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28.4.26

Paula White, empleada en la Casa Blanca como asesora principal de la Oficina de la Fe, a vende bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares... me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención... Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada... Paula White no ha inventado nada... Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe... al libro del Éxodo, que dice "No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto"... Trump ni siquiera sabe distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento... Pete Hegseth recitó una frase de la película Pulp Fiction como si fuese de la Biblia... Isabel Díaz Ayuso no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va... Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha... Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos... La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV (Juan Torres López)

 "Hace unas semanas se destapó un escándalo en ciertos ambientes de Washington. Paula White, telepredicadora evangelista y ahora empleada en la Casa Blanca, exactamente como asesora principal de la Oficina de la Fe, estaba vendiendo bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares.

Lo que a mí me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención.

El jefe de White está vendiendo todo lo que tiene a su alcance. Se ha demostrado, y el propio Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada. Ha prometido construir resorts de lujo en la tierra robada al pueblo palestino, donde Israel, con su ayuda, ha cometido un genocidio. Si en el capitalismo todo puede convertirse en mercancía —la vivienda, la salud, incluso partes del cuerpo humano, o bebés—, lo sorprendente no puede ser que alguien venda bendiciones y otras gracias divinas. Paula White no ha inventado nada. ¿Por qué no podría vender la bendición de Dios que ofrece en la Casa Blanca? Bien mirado, hasta se podría considerar que reclamar unos cientos de dólares por ofrecer la gracia divina es una ganga.

Lo que a mí si me parecería más criticable es que a esta pastora evangélica se le haya escapado un pequeño detalle a la hora de justificar espiritualmente su oferta religioso-comercial.

Para legitimarla, la asesora espiritual de Donald Trump recurrió a pasajes de la Biblia y concretamente al libro del Éxodo que asegura larga vida, abundancia, herencia y un año especial de bendición a quien lleve una ofrenda de Pascua a la casa del Señor.

El pequeño detalle que olvida quien ejerce de guía espiritual de Donald Trump es que en ese libro se establecen igualmente otros preceptos: "No admitirás falso rumor (...) No seguirás a los muchos para hacer mal (...) De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos (...) No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto".

Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe.

Puro teatro

Lo que estamos viendo en la Casa Blanca de la mano de los predicadores evangelistas multimillonarios no es un ejercicio más de hipocresía ordinaria. Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha en muchos países.

En 2015, cuando Trump ya era candidato presidencial y llevaba semanas proclamando que la Biblia era su libro favorito por encima de todo, un periodista le hizo una pregunta ingenua y sencilla: ¿Cuál es su versículo favorito? No supo responder y ni siquiera distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando en otra ocasión, quizá ya advertido, se atrevió a citar un versículo eligió el del "ojo por ojo". Justo el que Jesucristo condenó expresamente en el Sermón de la Montaña. Cuando una cadena cristiana le preguntó que quién era Dios para él, Trump le respondió "Dios es lo máximo", y pasó enseguida a contar la forma en que había cerrado un gran acuerdo para construir un campo de golf.

Algo parecido le ocurre a otros altos miembros de su administración. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha protagonizado quizá el momento más ridículo y memorable. Quiso manifestar que impulsa guerra y la violencia por mandato divino y para ello recitó una frase especialmente sanguinaria como si fuese de la Biblia cuando, en realidad, forma parte del guión de la película Pulp Fiction de Quentin Tarantino.

En España tenemos algo parecido. Isabel Díaz Ayuso, se proclamó en su día no creyente, ahora -ya encumbrada como dirigente de la derecha extrema- dice serlo, pero no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va.

Los partidos políticos españoles de derechas presumen de fe y defensa de la religión católica pero, persiguen a los inmigrantes y retiran ayudas a las organizaciones que llevan a cabo una ejemplar labor de ayuda a los empobrecidos. Defienden la privatización sanitaria que abandona a los más vulnerables, desprecian el derecho de asilo y abrazan el individualismo y la falsa meritocracias (el que triunfa es porque trabaja, el que fracasa es porque no se esfuerza) como si fuera un valor evangélico.

Lo que hay detrás

Detrás de todo ello hay algo que va más allá que simple hipocresía individual. Se hace uso político de la religión porque esta puede proporcionar legitimación moral que está por encima de cualquier cuestionamiento humano. Si una política de deportaciones masivas, de guerra, de privatizaciones y abandono de los más débiles responde a la voluntad de Dios o a la defensa de la civilización cristiana, no puede debatirse en términos políticos ordinarios, pues ningún ser justo puede oponerse a su voluntad suprema. Lo que se justifica como mandato divino deja de ser una opción entre otras para convertirse en una verdad de orden superior, ante la que no caben argumentos ni datos.

El negocio de las bendiciones a mil dólares no es una anécdota. Es el modelo en miniatura de toda la operación. En lugar de tomar y seguir los textos que hablan de justicia, de desterrados, de lágrimas sembradas en tierra ajena, de cuidar y proteger a los pobres, se vacía de su contenido ético a los textos sagrados. Se les da la vuelta y se les vende, literalmente hablando, haciendo creer que quien puede pagar, compra la gracia de Dios.

Un presidente que no sabe citar un versículo de la Biblia que dice ser su libro favorito se representa a sí mismo como Jesús. Su secretario de Guerra confunde la Biblia con un guión de Tarantino. La pastora se hace millonaria apoyándose en salmos que, en realidad, piden defender a quien su jefe deporta y asesina. La presidenta madrileña que no sabe ni una sola oración se presenta como abanderada de la civilización cristiana...

Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos.

La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que le ha dicho a Donald Trump que no le tiene miedo, y el que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV. Un estadounidense que ha pasado cuatro décadas de su vida trabajando entre los pobres del Perú. No entre los poderosos, ni en los grandes despachos.

Claramente y sin tapujos, ha señalado y denunciado lo que Trump está provocando: "Demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz (...) No tengo miedo a Trump. Seguiré hablando contra la guerra (...) El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos".

Las palabras del Papa reconfortan a las gentes de bien, sea cual sea su credo o ideología, y son muy de agradecer. Ahora hace falta que actúe con semejante decisión y espíritu evangélico para poner orden en el seno de su propia Iglesia. Su larga historia de connivencia con el poder resulta difícil de ignorar porque aún no ha finalizado. La venta de indulgencias —el perdón de los pecados a cambio de dinero— que desencadenó la Reforma protestante en el siglo XVI es el antecedente exacto de lo que ahora hace Paula White. Y multitud de obispos y jerarcas católicos apoyan hoy día con toda naturalidad las políticas de Trump y de la extrema derecha que persiguen y maltratan a los inmigrantes y empobrecidos, recortan derechos sociales y abandonan a las personas y familias más vulnerables, defienden para sí privilegios medievales, o han hecho que la Iglesia se apropie, como en España, de miles de propiedades que no eran suyas."

(Juan Torres López, blog, 25/04/26) 

9.2.26

Esto es ser cristiano: "Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia... las manifestaciones públicas del Arzobispo de Oviedo sobre la regularización de inmigrantes, reiteradamente usan argumentos y expresiones que se alejan de los mandatos bíblicos y se aproximan mucho más a las voces extremistas que tratan de presentar al inmigrante como sospechoso, delincuente, invasor…" (Carta de cristianos asturianos a su arzobispo)... Esto es ser cristiano: hubo personas en el Gobierno de Trump a las que les molestó cuando el Papa utilizó la palabra “inhumano” para referirse a la forma en que se estaba aplicando la política migratoria aquí. Así que no tiene miedo de llamar a las cosas por su nombre, pero no lo personaliza. Porque, a largo plazo, considera que el tema es más importante que criticar a una persona en particular... hay políticos a los que les gusta envolver sus políticas en un lenguaje bíblico. Lo que hay que examinar no es un argumento basado en la Escritura, sino un argumento que nos ayude a comprender cuáles son las implicaciones morales de una política determinada. Debemos alzar la voz y abogar de manera no violenta. Mi principal preocupación no es criticar a una persona en particular dentro de la administración, sino que la gente necesita involucrarse como ciudadanía para que haya avances. Tenemos que ayudarles a comprender lo que está en juego... la población en general, siente que está siendo aterrorizada por la forma en que se están llevando a cabo estas redadas. Algunos de nuestros sacerdotes han sido detenidos por estos agentes de inmigración debido al color de su piel y se les ha exigido que muestren su ciudadanía y sus documentos. Esto es realmente inaudito (Cardenal Blase Cupich)

 "Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia" 

 “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz” (Mt. 4, 16) se nos decía en la liturgia de la Navidad. La medida de regularización de inmigrantes, que el Arzobispo cuestiona, es una gran luz para las 500.000 personas que se beneficiarán del real decreto para una regularización extraordinaria; una medida que responde a una demanda ciudadana sostenida durante años con 700.000 firmas de apoyo. Es un hecho que nos debería llenar de alegría, porque se hace realidad que ese “pueblo” migrante ve una luz grande para sus vidas. Parroquias, comunidades cristianas, creyentes en general, viendo esta realidad desde la mirada de Jesús, apoyan y se alegran por este paso necesario, independientemente de circunstancias de oportunidad política u otras que se están mencionando con intención de confundir y amedrentar a la gente.

