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11.4.23

No deberíamos concebir la gestación subrogada como una práctica alejada del tráfico de menores o las macro granjas de mujeres gestantes. Todos estos escenarios se producen paulatinamente, moldeando la realidad y nuestros límites de manera casi imperceptible, para que de pronto un día lo que ayer nos parecía execrable, nos parezca liberal... La irrisoria propuesta del Partido Popular para regular la explotación reproductiva sin “interés mercantil”, es decir, de manera altruista, es una broma de mal gusto para todos aquellos que sabemos que la clandestinidad y la precariedad volverán a abrirse camino, porque las necesidades de unos siempre son oportunidades de negocio para otros... Un negocio que en el año 2022 movió 115.000 millones de euros, y que nos trae de vuelta a la realidad para que concluyamos que lo que está en juego son nuestros cuerpos... hoy el negocio de bebés, mañana puede que de órganos

"Explotar reproductivamente a una mujer, haciendo de su fertilidad un bien de consumo o un servicio, es probablemente dar el paso definitivo hacia la peor de las distopías. No hubo explotación, dirán, ella consintió, ella quiso, repetirán. No, ella necesitó, probablemente, para cubrir sus necesidades más básicas o las de terceros. 
 
Condenar públicamente a quienes recurren a esta práctica no revertirá la situación, pero si no nos posicionamos corremos el riesgo de perderlo todo. Nos jugamos mucho, nuestros cuerpos, nuestras entrañas. El entramado capitalista continuará regulando y satisfaciendo el mercado prestando atención a oferta y demanda, hoy de bebés, mañana puede que de órganos. (...)

Normalizar la compraventa de bebés y pagar gestaciones por encargo aprovechando la vulnerabilidad y las necesidades más básicas de otra persona es seguir cimentando el sistema capitalista que ya todo lo impregna.

“El turismo reproductivo se beneficia de los vacíos legales que no contemplan la prohibición de registrar a los menores concebidos mediante gestación subrogada”

(...) No deberíamos concebir la gestación subrogada como una práctica alejada del tráfico de menores o las macro granjas de mujeres gestantes. Todos estos escenarios se producen paulatinamente, moldeando la realidad y nuestros límites de manera casi imperceptible, para que de pronto un día lo que ayer nos parecía execrable, nos parezca liberal. Baruch Spinoza explicaba que nuestra supuesta libertad esconde en el fondo un desconocimiento de las fuerzas que nos incitan y empujan a obrar, es esta la estrategia que da rienda suelta el capitalismo. 
 
La irrisoria propuesta del Partido Popular para regular la explotación reproductiva sin “interés mercantil”, es decir, de manera altruista, es una broma de mal gusto para todos aquellos que sabemos que la clandestinidad y la precariedad volverán a abrirse camino, porque las necesidades de unos siempre son oportunidades de negocio para otros. En este caso, aquellos acostumbrados a comprarlo todo con dinero, han satisfecho su ansia de descendencia, de sucesión.

El negocio de la explotación reproductiva, que en el año 2022 movió 115.000 millones de euros, nos trae de vuelta a la realidad para que concluyamos, una vez más, que lo que está en juego son nuestros cuerpos.

La “asimetría reproductiva” es un concepto empleado por aquellos que ven discriminatorio no tener acceso a la procreación por su incapacidad gestacional. Esta asimetría se desarrolla como argumento para legitimar un derecho a la reproducción mediante gestación subrogada. Aquí es necesario aclarar que la procreación no es un derecho, sino una capacidad que ofrece la naturaleza. El Parlamento Europeo dedicó un capítulo del ‘informe anual sobre Derechos Humanos y Democracia en el mundo en 2014 y las políticas de la Unión Europea en esta materia’ a los derechos de las mujeres y las niñas. Este recoge que la gestación subrogada “socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como un ‘commodity’”.
 
 Añade que esta práctica involucra “el uso del cuerpo humano para ganancias financieras o de otro orden, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo”, por lo que “debe ser prohibida y tratada como un asunto de urgencia en los instrumentos internacionales de derechos humanos”." (Andrea Amantegui Guezala , El Salto, 06/04/23)

10.4.23

La noticia generada por Ana Obregón nos ofrece la posibilidad de hacer un debate social de fondo, respondiendo a dos preguntas. ¿Son los deseos, derechos que se pueden exigir? ¿Queremos una sociedad en que se considere derecho todo aquello que se pueda adquirir en el mercado? Llama la atención la apelación al debate sereno, a contemplar la complejidad, cuando el asunto, vientres de alquiler, implica a las clases altas... Porque al final es de esto de lo que se trata: ricos imponiendo sus deseos a través de la coartada de la libertad... Lo que subyace en los vientres de alquiler es una idea tan sencilla como terrorífica: el dinero por encima incluso de los derechos humanos... Los deseos no constituyen derechos, menos cuando implican un menoscabo para los de los demás...No hay libertad cuando no hay capacidad de elección. ¿Cuántas hijas de millonarios alquilan su útero como maquinaria para producir los deseos de otros ricos? Exacto, ninguna... Eso es el neoliberalismo: vuestros derechos no importan frente a nuestra imposición de nuestros deseos mediante la fuerza del dinero... Una “gestación por sustitución”, que es como quieren algunos que llamemos a las mujeres pobres que tienen hijos para vendérselos a parejas ricas... Khloé Kardashian se compró un bebé, no es la primera de su familia que lo compra: la Kardashian jefa, Kim, ya se había hecho con dos. Igual estaban de oferta, quién sabe...

J.Coscu @jcoscu

La noticia generada por Ana Obregón nos ofrece la posibilidad de hacer un debate social de fondo, respondiendo a dos preguntas. ¿Son los deseos, derechos que se pueden exigir? ¿Queremos una sociedad en que se considere derecho todo aquello que se pueda adquirir en el mercado?

