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9.6.21

Las dos decisiones estratégicas más importantes adoptadas por Pablo Iglesias: el abandono de una estrategia populista transversal a favor de una plataforma de izquierda radical clásica, estrechando la base de apoyo a Podemos, tanto en activistas como en votantes... y defender la legitimidad del referéndum de independencia catalán, que desencadenó una caída en picado de sus perspectivas electorales en la gran mayoría del país...

 "(...) Es simplemente imposible realizar una valoración objetiva y sintética del impacto de las acciones de Iglesias en la política española. Los analistas se han centrado en los efectos internos de su estilo de liderazgo personalista o en el carácter disruptivo y polarizador de su discurso político.

 Pero si nos centramos en las decisiones estratégicas más importantes adoptadas por Podemos, podemos identificar dos elecciones y momentos que configuraron, para bien o para mal, los destinos de Podemos. Incluso si estas elecciones se vieron favorecidas por las constelaciones internas de poderes que prevalecieron en su partido, Iglesias tuvo que haber jugado un papel crucial, si no decisivo, en ambos. 

El primero se refiere al abandono en 2016 de una estrategia populista transversal a favor de una plataforma de izquierda radical clásica. 

Externamente, este cambio de estrategia implicó una mayor coordinación con la coalición poscomunista de Izquierda Unida. Internamente, supuso la derrota, el ostracismo y la eventual escisión del partido del más ferviente y articulado defensor de una estrategia populista, Íñigo Errejón, antiguo amigo y compañero de Iglesias, tanto en las luchas políticas como en la vida universitaria.

Este resultado llevó a la recreación de un discurso de izquierda radical clásico y al estrechamiento de la base de apoyo a Podemos, tanto entre activistas como entre votantes. También es paradójico que Iglesias, que en ocasiones se había burlado de la ortodoxia comunista, acabara disputando las elecciones autonómicas de Madrid de 2021 en una plataforma que evocaba el lenguaje y los símbolos del Frente Popular, una experiencia tan cara a la tradición comunista española. 

Su candidatura en las elecciones de Madrid consiguió un resultado electoral razonablemente bueno para Unidas Podemos, pero no impidió la victoria de la derecha ni el éxito del partido de Errejón, que ahora superó no solo a Unidas Podemos sino también al Partido Socialista.

 La segunda opción decisiva se refería a la crisis catalana de 2017. 

Desde el primer momento, Iglesias había subrayado el carácter multinacional de España, un hecho obstinado que la mayoría de los líderes políticos españoles han intentado sacar del debate público, aunque sin mucho éxito. Al hacerlo, Iglesias puede haber reflejado y acentuado un cambio de perspectiva entre las generaciones españolas más jóvenes y con más educación política. 

Sin embargo, las posiciones adoptadas por Podemos en medio de la crisis catalana tocaron un consenso español más crítico y sensible, y llevaron al partido a una caída electoral de la que nunca se recuperó. En 2017, tal vez reflejando las opiniones de algunos --pero no todos-- de sus líderes y asociados catalanes, Podemos defendió la legitimidad, como acto de movilización política, del referéndum organizado por el gobierno catalán para lograr la independencia, en transgresión a la española. Constitución y estatuto de autonomía catalán. 

Al hacerlo, Podemos preservó su alianza con sus líderes soberanistas catalanes en Cataluña, pero lo hizo a costa de desencadenar una caída en picado de sus perspectivas electorales en la gran mayoría del centro de España, con la excepción de unos pocos baluartes clásicos de la izquierda radical. Estas dos opciones estratégicas se han mantenido desde el mismo momento en que fueron adoptadas. Sus costos electorales parecen obvios.

 Institucionalmente, sin embargo, Podemos logró importantes éxitos en los últimos años, comenzando con la destitución del presidente del gobierno Mariano Rajoy en 2018 y terminando con la formación de un gobierno de coalición con el Partido Socialista en 2019, en ambos casos con el apoyo crucial de los catalanes. e independentistas vascos. A lo largo de su corta carrera como líder político, Iglesias mostró una rara habilidad para convertirse en el centro del escenario político al combinar movimientos políticos agudos y terquedad estratégica. 

