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19.7.26

Adam Tooza: Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026, en el conjunto en la economía mundial y en el terreno de juego... España se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina tiene una economía que ha ido dando tumbos de una crisis a otra... La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial... La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo»... Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos... En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado... Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual

"Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026. Cam y yo hemos investigado esta relación para el último episodio de «Ones and Tooze».

https://open.spotify.com/show/44pekawcpIJ7KgwcFIgZDr?go=1&sp_cid=6a24cb792a35d8b63115320388235110
Si alguna vez ha habido un caso en el que un gráfico valga más que mil palabras, es este.

El drama comienza con la independencia de Argentina en julio de 1816 y el contraste entre el prolongado estancamiento de España, en medio del colapso de su imperio latinoamericano, y el auge de la economía argentina a finales del siglo XIX. Por mucho que la élite argentina aspirara a la independencia de España, el auge del crecimiento económico de su país se debió, sobre todo, a su incorporación al imperio informal británico. A partir de la década de 1870, esto se tradujo, sobre todo, en la expansión de la red ferroviaria argentina, que abrió el interior del país al desarrollo agrícola. En 1860, Argentina carecía de una red ferroviaria digna de mención. En 1910 ya contaba con 23 994 kilómetros.

En 1937, la red se había ampliado hasta alcanzar los 40 000 kilómetros de vías férreas, de los cuales el 66 % era de propiedad británica. En un país nominalmente independiente, la infraestructura vital estaba controlada por extranjeros. No es de extrañar que Argentina se convirtiera en un campo de pruebas para las teorías de la «dependencia».

En general, aproximadamente la mitad de «los activos fijos de Argentina (excluidos los terrenos) eran propiedad de extranjeros, principalmente británicos, en 1914… Argentina realizaba alrededor del 28 % de su comercio exterior (importaciones y exportaciones) con Gran Bretaña en 1913», lo que a su vez representaba el 5 % del comercio británico.

Por muy subordinada que estuviera, el efecto neto, a principios del siglo XX, fue situar a Argentina, en términos per cápita, entre las diez primeras economías del mundo —junto a otras economías «colónicas», como EE. UU., Nueva Zelanda, Australia y Canadá—. España se quedó tan rezagada que apenas logró situarse entre las veinte primeras.

La promesa de prosperidad convirtió a Argentina en un destino enormemente atractivo para la inmigración, sobre todo procedente de Italia. Hasta el día de hoy, el español argentino (y uruguayo) presenta fuertes trazas del italiano napolitano.

Sin duda, fue la élite compradora argentina la que más se benefició de esta incorporación desigual al sistema mundial británico. Pero hubo, al menos, cierto efecto de goteo. Lo que impulsó el enorme flujo de migración transatlántica fue una diferencia salarial entre Argentina, Italia y España que, durante gran parte de ese período, superó el cien por ciento.

Hoy en día, más del 60 por ciento de los argentinos remontan sus raíces familiares a Italia. Como bromeó alguien, Argentina se convirtió en un país de italianos que hablaban español y cuya élite se creía inglesa. Cabría añadir que Buenos Aires, que en su momento presumía de tener el mayor número de psicoanalistas del mundo, solía describirse como el París de América Latina. Y los militares argentinos se inspiraron, sobre todo, en Alemania.

En este sentido, Argentina es un producto paradigmático de la «condición global» del siglo XIX, supervisada por los británicos. Argentina fue el caso paradigmático de «imperio informal». España, por supuesto, no quedó al margen de dicha condición global, pero su posición fue la de perdedora perpetua, al ceder Puerto Rico, Cuba y Filipinas a los Estados Unidos en 1898.

Tanto en Argentina como en España, la cultura del fútbol fue producto de esa misma condición. El rugby, el críquet y el fútbol eran pasatiempos que los expatriados británicos llevaban consigo allá donde iban. Estos, a su vez, dieron lugar a intensas culturas deportivas locales: el críquet en el Caribe y el sur de Asia; el rugby y el críquet en Sudáfrica y Australasia; y el fútbol, el tenis y el golf en todo el imperio informal británico.

A finales de la década de 1870, fueron los empleados de la empresa minera anglo-alemana Rio Tinto quienes se contaron entre los primeros en disputar un partido de fútbol en suelo español. Esta es una de las primeras imágenes de un partido de fútbol disputado en España, posiblemente de un encuentro entre un equipo que representaba a Huelva y el Rio Tinto FC.

Los británicos también llevaron el fútbol a Cataluña, donde en 1899 un expatriado suizo fundó el FC Barcelona. A principios del siglo XX, en el circuito imperial británico, los equipos argentinos y uruguayos ya eran considerados rivales de todo respeto. Su dominio del juego se valoraba muy por encima del de sus contemporáneos europeos.

A principios del siglo XX, el fútbol estaba echando profundas raíces locales y, a medida que se derrumbaba el orden mundial liberal, tanto Argentina como España comenzaron a forjar caminos nacionales distintos en la «Era de los Extremos».

A medida que los flujos de capital internacional se agotaban en la década de 1920, el giro de Argentina hacia el nacionalismo económico coincidió con la culminación de la larga crisis española en la Guerra Civil y el establecimiento del régimen de Franco. Ninguno de los dos países participó en la Segunda Guerra Mundial, lo que los dejó marginados en el mundo de la posguerra. El resultado, en la década de 1950, fue una convergencia breve y frágil, simbolizada por la «ratline» de nazis fugitivos que se desplazaban a través de Madrid hacia Buenos Aires.

Pero luego se produjo el cambio de rumbo de los últimos cincuenta años. España, que ya crecía rápidamente en la década de 1960, se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina volvió a caer en una brutal dictadura militar en 1976. La Junta presidió la fase final del Mundial de 1978. Puede que Argentina ganara en el terreno de juego, pero su economía ha ido dando tumbos de una crisis a otra, sacudida por los mercados de capitales extranjeros y la agitación de la política interna.

En palabras de un conocido argentino, Argentina se ha «latinoamericanizado», mientras que España se ha «europeizado».

En lo que respecta a las finanzas de un juego en el que «el ganador se lo lleva todo», como es el fútbol moderno, las cifras del PIB subestiman la ventaja de España sobre Argentina.

La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial. En mayo de 2026, Forbes declaró que el Real Madrid y el «Barça» eran las dos franquicias futbolísticas más valiosas del mundo.

Durante la temporada 2024-25, el Real Madrid registró unos ingresos de 1.27 mil millones de dólares, un 12 % más que la cifra del año anterior, lo que ya suponía un récord para un club de fútbol. De hecho, esta nueva cifra supera por muy poco los 1.23 mil millones de dólares de los Dallas Cowboys de la temporada 2024 de la NFL, lo que la convierte en la cifra total de ingresos más alta jamás registrada por Forbes para un equipo deportivo (sin ajustar por la inflación). Así pues, a pesar de que el Real Madrid no participe en la final de la Liga de Campeones de este sábado —en la que el Arsenal y el París Saint-Germain se disputarán 29 millones de dólares adicionales en premios—, los «Blancos» son el equipo de fútbol más valioso del mundo por quinto año consecutivo, y por décima vez en las últimas 13 ediciones de la clasificación anual de Forbes. El Real Madrid está valorado actualmente en 9.5 mil millones de dólares, lo que supone una ventaja de 2 mil millones sobre el segundo clasificado, el Barça, que la temporada pasada se convirtió en el único otro club de fútbol que ha superado los mil millones de dólares en ingresos (excluyendo el traspaso de jugadores).

Si nos fijamos en los treinta equipos de fútbol más valiosos del mundo, la clasificación está totalmente dominada por la Premier League, la MLS y sus homólogos europeos.

La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo».

Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos.

En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado. Mientras que el Real Madrid y el Barça están valorados por Forbes en más de 9.000 millones y 7.000 millones de dólares respectivamente, (...)

Ningún equipo argentino puede permitirse un jugador valorado en 10 millones de euros, razón por la cual las superestrellas nacionales juegan en el extranjero.

En el top ten latinoamericano, el Boca argentino, número 1, ocupa el puesto n.º 9, superado con creces por los gigantes del vecino Brasil. La última noticia es que el FBI estadounidense está investigando el blanqueo de capitales a través de Miami por parte de altos cargos de la Asociación del Fútbol Argentino.

Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual.

En el mundo del fútbol, incluso más que en la economía mundial, no es la «convergencia» lo que impera, sino el desarrollo desigual y combinado.

(Adam Tooze , blog, 18/07/26, traducción Salvador L. Arnal, gráficos en el original)

17.5.26

Argentina: es el saqueo (y no la libertad) lo que avanza... 24 mil compañías tuvieron que bajar sus persianas, los escándalos de corrupción en el más alto nivel no cesan y el gobierno vende los bienes públicos que quedaron para pagar la deuda externa... el recorte en el área de Salud de 63.000 millones impacta en la lucha contra el cáncer, la distribución de medicamentos de primera necesidad y deja sin tratamiento a miles de pacientes crónicos... El modelo entreguista de los libertarios da rienda suelta a un festival de privatizaciones a la medida de la verdadera élite empresarial y financiera, entregando los bienes comunes naturales y sectores estratégicos a empresarios afines en un saqueo exigido por el FMI para pagar las deudas de país con el organismo, como Transener, la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el país, o la venta del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA), olvidando que el agua es un derecho, no una mercancía (Aram Aharonian)

"En la coyuntura actual argentina se combinan una crisis política de final abierto con los escándalos de corrupción que comenzaron con la criptoestafa $Libra del propio presidente Javier Milei, pasando por las coimas recibidas por altos funcionarios -como la Secretaria de la Presidencia y hermana del mandatario Karina  Milei-  hasta el que hoy involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.  Todo esto afecta al conjunto del gobierno, junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad y credibilidad social del oficialismo.

El estado cataléptico de la industria, la construcción y el comercio y la caída del poder adquisitivo de los salarios y la calidad del empleo reforzaron la atención colectiva hacia los hechos de corrupción y teñido de color muy oscuro la imagen presidencial, que avanza en su tercer año de mandato con la peor imagen desde que asumió. Sus insultos constantes contra periodistas y empresarios han acicateado la búsqueda de una salida.

«El poder no se conforma con una persona sensata, sino también con una política económica, no solo un plan de negocios», señala Horacio Verbitski, director de El Cohete a la Luna.

Jaqueado por la evidente pérdida de popularidad y el malestar popular, en una entrevista política en el canal libertario Neura, Milei aseguró el jueves por la noche que su gobierno enfrentó un supuesto golpe de Estado (financiado por Venezuela, «un conjunto de hijos de puta» querían hacer un golpe de Estado, dijo)  y relató un presunto intento de coima de parte de un empresario. También se refirió a los supuestos aportes rusos en medios de comunicación del país.

Sus dichos motivaron una denuncia penal de la diputada Marcela Pagano, quien  lo acusó de presunto encubrimiento.  Señaló que el mandatario no podía hablar públicamente de hechos de semejante gravedad sin denunciarlos. En su presentación judicial sostiene que, si Milei tenía conocimiento de posibles delitos contra el orden constitucional y de un supuesto hecho de corrupción, estaba obligado a dar intervención a la Justicia.

En enero, el 43 por ciento consideraba que las medidas del Gobierno “son necesarias aunque duelan”. En mayo ese respaldo se diluyó al 32 por ciento y la aprobación de la gestión libertaria es la más baja desde el inicio del mandato.  En febrero de 2026 cerraron 257 empresas. Se acumulan 17 meses consecutivos de retracción en la cantidad de firmas y se relevaron más de 24 mil compañías que tuvieron que bajar sus persianas.  Los escándalos de corrupción en el más alto nivel no cesan y el gobierno vende los  bienes públicos que quedaron para pagar la deuda externa.

