Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
El día que han indultado a Jordi Turull yo voy a recordar a Ciro Morales y sus compañeros de Aturem el Parlament.
Siguen esperando el indulto después de haber sido condenados a prisión. Jordi Turull recurrió ante el TS para meterlos en la cárcel por protestar contra sus recortes.
"(...) Es simplemente imposible realizar una valoración objetiva y sintética del impacto de las acciones de Iglesias en la política española. Los analistas se han centrado en los efectos internos de su estilo de liderazgo personalista o en el carácter disruptivo y polarizador de su discurso político.
Pero si nos centramos en las decisiones estratégicas más importantes adoptadas por Podemos, podemos identificar dos elecciones y momentos que configuraron, para bien o para mal, los destinos de Podemos. Incluso si estas elecciones se vieron favorecidas por las constelaciones internas de poderes que prevalecieron en su partido, Iglesias tuvo que haber jugado un papel crucial, si no decisivo, en ambos.
El primero se refiere al abandono en 2016 de una estrategia populista transversal a favor de una plataforma de izquierda radical clásica.
Externamente, este cambio de estrategia implicó una mayor coordinación con la coalición poscomunista de Izquierda Unida. Internamente, supuso la derrota, el ostracismo y la eventual escisión del partido del más ferviente y articulado defensor de una estrategia populista, Íñigo Errejón, antiguo amigo y compañero de Iglesias, tanto en las luchas políticas como en la vida universitaria.
Este resultado llevó a la recreación de un discurso de izquierda radical clásico y al estrechamiento de la base de apoyo a Podemos, tanto entre activistas como entre votantes. También es paradójico que Iglesias, que en ocasiones se había burlado de la ortodoxia comunista, acabara disputando las elecciones autonómicas de Madrid de 2021 en una plataforma que evocaba el lenguaje y los símbolos del Frente Popular, una experiencia tan cara a la tradición comunista española.
Su candidatura en las elecciones de Madrid consiguió un resultado electoral razonablemente bueno para Unidas Podemos, pero no impidió la victoria de la derecha ni el éxito del partido de Errejón, que ahora superó no solo a Unidas Podemos sino también al Partido Socialista.
La segunda opción decisiva se refería a la crisis catalana de 2017.
Desde el primer momento, Iglesias había subrayado el carácter multinacional de España, un hecho obstinado que la mayoría de los líderes políticos españoles han intentado sacar del debate público, aunque sin mucho éxito. Al hacerlo, Iglesias puede haber reflejado y acentuado un cambio de perspectiva entre las generaciones españolas más jóvenes y con más educación política.
Sin embargo, las posiciones adoptadas por Podemos en medio de la crisis catalana tocaron un consenso español más crítico y sensible, y llevaron al partido a una caída electoral de la que nunca se recuperó.
En 2017, tal vez reflejando las opiniones de algunos --pero no todos-- de sus líderes y asociados catalanes, Podemos defendió la legitimidad, como acto de movilización política, del referéndum organizado por el gobierno catalán para lograr la independencia, en transgresión a la española. Constitución y estatuto de autonomía catalán.
Al hacerlo, Podemos preservó su alianza con sus líderes soberanistas catalanes en Cataluña, pero lo hizo a costa de desencadenar una caída en picado de sus perspectivas electorales en la gran mayoría del centro de España, con la excepción de unos pocos baluartes clásicos de la izquierda radical.
Estas dos opciones estratégicas se han mantenido desde el mismo momento en que fueron adoptadas. Sus costos electorales parecen obvios.
Institucionalmente, sin embargo, Podemos logró importantes éxitos en los últimos años, comenzando con la destitución del presidente del gobierno Mariano Rajoy en 2018 y terminando con la formación de un gobierno de coalición con el Partido Socialista en 2019, en ambos casos con el apoyo crucial de los catalanes. e independentistas vascos.
A lo largo de su corta carrera como líder político, Iglesias mostró una rara habilidad para convertirse en el centro del escenario político al combinar movimientos políticos agudos y terquedad estratégica.