Siempre parecía seguir, consciente o inadvertidamente, las ideas de Maquiavelo sobre la importancia de generar grandes expectativas sobre uno mismo, manteniendo la mente de las personas ocupada pensando en las metas y perspectivas de nuevas decisiones y nuevos emprendimientos."        (Iván Llamazares, EUROPP, 07/06/21)

18.1.21

Teresa Rodríguez lanza un proyecto soberanista andaluz... ¿No se da cuenta de que es un planteamierno roji-pardo? Jordi Pujol se estará riendo... y Le Pen

La izquierda anticapitalista compra el marco mental del nacionalismo de los ricos.

Jordi Pujol triunfa en... ¡Andalucía! La izquierda abandona difinitivamente a los charnegos, a los trabajdores andaluces que viven en Cataluña... a los suyos... a la igualdad entre todos los trabajadores, vivan dónde vivan... y adopta el principio de la filosofía discriminatoria del nacionalismo.

El derecho de sangre se impone al derecho de suelo igualitario y republicano... el que nace en Cataluña tiene derechos que el que nació en Andalucía pero vive en Cataluña tiene que aceptar porque su estirpe no es aceptada. Ahora el mismo latiguillo en Andalucía. Cousas veredes...

El 'nosotros' (somos de aquí) frente al 'vosotros' (no sois de aquí). Frente al 'nosotros somos los trabajadores' (de aquí, de allí, de más allá)... contra el 'nosotros somos los ricos (señoritos andaluces, rentistas madrileños, especuladores internacionales).

"Después de la traumática ruptura de Adelante Andalucía y de la expulsión –junto a sus diputados afines– del grupo parlamentario, promovida por Podemos e IU, Teresa Rodríguez se ha puesto manos a la obra para lanzar un proyecto soberanista andaluz, con la ecología y la igualdad como banderas.

Con ello, Rodríguez ocupa un espacio, el andalucista de izquierdas, que, desde el paso a la irrelevancia del PA en los comicios de 2008, después de haber tenido representación desde la transición en el Parlamento autonómico, se había diluido. El futuro electoral que tenga el nuevo proyecto está por ver.

Rodríguez no renuncia a la marca Adelante Andalucía, que sigue utilizando, al igual que lo hacen Podemos e IU en su actividad parlamentaria. "Desde Adelante Andalucía y las organizaciones y personas que lo componen queremos abrir un debate social para reforzar y seguir construyendo un proyecto andalucista". Así reza en el decálogo que han lanzado este lunes, que lleva por título Andalucía no se rinde y que será sometido a debate en una serie de asambleas que se llevarán a cabo en fechas próximas –a partir de este martes en Huelva– por las ocho provincias de la Comunidad.

 El decálogo "debe servir para hilvanar las necesidades de Andalucía. #AndalucíaNoSeRinde a pesar de los años donde esta tierra ha sufrido la nefasta gestión de quienes miran más por sus intereses partidistas que por los de Andalucía", escribió Rodríguez en su cuenta de Twitter.

En el decálogo se esbozan las líneas maestras del proyecto y en él quedan reflejadas las ideas que ha venido defendiendo Rodríguez. "Andalucía es una nación y por tanto, tiene a derecho a auto-gobernarse de forma libre y soberana. Entendemos el andalucismo como un movimiento popular abierto e integrador, sin distinción de etnias, religión o procedencia".

Fuentes consultadas por Público aclararon que el derecho a autogobernarse no tiene que ver con la independencia ni con la creación de un Estado: "Nadie está planteando la independencia de Andalucía. Nadie anhela un estado andaluz. La soberanía es otra cosa y tiene que ver con poder decidir sobre el día a día". Es decir, la clave del soberanismo que propugna Rodríguez está en estas frases, recogidas en el decálogo: "El andalucismo es la respuesta de la clase trabajadora andaluza a una situación de subalternidad y dependencia económica, cultural y política. Es la forma política que asume la emancipación del capitalismo en nuestra tierra".

 El decálogo abunda en esta idea: "El andalucismo se define como un movimiento socio-político que asume diferentes formas de lucha y de reivindicación. No se puede reducir ni a una sola organización ni a la lucha electoral: es un proceso de liberación que se da desde abajo y cuyo protagonista es el pueblo auto-organizado".  (...)

