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13.7.26

San Agustín escribió lo siguiente. “Sin la justicia, ¿que serían los reinos sino grandes bandas de ladrones?” O sea, la práctica de la justicia hace que un Estado no sea un mero instrumento depredador... Monseñor Argüello ha evitado cuidadosamente la palabra “justicia” en su cita agustiniana, y es que si hubiese dicho: “Cuando la justicia no funciona bien en un Estado, este se convierte en una banda de ladrones”, hoy tendría un serio problema con el Consejo General del Poder Judicial y con buena parte del sistema de poderes articulado en Madrid... Acabada la visita del Papa a España, apagados los ecos de la misma, el presidente del episcopado ha estimado oportuno tomar posición, acercándose al lenguaje del Partido Popular y Vox, partidos que pueden formar bloque de Gobierno dentro de unos meses. Todo está bastante claro, con el permiso de san Agustín (Enric Juliana)

"León XIV: conciliación; Argüello: “¡Banda de ladrones!”

"Cuando el Estado se olvida de la ética se convierte en una banda de ladrones”. Palabras de Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, un mes después de la visita del Papa a España. El paréntesis apaciguador de aquella visita se ha cerrado. Vuelve el Ruedo Ibérico y el presidente del episcopado se une al combate. Le gusta el Ruedo Ibérico a Argüello, uno de cuyos objetivos pastorales es poder reabrir en Roma la causa para la beatificación de la reina Isabel de Castilla

León XIV viajó a España durante toda una semana (Madrid, Barcelona y Canarias), del 6 al 12 de junio, se cumple ahora un mes, con el manifiesto propósito de atemperar los ánimos y pedir un poco más de concordia en el país con la monarquía católica más antigua de Europa. León XIV pidió serenidad y entendimiento a los españoles y fue aplaudido durante siete minutos en el Congreso de los Diputados por casi todos los grupos. Cuatro semanas después de aquel significativo acontecimiento, el presidente del episcopado local echa leña a la caldera digital con unas declaraciones que todo el mundo ha leído como una invectiva contra el Gobierno: “¡Banda de ladrones!”

La reacción del Ejecutivo ha sido fulminante. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, una de cuyas funciones es la relación institucional con la Iglesia católica, ha remitido una carta a Argüello preguntándole al presidente del episcopado que le parecería si el Gobierno se refiriese a la Iglesia católica como una “banda de agresores sexuales”. Fogonazo político en un verano tórrido que se está cobrando vidas en incendios infernales, mientras el país disfruta con el Mundial de Fútbol. Hemos regresado, sí,  al Ruedo Ibérico, con el termostato averiado. El incendio de Almería es mal presagio. 

Ante la fuerte reverberación de sus palabras en un coloquio en la sede de la Fundación Pablo VI de Madrid, el arzobispo Argüello ha precisado que se refería al Estado en su conjunto. Y ha añadido con ironía: “Cada uno verá por qué se siente aludido, porque yo no he hablado del Gobierno”. El presidente de la conferencia episcopal ha añadido que se limitó a citar una frase de san Agustín, extraída del libro La ciudad de Dios.

Cada vez más gente cita a san Agustín en el interior de la Iglesia católica. Hay una curiosa fiebre agustiniana. El vicepresidente de Estados Unidos, por ejemplo, no dudó en acudir a san Agustín para criticar al papa Francisco a propósito de la inmigración. Dijo que el orden natural del amor católico empieza con los más cercanos, formando un orden concéntrico, en el que los “extraños” se hallan en el último círculo. JD Vance, que estudió a san Agustín en su periodo de conversión al catolicismo, quiso dar clases de teología al obispo de Roma. El cardenal Robert Francis Prevost, entonces prefecto del Dicasterio de los Obispos, que alguna cosa sabe de san Agustín, le corrigió: “JD Vance se equivoca”, escribió en las redes sociales. Febrero del 2025. 

Muchos citan hoy a san Agustín para situarse bajo la capa de León XIV. Como es bien sabido, el sucesor de Francisco es fraile agustino y ejerció durante doce años como Prior General de la orden de san Agustín. Citar al santo que escribió sobre la Ciudad de Dios se está convirtiendo en una suerte de salvonducto. Los argumentos que incluyen una cita de san Agustín parecen timbrados por el Papa.

En el caso que nos ocupa no es así. Ni siquiera puede afirmarse que monseñor Argüello hay citado literalmente a Agustín de Hipona, padre de la Iglesia, nacido en el siglo V en el norte de África, en una localidad bereber que actualmente pertenece a Argelia, muy cercana a la frontera con Túnez. San Agustín escribió lo siguiente. “Sin la justicia, ¿que serían los reinos sino grandes bandas de ladrones?” El sentido de sus palabras podría ser este: la  práctica de la justicia hace que un reino -un Estado, diríamos hoy- no sea un mero instrumento depredador.

Monseñor Argüello ha evitado cuidadosamente la palabra “justicia” en su cita agustiniana, puesto que este horno no está para bollos en España. Si el presidente del episcopado hubiese dicho: “Cuando la justicia no funciona bien en un Estado, este se convierte en una banda de ladrones”, hoy tendría un serio problema con el Consejo General del Poder Judicial y con buena parte del sistema de poderes articulado en Madrid. Hábil en el manejo de la retórica, Argüello ha adaptado san Agustín a la coyuntura política, ha dicho lo que algunos oídos querían escuchar y ha encendido la polarización que el Papa parecía querer rebajar hace un mes.

León XIV vino a España a intentar apaciguar los ánimos. El presidente del episcopado, por el contrario, está tomando posición en la refriega. Recordemos las palabras del Papa nada más llegar a Madrid, durante su discurso en el Palacio Real, el día 6 de junio: “La Iglesia hoy está dispuesta a ponerse al servicio del futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz. Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.

“Apreciación fecunda de la complejidad”. Es impresionante esa afirmación de León XIV. Nadie, o casi nadie, utiliza hoy ese tipo de lenguaje en la arena pública. Es una expresión conmovedora, en la medida que contradice la furia de los tiempos. Las palabras de Luis Argüello, con una creativa adaptación de san Agustin a la coyuntura, difícilmente pueden ser consideradas como una apreciación fecunda de la complejidad, más bien han sido demostración de un hábil sentido de la oportunidad. Y la reacción del Gobierno ha sido exagerada. Hay nervios en el Gobierno.

El presidente del episocopado ha querido cerrar el paréntesis abierto por la visita del papa a España, para ubicarse en las coordenadas del combate político, forzosamente a título personal, puesto que no ha hablado en nombre de todos los obispos. 

Argüello, que no tiene en estos momentos el rango de cardenal, ha querido señalar que la Pax Romana ha finalizado en España. El combate político se acentúa y él se ubica en el mismo. En diciembre del año pasado, Luis Argüello ya sorprendió a muchos pidiendo la convocatoria inmediata de elecciones en una entrevista con La Vanguardia. Estuve presente en aquella entrevista, le hice varias preguntas, y me sorprendió su instinto político; le gusta la política, piensa en términos políticos.

“Mación de censura, moción de confianza o elecciones”, nos dijo en aquella entrevista. Me sorprendió también la soltura con la que proponía una reforma de la Constitución para revisar la actual ordenación territorial española. 

Al arzobispo Argüello no le gusta el término ‘nacionalidades’ incluido en el artículo 2 de la Constitución, cree que debería haber una clarificación al respecto, y también cree necesario reformar la Carta Magna para dejar claro la preminencia de la lengua castellana en todo el territorio español. Argüello tiene un programa y nos lo explicó en diciembre del 2025. Acabada la visita del Papa a España, apagados los ecos de la misma, el presidente del episcopado ha estimado oportuno tomar posición, acercándose al lenguaje del Partido Popular y Vox, partidos que pueden formar bloque de Gobierno dentro de unos meses. Todo está bastante claro, con el permiso de san Agustín.

La Iglesia católica es un organismo muy complejo, con muchas opiniones y miradas en su interior, que deben obediencia al Papa en las cuestiones doctrinales, pero que a la vez pueden expresar posiciones muy diversas sobre la realidad social y política. La Iglesia católica es muy jerárquica y a la vez muy flexible. Dos mil años de historia nos contemplan.  Las palabras del presidente del episcopado llegan en un momento en el que Roma debe decidir el relevo del arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, que ya ha superado con creces el periodo de jubilación. En las actuales circunstancia, el nombre del nuevo arzobispo de Barcelona cobra una singular importancia. ¿Monseñor Argüello ha querido enviar un mensaje cifrado a Roma, o más bien ha calibrado mal el alcance de sus palabras?" 

( , La Vanguardia, 11/07/26) 

 

 "El presidente de los obispos achaca a la falta de ética que el Estado se convierta en “una banda de ladrones”: “A los hechos me remito”.

 El tema de conversación era el “colapso de la democracia”. La primera de las palabras ha asegurado que lo “asusta” el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, que este jueves ha advertido en una ponencia que “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones” parafraseando a Agustín de Hipona. “A los hechos me remito”, ha insistido el prelado en su charla en la Fundación Pablo VI de Madrid, una reflexión sobre cómo regenerar la democracia en la que ha pedido que quienes participan en los sistemas democráticos pongan sobre la mesa su forma de “acoger, aceptar, proponer una referencia ética”. Los católicos españoles, entre ellos.

La intervención de Argüello ha derivado en encontronazo con el Gobierno. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, le ha replicado por carta este mismo jueves mostrando su “sorpresa” y aludiendo directamente a la expresión “banda de ladrones”. “Para mostrarle que su razonamiento no es solo injusto, sino profundamente contraproducente para la institución que usted preside, permítame hacerle una pregunta”, adelanta el ministro. “¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como ‘banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito’? Evidentemente sería falso y profundamente injusto”, le dice. Bolaños ha instado al prelado a que las relaciones de la Conferencia Episcopal con el Gobierno estén “marcadas por la moderación, el respeto y la justicia en lugar de por la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha”, y le ha recordado unas palabras que atribuye a León XIV en su reciente viaje apostólico a España: “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”.