Siempre parecía seguir, consciente o inadvertidamente, las ideas de Maquiavelo sobre la importancia de generar grandes expectativas sobre uno mismo, manteniendo la mente de las personas ocupada pensando en las metas y perspectivas de nuevas decisiones y nuevos emprendimientos." (Iván Llamazares, EUROPP, 07/06/21)
La izquierda anticapitalista compra el marco mental del nacionalismo de los ricos.
Jordi Pujol triunfa en... ¡Andalucía! La izquierda abandona difinitivamente a los charnegos, a los trabajdores andaluces que viven en Cataluña... a los suyos... a la igualdad entre todos los trabajadores, vivan dónde vivan... y adopta el principio de la filosofía discriminatoria del nacionalismo.
El derecho de sangre se impone al derecho de suelo igualitario y republicano... el que nace en Cataluña tiene derechos que el que nació en Andalucía pero vive en Cataluña tiene que aceptar porque su estirpe no es aceptada. Ahora el mismo latiguillo en Andalucía. Cousas veredes...
El 'nosotros' (somos de aquí) frente al 'vosotros' (no sois de aquí). Frente al 'nosotros somos los trabajadores' (de aquí, de allí, de más allá)... contra el 'nosotros somos los ricos (señoritos andaluces, rentistas madrileños, especuladores internacionales).
"Después de la
traumática ruptura de Adelante Andalucía y de la expulsión –junto a sus
diputados afines– del grupo parlamentario, promovida por Podemos e IU, Teresa Rodríguez se ha puesto manos a la obra para lanzar un proyecto soberanista andaluz, con la ecología y la igualdad como banderas.
Con ello, Rodríguez ocupa
un espacio, el andalucista de izquierdas, que, desde el paso a la
irrelevancia del PA en los comicios de 2008, después de haber tenido
representación desde la transición en el Parlamento autonómico, se había
diluido. El futuro electoral que tenga el nuevo proyecto está por ver.
Rodríguez no
renuncia a la marca Adelante Andalucía, que sigue utilizando, al igual
que lo hacen Podemos e IU en su actividad parlamentaria. "Desde Adelante
Andalucía y las organizaciones y personas que lo componen queremos
abrir un debate social para reforzar y seguir construyendo un proyecto
andalucista". Así reza en el decálogo que han lanzado este lunes, que
lleva por título Andalucía no se rinde
y que será sometido a debate en una serie de asambleas que se llevarán a
cabo en fechas próximas –a partir de este martes en Huelva– por las
ocho provincias de la Comunidad.
El decálogo "debe
servir para hilvanar las necesidades de Andalucía. #AndalucíaNoSeRinde a
pesar de los años donde esta tierra ha sufrido la nefasta gestión de
quienes miran más por sus intereses partidistas que por los de
Andalucía", escribió Rodríguez en su cuenta de Twitter.
En el decálogo se esbozan las líneas maestras del proyecto y en él quedan reflejadas las ideas que ha venido defendiendo Rodríguez.
"Andalucía es una nación y por tanto, tiene a derecho a auto-gobernarse
de forma libre y soberana. Entendemos el andalucismo como un movimiento
popular abierto e integrador, sin distinción de etnias, religión o
procedencia".
Fuentes consultadas
por Público aclararon que el derecho a autogobernarse no tiene que ver
con la independencia ni con la creación de un Estado: "Nadie está
planteando la independencia de Andalucía. Nadie anhela un estado
andaluz. La soberanía es otra cosa y tiene que ver con poder decidir
sobre el día a día". Es decir, la clave del soberanismo que propugna
Rodríguez está en estas frases, recogidas en el decálogo: "El
andalucismo es la respuesta de la clase trabajadora andaluza a una
situación de subalternidad y dependencia económica, cultural y política.
Es la forma política que asume la emancipación del capitalismo en
nuestra tierra".
El decálogo abunda en esta idea: "El andalucismo se define como un
movimiento socio-político que asume diferentes formas de lucha y de
reivindicación. No se puede reducir ni a una sola organización ni a la
lucha electoral: es un proceso de liberación que se da desde abajo y
cuyo protagonista es el pueblo auto-organizado". (...)
