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9.9.25

Ya debería estar claro que Trump no es, ni nunca será, un aliado. Convertirse en un protectorado estadounidense no es inevitable, sobre todo considerando la creciente indignación de la opinión pública ante la serie de concesiones y humillaciones que estamos presenciando... Europa corre un riesgo real de convertirse en vasallo de Estados Unidos... Hay un camino alternativo. Un fortalecimiento de la mayoría proeuropea en las tres instituciones del bloque —en particular en el Parlamento Europeo— aún podría conducir a la autodeterminación de nuestro destino... Los principales países miembros deberían tomar inmediatamente la iniciativa para comenzar a activar su cláusula de defensa común y reformar los Tratados en alianza con el Parlamento, que tiene el poder de vetar el presupuesto. De lo contrario, una coalición de países voluntarios debería poner en marcha una nueva "Comunidad Europea de Defensa" con una dimensión parlamentaria y fiscal, y que esté abierta a todos los países miembros interesados en unirse... Si no se toman medidas y esperamos a la próxima crisis para improvisar decisiones difíciles, Europa como proyecto político corre el riesgo de morir (Josep Borrell)

 "Se ha convertido en tradición para los proeuropeos trazar su rumbo político desde Ventotene, donde Altiero Spinelli escribió el manifiesto "Por una Europa libre y unida". Recordar ese espíritu nunca ha sido tan urgente como lo es ahora.

Nuestra unión parece peligrosamente fragmentada y débil, atrapada en un entorno interno y externo hostil. Con solo el 5 por ciento de la población mundial y una creciente brecha económica con otras potencias importantes, Europa no solo se enfrenta a un mundo de imperios continentales, sino que corre un riesgo real de convertirse en vasallo de Estados Unidos.

Esto quedó patente tras las concesiones no recíprocas hechas al presidente estadounidense Donald Trump en materia de gasto en defensa y comercio, así como la aceptación por parte de Europa de un papel secundario en la gestión de la guerra en Ucrania. Además, desde Gaza hasta Nagorno-Karabaj, la participación de la UE en conflictos en el extranjero se ha vuelto prácticamente irrelevante, ya sea por su falta de credibilidad o de unidad a nivel internacional.

En el ámbito interno, el segundo mandato de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha caracterizado, paradójicamente, por el desmantelamiento del Pacto Verde —el proyecto estrella de su primer mandato— como si el cambio climático no estuviera empeorando. La Comisión también ha propuesto un Marco Financiero Plurianual decepcionante, sin un aumento real, sacrificando así la política de cohesión en aras de nuevas prioridades en productos de defensa e investigación. Mientras tanto, la extrema derecha populista euroescéptica y eurófoba nunca ha sido tan fuerte en los países miembros ni en las instituciones de la UE.

Los actuales líderes de la UE adolecen de falta de visión política a largo plazo, liderazgo y unidad.

Por ahora, una improbable alianza de simpatizantes de Trump y atlantistas nostálgicos parece dominar tanto el Consejo Europeo como la Comisión. Por lo tanto, la línea predominante ha sido halagar y apaciguar al presidente de los Estados Unidos con la esperanza de controlar los daños, lo que a su vez fomenta nuestra dependencia política, estratégica e incluso económica de Washington, y difícilmente está funcionando.

Para Trump, los contratos solo obligan a la otra parte, no a él. Y lejos de evitar aranceles punitivos o fortalecer su apoyo a Ucrania, el acuerdo de gastar el 5% del PIB en defensa y comprar más armas y gas natural estadounidenses ni siquiera ha aumentado su compromiso con la seguridad colectiva. En cambio, desde acuerdos sobre minerales hasta ventas de armas, esto se ha convertido en gran medida en un asunto puramente transaccional basado en promover las ganancias económicas de Estados Unidos, y en la suerte.

Paradójicamente, la falta de un compromiso serio por parte del presidente ruso Vladimir Putin para iniciar una solución negociada está impidiendo que Trump logre concretar un acuerdo en los términos de Moscú.