En la misma charla en la que ha rescatado a San Agustín (“Si de los Gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala? Y estas bandas, ¿qué son sino reinos en pequeño?“, afirma el filósofo en La ciudad de Dios), Argüello ha recalcado que esa exigencia ética a los dirigentes políticos tiene que partir del buen ejemplo de los ciudadanos. “Si hemos hecho trampas en el solitario a la hora de hacer la declaración de la renta, porque pensamos que ese es el pan de nuestros hijos, o si pedimos un contrato o mejor una factura en negro, ¡ojo!, porque las referencias éticas son para todos. Porque si no hay un pueblo, un demos, con referencia ética, ¿cómo vas a exigirlo a alguien que sea tu representante?“, se ha preguntado en la clausura de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal Española, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI.

Pero el obispo de Valladolid ha cargado también contra algunas leyes aprobadas por Gobiernos progresistas en los últimos años, que él enmarca en un plan para “deconstruir”. “Basta leer las exposiciones de motivos de las leyes aprobadas en España en los últimos diez años, referidas a las cuestiones de sexo y género, para ver cómo hay un proyecto de deconstrucción antropológica”. Y ahí ha atacado la legislación pro-LGTBI y hasta al Orgullo, porque ese proyecto deconstructor, ha dicho, es de “autonomía para decidir yo mi propio género, despreciando a Dios y cuerpo, como expresión máxima orgullosa —género del orgullo, orgullosa, porque es el pecado de Satanás el orgullo—, para decir: ‘Yo puedo hacer lo que quiera y el cuerpo no es más que un instrumento”.

Argüello ve en esa legislación una falta de “neutralidad”. Es más, detecta incluso una falta de “aconfesionalidad” del Estado. “Nuestras leyes están consolidando en cuestiones que tienen que ver con lo que antes se llamaba disforia de género y hoy se llama territorio del orgullo LGTBIQ+”, ha criticado. “Se prohíben las terapias de conversión y al mismo tiempo que se consolidan las terapias afirmativas”, un concepto este último que parece salir de su cosecha. “En cuestiones que son límites, de la vida y la muerte, cuestiones del aborto, eutanasia, tampoco hay vacío antropológico ni neutralidad del Estado, sino afirmaciones de cuándo empieza la vida, de cuándo termina, de qué criterios morales seguir”, ha señalado en el marco de un curso en el que también ha participado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

“Lo peor que podría ocurrir es que, hablando de la democracia y de su crisis, pensáramos, esto no va con nosotros”, ha apelado el obispo, que no es novato en enfrascarse en polémicas. Al estallar los casos de pederastia en la Iglesia, aseguró primero que solo eran “pequeños casos” y que España era una excepción en el mundo católico.

El jefe de los obispos españoles también ha criticado que “las democracias liberales” se hayan “convertido en democracias asistencialistas” en las que se da “una paguita” porque les “interesan ciudadanos pasivos comprados por las subvenciones” y ha subrayado que el Estado no debe “convertirse en una Cáritas laica que da limosnas”. Sin dejar casi ningún gran asunto de actualidad en el tintero, el obispo vallisoletano también ha apelado a los inmigrantes, que “tienen deberes a la hora de su integración porque, si no, aprenden rápido el camino de los derechos”.

No han faltado alusiones a la bajada de la natalidad, habituales en un preboste de la Iglesia. Pero con una llamativa coincidencia que Argüello ha visto entre el capitalismo y la izquierda europea a cuenta de la disminuciónen el número de hijos. “El capitalismo mundial tiene una estrategia, llevada a cabo fundamentalmente por sus grandes fundaciones, que surgen desde laboratorios fundamentalmente estadounidenses, y que luego han tenido en la izquierda europea a sus cómplices, sus sicarios, en el cumplimiento de este proyecto de disminuir los comensales a la mesa”." 

(José Manuel Abad Liñán , El País, 09/07/26)  

12.7.26

Puedes ser católico o neoliberal, pero no las dos cosas a la vez. Por supuesto, puedes ser protestante y neoliberal, o evangélico y neoliberal, pero el catolicismo está muy alejado del marco antropológico que fija el neoliberalismo. Esta es una realidad que la iglesia católica olvidó desde hace varias décadas... caminar con los mercaderes del templo es extraño, pero también contraproducente... Luis Argüello se alejó de la 'Magnifica Humanitas' para acercarse al magnífico mercado. Deberían tener cuidado... Actuar de ese modo beneficia el desarrollo de los evangélicos en España... Los evangélicos, esos que han arrebatado Latinoamérica a los católicos, se mueven mucho mejor en esa alianza entre éxito económico terrenal y salvación eterna... Por algún motivo, los católicos españoles no están empujando en la dirección del bien común, ese que señalaba León XIV como objetivo, sino en la del bien individual. Es una señal de su debilidad (Esteban Hernández)

Esteban Hernández @HdezEsteban

Las declaraciones de Luis Argüello fueron sorprendentes. Puedes ser católico o neoliberal, pero no las dos cosas a la vez. Por supuesto, puedes ser protestante y neoliberal, o evangélico y neoliberal, pero el catolicismo está muy alejado del marco antropológico que fija el neoliberalismo.

 Esta es una realidad que la iglesia católica olvidó desde hace varias décadas. Y llama la atención que ahora, cuando estamos viviendo un cambio de época, la iglesia española insista en que ambas visiones del mundo son compatibles. 

Luis Argüello se alejó de la 'Magnifica Humanitas' para acercarse al magnífico mercado. Deberían tener cuidado: caminar con los mercaderes del templo es extraño, pero también contraproducente.

 Los evangélicos, esos que han arrebatado Latinoamérica a los católicos, se mueven mucho mejor en esa alianza entre éxito económico terrenal y salvación eterna. 

Actuar de ese modo beneficia el desarrollo de los evangélicos en España. 

Por algún motivo, los católicos españoles no están empujando en la dirección del bien común, ese que señalaba León XIV como objetivo, sino en la del bien individual. Es una señal de su debilidad.

11:42 a. m. · 12 jul. 2026 ·4.298 Visualizaciones

12.6.26

The New York Times: Uno es el Papa, el otro es ateo. Ambos se oponen a Trump... Cuando el papa León se reúna con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de tendencia izquierdista, el lunes por la mañana, muchos liberales de todo el mundo lo verán como la unión de un dúo dinámico que lidera la oposición al presidente Donald Trump... El papa León ha provocado la furia del presidente de Estados Unidos por criticar la guerra en Irán y decir después: “no le temo” al gobierno de Trump. Sánchez se ha opuesto a Trump en muchos temas, desde el gasto en la OTAN hasta la política migratoria, pasando por su oposición a las guerras en Gaza e Irán... El papa fue arrastrado a la lucha por Trump, pero Sánchez se metió con alegría en ella... “El alineamiento es tan visible que no hay necesidad de enfatizarlo en exceso ni de intentar cooptar su figura”... tienen “un cierto grado de sintonía”, ya sea por su oposición común a la guerra, su preocupación por las grandes empresas tecnológicas o su defensa de los emigrantes“... La Iglesia católica y el también el gobierno de España tenemos, creo que una sintonía bastante elevada”, añadió Sánchez... pero Sánchez y León comparten también el interés de no parecer demasiado compinches

 "Cuando el papa León se reúna con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de tendencia izquierdista, el lunes por la mañana, muchos liberales de todo el mundo lo verán como la unión de un dúo dinámico que lidera la oposición al presidente Donald Trump.

“Coinciden en la misma voz” cuando se trata de hablar contra Trump, dijo el cardenal José Cobo de Madrid.        

El papa León ha provocado la furia del presidente de Estados Unidos por criticar la guerra en Irán y decir después: “no le temo” al gobierno de Trump. Sánchez se ha opuesto a Trump en muchos temas, desde el gasto en la OTAN hasta la política migratoria, pasando por su oposición a las guerras en Gaza e Irán.

Sus motivaciones, sin embargo, son aparentemente diferentes.

El papa fue arrastrado a la lucha por Trump, pero Sánchez se metió con alegría en ella. Sánchez es quizá el escapista político más consumado de Europa, tras librarse de innumerables crisis durante sus ocho años en el poder. Su actuación más reciente en la cuerda floja ha consistido en aprovechar las disputas internacionales con Trump para elevar su perfil mundial y distraer la atención de los problemas internos, especialmente los escándalos de corrupción y las acusaciones que ahora se ciernen sobre sus antiguos aliados y su familia.

A Sánchez, aparecer con el papa “le ayudará a reforzar su imagen exterior”, dijo Joseba Louzao, profesor de la Universidad Cardenal Cisneros y autor de Breve historia de la Iglesia católica en España.

En sí mismo, eso puede no importar mucho en España, un país cada vez más polarizado donde los sentimientos hacia el presidente del gobierno ya estaban profundamente consolidados, dijo Louzao. La gran esperanza para Sánchez, sugirió, sería que Trump aprovechara la reunión del lunes en Madrid para atacarlos juntos, lo que podría mejorar el estatus global del presidente del gobierno español y vigorizar su base.

A primera vista, los dos hombres tienen poco en común. Sánchez se declara ateo, es un firme defensor del derecho al aborto y se opone a la participación de la Iglesia católica en la educación pública. Pero, por lo que dice, también canta el mismo himno que el papa León.

Él y el papa tienen “un cierto grado de sintonía”, dijo durante un viaje el 27 de mayo para reunirse con León en el Vaticano, ya sea por su oposición común a la guerra, su preocupación por las grandes empresas tecnológicas o su defensa de los emigrantes. “La Iglesia católica y el también el gobierno de España tenemos, creo que una sintonía bastante elevada”, añadió Sánchez.

Calificó a León de “brújula moral” mientras navegaban con “sentido común frente a la sinrazón y la ley de la selva”.

Cuando en mayo España dejó atracar en Canarias a los pasajeros de un crucero con un brote de hantavirus, Sánchez respondió a las críticas locales citando “el reconocimiento explícito que ha hecho nada más y nada menos que el papa a la solidaridad y a la empatía del pueblo canario”.

Los prelados católicos españoles han intentado evitar compararlos en exceso.

Joan Planellas, arzobispo de Tarragona, reconoció la comparación en lo referente a la inmigración, la oposición a la guerra y la necesidad de regular a los gigantes tecnológicos. “Es cierto que en estos temas que parecen más de izquierdas, si hablamos políticamente, hay una cierta sintonía”. Pero no sobre el aborto, la eutanasia y otros “temas delicados”, dijo.

