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4.7.24

La ONU advierte de la “creciente amenaza” de sobredosis por cocaína y opioides en Europa... En Europa del Este, el mercado ilegal de nuevas sustancias psicoactivas se expandió en 2021 por una mayor oferta de venta en internet... esto se debe en gran medida a Hydra Market, una plataforma en ruso accesible al menos desde 2015 en la “internet oscura” que contaba con alrededor de 17 millones de cuentas registradas de clientes y más de 19.000 vendedores

 "La expansión de la cocaína, el aumento del consumo de anfetaminas y la irrupción de opioides más potentes en Europa son una “amenaza creciente” que se manifiesta en el auge de sobredosis por estas sustancias en el Viejo Continente, advirtió este miércoles la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

“El mercado de la cocaína sigue en auge en Europa, como demuestra el análisis de las aguas residuales y la demanda de tratamiento”, explica Angela Me, jefa de Investigación y Análisis de la ONUDD.

La entidad ha publicado este miércoles su Informe Mundial sobre Drogas 2024, que analiza los mercados del narcotráfico, las tendencias y la evolución de las políticas para abordar sus efectos en la salud pública.

Más nocivas

El documento destaca el impacto en la salud de los ciudadanos de países de destino de la cocaína, sobre todo en Europa occidental, central y suroriental, donde las cantidades consumidas crecieron un 80 % entre 2011 y 2022.

En esas regiones los opioides sintéticos también suponen un “gran problema” debido a las muertes relacionadas con los nitazenos, una droga más potente que el fentanilo que ha entrado con fuerza en el territorio.

“Muchos consumidores ingieren estas sustancias sin saberlo, creyendo que se trata de heroína o mezclándolas con otras drogas, a veces con consecuencias fatales”, detalla el informe.

Los opioides fueron la principal droga que consumían los europeos en tratamiento en 2022, en concreto, el 51 %.

En estos servicios de salud se observó que los consumidores tenían un nivel educativo más bajo que el de la población general, a excepción de las mujeres, con una formación mayor que los hombres.

‘Dark web’ de drogas

En Europa del Este, el mercado ilegal de nuevas sustancias psicoactivas se expandió en 2021 por una mayor oferta de venta en internet, una tendencia que ha continuado en los años posteriores.

Según la ONUDD, esto se debe en gran medida a Hydra Market, una plataforma en ruso accesible al menos desde 2015 en la “internet oscura” que contaba con alrededor de 17 millones de cuentas registradas de clientes y más de 19.000 vendedores.

Aunque fue desmantelada en 2022, la ONUDD sostiene que dio lugar a nuevas plataformas delictivas en este dominio.

Más arrestos

Europa tiene las tasas más altas de personas arrestadas, procesadas y condenadas por tráfico y consumo o posesión de drogas.

Los recientes cambios legislativos en esta materia, como la legalización del cannabis para uso no medicinal en Alemania, Luxemburgo y Malta, “destacan las complejidades que enfrenta el poder judicial”, indica el informe.

“Otros países, como los Países Bajos y Suiza, realizan experimentos y pruebas para comprender mejor el impacto del suministro y distribución de drogas”, añade la ONUDD.

La jefa de Investigación y Análisis de la ONUDD concluye que estas diferencias muestran cómo los países están divididos a la hora de juzgar la posesión y el consumo de drogas."                  (Swissinfo, 26/06/24)

3.8.22

La sociedad capitalista solo concibe la legalización del cannabis si se hace en beneficio de los ricos. El cannabis crece de forma natural y es fácil de cultivar, procesar y envasar. Se puede hacer prácticamente en cualquier lugar y por cualquier persona. Sería sencillo y fácil para los trabajadores controlar los medios de producción de la hierba ¿Por qué no poner su producción en manos del público y alejarla del lucro? Hace poco, viajé en coche por Michigan y me ocurrió algo curioso: no pude escapar de los dispensarios de cannabis que hay por todas partes: nada menos que cinco en un radio de diez minutos en Paw Paw, un pueblo de menos de cuatro mil habitantes. Existe toda una industria dedicada a la comercialización y publicidad de la hierba, que se ha convertido en una industria de mil millones de dólares en el Estado de Wolverine. Los dispensarios se agrupan especialmente a lo largo de la frontera occidental con Indiana, donde la posesión de cannabis sigue estando prohibida... un cuarto de millón de personas en el estado todavía soportan la carga de las condenas por drogas dictadas antes de la legalización en 2018

