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7.2.20

¿Y si al Reino Unido le va bien tras el Brexit? Con soberanía monetaria, subida del salario mínimo, y tras abandonar la austeridad presupuestaria, le va a ir bien. Por el contrario, la Unión Europea se está convirtiendo en una máquina de generar fascistas...

"Permítanme una pequeña confidencia. Sí, lo reconozco, estoy cansado de los análisis simples, vacuos, que se hacen por estos lares. Nos han estado torturando, la inmensa mayoría de los medios de comunicación patrios, con la ayuda inestimable de cierta “academia”, de los mil y unos males de la subida del salario mínimo -resulta hasta obsceno su “apoyo” en curvas empíricas espurias-.(...)

 Nos atontan constantemente con que los gobiernos son como las familias y las empresas, y que están sujetos a restricciones presupuestarias.

 Obviamente no entienden cómo funcionan los sistemas monetarios fiat modernos, y tampoco comprenden identidades básicas como las balanzas sectoriales de una economía. Y, para rematar su “linda” faena, nos han mareado hasta la extenuación con lo insolidarios que son los británicos, lo mal que les va a ir fuera de la Unión Europea. Se equivocan todos y cada uno de ellos. 

A Reino Unido, con soberanía monetaria, subida del salario mínimo, y tras abandonar la austeridad presupuestaria, le va a ir bien. Junto a Islandia son las democracias más antiguas. Por el contrario, la Unión Europea se está convirtiendo en una máquina de generar fascistas. Próxima parada, Francia e Italia.
Un falso europeo

El modelo híper-exportador alemán ya está finiquitado, por mucho que algunos lo intenten alargar. La enésima barrabasada es el falso New Deal verde que presentó hace unas semanas la Comisión Europea. Se pretende favorecer una nueva extracción de rentas privadas con la excusa del cambio climático, cuyo único beneficiado, en la sombra, será el sector industrial alemán y sus satélites de mano de obra barata, los antiguos países de Este. 

Lo alucinante es que las élites españolas, francesas o italianas aceptaran, y continúen aceptando, sin rechistar, un modelo de crecimiento económico perjudicial para la salud de sus conciudadanos. Y todo en nombre de un europeísmo falso.

 Cabría esperar que, en algún momento, nuestros políticos y prohombres de empresa reaccionarían, cambiarían de rumbo, y que buscarían un nuevo marco económico más equilibrado entre países y ciudadanos. Pero, hete aquí, que todo sigue igual. Repito una idea muy sencilla, asumida por ingleses, estadounidenses, canadienses, japoneses, australianos, neozelandeses, o islandeses.  

Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro y no son aplicables a los sistemas monetarios fiat modernos. 

Salario mínimo y austeridad

Reino Unido, tras abandonar la Unión Europea, con políticas diametralmente opuestas a las que se siguen por estos lares, podría ser la prueba del algodón que ponga de manifiesto el timo del modelo híper-exportador alemán, y la distopía actual del Euro. Reino Unido tiene soberanía monetaria, con un banco central que entiende la endogeneidad del dinero y comprende la Teoría Monetaria Moderna. Pero ahora, además, el nuevo gabinete de Boris Johnson se va a quitar el corsé de la austeridad. 

 Han entendido el dominio aplastante del principio de demanda efectiva, y van a aumentar el gasto público en sanidad y educación. A la vez, en abril de este año, subirán notablemente el salario mínimo. ¡Qué izquierdista peligroso y populista este Boris Johnson! Reino Unido demostrará con estas políticas lo tremendamente equivocados que se encuentran en Bruselas, Berlín, París o Madrid.

 Pero aquí nuestros políticos, especialmente el trío de las derechas patrias, cierran los ojos, y mienten sobre el salario mínimo o la política presupuestaria. Para ello cuentan con la ayuda inestimable de ciertos economistas, y algunos servicios de estudios, que defendían que la subida del salario mínimo iba, en principio, a generar paro, y que, después, a última hora, según ellos, solo habría frenado la generación de empleo. Falso. 

Con una “curva empírica” dicen “demostrar” que existe una relación negativa entre el nivel del salario real y la demanda de trabajo de las empresas, cuando en realidad es espuria, ya que una vez que controlamos por el nivel de deuda privada dicha relación desaparece.

La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. Se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de un Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. Todo ello se puso de manifiesto con la Gran Recesión. Ésta sacó a relucir de qué iba realmente esto del euro.

Desde el inicio de la crisis de la eurozona había soluciones más eficientes y más justas, ampliamente entendidas por cualquier economista, y que no eran difíciles de implementar -al menos técnicamente, otra cosa es la política-. Había un camino alternativo, cancelación de deudas y mucha menos austeridad. Pero este camino no fue tomado. La deuda (sobre todo privada) fue utilizada como una excusa para apretar el orden económico neoliberal dentro de un marco federalista conservador. 

La alternativa habría ayudado a preservar el modelo social europeo y habría cambiado la agenda neoliberal. Pero fueron ignoradas. Las consecuencias ya las sabemos. Pero en Bruselas siguen sin entender nada, ni tan siquiera nuestra historia reciente. Pues ale, a disfrutar, que sigan así, de victoria en victoria hasta la derrota final.  "                 (Juan Laborda, Vox populi, 06/02/20)

31.12.19

¿Qué margen tiene el gobierno de coalición para reorientar la economía? Aumentar la recaudación fiscal, reducir las desigualdades, impulsar reformas para incrementar la productividad a largo plazo, hacer pedagogía sobre las limitaciones que los tratados europeos han construido sobre las economías nacionales…

"(...) existe un enriquecedor debate sobre política económica para los próximos años. Cuando se analizan los posibles riesgos de este ejecutivo, se hace referencia principalmente a las cifras de deuda y al déficit público registrados en España, muy superiores a los de 2007, al principio de la crisis. 

¿Qué margen tiene un probable gobierno de coalición frente a estas limitaciones? ¿Existen alternativas a la política económica que se ha seguido en estas últimas décadas? 

Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional en FUNCAS, recomienda aprovechar el hecho de que los tipos de interés están en mínimos históricos para reducir nuestra exposición a los mercados financieros (...)

Las reformas propuestas por Torres contemplan los efectos a corto y largo plazo: “Algunas acciones, especialmente en materia laboral, pueden cumplir ambos objetivos a la vez. Se trata de reducir la excesiva temporalidad en el empleo. La reforma de las pensiones, de la fiscalidad y de la educación son también urgentes. Todo ello, además, serviría para equilibrar las cuentas públicas –un empleo de buena calidad tiende a cotizar más a la Seguridad Social, y la supresión de exoneraciones fiscales incrementará los recursos públicos”. 