A estas alturas debería estar claro que Trump no es, ni nunca será, un aliado. Su América supone un enorme choque geopolítico, económico y cultural para Europa. Pero convertirse en un protectorado estadounidense no es inevitable, especialmente dada la creciente indignación de la opinión pública ante la serie de concesiones y humillaciones que estamos presenciando.

Hay un camino alternativo. Un fortalecimiento de la mayoría proeuropea en las tres instituciones del bloque —en particular en el Parlamento Europeo— aún podría conducir a la autodeterminación de nuestro destino. El Parlamento tiene la función constitucional de controlar a la Comisión y podría exigir un nuevo rumbo, ya que tiene el poder de censurarla. Para empezar, el Parlamento podría bloquear la reducción de los aranceles sobre los productos estadounidenses, una medida que seguramente sería bien recibida por los votantes y que indicaría que Europa está preparada para plantar cara al chantaje.

Además, debemos fortalecer nuestra unión política, superar la "vetocracia" que permite al primer ministro húngaro Viktor Orbán bloquear la ayuda militar de la UE a Ucrania y construir nuestro propio sistema de defensa, uno que no dependa de Estados Unidos y que pueda infundir temor en el Kremlin.

Una vez más, estas decisiones serán bastante populares entre la mayoría de los ciudadanos de la UE. Como dijo el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, no nos convertiremos en una potencia geopolítica simplemente relanzando nuestro mercado interno y nuestra agenda de competitividad. Necesitamos convertirnos en una unión federal que no se vea limitada por requisitos de unanimidad o por la falta de competencias adecuadas en política exterior y de seguridad.

Los principales países miembros deberían tomar inmediatamente la iniciativa para comenzar a activar su cláusula de defensa común y reformar los Tratados en alianza con el Parlamento, que tiene el poder de vetar el presupuesto. De lo contrario, una coalición de países voluntarios debería poner en marcha una nueva "Comunidad Europea de Defensa" con una dimensión parlamentaria y fiscal, y que esté abierta a todos los países miembros interesados en unirse.

Si no se toman medidas y esperamos a la próxima crisis para improvisar decisiones difíciles, Europa como proyecto político corre el riesgo de morir." 

( Josep Borrell Fontelles, Guy Verhofstadt and Domènec Ruiz Devesa , POLITICO, 08/09/25, traducción Quillbot) 

22.1.24

La UE empieza a esbozar un plan de paz para Oriente Medio en plena preocupación por la regionalización del conflicto... Borrell, sobre el ‘no’ de Israel a la solución de los dos estados: “¿Qué alternativa tiene? ¿Que los palestinos se vayan? ¿Matarlos?”... “Un elemento esencial del Plan de Paz debería ser el desarrollo de sólidas garantías de seguridad para Israel y el futuro Estado independiente de Palestina, condicionadas al pleno reconocimiento diplomático mutuo y a la integración tanto de Israel como de Palestina en la región”

 "Tenemos que discutir con ellos [Israel] qué soluciones tienen en mente. ¿Cuáles son? ¿Que todos los palestinos se vayan? ¿Matarlos?”. Así se ha expresado el alto representante de la UE, Josep Borrell, antes de la reunión de los ministros de Exteriores con su homólogo israelí, Israel Katz. Además de esa cita, tienen previstos encuentros con otros actores involucrados en el conflicto en Oriente Medio, como la Autoridad Palestina o los impulsores árabes de la propuesta de paz. Las palabras de Borrell se producen cuando la UE ha empezado a elaborar un plan de paz que pasa por la solución de los dos estados, que es la “única” opción que los 27 ven viable para garantizar la paz en la región. Borrell ha asegurado que se trata de un “enfoque integral”.

La hoja de ruta esbozada por el departamento que dirige Borrell persigue la estabilización de la zona y pasa por el reconocimiento de los dos estados con un fuerte apoyo de la comunidad internacional. “No es realista suponer que israelíes y palestinos (estos últimos representados por la OLP) entablen directamente en un futuro próximo negociaciones de paz bilaterales para alcanzar una paz global, y mucho menos que concluirán dichas negociaciones sin una fuerte implicación internacional. Los palestinos necesitarán una OLP revitalizada para presentar una alternativa política a Hamás, mientras que los israelíes tendrán que encontrar la voluntad política para entablar negociaciones significativas hacia la solución de los dos Estados. Por lo tanto, es responsabilidad de los actores externos, es decir, de sus socios y vecinos como la UE, ayudar a las partes en conflicto preparando el terreno para una paz global”, señala el documento enviado a los estados miembros.