Con este movimiento de Rodríguez, la tarta electoral de la
izquierda en Andalucía, unida en los comicios de 2018, podría dividirse
en tres: Unidas Podemos, Más País y el proyecto Andalucía no se rinde." (Raúl Bocanegra, eldiario.es, 11/01/21)
"(...) Poco importa. La derecha catalana está consiguiendo lo que deseaba.
Se quiere hacer olvidar el saqueo que durante más de tres décadas ha
sometido a este país. Esa misma derecha ha coincidido siempre con la
madrileña a la hora de imponer los recortes, los ajustes y empobrecer
por igual a las clases populares de todo el Estado.
Los votos catalanes
durante estos años han sido imprescindibles para sostener el “status quo”.
Rajoy y Puigdemont son los guiñoles de este teatro, como antes lo
fueron Ibarrexte y Aznar. Los que mandan sin presentarse a elecciones,
los que desde atrás mueven los hilos, están consiguiendo, con la ayuda
inestimable de una izquierda abducida e incapaz de fijar una salida
progresista a la situación, que los focos se dirijan hacia otros
objetivos.
En esos conos de sombra que se proyectan cuando nos
deslumbran las luces, se están dirimiendo nuevas alianzas, nuevas formas
de poder y nuevos compromisos entre Barcelona y Madrid.
Las mayores manifestaciones vividas en Linares (30.000 personas)
pidiendo trabajo quedan ocultas tras la luz cegadora del conflicto
catalán. Que el costo del rescate financiero superará los 50.000
millones no importa. Que ese costo vaya a espaldas de las clases
populares de este país sean catalanas o andaluzas, una menudencia.
El
último exabrupto del diputado “No sé”, Rufián, lo tapará. Nadie
juzgará al Banco de España, ni a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado
de Valores) por el saqueo de Bankia, será olvidado tras el último
comentario de Oriol Junqueras.
Que toda la familia Pujol esté encausada,
se tapa usando el recurso al Referéndum. El españolismo de Rajoy y el
independentismo de Puigdemont son las dos caras de la misma moneda,
sirven a los mismos intereses, aunque los trapos de unos y otros tengan
distintos colores.
Poco importa el nombre de los personajes. Puigdemont y Oriol
Junqueras pasarán y serán olvidados. Serán inhabilitados y sustituidos
en las próximas elecciones autonómicas. Rajoy y el PP han reforzado su
posición, dando por descontado la irrelevancia del PP catalán, pero
asegurando sus bazas en el resto de España.
El independentismo catalán
les está haciendo un enorme favor. La izquierda vasca cometió el mismo
error que el movimiento catalán: el desprecio hacia el resto del Estado
estrechó el campo de sus posibles aliados, ampliando las fuerzas del
enemigo, y la demolición de todo el entramado de la izquierda aberzale
fue un proceso tácticamente largo, por el arraigo social que tenía, pero
simple como estrategia.
El PP aprendió el método e intentará repetirlo
en Catalunya. El soberanismo catalán no puede ampliar sus apoyos en
España fundamentalmente porque en su génesis desprecia todo aquello que
venga del Estado. Es difícil ampliar tu campo cuando acusas a tus
posibles aliados de ladrones, “España ens roba” o de vagos, “la España castellana cerealista y adusta frente a la laboriosa Cataluña”.
A diferencia del nacionalismo vasco originario que presumió de una
base étnica, el nacionalismo catalán se asentó sobre una base cultural
(la lengua) como eje diferenciador. Los catalanohablantes pretendían ser
el grupo social más culto, mientras que al castellanohablante se le
arrinconaba en las escuelas y la vida social para convertirlo en poco
menos que un paria. En la práctica, esta disyuntiva refuerza enormemente
al PP y al bipartidismo. (...)
La recomposición y la victoria del bloque dominante en torno a las
fuerzas conservadoras, tengan estas el nombre que tengan, está
asegurado.
Los Comunes, Podemos… pretendían navegar en esta tormenta política manteniendo las equidistancias, el “sí pero no, el no pero sí”.
