Mostrando entradas con la etiqueta Medicina: objecion de conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicina: objecion de conciencia. Mostrar todas las entradas

23.11.16

“La objeción de los médicos a practicar abortos casi me cuesta la vida”

"No he vuelto a ser la misma desde entonces”. Paula rompe a llorar al recordar lo que sucedió hace cuatro años, cuando tuvo que recorrer los 600 kilómetros que separan Burela (Lugo) de Madrid por carretera para interrumpir su embarazo, muy deseado pero inviable.

La sanidad pública gallega se negó a practicar un aborto apelando a la objeción de conciencia de los facultativos. Tras un difícil viaje en coche, acudió a la clínica privada madrileña que le había indicado el Servicio Gallego de Salud. Allí la trasladaron de urgencia al hospital La Paz por su grave estado. Perdió el útero. 

La justicia, en una dura sentencia, ha condenado al Sergas a indemnizarla con 270.000 euros. La reconstrucción de su vía crucis muestra los problemas que aún existen en algunos lugares de España para practicar abortos tardíos y cumplir la ley. "El derecho a objetar de los médicos casi me cuesta la vida", lamenta.

Una cadena de errores en las pruebas diagnósticas llevadas a cabo en el hospital de Burela fue la que provocó que se detectaran tarde, a los siete meses de embarazo, las graves alteraciones cromosómicas que tenía el feto y que conllevaban que este fuera “incompatible con la vida”; es decir, que no podía sobrevivir.

Pero ningún médico quiso interrumpir su embarazo ni en su hospital ni en ningún otro de la comunidad autónoma. Finalmente, el servicio de salud gallego le dijo que, para “respetar el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales”, la Administración pagaría la interrupción del embarazo, pero en una clínica de Madrid. En ese momento ya estaba en la semana 32 de gestación.

Paula emprendió el viaje. “Tuve que dejar a mi otra hija de tres años con mi madre y viajar con mi pareja”, relata. “Llevaba ya días con dolores vaginales, pero en el hospital me decían que eran gases”. Fue un nuevo error, porque resultó que tenía el útero vascularizado.

 Por eso, cuando llegó a la clínica con un sangrado vaginal, estaba tan grave que fue trasladada al hospital de referencia, donde le salvaron la vida. Le practicaron una cesárea para extraer el feto, un bebé inviable que murió a los 90 minutos de nacer, y le quitaron el útero para detener la hemorragia. No podrá ser madre de nuevo.

“Fue todo tremendo”, recuerda. “Nos preguntaron si queríamos ver al bebé, si queríamos que lo reanimaran, pese a que era incompatible con la vida. Tuvimos que incinerarlo y volver a casa con sus cenizas”.

"Perjuicios físicos y psíquicos que hay quien resarza"

De vuelta ya en Galicia, tras una semana ingresada en el hospital madrileño y con su pareja alojada mientras tanto en un hotel, Paula recibió del Sergas al cabo del tiempo el pago correspondiente al kilometraje del viaje.“En total, algo más de 80 euros”, recuerda. “Ni siquiera me llamaron del hospital de Burela, como hacen con todas las parturientas, para citarme para una revisión. Mucho menos para pedirme disculpas por las enormes negligencias”.

Paula está en tratamiento psiquiátrico desde entonces. El magistrado que ha condenado al Servicio Gallego de Salud considera que la negligencia denunciada por la afectada “rebasa los estándares de lo tolerable” con “perjuicios físicos y psíquicos que no hay quien los resarza”.

La “extensión innecesaria del embarazo” de Paula representa “un fracaso estrepitoso del sistema” sanitario público, según la sentencia. Marcos Amboage, el magistrado del juzgado 2 de lo Contencioso-Administrativo de Lugo que la firma, entiende que “resulta difícilmente aceptable que no se disponga de un centro público en Galicia” para practicar las interrupciones del embarazo que garantiza la ley. (...)

Francisca Fernández, abogada de Paula, asegura que su caso no es único. Ha presentado otras dos reclamaciones de pacientes afectadas por la objeción de conciencia de los profesionales de la red pública gallega. El Sergas, por su parte, insiste en que el derecho a la interrupción del embarazo está garantizado en los términos que recoge la ley y señala que en este momento se están practicando algunos abortos correspondientes al segundo trimestre en los hospitales públicos de A Coruña y Ourense.
 