Ante cientos de dueños y dirigentes de grandes empresas, en un almuerzo del CICyP (Consejo Interamericano de Comercio y Producción)—, el canciller Pablo Quirno afirmó: “A medida que el RIGI sea exitoso, se genera una base de capital que está protegida contra el control de capitales. Entonces, cualquier delincuente  que, a futuro, trate de poner control de capitales en la Argentina, no va a poder porque va a tener un stock de capital que tendrá derecho a irse. Los futuros gobiernos van a estar, de alguna manera, encorsetados; las herramientas que utilizaron el pasado en contra de los argentinos no van a poder ser utilizadas”.

Quirno llama delincuentes a quienes quieran proteger el patrimonio nacional, o al menos establecer algún tipo de negociación con las grandes empresas para que la extracción de minerales, hidrocarburos y otros productos de la naturaleza no constituya un exclusivo beneficio para las corporaciones.  La decisión política del gobierno y de sus mandantes, es que las medidas antinacionales que se tomen ahora no puedan ser revertidas por gobiernos futuros, creando un entramado legal-jurídico que impida que algún gobierno democrático revierta la cesión de soberanía y el despojo que está haciendo la administración libertaria.

Obviamente, la “confianza” que pretenden lograr de los sectores dominantes  no tiene que ver con la solidez económica sino con intereses de negocios concretos, que jamás se opusieron al endeudamiento externo, a la evasión impositiva, a que al Estado lo roben  los contratistas del Estado, o que no se puedan controlar los recursos que entran y salen por las fronteras del país.

Se transita una crisis política de final abierto  junto con problemas de fondo como la creciente baja en la popularidad del oficialismo libertario al calor de los problemas políticos, sociales y de corrupción del gobierno, pero también de un cada vez más fuerte descontento social e impopularidad de la gestión de Javier Milei por el agravamiento de la situación económica y social en los últimos meses,  acicateada por los nuevos ajustes presupuestarios anunciados en el Boletín Oficial: un enorme recorte al gasto público que afecta áreas sensibles como educación, ciencia, técnica, salud, junto con anuncios de aumentos en el transporte.

El recorte a la educación fue una provocación contra la masiva Cuarta Marcha Federal Universitaria en todo el país, que ha actuado  como caja de resonancia de la gran oposición al gobierno y a sus políticas económicas de ajuste que se viene acrecentando en las últimas semanas.  La Corte Suprema de Justicia demora la ley universitaria y el gobierno gana tiempo para sostener el superávit pactado con el Fondo Monetario Internacional. Según la información que circula por los pasillos oficiales con contactos ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ); el máximo tribunal judicial del país no definiría de manera urgente la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

El último ajuste presupuestario dejó el área de Salud con 63.000 millones menos. El recorte impacta de lleno en la lucha contra el cáncer, la distribución de medicamentos de primera necesidad, desfinancia la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y deja sin tratamiento a miles de pacientes crónicos.

Según el viceministro de Economía, José Luis Daza, esperan embolsar 3.000 millones para fin de año por las privatizaciones de las empresas nacionales AYSA, Transener, Intercargo y Belgrano Cargas. Daza reconoció que le prometieron al Fondo Monetario Internacional que iban a “comprar  7.000 millones de dólares de reservas, más  3.000 millones de dólares de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el FMI. Por eso, el interés en avanzar con  privatizaciones.

El gobierno lanzó  la Licitación Pública Nacional e Internacional para avanzar con la venta y transferencia del 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) que permanecen en manos del Estado, olvidando que el agua es un derecho, no una mercancía. Asimismo informó que Genneia y Edison Transmisión fueron los ganadores de la licitación para obtener la totalidad de la participación accionaria del Estado en Citelec, sociedad controlante de Transener. La operación se cerró por  356 millones de dólares.

Transener opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el país. El retiro del Estado significa el control total por parte de empresas privadas del transporte de la energía. En la agenda de privatización también están las centrales térmicas Manuel Belgrano y General San Martín. No se trata de una empresa más:  opera la red troncal de alta tensión que conecta a casi todo el territorio argentino, pieza central de la infraestructura energética que hasta ahora contaba con la participación del Estado y el control operativo del Grupo Pampa Energía. Su privatización total representa la pérdida absoluta del control estratégico sobre cómo se transporta la energía en el país.

Detrás de Edison Energía operan los hermanos Juan y Patricio Neuss, que mantienen una relación personal con Santiago Caputo, el principal armador político de Javier Milei, y mantienen estrechos vínculos con la Fundación Faro,  caja de financiamiento de la maquinaria política libertaria. El holding ya venía acumulando adjudicaciones clave: las represas hidroeléctricas Alicurá (Río Negro y Neuquén) y Cerros Colorados (Neuquén), y la generadora Potrerillos en Mendoza. 

 El viceministro de Economía, José Luis Daza reconoció que le prometieron al FMI que iban a “comprar 7.000 millones de dólares de reservas, más 3.000 millones de privatizaciones”. Si bien el Gobierno viene comprando reservas, aún se encuentran en un nivel crítico y lejos de la meta que exige el organismo multilateral. Por eso, el interés oficial en avanzar con las privatizaciones.

Este entramado de empresarios y funcionarios ya apunta a la logística y el nuevo foco de disputa es la Hidrovía del Río Paraná, la arteria principal por donde sale la enorme mayoría de las exportaciones argentinas y fuente de enormes recursos para las economías del interior del país. El Gobierno impulsa la privatización del dragado y balizamiento de esta vía navegable por un período de 25 años,  un negocio enorme que asegura ingresos de entre  200 y 300 millones de dólares anuales, totalizando cerca de 7.000 millones de dólares durante toda la concesión.

El modelo entreguista de los libertarios quedó completamente expuesto: mientras recorta derechos laborales y jubilaciones, da rienda suelta a un festival de privatizaciones a la medida de la verdadera élite empresarial y financiera, entregando los bienes comunes naturales y sectores estratégicos a empresarios afines -nacionales y extranjeros- en un saqueo exigido por el FMI para pagar las deudas de país con el organismo. Una pintada en el barrio porteño de Liniers es clara: ¿Habrá Argentina después de Milei?" 

(Aram Aharonian, Estrategia.la, 17/05/26)

16.3.26

Una buena descripción del efecto 'milei' en una tienda de electrodomésticos: Tenía mi negocio de electrodomésticos en Flores. 25 años trabajando. Dos empleados. Local propio... yo vivía bien. No era rico. Pero vivía BIEN... Asume Milei... El dólar pasa de $400 a $800 de un día para el otro. Yo tenía $3.000.000 de pesos ahorrados para renovar stock. En un día se convirtieron en $1.500.000 de poder adquisitivo. 'No pasa nada', pensé... Las ventas caen 60%. La gente no compra. No hay plata. Recesión. Despido a uno de mis empleados. Llora. Tiene 3 hijos... tengo que liquidar a precio de costo porque nadie compra. Abril 2024: Despido al segundo empleado. Ahora estoy solo. En un local vacío. Con deudas... Cierro el local. 25 años. Un cuarto de siglo. A la basura. Pongo el local en alquiler. Nadie lo quiere. La zona está muerta. 7 de cada 10 negocios cerrados... Empiezo a vender por MercadoLibre lo poco que me queda de stock... Soy un tipo desesperado vendiendo a pérdida... Vendo el local. El que compré con el sudor de 20 años porque necesito plata... Empiezo a manejar Uber. A los 52 años. Con un auto que alquilé. 12 horas por día... Me cruzo a mi ex empleado. El que lloró cuando lo despedí. Está en la calle. Pidiendo. Con sus 3 hijos. No lo puedo ayudar. No tengo nada... Y leo en Twitter: 'El que se queja es porque no se adapta' 'El que no progresa es porque no trabaja'... Voté a Milei porque prometió libertad y prosperidad. Me dio MISERIA. Esta es mi historia. Pueden no creerla. Pueden decir que exagero (teKa)

teKa  @teKa088

Antes de Milei, yo vivía bien. No era rico. Pero vivía BIEN. 

Tenía mi negocio de electrónica en Flores. 25 años trabajando. Dos empleados. Local propio que terminé de pagar en 2022. 

Vendía. La gente compraba. Nada del otro mundo, pero cerraba todos los meses en positivo.

Diciembre 2023: Asume Milei. Enero 2024: Devaluación. El dólar pasa de $400 a $800 de un día para el otro. Yo tenía $3.000.000 de pesos ahorrados para renovar stock.

 En un día se convirtieron en $1.500.000 de poder adquisitivo. 'No pasa nada', pensé. 'Es temporal. Va a mejorar.' 

Febrero 2024: Las ventas caen 60%. La gente no compra. No hay plata. Recesión. Despido a uno de mis empleados. Llora. Tiene 3 hijos. 

Marzo 2024: Caída del 70%. Ya no puedo pagar el alquiler del depósito. Lo cierro. Quedan productos de $2.000.000 que compré en noviembre. Ahora los tengo que liquidar a precio de costo porque nadie compra. 

Abril 2024: Despido al segundo empleado. Ahora estoy solo. En un local vacío. Con deudas. 

Mayo 2024: Vendo el auto. Un Corolla 2019 que era mi orgullo. Lo compré en cuotas que terminé de pagar en 2023. Lo vendo porque necesito comer. Y pagar impuestos. 

Junio 2024: Cierro el local. 25 años. Un cuarto de siglo. A la basura. Pongo el local en alquiler. Nadie lo quiere. La zona está muerta. 7 de cada 10 negocios cerrados.

 Julio 2024: Empiezo a vender por MercadoLibre. Desde mi casa. Con lo poco que me queda de stock. Ya no soy comerciante. Soy un tipo desesperado vendiendo a pérdida.

 Agosto 2024: Vendo el local. El que compré con el sudor de 20 años. El que terminé de pagar hace 2 años. Lo vendo por la MITAD de lo que pagué. En dólares. Porque necesito plata. 

AHORA. 

Septiembre 2024: Mi mujer me deja. 'No puedo más con esta situación', dice. 'Vos cambiaste', dice. No cambié. Me destruyeron. 

Octubre 2024: Me mudo con mi vieja. A los 52 años. Viviendo en la casa de mi madre. Con lo que me quedó de la venta del local: USD 15.000. De una vida entera. 

Noviembre 2024: Busco trabajo. Nadie contrata. 'Estás grande', me dicen. '¿52 años? No te podemos pagar lo que pedís.' 

Pido $600.000. El sueldo de un cadete. Igual no hay.

 Diciembre 2024: Primer año de Milei. Balance: 

- Negocio cerrado ✓ 

- Empleados despedidos ✓ 

- Auto vendido ✓ 

- Local vendido ✓ 

- Mujer perdida ✓ 

- Viviendo con mi vieja ✓ 

- Ahorros destruidos ✓ 

Pero hey, la inflación mensual bajó del 25% al 2%. Qué logro. 

Enero 2025: Empiezo a manejar Uber. A los 52 años. Con un auto que alquilé. 12 horas por día. Gano $450.000 por mes. Antes ganaba $2.500.000. 

Febrero 2025: Me cruzo a mi ex empleado. El que lloró cuando lo despedí. Está en la calle. Pidiendo. Con sus 3 hijos. No lo puedo ayudar. No tengo nada. 

Marzo 2025: Actualidad. Manejo Uber 14 horas por día. 

Vivo con mi vieja. Tengo USD 8.000 (gasté el resto en sobrevivir). De 25 años de trabajo. 

Y leo en Twitter: 'El que se queja es porque no se adapta' 'El que no progresa es porque no trabaja' 'Milei salvó Argentina' 

Yo trabajé 25 años. Me adapté toda mi vida. Y me destruyeron en 12 meses. No fue gradual. No fue 'el contexto'. 

Fue una BOMBA NUCLEAR sobre la clase media trabajadora. Y ahora me dicen que es mi culpa. Que tendría que haber 'invertido mejor'. Que tendría que 'haber diversificado'. 

HERMANO. 