Pero las manifestaciones públicas del Arzobispo de Oviedo sobre esta materia, reiteradamente usan argumentos y expresiones que se alejan de los mandatos bíblicos y se aproximan mucho más a las voces extremistas que tratan de presentar al inmigrante como sospechoso, delincuente, invasor… En concreto, en su última “aportación” hasta ahora, insiste en que “todos no caben”, expresión absurda, entre otras cosas porque los que serán regularizados ya están aquí. Y siembra de nuevo la sospecha con la frase: “descartando a cuantos se nos cuelan”. 

En otras ocasiones ha sugerido la invasión demográfica musulmana planificada o que “algunos traen carnet de terrorista”. Sus palabras traslucen una visión del inmigrante alejada de los valores cristianos y de la doctrina católica, insistentemente reiterada desde antiguo por el magisterio de la Iglesia y actualizada con gran empeño por el papa Francisco y ahora por León XIV.

¿Todos no caben? Debe recordar el Arzobispo que el ministerio sagrado no le confiere competencia alguna para dilucidar la capacidad (y necesidad) que tiene un país, en este caso España, o una región, en este caso Asturias, para incorporar población inmigrante. Se trata de una valoración que corresponde a los técnicos en la materia y que, más allá del recurso de las regularizaciones (usado varias veces por gobiernos de diferente signo en las últimas décadas), debería ser establecida políticamente mediante leyes adecuadas. Por cierto, que en la Fundación FOESSA de Cáritas hay excelentes técnicos en estas materias que le podrán asesorar.

Y en vez de sembrar sospechas y reticencias, sería muy pertinente que hiciera una llamada a todos los políticos para buscar un acuerdo cuanto antes que proporcione un marco legal estable y generoso a las migraciones en España; sería mucho más constructivo y propio de su ministerio eclesial, en lugar de apuntarse al “bombardeo” tendencioso, usando argumentos extremistas que ofenden a la inteligencia, faltan a la misericordia e insultan a las personas extranjeras, en su inmensa mayoría gente honrada y trabajadora, que están entre nosotros buscando una vida mejor.

¿Ha visto el Arzobispo a los grupos de trabajadores senegaleses recogiendo las manzanas en las pumaraes de Asturias este pasado otoño? Pues ahí han estado, ganándose apenas la manutención del día. Con su humildísimo trabajo están aportando a esa “Cultura de la Sidra”, orgullo de Asturias y Patrimonio de la Humanidad; pero lo hacen en condiciones de gran precariedad. Y muchos nos alegramos de que ahora, ellos y otros muchos hombres y mujeres trabajadores vayan a tener una vida algo mejor, puedan trabajar legalmente y tener los derechos que corresponden a la dignidad de toda persona (repase por favor Dignitas Infinita, del Papa Francisco).

¿No todos caben? ¿Quiere decir que hay ya más de los que caben? ¿Se está apuntando a la política de las deportaciones? ¿Va a desautorizar a las organizaciones de Iglesia que apoyaron esta medida de regularización y a su propia Cáritas? Y en cuanto a su discrepancia con la posición acordada en la Conferencia Episcopal a favor de la ILP que reclamaba esta regularización excepcional, es todo lo contrario de una expresión de comunión y lealtad con sus iguales en el ministerio.

¿Cuántos caben? Lo que está claro y es de notorio sentido común, es que cada vez van a “caber” más, dada nuestra evolución demográfica y el contexto de nuestro mercado laboral. Por ello, en lugar de preocuparse por cuántos hay o cuántos vienen, al ministerio pastoral corresponde la tarea de enseñar e implementar la doctrina católica que manda “acoger, proteger, promover e integrar” al migrante (repase Fratelli Tutti de Francisco) y que recuerda, en palabras de León XIV (Dilexi Te), que la misión de la Iglesia es construir puentes, no muros, ver hijos donde otros ven amenazas y descubrir que cada migrante rechazado es Cristo llamando a la puerta de la comunidad.

Le rogamos encarecidamente a monseñor Sanz que deje de avergonzar reiteradamente, con sus manifestaciones impropias, a esta Iglesia de Asturias, que hace dieciséis años también le acogió a él para ejercer entre nosotros no otra cosa que la función de pastor, maestro de la fe y testigo del evangelio de la misericordia.

Firmantes:

José Manuel Parrilla, profesor de Sociología (Universidad de Oviedo) y Doctrina Social de la Iglesia (Seminario de Oviedo), y con él Alegría García García, Alejandro Alas Suárez, Alfonso Mascuñana Bordas, Alicia González García, Alida Hevia Alonso, Amparito Valles Asenjo, Amparo Prieto Carvajales, Ana Álvarez Fernández, Ana M. Begoña Sariego Martínez, Asociación Pro Inmigrantes en Asturias (APIA), Asunción Beitia Ochoa, Beatriz Blanco García, Begoña María Cerra Lorenzo, Belén Negreira Barcia, Carmen Garrido González, Charo del Blanco de la Red, Colectivo “Revuelta de Mujeres en la Iglesia” de Asturias, Covadonga Carreño Morán, Cristina Aguilar Galindo-Bustio, Encarnación Suárez Sánchez, Estefanía García Pérez, Faustino Castaño Vallina, Faustino Villabrille Linares, Fernando Albuerne López, Flor González Muñiz, Francisco Barba Navas, Gloria Fernández Martínez, Gloria María Blanco González, Guillermo González Pire, Hosanna Fernández Negreira, Irene Flórez Blanco, Itziar Celigueta Pérez-Cuadrado, Itziar Munuera Fernández, Jesús Gallo Alonso, Jesús Manuel Álvarez Álvarez, Jesús Rodríguez Rubio, José Ángel González Arias, José Félix Botrán Gil, José Ignacio Alonso Gómez, José Luis Fonseca Orviz, José Luis Suárez Sánchez, José Manuel García Paz, José María Alvarez Rodriguez, José María Murias González, Juan Carlos Fernández Fernández, Juan Carlos Parada Yáñez, Julia López Ruiz, Julio Cesáreo Álvarez Baizán, Justo López García, Lourdes Prieto Carbajales, Lucía-Pía Fernández Gutiérrez, Luis Alonso Traviesas, Luis Laureano Castañón González, Luis Manuel Flórez García, Luis Manuel Lobera García, M. Josefa Sánchez Menéndez, Manolo Sánchez Murias, Manuel José Calzada Mier, Manuel Rodrigo Fernández García, Marco Antonio Luengo Castro, Mari Carmen Fernández González, María Angels Carabassa Rubio, María del Carmen Rosón Álvarez, María Dolores Patón Sabucedo, María Elena Galán Hevia, María Fernández Fernández, María Gallo Suárez, María Hortensia Fernández Vidal, María Jesús Álvarez García, María Jesús Cortina Argüelles, María Jesús Fanjul Mori (Comunidades cristianas), María Jesús Lavandero Ruiz, María Jesús Negreira Barcia, María José Capellín Corrada (Forum de Política Feminista de Asturias), María Luisa Intriago Pastor, María Paz Suárez Suárez, María Pilar Suárez Castaño, María Pilar Vázquez Antuña, María Rosa de la Concha García-Mauriño, Marisa Martínez González, Matilde Díaz González de Lena, Mina Blanco Juárez, Pablo Toral Gutiérrez, Pedro Álvarez Martínez, Raquel Palacio Villazón, Remedios Vázquez Diz, Rosa A. Gómez Fenández, Rosa Fernández García, Rosario Gonzalez Carreño, Rubén Orihuela Sancho, Teresa Celigueta Crespo, Toñi Quirós Muñiz, Verónica del Fueyo Alvarez, Victor García Ordás, Victoria Mejuto Vila, Cristina Menéndez Vega, Fernando Díaz Malanda, Nieves Vallina Palacio, María Luisa Asprón García y Jesús Ángel Fernández Fernández."                                       (Religión Difgital, 02/02/06) 

 

 "Cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago: “Nuestros sacerdotes han sido detenidos por agentes de inmigración debido al color de su piel”.

 El cardenal Blase Cupich (Omaha, Nebraska, 76 años) es una de las voces más destacadas del sector progresista de la Iglesia católica estadounidense en un momento en que el ala ultraconservadora, envalentonada por la Administración de Donald Trump, gana terreno rápidamente en un país fuertemente politizado. Salvo que él no se ve a sí mismo de ese modo, ni tampoco a la Iglesia. “Siempre trato de ser fiel a lo que dice la doctrina de la Iglesia sobre las cuestiones sociales, y esa es mi guía. No quiero jugar al juego de suma cero de quién va a ganar, los conservadores o los progresistas”, afirma. En una entrevista con EL PAÍS, omite mencionar al presidente por su nombre y, en su lugar, advierte sobre las “implicaciones morales” de las políticas del republicano. “Es la doctrina social de la Iglesia la que puede ayudarnos en este momento”, asegura por videollamada.