9:55 a. m. · 29 mar. 2023 19,8 mil Reproducciones

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Daniel Bernabé @diasasaigonados

1. Llama la atención la apelación al debate sereno, a contemplar la complejidad, cuando el asunto, vientres de alquiler, implica a las clases altas. Cuando el tema supone un avance para la mayoría, una simple subida del SMI, no caben tantos matices, sí palabras apocalípticas.

2. Porque al final es de esto de lo que se trata: ricos imponiendo sus deseos a través de la coartada de la libertad. Lo que subyace en los vientres de alquiler es una idea tan sencilla como terrorífica: mercado über alles, el dinero por encima incluso de los derechos humanos.

3. Los deseos no constituyen derechos, menos cuando implican un menoscabo para los de los demás. Es ahí cuando el neoliberalismo más demente se enfrenta a la modernidad: vuestros derechos no importan frente a nuestra imposición de los deseos mediante la fuerza del dinero.

4. No hay libertad cuando no hay capacidad de elección. ¿Cuántas hijas de millonarios alquilan su útero como maquinaria para producir los deseos de los ricos? Exacto, ninguna. La única libertad expresada en los vientres de alquiler es la del dinero para torcer voluntades.

9:38 a. m. · 30 mar. 2023 68,4 mil Reproducciones

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"La imagen es tierna: una madre sostiene en brazos a su bebé recién nacido en una cama de hospital. Ella se llama Khloé y está semiacostada. 

El crío, que se llama Bruno y aún tiene la carita roja por el sofoco que implica siempre abandonar el útero materno, duerme en su regazo.

Ella se apellida Kardashian y es la hermana nosecuántos del clan más sórdido y hortera de la televisión americana, algo meritorio siendo Estados Unidos uno de los países con más sordidez por metro cuadrado y con más horteras por habitante, así que el chiquillo, supongo, también se apellidará Kardashian. Él lleva un body de rayas azules y rojas y su mamá luce una sudadera blanca que se confunde con las sábanas del hospital.

 Cualquiera que se encuentre la foto sin saber su contexto, sobre todo si ese cualquiera es una mujer que ha parido, pensará que la muchacha va demasiado bien peinada y demasiado bien maquillada para haber dado a luz hace apenas unas horas. “Pero así son las famosas”, concluirá a renglón seguido, sin saber que el secreto de esas trenzas de las que no se escapa ni un abuelillo y de esos ojos ahumados es que al crío se lo ha parido otra. Una “gestante por sustitución”, que es como quieren algunos que llamemos a las mujeres pobres que tienen hijos para vendérselos a parejas ricas.

Khloé no es la primera de su familia que compra un bebé: la Kardashian jefa, Kim, ya se había hecho con dos. Igual estaban de oferta, quién sabe. “Es el mercado, amigo”. Mirando la foto pensaba en que es difícil identificar a Kim y a Khloé como a las malas de El cuento de la criada, la distopía de Margaret Atwood llevada a la pantalla por HBO. Y es difícil porque Atwood erró al imaginar que la explotación reproductiva de la mujer sería normalizada, ejecutada y abanderada por el fanatismo religioso, el tradicionalismo y la ultraortodoxia, cuando la realidad es que está llevándose a cabo y siendo defendida por el capitalismo y en nombre de las libertades que trae consigo.

Donde Atwood imaginó una sociedad de túnicas largas y cofias, de silencio y rezos que se apropiaba de los hijos de las pobres explotadas, ahora tenemos familias diversas como la de Khloé, que va a ser madre soltera y publica su última adquisición (un bebé) en Instagram. Donde Atwood hipotetizó una sociedad autoritaria y cerrada en la que los niños son arrancados de los brazos de su madre nada más nacer para ser entregados a otra familia ahora tenemos un mundo abierto en el que somos tan libres que podemos, incluso, comprar y vender libremente humanos.

 Donde Atwood imaginó El cuento de la criada ahora tenemos El cuento de la liberada, protagonizado por la madre soltera y emperifollada Kardashian y su desvergüenza al posar con un crío recién comprado como si lo acabase de parir. No es la única: en las redes sociales pueden encontrar no pocas fotos de parejas que compran bebés y se fotografían con pijamas de hospital. Hay una, incluso, de lo que parece un hombre (y digo parece porque en la foto no salen sus pronombres sentidos) ataviado con un camisón de parturienta y haciendo el “piel con piel” con su retoño recién nacido. Mirarlas es hacerse consciente de que llevamos tiempo viviendo en una distopía, pero bien distinta a la que describió Atwood. Una en la que al yugo se le llama libertad."              (Ana Iris Simón , El País, 24/09/22)

 

 “Los seres humanos no deben mercantilizarse”. Joaquim Bosch explica los problemas de comprar bebés.

 El magistrado Joaquim Bosch ha compartido en Twitter una serie de reflexiones acerca de los problemas legales que pueden surgir en torno a la compra de bebés. En sus tuits, el magistrado señala que estas prácticas pueden conllevar la elusión de la legislación española en materia de adopciones, lo que a su vez puede vulnerar el interés superior de los menores.

Una de las principales cuestiones que Bosch destaca es la diferencia de edad entre adoptante y adoptando. Según el Código Civil, la edad máxima de diferencia entre ambas partes no puede superar los 45 años. No obstante, en algunos casos de gestación por subrogación, se puede saltar esta norma, lo que podría poner en riesgo la protección de los menores y la idoneidad de los adoptantes.

Asimismo, el magistrado hace hincapié en que, en algunos casos, estas prácticas pueden llevar a la compra de menores, lo que está penado en España. No obstante, si la compra se realiza en otros países donde estas prácticas no están perseguidas, esta conducta se vuelve impune. De esta forma, la capacidad económica de los individuos puede afectar a la legalidad de estas prácticas.

