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4.7.26

El ciclo electoral ha acabado con una derrota del PP... El ciclo se tejió desde Génova con la intención de aprovechar la debilidad socialista... unos malos resultados del PSOE en las autonomías no solo reforzarían al PP, sino que contribuirían a que los cuadros socialistas manifestasen su malestar... con riesgos, que en Génova se entendieron asumibles, de que Vox mejorase sus resultados y se convirtiera en una fuerza indispensable... Vox se había planteado el ciclo electoral como una lucha para hacer comprender, no ya que el PP tenía que contar con ellos en las autonomías, sino que eran imprescindibles para gobernar España. Génova debía ir olvidándose de combatirlos... tras las andaluzas, el cambio quedó asentado... Andalucía dejaría de ser un bastión del PP contra Vox... Vox había doblado el brazo al PP. Cuando Feijóo insinuó en Cataluña que un entendimiento con Puigdemont sería posible, desde Bambú no salieron a atacarlo. Era más el momento de la clemencia que el de la confrontación. Aznar afirmó rápido que el gobierno sería nacional... pero Díaz Ayuso necesita una campaña agresiva contra Vox, de confrontación evidente, que deje claro quién representa a las derechas en Madrid. Esa línea encaja mal con la etapa de amistad competidora entre ambas fuerzas... Queda la pieza más importante, la decisiva, el centro de España, el espacio que representa también el centro de las derechas (Esteban Hernández)

La verdadera derrota del PP a manos de Vox (y qué viene ahora)

El ciclo electoral ha acabado con una derrota del PP. Pero no tanto por el hecho de que se hayan concedido cesiones a Vox, o porque los de Abascal estén representados en los gobiernos, sino porque Bambú ha logrado el objetivo que se había fijado desde que se anunciaron varias elecciones autonómicas consecutivas.

El ciclo se tejió desde Génova con la intención de aprovechar la debilidad socialista, que percibían muy evidente. Era el momento de presionar más a Sánchez, y unos malos resultados del PSOE en las autonomías no solo reforzarían al PP, sino que contribuirían a que los cuadros socialistas manifestasen su malestar por los perjuicios electorales que el presidente estaba causando en sus territorios. Era una operación con riesgos, que en Génova se entendieron asumibles. No estribaban tanto en que los progresistas se recuperasen en las urnas, sino en que Vox mejorase sus resultados y que se convirtiera en una fuerza indispensable para gobernar. Había muchas probabilidades de que así ocurriera, pero se consideró que, o no sucedería, o que el premio compensaba el atrevimiento.

El momento de mayor tensión estuvo en Extremadura. Guardiola había manifestado repetidamente que no quería gobernar con Vox y no fue complaciente con ellos durante la campaña. Alguien había dicho a la presidenta extremeña que la mayoría absoluta estaba al alcance de la mano. Si se lograba, se conseguirían dos objetivos a la vez: debilitar a un PSOE en horas bajas y arrinconar a Vox.

Vox lo había apostado todo al gobierno conjunto de España y el ciclo electoral tenía que demostrar su determinación

Las elecciones fueron favorables al PP solo en un aspecto y los de Abascal no soltaron la presa. En las semanas de negociación circularon varias versiones acerca de los propósitos de Vox y se hizo especial hincapié en que lo lógico es que se quedaran fuera del gobierno: así aprovecharían el descontento social y jugarían solos por el ala derecha. Una posición antisistema sin presencia institucional les dejaba las manos libres. Sin embargo, en Bambú habían decidido tiempo atrás que estarían en los gobiernos si los resultados electorales lo permitían. Esta posición fue mal comprendida, quizá porque faltaba visión de conjunto: Vox había planteado el ciclo electoral como una lucha para hacer comprender, por la vía de los hechos, no ya que el PP tenía que contar con ellos en las autonomías, sino que eran imprescindibles para gobernar España. Génova debía ir olvidándose de combatirlos y de sus tentaciones de alcanzar el número suficiente de diputados para gobernar España en solitario, en compañía del PNV o con el respaldo para la investidura de un PSOE derrotado. Vox lo había apostado todo al gobierno conjunto de España, y el ciclo electoral tenía que demostrar su determinación para conseguirlo.

El principio de la pelea

Desde la noche electoral en Extremadura existieron pocas opciones para que los populares escapasen del abrazo de Vox. Ellos querían estar en el gobierno, el PP lo necesitaba, no cabía otra opción. Repetir las elecciones podría ser todavía peor para los populares. Extremadura era la primera pieza del ciclo electoral, y lo que allí se acordase marcaría la pauta. Los acuerdos con Azcón o con Mañueco eran más fáciles de alcanzar, porque ambos partidos ya habían gobernado juntos, de modo que si Extremadura caía, lo demás vendría por sí mismo.

Si las negociaciones se rompían, no sería por Vox, sino por las dificultades de los populares para entenderse entre sí

Hubo mucha tensión durante las negociaciones con Guardiola, pero el riesgo de ruptura no provino, y así lo expresaban en Vox, de la falta de entendimiento, sino de las luchas de poder en el seno del PP. Era improbable que el acuerdo saltase por los aires, pero si ocurría no iba a ser por voluntad de Vox ni por exigencias inasumibles, sino por las dificultades de los populares a la hora de entenderse entre sí. Finalmente, el pacto de gobierno se acabó suscribiendo, y a partir de ahí todo lo demás iba a ser su continuación.

Una vez que se cerró Extremadura, en Castilla y León y Aragón los acuerdos fueron más sencillos. Los resultados de las elecciones aunaron voluntades. Las dificultades de las negociaciones estuvieron causadas por posiciones lógicamente distintas, o por la habilidad de algunos barones, como Azcón, a la hora de negociar, pero no tanto por las interferencias externas.

La pieza andaluza

Faltaba, no obstante, la pieza final, la de mayor tamaño y la más influyente, Andalucía. Los problemas allí eran de otra índole, porque Juanma Moreno venía de la mayoría absoluta y se veía con opciones reales de repetirla y porque, de resistir a Vox, la tesis de que los de Abascal no eran imprescindibles para gobernar regresaría. La competición tenía algo curioso: en el fondo, un líder del PP nacional como Moreno Bonilla convenía a Vox, porque atraería a los votantes de centro derecha y les dejaría la banda derecha libre para que corrieran por ella. En Bambú pensaban que esa era la fórmula idónea, porque la suma de ambos garantizaría la victoria sobre los progresistas, pero en Génova no estaban de acuerdo con ese planteamiento. Sin embargo, Juanma Moreno como líder andaluz era otra cosa, porque había conseguido captar una parte importante de antiguos votantes socialistas y su actitud moderada gustaba a los electores, lo que cerraba puertas a un Vox al que se describía como excesivo. Lo que le venía bien a nivel nacional le perjudicaba en Andalucía.

Antes de las andaluzas, la relación se había transformado pero, tras ellas, el cambio quedó asentado

La campaña arrancó con un PP crecido, y se desarrolló mal para los intereses populares. Además de algún error de Moreno, hicieron un mal movimiento con Adelante Andalucía, una formación a la que decidieron dar más cariño que a IU. Entre el auge de los de José Ignacio García y un Vox que mejoró ligeramente sus resultados, la mayoría absoluta cayó. Eran solo dos diputados, pero resultaban suficientes. El acuerdo PP-Vox volvería a tener lugar, ambos lo sabían, y Andalucía dejaría de ser un bastión del PP contra Vox.

Antes de las elecciones andaluzas, la relación entre Génova y Bambú se había transformado, pero tras ellas el cambio quedó ratificado. Llegó el armisticio, Feijóo reconoció en público que se apoyaría en Vox para gobernar España si las elecciones así lo dictaban y se abrieron nuevas formas de colaboración. Las hostilidades se rebajaron significativamente. Vox había doblado el brazo al PP. Cuando Feijóo insinuó en Cataluña que un entendimiento con Puigdemont sería posible, desde Bambú no salieron a atacarlo. Era más el momento de la clemencia que el de la confrontación. Aznar afirmó rápido que el gobierno sería nacional.

El nuevo escenario: los dos cambios

Se ha inaugurado una nueva etapa, que cuenta con dos puntos de fricción. Dado que el PP ha aceptado que gobernará con Vox si es necesario, la manera de competir tiene que ser otra; no cabe la confrontación directa. El camino más rápido es el de acoger las propuestas que ponen sobre la mesa los de Abascal y, cuando sea posible, encabezarlas. Vox afirmó en el Congreso que Sánchez pretendía manipular las elecciones con la ley de nietos, algo que llevaba meses señalando, aunque no lo anunciara en público de manera tan expresa como hizo Abascal el miércoles de la semana pasada. La afirmación pasó relativamente desapercibida hasta que días después el PP, con Feijóo a la cabeza, decidió dar la batalla con ese asunto. Díaz Ayuso lo retomó con mayor ímpetu aún. Alguna declaración del PP, a través de Semper, trató de rebajar la gravedad de las afirmaciones, pero el partido insistió en utilizar esa bandera. El viernes, Feijóo insistió en Valencia en la “ingeniería social” de Sánchez para añadir millones de nuevos españoles con derecho a voto. Génova tiene que demostrar que el liderazgo de la derecha continúa en sus manos, y arrinconar a Vox mediante la asunción de algunas de sus propuestas es un modo de hacerlo. Habrá nuevos términos en la competición electoral entre PP y Vox, antes mediante oposición, ahora mediante una absorción controlada. Arraigo como sinónimo de prioridad nacional. Se puede decir de otra manera: si en el inicio del ciclo autonómico la prioridad era acabar con Sánchez, ahora se percibe a las izquierdas lo suficientemente dañadas como para que no sean un peligro electoral, y toca concentrarse en que Vox no crezca, o al menos que no lo haga de manera significativa.

El ciclo electoral autonómico no ha terminado. Queda la pieza más decisiva, el centro de España

El segundo punto de fricción es territorial y se centra en la capital. Para Sánchez es muy difícil gobernar teniendo al Madrid D.F. en contra, pero también es complicado para Feijóo controlar el partido si Madrid no está de su lado. Y aunque los populares insisten en que las piezas están alineadas y que no hay contradicción entre Díaz Ayuso y Núñez Feijóo, lo cierto es que hay intereses diferentes. La batalla por la mayoría absoluta en Madrid, sin ir más lejos, marca distancias. En la Puerta del Sol consideran que ni Óscar López ni Más Madrid pueden sumar el caudal electoral preciso para perturbar el dominio de Ayuso en la Comunidad. Vox sí puede conseguirlo, lo cual incluye cierta novedad, ya que hasta ahora era una fuerza arrinconada. No solo por la composición sociológica de la sociedad madrileña, sino porque la hostilidad hacia Sánchez había sido liderada muy mayoritariamente por la presidenta de la Comunidad. Pero ahora estamos en otro contexto, el de la prioridad nacional. Vox posee un elemento ideológico diferencial que puede tener recorrido en grandes ciudades que han visto cómo ha aumentado significativamente el número de inmigrantes, de los que carecen de recursos y de los que gozan de gran cantidad de ellos. El Madrid de todos los acentos se enfrentará al Madrid de acento nacional. Y ahí puede aparecer un roto. Díaz Ayuso necesita una campaña agresiva contra Vox, de confrontación evidente, que deje claro quién representa a las derechas en Madrid. Esa línea encaja mal con la etapa de amistad competidora entre ambas fuerzas.