En todo caso, Galicia no es una excepción. En la red pública española se practica una mínima parte de los abortos legales. La mayoría, el 90% en 2014 según datos del Ministerio de Sanidad, se deriva a clínicas privadas, algo que permite la ley. Pero el problema surge cuando la derivación se hace a una clínica que está a cientos de kilómetros o cuando no hay profesionales para llevar a cabo abortos tardíos que requieren un hospital. (...)

Blanca Cañedo, vocal en Asturias de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del embarazo (ACAI), insta a la Administración a formar a los médicos en la práctica instrumental de la interrupción del embarazo en las facultades. En su opinión, el método farmacológico es “una brutalidad en los casos de más de 14 semanas de gestación ya que mantiene a las mujeres con síntomas de parto durante días hasta que expulsan el feto”.

El presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE), Luis Enrique Sánchez, opina que una de las principales causas por las que algunos hospitales públicos no realizan interrupciones de embarazo es que “las consejerías de sanidad no han fijado la obligación y los servicios de ginecología hospitalarios prefieren no planteárselo, aludiendo a problemas organizativos, falta de quirófanos o escasez de recursos”. En su opinión, se trata de una cuestión de “falta de voluntad política de los responsables sanitarios”.

En el caso de Paula, que usa un nombre ficticio para este reportaje, la sentencia reconoce que la sanidad pública no le ofreció los recursos adecuados. Ella está segura de que si hubiera podido interrumpir su embarazo en Galicia no habría perdido el útero y la capacidad para ser madre biológica de nuevo."                (El País, 07/11/16)

31.12.12

2013. España. La gente se está rebelando con razón. Los partidos políticos han perdido la capacidad de darnos razones para la obediencia

"En la oscuridad de una crisis atravesada de recortes, surgen chispas de rebelión. A veces son iniciativas personales —como la del cerrajero que se niega a participar en desahucios— que prenden hasta convertirse en símbolos.

 Otras, la rabia y la impotencia frente al desmantelamiento progresivo del Estado de bienestar están impulsando movimientos ciudadanos más coordinados. Como el de los insumisos a pagar la tasa de un euro por receta médica vigente ya en Cataluña y que se aplicará en Madrid. Los recortes no crean sumisos. 

Han provocado la aparición de rebeldes, objetores, desobedientes que han encontrado fórmulas para pelear contra ellos, para tratar de cambiar la norma, para expresar su rechazo a una política que fija en los ciudadanos la práctica totalidad de los esfuerzos para salir de la crisis.(...)

 “La gente se está rebelando con razón. Los partidos políticos han perdido la capacidad de darnos razones para la obediencia, motivos sólidos para que les apoyemos.

 Primero, porque hay muchos casos de falta de honestidad, y segundo, porque hay una gran sensación de incompetencia, de que no nos resuelven los problemas”, apunta Manuel Villoria, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

 La sociedad española está reaccionando, dice, aunque de forma fragmentaria. Acciones —como la de aquellos que se cuelan en el metro para protestar por los precios— que pueden tener repercusión legal.  (...)

“Mientras, la desobediencia civil no tiene como objetivo suspender la aplicación de la norma para un individuo sino que, a través de acciones que pueden ser individuales, la norma cambie para todos”, añade el experto. Las actuaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que han logrado paralizar desahucios, son ejemplos de desobediencia civil. 

“La gente lleva a cabo acciones que pueden suponerle un problema. Y lo hace porque considera que lo que ocurre, como las medidas de recorte del Gobierno, son contrarias a los principios éticos que consideran superiores. Y están dispuestos a sufrir las consecuencias de incumplir la norma, en vez de acatarla”, indica el catedrático de Ciencias Políticas."       (El País, 29/12/2012)

“Yo sí atiendo a ‘sin papeles”. Mar Sacristán es uno de los 2.200 médicos que objetan a la exclusión sanitaria.
 
Alrededor de 2.200 sanitarios han declarado ya su objeción contra el decreto que excluye de la atención normalizada a los inmigrantes en situación irregular. La médica Mar Sacristán es una de ellos. 

Los profesionales consideran que la medida, que implica que los sin papeles solo tienen asistencia gratuita en urgencias, parto, posparto y pediatría, choca con sus principios éticos y vulnera el código deontológico médico en varios puntos; incluido el que dicta que estos profesionales deben “velar por el bienestar, la lealtad, la justicia y la autonomía del enfermo”.

