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15.9.23

Quince años del estallido de la gran crisis financiera de la que los banqueros salieron impunes... la Gran Recesión desnudó la vulnerabilidad de los Estados y sus economías ante la insostenible y creciente magnitud de unos gigantes financieros que ignoraron todos los riesgos... Goldman Sachs cerró un costoso acuerdo de 550 millones de dólares con la SEC para evitar que ningún otro de sus ejecutivos pasara por el banquillo... Citigroup pagó 590 millones para evitar imputaciones penales a sus directivos... Bernanke y Greenspan salieron indemnes, como los secretarios del Tesoro John Snow (2002-2006) y Henry Paulson (2006-2009) y la práctica totalidad del resto de los gestores de los principales bancos involucrados en el desaguisado en cambio, las consecuencias fueron tremendas para amplias capas de las clases medias y bajas de occidente que fueron perdiendo sus viviendas y/o viendo cómo se volatilizaban sus ahorros

 "De rositas" o "de balde", es decir, "sin coste alguno", sería, quizás, una de las expresiones que mejor defina el segundo capítulo de la crisis bancaria desatada en 2008 en EEUU y que, con la quiebra de Lehman Brothers como emblemático momento fundacional, desató una cascada de crisis de ámbito planetario al socaire de las hipotecas subprime.

El segundo capítulo tras la crisis fue el de las consecuencias, tremendas para amplias capas de las clases medias y bajas de occidente que fueron perdiendo sus viviendas y/o viendo cómo se volatilizaban sus ahorros pero no tanto para los responsables de los bancos y entidades financieras que desataron el crash.

Ni tampoco para los responsables de los gobiernos y organismos de regulación, especialmente la Secretaría del Tesoro y la Reserva Federal de EEUU, que o no lo vieron venir o no entendieron lo que venía. La tercera opción es que no quisieron entenderlo, quizás por temor a la magnitud del desaguisado que debían afrontar.

Solo un ejecutivo de primera línea, aunque tampoco tanto, sufrió algún tipo de sanción como consecuencia de esas crisis bancarias: la jueza federal del Distrito de Manhattan, Katherine Forrest, impuso a Fabrice Tourre una multa de 650.000 dólares por engañar a inversores para colocarles hipotecas subprime.

"No ha mostrado ningún remordimiento ni arrepentimiento", concluyó la magistrada, que le impidió cobrar el bono de 175.000 dólares que debía pagarle en concepto de objetivos el banco, al que le prohibió hacerse cargo de la multa de su ejecutivo.

Poco antes, el banco para el que trabajaba, Goldman Sachs, cerraba un costoso acuerdo de 550 millones de dólares con la SEC, la CNMV estadounidense, para evitar que ningún otro de sus ejecutivos pasara por el banquillo.

Una bola de nieve de productos financieros tóxicos

¿En qué consistió la crisis de las hipotecas subprime o infranormales? Bancos y entidades de crédito comenzaron a vender a otras las hipotecas que de manera masiva iban colocando a clientes de baja solvencia, lo que dotaba de salida a esos créditos de una toxicidad (en la jerga bancaria) genérica.

El riesgo de impago, además, se fue incrementando con la vertiginosa subida de los tipos de interés, que pasaron del 1% al 5,25% entre junio de 2004 y de 2006, y con la devaluación del precio de la vivienda, que cayó casi veinte puntos entre junio de 2006 y septiembre de 2008.

Aunque pueda resultar chocante, el truco no estaba tanto en la contratación de hipotecas subprime como en su venta, la venta de esas deudas en remesas, a otras entidades financieras: el negocio tenía como promotores a unos bancos, que al colocarlas dejaban de ser acreedores de los hipotecados de baja capacidad financiera, y como clientes principales a otros, que pasaban a situarse como prestadores ya ingresar esas rentas.

Los primeros obtenían ingresos con la venta de esas deudas que ellos mismos habían generado a morosos de baja capacidad financiera mientras los segundos jugaban con la expectativa de ganar dinero cobrando las cuotas a las familias empeñadas, quienes, como sus casas, no dejaban de ser un componente del producto con el que en realidad se mercadeaba.

Sin embargo, el negocio, que llegó a alcanzar un volumen de 320.000 millones de dólares, acabó gripándose cuando, al empezar a no poder hacer frente a sus pagos los hipotecados, el trasiego de las subprime dejó de ser una vía de negocio para los vendedores y una de ingresos para los compradores, a lo que se sumaron un inmediato contagio a las hipotecas comerciales y el resto del cartapacio de productos financieros y, como ocurriría poco después en España, una incipiente 'indigestión de ladrillo' paralela a una crisis habitacional por los desahucios.

La Reserva Federal, el Tesoro y Lehman Brothers

La bola fue creciendo mientras Alan Greenspan (2006-2014) y Ben Bernanke (1987-2006) dirigían la Reserva Federal en una actuación a caballo entre la ignorancia y la inoperancia que acabó estallando en septiembre de 2008.

Esa explosión, que acabaría teniendo entidad sistémica y ámbito planetario, se produjo sin que la quiebra del gigante del negocio subprime, New Century Financial, en abril de 2007 y de otras treinta firmas del ramo hubieran activado las alarmas, algo que tampoco ocurrió con el 'crash', a principios de 2008, de las compañías paragubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac, que dejaron un agujero de casi 15.000 millones de euros.

Bernanke y Greenspan salieron indemnes, como los secretarios del Tesoro John Snow (2002-2006) y Henry Paulson (2006-2009) y la práctica totalidad del resto de los gestores de los principales bancos involucrados en el desaguisado, algo que plantea una duda: ¿nadie, ni en los bancos y empresas ni en la Administración de Gerorge Bush junior, lo vio venir? ¿de verdad?

Richard Fuld, primer ejecutivo de Lehman Brothers, uno de los primeros bancos estadounidenses en meterse en el negocio de las subprime, lo que reportó 164 millones en bonus a sus cinco principales ejecutivos entre 2004 y 2007, fue uno de los protagonistas destacados del entuerto, que no tuvo consecuencias para él.

Llegó a ser investigado por la quiebra, que dejó un agujero de 638.000 millones de dólares, pero la causa penal no tuvo consecuencias para él. Aunque no las tenía todas consigo, ya que a finales de 2008 le vendió a su esposa por cien dólares su mansión de Florida, que cuatro años antes le había costado casi catorce millones. En marzo de 2009 estaba colocado en la financiera Matrix.

