Mostrando entradas con la etiqueta f. Rearme. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta f. Rearme. Mostrar todas las entradas

9.9.26

Europa necesita urgentemente restablecer el acceso al petróleo y al gas rusos. Los precios del gas son altos —como bien saben todos los consumidores de energía del Reino Unido— y las reservas de gas alemanas se encuentran en mínimos históricos para septiembre... La industria manufacturera alemana ya sufrió una pérdida del 15,2% en la industria manufacturera de alto consumo energético (incluidos los productos petroquímicos, químicos, metales, vidrio/cerámica/piedra, papel, aceite mineral, etc.)... Europa Occidental puede recuperar el acceso a los hidrocarburos rusos aceptando una paz negociada en Ucrania... La idea de que las fronteras de un Estado ucraniano, que nunca existió en la historia hasta 1991, sean tan intocables que no puedan modificarse para evitar la Tercera Guerra Mundial, es absurda... La idea de que se deba librar una guerra nuclear por la alcaldía de Lugansk tiene tan poco apoyo público que la rusofobia está siendo alimentada con ahínco por los gobiernos occidentales y la propia UE. El último episodio es la historia del supuesto ataque al aeropuerto de Leipzig... el verdadero escándalo reside en que había aviones ucranianos en Leipzig cargados de armas alemanas para matar rusos, y no en que un dron de juguete supuestamente intentara detenerlos... Como primer paso para esta guerra, debemos recortar el gasto en sanidad y asistencia social para destinar billones más a los fabricantes de armas y preparar a nuestros hijos para el servicio militar obligatorio , para que mueran en el campo de batalla. Perdonadme si no estoy convencido (Craig Murray, ex-embajador inglés)

 "Europa necesita urgentemente restablecer el acceso al petróleo y al gas rusos. Los precios del gas son altos —como bien saben todos los consumidores de energía del Reino Unido— y las reservas de gas alemanas se encuentran en mínimos históricos para septiembre. La producción del Golfo Pérsico está degradada, el suministro se ha interrumpido y su estabilidad estratégica a largo plazo se ha visto comprometida.

La industria manufacturera alemana ya sufrió una pérdida de producción del 9,5% entre 2022 y 2026 tras el cierre del suministro de gas ruso, con una pérdida del 15,2% en la industria manufacturera de alto consumo energético (incluidos los productos petroquímicos, químicos, metales, vidrio/cerámica/piedra, papel, aceite mineral, etc.).

Europa Occidental puede recuperar el acceso a los hidrocarburos rusos aceptando una paz negociada en Ucrania o intentando un cambio de régimen en Rusia. La clase política europea, evidentemente, ha decidido apostar fuerte por el cambio de régimen.

Por supuesto, sería mucho más fácil y seguro resolver el conflicto ucraniano. Podemos identificar las siguientes razones por las que la “élite” política europea no está optando por ese camino:

  • Pérdida de prestigio y capital político por parte de los líderes en el poder que se han volcado por completo en el conflicto con Rusia: von der Leyen, Kallas, Merz, Rutte, Stubb, etc.
  • Odio generacional, familiar y nacional hacia Rusia por parte de quienes querían revertir la Segunda Guerra Mundial en Europa del Este: von der Leyen, Kallas, Merz, Stubb, etc.
  • Profundos intereses comunes entre el personal político y el complejo militar-industrial.

Cabe señalar que ninguno de estos motivos tiene nada que ver con el bienestar de su pueblo, y mucho menos con la “democracia”. Me resulta muy difícil imaginar alguna ocasión en la que un impulso hacia la guerra haya tenido tan poco fundamento.

Consideremos lo siguiente: el Reino Unido, al igual que muchos países occidentales, está suministrando abiertamente a Ucrania misiles de largo alcance , planos de fabricación para dichos misiles y personal para su mantenimiento, a sabiendas de que Ucrania está utilizando esos misiles en un intento de devastar la infraestructura civil en el interior de Rusia, causando la muerte de muchos civiles rusos en el proceso.

Sin embargo, tanto los políticos como los medios de comunicación nos repiten constantemente que Rusia representa una amenaza para el Reino Unido, cuando, evidentemente, ocurre todo lo contrario. Hasta este año, en trescientos años de historia, Rusia jamás había tenido planes de invadir u ocupar el Reino Unido, mientras que el Reino Unido invadió Rusia en 1854 y 1917. Supongo que, dada la vergonzosa beligerancia de nuestro gobierno, los rusos están trabajando actualmente en planes defensivos contra el Reino Unido.

La idea de que las fronteras de un Estado ucraniano, que nunca existió en la historia hasta 1991, sean tan intocables que no puedan modificarse para evitar la Tercera Guerra Mundial, es absurda. Siempre fueron únicamente fronteras internas soviéticas. Ucrania es una nacionalidad nueva, pero los ucranianos tienen derecho a un Estado si así lo desean. Lo que no tienen derecho a hacer es insistir en las antiguas fronteras soviéticas, cuando:

  • Cerraron escuelas, universidades, librerías, teatros, cines, bibliotecas, jardines de infancia, bancos e iglesias rusas.
  • Prohibieron el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Partido de Izquierda, otros once partidos y ocho sindicatos.
  • Continuó con la glorificación sistemática de figuras nazis y genocidas del pasado de Ucrania, lo que provocó el distanciamiento de Polonia.

La idea de que se deba librar una guerra nuclear por la alcaldía de Lugansk tiene tan poco apoyo público que la rusofobia está siendo alimentada con ahínco por los gobiernos occidentales y la propia UE. El último episodio es la historia, extraordinariamente endeble, del supuesto ataque al aeropuerto de Leipzig. Ayer se produjo una increíble serie de declaraciones coordinadas de líderes de Europa Occidental, en las que todos afirmaban que las pruebas apuntaban claramente a un «ataque híbrido» por parte de Rusia.

https://x.com/john_laughland/status/2095059081329352921?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2095059081329352921%7Ctwgr%5E3dfa0d36211044738abf4ef15f7e78c25ff59b4c%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.craigmurray.org.uk%2Farchives%2F2026%2F09%2Fnonsense-drones-and-novichok%2F

Todo ello sin aportar prueba alguna.

El Estado alemán, por supuesto, tiene antecedentes con este tipo de operaciones de falsa bandera. La noche del 31 de agosto al 1 de septiembre de 1939, orquestó ataques de falsa bandera por parte de las fuerzas polacas contra el puesto fronterizo alemán de Gliwice (Gleiwitz) y otros lugares. Los cadáveres de prisioneros políticos asesinados fueron vestidos con uniformes polacos y esparcidos por el lugar. Se transmitió un comunicado de radio en polaco. Este «ataque» sirvió de pretexto para la invasión alemana de Polonia al día siguiente.

El supuesto ataque ruso contra el aeropuerto de Leipzig-Halle tuvo lugar el 4 de agosto, pero la atribución, cuidadosamente coordinada, a Rusia, con declaraciones idénticas de todas las potencias de Europa occidental, no se produjo hasta el 1 de septiembre. He visto indicios de que esto se debió deliberadamente al aniversario de Gliwice. Me parece improbable, y sin embargo, resulta muy curioso que no se haya evitado al menos la fecha de la que quizás sea la operación de falsa bandera más famosa de la historia —llevada a cabo por el mismo Estado—, cuando la fecha era tan obviamente elegida voluntariamente para un ataque que tuvo lugar cuatro semanas antes.

Si dejamos de lado por un momento la lógica de los belicistas, el verdadero escándalo reside en que había aviones ucranianos en Leipzig cargados de armas alemanas para matar rusos, y no en que un dron de juguete supuestamente intentara detenerlos.

Que nos digan que se trata de un ataque ruso, precisamente los mismos matones que nos mintieron diciéndonos que fue Rusia quien voló el gasoducto Nord Stream, pone a prueba no solo la credulidad del público, sino también su paciencia.

En el Reino Unido, los promotores de la rusofobia, incluidos ministros del gobierno, recurren repetidamente a la ridícula historia del «Novichok ruso en Salisbury» para explicar por qué deberíamos prepararnos para la guerra con Rusia.

Nadie se ha dignado siquiera a responder al análisis de la versión oficial que publiqué en mi artículo «Puro: Diez puntos que simplemente no creo». Ahora puedo añadir un punto que desconocía en aquel momento, gracias a Tim Norman y su cobertura de la investigación Sturgess. El uso de una investigación judicial para determinar la causa oficial de una muerte, en lugar de un juzgado de instrucción, que existe específicamente para ese fin, casi siempre es un indicio de encubrimiento gubernamental; véase también la investigación Hutton y el asesinato de David Kelly.

Pero algo que sí recibió la investigación fue el informe toxicológico sobre Dawn Sturgess del laboratorio central de toxicología del NHS en Birmingham. Esto es lo que se encontró en la sangre de Dawn Sturgess.

Cabe destacar que también se encontró fentanilo, pero este se eliminó de la lista presentada a la investigación, ya que se le había administrado en el hospital. Esto no significa, por supuesto, que ya tuviera o no fentanilo en la sangre. Lo que sí se encontró con certeza fue cocaína, un opioide sintético administrado por el Servicio Nacional de Salud (NHS) a adictos a la heroína, ginebra con tónica, dos antidepresivos diferentes y pastillas para dormir.

Lo que no tienen es Novichok. La idea de que el laboratorio central de toxicología del NHS no pueda detectar la intoxicación por organofosforados, o que no la estuviera analizando en la sangre de alguien en Salisbury cuando todos los medios de comunicación ya hablaban de Novichok, es un completo disparate.

Únicamente el laboratorio del Ministerio de Defensa en Porton Down afirmó haber encontrado novichok, y controló las muestras que obtuvo la OPAQ (una institución igualmente corrupta ).

Dawn Sturgess era una mujer frágil, con un historial conocido de adicción a las drogas. La combinación de sustancias en su torrente sanguíneo podía ser mortal para cualquiera, dependiendo, por supuesto, de las cantidades. Lo sorprendente es que el patólogo forense declaró que no se le habían facilitado las cantidades ni las concentraciones de dichas sustancias. Por lo tanto, no estaba en condiciones de afirmar que no la hubieran matado.

Esto es increíble. No existe un informe toxicológico que no cuantifique las concentraciones. De lo contrario, la información carece de sentido clínico. He hablado con tres médicos, dos enfermeras y un alto funcionario del NHS. Todos coinciden en que es imposible que el informe toxicológico no incluya cuantificaciones. Supongo que el patólogo no mintió, así que deben haber sido borrados deliberadamente. Solo el gobierno puede hacer eso, y el motivo obvio es encubrir la verdadera causa de la muerte.

Seamos realistas: a partir de esa lista de sustancias en su sangre, la causa real de la muerte es extremadamente obvia.

La gran debilidad estructural de la investigación radicaba en que nadie se había preocupado por cuestionar la versión oficial. El único representante no gubernamental era Michael Mansfield, quien representaba a la familia de Dawn Sturgess, y su cometido era argumentar que Dawn Sturgess no era drogadicta. Esa versión de los hechos —lamento decirlo, completamente falsa— encajaba con la historia que tanto el gobierno como la familia de Sturgess querían presentar.

Me entristece profundamente tener que relatar detalles desagradables sobre una mujer fallecida que fue víctima de las circunstancias, para poder decir la verdad, pero uno no tiene cocaína ni buprenorfina en la sangre por accidente. Por lo tanto, presenciamos la farsa de la policía disculpándose en la investigación por haber llamado drogadicta a Dawn Sturgess.

Así pues, tenemos el supuesto ataque con Novichok en Salisbury, que no causó ninguna muerte, y un dron explosivo, o posiblemente dos, en Leipzig que no explotaron. Para contrarrestar esta enorme amenaza, necesitamos empujar a todo un continente a la guerra nuclear. Como primer paso, debemos recortar el gasto en sanidad y asistencia social para destinar billones más a los fabricantes de armas y preparar a nuestros hijos para el servicio militar obligatorio , para que mueran en el campo de batalla.