Vana ilusión: tal y como presumíamos la tormenta arrastra a esa nave y
la obliga a posicionarse.
Pero lo hace con voces dobles y discrepantes:
mientras en el Parlament de Catalunya, Coscubiela se opone, con un digno
discurso, al proceso independentista por falta de garantías, Xavi
Domenech y Pablo Iglesias hablan de liberar a los “presos políticos catalanes”. (...)
Mientras alcaldes del PSC están sufriendo presiones personales,
insultos y agresiones incluidas, la alcaldesa de Barcelona no se
solidariza con ellos. Ada Colau al defender el actual proceso, no sólo
apoya el fondo de la cuestión, sino que da validez a las formas.
Colau, Domenech e Iglesias toman partido a favor de aquellos que han
saqueado Catalunya y ahora se envuelven en la bandera. Pretenden
derribar a Rajoy azuzando la crisis en Cataluña y, en la práctica,
poniéndose del lado del nacionalismo conservador. Pretenden invertir su
tendencia a la baja en las encuestas.
Craso error: el discurso
pro-independentista de cuadros importantes de la organización, no
aportará los votos de Sarriá o Pedralbes, (que son en una parte nada
desdeñable para la CUP), lo que es seguro es que perderá los de Cornellá
o Nueve Barrios. El discurso pronunciado por Coscubiela no ha sido
tenido en cuenta. El pavor de Podemos y “Els comuns” es quedar fuera de
la foto electoral. Las caídas en las encuestas mandan. (...)
La derechona catalana ha sabido sacar partido de los prejuicios anclados en la psique colectiva. El eslogan de “Espanya ens roba”, como ya hemos dicho, sirvió como aglutinante interior que favorecía el victimismo frente al “enemigo español”.
Esta tensión artificialmente creada refuerza a los polos políticos
(constitucionalistas contra independentistas) al mismo tiempo que
enfrenta a la propia sociedad catalana en dos bandos, en una sangría que
tardará decenios en ser restañada si alguna vez se logra.
La izquierda
alternativa se ha roto por su incapacidad y su falta de discurso
político alternativo más allá de la imagen televisiva o el eslogan
carente de contenido. Mientras las fuerzas dominantes están eufóricas,
se frotan las manos mientras tejen los nuevos escenarios y se preparan
para la nueva fase de acumulación y explotación social." (Enrique Luque, Crónica Popular, 29/09/17)
"(...) Por su parte los partidarios del federalismo se regocijan en secreto
de la deserción de un Estado que constituía un apéndice de la
construcción europea. Sin duda imaginan que la UE ganará en cohesión y
continúan promocionando un proyecto eminentemente progresivo que
consiste en impulsar la integración incluso en el momento en que un
pueblo de Europa acaba de abandonarla.
Dicho proyecto se basa, por
cierto, en un mito tenaz que emerge en cada crisis, como una serpiente
de verano, y que se presenta como la solución soñada de los
descarrilamientos recurrentes de la máquina comunitaria. Ese mito tenaz,
lo sabemos, es la progresiva transformación de la UE en un auténtico
Estado federal en nombre de una presunta comunidad de destino entre los
pueblos del Viejo Continente.
Aplastar el Estado nación
Perspectiva radiante sobre el papel, pero al precio de un grave
distanciamiento del mundo real. Ignorando toda profundidad histórica,
sus partidarios hacen como si la fabricación de una entidad
supranacional pudiera ganar la partida a las naciones milenarias.
Borrando de un plumazo tecnocrático la historia y la geografía
consideran el Estado nación, en el mejor de los casos, la piedra angular
de una época pasada. Lo ven, con desdén, como una especie de
supervivencia arcaica destinada a marchitarse, incluso un simple
catálogo de usos y costumbres revocable a conveniencia del orden de
Bruselas.
Por eso trabajan para su desgaste. Con el rodillo
compresor de la integración quieren hacer que desaparezca ese Estado
nación que consideran mohoso. Para proteger al capital de los caprichos
democráticos del Estado nación lo van sustituyendo pacientemente, desde
hace 30 años, por un aparato en el que la obediencia a los mercados es
la garantía.