La caída en bloque de la supuesta flor y nata de las finanzas

Tampoco recibió ningún tipo de sanción Joseph Cassano, el director ejecutivo de la aseguradora AIG, que basó una parte importante de su negocio en la venta de pólizas contra el impago de hipotecas subprime.

La compañía requirió un préstamo estatal de 85.000 millones de dólares que la Reserva Federal formalizó la víspera de la quiebra de Lehman.
Lloyd Blankfein, consejero delegado de Goldman Sahchs, cobró en 2007 un bono de cerca de setenta millones de dólares por las ganancias que su gestión le había reportado al grupo inversor, que ese año ganó 11.600 millones limpios tras alcanzar unos ingresos de 45.900.

Sin embargo, no todo resultó ser juego limpio: una investigación del Senado de EEUU concluyó que el banco, que aceptó una multa de 500 millones de la SEC para evitar una causa penal, había engañado a sus clientes al colocarles productos financieros vinculados a las hipotecas basura.

Años más tarde, el banco, cuya cabeza visible en Europa era en aquella época Luis de Guindos, actual vicepresidente del BCE (Banco Central Europeo) y exministro de Economía español, asumiría otra factura de más de 5.000: 875 para cerrar las acusaciones de varias agencias federales, más una multa 2.385 y 1.800 más para indemizar a las víctimas.

Citigroup pagó 590 millones para evitar imputaciones penales a sus directivos tras la demanda de un grupo de accionistas que les acusaban de haberles provocado pérdidas al engañarles sobre la consistencia del negocio subprime, algo que a JP Morgan le costaría otros 156 millones.

La crisis también se llegó por delante al banco de inversiones Bearn Stears, que tuvo que ser rescatado por Jp Morgan con cargo a la Reserva Federal mientras su consejero delegado, James Cayne, se dedicaba, según él mismo decía, a jugar a las cartas en Detroit, una actitud que tampoco tuvo consecuencias penales.

Por último, Stan O'Neal fue sustituido por John Thain al frente de Merril Lynch, que tras registrar elevados beneficios en 2006 acabó siendo comprado, también el 15 de septiembre de 2009, por Bank of America, que pagó por sus acciones 44.000 millones de dólares, la mitad de lo que valía un año antes.

Una única ejecutiva, y solo unos meses, en 158 años

Lehman fue el emblema de una forma de hacer negocios en la que no parecían importar las inyecciones de toxicidad en el sistema, con una componente de trapaza enmascarada de competencia y con unos ejecutivos que, vistos los desenlaces, parecían desconocer el medio en el que se movían o carecer de escrúpulos para reorientarlo vistos los beneficios personales que obtenían.

O, quizás, lo que predominaba era una sensación de impunidad derivada de la convicción de que las esferas políticas, y con ellas las administraciones que gobiernan, iban a salir al rescate de esas entidades financieras para evitar las consecuencias sociales y económicas de cualquier eventual percance.

Imágenes como la de Joe Gregory, presidente del banco y director de operaciones de Lehman, moviéndose en helicóptero entre su casa y la oficina, ayudan a hacerse una idea del nivel de los protagonistas.

En el caso de Lehman, a esos ejecutivos les sobró cuajo para dejar sola a su directora financiera, Erin Callan, en la presentación de los resultados del primer trimestre de 2008, los primeros negativos en más de trece años, cuando apenas llevaba unas semanas en el puesto tras el despido de su antecesor.

También resulta revelador que Callan fuera la primera y única mujer que en los 158 años de existencia de la entidad financiera, fundada en 1850 en Montgomery (Alabama), formó parte del cuadro de altos ejecutivos de Lehman.

Resolver un problema alumbrando un riesgo mayor

La caída de Lehman Brothers, nacionalizado y vendido por segmentos de negocio, sí supuso, en cualquier caso, un cambio en la manera en la que los Estados enfrentaban las crisis bancarias desde el primer tercio del siglo pasado, cuando las opciones eran la intervención o rescate con fondos públicos de los bancos en apuros o la habilitación de facilidades de compra, es decir, al inyección de dinero público, a otra entidad que se hiciera cargo de la renqueante.

El cambio de posición no deja de responder a la constatación de una realidad: los Estados carecen de capacidad económica para hacerse cargo de quiebras de la magnitud que supone la de cualquier entidad sistémica, aunque no está claro que la aparente solución, que es la de crear bancos todavía mayores, lo sea en realidad para ese problema.

"Ha habido cambios en la forma de intervenir, que ahora es más homogénea. Siempre había existido una polémica, al margen de la protección de los depósitos, sobre quién debía soportar la responsabilidad a la hora de rescatar a un banco", explica Antonio Luis Gallardo, responsable de Estudios de Asufín (Asociación de Usuarios Financieros).

Ahora, como ya ocurrió con la crisis de Banco Popular, está claro, aunque no lo estuvo tanto durante la reconversión de sistema financiero español a lo largo de la pasada década, que el saneamiento empieza por la amortización de los instrumentos de capital por este orden: reservas, acciones, AT1 y AT2 (bolsas de solvencia de las que el BCE obliga a disponer), deuda subordinada, deuda senior y acreedores ordinarios, lo que incluye el excedente de los depósitos por encima de los 100.000 euros por cabeza que protege el FGD (Fondo de Garantía de Depósitos).

Lo que tampoco está tan claro es que haya mejorado la tradicionalmente liviana supervisión del sistema financiero, ni en EEUU, vistos los episodios de Silicon Valley Bank y de Signature, ni tampoco en Europa, donde de manera casi inmediata se encendieron las alarmas sobre Credit Suisse, rápidamente engullido por UBS, y sobre otras entidades alemanas e italianas."                 (Eduardo Bayona , Público, 14/09/23)

26.11.13

Multa de 13.000 millones de dólares a JPMorgan por las hipotecas basura. 4.000 millones de dólares para aliviar a propietarios de hipotecas en apuros

"El Departamento de Justicia anunció este martes un acuerdo final con JPMorgan Chase para que el mayor banco estadounidense pague una multa récord de 13.000 millones de dólares por malas prácticas hipotecarias. "Sin duda la conducta revelada en el curso de esta investigación sembró las semillas de la crisis hipotecaria (de 2008)", aseguró en un comunicado el Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder.

Como parte del acuerdo, JPMorgan reconoce que desinformó al público sobre los valores respaldados por hipotecas subprime o basura y que algunos de sus empleados sabían que esos productos no eran aptos para ofrecerlos como inversiones seguras.