Bosch concluye sus reflexiones subrayando que, aunque los deseos de las personas sobre su maternidad o paternidad pueden ser respetables, estos no pueden tener un carácter absoluto o ilimitado. La libertad individual debe tener límites en el momento en que empiezan los derechos de otras personas y su dignidad humana.

La compra de bebés es una práctica que, aunque no es nueva, ha ganado cierta visibilidad en los últimos años debido a la facilidad que ofrecen las nuevas tecnologías para su realización. Sin embargo, como ha señalado el magistrado Bosch, esta práctica puede tener consecuencias legales y éticas graves.

 Además, estas prácticas no solo vulneran la legislación española en materia de adopciones, sino que también pueden tener un impacto negativo en los países de origen de los menores, donde a menudo se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y pobreza. La compra de bebés puede fomentar la explotación y el tráfico de menores, lo que va en contra de los derechos humanos y la dignidad de las personas.

En conclusión, la compra de bebés es una práctica que debe ser erradicada, tanto por su ilegalidad como por su falta de ética y respeto hacia los derechos humanos. Como sociedad, debemos velar por la protección de los menores y su interés superior, y no permitir que estos sean objeto de transacciones comerciales."                     (Contrainformación, 30/03/23)

9.4.23

La portada de Ana Obregón ha convivido en el mismo día con la del diario Hoy de Cáceres en la que una pareja aparece esposada acusada del delito de compra y venta de un niño por 2.000 euros... la diferencia entre aparecer esposado en una portada o posando feliz en el papel cuché habiendo sido responsable del mismo hecho es una cuestión de clase social. Un sistema coherente tendría que ofrecernos una nueva foto, la de Ana Obregón esposada. Pero no ocurrirá porque su familia fue la responsable de construir La Moraleja... La necesidad existe para que los privilegiados se aprovechen de ella. Una regla de control social que late en lo más profundo de un debate como el de los vientres de alquiler... No habría transacción de niños sin mantener en un estado de necesidad a una importante bolsa de población mundial... Eso es lo que se vende en los vientres de alquiler: la necesidad de las mujeres sin recursos

 "La necesidad existe para que los privilegiados se aprovechen de ella. Una regla de control social que late en lo más profundo de un debate como el de los vientres de alquiler pero que siempre ha funcionado concretándose de otras formas. Hubo un tiempo en el que la Iglesia funcionaba como agente negociador robando niños de familias sin recursos para dárselos a ricos y burgueses, pero la capacidad de los privilegiados evoluciona y ahora han conseguido dotar de legalidad a una práctica extractora histórica. Por qué robarlos si se pueden comprar. 

No habría transacción de niños sin mantener en un estado de necesidad a una importante bolsa de población mundial, por eso es imperativo mantener un estado de estratificación social que facilite acudir al mercado para lograr un niño, pero sirve para lograr un órgano. No sería la primera vez, la figura del sacamantecas es un personaje del folklore que se construía con la misma dinámica, la de la existencia real del conseguidor de remedios para las enfermedades de los ricos a través de secuestro y asesinato de niños pobres. El capitalismo funciona gracias a la existencia de una brecha entre ricos y pobres que permite comerciar también con la vida ajena.

Eso es lo que se vende en los vientres de alquiler: la necesidad de las mujeres sin recursos. Las clínicas de gestación subrogada se aprovechan de la situación de extrema vulnerabilidad de mujeres en países pobres, o de pobres en países ricos, para mediante la subyugación económica ofrecer un producto a los ciudadanos occidentales que tienen la capacidad económica para imponer su deseo sobre la supervivencia ajena. La guerra de Ucrania no hay que verla como un drama, sino como una oportunidad. Las mujeres ucranianas estarán más necesitada y será más fácil conseguir úteros que vender para familias ricas en España. No hay mal que por bien no venga.

Otro debate de pijos para pijos. La portada del Hola! con Ana Obregón simulando ser una madre por haberse gastado en robar un niño lo que en España invierte una familia de clase trabajadora en su hogar ha vuelto a dejar en evidencia los marcos privilegiados sobre los que gira la opinión pública. La voz predominante es la burguesa, la del que compra, del que paga. El cliente siempre tiene la razón y su discurso esta sobrerrepresentado en los debates públicos. Pero en el caso de la gestación subrogada solo existe esa voz, las mujeres gestantes no pueden hablar, muchas veces obligadas por contrato a guardar silencio, a no existir.

Los debates sobre los vientres de alquiler son múltiples y en todos aparece vinculados a la opresión machista el privilegio, la dominación y el poder económico como núcleo fundamental del proceso de control disciplinante que existe sobre las vidas de las mujeres más vulnerables. Los vientres de alquiler no pueden afrontarse sin poner en el centro el punto de vista de clase unido de manera directa al de género, porque son mujeres pobres las que prestan su cuerpo como objeto mercantilizado para que unos cuántos privilegiados con recursos puedan satisfacer su deseo. Tener hijos no es un derecho, sí lo es vivir con los derechos básicos cubiertos, y cuando precisamente no se cumple este precepto miles de mujeres de países pobres se ven obligadas a vender su cuerpo para cumplir un capricho parental en el primer mundo.