El Estado nación ya está privado de su moneda, su política
presupuestaria está encorsetada por reglas absurdas, tiene prohibida
cualquier política industrial, está sometido a directivas escamoteadas a
la deliberación popular, ¡pero no es suficiente!
Con nuevas
transferencias de soberanía que se justificarán agitando el espantajo
del populismo o blandiendo el estandarte de la modernidad, el
federalismo no cesará hasta dejar el Estado nación completamente
desnudo.
La cama de Procusto
Poco importa
que la realidad histórica de los Estados nación, testimoniada por la
permanencia de referentes simbólicos que definen la idiosincrasia
nacional, se ignoren en el gran proyecto unificador. (...)
Con una estafa de la que la UE es la caricatura, los federalistas
pretenden sustituir los Estados nación históricos, en los que los
pueblos se reconocían, por una supranación donde nadie tiene la menor
idea.
En esa construcción ideológica, el quimérico proyecto del Estado
federal europeo, sirve de parapeto a una demolición en regla de las
colectividades de las que el Estado nación es piedra angular. En nombre
de un super-Estado imaginario se pretende socavar la existencia de las
formas de organización colectivas que han configurado la Europa moderna a
pesar de los ataques de los agentes del capitalismo. (...)
En realidad el eurofederalismo no es un proyecto, sino una coartada. Es
una máquina de guerra dirigida al desarme unilateral de las soberanías
populares, un intento obstinado de vaciado, bajo pretextos humanistas,
de lo que constituye el sustrato de la democracia moderna.
Ataviada con
los oropeles del pacifismo, el humanismo y el progresismo, su lógica
infernal parirá inevitablemente a sus contrarios. Llevando al mínimo
común denominador las voluntades populares privadas de su marco natural
el eurofederalismo, si llegase a sus fines, llevaría el germen de los
enfrentamientos que pretende impedir. (...)" (Bruno Guigue , Oumma , en Rebelión, 14/07/16)
"Todos los partidos estatales y catalanes estaban convencidos, sin
excepción, de que la CUP acabaría apoyando ayer –aunque fuera por la
mínima− la investidura de Artur Mas y, como
consecuencia, no habría elecciones catalanas anticipadas.
Incluso la
dirección de la propia Candidatura de Unitat Popular había apostado por
ello proponiendo que dos de sus diez diputados autonómicos se sumaran a
Junts pel Sí para no impedir el inicio del proceso constituyente de la
República catalana, que es como la coalición anticapitalista califica el
“procés” independentista.
De acuerdo con esa convicción, generalmente compartida, todas las
organizaciones, desde el PP a la propia dirección de la CUP, habían
preparado sus respectivas estratégicas de futuro, incluyendo las que los
partidos estatales iban a aplicar en la negociación del Gobierno de
Madrid -bien para evitar el adelanto electoral de las generales o bien
para provocarlo- en función de sus intereses.
Pero el resultado de la
votación del Consejo Político de la CUP destrozó ayer todas las hojas de
ruta cuando acordó abstenerse en la última sesión de investidura de Mas
que debe celebrar el Parlament antes del día 10, fecha en la que, de no
elegirse a ningún candidato, la ley obliga a convocar nuevos comicios
para el 28 de febrero o el 6 de marzo.
Por 38 votos a favor, 22 en contra y seis abstenciones, el Consejo aprobó no ceder los dos escaños que
necesita Mas para superar, con mayoría simple en la segunda vuelta, los
votos que suman Ciudadanos, Sí Que Es Pot, PSC y PPC.
Los
anticapitalistas sólo han dejado una puerta abierta. Que Mas renuncie y
Junts pel Sí proponga otro candidato de aquí al próximo fin de semana,
lo que rechazan tanto Democracia i Llibertat –la antigua Convergencia
Democrática fundada por Jordi Pujol− como, a regañadientes, la ERC de Oriol Junqueras. (...)
Xavier Generó, en la rueda de prensa que se celebró
tras la votación: “Mas dijo que él nunca sería un obstáculo para la
independencia y queda una semana, y, por lo tanto, está en sus manos
decidir”.
