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13.6.26

La ONU ha avergonzado a Israel por su violencia sexual en el conflicto. Ahora debe haber rendición de cuentas... La ONU es una institución cautelosa y esta inclusión no se hizo por capricho... Las pruebas son meticulosas. Entre 2023 y 2025, investigadores de la ONU verificaron abusos sexuales infligidos a 31 detenidos palestinos –14 hombres, siete mujeres, nueve niños y una niña– retenidos en bases militares, prisiones y centros de detención israelíes. Las violaciones incluían violación, violación en grupo, violencia genital como tortura, desnudez forzada, cacheos abusivos y repetidas amenazas de violación. Algunas víctimas sufrieron múltiples agresiones, humillación continua y dolor. Los perpetradores incluían a las Fuerzas de Defensa de Israel y al Servicio de Prisiones de Israel... Estos hallazgos se basan en años de trabajo de valientes organizaciones israelíes e internacionales de derechos humanos. B’Tselem expuso la crueldad sistémica en las prisiones israelíes mucho antes de que la ONU actuara... B’Tselem califica las prisiones como "una red de campos dedicados al abuso de los reclusos como cuestión de política"... ¿Qué sigue para Israel? Los perpetradores repiten sus crímenes sin castigo. Los sistemas que los permiten continúan sin obstáculos... Una verdadera rendición de cuentas significaría llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional por el uso de la violación como crimen de guerra... como hemos visto, Benjamin Netanyahu ya ha sido acusado por usar el hambre como arma de guerra y por crímenes de lesa humanidad en Gaza sin que sirviera de nada... El mundo está observando, el mundo lo sabe. La cuestión ahora es si el mundo hará algo más que limitarse a mirar hacia otro lado (Janine di Giovanni, The Guardian)

"La ONU ha avergonzado a Israel por la violencia sexual en conflictos. Ahora debe haber responsabilidades.

Yousef, un periodista palestino, y yo estábamos en una playa de Gaza durante la primera intifada –el levantamiento que comenzó en 1987, definido por la resistencia popular y jóvenes lanzando piedras. Él tenía veinte años entonces, pero ya había pasado tiempo en Ansar III, la temida prisión israelí en el desierto del Néguev. Acababa de ser liberado.

Esto fue antes de que el trastorno por estrés postraumático (TEPT) fuera ampliamente comprendido, pero yo sabía que mi amigo estaba profundamente traumatizado. Mirando fijamente el mar, sus manos temblaban mientras hablábamos. Aunque estaba libre, dudaba que volviera a sentirse seguro alguna vez. La prisión había significado palizas, tortura, privación de sueño. "Los soldados me preguntaban una y otra vez si quería ser mujer", dijo. "Eso es lo peor: amenazar con destruir tu hombría".

Cada año, la ONU publica un anexo al informe del secretario general sobre la violencia sexual relacionada con conflictos. En él se nombra a las partes de las que se sospecha creíblemente que perpetran violaciones y abusos sexuales en conflictos armados. Durante años, aparecieron los sospechosos habituales: República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Siria, Irak, Myanmar. Este año aparecieron dos nuevos nombres: Israel y Rusia.

La inclusión de Rusia no fue sorprendente. Mi organización, The Reckoning Project, conoce bien los informes sobre violencia sexual gracias a nuestro trabajo. Rusia es también un caso atípico en el orden internacional, muy criticado por otros estados. Pero ver a Israel en la lista fue un shock, dado el apoyo existente a la nación por parte de muchos actores de la comunidad internacional, como EE. UU. y la UE. La ONU es una institución cautelosa y esta inclusión no se hizo por capricho.

Las pruebas son meticulosas. Entre 2023 y 2025, investigadores de la ONU verificaron abusos sexuales infligidos a 31 detenidos palestinos –14 hombres, siete mujeres, nueve niños y una niña– retenidos en bases militares, prisiones y centros de detención israelíes. Las violaciones incluían violación, violación en grupo, violencia genital como tortura, desnudez forzada, cacheos abusivos y repetidas amenazas de violación. Algunas víctimas sufrieron múltiples agresiones, humillación continua y dolor. Los perpetradores incluían a las Fuerzas de Defensa de Israel y al Servicio de Prisiones de Israel.

El informe documenta una falta sistémica de responsabilidad, "perpetuando un clima de impunidad". El caso más conocido es el de cinco soldados acusados de presunta agresión física. A pesar de las aparentes pruebas médicas y de vídeo de una agresión sexual, los cargos de agresión sexual o violación no se incluyeron en la acusación. Tras muchas protestas públicas en defensa de los soldados, los cargos fueron finalmente retirados.

Estos hallazgos se basan en años de trabajo de valientes organizaciones israelíes e internacionales de derechos humanos. B’Tselem expuso la crueldad sistémica en las prisiones israelíes mucho antes de que la ONU actuara. Un informe reciente, *Bienvenidos al infierno: el sistema penitenciario israelí como una red de campos de tortura*, documenta las experiencias de 55 palestinos detenidos después del 7 de octubre y puestos en libertad sin cargos. B’Tselem califica las prisiones como "una red de campos dedicados al abuso de los reclusos como cuestión de política".

En respuesta al informe, Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU –un ex oficial de línea dura de las Fuerzas de Defensa de Israel y ex diputado del Likud– dijo: "El secretario general y su equipo siguen difundiendo mentiras contra Israel. Ponernos a nosotros y a los terroristas de Hamás en la misma lista es inaceptable". (Hamás aparece con razón en el informe por violencia sexual durante el 7 de octubre). Danon anunció que Israel rompería lazos con António Guterres hasta que el secretario general de la ONU deje el cargo en diciembre.

¿Qué sigue para Israel? Los Estados que aparecen repetidamente en la lista negra tienen prohibido participar en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU, pero la aplicación rara vez va más allá de eso. La ONU solicita que los investigadores accedan a las instalaciones de detención, pero a menos que el Estado acusado coopere, no pueden organizar el acceso. Los perpetradores repiten sus crímenes sin castigo. Los sistemas que los permiten continúan sin obstáculos.

Una verdadera rendición de cuentas significaría llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional por el uso de la violación como crimen de guerra. Esto es difícil cuando Israel no es signatario de la organización y, como hemos visto, Benjamin Netanyahu ya ha sido acusado por usar el hambre como arma de guerra y por crímenes de lesa humanidad en Gaza sin que sirviera de nada (él niega haber actuado mal).

Sin embargo, la presión internacional podría llegar de otras formas. Rusia niega a los investigadores el acceso a sus instalaciones de detención, pero aun así enfrenta una enorme presión por las sanciones económicas y diplomáticas como agresor en Ucrania. Israel aún se beneficia del comercio con otras naciones y participa en instituciones occidentales de las que Rusia no puede formar parte –la OCDE, el Foro Económico Mundial, los Juegos Olímpicos–, pero podría ser expulsado hasta que actúe para poner fin a la violencia sexual.

Debería haber compensación por parte del Estado israelí para los supervivientes a través de reparaciones y asistencia jurídica para quienes buscan justicia en otro lugar, pero más fundamentalmente, el Estado israelí debe reconocer que estos crímenes ocurrieron y no volverán a suceder.

Hay precedentes. Los monitores de derechos humanos en Ucrania documentaron 31 casos de violencia sexual por parte de las fuerzas ucranianas –golpes en los genitales, descargas eléctricas, desnudez forzada. Después de estas acusaciones, Ucrania siguió permitiendo el acceso de los monitores de la ONU, está enfrentando sus crímenes y ha actuado para fortalecer sus leyes e instituciones. Si Israel no tiene nada que ocultar –como insiste– debería conceder a los investigadores acceso sin restricciones a las prisiones.

Me pregunto si Yousef, con quien perdí el contacto hace muchos años, vería este registro documentado de su dolor como una victoria. Para supervivientes como él, esto significa que ahora hay un archivo oficial preservado, a la espera del día en que el mundo tenga la voluntad política para actuar en consecuencia. Imagino que desearía más acción.

Para aquellos de nosotros que trabajamos en la rendición de cuentas, la lista negra indica que hay testigos. El mundo está observando, el mundo lo sabe. La cuestión ahora es si el mundo hará algo más que limitarse a mirar hacia otro lado."

, Revista de prensa, 13/06/26, traducción Deep Seek, fuente The Guardian

25.5.26

Un nuevo informe revela que soldados y colonos israelíes están utilizando la violencia sexual como arma para desplazar a los palestinos en la Cisjordania ocupada... El informe se publica poco después de una declaración de ONU Mujeres que destaca las consecuencias de género del genocidio que Israel está perpetrando en Gaza, donde las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada por los bombardeos, las lesiones, el desplazamiento, el hambre y el colapso de los servicios de salud... estos relatos revelan cómo la violencia de género opera como una característica integral del sistema de opresión, ocupación y genocidio de Israel... estos abusos funcionan como parte de un entorno coercitivo más amplio, diseñado para hacer insoportable la vida cotidiana y expulsar a los palestinos de sus hogares y comunidades. Más de dos tercios de los hogares desplazados entrevistados en el informe identifican las amenazas contra las mujeres y los niños, en particular la violencia sexual, como la razón decisiva para marcharse. Algunas familias denunciaron haber concertado matrimonios precoces para niñas de entre 15 y 17 años simplemente para que pudieran mudarse a hogares que consideraban más seguros... Cuando existen pruebas creíbles de violaciones graves vinculadas a la violencia de género, los terceros países están obligados, en virtud del derecho internacional, no solo a abstenerse de apoyar los actos ilícitos, sino también a adoptar medidas para prevenirlos y responder a ellos... Ningún país pueden ignorar los abusos sexuales de los israelíes contra los palestinos (Anne-Marie Simpson)

"Un nuevo informe revela que soldados y colonos israelíes están utilizando la violencia sexual como arma para desplazar a los palestinos. Anne-Marie Simpson escribe que Gran Bretaña debería movilizar todos los recursos a su alcance para detener esta práctica.

Un nuevo informe que documenta la violencia de género y sexual contra los palestinos en la Cisjordania ocupada ha intensificado la presión sobre Gran Bretaña y sus aliados para que afronten la brutal realidad de la ocupación israelí y la campaña militar contra los palestinos.