La pelea por la comunidad será importante. Tanto Juanma Moreno como Díaz Ayuso podían exhibir un elemento diferencial respecto de la dirección nacional: su capacidad para arrinconar a Vox y para eliminar su influencia. Caído Moreno, solo queda Ayuso. Dicho de otra manera, el ciclo electoral autonómico no ha terminado. Queda la pieza más importante, la decisiva, el centro de España, el espacio que representa también el centro de las derechas."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 04/07/26)  

12.7.25

Pero si Abascal aparece en los papeles de Bárcenas, qué ladra ahora... Que lo del trío calavera es para correrlos a gorrazos por años, espero que se pudran en la cárcel y la dejadez de Sánchez de traca. Pero de verdad que vengan Feijóo y Abascal a hablar de corrupción, es como si Netanyahu nos quisiera dar lecciones de Derechos Humanos (Carolina Alonso)

Carolina Alonso @Carolalon1

Pero si Abascal aparece en los papeles de Bárcenas, qué ladra ahora.

Que lo del trío calavera es para correrlos a gorrazos por años, espero que se pudran en la cárcel y la dejadez de Sánchez de traca. Pero de verdad que vengan Feijóo y Abascal a hablar de corrupción, es como si Netanyahu nos quisiera dar lecciones de Derechos Humanos   

 Me dicen que el Abascal que aparece en los papeles de Bárcenas, no es Santiago, es su padre, como Ayuso, que no es Ayuso, es su hermano , su novio, su madre y su expareja, estos son los que van a regenerar España. Te lo dice el amigo de Marcial Dorado desde la sede pagada en B.

7:14 p. m. · 14 jun. 2025 4.163 Visualizaciones

8.7.25

La Solución Final de Vox, expulsar a millones de inmigrantes, no es ninguna broma ni una estrategia del partido de Abascal para captar votantes entre los descontentos de Feijóo... Están convencidos de que semejante paranoia puede hacerse realidad, que es perfectamente factible, aunque según la diabólica catequista De Meer entraña “un proceso complejo”... Supongamos que Feijóo gana las elecciones y coloca a Abascal de vicepresidente... tendríamos el decretazo racista... llegarían las manifestaciones de protesta, miles de personas defendiendo sus derechos en la calle, convulsiones sociales, revueltas y huelgas generales no demasiado diferentes a las que estamos viendo estos días en los Estados Unidos, donde el pueblo de bien se ha plantado contra Trump... las portadas de los periódicos con fotografías de personas secuestradas, esposadas y conducidas al Guantánamo de Soto del Real; la imagen de España, en fin, como la peor de las dictaduras... Y finalmente, cuando ya no quede ninguno de los ocho millones de deportados, la debacle para la economía, la ruina total, un retroceso en el nivel de vida de nuestro país de más de cincuenta años, hasta devolvernos a los tiempos del final del Franquismo, cuando los españoles vestían austeras chaquetas de pana porque no había para más (José Antequera)

 "Vox es un delirio colectivo que se contagia, un trastorno que va empeorando poco a poco hasta la locura, como ya ocurriera con los fascismos hace un siglo. El último disparate del partido de Santiago Abascal consiste en su plan para deportar a más de ocho millones de inmigrantes que residen en nuestro país y también a sus hijos. Personas cuya estancia es legal según el ordenamiento jurídico vigente; personas que trabajan, que pagan sus impuestos, que mantienen una familia y que contribuyen decisivamente al sostenimiento de la economía y del Estado de bienestar; personas con los mismos derechos y obligaciones que cualquier ciudadano. Muchos de ellos siguen manteniendo su propia nacionalidad, pero un porcentaje elevado son los llamados inmigrantes “de segunda generación”, es decir, nacidos y afincados aquí –en alguna de las 17 comunidades autónomas del Estado español–, personas con DNI y pasaporte nacional, españoles a todos los efectos perfectamente integrados en la sociedad (son del Barça o del Madrid, se visten de baturro, de fallera o faralá en las fiestas de su pueblo y compran el décimo de Navidad como todo hijo de vecino).  

La España que plantea Vox no difiere demasiado de esas terribles escenas de las películas de nazis con trenes repletos de deportados, campos de concentración y odio, mucho odio nacionalista y ario. Para quién no conozca a la personaja, De Meer es esa diputada ultra que por fuera tiene todo el aspecto de guitarrista del coro de la iglesia pero que, por dentro –si nos atenemos al relato escalofriante que ayer soltó ante la prensa sin despeinarse–, lleva una fascistona fría y calculadora desprovista de humanidad y sentimientos. Así explicó la señora el plan de Vox para limpiar España de extranjeros y recuperar la raza de pura sangre española. “Solo hay una solución mala y una solución menos mala porque no se han adaptado a las costumbres españolas: tendrán que volver a sus países”. Ni el mismísimo Orwell hubiese escrito un texto tan distópico y certero sobre lo que es el pensamiento totalitario. Aterrador.

La Solución Final de Vox (nótese el macabro empleo de este eufemismo, sin duda extraído con toda la intención del viejo manual del Tercer Reich sobre liquidación de las minorías étnicas en los años treinta y cuarenta del siglo pasado) no es ninguna broma ni una estrategia del partido de Abascal para captar votantes entre los descontentos de Feijóo ahora que, tras el Congreso Nacional del PP, se ha quitado la careta y pide “respeto” para el nazi, que también tiene su corazoncito. Están convencidos de que semejante paranoia puede hacerse realidad, que es perfectamente factible, aunque según la diabólica catequista De Meer entraña “un proceso complejo”. Y tanto que es complejo, como que para materializar la Solución Final habría que poner patas arriba a todo el país. Supongamos por un momento que Feijóo gana las elecciones (Dios no lo quiera) y coloca al Caudillo de Bilbao como su lugarteniente en el Consejo de Ministros, véase en Interior o en Trabajo e Inmigración. Un decretazo racista de esa índole chocaría de lleno con la Constitución, con las leyes y con los jueces (que digo yo que algún magistrado demócrata, humanista y civilizado, sin contaminar por la ideología ultra, quedará aún en el Supremo). Luego llegarían las manifestaciones de protesta, miles de personas defendiendo sus derechos en la calle, convulsiones sociales, revueltas y huelgas generales no demasiado diferentes a las que estamos viendo estos días en los Estados Unidos, donde el pueblo de bien se ha plantado contra Trump y sus políticas propias del Ku Klux Klan.

Más tarde, tras el temido decretazo de Solución Final, llegarían las sanciones de la Unión Europea, que amenazaría a nuestro país con la expulsión; las portadas de los periódicos con fotografías de personas secuestradas, esposadas y conducidas al Guantánamo de Soto del Real; la imagen de España, en fin, como la peor de las dictaduras (esta vez dictadura de verdad, no esa fábula sobre el malvado autócrata Sánchez solo apta para crédulos sin espíritu crítico, borregos, manipulados y lelos que va vendiendo la atolondrada de Isabelita Ayuso). Y finalmente, cuando ya no quede ninguno de los ocho millones de deportados, la debacle para la economía, la ruina total, un retroceso en el nivel de vida de nuestro país de más de cincuenta años, hasta devolvernos a los tiempos del final del Franquismo, cuando los españoles vestían austeras chaquetas de pana porque no había para más.

Quien crea que se puede echar del país al 14 por ciento de la población sin que se note en nuestro modo de vida y en nuestros bolsillos es que fuma grifa de la mala. Las cotizaciones a la Seguridad Social se hundirían, una buena tajada de los impuestos esenciales para sostener la Sanidad y la Educación, entre otros servicios públicos, se perderían y el sistema de pensiones tal como lo conocemos sería insostenible. Por no hablar de sectores productivos como el agrícola, la construcción y la hostelería, esquilmados de mano de obra. O sea, un cataclismo propio de una economía de posguerra.

De Meer trató de sacar su lado más humano al reconocer que este sindiós sería “traumático” para la sociedad, lo cual no deja de ser puro postureo, ya que alguien que se plantea, aunque sea como hipótesis remota, destruirle la vida a ocho millones de personas no puede ser más que un psicópata peligroso incapaz de empatizar con el dolor de sus semejantes. Su apuesta por la “reemigración” porque España tiene derecho a “sobrevivir como pueblo” ante la invasión, al reemplazo de europeos por africanos (un concepto extraído de los partidos fascistas que vuelven a triunfar en Alemania) es un salto cualitativo de Vox, en el fondo y en la forma, que huele a puro nazismo. Con todo, no deja de ser curioso que Abascal haya elegido a alguien con apellido tan poco español para explicar su Solución Final. Siendo fiel a su ideario, tendría que haber puesto en la rueda de prensa a una García, a una López o a una Pérez, nombres mucho más españolazos, y no a una descendiente flamenca no precisamente de Cádiz, sino de la pérfida Flandes. Debe ser que De Meer viene de estirpe de rancio abolengo. Lo cual nos lleva a pensar que Vox jamás echará del país a los extranjeros con tarjeta oro y Visa, solo a los extranjeros pobres. Y es que el racismo también es una enfermedad económica."                          ( , Diario16+, 08/07/25)

19.3.25

La situación de Alberto Nuñez Feijóo y la de Carlos Mazón se encuentra en esos parámetros de debilidad extrema. Feijóo, porque es capaz de ver desangrarse a su partido y a las posibilidades de ser presidente del Gobierno viendo como Carlos Mazón pierde un escaño al mes sin ninguna posibilidad de intervenir para apartar al President del cargo... Mazón se ha convertido en un ninot de Vox que acabará ardiendo cuando haya conseguido acumular los días suficientes para poder cobrar su sueldo vitalicio de expresident... Mazón se ha convertido de facto en el único barón de Santiago Abascal. Vox puede hacer con Mazón lo que quiera, que el ninot de El Ventorro se lo concederá... Sabe que Carlos Mazón puede ser un títere con el que llevar a cabo sus políticas de manera interpuesta sin sufrir el desgaste de estar en el Gobierno... valiéndose de la desesperación y ambición del President puede sacarle cualquier cosa y así lograr crecer a costa de su imagen vapuleada... Vox tiene nuevo presidente en la Generalitat... Cada día de Carlos Mazón en el cargo es un clavo en el ataud de la gobernabilidad del PP (Antonio Maestre)

 "(...)  La situación de Alberto Nuñez Feijóo y la de Carlos Mazón se encuentra en esos parámetros de debilidad extrema. Feijóo, porque es capaz de ver desangrarse a su partido y a las posibilidades de ser presidente del Gobierno viendo como Carlos Mazón pierde un escaño al mes sin ninguna posibilidad de intervenir para apartar al President del cargo. Que nadie se engañe, Feijóo no ha hecho dimitir a Carlos Mazón porque no tiene ninguna fuerza para hacerlo. 

Carlos Mazón ha actuado de la única manera que puede hacer, vendiendo todos sus ideales, si es que alguna vez tuvo alguno, para convertirse en un ninot de Vox que acabará ardiendo cuando haya conseguido acumular los días suficientes para poder cobrar su sueldo vitalicio de expresident. 

El Partido Popular soltó la mano de Mazón sin liquidarlo y este se ha convertido de facto en el único barón de Santiago Abascal. Vox puede hacer con Mazón lo que quiera. Puede humillarlo a conveniencia, que apriete tanto como quiera que el ninot de El Ventorro se lo concederá. En Bambú pueden gozarlo haciendo arrodillarse al PP.