El mes pasado, el arzobispo de Chicago —donde nació el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense— se unió a los cardenales Robert McElroy y Joseph Tobin, arzobispos de Washington y de Newark, respectivamente, para firmar una declaración en la que se critica la política exterior de Trump. En ella, los tres máximos responsables de archidiócesis católicas romanas en Estados Unidos citan los casos de Venezuela y Groenlandia, al considerar que las acciones de Washington “han planteado cuestiones básicas sobre el uso de la fuerza militar” y han amenazado los “derechos soberanos de las naciones”. Aunque no entran en detalles, la declaración del 19 de enero se publicó después de que EE UU capturara a Nicolás Maduro y de que Trump presionara para hacerse con el control de Groenlandia.

“Nuestro papel moral como país al enfrentar el mal en el mundo, sostener el derecho a la vida y la dignidad humana, y apoyar la libertad religiosa está siendo examinado. Y la construcción de una paz justa y sostenible, tan crucial para el bienestar de la humanidad ahora y en el futuro, se está reduciendo a categorías partidistas que fomentan la polarización y políticas destructivas”, escribieron.

Pregunta. ¿Qué los llevó a pronunciarse de manera tan contundente?

Respuesta. Viajamos [en enero] a Roma para reunirnos con cardenales de todo el mundo, quienes expresaron su alarma por la forma en que se estaban tomando decisiones, no solo en nuestro país, sino en todo el mundo, que parecían, en muchos sentidos, apartarse del consenso que existe desde la Segunda Guerra Mundial sobre cómo gestionar los conflictos. Al día siguiente del consistorio, el papa León dio su discurso al cuerpo diplomático, y eso nos dio el lenguaje necesario para poder abordar las preocupaciones que teníamos.

P. ¿Por qué decidieron no nombrar a nadie en la declaración? No se menciona a Trump.

R. Queríamos ofrecer a la gente, a todos los ciudadanos del mundo y especialmente de nuestro país, el lenguaje para abordar estas cuestiones, porque el componente moral de lo que se estaba haciendo parecía ser ignorado, y queríamos subrayar que hay otros asuntos en juego, más allá de simplemente satisfacer el afán de dominio y dominación de un país sobre otro, que parecía imponerse en ese momento e ignorar el Estado de derecho.

P. Parte de la declaración dice: “Renunciamos a la guerra como instrumento de intereses nacionales estrechos y proclamamos que la acción militar debe considerarse solo como último recurso en situaciones extremas, no como un instrumento habitual de la política nacional”. En el caso de Venezuela, muchos venezolanos, en particular los exiliados en EE UU, celebraron la captura de Maduro.

R. Lo que ocurre es que, si se dice que el fin justifica los medios, entonces se empieza a abrir un camino sobre cómo las naciones pueden actuar legítimamente en distintas situaciones. Eso debe considerarse con mucho cuidado, porque entonces uno podría decir que hay personas que podrían estar contentas de que Rusia haya invadido Ucrania. No se puede medir con ese criterio. La soberanía de las naciones es importante.

P. La mayoría de los católicos estadounidenses votó por Trump en 2024. ¿Tiene la sensación de que están de acuerdo con la forma en que gobierna?

R. No tengo estadísticas que me den una idea clara sobre eso, salvo el hecho de que existen encuestas en las que un amplio grupo de estadounidenses que votaron por el presidente Trump cuestionan los medios mediante los cuales está avanzando con su política migratoria. Eso es importante tenerlo en cuenta. Pero en la Iglesia nunca podemos jugar al juego de preguntarnos si algo será popular o no. Tenemos que decir lo que es verdad y tenemos que hablar desde los principios.

P. La Administración Trump suele citar versículos bíblicos para promover o justificar sus políticas, incluido su programa de deportaciones masivas.

R. Voy a dejar que digan lo que quieran. Eso siempre ha sido así; hay políticos a los que les gusta envolver sus políticas en un lenguaje bíblico. Eso siempre entraña un peligro, simplemente porque un mismo pasaje de las Escrituras puede citarse de distintas maneras. Lo que hay que examinar no es un argumento basado en la Escritura, sino un argumento que nos ayude a comprender cuáles son las implicaciones morales de una política determinada.

P. En noviembre, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitió un Mensaje Especial sobre inmigración. Fue la primera vez que la conferencia lo hizo en más de 10 años. ¿Por qué era importante que se emitiera ese pronunciamiento?

R. En el centro de esa cuestión estaba la falta de respeto a la dignidad humana, y por eso hubo unanimidad por parte de los obispos. Siempre hemos hablado con mucha firmeza sobre ese tema, ya sea el niño en el vientre materno, la persona en el corredor de la muerte o el inmigrante. Por ejemplo, la Conferencia Episcopal también emitió un comunicado cuando hubo un recorte de la ayuda exterior, y nuevamente fue por la vulneración de la dignidad humana.

P. Chicago fue una de las ciudades atacadas recientemente por Trump. Miles de agentes federales descendieron sobre la ciudad para llevar a cabo redadas migratorias. Sabemos que estas operaciones han afectado a parroquias en todo el país.

R. La gente tiene miedo de salir. Esto siembra el terror en una ciudad en la que no solo los inmigrantes, sino la población en general, siente que está siendo aterrorizada por la forma en que se están llevando a cabo estas redadas. Algunos de nuestros sacerdotes han sido detenidos por estos agentes de inmigración debido al color de su piel y se les ha exigido que muestren su ciudadanía y sus documentos. Esto es realmente inaudito. Ese tipo de tácticas está alimentando la indignación de la gente, no solo por los asesinatos que tuvimos en Minneapolis, sino también por lo que estamos viviendo aquí.

P. En Minneapolis, varios miembros del clero fueron arrestados por protestar contra el ICE (Servicio de Inmigración) y las políticas de Trump. ¿Cuál cree que es el papel de la Iglesia en este momento?

R. Ofrecer atención pastoral a las personas marginadas y vulnerables. Tenemos que seguir haciendo de eso una prioridad. También debemos alzar la voz y abogar de manera no violenta. Mi principal preocupación no es criticar a una persona en particular dentro de la administración, sino que la gente necesita involucrarse como ciudadanía para que haya avances. Tenemos que ayudarles a comprender lo que está en juego.

P. Usted ha hablado antes del sistema migratorio “roto” de Estados Unidos y de la importancia de atribuirle la responsabilidad al Congreso. ¿Qué cambios le gustaría ver ahora que los legisladores negocian nuevas reformas?

R. La gran pregunta es cómo vamos a permitir, de manera ordenada, que la gente entre a este país, pero también cómo darles una visa de trabajo, como se hace en muchas partes de Europa, donde hay una frontera porosa que permite a las personas ir y venir y atender las necesidades de sus familias. Justo esta semana, un juez anuló la orden de la secretaria de Seguridad Nacional, [Kristi] Noem, con respecto al Estatus de Protección Temporal (TPS) de los haitianos. Se trata de personas trabajadoras: por ejemplo, el 20% de quienes trabajan en centros de salud y residencias de ancianos en Florida son haitianos. Necesitamos esa fuerza laboral.

P. Usted es cercano al papa León, que nació en Chicago. ¿Cuál es su opinión sobre sus primeros ocho meses como pontífice? Algunos dicen que ha avanzado lentamente.

R. Yo diría que arrancó con fuerza desde el primer día. Dejó claro que iba a gobernar de una manera colaborativa. No le teme a tomar decisiones difíciles y elige con mucho cuidado lo que dice. Este año va a demostrar lo que vale y se convertirá en una figura de peso a nivel mundial.

P. Cuando fue elegido, muchos creían que sería una voz firme contra Trump. Pero hasta ahora, ha preferido evitar la confrontación directa, algo que Francisco no rehuía. ¿Por qué?

R. Es una cuestión de precisión. Quiere usar las palabras de una manera que realmente haga avanzar el debate en la sociedad. Sé que, por ejemplo, hubo personas en el Gobierno a las que les molestó cuando utilizó la palabra “inhumano” para referirse a la forma en que se estaba aplicando la política migratoria aquí. Así que no tiene miedo de llamar a las cosas por su nombre, pero no lo personaliza. Porque, a largo plazo, considera que el tema es más importante que criticar a una persona en particular."   

      (Paola Nagovitch , El País, 7/02/26)  

3.12.25

Javier Cercas: “Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con Vox, porque a los migrantes hay que acogerlos”... Cristo era un peligro público... como dijo Péguy "el cristianismo es lo más alejado del espíritu burgués"... Ese es el cristianismo de Cristo y el que hemos conocido es exactamente el contrario... En Latinoamérica ha sido distinto. Te encuentras una Iglesia Católica, no todo, pero sí que a menudo existe esa iglesia que responde al cristianismo de Cristo, pegada a los pobres, a los que no tienen donde caerse muertos. Eso explica la Teoría de la Liberación, la Teología del Pueblo sin marxismo de Bergoglio, el catolicismo de los zapatistas. Una iglesia muy distinta a la española, pegada al poder y a los ricos. ¿Pongamos que resucita Cristo? “¿Y estos quienes son?”, se preguntaría. Representan a un cristianismo sin Cristo

 "La primera vez que Javier Cercas viajó a América Latina fue en 2001 con la promoción de Soldados de Salamina. Su amigo Roberto Bolaño lo invitó a la Feria del Libro de Chile y comenzó a reunir lectores poco a poco, desde entonces no ha soltado a la región para la promoción de sus obras. Más de 20 años después, con El loco de Dios en el fin del mundo, su travesía por decenas de países en América le ha hecho sentir como un rockstar. “La diferencia con este libro es que todo ha ocurrido de golpe”, dice. Recuerda, por ejemplo, la presentación en Perú en donde mil personas llenaron una sala y estuvo cuatro horas firmando libros. “Ves que hay gente interesada, sientes un entusiasmo que es muy difícil de ver, ya no solo en España, sino en Europa. Esto de las filas es brutal, esto es latinoamericano”.

