sintetizarse como el choque entre globalistas y nacionalistas, va más allá de esa simple descripción. Especialmente porque cuando se examinan las tensiones políticas de nuestra época, se suele poner el énfasis en los perdedores de la globalización y en sus esperanzas quebradas, pero lo cierto es que la ruptura está viniendo por arriba y por la derecha.

La separación de los ganadores

Son los países ganadores del proceso de globalización los que han emprendido una separación del orden existente precisamente para seguir siendo los ganadores. Al igual que las élites económicas se alejaron del resto de la sociedad, lo que está ocurriendo ahora reproduce ese movimiento en el plano nacional. El giro de Trump y de EEUU es exactamente esto, la intención de reescribir las reglas para que su país no pierda peso con la irrupción china y consolide una hegemonía que puede declinar; también lo es el Brexit, y la salida del Reino Unido de la UE se ha asentado en la misma retórica que la de las extremas derechas europeas: solos nos irá mejor, este es un país poderoso con enormes posibilidades que está siendo maltratado por socios egoístas y un tanto parasitarios que nos trasladan sus problemas. Separarse es la única opción de volver a ser grandes.

Se aprovechan de nosotros

Ese alejamiento del orden existente se asienta en una serie de argumentos, que se repiten aquí y allá, y que se constituyen en justificaciones obvias de la reorganización. Trump ha impugnado el mundo global porque EEUU ha salido perjudicado: los europeos se aprovechan porque ni pagan parte de la factura militar ni son justos en el comercio, los chinos han utilizado en su beneficio la propiedad intelectual de las empresas americanas y Asia y México se llevan sus trabajos.

Esa visión aparece también en el seno de la UE. La hostilidad en Alemania, Países Bajos, Finlandia o Dinamarca, por citar algunos ejemplos, hacia los países del sur europeo repite esa mirada. Para sus extremas derechas, la UE es una asociación predatoria en la que quienes más tienen, porque se lo han ganado, porque están mejor preparados, son más trabajadores y se han esforzado más, deben perder buena parte de sus recursos para transferirlos a gente que no lo merece, que no es nada aficionada al esfuerzo y al sacrificio, pero sí a gastar y a pretender que otros paguen la cuenta.

 Toda la retórica sobre Grecia en la época de la llegada al gobierno de Tsipras se apoyó en estas ideas, y desde entonces no ha parado de utilizarse. 

Pero no solo por fuerzas extremistas: las negativas de la nueva Liga Hanseática (apoyada por los 'halcones' alemanes) a hablar de todo lo que no sea equilibrio presupuestario, ortodoxia fiscal y demás, parten de esa misma perspectiva.

Hay que insistir en ello, porque es esencial para entender el momento: esas críticas se emiten desde los países que han salido ganando con la UE. Alemania ha sido la gran triunfadora con la creación del euro, pero también los Países Bajos, Luxemburgo o Irlanda, que gracias al 'dumping' fiscal están viviendo mejor a costa del resto de europeos, y justo desde ahí cuestionan al resto.

 Deben recordarse aquellas afirmaciones de Dijssembloem acerca de cómo la gente del sur se gastaba el dinero en fiestas y mujeres y luego querían que otros pagasen la fiesta al hilo de los últimos informes, según los cuales España deja de percibir más de 11.000 millones de euros en impuestos por la competencia fiscal de los países europeos.

La transversalidad

No solo se ha convencido con estas ideas a la parte afortunada de los países ganadores, también a sus perdedores. Las proclamas de Trump o de los 'brexiters' respecto del beneficio que supondrá para los trabajadores nacionales el alejamiento de la globalización han sido recogidas por poblaciones que viven momentos económicos complicados, y que creen que con el control de la migración y con las nuevas reglas comerciales evitarán las deslocalizaciones. 

Ese mensaje de un mejor futuro y de mejores condiciones de vida ha cuajado en distintas clases sociales, también en las que han perdido con la globalización: no solo han girado políticamente EEUU y Reino Unido, sino que se ha convertido, gracias a su transversalidad, en la opción de oposición dominante en Europa.

 Lo cual es también paradójico, porque repiten sobre otros países los argumentos que se aplicaron sobre las clases en declive: no se adaptan, no son capaces de cambiar, no se esfuerzan y se aprovechan de todos los impuestos que pagamos. (...)"                  (Esteban Hernández, El Confidencial, 18/10/19)

22.10.19

Lo que dicta el Eurogrupo ¡es imposible de aceptar, absolutamente inaceptable! Por eso, entre otras muchas cosas, hay una inmensa desconfianza del pueblo hacia ellos.