Vox lo sabe. Sabe que Carlos Mazón puede ser un títere con el que llevar a cabo sus políticas de manera interpuesta sin sufrir el desgaste de estar en el Gobierno. Para ellos es una situación ideal, son capaces de llevar a Mazón a sus postulados debilitando al PP en su conjunto y valiéndose de la desesperación y ambición del President para sacarle cualquier cosa y así lograr crecer a costa de su imagen vapuleada. 

Cada día de Carlos Mazón en el cargo es un clavo en el ataud de la gobernabilidad del PP en su conjunto y aumenta las posibilidades de Vox de capitalizar ese desgaste en su favor. Vox puede vender que sus políticas se llevan a cabo por su firmeza mientras humilla al Partido Popular. Puede que no lo hayan entendido, pero ayer comenzó a gobernar Mefistófeles en Valencia. Vox tiene nuevo presidente en la Generalitat."                (Antonio Maestre , blog, 18/03/25)

4.2.25

La "oligarquía" de Vox: “El auténtico poder está por encima de Abascal”... la “oligarquía” de la que habla Gallardo se sitúa en el entorno de los Ariza, el más duro, de Kiko (Méndez-Monasterio), de Montserrat Lluis, de los más ultraconservadores, la línea Buxadé que es la que manda en el partido... El auténtico poder del partido no está en las personas que están por debajo de Santiago Abascal, sino por encima de él. Al señor Julio Ariza, su hijo y todo el entramado que se dedica a pagar a la señora de Abascal... Hace apenas una semana atrás trascendían los vínculos de Lidia Bedman, mujer del presidente ultraderechista, con Editorial Ivat SL, empresa a la que le prestó sus servicios de “consultoría de redes sociales y marketing” y, la cual, está directamente vinculada con Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza y propietario de Intereconomía

 "Tras la dimisión de Gallardo de sus cargos en Vox, han sido muchas las voces antiguas del partido que vienen señalando esta dinámica de la cúpula.

 Con la salida inesperada de Juan García-Gallardo de Vox han vuelto a resonar las voces de flaqueza de la formación de Santiago Abascal. Visto desde fuera, el hecho de que el que era hasta la fecha portavoz del partido en Castilla y León hable de una “oligarquía” interna que ejerce el poder, y con la que ya no casa en ideas o intereses, ha despertado los aires de tensión que pone el acento en el engranaje interno.

Gallardo ha venido denunciando en su comunicado de renuncia que deja atrás su etapa política, y expresamente en las filas de Abascal, lamentando la falta ética y de lealtad en las siglas de Vox: “La dirección del partido ha ido ocupando cada vez más espacios en detrimento de los demás. (…) La ley de hierro de la oligarquía es inevitable en cualquier organización”, ha expresado en su escrito.

Con esta nueva baja en las filas del partido ultraderechista, resuena el eco de aquellos que, hace tiempo atrás, dejaron de militar y ejercer la defensa de la razón de ser Vox también por sus discrepancias ideológicas que, al no casar con la cúpula, fueron motivo de rechazo interno.  

Voces antiguas de Vox coinciden en el verdadero mando 

Son varios ejemplos los que evidencian en el tiempo más reciente bajas significativas en el partido de Abascal y que, cuando acontece un acontecimiento de similar calado como es la renuncia de Gallardo, resuenan estas voces. M. C., quien fue una de dirigente relevante de Vox, asegura que entre el exdirigente castellanoleonés y la cúpula del partido existía “una pugna interna previa de poder” desde hacía tiempo. “Él (Gallardo) ha estado más en contacto con la cúpula del Yunque, que es la que ha ido más persiguiéndole y con los disidentes. Piensan más ideológicamente igual, pero va más por la vía del poder”, asegura en conversaciones con ElPlural.com.

Asimismo, y sobre las alusiones a la “oligarquía” de la que habla Gallardo, M.C. sitúa en claro dónde y en quiénes radican: “Esto es del entorno de los Ariza, el más duro, de Kiko (Méndez-Monasterio), de Montserrat Lluis, de los más ultraconservadores, la línea Buxadé que es la que manda en el partido”.

Mismas impresiones son las que desprende Vicente Montañez, exconcejal de Vox en Valencia, en declaraciones a este periódico: “Es más que evidente que hay una oligarquía, que Santiago Abascal es un dictador”, reitera, rememorando así su salida de la formación, cuando denunció que fue objetivo de “un acoso sistemático” por esta decisión.

Y es que la “oligarquía” a la que hace referencia el exdirigente castellanoleonés pone de relieve esta realidad en Vox que, con los testimonios de estas antiguas voces, viene de lejos: “El auténtico poder del partido no está en las personas que están por debajo de Santiago Abascal, sino por encima de él. Al señor Julio Ariza, su hijo y todo el entramado que se dedica a pagar a la señora de Abascal”, desgrana a su vez.

Los Ariza, la mujer de Abascal y el entramado editorial bajo Vox

Bajo este telón de fondo, se da la circunstancia de que dentro de la imagen pública que ofrece Vox, cierto es que detrás de la formación hay personalidades y entidades que manejan hilos que no se postulan en primera línea. Aunque por un lado algunos de estos vínculos son conocidos, como puede ser la Fundación Disenso de Abascal, otras vértebras de lo que comprende el espectro ideológico del partido no lo son tanto.

Hace apenas una semana atrás trascendían los vínculos de Lidia Bedman, mujer del presidente ultraderechista, con Editorial Ivat SL, empresa a la que le prestó sus servicios de “consultoría de redes sociales y marketing” y, la cual, está directamente vinculada con Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza y propietario de Intereconomía, medio afín a Vox.

Pese a que después del revuelo mediático por esta relación empresarial, Bedman negó su vínculo profesional con dichas entidades –“No he facturado nunca al grupo Intereconomía”, dijo expresamente-, sí que se dio constancia de que los nombres que se ciernen por este sello editorial pasan por figuras conocidas de Vox: desde Jorge Buxadé hasta al propio hijo de Ariza."                      ( , El Plural, 04/02/25)

13.7.24

Mientras Vox se “Lepeniza”... El presidente de Canarias, Clavijo, considera a Abascal "cómplice" de la muerte de menores y tacha de "miserable" su posición ante la inmigración... La semana pasada, el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Miguel Tellado, elevó el tono del debate migratorio al proponer enviar a la armada a frenar la llegada de cayucos a las Islas Canarias... un mensaje para todos los partidos políticos, los de derechas, los de izquierdas y los de más allá... No olviden estas cifras. Cuando una de las quince economías más ricas del mundo debate sobre cómo atender a seis mil niños y niñas desamparados como si estuvieran discutiendo sobre cómo librarse de una plaga bíblica, la extrema derecha ve legitimado y amplificado el discurso sobre el que cabalga y crece por toda Europa desde hace más de una década. Después no vengan llorando, ni pidiendo el voto para pararla

 "(...) Un mensaje para todos los partidos políticos, los de derechas, los de izquierdas y los de más allá; no solo para Núñez Feijóo.

 No olviden estas cifras. Cuando una de las quince economías más ricas del mundo debate sobre cómo atender a seis mil niños y niñas desamparados como si estuvieran discutiendo sobre cómo librarse de una plaga bíblica, una maldición de los dioses o la invasión de un ejército hostil, la extrema derecha ve legitimado y amplificado el discurso sobre el que cabalga y crece por toda Europa desde hace más de una década. Después no vengan llorando, ni pidiendo el voto para pararla."              (Antón Losada, CTXT, 12/07/24)

 

"El presidente de Canarias, Clavijo, considera a Abascal "cómplice" de la muerte de menores y tacha de "miserable" su posición ante la inmigración.

 El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha tachado de "miserable" la manera de hacer política de Vox en materia migratoria y cree que su líder, Santiago Abascal, va a ser "cómplice" de la muerte y los dramas que viven los niños para llegar hasta nuestro país.

"Hay gente que de manera miserable quiere hacer política con la muerte, el hambre y la miseria de niños y niñas", ha sostenido este viernes durante una rueda de prensa en Madrid al ser preguntado por la ruptura de los de Abascal con los 'populares' en las comunidades en las que venían gobernando juntos.

Además, se ha mostrado "avergonzado" de que esa sea la imagen que da nuestro país y ha lamentado también que haya formaciones políticas que insistan en convertir un problema humanitario en un problema político."             (EuropaPress, 12/07/24)


Clavijo considera a Abascal "cómplice" de la muerte de menores y tacha de "miserable" su posición ante la inmigración


El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha tachado de "miserable" la manera de hacer política de Vox en materia migratoria y cree que su líder, Santiago Abascal, va a ser "cómplice" de la muerte y los dramas que viven los niños para llegar hasta nuestro país.

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Clavijo considera a Abascal "cómplice" de la muerte de menores y tacha de "miserable" su posición ante la inmigración


El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha tachado de "miserable" la manera de hacer política de Vox en materia migratoria y cree que su líder, Santiago Abascal, va a ser "cómplice" de la muerte y los dramas que viven los niños para llegar hasta nuestro país.

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"La semana pasada, el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Miguel Tellado, elevó el tono del debate migratorio al proponer enviar a la armada a frenar la llegada de cayucos a las Islas Canarias. 

Esta semana, Vox veía el órdago: “Nadie ha votado a Vox, y me atrevería a decir que tampoco al PP, para que continúe la invasión de la inmigración ilegal y de 'menas' (….) no podemos lanzar al mundo un mensaje de que aquí caben todos los inmigrantes ilegales y 'menas' de África”. Así argumentaba Santiago Abascal, en una solemne rueda de prensa rodeado de la dirección de su partido y barones territoriales, “una de las decisiones más importantes de la historia política de Vox”, la ruptura de los pactos autonómicos de gobierno suscritos con el PP.

Una drástica medida motivada, supuestamente, por la decisión de sus socios conservadores de aceptar acoger, en las comunidades donde cogobiernan con los de Abascal, un cupo de migrantes menores no acompañados. Una medida que Vox rechaza de plano al chocar de frente contra su retórica contra los menores no acompañados y que ya en los últimos días había planteado que era una línea roja que no estaban dispuestos a cruzar. La ruptura no solo se circunscribe a sus cargos gubernamentales, que irán dimitiendo a lo largo de los próximos días, sino que a partir de ahora, los ultraderechistas, tampoco darán apoyo parlamentario al PP, dificultando la gobernabilidad de numerosas autonomías.

Un recrudecimiento del enfrentamiento con el PP, que ha ido más allá del enfrentamiento retórico y que, a corto plazo, está haciendo saltar las costuras de Vox en los distintos territorios en donde gobernaba. Más de cuatro consejeros han mostrado su negativa a dimitir, lo que hace pensar que no ha sido un calentón sino más bien una decisión planificada, utilizando esta polémica como coartada para dar un paso más en una reorientación estratégica de la formación ultraderechista. Y que ya había tenido episodios precedentes como la propia salida de Espinosa de los Monteros, minorizando el sector más neoconservador del partido o el desplazamiento de Ortega Smith como responsable de organización por Garriga, persona de confianza de Jorge Buxadé. Aunque, quizás, la salida de Vox del grupo europeo de los Reformistas y Conservadores (ECR) abandonando a su antigua aliada Georgia Meloni para sumarse al nuevo grupo de los Patriotas Europeos formado por Orban y Le Pen sea, con la ruptura de los gobiernos autonómicos, las dos decisiones de mayor calado en esta reorientación política.