El Consorcio para la Protección de Cisjordania investigó una serie de incidentes, cada uno de los cuales representa una «grave violación de la integridad corporal y la dignidad personal», incluyendo desnudez forzada, registros corporales invasivos y exhibicionismo, incluso ante menores.

Los investigadores también documentaron casos de tocamientos indebidos, acoso, amenazas de violación y el uso de drones para filmar dentro de las habitaciones de las mujeres y grabar registros corporales.

En muchos de los casos documentados, las fuerzas israelíes estaban presentes yo bien no intervinieron o bien participaron activamente.

El informe se publica poco después de una declaración de ONU Mujeres que destaca las consecuencias de género del genocidio que Israel está perpetrando en Gaza, donde las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada por los bombardeos, las lesiones, el desplazamiento, el hambre y el colapso de los servicios de salud.

En conjunto, estos relatos revelan cómo la violencia de género opera como una característica integral del sistema de opresión, ocupación y genocidio de Israel.

Gran Bretaña puede —y debe— hacer más.

Obligaciones internacionales

Cuando existen pruebas creíbles de violaciones graves vinculadas a la violencia de género, los terceros países están obligados, en virtud del derecho internacional, no solo a abstenerse de apoyar los actos ilícitos, sino también a adoptar medidas para prevenirlos y responder a ellos. 

En lo que respeta a Israel, estas obligaciones han sido reafirmadas mediante la conclusión de la Corte Internacional de Justicia de enero de 2024 de que existe un riesgo plausible de genocidio en Gaza y su fallo de julio de 2024 sobre la ilegalidad de la ocupación. 

Sin embargo, a pesar de las crecientes pruebas de abusos, el Reino Unido ha seguido ofreciendo apoyo diplomático y militar a Israel, sin tomar las adecuadas para exigir medidas de responsabilidad ni presionar a su gobierno para que cambie de rumbo.

Como presidenta de la sección liberal demócrata de Amigos de Palestina, dedicó años a leer, hablar y hacer campaña sobre los daños infligidos a los palestinos como resultado de la acción militar y la ocupación israelí. 

Sin embargo, no fue hasta después de asistir a un seminario web reciente organizado por Gender Action for Peace and Security que comenzó a comprender la magnitud y la naturaleza sistemática de los crímenes de género de Israel contra los palestinos, desde el acoso, la exhibición indecente y las amenazas de violación contra mujeres y niñas, hasta el trato degradante y la tortura sexual infligidos a hombres y niños detenidos. 

Haciendo la vida insoportable

Los oradores destacaron cómo estos abusos funcionan como parte de un entorno coercitivo más amplio, diseñado para hacer insoportable la vida cotidiana y expulsar a los palestinos de sus hogares y comunidades.

Más de dos tercios de los hogares desplazados entrevistados en el informe identifican las amenazas contra las mujeres y los niños, en particular la violencia sexual, como la razón decisiva para marcharse. 

Algunas familias denunciaron haber concertado matrimonios precoces para niñas de entre 15 y 17 años simplemente para que pudieran mudarse a hogares que consideraban más seguros. 

Los oradores también destacaron que muchas de estas violaciones siguen sin denunciarse lo suficiente, debido al estigma, el miedo a las represalias y la cultura de impunidad que rodea la violencia contra los palestinos en general.

Las pruebas procedentes de Gaza apuntan a un patrón paralelo de daños diferenciados por género que surgen en el contexto del ataque genocida de Israel contra la población civil.

Según Oxfam , entre octubre de 2023 y septiembre de 2024 murieron más mujeres y niños a causa de los bombardeos israelíes en Gaza que durante el mismo período de cualquier otro conflicto en las últimas dos décadas. 

Muchos más han sido desplazados, enviudados o huérfanos.

El bloqueo sistemático de suministros médicos por parte de Israel y la destrucción de hospitales y clínicas de fertilización in vitro han tenido graves consecuencias para la salud reproductiva de las mujeres. Según un análisis de la ONU , en octubre de 2024, las mujeres tenían tres veces más probabilidades de morir durante el parto y tres veces más probabilidades de sufrir un aborto espontáneo. 

También han aumentado las muertes neonatales, mientras que la tasa de natalidad ha disminuido, disminuyendo en más del 40 por ciento en el primer semestre de 2025 en comparación con el mismo período de 2022. Las madres y los recién nacidos también son más vulnerables al hambre y la desnutrición como consecuencia del bloqueo.

En este contexto, una Comisión de Investigación de la ONU concluyó que Israel ha impuesto sistemáticamente medidas para impedir los nacimientos en Gaza, una de las categorías de actos genocidas establecidas en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

El desplazamiento forzado de más del 90 por ciento de la población de Gaza ha generado daños adicionales de género. Muchas familias viven ahora en tiendas de campaña superpobladas o refugios temporales con acceso limitado a alimentos, saneamiento o privacidad. 

En estas condiciones, las mujeres y las niñas se enfrentan a una mayor exposición a la violencia y la explotación, al tiempo que asumen una mayor responsabilidad para la supervivencia del hogar tras la pérdida, las lesiones o el desplazamiento de los miembros varones de la familia. 

Para las mujeres que están menstruando, la falta de privacidad y de productos de higiene femenina crea un entorno estresante, humillante y potencialmente inseguro. 

La credibilidad está en juego. 

El creciente número de pruebas que surgen de Gaza y Cisjordania debería obligar a los gobiernos que siguen apoyando a Israel mientras se presentan a sí mismos como defensores de los derechos humanos y la igualdad de las mujeres a nivel internacional a rendir cuentas. 

Las meras expresiones de preocupación ya no son suficientes cuando informes fidedignos de organizaciones humanitarias, organismos de la ONU y las propias comunidades palestinas siguen documentando patrones de abuso que exigen rendición de cuentas.

El gobierno del Reino Unido debería utilizar todos los medios a su alcance para presionar por el fin de estas violaciones, apoyar los mecanismos internacionales de rendición de cuentas y garantizar que Gran Bretaña no contribuya, directa o indirectamente, a que se produzcan más abusos. 

Además de cumplir con nuestras obligaciones internacionales, el Reino Unido debería suspender todas las ventas de armas a Israel hasta que cumplan con el derecho internacional y garantizar que las cuestiones de género se integren en las evaluaciones de riesgos y en las decisiones de política exterior, como las sanciones y las transferencias de armas.

La inacción conlleva el riesgo de socavar no solo el derecho internacional, sino también la credibilidad del compromiso declarado de Gran Bretaña de proteger a las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto en todo el mundo." 

( Anne-Marie Simpson, Gaceta crítica, 20/05/26, fuente  CONSORTIUM NEWS),

20.3.25

Mientras los medios de comunicación aceptan acríticamente las afirmaciones israelíes, un informe de la ONU no encontró pruebas de «violaciones masivas» por parte de Hamás, pero confirmó la violaciones sistemáticas de Israel, una práctica que se remonta a 1948... Hasta la fecha, ninguna mujer israelí ha denunciado haber sido violada el 7 de octubre... Lo que el último informe de la ONU demuestra una vez más es que los crímenes sexuales de Israel contra palestinos de ambos sexos no son incidentes aislados, sino parte de una estrategia sistemática para humillar, abusar y, principalmente, «dominar, oprimir y destruir total o parcialmente al pueblo palestino». Sin embargo, el racismo y la superioridad occidentales e israelíes siguen siendo impermeables a estos hechos (Joseph Massad)

 "El periódico israelí Haaretz informó la semana pasada de que soldados israelíes abusaron sexualmente de dos hermanos palestinos a los que habían capturado y torturado en las calles de Cisjordania el pasado mes de enero.      

No se trata de un caso excepcional.       

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados, incluido Jerusalén Oriental, y en Israel, acaba de publicar un informe sobre la violencia sexual sistemática israelí contra palestinos en Gaza y Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023.

El presidente de la comisión afirmó que el informe, titulado «More than a Human Can Bear» (Más de lo que un ser humano puede soportar), aporta pruebas tan incontrovertibles de los crímenes israelíes que «[n]o hay escapatoria a la conclusión de que Israel ha empleado la violencia sexual y de género contra los palestinos para aterrorizarlos y perpetuar un sistema de opresión que socava su derecho a la autodeterminación.»  

Sin embargo, a pesar de los numerosos relatos de violaciones y abusos sexuales cometidos por israelíes contra palestinos desde 1948, los medios de comunicación occidentales siguen llenos de historias de denuncias israelíes de violaciones de palestinos a israelíes.

De hecho, el ejército israelí ha utilizado sistemáticamente la tortura física y sexual contra los palestinos al menos desde 1967, como revelaron hace años grupos de derechos humanos.

 ¿Cómo encaja entonces esta realidad con la propaganda israelí y occidental?

La respuesta se encuentra a menudo en el racismo antipalestino fundamental que informa estos relatos, que se basan en la premisa de que los palestinos, a diferencia de los europeos blancos -incluidos los judíos israelíes-, son bárbaros.

Este es especialmente el caso cuando se trata de la supuesta lascivia sexual de los árabes depredadores, en particular los palestinos, y la supuesta necesidad de proteger de ellos a la mujer judía israelí.
Acusaciones de violación

Tras el 7 de octubre, los israelíes no tardaron en denunciar violaciones masivas de mujeres judías israelíes por parte de palestinos, así como falsedades sobre la decapitación de bebés y la cocción de sus cuerpos en hornos, imágenes que el ex presidente Joe Biden afirmó haber visto, afirmación que la Casa Blanca desmintió posteriormente.

Hasta la fecha, ninguna mujer israelí ha denunciado haber sido violada el 7 de octubre y, a pesar de que existen cientos de horas de grabación de la operación, no ha aparecido ni un solo vídeo.

    Los medios de comunicación occidentales se apresuran a adoptar como hechos las afirmaciones israelíes no verificadas, al tiempo que pasan por alto los informes israelíes y de la ONU verificados sobre agresiones sexuales y violaciones de palestinos por parte de Israel.

No obstante, la ONU publicó un informe el año pasado en el que afirmaba que ese día se cometieron delitos sexuales, a pesar de reconocer la falta de pruebas en vídeo y la ausencia de denunciantes que se presentaran a presentar alegaciones ante la misión de la ONU.

 Aunque Hamás negó que se hubieran producido violaciones de este tipo por parte de sus combatientes, las afirmaciones del gobierno israelí siguen sin verificarse a día de hoy.