Perdonadme si no estoy convencido."

(Craig Murray , blog, 03/09/26, traducción Gaceta Crítica) 

8.9.26

Islandia hizo bien en decir «no». Convertirse en miembro de la UE habría sido una mala idea hace veinte o treinta años, pero lo sería aún más ahora que la maquinaria oligárquica del bloque se ha transformado en una auténtica máquina de guerra. La UE ha puesto en marcha un programa de rearme... Manfred Weber, líder del grupo más numeroso del Parlamento Europeo, habla abiertamente de 7 billones de dólares en gasto militar europeo durante la próxima década, e insiste en que este refuerzo debe fijarse de tal manera que, según sus propias palabras, ningún futuro Gobierno pueda revertirlo... El Financial Times dijo en voz alta lo que normalmente se calla: Europa debe recortar su estado del bienestar para construir un estado bélico. Se podría objetar que Islandia ya pertenece a la OTAN y que, en cualquier caso, no puede evitar este destino. Pero Islandia forma parte de la alianza desde 1949 y sigue sin tener un ejército permanente... La OTAN dispone de pocos medios para obligar realmente a un país a acatar sus dictados. La adhesión a la UE es otra cuestión. Implica ceder el control total de su economía... y además, se pedía a los islandeses que cedieran a Bruselas el control sobre sus pesquerías, su agricultura y su política comercial y que adoptaran el euro (Thomas Fazi)

"He escrito para Compact sobre por qué los islandeses rechazaron la propuesta de su Gobierno de reabrir las negociaciones de adhesión a la UE —y por qué eso es una gran noticia para Islandia. También se publicó una versión ligeramente diferente en la revista alemana NachDenkSeiten. A continuación, un extracto:

Se pedía a los islandeses que cedieran a Bruselas el control sobre sus pesquerías, su agricultura y su política comercial y —dado que ningún Estado que se haya adherido tras el Tratado de Maastricht cuenta con la cláusula de exclusión voluntaria de Dinamarca— que aceptaran, en principio, adoptar el euro. Suecia ha demostrado que esta obligación puede aplazarse de forma más o menos indefinida, pero un aplazamiento indefinido a merced de las instituciones no es lo mismo que un derecho de rechazo.

Además de un escaño en la mesa —para ser exactos, seis escaños de los 720 del Parlamento Europeo y una voz entre las veintiocho del Consejo—, Islandia habría obtenido (posiblemente) importaciones ligeramente más baratas y un poco más de turismo, al tiempo que se convertiría en contribuyente neto al presupuesto de la UE.

Pero el problema más profundo del argumento pro-UE es que trata al bloque como si no fuera más que un acuerdo comercial a gran escala —un conjunto de normas técnicas que regulan el etiquetado de la mermelada y el tamaño de las frutas, al que la adhesión simplemente añadiría un voto—. Pero la Unión Europea es mucho más que eso: es una megamáquina política, institucional e ideológica, y su poder sobre los Estados miembros va mucho más allá del porcentaje de directivas transpuestas. Como vimos tras la crisis financiera, los países que se adhieren adoptan, en la práctica, una «constitución económica» que los vincula a un marco neoliberal aplicado sin piedad y que ningún voto democrático puede anular. Esto resulta especialmente evidente en el caso de los países de la zona del euro.

[…]

De hecho, esta nación insular ya ha expuesto el argumento en contra de la adhesión a la UE mejor de lo que podría hacerlo cualquier artículo. Cuando estalló la crisis financiera en 2008, Islandia se vio más afectada que casi cualquier otro país de Europa. El noventa por ciento de su sistema bancario se derrumbó. Sin embargo, se recuperó más rápido y mejor que prácticamente todos ellos. ¿Por qué? Porque contaba con algo a lo que los países de la zona del euro habían renunciado: la soberanía. Islandia pudo dejar que su moneda se ajustara; pudo permitir que sus bancos quiebren en lugar de verse obligada por el Banco Central Europeo a rescatarlos a costa de sus ciudadanos; pudo imponer controles de capital por su propia autoridad y levantarlos según su propio calendario —lo cual hizo, por completo, solo en 2017—. También pudo preguntar a su propio pueblo qué quería: en los referéndums sobre Icesave de 2010 y 2011, los islandeses se negaron a asumir las deudas privadas de los banqueros en quiebra.

Compárenlo con el destino de Grecia, Irlanda, Portugal y mi propio país, Italia: países que, atrapados en la zona del euro, se vieron sometidos a años de austeridad implacable, desempleo masivo y devastación social, administrados por tecnócratas no elegidos en Bruselas y Fráncfort. Islandia capeó el temporal porque era un país mucho más libre. Esa fue la lección de 2008, y hoy sigue siendo más cierta que nunca.

[…]

Convertirse en miembro de la UE habría sido una mala idea hace veinte o treinta años, pero ahora sería aún peor. Hoy en día, la maquinaria oligárquica del bloque —la austeridad, la tecnocracia, el desprecio por la democracia— se ha transformado en una auténtica máquina de guerra. La UE ha puesto en marcha un programa de rearme de 927 millones de dólares, «ReArm Europe», rebautizado apresuradamente como «Readiness 2030», que se suma a los compromisos nacionales acordados en la cumbre de la OTAN en La Haya para aumentar el gasto militar hasta el 5 % del PIB. Manfred Weber, líder del grupo más numeroso del Parlamento Europeo, habla abiertamente de 7 billones de dólares en gasto militar europeo durante la próxima década, e insiste en que este refuerzo debe fijarse de tal manera que, según sus propias palabras, ningún futuro Gobierno pueda revertirlo.

¿Cómo se financiará todo esto? El Financial Times dijo en voz alta lo que normalmente se calla: Europa debe recortar su estado del bienestar para construir un estado bélico. Se podría objetar que Islandia ya pertenece a la OTAN y que, en cualquier caso, no puede evitar este destino. Pero Islandia forma parte de la alianza desde 1949 y sigue sin tener un ejército permanente: setenta y siete años de pertenencia a la alianza, ni un solo soldado islandés. La OTAN dispone de pocos medios para obligar realmente a un país a acatar sus dictados. La adhesión a la UE es otra cuestión. Implica ceder el control total de su economía a lo que, en la práctica, se ha convertido en el brazo político de la OTAN —uno que utilizará todas las herramientas a su alcance para que los Estados miembros se ajusten a la estrategia UE-OTAN.

Lea el artículo completo aquí. " 

(Thomas Fazi , blog, 02/09/26, traducción Salvador L. Arnal) 

2.9.26

El Incidente de Leipzig tiene todas las características de ser de 'falsa bandera'... Alemania culpó a Rusia por el incidente, cuando se encontró un dron cargado con explosivos en la pista de aterrizaje en proximidad a aviones de carga ucranianos... Sería llevado a cabo para justificar la evolución de la economía alemana hacia la guerra, distraer de los problemas resultantes y legitimar una futura escalada seria contra Rusia... Se supone que el público debe creer que los operadores de drones más hábiles del mundo dejaron un dron en la pista, tuvieron mala suerte cuando otro no explotó tras golpear un avión de carga que aterrizaba, y dejaron otro cerca. Eso es difícil de creer... algo similar sucedió el otoño pasado, cuando drones desconocidos obligaron a los principales aeropuertos de Escandinavia a suspender temporalmente todos los vuelos. Zelensky culpó a Rusia y pidió el cierre de los estrechos daneses a su navegación. Al igual que con el incidente de Leipzig, nunca se compartieron pruebas que respaldaran esa afirmación, pero sirvió como precedente para culpar a Rusia de misteriosos incidentes relacionados con drones en Europa con el fin de justificar más escaladas en su contra... Alemania se remilitariza rápidamente en pos de su objetivo de comandar el ejército más grande de Europa. Sin embargo, esto ha resultado impopular entre los votantes, de ahí la necesidad de justificarlo a través del incidente de Leipzig... sería mejor para Alemania evitar la escalada, tal como finalmente hicieron los estados escandinavos (Andrew Korybko)... Incluso si Rusia estuviera detrás, un dron que no ha causado ningún daño no es motivo para avivar una escalada extremadamente peligrosa que podría acabar en una guerra con Rusia, que costaría la vida a millones de personas. Lo extraño es que los drones atribuidos a Rusia nunca explotan, mientras que el único ataque que tuvo como consecuencia destrucciones masivas en detrimento de nuestro país, el atentado terrorista contra Nord Stream, no partió de Rusia, sino de Ucrania (Sahra Wagenknecht)

Sahra Wagenknecht @SWagenknecht

Incluso si Rusia estuviera detrás, un dron que no ha causado ningún daño no es motivo para avivar una escalada extremadamente peligrosa que podría acabar en una guerra con Rusia, que costaría la vida a millones de personas. 

Lo extraño es que los drones atribuidos a Rusia nunca explotan, mientras que el único ataque que tuvo como consecuencia destrucciones masivas en detrimento de nuestro país, el atentado terrorista contra Nord Stream, no partió de Rusia, sino de Ucrania, y aquí una reacción del gobierno federal se hace esperar hasta hoy. Merz nos lleva cada vez más cerca de una guerra con Rusia.

8:47 a. m. · 2 sept. 2026 ·291,1 mil Visualizaciones


"El Incidente de Leipzig Tiene Todas las Características de una Bandera Falsa

Alemania culpó a Rusia por el incidente del mes pasado en Leipzig, cuando se encontró un dron cargado con explosivos en la pista de aterrizaje en proximidad a aviones de carga ucranianos, otro supuestamente chocó contra un avión de carga separado mientras intentaba aterrizar pero no logró explotar, y un tercero fue encontrado más tarde cerca de las instalaciones. Putin condenó su afirmación, compartió su opinión de que era una bandera falsa debido a que ellos plantaron pruebas, y especuló que el motivo era distraer de los problemas internos mediante la siembra de miedo sobre Rusia.

Si bien los escépticos podrían poner los ojos en blanco, el incidente de Leipzig tiene todas las características de una bandera falsa. Para empezar, Alemania está insinuando una incompetencia caricaturesca por parte de Rusia. Se supone que el público debe creer que los operadores de drones más hábiles del mundo, a quienes se les encomendó lo que habría sido el ataque de Guerra Híbrida más sensacional contra la OTAN jamás realizado, dejaron un dron en la pista, tuvieron mala suerte cuando otro no explotó tras golpear un avión de carga que aterrizaba, y dejaron otro cerca. Eso es difícil de creer.

El segundo punto a favor de la hipótesis de Putin es que algo similar sucedió el otoño pasado, cuando drones desconocidos obligaron a los principales aeropuertos de Escandinavia a suspender temporalmente todos los vuelos. Zelensky, como era predecible, culpó a Rusia y pidió el cierre de los estrechos daneses a su navegación. Al igual que con el incidente de Leipzig, nunca se compartieron pruebas que respaldaran esa afirmación, pero sirvió como precedente para culpar a Rusia de misteriosos incidentes relacionados con drones en Europa con el fin de justificar más escaladas en su contra.

Y finalmente, aunque la escalada propuesta por Zelensky nunca llegó a concretarse (muy probablemente para evitar una guerra caliente entre la OTAN y Rusia), algún tipo de escalada podría seguir al incidente de Leipzig. A finales de agosto se argumentó aquí que la OTAN esperaría obtener más ganancias de una escalada seria con Rusia que lo contrario, lo que podría tomar la forma de reanudar la fallida campaña de drones del verano contra Rusia a gran escala de manera indefinida en pos de su desindustrialización y desmilitarización. Eso podría intentarse el próximo año.