Yo vendía HELADERAS. No era Warren Buffett. Era un laburante. Y me licuaron. Yo, que trabajé en PESOS toda mi vida... 

Quedé en la calle. Y me dicen que el modelo funciona. Funciona para quién? No soy kirchnerista. No soy peronista. 

Voté a Milei porque prometió libertad y prosperidad. Me dio MISERIA. Esta es mi historia. Pueden no creerla. Pueden decir que exagero. 

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*Mensaje recibido de un seguidor que pidió anonimato. ¿Cuántos casos así hay que nadie cuenta?

5:34 p. m. · 15 mar. 2026 ·1,1 M Visualizaciones

15.12.25

Sin consumo no hay Paraíso (capitalista)... En la Argentina de Milei cierra una empresa por día y se pierden casi 400 empleos formales cada 24 horas. Menos mal que el presidente encabeza una revolución capitalista... La onda expansiva del pulso electromagnético que la administración libertaria hizo estallar sobre la economía real para frenar la inflación, no se detiene. Las fábricas se apagan en silencio, como celulares sin carga... El consumo en noviembre se hundió un impactante 9 por ciento... El mecanismo libertario para inyectar dinero en los engranajes secos de la economía es bajar la tasa. "La tasa está en cuarenta por ciento mensual, tiene que bajar al veinte, en línea con la inflación que esperamos para el año que viene"... Créditos accesibles para las empresas, para la gente, para que se reactive el consumo. Un reconocimiento tardío, implícito, a la importancia del mercado interno en una economía poco competitiva como la Argentina. La pregunta es obvia: ¿Si es tan sencillo por qué no lo hicieron antes? La respuesta también es simple: Toto Caputo tiene miedo que le compren dólares con los créditos baratos y esto le empuje la inflación. Tiene miedo. Es que más allá de las canchereadas, el ministro de Economía sabe que la inflación no está domada. Y por si hacía falta, el salto de noviembre al 2,5% se lo recordó. Estamos entonces atrapados en un desierto abrasador, donde cada trago de agua que tomamos sube la temperatura (Ignacio Fidanza)

 "En la Argentina de Milei cierra una empresa por día y se pierden casi 400 empleos formales cada 24 horas. Menos mal que el presidente encabeza una revolución capitalista. La onda expansiva del pulso electromagnético que la administración libertaria hizo estallar sobre la economía real para frenar la inflación, no se detiene. Las fábricas se apagan en silencio, como celulares sin carga.

En el gobierno, aunque no lo parezca, tienen dos cosas claras: ganaron la elección gracias a la ayuda de Trump y el tiempo para recuperar el consumo no es ilimitado.

La vieja idea de una Argentina que genere una sociedad de bienestar gracias a la potencia exportadora de sus materias primas -una Australia sudamericana-, cede ante la realidad de las estadísticas mensuales de empleo y actividad, que ya no logra disimular ni el ingenio de Marco Lavagna para retorcer los números del Indec.

"Tenemos siete meses para que se reactive el consumo, hay que inyectar plata en la economía", reconoce un libertario del equipo económico, que en privado muestra un sentido común que no exhiben en público. 

El consumo en noviembre se hundió un impactante 9 por ciento, como un buzo con doble plomo, por usar las metáforas submarinas de Milei. El espejismo de la Argentina espléndida del campo de Polo de Palermo que visitó Milei, es eso, un espejismo, que convive con un país que no llega a fin de mes.

El mecanismo libertario para inyectar dinero en los engranajes secos de la economía es bajar la tasa. "La tasa está en cuarenta por ciento mensual, tiene que bajar al veinte, en línea con la inflación que esperamos para el año que viene", agregó la fuente consultada.

Tenemos siete meses para que se reactive el consumo, hay que inyectar plata en la economía.

Créditos accesibles para las empresas, para la gente, para que se reactive el consumo. Un reconocimiento tardío, implícito, a la importancia del mercado interno en una economía poco competitiva como la Argentina.

La pregunta es obvia: ¿Si es tan sencillo por qué no lo hicieron antes? La respuesta también es simple: Toto Caputo tiene miedo que le compren dólares con los créditos baratos y esto le empuje la inflación. Tiene miedo.

Es que más allá de las canchereadas, el ministro de Economía sabe que la inflación no está domada. Y por si hacía falta, el salto de noviembre al 2,5% se lo recordó.

Estamos entonces atrapados en un desierto abrasador, donde cada trago de agua que tomamos sube la temperatura.

Se suma a esto el desafío de los vencimientos por más de USD 14 mil millones que deberá pagar este año la Argentina, que tienen en enero una primera parada brava de USD 4.500 millones, que tiene a Caputo buscando dólares en modo bastante desesperado, mientras el swap del Tesoro no aparece. "No lo van a dejar caer a Toto, pero quieren que se mueva, que saque las reformas que prometió, que junte antes todo lo que pueda", interpretó un funcionario de diálogo con la administración Trump.

Caputo es hoy el funcionario más poderoso del gobierno, al punto que es el único que toma decisiones sin consultar y logró que ni la hermana Karina se meta en su área. La próxima definición del nuevo titular del ARCA permitirá ver si se mantiene ese equilibrio.

El otro conflicto central que cruzará el 2026 será la tensión con las provincias -y en las provincias- por la falta de fondos, ante un superávit que tiene cada vez menos de súper. Santilli tiene apenas 68 mil millones para repartir de ATN entre todas las provincias, a Jorge Macri ya le deben 350 mil millones del giro mensual que estableció la Corte y la lista sigue.

Pero el gobierno tiene una ventaja extraordinaria, la desorientación peronista, ese canibalismo estúpido en el que se pelean por cualquier cosa menos por la importante, que es discutir como volver a convencer a los argentinos que son una opción de gobierno sensato. "Hay peronistas, no hay peronismo", sentenció desahuciado, uno de los dirigentes más importantes de esa fuerza.

Caputo es hoy el funcionario más poderoso del gobierno, al punto que es el único que toma decisiones sin consultar y logró que ni la hermana Karina se meta en su área.

Mientras ruega que el escándalo de Tapia se estire y tape todo lo posible, el gobierno trazó un relato para la segunda mitad del mandato de Milei: bajar la inflación a un dígito, volver a los mercados, mantener el superávit, bajar los impuestos y sacar las reformas que modernicen la economía. El parto difícil, pero imprescindible, de una Argentina capitalista, alineada con Occidente, que genere progreso real y sostenible.

Tenemos entonces un relato bastante articulado, que por ahora tiene como principal activo la baja de la inflación y ubica en el futuro una mejora de las condiciones de vida; un relato que se tropieza con los cierres de empresas, con la plata que no alcanza, con la pérdida de puestos de trabajo. Que se hace fuerte en la desorientación opositora.

A grandes rasgos, esto sugiere hacia adelante una situación de problemas opuestos: el Gobierno superó el desafío político con su triunfo electoral y ahora el problema lo tiene en la economía; mientras que la oposición tiene un problema estrictamente político, de articulación, de propuesta, de candidatos. Apostar qué es más sencillo de resolver es un deporte de riesgo en la siempre voluble Argentina. "

(Ignacio Fidanza , LaPolíticaOnline, 14/12/25) 

7.12.25

La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) muestra una cobertura del 46% en 2024, cuando en el período 2015-2019 rondaba el 90%”. La vacuna contra la poliomielitis cayó del 88% al 47% en el mismo período; la triple bacteriana, del 88% al 46%; la de la difteria, el tétanos y la tos ferina, del 93% al 46,4%... Este año en la Argentina recrudecieron enfermedades antes controladas, como el sarampión y la tos convulsa... Quizás este país no sea un buen sitio para estar en la próxima pandemia. Quizás, de hecho, la provoque (Leila Guerriero)

 "La Sociedad Argentina de Pediatría emitió en noviembre una advertencia sobre el estado de la vacunación infantil y adolescente en el país: “La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) muestra una cobertura del 46% en 2024, cuando en el período 2015-2019 rondaba el 90%”. La vacuna contra la poliomielitis cayó del 88% al 47% en el mismo período; la triple bacteriana, del 88% al 46%; la de la difteria, el tétanos y la tos ferina, del 93% al 46,4%. 

El 27 de ese mes, el presidente de la Cámara de Diputados, el oficialista Martín Menem, autorizó que la legisladora María Inés Quiroz, del PRO, partido del expresidente Macri, organizara en el Congreso la jornada ¿Qué contienen realmente las vacunas covid-19?, aunque organizaciones científicas repudiaron el encuentro y pidieron suspenderlo. Estuvo acompañada por Oscar Botta, de Médicos por la Verdad, una red que vincula a las vacunas con el autismo, y la licenciada en Biotecnología Lorena Diblasis que exhibió al “hombre imán”, un jardinero que, tras recibir dos dosis AstraZeneca, asegura haberse magnetizado: se le pegan objetos metálicos al cuerpo. Lo demostró intentando que diversos elementos se adhirieran a su torso desnudo. Muchos resbalaron. 

La legisladora Quiroz aseguró, sin citar fuentes, que se habían registrado aumentos de casos de autismo y cáncer pediátrico y que eso era, evidentemente, consecuencia de las vacunas. 

 Este año en la Argentina recrudecieron enfermedades antes controladas, como el sarampión y la tos convulsa. En febrero de 2025, el presidente Javier Milei anunció que el país abandonaría la Organización Mundial de la Salud. El ministro de Salud, Mario Lugones, dijo poco después que la Argentina “pondrá el foco en los procesos de fabricación, aprobación y supervisión de vacunas”, para garantizar “controles efectivos”. 

Quizás este país no sea un buen sitio para estar en la próxima pandemia. Quizás, de hecho, la provoque." 

(Leila Guerriero , El País, 06/12/25) 

5.11.25

Milei ganó por el temor a la debacle. Se impuso por la generalizada percepción que, si se devaluaba al día siguiente de la elección, sobrevenía el desastre económico. Vivimos en una sociedad con mucha memoria de esos desmoronamientos y la población se previno con un voto conservador. Optó por mal menor, para mantener lo que hay frente a una posibilidad de colapso... El pánico al desastre económico fue muy evidente en todas las jornadas previas de corrida cambiaria, con la sensación de una próxima inflación si se disparaba el dólar. Ha sido muy paradójico, porque el colapso económico del gobierno determinó su salvación. Se impuso el generalizado temor al caos. Fue una elección con el chantaje de Trump sobrevolando las urnas. El magnate lo dijo sin ningún disimulo: votan a Milei o retiro el auxilio y se todo se va al diablo. Fue una amenaza directa. Anuncio que solo sostendrían el dólar si su vasallo ganaba los comicios y la extorsión fue directa: sin Milei, derrumbamos la economía. Con ese mensaje generó un pánico total porque recreó el miedo a volver al 2001 y entre el ajuste de Milei y ese desmoronamiento, los votantes optaron por el ajuste. No fue elección, sino un chantaje... Hay un ajuste brutal y muy pocos se engañan con las mentiras oficiales o con los delirios de Milei. También se pudo ver con total nitidez las estafas con las criptomonedas, las coimas del Carina y el escándalo del narcotráfico de Espert. Todo eso fue percibido, pero el miedo al colapso económico fue más fuerte y por eso, el grueso de los votantes prefirió no dar salto al vacío. El sostén de Trump y el temor popular definieron el resultado (Claudio Katz)

 "Después de lo ocurrido el domingo pasado en que el oficialismo ultraderechista se alzó con un inesperado triunfo electoral, surgieron numerosas conjeturas, explicaciones varias que sin embargo no conforman un cuadro certero de lo ocurrido. Desde Resumen Latinoamericano preferimos recurrir a nuestro compañero de Economistas de Izquierda, Claudio Katz, autor de varios libros sobre la realidad latinoamericana, la economía y la geopolítica. Estas son sus opiniones en diálogo con Carlos Aznárez.

-¿Qué ocurrió en las elecciones?