La sorpresa sobre el impacto del libro en América Latina no solo se la ha llevado Cercas, también su casa editorial: Penguin Random House. Las exitosas ventas de El loco de Dios en el fin del mundo en la región representan la mitad del total en español: 200.000 ejemplares en ocho meses. Pilar Reyes, directora de la división literaria de Penguin Random House, apunta que se ha generado un gran interés en Argentina alrededor del libro por el debate sobre el papel de Bergoglio como Papa, pero que las condiciones del mercado editorial en ese país —con una inflación desbordante y barreras para la importación— no han disparado las ventas que hasta ahora se sitúan en 18.000 ejemplares en papel en ese país. Por delante está México, con 22.000 libros vendidos, y de cerca le siguen Colombia, con 17.000, y Chile, con 6.500. “Colombia en los últimos 15 años ha crecido increíblemente. Es un mercado dinámico que se está acercando a México”, cuenta Reyes.

Pregunta. En 2024 España fue la invitada de honor en la FIL de Guadalajara, pero al final no pudo venir.

Respuesta. El médico nos dijo que a mi madre le faltaba muy poco y murió el día que debía tomar el avión. Por entonces, El loco de Dios en el fin del mundo estaba prácticamente terminado. Y pasó algo extraordinario con una novela sin ficción como la que estaba escribiendo. En una novela de ficción creas el sentido, en una sin ficción debes tener la paciencia para esperar que la realidad le dé sentido. Algo parecido ocurrió con mi padre y Anatomía de un instante. En este caso, tras la muerte de mi madre, volvió a pasar.

P. El libro ha tenido un éxito enorme en Italia, Francia, España, América Latina. ¿La recepción ha sido distinta? ¿Cómo ha sido recibido el libro en Argentina?

R. Allí hay polarización política respecto a Bergoglio. ¿Por qué no fue a su país? Se ha especulado muchísimo sobre eso. Y creo que la explicación es absolutamente elemental. Porque si se quita el solideo o se lo pone, unos interpretarían que está a favor del peronismo y otros en contra. Pero el libro, por lo que yo sé, ha sido recibido con total entusiasmo por unos y por otros. Incluso cuando estuve en el programa de mi amigo Jorge Fernández Díaz, que es un antiperonista máximo, percibí que estaban a favor. Porque, claro, comprendéis, “che, como Maradona, era argentino”.

P. ¿Le ha sorprendido que el libro haya tenido una gran acogida en América Latina?

R. He tenido lectores aquí desde el principio. He viajado con cierta frecuencia y siempre he sentido que [Latinoamérica] acogía muy bien mis libros. Siempre he sentido que estaba presente aquí. También, siempre he sentido que es muy difícil, después del boom [latinoamericano], que escritores en español estén presentes aquí y en España. Lo bueno sería que los escritores valiosos estuviesen presentes en todos los países porque escribimos en la misma lengua, pero en la realidad no ocurre. Eso me parece un drama. Trabajamos con una tradición mutilada.

P. ¿Y en Italia?

R. Gran parte de la jerarquía católica se ha prestado inmediatamente a conversar sobre este libro. Por ponerte un ejemplo, con el cardenal Zupi, que es el presidente de la Conferencia Episcopal y fue uno de los papables, más revolucionario que Francisco, ha citado el libro en sus homilías y debatí con él en Asís. He tenido debates con Enzo Bianchi, que es un gran teólogo. En la presentación en Roma estaba el cardenal Tolentino. La reacción en España, por el contrario, ha sido a la defensiva de entrada.

P. ¿Por qué ha ocurrido en España?

R. La jerarquía eclesiástica se ha puesto a la defensiva. No voy a poner ejemplos para no exponerlos. Pero la Iglesia española, para decirlo con suavidad, sigue siendo muy anti Francisco. Así se dice en el libro y así ha sido la reacción. “Ojo, ojo, que este tío no es católico, es ateo”. Lo que sí he notado, y cada vez más, es la recepción cada vez más positiva de los católicos de base.

Que no cunda el pánico. Ya se anuncia a bombo y platillo el retorno de Dios. No, Dios, tranquilos, no ha vuelto. Seguimos viviendo en un mundo sin Dios. A Rosalía se le pasará el arrebato místico. Y también a Alauda Ruiz de Azúa. Porque los conventos siguen vacíos, los seminarios siguen vacíos, las iglesias siguen vacías y el número de católicos sigue cayendo en picado.

P. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

R. Algo muy sencillo que tarde o temprano tenía que ocurrir. En España existía fobia anticatólica, fobia perfectamente justificada. Después de 40 años de nacionalcatolicismo. Después de siglos y siglos de una Iglesia nefasta, sexófoba, autoritaria. Mi generación, yo mismo, tenía esa fobia perfectamente comprensible. El problema de las fobias es que te impidan hacer cosas. Y yo humildemente, en el libro, el gran esfuerzo que he hecho es intentar entender a la Iglesia católica. Nunca me cansaré de repetirlo. Mi gran esfuerzo ha sido limpiarme la mirada de prejuicios e intentar ir allí para ver lo que realmente pasa. Eso ha sido lo más difícil de todo.

P. ¿Qué ha entendido?

R. Que Cristo era un peligro público. Hay una frase de un gran escritor francés, que los franceses lo tienen olvidado, un místico genial y tarado, Charles Peguy, una frase que nos suena a chino: el cristianismo es lo más alejado del espíritu burgués. Ese es el cristianismo de Cristo y el que hemos conocido es exactamente el contrario. En Latinoamérica ha sido distinto. Te encuentras una Iglesia Católica, no todo, pero sí que a menudo existe esa iglesia que responde al cristianismo de Cristo, pegada a los pobres, a los que no tienen donde caerse muertos. Eso explica la Teoría de la Liberación, la Teología del Pueblo sin marxismo de Bergoglio, el catolicismo de los zapatistas. Una iglesia muy distinta a la española, pegada al poder y a los ricos. ¿Pongamos que resucita Cristo? “¿Y estos quienes son?”, se preguntaría. Representan a un cristianismo sin Cristo, como reclama Zemmour, que es como una paella sin arroz. Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con VOX, porque a los migrantes hay que acogerlos." 

(Entrevista a Javier Cercas, Jordi Amat , Sonia Corona , El País, 30/11/25)

20.11.25

Azahara Palomeque: Creer en Dios en la era del dolor... Los años que sufrí mi peor depresión, entre las pocas cosas que me aliviaban se encontraba escuchar a Bach... se trataba de una experiencia espiritual que solía ocurrir, además, mientras pintaba, incapaz ya de dedicarme a la literatura después de que el lenguaje escrito se me hubiese desintegrado. En momentos extremos, el ser humano tiende a mirar arriba, quizá porque el abajo lo constituye su propio cuerpo enterrado. Así que abracé una suerte de religiosidad artística rara en quien se pensaba atea que, desde entonces, me ha ayudado a comprender eso que ahora llaman "el giro católico"... En la oscilación que va del jolgorio consumista al vacío se yergue un desmoronamiento civilizacional, una tendencia generalizada en una juventud cuyo estado de ánimo el teórico Mark Fisher caracterizó como "hedonia depresiva"... "Es el fin del tiempo vivible… Un nuevo sentido de la desesperación", motivado por la volatilización de las nociones de progreso y bienestar"... "el proyecto neoliberal se deshace dejando cadáveres … en Estados Unidos, Europa, Valencia, y hasta en las clínicas oncológicas de Andalucía"... En mitad de la tragedia, arrastrados por la ola de una lluvia torrencial o frente al páramo oscuro de un porvenir huérfano, ¿qué hacer sino creer en Dios? Y eso debería comprenderlo la izquierda que aún sueña con el PIB... Yo me di cuenta cuando residía en Estados Unidos... podía inferir que faltando la sanidad pública y otros servicios básicos, compitiendo encarnizadamente en una lucha por la supervivencia, y familiarizados con la violencia, los ciudadanos hallasen imprescindibles los refugios divinos... ya se está produciendo en fenómenos como el boom del estoicismo, la buena salud que goza la poesía, o el rescate de una figura como Simone Weil, que la propia Rosalía cita en su álbum... nuestra María Zambrano, republicana exiliada tras la Guerra Civil, jamás se cansó de clamar justicia en un pensamiento cuajado de valores cristianos como la piedad. Si el único futuro es la fe, y esa fe puede mover montañas hacia lugares más amables, menos dañinos, no seré yo quien se oponga

 "Los años que sufrí mi peor depresión, entre las pocas cosas que me aliviaban se encontraba escuchar a Bach. Yo no lo sabía entonces, pero aquella música sacra me devolvía el sentido de lo que no lo tenía, remendaba el alma herida de una persona que concebía cada día como un pequeño suicidio; en el fondo, se trataba de una experiencia espiritual que solía ocurrir, además, mientras pintaba, incapaz ya de dedicarme a la literatura después de que el lenguaje escrito se me hubiese desintegrado. En momentos extremos, el ser humano tiende a mirar arriba, quizá porque el abajo lo constituye su propio cuerpo enterrado. Así que abracé una suerte de religiosidad artística rara en quien se pensaba atea que, desde entonces, me ha ayudado a comprender eso que ahora llaman "el giro católico", y que yo considero una búsqueda de significado en un mundo en plena descomposición.   