El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, horas después de la ruptura con el PP, escribía en sus redes sociales: “No tienen intención de detener la inmigración ilegal. Von der Leyen hace pinza con Sánchez para la dispersión de inmigrantes ilegales. Feijóo se adhiere. ¿Se entiende ya lo de esta semana?”. Desde luego, no podríamos entender el movimiento de esta semana de Vox sin contextualizarlo en el marco europeo de disputa entre la ultraderecha. Llegar a acuerdos con el PP de Von der Leyen para incorporarse a la gobernanza europea, Meloni, o, por el contrario, mantener una lógica más impugnadora de oposición a la gran coalición de populares y socialistas que sigue gobernando la UE, Orban y Le Pen. Parece que Vox ya ha elegido bando. Primero la semana pasada uniéndose al grupo de Patriotas Europeos y esta semana escenificando la ruptura con la línea de subalternización al PP saliendo de los gobiernos de coalición.

Muchas veces hablamos de las guerras de la izquierda mientras nos aqueja una tremenda miopía para observar lo que sucede a nuestra derecha, que lleva, al menos desde la moción de censura contra Mariano Rajoy, en una profunda crisis política. Una encarnizada batalla por la hegemonía del espacio político conservador, que no es una particularidad española, sino más bien europea o incluso internacional, en donde lo que está en juego es el consenso sobre el sistema mismo, que se expresa en la propia crisis de las mediaciones partidarias tradicionales, una crisis del extremo centro. Una buena muestra de esta crisis de representación, que no solo aqueja a la izquierda, sino también a la derecha, es el fenómeno Alvise y la candidatura de “Se acabó la fiesta”, expresión de un creciente voto de protesta reaccionario que favorece la fragmentación y el tensionamiento de la derecha.

En este sentido, muchas lecturas sobre la ruptura de Vox con el PP señalan a Alvise como responsable indirecto, la presión del resultado de “Se Acabó la fiesta”, que logró la nada desdeñable cifra de 800.763 electores, el 4,59% de los apoyos en las europeas, habría hecho a Vox radicalizar sus posturas anti-migración para intentar saturar posibles fugas de su electorado. Yo creo que Le Pen tiene más que ver en el cambio de postura de Vox que Alvise. Que la reorientación política de Vox estaba decidida antes de las europeas y que el resultado de “Se Acabó la fiesta” lo que ha conseguido ha sido más reafirmar que determinar la decisión, al mostrar que Vox estaba dejando un importante espacio electoral en sus márgenes. Mientras, Le Pen se ha convertido, desde hace un tiempo, en un espejo en el que mirarse para los de Abascal.

En la transformación de Vox ha jugado un papel fundamental Buxadé, mucho más que el portavoz en Europa, auténtico hombre fuerte de la formación, que ha abanderado el cambio de posiciones neoconservadoras a otras más nacional-identitarias, en donde la anti-migración aparece como clave de bóveda xenófoba de su neurosis identitaria. En este sentido, los menores no acompañados aparecen como el chivo expiatorio perfecto para su retórica sobre migración, inseguridad, delitos y deterioro de la convivencia. Un discurso, muchas veces forzado, como el del hasta ahora vicepresidente de Castilla y León, Juan García Gallardo, que llego a afirmar que renunciaba porque: “No queremos que Castilla y León se convierta en Francia, que los barrios humildes de Castilla y León sean como los del extrarradio de París, Bruselas o Gotemburgo”.

A Gallardo, el subconsciente le jugó una mala pasada, no sé si de verdad cree que un barrio de Ávila puede convertirse en Gotemburgo por la llegada de seis menores no acompañados, pero desde luego lo que sí que piensa es que esta polémica puede ayudar a Vox a parecerse más a Reagrupación Nacional (RN). A corto plazo, la formación de Abascal pierde la gran mayoría de su poder institucional con la consiguiente merma de recursos e incidencia mediática, y no sabemos el coste electoral que puede tener en caso de una inminente convocatoria electoral. Pero no podemos calibrar la decisión de Vox en el corto plazo, estamos ante un cambio estratégico de la formación ultraderechista que entiende, agotada su experiencia anterior, ser una escisión neoconservadora del PP, y pretende transitar un nuevo camino, una acelerada lepenización. Desde luego, no creo que los barrios de Castilla y León terminen pareciendo las periferias de París, pero sí creo, que Vox puede homologarse cada vez más a la experiencia de la extrema derecha francesa."                ( Miguel Urbán Crespo , El Salto, 13/07/24)

6.7.24

Enric Juliana: Giro de guión. Vox abandona a Giorgia Meloni y se suma a la nueva plataforma impulsada por el primer ministro húngaro Víktor Orbán, el hombre de Vladímir Putin en la Unión Europea. El partido de la extrema derecha española toma rumbo hacia Moscú, mientras espera la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos... Meloni quedó “muy afectada” por la deserción de Abascal, se siente aislada y traicionada después de haber alimentado grandes sueños en la política europea... Le Pen es la principal inspiradora de la nueva plataforma... Los nacionalismos francés e italiano están condenados a no entenderse nunca... A partir de ahora, Vox forma parte del círculo de Vladímir Putin en la Unión Europea y a la vez mantiene alianzas de gobierno con el PP en importantes comunidades autónomas

 "Giro de guión. Vox abandona a Giorgia Meloni y se suma a la nueva plataforma impulsada por el primer ministro húngaro Víktor Orbán, el hombre de Vladímir Putin en la Unión Europea. El partido de la extrema derecha española toma rumbo hacia Moscú, mientras espera la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Vox abandona el grupo de los “conservadores” para engrosar las filas de una nueva plataforma que adoptará el nombre de Patriotas por Europa. El salto hacia el Este fue anunciado ayer mientras Orbán se entrevistaba en Moscú con Putin, desafiando a las instituciones europeas. Hungría ejerce en estos momentos la presidencia semestral de la Unión y desde Bruselas tuvieron que recordarle que esa circunstancia no le autoriza a negociar en nombre de la UE ante una potencia extranjera. La elección de la fecha y el momento para hacer público el cambio de alianzas de Vox no podía ser más significativa.   

Santiago Abascal, presidente de Vox, informó personalmente a Meloni de esta decisión hace tres días, según ha podido saber La Vanguardia de fuentes conocedoras de la política gubernamental italiana. Según estas fuentes, Meloni quedó “muy afectada” por la deserción de Abascal, por dos motivos: se siente aislada y traicionada después de haber alimentado grandes sueños en la política europea. 

La nueva plataforma liderada por Orban, a la que ayer también se sumó la extrema derecha neerlandesa, puede convertirse en las próximas semanas en el principal grupo de las derechas nacional-populistas en el Parlamento Europeo, dejando a Meloni y a los ultranacionalistas polacos en segundo plano en el grupo de los “conservadores” (grupo que fue fundado por los conservadores británicos antes del Brexit, de ahí su nombre). Orbán también ha intentado captar a los polacos del partido Ley y Justicia, pero estos se han negado a formar parte de una plataforma que pueda ser influida por Putin. El nacionalismo polaco es antagónico con el nacionalismo ruso, aunque compartan una visión tradicionalista de la sociedad. No hay que descartar que después de las elecciones del próximo domingo, Marine Le Pen anuncie la adhesión del Reagrupamiento Nacional francés a Patriotas por Europa. Fuentes italianas sostienen que Le Pen es, en realidad, la principal inspiradora de la nueva plataforma.

 Meloni también se siente muy disgustada, según las referidas fuentes, porque siempre ha apoyado a Vox y ha dado un trato preferente a Abascal. La primera ministra italiana defendió públicamente la entrada de Vox en el Gobierno de España durante la campaña  de las elecciones generales de julio del 2023 (mitin en València en el que participó vía streaming) y Abascal fue uno de sus invitados de honor en la última fiesta anual de los Hermanos de Italia. Hace unos meses, el Gobierno italiano promovió el nombramiento de un abogado próximo a Abascal como nuevo consejero de Endesa, la empresa eléctrica española que es propiedad de Enel, la gran empresa pública italiana de electricidad.

La puñalada será recordada durante mucho tiempo en Roma. Según las fuentes citadas anteriormente, Abascal argumentó ante Meloni que Vox tenía necesidad de remarcar su perfil político ante la evidente estrategia del Partido Popular español de intentar captar a parte de sus votantes mediante un discurso más duro. “Vox quiere marcar distancias con el PP y Orban maneja cuantiosos fondos para su operación europea”, señalan las fuentes italianas. La desilusión de los Hermanos de Italia era ayer patente. “Abascal no ha elegido el mejor día para marcharse con Orbán”, ironizaban dirigentes del partido gubernamental italiano.

 Excursión al Este para marcar distancias con el Partido Popular. Anteayer, el PP planteó que la Armada española entre en acción para impedir que los cayucos con inmigrantes africanos lleguen a las islas Canarias este verano. Esa idea fue lanzada por Vox hace cuatro años, que a su vez la copió de Meloni, que a su vez la copió de Matteo Salvini, líder de la Liga (ex Liga Norte), formación que también se unirá al grupo de los Patriotas por Europa. (Cuando llegó al gobierno de Italia, hace dos años, Meloni no desplegó a la Marina Militar para interceptar a las embarcaciones con inmigrantes porque esa medida supondría una ilegalidad en aquel país).

La puñalada será recordada durante mucho tiempo en Roma y Abascal se vio obligado ayer por la tarde a divulgar un tuit defendiendo su amistad personal con Meloni. “La relación personal con Giorgia Meloni va mucho más allá de la política diaria y coyuntural. Porque existe un lazo personal, político y moral”, escribió.

 Meloni vive estos días el final del cuento de la lechera. Hace un mes, poco antes de las elecciones europeas del 10 de junio, creía que los votos de los “conservadores” en el Parlamento de Estrasburgo serían imprescindibles para elegir a la nueva Comisión Europea. El líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, le había dado esperanzas, elaborando una doctrina según la cual el PPE podría pactar con aquellas fuerzas de derecha extrema que mantuviesen una clara adhesión a la OTAN y un firme apoyo a Ucrania en la guerra con Rusia. Meloni ha cumplido esas dos condiciones. Ursula von der Leyen, inicialmente refractaria a ese tipo de pactos, también envió señales de conciliación con la primera ministra italiana, por si las moscas. Pero una vez contabilizados los votos de las elecciones europeas se constató que populares, socialdemócratas y liberales siguen teniendo mayoría en la Eurocámara y se enfrió la perspectiva de pacto con los Hermanos de Italia. Una voz fue especialmente decisiva: la voz del primer ministro polaco Donald Tusk, adherido al PPE, que no quiere saber nada de pactos con la extrema derecha. Populares, socialdemócratas y liberales empezaron a negociar la futura Comision Europea sin contar con Giorgia Meloni.

Despechada y muy iracunda con Emmanuel Macron, la primera ministra italiana intentó ampliar el grupo de los “conservadores” para convertirlo en el tercer grupo de la Eurocámara. Quiso demostrar que era imprescindible y quiso captar a Víktor Orban. Sólo le puso una condición: que firmase un documento expresando su pleno apoyo a Ucrania. Orban le dijo que no. No podía romper con Putin y tenía otros planes. Planes que ahora estamos conociendo. A partir del próximo domingo sabremos si esos planes los ha dibujado Marine Le Pen. Los nacionalismos francés e italiano están condenados a no entenderse nunca.