Si en España hubiera igualdad de derechos para ricos y pobres Ana Obregón sería detenida nada más pisar el aeropuerto y su hijo sería dado en adopción si la madre biológica no acepta el derecho que le ha sido arrebatado gracias a que no existe la igualdad de oportunidades ni la libertad de elección. La portada de Ana Obregón ha convivido en el mismo día con la del diario Hoy de Cáceres en la que una pareja aparece esposada acusada del delito de compra y venta de un niño por 2.000 euros. El objeto de acusación es el mismo que en el caso de Ana Obregón, pero una rica millonaria tiene la facultad económica de desplazarse a Miami, pagar un pastón para comprar ese hijo y alquilar una casa al lado de la playa para esperar a que los trámites legales se cumplan. La pareja de Extremadura era pobre, la diferencia entre aparecer esposado en una portada o posando feliz en el papel cuché habiendo sido responsable del mismo hecho es una cuestión de clase social. Un sistema coherente tendría que ofrecernos una nueva foto, la de Ana Obregón esposada. Pero no ocurrirá porque su familia fue la responsable de construir La Moraleja. Todo es una cuestión de clase."                  (Antonio Maestre, Todo está en Bourdieu,  30/03/23)

8.4.23

Luz, que trabaja limpiando en mi oficina, me contó que su madre había muerto. La recuerdo sorbiendo las lágrimas. Le dijo adiós por videollamada. No hubo billete de avión, ni dinero para notarios, ni testamentos... Cuando la muerte ha sacudido nuestras vidas, en mi caso no hace tanto, al desgarro se le suma la frialdad marmórea del seguro, de los certificados, del nicho. Del puto dinero... “Hay que tirar para adelante”, me decían, nos decían... Y sí. Los ricos también lloran. A los ricos también se les mueren los hijos... mi amiga dominicana, Luz, vivió su duelo fregando suelos; y Ana Obregón, sin embargo, conspirando con un entramado de abogados, clínicas, doctores e influencias internacionales que le permitieran, mujer pobre mediante, perpetuar la vida de su hijo fallecido en forma de bebé, darle un sentido a su dolor y a su existencia... Gracias a Ana ha quedado claro lo grotesco de esta práctica, su naturaleza capitalista e individualista. Ha materializado a la perfección sus lógicas culturales, sociales y geopolíticas, porque no es casual que a Ana se lo haya gestado una migrante cubana en Miami. Tampoco es casual que en Ucrania, en medio de la guerra, se multiplique la demanda y los vuelos a Kiev, con escolta militar si es necesario, para encargar bebitos

"Un día mi compañera —llamémosle Luz—, que trabaja limpiando en mi antigua oficina, me contó que su madre había muerto. La recuerdo sorbiendo las lágrimas que le resbalaban por la cara, secándose los ojos con la manga de la bata, mientras pasaba la mopa a la mesa y los teclados. Sus hermanas le habían transmitido, vía whatsapp, las últimas horas de vida de aquella mujer, de su mamá, que vivía en Santo Domingo y que murió tras años de enfermedad. Me lo contaba en voz baja, entre resignada y rota. No hubo billete de avión, ni dinero para notarios, ni testamentos. Le dijo adiós por videollamada. Sólo quedó la crudeza de que su madre se había ido, de que la vida iba a pesarle todavía un poquito más todos los días a partir de entonces.

Cuando mi abuela perdió a su bebé, que nació muerta, como pasaba con tantos bebés entonces, no hubo tampoco tiempo para llorarla. La familia hizo una bolita con su tristeza y continuó con su vida, que era una vida de dobles jornadas partiéndose el lomo, una vida donde los muertos se quedaban en los armarios de la memoria y solo salían a través de esa pena profunda y negra con la que se hace recuento de los dolores en esta casa manchega.

Cuando la muerte ha sacudido nuestras vidas, –en mi caso, no hace tanto– al desgarro se le suma la frialdad marmórea del seguro, de los certificados, del nicho, la urna, el columbario, los papeles. Del puto dinero. Aunque en ese momento, borracha de dolor y desconsuelo, ni siquiera reparásemos en ello. “Hay que tirar para adelante”, me decían, nos decían. Y nos daban consejos, nos hablaban de las fases del duelo, de vaciar armarios, de llenar los huecos. Pero yo no oía nada: llorar ya era suficiente.

Y sí. Los ricos también lloran. A los ricos también se les mueren los hijos, y los perros, y los padres, porque la muerte tiene eso tan democrático que decía las coplas de Jorge Manrique, que es que todos los ríos vamos a dar a la mar, que es el morir. Cuestión aparte es cómo se ha vivido. Pero mi amiga dominicana, Luz, vivió su duelo fregando suelos; y Ana Obregón, sin embargo, conspirando con un entramado de abogados, clínicas, doctores e influencias internacionales que le permitieran, mujer pobre mediante, perpetuar la vida de su hijo fallecido en forma de bebé, darle un sentido a su dolor y a su existencia. Supongo que no soportaba que su muerto fuera eso, solo un muerto más en el democrático mar donde van a parar todos los muertos. El suyo había de ser algo más que eso. Porque sí, hasta el duelo tiene clase; o mejor dicho, no todas las clases se pueden permitir el duelo.

No quisiera abundar aquí sobre lo que supone la explotación reproductiva, mezclada en este caso además, como me ha dicho Elorduy, con nigromancia. Gracias a Ana ha quedado claro lo grotesco de esta práctica, su naturaleza capitalista, colonial e individualista, que ha retratado a cada quién en el debate sobre si es legítimo, legal, o moral comprar bebés y explotar mujeres por capricho o por deseo. Ha materializado a la perfección sus lógicas culturales, sociales y geopolíticas, porque no es casual que a Ana se lo haya gestado una migrante cubana en Miami. 
 