-Primero los datos. Fue un triunfo contundente de un gobierno que parecía hundido. Pintaron el mapa electoral de violeta, lograron el 40 por ciento, dieron vuelta el resultado en la Provincia de Buenos Aires, donde hace 50 días habían perdido por 14 puntos. En esa remontada se quedaron con los votantes ausentes en setiembre y con los sufragios de otras opciones conservadoras. Además, el oficialismo ganó en la Capital Federal por 20 puntos, dio la sorpresa en Córdoba y Santa Fe y ratificó su primacía en Mendoza. En cambio, el peronismo salvó apenas la ropa en las provincias que siempre tuvo mayoría.

Hay muchas interpretaciones de lo sucedido, pero en mi opinión existe una explicación central que es el miedo al colapso económico. Milei ganó por el temor a la debacle. Se impuso por la generalizada percepción que, si se devaluaba al día siguiente de la elección, sobrevenía el desastre económico. Vivimos en una sociedad con mucha memoria de esos desmoronamientos y la población se previno con un voto conservador. Optó por mal menor, para mantener lo que hay frente a una posibilidad de colapso.

¿Ese escenario fue visible en las semanas previas?

-Sí. El pánico al desastre económico fue muy evidente en todas las jornadas previas de corrida cambiaria, con la sensación de una próxima inflación si se disparaba el dólar. Ha sido muy paradójico, porque el colapso económico del gobierno determinó su salvación. Se impuso el generalizado temor al caos.

Fue una elección con el chantaje de Trump sobrevolando las urnas. El magnate lo dijo sin ningún disimulo: votan a Milei o retiro el auxilio y se todo se va al diablo. Fue una amenaza directa. Anuncio que solo sostendrían el dólar si su vasallo ganaba los comicios y la extorsión fue directa: sin Milei, derrumbamos la economía.

Con ese mensaje generó un pánico total porque recreó el miedo a volver al 2001 y entre el ajuste de Milei y ese desmoronamiento, los votantes optaron por el ajuste. No fue elección, sino un chantaje, que el gobierno reforzó equiparado el retorno del peronismo con el desastre económico. Ese pavor caló entre la población.

Por eso, al otro día Trump se adjudicó correctamente el triunfo. Con todo con descaro dijo “ganamos” y añadió que “ganamos mucha plata”. Y lo celebró porque es el verdadero triunfador. Ya comenzaron a quedarse con la Argentina por muy poca plata.

¿Pero es la única explicación de lo ocurrido?

-Yo creo que es la principal, porque las otras interpretaciones pierden de vista lo esencial. Señalan hechos ciertos, pero no determinantes y no dan cuenta de lo más llamativo que fue el viraje en 50 días. El gobierno parecía acabado y resucitó y esos giros obedecen a cambios en el estado de ánimo, que habitualmente no registran las encuestas. Por eso nadie anticipo el resultado. Había tres escenarios: derrota grave, derrota leve y salvar la ropa. El triunfo de Milei había quedado descartado y se produjo.

Yo creo que la gente vive en carne propia el profundo deterioro económico y social. Hay un ajuste brutal y muy pocos se engañan con las mentiras oficiales o con los delirios de Milei. También se pudo ver con total nitidez las estafas con las criptomonedas, las coimas del Carina y el escándalo del narcotráfico de Espert. Todo eso fue percibido, pero el miedo al colapso económico fue más fuerte y por eso, el grueso de los votantes prefirió no dar salto al vacío. El sostén de Trump y el temor popular definieron el resultado.

Muchos analistas consideran, en cambio, que lo más importante fue la reaparición del anti peronismo estructural, la épica gorila y el odio al kirchnerismo, que revitalizó a ese 40 % del electorado, fiel a las opciones conservadoras.

Me parece que debemos tener cuidado con ese razonamiento. Lo veo estático. El elemento ideológico existe, pero tiene una gravitación variable según los escenarios políticos. Es un dato de genérico, que no impidió el largo período de gobierno de Néstor, Cristina y Alberto Fernández.

También se destaca mucho que fue determinante el desdoblamiento que Cristina objetaba, porque efectivamente desmovilizó a los intendentes, que se desinteresaron del resultado. Pero si se jerarquiza ese determinante o el cambio hacia la boleta única, no se registra el dato central que fue el chantaje de Trump.

Lo mismo pasa con la idea que el peronismo quedó afectado por la multiplicidad de sellos nacionales y que por eso quedó en el 31 por ciento a nivel nacional, que es un piso histórico. Pero el desastre del gobierno de Alberto Fernández, más bien nos indica que el peronismo queda más afectado a veces por su unidad que por su fragmentación.

¿Y el enorme ausentismo cómo incidió?

-Yo creo que existe un hastío general con la manipulación que introducen n tantas elecciones provinciales a gusto de los gobernadores. Manipulan las fechas a su gusto y comodidad. Hay una fatiga electoral, en un año que incluyó comicios provinciales en ocho distritos y ese malestar fue uno de los determinantes del ausentismo, que alcanzó el 66 por ciento del padrón. Fue el mayor desde el 1983. Más de 12 millones de argentinos habilitados para votar no lo hicieron.

Se están exponiendo también muchos argumentos sociológicos o ideológicos para explicar el resultado electoral, porque ciertamente la sociedad ha cambiado mucho. Hay más individualismo, uberización, capitalismo de plataformas y penetración ideológica neoliberal.

Pero esas mutaciones no impidieron la derrota de Milei en Buenos Aires el mes pasado y la derrota de Macri hace seis años. Tampoco impidieron que Lula, Petro o Scheinman ganaran las elecciones contra la derecha, en países tan relevantes como Brasil, Colombia y México. Hay que ser cuidadoso con ciertas observaciones generales, como la errónea tesis que el fascismo se impuso en Argentina.

Me parece que en las circunstancias adversas hay que profundizar y refinar el análisis político, evitando el mero desánimo o la inútil descarga de culpas sobre el conjunto de la sociedad.

¿Y cuáles son las conclusiones que extraes de tu balance electoral?

-Si centramos lo ocurrido en un chantaje que asustó al electorado, podemos deducir varias observaciones más provechosas que el mero desencanto. La primera es que fue un voto resignado. No fue entusiasta, ni convencido. Milei celebra como una ratificación popular, computando tan solo el visto bueno de uno de cada tres argentinos. Consiguió un voto pasivo, temeroso y gran medida vergonzante.

Y eso ocurrió porque continúa sin construir una base propia significativa. Los actos públicos que hizo fueron paupérrimos. Y ni siquiera pudo concretar caravanas por el malestar que existe con su figura. Los que estudian el sufragio dicen que el seguidor libertario no habla, es despolitizado, no toma partido y vota por sensaciones. También notan que no fueron determinantes esta vez las redes o las campañas digitales.

La segunda conclusión es que se ratificó la polarización entre las fuerzas tradicionales y se desplomó Provincias Unidas. Con el 5,12 por ciento de los votos, quedó como fuerza marginal y se diluyó como tercera vía competitiva. El cordobesismo, Pullaro, Ignacio Torres o Florencio Randazzo, todos cayeron ante el mileismo, que absorbió gran parte del macrismo. Y este escenario es un gran problema para las clases dominantes, que apostaban a contar con una fuerza conservadora tradicional para manejar el Estado.

Milei sigue rodeado de lumpenes, delincuentes, marginales y arribistas. No ha podido gestionar el Estado y es causante de muchas crisis autoinfligidas. Las 64 bancas que ahora tiene puede ser un sostén o derivar en otro grupo de díscolos inmanejables.     Habrá que ver ahora si envalentonado con el triunfo, sigue con su gestión caótica o inaugura el proyecto de alianza con los gobernadores y los macristas, que le exige el gran capital. Hay un antecedente de triunfo electoral en el medio término y declive posterior que se verificó con Macri. Entre las generales de 2015 y las legislativas de 2017, creció más que Milei entre 2023 y 2025 y después se desplomó.

¿Qué pasó con el peronismo?

-Con unos 100 diputados retuvo la primera minoría en la Cámara Baja y aún con bajas, mantiene la primera minoría en el Senado. Pero sin un gran daño en el Congreso, sale de estas elecciones en un estado de ebullición y reaparecerán las internas. El liderazgo de Kicillof que parecía afianzado vuelve a ser una incógnita.

El peronismo sigue cargando con la memoria del fracaso de Alberto Fernández y no logra aportar alguna explicación coherente de ese desastre. Tampoco dice que corregiría y está a la defensiva frente a las acusaciones del gobierno. Todo su programa se limita a proclamar la necesidad de frenar a Milei, pero la población sabe que ese enunciado no es un proyecto. Si Milei ganó por un chantaje de Trump, el peronismo no puede afrontarlo sin decir que haría. Y cómo elude esa respuesta pierde credibilidad.

El discurso del peronismo es puro titubeo, pasividad y moderación. Ningún balance de la capitulación frente a Vicentín, el FMI, las empresas remarcadoras de precios o los financistas que fugaron capital. Por lo tanto, transmite la idea que, si vuelve, será tan impotente como con Alberto Fernández. Y queda flotando el problema que, si en la próxima elección vuelve a afrontar un chantaje de Trump y la derecha, no tendrá respuesta.

Por lo tanto, se enfrenta a una disyuntiva muy seria…

-Sí. Pero el trasfondo del problema es la magnitud de la crisis argentina, que no comparable a otros países de la región. Por eso, hay poco espacio para repetir aquí lo que hacen Lula, Scheiman o Petro. En nuestras condiciones, la batalla contra la ultraderecha requiere demostrar firmeza, autoridad y decisión, que son atributos que el peronismo no transmite.

Es la diferencia con la época de Braden o Perón. Ningún líder del peronismo genera la impresión que puede plantarse frente Trump, como lo hizo Perón en el pasado. Todos tienen miedo de quedar identificados con Chávez o Evo Morales si asumen esa actitud y por eso optan por la moderación, que es una postura de derrota frente a la agresividad de la ultraderecha.

Esa actitud se verifica en el abandono de las calles. El peronismo habla de frenar a Milei, pero se ha desmovilizado una y otra vez en los últimos dos años. El exponente más acabado de esa actitud es la CGT, que después de un empujón inicial se resignó a no hacer nada.

Si sigue por ese camino, el peronismo convalidará la agresión que prepara Milei contra los sindicatos, especialmente ahora que se avecina la gran batalla de la reforma laboral. El gobierno prepara un proyecto de demolición de derechos para que la informalidad sea la nueva formalidad, se extienda la jornada laboral 12 y las negociaciones salariales sean por empresa, con criterios de productividad individual. Para frenar a Milei hay que luchar, como ocurrió siempre.

¿Y cómo ves en ese marco la elección que hizo la izquierda?

-Fue muy buena. Logró 900 mil votos en todo el país, tres diputados, la tercera fuerza en la Ciudad y la figura de Myriam Bregman quedó consolidada. Lo importante es que canalizó un voto de organización de la lucha. Ese fue el mensaje explícito del FIT. Dijeron «vamos a resistir en el Congreso y en la calle». Señalaron que no debe haber tregua, ni resignación. Que se deben afrontar los atropellos que prepara Milei y la represión que anticipa Bullrich. Me parece que es un mensaje esperanzador, recordaron que, si le ganamos al macrismo podemos lograrlo con Milei

Recogen una tradición de lucha, que por ahora la separa del peronismo. Es una diferencia de actitud. La ideología no estuvo en el centro del debate electoral. No hubo controversias entre nacionalismo y socialismo, sino de posturas frente al ajuste. El gran desafío ahora es construir poder con la lucha. Se abre una nueva etapa y veremos cómo se desenvuelve." 