La propuesta deja, por tanto, al margen a Hamás en un momento en el que la UE eleva la presión sobre la organización terrorista con sanciones a sus responsables así como con la creación de un marco específico para castigar a quienes apoyen suministrando medios materiales o financieros. El paquete, aprobado el viernes, incluyó ya la sanción a seis personas. 

Como arranque del proceso de normalización, el texto apunta a la celebración de una conferencia de paz “preparatoria”, en línea con la propuesta española que asumieron los 27 en octubre, con la participación de la UE, Egipto, Jordania, Arabia Saudita, la Liga Árabe y preferiblemente Estados Unidos con el objetivo de diseñar un plan de paz en un año. Durante su elaboración, se consultará “a las partes en conflicto” dado que se presupone que los trabajos comenzarán incluso si la guerra sigue.

“Un elemento esencial del Plan de Paz debería ser el desarrollo de sólidas garantías de seguridad para Israel y el futuro Estado independiente de Palestina, condicionadas al pleno reconocimiento diplomático mutuo y a la integración tanto de Israel como de Palestina en la región”, reza la propuesta de doce puntos, que llega el tiempo que los países árabes están elaborando su propia propuesta, que pasa por un alto el fuego y la liberación de los rehenes israelíes en Gaza como paso previo a una normalización de las relaciones si acepta dar pasos “irreversibles” hacia la creación de un Estado palestino, según adelantó Financial Times.

“No se trata ya de decir que se es favorable a la solución de dos estados. El esfuerzo es implementar la solución de dos estados es muy claro: es el reconocimiento de un estado palestino realista y viable. Supone Gaza y Cisjordania bajo una misma Autoridad Nacional Palestina, conectados por un corredor, con una salida al mar en Gaza y su capital en Jerusalén Este”, ha resumido el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a su llegada a la reunión.

“Tenemos que dejar de hablar de paz, de proceso de paz, y empezar a hablar más concretamente sobre un proceso para una solución de dos Estados”, ha pedido Borrell a los periodistas a su llegada al Consejo de Asuntos Exteriores. En un discurso en pasado viernes, apostó por que la solución de los dos estados le sea “impuesta” a Israel “desde el exterior” ante su constante negativa a llevarla a cabo. “La forma de destruir Hamás no es como lo están haciendo. Están alimentando el odio durante generaciones”, ha advertido el jefe de la diplomacia:  “La paz y la estabilidad no pueden construirse solo con medios militares, y no con el dogma particular en que están usando los medios militares”.

“La situación humanitaria no puede ser peor. No hay palabras para explicarlo”, ha advertido el alto representante, que ha recordado que hay cientos de miles de personas sin “refugios ni comida y bajo las bombas”. Los ministros de Exteriores han coincidido en la necesidad de que la ayuda humanitaria llegue a la Franja de Gaza. 

 En lo que siguen sin consenso es en la petición de un alto el fuego. Países como Alemania no están por la labor bajo la premisa de que Israel tiene el derecho a la autodefensa frente a Hamás. Y los que lo defienden han puesto distintos calificativos después. Por ejemplo, el español José Manuel Albares ha hablado de un “alto el fuego permanente”. Bélgica ha hablado de “alto el fuego inminente” y Finlandia lo ha definido como “humanitario”. “Tenemos que trabajar en eso y buscar los pasos para que ese alto el fuego pueda derivar en otro más largo y las dos partes negocien”, ha apostillado la ministra Elina Valtonen. “Lo primero que necesitamos es un alto el fuego, me da igual el nombre”, ha señalado, por su parte, el luxemburgués, Xavier Bettel.