El cardenal Cobo añadió que el hecho de que Sánchez coincida con el papa en algunos temas no significa que deba utilizarlo como escudo político, sobre todo porque siguen discrepando en muchos asuntos.

Eloy Alberto Santiago, obispo de Tenerife, en las Canarias, donde León, junto con Sánchez, se reunirá con inmigrantes, dijo que, aunque la Iglesia impulsó la reciente medida del gobierno español de dar documentos a cientos de miles de inmigrantes indocumentados, eso no significaba que “nos identifiquemos con un partido o un gobierno”.

Funcionarios del gobierno también han dicho que el presidente del gobierno recela de acercarse demasiado al papa. Dijeron que corría el riesgo de parecer de mal gusto y transparentemente político, y que podría provocar una reacción negativa en la base izquierdista del presidente del gobierno, que discrepa profundamente de la Iglesia católica en cuestiones como los derechos de las personas homosexuales, el aborto y el feminismo. En este sentido, Sánchez y León comparten el interés de no parecer demasiado compinches.

“El alineamiento es tan visible que no hay necesidad de enfatizarlo en exceso ni de intentar cooptar su figura”, dijo Jorge Tamames, miembro del Real Instituto Elcano, un laboratorio de ideas en Madrid.

La Iglesia, dijo, se moverá con cautela en medio del “avispero” de la política española, pero las posiciones del papa sobre los grandes temas del momento “son tan irreconciliables con la derecha o con la extrema derecha” que “el contraste es inevitable y el gobierno no necesita forzarlo”.

Los aliados de Sánchez también esperan que la visita del papa ayude a señalar la distancia entre los líderes de derecha que alardean de su catolicismo y el líder real de la Iglesia católica. El partido de extrema derecha español, Vox, ha intentado ganarse a los votantes católicos al presentarse como protector de las tradiciones de esta religión, aunque también ha criticado a los obispos católicos por apoyar a los inmigrantes.

Para evitar que Sánchez obtenga capital político de la visita, los conservadores han intentado caracterizarla como un intento de utilizar a León como escudo.

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien también visitó al papa en el Vaticano este mes, ha acusado a Sánchez de “intentar apropiarse” de la visita del papa León. “En los últimos ocho años, ha sido incapaz de tener un solo gesto con los católicos”, dijo Ayuso.

Alberto Núñez Feijóo, líder del principal partido conservador de la oposición española, se burló de Sánchez por intentar envolverse en las limpias vestiduras del popular papa.

“Si quiere acercarse al papa, debería recordar el séptimo mandamiento”, dijo Feijóo, “‘no robarás’, y el octavo mandamiento, ‘no mentirás’”.

Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, también advirtió a Sánchez y a la izquierda de no insinuar que “la iglesia está más cerca de nosotros”. La izquierda española, dijo el arzobispo, debe aplicar las enseñanzas de la Iglesia a las acciones “dentro de nuestro propio país”, incluso, dijo, “en asuntos relacionados con la corrupción”."

( , The New York Times, 08/06/26)  

9.6.26

POLITICO: El papa León 14 defiende la integración de los migrantes y critica a los partidos de derecha españoles... El discurso lo enfrenta con el partido de extrema derecha Vox, que hace campaña con una plataforma antiinmigrante, y con el Partido Popular (PP) de centro-derecha... el enfoque del papa en el sufrimiento de los migrantes lo sitúa en una mayor proximidad política con la administración de izquierda del Primer Ministro Pedro Sánchez... añadió que era esencial que los países ofrecieran "caminos seguros y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración"... También se refirió a la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel en Irán. Al igual que Sánchez, uno de los críticos más vocales de la operación, Leo ha calificado el conflicto como "no una guerra justa"

"El Papa León XIV el lunes pidió una mayor defensa e integración de los migrantes mientras pronunciaba un discurso ante el parlamento español.

El discurso, pronunciado el tercer día del viaje de una semana de Leo a España, lo enfrenta con el partido de extrema derecha Vox, que ha ido subiendo constantemente en las encuestas mientras hace campaña con una plataforma antiinmigrante, y con el Partido Popular (PP) de centro-derecha.

"La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que se centre en las personas, aborde las causas fundamentales que los obligan a irse y vaya más allá de la mera gestión de los flujos migratorios," dijo el pontífice a los legisladores en Madrid, añadiendo que era esencial que los países ofrecieran "caminos seguros y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración."

Para obtener el apoyo de Vox para formar gobiernos de coalición en Extremadura y Castilla y León, las administraciones regionales lideradas por el PP adoptaron recientemente la política de prioridad nacional del grupo ultranacionalista, que otorga a los ciudadanos españoles acceso preferencial a los beneficios y servicios estatales.

Aunque las encuestas indican que los católicos españoles tienden hacia la derecha del espectro ideológico, el enfoque del papa en el sufrimiento de los migrantes lo sitúa en una mayor proximidad política con la administración de izquierda del Primer Ministro Pedro Sánchez.

Su gobierno de coalición, que comprende al Partido Socialista de centroizquierda y al grupo de extrema izquierda Sumar, está actualmente en el proceso de otorgar estatus legal a medio millón de migrantes indocumentados.

Leo tiene previsto viajar a las Islas Canarias el jueves, donde él y Sánchez participarán en una ceremonia conmemorativa de las vidas de los migrantes africanos que han fallecido mientras intentaban navegar hacia el archipiélago español. Miles de migrantes salen cada año de los países de África Occidental para realizar la peligrosa travesía del Atlántico, y más de 3,000 migrantes murieron tratando de llegar a las costas españolas el año pasado, según la ONG Caminando Fronteras.

Durante su discurso, el papa instó a los legisladores a trabajar “para asegurar que nadie tenga que dejar su hogar debido a la falta de paz, seguridad o condiciones de vida dignas, incluyendo las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática.”

También se refirió a la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel en Irán. Al igual que Sánchez, uno de los críticos más vocales de la operación, Leo ha calificado el conflicto como "no una guerra justa".

El papa añadió que la paz es un "imperativo moral," advirtiendo que "el rearme se está presentando una vez más como una respuesta casi inevitable a la fragilidad de la situación internacional."

"La verdadera seguridad," añadió, "proviene de la justicia, el diálogo paciente, el respeto por el derecho internacional y una política capaz de poner las vidas de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra."

 (Jonas Loesel  , POLITICO, 08/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)  

8.6.26

BBC: El Papa León XIV ha comenzado su visita oficial a España elogiando la oposición de su gobierno a las guerras, así como su apoyo a los migrantes, y elogió la "fiel adhesión de España al derecho internacional y al multilateralismo"... La inmigración es un tema divisivo en España, y el enfoque del Papa en este asunto durante su gira podría verse como un apoyo al primer ministro socialista... En las Islas Canarias más adelante en el viaje, el Papa estará acompañado por Sánchez para honrar a los miles de migrantes que han muerto tratando de llegar a Europa

 "El Papa León XIV ha comenzado su visita oficial a España elogiando la oposición de su gobierno a las guerras, así como su apoyo a los migrantes.

Hablando en una recepción con el Rey Felipe VI y la Reina Letizia en el Palacio Real de Madrid, el Papa León habló del "compromiso activo de España con la paz y la solidaridad entre los pueblos".

El Primer Ministro Pedro Sánchez ha chocado con el Presidente de EE. UU. Donald Trump por Irán, y con Israel por la guerra en Gaza, y el Papa elogió la "fiel adhesión de España al derecho internacional y al multilateralismo".

Durante su visita de siete días, el Papa León se reunirá con víctimas que han sufrido abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, así como con grupos que velan por el bienestar de los migrantes.

El Papa León dice que la IA debe ser 'desarmada' en su primera gran enseñanza

La inmigración es un tema divisivo en España, y el enfoque del Papa en este asunto durante su gira podría verse como un apoyo al primer ministro socialista.

También pronunciará un discurso sin precedentes ante el parlamento español.

El pontífice nacido en Chicago ha sido criticado duramente por Trump por sus opiniones anti-guerra.

El mensaje de paz, dijo el Papa en Madrid, "en la actualidad desafortunadamente a algunos les parece ingenuo y a otros les parece provocador" pero debería ser "bienvenido por aquellos que no se encierran en ideologías preconcebidas".

Se esperaba que alrededor de 400,000 personas, en su mayoría jóvenes, asistieran a una vigilia de oración cerca del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid el sábado.

Hablando con los reporteros en el avión antes de aterrizar, el Papa dijo que el abuso sexual seguía siendo "una herida abierta" para la Iglesia.

El gobierno de Sánchez y la Iglesia Católica en España firmaron un acuerdo en marzo para compensar a las víctimas después de años de quejas de que los líderes religiosos no habían abordado el problema adecuadamente.

Un estudio de 2023 realizado por la oficina del defensor del pueblo español, que investiga denuncias públicas, estimó que el 1.1% de la población había sufrido abusos sexuales a manos de miembros del clero o individuos vinculados a la Iglesia, lo que equivale a 440,000 personas.

La Iglesia ha impugnado estos hallazgos.

El sábado, el Rey Felipe elogió la "claridad y firmeza" del Papa León sobre el tema, diciendo que era "esencial en el proceso de sanación y reparación del daño infligido".

En las Islas Canarias más adelante en el viaje, el Papa estará acompañado por Sánchez para honrar a los miles de migrantes que han muerto tratando de llegar a Europa.

Casi 47,000 personas llegaron a las Islas Canarias en 2024 y la organización no gubernamental española Caminando Fronteras estima que más de 9,000 migrantes han muerto en el intento.

La política de inmigración de España bajo su gobierno de izquierda contrasta marcadamente con la de gran parte de Europa e incluye planes para otorgar estatus legal a unos 500,000 migrantes indocumentados, lo que les permitirá integrarse formalmente en el mercado laboral.

En una nota más ligera, cuando un reportero le preguntó en el vuelo a España si prefería al Barcelona o al Real Madrid, Leo respondió con el típico tacto diplomático que el Papa apoyaba a todos los equipos.

"Pero Prevost es del Real Madrid," añadió, usando su nombre de nacimiento Robert Francis Prevost." 