(Entrevista a Claudio Katz, Resumen Latinoamericano, 30/10/25)

2.11.25

Eduardo Garzón: Milei no habría ganado las elecciones sin el rescate de Trump... la economía argentina tuvo que ser rescatada por Estados Unidos de la mano del mismo Donald Trump, quien aseguró que cancelaría su apoyo financiero multimillonario (20.000 millones de dólares en un swap y 1.800 millones en compras de pesos argentinos) “si Milei perdía las elecciones”... la gente no votó a Milei por la buena marcha de la economía, porque justamente está herida de gravedad... El único aspecto positivo del que puede sacar pecho Milei -y que muchos argentinos valoran- es que su moneda nacional se mantiene fuerte, lo que no solo permite mantener más controlada la inflación, sino también que el 24% de los argentinos más ricos del país (los únicos con capacidad de ahorro regular) puedan comprar productos del extranjero a precios mucho más competitivos y viajar a otros países sin gastarse tanto dinero... Milei decidió utilizar hasta el último dólar de sus reservas para mantener el peso fuerte y llegar en buena posición a las elecciones de octubre. Esta estrategia no solo era muy arriesgada y peligrosa, puesto que es “pan para hoy y hambre para mañana”, sino que también era imposible de realizar sin contar con los dos rescates multimillonarios del Fondo Monetario Internacional y de Estados Unidos, que suman más de 40.000 millones de dólares entre los dos... Milei pudo llegar a las elecciones presentándose el garante de una cierta estabilidad macroeconómica solo porque hipotecó salvajemente al país, secándolo de dólares y recurriendo a deudas externas y extraordinarias. Especialmente importante fue el rescate de Trump durante todo el mes de octubre, quién ha estado tirando a la basura más de 1.8000 millones de dólares con tal de mantener artificialmente apreciado el peso argentino. Sin esa cuantiosa ayuda, el régimen cambiario de Milei habría saltado por los aires unas semanas antes de los comicios, y el ruido financiero y político se habría traducido sin duda en un mucho peor resultado electoral... el peaje es terrible: Argentina está sumida en la recesión, con la industria destruida, con la población empobrecida, sin ningún dólar propio en las reservas y, encima, debiendo miles de ellos a Estados Unidos y a otros organismos internacionales. Mientras los liberales celebran victorias, la Argentina paga con su futuro

 "Trump sella con Milei en la Casa Blanca un rescate de 20.000 millones a dos semanas de las elecciones legislativas en Argentina

Javier Milei obtuvo una victoria contundente en las elecciones legislativas de Argentina del pasado domingo 26 de octubre, superando en 9 puntos a la candidatura peronista. Esto contrasta fuertemente con los resultados de las elecciones provinciales de Buenos Aires de hace apenas un mes y medio, cuando fue precisamente el peronismo el que superó a la candidatura de Milei por más de 14 puntos. ¿Qué es lo que cambió de una elección a la otra para que los resultados fueran tan dispares?

En primer lugar, es importante tener en cuenta que los códigos y la lógica de votación es muy diferente en las dos convocatorias electorales. Por ejemplo, en las elecciones provinciales juegan un papel fundamental los intendentes (alcaldes), muchos de los cuales son peronistas, quienes se esforzaron mucho en la contienda electoral para retener sus municipios y ayudar a sus gobernadores gracias a su maquinaria territorial, mientras que esos incentivos no se dieron en la convocatoria nacional. Esta diferencia podría explicar que las elecciones provinciales de septiembre fueran una anomalía puntual dentro de un escenario de importante apoyo (aunque rápidamente decreciente) a la formación liderada por Milei.

En segundo lugar, el mismo hecho de que el peronismo obtuviera una victoria holgada en septiembre probablemente despertó los miedos de los antiperonistas, quienes hasta entonces habían creído que dicho movimiento estaba herido de gravedad, movilizándose entonces en octubre para votar en masa a la alternativa, representada por Milei.

En tercer lugar, entre una elección y otra, la economía argentina tuvo que ser rescatada por Estados Unidos de la mano del mismo Donald Trump, quien aseguró que cancelaría su apoyo financiero multimillonario (20.000 millones de dólares en un swap y 1.800 millones en compras de pesos argentinos) “si Milei perdía las elecciones”. Esto, que supone una injerencia electoral en toda regla, pudo llevar a mucha gente a votar a Milei simplemente pensando en la marcha de la economía del país y no tanto en la simpatía que le pudiera generar.

Sea como fuere, lo que sí está más que claro es que la gente no votó a Milei por la buena marcha de la economía, porque justamente está herida de gravedad: Argentina lleva en recesión todo el año 2025 y el indicador principal de actividad económica volvió a caer intensamente justo el mes anterior a las últimas elecciones; los tipos de interés se dispararon en septiembre y octubre hasta llegar a superar el 30% en términos reales, borrando de un plumazo el crédito bancario; más de 18.000 empresas han echado el cierre y más de 230.000 trabajadores han perdido su puesto de trabajo desde que Milei llegó al gobierno; los ingresos reales de los trabajadores y pensionistas se han desplomado un 15% y un 10%, respectivamente (con la única excepción de los asalariados del sector privado registrado, bien protegidos por unos sindicatos que Milei amenaza con debilitar); el pluriempleo, necesario para llegar a fin de mes, está registrando récords; el ahorro de las familias está en mínimos históricos; el consumo en supermercados y en tiendas es un 18% inferior a la época pre-Milei; las prestaciones sociales han sido recortadas en un 18,6%...

El único aspecto positivo del que puede sacar pecho Milei -y que muchos argentinos valoran- es que su moneda nacional se mantiene fuerte, lo que no solo permite mantener más controlada la inflación, sino también que el 24% de los argentinos más ricos del país (los únicos con capacidad de ahorro regular) puedan comprar productos del extranjero a precios mucho más competitivos y viajar a otros países sin gastarse tanto dinero. Estos argentinos ricos, a quienes los recortes de Milei apenas afectan, están encantados con disponer de un peso fuerte, con mayor libertad para realizar inversiones financieras tras la apertura parcial del cepo, y con tipos de interés estratosféricos que solo multiplican su patrimonio financiero. Por otro lado, hay argentinos no tan ricos que también están contentos con tener menos inflación que antes, incluso aunque ahora tengan menos capacidad económica, porque prefieren ser algo más pobres pero no tener que preocuparse tanto por los precios a ser menos pobres pero estar mirando cada semana la evolución de los mismos. Los dos perfiles pueden perfectamente conformar la mayor parte de ese 27% del electorado que se ha decantado por Milei. No es un gran porcentaje, pero ha sido suficiente para alcanzar la victoria en un país sumido por el desencanto político y el antiperonismo.

Ahora bien, ¿cómo ha conseguido Milei mantener durante casi dos años un peso argentino tan fuerte? Dilapidando desesperadamente todos los dólares que obtenía la economía argentina sin ningún tipo de miramiento, e incluso dilapidando dólares que no eran suyos y que tomaba prestados. Frente a una actitud conservadora, propia de otros países latinoamericanos como Brasil, México o Colombia y caracterizada por acumular dólares para afrontar los imprevistos del futuro, el gobierno de Milei decidió utilizar hasta el último dólar de sus reservas para mantener el peso fuerte y llegar en buena posición a las elecciones de octubre.

Esta estrategia no solo era muy arriesgada y peligrosa, puesto que es “pan para hoy y hambre para mañana”, sino que también era imposible de realizar sin contar con los dos rescates multimillonarios del Fondo Monetario Internacional y de Estados Unidos, que suman más de 40.000 millones de dólares entre los dos, así como con un blanqueo de capitales histórico y una supresión de las retenciones al campo que le permitió adelantar los dólares de la cosecha (que son medidas extraordinarias y de un solo uso). Es decir, Milei pudo llegar a las elecciones presentándose el garante de una cierta estabilidad macroeconómica solo porque hipotecó salvajemente al país, secándolo de dólares y recurriendo a deudas externas y extraordinarias. Especialmente importante fue el rescate de Trump durante todo el mes de octubre, pues estamos hablando de que el Estado más poderoso del mundo ha estado tirando a la basura más de 1.8000 millones de dólares con tal de mantener artificialmente apreciado el peso argentino. Sin esa cuantiosa ayuda, el régimen cambiario de Milei habría saltado por los aires unas semanas antes de los comicios, y el ruido financiero y político se habría traducido sin duda en un mucho peor resultado electoral.

En resumen, Milei priorizó su objetivo electoral a cualquier otra cuestión económica y, aunque le ha salido bien la muy arriesgada jugada -solo posible gracias a la inusual ayuda de Estados Unidos-, el peaje es terrible: Argentina está sumida en la recesión, con la industria destruida, con la población empobrecida, sin ningún dólar propio en las reservas y, encima, debiendo miles de ellos a Estados Unidos y a otros organismos internacionales. 

Mientras los liberales celebran victorias, la Argentina paga con su futuro."

(Eduardo Garzón, eldiario.es, 31/10/25) 

1.11.25

Milei ha aumentado su base, su organización territorial, y su peso político en estas elecciones... no fueron a votar 12,9 millones de personas, el 32% del padrón. Además, 1,2 millones de personas votaron en blanco... el gobierno de Milei abre un escenario de mayor unidad en la clase capitalista y sus partidos, con respaldo, por ahora, de Trump. Concretamente, la demanda a Milei es que sea factor de unificación para sostener el ajuste fiscal y las reformas “pendientes”... tras la corrida cambiaria y el efecto amenaza de Trump... con la salida de divisas, con un banco central con reservas en negativo, entraron a jugar las ventas de dólares del Tesoro de EEUU., lo que terminó frenando la corrida... El gobierno llegó entonces a las elecciones sostenido en tubos de oxígeno estadounidenses... Es en este marco que deben considerarse las advertencias de Trump a los argentinos: “si no votan bien, nos retiramos, no les damos dinero”... Esto en un país con una larga saga de crisis cambiarias, financieras, profundas recesiones, desvalorizaciones masivas de activos, inflación crónica y episodios de hiperinflación (desde fines de los 1960 la moneda argentina perdió13 ceros)... el chantaje de Trump es una expresión particular de la presión y amenaza de los capitales, globalizados y nacionales, los organismos internacionales y los Estados más poderosos, sobre los países dependientes y atrasados... Hace décadas, en Argentina, la amenaza era “si votás a la izquierda habrá guerra civil y caos”. Ahora el mensaje es “si no votás bien, la economía del país estallará y tendremos hiperinflación”, etcétera... El gobierno y la prensa anuncian que una de las primeras reformas a encarar por el gobierno es la laboral... aflora el chantaje “o los trabajadores ceden posiciones, o seguimos sin invertir, o contratando en negro”... El conflicto es de clase (Rolando Astarita)

 "En lo que sigue pasamos revista a datos de las elecciones del 26 de octubre y agregamos algunas reflexiones sobre la coyuntura política y la táctica socialista.

El primer dato es que, con 9,2 millones de votos -40,7%-, LLA ha aumentado su base, su organización territorial, y su peso político. Se impuso por un punto en provincia de Buenos Aires, donde 50 días antes había perdido por 14 puntos. Triunfó en Córdoba y Santa Fe, con votaciones que superaron el 40% de los votos. Ganó con gran ventaja en CABA. Y se impuso en Mendoza, Entre Ríos, Misiones, Chaco, Salta, Jujuy, La Rioja, San Luis, Neuquén, Río Negro, Chubut y Tierra del Fuego. Obtuvo 64 nuevas bancas en Diputados y 13 en Senadores. Mucha gente de izquierda tiende a minusvalorar estos avances. Deberían reflexionar sobre estos números.

En segundo lugar, el peronismo con Fuerza Patria y listas aliadas se impuso en Catamarca, La Rioja, Formosa, La Pampa, San Juan, Santa Cruz y Tucumán. En total, 7,28 millones de votos, el 31,7%. Por fuera de LLA y Fuerza Patria quedaron, con el 28% de los votos a nivel nacional, el rejunte Provincias Unidas, el FIT-U (casi 900.000 votos) y partidos provinciales.

El otro dato destacable es que no fueron a votar 12,9 millones de personas, el 32% del padrón. Además, 1,2 millones de personas votaron en blanco o anularon su voto.