13.11.25

Los obispos católicos censuran la ‘deportación masiva’ de migrantes en EE. UU... En un inusual comunicado, los clérigos enmarcaron la crisis migratoria en términos principalmente morales... Los prelados han acompañado a los migrantes a los tribunales y han protestado en el Congreso contra el proyecto de ley de política interior de Trump. Pero esta acción envía un mensaje especialmente contundente no solo al gobierno, que incluye a muchos católicos de alto perfil, sino también a los millones de familias migrantes fieles de la Iglesia... “Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de hospitales y escuelas. Nos afligimos cuando conocemos a padres que temen ser detenidos cuando llevan a sus hijos al colegio y cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos” (Elizabeth Dias)

 "Los obispos católicos de Estados Unidos reprendieron el miércoles la agresiva campaña de deportación del gobierno de Donald Trump en una declaración poco frecuente y casi unánime que enmarca la crisis de la inmigración en términos marcadamente morales.

La declaración, aprobada en la conferencia anual de los obispos en Baltimore, no mencionaba al presidente Trump por su nombre, pero el contexto era claro. Los obispos dijeron que “se oponen a la deportación masiva indiscriminada de personas” y “rezan para que se ponga fin a la retórica deshumanizadora y a la violencia, ya sea dirigida a los migrantes o a las fuerzas del orden”.

“Nosotros, como obispos católicos, amamos a nuestro país y rezamos por su paz y prosperidad”, decía la declaración. “Por esta misma razón, nos sentimos obligados ahora, en este ambiente, a alzar nuestras voces en defensa de la dignidad humana dada por Dios”.

Los obispos, a menudo divididos por la política estadounidense en la era del papa Francisco, mostraron un frente unido al respaldar al papa León XIV, el primer papa de Estados Unidos, quien se ha pronunciado a favor de los inmigrantes y ha instado a los obispos estadounidenses a hacer lo mismo.

La declaración, denominada como un mensaje especial, es un documento pastoral poco frecuente que los obispos pueden emitir solo en su reunión anual, para abordar circunstancias apremiantes de la actualidad.

La última vez que emitieron uno fue en 2013, en oposición al mandato de cobertura anticonceptiva de la Ley del cuidado de salud a bajo precio del presidente Barack Obama.

Durante meses, los obispos católicos se han opuesto a las medidas federales. Los prelados han acompañado a los migrantes a los tribunales y han protestado en el Congreso contra el proyecto de ley de política interior de Trump. Pero esta acción envía un mensaje especialmente contundente no solo al gobierno, que incluye a muchos católicos de alto perfil, sino también a los millones de familias migrantes fieles de la Iglesia.

La declaración esbozaba una letanía de preocupaciones, que muchos obispos consideran más pastorales que políticas.

“Nos inquieta ver entre nuestra gente un clima de miedo y ansiedad en torno a temas como el profiling y la aplicación de las leyes de inmigración”, decía, refiriéndose al establecimiento de perfiles o perfilado racial. “Nos entristece el estado del debate contemporáneo y la denigración de los migrantes. Nos preocupan las condiciones de los centros de detención y la falta de acceso a la atención pastoral”.

“Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de hospitales y escuelas. Nos afligimos cuando conocemos a padres que temen ser detenidos cuando llevan a sus hijos al colegio y cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”.

La declaración fue aprobada por una abrumadora mayoría, con 216 votos anónimos a favor. Cinco obispos votaron en contra y tres se abstuvieron.

También el miércoles, los obispos formalizaron un documento de orientación separado para los hospitales católicos, que establece que no deben realizar “intervenciones cuyo objetivo sea transformar las características sexuales de un cuerpo humano en las del sexo opuesto”.

Antes de la votación sobre la declaración relativa a la inmigración, el arzobispo Paul Coakley de Oklahoma City, recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, dijo a la sala: “La apoyo firmemente”.

El papa León expresó un deseo específico de que los obispos hicieran una declaración unida sobre la cuestión el mes pasado, cuando el obispo Mark Seitz, de El Paso, le entregó en mano unas 100 cartas de inmigrantes.

Tras un día entero de reuniones públicas en Baltimore, el martes, los obispos se reunieron en privado y discutieron durante cinco horas qué incluir en la declaración. A algunos les preocupaba que una declaración pudiera crear una respuesta negativa de la Casa Blanca, sobre cuestiones como las visas de los trabajadores religiosos, que los obispos intentan abordar.

Pero, a diferencia de algunas reuniones anuales anteriores, este año, en esta cuestión, los obispos presentaron un frente público ampliamente unido.

El cardenal Blase Cupich, de Chicago, donde los agentes federales han llevado a cabo redadas de inmigración durante semanas, elogió el apoyo casi unánime a la declaración.

En el pleno, Cupich había propuesto una enmienda para explicitar que los obispos se oponían a la deportación indiscriminada y masiva de personas. Fue aprobada rápidamente.

“Es el momento de reflexionar realmente sobre lo que está ocurriendo y de no tener miedo a responder a la necesidad de defender la dignidad de las personas”, dijo en una entrevista.

Algunos prelados, como el obispo Oscar Cantú de San José, California, desearon que la declaración fuera aún más contundente.

Pero la enmienda del cardenal Cupich “dio realmente seriedad al documento”, dijo el arzobispo Thomas Wenski de Miami, quien había criticado duramente el centro de detención de inmigrantes de los Everglades de Florida, conocido como “Alcatraz de los caimanes”. Este verano, condujo hasta allí en una Harley-Davidson con los Caballeros en moto, una hermandad de motociclistas, para rezar el rosario en su entrada.

El miércoles por la tarde, mientras los obispos discutían las enmiendas finales a la declaración, el obispo José María García-Maldonado se acercó a un micrófono de la sala.

Como nuevo obispo, esta era su primera conferencia episcopal, dijo a la sala. Pidió que la declaración se dirigiera no solo a las familias inmigrantes, sino también a los sacerdotes inmigrantes como él.

“Como migrante que viene de México a Estados Unidos, para mí y para toda mi familia, gracias por esto”, dijo." 

 , The New York Times, 13/11/25)

5.10.25

¿Los cristianos no poseen la autoridad moral? La Corte Suprema estadounidense, dominada por cristianos, afirmó su creencia en la moral cristiana con la decisión Dobbs, que permitió a los estados con mayorías cristianas imponer sus creencias religiosas antiaborto a sus conciudadanos. No comprende la naturaleza de nuestra Constitución ni el origen de los estándares morales... La derecha cristiana ha ganado demasiado poder y reclaman la superioridad moral, afirmando que su Biblia es la palabra de Dios y que supera a la Constitución, la palabra del hombre... Todas las sociedades tienen estándares morales. Matar, mentir, violar e incesto están prohibidos en todas partes... el budismo, el hinduismo, la filosofía griega desarrollaron principios morales notablemente similares. Los principios morales evolucionaron en todas las culturas porque eran esenciales para el desarrollo cultural. No fueron transmitidos por el Dios del cristianismo... El cristianismo no tiene un monopolio moral... Además, ¿Qué sociedad civilizada hoy en día estaría de acuerdo con Levítico en que los adúlteros deben ser apedreados hasta la muerte, o que cualquiera que maldiga a su padre o madre debe ser asesinado como se ordena en Éxodo 21:17? Sabemos que la Biblia está equivocada debido a nuestra capacidad de razonar... Los valores estadounidenses están incrustados en la Declaración de Independencia y nuestra Constitución. Nuestras leyes pueden coincidir incidentalmente con pasajes de la Biblia, pero nuestro sistema legal es mucho más completo y relevante para el mundo moderno, abarcando temas importantes como contratos, propiedad intelectual y plagio... nuestras leyes son más equilibradas y compasivas. Reconocen, por ejemplo, que la homosexualidad y la disforia de género son variaciones normales de la naturaleza humana. ¿Cómo puede un pueblo que ha estado libre de tiranía durante 250 años ahora aceptar la tiranía de una teocracia cristiana autocrática? Pero claramente es hacia donde se dirige esta nación que alguna vez fue grande. Y liderando este desfile de incompetencia, tenemos a un delincuente convicto que nuestra Corte Suprema cristiana ha dicho que está por encima de la ley y cuyo enfoque es acumular una fortuna personal... Piensa en lo que Trump y los teócratas republicanos harán si no hay democracia que los restrinja (Bob Topper)

 "Los fundamentalistas se enfurecieron en 1973 cuando la Corte Suprema confirmó el derecho al aborto y los derechos de la comunidad LGBTQ a vivir la vida como elijan. A sus ojos, estos derechos humanos se veían como una violación de las leyes de Dios. Además, les preocupaba que con la disminución de la asistencia a la iglesia, América se convirtiera en una sociedad sin Dios e inmoral. Para defender sus creencias y asegurar su influencia en la cultura estadounidense, se involucraron en la política y, liderados por extremistas como Pat Robertson y Jerry Falwell, se sumergieron en el Partido Republicano, que ahora dominan.

