"Un grupo de diputados de Texas alerta sobre las torturas, asesinatos y
tratos inhumanos a los emigrantes detenidos en el centro de
internamiento de Fort Bliss, el más grande del país, ubicado en una base
militar en El Paso.
Al menos tres reclusos han muerto en el centro en tan solo dos meses,
incluyendo uno que, según testigos, fue estrangulado por los
carceleros.
“Hemos recibido numerosos informes creíbles de torturas, asesinatos y
tratos inhumanos a personas detenidas en el centro de detención de
migrantes Camp East Montana, ubicado en Fort Bliss”, declaró la diputada
Ana María Rodríguez Ramos, quien se unió a otros 35 miembros de la
Cámara de Representantes de Texas para exigir una investigación del
centro.
Camp East Montana se construyó en agosto dentro de los esfuerzos del
gobierno de Trump para intensificar la deportación masiva de inmigrantes
por parte del ICE, la policía de emigración. La selección de Fort Bliss
tiene un precedente histórico, ya que anteriormente se utilizó como
lugar de internamiento de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.
Mediante la firma de un contrato secreto, el Pentágono otorgó en
julio aproximadamente 1.200 millones de dólares a un contratista privado
para construir un extenso campamento de tiendas de campaña que
albergaría a unas 5.000 personas detenidas por la policía de emigración.
“Casi inmediatamente después de su apertura, los detenidos, sus
familias y las organizaciones de vigilancia legal comenzaron a llamar la
atención sobre las condiciones que se consideraban inadecuadas para los
detenidos, incluso según los estándares internos establecidos por el
Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)”, escribieron los
diputados en una carta a Cole Hefner, que preside el Comité de Seguridad
Nacional, Seguridad Pública y Asuntos de Veteranos de la Cámara de
Representantes.
Durante los primeros 50 días de funcionamiento del campamento, las
inspecciones del ICE revelaron que había violado más de 60 estándares de
detención. El informe, elaborado en septiembre, no se hizo público,
pero fue difundido por el Washington Post, que habló con decenas de
detenidos.
“En la página web del ICE titulada ‘Gestión de la Detención’, se
afirma que la detención no es punitiva”, escribieron los diputados. “Sin
embargo, según un informe del Washington Post basado en declaraciones
juradas de decenas de detenidos, el centro, durante meses, estuvo
funcionando como una prisión en un país sin estándares de supervisión,
salud ni seguridad para los reclusos”.
“Hubo quejas de que los inodoros y lavabos no funcionaron durante las
primeras semanas tras la apertura del centro en agosto pasado. Se
registraron quejas de que, durante las primeras semanas, el centro no
alimentó adecuadamente a los detenidos. También se quejaron de otra
violación de los estándares del ICE: la falta de acceso a teléfonos para
que los detenidos se comunicaran con sus familiares y abogados”,
asegura el informe.
A principios de esta semana, la congresista estadounidense Verónica
Escobar, que visitó el centro sin previo aviso, reveló que se habían
identificado al menos dos casos de tuberculosis y 18 casos de covid.
“Mientras la empresa privada continúa embolsándose nuestros impuestos,
es evidente que las condiciones empeoran”, declaró.
Los diputados estatales también citaron una carta enviada en
diciembre por varios grupos de derechos humanos, que abordaba “casos de
intentos ilegales y extrajudiciales de deportar detenidos a México”.
Un recluso, un inmigrante cubano identificado como “Benjamín”, dijo
que fue amenazado por carceleros que intentaron obligarlo a firmar una
carta en la que aceptaba ser deportado a México.
“Los guardias le dijeron que si no lo hacía, lo esposarían, le
pondrían una bolsa en la cabeza y lo enviarían a México. Benjamín se
negó a firmar el documento, alegando que tenía miedo de ir a México
porque había oído que allí los emigrantes suelen ser secuestrados o
asesinados”, decía la carta.
También enumeraba varios ejemplos de reclusos sometidos a agresiones
físicas y sexuales a manos de los carceleros. “Las personas internadas
en Fort Bliss denuncian que los carceleros les han aplastado los
testículos con los dedos, los han tirado al suelo, los han pisoteado y
les han dado puñetazos en la cara, y los han golpeado incluso después de
estar esposados e inmovilizados”, decía.
Los legisladores también señalaron que tres detenidos han muerto en
el centro en tan solo dos meses. El 3 de diciembre se informó que el
recluso guatemalteco Francisco Gaspar Andrés, de 48 años, falleció por
causas naturales, concretamente por insuficiencia hepática y renal,
según un comunicado de prensa de la policía de emigración.
Desde entonces, otros dos reclusos han fallecido. El 14 de enero,
Víctor Manuel Díaz, de 36 años, fue hallado muerto en un aparente
suicidio, aunque la causa de la muerte sigue bajo investigación.
Anteriormente, el Departamento de Seguridad Nacional informó que la
muerte de otro recluso, Geraldo Lunas Campos, de 55 años y originario de
Cuba, el 3 de enero. También fue un suicidio.
Sin embargo, testigos han declarado haber visto a carceleros
asfixiando a Lunas Campos, a quien se le escuchó decir: “No puedo
respirar”. Su muerte se ha declarado homicidio después de que una
autopsia revelara que la causa de la muerte fue “asfixia por compresión
del cuello y el torso”.
La carta señala que, si bien Lunas Campos fue “condenado por crímenes
atroces”, incluyendo contacto sexual con una niña de 11 años, “no fue
condenado a muerte por un juez ni un jurado; fue asesinado por alguien
responsable de su cuidado, por razones o circunstancias desconocidas”.
“Como diputados texanos, es nuestra responsabilidad garantizar que
podamos confiar en que las cárceles, prisiones y centros de detención en
Texas operan conforme a nuestros altos estándares y expectativas”,
declararon. “Debemos aprender más, investigar y dar respuestas a los
millones de estadounidenses que exigen la verdad. También debemos
asegurarnos de que esto no vuelva a suceder en ningún centro de
detención federal”.
La solicitud de una investigación surge en un momento en que el DHS
(Ministerio de Interior) planea convertir rápidamente al menos unas dos
docenas de almacenes en nuevos centros de internamiento masivos en todo
el país. Al menos tres de estos centros están previstos en Texas. Se
espera que uno de ellos, previsto para la ciudad de Hutchins, a las
afueras de Dallas, albergue a unos 9.500 reclusos.
“Los abusos de los derechos humanos, el incumplimiento de los
requisitos del proceso debido, la violación reiterada de las
regulaciones federales, la clara falta de respeto a la Constitución de
Estados Unidos y el asesinato son inadmisibles en cualquier rincón del
territorio estadounidense, pero estos crímenes contra personas reales
están ocurriendo en Texas y requieren que los orgullosos tejanos nos
pongamos de pie en defensa de nuestra Constitución y usemos nuestro
poder para poner fin a este abuso generalizado”, dicen los diputados." (mpr21, 23/02/26)