Pero, ¿es tan alarmante el problema del déficit y la deuda pública? (...)

Torres aconseja una estrategia de reducción de deuda y déficit al tiempo que se fomentan medidas para que la producción crezca más, lo que lograría reducir la cuantía de estos ratios y, por tanto, de la posible alarma entre nuestros prestamistas.  Es lo que Lídia Brun, investigadora visitante en la Universidad Libre de Bruselas, denomina la sostenibilidad de la deuda (...) numerador (deuda) y denominador (PIB) no son independientes. Los recortes en gasto público reducen la deuda, sí, pero también el PIB. Si se reduce nuestra capacidad de pago, de poco nos sirve que se reduzca la deuda”. 

Lídia Brun subraya el peso de la recaudación fiscal sobre la sostenibilidad de la deuda, algo que algunos medios y analistas prefieren ignorar: “Debería preocuparnos que España siga sin reducir su brecha de recaudación, que está 8 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro (38% frente al 46% del PIB de media, aproximadamente). Se nos escapa mucha recaudación a través de deducciones, bonificaciones y desgravaciones de varios impuestos (sociedades, IRPF, patrimonio…), que son esencialmente regresivas.  (...)

Obsesionarse con la reducción de la deuda y del déficit puede provocar problemas adicionales, como el de olvidarse de otras vulnerabilidades de la economía: “El paro es la principal anomalía de la economía española y debería estar ocupando todas las portadas. En 2019 seguimos con más de 3,3 millones de personas en paro (14.2%) y más de 1 millón de hogares con todos sus miembros en el desempleo. La incidencia negativa que tienen estos números sobre el bienestar social es imposible de exagerar. Una cuestión que parece más candente, como es la sostenibilidad de las pensiones, está directamente relacionada con la poca capacidad de generar empleo de calidad. (...)

En España, durante la burbuja, el desempleo apenas bajó del 8%. Estos son los niveles de paro que tienen otras economías durante las crisis. Pedirle a un país que acometa reducciones draconianas de su déficit público cuando tiene los niveles de desempleo que tiene España es indignante”.   (...)

“El reto más apremiante al que nos enfrentamos como humanidad es el cambio climático. Ahí, el liderazgo del sector público para acometer una transformación productiva sistémica es crucial, y la cantidad de empleos necesarios para llevar a cabo esta tarea no es menor. A pesar de ello, los niveles de inversión pública están en mínimos históricos. Por poner un ejemplo, España es uno de los países con más sol y viento de la UE. 

Sin embargo, el porcentaje de energía renovable en el mix energético no alcanza el 20%, mientras que en los países nórdicos, con menos sol, supera el 40%. Reformar el mercado invirtiendo en renovables, poniendo coto al oligopolio energético y reduciendo los precios de la energía no sólo contribuiría a disminuir la pobreza energética, sino que mejoraría la productividad de las empresas y la balanza de pagos, al no tener que importar tanto petróleo (ni depender de países de dudosa calidad democrática). Esto me parece más prioritario que reducir el déficit”.

Cambiar las reglas, cuanto antes, para ser soberanos

Para otros economistas, el problema estriba en el disfuncional diseño de las instituciones comunitarias. Esteban Cruz es investigador en la Universidad de Lisboa y presidente de la Red Modern Money Theory España (Teoría Monetaria Moderna)  (...)

Esteban Cruz considera que la falta de soberanía monetaria afecta lesivamente a la autonomía económica y a la democracia: “Cualquier Estado que haya renunciado a la administración de su moneda, como España y el resto de los países de la zona euro, está sometido al chantaje de los llamados mercados. Una vez abierta la veda, los objetivos presupuestarios pasan a un primer plano, provocando la retirada de aquellas políticas económicas y sociales que no gustan a las élites. La Unión Monetaria Europea está diseñada para que funcione como un dique contra la democracia”.  (...)

Cruz subraya que buena parte de la izquierda está atrapada en los límites del déficit y la deuda, y que se limita a solucionar el problema con una mayor recaudación a los más pudientes: “A los ricos hay que gravarles por justicia social, para que no acumulen un abominable poder que luego ejercen sobre el Estado y las políticas públicas. 

Pero el dinero no crece en sus bolsillos y es preciso conocer el verdadero origen de este. En realidad, es el diseño disfuncional de las instituciones europeas –supervisión externa de las cuentas, libertad de movimiento de capitales– el causante de esta farsa que permite a los ricos tener la sartén por el mango y que concede a las empresas la constante posibilidad de deslocalizarse”. 

“La izquierda está equivocada, pero, una vez hecha la renuncia a cambiar las reglas de juego, no puede hacer otra cosa, por muchos cálculos optimistas que realice sobre recaudación y efectos multiplicadores. Esto se traduce en promesas incumplidas y desesperanza, cabreo, confusión, y la instrumentalización de estos sentimientos por parte de la extrema derecha. (...)

Aumentar la recaudación fiscal, reducir las desigualdades, impulsar reformas para incrementar la productividad a largo plazo, hacer pedagogía sobre las limitaciones que los tratados europeos han construido sobre las economías nacionales… Este próximo gobierno se enfrenta a numerosos retos combinados. 

Actuar con decisión y rapidez podría ser una ventaja: para Raymond Torres: “La política monetaria acabará por normalizarse: solo con que los tipos de interés aumentaran en un punto, las cargas financieras se encarecerían en cerca de 12.000 millones, casi el doble que el presupuesto de investigación, desarrollo e innovación”. Pero, como nos recuerda Lídia Brun, el servicio de la deuda no lo es todo, sino que hay que prestar atención a numerosísimas dimensiones para no hacernos aún más daño. Un debate enriquecedor que esta próxima legislatura sin duda merece. "                (Andrés Villena, CTXT, 18/12/19)

22.2.19

El diseño del modelo productivo patrio -aquel que más forra a ciertas élites rentistas-, unido a un creciente control foráneo de todo aquello que vale la pena, ha convertido nuestro país en una economía de bajos salarios, donde, además, la mayor parte del valor añadido se va fuera de nuestras fronteras... si un gobierno federal europeo tuviera soberanía monetaria y empleara el balance del BCE, España evitaría la recesión. La alternativa, el caos, la pobreza y el desorden...