Tampoco es casual que en Ucrania, en medio de la guerra, se multiplique la demanda y los vuelos a Kiev, con escolta militar si es necesario, para encargar bebitos. No obstante, sí estaría, compañeras, alerta y con un ojo puesto sobre esa puerta medio entornada que es el “altruismo”, (cuánto daño hizo Phoebe en Friends, y la excepción cuasi imaginaria de las hermanas estériles) pues si por la pena entra la peste, por el altruismo, como por la caridad y la ley del deseo, se nos pueden colar de nuevo hasta la cocina. Veremos."                     (Irene Zugasti Hervás , El Salto, 06/04/23)

7.4.23

Dimos por sentado que quien ha sufrido tanto habrá desarrollado una compasión profundamente humana, la misma que nos despertó la presentadora cuando falleció su hijo. Pues bien, comprobamos que no, que hay dos tipos de mujer en este mundo: las que entienden que gestar a un ser humano y parirlo es un acto importante con enormes implicaciones emocionales, físicas y mentales, con riesgos para la salud de la madre, un acto que no puede hacerse por dinero, y está ese otro tipo de mujer rica que cree que sus deseos están por encima de cualquier consideración, que tiene derecho a someter a otra mujer, siempre pobre, siempre desesperada, a la terrible explotación que supone convertirla en un simple horno donde cocer al bebé que luego va a considerar suyo, no porque lo haya parido o adoptado, sino porque lo ha comprado (Najat El Hachmi)

 "Decía Ana Obregón en una entrevista en Icon que hay dos clases de personas: las que han enterrado a un hijo y las que no. Todos creímos que esa pérdida tan terrible y el dolor que comporta supondrían una madurez ética y moral. Puede que, muy ingenuamente, dimos por sentado que quien ha sufrido tanto habrá desarrollado una compasión profundamente humana, la misma que nos despertó la presentadora cuando falleció su hijo. 

 Pues bien, comprobamos que no, que hay dos tipos de mujer en este mundo: las que entienden que gestar a un ser humano y parirlo es un acto importante con enormes implicaciones emocionales, físicas y mentales, con riesgos para la salud de la madre, un acto que no puede hacerse por dinero, y está ese otro tipo de mujer rica que cree que sus deseos están por encima de cualquier consideración, que tiene derecho a someter a otra mujer, siempre pobre, siempre desesperada, a la terrible explotación que supone convertirla en un simple horno donde cocer al bebé que luego va a considerar suyo, no porque lo haya parido o adoptado, sino porque lo ha comprado. 

Lo terrible de este caso es que una madre que sabe lo que es perder el fruto de sus propias entrañas, que ha vivido la maternidad en primera persona, pueda llegar al aberrante acto de arrancarle a otra madre la niña que ha alumbrado. Por si no hubiera indecencia suficiente en el hecho de comprar una hija por catálogo, encima la presentadora sale del hospital en silla de ruedas como si realmente hubiera sido ella la que ha pasado por el trance físico.

 Por si no bastara, muchos medios han titulado que “Ana Obregón es madre a los 68 años”, algo que no hace más que camuflar un delito de simple y llana explotación de las capacidades reproductivas de mujeres pobres, esas mujeres de las que, por supuesto, la prensa rosa nunca habla cuando un famoso “es” padre o madre por esta vía.

Me dirán los defensores de la muy simpática presentadora que existe la gestación voluntaria y altruista, por hacer un favor o un bien a la humanidad. Busquen a ver si encuentran a alguna de esas felices preñadas por vocación que pasan por nueve meses de intenso proceso biológico para luego regalar a su bebé como quien regala unas flores. No las van a encontrar, no existen. Lo que sí pueden encontrar con un solo clic es un enorme mercado de tráfico de niños y alquiler de úteros a disposición de quien pueda pagarlos."                  ( Najat El Hachmi , El País, 30/04/23)

6.4.23

El que faltaba... a partir de ahora, cuando una familia se separe, cuando los hijos se vayan a otro país, y los abuelos se 'sientan' solos... ya tenemos la solución: un hijo-nieto de regalo... previa compra de un vientre de alquiler inseminado con esperma/óvulo de un hijo/a, disfrutarán de un hijo-nieto para el resto de su vida... ¡Y ningún abuelo volverá a sentirse solo! ... ¡Qué mejor inversión que la de un vientre de alquiler! Lo de Obregón al cubo... así que el pasado 3 de marzo de 2023 se firmó en Casablanca (Marruecos) una Declaración para la Abolición Universal de la Gestación por Subrogación... Se constata que el negocio de la subrogación está construido sobre el legítimo deseo de muchas personas de tener un hijo, que ven en la subrogación una solución. Se concluyó, sin embargo, que ese deseo no puede obtenerse a cualquier coste, especialmente si ese es tratar a mujeres vulnerables como si fuesen objetos, y a los niños como si fuesen mercancías que se compran y se venden. Un niño debería ser siempre un regalo, no el objeto del deseo de los adultos... Se ha llegado a la conclusión de que la dimensión global de la maternidad subrogada requiere una respuesta internacional. La abolición universal es necesaria porque, a pesar de que pocos países (unos 15 en la actualidad) la aceptan legalmente, las agencias y clínicas que se dedican a este negocio actúan en un mercado global, usando las redes sociales y otros medios de publicidad para atraer a personas de todo el mundo

 "El pasado 3 de marzo de 2023 se firmó en Casablanca (Marruecos) una Declaración para la Abolición Universal de la Gestación Subrogación, también llamada Declaración de Casablanca. 

Esta tiene sus raíces en un grupo de más 100 expertos de 75 países, principalmente juristas, médicos y psicólogos, profesionales en sus respectivos campos, que llevan tiempo analizando este fenómeno y su impacto en las personas y en la sociedad.

El mismo día 3 de marzo se celebró un seminario en el que algunos de los expertos firmantes expusieron diversos asuntos con el fin de obtener una mirada global sobre el mercado de la gestación subrogada y el porqué de la imperiosa necesidad de prohibirlo.

El seminario contó también con la presencia como observadora de Suzanne Aho, miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas. Entre otras cuestiones, se analizó el factor humano detrás del fenómeno. Se constata que el negocio de la subrogación está construido sobre el legítimo deseo de muchas personas de tener un hijo, que ven en la subrogación una solución.

Se concluyó, sin embargo, que ese deseo no puede obtenerse a cualquier coste, especialmente si ese es tratar a mujeres vulnerables como si fuesen objetos, y a los niños como si fuesen mercancías que se compran y se venden. Un niño debería ser siempre un regalo, no el objeto del deseo de los adultos. 