Esto no significa, por supuesto, que no se produjeran casos de violación el 7 de octubre. Significa que Israel no ha aportado pruebas irrefutables que lo demuestren.

Sin embargo, las acusaciones han sido fácilmente aceptadas como verdades incontrovertibles en Israel y en las capitales occidentales, hasta el punto de que cualquier intento de cuestionar a los israelíes sobre estas acusaciones nos convierte en cómplices, ya sea negando que estas presuntas atrocidades ocurrieran o mostrando una incapacidad sexista para creer a las mujeres violadas, a pesar de que ninguna mujer israelí se ha presentado afirmando haber sido violada ese día.
Ansiedad sionista

La disposición de los medios de comunicación occidentales a adoptar como hechos las afirmaciones israelíes no verificadas debe contrastarse con su negligencia hacia los informes israelíes y de la ONU verificados sobre agresiones sexuales y violaciones de palestinos por parte de Israel, de los que a menudo no se informa o se informa poco en la prensa occidental.  

Las acusaciones israelíes de violaciones masivas de mujeres israelíes el 7 de octubre se basan en décadas de ansiedad por la supuesta amenaza de la masculinidad palestina a la feminidad judía. Esta preocupación ha perturbado a muchos sionistas desde el inicio de la colonización judía.

 Analizando esta ansiedad sionista, Hannah Arendt describió su manifestación tras la creación de Israel en 1948 de la siguiente manera: «Los ciudadanos israelíes, religiosos y no religiosos, parecen estar de acuerdo en la conveniencia de tener una ley que prohíba los matrimonios mixtos [entre judíos y palestinos], y es principalmente por esta razón... que también están de acuerdo en la inconveniencia de una constitución escrita en la que tal ley tendría que ser vergonzosamente explicada», confiando en cambio en la ley rabínica y religiosa para protegerse contra ella.

Arendt consideró irónico que en el contexto del juicio a Adolph Eichmann en 1961, «la acusación denunciara las infames Leyes de Núremberg de 1935, que habían prohibido los matrimonios mixtos y las relaciones sexuales entre judíos y alemanes. Los corresponsales mejor informados eran conscientes de la ironía, pero no la mencionaron en sus reportajes».

La oposición sionista al mestizaje aumentó considerablemente después de 1948, alcanzando un nivel apoplético en la década de 1970 con el ascenso a la prominencia política del rabino colono judío estadounidense Meir Kahane, fundador de la Liga de Defensa Judía.

Kahane, nacido en Estados Unidos, consultor del FBI y terrorista convicto que se instaló en Israel en 1971, estaba horrorizado por el mestizaje judeo-palestino, haciéndose eco de las leyes de la sociedad racista blanca estadounidense contra el matrimonio interracial, en particular entre mujeres blancas y hombres negros, que claramente le impresionaron mientras crecía en los Estados Unidos supremacistas blancos.

 Estas directivas racistas no se limitaban a las leyes nazis de Nuremberg, con las que Arendt las comparaba, sino que también eran habituales en la mayoría de las sociedades coloniales europeas, que también prohibían los matrimonios interraciales.

En Estados Unidos, hasta el año 2000 Alabama no derogó su ley contra el mestizaje, la última de este tipo en vigor.
El mito del depredador

Pero el deseo rapaz que se dice que sienten los hombres palestinos por las mujeres judías está tan arraigado en el imaginario israelí que, incluso cuando no cometen violaciones, parece que sí las cometen.

Esto quedó patente en un caso judicial israelí de 2010 en el que un palestino fue condenado por «violación mediante engaño» por supuestamente hacerse pasar por judío para mantener relaciones sexuales consentidas con una mujer judía. Cuando la mujer descubrió su identidad, lo demandó, y un tribunal de distrito israelí lo declaró culpable de violación.

Mientras tanto, los múltiples linchamientos judíos de hombres palestinos en Jerusalén y otras partes de Israel -basados en la mera sospecha de que salían o intentaban salir con mujeres judías- han ido en aumento en las dos últimas décadas.

Al mismo tiempo, han proliferado las organizaciones dedicadas a prevenir el mestizaje y a «proteger» a las mujeres judías de la supuesta depravación de los hombres palestinos.

 Angela Davis explicó hace décadas en el contexto estadounidense que el mito del violador negro «se ha conjurado metódicamente cada vez que las oleadas recurrentes de violencia y terror contra la comunidad negra han necesitado justificaciones convincentes».

Las acusaciones de violación por parte de Israel en medio de su genocidio del pueblo palestino en Gaza encajan perfectamente en el patrón que describe Davis.

Lo que no se denunció en Estados Unidos fue que la violación de mujeres negras a manos de policías blancos fue un hecho habitual junto con el mito del violador negro en las décadas de 1960 y 1970 y más allá, un legado de la violación por parte de los amos blancos de las mujeres negras esclavizadas que sobrevivió a la abolición, especialmente en forma de violaciones en grupo de mujeres negras por parte del KKK tras la Guerra Civil.
Los horrores de la historia

El historiador israelí antipalestino Benny Morris detalla muchos casos de violaciones israelíes de palestinos desde 1948 en adelante.

Entre los casos que relata: «Cuatro soldados del vigésimo segundo batallón de Carmeli violaron a una niña árabe y asesinaron a su padre». En Safsaf, «52 hombres [fueron] atados con una cuerda, arrojados a un pozo y fusilados. Diez fueron asesinados. Las mujeres suplicaron clemencia. [Hubo] 3 casos de violación... Una niña de 14 años fue violada. Otros 4 fueron asesinados [sic]».

    A pesar de este horrible balance, la percepción israelí de la guerra estaba marcada por un racismo generalizado y un sentimiento de superioridad occidental sobre los palestinos.

En Jish, «una mujer y su bebé fueron asesinados». En Deir Yassin, «en total unos 250» palestinos, «en su mayoría no combatientes, fueron asesinados; también hubo casos de mutilación y violación».

A pesar de este horrendo balance, que no hizo sino aumentar exponencialmente en las décadas siguientes, la percepción israelí de la guerra estaba moldeada por un racismo generalizado y un sentimiento de superioridad occidental sobre los palestinos.

Según Morris

«El recuerdo colectivo de los israelíes de unos combatientes caracterizados por la 'pureza de armas' se ve socavado por las pruebas de las violaciones cometidas en las ciudades y pueblos conquistados. Alrededor de una docena de casos -en Jaffa, Acre, etc.- se recogen en la documentación contemporánea disponible y, dada la reticencia árabe a denunciar tales incidentes y el silencio (comprensible) de los autores, y la censura [militar israelí] de muchos documentos, probablemente se produjeron más casos, y quizás muchos más. Los árabes parecen haber cometido pocos actos de violación. En conjunto, la guerra de 1948 se caracterizó, en términos relativos, por una incidencia extremadamente baja de violaciones».

El derechista Morris añade:

Después de la guerra, los israelíes solían alabar la «pureza de armas» de sus milicianos y soldados y contrastarla con la barbarie árabe, que en ocasiones se manifestaba en la mutilación de cadáveres judíos capturados. Esto reforzaba la imagen positiva que los israelíes tenían de sí mismos y les ayudaba a «vender» el nuevo Estado en el extranjero; también demonizaba al enemigo. En realidad, sin embargo, los judíos cometieron muchas más atrocidades que los árabes y mataron a muchos más civiles y prisioneros de guerra en actos deliberados de brutalidad en el transcurso de 1948».
Estrategia sistemática

Los relatos de Morris sobre violaciones durante la guerra de 1948 no son excepcionales, ya que las violaciones siguieron siendo una práctica habitual de los soldados israelíes contra los refugiados palestinos expulsados por Israel durante la guerra de 1948 que intentaban regresar a sus hogares dentro de Israel entre 1948 y 1955.

Por ejemplo, en agosto de 1949, soldados israelíes capturaron a dos refugiados palestinos. Mataron al hombre y 22 soldados se turnaron para violar a la mujer antes de matarla.

En marzo de 1950, soldados israelíes secuestraron a dos niñas y un niño palestinos en Gaza, al otro lado de la nueva frontera. Mataron al niño y después violaron a las dos niñas antes de matarlas.

En agosto de 1950, cuatro policías israelíes violaron a una mujer palestina que recogía fruta del huerto de su familia al otro lado de la frontera de Cisjordania.

Tras la ocupación de 1967, el recurso a la violación y los abusos sexuales se hizo cada vez más sistemático.

El escándalo del año pasado de la violación en grupo de rehenes palestinos varones en las mazmorras israelíes no fue más que el último ejemplo de este continuo salvajismo.

Lo que el último informe de la ONU demuestra una vez más es que los crímenes sexuales de Israel contra palestinos de ambos sexos no son incidentes aislados, sino parte de una estrategia sistemática para humillar, abusar y, principalmente, «dominar, oprimir y destruir total o parcialmente al pueblo palestino».

Sin embargo, el racismo y la superioridad occidentales e israelíes siguen siendo impermeables a estos hechos."

(Joseph Massad , Middle East Eye, 17/03/25, traducción DEEPL, enlaces en el original)

4.3.25

La Casa Blanca y el Departamento de Justicia difunden el libro de contactos del financiero y depredador sexual, Epstein, en el que figuran Alejandro Agag, yerno del expresidente José María Aznar, y José Aznar, hijo del expresidente (Miguel Jiménez, El País)

 "El magnate, pedófilo y depredador sexual Jeffrey Epstein fue hallado muerto en agosto de 2019 en su celda de una prisión de alta seguridad de Manhattan. A pesar de que Epstein tuvo una relación cercana con el actual presidente, Donald Trump, los republicanos han estado agitando durante años teorías conspiratorias sobre supuestas listas de clientes sexuales que las autoridades demócratas estarían ocultando. Epstein era también un financiero con relaciones de negocios, lo que explica la mayor parte de los contactos de su agenda. Trump y la nueva fiscal general, Pam Bondi, prometieron transparencia sobre el caso. En un acto más teatral que otra cosa, difundieron el jueves la primera entrega de lo que han denominado “los archivos de Epstein”, donde aparecen citados varios españoles.