Avance de la ultraderecha, demanda de unidad en la clase dominante

 El triunfo electoral lleva a que el gobierno de Milei sea ahora la apuesta de los empresarios, los grandes medios de comunicación, el FMI, la banca internacional (J.P. Morgan) y el gobierno de EEUU. Todo indica que se abre un escenario de mayor unidad en la clase capitalista y sus partidos, con respaldo, por ahora, de Trump. Concretamente, la demanda a Milei es que sea factor de unificación para sostener el ajuste fiscal y las reformas “pendientes”, en primer lugar la laboral (véase más abajo).  

De ahí la agenda de negociaciones de LLA con fuerzas que apoyan lo fundamental de su política: con Pro, (24 diputados); con Provincias Unidas (11 diputados), UCR y la Liga del Interior (7); Coherencia y MID (6, ex libertarios). Más diputados del “peronismo peluca” de Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Además, LLA ya tiene acuerdos con los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Claudio Poggi (San Luis), Leandro Zdero (Chaco) y Jorge Macri (CABA).

La crisis, corrida cambiaria y el efecto amenaza de Trump

En los días previos a las elecciones la suerte de Milei parecía sellada. “El sueño de Milei de una Argentina violeta está hecho trizas”, escribió un analista de la izquierda radical apenas 24 horas antes de las elecciones. Había elementos para esa afirmación. Entre ellos, la economía estancada en los dos últimos trimestres; el gobierno sufrió derrotas en el Parlamento (a los vetos a las leyes de Emergencia en Discapacidad, de Emergencia Pediátrica en el Hospital Garrahan y de Financiamiento a las Universidades); las denuncias por corrupción (3% para Karina); la vinculación con el narcotráfico (Espert y Villaverde); y antes la estafa $LIBRA. También el creciente descontento social por la caída de los ingresos de los trabajadores y de las jubilaciones.

En ese escenario, se sumó una persistente y cada vez más amplia demanda de dólares. El gobierno recurrió primero a los dólares del blanqueo (festival para el lavado de dineros sucios); luego a los US$ 20.000 millones del FMI; y siguió el adelanto de liquidación de las exportaciones con la reducción hasta mitad de año de las retenciones. Pero continuó la salida de divisas, con un banco central con reservas en negativo. Se agregaron entonces ventas del Tesoro por US$2200 millones; emisión de títulos dólar link por US$ 5300 millones; ventas de futuros por US$ 6700 millones. Todo era devorado por la demanda, nada parecía bastar. Fue en ese maremágnum que se insertó el auxilio de Trump y el Tesoro de EEUU a Milei.

Aquí entraron a jugar las ventas de dólares del Tesoro de EEUU. Fueron intervenciones de, se calcula, unos US$ 400 millones diarios, hasta totalizar US$ 2000 millones, aproximadamente. Se acompañó de la inyección de US$ 7000 millones en los tres días que duró el levantamiento de las retenciones. La demanda se comió rápidamente también esos dólares. Aunque lo que terminó frenando la corrida, y en el techo de la banda cambiaria, fue la intervención de EEUU. El gobierno llegó entonces a las elecciones sostenido en tubos de oxígeno estadounidenses.

Es en este marco que deben considerarse las advertencias de Trump a los argentinos: “si no votan bien, nos retiramos, no les damos dinero”. Acoplado al mensaje de Milei “si no votan a LLA es el caos”. Esto en un país con una larga saga de crisis cambiarias, financieras, profundas recesiones, desvalorizaciones masivas de activos, inflación crónica y episodios de hiperinflación (desde fines de los 1960 la moneda argentina perdió13 ceros). Además, con un creciente descreimiento de las masas trabajadoras en lo que fue su tradicional referente ideológico y político, el peronismo. Significativamente, Fuerza Patria no presentó alternativa alguna frente al chantaje de Trump. Apenas intentó con el slogan “Braden – Tump versus Perón – Axel”, que no movió a nadie.

El chantaje de “la huelga de inversiones”

En la nota anterior, “Soberanía, capitalismo, dependencia”, señalamos que el chantaje de Trump es una expresión particular de la presión y amenaza de los capitales, globalizados y nacionales, los organismos internacionales y los Estados más poderosos, sobre los países dependientes y atrasados. En otros términos, el chantaje no es producto de alguna “maldad” particular de Trump y de Bessent, (aunque sean sujetos despreciables), sino es una expresión de la naturaleza de la relación de explotación capitalista. Después de todo, el obrero acepta entregar “libremente” trabajo gratis al capitalista so pena de morirse de hambre. El capital es, esencialmente, poder del propietario sobre el que no dispone más que de su fuerza de trabajo. Trasladado al plano de las relaciones entre países, el capital internacionalizado es poder sobre los Estados atrasados y dependientes. Esa es la lógica que encierra la amenaza de Trump. Hace décadas, en Argentina, la amenaza era “si no votás de manera adecuada vienen los militares y se acaba la democracia”; también “si votás a la izquierda habrá guerra civil y caos”. Ahora el mensaje es “si no votás bien, la economía del país estallará y tendremos hiperinflación”, etcétera.

La reforma laboral

El gobierno y la prensa anuncian que una de las primeras reformas a encarar por el gobierno es la laboral. Ente las medidas que se barajan: reducción de las indemnizaciones; su pago en cuotas de hasta 12 meses; facilitación de las contrataciones y los despidos; límites al derecho de huelga (con la excusa de “servicios esenciales”); ampliación de la jornada laboral; posibilidad de que las patronales fragmenten el período de vacaciones; posibilidad de que se establezcan convenios por empresas; subas de salarios condicionadas al aumento de la productividad.

Estos programas están siendo elaborados en los equipos del gobierno en colaboración con estudios jurídicos, algunos ligados a grandes grupos económicos y cámaras empresarias. Todo indica que hay un acuerdo y unidad de clase sustancial en torno a estos objetivos. No solo de las grandes empresas. Amplios sectores del empresariado medio y pequeño acuerdan. El conflicto es de clase. Incluso aflora el chantaje “o los trabajadores ceden posiciones, o seguimos sin invertir, o contratando en negro”.

 Los conflictos obreros

En los meses que antecedieron a las elecciones en diversas publicaciones de izquierda se sostuvo que el gobierno estaba golpeado y hasta acorralado por movilizaciones masivas. Entre ellas, por la defensa de la universidad pública; en solidaridad con los trabajadores del Garrahan; contra el desfinanciamiento a los discapacitados; los paros de docentes; las marchas de los jubilados; las manifestaciones contra el genocidio palestino; los conflictos en defensa de puestos de trabajo o contra suspensiones en la industria (como fue el caso Acindar). De ahí había un paso a caracterizar la situación como de “ascenso de luchas generalizadas”. Sin embargo, el cuadro de conjunto apuntaría a una caracterización más moderada. Veamos:

En 2024: Según registros de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano, el nivel de conflictividad laboral en el sector privado observado durante el segundo semestre de 2024 ha sido el más bajo de los últimos 19 años. Esta información surge del análisis de la evolución histórica de los conflictos con paro, incluyendo las jornadas individuales, y la cantidad de trabajadores huelguistas.

Se registraron 14 conflictos con paro en promedio por mes durante el segundo semestre de 2024, el menor número desde 2006. En comparación con el pico de 47 conflictos en 2014, esto representa una disminución del 71%.

Asimismo, el promedio mensual de trabajadores huelguistas ha sido de 15.155, lo que representa el mínimo verificado durante el mismo periodo y una disminución drástica respecto del 2008, cuando el número ascendía a más de 100 mil. En 2024, también se registraron 42.575 jornadas individuales no trabajadas por paros, una de las cifras más bajas de la serie histórica en contraste con las 180.000 jornadas de 2009.

Junio de 2025: El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, informa que durante el mes de junio de 2025 hubo una reducción del 10% respecto al mismo mes del año anterior y una caída del 22% en comparación con mayo de 2025, dichas cifras positivas en el sentido de la baja sobre la conflictividad laboral, se dan en el marco del registro de 46 conflictos laborales con paro.

Sobre la cantidad de trabajadores huelguistas hubo un descenso del 34% interanual y del 61% en relación a mayo de 2025, esto surge de un total de 249. 709 personas. En cuanto a las jornadas individuales no trabajadas, las mismas registraron una caída del 28% respecto a junio de 2024 y del 57% frente a mayo de 2025, sobre un total de 338.721.

En el ámbito privado se registró un descenso en los tres indicadores: los huelguistas se redujeron un 94%, las jornadas no trabajadas disminuyeron un 73% y los conflictos con paro retrocedieron un 44%, lo que amplió la proporción estatal del total de conflictos del 67% en junio de 2024 al 78% en junio de 2025. En contraste, en el ámbito público hubo un descenso del 1% en la cantidad de huelguistas y una caída del 15% en las jornadas no trabajadas.

 Por otro punto, y muy claramente en los últimos meses, han disminuido en número y masividad las movilizaciones de desocupados y movimientos sociales.

Cerramos este apartado señalando que esta situación no puede explicarse solo, ni tal vez principalmente, por “la traición” de los dirigentes sindicales. ¿O es que ya no rige aquella vieja advertencia «setentista” de “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”?

La pérdida de poder del peronismo

La votación que obtuvo el peronismo no puede calificarse de “desastre”. Más de 7 millones de votos no es una cifra desdeñable. Pero se inscribe en una lenta pendiente descendente. Después de todo, el peronismo tuvo casi 2 millones de votos menos que los obtenidos en 2023. Y en algunos lugares de influencia tradicional el desempeño fue decisivamente malo. En Salta, Jujuy y Misiones Fuerza Patria salió tercera, con menos del 20% de los votos.

Hay pues un proceso de desgranamiento en militancia y apoyos. Además, estamos ante una llamativa ausencia de algún programa y estrategia que puedan atraer y convencer a las masas populares. En 2023 Kicillof llamó a “dejar de lado los discursos y las propuestas nostálgicas del peronismo”, a “dejar de vivir de Perón, Evita, Néstor y Cristina”, y a “componer una canción nueva, no una que sepamos todos”.

Pasaron dos años. ¿Qué compuso? ¿Acaso la “nueva canción” es la alianza con los dirigentes de la CGT? ¿Es el homenaje a Rucci? ¿O son intendentes como Fernando Espinoza (el feminismo agradecido)? ¿O acaso es el “frente patriótico” con lúmpenes como Insaurralde? ¿Qué programa, qué alternativa progresista para las masas trabajadoras es esa supuesta “nueva canción”? Respuesta: cero, por donde se lo mire.

Un problema fundamental

En una nota de mayo de este año, refiriéndonos también a las elecciones, escribimos:

“… el problema fundamental que afrontamos, como militantes socialistas, es explicar por qué, ante el callejón sin salida al que el peronismo ha conducido a las masas trabajadoras, estas giran hacia la derecha, o consienten, con la abstención, el avance de la ultraderecha y de partidos patronales que llevan adelante la ofensiva sobre salarios, jubilaciones, regímenes laborales, educación y salud, etcétera”.

El problema sigue planteado. Millones de trabajadores han votado por LLA y por partidos y candidatos afines a las ideas de LLA, o dispuestos a colaborar con ella. Entre ellos, partidos y movimientos provinciales, e incluso gobernadores peronistas amigos de LLA, como son los casos de Jalil, de Catamarca, y Jaldo de Tucumán. Millones no fueron a votar porque no ven salida, están desanimados y defraudados. De nuevo, ¿por qué la crisis política e ideológica no es capitalizada (o apenas lo es), por la izquierda?