(Tom McArthur, BBC, 07/06/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

28.5.26

León XIV contra la derecha representada por Trump, es la gran pelea ideológica de esta época... La presencia del catolicismo en la vida occidental ha decaído significativamente... la democracia cristiana está desaparecida. Las formaciones que la defendían se convirtieron en neocon, y dejaron la religión para asuntos relacionados con la natalidad y las costumbres sexuales. Como asegura Sohrab Ahmari, muchos católicos “abrazaron el fundamentalismo de mercado de una manera tal que habría que preguntarse por qué simplemente no se hicieron luteranos”... La encíclica pone punto final a esa época. La doctrina social de la Iglesia regresa al primer plano. El texto pone en el centro el bien común... el ser humano precisa de vínculos y de solidaridad. Nada de una caridad sostenida filantrópicamente, sino una reclamación de dignidad y justicia... cuando lo humano es cada vez más desdeñado, porque se entiende poco eficiente. Las personas son sinónimo de error, de prejuicios de sesgos y de ausencia de control... Las visiones sobre el futuro hablan de trabajos cualificados que serán realizados mediante IA, tareas manuales que las desarrollarán robots, guerras que tendrán lugar mediante drones y misiles. La población que se precisará en ese escenario será escasa... Qué hacer con los que sobran no es una pregunta menor. El último Foro de Davos se dedicó casi en su totalidad a discutir cómo preparar a las sociedades para esta nueva revolución que acorta las necesidades poblacionales... No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre hacia dónde nos dirige el poder y sobre las necesidades de lo humano... La IA es un instrumento que, como todos los demás, depende del uso que se le conceda (esteban Hernández, sobre la Encíclica de León14)

"El Papa advierte sobre los peligros de la IA, critica las guerras, reivindica la dignidad humana… Las lecturas de la primera encíclica de León XIV han puesto el foco en asuntos concretos que, estando presentes en ella, son parte de una mirada mucho más amplia. Hay muchas cosas nuevas en Magnifica Humanitas, pero la inteligencia artificial ha atraído el interés porque funciona como espejo de una época que avanza hacia las fantasías de omnipotencia, hacia un tipo de poder que desprecia la existencia de límites y hacia la centralidad de la ciencia y de la técnica.

Los temores sobre el escenario catastrófico a que nos podía conducir la unión entre ciencia y poder dominaron buena parte del siglo XX, con la bomba atómica como su máxima expresión. Hoy, ese peligro radica en unos instrumentos que fácilmente pueden ser utilizados para la negación de lo humano. La encíclica arranca con una contraposición que no es baladí. En ningún sentido. Evoca dos imágenes bíblicas, la construcción de la Torre de Babel frente a la reconstrucción de los muros de Jerusalén: la “ciudad edificada sobre el orgullo” frente a la que “reconstruye los vínculos ante que las piedras”.

El poder frente a lo humano

La inteligencia artificial es un asunto pertinente por varios motivos, y especialmente por las promesas que tiñen el horizonte, que expresan de forma tangencial, cuando no directa, que sobran muchos seres humanos. Las visiones sobre el futuro hablan de trabajos cualificados que serán realizados mediante IA, tareas manuales que las desarrollarán robots, guerras que tendrán lugar mediante drones y misiles. La población que se precisará en ese escenario será escasa: no harán falta mano de obra ni soldados ni apenas ciudadanos; quizá algunos sirvientes en empleos que no puedan ser reemplazados por robots. Qué hacer con los que sobran no es una pregunta menor. El último Foro de Davos se dedicó casi en su totalidad a discutir cómo preparar a las sociedades para esta nueva revolución que acorta las necesidades poblacionales. No hay un horizonte utópico al final del camino, sino uno distópico, porque muchos seres humanos carecerán de función, ya que no serán útiles al sistema.

"La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza"

No es solo una cuestión de futuro, también de presente. Llevamos décadas ya conviviendo con las tecnologías digitales y, a lo largo de este tiempo, lo humano es cada vez más desdeñado, porque se entiende poco eficiente. Las personas son sinónimo de error, de prejuicios de sesgos y de ausencia de control, por lo que la toma de decisiones debe apoyarse en lo cuantificable y medible, en los datos, en lo objetivamente apreciable. La era algorítmica quiere llevar esa visión mucho más allá: los diagnósticos médicos, la concesión de una hipoteca, el fallo de un juicio o la gestión de una empresa deben estar informados, cuando no decididos, por una IA perfeccionada. Es una visión que cae fácilmente en la soberbia, y que desatiende fácilmente a las señales de la experiencia, pero también a eso intangible que constituye lo humano. Las personas no pueden ser reducidas al rendimiento.

Pero, sobre nuestro presente, debe constatarse, y así lo hace la encíclica, que la tecnología no puede solucionar por sí misma los problemas de la humanidad, ni es un mal en sí, pero no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. Y, en estos años, la tecnología ha concentrado el poder, y ha servido como instrumento de control y vigilancia, y de conformación de costumbres y creencias sociales.

Puesto que las conquistas de la ciencia y de la técnica, "desvinculadas del progreso moral y social, terminan por volverse contra el hombre, es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una salvación puramente técnica”.

No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre hacia dónde nos dirige el poder y sobre las necesidades de lo humano

La IA es un instrumento que, como todos los demás, depende del uso que se le conceda: “Hay un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, y un progreso que los doblega a lógicas de poder”. No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre el tipo de poder que existe y hacia dónde nos dirige, y sobre las necesidades de lo humano.

La repercusión política

Sin embargo, la encíclica, en última instancia, no son más que las palabras de un Papa. La Iglesia católica tiene alrededor de 1.400 millones de fieles repartidos por el mundo, pero su poder efectivo es mucho más difuso que el político o el económico. No solo porque el Papa carezca de divisiones, como afirmaba burlonamente Stalin, sino porque en su naturaleza no está el ejercicio del poder físico y concreto. Su misión, como dice la encíclica citando al papa Francisco, está “en el tiempo, no en el espacio”. Esa visión, sin embargo, no aparta a la Iglesia de la política, dada su capacidad para ejercer influencia sobre las sociedades. La última gran conexión entre ambos mundos se denominó democracia cristiana y contribuyó a construir la segunda parte del siglo XX, el posterior a la Segunda Guerra Mundial. Poco queda de aquello, aunque existan partidos que continúen adscribiéndose a esa corriente. La presencia del catolicismo en la vida occidental ha decaído significativamente, muchos de los creyentes no son practicantes y las iglesias ya no son espacios en los que se articula la vida social. Los evangélicos o los musulmanes poseen esa capacidad, pero la Iglesia la está perdiendo en Occidente.

En cuanto a la ideología, la democracia cristiana está desaparecida. Las formaciones que la defendían se convirtieron en neocon, se arrodillaron ante la postura utilitaria del neoliberalismo económico y dejaron la religión para asuntos relacionados con la natalidad y las costumbres sexuales. Como asegura el intelectual católico Sohrab Ahmari, muchos católicos “abrazaron el fundamentalismo de mercado de una manera tal que habría que preguntarse por qué simplemente no se hicieron luteranos”.

La encíclica pone punto final a esa época, y ni siquiera tiene necesidad de mencionarlo expresamente. La doctrina social de la Iglesia regresa al primer plano, después de un tiempo de haberla ocultado bajo la alfombra. El texto pone en el centro el bien común, entendido como algo superior a la suma de las partes: nada hay aquí de esa sociedad en la que cada cual busca su interés y misteriosamente el resultado conviene a todos: el ser humano precisa de vínculos y de solidaridad. Nada hay de una caridad sostenida filantrópicamente, sino una reclamación de dignidad y justicia. La encíclica vuelve a colocar los grandes temas sobre la mesa.

Esto mete en un lío a los partidos de la derecha adscritos a la democracia cristiana, porque sus programas poco o nada tienen que ver con lo que la encíclica describe: están pendientes del rearme, de la desregulación, de las bajadas de impuestos, del desarrollo de la inteligencia artificial a gran escala. La posición de León XIV puede favorecer, en apariencia, a opciones socioliberales, ya que coinciden en la defensa de la tierra y el combate contra el cambio climático, así como en la inmigración, pero poco más. Y no solo porque el asunto religioso los separe de manera radical, sino porque poco tiene que ver lo que León XIV cuenta en la Encíclica con unos partidos que se dedican, en el mejor de los casos, a diseñar políticas públicas que tratan de ayudar a los jóvenes a alquilar vivienda o a elevar el salario mínimo. La mirada antropológica de Magnifica Humanitas, su visión sobre el progreso y sus recetas para encarar los nuevos tiempos son mucho más ambiciosas que las de una izquierda que, al igual que los democristianos, no es capaz de plantearse grandes preguntas y, menos aún de contestarlas en una época que lo exige. La política ya no es capaz de dar sentido a la vida en común, y en su vertiente más benévola, consiste en un breve catálogo de acciones de un grupo de gestores que ha perdido de vista el bien común. León XIV contra la derecha representada por Trump es la gran pelea ideológica de esta época, y eso deja en un lugar muy poco favorecedor a democristianos y socialistas. El Papa acaba de señalar el camino para una nueva democracia cristiana. Otra cosa es que haya alguien ahí fuera para recoger el guante."