Hoy, los líderes republicanos y los miembros habituales del partido apoyan plenamente la cosmovisión cristiana. Hace solo unos años, el ex Fiscal General Bill Barr dijo: "Los estándares morales judeocristianos son las reglas definitivas para la conducta humana" y que "el hecho es que no ha surgido ningún credo secular capaz de desempeñar el papel de la religión." Y la Corte Suprema dominada por cristianos también afirmó su creencia en la moral cristiana con la decisión Dobbs, que permitió a los estados con mayorías cristianas imponer sus creencias religiosas antiaborto a sus conciudadanos. Ambos no comprenden la naturaleza de nuestra Constitución ni el origen de los estándares morales.

La derecha cristiana ha ganado demasiado poder. Los nacionalistas cristianos como Pete Hegseth dirigen la administración de Trump. Ellos sostienen que América es una nación cristiana y que ellos son los verdaderos patriotas. También reclaman la superioridad moral, afirmando que su Biblia es la palabra de Dios y que supera a la Constitución, la palabra del hombre. Al igual que Barr, insisten en que la Biblia es el estándar de la moralidad.

Pero sus afirmaciones son fundamentalmente erróneas. América es una nación constitucionalmente secular, y la superioridad moral ha pertenecido al Humanismo Secular durante más de 200 años.

La religión es creencia en la ausencia de hechos. El humanismo acepta solo lo que está respaldado por hechos. Los humanistas son escépticos de las historias bíblicas como la de Jonás y la ballena y la de Noé y el Arca porque no son hechos. Su escepticismo molesta a los extremistas cristianos que creen que la Biblia es la verdad absoluta. Este desacuerdo es la fuente de la animosidad unilateral que los evangélicos tienen hacia el humanismo.

Amplificando este conflicto está el hecho de que el Humanismo y los Estados Unidos de América son productos de la Ilustración. Thomas Jefferson, James Madison, John Adams y Benjamin Franklin fueron pensadores de la Ilustración americana. Fueron profundamente influenciados por la Edad de la Razón europea y adoptaron sus ideales de razón, derechos naturales y libertad para dar forma a su filosofía política y a la formación del gobierno de los Estados Unidos. Nuestros documentos fundacionales, la Declaración de Independencia y la Constitución, encarnan la filosofía de la Ilustración.

 Para ser verdaderamente libre, una nación debe ser secular. La noción de los fundamentalistas de una nación cristiana ignora la historia factual de la fundación de América.

Y la afirmación fundamentalista de que la Biblia es el estándar moral dado por Dios también ignora los hechos. Todas las sociedades tienen estándares morales. Matar, mentir, violar e incesto están prohibidos en todas partes. Considera:

"En lugar de simplemente dictar preceptos morales, los filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles desarrollaron un marco lógico para entender la moralidad y su relación con una vida bien vivida.

Las prácticas clave del budismo requieren adherirse a los Cinco Preceptos (abstenerse de matar, robar, hablar falsamente, cometer actos sexuales indebidos y consumir intoxicantes) y desarrollar virtudes como la compasión, la honestidad y la satisfacción.

Las cinco directrices éticas del hinduismo son: la amabilidad y no hacer daño a los demás; el compromiso con la honestidad y la integridad; abstenerse del robo y la explotación; practicar la moderación y el autocontrol, incluyendo la fidelidad en el matrimonio; canalizar la energía de manera constructiva; limitar los deseos y posesiones a lo necesario, y evitar la codicia.

Los jainistas creen en la no violencia total y prohíben la muerte de cualquier organismo vivo, incluso los insectos. También creen que una buena vida requiere una creencia correcta, un conocimiento correcto y una conducta correcta, que incluye votos de veracidad, no robar y castidad."

El cristianismo no tiene un monopolio moral. Pero lo más importante es que estas culturas fundamentalmente diferentes desarrollaron principios morales notablemente similares. Los principios morales evolucionaron en todas las culturas porque eran esenciales para el desarrollo cultural. No fueron transmitidos por el Dios del cristianismo.

Considera la honestidad. Todas las culturas aborrecen a los mentirosos por la simple razón de que las sociedades requieren cooperación. El éxito de cualquier empresa depende de que las partes involucradas cumplan con su palabra. Incluso los miembros de los cárteles de drogas exigen honestidad a los miembros de las pandillas. La verdad es esencial. La mayor ofensa de Trump contra la sociedad es que ha hecho que la verdad sea fungible. Las elecciones de 2020 fueron justas y honestas, como lo confirmaron más de 60 casos judiciales, sin embargo, sus seguidores creen en su falsa afirmación de fraude electoral.

Además, los principios morales de la Biblia a menudo son defectuosos. ¿Qué sociedad civilizada hoy en día estaría de acuerdo con Levítico en que los adúlteros deben ser apedreados hasta la muerte, o que cualquiera que maldiga a su padre o madre debe ser asesinado como se ordena en Éxodo 21:17? Puede haber consecuencias, pero matar es irracional.

El Nuevo Testamento enfatiza el amor, la compasión y el perdón. Y si la Biblia puede estar equivocada, ¿cómo puede ser la palabra de Dios?

Sabemos que la Biblia está equivocada debido a nuestra capacidad de razonar. Los jueces y jurados utilizan la razón para sopesar la gravedad de los delitos en relación con la severidad de las penas todos los días. Esta dependencia de la razón para hacer juicios morales es una afirmación del Humanismo. El humanismo busca formas racionales de resolver los problemas humanos. No recurre a lo divino ni a los escritos antiguos para obtener orientación.

Los seres humanos han ideado códigos morales y leyes desde el amanecer de la civilización. Los valores estadounidenses están incrustados en la Declaración de Independencia y nuestra Constitución, y nuestro código moral está escrito en el canon de leyes de EE. UU. Aunque pueda rezagarse, la ley refleja las costumbres sociales. Las leyes codifican nuestros valores compartidos.

Nuestras leyes pueden coincidir incidentalmente con pasajes de la Biblia, pero nuestro sistema legal es mucho más completo y relevante para el mundo moderno, abarcando temas importantes como contratos, propiedad intelectual y plagio.

Y nuestras leyes son más equilibradas y compasivas. Reconocen, por ejemplo, que la homosexualidad y la disforia de género son variaciones normales de la naturaleza humana. Aceptan el hecho de que los miembros de la comunidad LGBTQ son exactamente como la naturaleza los creó. Negarles el derecho a vivir la vida como eligen es irracional.

Nuestra nación es el resultado más importante de la Era de la Razón, sin embargo, hoy está dirigida por personas que rechazan la razón, la educación liberal y la ciencia. Personas como Hegseth están más preocupadas por servir al dios del cristianismo que por servir al pueblo estadounidense.

¿Cómo puede un pueblo que ha estado libre de tiranía durante 250 años ahora aceptar la tiranía de una teocracia cristiana autocrática? Pero claramente es hacia donde se dirige esta nación que alguna vez fue grande. Mira lo que esta administración nos ha dado hasta ahora… incompetencia y corrupción. Considera: Robert Kennedy Jr., un conspirador anti-vacunas dirigiendo Salud y Servicios Humanos; Hegseth, un mujeriego bebedor belicista al frente del Departamento de Defensa; Linda McMahon, exjefa de la lucha libre mundial dirigiendo el Departamento de Educación; Lee Zeldin, negador del cambio climático, jefe de la EPA.

 Y liderando este desfile de incompetencia, tenemos a un delincuente convicto que nuestra Corte Suprema cristiana ha dicho que está por encima de la ley y cuyo enfoque es acumular una fortuna personal. No solo Trump ha abusado de su cargo, sino que también está convirtiendo a nuestros aliados en enemigos y a nuestros adversarios en amigos. Sus políticas comerciales descontroladas son una vergüenza internacional. Y nuestra economía, la más fuerte del mundo hace solo un año, ahora está en declive.

Piensa en lo que Trump y los teócratas republicanos harán si no hay democracia que los restrinja."

( 

14.8.25

¿La Biblia nos manda apoyar al estado moderno de Israel? Está aquí... ¡Espera! ¡Ajá! Éxodo 20:13: «No matarás»... Espera, no es eso. Aquí está, Mateo 5:9: «Bienaventurados los pacificadores»... Espera. Lamentaciones 2:19: «Alza tus manos a él por la vida de tus hijos, que desfallecen de hambre en las esquinas de cada calle»... Espera. Proverbios 24:11: «Rescata a los que van a la muerte; detén a los que tropiezan para el matadero»... Espera. Proverbios 6:16-19: "Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que son abominación para él: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina planes perversos, los pies que se apresuran para correr al mal, el falso testigo que habla mentiras y el que siembra discordia entre hermanos"... Uy, no, definitivamente no es ese. Deuteronomio 27:25: «Maldito el que acepte soborno para derramar sangre inocente»... Un momento. Marcos 12:31: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»...Espera. Romanos 14:19: «Por tanto, esforcémonos por hacer lo que conduce a la paz y a la mutua edificación»... Espera. Santiago 3:18: «Los pacificadores que siembran en paz cosechan justicia»... Espera. Lucas 6:35-36: «Amen a sus enemigos, háganles bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso»... ¡Ay! ¡Oye! ¡Lo encontré! Estaba aquí mismo en Génesis, capítulo 12, versículo 3: «Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra»... Está ahí, en blanco y negro. Dios nos dice que debemos apoyar un estado moderno que creamos en 1948, pase lo que pase. La Biblia es totalmente clara e inequívoca al respecto, y no dice absolutamente nada en contra (Caitlin Johnstone)

Caitlin Johnstone @caitoz

¡Claro que la Biblia nos manda apoyar al estado moderno de Israel! Está aquí mismo, ¡espera! 