 "(...) Se pueden encontrar situaciones similares en otros estados, ya que las economías locales, que se tambalean por la pérdida de la industria, la falta de inversiones e infraestructuras y la pérdida de puestos de trabajo relacionada con el COVID, buscan alguna forma —cualquier forma— de obtener ingresos. El dispensario de cannabis de hoy es la tienda de vapeo de 2016 y la cervecería artesanal de 2012.

Nevada tuvo en su día una de las políticas antidroga más estrictas de Estados Unidos; una valla publicitaria a las afueras de la ciudad, inmortalizada en la tristemente célebre obra de Hunter S. Thompson Miedo y asco en Las Vegas, instaba a los automovilistas a no «jugar» con la droga y advertía de penas de prisión de veinte años a cadena perpetua. Ahora, con Nevada como sede de una de las mayores y más rentables industrias de cannabis legal del país, se pueden comprar llaveros que reproducen ese cartel publicitario en los mismos lugares donde se compra hierba. La cultura y la política a menudo van en contra de la necesidad económica: en Oklahoma, un estado generalmente conservador que acaba de aprobar la prohibición del aborto más restrictiva del país, la hierba recreativa aún no es legal, pero hay miles de dispensarios médicos: uno por cada dos mil residentes.

Para los que tenemos edad suficiente para recordar cuando no existía la marihuana legal, el mundo de 2022 puede parecer el paraíso para los consumidores de hierba. No hay ningún lugar en la Tierra, ni siquiera los legendarios cafés de Ámsterdam, donde la hierba esté tan disponible, se pueda comprar y consumir fácilmente, y sea de tan alta calidad como en un estado en donde existe el uso recreativo. Pero la implementación de la legalización, tanto médica como recreativa, ha estado plagada de problemas: una regulación mal pensada, leyes federales que causan innumerables dolores de cabeza, el racismo que mantiene a los propietarios de color fuera de la industria, los antecedentes penales aún impunes de aquellos que fueron arrestados antes de la legalización y la agrupación de la propiedad en la industria en torno al tipo de inversores que podrían permitirse el lujo de entrar, muchos de ellos ya ricos y con acceso al capital de riesgo y con la aversión a los impuestos, la regulación y los derechos laborales tan comunes a esa clase.

Robin Goldstein y Daniel Sumner, dos economistas de la Universidad de California, Davis, abordan estas cuestiones en Can Legal Weed Win? The Blunt Realities of Cannabis Economics. El libro está escrito de forma atractiva, aunque a veces sea cursi, y aporta una perspectiva profundamente investigada sobre los aspectos prácticos de la industria del cannabis. Los autores no se andan con chiquitas a la hora de hablar de la situación del sector: el panorama halagüeño que pintan los inversores alcistas y los consumidores satisfechos, según ellos, no refleja toda la realidad del negocio en un país en el que la mayor parte de la hierba que se consume se sigue vendiendo ilegalmente.

 Entre los muchos problemas están las confusas y costosas regulaciones que varían de un estado a otro (incluso en California, la vanguardia del país en materia de legalización del cannabis, hay una gran cantidad de productores de hierba en el mercado negro, porque es más caro cultivar legalmente); la pesadilla de la financiación en un sistema en el que la prohibición federal hace imposible hacer negocios con los bancos interestatales; las espinosas diferencias entre la despenalización, la legalización médica y el pleno uso recreativo; y la inconsistencia de los precios debido a la regulación, los impuestos y los costes laborales, lo que lleva a situaciones como las de mi estado natal, Illinois, donde los precios del cannabis son los más altos del país.