(Esteban Hernández, El Confidencial , 27/05/26)

10.5.26

Tras atacar públicamente al Papa León XIV, está claro que, en la cabeza de Trump, ninguna figura mundial, ya sea religiosa o política, debe atreverse a eclipsar su protagonismo hegemónico en la escena pública... Es poco probable que los ataques de Trump al Papa fuesen reacciones impulsivas o arrebatos espontáneos... Al burlarse de los llamamientos a la paz y la moderación, Trump apunta a que la cautela es sinónimo de debilidad y que la fuerza es el verdadero lenguaje del poder. Además, al poner en el punto de mira al líder de la Iglesia católica, saca partido de los antiguos recelos contra Roma en los círculos evangélicos... hay quien diría que el entorno de Trump se inspira en el antiguo modelo imperial en el que la teología y la autoridad se reforzaban mutuamente... Ese simbolismo cala en un pensamiento político evangélico estadounidense que contempla Oriente Medio a través del prisma de la profecía apocalíptica y la dominación estratégica... El resultado es una visión binaria del mundo más cercana en esencia a las divisiones maniqueas que a la complejidad ética del pensamiento cristiano mayoritario... Por el contrario, el Papa León XIV opta por centrarse en la dignidad humana, la protección de los refugiados, el sufrimiento de las víctimas de la guerra, la gestión responsable del medio ambiente y la coexistencia pacífica... el Papa León saca a la luz la brecha que separa la retórica estadounidense de la vivencia real en lugares como Irak, Siria, el Líbano y Tierra Santa. Da voz a una región que ya no confía en el discurso made in America. Si Occidente no es capaz de reconocer la Cristiandad a menos que hable su propio acento, puede llegar el día en el que se percate de que algunas de las voces cristianas más antiguas sobre la faz de la Tierra ya habrán callado para siempre (Ibrahim Al-Marashi, Tanya Goudsouzian, Real Instituto Elcano)

 "En el corazón de la vieja Bagdad se alza orgullosa la iglesia ortodoxa armenia de la Santa Madre de Dios, construida en 1639 en la zona de Al-Midan cerca de la mezquita Al-Muradiyya. Tanto la iglesia como la mezquita fueron erigidas en torno a las mismas fechas, durante la reconstrucción otomana del casco antiguo de Bagdad, mientras se asentaban los cimientos de una vida civil y religiosa estrechamente entrelazadas. Se dice que la iglesia alberga reliquias de los Cuarenta Mártires de Sebaste, soldados romanos brutalmente ejecutados por su fe. Siglos más tarde, desde la propia Roma, un Papa alza ahora la voz por las antiguas comunidades cristianas de lugares como Irak y el resto de Oriente Medio, a las que una gran parte de la derecha afín al movimiento MAGA apenas presta atención.

La comunidad de la zona, que en su día fue un centro próspero de vida cristiana armenia en Mesopotamia, ha pasado a ser un mero vestigio. Los cristianos asirios, caldeos, griegos ortodoxos y melquitas de Irak se enfrentan a un destino similar. Se cuentan entre las comunidades cristianas más antiguas del planeta, pero una gran parte del imaginario político estadounidense ni siquiera las tiene en cuenta. Al otro lado de la frontera, ya en Irán, comunidades cristianas pequeñas, pero con profundas raíces históricas, entre ellas las de los cristianos armenios y caldeo-asirios, siguen menguando en un clima de marginación creciente. Esa circunstancia ayuda a explicar los motivos por los que el último ataque del presidente estadounidense Donald Trump al Papa León XIV no es un mero desaire al Vaticano, sino un guiño dirigido a una base evangélica que la única Cristiandad que reconoce es aquella que refleja su propia imagen y semejanza.

Apenas una semana después de asistir al funeral del Papa Francisco en Roma, Trump publicó una imagen de sí mismo generada por inteligencia artificial (IA) vestido de Papa, tan sólo unos días antes de que se celebrara el cónclave en mayo de 2025. En fechas más recientes, recurrió a la plataforma Truth Social para publicar otra imagen de IA en la que se presentaba con una apariencia similar a la de Cristo, “administrando una luz etérea sobre la cabeza de un hombre afligido, mientras figuras translúcidos descendían de los cielos”. Muchos descartaron estas bravuconadas como una provocación infantil más, pero tras atacar públicamente al Papa León XIV, está claro que, en la cabeza de Trump, ninguna figura mundial, ya sea religiosa o política, debe atreverse a eclipsar su protagonismo hegemónico en la escena pública.

Es muy probable que no haya habido otro momento en la Historia en el que dos estadounidenses hayan tenido tanta capacidad de influir en el mundo. Uno tiene en su mano el poder militar. El otro, la autoridad moral. La ironía evidente es que, cuando el cónclave eligió a un estadounidense, optó básicamente por la antítesis de Trump. El Papa León, oriundo de Chicago, se ha consolidado como un pastor universal al hablar de paz, dignidad y el coste humano de la guerra. En su eucaristía inaugural del 19 de mayo, el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio estuvieron entre la concurrencia en representación de una Casa Blanca cuya política choca de frente con el lenguaje moral del nuevo pontífice. Si las imágenes de los medios de comunicación fuesen un cuadro renacentista, su presencia en aquel momento trascendental quedaría plasmada en un lienzo sorprendente sobre esa nueva realidad en la que otro estadounidense ejerce ahora una influencia mundial desde fuera de Washington.

Es poco probable que los ataques posteriores de Trump al Papa fuesen reacciones impulsivas o arrebatos espontáneos. El presidente, hombre de negocios astuto con perspicacia para interpretar el estado de ánimo y el carácter de la opinión pública, comprende que, dentro de su movimiento político, la confrontación puede convertirse en una fuente de energía. El drama sensacionalista, por muy polémico o irreverente que sea, mantiene la atención puesta en él y transforma cualquier desavenencia en una prueba de lealtad.

Al presentar al Papa León como una figura internacional distante que se entromete en los asuntos mundanos, Trump encasilla al pontífice en una categoría familiar para sus seguidores: la del globalista de élite que sermonea a la gente corriente mientras ignora sus preocupaciones. Al burlarse de los llamamientos a la paz y la moderación, Trump apunta a que la cautela es sinónimo de debilidad y que la fuerza es el verdadero lenguaje del poder. Además, al poner en el punto de mira al líder de la Iglesia católica, saca partido de los antiguos recelos contra Roma en los círculos evangélicos, desde los que se suele mirar a la autoridad papal con desconfianza.

Visto así, el destinatario real de la injuria no era tanto el Vaticano, sino el electorado estadounidense.

El entorno de Trump encarna una forma de política claramente civilizacional en la que la fe, la identidad y el poder se entrelazan sin remedio; hay quien diría que se inspira en el antiguo modelo imperial en el que la teología y la autoridad se reforzaban mutuamente. Baste pensar en la retórica de Marco Rubio, que en ocasiones recurre al discurso del “choque de civilizaciones” o el tatuaje “Deus Vult” de Pete Hegseth, que evoca imágenes de la época de las Cruzadas y se utiliza desde hace tiempo en los discursos antimusulmanes. Ese simbolismo cala en un pensamiento político evangélico estadounidense que contempla Oriente Medio a través del prisma de la profecía apocalíptica y la dominación estratégica, en vez de considerar la coexistencia pluralista. El resultado es una visión binaria del mundo más cercana en esencia a las divisiones maniqueas que a la complejidad ética del pensamiento cristiano mayoritario.

Por el contrario, el Papa León XIV opta por un tono bien distinto, centrado en la dignidad humana, la protección de los refugiados, el sufrimiento de las víctimas de la guerra, la gestión responsable del medio ambiente y la coexistencia pacífica. Además, recoge el testigo de los últimos pontífices que dirigieron la atención a las vicisitudes de los cristianos de Oriente Medio. Al igual que el Papa Francisco, cuya visita a Irak en 2021 durante la pandemia hizo de ese mensaje un eje central, el Papa León no se refiere a estas comunidades como reliquias del pasado, sino como parte integral del futuro plural de la región. La histórica visita del Papa Francisco sirvió de espaldarazo moral para las comunidades cristianas en declive y puso el foco en la preocupación por las minorías cuya supervivencia depende más de la coexistencia que de la mera protección política. Heredó también un papado que, con el Papa Francisco, convirtió Gaza, el desplazamiento y el sufrimiento de la población civil de Oriente Medio en imperativos morales, extendiendo la mirada de la Iglesia mucho más allá de las guerras culturales de la política estadounidense. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre los casi 200 lugares de Gaza dañados o destruidos durante la guerra, se encuentra la iglesia bizantina de Jabaliya, construida en el año 444 y destruida en octubre de 2023.Esa misma preocupación quedó patente en la reunión del Papa Francisco con el gran ayatolá Ali al-Sistani en Náyaf, donde los dos líderes religiosos hicieron gala de una autoridad moral que el fracturado Estado iraquí no ha logrado igualar. La versión de Trump de la geopolítica sólo se pregunta quién gana, mientras que la geoteología del Papa León se cuestiona qué queda de nuestra humanidad común una vez terminada la lucha por el poder.

Para las antiguas comunidades cristianas de Oriente Medio, se trata de una pregunta exenta de polémica. Su mera existencia aporta complejidad al mapa ultrasimplista que sólo divide entre “Oriente” y “Occidente”, y su supervivencia no suele encajar con los relatos o intereses políticos modernos. Mucha de la gente que habla en Estados Unidos (EEUU) de defender la Cristiandad pasa por alto a estos cristianos cuyas raíces en la región datan de varios siglos antes de la propia existencia de EEUU. En el discurso político estadounidense, estas comunidades autóctonas quedan relegadas al olvido cuando se reduce la región a un concepto simplista como “el mundo islámico”. No hablamos de personas recién llegadas a Oriente Medio, sino de poblaciones autóctonas. Viven ahí desde antes de que existiesen las banderas que ahora los gobiernan.

Las sucesivas convulsiones en lugares como Irak han desestabilizado de una manera irreversible la vida cristiana tradicional, sobre todo en los años posteriores a la invasión estadounidense. La violencia confesional, los secuestros, los bombardeos de iglesias y la emigración en masa han ido esquilmando poco a poco la vida de unas comunidades que habían perdurado durante siglos. El auge del denominado Estado Islámico en Mosul y en la llanura de Nínive exacerbó la ruptura al acelerar lo que muchos describen como un desmoronamiento existencial de la presencia comunitaria. Algo que había sobrevivido a imperios, dinastías y siglos de cambios en la región se vio abocado al borde de la desaparición en un lapso sorprendentemente breve. La guerra se vendió a la opinión pública estadounidense con el discurso de la democracia y la liberación, pero para muchos cristianos de la zona trajo consigo desplazamiento, miedo y aniquilación.

En esencia, los ataques de Trump al Papa León representan un encontronazo entre dos formas de entender EEUU. Lo que hace que el discurso del Papa León sea tan chocante para Trump y sus acólitos es su rechazo categórico a ese lenguaje tan característico de la simplificación y la excepcionalidad. Al igual que el niño que se atreve a afirmar que el emperador está desnudo, el Papa León saca a la luz la brecha que separa la retórica estadounidense de la vivencia real en lugares como Irak, Siria, el Líbano y Tierra Santa. Da voz a una región que ya no confía en el discurso made in America. Si Occidente no es capaz de reconocer la Cristiandad a menos que hable su propio acento, puede llegar el día en el que se percate de que algunas de las voces cristianas más antiguas sobre la faz de la Tierra ya habrán callado para siempre." 