Una cuestión a la que debería prestarse atención –la hemos planteado en otras notas- es que a los ojos de las masas trabajadoras, en Argentina y en el mundo, no hay alternativa al sistema capitalista. En especial, la caída de la URSS y el resto de los “socialismos reales”, y el giro de China y Vietnam al capitalismo, jugaron un rol crucial para que se instalara esa conciencia. Situación que se agravó con el desastre, una verdadera tragedia, a la que ha conducido el chavismo a Venezuela. Más de ocho millones de venezolanos emigrados que “certifican” que el socialismo es un desastre. A lo que se suma el fracaso del MAS en Bolivia; la restauración de una dictadura en Nicaragua; la crisis y estancamiento de la economía cubana, para citar algunos de los casos más relevantes. Y, como si todo eso no bastara, en ese cambalache que suele armar la derecha, se suman “los comunistas Alberto Fernández, Cristina Fernández y Axel Kicillof”.   

Muchos compañeros de izquierda, sin embargo, piensan que basta con llamar a la lucha, agitar algunas (pocas) “consignas solución” (del tipo “no pagar al FMI”) y presentarse como consecuentes nacionalistas, para revertir la situación. Pero no es así. En periodos de confusión, de retroceso de los ideales socialistas, incluso de desánimo, hay que dar importancia a la lucha ideológica (la “batalla cultural”), poner en primer lugar lo que Trotsky llamaba “el trabajo preparatorio”, la propaganda y la crítica. Naturalmente, esta posición no niega la importancia de las luchas reivindicativas y en defensa de conquistas (como las que va a atacar la reforma laboral). Pero es imprescindible acompañarlas de la crítica que vaya al hueso, a las cuestiones esenciales. En este punto las (a veces increíbles) vulgarizaciones del marxismo en aras de ganar votos y bancas, son de nula ayuda.   

Terminamos repitiendo el final de la nota de mayo: es importante abrir un debate sobre estas cuestiones. El voto de millones de explotados a LLA, al Pro, a alianzas provinciales ultra reaccionarias; el consentimiento de millones de trabajadores a las direcciones sindicales conciliadoras; el giro hacia salidas individualistas –apoliticismo, desesperanza en que se pueda cambiar algo- son datos que no se pueden desconocer. Hay que mirar de frente a las dificultades. Es la base y condición para establecer una política socialista." 

(Rolando Astarita, blog, 30/10/25) 

29.10.25

Un 40% del electorado argentino sigue fiel a las opciones conservadoras, sin importar crisis ni escándalos. El mileísmo solo recoge esa herencia... Este 40% no falla. Siempre vota igual. Siempre elige la misma opción política. Siempre hay 4 de cada 10 argentinos que prioriza la alternativa conservadora, más allá de todo lo que haga mal en el día a día... La gran mayoría de ese 40% no vive mejor. Todo lo contrario. Sin embargo, le da igual, porque está votando por un corpus de ideas y valores, que siempre antepone el odio y el miedo a que gane el adversario político... La victoria de Milei, más allá de la mirada coyuntural, reside en haber logrado cohesionar y representar -al menos por ahora- a este 40%... pero Milei no ha podido ampliar ese núcleo societal conservador. A menos de dos años como presidente, ya queda lejos su 55% de la segunda vuelta de las presidenciales del año 2023... el mileísmo se queda con lo que siempre fue ese espacio político argentino... pero existe otra sociedad argentina, el otro 60% que no comulga con ese modelo mileísta. Pero que no encuentra un espacio común, ni política ni electoralmente... se trata de un bloque heterogéneo, no mileísta y no conservador, con rasgos sociodemográficos disimiles... en esa amalgama sí que hay algo que les une más allá de no votar a Milei: sus preocupaciones cotidianas, mayoritariamente las económicas. Seguro que en ese 60% hay mucho más interés por escuchar propuestas certeras para resolver el problema de su vivienda habitual en vez de escuchar hablar tanto de los turistas que van al extranjero a comprar barato... esta desatención parcial de lo que le preocupa a la mayoría, explica la bajísima participación de las últimas elecciones legislativas intermedias. Y, así, la alta abstención más la fragmentación anti mileísta ocasionó el resultado que ya todos conocemos en Argentina (Alfredo Serrano Mancilla)

 "En las elecciones presidenciales del año 2003, en primera vuelta, la suma de votos de Carlos Menem y Ricardo López Murphy fue del 40,8%. Es decir, después de la debacle neoliberal, había un sector de la ciudadanía argentina que seguía optando por esta vía conservadora. 

En el año 2019, en el peor momento del macrismo, luego de cuatro años de un muy mal Gobierno, en primera vuelta, Juntos por el Cambio obtuvo el 40,2%. De nuevo, un porcentaje parecido que seguía optando por esa misma opción conservadora. 

Y, ahora, en las legislativas intermedias, el mileísmo obtiene el 40,8% a nivel nacional para Diputados a pesar de los múltiples escándalos de corrupción, de una economía intervenida desde Estados Unidos e insostenible financieramente y de un Mal Vivir generalizado. 

Este 40% no falla. Siempre vota igual. Siempre elige la misma opción política. Siempre hay 4 de cada 10 argentinos que prioriza la alternativa conservadora próxima a sus convicciones ideológicas más allá de todo lo que haga mal en el día a día. 

Este 40% no es un 40% favorecido por el mileísmo. No lo es ni económica ni socialmente. La gran mayoría de ese 40% no vive mejor. Todo lo contrario. Sin embargo, le da igual, porque está votando por un corpus de ideas y valores, que siempre antepone el odio y el miedo a que gane el adversario político. 

Este resultado electoral de Javier Milei, en un contexto actual tan adverso (y teniendo en cuenta que venía de una derrota importante hace menos de dos meses en la Provincia de Buenos Aires a nivel legislativo), se explica por un surco profundo de la sociedad argentina que se cuantifica en este 40%.

La victoria de Milei, más allá de la mirada coyuntural, reside en haber logrado cohesionar y representar -al menos por ahora- a este 40%. 

Pero también es importante mirar la contracara política de toda cita electoral. Milei no ha podido ampliar ese núcleo societal conservador. A menos de dos años como presidente, ya queda lejos su 55% de la segunda vuelta de las presidenciales del año 2023; o el 53,9% que sumaron la Libertad Avanza y Juntos por el Cambio en las legislativas del año 2023; o el 47,6% de la suma de las mismas fuerzas en las legislativas del año 2021. 

En otras palabras, el mileísmo se queda con lo que siempre fue ese espacio político argentino: un 40% fiel y dispuesto a todo para que no gane su rival histórico. 

Se trata de un 40% al que no le molesta que Trump hablé de los ‘muertos de hambre de la Argentina’, ni que sea una economía totalmente intervenida desde el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos, ni que se empobrezca y apalee a los jubilados, ni que el precio del litro de leche haya pasado de 450 a 1.600 pesos, ni que el candidato estrella liberal Luis Espert haya sido vinculado con el narcotráfico, ni las coimas de la hermana del presidente, ni la criptoestafa del presidente, ni que la deuda en dólares esté por encima de los 300 mil millones de dólares, ni que exista un centenar de muertos por fentanilo contaminado, ni que le quite dinero a las universidades públicas o desfinancie al Hospital Garrahan, ni que el encaje bancario sea de los más altos del mundo, ni que el salario mínimo real haya caído un tercio, ni el derrumbe de las ventas minoristas, ni la reducción del consumo interno de carne, ni del cierre de empresas, etc. 

No obstante, aunque ese 40% sea significativo, es importante no confundir el todo con la parte, por muy importante que sea esta parte, y por muy determinante que sea esta parte en clave electoral en estos momentos. 

Toda la sociedad argentina no piensa como ese 40%. 

Es por ello que no hay que eclipsar que existe otra sociedad argentina, el otro 60% que no comulga con ese modelo mileísta. Pero que no encuentra un espacio común, ni política ni electoralmente. 

En el seno de este bloque hay una fuerza electoral mayoritaria, que por el momento no es suficiente por sí sola para ponerle freno al mileísmo. Fuerza Patria logró el 35%, un valor muy parecido a la media obtenida por esta fuerza en las últimas ocho citas legislativas a nivel nacional. El resto, el 25%, votó a otras alternativas. 

Es por ello fundamental entender y asimilar que se trata de un bloque heterogéneo, no mileísta y no conservador, con rasgos sociodemográficos disimiles, con culturas políticas variadas, que no tiene preferencias coincidentes respecto a los liderazgos, con códigos y lenguajes diferenciados, y que se informa no siempre por las mismas vías. 

Pero en esa amalgama sí que hay algo que les une más allá de no votar a Milei: sus preocupaciones cotidianas, mayoritariamente las económicas. Seguro que en ese 60% hay mucho más interés por escuchar propuestas certeras para resolver el problema de su vivienda habitual en vez de escuchar hablar tanto de los turistas que van al extranjero a comprar barato (que son como mucho un 10% del país, que en buena parte vota a Milei); seguro que prefieren que mejore el sistema público de salud que sufren a diario en vez de escuchar hablar tanto de las prepagas privadas (que son como mucho un 10% del país, que en buena parte vota a Milei). Y, así, se podrían encontrar muchos otros ejemplos de ‘cosas’ potenciales para ‘juntar’ esa heterogeneidad antimileísta. 

En buena medida, este hecho, esta desatención parcial de lo que le preocupa a la mayoría, explica la bajísima participación de las últimas elecciones legislativas intermedias. 

Y, así, la alta abstención más la fragmentación anti mileísta ocasionó el resultado que ya todos conocemos en Argentina." 

 , CELAG, 27/10/25)

28.10.25

Ernesto Ekaizer: Un 40% del voto en Argentina es invariablemente antiperonista... Milei ha ganado, sí. Que electores voten contra su propio interés ya no es una novedad... Pero tiempo al tiempo... La inflación llegó al 21% mensual en diciembre de 2023, dos meses después de las elecciones presidenciales que llevaron a Milei a la Casa Rosada. Y ahora la tasa mensual está en el 2,1 %. Es decir: tras dos años de una política de austeridad extrema -un experimento de liquidación o destrucción, que provocó una desinflación, una recesión de caballo y una caída del poder adquisitivo de los salarios, la hidra de la inflación, como en la mitología griega, mostraba una de sus múltiples cabezas. ¿No era que Milei le había cortado la cabeza? Y ahora, como en la leyenda, ¿resulta que iban a aparecer otras cabezas? Pues esa doble percepción aterrorizó a Milei. Y ahí entra Trump... Porque aplicar el programa que Scott Bessent y Donald Trump dirigiden para que sus amigos consigan salvar sus inversiones supondrá avanzar en la liquidacion de lo que queda de los derechos sociales que todavía a duras penas subsisten. Para que las apuestas especulativas de las inversiones extranjeras no resulten, que diría Bessent, fallidas... El problema de fondo - porque también Maurizio Macri ganó las elecciones legislativas de 2017 y dos años después estaba fuera de juego- sigue siendo el experimento de Milei. La estrategia de sobrevalorar el peso para frenar la inflación puede funcionar cierto tiempo. Pero, como dice Krugman, “es un método inútil y ya ha demostrado ser ineficaz. destinado al fracaso, que conduce a la fuga de capitales, el aumento vertiginoso de las tasas de interés y a un eventual devaluación de la moneda, poniendo en riesgo el dinero de los contribuyentes estadounidenses

 "Argentina transmitió durante el último mes, antes de las elecciones del domingo 26 de octubre, un fenómeno de ilusión óptica, sustentado en dos percepciones. las elecciones locales de Buenos Aires, celebradas deliberadamente en fecha diferente – desdoblada- de las elecciones legislativas previstas para este pasado domingo, 26 de octubre, La Libertad Avanza (LLA), el partido del presidente Javier Milei, sufrió una derrota catastrófica ante el peronismo, representado por el gobernador peronista Axel Kicilof, potencial candidato a las presidenciales de 2027. Fueron 13 puntos a favor del segundo. El peronismo, pues, volvía.