Los ministros de Exteriores de los 27, que temen una escalada del conflicto a nivel regional con la tensión entre Irán y Pakistán, abordarán el conflicto en Oriente Medio con todos los actores involucrados, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Israel Katz, los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan Al Saud; Jordania, Ayman Safadi, y Egipto, así como con el secretario general de la Liga de Estados Árabes, Ahmed Aboul Gheit. También con el jefe de la diplomacia de la Autoridad Palestina, Riyad al-Maliki."          (Irene Castro , eldiario.es, 22 de enero de 2024)

8.6.10

"Los Gobiernos han jugado al póquer con los mercados y han perdido"

"P. La crisis empieza en Grecia, pero finalmente alcanza a España y Portugal.

R. Sí, pero comparar Grecia con España sólo puede ser el resultado de la estupidez o la mala voluntad. Porque en Grecia, el déficit ha causado la crisis, y en España, la crisis ha causado el déficit. (...)

P. ¿Cuáles han sido las causas profundas de la crisis del euro?

R. Cuando se creó el euro, el pensamiento político monetario alemán impuso el planteamiento de que poniendo mecanismos de control y sanción sería imposible que la crisis llegase a ocurrir. Y como era imposible que la crisis ocurriera, no teníamos que diseñar mecanismos para hacerle frente. Esto, asociado a la creencia de que el único problema era el déficit público. Por tanto, bastaba con controlar el déficit público. Pero el mecanismo del control del pacto de estabilidad, burdo y simplón, ni se ha cumplido, ni ahora, ni nunca, ni era suficiente. (...)

P. Entonces, ¿ha fallado la regla y el vigilante del cumplimiento de la regla?

R. Ha fallado la regla y la aplicación de la regla. La regla, porque obedecía al planteamiento ideológico de que sólo el sector público era potencialmente inestable. Se decía que el sector privado era estructuralmente estable, porque los mercados se encargaban de estabilizarlo. Por tanto, el problema sólo podía venir del déficit público. El Pacto de Estabilidad vigilaría el déficit público, y el Banco Central, la inflación, y lo demás estaría resuelto. Pero cuando Alemania y Francia tuvieron problemas impidieron aplicar las sanciones del pacto. (...)

El caso español es paradigmático. Antes de la crisis teníamos un superávit del 2% del PIB y éramos la envidia de Europa. Pero nadie prestó atención a que estábamos acumulando una gigantesca deuda privada. Lo profundamente inestable era el sector privado. (...)

P. La crisis ha exigido movilizar más de un 13% del PIB europeo en recursos públicos para salvar la banca, lo cual ha causado un gran endeudamiento de los Estados. ¿No es arriesgado que la solución implique un fuerte recorte de la inversión pública?

R. El ajuste es necesario. No se pueden mantener estos niveles de endeudamiento, ni de déficit. El problema es a qué ritmo se reabsorben. Muchos expertos, aunque no todos, creen que la exigencia de reducción de los déficits públicos es contraproducente desde el punto de vista económico y socialmente muy peligroso. En 1982, cuando la crisis mexicana, la exigencia de reducción de déficits públicos a ultranza mató la actividad y creó la década perdida en América Latina, creando países zombis, incapaces de salir. Podemos crear países zombis, incapaces de salir del agujero recesivo, con una exigencia de reducción drástica de un componente importante de la demanda agregada. La experiencia histórica nos dice que a Estados Unidos, después de la II Guerra Mundial, le costó 10 años reducir el déficit. Suecia se apoyó en una fuerte depreciación monetaria que permitió impulsar sus exportaciones.

P. ¿La depreciación del euro es positiva?

R. La pérdida de valor del euro tiene muchas ventajas." (Josep Borrell: "Los Gobiernos han jugado al póquer con los mercados y han perdido". El País, Domingo, 30/05/2010, p. 6/7)

15.7.08

Y Borrel dice que los biocombustibles no son culpables del hambre

“A los biocombustibles se los acusa de ser los culpables de la crisis alimentaria mundial. Es injusto y malintencionado: su influencia es pequeña. Por el contrario, pesa, y mucho, la especulación financiera.