( Real Instituto Elcano, 06/05/26)

28.4.26

Paula White, empleada en la Casa Blanca como asesora principal de la Oficina de la Fe, a vende bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares... me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención... Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada... Paula White no ha inventado nada... Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe... al libro del Éxodo, que dice "No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto"... Trump ni siquiera sabe distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento... Pete Hegseth recitó una frase de la película Pulp Fiction como si fuese de la Biblia... Isabel Díaz Ayuso no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va... Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha... Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos... La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV (Juan Torres López)

 "Hace unas semanas se destapó un escándalo en ciertos ambientes de Washington. Paula White, telepredicadora evangelista y ahora empleada en la Casa Blanca, exactamente como asesora principal de la Oficina de la Fe, estaba vendiendo bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares.

Lo que a mí me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención.

El jefe de White está vendiendo todo lo que tiene a su alcance. Se ha demostrado, y el propio Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada. Ha prometido construir resorts de lujo en la tierra robada al pueblo palestino, donde Israel, con su ayuda, ha cometido un genocidio. Si en el capitalismo todo puede convertirse en mercancía —la vivienda, la salud, incluso partes del cuerpo humano, o bebés—, lo sorprendente no puede ser que alguien venda bendiciones y otras gracias divinas. Paula White no ha inventado nada. ¿Por qué no podría vender la bendición de Dios que ofrece en la Casa Blanca? Bien mirado, hasta se podría considerar que reclamar unos cientos de dólares por ofrecer la gracia divina es una ganga.

Lo que a mí si me parecería más criticable es que a esta pastora evangélica se le haya escapado un pequeño detalle a la hora de justificar espiritualmente su oferta religioso-comercial.

Para legitimarla, la asesora espiritual de Donald Trump recurrió a pasajes de la Biblia y concretamente al libro del Éxodo que asegura larga vida, abundancia, herencia y un año especial de bendición a quien lleve una ofrenda de Pascua a la casa del Señor.

El pequeño detalle que olvida quien ejerce de guía espiritual de Donald Trump es que en ese libro se establecen igualmente otros preceptos: "No admitirás falso rumor (...) No seguirás a los muchos para hacer mal (...) De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos (...) No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto".

Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe.

Puro teatro

Lo que estamos viendo en la Casa Blanca de la mano de los predicadores evangelistas multimillonarios no es un ejercicio más de hipocresía ordinaria. Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha en muchos países.

En 2015, cuando Trump ya era candidato presidencial y llevaba semanas proclamando que la Biblia era su libro favorito por encima de todo, un periodista le hizo una pregunta ingenua y sencilla: ¿Cuál es su versículo favorito? No supo responder y ni siquiera distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando en otra ocasión, quizá ya advertido, se atrevió a citar un versículo eligió el del "ojo por ojo". Justo el que Jesucristo condenó expresamente en el Sermón de la Montaña. Cuando una cadena cristiana le preguntó que quién era Dios para él, Trump le respondió "Dios es lo máximo", y pasó enseguida a contar la forma en que había cerrado un gran acuerdo para construir un campo de golf.

Algo parecido le ocurre a otros altos miembros de su administración. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha protagonizado quizá el momento más ridículo y memorable. Quiso manifestar que impulsa guerra y la violencia por mandato divino y para ello recitó una frase especialmente sanguinaria como si fuese de la Biblia cuando, en realidad, forma parte del guión de la película Pulp Fiction de Quentin Tarantino.

En España tenemos algo parecido. Isabel Díaz Ayuso, se proclamó en su día no creyente, ahora -ya encumbrada como dirigente de la derecha extrema- dice serlo, pero no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va.

Los partidos políticos españoles de derechas presumen de fe y defensa de la religión católica pero, persiguen a los inmigrantes y retiran ayudas a las organizaciones que llevan a cabo una ejemplar labor de ayuda a los empobrecidos. Defienden la privatización sanitaria que abandona a los más vulnerables, desprecian el derecho de asilo y abrazan el individualismo y la falsa meritocracias (el que triunfa es porque trabaja, el que fracasa es porque no se esfuerza) como si fuera un valor evangélico.

Lo que hay detrás

Detrás de todo ello hay algo que va más allá que simple hipocresía individual. Se hace uso político de la religión porque esta puede proporcionar legitimación moral que está por encima de cualquier cuestionamiento humano. Si una política de deportaciones masivas, de guerra, de privatizaciones y abandono de los más débiles responde a la voluntad de Dios o a la defensa de la civilización cristiana, no puede debatirse en términos políticos ordinarios, pues ningún ser justo puede oponerse a su voluntad suprema. Lo que se justifica como mandato divino deja de ser una opción entre otras para convertirse en una verdad de orden superior, ante la que no caben argumentos ni datos.

El negocio de las bendiciones a mil dólares no es una anécdota. Es el modelo en miniatura de toda la operación. En lugar de tomar y seguir los textos que hablan de justicia, de desterrados, de lágrimas sembradas en tierra ajena, de cuidar y proteger a los pobres, se vacía de su contenido ético a los textos sagrados. Se les da la vuelta y se les vende, literalmente hablando, haciendo creer que quien puede pagar, compra la gracia de Dios.

Un presidente que no sabe citar un versículo de la Biblia que dice ser su libro favorito se representa a sí mismo como Jesús. Su secretario de Guerra confunde la Biblia con un guión de Tarantino. La pastora se hace millonaria apoyándose en salmos que, en realidad, piden defender a quien su jefe deporta y asesina. La presidenta madrileña que no sabe ni una sola oración se presenta como abanderada de la civilización cristiana...

Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos.

La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que le ha dicho a Donald Trump que no le tiene miedo, y el que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV. Un estadounidense que ha pasado cuatro décadas de su vida trabajando entre los pobres del Perú. No entre los poderosos, ni en los grandes despachos.

Claramente y sin tapujos, ha señalado y denunciado lo que Trump está provocando: "Demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz (...) No tengo miedo a Trump. Seguiré hablando contra la guerra (...) El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos".

Las palabras del Papa reconfortan a las gentes de bien, sea cual sea su credo o ideología, y son muy de agradecer. Ahora hace falta que actúe con semejante decisión y espíritu evangélico para poner orden en el seno de su propia Iglesia. Su larga historia de connivencia con el poder resulta difícil de ignorar porque aún no ha finalizado. La venta de indulgencias —el perdón de los pecados a cambio de dinero— que desencadenó la Reforma protestante en el siglo XVI es el antecedente exacto de lo que ahora hace Paula White. Y multitud de obispos y jerarcas católicos apoyan hoy día con toda naturalidad las políticas de Trump y de la extrema derecha que persiguen y maltratan a los inmigrantes y empobrecidos, recortan derechos sociales y abandonan a las personas y familias más vulnerables, defienden para sí privilegios medievales, o han hecho que la Iglesia se apropie, como en España, de miles de propiedades que no eran suyas."

(Juan Torres López, blog, 25/04/26) 

18.4.26

El Papa León XIV advirtió que "el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos"... y condenó públicamente a los líderes mundiales que utilizan la religión para justificar la guerra... "Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas"... "¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!" (POLITICO)

 "El Papa León XIV advirtió el jueves que "el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos", intensificando su guerra de palabras con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Si bien el papa estadounidense no nombró a Trump directamente, condenó públicamente a los líderes mundiales que utilizan la religión para justificar la guerra.

"¡Ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político, arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia!", dijo León a una reunión en la Catedral de San José en Bamenda, Camerún, el cuarto día de su peregrinación a cuatro países africanos.

Miembros de la administración Trump han presentado la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán como una cruzada religiosa. El mes pasado, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que las tropas que participaban en la operación estaban protegidas por "la providencia de nuestro Dios todopoderoso". El jueves citó erróneamente un versículo bíblico al describir el rescate de un piloto derribado, comparó a los periodistas con los fariseos hipócritas de la Biblia y dijo que las tropas estadounidenses estaban luchando "en nombre de Jesucristo".

Las referencias religiosas han molestado al papa, que ha sido uno de los opositores más vocales de la guerra.

"Dios no bendice ningún conflicto", escribió el pontífice en X a principios de este mes. "Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas".

Trump arremetió contra el papa el domingo pasado, cuando recurrió a Truth Social para calificar a León como "débil" en materia de delincuencia y "terrible" en política exterior.

El pontífice respondió diciendo a los periodistas que viajaban con él en el avión papal el lunes que no tenía "miedo a la administración Trump", ni intención de dejar de difundir el "mensaje del evangelio, como pacificador".

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance —quien se convirtió al catolicismo en 2019— intervino en la disputa el martes, advirtiendo a Leo que "tenga cuidado" al discutir teología. También invocó la doctrina religiosa, incluyendo "una tradición de 1.000 años de la teoría de la guerra justa".

La conferencia de obispos estadounidenses emitió rápidamente un comunicado refutando los comentarios del vicepresidente, afirmando que para ser "una guerra justa, debe ser una defensa contra otro que declara activamente la guerra". 

Hannah Roberts  , POLITICO, 16/04/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

15.4.26

Blasfemia al estilo estadounidense... Trump se ha erigido en presidente con poderes divinos, demasiado ignorante para comprender que se ha convertido en un líder supremo estadounidense y que ha transformado a los Estados Unidos en una teocracia cristiana... Los presidentes pueden practicar su fe como individuos. Pero los presidentes no pueden defender su propia religión por encima de todas las demás. Y, dado que no puede haber una religión oficial del Estado, los presidentes no pueden actuar como si estuvieran imbuidos de un significado religioso por derecho propio... En más de una ocasión, Donald Trump ha reunido a grupos para debatir diversos temas, solo para que cada reunión terminara con los miembros rodeando al presidente, colocando sus manos sobre él y rezando, como si el propio Trump fuera el conducto entre el hombre en la Tierra y Dios. Y ahora tenemos la imagen de Trump como si fuera Cristo... Donald Trump es un ignorante en materia religiosa... Y, sin embargo, se burla abiertamente del islam e insulta al jefe de la Iglesia católica romana, como si él, Donald Trump, fuera el árbitro definitivo de todo lo relacionado con la religión y la fe... Al vincularse a sí mismo, un presidente en ejercicio, con Cristo, Trump ha creado la noción de una figura religiosa suprema —un líder supremo estadounidense, por así decirlo—, que posee la autoridad absoluta y la tutela sobre todos los asuntos públicos, incluyendo el gobierno de los estados y todos los asuntos religiosos. Esta es precisamente la noción de Velâyat-e Faqih, o «La tutela del jurista islámico», tal y como se establece en la Constitución iraní y que sirve como principio rector fundamental de la República Islámica de Irán. La ironía de que Donald Trump se esté erigiendo como el líder supremo de una entidad teocrática estadounidense pasa desapercibida para la mayor parte de la base política de Trump... las personas de verdadera fe ven a Trump como el «blasfemo en jefe»... Somos una nación que ha perdido el contacto con nuestros valores fundamentales, liderada por un narcisista maligno que ha creado un culto a la personalidad que amenaza a toda América y a todo el mundo (Scott Ritter)

 "Donald J. Trump es el 47.º presidente de los Estados Unidos; anteriormente ocupó el cargo de 45.º presidente de los Estados Unidos.