Esa también es una de las razones de Sacristán, que trabaja en un centro de salud de la Comunidad de Madrid, para incumplir la normativa. “No tengo ningún motivo para dejar de hacer mi trabajo en un servicio público. 

Atiendo a personas según sus necesidades de salud, y no según su situación administrativa o clase social”, plantea. “Esa medida aumenta la fragmentación social y las desigualdades en salud, lo que nos hace una sociedad más débil”, añade.

Así, sigue atendiendo a todos aquellos sin papeles que consiguen pasar por la criba de la administración del centro de salud, o a los que llegan sin cita. Algo que hacen también otros médicos al abrigo de la llamada a la objeción que lanzó en julio —dos meses antes de que entrara en vigor la normativa— la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Seymfic)."           (El País, 29/12/2012)

"Contra el euro por receta. Un grupo de ciudadanos se niega a pagar la tasa por cada medicamento de prescripción.

 “El día que entraba en vigor la tasa de un euro por cada receta médica en Cataluña, un grupo de personas y yo nos plantamos en una farmacia y dijimos que queríamos objetar”, explica Àngels Martínez Castells, de Dempeus per la Salut Pública, un colectivo que se moviliza por una sanidad pública, universal y de calidad. 

El movimiento tomó fuerza. Ahora decenas de catalanes se niegan a pagar el euro por cada medicamento de prescripción que compran —sin importar su renta ni condición—, como dicta una normativa de la Generalitat. 

“Hacerlo puede suponer una multa y que en lugar de pagar un euro haya que pagar 1,20 euros. Pero merece la pena darse el gustazo. Decir ‘yo no pago, soy insumiso’. La medida es injusta e insolidaria”, explica."    (El País, 29/12/2012)

"Jueces contra los desahucios. Algunos magistrados buscan normas para esquivar los desalojos y las tasas judiciales.

 Los jueces no pueden recurrir a la desobediencia civil ni a acciones que les sitúen al margen de una ley que siempre han de respetar y defender. Así, en su caso, han acudido a argucias, a instrumentos buscados en las propias normas, para suspender la aplicación de decisiones que les exigiría la estricta aplicación de la ley. Ha ocurrido con los desahucios y con las tasas judiciales. (...)

ablar de “la dramática situación que suponen los numerosísimos procedimientos consecuencia para una inmensa mayoría de ejecutados de una situación económica que no ha sido fruto de su voluntad, debiendo situarse su origen y responsabilidad en otras instancias”, tal como indica una resolución de la sección segunda de la Audiencia de Navarra que firman José Francisco Cobo y Francisco Goyena, pioneros en “plantarle la cara” al sistema de desahucios.

Pagos parciales, dación en pago o la pérdida de valor de los inmuebles son algunos de los instrumentos que utilizan para, dentro de la legalidad, suspender desalojos.

 A la normativa europea es a lo que ha apelado el magistrado del juzgado de lo social número 1 de Benidorm, Carlos Antonio Vegas, para manifestar su intención de no cobrar las nuevas tasas judiciales, más elevadas, impuestas por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, contra las que se han levantado magistrados, fiscales, secretarios judiciales, abogados y usuarios. 

En su caso, como en el de otros, el plante es significativo pero poco efectivo, ya que son los secretarios judiciales los encargados de cobrarlas y solo si se presenta un recurso ante el juez es cuando este habrá de resolver.  "         (El País, 29/12/2012)

4.11.12

Cientos de ginecólogos se oponen al fin del aborto por malformación

"El debate sobre la reforma de la ley del aborto ha rebasado la arena de debate político y ha ocupado las consultas y los laboratorios. El empeño del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, de modificar la regulación actual para acabar con el plazo de aborto libre y suprimir el supuesto de anomalías fetales ha empujado a profesionales sanitarios a movilizarse. 

Un grupo de ellos, compuesto por ginecólogos, obstetras o expertos en diagnóstico prenatal, ha redactado un manifiesto en contra de esa reforma que suma 645 adhesiones. Suprimir la opción de interrumpir el embarazo en caso de malformación grave —que recoge la ley actual— acarreará consecuencias trágicas para las familias afectadas, dicen.(...)

 “La decisión de interrumpir el embarazo causa mucho sufrimiento. Si la ley no permite la interrupción de la gestación en estos casos [de anomalías fetales graves], a la dramática situación se sumará el desamparo legal que sufrirán las gestantes”, explica el documento encabezado por las ginecólogas Pilar Martínez Ten y Begoña Adiego, que se entregará al secretario de Estado de Justicia, Fernando Román.