Se trata en realidad de documentos que habían trascendido a través de filtraciones, fuentes anónimas o procedimientos judiciales. Ahora, llevan el marchamo oficial, aunque no aporten grandes novedades. Entre los papeles publicados por el Departamento de Justicia figura una lista de contactos de Epstein, que no debe interpretarse como una lista de clientes ni, por sí misma, demuestra ningún tipo de conducta inapropiada. En ella, aparecen varios españoles, incluidos Alejandro Agag (yerno del expresidente del Gobierno, José María Aznar), José Aznar (hijo del expresidente) y algunos otros. Las personas contactadas señalan que figuraban allí por motivos de negocios.

El caso Epstein y sus derivadas siguen generando una gran expectación años después de la muerte de su protagonista. Hace poco más de un año, la jueza Loretta Preska, que se hizo cargo del caso de la demanda que presentó en 2015 una de las víctimas, Virginia Giuffre, contra la que fue amante y socia de Epstein, Ghislaine Maxwell, levantó el secreto de sumario sobre más de 900 páginas de documentos de aquel caso, que se saldó con un acuerdo extrajudicial. Ya entonces, las revelaciones tuvieron un valor solo relativo y los contextos en que aparecían citadas diferentes personalidades eran poco concluyentes.

Gran parte del material que salió a la luz entonces, incluidas las transcripciones de las entrevistas a las víctimas y los antiguos informes policiales, ya se conocía públicamente. Había menciones a Trump, al expresidente Bill Clinton, al príncipe Andrés de Gran Bretaña y al mago David Copperfield, así como el testimonio de una víctima que dijo que conoció a Michael Jackson en la casa de Epstein en Florida, pero que no pasó nada malo con él.

Esta vez, la decepción de quienes esperaban grandes revelaciones ha sido aún mayor. El Departamento de Justicia ha publicado cuatro archivos (aunque uno de los cuatro lo ha publicado íntegro y luego en seis fragmentos, con lo que en total hay 10 archivos). Suman unas 220 páginas sin contar las repeticiones. Eso sí, el Departamento de Justicia dice que solo es la primera fase de la revelación de archivos del caso.

El primero de los cuatro documentos es una lista de pruebas de tres páginas sin demasiado contexto ni concreciones. Aparecen enumerados ordenadores, cajas con fotos, cintas de vídeo, camillas de masaje, juguetes sexuales y otros artículos. Se cita por ejemplo una bolsa roja con “dos fotos de nalgas femeninas” o “una caja con cuatro fotos enmarcadas de mujeres desnudas”, pero también juegos de documentos financieros, portátiles, dispositivos de memoria digital y otros artículos, sin señalar su origen ni significado. Ni siquiera se aclara si la lista procede del caso de Epstein, del de Maxwell o de alguna otra investigación.

 El segundo documento comprende cerca de 120 páginas de listas de pasajeros de vuelos del avión privado de Jeffrey Epstein. En realidad, se trata de documentos conocidos y que formaban parte del sumario del caso contra Maxwell. Parte de las páginas son casi ilegibles y están reproducidas como imágenes.

Otro de los documentos es una lista de 254 “masajistas”, las supuestas víctimas de explotación sexual de Epstein, muchas de ellas menores de edad. Se publica el documento, pero todos los nombres están completamente tachados (con buenos motivos: para proteger a las víctimas). Por tanto, es una especie de lista vacía de contenido, una gran mancha negra de siete páginas.

La libreta de contactos

El otro documento también está en gran medida censurado. Se trata de la conocida como lista o libro de contactos de Epstein. Es un archivo de 95 páginas en el que se leen los nombres que Epstein tenía en su agenda, pero se han suprimido teléfonos, correos electrónicos y otros datos identificativos de las personas citadas.

Esa libreta de direcciones, supuestamente recopilada por Epstein y Maxwell, ya fue publicada por Anonymous en 2020, pero en aquel momento hubo dudas sobre la fiabilidad de su contenido. Ahora, la agenda lleva la denominación de origen de la Casa Blanca y del Departamento de Justicia. Aparecer ahí no es, por sí mismo, prueba de ningún tipo de conducta inmoral ni ilegal. Con el tiempo, Epstein se convirtió en un personaje radioactivo por sus escándalos sexuales, pero antes de que la polémica estallase era un financiero bien relacionado en diferentes esferas. La naturaleza de la relación no se deduce de la agenda.

En el documento aparecen cientos de nombres. Cotejando con otras versiones del mismo que han trascendido, se pueden consultar otros datos (incluido a veces el prefijo telefónico) para comprobar quiénes de ellos son españoles o tenían relación con España.

En la lista está, por ejemplo, el empresario e inversor Alejandro Agag, yerno del expresidente del Gobierno español, José María Aznar. También figura “José Aznar”. Se trata del hijo del expresidente. Figura en la lista con una dirección de Nueva York y un correo electrónico de la firma SLS, para la que trabajó en la Gran Manzana entre 2002 y 2009. En el documento está también Jacobo Gordon, que fue amigo personal y socio de Agag y que fue condenado por el caso Gürtel.

“La relación con Jeffrey Epstein fue hace más de 20 años cuando yo trabajaba en Londres. Me llamó para concertar una reunión porque tenía interés en que formara parte de un fondo de inversión que él lideraba. Nos reunimos solo una vez y no hubo más. Jamás he asistido a ninguna fiesta ni nada organizado por él”, afirma Alejandro Agag, informa Javier Casqueiro. El yerno del expresidente señala que el fondo no prosperó.

También figura el contacto de Maite Arango, con un correo electrónico de la empresa VIPS, que era propiedad de la familia Arango. Maite Arango, con doble nacionalidad, española y mexicana, es consejera de Acciona, pertenece al Patronato de la Fundación Amigos del Museo del Prado, así como a los dos patronatos que integran la Fundación Princesa de Asturias. Otro nombre que figura es “Joaquín Fernández de Córdoba Arion”, aparentemente el duque de Arión. También aparece Fernando Arion y Fernando de Córdova Hohenlohe. Otras personas con prefijo de teléfono español en la lista son Fernando de Soto, Nacho Gaspar, Juan & Helen Herrero y Ludmila García, esta última con domicilios en Madrid y Marbella.

 Aunque no fueran a través de documentos difundidos por el Departamento de Justicia, todos esos nombres y los cientos que aparecen en la libreta de contactos de Epstein, ya habían trascendido. Por eso, su publicación ha dejado insatisfechos a quienes esperaban grandes revelaciones. El equipo de Trump invitó a personalidades conservadoras de internet y las redes sociales a la Casa Blanca para darles en primicia una copia de los documentos que se iban a difundir.

Primera publicación oficial

Horas después, los colgó en el sitio web del Departamento de Justicia, admitiendo que no aportaban grandes revelaciones. “La primera fase de los archivos desclasificados contiene en gran medida documentos que se han filtrado anteriormente, pero que nunca han sido publicados de manera oficial por el Gobierno de Estados Unidos”, decía la nota. Aunque se usaba la palabra “desclasificados”, en ninguna parte consta que tuviesen clasificación confidencial.

 Quizá para justificarse, la nota del Departamento de Justicia incluía explicaciones adicionales. “La fiscal general Bondi solicitó los expedientes completos y exhaustivos relacionados con Jeffrey Epstein. En respuesta, el Departamento recibió aproximadamente 200 páginas de documentos; sin embargo, más tarde se informó a la fiscal general de miles de páginas de documentos relacionados con la investigación y acusación de Epstein que no se habían revelado anteriormente”. Bondi ha solicitado al FBI que entregue los documentos restantes y ha encargado al director del FBI, Kash Patel, que investigue por qué no se cumplió la solicitud original.

Epstein fue acusado de abusar sexualmente de decenas de menores de edad a principios de la década de 2000, pero terminó cumpliendo solo 13 meses de cárcel. Fue acusado de cargos federales en Nueva York en 2019, más de una década después de que llegara en secreto a un acuerdo con los fiscales federales de Florida para librarse de cargos similares de tráfico sexual. Una “combinación de negligencia, mala conducta y fallos absolutos en el desempeño del trabajo” por parte de la Oficina Federal de Prisiones y los trabajadores de la cárcel permitió a Epstein quitarse la vida en agosto de 2019, según el resultado de una investigación del Departamento de Justicia."              (Miguel Jiménez , El País, 04/03/25)

31.12.24

2024, cuando la vergüenza cambió de bando: el año de Gisèle Pelicot, Nevenka Fernández y el ‘Me Too’ español

 "En este 2024 a punto de sellar su broche final, distinguidos hitos y hechos ya históricos se han hecho de notar en clave feminista. Con el lema 'que la vergüenza cambie de bando', Gisèle Pelicot se ha constituido como un nuevo horizonte de esperanza para las mujeres después de ganar un histórico juicio de violación en Francia; también otro de los casos más estremecedores de la historia reciente de nuestro país, el de Nevenka Fernández, que ha sido devuelto al foco con su adaptación cinematográfica. Asimismo, ha tenido lugar durante este año un escenario que se asemeja a aquel movimiento Me Too que despertó en Hollywood, el cine y teatro español se han visto manchados este año por numerosas denuncias de abusos y agresiones sexuales de parte de renombrados artistas. 

La violencia de género no sólo muestra su peor cara cuando trasciende un crimen machista –cuando este 2024 se han contabilizado 47 asesinadas por esta lacra-, sino también cuando las mujeres levantan la voz denunciando abusos y agresiones sexuales. Este grito contra el machismo estructural comprende un peso mayor cuando se da en el plano público y toca a una figura reconocida, bien sea desde el plano político, institucional o del espectáculo. Pero qué importan nombres o estatus cuando la dinámica es la misma: atentar contra la integridad sexual, física y emocional de una mujer por el mero hecho del mandato patriarcal. Por desgracia, ejemplos no faltan.

Cultura y política, manchadas por el patriarcado: del caso Errejón al Me too español

Dos ámbitos dispares se han colocado en el foco este año por un mismo patrón: la violencia machista. Quizás el que más ha encendido la opinión pública ha sido el que ha venido de la mano de un referente que, hasta la fecha, era considerado aliado feminista. Íñigo Errejón, exdirigente de Sumar, fue epicentro de sendas acusaciones por parte de más de una decena de mujeres que acudieron a la periodista Cristina Fallarás para relatar, en anónimo, sus alegatos de pesadilla.