El tercer capítulo del libro, «Prices Get High» (¿entiendes?), es el más esclarecedor, ya que analiza no solo los distintos matices de la legalidad, sino también el modo en que un producto con un coste de fabricación relativamente bajo llegó a ser tan caro.

«La legalización cambió la hierba al por menor de varias maneras fundamentales», afirman Goldstein y Sumner, citando la diversificación del producto (el florecimiento de la simple flor fumable en otros vectores de entrega, como los comestibles, los cartuchos, los vapes, la cera, el shatter, etc.) y la premiumización (el crecimiento de los productos de diferente calidad para satisfacer los diferentes precios de los consumidores) como dos de los principales factores.

Pero si bien es cierto que éstos han tenido un impacto increíble en el precio del cannabis, no es una función del producto o de su legalidad. Es una función del mercado.

Los mercados no se descubren, se crean

A pesar de toda la sabiduría recibida en economía sobre que los mercados se rigen por la oferta y la demanda, los mercados se crean, no se descubren. Nadie pidió veinte formas diferentes de consumir cannabis, ni cincuenta tipos diferentes de comestibles, ni una escala de calidad graduada; estas innovaciones nos las trajo el impulso del capitalismo para ampliar constantemente sus mercados con el fin de maximizar los beneficios.

Aunque es estupendo tener opciones, el error es suponer que esto solo puede ocurrir con el empuje de los comercializadores; el pueblo puede innovar cualquier industria sin sacrificar todos sus esfuerzos a los jefes. Si los autores están en lo cierto al predecir una gran corrección en la industria del cannabis a medida que los inversores, frustrados por la lentitud del retorno de la inversión, se alejan, esto hará que muchos de estos productos desaparezcan, no porque la demanda haya desaparecido, sino porque los consumidores nunca tendrán suficiente dinero o suficientes ganas de comprar todo lo que los fabricantes les endilgan.

Can Legal Weed Win? plantea la regulación y los impuestos más como problemas a superar que como necesidades a aceptar (una aceptación de la codicia capitalista como un bien). El libro también se detiene mucho en la hierba del mercado negro, que puede «subcotizar» el cannabis legal y venderse más barato. Pero, de nuevo, este es un problema de una economía de mercado impulsada por el beneficio: en un sistema que eliminara el motivo del beneficio, ni los productores legales ni los ilegales saldrían ganando al saltarse las normas, lo que reduciría la posibilidad de que tanto los fabricantes legítimos hicieran recortes como el elemento criminal llenara el vacío.

Más adelante en el libro, los autores hacen un pronóstico sobre el mundo de la hierba legal en 2050, estimando un descenso de hasta la mitad de los ingresos previstos actualmente (aunque admiten con sensatez que sus predicciones no son más férreas que las de los optimistas del mercado). Las razones para ello, ya generalizadas en la joven industria del cannabis legal, son casi universales: predicciones de ingresos demasiado optimistas por parte de empresas ansiosas por atraer a los inversores; rendimientos de la inversión inferiores a los esperados; la ya mencionada sobresaturación de un mercado limitado; y un mosaico de leyes y reglamentos en gran medida incoherente que dificulta la vida de los capitalistas interesados únicamente en el resultado final. Como suele ocurrir con las burbujas de inversión, una industria con mucho dinero para todos se convirtió rápidamente en una industria con poco dinero para unos pocos afortunados. (...)

Controlar los medios de producción de cannabis

Can Legal Weed Win? es un excelente manual sobre el estado de la industria del cannabis en Estados Unidos hoy en día. Algunas de las prescripciones políticas de Goldstein y Sumner son perfectamente sensatas y no estarían fuera de lugar para que cualquier socialista las respaldara como reformas necesarias. Pero el propósito declarado del libro es crear «un mercado más inteligente y justo» en el que la hierba sea «más barata, mejor y más disponible» legalmente que su equivalente en el mercado negro. Para ellos, todo forma parte de un sistema de intercambio económico en gran medida neutro, y el cannabis es solo una mercancía más (la conclusión del libro, que predice que los financieros y las grandes tecnológicas acabarán abandonando el mercado de la hierba en favor de la agroindustria, no es reconfortante).