 En el debate público hay un amplio consenso en contra de esta práctica: desde los grupos feministas hasta las confesiones religiosas. Sin embargo, el hecho de que algunos famosos estén recurriendo a esta práctica no ayuda a que haya un rechazo social más amplio hacia este negocio con seres humanos.

Tras meses de trabajo conjunto, estos expertos han llegado a la conclusión de que la dimensión global de la maternidad subrogada requiere una respuesta internacional. La abolición universal es necesaria porque, a pesar de que pocos países (unos 15 en la actualidad) la aceptan legalmente, las agencias y clínicas que se dedican a este negocio actúan en un mercado global, usando las redes sociales y otros medios de publicidad para atraer a personas de todo el mundo.

Es necesario colaborar para desarrollar un compromiso universal, instaurando normas penales para erradicar estas prácticas y proteger a las mujeres y a los niños del mercado global de los vientres de alquiler. Mediante la Declaración de Casablanca, expertos de todo el mundo han pedido a los Estados que tomen medidas para combatir esta práctica en su territorio y que se comprometan con una convención internacional con vistas a su abolición universal.

Marco internacional y situación en España

El Informe anual de la UE sobre Derechos Humanos y Democracia en el Mundo (2015) condena explícitamente la gestación subrogada y recomienda su prohibición a los países miembros de la Unión. Se condena esta práctica como contraria a la dignidad de la mujer, ya que su cuerpo se utiliza como materia prima con fines económicos, lo cual es particularmente rechazable en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo.

Asimismo, el artículo 3 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (CDFUE) prohíbe “que el cuerpo humano o partes del mismo en cuanto tales se conviertan en objeto de lucro”. Todas las instituciones de la UE y los Estados miembros, en el marco de aplicación del Derecho Comunitario, están jurídicamente obligados a cumplir con la misma. La gestación subrogada es ilegal en diversos estados miembros de la UE como Italia, Alemania o Polonia. Ello comporta que los ciudadanos de la UE recurran a ella en otros estados, a través de determinadas agencias, organismos, asociaciones o personas físicas que se lucran con este negocio.

En España, como en muchos otros países, la subrogación no está permitida, pero tampoco terminantemente prohibida. Esta situación permite que el mercado se expanda sin unas barreras claras. De hecho, funcionan en nuestro país agencias que ofrecen “encargar” niños en el extranjero (principalmente en países del Este de Europa o en California, donde esta práctica está permitida) y luego traerlos a España para inscribirlos como hijos propios.

El Tribunal Supremo español ha reiterado la nulidad de los contratos de subrogación firmados en España porque vulneran los derechos fundamentales, tanto de la mujer gestante como del niño gestado, y son manifiestamente contrarios a nuestro orden público. Por su parte, el artículo 221 del Código Penal establece pena de prisión para los supuestos de gestación subrogada en los cuales exista compensación económica. Sin embargo, esto no impide recurrir a esta práctica en el extranjero y registrar posteriormente a los niños “obtenidos” por este medio.

Contenido y objetivos de la Declaración

La Declaración de Casablanca aboga por la abolición de la maternidad subrogada en lugar de por su regulación. Los firmantes sostienen que la gestación subrogada es intrínsecamente contraria a los derechos humanos de las mujeres y los niños, y que ningún marco legal puede hacerla aceptable.

Se ha demostrado en diversos países que la legalización de algunas prácticas ha implicado el efecto denominado slippery slope –pendiente resbaladiza– que produce un aumento de las conductas que se desean evitar o reducir. Por ejemplo, en el Estado australiano de Victoria se legalizó la prostitución en 1984. La legalización fue un fracaso, pues la prostitución no solo no disminuyó, sino que se convirtió en un floreciente negocio. Además, la prostitución ilegal creció cuatro veces más que en los Estados que penalizaban la prostitución.

La Declaración de Casablanca pide, por tanto, a los países que tomen medidas concretas para erradicar la maternidad subrogada, sin entrar en las diversas formas en que esta viola los derechos humanos. Se tomó esta decisión deliberadamente para no exigir un acuerdo sobre todos los aspectos, haciendo hincapié en lograr el resultado previsto: la abolición de esta práctica.

Anexa a la Declaración hay una propuesta de Convención Internacional que persigue el mismo objetivo: permitir que los Estados colaboren entre sí en el marco de una Convención Internacional sin tener que ponerse de acuerdo sobre sus motivaciones o prioridades.

El 3 de marzo de 2023 es un día histórico, no es un punto de llegada, sino el punto de partida para lograr este ambicioso objetivo: inscribir esta Declaración en la historia de los grandes combates para el futuro de la humanidad."                        (Shutterstock / Andrii Yalanskyi , The Conversation, 28/03/23) 

 

"Ana Obregón anuncia en la portada de '¡Hola!' que la bebé nacida por vientre de alquiler es su nieta.

 "Esta niña no es mi hija, sino mi nieta. Es hija de Aless". Con este titular la presentadora Ana Obregón ha vuelto a protagonizar la portada de la revista ¡Hola! de este miércoles. La publicación anunció hace exactamente una semana que la también actriz había tenido una niña mediante un vientre de alquiler en Miami, una bebé que, según ha desvelado la propia Obregón, se llama Ana Sandra Lequio Obregón, con el apellido de su padre, Aless Lequio, fallecido hace tres años.

"Cuando crezca le contaré que su padre fue un héroe, para que sepa quién es y lo orgullosa que tiene que estar de él", ha explicado Obregón en la entrevista, en la que ha justificado su decisión argumentando que el nacimiento de la niña fue "la última voluntad" de su hijo. "Lo que la gente no sabe es que esta fue la última voluntad de Aless: la de traer un hijo suyo al mundo. Y así nos lo comunicó de palabra a su padre y a mí una semana antes de fallecer", ha asegurado, sin descartar volver a recurrir a la gestación subrogada para volver a tener otro nieto. "Me hubiera gustado también niño pero, ¿quién sabe? Mi hijo quería tener cinco hijos, así que a lo mejor el niño también llega algún día", ha dicho.(...)