"Nuestra querida España presenta una serie de graves problemas estructurales, estrechamente interrelacionados. El diseño del modelo productivo patrio -aquel que más forra a ciertas élites rentistas-, unido a un creciente control foráneo de todo aquello que vale la pena, ha convertido nuestro país en una economía de bajos salarios, donde, además, la mayor parte del valor añadido se va fuera de nuestras fronteras. (...)

La contrapartida ha sido una deuda creciente, primero mayoritariamente privada (en 2008 de los 4 billones de euros de deuda de España, 3,5 eran privada), y ahora mixta (2,5 billones de deuda privada y 1,5 de deuda soberana). 

Pero, sorpresas de la vida, en una economía global en desaceleración, una Unión Europea casi en recesión, el PIB español presenta una enorme resistencia a la baja. Las claves, la relajación presupuestaria y el papel del Banco Central Europeo en lo que supone la aplicación de algunos de los principios de la Teoría Monetaria Moderna. 

Pero no nos engañemos, el día que el BCE vuelva a las andadas y se re-germanice, entraremos en una recesión profunda y sistémica. Por el contrario, si los gobiernos europeos y el BCE aplicaran definitivamente la Teoría Monetaria Moderna, sortearíamos la crisis sistémica que se avecina.

El modelo productivo patrio se sustenta en actividades intensivas en mano de obra –turismo, burbujas, pelotazos, servicios de bajo valor añadido…-. Pero, además, sorprendentemente, convive con un sector manufacturero exportador extraordinario –nuestras exportaciones no dejan de crecer desde 1994- que, ante la inacción de nuestros gobiernos, empieza a ser asaltado por capital foráneo. 

Como consecuencia, las decisiones de inversión, de plantilla y de salarios se empiezan a fijar allende nuestras fronteras. Este modelo productivo generó un endeudamiento masivo, inicialmente privado, en plena burbuja inmobiliaria. 

Tras estallar la burbuja inmobiliaria, al no reestructurarse el sector bancario a costa de acreedores foráneos y no implementar las correspondientes quitas de deuda privada, España entró en una crisis sistémica de deuda privada. La contrapartida, obvia, fue un mayor endeudamiento soberano –algunos economistas y tertulianos siguen sin entender las balanzas sectoriales-.

Entre diciembre de 2007 y agosto de 2012 la prima de riesgo de la deuda soberana española, definida como el diferencial entre los tipos de interés a 10 años de la deuda soberana de España y Alemania, se incrementó en 540 puntos básicos, es decir, un 5,40%, pasando de un diferencial del 0,12% en diciembre de 2007 a 5,52% en agosto de 2012. 

 Tras el discurso del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en la Conferencia de Inversión Global en Londres, el 26 de julio de 2012 (“Within our mandate, the ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough,”), la prima de riesgo de la deuda de España empezó a disminuir. Algunos economistas aprendieron entonces que el dinero es endógeno y que los tipos de interés los puede establecer donde quiera el Banco Central.

Pero, además, desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces. La nueva política monetaria y la expansión fiscal permitieron la recuperación de la economía española que se vio además favorecida por la depreciación del euro y la evolución del precio de las materias primas. Y ello está detrás de la sorpresa positiva de España.

 Pero no nos engañemos, el día que el BCE abandone la expansión cuantitativa, emergerá con fuerza nuestra debilidad, el enorme montante de deuda, y nuestra dependencia exterior.

El BCE y la teoría monetaria moderna

España es uno de los países desarrollados con mayor dependencia de la financiación internacional. Nuestra deuda externa supera el billóndeeuros, correspondiendo la mitad al Estado. Pero a pesar del volumen de nuestra deuda, la actuación del Banco Central, especialmente tras la expansión cuantitativa, tanto en la compra de deuda soberana como privada, ha hecho que nuestro país no tenga problemas a la hora de refinanciarla, y que los sectores público y privado tengan acceso fácil a la financiación. 

La mayoría de los economistas aprendieron algo que ya era trivial para los economistas defensores de la Teoría Monetaria Moderna. El Banco Central puede financiar sin problemas a un Estado y favorecer el canal de transmisión de la política monetaria al sector privado. Ello no es imprimir dinero, como ha demostrado el BCE o la Reserva Federal, o el Banco de Inglaterra. Además, la inflación sigue sin aparecer. ¡Cuántas estupideces uno tiene a veces que escuchar!

 Pero demos un paso más. España tiene una tasa de paro insoportable que el sector privado es incapaz de reducir. Utilicemos las lecciones aprendidas desde 2012. Las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo.

 Los gobiernos que emiten sus propias monedas no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. Es cierto que España no tiene soberanía monetaria, pero si un gobierno federal europeo tuviera esa soberanía y empleara el balance del BCE, España evitaría la recesión

La alternativa, el caos, la pobreza y el desorden."                   (Juan Laborda, Vox Populi, 19/02/19)


Como gobierno federal no va a haber en Europa, la alternativa es la soberanía monetaria española, que se puede conseguir con una europeseta electrónica, utilizable solo dentro del territorio español, y con el mismo valor que el euro:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.htm

19.2.19

Italia debate vender sus reservas de oro para reducir el déficit

"Italia tiene custodiadas en los cofres de su banco central ingentes cantidades de oro. Se sitúa tercero en el ranking mundial (cuarto, si se considera el FMI), por detrás de Estados Unidos y Alemania, con cerca de 2.450 toneladas. 

Con una deuda de más del 130% del PIB, una de las mayores del mundo, los lingotes sirven también como garantía frente a los acreedores y el mercado internacional, ya que suman un valor cercano a los 90.000 millones de euros.

 Lo saben muy bien en el Banco de Italia, que tiene la llave de la caja fuerte (aunque las reservas están repartidas también en otras entidades fuera del país, como la Reserva Federal). La cuestión es que el banco central tradicionalmente se resiste a mover las barras de oro de su sitio y, desde que el país ha entrado en la moneda única, aún menos.  (...)

Sin embargo, el cuadro podría cambiar. Claudio Borghi, economista euroescéptico de la Liga Norte ha presentado un proyecto de ley para rediscutir la propiedad del oro, al sostener que no debe ser del Banco de Italia, sino recaer en manos del Estado y de su brazo legislativo: el Parlamento. De esta manera, según Borghi, abriría la posibilidad de vender las reservas con un voto favorable del hemiciclo.

 Y así, de paso, se podría con este dinero extra cumplir con los objetivos de déficit, ya que existe el riesgo de tener que subir el IVA en el 2020 para seguir los compromisos con la UE, por un importe de 23.000 millones de euros.