La crisis alimentaria mundial refleja el fin de la ilusión de abundancia en la que hemos vivido desde hace 20 años. Los factores que la han originado son múltiples y complejos: un desequilibrio estructural creciente entre oferta y demanda producido por políticas equivocadas y por la demanda de los países emergentes, agravado por malas condiciones climáticas y por el precio del petróleo, que tiene un gran impacto en los costes agrícolas desde los fertilizantes al transporte, y amplificado por la especulación ante la escasez creada por las restricciones a la exportación y la debilidad de los stocks. (…)

El cereal que más ha subido de precio es el arroz, que no se utiliza en la producción de bioetanol. El trigo se utiliza muy poco pero también ha subido mucho. Y, por el contrario, el azúcar ha bajado a pesar de que la caña que lo produce es la materia prima del etanol brasileño en plena expansión. (…)

Es cierto que un 25/30% de la cosecha de maíz americano se dedica a la producción de bioetanol y ello ha influido, de forma difícil de cuantificar, en el aumento de su precio. Pero, aun así, el maíz es el cereal que menos ha subido en términos relativos.

El 99% de la producción es maíz amarillo, que no se usa para la alimentación humana. Y las exportaciones americanas de maíz no han disminuido porque la producción también ha aumentado. Si no se hubiese dedicado al bioetanol lo más probable es que no se hubiese producido y la oferta alimentaria no habría sido mayor. (…)

Por ello los biocombustibles no deberían ser el chivo expiatorio de los problemas alimentarios mundiales. Con las debidas precauciones pueden contribuir decisivamente a la descarbonificación del transporte y a generar recursos para los países en desarrollo, mientras se impulsan los de segunda generación.

En cambio, parece claro que la especulación en los mercados financieros de futuros ha actuado como acelerador de los precios. Un aumento de 400 a 1.000 dólares la tonelada de arroz en cinco semanas, no se puede atribuir a ninguna variable física y mucho menos a la producción de biocarburantes, que no lo consumen.

En plena escalada de precios, el capital de los fondos de inversión en productos agrícolas europeos se multiplicó por 5 y por 7 en los americanos. Lo mismo ocurrió con el número de contratos de futuros. (…)

En el caso de las tortillas mexicanas, producidas con maíz blanco, el propio gobernador del Banco Central reconocía que su carestía no se podía imputar a la producción de bioetanol americano a partir de maíz amarillo, sino al acaparamiento especulativo de los tres grupos agroindustriales que se reparten el mercado.

La crisis mexicana tiene mucho que ver con la disminución de su capacidad agrícola.

Desde 1994 México ha triplicado su importación de cereales mientras 2 millones de hectáreas han ido al barbecho y 2 millones de empleos agrarios perdidos emigran a EE UU. Lo mismo ha ocurrido en muchos países en desarrollo. Se impulsó la agricultura de exportación aprovechando los bajos costes laborales en detrimento de la producción de alimentos para la población, destruyendo el equilibrio territorial y provocando la dependencia alimentaria, confiando en que los precios a la importación serían siempre bajos.

Hoy el 75% de los 3.000 millones de pobres son rurales y malviven de la agricultura. Pero ésta sólo recibe el 4% de la ayuda al desarrollo. Como se dice y repite, esta crisis es una oportunidad para impulsar el desarrollo agrícola, especialmente en África. Para aprovecharla hay que aumentar su productividad aportando insumos en vez de una ayuda alimentaría que no resuelve el problema de fondo y cuya disponibilidad depende de la cuantía de nuestros excedentes. (…)

Los biocarburantes pueden contribuir a este nuevo desarrollo agrícola aumentando la inversión y generando precios rentables sin los cuales no hay desarrollo agrícola posible.

Forman parte de una respuesta a la crisis alimentaria que debe ser tan multidimensional y compleja como sus causas. Y sin olvidar que necesitamos alimentar a un 50% más de seres humanos y, a la vez, reducir un 50% las emisiones de CO2 de aquí al 2050.” (JOSÉ BORRELL FONTELLES: La especulación en la crisis alimentaria. El País, ed. Galicia, Opinión, 12/07/2008, p. 29)