El que fuera fundador de Más Madrid dejó la política ante los rumores de estas acusaciones que, nada más conocerse su renuncia, se confirmaron a cuentagotas. Un escenario que, durante semanas, y todavía candente, continúa siendo objeto de debate público y político, en el que se han venido dando reacciones tanto de estupor como de inquietud. ¿Queda así constatado que la violencia machista se esconde incluso, aunque no en todos los casos, en aquellos que abanderan la causa feminista? “Incluso en espacios que se presentan como progresistas, el machismo y la violencia no desaparecen. Este tipo de denuncias exigen algo más que gestos vacíos o posicionamientos políticos ambiguos: necesitan una respuesta contundente, justicia efectiva y el compromiso real de erradicar cualquier rastro de impunidad”, valoran desde Federación de Mujeres Jóvenes (FMJ) en conversaciones con ElPlural.com.

En paralelo, pero con el mismo patrón, este año se han dado, desafortunadamente, diversos ejemplos de actitudes y abusos machistas en el cine y teatro español, lo que ha hecho levantar la voz de la cultura nacional. Como si del Me Too que despertó en el seno de Hollywood se tratase, hasta tres artistas directivos en nuestro país se han visto salpicados por sendas denuncias de actrices y mujeres que trabajaron con ellos. Eduard Cortés, Ramón Paso y Carlos Vermut son los tres nombres que han salido a la palestra en estos meses. “El mundo del cine sigue siendo un terreno fértil para la perpetuación de la violencia de género. El abuso de poder, silencio cómplice y normalización del acoso han creado un sistema que protege a los agresores y silencia a las víctimas. (…) El cine es un reflejo para la sociedad, pero ahora mismo no es un reflejo digno”, subrayan sobre este aspecto desde FMJ.

A golpe de confesiones con relatos estremecedores en medios de comunicación y redes sociales, las víctimas de Vermut, Paso y Cortés han alzado la voz a lo largo de este 2024. Las que denunciaron al cineasta de Manticora allá por enero relataron haber sufrido relaciones sexuales no consentidas y de carácter violento: “Me inmovilizó, estranguló y forzó a tener sexo”, detalló una de ellas. En el caso del director teatral Ramón Paso, fue objeto de denuncias por presuntos delitos sexuales por hasta 14 mujeres, hechos comprendidos entre 2018 y 2023. Así, el más reciente, el que se cierne sobre el tercero de los mencionados, hasta 52 voces femeninas han dicho ‘basta’ con sus testimonios: “Estamos organizándonos para decidir juntas cuál es la mejor manera de denunciar esto”, dijo una de las denunciantes en redes sociales, la fotógrafa Silvia Grav."

Un atisbo de esperanza llamado Gisèle Pelicot

Pero restémosle peso a aquellos maltratadores, pongamos el acento en ellas, y en quién mejor que Gisèle Pelicot. Mujer coraje, valiente y que ha marcado un verdadero hito histórico con un juicio que ha traspasado fronteras, ha estremecido y ha unido, aún más si cabe, a todas las feministas. ‘Que la vergüenza cambie de bando’ se ha constituido como un nuevo lema para hacer ver que el miedo no lo debemos tener nosotras por hablar, sino ellos por haber cometido las atrocidades denunciadas.

Pelicot fue violada por 50 hombres durante una década, una operación orquestada por su propio marido que, a su vez, la drogó y grabó sin su consentimiento. La denunciante fue violada en casi un centenar de ocasiones y, hasta pasados los años, no descubrió la aterradora verdad. Llevando el caso a los tribunales franceses, y sin mostrar ni un ápice de miedo o arrepentimiento por su decisión, se ha alzado como un icono, un ejemplo a seguir y un símbolo que dice ‘basta’. “Nunca me he arrepentido de esta decisión, no me arrepiento de dar la cara. (…) A partir de hoy, se recordará a la señora Pelicot y cada vez menos al señor Pelicot”, expresó a su salida del juzgado de Aviñón, donde el tribunal dictó sentencia para su exmarido, Dominique Pelicot y el resto de violadores con penas de entre 5 a 20 años de cárcel.

“El sistema sigue sin comprender el impacto devastador que estas violencias tienen sobre las víctimas. (…) Gracias a Gisèle Pelicot, y a muchas otras que este año se han atrevido a visibilizar, la lucha sigue y se habla de estos casos”, insisten desde FMJ.

Nevenka y las mujeres que abrieron paso

Si bien es cierto que 2024 obliga a seguir trabajando de manera colectiva para que cese la violencia que ahoga y mata, también es cierto que ejemplos como el de Gisèle Pelicot han dibujado un año donde se han cambiado las tornas y la voz de la víctima ha pasado a ser la protagonista y dueña de la historia, un papel hasta ahora ostentado recurrentemente por el agresor.

El testimonio de la francesa no ha sido el único que este 2024 ha reflejado en primera persona y sin tapujos lo que tantísimas otras vienen sufriendo de años atrás. Sin necesidad de cruzar la frontera, en este mismo país, la historia de Nevenka Fernández, que el 27 de septiembre llegó a las salas de cine, ha traído nuevamente al presente lo que en su día sirvió para abrir caminos en la senda de la igualdad. El de la economista ponferradina fue el primer juicio que consiguió dictar condena a un político por acoso sexual y laboral en España, concretamente a Ismael Álvarez, concejal por el PP y alcalde de Ponferrada. Su caso, además de facilitar que otras mujeres fueran alzando la voz progresivamente, supuso también revisar los abusos que se cometen en los altos cargos de poder y también una demostración de hasta qué punto la justicia y la sociedad cuestionaba en ese momento el relato de la víctima. El fiscal de la causa, José Luis García Ancos, fue expulsado del caso por el interrogatorio hacia Nevenka en el que, no solo ponía en duda su testimonio, sino que reflejaba el claro machismo presente en las instituciones con declaraciones como: "Usted no es la empleada de Hipercor que le tocan el trasero y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos”.

Pese a que las pruebas terminaron dando la razón a Nevenka y la justicia ordenó finalmente una condena de nueve meses de prisión para Álvarez, una multa de 6.480 euros y una indemnización a la víctima de 12.000 euros, los efectos de la resolución se tintaron de un color agridulce, no solo por resultar insuficientes para la defensa, sino por no contar apenas con el respaldo de la sociedad. Pese a demostrarse la verdad de los abusos, el apoyo hacia el exalcalde no cesaba, lo que provocó que Nevenka se viera obligada a trasladarse a Inglaterra para poder vivir alejada del ruido y de una sociedad que inmersa todavía en la cultura patriarcal, se le hacía difícil creer a la primera víctima de abusos por parte de un alto cargo en el país. 

Todo esto, y 22 años después de aquella condena, Icíar Bollaín quiso recuperar el testimonio de Nevenka y devolver su historia a las salas de cine. En septiembre, la misma ciudad que fue testigo de aquel mediático e histórico juicio, también lo fue de un estreno que contó con la presencia de la misma protagonista y que se rindió ante ella, ahora sí, reconociendo su historia y aplaudiendo su coraje

Con estas líneas deseamos a nuestros lectores un feliz año. Nuestro deseo personal, como periodistas, es que en 2025 os podamos contar noticias algo más amables, que reflejen cierta esperanza, contaros el avance próspero de una sociedad donde las mujeres van perdiendo progresivamente el miedo a andar solas por la calle, sea la hora que sea, donde sus derechos no se vean interrumpidos, y, por supuesto, una sociedad donde hombres y mujeres trabajen de manera coordinada para que ni una sola mujer más en el mundo muera asesinada por el mero hecho de haber nacido mujer. "

( MARTA ALBERCA / LIRIOS ARQUES , El Plural, 31/12/24)

28.10.24

Antón Losada: No son muchos quienes preguntan en voz alta por qué la responsabilidad individual de Errejón por su tenebrosa conducta debe difuminarse en una suerte de responsabilidad colectiva que, por lo visto, corrompe y desacredita el trabajo, la lucha, el compromiso y el sacrificio de miles de personas durante décadas en este país... pues al parecer, como todo el mundo sabe, fueron los gobiernos de derechas quienes situaron en la agenda pública y los presupuestos generales el Estado el drama de la violencia de género o el horror del acoso sexual, quienes legalizaron el derecho al aborto, quienes aprobaron el matrimonio igualitario, o quienes han situado el consentimiento en el centro de los delitos sexuales... la izquierda en España tiene hechos y leyes para acreditar décadas de aprobar e impulsar políticas de igualdad que se encontraron siempre con otra constante igualmente histórica: la feroz oposición de los mismos que ahora quieren convertirnos a todos en hipócritas cómplices o encubridores de Errejón. No se trata de reclamar superioridad moral alguna. Es Historia. No doy lecciones, pero tampoco las recibo. Ni mi conducta ni mis creencias se reflejan en una especie de test Errejón impuesto por los mismos que niegan la violencia de género, y consideran la política de igualdad un un despilfarro en chiringuitos y cursos para que los niños aprendan a masturbarse... Resulta un lugar común sostener que ya no es tiempo de izquierdas y derechas. Disiento. Nunca pareció tan necesario

 "Dos días después de las revelaciones y denuncias sobre la agresiva voracidad sexual –y de la otra– de Íñigo Errejón, la izquierda española continúa en shock, mientras otros muchos van pasando de la simpatía hacia las víctimas al escrutinio implacable de su catadura moral pues, como es costumbre en España, los delitos sexuales de un hombre siempre tienen que acabar, de alguna manera, siendo responsabilidad de una mujer.

Una parte de esa izquierda parece concentrar sus esfuerzos en dejar muy claro que ellos lo hicieron todo bien y ahora –mejor habría sido antes– lo importante son las víctimas. Otra parte concentra sin complejos sus desvelos en darle la razón a la derecha política y confirmar que Errejón es la pistola humeante que andaban buscando; la demostración incontestable de que todo el resto de la izquierda solo son sepulcros blanqueados que “por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de podredumbre”. Ambas partes coinciden, en cambio, en dos cosas: dar ruedas de prensa para decir lo que ya sabemos y confirmar lo que nos temíamos, y anunciar cursos, cursillos y protocolos antiacoso por docenas.

No son muchos quienes preguntan en voz alta por qué la responsabilidad individual de Errejón por su tenebrosa conducta debe difuminarse en una suerte de responsabilidad colectiva que, por lo visto, corrompe y desacredita el trabajo, la lucha, el compromiso y el sacrificio de miles de personas durante décadas en este país. 