Los observadores deben recordar que Alemania, que ahora es el segundo patrocinador militar más importante de Ucrania detrás de Estados Unidos, llegó a un acuerdo en primavera para desarrollar las capacidades de ataque profundo de Ucrania. Su economía también se está poniendo en pie de guerra mientras Alemania se remilitariza rápidamente en pos de su objetivo de comandar el ejército más grande de Europa, anticipándose a la predicción de la UE de una posible guerra con Rusia alrededor de 2030. Sin embargo, esto ha resultado impopular entre los votantes, de ahí la necesidad de justificarlo a través del incidente de Leipzig.

Para resumir la explicación de la hipótesis de la bandera falsa de Putin, el susto de los drones rusos en Escandinavia el otoño pasado sirvió como pretexto para culpar al Kremlin por futuros incidentes de este tipo sin pruebas, lo que Alemania ha hecho ahora con el de Leipzig. Sin embargo, la narrativa de la incompetencia de los operadores de drones rusos es difícil de creer, pero aún así se está impulsando para justificar la evolución de la economía alemana hacia un pie de guerra, distraer de los problemas resultantes y legitimar una futura escalada seria contra Rusia.

Como se escribió, esto podría tomar la forma de reanudar la fallida campaña de drones del verano contra Rusia a gran escala de manera indefinida en pos de su desindustrialización y desmilitarización, pero eso corre el riesgo de cruzar el umbral nuclear de Rusia según su doctrina actualizada. Como mínimo, Putin volvería a "escalar para desescalar" moderadamente contra Ucrania, pero siempre existe la posibilidad de que todo se salga de control. Por lo tanto, sería mejor para Alemania evitar la escalada, tal como finalmente hicieron los estados escandinavos.

(Andrew Korybko , blog, 02/09/26, traducción Deepseek)

23.8.26

Extraordinario fracaso del reclutamiento en Alemania de cara a una posible guerra contra la Rusia de Putin. Aunque la convocatoria, si queremos llamarla así, se envió a cientos de miles de ciudadanos alemanes, solo quinientos han respondido al llamamiento... la incesante propaganda belicista movilizada en estos meses no han producido los resultados deseados por los imbatibles eurofilos de las brumas de Bruselas. Estos se han esforzado por todos los medios para orientar a la opinión pública, ampliamente manipulada, de modo que deseara la guerra y estuviera incluso dispuesta a sacrificarse en primera persona para llevarla a cabo. Esto significa que, a fin de cuentas, los europeos no quieren la guerra y no están dispuestos a sacrificarse por los valores sagrados de la Unión Europea... se ha producido ya un auténtico abismo que separa los deseos del bloque oligárquico neoliberal, firmemente al mando, y las masas populares nacionales europeas (Diego Fusaro)

" Extraordinario fracaso del reclutamiento en Alemania

Alemania ha registrado un estrepitoso fracaso en su proyecto de reclutamiento de cara a una posible guerra contra la Rusia de Putin. Aunque la convocatoria, si queremos llamarla así, se envió a cientos de miles de ciudadanos alemanes, solo quinientos han respondido al llamamiento. Una cifra decididamente y sin lugar a dudas baja. Evidentemente, se trata de una derrota flagrante de los lamentables sueños bélicos de la Unión Europea y, en este caso, del canciller alemán Merz. 

Las llamadas manifestaciones a favor del rearme y la incesante propaganda belicista movilizada en estos meses no han producido los resultados deseados por los imbatibles eurofilos de las brumas de Bruselas. Estos se han esforzado por todos los medios para orientar a la opinión pública, ampliamente manipulada, de modo que deseara la guerra y estuviera incluso dispuesta a sacrificarse en primera persona para llevarla a cabo. Esto significa que, a fin de cuentas, los europeos no quieren la guerra y no están dispuestos a sacrificarse por los valores sagrados de la Unión Europea, es decir, por el spread y por el Pacto Fiscal, por el arcoíris y por la schwa.

 Además, este asunto corrobora una vez más una tesis que venimos defendiendo desde hace tiempo: se ha producido ya un auténtico abismo que separa los deseos del bloque oligárquico neoliberal, firmemente al mando, y las masas populares nacionales europeas, es decir, el pueblo de los abismos que, aplastado bajo el talón de hierro, sufre pasivamente las decisiones que la plutocracia neoliberal toma en su exclusivo beneficio."

(Diego Fusaro, blog, 23/08/26, traducción DEEPL) 

22.8.26

El orden mundial de la hegemonía liberal posterior a la Guerra Fría presentaba la hegemonía colectiva de Occidente como una «fuerza del bien» que, supuestamente, promovía los valores democráticos liberales... Occidente dominaría a perpetuidad, y ello redundaría en beneficio de toda la humanidad. En cambio, se encuentra presidiendo una era que pone fin a 500 años de dominio occidental.¿Cuál es la respuesta previsible de la antigua potencia hegemónica? La respuesta previsible será una guerra económica contra China y, si eso no funciona, escalar hasta una guerra real. En Europa, la hegemonía puede restablecerse mediante el expansionismo de la OTAN y guerras por poder para debilitar a Rusia como potencia rival... Sin embargo, la hegemonía ya ha desaparecido. China puede resistir la coacción económica, Rusia puede contrarrestar el expansionismo de la OTAN, Irán ha derrotado triunfalmente a EE. UU., y no hay soluciones a la crisis económica que se avecina que puedan salvar la situación... En un entorno así, los fundamentalistas ideológicos de Occidente se negarán a debatir la adaptación a la nueva distribución internacional del poder... ya vemos cómo los halcones militantes ganan terreno rápidamente si logran promover la ilusión de que una gran guerra puede restaurar la época dorada... A medida que Occidente se prepara para una guerra perpetua con la promesa de traer una paz perpetua, se sacrificarán las normas que legitimaban a la potencia hegemónica. La libertad de expresión, la libertad de navegación, las normas del sistema financiero internacional, el comercio internacional y otras normas que garantizaban un mundo abierto y conectado están siendo arrasadas. Lo que antes eran principios sagrados se abandonan con el apoyo de grupos yihadistas y fascistas, llegando incluso a hacer aceptable el genocidio. La diplomacia se tacha de «apaciguamiento» e incluso el miedo a la guerra nuclear se descarta con ligereza como una capitulación ante el chantaje nuclear... Occidente ha optado por la guerra para restaurar su inalcanzable paz hegemónica (Glenn Diesen)

"Occidente se dirige hacia la guerra mundial.

 La cuestión más importante de los sistemas sociales es: ¿qué es lo que crea orden en la gestión de intereses contrapuestos? En materia de seguridad internacional, debemos, por tanto, plantearnos la pregunta: ¿cómo gestionamos los intereses de seguridad contrapuestos de los Estados?

Hace mucho tiempo que no nos planteamos esta pregunta, ya que el orden mundial posterior a la Guerra Fría se organizó en torno a la hegemonía colectiva de Occidente. Un sistema hegemónico no gestiona los intereses de seguridad contrapuestos de los Estados, sino que busca la estabilidad, el orden y la paz a través del dominio. Sin embargo, esa hegemonía ya no existe y debemos volver a abordar los intereses de seguridad contrapuestos de los Estados.

La hegemonía como valor universal

Abordar las preocupaciones de seguridad de otros Estados resulta especialmente difícil para una antigua potencia hegemónica, ya que se percibe como una traición a los valores universales. Las potencias hegemónicas siempre tratan de legitimar su dominio como un bien común, razón por la cual los intereses y privilegios particulares de la potencia hegemónica se presentan como «valores universales». Occidente ya no habla de la seguridad internacional en términos de intereses de seguridad contrapuestos, sino de valores universales.

El orden mundial de la hegemonía liberal posterior a la Guerra Fría presentaba la hegemonía colectiva de Occidente como una «fuerza del bien» que, supuestamente, promovía los valores democráticos liberales. La clase política occidental, surgida en las últimas décadas, abrazó plenamente una ideología basada en la teoría de Fukuyama sobre el «fin de la historia», según la cual el mundo se unificaría bajo la democracia liberal y el liderazgo occidental. La hegemonía liberal se convirtió en una norma hegemónica, ya que estos valores universales solo podían prevalecer bajo el dominio occidental.

Acciones previsibles de una potencia hegemónica en declive

Es previsible que una potencia hegemónica en declive intente debilitar a las potencias emergentes, y que todos los «valores universales» que ya no sustenten su hegemonía pueden tirarse por la ventana. ¿Cuál es la respuesta previsible de la antigua potencia hegemónica?

La respuesta previsible sería una guerra económica contra China para impedir su ascenso tecnológico y económico y, si eso no funciona, escalar hasta una guerra real. En Europa, la hegemonía puede restablecerse mediante el expansionismo de la OTAN y guerras por poder para debilitar a Rusia como potencia rival. En Oriente Medio, Irán sería el principal objetivo de un cambio de régimen o de destrucción, al ser la principal potencia rival en la región. El hemisferio occidental debe volver a someterse a la Doctrina Monroe, África se convertirá en un campo de batalla por la influencia y los aliados de la potencia hegemónica deberán pagar tributo.

Sin embargo, la hegemonía ya ha desaparecido. China puede resistir la coacción económica, Rusia puede contrarrestar el expansionismo de la OTAN, Irán ha derrotado triunfalmente a EE. UU. y la sobreexpansión imperial de Washington se ha acelerado ahora mucho más allá de lo que es sostenible. No hay soluciones a la crisis económica que se avecina que puedan salvar la situación.

Reflexiones sobre la paz en un mundo multipolar

¿Solo puede haber paz si la economía y la tecnología estadounidenses dominan a China? ¿Solo puede haber paz en Europa si persiste el expansionismo de la OTAN y esta puede atacar a otros Estados sin obstáculos? ¿Solo puede haber paz en Oriente Medio si se produce un cambio de régimen o se destruye a todos los Estados rivales de Occidente en la región? ¿Solo pueden existir la paz y el orden si Occidente puede entrometerse en los asuntos internos de otros Estados?

Si se pregunta a los fundamentalistas ideológicos de Occidente qué es lo que crea el orden, la respuesta siempre hará referencia a alguna forma de «valores universales» vinculados a la hegemonía occidental.

Nuestro mayor reto en Occidente es adaptarnos a una nueva distribución internacional del poder: ¿cómo logramos la paz y el orden en un mundo poshegemónico?

Occidente optará por la guerra

Abandonar las ideologías hegemónicas y desarrollar, una vez más, sistemas que gestionen intereses de seguridad contrapuestos no es fácil. La nueva clase política surgió en las últimas décadas desde la convicción de que desempeñaba un papel único en la historia: era responsable de la transición de un mundo antes caótico a otro más benigno, justo y estable. En una nueva y virtuosa misión civilizadora, Occidente dominaría a perpetuidad, y ello redundaría en beneficio de toda la humanidad. En cambio, se encuentra presidiendo una era que pone fin a 500 años de dominio occidental.

En un entorno así, los fundamentalistas ideológicos de Occidente se negarán a debatir la adaptación a la nueva distribución internacional del poder. Desde luego, no abordarán las preocupaciones en materia de seguridad de los Estados rivales, algo que se percibe como una traición a los valores universales. En cambio, vemos cómo los halcones militantes ganan terreno rápidamente si logran promover la ilusión de que una gran guerra puede restaurar la época dorada.

A medida que Occidente se prepara para una guerra perpetua con la promesa de traer una paz perpetua, se sacrificarán las normas que legitimaban a la potencia hegemónica. La libertad de expresión, la libertad de navegación, las normas del sistema financiero internacional, el comercio internacional y otras normas que garantizaban un mundo abierto y conectado están siendo arrasadas. Lo que antes eran principios sagrados se abandonan con el apoyo de grupos yihadistas y fascistas, llegando incluso a hacer aceptable el genocidio. La diplomacia se tacha de «apaciguamiento» e incluso el miedo a la guerra nuclear se descarta con ligereza como una capitulación ante el chantaje nuclear.