Es cierto que la legalización ha tenido consecuencias imprevistas, y que «las leyes ideadas por activistas y élites tecnológicas» a veces acaban «ilegalizando más negocios de hierba de los que legalizan». El coste de entrada al comercio legal de cannabis es tan alto —desde los costes de licencia y cultivo hasta la regulación y los impuestos— que muchos optan por el negocio ilegal, encontrando muchos clientes que están contentos de pagar menos por una calidad inferior. Pero esto está en función de la aceptación de las condiciones actuales, en las que el gobierno actúa como facilitador del beneficio privado en lugar de que el pueblo desempeñe un papel limitado de vigilancia.

Para los socialistas, la cuestión debe ser más profunda. ¿Cómo sería el mundo del cannabis si estuviera totalmente desvinculado del ánimo de lucro?

Podemos imaginar un futuro en el que la adicción grave a las drogas se considere un problema médico y se trate como tal en el marco de un sistema sanitario universal, y en el que por fin podamos disponer de una investigación sólida y basada en pruebas que demuestre el valor medicinal no solo del cannabis, sino también de los psicodélicos y otras sustancias, libre del dominio de las empresas farmacéuticas con ánimo de lucro.

También podemos admitir que, a pesar de más de un siglo de propaganda reaccionaria en contra, el cannabis es inofensivo, no adictivo, y puede ayudar a la salud mental y aliviar el estrés. No hay ninguna razón por la que no podamos resolver la cuestión del cannabis en un contexto socialista tan definitivamente como Karl Kautsky resolvió la cuestión de la abstinencia entre las clases trabajadoras alemanas, en oposición a prohibicionistas como Victor Adler: está bien que los camaradas se droguen.

Goldstein y Sumner hacen un trabajo digno de imaginar un futuro en el que la industria del cannabis legal funcione de forma más eficiente, asequible y equitativa. Pero los socialistas pueden ir más allá. Podemos ver un mundo en el que los cultivadores estén regulados en cuanto a la seguridad y la calidad, sin dejar de estar apoyados y protegidos por la ley; en el que cada eslabón de la cadena de producción de cannabis, desde el crecimiento y el procesamiento hasta la distribución y la venta, esté representado por un sindicato que controle un lugar de trabajo democrático; en el que las comunidades marginadas de personas negras y morenas no sean objeto de encarcelamiento, brutalidad policial y exclusión de la producción legal; y en el que los usuarios médicos y recreativos estén en armonía, no en competencia.

 El cannabis crece de forma natural y es fácil de cultivar, procesar y envasar. Se puede hacer prácticamente en cualquier lugar y por cualquier persona. Sería sencillo y fácil para los trabajadores controlar los medios de producción de la hierba. Y el cannabis está relacionado con todo tipo de cuestiones cercanas y queridas por los socialistas, desde la reforma agraria y la justicia racial hasta la creación de una sociedad menos represiva y la eliminación del control privado de los recursos que pertenecen por derecho al pueblo.

Una sociedad capitalista solo puede legalizar el cannabis de forma que beneficie a los que ya están bien situados en su jerarquía de poder. Una sociedad socialista tiene el poder no solo de abandonar los perjudiciales prejuicios del pasado, sino de crear un futuro en el que los buenos empleos, la buena salud y el buen uso de los recursos estén al alcance de todos los que los deseen, tratando los dones de la naturaleza como un recurso comunitario, no como un delito o una broma."              ( , JACOBIN América Latina, 03/08/22)

7.10.13

El FBI detiene al administrador de Silk Road, el eBay de las drogas

"Después de casi tres años operando con total impunidad, las autoridades estadounidenses han conseguido cerrar la página web y encontrar al presunto administrador de Silk Road (ruta de la seda, en su traducción del inglés), una web con una estructura parecida a eBay en la que más de 150.000 internautas han estado comerciando con estupefacientes de todo tipo desde febrero de 2011.