Con este movimiento de Rodríguez, la tarta electoral de la izquierda en Andalucía, unida en los comicios de 2018, podría dividirse en tres: Unidas Podemos, Más País y el proyecto Andalucía no se rinde."                (Raúl Bocanegra, eldiario.es, 11/01/21)

5.10.17

Mientras las fuerzas dominantes están eufóricas (tanto Rajoy como Puigdemont), la izquierda alternativa se ha roto por su incapacidad y su falta de discurso político alternativo. La derecha catalana está consiguiendo lo que deseaba...

"(...) Poco importa. La derecha catalana está consiguiendo lo que deseaba. Se quiere hacer olvidar el saqueo que durante más de tres décadas ha sometido a este país.  Esa misma derecha ha coincidido siempre con la madrileña a la hora de imponer los recortes, los ajustes y empobrecer por igual a las clases populares de todo el Estado. 

Los votos catalanes durante estos años han sido imprescindibles para sostener el “status quo”.  Rajoy y Puigdemont son los guiñoles de este teatro, como antes lo fueron Ibarrexte y Aznar.  Los que mandan sin presentarse a elecciones, los que desde atrás mueven los hilos, están consiguiendo, con la ayuda inestimable de una izquierda abducida e incapaz de fijar una salida progresista a la situación, que los focos se dirijan hacia otros objetivos.

 En esos conos de sombra que se proyectan cuando nos deslumbran las luces, se están dirimiendo nuevas alianzas, nuevas formas de poder y nuevos compromisos entre Barcelona y Madrid.

Las mayores manifestaciones vividas en Linares (30.000 personas) pidiendo trabajo quedan ocultas tras la luz cegadora del conflicto catalán. Que el costo del rescate financiero superará los 50.000 millones no importa. Que ese costo vaya a espaldas de las clases populares de este país sean catalanas o andaluzas, una menudencia.  

El último exabrupto del diputado “No sé”, Rufián, lo tapará. Nadie juzgará al Banco de España, ni a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) por el saqueo de Bankia, será olvidado tras el último comentario de Oriol Junqueras.

 Que toda la familia Pujol esté encausada, se tapa usando el recurso al Referéndum. El españolismo de Rajoy y el independentismo de Puigdemont son las dos caras de la misma moneda, sirven a los mismos intereses, aunque los trapos de unos y otros tengan distintos colores.

Poco importa el nombre de los personajes. Puigdemont y Oriol Junqueras pasarán y serán olvidados. Serán inhabilitados y sustituidos en las próximas elecciones autonómicas. Rajoy y el PP han reforzado su posición, dando por descontado la irrelevancia del PP catalán, pero asegurando sus bazas en el resto de España. 

El independentismo catalán les está haciendo un enorme favor. La izquierda vasca cometió el mismo error que el movimiento catalán: el desprecio hacia el resto del Estado estrechó el campo de sus posibles aliados, ampliando las fuerzas del enemigo, y la demolición de todo el entramado de la izquierda aberzale fue un proceso tácticamente largo, por el arraigo social que tenía, pero simple como estrategia. 

El PP aprendió el método e intentará repetirlo en Catalunya. El soberanismo catalán no puede ampliar sus apoyos en España fundamentalmente porque en su génesis desprecia todo aquello que venga del Estado. Es difícil ampliar tu campo cuando acusas a tus posibles aliados de ladrones, “España ens roba” o de vagos, “la España castellana cerealista y adusta frente a la laboriosa Cataluña”. 

A diferencia del nacionalismo vasco originario que presumió de una base étnica, el nacionalismo catalán se asentó sobre una base cultural (la lengua) como eje diferenciador. Los catalanohablantes pretendían ser el grupo social más culto, mientras que al castellanohablante se le arrinconaba en las escuelas y la vida social para convertirlo en poco menos que un paria. En la práctica, esta disyuntiva refuerza enormemente al PP y al bipartidismo.  (...)