 En él explican que la eliminación de esa opción de la normativa desembocaría en una clara desprotección de las afectadas, que terminarían recurriendo al aborto clandestino e inseguro. La ley actual, aprobada en 2010 a instancias del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, permite abortar por encima del plazo libre de 14 semanas —en el que la mujer no precisa justificar su decisión— y hasta la 22 si hay riesgo para la salud de la mujer o si se detecta una malformación fetal (se precisa el dictamen de dos médicos). 

Pasado ese tiempo, y sin límite, solo es legal hacerlo si al feto se le diagnostica una anomalía extremadamente grave e incurable o incompatible con la vida. Un diagnóstico que debe hacer un comité clínico. (...)

Estos abortos apenas suponen el 3% del total registrado en España, pero se trata de casos muy dramáticos de hijos deseados. El titular de Justicia argumentó, para justificar el endurecimiento de la ley en este punto, que esa opción discrimina a las personas discapacitadas. 

Gallardón se escuda en un texto de la ONU que en 2010, tras las quejas de dos asociaciones, recomendó a España eliminar el aborto por “razón de discapacidad exclusivamente”. Eso a pesar de que en la ley actual —tal y como contestó el Ejecutivo anterior a la ONU— no habla en ningún caso de discapacidad, sino de anomalías fetales graves.

Los expertos coinciden, además, en que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva funciona bien. De hecho, apunta el especialista en diagnóstico prenatal Javier Pedregosa, ha permitido a mujeres a quienes la norma anterior desamparaba —solo permitía la interrupción del embarazo por malformaciones hasta la semana 22— abortar en casos de anomalías gravísimas y de diagnóstico tardío. 

“Ha ayudado a familias que se veían obligadas a viajar a Francia para interrumpir su embarazo porque en España no podían hacerlo. Si la ley se endurece esto puede volver a ocurrir. Las consecuencias emocionales, psicológicas, sociales y médicas de acotar esta opción son muy duras”, incide Martínez Ten.

Así, las anomalías que recoge la ley difieren de lo insinuado por Gallardón sobre la supuesta intención eugenésica de interrumpir un embarazo bajo este supuesto. No hay una lista cerrada de patologías, pero la comisión de bioética de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia redactó una guía en la que reflejaba algunas: anencefalia (nacer sin cerebro), hidrocefalia grave y progresiva o agenesia de cuello calloso.

Cada situación, y su implicación, se estudian. El comité de expertos —ginecólogos, pediatras y expertos en diagnóstico prenatal— que designa cada comunidad autónoma analiza los aspectos médicos del caso —que haya un diagnóstico claro y fundamentado, las alternativas y posibilidades reales de tratamiento y sus consecuencias— y también todo lo relacionado con la calidad de vida del nacido (tiempo de supervivencia previsible, grado de desarrollo neurológico...), explica Rafael Torrejón, jefe de Ginecología y Obstetricia del hospital Virgen del Rocío de Sevilla y miembro de uno de los comités de Andalucía.

Y no todas las peticiones son aceptadas. También hay rechazos. En uno de los dos comités catalanes se aprobaron 83 de las 87 solicitudes recibidas hasta julio de 2012. En el comité clínico de Madrid, 9 de los 51 casos analizados desde julio de 2010 hasta enero de 2012 fueron rechazados: dos casos de síndrome de Down, otro de osteocondrodisplasia, un labio leporino... Situaciones de malformaciones severas del sistema nervioso central (12), cardiopatías severas (11) o malformaciones esqueléticas letales sí fueron aceptadas."            (El País, 02/11/2012)

18.9.12

“No creo que haya sanciones para los médicos que atiendan a los ‘sin papeles”

"La decisión del Gobierno central de retirar la tarjeta a los inmigrantes en situación irregular ha abierto un debate entre los médicos sobre si es aplicable o no la objeción de conciencia en este caso, tras la adhesión de más de 2.000 médicos a un manifiesto en rechazo al decreto.

El profesor en derecho sanitario José María Antequera explica que esto es posible “en casos extremos en que la normativa contradiga alguno de los principios básicos amparados en la Constitución (o en la Declaración de Derechos Humanos a la que España se ha adherido)”. Y pone como ejemplo que se estipule una orden taxativa de que quien no tenga tarjeta sanitaria no pueda ser atendido bajo ningún concepto.