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Menciono este último dato solo para señalar que sus acciones durante el transcurso del actual mandato no son las de un neófito, sino más bien las de alguien que ha ocupado el cargo anteriormente y que, como tal, debería estar familiarizado con todos los aspectos de los deberes y responsabilidades que conlleva el cargo, especialmente aquellos que se derivan de las facultades conferidas a la Presidencia por la Constitución de los Estados Unidos, a la cual Trump juró lealtad en dos ocasiones distintas.

Este historial debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar la decisión de Donald Trump de publicar el pasado domingo una imagen generada por IA de sí mismo como un personaje similar a Cristo, con sugerencias de luz divina y la capacidad de curar a los enfermos y heridos mediante la imposición de manos.

El presidente eliminó la publicación menos de 24 horas después, tras recibir críticas de los seguidores cristianos que, hasta ese momento, se habían alineado firmemente con el bando de Trump y el movimiento «Make America Great Again» (MAGA).

Pero el motivo de «Trump como Cristo» fue un paso demasiado lejos incluso para estos seguidores fanáticos.

Al eliminar la publicación, Trump espera que el asunto se olvide, como tantos otros pasos en falso que ha cometido a lo largo del tiempo.

Lo que ocurre con Donald Trump es que nunca se le hace rendir cuentas por el fondo de sus actos, sino que se le permite presentar estos tropiezos como bromas inofensivas, ignorando la psicosis subyacente que sustenta el acto y el narcisismo maligno que impulsa a un hombre que ocupa el cargo más poderoso del mundo a buscar constantemente llamar la atención sobre sí mismo, en lugar de sobre el pueblo, la nación y la Constitución a los que ostensiblemente sirve.

La publicación por parte de Trump de su imagen inspirada en Cristo también pone de relieve hasta qué punto carece de una comprensión apreciable del papel de la fe y la religión tanto en la fundación de los Estados Unidos como en la forma en que nos comportamos colectivamente como nación.

Los Artículos Federalistas, ampliamente aceptados como la explicación autorizada del pensamiento de los Padres Fundadores sobre cómo debía funcionar (y por qué) el nuevo gobierno que estaban estableciendo a través de la Constitución que estaban redactando, constituyen el fundamento intelectual de todas las cuestiones relativas a quién y qué es el colectivo conocido como los Estados Unidos de América. Redactados por tres hombres (James Madison, Alexander Hamilton y John Jay) que publicaron bajo el seudónimo de Publius, los Artículos Federalistas siguen siendo la fuente de referencia en cuanto a la intención que subyace al contenido constitucional que hace de Estados Unidos lo que es hoy.

En cuanto al papel de Dios en la configuración de los Estados Unidos, James Madison señaló que «la creencia en un Dios todopoderoso, sabio y bueno es tan esencial para el orden moral del mundo y para la felicidad del hombre que los argumentos que la respaldan no pueden extraerse de demasiadas fuentes», añadiendo que el cristianismo era «la mejor y más pura religión». Dios, creía Madison, desempeñó un papel en la configuración de la nueva nación. «Es imposible que un hombre de piadosa reflexión», escribió, «no perciba en ello un dedo de esa mano Todopoderosa, que se ha extendido con tanta frecuencia y de manera tan notable para socorrernos en las etapas críticas de la Revolución».

Por su parte, Alexander Hamilton creía que Dios era la fuente última de toda libertad humana, señalando que «los derechos sagrados de la humanidad no deben buscarse entre viejos pergaminos o registros mohosos. Están escritos como con un rayo de sol, en todo el volumen de la naturaleza humana, por la mano de la propia divinidad; y nunca podrán ser borrados u oscurecidos por el poder mortal».

John Jay, quien ocupó el cargo de primer presidente del Tribunal Supremo, creía que «la Biblia es el mejor de todos los libros, pues es la palabra de Dios y nos enseña el camino para ser felices en este mundo y en el venidero. Por lo tanto, sigan leyéndola y regulen su vida según sus preceptos».

Estos eran hombres de fe profunda y inquebrantable, que creían que existía una conexión directa entre la inspiración divina y el nacimiento de los Estados Unidos como una tierra donde la libertad era un derecho inalienable otorgado no por el hombre, sino por Dios.

En ningún momento ninguno de estos hombres, ni ninguno de sus contemporáneos, por cierto, se habría erigido en encarnación de la segunda venida de Cristo.

Aunque la Constitución redactada por Madison, Hamilton, Jay y otros fue posteriormente enmendada, en forma de la Carta de Derechos, para proteger el establecimiento de la religión y su libre ejercicio frente a la injerencia legislativa, la noción de un muro que separara la Iglesia del Estado no surgió hasta 1802, cuando el presidente Thomas Jefferson, en respuesta a una carta de la Asociación Bautista de Danbury, en Connecticut, en la que la congregación temía por su libertad religiosa ante las medidas emprendidas entonces por el Estado de Connecticut —que, según la congregación de Danbury, trataban la práctica de su fe no como un derecho inalienable, sino como un privilegio que el Estado podía revocar a su antojo—.

En una carta a los bautistas de Danbury, Jefferson declaró que «la religión es un asunto que atañe únicamente al hombre y a su Dios, que no debe rendir cuentas a nadie más por su fe o su culto, que los poderes legislativos del gobierno se extienden únicamente a las acciones, y no a las opiniones».

A continuación, Jefferson vinculó esta creencia fundamental a la Constitución, manifestando su «soberana reverencia» por el pueblo estadounidense que, a través de la Primera Enmienda de la Constitución, declaró que su legislatura no debía «promulgar ninguna ley que establezca una religión o que prohíba el libre ejercicio de la misma, erigiendo así un muro de separación entre la Iglesia y el Estado».

Un «muro entre la Iglesia y el Estado».

El credo de Jefferson se ha convertido en la filosofía fundamental en lo que respecta a la práctica de la religión en los Estados Unidos.

Los presidentes pueden practicar su fe como individuos.

Pero los presidentes no pueden defender su propia religión por encima de todas las demás.

Y, dado que no puede haber una religión oficial del Estado, los presidentes no pueden actuar como si estuvieran imbuidos de un significado religioso por derecho propio.

En más de una ocasión, Donald Trump ha reunido a grupos para debatir diversos temas, solo para que cada reunión terminara con los miembros rodeando al presidente, colocando sus manos sobre él y rezando, como si el propio Trump fuera el conducto entre el hombre en la Tierra y Dios.

Y ahora tenemos la imagen de Trump como si fuera Cristo.

Donald Trump es un ignorante en materia religiosa.

Carece de conocimientos básicos sobre las enseñanzas de Jesús o sobre el Antiguo Testamento.

Es tan ignorante como el día es largo en lo que respecta al islam y al judaísmo, las otras religiones monoteístas junto con el cristianismo.

Y, sin embargo, se burla abiertamente del islam e insulta al jefe de la Iglesia católica romana, como si él, Donald Trump, fuera el árbitro definitivo de todo lo relacionado con la religión y la fe.

Pero la realidad es que Donald Trump es un insulto viviente a la religión y la fe, cuyo comportamiento se burla abiertamente de las comunidades religiosas y de los principios constitucionales sobre los que se fundó Estados Unidos.

Al vincularse a sí mismo, un presidente en ejercicio, con Cristo, Trump ha creado la noción de una figura religiosa suprema —un líder supremo estadounidense, por así decirlo—, que posee la autoridad absoluta y la tutela sobre todos los asuntos públicos, incluyendo el gobierno de los estados y todos los asuntos religiosos.

Esta es precisamente la noción de Velâyat-e Faqih, o «La tutela del jurista islámico», tal y como se establece en la Constitución iraní y que sirve como principio rector fundamental de la República Islámica de Irán.

La ironía de que Donald Trump se esté erigiendo como el líder supremo de una entidad teocrática estadounidense pasa desapercibida para la mayor parte de la base política de Trump, incluidos aquellos líderes cristianos evangélicos que se ofendieron por su imaginería cristocéntrica.

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Pero no pasa desapercibida para las personas de verdadera fe, ya residan en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo, que ven a Trump como el «blasfemo en jefe».

Y su desprecio por los principios constitucionales que definen la nación que ostensiblemente lidera es igualmente obvio para cualquiera que posea un mínimo de conocimiento sobre la Constitución de Estados Unidos y el nacimiento de nuestra nación.

En los próximos meses, Estados Unidos se acercará al 250.º aniversario del nacimiento de nuestra nación.

La presencia de Donald Trump en la Casa Blanca se burla de los mismos principios que motivaron a los firmantes de la Declaración de Independencia y guiaron a nuestros Padres Fundadores mientras redactaban la Constitución, que sirve de fundamento a todo lo que esta nación representa.

Estos valores son exactamente lo contrario de lo que defiende el líder supremo Trump.

Somos una nación que ha perdido el contacto con nuestros valores fundamentales, liderada por un narcisista maligno que ha creado un culto a la personalidad que amenaza a toda América y a todo el mundo." 