 La recomposición y la victoria del bloque dominante en torno a las fuerzas conservadoras, tengan estas el nombre que tengan, está asegurado. Los Comunes, Podemos… pretendían navegar en esta tormenta política manteniendo las equidistancias, el “sí pero no, el no pero sí”. Vana ilusión: tal y como presumíamos la tormenta arrastra a esa nave y la obliga a posicionarse. 

Pero lo hace con voces dobles y discrepantes: mientras en el Parlament de Catalunya, Coscubiela se opone, con un digno discurso, al proceso independentista por falta de garantías, Xavi Domenech y Pablo Iglesias hablan de liberar a los “presos políticos catalanes”. (...)

 Mientras alcaldes del PSC están sufriendo presiones personales, insultos y agresiones incluidas, la alcaldesa de Barcelona no se solidariza con ellos. Ada Colau al defender el actual proceso, no sólo apoya el fondo de la cuestión, sino que da validez a las formas.

Colau, Domenech e Iglesias toman partido a favor de aquellos que han saqueado Catalunya y ahora se envuelven en la bandera. Pretenden derribar a Rajoy azuzando la crisis en Cataluña y, en la práctica, poniéndose del lado del nacionalismo conservador. Pretenden invertir su tendencia a la baja en las encuestas. 

Craso error: el discurso pro-independentista de cuadros importantes de la organización, no aportará los votos de Sarriá o Pedralbes, (que son en una parte nada desdeñable para la CUP), lo que es seguro es que perderá los de Cornellá o Nueve Barrios. El discurso pronunciado por Coscubiela no ha sido tenido en cuenta. El pavor de Podemos y “Els comuns” es quedar fuera de la foto electoral. Las caídas en las encuestas mandan.  (...)

La derechona catalana ha sabido sacar partido de los prejuicios anclados en la psique colectiva. El eslogan de “Espanya ens roba”, como ya hemos dicho, sirvió como aglutinante interior que favorecía el victimismo frente al “enemigo español”. 

 Esta tensión artificialmente creada refuerza a los polos políticos (constitucionalistas contra independentistas) al mismo tiempo que enfrenta a la propia sociedad catalana en dos bandos, en una sangría que tardará decenios en ser restañada si alguna vez se logra. 

La izquierda alternativa se ha roto por su incapacidad y su falta de discurso político alternativo más allá de la imagen televisiva o el eslogan carente de contenido. Mientras las fuerzas dominantes están eufóricas, se frotan las manos mientras tejen los nuevos escenarios y se preparan para la nueva fase de acumulación y explotación social."                    (Enrique Luque, Crónica Popular, 29/09/17)

14.9.16

Para proteger al capital de los caprichos democráticos del Estado nación, la UE lo va sustituyendo con un aparato burocrático en el que la obediencia a los mercados es la garantía

"(...) Por su parte los partidarios del federalismo se regocijan en secreto de la deserción de un Estado que constituía un apéndice de la construcción europea. Sin duda imaginan que la UE ganará en cohesión y continúan promocionando un proyecto eminentemente progresivo que consiste en impulsar la integración incluso en el momento en que un pueblo de Europa acaba de abandonarla. 

Dicho proyecto se basa, por cierto, en un mito tenaz que emerge en cada crisis, como una serpiente de verano, y que se presenta como la solución soñada de los descarrilamientos recurrentes de la máquina comunitaria. Ese mito tenaz, lo sabemos, es la progresiva transformación de la UE en un auténtico Estado federal en nombre de una presunta comunidad de destino entre los pueblos del Viejo Continente.

Aplastar el Estado nación 
Perspectiva radiante sobre el papel, pero al precio de un grave distanciamiento del mundo real. Ignorando toda profundidad histórica, sus partidarios hacen como si la fabricación de una entidad supranacional pudiera ganar la partida a las naciones milenarias. 

Borrando de un plumazo tecnocrático la historia y la geografía consideran el Estado nación, en el mejor de los casos, la piedra angular de una época pasada. Lo ven, con desdén, como una especie de supervivencia arcaica destinada a marchitarse, incluso un simple catálogo de usos y costumbres revocable a conveniencia del orden de Bruselas. 