Nadie sabía quién estaba detrás de Dread Pirate Roberts, el apodo con el que escondía su verdadera identidad Ross William Ulbricht, un estadounidense de 29 años que ha sido detenido este miércoles en San Francisco en una operación conjunta entre la fiscalía, el FBI y la policía, según informa la agencia AFP.

En la Red y en los medios de comunicación se ha estado especulando durante todo este tiempo sobre la verdadera identidad del administrador de Silk Road, que mantenía el anonimato gracias a que la página funciona solo con un navegador que no permite rastrear las direcciones IP y a que los pagos se efectuaban en bitcoins, una moneda virtual, encriptada e independiente de cualquier regulador.

El administrador del sitio se ha estado embolsando durante estos años comisiones de entre un 6% y el 10% de cada venta que se hacía a través de la página, llegando a ingresar cerca de un millón de dólares anuales (822.000 euros), según un estudio llevado a cabo por la universidad Carneggie Mellon de Pittsburg (EE. UU). Los agentes han incautado a Ulbricht bitcoins por valor de 3.6 millones de dólares (2,6 millones de euros), la mayor incautación de esta divisa hasta la fecha. (...)

Para dar con la identidad de Ulbricht, los agentes rastrearon la red en busca de mensajes o publicaciones en las que se promocionara el estreno de la página. Después de escudriñar cientos de conversaciones en foros sobre drogas, encontraron a un usuario que publicitaba un nuevo sitio en el que se podía comprar y vender estupefacientes escapando de las autoridades.

 Los agentes encontraron entonces una dirección de Gmail con el mismo nombre de usuario, llamado Altoid, y después comprobaron que había estado registrado por Ulbricht. A partir de ese momento iniciaron un seguimiento al sospechoso y constataron que vivía en San Francisco con otro nombre y que recibía a menudo en su domicilio documentos de identidad falsos.

Ha costado casi tres años encontrar la manera de acabar con Silk Road, después de que numerosos medios de comunicación informaran del fenómeno durante todo este tiempo (incluido EL PAÍS, que intentó contactar sin éxito con el administrador hace unos meses) y que incluso un senador estadounidense pidiera su cierre en 2011. Parecía que la web estaba diseñada perfectamente para que nunca se pudiera acabar con ella. Finalmente, este miércoles ha aparecido el logotipo del FBI en el portal de Silk Road."          (El País, 02/10/2013)

10.11.10

La UE alerta sobre el creciente mercado de drogas sintéticas y las nuevas rutas del narcotráfico

"Los narcotraficantes abren nuevas rutas para entrar en el mercado europeo, utilizan laboratorios con técnicas sofisticadas para camuflar y extraer drogas de los materiales más diversos, y el consumo de narcóticos sintéticos adquiere niveles de alta sofisticación, con la introducción de nuevas sustancias, muchas de ellas de venta al público a través de Internet.

La innovación ha llegado al mercado de la droga, advierte el informe anual del Observatorio Europeo de Droga y Toxicodependencia (OEDT) , que ha sido presentado hoy en la sede de esta agencia de la Unión Europea (UE), con sede en Lisboa. El título indica por dónde van los tiros: Evolución del fenómeno de la droga en Europa . (...)

El cannabis es, con diferencia, la droga con mayor número de consumidores en Europa, 23 millones, cuatro de ellos consumidores diarios. El OEDT llama la atención sobre el aumento en los últimos años de la producción local de esta droga, sobretodo en Europa occidental, con cultivos intensivos y miles de plantas.