Según denuncia el dedo acusador de la derecha política, Errejón es la prueba viviente de que todo era mentira, de que se cae otra pancarta hipócritamente levantada, pues al parecer, como todo el mundo sabe, fueron los gobiernos de derechas quienes situaron en la agenda pública y los presupuestos generales el Estado el drama de la violencia de género o el horror del acoso sexual, quienes legalizaron el derecho al aborto, quienes aprobaron el matrimonio igualitario, quienes reconocieron los derechos de las personas trans o quienes han situado el consentimiento en el centro de los delitos sexuales. 

La izquierda no puede dar lecciones, es cierto. Hubo y hay mucha gente de derechas luchando por esas libertades y esos derechos, también es cierto. Pero también resulta igualmente cierto que la izquierda en España tiene hechos y leyes para acreditar décadas de aprobar e impulsar políticas de igualdad que se encontraron siempre con otra constante igualmente histórica: la feroz oposición de los mismos que ahora quieren convertirnos a todos en hipócritas cómplices o encubridores de Errejón. 

No se trata de reclamar superioridad moral alguna. Es Historia. No doy lecciones, pero tampoco las recibo. Ni mi conducta ni mis creencias se reflejan en una especie de test Errejón impuesto por los mismos que niegan la violencia de género y la llaman doméstica, que consideran los presupuestos para políticas de igualdad un despilfarro en chiringuitos y cursos para que los niños aprendan a masturbarse, que mienten al hablar de mujeres con denuncias falsas o frivolizan con las discriminaciones que padecen a diario en este país las personas LGTBIQ+. 

Resulta un lugar común sostener que ya no es tiempo de izquierdas y derechas. Disiento. Nunca pareció tan necesario, aunque solo sea por el bien del rigor histórico."

( Antón Losada ,eldiario.es, 27/10/24)

Esteban Hernández: Parece claro que Íñigo Errejón iba a salir forzadamente de la política, lo que faltaba por definir era cuándo y en qué condiciones... tarde o temprano se iban a hacer públicas sus acciones... La explosión tendrá consecuencias más allá de Errejón, porque es muy difícil separar al personaje Errejón de su espacio político: que uno de los principales líderes de la izquierda haya mostrado una contradicción tan profunda entre sus palabras y sus prácticas afecta a todo su espectro ideológico... provocará cambios en Sumar, pero también en el conjunto de la izquierda... El fin de Errejón puede ser el del liderazgo de Díaz... pero la marcha de Errejón podría servir como un detonante que activase la recomposición de la izquierda

 "Si se repasan los hechos que se van conociendo, parece claro que Íñigo Errejón iba a salir forzadamente de la política, lo que faltaba por definir era cuándo y en qué condiciones. En su carta autoinculpatoria, Errejón reconoce conductas claramente impropias que le incapacitaban para continuar en su espacio político. Era así desde el punto de vista ético, pero también desde una posición pragmática: tarde o temprano se iban a hacer públicas sus acciones.

Parece evidente que sus diferentes círculos políticos estaban sobre aviso de sus conductas, y sería raro de otra manera, dada la espiral en la que Errejón se hallaba inmerso. Las acusaciones de hace un año, cuando Errejón fue señalado en redes como autor de una agresión sexista, se pararon gracias a la intervención de una diputada de Más Madrid, que logró frenar la denuncia. Su partido tuvo que intervenir para detener un posible escándalo. Con esos precedentes, nombrarle portavoz parlamentario era arriesgado, porque en aquella ocasión se logró que las acusaciones desaparecieran, pero era esperable que reapareciesen. Desde la gestión meramente política, lo lógico sería haberle forzado a marcharse sin hacer ruido y de manera discreta después de las elecciones. No fue así. Se conservó una bomba de relojería que iba a estallar en algún momento, por la acumulación de hechos o interesadamente, y ha ocurrido ahora.

La explosión tendrá consecuencias más allá de Errejón. En primera instancia, por el runrún constante que apunta a que se harán públicos los nombres de otros políticos que mantienen o han mantenido conductas semejantes a las del portavoz parlamentario, especialmente animados por el anuncio de un próximo libro de Cristina Fallarás, 'No publiques mi nombre'. Fallarás es la persona que dio visibilidad a los mensajes anónimos sobre los supuestos abusos de Errejón, y afirmaba que había recibido testimonios respecto de otros políticos: una gran publicidad para el libro que probablemente será perjudicial para lo que en él denuncia.

En segundo lugar, es muy difícil separar al personaje Errejón de su espacio político: que uno de los principales líderes de la izquierda haya mostrado una contradicción tan profunda entre sus palabras y sus prácticas afecta a todo su espectro ideológico, algo que se ha aprovechado incesantemente estos días desde el ámbito político contrario. Es un golpe serio para la izquierda en su conjunto, que se producen cuando ya estaba en un momento particularmente bajo y las encuestas señalaban el declive del espacio a la izquierda del PSOE.

Los perjudicados

La salida de Errejón provocará cambios en Sumar, pero también en el conjunto de la izquierda. Hay un elemento simbólico evidente, porque Errejón era la última gran figura surgida al calor del 15M que quedaba en la política activa. Hay algo en su adiós de fin de época, y cabe decir que afortunadamente. Ha sido una generación que ha aportado muchas cosas a su ámbito político, pero muy pocas buenas.

La marcha de Errejón parece hacer más fácil la reunificación de las izquierdas; sin embargo, es el escollo menor para lograr ese propósito

Un aspecto importante de su marcha es el momento en que se produce. La IU de Maíllo ha afirmado que este es el momento de abrir el espacio de izquierdas y reunificarlo contando con todos los participantes, incluido Podemos. El PSOE también es muy favorable a ese movimiento, ya que necesita una izquierda a su izquierda que no vaya dividida. Errejón parecía un obstáculo evidente, dada las animadversiones personales de larga data. Su adiós parece hacer más posible la reunión, a pesar de todas las dificultades.

Sin embargo, el portavoz parlamentario es el menor de los obstáculos que deben salvarse para llegar a ese punto. La hostilidad de Irene Montero, Belarra e Iglesias ha tenido un foco en los últimos tiempos, Yolanda Díaz, que fue quien presionó para que Podemos ocupase un lugar menor en las listas de la coalición el 23-J y quien vetó a Irene Montero. El otro obstáculo notable, o muy notable, es Más Madrid. Ha mantenido una postura inflexible, desde luego en la Comunidad, pero también en Sumar, acerca de la inconveniencia de ir de la mano con Podemos. Creen que es una opción política que les resta mucho más de lo que les aporta.

Son curiosamente Díaz y Más Madrid quienes más tocados quedan con la marcha de Errejón. La primera, porque le nombró portavoz parlamentario y porque en su círculo más cercano había situado a varios colaboradores de este; Errejón fue fundador de Más Madrid, la diputada que ejecutó las tareas de protección pertenecía a ese partido, y personas de confianza de Errejón están ahora en el gabinete de Mónica García.

El nuevo rumbo

La marejada alcanza de lleno a Sumar. En un instante de debilidad de Yolanda Díaz, con el proyecto Sumar parado, el liderazgo del espacio ha comenzado a estar en disputa. La necesidad de dar un impulso, de forzar una catarsis, ha sido puesta de manifiesto por Antonio Maíllo, y va a ser difícil que Díaz resista los embates. Urtasun, quien ya había sido señalado como el más probable sucesor de Yolanda, gana peso en la formación. Su agenda ideológica puede encajar bien con las necesidades del momento. Ha llevado a cabo una intensa agenda favorable a las cuestiones culturales típicas de la última izquierda: quiere descolonizar los museos, apuesta por el feminismo y por la reconversión verde. Y quienes provienen, como él, de ICV, son los que parecen menos afectados por el terremoto que ha provocado Errejón.

Urtasun, que ha salido indemne de esta, puede encarnar el espíritu progresista de Sumar mientras se van construyendo las nuevas alianzas

Ahora toca hacer acto de constricción y propósito de enmienda: la marcha del portavoz parlamentario revelaba la divergencia entre lo que se decía y lo que se hacía, por lo que es natural que las formaciones de izquierdas intenten con más energía que palabras y obras coincidan. En consecuencia, es lógico pensar en unas izquierdas más feministas y más firmes en su lucha contra el patriarcado. Urtasun, al que todo esto solo le ha rozado, puede encarnar bien ese espíritu dentro de Sumar mientras se van construyendo las nuevas alianzas, porque habrá que construirlas. La dimisión de Errejón ha asestado un golpe a Sumar del que será difícil que se levante. En ese contexto, Díaz no es considerada como la capitana que puede dirigir el nuevo rumbo.

Una 'muerte' conveniente

Al igual (sigue un spoiler) que en la película de Hitchcock Pero…¿quién mató a Harry?, el protagonista de esta historia no necesitó que nadie le matase políticamente: se murió él solo; se condenó con sus actos. Sin embargo, casi todos los que le rodeaban tenían motivos para querer que desapareciera. Era conveniente por diferentes motivos (venganzas personales, promoción de un libro, debilitar a Díaz o a Más Madrid, facilitar los cambios, posibilitar las alianzas), de manera que ayudaron por unos motivos o por otros a que se marchase de la política. La salida de Errejón no es el final de nada, sino el inicio de muchas cosas, y habrá que analizar los cambios que se produzcan en el grupo parlamentario, en la vicepresidencia segunda y en el Ministerio de Sanidad.

Sin embargo, habrá que ver quién quiere liderar un espacio cuyas cabezas visibles han ido saliendo, una tras otra, fruto de purgas, resentimientos, enfrentamientos, derrotas o malas prácticas: la cantidad de personajes que han circulado a toda velocidad por el entorno nacido de Podemos es elevada. Ahora Mónica García y Yolanda Díaz están bajo el foco y serán las mayores perjudicadas. El fin de Errejón puede ser el del liderazgo de Díaz, pero García tampoco saldrá con bien de esta.