“Es una idea interesante”, dijo ayer el ministro del Interior, Matteo Salvini, aunque precisó que lo que hay que definir no es su posible venta, sino garantizar que la propiedad “sea de los italianos” . Por otra parte, las autoridades europeas siempre han visto con malos ojos cualquier intento de atentar a la independencia del Banco Central de Italia. 

Y, de hecho, la última palabra sobre las operaciones de ventas de oro la tiene, en virtud de la adhesión a la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE), porque se entiende que estos movimientos afectan a la estabilidad del euro. El Banco de Italia no tiene margen de maniobra. Con lo que si el gobierno populista de Roma quisiera operar de forma unilateral, se situaría fuera de las reglas comunitarias de la eurozona. (...)"                       (Piergiorgio M. Sandri, La Vanguardia, 11/02/19)

27.11.18

Las reglas fiscales de la eurozona conducen a las naciones al estancamiento... salir del euro es el remedio... para Italia, para España, para Portugal...

"(...) Con países como Alemania que ahora registran un crecimiento negativo en el tercer trimestre, está claro que la zona euro se está estancando nuevamente. La explicación no requiere ninguna ciencia especial. Todo está en el comportamiento del sector no gubernamental (ahorrando más en general) y las reglas fiscales que son demasiado estrictas para compensar ese deseo de ahorro. 

  La dependencia de la política monetaria es una herramienta ineficaz para proporcionar la compensación en el ahorro no gubernamental en general. La política fiscal debe ser reincorporada a la posición primaria y eso significa que naciones como Italia deben considerar salir de la unión monetaria disfuncional que sesga a las naciones a la recesión y el estancamiento.  (...)

La zona euro necesita una expansión fiscal masiva y hace 7 u 8 años.El BCE es la única institución en el sistema defectuoso que puede proporcionar los recursos financieros para hacer que eso suceda y podría, con la aprobación de Bruselas, pasar por alto las cláusulas de "no rescate" en el Tratado para que esto suceda. 
La situación italiana en la actualidad se debe a las estructuras institucionales defectuosas de la moneda común. 
El programa masivo de compra de activos (APP) llevado a cabo por el BCE es, en realidad, la financiación de déficits fiscales en la zona euro.Sin ese programa, que infringe estrictamente las leyes de los Tratados, la zona euro se habría roto hace años.  (...)

 Richard Koo escribe:

    
… El límite de déficit del 3% del Tratado de Maastricht y el Pacto Fiscal de 2013 han impedido a los gobiernos implementar el estímulo fiscal necesario para pedir prestado y gastar este superávit del 4.81%. Cualquier ahorro del sector privado que supere el déficit simplemente desapareció del ciclo de ingresos, lo que provocó una debilidad sostenida en la economía de la eurozona. 

Lo que es cierto para la zona euro, pero solo parcialmente para un gobierno que emite divisas, como EE. UU., Reino Unido, Japón, Australia, etc.La diferencia radica en la frase "necesario para pedir prestado". 
Para un gobierno emisor de moneda, el gobierno no necesita pedir prestado estos ahorros. Lo que hay que hacer es asegurarse de que se compensen con el gasto, después de ajustar una realidad de balance externo.  (...)

 En la zona euro, los gobiernos tienen que pedir prestado para generar déficits porque, de manera imprudente, optaron por usar una moneda extranjera, el euro.Y las reglas fiscales son tan restrictivas que estos gobiernos no pueden obtener suficientes préstamos ni gastar lo suficiente, con el resultado de que su desempeño económico es bajo con niveles elevados de desempleo. 
La zona euro nunca puede tener éxito de manera sostenida mientras estas reglas estén en su lugar y sean operativas.Es por eso que países como Italia deben romper y restaurar su soberanía monetaria.  (...)

La soberanía monetaria significa que el gobierno que emite la moneda puede comprar cualquier cosa que esté disponible para la venta en esa moneda, incluida toda la mano de obra inactiva. Por lo tanto, ningún recurso productivo debe estar inactivo si está buscando ser utilizado.¡Eso no significa que un país pobre sea rico! Eso es una cosa totalmente diferente.Conclusión

(...) El banco central puede utilizar claramente su capacidad de emisión de moneda para evitar una crisis financiera masiva. Claramente, puede impedir que los gobiernos de la zona euro quiebren, como lo hizo entre 2010 y 2012 con el Programa de Mercados de Valores. 

Pero lo que la política monetaria en cualquiera de sus formas no puede hacer es revertir una recesión importante en la que el desempleo masivo y las pérdidas de ingresos crean un pesimismo profundo entre los hogares y las empresas.La política monetaria no funciona para compensar el ahorro no gubernamental de la manera en que lo hace la política fiscal. 

Este es especialmente el caso en el que la autoridad fiscal relevante (un término cuestionable en el caso de la zona euro) tiene la intención de mantener una camisa de fuerza de austeridad, lo que ahoga a cualquier brote verde en la actividad económica. 

El gran motor es la política fiscal y, debido al diseño defectuoso de la zona euro, es extremadamente disfuncional. Los cambios de política del banco central pueden hacer poco para contrarrestar el daño que está haciendo la austeridad fiscal en Europa. (...)"               (Bill Mitchell, blog, 21/11/18)


 Como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:


- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/

 


Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

21.11.18

Renunciad a toda esperanza: Actitudes alemanas ante las propuestas de reforma de las instituciones de la Eurozona

"En reiteradas ocasiones he manifestado que el diseño de la zona euro es defectuoso. Creo que esta constatación está bastante generalizada y reconocida entre los economistas progresistas y los partidos de la izquierda como Podemos o Izquierda Unida.

 Entre los partidos conservadores y de centro izquierda, como el PSOE, en cambio, no parece existir una conciencia clara al respecto y más bien predomina el sentimiento de culpabilidad que atribuye todos los males de la pasada crisis a comportamientos irresponsables de los países periféricos o supuestas ineficiencias o a bajas productividades de nuestra economía. 

Es lógica esta discrepancia en las percepciones de unos y otros pues, para la derecha, el euro es la palanca que permite justificar las reformas neoliberales que inspiran el diseño de una moneda que escapa a la soberanía democrática mientras que, para la izquierda, la política de austeridad ha servido de ariete para cargarse el estado del bienestar.