Esa conducta, que el Departamento de Justicia dijo hoy que no fue exclusiva de JPMorgan, condujo a la grave crisis financiera de 2008, que se extendió por todo el mundo y acabó con bancos de inversión de la talla de Lehman Brothers. "JPMorgan no fue la única institución financiera que a sabiendas agrupó prestamos tóxicos y los vendió a inversores confiados, pero eso no es una excusa para el comportamiento de la firma", afirmó Holder.

El acuerdo soluciona varias investigaciones federales y estatales, pero no impide que siga avanzando una investigación criminal contra los directivos de JPMorgan por la venta de activos de alto riesgo. La decisión supone la acción más dura del Gobierno de Barack Obama contra los responsables de la crisis financiera de 2008, después de meses de conversaciones con el banco para cerrar varias investigaciones pendientes por supuesto fraude financiero.

JPMorgan ha dicho que la mayoría de los activos hipotecarios tóxicos provenían de Bear Stearns y Washington Mutual, fondos duramente golpeados por el fin de aquella burbuja financiera y que el banco que dirige Jamie Dimon adquirió en 2008. 

El acuerdo anunciado hoy incluye el compromiso de pagar 4.000 millones de dólares para aliviar a propietarios de hipotecas en apuros y 9.000 millones para cerrar reclamaciones federales y estatales por las pérdidas relacionadas con hipotecas basura.

De esos 9.000 millones, 2.000 se pagarán en concepto de multa civil exigida por el Departamento de Justicia, mientras que otros montos se repartirán con los estados de Nueva York, Illinois, Massachusetts, Delaware, California y otras instituciones demandantes en representación de afectados."                  (Público, 19/11/2013)

9.10.11

Fannie Mae supo de los abusos hipotecarios en 2003 y no los detuvo

"El gigante hipotecario Fannie Mae supo desde 2003 de algunos abusos y prácticas dudosas en ejecuciones hipotecarias realizadas por abogados a su servicio, pero no actuó para detenerlas, según adelantos de un informe gubernamental difundidos por The New York Times.  (...)

Fannie Mae, controlada por el Gobierno desde 2008, recibió información de un accionista en 2003 sobre abusos en ejecuciones hipotecarias llevadas a cabo por firmas legales de la propia compañía, de acuerdo con un informe de la Agencia Federal Financiera de la Vivienda (FHFA, en inglés) que será divulgado en su totalidad este martes.

Después de analizar varios casos, la empresa concluyó en un análisis de 2006 que sus abogados de ejecuciones hipotecarias en Florida presentaban "rutinariamente" alegaciones y declaraciones falsas, y que esa práctica era "incorrecta" y debía ser "detenida".

No obstante, Fannie Mae, al parecer, ignoró esas y otras señales de problemas en sus ejecuciones hipotecarias, según el informe de la FHFA, elaborado por el inspector general del organismo.
El pasado 2 de septiembre, la FHFA presentó demandas contra 17 grandes bancos y entidades financieras de Estados Unidos en busca de compensaciones por las pérdidas generadas por las hipotecas de alto riesgo."             (El País, 04/10/2011)

18.5.10

La causa de la crisis fue el apalancamiento

"La pasada semana, los economistas Edward L. Glaeser, Joshua Gottlieb y Joseph Gyourko publicaron una investigación académica y presentaron sus conclusiones al Banco de la reserva Federal de Boston. Aquí va lo que dijeron:

“No es que las bajas tasas de interés no empujaran los precios de la vivienda. Lo hicieron. No es que una mayor tasa de concesión de préstamos no este asociada al creciente valor de las casas. Lo está. Pero el impacto de esas variables, como predice la teoría económica y ha sido estimado empíricamente durante muchos años, es demasiado pequeño como para explicar lo que hemos experimentado en el mercado de la vivienda”.

Glaeser, Gottlieb y Gyourko dicen que esos factores pueden explicar sólo un 10% del incremento en los precios de los inmuebles entre 2000 y 2006. Esto representa sólo 1/3 del incremento del 30% en los precios (ajustado por la inflación) durante ese periodo, tal como estimó la Agencia federal de Financiamiento de Vivienda (Housing Finance Agency), o el aumento del 74% medido por el índice de precios de Case Shiller/Standard and Poor en 20 grandes áreas metropolitanas.

Entonces, ¿a qué se debe la burbuja? Ellos no pueden asegurarlo. “Utilizando el herramental de la economía empírica, no somos capaces de ofrecer una explicación para lo que ha sucedido”, escriben” (“Low interest rates didn't cause the bubble economists say” Elizabeth Razzi, Washington Post)

La crisis no fue suscitada por tasas de interés ni por la laxitud de criterios de otorgamiento de créditos, sino por el apalancamiento. De hecho, el mercado de recompra, titulización y la vasta colección de instrumentos de deuda son todos diseñados con un sólo propósito, para esconder el volumen de apalancamiento en el sistema. Es capitalismo sin capital.

Los 1,5 billones en hipotecas basura (subprime) no fueron suficientes para derribar el sistema financiero en su totalidad. Pero las pérdidas generadas por billones de dólares de derivados que fueron colocadas en la cúspide sobre estas hipotecas ciertamente lo fueron. Por lo tanto, ¿qué sucedió realmente? Aquí va un resumen del análisis del economista Henry Liu:

“…la actual crisis financiera que comenzó a mediados de 2007 no fue causada por las corridas bancarias de los depositantes, sino por un desplome en todo el mercado de crédito cuando los inversores institucionales aversos al riesgo huyeron en masa de los instrumentos de deuda de corto plazo”.

“El fracaso de la totalidad del mercado de crédito dejó a los bancos en un precario estado al ser incapaces de renovar su deuda de corto plazo para apoyar sus créditos de largo plazo. Aún a pesar que el desplome del mercado tuvo una dimensión de liquidez, la causa real del default sistémico que afectó a todas las partes, fue la inminente insolvencia resultante de bancos en posesión de garantías cuyos valores cayeron por debajo del nivel de las deudas que garantizaban en cuestión de días. Para muchos bancos grandes y reconocidos las pérdidas generadas por sus propias operaciones bursátiles también redujeron su capital a niveles de insolvencia, causando caídas bruscas en sus cotizaciones.” (“Two Different Banking Crisis—1929 y 2007” Henry Liu)

Los bancos no se fundieron a sí mismos tomando depósitos y luego usándolos para prestar dinero a tasas altas. Lo que hicieron fue comprar activos líquidos de largo plazo (títulos garantizados con hipotecas, títulos garantizados con activos) e intercambiarlos en el mercado de recompra por activos de corto plazo. Esto es como ir a una casa de empeño y pedir prestado dinero entregando una garantía, excepto que en este caso la contraparte es una institución financiera.