(Scott Ritter , blog, 13/04/26, traducción DEEPL) 

Timothy Snyder: Vance no cree que la moralidad sea una esfera autónoma de la vida en absoluto; solo los tontos piensan eso, en su mundo... Lo que él quiere decir con la palabra "moralidad" es propaganda de alguna institución religiosa que justifica el mundo tal como es, incluyendo su propio poder personal y su corrupción... considera su grotesca invocación de Dios hace solo el otro día en Budapest como una razón por la que los húngaros deben votar por Orbán... para Vance, la tarea de un papa debería ser ceñirse a la "moralidad", en el sentido propagandístico... desde esta perspectiva, un cristiano genuino como Leo, que realmente cree en Dios y en predicar la ética de Jesús, es intolerable

 Timothy Snyder @TimothyDSnyder

1/5. Quiero intentar amplificar este punto: Vance no cree que la moralidad sea una esfera autónoma de la vida en absoluto; solo los tontos piensan eso, en su mundo.

 2/5. Lo que él quiere decir con la palabra "moralidad" es propaganda de alguna institución religiosa que justifica el mundo tal como es, incluyendo su propio poder personal y su corrupción.

 3/5. Todo el punto de la noción de Dios de Vance es justificar la oligarquía fascista — considera su grotesca invocación de Dios hace solo el otro día en Budapest como una razón por la que los húngaros deben votar por Orbán.

 4/5. Desde esta perspectiva, un cristiano genuino como Leo, que realmente cree en Dios y en predicar la ética de Jesús, es intolerable.

 5/5. Para Vance, la tarea de un papa debería ser ceñirse a la "moralidad", en el sentido propagandístico especial de sacar clichés de sonido religioso para justificar el statu quo en nombre de los poderosos y ricos.

(Traducido del inglés por google)

4:25 p. m. · 14 abr. 2026 ·75,7 mil Visualizaciones

13.4.26

El papa León, horas después de las críticas de Trump, dice que ‘no le temo’... El papa León XIV dijo el lunes que no tenía miedo del gobierno de Donald Trump, horas después de que el presidente de Estados Unidos arremetiera contra el pontífice en las redes sociales... dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”... Los comentarios de León se produjeron tras el extenso ataque de Trump al papa el domingo por la noche, en el que el presidente acusó al pontífice de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”... El papa ha criticado los ataques del presidente Trump contra Irán y se distanció de los esfuerzos de Pete Hegseth, secretario de Defensa, por presentar la campaña estadounidense-israelí contra Irán como una misión cristiana (Motoko Rich, The New York Times)

"El papa León XIV dijo el lunes que no tenía miedo del gobierno de Donald Trump, horas después de que el presidente de Estados Unidos arremetiera contra el pontífice en las redes sociales.

León, en declaraciones a los periodistas en un vuelo a Argelia antes de una gira de 10 días por varias naciones africanas, dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”. Al preguntarle directamente por los comentarios de Trump en Truth Social, el papa respondió: “Es irónico: el propio nombre del sitio. No se diga más”.

Los comentarios de León se produjeron tras el extenso ataque de Trump al papa el domingo por la noche, en el que el presidente acusó al pontífice de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”. Trump también dijo que León, el primer papa estadounidense, debería “concentrarse en ser un Gran Papa, no un Político”.

Las tensiones entre ambos líderes han aumentado en las últimas semanas. El papa ha criticado los ataques del presidente Trump contra Irán y ha parecido distanciarse de los esfuerzos de Pete Hegseth, secretario de Defensa, por presentar la campaña estadounidense-israelí contra Irán como una misión cristiana.

El lunes, el papa León afirmó que seguiría oponiéndose públicamente a la guerra, al tiempo que restó importancia a la idea de que estuviera enzarzado en una disputa directa con Trump.

“Las cosas que digo no pretenden ser ataques contra nadie”, dijo León a los periodistas.

Y añadió: “No considero que mi papel sea político, de un político. No quiero entrar en un debate con él. No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio del modo en que lo están haciendo algunas personas”.

El papa respondió a las preguntas durante un vuelo de dos horas de Roma a Argel el lunes, y habló con los periodistas que lo acompañaban en su gira por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

Añadió: “Seguiré hablando alto y claro contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados para buscar soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy. Demasiados inocentes están siendo asesinados. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.

( , The New York Times, 13/04/26) 

10.4.26

Washington presiona al Vaticano y agita el fantasma de un cisma... De cara a la opinión pública, los hombres de Donald Trump invocan a Dios para justificar sus guerras. Entre bastidores, en cambio, habrían llegado a amenazar al Vaticano con un cisma por no haber ofrecido una cobertura moral a las acciones del presidente... La presión se habría completado con la evocación de una especie de cisma “avignonés”. Una referencia histórica a cuando la cristiandad se dividió entre dos papas, uno en Roma y otro en Aviñón, apoyados por distintas potencias políticas... La irritación de la Casa Blanca habría estallado tras el discurso del Papa ante el cuerpo diplomático el pasado 9 de enero, centrado en la paz... bajo la columnata de la plaza de San Pedro crece el malestar por las continuas invocaciones a Dios en los mensajes belicistas procedentes de Estados Unidos, y la referencia a un “cisma” no se percibe como un episodio aislado (Francesco Olivo, La Vanguardia)

 "De cara a la opinión pública, los hombres de Donald Trump invocan a Dios para justificar sus guerras. Entre bastidores, en cambio, habrían llegado a amenazar al Vaticano con un cisma por no haber ofrecido una cobertura moral a las acciones del presidente.

El episodio, revelado por la publicación estadounidense Free Press, que cita fuentes de la Santa Sede, se remonta al pasado mes de enero. El cardenal Christophe Pierre, entonces embajador del Papa León XIV en Estados Unidos, fue convocado al Pentágono por el subsecretario Elbridge Colby. Durante el encuentro, Colby y sus colaboradores habrían transmitido al diplomático vaticano, en tonos muy duros, este mensaje: Estados Unidos es tan fuerte que puede hacer “lo que quiera” y la Iglesia haría bien en alinearse con su posición.

La presión se habría completado con la evocación de una especie de cisma “avignonés”. Una referencia histórica al siglo XIV, cuando la cristiandad se dividió entre dos papas, uno en Roma y otro en Aviñón, apoyados por distintas potencias políticas, en una fractura que reflejaba el choque entre intereses religiosos y geopolíticos.

La revelación. Según la publicación Free Press, el Pentágono amenazó a la Santa Sede para que se alineara en un encuentro tenso en el que se evocó un cisma “avignonés”

El Pentágono ha confirmado el encuentro, pero considera la reconstrucción “fuertemente exagerada y distorsionada”. En un comunicado ha asegurado que se trató de un intercambio “respetuoso y razonable” y ha subrayado su voluntad de mantener un diálogo constante con la Santa Sede. Este jueves el embajador de Estados Unidos ante el Vaticano, Brian Burch, se reunió con el exnuncio Pierre. Por la noche, la embajada difundió un mensaje en redes sociales en el que se afirma que el cardenal habría “desmentido categóricamente la versión de los medios sobre su encuentro con Colby”, describiéndolo como “franco, pero muy cordial” y un “encuentro normal”. Una desmentida que llega tras muchas horas y, sobre todo, de manera indirecta.

En el Vaticano evitan comentarios directos y remiten a las últimas posiciones del Papa, que evidencian una distancia no solo ética, sino también política con Washington. Más allá de los detalles del encuentro, bajo la columnata de la plaza de San Pedro crece el malestar por las continuas invocaciones a Dios en los mensajes belicistas procedentes de Estados Unidos, y la referencia a un “cisma” no se percibe como un episodio aislado.

La irritación de la Casa Blanca habría estallado tras el discurso del Papa ante el cuerpo diplomático el pasado 9 de enero, centrado en la paz. El pasaje que menos gustó en Washington fue la denuncia de que una diplomacia basada en el diálogo y el consenso está siendo sustituida por otra “basada en la fuerza”.

En los últimos días, el Pontífice, nacido en Chicago, ha ido elevando progresivamente el tono. El martes por la noche, ante la residencia de Castel Gandolfo, no se limitó a calificar de “inaceptable” la amenaza de destruir una civilización, sino que añadió un llamamiento directo a los ciudadanos estadounidenses para que se movilicen y digan a sus representantes: “Queremos la paz”. Un gesto nada menor a pocos meses de las elecciones de medio mandato.

La relación con Trump. León XIV declina asistir al 4 de julio en EE.UU. y opta por Lampedusa, en un gesto con fuerte carga política

Desde el Domingo de Ramos y durante toda la Semana Santa, León XIV ha insistido en su denuncia contra los líderes que desencadenan guerras. En la misa crismal del Jueves Santo afirmó que la crucifixión de Jesús interrumpió “la ocupación imperial del mundo”, en referencia al Imperio romano de Poncio Pilato, pero con un eco evidente en el presente.

Al día siguiente, durante el Vía Crucis en el Coliseo, el Papa leyó las palabras del ex Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton: “Toda autoridad debe responder ante Dios por el poder de iniciar una guerra o de terminarla”. Una idea reiterada en Pascua: “Quien tiene el poder de desencadenar guerras, elija la paz”.

No son apelaciones nuevas, pero esta vez el eco de las palabras del jefe de la Iglesia católica ha llegado con fuerza al otro lado del Atlántico, junto a otros mensajes más sutiles, como la decisión de no aceptar la invitación de Donald Trump para las celebraciones del 4 de julio. Un día en el que, además, el Pontífice estará en la isla de Lampedusa para denunciar el escándalo de las tragedias en el Mediterráneo.

El prudente alivio por la tregua se ve ya acompañado por la preocupación por Líbano, un asunto que estará en el centro del encuentro de este viernes en el Vaticano con Emmanuel Macron.

La Santa Sede evita comentar, pero subraya las posiciones cada vez más firmes del Papa

Este jueves el Papa ha recibido a monseñor Gabriele Giordano Caccia, nuevo nuncio en Estados Unidos, y también a David M. Axelrod, principal estratega del expresidente Barack Obama. “Encuentros ya previstos en la agenda y sin relación con el artículo sobre el encuentro en el Pentágono”, aclara la Sala de Prensa vaticana. Pero la agenda estadounidense sigue siendo especialmente intensa.

A esta línea se suma también el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, que en una entrevista ha denunciado el “doble rasero” de la diplomacia internacional: muchos gobiernos se han indignado por los ataques contra civiles ucranianos, imponiendo sanciones a los agresores, pero no se puede decir que esa misma indignación se haya aplicado con igual fuerza a la destrucción de Gaza."

( , La Vanguardia, 09/04/26)