Al rechazar un sistema que busca el orden y la paz gestionando intereses de seguridad contrapuestos, Occidente ha optado por la guerra para restaurar su inalcanzable paz hegemónica."

(Glenn Diesen , blog, 20/08/26, traducción Rafael Poch) 

20.8.26

Finlandia, a menudo considerada el país más feliz del mundo, ahora tiene la tasa de desempleo más alta de Europa, cuando para 2022 el país iba camino de alcanzar una tasa de desempleo récord. la demanda de ayuda alimentaria se ha disparado en más del 70%, y la falta de vivienda, que había estado disminuyendo durante más de diez años, ha aumentado un 34% en tan solo dos años... La velocidad del colapso ha sido asombrosa... Las condiciones son tan precarias que casi el 20% de la población finlandesa se considera ahora en riesgo de pobreza. Finlandia, otrora considerada un referente de bienestar, gobernanza competente y un estado de bienestar sólido, se está desmoronando a una velocidad vertiginosa. ¿Qué ha fallado tan rápido? En tres palabras: OTAN, austeridad y rusofobia... Finlandia está recortando su estado social hasta los huesos para cumplir con el objetivo de gasto militar del 5% del PIB de la OTAN, tras cortar sus económicamente valiosos vínculos con Rusia y militarizara su frontera... Rusia representaba alrededor del 92% de las importaciones de gas de Finlandia... ahora tiene los precios de gas más altos de Europa... El gobierno finlandés está ahora muy avanzado en su programa de recortar 9.000 millones de euros en gasto público para 2027, incluyendo grandes reducciones en la seguridad social (incluidas las prestaciones de vivienda, infantiles y por desempleo), atención sanitaria, educación y presupuestos de financiación municipal, al tiempo que aumenta los impuestos a los asalariados medios... Finlandia ha pasado efectivamente la guadaña por todo lo que la convertía, a los ojos de muchos, en la envidia del mundo. El país ha destrozado el modelo que proporcionaba un nivel de vida tan alto, un modelo que incluía la neutralidad y las buenas relaciones con Rusia... el país ha promulgado un programa de ajuste estructural autoimpuesto para pagar la pertenencia a una alianza militar que no necesitaba, y esa pertenencia ha creado un enemigo que no existía, un enemigo que resulta ser una superpotencia nuclear con la que comparte una enorme frontera. El precio los finlandeses comunes lo pagarán durante mucho tiempo (Nate Bear)

"Cómo Finlandia se destruyó a sí misma por la OTAN

Finlandia, a menudo conocido como el país más feliz del mundo, tiene ahora la tasa de desempleo más alta de Europa, la demanda de ayuda alimentaria se ha disparado más de un 70%, y la falta de vivienda, que había estado disminuyendo durante más de diez años, ha aumentado un 34% en solo dos años. Las condiciones en el país son tan malas que casi el 20% de la población de Finlandia se considera ahora en riesgo de pobreza.

Considerado en su día el estandarte de la buena vida, de la gobernanza competente y de un fuerte estado social, Finlandia se está desmoronando a velocidad de vértigo. ¿Qué ha salido tan mal tan rápido?

En tres palabras, OTAN, austeridad y rusofobia.

Todo está relacionado. Finlandia está recortando su estado social hasta los huesos para cumplir con el objetivo de gasto militar del 5% del PIB de la OTAN, un objetivo que se volvió necesario después de que el país abandonara la neutralidad y cambiara el estado de bienestar por el estado de guerra tras la invasión rusa de Ucrania.

La velocidad del colapso ha sido asombrosa.

En 2019, la tasa de riesgo de pobreza era del 11% y para 2022 el país iba camino de alcanzar una tasa de desempleo récord.

Todo cambió después de la invasión rusa de Ucrania y la reacción histérica del país ante una amenaza imaginaria. No es solo mi opinión. Varios académicos finlandeses, entre ellos Heikki Patomäki, profesor de política mundial en la Universidad de Helsinki, han afirmado que las condiciones simplemente no justificaban que Finlandia se uniera a la OTAN, cortara sus económicamente valiosos vínculos con Rusia y militarizara su frontera.

Los hechos respaldan esto.

En el momento de su invasión de Ucrania, Rusia tenía solo un par de miles de soldados dispersos en varias bases a lo largo de su frontera de 1.340 km con Finlandia. Las bases albergaban unas pocas baterías de defensa antimisiles y unas pocas docenas de tanques. Muchos de los soldados y gran parte del equipo fueron posteriormente desplegados en Ucrania, dejando las bases vacías. Obviamente no había amenaza de invasión, y Putin enfatizó esto en mayo de 2022 en una llamada telefónica con el entonces presidente finlandés Sauli Niinistö.

Pero para entonces, la rusofobia y la histeria por la membresía en la OTAN habían comenzado a cobrar vida propia. Sanna Marin, la joven primera ministra finlandesa de aquel entonces y favorita de los medios liberales, fue una vendedora particularmente eficaz. A pesar de afirmar en los días posteriores a la invasión rusa que no había amenaza, su tono se volvió decididamente más belicista en los meses siguientes. Dijo que Rusia "representa una amenaza para todos nosotros" y comenzó a hablar como una líder en tiempos de guerra, afirmando en septiembre de 2022 que "Rusia puede desafiar a Finlandia, chantajearnos y amenazarnos, pero no nos rendiremos". Téngase en cuenta que Rusia en ese momento tenía prácticamente cero tropas y equipo en su frontera occidental con Finlandia. La amenaza rusa que invocaba era completamente imaginaria, una alucinación.

Sin embargo, en abril de 2023, Finlandia se unió a la OTAN, solo unos días después de que Marin fuera derrotada por la derecha y la extrema derecha en unas elecciones donde la opción política sobre Rusia era uniforme, con los conservadores, los etnonacionalistas y los socialdemócratas de Marin cantando todos la misma canción.

Después de su derrota, Marin se fue a trabajar para Tony Blair, mientras que el nuevo gobierno conservador-nacionalista se dispuso a diezmar el estado de bienestar finlandés para pagar el privilegio de ser miembro de la OTAN.

El gobierno finlandés está ahora muy avanzado en su programa de recortar 9.000 millones de euros en gasto público para 2027, incluyendo grandes reducciones en la seguridad social (incluidas las prestaciones de vivienda, infantiles y por desempleo), atención sanitaria, educación y presupuestos de financiación municipal, al tiempo que aumenta los impuestos a los asalariados medios. Los recortes en la prestación de atención sanitaria han sido particularmente duros, incluida una gran reducción en el personal hospitalario, la atención a ancianos y los servicios para discapacitados, mientras se redefinen las "obligaciones mínimas de servicio" para justificar la provisión de atención de menor calidad a los pacientes. El gobierno también ha recortado la financiación de organizaciones que trabajan en pro de la paz y en iniciativas que abordarían las nuevas relaciones de estilo guerra fría con Rusia.

Además, el nuevo gobierno cerró por completo todos los cruces fronterizos con Rusia que los socialdemócratas de Marin habían cerrado parcialmente, y comenzó a construir grandes secciones de una valla fronteriza, vigilada con tropas, cámaras de visión nocturna y detectores de movimiento.

Y aunque todo el país está sufriendo ahora como resultado de la paranoia belicista que ha atrapado a los líderes finlandeses, sus ciudades fronterizas han recibido un golpe particular.

Antes de la guerra, los rusos cruzaban rutinariamente para ir de compras, comer, alojarse en hoteles y visitar propiedades vacacionales que poseían en los pueblos y ciudades a lo largo de la frontera. Todo eso ha desaparecido. Una estimación citada en un estudio finlandés reciente sitúa la pérdida del turismo ruso en la región fronteriza de Carelia del Sur en hasta 1 millón de euros al día. El desempleo en algunas regiones fronterizas se acerca ahora al 20%.

La frontera también solía ser una importante puerta de entrada comercial entre la UE y Rusia, pero su cierre eliminó gran parte del negocio de transporte de mercancías por carretera y tránsito. La OCDE afirma que el este de Finlandia ha pasado de ser una "puerta de entrada económica" a una "barrera de seguridad", una transformación que, por supuesto, elogia en lugar de lamentar, afirmando que enfrentarse a Rusia es importante no solo para Finlandia sino para Europa en su conjunto.

Luego están los productos básicos como el gas y la madera.

En 2021, Rusia representaba alrededor del 92% de las importaciones de gas de Finlandia. Finlandia ha reemplazado todo eso con una combinación de fuentes, incluido GNL mucho más caro de Estados Unidos, lo que significa que Finlandia, que tenía algunos de los precios de gas más bajos de Europa, ahora tiene los precios de gas más altos de Europa.

En cuanto a la madera, en 2021, el 70% de las importaciones de madera de Finlandia provenían de Rusia, y esta madera suministraba aproximadamente el 10% de toda la madera en bruto utilizada por la industria finlandesa. Las fábricas de pasta de papel en Finlandia quebraron posteriormente y la industria enfrentó escasez que persiste hasta hoy después de que la UE, con el apoyo de Finlandia, prohibiera a los países comprar madera a Rusia.

Las decisiones de Finlandia, tanto de forma independiente como colectiva a través de la UE, han empobrecido a muchos millones de ciudadanos finlandeses. Sin embargo, al mismo tiempo que el país está recortando el estado social, está gastando más dinero que nunca, alrededor de 8.100 millones de dólares en 2025, en armas de guerra para combatir una amenaza que antes no existía. Una amenaza que Finlandia ha hecho real por su nueva militancia antirrusa en la OTAN, y Putin ha prometido responder al aumento de la construcción fronteriza de Finlandia.

Y entre los beneficiarios de una nueva Finlandia armada y agresiva se encuentran los traficantes de armas del complejo de genocidio y apartheid israelí, que en 2024 vendió a Finlandia su cuestionablemente funcional sistema de defensa aérea "David's Sling" por 316 millones de euros. Finlandia también ha comprado misiles para tanques y buques de la empresa israelí Rafael, que suministró la mayoría de las armas y equipos utilizados para cometer el genocidio en Gaza. El gobierno finlandés afirmó que el genocidio de Israel en Gaza no le impediría comprar armas al país, una postura que es habitual entre los líderes europeos moralmente quebrados.

Finlandia también está gastando 10.000 millones de euros en aviones de combate estadounidenses, y unos pocos miles de millones de euros en misiles y bombas planeadoras para disparar desde esos aviones, además de dar a Ucrania 2.300 millones de euros en ayuda militar directa durante tres años.

Todo es absolutamente descabellado, pero completamente previsible dada la rusofobia que impregna todos los pasillos del poder europeos y se ha incrustado en el continente.

Finlandia ha pasado efectivamente la guadaña por todo lo que la convertía, a los ojos de muchos, en la envidia del mundo. El país ha destrozado el modelo que proporcionaba un nivel de vida tan alto, un modelo que incluía la neutralidad y las buenas relaciones con Rusia.

En cambio, el país ha promulgado un programa de ajuste estructural autoimpuesto para pagar la pertenencia a una alianza militar que no necesitaba, y esa pertenencia ha creado un enemigo que no existía, un enemigo que resulta ser una superpotencia nuclear con la que comparte una enorme frontera.

El precio ha sido, y seguirá siendo, alto, y es un precio que los finlandeses comunes pagarán durante mucho tiempo.

Pero no es solo en Finlandia.

Estamos viendo, en toda Europa, el vergonzoso reemplazo del estado de bienestar por el estado de guerra, mientras los mercaderes del genocidio y la muerte se ríen camino al banco." 