Idea que remató el diputado Sergi Saladié
afirmando que “la responsabilidad de ir a nuevas elecciones en marzo es
de Junt pel Sí” y, en consecuencia, serán ellos los que tengan que dar
explicaciones a sus electores por haber mantenido a Mas, al que vinculan
a la corrupción, como un escollo insalvable.
En la CUP, por otro lado, nadie piensa que su decisión acabe siendo
burlada por alguno de sus diputados. Todo el mundo se muestra seguro de
que ninguno de los cuatro diputados que ayer se inclinaron por el apoyo a
Mas −Antonio Baños, Julià de Jòdar, Albert Botran y Sergi Saladié− traicionará el acuerdo de la organización asamblearia aunque estén a favor del acuerdo con Junts Pel Sí .
La decisión de la CUP no sólo rompe la hoja de ruta prevista por Mas y
Junqueras si, como parece seguro, hay un adelanto electoral. También
deshace otros planes en lo referido a la negociación sobre la
investidura de un presidente en el Congreso madrileño y la posibilidad
de que haya que adelantar las generales para mayo o junio.
De entrada, le pone muy difícil a Susana Díaz y sus
partidarios llevar adelante su plan de convocar un Congreso del PSOE a
finales de febrero o primeros de marzo forzando un Comité Federal que lo
plantee a finales este mismo mes.
Pedro Sánchez
estaría cargado de razón, dicen los suyos, para frenar esa iniciativa
−cuyo único fin es echarle de la Secretaría General y colocar a la
presidenta andaluza como candidata a ocupar La Moncloa tras permitir que
Mariano Rajoy sea investido con su abstención a cambio
de un adelanto electoral para dentro de uno o dos años− porque
mostrarse divididos justo antes de los comicios catalanes de marzo sería
suicida.
Además, añaden los ‘sanchistas’, la convocatoria de nuevas
elecciones en Cataluña desmonta provisionalmente la excusa de que la
‘amenaza independentista’ justifica la abstención que deje a Rajoy
ocupando de momento La Moncloa.
Las catalanas adelantadas, finalmente, obligarían, dicen responsables
del PSOE y de Podemos, a buscar puntos de encuentro para pactar un
Gobierno de izquierdas que sirva para resolver los problemas urgentes de
la sociedad española que ha generado la política neoliberal del PP,
renunciando a líneas rojas por asuntos como el referéndum de
autodeterminación para Cataluña y Euskadi, que se dejarían abiertos a la
futura negociación de una reforma constitucional.
Para Podemos, señalan
esas fuentes, el adelanto catalán -que no tenía previsto- le obliga a
concentrarse allí en marzo para mantener la condición de primer partido
de la Comunidad al tiempo que le fuerza a no apostar por el adelanto de
las generales con el único objetivo de colocarse por encima de los
socialistas aprovechando la redoblada debilidad que supondría la
división en dos del PSOE.
Lo que Pablo Iglesias presentó ayer como su
disposición de apoyar a los ‘sectores sensatos’ del PSOE que entienden
que la unidad de España se tiene que ganar por vías sensatas, no por la
imposición ni la torpeza de la vía inmovilista, ligado a una
demostración de que su partido también apuesta por la unidad si se
aprueban las medidas que proponen contra los recortes de la derecha para
que no se diga que no apuestan por el entendimiento, se ha convertido
en una necesidad por mor del adelanto electoral catalán.
Es decir, abre
una posibilidad de que PSOE, Podemos, IU y los nacionalistas de
izquierda desde fuera, intenten de verdad −no de boquilla− desplazar a
Rajoy de La Moncloa. Un Rajoy a quien la decisión de la CUP elimina una
de sus mejores armas de presión para lograr la investidura, para la que
de momento sólo cuenta con Ciudadanos.
Otro tema que, gracias a la
decisión de los anticapitalistas, también es un decir. Porque Albert Rivera sabe, perfectamente, que dejar gobernar a Rajoy en Madrid le podría costar muy caro en Cataluña." (RAIMUNDO CASTRO , Cuarto Poder,