"Los daños colaterales causados por centros de producción en comunidades urbanas son considerables, porque implica un aumento del crimen organizado", señaló el alemán Wolfgang Götz, director del OEDT. La producción local de cannabis dificulta la acción represiva. (...)
Otra novedad en el mercado de drogas, según el informe del Observatorio Europeo, es el uso de laboratorios en los que, a través de técnicas sofisticadas, se extrae cocaína de materiales en los que se ha ocultado previamente por procedimientos químicos. Por ejemplo, en ropa y en residuos plásticos.
La producción de drogas sintéticas ha dado un salto significativo, según demuestra el hecho de que en 2009 se detectaron 24 nuevas sustancias psicoactivas, una cifra que "refleja el dinamismo y la complejidad del mercado europeo de drogas", en palabras de Wolfgang Götz.
Entre las nuevas drogas, hay cuatro sustancias que, estructuralmente, están asociadas a las anfetaminas, pero que generalmente se venden como alternativas al éxtasis y la cocaína. Una de ellas, la mefedrona, es de amplio uso en locales nocturnos. Ante el aumento del consumo de estas nuevas sustancias, la OEDT ha intensificado la vigilancia de su venta a través de Internet, y asegura haber identificado 170 puntos de venta legal en la red.
Los opiáceos siguen en cabeza de las drogas más mortíferas (entre 7.000 y 8.000 víctimas por año). La cifra de consumidores, en torno a 1,35 millones, se ha estabilizado en los últimos años, a pesar del aumento de la producción de opio en laboratorios en Afganistán hasta 2007.(...)

La cocaína, que tuvo una rápido desarrollo a finales de los años 90 en Europa occidental, es la segunda droga más buscada en el mercado europeo. Actualmente, cuatro millones de personas consumen el polvo blanco, que ha dejado de ser patrimonio exclusivo del mundo del glamour. "La cocaína tiene un problema de imagen", dijo Wolfgang Götz.

"En el imaginario popular es todavía una droga asociada a ricos y famosos. Pero ya no es así". La cocaína ha llegado a los grupos más marginales, y los consecuencias están a la vista: "Un mayor número de muertes y de adictos que requieren tratamiento". (El País, 10/11/2010)

2.2.10

"Legalizar las drogas o despenalizar su tráfico es la única salida" Don Winslow.

"Winslow, que antes de dedicarse a la escritura trabajó como investigador privado, guía de safaris y repartidor de alimentos, ha tardado cinco años en escribir esta historia cruda y directa que documenta el tráfico de droga entre México y Estados Unidos.

Cuando empezó a preparar este libro tenía planeado escribir un thriller corto.Pero lo que descubrió, le hizo cambiar de planes.

Cuando en 2000 sucedió la matanza de mujeres y niños que aparece al principio del libro, empecé a preguntarme cómo es posible que suceda algo así. Pasé cinco años en México investigando gente involucrada en el narcotráfico y cuanto más avanzaba, mi rabia más crecía. Cuando terminé El poder del perro estaba deprimido. Escuchar las matanzas de los cárteles en las noticias me entristece. Años después seguimos viendo lo mismo, nada ha cambiado, nada va a mejor, de hecho estamos peor que antes.

Tras su experiencia, ¿ve alguna salida para terminar con el narcotráfico?

Soy muy pesimista. Legalizar la droga o despenalizar su tráfico es la única salida para esta catástrofe. Creo que en los países consumidores, sobre todo en Estados Unidos, tienen que empezar a tratar este problema como un problema de salud y no como un problema criminal. Hasta que no lo hagamos, este tiovivo de tragedia permanente no frenará. (...)

¿La situación mexicana es más complicada que la colombiana?

Aunque no se pueden comparar horrores, analizando los índices de violencia, México presenta una situación mucho peor. Pero no podemos fijarnos solamente en esos países y decir que son los peores, que son terribles y que concentran toda la violencia del mundo. Eso no debería ser así porque el origen del problema está en otro lugar.

¿Dónde?

En el consumidor.

En la novela también ajusta cuentas con los políticos...

En Estados Unidos gastamos 17 mil millones de dólares el año pasado intentado prohibir que la droga cruzara la frontera y entrara en el país. En tratamientos para los adictos sólo se invirtió una parte muy pequeña. El 70% de los prisioneros de las cárceles norteamericanas están ahí por temas de drogas o relacionadas con ellas. El coste social es alucinante. Uno de los pocos sectores en crecimiento en esta época de recesión es la construcción de cárceles. Así que detrás hay mucho dinero. Me desespera, me enfado." (Público, 02/02/2010)

18.6.09

"La Familia" sustituye al estado... mexicano, por el narcoestado

"Esos tres elementos -la violencia extrema, la corrupción de las autoridades y una increíble presencia mística- configuran el poder de La Familia. Un poder que asusta porque, a diferencia del resto de los carteles, su objetivo va más allá del tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Quieren más. Lo quieren todo...