Cuando el mercado de hipotecas basura (subprime) comenzó a estallar, las instituciones que habían estado tomado la otra parte del trato (las contrapartes), se pusieron nerviosas, porque pensaron que las garantías en forma de hipotecas subprime podrían llegar a valer menos que el dinero que ellos habían prestado. Por ello, demandaron más garantías de los bancos, forzando a los bancos a vender más activos para juntar el dinero hasta cubrir sus pérdidas. Esto hizo que los precios bajaran, provocando una ráfaga de liquidaciones, y condujeron a las instituciones más débiles a la bancarrota.

El monto del apalancamiento construido con estos derivados financieros fue simplemente asombroso. Echa una mirada a este artículo del Wall Street Journal:

“Documentos publicados por investigadores del Senado la pasada semana brindan pistas sobre por qué las pérdidas fueron tan severas. Los documentos muestran cómo los bancos de Wall Street empaquetaron y reempaquetaron los mismos bonos riesgosos en títulos que a fin de cuentas ayudaron a magnificar el impacto del default de las hipotecas subprime sobre el sistema financiero”.

“En un caso, un bono garantizado por hipotecas subprime de 38 millones creado en junio de 2006 terminó en más de 30 fondos de deuda y también causó casi 280 millones de dólares en pérdidas para los inversores cuando el bono fue retirado en 2008, de acuerdo a la información proporcionada por el Wall Street Journal… (“Senate’s Goldman Probe Shows Toxic Magnification”, Carrick Mollenkamp and Serena Ng, Wall Street Journal)

Entonces no fueron las hipotecas subprime las que causaron la mayor parte del daño, sino la cantidad de apalancamiento atado a derivados en el mercado de recompra. El Congreso necesita centrar su atención sobre los instrumentos y procesos particulares (derivados, recompras y garantías) que son utilizados para maximizar el apalancamiento e inflar burbujas. Ahí es donde reside el problema.

Nomi Prins lo explica de manera algo diferente en The American Prospect de este mes. Aquí va un extracto de su artículo “Shadow Banking”:

“Entre 2002 y comienzos de 2008, alrededor de 1,4 billones de préstamos subprime fueron otorgados por los ahora alicaídos prestamistas, como New Century Financial. Si tales préstamos fueran nuestro único problema, la solución teórica podría haber implicado subsidios gubernamentales sobre estas hipotecas por un costo máximo de 1,4 billones. Sin embargo, de acuerdo con Thomson Reuters, se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores, precisamente porque los fondos apalancados estimularon su producción y difusión. Entonces, en el apogeo de los subsidios federales en julio de 2009, el gobierno tuvo que poner 17,5 billones de dólares para darle soporte al sistema piramidal Ponzi de Wall Street, no 1,4 billones. La destrucción en el mercado de préstamos comerciales pudo desparramar la siguiente implosión”. (“Shadow Banking”, Nomi Prins, The American Prospect)

Este es un punto que merece ser repetido: “…se crearon casi 14 billones de complejos productos financieros basados en los anteriores” en la cúspide de una pirámide de “sólo 1,4 billones” en créditos subprime. Sin duda, los banqueros de inversión y los administradores de hedge funds que inflaron esa monstruosa pelota, sabían que estaban condenados desde el comienzo, pero luego, ellos seguramente deben haber conocido esa expresión “M. H. I. - T. H. I.”, que en la jerga de Wall Street significa, “Me habré ido y Tu te habrás ido”. (Sin Permiso, 17/05/2010, itando a 'Capitalismo sin capital: vuelve la volatilidad, y con ánimo de venganza' de Mike Whitney)

20.1.09

La crisis es de... inconsciencia (una manera de llamar al robo con derroche)

"Hace décadas que se sabe que el crecimiento económico impulsado por los denominados países desarrollados se sustenta gracias a "la insatisfacción de la sociedad" y a "la destrucción del medio ambiente". (...)

De ahí que "si no se produce algún cambio revolucionario en la manera de gestionar el mundo, se prevé que tarde o temprano el sistema de mercado termine estallando". (...)

Al menos así lo piensan visionarios como Fredy Kofman (Buenos Aires, 1960), cofundador y presidente de la consultora internacional Axialent, especializada en liderazgo, aprendizaje y cambio organizacional. (...)

Pregunta. ¿Cuáles son las causas de la crisis financiera?

Respuesta. La crisis financiera es, ante todo, una crisis de conciencia de la humanidad en general y de los gobernantes públicos, financieros y empresariales de los países desarrollados en particular.

P. ¿Inconsciencia?

R. Llamamos inconsciencia a una conciencia parcial, orientada al corto plazo, que ciega a las personas, a las organizaciones y a los Estados, impidiéndoles ver las consecuencias que tiene su forma de pensar, de hacer y de vivir en el medio y largo plazo. (...)

P. Y eso que el planeta va enviando sus propias señales...

R. Sí, pero esta conducta inconsciente ha estado siempre refrendada por la promesa implícita de los Gobiernos y las autoridades financieras de que si algo salía mal lo resolverían. Eso es lo que están haciendo: inyectando miles de millones para tapar el enorme agujero creado por los bancos. Con esta medida se atacan los efectos de nuestra inconsciencia, pero no sus causas, con lo que en el medio y largo plazo las cosas seguramente empeorarán. Al evitarnos sufrir las consecuencias de nuestra inconsciencia como sociedad, no tenemos la necesidad de aprender a cambiar nuestro comportamiento." (FREDY KOFMAN: "La crisis es una crisis de conciencia". El País, Negocios, 18/01/2009, p. 35)

15.1.09

La cuestión, la falta de información. El no saber distinguir la empresa buena de la mala, pero ¿para que están los ordenadores?

"A principios del siglo XXI, la innovación financiera ha sido más sofisticada (securitizada) y globalizada pero el "problema básico" ha sido el mismo: tanto en periodos de boom como de crash financiero, la Bolsa no cumple (o cumple muy mal) su tarea de diseminar la información sobre el valor relativo de las empresas.