 En este caso, si se podría aplicar la objeción de conciencia implícita y “tácita amparada en el artículo 16 de la Constitución” porque, según Antequera, prevalece el derecho fundamental a la vida o a la integridad física.

La sentencia sobre objeción del Tribunal Supremo del 11 de mayo del 2009, explica el profesor, “no excluye de raíz que, en circunstancias verdaderamente excepcionales, no pueda entenderse que de la Constitución surge tácitamente un derecho a quedar eximido del cumplimiento de algún deber jurídico válido”. 

Es decir, que en caso de que la comunidad estipule que no se atenderá a quien no tenga tarjeta sanitaria bajo ningún concepto habría un conflicto con el derecho fundamental (amparado tanto en la constitución como en la Declaración de los Derechos Humanos) a la integridad física, por lo que “el médico puede ampararse en el artículo 16 de la Constitución”.

Sin embargo, aclara que sería una situación extrema porque “lo que reconoce el artículo 16 es la libertad ideológica de la persona, la libertad de conciencia”. Y agrega: “El principio general es que todo profesional sanitario debe cumplir la normativa”.

El educador considera que no se darán muchos casos donde se aplique la objeción de conciencia y manifiesta que no ve la necesidad de que el médico se pronuncie como objetor contra el real decreto porque al establecer que se atienda a quien tiene en situación de urgencia, enfermedad grave o accidente, la normativa permite que quien está en una situación irregular reciba atención médica.

 “¿Cómo puede saber el médico si está ante una situación grave si al paciente no se le evalúa y se le diagnostica?”. Para ello se deben hacer análisis, hacerle una revisión y pruebas” explica a título personal el profesor de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto Carlos III.

“El problema real es un tema de gestión y de la facturación, sobre quién se hace responsable de ese gasto”, explica. Sí reconoce que pueden darse casos de que no se atienda a un paciente por no tener la tarjeta sanitaria, uno de los temores del colectivo médico porque puede atentar contra la integridad física y a la sanidad, por la extensión de las enfermedades contagiosas. 

Y es que, como reconoce Antequera, “el decreto busca disuadir a muchas personas de acudir a un centro sanitario por temor, y que vayan solo cuando tenga una situación muy grave”. Los médicos temen que esto provoque situaciones caóticas tanto médicas como administrativas, incluyendo los errores clínicos.  (...)

“No creo que se vaya a dejar de atender a la gente ni que se vayan a imponer sanciones contra el personal médico. El criterio general que se está imponiendo es atender, no generar desatención y que la consejería se encargue de la parte de tramitar el pago”. Los problemas, informa el profesor, pueden darse en el ámbito administrativo, en el que la objeción de conciencia no aplica. 

La ley recoge en casos muy claros y puntuales la objeción de conciencia, afirma Antequera y amplía: “Contra el servicio militar (que ya está derogada), en las situaciones de interrupción voluntaria del embarazo, en el caso de las instrucciones previas y en el caso de los farmacéuticos (ciertas comunidades autónomas le han reconocido a los farmacéuticos el ser objetor de conciencia) Fuera de esos casos, no”.              (El País, 10/09/2012)

6.9.12

"Con la reforma sanitaria se propicia la muerte de mucha gente"... a un epiléptico no le han dado la medicación, lo que implica que en un plazo de tan solo 48 horas puede sufrir un ataque grave

"Un grupo de trabajadores del sistema de salud público ha emprendido una campaña para impulsar y coordinar la "desobediencia" a la reforma sanitaria emprendida por el Gobierno, que consideran "injusta, ineficaz y xenófoba". 

Desde la plataforma 'Yo Sí Sanidad Universal' —que agrupa a médicos, enfermeros, farmacéuticos, celadores y demás personal sanitario—, pretenden denunciar las "mentiras" en las que se ha basado el Ejecutivo para "imponer" un decreto que "destruye el sistema universal del que veníamos disfrutando hasta ahora, que segrega a la población y se ceba con los más débiles".

Además, invitan a la ciudadanía a "desobedecer" la reforma y formar grupos que acompañen a inmigrantes en situación irregular a los centros de salud, con el objetivo de ayudarles con las trabas e informar al personal de cada barrio de la campaña en marcha.(...)

 Con esta reforma, denuncian, "pasamos de la cabeza de la UE a sitios de cola, en un sistema sanitario mejorable pero que era una de las referencias a nivel mundial". 