 Meloni se ha quedado, por el momento, sin pacto con el PPE y sin aliados que ella consideraba muy valiosos. No puede cambiar de posición respecto a la guerra de Ucrania, porque el atlantismo está en los fundamentos del postfascismo italiano desde los primeros años del Movimiento Social Italiano, formación en cuyas juventudes militó. El primer presidente honorario del MSI, Junio Valerio Borghese, implicado en los años setenta en una tentativa de golpe de Estado, mantuvo una estrecha amistad con el legendario director de contraespionaje de la CIA, James Jesús Angleton, también conocido como El Fantasma durante la Guerra Fría. (Borghese murió exiliado en España en 1974). 

El vínculo atlántico es una seña de identidad de los Hermanos de Italia, que no les impide gobernar con el declinante Matteo Salvini, que exhibía su entusiasmo por Putin vistiendo camisetas con su retrato. El Gobierno que encabeza Meloni ha culminado el ajuste geopolítico de Italia, alejándose de Rusia y rompiendo la adhesión de su país con la Nueva Ruta de la Seda china a petición expresa del Gobierno de los Estados Unidos. A Meloni solo le queda esperar que Donald Trump gane las elecciones presidenciales norteamericanas y se vuelvan a repartir cartas en el gran casino de la geopolítica.

El salto de Vox es cualitativamente importante y tendrá repercusión en la política interna española. A partir de ahora, Vox forma parte del círculo de Vladímir Putin en la Unión Europea y a la vez mantiene alianzas de gobierno con el PP en importantes comunidades autónomas, empezando por la Comunidad Valenciana. Poco después de conocerse la adhesión de Vox al grupo promovido por Orban, Alberto Núñez Feijóo, poco dado a los comentarios sobre política internacional, escribió ayer lo siguiente en la red X: “La visita del Primer Ministro de Hungría, Viktor Orban, a Moscú no representa a la UE. Nuestros valores son absolutamente incompatibles con Putin y sus acciones. La posición de la UE es muy clara: la agresión rusa contra Ucrania debe acabar”."                    (Enric Juliana, La Vanguardia, 06/07/24)

14.6.24

Vox compra a Alvise su discurso contra Felipe VI y desata un terremoto en la ultraderecha... La formación de Abascal ha reclamado por primera vez al monarca que de una "respuesta" contra la amnistía por ser parte de su "deber"... Su portavoz en la Cámara Baja, Pepa Millán, pidió una "respuesta" a todas las instituciones, incluida la Casa Real, contra el texto por ser parte de su deber constitucional. "Deben defender la unidad nacional, la integridad territorial y la igualdad de los españoles ante la ley", sostuvo... el mensaje de Millán pone de manifiesto un cambio de discurso frente al seguidismo hacia la monarquía que imperaba hasta ahora y cuyo caldo de cultivo comenzó en la investidura de Pedro Sánchez del pasado año

"Dios, Patria y Rey. El discurso de la derecha española en España no se explica sin esos tres elementos. Y el Partido Popular y Vox lo han cumplido, hasta la fecha, al pie de la letra. No se cuestiona la religión católica —de hecho, se ensalzan sus valores frente a los de otras religiones que según su discurso quieren imponer la suya en toda Europa—, ni la indivisibilidad de España —frente a unos "enemigos" claramente identificados con las fuerzas independentistas— y tampoco la monarquía —de la que se reproducen sus bondades, incluso las de Juan Carlos I pese a los múltiples escándalos que le han rodeado tras su abdicación—. Sin embargo, parece que uno de esos pilares no es ya tan sólido, al menos para la extrema derecha, que esta semana ha situado en la diana al rey Felipe VI a cuenta de la amnistía. Su portavoz en la Cámara Baja, Pepa Millán, pidió una "respuesta" a todas las instituciones, incluida la Casa Real, contra el texto por ser parte de su deber constitucional. "Deben defender la unidad nacional, la integridad territorial y la igualdad de los españoles ante la ley", sostuvo.

Aunque Millán reconoció que el monarca no podía negarse a firmar la ley, como así ocurrió, sostuvo que al hacerlo se "deslegitimaba" el discurso que el propio Felipe VI pronunció el 3 de octubre de 2017 tras la declaración unilateral de independencia en Catalunya. Sin embargo, culpó al Gobierno por "obligarle" al firmar el texto": "Al rey no se le puede pedir una cosa que no puede hacer", zanjó. Esas palabras han generado un terremoto dentro de Vox y algunos dirigentes territoriales de la formación, como su líder en Palma de Mallorca, Fulgencio Coll, defendieron públicamente en sus redes que "don Felipe no tenía otra opción" pese a "lo que opinan algunos": "Ahora más que nunca hemos de dar el apoyo a un Rey ejemplar, pieza clave del sistema democrático", sostuvo, en un mensaje dirigido a la dirección de su partido. El antecesor de Millán en el cargo, Iván Espinosa de los Monteros, fuera ya de la política institucional, se pronunció también y pidió no meter al rey en política: "Sería un grave error", afirmó en declaraciones a la Cadena Cope. "Nada le gustaría más a la izquierda que nos empezáramos a pelear nosotros. El rey tiene la obligación de firmar", dijo, al tiempo que reivindicaba la Corona como "de las pocas instituciones que defienden la unidad de la nación".

Pese a las críticas generadas, también por parte de la derecha mediática —aunque hay otras cabeceras más minoritarias que sí respaldan la postura de Vox—, el mensaje de Millán pone de manifiesto un cambio de discurso frente al seguidismo hacia la monarquía que imperaba hasta ahora y cuyo caldo de cultivo comenzó en la investidura de Pedro Sánchez del pasado año, cuando en los foros de extrema derecha se extendió una profunda decepción con el monarca por proponer al socialista como candidato tras el fracaso del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Es más, en las manifestaciones convocadas durante esos meses contra la amnistía, se podían leer pancartas como "Felipe VI, cómplice del golpe de Estado. A las urnas, a la democracia y a la voluntad de los españoles o "Felipe VI cobarde. Se vende España por cinco votos". En una de las protestas en las que más se puso de manifiesto esa crítica contra el rey fue la organizada por Societat Civil Catalana, a la que acudió la plana mayor de la derecha con Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal a la cabeza. Un cartel contra el rey Felipe VI, en una manifestación contra la amnistía en Barcelona.

Una de las voces que más defendió esa tesis, con bulos de por medio, fue Luis Alvise Pérez, recién elegido eurodiputado en las elecciones del pasado domingo, Su candidatura, Se Acabó la Fiesta (SALF), fue la sorpresa de la noche al obtener tres escaños. Y Alvise no ha dejado pasar la oportunidad para repetir ese discurso, acusando al rey de no "cumplir con su tarea constitucional": "La pregunta obvia de todos los españoles es para qué cojones sirve el rey. Y si no sirve para nada, ni siquiera para la única función que tiene, ¿por qué tenemos que dedicar diez millones de euros al año en que viva en la Zarzuela?", se preguntó, en una entrevista compartida en su canal de Telegram. A su juicio, lo de debería haber hecho el monarca es no firmar la ley, disolver las Cortes Generales y abdicar: "Si no hace eso, yo seré el primer antimonárquico de este país", zanjó.
Vox vuelve a tender puentes con Alvise y defiende que es su "aliado" contra Sánchez

Durante la campaña electoral, la dirección de Vox evitó mencionar a Alvise, conscientes del daño que podría hacer como finalmente ocurrió. Su candidatura obtuvo 800 mil votos y, aunque desde las filas del partido de Abascal defienden que solo les ha "quitado" 100 mil, lo cierto es que no lograron sobrepasar la barrera del 10% a diferencia de lo que ocurrió en las generales del año pasado, donde obtuvieron más del 12% de los votos. En la formación ultra conocen bien al líder de SALF, ya que colaboró tanto con ellos como con el PP de Pablo Casado, después de su época como asesor del exdirigente de Ciudadanos, Toni Cantó. Los puentes se rompieron en pandemia, cuando buscó devaluar el apoyo del diputado Juan Luis Steegman a la campaña de vacunación acusándole de haber cobrado "sumas millonarias de las farmacéuticas".

Ahora, sin embargo, le vuelven a tender la mano. Así lo hizo el candidato de Vox a las europeas y mano derecha de Abascal, Jorge Buxadé, el lunes pasado al asegurar que si los tres diputados de SALF se integran en su familia europea, la de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), les recibirá "con un abrazo". Buxadé señaló que en la noche electoral se produjeron contactos entre ambas partes y anticipó que esas conversaciones se seguirían produciendo en los días posteriores. La versión de Alvise es distinta. En su canal de Telegram admitió que intentó hablar con Abascal "para felicitarle por decoro y educación", que el líder de Vox no le devolvió la llamada y que tampoco hubo contacto alguno con Buxadé. "Ha mentido", escribió. En su cuenta de Instagram también se hizo eco de ello y recordó que Abascal le apartó pese a considerarlo el "mejor analista que había conocido en su vida".

Por su parte, la líder de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, aseguró que para ella Alvise es "un aliado" y no "un adversario", incidiendo en que ambos forman parte del mismo bloque que quiere "echar a Sánchez de la Moncloa y a todos sus secuaces comunistas": "Yo me alegro de que todos los partidos que no sean de izquierdas ganen escaños, para mí es una alegría”, afirmó. En campaña electoral el líder de SALF se reunió con el marido de Monasterio y exdirigente de Vox Espinosa de los Monteros. "No he pactado nada con Iván Espinosa de los Monteros, quien es un gran amigo con quien disfruto conversar y con el que quedé únicamente para charlar desayunando y ponernos al día de la vida", justificó tras publicarse las imágenes juntos, una publicación en la que cargó contra Abascal por definirlo como "una creación del PSOE".

"A Vox le va a pasar lo mismo con Alvise que al PP con ellos". Así de contundente se muestra el politólogo y consultor en comunicación política, Eduardo Bayón, sobre el fenómeno de SALF. Bayón atribuye a "la amenaza electoral y aumento de la competición" el hecho de que el partido de Abascal se haya visto a modificar su estrategia, cuestionando por primera vez el papel de la monarquía. "Van a estar muy condicionados a lo que haga Alvise, porque el 50% de los votantes de SALF procedían de Vox. Es más fresco, más radical y emergente", explica en conversación con infoLibre. A su juicio, el agitador va a ser un competidor que les va a hacer daño porque "en apariencia puede tener un electorado más transversal" al ser "menos ideológico": "Vox va a sufrir mucho en la toma de decisiones estratégicas y va a haber cambios de posicionamientos bruscos", anticipa.

Bayón achaca a múltiples factores la situación del partido de Abascal. "Su época expansiva ya ha terminado, ahora en lo que estaba es en la de estabilización y de entrada en los gobiernos autonómicos. A esa fase se le han sumado todas las disputas y los cambios de los dirigentes nacionales", prosigue. El experto cita, entre otras, la salida de Espinosa de los Monteros, de Macarena Olona o la pérdida de peso de Javier Órtega Smith. "Aunque no haya habido un cambio de liderazgo, sí ha habido un cambio de los dirigentes que lo sostienen" analiza. Así, cree que además de las discrepancias internas, Vox va a estar "muy condicionado por la amenaza de Alvise" y también por la fortaleza del PP.