(Nate Bear , Scheerpost, 19/08/26, traducción DeepSeek, enlaces en el original)

8.8.26

Los sucesos acaecidos en Ceuta han sido un arma utilizada contra España por distintas potencias internacionales... Se giraron facturas desde distintos lugares, pero no todo puede explicarse desde esa perspectiva... la Casa Blanca, ha obligado a la UE a tomar nuevos rumbos. De momento, la tendencia más frecuente ha sido que cada Estado haya mirado por sí mismo. Los pilares comunes se debilitan y los proyectos en términos nacionales se multiplican. Friedrich Merz sugirió a Donald Trump que hiciese de Alemania "su socio principal" en Europa, ya que no encontraba la afinidad suficiente en el conjunto de Europa. Las medidas tomadas por Merz van en una dirección que se integra en la visión del actual Gobierno estadounidense en lo que se refiere a inversión en defensa, posición frente a la inmigración, conexión energética y vinculación financiera... Francia ve con enorme preocupación la deriva germana, y buena parte de las posibilidades electorales de Le Pen pasan por reunir el malestar de su población contra una Europa dirigida por Alemania... en Italia, los vínculos entre el programa de Merz y el de Meloni, tiene temas muy relevantes la posibilidad abierta de sumarse a la fabricación de armamento... Queda España. Sánchez aboga por una mayor integración europea, se ha mostrado reacio a gastar el 5% en defensa, se ha posicionado a favor de Palestina, rechaza la austeridad como programa de futuro, es proinmigración, tiene buenas relaciones con China y rechaza la visión trumpista. Nada de este programa encaja con los propósitos germanos... así, el programa de Merz es mucho más fácil de conseguir de la mano de las derechas que con ejecutivos socialistas... y la nueva entente alemana prefiere a Marruecos como socio (Esteban Hernández)

 "Más allá de los hechos en sí, del papel de Marruecos en la instigación o en la falta de control de las masas que se dirigieron a la ciudad española, de si los servicios de seguridad españoles estaban o no alertados, de hasta qué punto el Gobierno confió ciegamente en que Marruecos detendría la invasión, de los menores que aún quedan en la ciudad o de si se deben reforzar y cómo los controles de frontera, lo cierto es que los sucesos acaecidos en Ceuta han sido un arma utilizada contra España por distintas potencias internacionales.

Meloni, y después casi toda Europa, culpó al Gobierno español de diseñar políticas que generaban efecto llamada: había que cerrar el espacio Schengen y hacer cortafuegos respecto de los problemas que causaban las medidas torpes e ideológicas de Pedro Sánchez (una medida de control fronterizo a la que ayer mismo respondió el Gobierno español imponiendo restricciones similares a los vuelos y rutas marítimas procedentes de Italia). EEUU no se limitó solo a eso, sino que insistió en que las políticas coloniales de España debían terminar. Israel y el Mossad promovieron una acción de inteligencia destinada a desestabilizar a España, asegura El Mundo, citando fuentes chinas. Por si fuera poco, la relación entre España y Argelia está de fondo.

No solo fue el sector MAGA; también Manfred Weber, el presidente del PPE, participó de las recriminaciones a España

Buena parte de estas tensiones han sido interpretadas desde posiciones ideológicas: las políticas españolas sobre inmigración, la OTAN o Gaza generaron mucha animadversión entre las derechas globales, y la invasión de Ceuta fue el momento adecuado para cobrar las deudas pendientes. No solo fue el sector MAGA; también Manfred Weber, el presidente del PPE, participó de las recriminaciones a España. Se giraron facturas desde distintos lugares, pero no todo puede explicarse desde esa perspectiva.

Berlín y la UE

El aspecto más llamativo es la soledad de Pedro Sánchez frente a la mayoría de las capitales europeas, y lo es porque revela los movimientos tectónicos que están teniendo lugar en la UE. La ruptura de las bases de la alianza con EEUU, que tomó cuerpo definitivo con el segundo mandato de Trump, aunque llevaba tiempo tambaleándose, también con Biden en la Casa Blanca, ha obligado a la UE a tomar nuevos rumbos. De momento, la tendencia más frecuente ha sido que cada Estado haya mirado por sí mismo. Los pilares comunes se debilitan y los proyectos en términos nacionales se multiplican.

Europa tenía dos opciones. Situada como está en la esfera estadounidense, no podía desafiar directamente a EEUU, ni siquiera bajo las condiciones de presión de Trump, pero sí buscar un margen mayor de acción que el que Washington pretendía. Se llamó autonomía estratégica. Hubo un instante en que la expresión se hizo popular, solo para ir decayendo conforme avanzaban los meses. La otra opción era ceder a la agenda de EEUU e ir incorporando poco a poco sus diferentes demandas.

En Washington, Friedrich Merz sugirió a Donald Trump que hiciese de Alemania "su socio principal" en Europa

El momento presente, con la fragmentación y las tensiones entre distintos países, ofrece una imagen nítida de la situación europea. El punto de partida fue la reacción alemana. El Gobierno germano decidió invertir grandes cantidades de capital para mejorar su competitividad y sus infraestructuras y para crear un ejército poderoso, al mismo tiempo que promovía políticas de ajuste presupuestario. Abogó por firmar acuerdos de libre comercio, como Mercosur, a pesar de las resistencias francesas, y cedió ante las exigencias arancelarias estadounidenses.

Fueron políticas nacionales que no se quedaron en Alemania, sino que trataron de ampliarse al conjunto de países que componen la UE. Excepto en un punto, la inversión. Berlín se ha negado repetidamente a ampliar sus políticas fiscales al conjunto de la Unión. Alemania tenía recursos, ya que sus superávits comerciales recurrentes le han permitido un endeudamiento bajo, con lo que posee margen de maniobra del que intenta sacar partido, pero únicamente en provecho propio. Las iniciativas para dar pasos adelante hacia una Unión Europea más firme han decaído y los programas de las capitales toman mayor peso.

En ese escenario, la decisión alemana la subrayó Merz en una visita a Washington en diciembre pasado, donde le sugirió a Trump, ya que no encontraba la afinidad suficiente en el conjunto de Europa, que hiciese de Alemania "su socio principal". Las medidas tomadas por Merz van en una dirección que se integra en la visión del actual Gobierno estadounidense en lo que se refiere a inversión en defensa, posición frente a la inmigración, conexión energética y vinculación financiera.

Las tres piezas

Hay quienes insisten en que la brecha norte-sur define Europa, del mismo modo que la definió durante la crisis de los años 2010, en la era de los PIGS. Ahora vuelven a recurrir a la geografía y a los intereses diferentes a los que obliga. Hay mucha verdad en ello, pero no es toda la historia. Una vez que decayó la voluntad de salir de este mal momento unidos, la hoja de ruta pasa por las alianzas entre distintos países de la Unión para propósitos concretos. Austria, Dinamarca, Países Bajos y Suecia se unen a Alemania para promover la austeridad presupuestaria; Polonia, Finlandia, Suecia y Dinamarca, además de los países bálticos, se alían con Alemania para promover la inversión en defensa. Berlín intenta cumplir su programa aunando fuerzas diversas.

Con Italia, la alianza se ha hecho más sólida a partir de los vínculos entre el programa de Merz y el de Meloni

En ese marco de alianzas quedan tres piezas importantes por encajar, los tres países más relevantes de la UE en población y recursos, exceptuando Alemania: Francia, Italia y España. Los galos ven con enorme preocupación la deriva germana, y buena parte de las posibilidades electorales de Le Pen pasan por reunir el malestar de su población contra una Europa dirigida por Alemania. Francia desconfía enormemente del papel principal que Berlín quiere atribuirse en defensa, ya que supone una pérdida de poder significativa para los franceses, y tampoco se siente cómoda con los tratados de libre comercio.

Con Italia, la alianza se ha hecho más sólida a partir de los vínculos entre el programa de Merz y el de Meloni, con temas muy relevantes para los transalpinos, como la competitividad de su industria y la posibilidad abierta de sumarse a la fabricación de armamento. También hay muchos puntos en común en el programa para poner freno a la inmigración. Ambos países se sitúan firmemente en la órbita atlántica.

Hay partidos europeos que estarían de acuerdo con el programa de Sánchez, pero no son muchos y no están en el poder

Queda España. Sánchez aboga por una mayor integración europea, se ha mostrado reacio a gastar el 5% en defensa, se ha posicionado a favor de Palestina, rechaza la austeridad como programa de futuro, es proinmigración, tiene buenas relaciones con China y rechaza la visión trumpista. Nada de este programa encaja con los propósitos germanos. Meloni fue la primera que se lanzó contra Sánchez. Hay partidos europeos que estarían de acuerdo con este programa, pero no son muchos y no están en el poder. La soledad de Sánchez es grande en nuestro continente.

Ceuta y el "Orbán rojo"

Lo ocurrido en Ceuta debe afrontarse teniendo en cuenta varios planos. El primero de ellos, el pragmático, es el referido a la forma en que España debe actuar con Marruecos, la necesidad o no de reforzar los controles fronterizos, el destino de los jóvenes inmigrantes y demás asuntos que deben afrontarse. El segundo plano es el ideológico, ya que la soledad de Sánchez en la UE proviene de una intención expresa de que Europa tome nuevos rumbos. Lo avisaba el diputado danés del PPE que llamó a Sánchez el "Orbán rojo": los populares europeos deberían entenderse con partidos como AfD. El programa de Merz es mucho más fácil de conseguir de la mano de esas derechas que con ejecutivos socialistas. Incluso el mismo Merz es cuestionado, y existen rumores cada vez más vivos sobre su pronta salida del Gobierno. Esa situación abriría una brecha en los conservadores alemanes por la que podría penetrar la alianza con la AfD.

El tercer plano es el de los intereses. Más allá del actual Gobierno español, el instante geopolítico dicta que cada país está intentando reforzar sus capacidades y su influencia, en general a costa del resto. La nueva entente prefiere a Marruecos como socio. Tiene Tánger Med, ha firmado acuerdos que le dan acceso a la Unión Europea, posee fosfatos, sus amistades son poderosas y sus costas dan al Estrecho de Gibraltar. Pero, para que este último punto tenga peso, necesita Ceuta. Las presiones están sobre la mesa."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 08/08/26) 

15.7.26

Estamos dispuestos a defender la libertad aunque nos cueste la vida: así lo declaró pomposamente Su Señoría Macron, durante la última reunión de los llamados «voluntarios de Europa»... Parece que ya estamos realmente a un paso de la guerra de Europa contra la Rusia de Putin, y las palabras de su señoría Macron deben interpretarse en este lúgubre contexto... La frase resulta absurda, además de pomposa: al igual que, por otra parte, es absurdo el propio nombre de los «entusiastas de Europa», a quienes sería más adecuado llamar «belicistas europeos», teniendo en cuenta que están haciendo todo lo posible por provocar una guerra con la Rusia de Putin... Será, en cambio, como siempre, la sangre de los ciudadanos europeos, a quiénes, en caso necesario, se enviará al frente para que se sacrifiquen por los valores sagrados de la revisión del gasto y del Pacto Fiscal, es decir, los fundamentos de la Unión Europea como tecnocracia depresiva y represiva, buena solo para santificar el turbocapitalismo financiero (Diego Fusaro)

"Estamos dispuestos a defender la libertad aunque nos cueste la vida: así lo declaró pomposamente Su Señoría Macron, presidente galo y producto in vitro de los Rothschild, durante la última reunión de los llamados «voluntarios de Europa». 

La frase resulta absurda, además de pomposa: al igual que, por otra parte, es absurdo el propio nombre de los «entusiastas de Europa», a quienes sería más adecuado llamar «belicistas europeos», teniendo en cuenta que están haciendo todo lo posible por provocar una guerra con la Rusia de Putin, fingiendo, sin embargo, de manera hipócrita, que es la propia Rusia la que busca el conflicto. 