"(...) El Eurogrupo que manda y ordena sobre las economías europeas, sobre la vida de millones de personas, es, como poco, alegal. 

Sí, nadie sabe cómo se ha creado. Son reuniones de los ministros de Economía de los estados miembros, con el presidente del Banco Central Europeo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios y su propio presidente. No hay ningún control del Parlamento sobre él.

Un desmán antidemocrático monumental. ¿Cómo es posible?

Y lo peor, lo más grave, es que los gobiernos aceptan a pies juntillas lo que dice Europa y la troika. Es verdad que la economía es complicada, que la verdad en esto no es nada simple, pero ¡los gobiernos aceptan con una facilidad…! Durao Barroso trabajó para EE.UU. y Juncker ha hecho de su país un paraíso fiscal, no hay impuestos para Luxemburgo y Europa pierde miles de millones de euros. Lo que dicta el Eurogrupo ¡es imposible de aceptar, absolutamente inaceptable!
Pues los políticos de todos los países lo aceptan.

Por eso, entre otras muchas cosas, hay una inmensa desconfianza del pueblo hacia ellos. Los políticos hoy piensan más en las próximas elecciones que en lo que deben hacer durante sus mandatos de poder. El trabajo de político exige conocimiento y hoy... (...)

Es muy duro ver lo que pasa realmente en esas reuniones del Eurogrupo, ¿quedan esperanzas? 

Creo que sí, creo que hay alguna esperanza porque ahora hay una mujer, Ursula von der Leyen, en la presidencia. Tal vez ella pueda introducir algo de sensibilidad femenina y eso sería esencial. Aunque es verdad que está rodeada de hombres muy machos.

Pero en realidad ¿no son los bancos los que tienen el poder?

La presidencia tendrá el poder o no, pero lo que sí tiene es la palabra, que es una buena parte del poder. Por otro lado, sí, es verdad, los políticos no tienen el poder, lo tienen los bancos. Pero también es muy grave, es un gran problema hoy, que para los políticos lo importante es la economía y no los asuntos sociales.

Para eso deberían estar los partidos de la izquierda ¿no?

El Eurogrupo quiere aplastar a la izquierda y, además, hoy en Europa la izquierda no tiene nada claro hacia dónde tiene que ir. Los cantos y la poesía de la izquierda no valen para nada.

¿Y lo que hizo Varoufakis en esos meses como ministro?

Claro que vale. Yanis Varoufakis es el ejemplo de la resistencia en Europa. Le admiro mucho, admiro a todos los resistentes. Lo que necesitamos es gente como él, nada de héroes, no necesitamos a ningún héroe, necesitamos resistentes. Varoufakis prometió cosas al pueblo y no pudo cumplirlas, así que se fue. Tsipras no resistió, pero se quedó.
Subraya a menudo en la película el desprecio de los países ricos por los del Mediterráneo.
Ellos nos llaman PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España o la traducción de cerdos en inglés). No es un chiste, y seguro que ellos lo creen así. Hay que aceptarlo como es, están los alemanes, los otros y nosotros, esto una boda y por eso supuestamente hay que aceptar.

Parece que hay que repensar y reconstruir Europa y no solo económicamente, ¿lo cree así?

Sin duda. Somos muy americanos en todos nuestros modos de vida. Desde la II Guerra Mundial, la cultura de EE.UU. ha ido invadiéndonos. Y esto es una cosa fundamental que debemos cambiar, no es un ideal europeo. Hay que encontrar una identidad europea, porque a todos nos gusta Europa y sabemos, de una manera inconsciente, que la Unión Europea es buena para el mundo. Es buena si funciona bien, claro.

¿Qué podría hacerse?

Por ejemplo, el plan de Erasmus para estudiantes es perfecto y hay que continuar, pero hay que hacer uno para los agricultores, para que los pueblos se conozcan, hay que ampliarlo mucho. Se trata de conocernos, no de intentar cambiarnos, deberíamos aprender a usar lo positivo de unos y otros. Por eso la excepción cultural en Francia, en Europa, es tan importante.

Habría que contar con los medios de comunicación. Según la película, son títeres de la troika.