 Tras conocerse la noticia del nacimiento de Ana Sandra Lequio, la nueva dirección del PP se abrió a regular la gestación subrogada pero de manera altruista. Vox volvió a rechazar, en cambio, su legalización. Y los partidos del Gobierno de coalición progresista se reafirmaron en su negativa a los vientres de alquiler, subrayando que se trata de violencia contra la mujer."             ( InfoLibre, 05/04/23)

5.4.23

Ana Obregón ha decidido tener un hijo/nieto por gestación subrogada porque puede. Y en dos sentidos: porque posee el dinero necesario y porque existen condiciones estructurales que se lo permiten. Y es un asunto relevante políticamente, mucho más que ético, porque esta ha sido y es la base del funcionamiento de nuestra sociedad durante las últimas décadas... Más que una sociedad global, era una sociedad de la excepción: las leyes funcionaban para casi todo el mundo, salvo para aquellos que poseían la influencia y el capital suficientes... Ha operado en todos los terrenos, lo de Obregón es un ejemplo más. Si en tu país no puedes alquilar mujeres para que gesten niños que luego te venden, siempre hay otro que lo permite. Si en tu país las relaciones sexuales con adolescentes están prohibidas, siempre habrá algún estado al que te puedas desplazar y en el que se hace la vista gorda (turismo sexual, lo llaman)... hemos criado una sociedad de poderosos que piensan que, si pueden, por qué no lo van a hacer... Además, siempre era posible encontrar, y ha sucedido con enorme frecuencia, expertos, especialistas y analistas que justificaban el orden presente a partir de que era más eficiente, de que impulsaba una sociedad mejor... Podemos entender que una persona quiera llenar el vacío que le dejó perder un hijo, pero el problema es otro: hemos criado una sociedad de poderosos que piensan que, si pueden, por qué no lo van a hacer. Que están en su derecho y que, si el mundo les ofrece esas posibilidades, lo suyo es aprovecharlas. Que las normas comunes son para los perdedores, que quienes son verdaderamente grandes lo son porque se las saltan. Pero eso no es una sociedad: es una guardería llena de niños malcriados (Esteban Hernández)

 "No os metáis con Ana Obregón: nos dice una gran verdad sobre nuestra sociedad.

 Es curioso cómo afeamos las conductas individuales mientras disculpamos de continuo las estructurales. Es una actitud típica de sociedades en decadencia, encantadas de juzgar a los demás, dadas al cotilleo y a utilizar el moralismo para criticar, hacer burla e inventar chistes. Parece que nos encantan estos temas, ya que sirven para mirar por encima del hombro a los demás y sentirnos superiores. Sin embargo, si se eleva la mirada, y de lo que se trata es de abordar causas y consecuencias para poner límites a esas conductas que nos parecen reprochables, ya no nos hace tanta gracia. Nos parece aburrido, e incluso perturbador porque puede ser un ataque a la libertad individual.

En fin, esa atribución de responsabilidad individual a las condiciones estructurales ha sido y es típica de nuestras sociedades en los más diversos campos: si había crisis financiera, siempre aparecía algún Madoff o algún Lehman Brothers a los que señalar como causantes; si las hipotecas no se podían devolver, siempre encontrábamos a algún albañil que había comprado teles de plasma y coches caros, y que no podía hacer frente a los préstamos porque había vivido por encima de sus posibilidades. Todo estaba bien, solo había actores individuales que se habían comportado mal.

Es una forma de esconder los males comunes que tiene mucho que ver con Ana Obregón. Más allá de los términos morales, esta mujer ha decidido tener un hijo/nieto por gestación subrogada porque puede. Y en dos sentidos: porque posee el dinero necesario y porque existen condiciones estructurales que se lo permiten. Y es un asunto relevante políticamente, mucho más que ético, porque esta ha sido y es la base del funcionamiento de nuestra sociedad durante las últimas décadas.

Siempre hay un lugar

Hablamos de nosotros mismos y de nuestro sistema, y lo hemos escuchado mucho últimamente. Como si fuera un orden basado en reglas, en valores y en instituciones sólidas, pero la realidad dista mucho de eso. Lo que llamamos globalización tenía agujeros, estructuralmente diseñados, que posibilitaban que quienes tenían el dinero y el poder suficientes pudieran evadir las normas fácilmente y sin consecuencias. Más que una sociedad global, era una sociedad de la excepción: las leyes funcionaban para casi todo el mundo, salvo para aquellos que poseían la influencia y el capital suficientes.

 Ha operado en todos los terrenos, lo de Obregón es un ejemplo más. Si en tu país no puedes alquilar mujeres para que gesten niños que luego te venden, siempre hay otro que lo permite. Si en tu país las relaciones sexuales con adolescentes están prohibidas, siempre habrá algún estado al que te puedas desplazar y en el que se hace la vista gorda (turismo sexual, lo llaman). Si en tu país las normas impiden pagar salarios de miseria, siempre puedes llevar las fábricas a otros cuyas retribuciones son ínfimas; si tu país tiene condiciones de producción que impiden niveles elevados de contaminación, siempre puedes trasladar los centros a estados que pasan por alto esas normas; si tu país obliga a pagar impuestos, siempre puedes llevar el capital a otros territorios donde apenas te los cobrarán; si tu país castiga legalmente determinadas conductas, siempre podrás acudir a otro que te ampare e impida la extradición. Y así sucesivamente: si obtienes dinero por medios ilícitos, siempre podrás llevarlo a otro que lo blanqueará y te permitirá adquirir bienes donde sea, porque ese capital ha sido introducido en el circuito legal de un modo que resulta casi imposible de rastrear.