"Quieren hacernos creer que la sanidad en España es cara, cuando en realidad se dedica un 6% del PIB, que es menos de la mitad de lo que gasta Alemania", ha explicado Juan Luis Ruiz-Giménez, uno de los impulsores de la campaña.

 "Mientras se ha recortado en sanidad, que es un servicio básico en cualquier sociedad, se ha ayudado a la banca con 166.000 millones de euros, y el fraude fiscal en nuestro país se cifra en 60.000 millones", ha denunciado.

 Los inmigrantes irregulares son uno de los colectivos de población que más sufrirán las consecuencias de esta reforma. "Se está propiciando que mueran muchas personas", resume categórico Ruiz-Giménez. Los 'sin papeles' tendrán que pagar la atención médica que reciban, a excepción de los servicios de urgencia y algunos supuestos añadidos, como en caso de embarazo o de riesgo de salud pública. 

Sin embargo, los impulsores de la iniciativa han advertido de la trampa: "Un paciente no se autodiagnostica, no sabe si la neumonía que tiene, por ejemplo, puede ser una enfermedad contagiosa grave, y tardará más en ir al médico porque tendrá dificultades para pagar la atención médica".

 La plataforma 'Yo Sí Sanidad Universal' quiere promover, además, la "desobediencia en positivo" a la reforma sanitaria. "Queremos seguir construyendo en la práctica, a pesar del real decreto, la sanidad universal, sin discriminación de ningún grupo social y sin repago", ha resumido Ignacio Revuelta, médico y otro de los impulsores de la campaña. "No sólo los médicos pueden objetar, sino también todo el personal sanitario e incluso los ciudadanos", ha agregado. (...)

Mientras tanto, la reforma comienza a tener consecuencias concretas. "Hemos tenido ya un caso de un epiléptico al que no le han dado la medicación, lo que implica que en un plazo de tan solo 48 horas puede sufrir un ataque grave", ha relatado. "Ha tenido que acudir a una ONG, Karibu, para que le paguen el medicamento, es decir, ha tenido que recurrir a la caridad para sobrevivir", ha desarrollado."         (Público, 06/09/2012)

3.9.12

Algunos hospitales ya no atienden a inmigrantes con VIH... lo que aumentará la mortalidad y facilitará la transmisión del virus... lo que provocará un nuevo gasto que se generará con más hospitalizaciones y la atención en urgencias

"Algunos hospitales ya están negando el tratamiento a los inmigrantes en situación irregular infectados por el VIH, según ha denunciado hoy el Observatorio de Derechos Humanos de la Red Comunitaria sobre el VIH/sida del Estado Español (REDVIH), "lo que aumentará la mortalidad y facilitará la transmisión del virus"

REDVIH sostiene, en una nota de prensa, que el Gobierno no tiene evidencias de que el pretendido ahorro que pretende lograr negando la tarjeta sanitaria a los inmigrantes indocumentados, a partir del próximo sábado, "supere el nuevo gasto que se generará con más hospitalizaciones y la atención en urgencias".

El Observatorio ha recibido diversas consultas no solo de las personas que temen quedarse sin tratamiento antirretroviral sino también por parte del personal sanitario y ONG que consideran que la medida "atenta contra los derechos humanos al poner en peligro la vida de cientos de personas con VIH dentro de nuestro país".  (...)

Héctor Fortuny, activista de REDVIH, ha señalado, en una nota de prensa, que hay hospitales donde los profesionales se están encontrando entre "la espada y la pared", es decir, entre la negativa de la dirección a dar medicación a las personas con VIH y la necesidad de los pacientes.

"Exigimos a nuestros gobernantes que rectifiquen; no vamos a permitir que se sobrepasen ciertos límites, porque con la vida no se juega", ha dicho Joan Bertran de Bes, técnico responsable del Observatorio.

En las últimas semanas, este organismo también está recibiendo el testimonio de varios profesionales de la medicina de algunas comunidades autónomas a las cuales la dirección del hospital ya les ha comunicado que no se atenderá a los inmigrantes irregulares que se quedan sin tarjeta.

A pesar de ello, según REDVIH, muchos de estos facultativos han manifestado que su intención es "hacer objeción de conciencia y atender a todos los pacientes". Sin embargo, "temen las posibles consecuencias que les pueda generar a nivel laboral y legal".         (Público, 30/08/2012)