El proyecto euro debería ser causa para que los partidos de izquierda pidieran la recuperación de la soberanía monetaria. Sin embargo, ofuscados por una interpretación errónea de la ideología internacionalista que los convierte en lo que llamo la “izquierda globalizante”, la mayoría de los expertos de tales partidos se han dejado convencer por la ilusión de que será posible reformar las instituciones que gobiernan la Unión Económica y Monetaria (UEM) Europa en el sentido de suavizar las políticas de austeridad. Ingenuamente tales partidos en realidad solo pretenden aplicar una austerity light, frente a la austerity hard que viene de serie en los Tratados de la UE.

Uno de los más activos proponentes de esta vía es el antiguo ministro de Hacienda griego, Yannis Varufaquis, cuyo movimiento Diem 25, propone democratizar las instituciones europeas. Resulta llamativo que la víctima de la tortura europea del “submarino” aplicada por Schäuble, el anterior ministro alemán de Economía, y Diesselbloem, anterior presidente del Eurogrupo, aun conserve fe en un proyecto que está tan lejos de ser progresista, democrático y reformable. ¿Se trata de un caso de síndrome de Estocolmo? Basta con leer el artículo 40 del Tratado de la Unión Europea para darse cuenta de que reformar los tratados requeriría una especie de conjunción astral política.

Organizaciones como el think tank europeísta Brueghel y trabajos de la Comisión Europea o del FMI llevan varios años proponiendo parches a la UEM tales como el seguro de desempleo europeo o mecanismos de rescate tales como un fondo para “días lluviosos” que pretenden simultanear las líneas de financiación a países que experimenten shocks macroeconómicos asimétricos manteniendo suficientes mecanismos disciplinarios que evitarían problemas de “riesgo moral”.

En anteriores posts he explicado por qué tales medidas resultan insuficientes e inadecuadas. Por ejemplo aquí:

https://chartalismo.blogspot.com/2017/06/reflexiones-de-quienes-no-dejan-de.html

https://chartalismo.blogspot.com/2017/09/el-fondo-monetario-europeo-otro-peldano.html

Desde la TMM hemos explicado cómo la solución a los problemas del euro requiere de una unión fiscal con un presupuesto que represente una fracción relevante del PIB europeo gestionado desde una autoridad federal o la supresión de todos los límites arbitrarios a los déficits de los gobiernos nacionales combinada con el apoyo sin condiciones del Banco Central Europeo a la deuda soberana de los estados. 

Tales propuestas ni siquiera están en la agenda de ninguno de los partidos políticos españoles lo cual revela la pobre comprensión de los sistemas monetarios que exhiben nuestras élites políticas y económicas, razón por la que el pueblo español está condenado a padecer muchos más años de políticas generadoras de pobreza y desigualdad a la vez que de forma propagandística se le venden las excelencias del mayor proyecto de desarbolamiento de los estados de bienestar que se haya conocido jamás. 

 Lo patético es comprobar que el pueblo español lleva sufriendo estas políticas desde hace 40 años sin que éstas tengan consecuencias electorales serias entre los partidos políticas. El pueblo español debe ser uno de los más sumisos del mundo.

El despiste de la izquierda española es aún más grave de lo que parece porque parte de una negación de la realidad. Creo que hay suficientes motivos para creer que países como Alemania jamás accederán a tales reformas. Recientemente un estudio realizado por Mathias Dolls y Nils Wehrhöfer, publicado por el European Networtk for Economic and Fiscal Policy Research (Dolls & Wehrhöfer, junio 2018), revela la tremenda hostilidad de la opinión pública alemana hacia las tímidas reformas propuestas desde los think tanks europeístas y la comisión que tan cándidamente apoya la izquierda. 

El estudio, realizado entre una muestra sociodemográficamente representativa de más de 2.600 encuestados evaluó las actitudes de los alemanes frente a dos medidas estelares propuestas por los reformistas del euro: el plan de prestaciones de desempleo europeo (PPDE) y el Procedimiento de Insolvencia Soberana (PIS).

La metodología empleada por los autores incluyó una explicación de ambas propuestas a los participantes, así como la presentación de argumentos favorables y contrarios. Aunque los argumentos a favor fueron los mismos para todos, los argumentos en contra variaron de forma aleatoria entre los voluntarios. (...)

 La mayoría de los encuestados rechazaron el PPDE con un 37% manifestándose en contra y solo el 18% apoyó la propuesta. Este rechazo fue aún mayor entre quienes fueron expuestos al argumento de que tal propuesta llevaría a transferencias fiscales permanentes.

En cambio, la propuesta PIS resulto más popular con una tasa de apoyo del 48%.

Se controlaron las respuestas empleando otras variables tales como un mayor índice de altruismo o el cosmopolitismo de los participantes. Entre los “altruistas” y “cosmopolitas” hubo un rechazo menos marcado hacia el PPDE. El cosmopolitismo del respondedor también influyó en una mayor aceptación del PIS pero la propuesta fue peor acogida entre las personas con un mayor índice de altruismo. 

Aunque los aspectos de protección al contribuyente a la vez que se hace responsables a los inversores pueden resultar atractivos para personas altruistas, probablemente su potencial de exacerbar las dificultades económicas entre los países afectados por crisis económicas le restaron atractivo.

En todo caso el estudio revela un altísimo rechazo a cualquier noción de transferencias fiscales desde el Alemania a cualquier otro país europeo. Esta oposición no se manifiesta en el mismo grado hacia sus compatriotas alemanes del Este. Esto implica que no hay un rechazo a las transferencias fiscales per se sino a que el beneficiario sea el residente de otro país.

El estudio resulta altamente clarificador acerca de las preferencias de los alemanes. Pone de manifiesto cómo los sentimientos nacionales son fundamentales para facilitar la solidaridad entre individuos de una misma comunidad nacional y explican por qué una unión fiscal es tan improbable en la Unión Europea. 

Los ciudadanos de una misma comunidad nacional no suelen ser conscientes de que dentro de sus fronteras existen regiones fiscalmente deficitarias o superavitarias. Existen vínculos afectivos entre los miembros de la comunidad nacional que justifican que la solidaridad entre las regiones se perciba como algo natural y conveniente. 

Tales vínculos no existen entre los habitantes de, digamos Estonia y Portugal, de forma que un ciudadano del país báltico tendría serios inconvenientes de aceptar que sus impuestos sirvan para asegurar un mayor nivel de bienestar en el país ibérico. Recordemos que precisamente uno de los argumentos más recurrentemente empleados por los secesionistas catalanes es la queja por la solidaridad hacia las comunidades autónomas menos ricas de España.