La segunda percepción fue que la inflación levantaba cabeza. No es un secreto que los argentinos son especialistas en seguir minuto a minuto, por así decir, la cotización del dólar. Y a pesar de que todos saben que el peso ha estado sobrevaluado a fuerza de intervenciones oficiales, resulta que en los últimos tres meses el freno al dólar había perdido su efecto como bálsamo de fierabrás: la inflación volvía a las andadas.

La inflación llegó al 21% mensual en diciembre de 2023, dos meses después de las elecciones presidenciales que llevaron a Milei a la Casa Rosada. Y ahora la tasa mensual está en el 2,1 %.

Es decir: tras dos años de una política de austeridad extrema -un experimento de liquidación o destrucción, vaya- que provocó una desinflación, una recesión de caballo y una caída del poder adquisitivo de los salarios, la hidra, como en la mitología griega, mostraba una de sus múltiples cabezas. ¿No era que Milei le había cortado la cabeza? Y ahora, como en la leyenda, ¿resulta que iban a aparecer otras cabezas?

Pues esa doble percepción aterrorizó a Milei. Y ahí entra Trump que aspira a construir, también (aparte de Gaza y Ucrania), un nuevo orden en el que ha sido históricamente el patio trasero de Estados Unidos: América Latina.

Trump advirtió la posibilidad (percepción) de una derrota de su aliado y su proyecto libertario a la luz de los resultados de Buenos Aires. Y ambos negociaron un pacto para frenar la cotización del dólar y provocar un frenazo en seco de la tasa de inflación.

El Tesoro de EEUU se comprometía a comprar pesos argentinos por valor de 20.000 millones de dólares a través de un swap de divisas (una permuta de divisas a un precio predeterminado, equivalente a una línea crediticia bajo cláusulas confidenciales). A este pacto se unía otro por el cual, según se anunció, un consorcio de bancos liderado por J.P Morgan compraría deuda argentina por otros 20.000 millones de dólares.

Trump encomendó a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, la negociación. El 10 de octubre, Bessent anunció el acuerdo y confirmó que habían comenzado a comprar pesos argentinos. El 14 de octubre, Trump escenificó el acuerdo con Milei en la Casa Blanca, doce días antes de las elecciones previstas para este pasado domingo 26.

Trump fue muy claro. No se rescataba a Argentina. “Si pierden en las elecciones [Milei] no vamos a ser tan generosos”.

Fue el 20 de octubre cuando el economista norteamericano Paul Krugman puso el dedo en la llaga al explicar que el acuerdo no suponía, en efecto, como ya había advertido Trump. rescatar a los argentinos.

Según explicó, las motivaciones de Trump y Bessent son dos. En primer lugar, apoyar a Milei. “Quieren que un político de derecha y antiestatista triunfe, sin importar cuánto dinero de los contribuyentes norteamericanos se necesite”.

Y, más sugerente, apuntó que “algunos multimillonarios de fondos de cobertura (hedge funds), personalmente cercanos a Bessent, apostaron fuerte por Milei y compraron bonos argentinos. Es casi seguro que el paquete de rescate no logrará revertir la economía argentina y probablemente no rescatará políticamente a Milei. Pero podría dar tiempo suficiente a los amigos de Bessent para retirar gran parte del dinero antes de que la economía argentina se derrumbe”.

Precisamente, el 21 de octubre, Bessent calificó el acuerdo financiero como “un puente para un futuro mejor, no es un rescate”. Pero subrayó: “EE.UU no quiere otro estado fallido en América Latina”.

Trump no disminuyó el dramatismo de la situación, cinco días antes de las elecciones del pasado domingo al contestar a una periodista a bordo del avión presidencial rumbo a Japón. “Argentina…No tienen dinero, no tienen nada, se están muriendo”.  

   La idea de que se está apostando fuerte en lo que parece haberse convertido en el casino internacional argentino es evidente. J.P.Morgan, el primer banco por activos del mundo, ha celebrado su reunión anual en Buenos Aires, con una gran fiesta en el gran Teatro Colón, con la presencia de celebridades como su presidente, Jamie Dimon, y Toni Blair, el exprimer ministro británico, asesor y miembro del consejo asesor de J.P.Morgan.

    Milei ha ganado, sí. Pero para aplicar el programa que ahora dirigen Scott Bessent y Donald Trump para que sus amigos consigan salvar sus inversiones. Para que no sean, que diría Bessent, fallidas.

Trump no disminuyó el dramatismo de la situación, cinco días antes de las elecciones del pasado domingo al contestar a una periodista a bordo del avión presidencial rumbo a Japón. “Argentina…No tienen dinero, no tienen nada, se están muriendo”.

Comparen queridos lectoras y lectores estas terribles palabras con la euforia artificial de Trump, quien afirma que las elecciones del domingo 26 de octubre - pese a la pérdida de millones de votos que ha experimentado la La Libertad Avanza respecto a las presidenciales de octubre dd 2023- las ganado Milei gracias a la ayuda anunciada en la Casa Blanca. Vamos, al ultimátum y chantaje de Trump a los argentinos para que votasen por Milei o se quedarán sin los 20.000 millones de dólares pactados.

El problema de fondo - porque también Maurizio Macri ganó las elecciones legislativas de 2017 y dos años después estaba fuera de juego- sigue siendo el experimento de Milei.

La estrategia de sobrevalorar el peso para frenar la inflación puede funcionar cierto tiempo.

Pero, como dice Krugman, “es un método inútil y ya ha demostrado ser ineficaz. destinado al fracaso, que conduce a la fuga de capitales, el aumento vertiginoso de las tasas de interés y a un eventual devaluación de la moneda, poniendo en riesgo el dinero de los contribuyentes estadounidenses”.

La idea de que se está apostando fuerte en lo que parece haberse convertido en el casino internacional argentino es evidente.

J.P.Morgan, el primer banco por activos del mundo, ha celebrado su reunión anual en Buenos Aires, con una gran fiesta en el gran Teatro Colón, con la presencia de celebridades como su presidente, Jamie Dimon, y Tony Blair, el exprimer ministro británico, asesor y miembro del consejo asesor de J.P.Morgan.

Blair regresaba de su viaje a Egipto donde participó en la “cumbre de paz” de Gaza con el objetivo de ser el futuro consejero delegado de la junta que se hará cargo, segun el plan Trump, del futuro de la Franja.

Milei ha ganado, sí. Que electores voten contra su propio interés ya no es una novedad. Un 40% del voto en Argentina es invariablemente antiperonista.

Eso tampoco es una novedad.

Pero tiempo al tiempo.

Porque aplicar el programa que ahora dirigen Scott Bessent y Donald Trump dirigido a que sus amigos, como sugiere el Nobel de Economía, Paul Krugman, consigan salvar sus inversiones supondrá avanzar en la liquidacion de lo que queda de los derechos sociales que todavía a duras penas subsisten.

Para que las apuestas especulativas de las inversiones extranjeras no resulten, que diría Bessent, fallidas."

(Ernesto Ekaizer  , blog, 28/10/25)

27.10.25

El plebiscito de la crueldad: Milei gana, Argentina pierde... Un país exhausto que, a falta de esperanza, vota obediencia... La inflación ha bajado, sí, pero lo ha hecho a costa del empleo, del salario y de la dignidad... En nombre del orden y del mercado, se ha consolidado la pedagogía de la resignación. El mensaje es simple y brutal: si pasas hambre, aguanta; si pierdes el trabajo, es por tu bien; si tu hijo deja la escuela, es porque el Estado ya no puede mantener “parásitos”. La narrativa del sacrificio ha sido tan repetida por los medios afines que ha dejado de parecer crueldad para presentarse como sentido común... Nunca en democracia el hambre había sido tan funcional al poder... Los medios aliados al poder ultraliberal hablan de “madurez ciudadana”. En realidad, lo que hay es una población traumatizada por años de inflación, corrupción y desencanto. Una sociedad agotada que se aferra al verdugo porque promete castigar a todos los demás. Lo que Milei ofrece no es libertad, sino venganza: contra el Estado, contra los sindicatos, contra los pobres que molestan, contra la política que no funcionó... El hambre ya no es consecuencia: es estrategia. El dolor, una herramienta. La democracia, un decorado (Spanish Revolution)

 "LA DEMOCRACIA SECUESTRADA POR EL MIEDO

El 40% de los votos. 92 diputados. Un país exhausto que, a falta de esperanza, vota obediencia.
La Libertad Avanza ha ganado las elecciones legislativas argentinas y ha conquistado incluso Buenos Aires, el histórico bastión del peronismo. Un resultado que no se explica por convicción sino por agotamiento. No es una victoria del consenso, sino del miedo.

El de Javier Milei no es un triunfo político, sino psicológico. Ha logrado convencer a millones de argentinas y argentinos de que el sufrimiento es una virtud, de que el ajuste es una forma de redención y de que el dolor colectivo es un sacrificio necesario para la “grandeza nacional”. La inflación ha bajado, sí, pero lo ha hecho a costa del empleo, del salario y de la dignidad.

En nombre del orden y del mercado, se ha consolidado la pedagogía de la resignación. El mensaje es simple y brutal: si pasas hambre, aguanta; si pierdes el trabajo, es por tu bien; si tu hijo deja la escuela, es porque el Estado ya no puede mantener “parásitos”. La narrativa del sacrificio ha sido tan repetida por los medios afines que ha dejado de parecer crueldad para presentarse como sentido común.

La economía se estabiliza, pero la sociedad se desangra. Los comedores populares se multiplican, los alquileres se vuelven impagables y los hospitales carecen de insumos básicos. Pero Milei celebra el “punto bisagra” de su gobierno rodeado de banderas, como si la patria se construyera sobre cadáveres económicos.

Mientras tanto, la oposición intenta recomponer sus ruinas. Axel Kicillof advirtió desde La Plata que “se han perdido empleos, cierran empresas todos los días y los más vulnerables sufren cada día más”. Pero el peronismo, atrapado en su propia crisis, ya no logra representar la voz de ese dolor. El pueblo ha sido empujado a votar a quien más daño le hace porque nadie más le ofrece una salida.

 EL DOLOR COMO HERRAMIENTA DE PODER

Nunca en democracia el hambre había sido tan funcional al poder.
Milei no necesita ocultar la miseria; la exhibe. La convierte en argumento. La pobreza ya no es un problema a resolver sino una prueba de pureza ideológica. Su “motosierra” no corta privilegios, corta derechos. Y sin embargo, una parte del país aplaude.

Lo que se vive en Argentina no es una simple elección legislativa: es la normalización del dolor como política de Estado. Los despidos masivos, el cierre de programas sociales y la represión a las protestas no se justifican con eficacia, sino con moral. El nuevo dogma es que el sacrificio salva, aunque destruya.

Los medios aliados al poder ultraliberal hablan de “madurez ciudadana”. En realidad, lo que hay es una población traumatizada por años de inflación, corrupción y desencanto. Una sociedad agotada que se aferra al verdugo porque promete castigar a todos los demás. Lo que Milei ofrece no es libertad, sino venganza: contra el Estado, contra los sindicatos, contra los pobres que molestan, contra la política que no funcionó.

Desde Washington, Trump celebra su “hermano ideológico” y le ofrece un rescate financiero de 40.000 millones de dólares. Pero ese dinero no aliviará a los barrios populares ni a las escuelas rurales: solo blindará el experimento ultraliberal que convierte a la crisis en modelo exportable. Argentina se convierte así en laboratorio global del neoliberalismo extremo, donde cada despido es una métrica de éxito y cada lágrima, un índice de productividad.

Mercedes Marco del Pont lo resumió con precisión quirúrgica: “Nunca se ha visto en Argentina un nivel de crueldad tan elevado como el de este Gobierno.” Y no exagera. Lo que antes eran recortes ahora son castigos. Lo que antes era ajuste ahora es evangelio.

El hambre ya no es consecuencia: es estrategia. El dolor, una herramienta. La democracia, un decorado.
Argentina no votó por Milei: votó por sobrevivir a Milei." 

(Spanish Revolution, 27/10/25)