Por eso trabajan para su desgaste. Con el rodillo compresor de la integración quieren hacer que desaparezca ese Estado nación que consideran mohoso. Para proteger al capital de los caprichos democráticos del Estado nación lo van sustituyendo pacientemente, desde hace 30 años, por un aparato en el que la obediencia a los mercados es la garantía. 

El Estado nación ya está privado de su moneda, su política presupuestaria está encorsetada por reglas absurdas, tiene prohibida cualquier política industrial, está sometido a directivas escamoteadas a la deliberación popular, ¡pero no es suficiente! 

Con nuevas transferencias de soberanía que se justificarán agitando el espantajo del populismo o blandiendo el estandarte de la modernidad, el federalismo no cesará hasta dejar el Estado nación completamente desnudo. 

La cama de Procusto 
Poco importa que la realidad histórica de los Estados nación, testimoniada por la permanencia de referentes simbólicos que definen la idiosincrasia nacional, se ignoren en el gran proyecto unificador.  (...)

Con una estafa de la que la UE es la caricatura, los federalistas pretenden sustituir los Estados nación históricos, en los que los pueblos se reconocían, por una supranación donde nadie tiene la menor idea. 

En esa construcción ideológica, el quimérico proyecto del Estado federal europeo, sirve de parapeto a una demolición en regla de las colectividades de las que el Estado nación es piedra angular. En nombre de un super-Estado imaginario se pretende socavar la existencia de las formas de organización colectivas que han configurado la Europa moderna a pesar de los ataques de los agentes del capitalismo.  (...)

En realidad el eurofederalismo no es un proyecto, sino una coartada. Es una máquina de guerra dirigida al desarme unilateral de las soberanías populares, un intento obstinado de vaciado, bajo pretextos humanistas, de lo que constituye el sustrato de la democracia moderna.

 Ataviada con los oropeles del pacifismo, el humanismo y el progresismo, su lógica infernal parirá inevitablemente a sus contrarios. Llevando al mínimo común denominador las voluntades populares privadas de su marco natural el eurofederalismo, si llegase a sus fines, llevaría el germen de los enfrentamientos que pretende impedir.  (...)"                  (Bruno Guigue , Oumma , en Rebelión, 14/07/16)

4.1.16

La CUP desbarata las estrategias de todos los partidos catalanes y estatales

"Todos los partidos estatales y catalanes estaban convencidos, sin excepción, de que la CUP acabaría apoyando ayer –aunque fuera por la mínima− la investidura de Artur Mas y, como consecuencia, no habría elecciones catalanas anticipadas. 

Incluso la dirección de la propia Candidatura de Unitat Popular había apostado por ello proponiendo que dos de sus diez diputados autonómicos se sumaran a Junts pel Sí para no impedir el inicio del proceso constituyente de la República catalana, que es como la coalición anticapitalista califica el “procés” independentista.

De acuerdo con esa convicción, generalmente compartida, todas las organizaciones, desde el PP a la propia dirección de la CUP, habían preparado sus respectivas estratégicas de futuro, incluyendo las que los partidos estatales iban a aplicar en la negociación del Gobierno de Madrid -bien para evitar el adelanto electoral de las generales o bien para provocarlo- en función de sus intereses. 

Pero el resultado de la votación del Consejo Político de la CUP destrozó ayer todas las hojas de ruta cuando acordó abstenerse en la última sesión de investidura de Mas que debe celebrar el Parlament antes del día 10, fecha en la que, de no elegirse a ningún candidato, la ley obliga a convocar nuevos comicios para el 28 de febrero o el 6 de marzo.

Por 38 votos a favor, 22 en contra y seis abstenciones, el Consejo aprobó no ceder los dos escaños que necesita Mas para superar, con mayoría simple en la segunda vuelta, los votos que suman Ciudadanos, Sí Que Es Pot, PSC y PPC. 

Los anticapitalistas sólo han dejado una puerta abierta. Que Mas renuncie y Junts pel Sí proponga otro candidato de aquí al próximo fin de semana, lo que rechazan tanto Democracia i Llibertat –la antigua Convergencia Democrática fundada por Jordi Pujol− como, a regañadientes, la ERC de Oriol Junqueras.  (...)