Todo esto, por supuesto, tiene condiciones de posibilidad. Es algo que no todo el mundo puede hacer, solo una parte de la sociedad. Por eso el mundo global ha sido y es una arquitectura de excepciones. Dado que no existe un poder centralizado mundial que permita someter a las mismas normas a todos los participantes, los agujeros se multiplican, y el poder real ha funcionado mediante la utilización de esas brechas, legalmente establecidas la gran mayoría de las ocasiones.

Por eso llama la atención que, cuando estos problemas se manifiestan, se insista en la necesidad de regulación. Un buen ejemplo es la gestación subrogada: quizá, si tuviéramos unas normas adecuadas, podrían impedirse conductas poco éticas. Pero no es cierto, la regulación ya está ahí, y es la que permite que las personas con dinero e influencia puedan saltarse las normas comunes; es eso lo que debería cambiar cualquier regulación.

Además, siempre era posible encontrar, y ha sucedido con enorme frecuencia, expertos, especialistas y analistas que justificaban el orden presente a partir de que era más eficiente, de que impulsaba una sociedad mejor, una economía más vibrante e interrelaciones territoriales mucho más pacíficas. Estas explicaciones aparecían incluso cuando las disfunciones resultaban evidentes: recuerdo cómo, en el cambio de siglo, un entonces diputado socialista me explicaba que acabar con el trabajo infantil en países poco desarrollados creaba un problema mayor que permitirlo, porque muchas familias dependían para vivir de lo que los niños ingresaban con esos empleos en condiciones deleznables. En fin, quizá, si no se hubiera permitido el trabajo infantil, los ocupados serían los padres y no los niños.

Los niños malcriados

De modo que, cuando se afea a Ana Obregón que se deje llevar por sus impulsos y haga algo que parece poco adecuado, debemos entender que resulta en cierta manera natural que ocurra. Podemos entender que una persona quiera llenar el vacío que le dejó perder un hijo a una edad temprana, o que quiera suplir su soledad con una nueva ilusión, o que quiera cumplir el deseo que le expresó el fallecido. Podemos entender sus motivaciones e incluso disculparlas, porque somos comprensivos con el dolor y los anhelos íntimos, e incluso podemos pensar que ha habido una mujer que ha estado dispuesta a cumplir su deseo a cambio de un precio, y lo ha hecho de forma legal.

Pero el problema es otro: hemos criado una sociedad de poderosos que piensan que, si pueden, por qué no lo van a hacer. Que están en su derecho y que, si el mundo les ofrece esas posibilidades, lo suyo es aprovecharlas. Que las normas comunes son para los perdedores, que quienes son verdaderamente grandes lo son porque se las saltan. Que, si su yo interior les pide satisfacer sus deseos, lo normal es cumplirlos, máxime cuando las condiciones estructurales se lo autorizan. Pero eso no es una sociedad: es una guardería llena de niños malcriados."                   (Esteban hernández, El Confidencial, 05/04/23)

13.3.19

Por primera vez en 2018 se concedieron, en España, más permisos de paternidad que de maternidad... este dato se interpretó como una victoria social, pero, ¿en realidad lo es? ¿Es razonable que quien sufre las repercusiones físicas y biológicas del nacimiento de un hijo esté disfrutando en menor cantidad del permiso asociado a dicha contingencia? ¿Qué será lo siguiente para ser feminista en el sistema capitalista, trabajar durante el parto? ¿Alguien se ha percatado del ahorro que el sector público está logrando mientras los permisos de maternidad disminuyen y los permisos de paternidad siguen siendo de una duración considerablemente menor?

"En las fiestas todo el mundo se lo pasa muy bien. La mayoría de la gente se suma a la diversión y al que se le ocurra realizar la más mínima objeción le cae encima un adjetivo muy serio: “cenizo”. Si eres de esos a los que les cae encima un cenizo como otro cualquiera de vez en cuando te conviene informarte de todo cuanto sucede en las fiestas españolas en el telediario Antena 3.

Una de las noticias que ayer daba esta cadena, conocida ya desde principios de año, es que por primera vez en 2018 se concedieron en España más permisos de paternidad que de maternidad.
En el contexto de celebración que todos disfrutábamos ayer un dato como este se interpretó como una victoria social, pero, ¿en realidad lo es?

La opinión editorial de este blog de economía es nuestra, como dicen los ridículos. Y, ¿por qué es nuestra? Mejor que cada uno saque sus propias conclusiones.

¿Es razonable que quien sufre las repercusiones físicas y biológicas del nacimiento de un hijo esté disfrutando en  menor cantidad del permiso asociado a dicha contingencia? ¿Qué será lo siguiente para ser feminista en el sistema capitalista, trabajar durante el parto?

¿Es un avance que quien en la actualidad posee un permiso de mayor duración esté rechazándolo en mayor medida que quien lo tiene de menor duración? ¿Cuál será la siguiente contradicción lógica? ¿Pasar a realizar una jornada laboral de mayor duración en el momento en que nace tu hija?

¿Alguien se ha percatado del ahorro que el sector público está logrando mientras los permisos de maternidad disminuyen y los permisos de paternidad siguen siendo de una duración considerablemente menor: 4 semanas frente a 16? (Las prestaciones de maternidad en 2018, aun siendo menores en número con respecto a las de los hombres, supusieron un gasto tres veces mayor para las arcas públicas: 1.500 millones de euros frente a 400 millones.) ¿Cuál será el resultado final si seguimos celebrando este recorte de derechos y prestaciones?

En fin, calma, ya nos lo irán respondiendo a su debido momento los telediarios. El capitalismo será feminista o no será."                   (El Captor, 09/03/19)