-Sí -admite un alto mando antidrogas-, desde luego no se trata de un cartel más dedicado al narcotráfico. La Familia aspira a sustituir al Estado.

Y basta una visita rápida a la ciudad de Morelia -la capital de Michoacán- para percatarse de que lo está consiguiendo. Las administraciones locales apenas pueden recaudar impuestos, pero, en cambio, ya son muy pocas las gasolineras, las tiendas de comestibles, los productores de aguacate y hasta los organizadores de conciertos que no pagan religiosamente su diezmo para que la mafia los proteja. No hace falta decir que los sicarios de La Familia controlan directamente los prostíbulos, las máquinas tragaperras, la piratería, la venta de armas y, por supuesto, el tráfico de drogas.

Según los datos de la policía, el cartel opera en 87 de los 113 municipios de Michoacán -la cuna del presidente Felipe Calderón- y sus tentáculos hace tiempo que dejaron de ser locales. La DEA -la policía antinarcóticos norteamericana- ha detectado ramificaciones de La Familia en 16 de sus Estados. La organización utiliza para ello a los emigrantes. Y tiene dónde escoger: Michoacán es el segundo Estado mexicano que más mano de obra exporta a Estados Unidos. Hay pueblos donde ya sólo quedan los ancianos. Pero también ellos tienen su parte en el negocio. La Familia los utiliza como rehenes: "Dile a tu hijo que te estamos protegiendo, pero que si él no colabora con nosotros, tú lo vas a pasar mal". (...)

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes... Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco.

-Yo adoctriné a 9.000 personas.

Quien habla es Rafael Cedeño... Su relato se puede parecer al que, ya desde la cárcel, pueden construir otros sicarios de La Familia. La organización -dirigida por dos tipos apodados El Chango y El Chayo- decide formar a sus cuadros de colaboradores a partir de los drogadictos que recoge por la calle. Los interna en unos albergues llamados Gratitud y los saca de la adicción. De forma paralela, implica a sus familias en el proceso. Lo que las autoridades no son capaces de hacer, lo hace La Familia. Los saca de la droga y les da una perspectiva de vida distinta basada en su biblia, los principios espirituales de El más Loco -uno de los apodos del Chayo-. Pero quiere algo a cambio. Quiere fidelidad.

"Los muchachos rehabilitados", cuenta uno de los jefes de la Policía Federal, "pasan a formar parte de la estructura criminal de la organización. Unos se dedican a la distribución de droga al menudeo. Otros son los llamados halcones. Recorren en vehículos las ciudades para informar al cartel de los movimientos de la policía o el Ejército. Hay un tercer grupo. El de los sicarios. Su cometido es secuestrar a los vendedores de droga de los carteles rivales, secuestrarlos por unas horas y hacerles una oferta: 'Si quieres vender nuestra droga, bienvenido. Si no, ya sabes...". (...)

No obstante, los mensajes de La Familia no sólo van dirigidos a los carteles rivales. También se dirigen a la población. Y, por increíble que pueda parecer, lo hacen con anuncios pagados en los principales periódicos. Su objetivo: ganarse el afecto de los ciudadanos. ¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado.

¿Cómo? De nuevo, asumiendo funciones propias del Estado. Uno de los mensajes insertados a toda página en La Voz de Michoacán y en El Sol de Morelia dice: "Nuestra misión es erradicar el secuestro, la extorsión directa y telefónica, los asesinatos por paga, el secuestro, los robos... Quizás en este momento la gente no nos entienda... Desgraciadamente, hemos recurrido a estrategias muy fuertes por parte de nosotros, ya que es la única manera de poner orden en el Estado y no vamos a permitir que esto se salga de control...". (El País, Domingo, 17/06/2009, p. 6/7)