 Xavier Generó, en la rueda de prensa que se celebró tras la votación: “Mas dijo que él nunca sería un obstáculo para la independencia y queda una semana, y, por lo tanto, está en sus manos decidir”. 

Idea que remató el diputado Sergi Saladié afirmando que “la responsabilidad de ir a nuevas elecciones en marzo es de Junt pel Sí” y, en consecuencia, serán ellos los que tengan que dar explicaciones a sus electores por haber mantenido a Mas, al que vinculan a la corrupción, como un escollo insalvable.

En la CUP, por otro lado, nadie piensa que su decisión acabe siendo burlada por alguno de sus diputados. Todo el mundo se muestra seguro de que ninguno de los cuatro diputados que ayer se inclinaron por el apoyo a Mas −Antonio Baños, Julià de Jòdar, Albert Botran y Sergi Saladié− traicionará el acuerdo de la organización asamblearia aunque estén a favor del acuerdo con Junts Pel Sí .

La decisión de la CUP no sólo rompe la hoja de ruta prevista por Mas y Junqueras si, como parece seguro, hay un adelanto electoral. También deshace otros planes en lo referido a la negociación sobre la investidura de un presidente en el Congreso madrileño y la posibilidad de que haya que adelantar las generales para mayo o junio.

De entrada, le pone muy difícil a Susana Díaz y sus partidarios llevar adelante su plan de convocar un Congreso del PSOE a finales de febrero o primeros de marzo forzando un Comité Federal que lo plantee a finales este mismo mes. 

Pedro Sánchez estaría cargado de razón, dicen los suyos, para frenar esa iniciativa −cuyo único fin es echarle de la Secretaría General y colocar a la presidenta andaluza como candidata a ocupar La Moncloa tras permitir que Mariano Rajoy sea investido con su abstención a cambio de un adelanto electoral para dentro de uno o dos años− porque mostrarse divididos justo antes de los comicios catalanes de marzo sería suicida. 

Además, añaden los ‘sanchistas’, la convocatoria de nuevas elecciones en Cataluña desmonta provisionalmente la excusa de que la ‘amenaza independentista’ justifica la abstención que deje a Rajoy ocupando de momento La Moncloa.

Las catalanas adelantadas, finalmente, obligarían, dicen responsables del PSOE y de Podemos, a buscar puntos de encuentro para pactar un Gobierno de izquierdas que sirva para resolver los problemas urgentes de la sociedad española que ha generado la política neoliberal del PP, renunciando a líneas rojas por asuntos como el referéndum de autodeterminación para Cataluña y Euskadi, que se dejarían abiertos a la futura negociación de una reforma constitucional. 

Para Podemos, señalan esas fuentes, el adelanto catalán -que no tenía previsto- le obliga a concentrarse allí en marzo para mantener la condición de primer partido de la Comunidad al tiempo que le fuerza a no apostar por el adelanto de las generales con el único objetivo de colocarse por encima de los socialistas aprovechando la redoblada debilidad que supondría la división en dos del PSOE.

Lo que Pablo Iglesias presentó ayer como su disposición de apoyar a los ‘sectores sensatos’ del PSOE que entienden que la unidad de España se tiene que ganar por vías sensatas, no por la imposición ni la torpeza de la vía inmovilista, ligado a una demostración de que su partido también apuesta por la unidad si se aprueban las medidas que proponen contra los recortes de la derecha para que no se diga que no apuestan por el entendimiento, se ha convertido en una necesidad por mor del adelanto electoral catalán.

 Es decir, abre una posibilidad de que PSOE, Podemos, IU y los nacionalistas de izquierda desde fuera, intenten de verdad −no de boquilla− desplazar a Rajoy de La Moncloa. Un Rajoy a quien la decisión de la CUP elimina una de sus mejores armas de presión para lograr la investidura, para la que de momento sólo cuenta con Ciudadanos. 

Otro tema que, gracias a la decisión de los anticapitalistas, también es un decir. Porque Albert Rivera sabe, perfectamente, que dejar gobernar a Rajoy en Madrid le podría costar muy caro en Cataluña."                    (RAIMUNDO CASTRO , Cuarto Poder,