Constatar este tipo de actitudes y trabas al avance del proyecto europeísta ha estado mal visto en Europa y uno corre el riesgo de ser señalado como racista, xenófobo, nacionalista, ignorante o algo peor, sobre todo cuando el interlocutor se considera progresista. Sin embargo, el señuelo del internacionalismo ha sido la herramienta perfecta para justificar que la soberanía monetaria haya sido arrebatada a los pueblos y entregada a un organismo no elegido democráticamente y gestionado de forma opaca por el Banco Central Europeo. 

Compartir moneda con los estonios, lejos de ser un ejercicio de solidaridad con un lejano pueblo báltico al cual nos unen escasos vínculos culturales y afectivos, es una forma de arrebatar al proceso democrático la toma de decisiones sobre las herramientas de política económica más relevantes.

En conclusión, la ceguera de los partidos progresistas de los países periféricos queda patente cuando sus ilusorias propuestas de modestas reformas se contraponen con los auténticos sentimientos nacionales de los países del Norte. Entre un programa solidario y un programa que condena a los estados a un procedimiento de insolvencia causada por el nefasto diseño del euro, los alemanes eligen PIS."             (Stuart Medina, Desempleo Cero, 20/11/18)


 Como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:


- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

11.6.18

¿Y si los bancos dejaran de poder ‘fabricar’ dinero? Los suizos votan si quitan a los bancos comerciales su poderosa herramienta de crear dinero fiducidario y donde mantengan el 100% de sus reservas como depósitos

 "El domingo, los suizos rechazaron en un referéndum una propuesta conocida como dinero soberano o Vollgeld / Monnaie Pleine). 

 Esto propuso eliminar la 'banca fraccional' y convertir al banco central en la única autoridad para crear dinero.  

En el sistema bancario moderno, el banco central crea billetes y monedas (moneda) (junto con algunas reservas especiales). Pero esta 'base monetaria' solo representa una pequeña parte de la oferta monetaria total en una economía. En cambio, la mayoría del dinero es creado por los bancos comerciales cuando prestan a consumidores y empresas. Cuando los bancos otorgan préstamos a hogares, compañías y otras instituciones financieras, crean depósitos de dinero (porque estos préstamos aparecen como depósitos para los prestatarios en el banco).
Pero el monto que los bancos deben mantener como reservas para cumplir con las demandas de efectivo de estos depositantes y como amortiguador contra cualquier colapso en el valor de los activos ofrecidos por los prestatarios contra sus amortizaciones de activos de préstamos es muy pequeño en comparación con sus activos , Una fracción. Esto se debe a que el riesgo de falla o falta de pago es bajo y la demanda regular de efectivo es baja. En la práctica, los bancos mantienen alrededor del 5% de los pasivos como reservas fraccionarias.
La iniciativa suiza de dinero soberano propuso que todos los depósitos se mantengan como reservas (con el banco central). De modo que la capacidad de los bancos comerciales de "crear" dinero a través de préstamos desaparecería y, de hecho, el banco central estaría a cargo exclusivo del suministro de dinero.
¿Por qué hacer esto? El argumento es que los bancos comerciales son ineficientes en los préstamos y causan crisis financieras periódicas. Tienden a prestar más para la especulación financiera que para la inversión productiva y esto lleva a accidentes financieros. Si los bancos centrales tienen todo el efectivo del país, pueden controlar el préstamo y asegurarse de que sea para fines productivos. Y los bancos centrales podrían impulsar directamente la demanda en la economía mediante la expansión de la oferta monetaria sin el intermediario ineficiente del sistema bancario comercial.


 La idea del dinero soberano no es nueva, pero ha sido revivida debido a la crisis financiera mundial y la Gran Depresión que siguió. Anteriormente se discutió en la Gran Depresión de la década de 1930. El economista de la Deuda de la Deuda de la Universidad de Chicago, Irving Fisher, lo adelantó en ese momento. Más recientemente, algunos economistas del FMI resucitaron la idea en un documento de trabajo reciente, "The Chicago Plan Revisited" (Documento de trabajo del FMI WP / 12/202). Documento de trabajo del FMI WP / 12/202. Varios de los principales economistas keynesianos también han apoyado vigorosamente la idea, incluidos Martin Wolf en el Financial Times y Steve Keen, el economista poskeynesiano.
Naturalmente, las autoridades monetarias se oponen a la idea debido al temor de que los gobiernos eliminen la "independencia" del banco central y comiencen a utilizar los depósitos de efectivo del país ahora en el banco central para sus propios fines y también para ampliar la oferta monetaria. sin ningún respaldo de activos productivos, lo que lleva a una inflación galopante.
La otra pregunta es si poner toda la oferta de dinero en manos del banco central detendría futuros fracasos financieros. La crisis crediticia y la crisis financiera mundial de 2007-8 no se originaron en la banca comercial, sino en bancos de inversión como Bear Stearns y Lehmans. Estos bancos no tenían depósitos de clientes ni préstamos a los hogares, sino que participaban en capital especulativo como "derivados exóticos". Con la banca "soberana", tal especulación continuaría e incluso aumentaría en el sistema bancario comercial.
He tratado el esquema bancario anteriormente en una publicación anterior. Como argumenté entonces, el dinero soberano solo funcionaría si los bancos fuesen de propiedad pública y formaran parte de un plan general de financiación e inversión. Pero si eso sucediera, no habría necesidad de eso.
Detrás de estos esquemas está la creencia de que todo lo que está mal con el capitalismo es un mal sistema monetario y banqueros imprudentes. También está la creencia keynesiana de que la expansión monetaria controlada por el gobierno puede evitar crisis y desplomes al impulsar la "demanda efectiva". Es irónico que el propio Keynes con la experiencia de la Gran Depresión en la década de 1930 llegara a la conclusión de que el estímulo monetario era inadecuado para sacar a las economías de las recesiones y finalmente optó por el estímulo fiscal."      (Michael Roberts blog, 11/06/18)



 "Por qué la propuesta sobre los bancos del referéndum suizo es una pésima idea.

 Concretamente, se somete a votación arrebatar a los bancos comerciales la posibilidad de ofrecer créditos sin tener un respaldo absoluto en dinero oficial (que es el que crea el banco central), obligándolos por lo tanto a ser simples intermediarios (trasladando el dinero del ahorrador a la persona o empresa que quiere endeudarse). En román paladino: esta propuesta impediría que los bancos creasen dinero, dejando como único creador del dinero al banco central.