¡Ajá! Éxodo 20:13: «No matarás».     

Espera, espera, no es eso. Aquí está Mateo 5:9: «Bienaventurados los pacificadores».

Espera, dispara, ese no es. Lo que quería decir es Lamentaciones 2:19: «Alza tus manos a él por la vida de tus hijos, que desfallecen de hambre en las esquinas de cada calle». 

Ah, me equivoqué. Déjame hojearlo un poco más. ¡Entendido! Proverbios 24:11: «Rescata a los que van a la muerte; detén a los que tropiezan para el matadero». 

Espera, lo siento, no, es el Salmo 101:7: "Ninguno que practica el engaño habitará en mi casa, ni el que habla mentiras estará delante de mis ojos". 

Oh, no, en realidad es Proverbios 6:16-19: "Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que son abominación para él: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina planes perversos, los pies que se apresuran para correr al mal, el falso testigo que habla mentiras y el que siembra discordia entre hermanos". 

Uy, no, definitivamente no es ese. En realidad, es Deuteronomio 27:25: «Maldito el que acepte soborno para derramar sangre inocente». 

No, maldita sea, eso hace que los beneficiarios del AIPAC queden mal. Un momento. ¡Ah! Marcos 12:31: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». 

¡No, espera, ya lo entendí! Aquí está, Romanos 14:19: «Por tanto, esforcémonos por hacer lo que conduce a la paz y a la mutua edificación». 

Oh no, ese no es el que estaba buscando, era 2 Corintios 13:11: "Esforcémonos por la restauración completa, anímense unos a otros, tengan un mismo sentir, vivan en paz. Y el Dios de amor y de paz estará con ustedes". 

Oh, en realidad eso suena un poco antisemita en este contexto, dame un segundo. ¡Entendido! Efesios 4:3: «Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz». 

Espera, eso tampoco es todo. Lo que quería citar era Hebreos 12:14: «Procuren vivir en paz con todos y ser santos; sin santidad nadie verá al Señor».

 ¡Ay, esto no va nada bien! A ver... ¡Ay! Santiago 3:18: «Los pacificadores que siembran en paz cosechan justicia». 

¡Caramba! Cometí un error. El versículo que quería señalar era 1 Pedro 3:11: «Apártense del mal y hagan el bien; busquen la paz y síganla». 

Espera, no, era Gálatas 5:22: "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio". 

En realidad, era Lucas 6:35-36: «Amen a sus enemigos, háganles bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso». 

Uy, no, no. Esto es mucho más difícil de lo que pensaba. ¡Ay! ¡Oye! ¡Lo encontré! Estaba aquí mismo en Génesis, capítulo 12, versículo 3: «Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

¡Ahí! ¿Lo ven? Está ahí, en blanco y negro. Dios nos dice que debemos apoyar un estado moderno que creamos en 1948, pase lo que pase. La Biblia es totalmente clara e inequívoca al respecto, y no dice absolutamente nada en contra. Jaque mate, pagano.

(Of COURSE the Bible commands us to support the modern state of Israel! It's right here in the good book, hang on. Aha! Exodus 20:13, "You shall not murder." Wait, hold on, that's not it. Here it is, Matthew 5:9, "Blessed are the peacemakers." Hang on, shoot, that's not the one. What I meant to say is Lamentations 2:19, "Lift your hands to him for the lives of your children, who faint for hunger at the head of every street." Ah, wrong one, lemme thumb through this a bit more. Got it! Proverbs 24:11, "Rescue those who are being taken away to death; hold back those who are stumbling to the slaughter." Wait, sorry, no, it's Psalm 101:7, "No one who practices deceit shall dwell in my house; no one who utters lies shall continue before my eyes." Oh no actually it's Proverbs 6:16-19, "There are six things that the Lord hates, seven that are an abomination to him: haughty eyes, a lying tongue, and hands that shed innocent blood, a heart that devises wicked plans, feet that make haste to run to evil, a false witness who breathes out lies, and one who sows discord among brothers." Oops, no, it's definitely not that one. Actually it's Deuteronomy 27:25, "Cursed be anyone who takes a bribe to shed innocent blood." No, dang it, that makes AIPAC recipients sound bad. Gimme a minute. Ah! Mark 12:31, "You shall love your neighbor as yourself." No, wait, got it! Here it is, Romans 14:19, "Let us therefore make every effort to do what leads to peace and to mutual edification." Oh no, that isn't the one I was looking for, it was Second Corinthians 13:11, "Strive for full restoration, encourage one another, be of one mind, live in peace. And the God of love and peace will be with you." Oh actually that one sounds kind of antisemitic in this context, gimme a sec. Got it! Ephesians 4:3, "Make every effort to keep the unity of the Spirit through the bond of peace." Hold on, that's not it either. The one I meant to cite was Hebrews 12:14, "Make every effort to live in peace with everyone and to be holy; without holiness no one will see the Lord." Oh boy, this really isn't going well. Lemme see... oh! James 3:18, "Peacemakers who sow in peace reap a harvest of righteousness." Gosh darn it, I made a mistake. The verse I meant to point to was First Peter 3:11, "They must turn from evil and do good; they must seek peace and pursue it." Wait, no, it was Galatians 5:22, "But the fruit of the Spirit is love, joy, peace, forbearance, kindness, goodness, faithfulness, gentleness and self-control." Actually it was Luke 6:35-36, "But love your enemies, do good to them, and lend to them without expecting to get anything back. Then your reward will be great, and you will be children of the Most High, because he is kind to the ungrateful and wicked. Be merciful, just as your Father is merciful." Oops, no, nope. Man this is way harder than I thought it was going to be. Oh! Hey! Found it! It was right here in Genesis the whole time, chapter 12, verse 3: "I will bless those who bless you, and whoever curses you I will curse; and all peoples on earth will be blessed through you." There! See? It's right there in black and white. God's saying we are commanded to support a modern state that we created in 1948, no matter what it does. The Bible is entirely clear and unequivocal about this, and says absolutely nothing to the contrary. Checkmate, heathen.)

2:12 a. m. · 14 ago. 2025 739,8 mil Visualizaciones

11.7.25

¿Por qué los líderes religiosos se enfrentan al mayor lobby cristiano pro-Israel? La fila de la cafetería se detuvo por completo... 100 clérigos y líderes de fe se habían reunido en una solemne resistencia. Se tomaron del brazo y comenzaron a cantar con el mensaje: "El Congreso no come hasta que Gaza coma"... buscaban llamar la atención sobre el cabildeo de los miembros del Christians United for Israel (CUF), el grupo pro-Israel más poderoso... un grupo de odio de extrema derecha que impulsa un apoyo incondicional a Israel... buscaron presentar una alternativa a la teología de CUFI, basada en la igualdad, la dignidad y la solidaridad... "Nuestra mensaje a los funcionarios electos es simple," explicó la Rabina Alana Alpert, miembro de Rabinos por el Alto el Fuego y una de las arrestadas. "Rechacen CUFI y alineen con lo que la mayoría de los estadounidenses, incluidos los estadounidenses judíos, apoyan: un alto el fuego permanente, el regreso de todos los rehenes y prisioneros políticos, la entrega de ayuda humanitaria a la gente de Gaza y que Estados Unidos deje de armar a Israel."... El reverendo menonita Jay Bergen dijo: "Hoy le estamos preguntando al Congreso, ¿creen en un Dios que bombardea a los niños?"... "Estamos aquí como cristianos por una Palestina Libre, como parte de una coalición interreligiosa que dice que nuestro cristianismo se trata de solidaridad y de igualdad"... la fusión de teología y militarismo es la que los líderes religiosos dicen que están especialmente capacitados para enfrentar, y por eso su estrategia a largo plazo se centra en la construcción de movimientos: profundizando los lazos dentro de las comunidades de fe, ampliando las filas de aquellos dispuestos a asumir riesgos públicos y haciendo que la alineación con grupos como CUFI sea políticamente y moralmente insostenible (Jaisal Noor)

 "( Waging Nonviolence ) – A la hora del almuerzo del 1 de julio, mientras el Senado se preparaba para votar sobre el profundamente impopular "Gran y Hermosa Ley" de Trump, la fila de la cafetería en el Edificio de Oficinas de la Casa Rayburn se detuvo por completo. Donde los cabilderos y el personal suelen apresurarse a través de la multitud del mediodía, más de 100 clérigos y líderes de fe se habían reunido en una solemne resistencia. Se tomaron del brazo y comenzaron a cantar con el mensaje: "El Congreso no come hasta que Gaza coma." En el otro extremo de Capitol Hill, la cafetería del Edificio de Oficinas del Senado Dirksen se llenó de cánticos y un silencio reverente. En cuestión de minutos, la Policía del Capitolio arrestó a más de 65 personas.