El analista se fija en los datos y destaca el hecho de que Vox haya quedado por debajo del 10%, lo que a la larga podría perjudicar al bloque de la derecha en unas eventuales generales. Además, Bayón también señala que hay un elemento que "excede" a la propia batalla entre las distintas fuerzas contrarias a Sánchez y que interpela directamente a la sociedad. "Tenemos a los marginados de la transición condicionando la vida política del país. Al final el colapso del sistema del 78 está viniendo por ahí y no por la democracia radical del 15M".                      (Marta Monforte, InfoLibre, 13/06/24)

21.5.24

Editorial de La Jornada, diario mexicano: Ultraderechas... cónclave del odio... Al llamado del dirigente de Vox, Santiago Abascal, el presidente de Argentina, Javier Milei, quien no desaprovechó la oportunidad para generar un nuevo conflicto diplomático y hacer gala de la aporofobia, la misoginia, el entreguismo y el repudio a los derechos humanos que vertebran su pensamiento, por llamarle de algún modo al batiburrillo de dogmas y odios que lo guían... los políticos y gobernantes que respondieron al llamado de Vox, confluyen en una patológica carencia de empatía y una no menos enfermiza disociación de la realidad... Los síntomas descritos alcanzan un nivel inquietante en Milei, quien se envanece por el éxito de su programa ultraneoliberal, con un empobrecimiento acelerado de la población, una caída abrupta en el conjunto de la actividad económica, un empeoramiento del desempleo que no se daba desde la crisis de 2000-2003, un endeudamiento que pone las bases para otra crisis incontrolable y una degradación generalizada de la calidad de vida... Abascal, Kast y Milei comparten la apología de las sanguinarias dictaduras que se ensañaron con España, Chile y Argentina en el siglo XX, mientras Le Pen y Meloni reivindican de manera más o menos velada, según las circunstancias, al nazismo y al fascismo... Más allá de exhibir las pulsiones autoritarias y el desinterés por el bienestar de las mayorías que signan a las ultraderechas, el cónclave de Madrid es un recordatorio de que estos grupos se encuentran organizados en redes internacionales que aúnan a políticos y empresarios inescrupulosos, por lo que la resistencia contra estos movimientos filo, neo y posfascistas debe ser igualmente articulada y global

 "Al llamado del dirigente de Vox, Santiago Abascal, acudieron la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (en un enlace desde Roma); los ex candidatos presidenciales de Francia y Chile Marine Le Pen y José Antonio Kast, además de representantes de corrientes extremistas como el trumpismo y el sionismo. Pese a este cartel estelar, todos los reflectores se enfocaron en el presidente de Argentina, Javier Milei, quien no desaprovechó la oportunidad para generar un nuevo conflicto diplomático y hacer gala de la aporofobia, la misoginia, el entreguismo y el repudio a los derechos humanos que vertebran su pensamiento, por llamarle de algún modo al batiburrillo de dogmas y odios que lo guían.

 El evento fue profuso en denuncias contra la «agenda 2030», el «pacto verde», el “pensamiento woke” y, en general, lo que los asistentes consideran una conspiración comunista que avanza imparable socavando los cimientos de la civilización occidental. En este delirio se mezclan enemigos inexistentes como el supuesto «comunismo» de gobernantes tan capitalistas como Joe Biden o Pedro Sánchez, con ataques contra los derechos de las mujeres, la diversidad sexual y el que quizá sea el mayor caballo de batalla de las derechas en las naciones ricas, la criminalización de los migrantes indocumentados.

 Aunque existen matices entre los políticos y gobernantes que respondieron al llamado de Vox, confluyen en una patológica carencia de empatía y una no menos enfermiza disociación de la realidad. Así lo muestran Milei, Abascal y Meloni cuando acusan a los gobiernos ligeramente menos escorados a la derecha de «promover la inmigración ilegal masiva». El hecho es que Washington arresta a millones de migrantes cada año y deporta a centenares de miles, mientras los integrantes de la Unión Europea asisten impávidos a la muerte de miles de personas que se lanzan al Mediterráneo en un desesperado intento de dejar atrás guerras civiles, hambre, crimen o bombardeos del propio Occidente. Los síntomas descritos alcanzan un nivel inquietante en Milei, quien se envanece por el éxito de su programa ultraneoliberal para mejorar indicadores macroeconómicos sin reparar en que estos «logros» se dan a expensas de un empobrecimiento acelerado de la población, de una caída abrupta en el conjunto de la actividad económica, un empeoramiento del desempleo que no se daba desde la crisis de 2000-2003, un endeudamiento que pone las bases para otra crisis incontrolable y una degradación generalizada de la calidad de vida.

Abascal, Kast y Milei comparten la apología de las sanguinarias dictaduras que se ensañaron con España, Chile y Argentina en el siglo XX y que, en los dos últimos casos, fueron las encargadas de instalar mediante la fuerza y bajo el entusiasta auspicio de Washington y de académicos estadunidenses el modelo económico antisocial que hoy venden como un componente estructural de la democracia. Por su parte, Le Pen y Meloni reivindican de manera más o menos velada, según las circunstancias, al nazismo y al fascismo, aunque difieren en que la primera se distancia del neoliberalismo anglosajón, mientras la segunda cae en el denominado posfascismo, el cual combina el agresivo conservadurismo social de los fascismos del siglo XX (con machismo disfrazado de «defensa de la familia», racismo abierto, xeno, aporo y homofobia) con el neoliberalismo más ortodoxo y plutocrático.

Más allá de exhibir las pulsiones autoritarias y el desinterés por el bienestar de las mayorías que signan a las ultraderechas, el cónclave de Madrid es un recordatorio de que estos grupos se encuentran organizados en redes internacionales que aúnan a políticos y empresarios inescrupulosos, por lo que la resistencia contra estos movimientos filo, neo y posfascistas debe ser igualmente articulada y global."                (Editorial de La Jornada, 20/05/24)

2.2.24

Vox trama un golpe al que no prestamos atención... consiste en utilizar la mayoría del PP en la Mesa del Senado para impedir que la ley de Amnistía salga adelante, retorciendo el poder de la cámara alta, hasta convertirla de facto en una cámara golpista... Como el PP no se atreve, por ahora, a maniobras que pongan en peligro el funcionamiento democrático estableciendo un choque inédito entre Congreso y Senado, el ultra de Vox les ofrece una nueva alternativa igual de golpista: usar esa mayoría en el Senado para inadmitir la norma por inconstitucional y devolverla al Congreso para que la tramite como reforma de la Constitución y necesitar así el voto afirmativo de los conservadores... Los golpes del siglo XXI ya no se dan entrando a caballo en el Congreso, son erosivos, judiciales o con apariencia de legalidad, y cuando ocurren hay quien ni siquiera es consciente del cambio de régimen (Antonio Maestre)

 "La izquierda, y los periodistas, no leen a los ultras. Existe una dinámica soberbia en el progresismo que los minusvalora creyendo que son la caricatura que asoma en Ferraz y que esa indigencia mental los caracteriza en su extensión, pero son mucho más y están tramando y conspirando mientras se les desprecia. Lo cierto es que el ruido con el que los ultras nos entretienen, el interno y el externo, las performances y peroratas, es solo una campaña de distracción para ocultar sus verdaderas intenciones. Su proyecto consiste en subvertir el orden constitucional y doblar la voluntad popular emanada de las urnas con todas las armas a su alcance y buscando aliados por ahora más timoratos para poder llevarlo a cabo. Que no lo consigan no significa que no lo estén intentando. La democracia debe protegerse. 

Primero atendamos al ruido, y después a los sables. Santiago Abascal está más débil que nunca. Este fin de semana se celebra la asamblea de la extrema derecha que realizará una proclamación por aclamación a Abascal evitando que se produzca ninguna votación que pueda poner en evidencia la disensión y la censura a su modo de actuar y su momento político. La asamblea, que estaba prevista para marzo, ha tenido que ser adelantada porque Abascal sabía que se estaba fraguando un golpe palaciego fomentado por Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith. Al falangista ya se le ha ganado comprando su voluntad incluyéndolo en la ejecutiva. La situación de Vox es tremendamente delicada por el escándalo, que aunque soterrado a nivel mediático, está latente, sobre el desvío de millones de euros de subvenciones del partido a la Fundación Disenso del partido que está controlada por Santiago Abascal, Julio Ariza y Kiko Méndez Monasterio. Una denuncia realizada por Macarena Olona y que por ahora nadie se ha atrevido a desmentirle. 

La situación interna es volcánica, y cuando eso ocurre el único camino de los partidos, a izquierda y derecha, es encastillarse y llevar a cabo la correspondiente purga interna. El ambiente intoxicado quedó en evidencia con los abucheos a Álvaro Díaz de Mella en la presentación de la candidatura en Galicia en presencia de Santiago Abascal. Un partido que no es capaz de juntar en un salón de una sala de fiestas a cien militantes sin que acaben insultándose es un fractal del total que ayuda a entender el entorno del partido posfascista. La salida de Iván Espinosa de los Monteros fue traumática, un antes y un después, porque era la figura con más preeminencia dentro de los círculos de poder que ocupa de manera exclusiva el PP. La degradación de Rocío Monasterio es otro de los síntomas del agotamiento de los materiales en el partido, la salida de su número dos, José Luis Bustamante, es la muestra de que al lado de Rocío Monasterio no hay futuro en Vox y que se la está arrinconando para que acabe por dejar la formación. No se confía en ella, para los de Abascal ya no es más que una potencial traidora y una quintacolumnista al servicio de quien ya se fue. 

El ruido ayuda a entender cómo engrasan los sables. La debilidad de Vox les hace ser más radicales en sus posicionamientos. Su concepción iliberal del poder les hace buscar todas las maneras posibles para atentar contra los valores democráticos y están transitando todas las posibilidades. La fuerza militar ya no la tienen, les queda la laxitud de la legalidad. Uno de esos intentos por violentar el orden constitucional es un peculiar asalto al Capitolio usando el Senado como fuerte desde el que operar contra la voluntad popular ensamblada en el Congreso y el Ejecutivo. El plan no es oculto, está a la vista de todos, escrito en sus documentos, pero no se le está prestando atención porque se asume que el Partido Popular se negará a participar en este enjuague antidemocrático ya que su acción es imprescindible para que el golpe de Vox funcione. Jorge Buxadé es el teórico de esta maniobra y consiste en utilizar la mayoría del PP en la Mesa del Senado para impedir que la ley de Amnistía salga adelante retorciendo el poder de la cámara alta hasta convertirla de facto en una cámara golpista.

Buxadé lleva tiempo instando al PP, presionándole con la etiqueta de la complicidad con Sánchez, para que mediante la mayoría que ostenta en el Senado realice una maniobra jurídica de todo punto inconstitucional pero que para los ultras sería la vía para parar la acción del Ejecutivo; se trataría de que el PP califique la proposición de Ley de Amnistía negativamente por manifiestamente inconstitucional y decida su inadmisibilidad parando su tramitación aun admitiendo que es una maniobra que puede proporcionar a quien lo hiciera un importante riesgo personal y político. Como el PP no se atreve, por ahora, a maniobras que pongan en peligro el funcionamiento democrático estableciendo un choque inédito entre Congreso y Senado, el ultra de Vox les ofrece una nueva alternativa igual de golpista: usar esa mayoría en el Senado para inadmitir la norma por inconstitucional y devolverla al Congreso para que la tramite como reforma de la Constitución y necesitar así el voto afirmativo de los conservadores. 