Para evaluar adecuadamente esta propuesta es importante entender cómo funciona la actual operativa de los bancos cuando dan préstamos. Al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, los bancos no son simples intermediarios del dinero, sino que también son creadores del mismo. Muchos creen erróneamente que cuando reciben un préstamo del banco ese dinero proviene de una persona o empresa. Pero no es así

Cuando un banco concede un crédito a alguien lo único que hace es incrementar el saldo de su cuenta bancaria en la cantidad correspondiente. No saca el dinero de ningún sitio, sino que teclea las cifras que sean y punto (lo explica perfectamente el banco central del Reino Unido). Crea “dinero bancario”, que no es otra cosa que una promesa de pagar “dinero oficial” (el dinero que crea el banco central). 

De esta forma, cuando la persona que ha recibido el crédito quiera pagar algo o quiera sacar una parte en monedas y billetes, el banco tendrá que convertir ese dinero bancario en dinero oficial.

Pero la clave es que la cantidad de transacciones bancarias son tan numerosas que, normalmente, los bancos necesitan muy poco dinero oficial para respaldar todo el dinero bancario que crean. De hecho, en la Eurozona la legislación permite que los bancos puedan crear 99 euros de dinero bancario por cada euro de dinero oficial que tengan. Para un desarrollo de todo esto sugiero leer aquí y aquí.

Meros intermediarios

Así las cosas, la propuesta sometida a votación pretende impedir que los bancos puedan crear dinero bancario, de forma que si quisieran conceder créditos tuvieran que utilizar solamente dinero oficial (el dinero que crea el banco central). El resultado es que la creación de dinero recaería exclusivamente en el banco central, dejando a los bancos como meros intermediarios de ese tipo de dinero. Esto limitaría sobremanera la cantidad de créditos que podrían dar los bancos. 

A priori esta idea suele sonar bien. Sabemos que tradicionalmente los bancos han realizado una gestión desastrosa de los créditos, concediendo más de la cuenta y a agentes económicos que luego no los podían devolver. Impedir de golpe que puedan volver a hacerlo resulta muy atractivo. Sin embargo, es una medida que se pasa de frenada, pudiendo ser incluso más desastrosa que la situación actual.

Que haya muchas sucursales de bancos desperdigadas por todo el territorio gestionando la concesión de créditos es positivo para la actividad económica. Al fin y al cabo, estamos hablando de muchos trabajadores informándose sobre la situación económico-financiera de cada persona y empresa que solicita un crédito, realizando análisis de solvencia de muy diverso tipo, y gestionando multitud de problemas y dificultades relacionadas con la actividad crediticia. 

En cambio, el banco central apenas tiene una sede física y unos cuantos empleados que, hoy por hoy, no tienen las herramientas ni la infraestructura para gestionar la operativa crediticia a toda la población. 

Partiendo de la premisa indiscutible de que el crédito es indispensable hoy día para la actividad económica, pasar de buenas a primeras a que el único creador del dinero (y, por lo tanto, el prestamista más importante de todos) sea el banco central es una locura, porque sería incapaz de cubrir las necesidades de crédito de la población, provocando un shock financiero importante.

Las dos únicas formas de evitar ese colapso serían: nacionalizando buena parte de la banca privada para que esa nueva banca pública utilizase las herramientas, trabajadores y medios ya existentes para dar créditos directamente con dinero oficial del banco central; o que el cambio fuera tan paulatino que diese tiempo a que el banco central desarrollara un tejido y una estructura lo suficientemente importante (a costa, inevitablemente, de la banca privada) como para gestionar las necesidades de crédito de la mayor parte de la población.

Hundir la economía

Por otro lado, es importante entender que en la actualidad solo hay dos vías para inyectar dinero en la economía: la creación de dinero por parte de los bancos comerciales (como se ha comentado), y el déficit público (lo desarrollo en este artículo). 

Si de golpe y porrazo limitamos hasta su mínima expresión la primera vía, entonces solo quedaría la segunda para poder gestionar la cantidad de dinero que necesita la economía. Si quisiéramos que la liquidez de la economía suiza no se hundiera de golpe, sería necesario incrementar notablemente el déficit público del Estado suizo. 

Y de esto no se dice absolutamente nada en la propuesta suiza, ni tampoco en la de aquellos que defienden el sí en el referéndum, como Positive Money. Y puesto que la doctrina económica convencional le tiene histeria al déficit público (sin motivos racionales, como explico en este texto), sabemos que no defenderían esa salida. 

En consecuencia, limitando la primera vía y rechazando una compensación desde la segunda, el resultado es evidente: hundimiento de la liquidez en el sistema y crisis económico-financiera al canto. Por eso esta propuesta puede ser desastrosa en caso de salir adelante, porque sabemos que ni van a nacionalizar buena parte de la banca, ni van a permitir que el déficit público se eleve lo suficiente como para compensar la caída en los créditos.
Y es que para impedir que los bancos se excedan en su operativa crediticia no es necesario adoptar una medida tan extrema. Lo que hay que hacer es aplicar una regulación y supervisión bancaria eficaz, que impida que cometan abusos como los que hemos conocido pero que al mismo tiempo permitan una cierta creación de dinero bancario, tan importante y necesaria para la actividad económica. Ni tanto ni tal calvo; se necesita una solución intermedia.

Recordemos que esta propuesta no es nueva ni mucho menos. Fue ideada originalmente por la Escuela de Chicago en los años 30 del siglo pasado y es defendida actualmente por los economistas liberales o austriacos. Ello lo tienen claro: limitar sobremanera la creación de dinero es la mejor forma de conseguir que este acabe siendo escaso, lo que a su vez impide que repunte la inflación. 

Sin embargo, lo que nunca suelen apuntar este tipo de economistas es que la inflación no sería el único factor que se contraería, sino que también lo haría el crecimiento económico y el empleo. 

Porque la prioridad de quienes esgrimen estos planteamientos es combatir la inflación (que casualmente perjudica especialmente a quien más dinero tiene), una preocupación muy por encima de la de alcanzar el pleno empleo o un estado social fuerte.

Esperemos, por el bien de la ciudadanía suiza y también europea, que esta propuesta sea rechazada en el referéndum y que nunca salga adelante."          (Eduardo Garzón, El Salto, 10/06/18)


 "¿Que ocurriría si a los bancos solo se les permitiese prestar los fondos que guardan de sus clientes o, al menos, aquellos a los que puedan acceder a través de un préstamo de otra entidad?

 ¿Y si el único organismo que pudiera fabricar dinero fuera el banco central, dejando de lado en esta actividad al resto de entidades financieras privadas? Los suizos están a un paso de experimentar en carne propia la respuesta a estas preguntas. (...)