Debe quedar claro que, si se derrama sangre, desde luego no será la de los «entusiastas» ni, en general, la de quienes dirigen el tren que se precipita hacia el abismo llamado Unión Europea. 

Será, en cambio, como siempre, la sangre de la gente humilde, es decir, de los ciudadanos europeos, a quienes, en caso necesario, se enviará al frente para que se sacrifiquen por los valores sagrados de la revisión del gasto y del Pacto Fiscal, es decir, los fundamentos de la Unión Europea como tecnocracia depresiva y represiva, buena solo para santificar el turbocapitalismo financiero.

 Parece que ya estamos realmente a un paso de la guerra de Europa contra la Rusia de Putin, y las palabras de su señoría Macron deben interpretarse en este lúgubre contexto. Además, resulta irónico que Macron, con su habitual postura propagandística, proclame a Europa como el reino de la libertad, contraponiendo ideológicamente a este el imperio de la dictadura rusa.

 A fin de cuentas, la Unión Europea no es más que el reino de la libertad de mercado y de la tecnología, en cuyo altar se sacrifican a diario las libertades de los ciudadanos europeos."

(Diego Fusaro , blog, 15/07/26, traducción DEEPL)

12.7.26

La reunión de la OTAN en Ankara ha sido una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones y los fondos soberanos tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que prometen grandes retornos... Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030... La estrategia, el eje, Merz/ Zelenski funcionó: se aceptó el modelo norteamericano OTAN 3.0 a cambio de continuar la guerra contra Rusia... la OTAN 3.0 tiene el objetivo central que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional, que los aliados europeos se responsabilicen de los costes de su seguridad que ahora soportan los norteamericanos... Trump, por mucho que amenace y vocifere, no abandonará la OTAN, la necesita más que nunca como proyección de poder y como instrumento de control económico, comercial y tecnológico. Lo que pretende es que los aliados paguen su reindustrialización, reequilibren sus enormes déficits, reestructuren su complejo militar, científico y tecno-industrial y, sobre todo, que le acompañen en el enfrentamiento contra China... los países europeos ya tienen pedidos a los EE. UU de armamento por un valor de más de 300.000 millones de dólares... Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más... ¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia (Manolo Monereo)

"OTAN 3.0: adiós a la autonomía estratégica de la UE.

 Fue una reunión de mercaderes en busca de beneficios extraordinarios. La reunión de la OTAN en Ankara ha sido, sobre todo, una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones, los fondos soberanos, los funcionarios estatales y militares de diversas especialidades entiendan, tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que prometen grandes retornos y que, por momentos, no tiene límites. 

Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030. Negocio seguro, en expansión y con una demanda creciente. Eso solo lo puede ofrecer, como siempre, el maldito y corrupto poder político: abundante financiación pública para grandes beneficios privados.

Hay tres datos que ayudan a entender la cumbre de Ankara del 7 y 8 de este caluroso mes de julio del 2026, tres años antes del supuesto ataque de Rusia a determinados países de la OTAN: 

a) La presencia de un Donald Trump agotado, sobrepasado, con señales evidentes de senilidad; 

b) El triunfo de la doctrina Colby y el fin de la hipótesis de una Unión Europea autónoma desde el punto de vista estratégico y político-militar; 

c) El fiasco de los acuerdos Trump/Putin en Anchorage, Alaska. La tres definen una nueva etapa en el conflicto global, con ganadores y perdedores. Vayamos por partes. 

Trump, en su segunda presidencia, ha bombardeado a Irán, Yemen, Siria, Somalia, Nigeria y Venezuela, 7 países en tres continentes. Secuestró, después de masacrar a decenas de militares, a un presidente legitimo de un país soberano (Nicolás Maduro y a su compañera Cilia Flores) y asesinó a la dirección política y político-militar de Irán en plenas negociaciones. 

El balance es claro, nítido: cuando los EE. UU se enfrentan a una potencia militar de nivel -y, no se debe olvidar nunca, con una coraza político-moral dura, firme, convencida- aparecen debilidades tácticas y operativas, de logística, de administración de recursos y de fondos de reposición especialmente significativas, a pesar de tener a Netanyahu al lado y por delante o, quizás, precisamente por ello. 

Trump llegó perdido a Ankara y, en muchos sentidos, derrotado. La estrategia, el eje, Merz/ Zelenski funcionó: se aceptó el modelo norteamericano OTAN 3.0 a cambio de continuar la guerra contra Rusia, es decir, a cambio de seguir escalando en un enfrentamiento que ya no tiene líneas rojas.

Modelo OTAN 3.0. En febrero de este año Elbridge Colby, subsecretario de guerra para políticas de los EE. UU, pronunció un importante discurso en una reunión a puerta cerrada de los ministros de defensa de la Alianza Atlántica. El dirigente de la administración norteamericana, uno de los redactores de la Estrategia de Seguridad Nacional y de la Estrategia de Defensa Nacional, expuso con mucha claridad el tipo de OTAN que Trump quería. Distinguió varias fases: OTAN 1.0; 0TAN 2.O. 

La primera, la de la Guerra Fría, se caracterizaba, en sus palabras, “por un enfoque intransigente, realista y lúcido de la disuasión y la defensa” donde EE.UU. y sus aliados, no sin discusiones, aceptaban su parte y las cargas que el esfuerzo colectivo exigía. Este modelo tuvo un enorme éxito. 

La segunda, después de la desintegración de la URSS y de la disolución del Pacto de Varsovia, la OTAN 2.0, fue mucho más problemática. “Esta versión de la Alianza se caracterizó por un reenfoque de los esfuerzos y prioridades, que se alejaron de la defensa de Europa para centrarse en operaciones “fuera de zona” y un desarme sustancial en el continente, así como por un cambio de marco, pasando del realismo intransigente y flexible de la OTAN 1.0 de la Guerra Fría a una mentalidad mucho más liberal e internacionalista, basada en un orden internacional basado en normas.

Ahora es necesaria, los cambios geopolíticos así lo exigen, una nueva OTAN 3.0, cuyo objetivo central debe ser que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional; dicho de otra forma, se trata de que los aliados europeos se responsabilicen de los costes de su seguridad que ahora soportan los norteamericanos y que organicen unas fuerzas armadas capaces de hacer frente a cualquier eventualidad que implique riesgos existenciales para la península. 

Trump, por mucho que amenace y vocifere, no abandonará la OTAN, la necesita más que nunca como proyección de poder, como alianza estratégica institucionalizada y como instrumento de control económico, comercial y tecnológico. Lo que pretenden hoy los EE.UU. es que los aliados paguen su reindustrialización, reequilibren sus enormes déficits, reestructuren su complejo militar, científico y tecno-industrial y, sobre todo, que le acompañen en sus grandes opciones estratégicas, destacadamente el enfrentamiento global contra China.

El subsecretario de guerra Colby no se cansa de repetir dos palabras clave: priorizar y traslado de cargas. Priorizar, definiendo las tareas para Norteamérica y para sus aliados en esta fase determinada por una larga, compleja y dramática transición hegemónica. Traslado de cargas, que los aliados cumplan las tareas asignadas, modernizando sus fuerzas armadas, incrementando sustancialmente el gasto militar y comprando armamento del país indispensable. Recientemente Rutte, el otro jardinero infiel, lo ha dicho para que no hubiera dudas: los países europeos tienen pedidos a los EE. UU de armamento por un valor de más de 300.000 millones de dólares, que generarán alrededor de 195.000 puestos de trabajo.

Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más. A estas alturas no sabemos si Trump estaba dispuesto realmente a llegar a un acuerdo con Putin o se trató, desde el principio o de forma sobrevenida, de una finta para ganar tiempo y mejorar la posición negociadora de Zelenski. Se sabrá pronto, creo. 

Desde siempre ha habido una durísima oposición de los gobiernos europeos a cualquier tipo de pacto con Rusia que pudiera significar un cambio en la relación de fuerzas y, sobre todo, una nueva arquitectura de seguridad en el conjunto de Europa. La contradicción era especialmente aguda: la Unión Europea solo puede derrotar a Rusia con el apoyo de los EE. UU, pero estos han cambiado de política, el frente europeo ya no es una prioridad. Además, Trump siempre ha afirmado que el conflicto ucraniano fue un error y que tendría que haberse evitado.

La estrategia europea ha sido muy precisa: ganar tiempo, neutralizar los acuerdos Trump/Putin, armar metódicamente a Ucrania y escalar contra una Rusia entretenida con unos pactos de muy difícil cumplimiento. Eso sí, partiendo siempre del supuesto de que Putin no se atreverá a ir más allá del armamento convencional. La clave ha estado desde el principio en las divisiones del equipo del presidente Trump y en el consenso bipartidista norteamericano (el Estado profundo) firmemente opuesto a una Rusia fuerte y determinante en las relaciones internacionales.

Esto terminó definitivamente en Ankara.

¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia." 

(Manolo Monereo, Nortes, 10/07/26)

5.7.26

Editorial de Strategic Culture: Rusia se quita los guantes... Se acabó la tregua... Rusia está ganando terreno en el campo de batalla, de forma metódica y gradual, pero dada la campaña de terror aéreo que el régimen de la OTAN está llevando a cabo en territorio ruso, el golpe definitivo debe darse cuanto antes... Varios analistas de renombre han señalado la renovada determinación de Rusia de lograr una victoria militar contundente, abandonando la vía diplomática paralela... Existe una comprensible indignación entre los rusos ante la prolongación de la guerra indirecta de la OTAN y sus continuos ataques contra civiles... Los medios de comunicación occidentales apenas informan sobre los ataques deliberados contra civiles rusos. La masacre en la universidad de Starobelsk fue prácticamente ignorada... No cabe duda de que la OTAN y los planificadores europeos están detrás de estos ataques... Se especula frenéticamente sobre si Putin podrá resistir, lo que implica que Occidente aprueba los ataques como una forma de desestabilizar al Estado ruso... Moscú parece haber comprendido que la solución, en esta etapa, no reside únicamente en la diplomacia ni en la recuperación de territorios históricos, sino en poner fin al proyecto de agresión de la OTAN, que Ucrania personifica. De forma definitiva... En su obsesión rusófoba, Occidente se juega la vida con el inicio de la Tercera Guerra Mundial

"Ahora se percibe claramente que Rusia ha incrementado significativamente su poderío militar para eliminar al régimen de Kiev, respaldado por la OTAN.

No solo hay que erradicar el foco de neonazis en Kiev, sino todo el proyecto de agresión por delegación de la OTAN que el régimen representa. Rusia está ganando terreno en el campo de batalla, de forma metódica y gradual, pero dada la campaña de terror aéreo que el régimen de la OTAN está llevando a cabo en territorio ruso, el golpe definitivo debe darse cuanto antes.

Esta semana se registró la mayor oleada de ataques aéreos rusos contra Ucrania desde que el conflicto se intensificó en febrero de 2022. Varios objetivos en la capital, Kiev, fueron atacados durante la noche del jueves, así como en otras ciudades y regiones. Se desplegaron cientos de drones, misiles balísticos y municiones hipersónicas. Las imágenes de vídeo indicaron que la mayoría de los ataques alcanzaron sus objetivos con una mínima interceptación por parte de la defensa aérea.

Moscú afirmó que todos los objetivos eran instalaciones militares e industriales. Añadió que el uso de la fuerza a gran escala se intensificará hasta alcanzar todos los objetivos.

Varios analistas de renombre han señalado la renovada determinación de Rusia de lograr una victoria militar contundente, abandonando la vía diplomática paralela. Andrey Martyanov, Larry Johnson, Douglas Macgregor y John Mearsheimer se encuentran entre los analistas experimentados que consideran que el liderazgo ruso ha llegado a la conclusión de que necesita derrotar al régimen de Kiev y a sus aliados de la OTAN para poner fin a este conflicto rápidamente y en los términos que Rusia impone.