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme en todo lo que está ocurriendo en Europa, la crisis, los bancos, la subida de formaciones de ultraderecha, el fascismo está volviendo a Europa de forma muy popular. Tienen una responsabilidad enorme, pero hoy están controlados por el capital. (...)"                    (Entrevista a Costa-Gavras, Público, Begoña Piña, 18/10/19)

7.10.19

¿Hacer realidad la ruptura de Portugal con la austeridad?

"Para muchos en el centro-izquierda europeo, Portugal es una prueba de que es posible salir de la austeridad sin necesidad de una ofensiva "populista" contra Bruselas. Para The Guardian, Portugal se erige hoy como "el faro europeo de la socialdemocracia"; para el nuevo estadista, es "la historia de éxito socialista de Europa". Desde 2015, el gobierno liderado por los socialistas ha sido aclamado por su papel en escapar de la crisis de la deuda soberana, devolviendo a Portugal al crecimiento incluso mientras toma medidas para reducir la pobreza.  (...)

Donde otros países afectados por la austeridad han visto un aumento de las fuerzas euroescépticas o populistas, las encuestas para la votación del domingo sugieren un fortalecimiento de la posición de los socialistas, superando incluso su éxito en las elecciónes de 2015.

Sin embargo, a pesar de todo el triunfalismo que rodea el historial del centro izquierda en el cargo, la diferencia entre Portugal y otros países PIIGS es, en el mejor de los casos, relativa. Sin duda, desde el período más duro de austeridad a principios de la década de 2010, Portugal ha ganado un respiro económico, poniendo fin al ciclo de caída de salarios, menor consumo, aumentos de impuestos y aumento de la deuda. Ayudado por la salida de Europa del peor momento de crisis, Portugal también ha visto un retorno al crecimiento económico.  

Sin embargo (...) el gobierno ha reducido la inversión: en 2016 incluso registró niveles negativos de inversión pública, donde la depreciación de los activos estatales superó el gasto. Esto es lo que Mickaël Correia llamó el "lado oscuro de la historia de éxito económico de Portugal", un cierre histórico de los bolsillos, en el que incluso el retorno al crecimiento se ha sumado al peso económico de la especulación inmobiliaria, el turismo y el empleo precario.  (...)

Antes de la votación del domingo, el cofundador y economista del Bloque de Izquierda, Francisco Louçã, habló con David Broder, de Jacobin, sobre el historial del gobierno en la lucha contra la austeridad, los límites impuestos por la arquitectura de la zona euro y los intentos de la izquierda radical de impulsar un cambio estructural más profundo.
 
DB

En el período de la crisis de la deuda soberana, las instituciones europeas presentaron a los gobiernos de Portugal como un contraejemplo de Syriza. En particular, al observar al gobierno socialista en el cargo desde 2015, Antonio Costa ha enfatizado su credibilidad fiscal y su intento de aliviar los efectos de la crisis. Esto también ha atraído los elogios de los socialistas (PS) del centroizquierda internacional, como un partido que se regeneró sin dejar de ser sólidamente proeuropeo. ¿Es correcto decir que este ha sido un "estudiante modelo" de la UE?

Fl

Portugal, de hecho, se presentó como un contraejemplo al gobierno de Syriza durante los primeros años del programa de austeridad, cuando el gobierno griego intentó primero resistirse a la política económica y social impuesta por (el ministro de finanzas alemán) Wolfgang Schäuble y (canciller) Angela Merkel - y luego capituló, mientras que al mismo tiempo el gobierno de centroderecha en Lisboa cumplió plenamente con la austeridad.

Pero cuando el líder del PS, Antonio Costa, asumió el cargo de primer ministro a fines de 2015, el programa de austeridad liderado por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional) ya no era lo que se podría llamar una norma legal, ya que la intervención oficial de la troika había terminado. A partir de ese momento, la estrategia del nuevo gobierno, condicionada por los acuerdos escritos con los partidos de izquierda, tomó la decisión opuesta y desmanteló algunas de las decisiones de austeridad.

 Por ejemplo, el salario mínimo se incrementó en un 20 por ciento, a pesar de la presión de las autoridades europeas para no hacerlo, alegando que generaría desempleo; en realidad, el desempleo cayó del 13 al 6 por ciento, según cifras oficiales. Por lo tanto, este no era un "estudiante modelo" para las autoridades europeas.