No es solo Garcia Castellón quien está maniobrando de todas las formas posibles para evitar que el poder ejecutivo y el legislativo lleven a cabo su acción institucional. En Vox no se van a parar, por débiles que estén, intentando torcer los procedimientos democráticos hasta encontrar quien sea sensible a sus maniobras golpistas. Miremos con atención, porque está pasando delante de nosotros y luego hay quien se hará el sorprendido cuando suceda. Los golpes del siglo XXI ya no se dan entrando a caballo en el Congreso, son erosivos, judiciales o con apariencia de legalidad, y cuando ocurren hay quien ni siquiera es consciente del cambio de régimen."                   (Antonio Maestre, eldiario.es, 27/01/24)

9.11.23

La estrategia de Vox para construir su toma del Capitolio... El intento de atentado contra la sede del PSOE fue un primer aviso pero el intento de toma del Congreso es una alarme que se enciende para todo el sistema político, una toma del Capitolio fallida que recuerda lo ocurrido en Estados Unidos en enero del 2021 y al intento de golpe contra Lula en enero de este año... los socialistas empiezan a ver un ambiente "pre-guerracivilista" con amenazas, hostigamiento y señalamientos

 "No es el momento de los partidos. Tenemos el deber de apoyar a la sociedad civil y el deber de que las instituciones respondan para que la actuación sea unitaria", esta declaración de Santiago Abascal ha pasado desapercibida pero fue un anticipo de una nueva etapa política que se abre en una España cargada de tensiones. 

Es una forma de plantear que el escenario de disputa y resolución de los conflictos no será el Congreso de los Diputados, el Senado o el diálogo y negociación entre los partidos políticos sino la calle y, en efecto, la violencia y la indignación. Como la Puerta del Sol de 2011 pero derechas y con cánticos en defensa de Franco. 

La estrategia de Vox estuvo clara desde el punto de vista de la movilización y desgaste, se resumió en la idea de "Movilización permanente" pero a medida que escala la fronteras de lo posible se van corriendo.

El intento de atentado contra la sede del PSOE fue un primer aviso pero el intento de toma del Congreso es una alarme que se enciende para todo el sistema político, una toma del Capitolio fallida que recuerda lo ocurrido en Estados Unidos en enero del 2021 y al intento de golpe contra Lula en enero de este año. 

Un frente inesperado para el PSOE por la violencia de las proclamas y las acciones, incómodo para el Partido Popular que ha decidido apartarse y hacer su propia convocatoria. "El malestar social es responsabilidad de Pedro Sánchez, pero las protestas deben partir del respeto y ejemplaridad que faltó siempre al PSOE y sus socios. No somos como ellos. Ni como la minoría que actúa igual. Nos vemos el domingo 12 a las 12 en las plazas de toda España", escribió con ambigüedad Alberto Nuñez Feijóo en la red social X. 

Durante estos tres días, la calle ha sido de la ultraderecha y de Vox a través de sus usinas digitales y la "sociedad civil" encarnada en grupos como Desocupa liderado por Daniel Esteve, el conocido agitador de ultraderecha, el youtuber Alvise Pérez, grupos nacionalistas como 'Dolça Cataluña', la agrupación juvenil Revuelta e incluso la posibilidad de una huelga general del sindicato Solidaridad, pata sindical de Vox. (...)

Es el cuadro ideal para Vox, casi corrido al cuarto lugar, con menos escaños que en la última elección pero con caldo de cultivo perfecto para recuperar centralidad. Imitar a Trump y Bolsonaro no sería algo llamativo para Vox. Macarena Olona, ex diputada de Vox, lo sugirió en mayo cuando deslizó una supuesta estrategia de ensuciar la campaña para "asaltar el Congreso" ante una mala elección. 

Esta misma idea reapareció con las protestas de esta semana donde ha acusado los sectores más radicales de Vox "están deseando que prenda la mecha y arda todo le hacen un flaco favor a esa España que ha salido a la calle a decir, con respeto y rotundidad, que está cansada". (...)

Un "15M de derechas" no suena extraño, es parte del diagnóstico que hacen PSOE. En Ferraz están convencidos que tanto el PP como Vox harán "cualquier cosa" para evitar que el Congreso apruebe una Ley de Amnistía. 

Como adelantó LPO, los socialistas empiezan a ver un ambiente "pre-guerracivilista" con amenazas, hostigamiento y señalamientos a quienes apoyan un pacto de investidura con el independentismo catalán y defienden el perdón judicial a los dirigentes del procés. 

El elemento adicional que estuvo ausente entre los socialistas es justamente que dentro de las posibilidades no se contemplen las instituciones sino que el epicentro sea calle, donde las reglas cambian drásticamente. Otro desafío para Sánchez en medio del apuro electoral."                   ( Augusto Taglioni, LPO, 07/11/2023)

27.10.23

Macarena Olona: “Abascal es un juguete en manos de las tinieblas que empiezan en Ariza y acaban no sé si en el Yunque, en Miami o en Irán. Santiago no es libre, Santiago es esclavo del poder, y ese querer conservar el poder le hace esclavo de los intereses de gente infinitamente más poderosa que él”

 "La exsecretaria general de Vox en el Congreso, Macarena Olona, ha roto su silencio sobre Vox y en 'Soy Macarena’, su libro de memorias editado por La Esfera de los Libros, al que ha tenido acceso en exclusiva ElPlural.com, asegura que Santiago Abascal no manda en Vox.

“Las decisiones importantes de Vox no se toman dentro de Vox. Que, ni mucho menos, es Santiago Abascal el responsable de tomarlas. Que (Jorge) Buxadé es un hombre de paja, una marioneta, pero no pude llegar a ver quién mueve sus hilos. Y puedo decir, sin temor a equivocarme, que Ariza Junior y Kiko Méndez-Monasterio no son el último eslabón de la cadena. Me atrevería a decir que son los validos del valido de otra persona. Julio Ariza es el último escalón antes de la penumbra y la oscuridad. Detrás, está la incógnita”, afirma Macarena Olona.

De este modo, Olona señala a Julio Ariza como la máxima autoridad de Vox y el encargado de defender los intereses de los verdaderos dueños del partido ultra: “Gente infinitamente más poderosa que Santiago Abascal”.

Cabe precisar que, en otro capítulo de su libro, Olona asegura que Vox pidió a la Junta de Andalucía que realizasen pagos a Julio Ariza si querían que apoyasen al Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla.

Yunque, en Miami o en Irán”

“Abascal es un juguete en manos de las tinieblas que empiezan en Ariza y acaban no sé si en el Yunque, en Miami o en Irán. Santiago no es libre, Santiago es esclavo del poder, y ese querer conservar el poder le hace esclavo de los intereses de gente infinitamente más poderosa que él”, sostiene Olona.

De hecho, la exdirigente de Vox, en otro pasaje de su libro, admite que “la deriva de Vox afecta a lo moral y religioso, y quienes han tomado el control son los yunqueros, personas que tienen en común sus posiciones radicales ultracatólicas, que consideran que España es un instrumento de Dios en la Tierra, que España es la elegida por Dios porque fuimos los encargados de expandir el catolicismo por el mundo. Soros y los movimientos globalistas son una herramienta del diablo, y Vox, el instrumento necesario para conseguir el ‘Bien Común’. Así se conoce también en España a El Yunque, como ‘Organización del Bien Común’”.

En este contexto, Olona describe así a El Yunque: “Diré que es una peligrosa, peligrosísima organización paramilitar y ultracatólica secreta de origen mexicano y alcance internacional, que, como apunté páginas atrás, declara como propósito ‘defender la religión católica y luchar contra las fuerzas de Satanás’, así como instaurar ‘el reino de Cristo en la Tierra’”.

El que más manda, Ariza

“Solo puedo afirmar mis impresiones personales: que las decisiones importantes de Vox no se toman dentro de Vox”, prosigue Olona. Es cierto que la exsecretaria general de Vox en el Congreso reconoce que en el partido de extrema derecha existe un “órgano paralelo y secreto” en el que sitúa a Santiago Abascal, Enrique Cabanas e Ignacio de Hoces. Olona también alude a Kiko Méndez Monasterio y Gabriel Ariza, propietarios de Tizona Comunicación S.L., la empresa encargada de llevar la comunicación de Vox y que tal y como ha desvelado ElPlural.com, ha facturado en solo 5 años la friolera cantidad de 3.771.854 euros.

En cualquier caso, todos ellos mandan mucho menos que Julio Ariza, “el último escalón antes de la penumbra y la oscuridad”.

Olona fue espiada por “Tizona”

En otro pasaje del libro, publicado también por ElPlural.com, Olona denuncia que Vox le obligó a compartir piso con su propio “espía”: “Tuve que tragar”.

La expolítica denuncia que los “seguimientos” y “marcajes” los realizó un trabajador de Tizona, la agencia de comunicación de Vox.

“Tizona Comunicación es la empresa asesora de cabecera de Vox, propiedad de Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza. A través de ella, entre otras sociedades, es por donde factura esa dupla Méndez-Monasterio/Ariza Jr”, explica Olona tras admitir que hasta que no fue designada como candidata a la Junta de Andalucía, no vio ni palpó “el entramado societario que se ha levantado en torno a Vox y que ha hecho de la bandera de España un negocio para algunos”.

“He llegado a la conclusión de que ahí está una de las grandes causas de la deriva de Vox, en el dinero, en no saber gestionarlo, en dejar que mancillase una ilusión y una forma de hacer las cosas que fue la que lo llevó al éxito; en convertir la bandera en un negocio y un partido S.A. (sociedad sin alma) (…) Y sí, lo que separó a Vox de los ciudadanos de a pie fue el dinero y el poder”, subraya."                   (José María Garrido, El Plural, 25/10/23)

19.10.23

Vox recibe financiación de Consejo Nacional de Resistencia Iraní, una secta religiosa-paramilitar de la extrema derecha iraní, que tiene el objetivo de instalar una teocracia (una especie de nacional-catolicismo español), sin ninguna diferencia respecto de la que fundó justamente el ayatolá Jomeini, que tenido buenas relaciones internacionales con los gobiernos de Bush y Trump, los regímenes como el de Arabia Saudí y las petromonarquías reaccionarias del Golfo Pérsico... Sus "amistades" con los asesores de Trump, Steve Bannon o John Bolton... Bolton es uno de los inventores de "las armas de destrucción masiva de Irak"... ¡No se sorprendan! Se trata de una alianza nada insólita... la de que las fuerzas de la (extrema) derecha tengan intereses comunes a nivel mundial y se unan para protegerlos, más allá de sus credos, idiomas y tradiciones (Nazaním Armanian)

 "Ahora que Vox ha reconocido haber recibido financiación del Consejo Nacional de Resistencia Iraní (CNRI) conviene recordar que:

  1. CNRI es el nombre que utiliza en Occidente la secta religiosa-paramilitar de la extrema derecha iraní Muyahedin-e Jalgh (MJ), que literalmente significa "Los Yihadistas del Pueblo". Lo cambió después de que el término "yihadismo" se convirtiera en sinónimo del terrorismo en los países no musulmanes. Dentro de Irán sigue llamándose MJ.
  2. Los MJ no son, por lo tanto, "marxistas-islámicos", término contradictorio que inventó el régimen del Sha en los años setenta con el fin de aplicarles la ley anticomunista de 1924 (mantenida vigente hasta hoy), que prohíbe las organizaciones de izquierda, ya que no se atrevía a perseguirlos por islamistas.
  3. La organización chiita fue fundada en 1965 y tiene el objetivo de instalar una teocracia (una especie de nacional-catolicismo español), sin ninguna diferencia respecto de la que fundó justamente el ayatolá Jomeini en 1979: un nacional-islamismo.
  4. Los MJ no representan, en absoluto, a la disidencia iraní en el exilio, y es injusto meter a una treintena de partidos políticos, en su gran mayoría progresistas (como el Partido Comunista de Tudeh, Fedaínes del Pueblo, el Partido Demócrata de Kurdistán, los seguidores del mítico primer ministro doctor Mosadeq - quien encabezó el movimiento por la nacionalización del petróleo en 1951-, entre otros), en un mismo saco con esta organización. MJ es el grupo más aislado entre toda la oposición iraní en el exilio, justamente por ser profundamente antidemocrático, misógino, antipatriótico, totalitario y temible por el uso de atentados contra sus adversarios.
  5. La organización apoyó a Jomeini por su afinidad ideológica con él, participó en la ocupación de la embajada de EEUU en Teherán en 1980, y condenó la liberación de los rehenes como una rendición ante EEUU.
  6. Washington introdujo a los MJ en su lista de grupos terroristas por asesinar a seis altos cargos del ejército de EEUU en Irán (entre ellos, el coronel Lewis Hawkins y el general Harold Price, jefe de la misión militar de los estadounidenses) y colocar bombas en las oficinas de la petrolera Shell y de Pan-American Airlines. En 2011 la criminal de guerra  Hillary Clinton sacó a los MJ de dicha lista, y no porque dejasen de cometer atentados, sino para presionar a la República Islámica a negociar su programa nuclear. De hecho, son sospechosos de asesinar a cuatro científicos iraníes en Teherán entre los años 2010 y 2012: Masoud Alimohammadi y Majid Shahriari, con bomba lapa; Dariush Rezaeinejad, tiroteado, y Masoud Alimohammadi, por la explosión de una motocicleta-bomba. Según el periodista estadounidense Brian Williams (6 de diciembre de 2014) fue el Mosad israelí quien "entrenó a un grupo terrorista" para cometer estos asesinatos.
  7. Los MJ han tenido buenas relaciones internacionales con los gobiernos de Bush y Trump, los regímenes como el de Arabia Saudí y las petromonarquías reaccionarias del Golfo Pérsico, patrocinadoras de grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico.
  8. Que un partido reciba de forma legal dinero, no blanquea su suciedad. El grupo se ha financiado a través de negocios nada transparentes, así como gracias a las dictaduras más impresentables como la de Sadam Husein o de los jeques del Golfo Pérsico, quienes pretenden provocar una guerra contra la nación iraní, de 80 millones de habitantes. Según publicó el periódico Christian Science Monitor en 2011, MJ "regala" un ingente dinero a periodistas, parlamentarios y grupos de presión en EEUU y en Europa: ha pagado en sus actos hasta 50.000 dólares por unos minutos de discurso a personalidades como la exsecretaria de Trabajo del gabinete de Bush Elaine Chao o  el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Los países europeos tienen que exigirle que aclare la procedencia de su fortuna y en lo que la gastan: ¿es posible que también hagan de intermediarios entre donantes ocultos y sus destinatarios con el fin de despistar a las autoridades y los ciudadanos en los países europeos?
  9. Su patriotismo es una farsa: los MJ pusieron a disposición de Irak sus milicias armadas para atacar las ciudades del propio Irán durante la larga guerra de 1980-88, matando a cientos de sus compatriotas. Y esta alta traición es el principal motivo de que MJ sea el grupo de la oposición con menos posibilidad de tener un lugar en el futuro de Irán aunque vuelva a cambiar su nombre y el color del velo de su dirigente.
  10. Es profundamente misógino, y cómo no, impone el velo a sus mujeres -con todo lo que significa, uniformadas y con miradas tristes y perdidas; aplica una absoluta segregación de género y una estricta separación espacial en sus centros, poniendo incluso horarios "masculino" y  "femenino" para estar en un mismo espacio. Entre sus extrañas prácticas está imponer el celibato a sus miembros, obligando a los matrimonios a divorciarse para que entreguen todo su amor al matrimonio Rajaví, que dirige la secta: ya ven, ¡que los dioses siguen otorgando unos privilegios (como tener sexo y dinero) a la élite de sus criaturas, mientras condenan a "los siervos" a la abstinencia y pobreza!
  11. Es antifederalista, en un Irán compuesto por al menos diez nacionalidades diferentes, a quienes siempre se les ha negado una mínima autonomía incluso administrativa.
  12. MJ ha desarrollado un enfermizo culto a sus caudillos: Masud Rajaví y su esposa, Maryam. Esta señora se ha autoproclamado "presidenta de Irán" sin pasar por ninguna consulta popular: debe de padecer el síndrome del "delirio de insignificantes naricitas con complejo de grandeza".
  13. Es profundamente anticomunista, como la actual teocracia que gobierna en Irán. La "nación islámica" niega la existencia de clases sociales y borra las diferencias en cuanto a las lenguas, vestimentas, tradiciones, etc., en un mismo país, con el objetivo de crear una uniformidad que elimine las singularidades de las personas, sacrificando sus derechos, supuestamente en favor de la comunidad: los sindicatos, al igual que las organizaciones feministas, "crean" conflictos sociales y amenazan el viejo orden, por lo que deben ser eliminados, afirman.
  14. Sus "amistades" con los asesores de Trump, Steve Bannon o John Bolton, hacen rememorar el dicho de "dime con quién andas y te diré quién eres". Bolton es uno de los inventores de "las armas de destrucción masiva de Irak" en el régimen de Bush, y responsable por tanto del asesinato de cientos de miles de iraquíes en una guerra que fue basada en 7 mentiras, al servicio de 10 objetivos. 

¡No se sorprendan! Se trata de una alianza nada insólita: que las fuerzas de la (extrema) derecha tengan intereses comunes a nivel mundial y se unan para protegerlos, más allá de sus credos, idiomas y tradiciones, fue justamente el motivo por el que el filósofo alemán Karl Marx lanzó en 1847 su consigna "¡Trabajadores de todos el mundo uníos!".             (Nazanín Armanian , Público, 15/01/19)

10.8.23

La pugna que está teniendo lugar en el seno de las derechas (qué hacer con Vox) continúa viva... y reproduce muchos de los dilemas presentes en el Partido Popular Europeo... los de quiénes entienden que hay que regresar al escenario aznarista del PP como casa común de todas las derechas, y los de quiénes prefieren acercarse a Vox ahora y lidiar con las diferencias en el futuro... claro que si se desea ir a por todas con Vox, y regresar a la hipótesis Aznar, un perfil como el de Feijóo resulta menos contundente que el de Díaz Ayuso (Esteban Hernández)

 "La pugna que está teniendo lugar en el seno de las derechas, y que afecta especialmente al presente y al futuro de Génova, 13, pretende resolver una relación complicada desde hace tiempo. La pregunta en el Partido Popular, que estuvo presente antes de las elecciones, y que tuvo un efecto definitivo en la estrategia que se diseñó, continúa viva: qué hacer con Vox. El debate es interesante por su repercusión en la política española, pero también porque reproduce muchos de los dilemas presentes en el Partido Popular Europeo. Recordemos que en 2024 habrá elecciones en la UE y que, como afirman desde Vox, "serán importantísimas".

En ese debate, Vox tiene algo que decir, no es decisión exclusiva de los populares: las relaciones de fuerza en muchos municipios y comunidades han hecho urgente encarar qué clase de relación van a tener, y cuáles serán las pautas que la rijan en los próximos meses. En Bambú el enfado es grande, ya que culpan a Génova de haber seguido una estrategia contraproducente que ha dejado sin gobierno al PP y a ellos debilitados.

Santiago Abascal ha hecho explícito que el humo de la demoscopia ha sido el primer responsable del fracaso electoral. Fuentes cercanas a la dirección del partido son más contundentes: "El grandísimo error de esta campaña ha sido que Bendodo le compra la jugada a Michavila, que es quien diseña el planteamiento en última instancia". A partir de ahí, la euforia encuestadora que atribuye un gran resultado al PP "es repetida por los medios, como si fuera una realidad. Pero eso solo podía llevarse a la práctica si se nos demonizaba, y a ello se han dedicado".

Había una operación diseñada por Génova para intentar alcanzar el objetivo, una mayoría suficiente como para prescindir de Vox o, al menos, para que su poder en la futura coalición quedase minimizado. La operación no ha salido y "tendrán que decidir cuál será su relación con nosotros".

La vía rápida o la lenta

Hay dos tesis en el PP, las de quienes entienden que hay que regresar al escenario aznarista del PP como casa común de todas las derechas, y la de quienes prefieren acercarse a Vox ahora y lidiar con las diferencias en el futuro; al fin y al cabo, el PSOE formó una coalición de gobierno con Podemos, y Pablo Iglesias e Irene Montero están fuera del Parlamento y la líder del nuevo espacio, Sumar, tiene mucha mayor sintonía con Sánchez. Los populares se plantean la vía rápida para reducir el espacio a Vox o la vía lenta, y ambas plantean problemas, interno y externos.

Si se desea ir a por todas con Vox, y regresar a la hipótesis Aznar, un perfil como el de Feijóo resulta menos contundente que el de Díaz Ayuso. Si se desea mantener una equidistancia cercana, de cara a consolidar gobiernos locales, será difícil cerrarles la puerta. Y hay una división evidente en el seno popular sobre cómo recorrer los tiempos que vienen.

En Vox, sin embargo, no acaban de entender estas dudas populares. "Se olvidan, aseguran desde la dirección de Vox, que cuando Juanma Moreno consiguió la mayoría absoluta en Andalucía, Vox también creció". No perciben un escenario de pura competición, sino de beneficio mutuo: "A ninguno de los dirigentes populares que han firmado acuerdos con Vox le ha ido mal".

En Bambú afirman estar dispuestos "a trazar una estrategia conjunta" con el PP de cara a los tiempos próximos. "Hay quienes siguen queriéndonos matar en Génova, pero hay que recordar que Mañueco o Mazón son presidentes, y Feijóo no".

Feijóo y Weber tienen el mismo problema

Un aspecto relevante del debate en la derecha española es su repercusión en las posiciones europeas, porque el Partido Popular Europeo tiene sus propios dilemas. Hasta ahora, exhibía una posición firme a la hora de negar espacio a las extremas derechas. Pero la llegada al gobierno de Meloni parece estar cambiando algo en el seno de los populares: su líder, Manfred Weber, ya ha señalado que está abierto a que esa postura cambie, y no solo en votaciones concretas en el seno de las instituciones comunitarias, lo que ya está ocurriendo, sino a la hora de forjar pactos cuando las elecciones europeas se produzcan.

Fuentes de la dirección de Vox afirman que el dilema de Weber y el de Feijóo es muy similar: "La dirección del PPE puede querer una cosa, pero después tiene que enfrentarse a sus barones, a los dirigentes de los partidos populares de los Estados, algunos de los cuales gobiernan con nuestros aliados. La realidad va imponiéndose". A Feijóo le puede pasar lo mismo, ya que su voluntad de alejarse de Vox choca con las necesidades de sus dirigentes locales, que "prefieren gobernar con nosotros a quedarse en la oposición".

Los términos últimos de ese dilema residen en las necesidades pragmáticas del partido y sus posturas morales. El PPE tenía una posición firme de negar espacio a sus derechas. Sin embargo, esa posición de partida está modificándose: "El PPE preferiría que se hubiera quedado Draghi, e ir de la mano de los socialistas en las instituciones, como aquí". Sin embargo, la relación de fuerzas está cambiando, y las elecciones de 2024 serán decisivas en muchos sentidos, también en los ideológicos."                (Esteban Hernández, El Confidencial, 30/07/23)