Así se puede argumentar que la Bolsa de Nueva York a principios de los años 30 del siglo pasado sufría de una subvaloración de activos generalizada, y lo mismo se puede argumentar de muchas Bolsas (incluida la española) a principios del 2009. Entonces, como ahora, la pregunta es: ¿por qué no se remonta la Bolsa rápidamente, empezando por las acciones más subvaloradas? El problema es, que no puede ser, porque no hay capacidad de compra para poder discernir.

El "problema básico" tiene trampa: la misma crisis afecta al valor de las empresas (como valor presente de sus dividendos), porque sus activos, con los que tienen que avalar créditos, están directamente ligados a la evolución financiera, sus ventas dependen de la situación global de la economía, sus políticas de empleo dependen de la situación del mercado laboral, y la misma productividad de las empresas no es independiente de la crisis.

Es esta incertidumbre, que hace difícil descifrar cuáles son los activos más subvalorados, porque no es una historia de buenos y malos (aunque malos los haya) sino de contagios. En este contexto, es la aversión a la incertidumbre la que frena al inversor y al acreedor, ahondando la recesión." (RAMON MARIMON: Del 'crash' de 1929 a la crisis de 2008. El País, ed. Galicia, Opinión, 12/01/2009, p. 25)

8.1.09

Así se tramitaban las "hipotecas basura"... y pasó lo que tenía que pasar

"Hasta aquí, una de las caras del problema. La otra se manifiesta en la desaprensiva actuación de los agentes free lance que practican la venta domiciliaria de hipotecas. Son frecuentes las falsificaciones de datos laborales, ingresos, deudas o garantías que enturbian los ratios de solvencia de los aspirantes.

La policía ha tenido que advertir, a través de los medios de comunicación, que tal actuación puede constituir un fraude y que cualquier aspirante a comprador o prestatario debe evitar firmar en blanco solicitudes o documentos que esos free lance puedan rellenar falsamente, engañando a unos y otros para cobrar su comisión.

Y como no hay dos sin tres, también se detecta engaño en la sarta de mentiras con que estos vendedores de hipotecas convencen a los prestatarios más confiados. Hasta el propio presidente George W. Bush reconoció que en muchos casos los ciudadanos no sabían lo que firmaban." (ENRIQUE BRANCÓS NÚÑEZ: Algo más sobre las 'subprime': las falsas. El País, Negocios, 04/01/2009, p. 14 )

30.12.08

Solución a la crisis, la misma que la del 29: gastar

"lo que ha causado la caótica convulsión en Wall Street y en todo el mundo, esta vez ha sido un factor completamente nuevo: que esta crisis en la construcción de viviendas y en el préstamo hipotecario se deriva de las nuevas invenciones monstruosas de los ingenieros de las matemáticas financieras. (...)

Entonces, ¿cómo consiguió el new deal eliminar la mayor parte del desempleo en 1939? (...)

De hecho, ni la Reserva Federal ni el Banco de Inglaterra realizaron la difícil labor que elevó el nivel de empleo y reactivó el crecimiento saludable del producto interior bruto en 1939. ¿Por qué no? Desde muy pronto y durante buena parte de la década de 1930, los tipos de interés de los bancos centrales habían caído casi a cero.

De hecho, en el momento de escribir estas líneas, The Wall Street Journal publica la noticia de que los bonos del Tesoro estadounidense a 90 días, seguros y de gran calidad, se venden en el mercado de subastas a un tipo de interés cero (¡!). Eso significa que Obama empieza con una trampa de liquidez muy parecida a la que mantiene a Japón en una recesión desde 1991. Durante una trampa de liquidez, lo inteligente es acumular dinero y no gastarlo ni en mano de obra ni en bienes de consumo. (...)

Para centrarme en mi argumento principal, las pruebas actuales y la historia económica dan a entender claramente que durante la presidencia de Obama harán falta fuertes dosis de gasto fiscal deficitario para sacar a Europa, América y Asia de la recesión posterior a la catástrofe. Sólo después de eso empezarán las herramientas normales de la Reserva Federal a recuperar su fuerza. (...)

Tirar billetes verdes recién acuñados desde helicópteros puede ser un modo de generar crecimiento. Ese dinero nuevo se gastará en lugar de ser atesorado o ahorrado. Sin embargo, gastar ese dinero nuevo en carreteras que conduzcan a alguna parte será mejor que emplearlo en carreteras que no vayan a ninguna. En Japón fueron los grupos de presión del sector de la construcción los que decidieron adónde debía dirigirse el gasto público. En Estados Unidos podemos hacerlo mejor, siempre que la vieja pandilla de Bush ya no sea más que un recuerdo desagradable." (PAUL A. SAMUELSON: Consejo para Barack Obama: pásese al centro. El País, Negocios, 27/12/2008, p. 13)

11.12.08

La cuestión es ¿Qué hacen con el dinero los bancos?

"Pero la cuestión es: ¿cuánto tiempo van a poder continuar los bancos sin prestar? Muy poco. Ni siquiera unos meses, porque su negocio es prestar". Huang es muy optimista. Ve la luz al final del túnel muy pronto. "Ellos tienen que pagar intereses a sus inversores, costes... y si no están prestando, no están ganando". Ya falta menos. En pocos meses, según este economista estadounidense de origen asiático, prestarán y todo volverá a ponerse en marcha. (...)

Shoshana Zuboff... La estadounidense tiene claro que, en su origen, la culpable es la industria. "El capitalismo no es nuevo. Es un libro que ya tiene muchos capítulos, y ahora acaba de terminar uno y empezar otro nuevo. Pero la industria vive anclada en las tendencias que funcionaban hace cien años, y ése es el germen de sus problemas actuales", explica. Como ejemplo, la industria de la música.

En general siguen diciendo a la gente qué deben oír, dónde y por cuánto dinero. "Ellos hacen los discos. Para un público masivo", critica. Las personas, sin embargo, quieren elegir. Y de ahí viene el éxito de Apple y su iTune, una tienda virtual de canciones.