DB

En una entrevista para Jacobin antes de las elecciones de 2015, expresó dudas de que un nuevo gobierno pudiera administrar el país durante cuatro años bajo la presión de la UE, sin una reestructuración de la deuda, dados los efectos de la camisa de fuerza fiscal en la supresión de la inversión y la creación de empleo  (...) 
Sin embargo, hay un cierto crecimiento, impulsado principalmente por el turismo y la especulación inmobiliaria. ¿Qué tipo de reequilibrio de la economía portuguesa implica esto, en beneficio de quién, y qué tan sostenible es?
Florida

Sí, a finales de 2015 todos tenían la impresión de que las autoridades europeas no solo tratarían de oponerse a la política del gobierno (como lo hicieron), sino que también su camisa de fuerza impondría demasiada moderación. Pero las condiciones políticas para tal presión se volvieron muy difíciles. En 2016, la Comisión Europea incluso discutió la posibilidad de imponer sanciones, ya que en el último año bajo el gobierno anterior (2015) hubo una desviación de 0.3 por ciento en la relación déficit / PIB.

La decisión de no proceder ganó con solo un voto, pero tal movimiento hubiera sido imposible, ya que era demasiado escandaloso (Francia nunca había cumplido los mismos criterios, por los que Portugal se arriesgaba a ser sancionado por transgredir) y, después del desastre impuesto Grecia, tener otra situación problemática podría haber sido perjudicial para el discurso oficial europeo.

 Además, las condiciones internacionales se hicieron más favorables para los países periféricos, con el bajo precio del petróleo y una ligera expansión de las importaciones europeas. Combinado con la expansión de la demanda agregada, dados los aumentos en los salarios y las pensiones, esto favoreció cierto crecimiento. Las exportaciones también se expandieron, y no solo el turismo.

En este período, la deuda pública no se reestructuró, pero las tasas de interés muy bajas, incluso negativas, para las emisiones de deuda a mediano plazo redujeron sustancialmente la carga de pagos de Portugal. Aunque esto sigue siendo una fragilidad estructural, y cualquier recesión o ataque especulativo significará más deuda, o más presión política, utilizando la deuda como palanca, este no ha sido el caso en los últimos cuatro años. Creo, como antes, que esta no es una economía sostenible a largo plazo y que, de hecho, debe imponerse una reestructuración de la deuda. Pero para que la izquierda avance de esa reflexión a la capacidad real de cumplirla, primero necesita lograr el equilibrio de fuerzas necesario.

 DB

(...)  ¿podemos realmente decir que las cuestiones de reestructuración de la deuda, el euro y la inversión pública se han vuelto más centrales para el debate público portugués en los últimos cuatro años?

Fl

No, el euro apenas se discute hoy, y la cuestión de la deuda pública se ha convertido en un tema marginal de debate político. Esto se debe a que las tasas de interés son negativas; El programa de flexibilización cuantitativa del BCE (Banco Central Europeo) ha absorbido un tercio de la nueva deuda emitida y, por lo tanto, parte del stock actual de deuda está siendo reemplazado por deuda muy barata.

En 2018, el gobierno de PS acordó firmar un informe detallado con el Bloque de Izquierda, preparado por un grupo técnico, que propuso una reducción de 52 mil millones de euros en el actual stock de deuda institucionalizada. Esta fue una reestructuración que se impuso al BCE y a los Fondos Europeos. Pero luego esto fue rechazado por el PS.

 DB

(...) ¿podemos realmente decir que las cuestiones de reestructuración de la deuda, el euro y la inversión pública se han vuelto más centrales para el debate público portugués en los últimos cuatro años?
Florida

No, el euro apenas se discute hoy, y la cuestión de la deuda pública se ha convertido en un tema marginal de debate político. Esto se debe a que las tasas de interés son negativas; El programa de flexibilización cuantitativa del BCE (Banco Central Europeo) ha absorbido un tercio de la nueva deuda emitida y, por lo tanto, parte del stock actual de deuda está siendo reemplazado por deuda muy barata.

En 2018, el gobierno de PS acordó firmar un informe detallado con el Bloque de Izquierda, preparado por un grupo técnico, que propuso una reducción de 52 mil millones de euros en el actual stock de deuda institucionalizada. Esta fue una reestructuración que se impuso al BCE y a los Fondos Europeos. Pero luego esto fue rechazado por el PS.

 DB

(...) Mirando a la izquierda europea más amplia, incluso iniciativas como las "conferencias para el Plan B" no han producido ningún proyecto único para reformar o dividir el euro. ¿Ha pasado la ventana de oportunidad para el desafío de la izquierda a la arquitectura del euro?