La idea es que el dinero en circulación sea tan solo el que los ciudadanos tocan con sus manos en forma de monedas y billetes; y que el único responsable de aumentar esta oferta monetaria sea el banco central, y no las entidades privadas.

Esto, aunque a mucha gente pueda sorprenderle, no es así en la actualidad. Gracias a —o, según los impulsores de la iniciativa, por culpa de— lo que se conoce como banca fraccionaria, el dinero contante y sonante supone en Suiza tan solo el 10% del total en circulación.

Y aunque el banco central es el único que puede acuñar moneda física, las entidades privadas se endeudan en los mercados internacionales con productos financieros hasta niveles muy superiores a los depósitos de sus clientes y a sus recursos propios. Con esta práctica contraintuitiva quieren acabar los activistas de Vollgeld.

“Proponemos un sistema en el que no sean las personas las que trabajan para la economía, sino al revés”, asegura en conversación telefónica desde Suiza Raffael Wüthrich, uno de los impulsores de la iniciativa. Él y sus compañeros defienden un sistema que, aseguran, evitaría nuevas burbujas y sería más seguro porque el dinero no desaparecería si un banco quebrara.

Al otro lado de la polémica, la visión es diametralmente opuesta. El gobernador del banco central suizo, Thomas Jordan, definió la propuesta como “un cóctel peligroso”. Más lejos fue el consejero delegado de UBS. “No creo que los suizos vayan a pegarse un tiro en la cabeza”, respondió Sergio Ermotti, jefe del mayor banco del país, al ser preguntado por las posibilidades de la propuesta de salir adelante.

 Me temo que sus defensores no son conscientes de la consecuencia de un sí, que traería un colapso del crédito y una subida de tipos, con el consiguiente impacto sobre el crecimiento. Dudo que la banca sobreviviera. Y los depositantes tendrían que pagar, en lugar de cobrar por sus ahorros”, resume el catedrático Joaquín Maudos, que define la iniciativa como algo “esotérico” que no ha sido bien explicado a los ciudadanos. 


“Si quieren evitar burbujas crediticias, hay otras formas mucho menos dañinas, como una buena regulación bancaria”, añade. 

Pese a estas críticas, no todos los expertos desechan la iniciativa como algo descabellado. En un artículo del Financial Times, Martin Wolf recomendaba a los suizos votar a favor pese a admitir que supondría “un miniterremoto”.

 “Esta propuesta podría ofrecer un futuro iluminador para la industria que durante mucho tiempo ha sido la más peligrosa del mundo”, concluía el prestigioso analista del periódico-biblia del capitalismo. (...)"             (Luis Doncel, El País, 08/06/18)



"(...) En 2008, cuando el sistema financiero mundial estalló tras la crisis de las hipotecas subprime Weber, como muchos otros, buscó lecturas que le permitieran entender cómo era posible que aquello hubiera sucedido.(...)

Se dio de bruces con el complicado sistema de funcionamiento de la banca y su capacidad para crear dinero fiducidario. Algo que de lo que todo el mundo forma parte, pero que muy pocos entienden. Que básicamente consiste en que con el depósito de un cliente, la entidad financiera puede dar créditos a otros muchos. 

Puesto que solo necesita una pequeña cantidad de dinero para rusticar la concesión de un crédito. Esto funciona siempre que los clientes no reclamen su dinero todos a la vez, porque cuando eso ocurre el banco cae. 

Los españoles ya se dieron una ración esta realidad con Banesto en 1993 y con el Popular en 2017. Weber lo descubrió en 2008 cuando también cayó en sus manso el libro “Creating New Money” de Joseph Huber y James Robertson, que acababa de ser traducido al alemán.

 En ese momento se le ocurrió que la única forma de evitar crisis como la que vivía el mundo en aquel momento era apostar por la simplicidad. “Lo que yo planteo es lo que entiende todo el mundo”, ha asegurado en declaraciones a la prensa. 

Su propuesta es simple: impedir que todos los bancos comerciales puedan crear dinero, casi de la nada, y deja esta capacidad como tarea exclusiva de los bancos centrales. En el caso concreto de Suiza, el banco central apenas crea el 10% de todo el dinero que se crea en el país. “Este modelo financiero conduce inevitablemente al abismo”, aseguran los mensajes de Weber.

Hasta aquí podría ser uno más de los miles de análisis que han tratado de arreglar el mundo tras la caída de Lehman Brothers. Pero este septuagenario no se ha limitado a escribir unos párrafos y difundirlos por la web, ni siquiera a escribir un libro reforzando las teorías de Huber.

Momo, la organización

Se unió al activista alemán Thomas Mayer y un nutrido grupo de expertos que confiaron en su propuesta y creó una organización Modernizing Money, conocida como MoMo, para difundir por todo el planeta la necesidad de crear un sistema financiero más seguro y más ligado a la economía real donde los bancos mantengan el 100% de las reservas como depósitos. 

Es decir, que si quieren prestar 100 tengan 100 unidades en reserva y no unas 10 como ahora. Fue el origen la propuesta que hoy se conoce como iniciativa Vollgeld o Iniciativa de dinero soberano.

Este señor, con aspecto de abuelo entrañable, invirtió su propio dinero en dinamizar esta propuesta con la que ha conseguido poner en jaque el sistema financiero mundial. Tomó de Huber la idea de que Suiza era el país ideal para comenzar su estrategia de ataque.

 Allí es posible que cualquier iniciativa pueda consultarse en referéndum si se consiguen 100.000 firmas en los 18 meses posteriores al lanzamiento de la idea. Momo consiguió 110.000. Por eso hoy los suizos están votando si quieren o no cambiar las reglas del sistema financiero suyo, y por ende mundial.

Suiza, el lugar ideal para iniciar la ofensiva

Es poco probable que el jaque de Weber se convierta en un mate a tenor de las encuestas publicadas en los medios de comunicación suizos en los últimos días.
Todos los partidos políticos suizos rechazan la medida. 

Las campañas ‘informativas’ de Momo que tuvieron mucha aceptación al comienzo de la iniciativa ha sido contraprogramadas por las autoridades financieras y políticas que se han esforzado, sobre todo en las últimas semanas, en advertir a la población sobre todo a través de la televisión, según confirman españoles asentados en aquel país, de los riesgos que implicaría aceptar la idea del dinero soberano. (...)"                 (Pilar Blázquez, La Vanguardia, 09/06/18)