La vía diplomática que Estados Unidos impulsó bajo el mandato de Donald Trump se ha estancado. Mientras tanto, el régimen de Kiev, bajo la tutela de la OTAN, ha intensificado sus ataques terroristas contra la población rusa. En los últimos meses, cerca de 400 civiles rusos han muerto en ataques con drones y misiles de largo alcance.

La peor atrocidad ocurrió el 22 de mayo, cuando una residencia universitaria en Starobelsk, Lugansk, fue destruida por múltiples ataques con drones, causando la muerte de 21 estudiantes, la mayoría adolescentes. Fue un punto de inflexión. Tras este acto deliberado de asesinato en masa, Rusia ha intensificado y mantenido su ofensiva militar contra el régimen de Kiev y sus centros de poder. Esta semana, el bombardeo aéreo se recrudeció considerablemente, y Moscú ha anunciado que aumentará su intensidad.

Como comentó el analista Andrey Martyanov , el régimen de la OTAN ha perdido la guerra sobre el terreno, salvo en los últimos frentes, cada vez más reducidos. El aliado de Kiev, siguiendo instrucciones de sus comandantes de la OTAN, recurre al último y desesperado arma del terrorismo contra la población civil rusa. Pero Moscú necesita aplastar esta táctica desesperada para provocar una guerra a gran escala en Europa, extinguiendo de antemano el proyecto de la OTAN en Ucrania.

Existe una comprensible indignación entre los rusos ante la prolongación de la guerra indirecta de la OTAN y sus continuos ataques contra civiles. Esta semana, cinco personas murieron en un ataque con drones ucranianos contra un mercado en la ciudad de Tokmak, Zaporozhye. También se registraron víctimas mortales en ataques en las regiones de Belgorod y Nizhny Novgorod. Un bebé de seis meses falleció a causa de un ataque con drones en la región de Moscú, a unos 100 km al sur de la capital rusa.

El 17 de junio, un autobús que transportaba a un equipo de fútbol juvenil de Bielorrusia fue atacado con drones ucranianos en la región de Bryansk, causando la muerte de una mujer embarazada. Esta semana, otro autobús que transportaba turistas desde Bielorrusia también fue blanco de un ataque.

No cabe duda de que la OTAN y los planificadores europeos están detrás de este repunte de los ataques terroristas perpetrados por el régimen de Kiev. La Unión Europea, bajo la dirección de la exministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen y otros, está proporcionando a Ucrania una ayuda de 90.000 millones de euros, la mayor parte de la cual se destina a aumentar la potencia de fuego de sus drones de largo alcance contra Rusia.

Los gobiernos occidentales y los medios de comunicación están encubriendo la campaña terrorista de la OTAN, como señala el diplomático ruso Rodion Miroshnik .

Los medios de comunicación occidentales apenas informan sobre los ataques deliberados contra civiles rusos. La masacre en la universidad de Starobelsk fue prácticamente ignorada, o, si se informó al respecto, se dio credibilidad a las cínicas negaciones del régimen de Kiev.

Además, las potencias de la OTAN están alentando al régimen de Kiev a intensificar su campaña de terror. Los medios occidentales califican los ataques con drones y misiles ucranianos como legítimos y se regodean con la afirmación de que «la guerra se está llevando a Rusia». Se especula frenéticamente sobre si Putin podrá resistir, lo que implica que Occidente aprueba los ataques contra civiles como una forma de desestabilizar al Estado ruso. Eso es terrorismo por definición.

En su obsesión rusófoba, Occidente se juega la vida con el inicio de la Tercera Guerra Mundial. Como ha argumentado el estratega ruso Serguéi Karaganov, Rusia debe actuar con decisión para acabar con la amenaza que emana no solo del régimen de Kiev, sino también de los planificadores de la OTAN que lo respaldan.

La otra función propagandística de Occidente consiste en presentar los ataques rusos como «terroristas» y como asesinatos indiscriminados de civiles ucranianos.

Mientras ignoran las muertes de civiles rusos, los medios occidentales destacan las supuestas víctimas ucranianas. Según los informes, el intenso bombardeo ruso de esta semana causó la muerte de entre 20 y 30 civiles. Estas cifras se basan en información proporcionada por funcionarios ucranianos.

Todas las muertes de civiles son lamentables. Sin embargo, los gobiernos y medios de comunicación occidentales no condenan a Ucrania por las víctimas rusas; de hecho, ni siquiera las reconocen ni las justifican. Rusia afirma que no ataca deliberadamente centros civiles. Cabe recordar que la OTAN suele instalar fábricas de drones y centros de mando en edificios civiles. En segundo lugar, suponiendo que se verifique la cifra más reciente de 20 a 30 muertos en Kiev, el número es sorprendentemente bajo dada la enorme potencia de fuego rusa empleada, lo que indica que la intención no era dañar a civiles; de lo contrario, el número de víctimas ascendería a miles.

Otro factor es la extrema ineficacia de las defensas aéreas de la OTAN para interceptar misiles rusos. El profesor Ted Postol, experto estadounidense en armamento, estima en una entrevista exhaustiva con Nima Alkhorshid que los interceptores Patriot tienen una tasa de éxito de tan solo el 2-3%. Esto significa que, en cualquier ataque aéreo, decenas de ojivas Patriot podrían impactar contra bloques de apartamentos y otras estructuras civiles. Esto podría explicar las fotografías que muestran edificios residenciales con los pisos superiores dañados, que el régimen ucraniano afirma que fueron causados por ataques rusos y que los medios occidentales publican sin cuestionar.

El conflicto en Ucrania se remonta al golpe de Estado de 2014, respaldado por la CIA, y a la posterior instrumentalización del régimen neonazi de Kiev por parte de la OTAN. Desde entonces, este régimen, que glorifica a los colaboradores nazis de la Segunda Guerra Mundial, ha asesinado a miles de rusos étnicos en campañas de terror deliberadas. 

La guerra abierta que estalló en 2022 podría haberse evitado si Moscú hubiera correspondido a su vía diplomática en 2015 mediante los Acuerdos de Minsk y, de nuevo, a finales de 2021, cuando ofreció un nuevo marco de seguridad para Europa. Estados Unidos y sus socios europeos rechazaron cualquier intento diplomático, con el objetivo de «derrotar estratégicamente» a Rusia a través de su aliado ucraniano.

Los lectores deberían consultar el editorial semanal de SCF del 25 de febrero de 2022, publicado un día después de la intervención de las tropas rusas en Ucrania en lo que se denominó una operación militar especial. Bajo el titular: «Finalmente se frena la agresión contra Rusia respaldada por EE. UU. y la OTAN», escribimos:

"Durante años, Rusia advirtió que la agresión de Estados Unidos y la OTAN representaba un peligro crítico para la seguridad internacional y debía cesar. La revocación por parte de Estados Unidos de los tratados de control de armas (ABM, INF, Tratado de Cielos Abiertos) y la expansión de las amenazas de misiles cerca de las fronteras rusas eran ya intolerables. Ucrania es solo un elemento de un panorama más amplio. Pero esta semana, Rusia finalmente ha tomado medidas para detener la agresión. Se trata de un hito histórico."

Es fácil opinar a posteriori. La operación militar especial de Rusia no fue lo suficientemente decisiva como para erradicar la agresión de la OTAN y su régimen neonazi. Se depositaron demasiadas esperanzas en la posibilidad de una intervención diplomática occidental. La infructuosa incursión de Trump ha disipado cualquier ilusión al respecto, mientras que, al mismo tiempo, las potencias europeas de la OTAN envalentonan aún más el terrorismo procedente de Kiev.

Se podrían haber evitado más de cuatro años de guerra abierta y derramamiento de sangre, con un saldo estimado de 1,5 millones de militares ucranianos muertos. Cientos de civiles rusos han muerto a manos del terrorismo respaldado por la OTAN. La tolerancia y la voluntad de Rusia para alcanzar una solución diplomática no han sido correspondidas.

Moscú parece haber comprendido que la solución, en esta etapa, no reside únicamente en la diplomacia ni en la recuperación de territorios históricos, sino en poner fin al proyecto de agresión de la OTAN, que Ucrania personifica. De forma definitiva.

Como señaló recientemente el presidente ruso Vladimir Putin , Occidente quiere una guerra con Rusia a través de Ucrania, tal como lo hizo la Alemania nazi en 1941. En esas circunstancias, un puñetazo en la cara es más apropiado y tiene más probabilidades de éxito que un falso apretón de manos diplomático.

Se acabó la tregua. Parece que no hay otra opción."

(Editorial de Strategic Culture, 03/07/26, traducción Observatorio de la crisis)

3.7.26

Por un lado, los líderes europeos de la OTAN avivan los temores de una inminente invasión rusa del corazón del continente. Por otro, la misma clase política parece estar firmemente convencida de que puede infligir una «derrota estratégica» a Moscú... la paradoja de la defensa europea: uno se declara fatalmente vulnerable ante un enemigo que, al mismo tiempo, presume poder someter... pero no existen pruebas concretas de una intención real de Rusia de atacar una zona caracterizada por una fuerte dependencia energética, una progresiva desindustrialización y profundas tensiones sociales... El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), ha declarado que no existen indicios de inteligencia que señalen la intención rusa de atacar Europa. Si esta es la valoración del máximo comandante militar de la OTAN en Europa, resulta difícil comprender por qué el debate político sigue planteando la amenaza inminente de una agresión rusa contra el continente... además, la OTAN parece ser una organización muy poderosa, pero al borde de la disolución debido a las críticas estadounidenses. En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia. Por eso, los gobiernos europeos, al menos de palabra, están declarando su intención de aumentar el gasto en defensa... La narrativa estratégica occidental insiste en que el apoyo militar continuo a Kiev podría conducir a la «derrota estratégica» de Moscú. Sin embargo, los informes desde el frente presentan una imagen diferente y mucho más compleja para Occidente. Rusia mantiene la iniciativa y prosigue su ofensiva, avanzando lenta pero constantemente (Francesco Cosimato*, general de estado mayor italiano)

"El discurso de seguridad occidental se basa en una profunda contradicción. Por un lado, los líderes europeos de la OTAN avivan los temores de una inminente invasión rusa del corazón del continente. Por otro, la misma clase política parece estar firmemente convencida de que puede infligir una «derrota estratégica» a Moscú mediante fuerzas militares interpuestas.

Si Rusia realmente posee las capacidades que Occidente le atribuye, entonces es difícil argumentar que pueda ser derrotada mediante el apoyo indirecto a Ucrania. Sin embargo, si carece de tales capacidades ofensivas contra Europa, no hay justificación para la alarma permanente. Este dilema lógico pone de manifiesto la paradoja de la defensa europea: uno se declara fatalmente vulnerable ante un enemigo que, al mismo tiempo, presume poder someter.

Los países europeos miembros de la OTAN se consideran vulnerables a un posible ataque ruso. Sin embargo, no existen pruebas concretas de una intención real de Rusia de atacar una zona caracterizada por una fuerte dependencia energética, una progresiva desindustrialización y profundas tensiones sociales.

El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), ha declarado que no existen indicios de inteligencia que señalen la intención rusa de atacar Europa. Si esta es la valoración del máximo comandante militar de la OTAN en Europa, resulta difícil comprender por qué el debate político sigue planteando la amenaza inminente de una agresión rusa contra el continente.

La OTAN insiste en declarar, a través de sus líderes, que es una alianza defensiva. En particular, cada ministro de Asuntos Exteriores reitera en cada oportunidad que su país no está en guerra con Rusia. Sin embargo, es evidente que todos estos países contribuyen significativamente al esfuerzo bélico ucraniano.

Se sabe que Ucrania importa una parte importante de componentes para drones de países europeos (como Polonia, la República Checa y Alemania), que luego se ensamblan o integran localmente. 