El cambio de personas, no obstante, tampoco parece una solución en sí misma. La izquierda del PSOE está en crisis desde hace tiempo, y su situación no se resuelve mediante nuevas alianzas con fines electorales y con otros nombres que mantengan el mismo rumbo. Hay una dificultad ideológica para entroncar con los tiempos, que no es únicamente española, y que no se ha abordado precisamente porque todo el espacio está pendiente de las cuestiones internas. La marcha de Errejón podría servir como un detonante que activase su recomposición, pero es dudoso que sirva para algo más que ajustar cuentas y para dar más peso a unos en lugar de a otros."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 28/10/24)

27.10.24

PP y Vox dan lecciones de igualdad con el caso Errejón pese a llevar a maltratadores en sus listas, y haber derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad... por poner un ejemplo, ¿En qué quedó aquello denuncia de nueve miembros del PP de Madrid sobre prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido? Ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer

"Resulta vomitivo comprobar cómo las derechas están haciendo sangre con el caso Errejón.

 Los prebostes de PP y Vox se han apresurado a salir a la palestra para quedar como los nobles y dignos, los que avisaron contra los depredadores sexuales de la izquierda, los buenos de la película. Isabel Díaz Ayuso lanzó el primer dardo al asegurar eso de “otra pancarta que se les cae”, en clara alusión a la causa del feminismo, tradicionalmente defendida por la izquierda. Más tarde, fue el líder de Vox, Santiago Abascal, quien cargó contra los partidos del bloque de coalición a cuenta de la dimisión de Íñigo Errejón, acusado de violencia sexual por varias mujeres (entre ellas la actriz Elisa Mouliaá), y volcó toda su bilis al calificar a los líderes rojos como “un hatajo de miserables que quieren enseñar educación sexual” a los niños. Por su parte, Elías Bendodo y Miguel Tellado, salivando, decidieron ejercer su función de mamporreros siempre dispuestos a arañar unos votos con el odio –para la que fueron contratados–, y lanzaron las habituales declaraciones descarnadas tendentes a deshumanizar al adversario. “Lo de Errejón es el caso Ábalos de Sumar”, esa era la consigna deslizada desde Génova 13. Por supuesto, FAES, la fundación de Aznar, no iba a perder la oportunidad de hacer las veces de carroñera con el caso Errejón al señalar la “hipocresía” de la izquierda y las “vergüenzas” del Gobierno. “Esto se descompone”, añaden las fuentes de FAES en referencia al daño que el affaire hará a la izquierda a corto plazo.

Era evidente que las derechas iban a hacer leña del árbol caído y ya lo están haciendo. Pero resulta patético que formaciones políticas conservadoras y ultras que jamás se han preocupado por defender los derechos de la mujer, ni de legislar para avanzar en igualdad, traten de sacar pecho del nauseabundo asunto de agresión sexual que persigue al exdirigente de Sumar. La gran diferencia entre ambos mundos (izquierda y derecha) queda patente cuando se comprueba cómo el partido de Yolanda Díaz ha gestionado el asunto, cesando a Errejón en cuanto aparecieron las primeras denuncias públicas de Mouliáa, que destapaba el escándalo al calificar al diputado de “maltratador”, “psicópata” y “monstruo”. La dirección de la coalición sacó a la manzana podrida del cesto, se puso de lado de la víctima y de las mujeres maltratadas de este país y dio todas las explicaciones pertinentes en aras a la transparencia. Todo lo contrario que PP y Vox, que acostumbran a tapar casos semejantes en lugar de depurar responsabilidades. No hay más que tirar de hemeroteca para verificar la tesis de este artículo.

Así, en junio de 2023, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, puso en evidencia su propio machismo residual cuando, para justificar sus pactos con Vox, defendió al candidato de Vox, Carlos Flores, condenado por maltrato. En diciembre de 2022, este diputado nacional por Valencia fue elegido por el partido de Abascal como candidato a presidente en las elecciones a las Cortes Valencianas de 2023. El periódico Levante-EMV reveló que había sido condenado en 2002 por violencia psíquica habitual y faltas de coacciones, injurias y vejaciones a su exmujer, de quien se había separado en 1999. Feijóo no tuvo reparos en echarle flores a Flores. “Hace 20 años, es verdad. Es un catedrático de Derecho Constitucional, es verdad. Ha cumplido la sanción, es verdad. Se ha producido hace veinte años, es verdad. Tuvo un divorcio duro y conllevó un abuso verbal hacia su ex mujer”, dijo el dirigente conservador.

Vox siempre se ha caracterizado por ser un partido machista, un discurso que al PP nunca le ha importado lo más mínimo. No hay más que ver cómo los partidos democráticos cumplen con un minuto de silencio por el último asesinato machista mientras los políticos voxistas se sitúan fuera de la foto y de la pancarta institucional contra la violencia de género. Vox relativiza el terrorismo machista allí donde ocupa cuotas de poder, y la difumina o diluye llamándola violencia “intrafamiliar”. Es bien conocido que han prometido derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad, cuando lleguen al Gobierno, si es que llegan algún día. Todo lo morado produce alergia y urticaria a las derechas españolas: critican y ridiculizan el 8M, Día de la Mujer, retiran la publicidad institucional pensada para concienciar a la sociedad ante el grave problema del machismo, suprimen programas de educación en las escuelas y liquidan los puntos seguros para la mujer en zonas peligrosas como grandes aglomeraciones y fiestas, donde suelen actuar los violadores y acosadores.

Por tanto, ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer. Deberían taparse un poco y no salir tan ufanos y arrogantes a descuartizar al presunto acosador Errejón, porque ellos no son precisamente un ejemplo de lucha contra el machismo. Al contrario, presumen de machos en público y en privado. Borja Sémper, portavoz del PP, ha tenido que hacer algún que otro malabarismo cuando se le ha preguntado por el escabroso affaire. “Quienes han dado tantas lecciones en el espacio público deben dar explicaciones ahora, aunque huyendo del ventajismo y el politiqueo fácil”. Hipocresía al poder."   (Marcos López, Diario16+, 26/10/24) 


"Nueve miembros del PP de Madrid denuncian prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido

Bullying, xenofobia, machismo, fiestas con alcohol y sustancias estupefacientes para captar militantes, e incluso la utilización de la prostitución como método para conseguir información y manipular a miembros del partido. Estas son solo algunas, que no todas, las confesiones que miembros que han militado en las Nuevas Generaciones (NNGG) y del Partido Popular de Madrid han querido realizar ante los micrófonos de ElPlural.com.

El ansia desmedida de poder, de control y de influencia en el que se movieran los referenciados en los testimonios, era un motor tan fuerte que les llevaban a despreciar, amenazar, vejar e incluso espiar a todo el que consideraran una amenaza para su propio beneficio personal y político. Así lo cuentan hasta nueve personas diferentes con las que ha hablado este medio. Todas ellas -algunas siguen incluso dentro de la formación y ocupan cargos relevantes-, coinciden en algo: en haber vivido un ambiente sumamente tóxico y desagradable, ya sea por haberlo sufrido en sus propias carnes o por haber sido testigos de ello en la cercanía. (...)"      (José María Garrido, El Plural, 02/05/24)

8.8.24

La unidad de diálisis del hospital de Sunderland cierra pronto porque la mayor parte del personal son "non British nationals" y tienen miedo de que los linchen si salen de trabajar a su hora (Marta Peirano)

Marta Peirano @minipetite

Atención a esto. La unidad de diálisis del hospital de Sunderland cierra pronto porque la mayor parte del personal son "non British nationals" y tienen miedo de que los linchen si salen de trabajar a su hora. Diálisis que mantiene viva a gente que vive sin un riñon funcional.

11:30 a. m. · 8 ago. 2024 41,6 mil Reproducciones


Sunderland Global Media (SGM) @Sunderland_GM

Hospital source: "The dialysis unit at Sunderland and other outpatient treatment units are closing their doors early today. They’re brining all patients appointment times forward and closing earlier than usual and getting all patients in for treatment and back out asap until everyone is finished and they have nobody else to give treatment to due to the fact staff are mostly non Uk nationality and many of which live within the (potential) protest areas of the town. They are genuinely worried and it’s causing a panic amongst the staff and confusing patients who don’t quite understand the situation."

Fuente del hospital: "La unidad de diálisis de Sunderland y otras unidades de tratamiento ambulatorio cerrarán sus puertas temprano hoy. Están adelantando las citas de todos los pacientes y cerrando antes de lo habitual y recibiendo a todos los pacientes para el tratamiento y saliendo lo antes posible hasta que todos hayan terminado y no tengan a nadie más a quien administrar el tratamiento debido al hecho de que el personal es en su mayoría de nacionalidad no británica y muchos de los cuales viven en las áreas de protesta (potencial) de la ciudad. Están realmente preocupados y esto está causando pánico entre el personal y confundiendo a los pacientes que no entienden bien la situación".

1:31 p. m. · 7 ago. 2024 desde Newcastle Upon Tyne, England 941,3 mil Reproducciones

22.2.24

Caso Alves: la justicia asume el consentimiento La Audiencia de Barcelona condena a cuatro años y seis meses de prisión al futbolista por violar a una joven en los baños de una discoteca. La sentencia reconoce el marco feminista del ‘solo sí es sí’... una mujer joven, que se hallaba feliz y voluntariamente de fiesta en el reservado de una discoteca en compañía de un futbolista millonario, famoso, con admiradores en todo el planeta, casado y además mucho mayor que ella, ha sido creída por la justicia al relatar que este la condujo hasta un baño donde la violó, la abofeteó y la insultó, pese a que no hubo testigos de la agresión... Algo está cambiando, al fin... muchas reacciones furibundas exigen más años de condena... se nos olvida que hace muy poquitos años la mujer agredida ni siquiera se hubiera atrevido a denunciar, que la discoteca no habría contando con ningún protocolo para atenderla (como de hecho sí ocurrió) y que la sociedad –los medios de comunicación, los tertulianos, los forofos futboleros– no la hubiera creído con casi total seguridad

 "El tribunal de la sección 21 de la Audiencia de Barcelona, compuesto por tres magistrados (una mujer y dos hombres), ha emitido esta mañana una sentencia –en la que la palabra ‘consentimiento’ aparece en 27 ocasiones–, por la que condena a cuatro años y seis meses de prisión al futbolista Dani Alves tras agredir sexualmente a una joven en los baños de una discoteca el pasado 30 de diciembre de 2022. La sentencia no es firme y Alves ya ha anunciado que recurrirá. 