Ése es el tipo de respuestas que necesita esta crisis. ¿Y qué tiene que ver todo esto con las hipotecas? "Pues todo. Las subprime son un ejemplo de productos hechos sin pensar en la realidad de las personas, en sus necesidades y su situación individual", razona. Ahora, dice, hay que dejar paso a la innovación y aprender a escuchar lo que la gente necesita." (El País, Negocios, 07/12/2008, p. 34)

Es que no interesaba ver venir la crisis... porque ¿Quién iba a tomar las medidas para evitarla? Nadie se hubiera atrevido, asi que es mejor no verla

"Imagínese también que ejerce de anfitrión junto con sus colegas durante una visita de la reina Isabel II a la sede del centro. En principio, uno de tantos actos protocolarios de guante blanco. Imagínese que la soberana de todo un Imperio se salta el protocolo para lanzar al aire una pregunta que seguro también se la hace el tendero de la esquina: "¿Por qué nadie ha sido capaz de anticipar la que se nos ha venido encima?". Deje de imaginar. La situación es real, ocurrió el pasado noviembre y ejemplifica cómo la crisis económica ha puesto en evidencia los pronósticos económicos. (...)

Conflictos de intereses, falta de transparencia, miedo a ir contracorriente ("fuera del consenso hace mucho frío", ironiza un experto) o la resistencia a dar voz a los críticos con el sistema económico durante el largo periodo de bonanza porque sus teorías no venden son algunos de estos vicios. (...)

¿Por qué cuesta tanto escribir en un informe de Bolsa la palabra vender? "Por la propia estructura del mercado. Una entidad financiera suele tener conflictos entre el análisis y el negocio. Esta situación puede significar que la independencia de los analistas a la hora de emitir sus opiniones se vea limitada", reconoce Rafael Sarandeses, secretario general del Instituto Español de Analistas Financieros. A pesar de entonar el mea culpa, Sarandeses matiza que esta crisis no se debe a los errores de los analistas sino "a los fallos de los supervisores financieros y a las malas prácticas de las agencias de calificación de riesgos". (...)

A pesar de la fuerte crítica a los analistas estrella, De Rafael opina que las previsiones económicas en esta crisis no han resultado tan erróneas. "La crisis se veía venir desde hace 14 meses. Lo que los expertos no han sabido anticipar ha sido su intensidad. Además, la raíz de la crisis no es financiera, sino de valores, y esto es imposible de predecir. La codicia y la corrupción han prevalecido sobre la ética empresarial", añade este experto. (...)

Cientos de discursos y power points para encontrar la receta del éxito, pero pocas voces que alarmasen sobre lo que se estaba gestando. "Que yo recuerde, de los economistas extranjeros sólo adelantaron la crisis Nouriel Roubini y Paul Krugman mientras que entre los españoles destacan Ignacio Garikano y Xabier Mena", recuerda Alberto Saiz, director de HSM España, empresa especializada en contenidos de gestión empresarial y organizadora de Expomanagement. "Es más fácil subirse a la ola del pensamiento reinante que hacer un estudio profundo de la situación. En este sentido, yo también criticaría la actitud de los medios de comunicación por popularizar algunos mensajes" (...)

Otra consecuencia de la crisis actual es que se ha puesto en duda un dogma de fe económico de los últimos años: el poder casi religioso del libre mercado. Incluso en el santa sanctorum del capitalismo como es Wall Street han tenido que hincar la rodilla y rogar una inyección de dinero público para resolver sus pecados. El retorno a políticas de corte más intervencionista ha vuelto a poner de moda al economista británico John Maynard Keynes, partidario de la intervención del Gobierno para estimular la economía.

Pero incluso él también erraba a veces en sus previsiones. Un día tuvo que salir del paso de las críticas de un economista rival que le acusaba de inconsistencia en sus argumentos. "Cuando los hechos cambian, yo cambio mi opinión, ¿qué hace usted, caballero?". Habría sido interesante oír la respuesta que hubiera dado Keynes a la pregunta de la reina Isabel II."

LOS QUE ANTICIPARON LA CRISIS:

- Nouriel Roubini, profesor de economía en la escuela de negocios Stern (Nueva York) y director de la consultora RGE Monitor, escribió un informe en agosto de 2004 junto a Brad Setser en el que alertaba acerca de que los balances comerciales de las principales economías del mundo eran insostenibles y probablemente provocarían una crisis en el sistema económico en los próximos tres o cuatro años.

- William White, ex economista jefe del Banco Internacional de Pagos (BIS), con sede en Basilea, fue bastante consistente en sus críticas con las políticas monetarias demasiado laxas practicadas por los bancos centrales y las graves consecuencias que podía tener la expansión del crédito barato.

- Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, dijo en junio de 2006: El incremento de la deuda de las familias es un serio elemento de riesgo, especialmente a partir de 2008. El precio de la vivienda está sobrevalorado. El endeudamiento de los hogares nos conducirá a una situación cada vez menos sostenible." (El País, ed. Galicia, 04/12/2008, p. 34/5)

14.11.08

Los bancos no prestan dinero... es que están a la defensiva, pobres...

"Pregunta. ¿Cuáles han sido las causas de esta crisis? Los socialistas europeos apuntan cuatro: la codicia, la especulación, la relajación de la regulación y los gestores irresponsables.

Respuesta. Esos cuatro elementos están en el origen. Pero hay que mirar también a las causas, que tienen una base ideológica. La desregulación empezó con Reagan y Thatcher y ha acabado ahora. No hay que olvidar otro factor que también hay que eliminar: la existencia de grandes desequilibrios en la economía mundial, como el enorme déficit por cuenta corriente de EE UU. (...)

P. ¿Hemos tocado fondo?

R. Las decisiones de Europa y EE UU han evitado el colapso del sistema financiero. Pero sigue habiendo sectores de esos mercados que no funcionan. Existen unos diferenciales enormes (de los tipos de interés de la deuda), así como un endurecimiento y una escasez de crédito tremendos. Los bancos reciben por la mañana liquidez de los bancos centrales, pero por la noche una parte importante de esa liquidez la vuelven a depositar en los bancos centrales, porque no prestan a empresas ni a familias o no se prestan entre ellos, pues están en una posición totalmente defensiva." (JOAQUÍN ALMUNIA: "Los bancos están a la defensiva". El País, ed. Galicia, 13/11/2008, p. 25)

6.11.08

La crisis la ha provocado la inflación de los ricos, no los sueldos de los pobres ¡Cómo debe de estar la cosa!

"El hartazgo es una impresión muy extendida ahora por el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, las encuestas del Pew Center indican que el 67% está harto y furioso (la mitad, el 51%, confiesa, además, tener miedo). La mayoría querría enviar al infierno a los financieros que han provocado la burbuja y la crisis, pero muchos (88%) temen también que si no se les ayuda a salir del agujero, sea el país entero el que soporte un declive económico duradero y feroz. Los deseos de rechazar las ayudas se mezclan con un "profundo anhelo de que el Gobierno actúe", afirma Andrew Kohut, presidente del Pew. (...)