Según los principios del derecho internacional humanitario, las instalaciones industriales destinadas directamente a la producción de material bélico pueden, en determinadas circunstancias, considerarse objetivos militares, siempre que cumplan con los requisitos del derecho internacional humanitario.

Un análisis de los datos numéricos de código abierto sobre las fuerzas y los sistemas de armas de la OTAN (Fuente: Índice Global de Poder de Fuego – Tabla 1) y la posible comparación entre el bloque ruso-bielorruso y los países denominados «dispuestos» (Tabla 2) ofrece una explicación inmediata. Estas cifras también incluyen a Estados Unidos, cuya contribución representa el componente decisivo de las capacidades militares generales de la OTAN.

Para la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, la América es la zona prioritaria de intervención de Estados Unidos. Si restamos las cifras estadounidenses de los datos de la OTAN (Tabla 1), sobre todo los activos estratégicos —satélites de comunicaciones y reconocimiento, así como transporte estratégico—, queda muy poco. 

En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.

Por eso, los gobiernos europeos, al menos de palabra, están declarando su intención de aumentar el gasto en defensa. No solo por las reiteradas peticiones de la administración Trump, sino también porque sus fuerzas son objetivamente totalmente insuficientes para sostener un hipotético conflicto contra Rusia. (...)

Desde una perspectiva estrictamente geopolítica, Rusia parece no tener ningún interés estratégico en atacar a una Europa que, al carecer de autonomía energética y recursos naturales, no ofrece a Moscú ninguna ventaja competitiva. 

No obstante, tecnócratas y figuras políticas clave europeas insisten en la inevitabilidad de la agresión rusa, señalando, basándose en proyecciones no verificadas, a 2029 como un punto de inflexión. El general británico Sir Richard Shirreff ya había predicho una invasión de este tipo para noviembre pasado. Esta predicción no se ha visto confirmada por los acontecimientos posteriores sobre el terreno.

Todos los instrumentos militares desmantelados tras el fin de la Guerra Fría están siendo reevaluados, lo que ha llevado a varios países a reconsiderar incluso el modelo del servicio militar obligatorio, que podría restablecerse en países como Alemania, Francia, Dinamarca y el Reino Unido. 

Sin embargo, en Italia, los argumentos a favor de restablecer el servicio militar, en pleno cumplimiento del artículo 52 de la Constitución, siguen relegados a los márgenes del debate institucional (una postura que el autor apoya plenamente).

El panorama se está volviendo claramente complejo: la OTAN parece ser una organización muy poderosa, pero al borde de la disolución debido a las críticas estadounidenses. 

Un dato interesante: Estados Unidos, miembro de la OTAN, atacó a Irán, un país que no pertenece a la OTAN, y, cuando se vio en apuros, solicitó ayuda a países europeos. Intervenir con un contingente militar tan lejos del territorio nacional es una operación difícil, incluso para el simple transporte de las fuerzas, y mucho más sin ellas.

Además, Italia se ha dotado de unas fuerzas armadas que, según admitió explícitamente el Ministro de Defensa, están destinadas exclusivamente a operaciones de mantenimiento de la paz. ¿Quizás los estadounidenses desconocían esta característica, que compartimos con otros países europeos que afirman estar dispuestos a ello?

Un elemento crucial para comprender la complejidad de la situación actual es evaluar el desarrollo del conflicto en Ucrania sobre el terreno. 

La narrativa estratégica occidental insiste en que el apoyo militar continuo a Kiev podría conducir a la «derrota estratégica» de Moscú. Sin embargo, los informes desde el frente presentan una imagen diferente y mucho más compleja para Occidente. Rusia mantiene la iniciativa y prosigue su ofensiva, avanzando lenta pero constantemente.

Es cierto que los drones ucranianos están atacando en territorio ruso, pero esto no significa que el rumbo del conflicto esté cambiando. La capacidad de atacar en lo profundo del territorio enemigo no equivale necesariamente a la capacidad de cambiar el curso estratégico de un conflicto. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis lograron atacar Londres con misiles V1 y V2 al final del conflicto. Sin embargo, esto no impidió que los Aliados avanzaran desde Francia hacia Alemania. El curso de esa guerra dejó a los misiles nazis inservibles. En última instancia, y en directa contradicción con la evidencia sobre el terreno, los líderes europeos —a menudo sin un sólido apoyo popular— persisten en respaldar una guerra que ahora parece perdida. No por Ucrania, sino por todos nosotros." 

(Francesco Cosimato*, general de estado mayor italiano, Observatorio de la crisis, 02/07/26, gráficos en el original)   

1.7.26

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas... En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva... Así que el Kremlin está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para que una respuesta contra algún país europeo confirme la leyenda de la “amenaza rusa”, e implique a Estados Unidos directamente, invocando el artículo 5 de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros... desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años... No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa... Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo... pues mientras tanto, el ejército ruso mantiene su lento y constante avance... de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando... Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más... Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear. Todo esto es escalofriante (Rafael Poch)

 "En la última reunión del G-7 en Evian, a mediados de junio, los europeos lograron de nuevo a atraerse a Trump a su causa, concretando más apoyo a Ucrania. Los ataques en la retaguardia rusa con drones y misiles de largo alcance, contra Moscú y Peterburgo y contra infraestructuras energéticas no cambian gran cosa en la realidad militar operativa pero no pueden ser subestimados. Esos ataques no es que sean bendecidos por Estados Unidos y la UE: es que son manejados por ellos; desde sus satélites, su datos de inteligencia, su información y sus armas. El famoso “espíritu de Anchorage”, la reunión de Alaska entre Trump y Putin de agosto del año pasado que tanto irritó a los europeos, ha pasado a mejor vida. Esos ataques colocan a los dirigentes rusos en una situación complicada.

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas. La vida en las regiones fronterizas con Ucrania, así como en Crimea, empieza a ser complicada para mucha gente. En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva. Y entre los generales y comentaristas de la tele hay una presión e incluso a veces sugerencias de la debilidad de Putin, naturalmente sin nombrarlo… Así que el Kremlin por un lado está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero por el otro no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para confirmar con una respuesta contra algún país europeo la leyenda de la “amenaza rusa” e incentivar con ella a Estados Unidos a implicarse directamente invocando el artículo V de la Otan que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros.

No está claro que, si se llegara a tal situación, ese artículo se aplicara realmente, pero desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años…. Ese, me parece que es el dilema.

En Moscú hay gran irritación hacia el errático Trump, pero Putin es prudente. No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la Otan, Putin vaya a caer en esa trampa. Seguramente se pregunta, ¿qué es mas arriesgado, responder a la Otan o no hacer nada y que los rusos se sientan desprotegidos en su hasta ahora tranquila retaguardia con escasez de gasolina? Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo. También considerará que el trío europeo (Macrón, Merz, Starmer) carece de perspectiva, porque todos están con un nivel de apoyo extremadamente bajo (lo último de Merz ronda el 13%), a Macrón se le acaba el plazo y el laborismo británico tres cuartos de lo mismo, así que merece la pena no precipitarse y ver cual es el relevo de esos personajes.

Y mientras tanto el ejército ruso mantiene su lento y constante avance – hay una clara voluntad de economizar bajas porque el precio de la carne humana en Moscú ha subido claramente en las últimas décadas – mientras que los informes que llegan del lado ucraniano son extremadamente alarmantes, sin que se pueda excluir un desmoronamiento del frente. Si todo eso es así y Putin y sus generales creen que están ganando – como lo cree la CIA y el Pentágono – entonces lo correcto es armarse de paciencia y no perder los ánimos. La “victoria” rusa, independientemente de lo que eso signifique, pasa por la paciencia.

Saliendo al paso de las dificultades de aprovisionamiento de gasolina que los rusos sufren en los últimos días por causa de los ataques ucranianos, Putin se mostró confiado y desafiante el domingo: “Dada su catastrófica escasez de personal, las fuerzas armadas ucranianas parecen creer que esto podría ser su salvación. Pero salvar al régimen de Kiev no forma parte de nuestros planes”. Al mismo tiempo, mientras en las tiendas se agotan los stocks de bidones para acumular gasolina (eso podría pasar pronto aquí por la obturación de Ormuz), el Presidente habla sin parar en los medios de comunicación, cuyos informativos abren siempre con diez o quince minutos de Putin, aquí, Putin allá, Putin esto y Putin lo otro. No creo que eso transmita confianza a los rusos, sino más bien, la simple reflexión “qué hable menos y que haga algo contra todos estos drones que comienzan a fastidiarnos la vida”. Así que, de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando.

Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más. La lógica del conflicto podría hacer entonces inevitable alguna respuesta rusa contra países de la UE para «poner a Europa en su sitio», mientras el potencial militar europeo siga siendo modesto y el apoyo de EE.UU ambiguo. Con esa reserva a medio y largo plazo, la impresión es que la respuesta se centra en Ucrania. Rusia no ha usado ni de lejos todo su potencial militar para evitar confrontación con la OTAN, pero cuanto mas aprieten los europeos, mas sufrirá Ucrania y la población civil ucraniana.

Desde la nota del Ministerio de exteriores ruso del 25 de mayo, anunciando “golpes sistémicos” contra Kíev, “incluso los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN, responsables por suministrar los componentes, entregar datos de información y establecer los blancos”, entre ellos “los centros de toma de decisiones y puestos de mando”, – lo que determina una advertencia “a los ciudadanos extranjeros, incluso al personal de las misiones diplomáticas y representaciones de las organizaciones internacionales, que es necesario abandonar la ciudad lo antes posible”- esa respuesta dirigida contra Ucrania ya está siendo realidad. Están anunciando claramente que los ucranianos, las ciudades ucranianas casi completamente intactas, van a sufrir mucho más ahora…

Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear, como se ha hecho en repetidas ocasiones bajo patronazgo británico y estadounidense. Todo esto es escalofriante. Por mucho menos, en los años ochenta se produjo en Europa Occidental la gran movilización contra el despliegue de los euromisiles. Hoy no hay nada de eso a la vista, aunque es verdad, como ha apuntado Manolo Monereo, que el gasto en rearme que se va a realizar en menoscabo del gasto social plantea un desafío tan descarado y abierto a la mayoría social, que el humor de la hasta ahora adormecida opinión pública europea está abierto a todos los imprevistos. Confiemos en ello. (...)"

 (

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, pues eso te convierte en “partidario de Putin”... Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos? Porque se ve en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es... los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, son diversos y muy diferentes... El no declarado programa de los “3 E” (Merz, Macron y Starmer) puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”... El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia (Rafael Poch)

"(...) A la unidad por la guerra

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque aunque Ucrania no estaba en la Otan en 2022, la Otan sí estaba en Ucrania desde 2014, desde el mismo momento del cambio de régimen ( y eso lo conocemos en detalle por informes de la prensa de Estados Unidos), pues eso te convierte en “partidario de Putin”… Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos?     

Una explicación es la de que cualquier intento de negociar diplomáticamente con los rusos es visto en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es:

Los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, por ejemplo, son diversos y muy diferentes. En Bruselas hay un manifiesto desbarajuste. El presidente del Consejo, Antonio Costa, quiere establecer un canal diplomático con Moscú, pero el canciller Friedrich Merz se opone. Francia también tiene sus reservas. Hace tiempo que Macron envió un emisario al Kremlin sin proponer nada realista y serio. Los países bálticos, por su parte, no quieren mantener ningún tipo de conversaciones con Putin. Polonia rechaza el formato E3 constituido por Merz, Macron y Starmer -aunque éste ya haya saltado y vaya a ser relevado por otro igual. Lo importante es comprender esa “E”. No es “Europa 3”. Es “3 Energúmenos”. El no declarado programa de los “3 E” puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”.

El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia." 

  (