Fl

No veo ninguna controversia aquí, pero tal vez te refieres a un par de artículos publicados en la prensa de derecha sobre el tema. No hay contradicción: los documentos oficiales del Bloque de Izquierda no proponen abandonar el euro, pero establecen muy claramente que si en cualquier circunstancia se imponen nuevas medidas de austeridad por el euro, o por las autoridades europeas, entonces la partida debe ser un opción.

Eso es exactamente lo que repitieron Marisa y Catarina, y es por eso que el Bloque de Izquierda propone rechazar el Tratado de Presupuesto y abandonar la Unión Bancaria. Mi opinión personal es algo diferente: prefiero presentar inmediatamente un plan para abandonar el euro. De hecho, publiqué dicho plan en un libro, (The Solution - a New Escudo) con mi colega João Ferreira do Amaral.

 Pero tiene razón: las iniciativas europeas que desafían la austeridad no fueron lo suficientemente fuertes o persistentes como para atacar la arquitectura del euro. Además, los partidos de izquierda de Europa, en general, se han debilitado en lugar de fortalecerse en los últimos años. Hoy no existe convergencia ni instrumento europeo de cooperación efectiva entre los partidos y movimientos populares y de izquierda.

 DB

Como observa en una columna reciente, las inyecciones esporádicas de liquidez parecen estar mal equipadas para promover una recuperación económica general, y de hecho, este también es un instrumento poco vulnerable al control democrático. Usted afirma que la alternativa radica en impulsar la demanda interna a través de aumentos salariales. Entonces, ¿qué se puede hacer para fortalecer el poder de negociación de los trabajadores? Al analizar disputas como la ley laboral o las recientes huelgas de enfermeras, ¿cómo evaluaría el historial de los socialistas a este respecto, y hasta qué punto el Bloque de Izquierda ha podido ejercer influencia para apoyar estas acciones?

Fl

Hubo una recuperación de los salarios y las pensiones, ya que se eliminaron muchos aumentos de impuestos, se aumentó el salario mínimo y la mayoría de las pensiones. También se tomaron otras medidas importantes que actuaron como un aumento salarial indirecto: por ejemplo, un precio de la electricidad social (con facturas reducidas para familias de bajos ingresos), boletos de transporte público mucho más baratos, libros gratuitos para todos los estudiantes hasta la edad de dieciocho años, y protección social para niños. Este fue el resultado de la influencia de la izquierda sobre el gobierno.

Por el contrario, el conflicto sobre la ley laboral ha sido una de las diferencias cruciales entre el gobierno y los partidos de izquierda en los últimos meses. Mientras hablamos, el Tribunal Constitucional está examinando la norma más importante dentro de esta ley: la extensión de un "período experimental" en los contratos de los trabajadores, que abarca sus primeros seis meses de empleo.

DB

En cuanto a las elecciones de este domingo, ¿cuál sería un buen resultado para el Bloque de Izquierda y qué condiciones impondría para apoyar a un gobierno socialista, si no gana la mayoría?

Fl

El PS será el partido más grande, pero probablemente no tendrá mayoría en el Parlamento. Hay pruebas contundentes de que el PS intentará evitar cualquier tipo de negociación con la izquierda. De hecho, su campaña electoral ha sido amargamente dirigida contra el Bloque de Izquierda, mucho más que contra el principal partido de derecha (los socialdemócratas, PSD). También es notable que la campaña de PS no se haya dirigido contra los comunistas. Es probable que pierdan algo de terreno, pero al menos el gobierno de PS puede considerarlos un socio no amenazante.

Para el Bloque de Izquierda, un buen resultado sería asegurar una mayor influencia popular y electoral que la que logró en 2015 y evitar una mayoría absoluta para el PS. Eso proporcionaría el mejor escenario para luchar por un nuevo aumento en el salario mínimo y en las pensiones, proponer medidas concretas para un programa de vivienda y el sistema nacional de salud, una nueva ola de inversión pública en transporte urbano para reducir las emisiones, y la nacionalización de la oficina de correos, por ejemplo. Sin embargo, es bastante inverosímil que el PS acepte negociar estas medidas, y aún menos para aplicarlas."                  


(Entrevista a Francisco Louçwa, David Broder, JACOBIN, 05/10/19. Traducción google)


 Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro: 
 En Italia recurren a los mini-bot:
 
 Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html