Dicho de otra manera: una mujer joven, que se hallaba feliz y voluntariamente de fiesta en el reservado de una discoteca en compañía de un futbolista millonario, famoso, con admiradores en todo el planeta, casado y además mucho mayor que ella, ha sido creída por la justicia al relatar que este la condujo hasta un baño donde la violó, la abofeteó y la insultó, pese a que no hubo testigos de la agresión. 

La víctima, que en los últimos meses ha sido blanco de una lamentable campaña de acoso orquestada por la madre del futbolista, trató de renunciar inicialmente a la indemnización que le correspondía, probablemente asustada ante la posibilidad de que se creyera que su relato estaba motivado por intenciones espurias. Un tiempo después reconoció que la agresión le había producido secuelas psicológicas graves e iba a necesitar el dinero para poder acceder a un tratamiento reparador. Si hubiera sido atropellada en un paso de peatones nadie habría pensado que tenía que renunciar a la indemnización –que a menudo es además insuficiente para cubrir los costes del tratamiento de las secuelas– para ser creída en su relato. 

En cualquier caso, no ha sido necesario que la joven haya renunciado a sus derechos legítimos. Algo está cambiando, al fin. La justicia –habitualmente ideada e impartida por hombres y mujeres privilegiados, machistas, profundamente sesgados y anquilosados en ideas rancias– empieza a entender cómo funciona el consentimiento. Y este no es, en absoluto, un logro menor. 

Queda mucho camino por recorrer, pero todo apunta a que, gracias al feminismo, por fin estamos caminando en la dirección correcta

Venimos de un paradigma punitivista descaradamente tramposo que exige a las mujeres una conducta de víctimas perfectas y una capacidad probatoria rayana en lo imposible, puesto que hablamos de crímenes y delitos que suelen producirse en la intimidad. Ese mismo marco punitivista acusa después a las mujeres de hundirles la vida a los hombres a los que denuncian, responsabilizándolas a ella de las condenas draconianas que impone la justicia cuando no le queda más remedio. Frente a ese sinsentido, emerge un nuevo planteamiento basado en el consentimiento, en el que ni las víctimas son perfectas, ni los agresores monstruos irrecuperables, sino solo mujeres que piden ser respetadas cuando dicen ‘no’ y hombres que han de responder por sus actos. 

Todavía queda mucho camino por recorrer. En caliente, y con la sentencia recién salida del horno, muchas reacciones furibundas exigen más años de condena, o aseguran que el futbolista ha comprado parcialmente su libertad al disponer de dinero para indemnizar a su víctima. 

Aunque así fuera, se nos olvida que hace muy poquitos años la mujer agredida ni siquiera se hubiera atrevido a denunciar, que la discoteca no habría contando con ningún protocolo para atenderla (como de hecho sí ocurrió) y que la sociedad –los medios de comunicación, los tertulianos, los forofos futboleros– no la hubiera creído con casi total seguridad. Se nos olvida que en caso de haber acudido a la justicia se habría visto cuestionada hasta la náusea y obligada a demostrar heridas físicas y psicológicas de toda índole. Tal vez habría sufrido, como sufrió la víctima de La Manada, que un detective la espiara durante meses para decidir si su vida se estaba tambaleando lo suficiente. Tal vez el juez le habría preguntado, como ocurrió durante el juicio por el asesinato de Nagore Laffage, si era muy ligona y solía subir alegremente al piso de alguien que acababa de conocer. Su vida –sus parejas, su profesión, sus ligues anteriores, sus noches de fiesta– habrían sido expuesta con crueldad y usados como arma contra ella. Queda mucho camino por recorrer, sí, pero todo apunta a que, gracias al feminismo, por fin estamos caminando en la dirección correcta. "               (Adriana T.  , CTXT, 22/02/2024)

18.11.23

La aprobación del ‘solo sí es sí’ a escala europea... Una posibilidad inédita de aprobar legislación unificada contra la violencia machista... A día de hoy, solo España y Suecia tienen legislación contra la violencia sexual siguiendo el modelo del ‘solo sí es sí’... ¿Y quién está en contra del ‘solo sí es sí’? Los más importantes: Alemania y Francia

 "En julio, la Comisión aprobó la propuesta de esta directiva. Una posibilidad inédita de aprobar legislación unificada contra la violencia machista. El único problema: sortear la discrepancia de algunos miembros del Consejo contrarios a una definición de la violación basada en la ausencia de consentimiento. 

 Unificar la lucha contra la violencia machista en Europa. Este es el objetivo de la Directiva contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, su nombre completo. Una norma en fase de negociación. A día de hoy, solo España y Suecia tienen legislación contra la violencia sexual siguiendo el modelo del ‘solo sí es sí’.

El Parlamento Europeo acogía esta semana las jornadas Violencia contra las mujeres: análisis de las novedades jurídicas en la UE, organizadas por la izquierda europea. Más de treinta expertas en materia de violencias machistas se daban cita. La eurodiputada María Eugenia Palop, la fiscal Teresa Peramato o la magistrada Glòria Poyatos. También, la actriz y superviviente de violencia sexual Thelma Fardin, representantes del Lobby Europeo de Mujeres y de WAVE o de otras múltiples organizaciones españolas. Sobre la mesa: aprobar la directiva con las mayores prestaciones. 

Unificar la legislación

En los últimos años, la violencia machista y la igualdad se han convertido en temas clave de debate en la Unión Europea. Hay una mayor sensibilización. Eso se materializa en ejemplos tan claros como la menciones de Úrsula Von der Layen. La presidenta de la Comisión Europea habló en su discurso de Estado de la Unión de los logros en igualdad. “Ha habido dos avances históricos: la adhesión de la UE al Convenio de Estambul y la propuesta de esta directiva. Estamos dando pasos en la buena dirección”, explica Irene Rosales, coordinadora de campañas de conciencia política en la Unión Europea del Lobby Europeo de Mujeres. Rosales se refiere a los logros en materia feminista del mandato de la Comisión Europea actual, desde 2019.

 Hasta ahora el Convenio de Estambul (2011) era la norma que regía para los miembros adscritos a ella en el seno de la Unión. España se adhirió a él en 2014. Otros países como son Hungría, Bulgaria, República Checa, Latvia, Lituania y Eslovaquia no han ratificado el convenio. Por lo tanto, no adaptan su legislación. Turquía, por ejemplo, dejó de aplicarlo en 2011.

Una directiva frente al negacionismo

La novedad sí se aprueba la directiva es que habría unas normas básicas en materia de violencia machista de obligado cumplimiento para los Veintisiete. Esto es especialmente importante en el caso de países como Polonia que ha amenazado varias veces con desligarse del Convenio de Estambul. Con el cambio del Gobierno polaco podría darse un cambio de postura. Sin embargo, la directiva establecería un marco común y obligatorio. Esto evitaría mantener a las mujeres en un limbo de incertidumbre con respecto a sus derechos.

Existe en Europa una ola reaccionaria contra los avances legislativos feministas. Bulgaria, Croacia, Hungría y Eslovaquia, países “que apoyaban la igualdad ahora apoyan políticas neutrales», comenta Susana Pavlou, directora del Instituto Mediterráneo de Estudios de Género. Esta neutralidad funciona a favor del negacionismo de la violencia de género. Promociona “la idea errónea de que cualquier persona es susceptible de ser víctima”. Una violencia sin género que tiene un impacto “en la disposición de recursos” contra la violencia machista. 

 Hay preocupación por aprobar la directiva antes de las elecciones europeas del 9 de junio. Todo indica que puede darse una victoria de la derecha frente a la izquierda europea. Lo que se traduciría en una mayor falta de voluntad política para aprobar la norma o aprobarla con mayores recortes. Con suerte, el Parlamento pretende aprobarla antes del fin de la presidencia española del Consejo, en diciembre de este año.

Claves de la directiva

La clave de la propuesta de la Comisión Europea es establecer una tipificación de la violación basada en el consentimiento. Esto se suma a otros aspectos importantes como la ciberviolencia o la mutilación genital femenina. La Comisión Europea quiere que estos tres delitos se legislen con estándares mínimos en todos los Estados. Según fuentes del Parlamento Europeo cercanas a las negociaciones, en este trílogo no se habría abordado el artículo 5, el de la violación.

Está en juego que el Consejo apruebe el delito de violación según el modelo positivo del ‘solo sí es sí’. Incluso con la incorporación de los tipos agravantes de violencia e intimidación no se asegura que los miembros aprueben la norma. “Todo lo referente con el delito de violación está muy difícil”, reconoce Palop a este diario. 

El Consejo incluso llego a eliminar la mención a la violación en su informe sobre la directiva. Quedó tachada, de manera literal, cualquier alusión a la definición de este delito basado en la falta de consentimiento. ¿Qué alegaron? Dos cosas: la “heterogeneidad” de la UE para unificar el delito y “la falta de base jurídica”.

“Base jurídica hay, la directiva se basa en el eurodelito de explotación sexual”, explica Palop. El Parlamento quería ir más allá y propuso que la violencia machista se considerase un eurodelito. Esto tampoco ha sido considerado por el Consejo en donde varios estados estaban en contra. 

“Cuando la UE no quiere hacer algo alegan que no hay base jurídica. Hay resistencia a que determinados temas entren en el sistema normativo”, explicó Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional. Durante otra jornada informativa de la Comisión de Malos Tratos previa al acto de Bruselas, la experta se alegraba de que la Comisión aprobara la directiva. “Para descorchar champán”.(...)

 ¿Y quién está en contra del ‘solo sí es sí’? Los más importantes: Alemania y Francia. Para conseguir que salga adelante se necesita que uno de estos dos países dé un paso al frente y cambie de postura. Para aprobarlo se necesita el sí de 15 estados europeos o de los que sumen al menos el 60% de la población. Por eso, que dos de los grandes cambien de posición, salvaría la propuesta.

¿Y si no se consigue? 

La palabra que más se escucha entre las ponentes en Europa es “descafeinada”. Sería una directiva sin la fuerza esperada. “No considero que sea un paso en falso porque hay otros tipos penales. Y se plantean muchísimos mecanismos de apoyo, ayuda y asistencia a las víctimas y también de cooperación internacional, por tanto, inútil nunca será”, defiende Palop que acaba por nombrar también la palabra crítica, “pero, en fin, sí, quedaría muy descafeinada”."               (Candela Barro, Público, 17/11/23)