El hartazgo lo provoca fundamentalmente la convicción de que esta crisis ha sido provocada por lo que el economista y escritor Mario Trinidad llama "el exceso de riqueza de los ricos". El intento de convencer a los ciudadanos norteamericanos (y del resto del mundo, España incluida, por supuesto) de que ellos tienen parte de la culpa por su desenfreno consumidor está encontrando, afortunadamente, en este caso más resistencia de lo habitual. La responsabilidad es de todos, intentan difundir los auténticos responsables de la monumental estafa que padece el conjunto de la ciudadanía. (...)

Esta vez, nadie podrá decir que la culpa de todo la tiene el aumento de los salarios que disparó la inflación y aumentó artificialmente el valor de las cosas. Esta vez, la tan fustigada inflación de los pobres (el aumento del salario) ha dejado paso a una gigantesca inflación de los ricos (el aumento injustificado del valor de los activos) y las consecuencias de esa inflación de la que nadie quería hablar, que nadie denunciaba ni criticaba, han sido mucho peores." (Soledad Gallego-Díaz: Fuera de lo que es lícito. El País, Babelia, 05/10/2008, p. 12)

4.11.08

Se crearon 15 "billones" de "riqueza teórica", y ahora desaparecerán 12

"Esta crisis económica mundial pasará a la historia como la locura de Greenspan. Es una crisis fabricada por el Consejo de Dirección de la Reserva Federal estadounidense durante la época de vacas gordas y liberalización financiera que abarca desde mediados de la década de 1990 hasta hoy. (...)

Greenspan alimentó dos burbujas: la de Internet en 1998-2001 y la posterior burbuja inmobiliaria que ahora está estallando. En ambos casos, el aumento del precio de los activos llevó a las familias estadounidenses a pensar que se habían vuelto mucho más ricas, y las tentaba a aumentar enormemente su endeudamiento y su gasto, para comprar viviendas, coches y otros bienes de consumo duraderos.

Gracias al auge de los precios de la vivienda y del mercado de valores, la riqueza neta de las familias estadounidenses aumentó en torno a los 15 billones de euros en el periodo comprendido entre 1996 y 2006. El aumento del consumo basado en esta riqueza hizo a su vez que el precio de las viviendas aumentara todavía más, lo cual animó a familias y a prestamistas a inflar la burbuja otro poquito más.

Todo esto se ha venido abajo. Los precios de la vivienda alcanzaban su punto máximo en 2006 y los precios bursátiles en 2007. Con el estallido de estas burbujas, la riqueza teórica de puede que ocho billones, o incluso hasta doce billones, desaparecerá." (JEFFREY D. SACHS : Auge, estallido y recuperación de la economía. El País, Negocios, 02/11/2008, p. 26)

Culpable: la naturaleza humana, pero ¿Cúal? ¿La de los ricos, la de los trabajadores?

"P. En 2005 usted ya advertió, en una entrevista, acerca de los monstruos de los mercados financieros. ¿Por qué nadie le escuchó?

R. Cuando el estado de ánimo general es optimista, la economía crece y los beneficios aumentan, la gente prefiere que no se la moleste. Nadie quiere plantearse la posibilidad de que estemos a punto de estrellarnos. Debería haber insistido más enérgicamente. (...)

P. ¿Cómo se ha llegado a esto?

R. Los banqueros hicieron que los riesgos, por ejemplo los provenientes del mercado inmobiliario de EE UU, fuesen divisibles y se pudiese comerciar con ellos. Muchos de los compradores de estos valores y, por desgracia, también las autoridades reguladoras, ya no sabían dónde estaban colocados los riesgos. Pero, por mucho que se dividan los riesgos, siguen sumando el mismo resultado total, no desaparecen sin más.

P. ¿Es posible que el sector financiero no quisiese seguir como proveedor de servicios para la economía real y quisiese convertirse en autosuficiente?

R. En este sector, sobre todo en el anglosajón, existía la creencia de que era posible convertir todo en oro y hacerlo de forma indefinida. La banca de inversión y las innovaciones financieras se fueron separando cada vez más de la economía real. El único objetivo que quedaba era el de lograr el máximo beneficio. Se fueron alejando de los fundamentos éticos de la empresa y volvieron la espalda a los valores más importantes de nuestra sociedad.

P. ¿Quién tiene la culpa? ¿Un puñado de individuos codiciosos o el espíritu de la época?

R. Hay una evolución social que se basa en el siguiente principio: todo el mundo quiere hacerse rico y, en principio, además con el mínimo esfuerzo personal. La gente pensaba que hacer negocios con el dinero era la forma más rápida de lograrlo; así no hay que partirse la espalda trabajando. Por desgracia, esta mentalidad se ha generalizado. Si buscamos adquirir una nueva conciencia del valor del dinero, también tendríamos que desarrollar una nueva conciencia del valor del trabajo." (HORST KÖHLER: "La banca se alejó de los fundamentos éticos" (El País, Negocios, 26/10/2008, p. 8)

¡¡Uuuhh...!! ¡¡Que vienen Bush y Greenspan !! ¡Los brujos malvados que se comen a los niños crudos!

"Fui un estudiante brillante en la conservadora Universidad de Chicago desde 1932 hasta 1935. Mis profesores de Economía mundialmente famosos me encantaban, y me colmaron de notas altas. Pero. Pero. Siempre que miraba al exterior por las ventanas de la universidad veía tasas de desempleo cercanas al 50%. (La situación en la Alemania prehitleriana era más o menos la misma). Nada de eso cuadraba con lo que se escribía en los libros de texto que me mandaban leer. (...)

¿Cómo se las apañaron el benévolo presidente Roosevelt y el pérfido Adolf Hitler para restaurar casi el pleno empleo en los seis largos años que siguieron a 1933? Lo que finalmente resolvió el problema fue un enorme gasto deficitario que aumentó la deuda pública. Esta historia, tal y como yo acabo de contarla, no se encuentra en casi ninguna de las tesis doctorales de las grandes universidades privadas después de 1970. (Evidentemente, la ciencia mejora y desmejora). (...)

Primero, aclaremos quién tiene la culpa de que la estabilidad y el crecimiento que se produjeron en torno a 1995 se convirtieran en el caos de 2008. (...)

2. Desde que Ronald Reagan fue elegido para ocupar la Casa Blanca, en 1980, Estados Unidos se ha ido convirtiendo gradualmente en un país de derrochadores en los planos familiar, empresarial y público, como buenos derechistas radicales partidarios de la oferta. (...)

4. El fomento deliberado de la desigualdad no aceleró la productividad total de los factores en Estados Unidos. (...)

6. Dejen sitio en el juzgado para las tres grandes agencias de clasificación: Fitch, Moody's y S&P-McGraw Hill. Se supone que sólo dan aprobaciones AAA al material seguro. (...)

7. Por ahorrar espacio, pasaré a los nuevos "diabólicos monstruos Frankenstein" de la nueva "ingeniería financiera". Puede que yo y otros compañeros del MIT de Chicago, de Wharton, Penn y otras universidades, lo pasemos mal cuando nos enfrentemos a san Pedro en las puertas del cielo.

¿Cuál es el problema? Es verdad que los derivados y los créditos recíprocos pueden proporcionar un reparto racional del riesgo y, por consiguiente, reducir el riesgo total, pero también pueden destruir por completo cualquier transparencia.... La ingeniería financiera es lo que nos permite pasar del apalancamiento cero hasta, pongamos, un apalancamiento de 50 a 1. Y cuando el riesgo acumulado resultante explota, de nuevo todo lo que ocurre es que el director general y el director financiero se van al banco partiéndose de risa por el camino. (...)

Lo primordial es que la mayoría de las pérdidas será permanente, como entre 1929 y 1932. Sin embargo, si la Reserva Federal y el Tesoro de EE UU crean suficiente dinero nuevo, la recuperación y la estabilidad serán posibles. (...)

Desde Islandia hasta la Antártida, niños aún por nacer aprenderán a temblar ante los nombres de Bush, Greenspan y Pitt. Por supuesto, estoy exagerando, pero sólo un poco." (PAUL A. SAMUELSON : Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek. El País, 26/10/2008, p. 10)

Las burbujas son endémicas al sistema, con sus pinchazos correspondientes

"P. Ahora que las autoridades estadounidenses van por fin por buen camino, ¿cuáles son los componentes clave para resolver la crisis?

R. Las líneas generales están claras. Hay cinco elementos principales. El primero, que el Estado tiene que recapitalizar el sistema bancario comprando acciones de los bancos.

En segundo lugar, es necesario reanudar el préstamo interbancario ofreciendo garantías y situando el Líbor (tipos de préstamo interbancarios del mercado de Londres) en línea con los fondos de la Reserva Federal. Esto ya está en marcha. Se va a conseguir.

Tercero, debemos reformar el sistema hipotecario estadounidense, minimizando las ejecuciones y renegociando los préstamos para que las hipotecas no valgan más que las casas. Detener las ejecuciones hipotecarias ayudará a amortiguar la caída de precio de las viviendas.

Cuarto, Europa tiene que solucionar la debilidad del euro creando una red de seguridad para sus bancos. Aunque inicialmente se han resistido, ahora han encontrado la fe y lo han hecho en la reunión celebrada en París el pasado domingo.

Quinto, el FMI debe atajar la vulnerabilidad de los países situados en la periferia del sistema financiero mundial, proporcionándoles una red de seguridad financiera. Esto también está en marcha. Los japoneses ya han ofrecido 150.000 millones de euros con este fin.

Estas cinco medidas empezarán el proceso de curación. Si las aplicamos con eficacia, habremos superado lo peor de la crisis financiera.

Pero después, me temo, la economía real sufrirá los efectos secundarios, que ahora están cobrando brío. A estas alturas, la reparación del sistema financiero no impedirá una recesión mundial grave. Puesto que en estas circunstancias el consumidor estadounidense ya no puede servir de locomotora de la economía mundial, el Gobierno estadounidense debe estimular la demanda. (...)

La actual situación no se debe sólo a la burbuja inmobiliaria. La burbuja inmobiliaria no ha sido más que el detonador de una mucho mayor. Esa superburbuja, creada por el uso cada vez más frecuente del crédito y el apalancamiento, combinado con la convicción de que los mercados se corrigen a sí mismos, tardó más de 25 años en formarse. Ahora se ha pinchado.

P. ¿Cuál debería ser el interruptor que cortocircuite las distorsiones que inevitablemente desestabilizan los mercados financieros?

R. Las burbujas son endémicas del sistema, y por lo tanto los reguladores estatales tienen que intervenir para evitar que se hinchen demasiado. Los Gobiernos deben reconocer que los mercados no se corrigen a sí mismos. No basta con recoger los pedazos después de las crisis." (GEORGE SOROS: "Reparar el sistema financiero no impedirá la recesión". El País, 19/10/2008, p. 8/9)

El "cómo" se roba es importante, en efecto...

"

[por qué el cómo hacemos algo lo es todo en los negocios (y en la vida)]. Su autor, Dov Seidman, es director general de LRN, que ayuda a las empresas a establecer culturas empresariales éticas.

Seidman sostiene, básicamente, que en un mundo hiperconectado y transparente como es el nuestro en la actualidad el "cómo" se hacen las cosas es importante, porque muchas otras personas pueden ver cómo hacemos las cosas, pueden sentirse afectadas por las cosas que hacemos y pueden decirles a otras por Internet, en cualquier momento, cómo las hacemos, sin gastos y sin limitaciones.

"En un mundo conectado", me decía Seidman, "los países, los Gobiernos, las empresas, tienen también personalidad, y su personalidad -cómo hacen lo que hacen, si cumplen las promesas, cómo toman las decisiones, cómo ocurren las cosas realmente en su interior, cómo conectan y colaboran, si generan confianza, cómo se relacionan con sus clientes, con el medio ambiente y con las comunidades en las que se mueven- es ahora su destino", recalcaba.

Nos hemos alejado de estos "cómos". En años recientes estamos más conectados que nunca, pero las conexiones son de hecho muy flojas. Es decir, nos alejamos de un mundo en el que si querías una hipoteca para comprar una casa tenías que demostrar unos ingresos reales y un historial crediticio, para entrar en un mundo en el que el banquero te vendía una hipoteca y después sacaba un montón de dinero por adelantado y le trasladaba tu hipoteca a un agrupador que lo ponía todo en un paquete, lo dividía en bonos y lo vendía a bancos de sitios tan alejados como Islandia." (THOMAS L. FRIEDMAN Primer plano : Por qué es importante el cómo. El País, 19/10/2008, p.8/9)