El grupo de líderes religiosos y activistas de Acción Interreligiosa por Palestina buscaba interrumpir la rutina habitual en Washington y llamar la atención sobre un desarrollo de menor perfil pero no menos peligroso: Miles de miembros de Christians United for Israel, o CUFI, el grupo pro-Israel más grande y uno de los más poderosos políticamente en el país, estaban participando en su día anual de cabildeo. Con más de 10 millones de miembros, la influencia de CUFI en la política exterior de EE. UU. supera a la de AIPAC, con la que sigue estrechamente aliada.

Los manifestantes llamaron a CUFI un grupo de odio de extrema derecha que impulsa un apoyo incondicional a Israel, incluso cuando la opinión pública se ha vuelto en contra del genocidio en Gaza. Los organizadores buscaron presentar una alternativa a la teología de CUFI, basada en la igualdad, la dignidad y la solidaridad.

"Nuestra mensaje a los funcionarios electos es simple," explicó la Rabina Alana Alpert, miembro de Rabinos por el Alto el Fuego y una de las arrestadas. "Rechacen CUFI y alineen con lo que la mayoría de los estadounidenses, incluidos los estadounidenses judíos, apoyan: un alto el fuego permanente, el regreso de todos los rehenes y prisioneros políticos, la entrega de ayuda humanitaria a la gente de Gaza y que Estados Unidos deje de armar a Israel."

En el último mes, los grupos de derechos humanos dicen que Israel ha matado al menos a 500 gazatíes y ha herido a 4,000 que buscaban comida y ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza respaldada por Estados Unidos. Se dice que la mitad son niños.

 El reverendo menonita Jay Bergen, quien asistió a la protesta en el Capitolio, acusó a CUFI de “promover el hambre de los niños de Gaza todos los días” a través de su cabildeo para la continuación de las ventas de armas de EE. UU. y el apoyo a Israel. "Hoy le estamos preguntando al Congreso," dijo, "¿creen en un Dios que bombardea a los niños?"

Las detenciones tenían como objetivo desafiar la legitimidad e influencia de CUFI — y educar al público sobre los peligros que representa la organización.

"Estamos viendo nuevamente cómo el liderazgo del gobierno de EE. UU. prioriza el poder geopolítico y los beneficios económicos sobre el derecho internacional o la dignidad de todas las personas — y eso se está evidenciando en Gaza en este momento tanto bajo Trump como bajo Biden," dijo Eli McCarthy, profesor de Georgetown y Just Peace Fellow con la Red de Acción Franciscana. "Los grupos sionistas cristianos como CUFI son un motor clave de esa dinámica." Su teología proporciona a los líderes políticos una cobertura religiosa para justificar la guerra, la ocupación y las campañas de bombardeo, y demasiados líderes cristianos lo aceptan.

Las detenciones en el Capitolio fueron una parte de una campaña más larga dirigida a CUFI. El día anterior, 200 activistas marcharon hacia el Gaylord National Resort en Maryland, donde CUFI estaba celebrando su cumbre anual. Se encontraron con una seguridad significativamente aumentada, acceso público restringido al edificio y una fuerte presencia policial. El año pasado, los activistas de la misma coalición retrasaron el inicio de la conferencia de CUFI bloqueando sus autobuses, lo que atrajo la atención nacional. Este año, los activistas dicen que el hotel coordinó más estrechamente con las fuerzas del orden en respuesta a la protesta planificada para el 30 de junio.

Activistas fuera del Gaylord National Resort mientras CUFI celebraba su cumbre anual el 30 de junio. (WNV/Jaisal Noor).

La organizadora de Jewish Voice for Peace en Baltimore, Nikki Morse, estuvo presente y habló sobre los supuestos vínculos de larga data de CUFI con el antisemitismo, incluso mientras apoya la legislación que reprime la defensa pro-palestina.

Según Morse, el fundador de CUFI, John Hagee, es “uno de los antisemitas más virulentos” en los EE. UU., habiendo dicho una vez que Dios envió a Adolf Hitler para crear Israel. "No ama al pueblo judío."

Hagee se ha opuesto a una paz negociada entre Israel y los palestinos por razones religiosas, apoyando en su lugar la anexión por parte de Israel de los Territorios Palestinos ocupados, incluyendo Jerusalén Este y Cisjordania.

Morse añadió que las posiciones extremistas de CUFI alejan aún más la paz, alimentando la violencia a través de una mezcla tóxica de teología y política que tergiversa a las personas de fe. "No importa lo que digan, no pueden hablar por todos los judíos, cristianos o personas de fe," dijo ella. "Nuestra fe no se alinea con el genocidio." Rechazamos sus ataques — y rechazamos su visión.

 La policía amenazó a los manifestantes con arrestos si bloqueaban la entrada al Gaylord, obligando a la protesta a trasladarse a una zona designada de "libertad de expresión" al otro lado de la calle. Los organizadores vieron esto como una señal de que sus protestas anteriores habían sido efectivas y que se necesitaban nuevas tácticas. Un puñado de manifestantes logró desplegar pancartas dentro del Gaylord, pero a diferencia del año pasado, la interrupción no afectó significativamente al evento.

Los organizadores utilizaron la protesta para desafiar la visión del cristianismo de CUFI. "Estamos aquí como cristianos por una Palestina Libre, como parte de una coalición interreligiosa que dice que nuestro cristianismo se trata de solidaridad y de igualdad," dijo el cristiano palestino Jonathan Brennan, un organizador nacional de Cristianos por una Palestina Libre. "Y aborrecemos promover el genocidio de Israel y la guerra con Irán." Hemos estado cuidando la fe desde que Jesús estuvo en Palestina, y la continuamos hoy. El sionismo cristiano es la antítesis de lo que Jesús enseñó.

Para los organizadores, la acción del 1 de julio fue solo una parte de una campaña más amplia de resistencia interreligiosa para mover a los "aliados pasivos" — personas que se oponen en privado a la guerra pero que aún no han hablado — a una acción pública y arriesgada.

"Eso es lo que requiere la no violencia estratégica," dijo McCarthy, señalando que al mismo tiempo, en todo Estados Unidos, 800 activistas estaban marcando el final de un ayuno de 40 días lanzado en mayo para exigir que Estados Unidos dejara de armar a Israel y para la reanudación de la ayuda alimentaria a Gaza. El ayuno culminó en una protesta en Times Square de la ciudad de Nueva York y con la detención de al menos 28 personas.

Los organizadores señalan el aumento de la participación este año como prueba de que la estrategia está funcionando.

"Ha sido maravilloso ver a muchas de las mismas personas, pero también a muchos rostros nuevos," dijo Pranay Somayajula, director de defensa de Hindus for Human Rights. "Ya llevamos casi dos años en este genocidio." Aún más personas se han dado cuenta de lo horrible que es la situación y de lo urgente que es que tomemos medidas, especialmente ahora que estamos viendo cómo el clima político aquí en casa se deteriora con el auge del autoritarismo y el fascismo bajo la administración de Trump.

En las cafeterías del Congreso, el clero sostenía pancartas que decían "Envía comida, no bombas" y "¿Qué Dios bombardea a los niños?" mientras pedían un embargo de armas a Israel, la aprobación de la Ley de Bloqueo de Bombas y la aplicación de la Resolución de Poderes de Guerra para afirmar la autoridad exclusiva del Congreso para declarar la guerra. Pero la legislación carece de un amplio apoyo en el Congreso y la interrupción fue temporal.

Están desafiando a uno de los lobbies religiosos más poderosos de Washington, cuya influencia solo se ha profundizado con el regreso de Trump al poder — y cuya visión apocalíptica del mundo ve la guerra en Oriente Medio como una profecía cumplida.

Sin embargo, es precisamente esa fusión de teología y militarismo la que los líderes religiosos dicen que están especialmente capacitados para enfrentar, y por eso su estrategia a largo plazo se centra en la construcción de movimientos: profundizando los lazos dentro de las comunidades de fe, ampliando las filas de aquellos dispuestos a asumir riesgos públicos y haciendo que la alineación con grupos como CUFI sea políticamente y moralmente insostenible. Los participantes regresarán a sus congregaciones y organizaciones llevando la historia de esta acción — y, con suerte, la convicción de seguir adelante.

 "Estamos tratando de transformar la imaginación pública — mostrar que la fe puede ser una fuerza para la justicia, no para la dominación," dijo McCarthy. "En última instancia, estamos tratando de recuperar y re-centar una visión de la fe que honre la dignidad de todas las personas." Se trata de construir un marco de paz justa arraigado en la no violencia activa, no solo de oponerse a una guerra o a un grupo." 

(Informed Comment , 07/10/25, traducción Quillbot, fuente  

24.4.25

La muerte del papa Francisco pone en suspenso el proceso de renovación y apertura más significativo en la Iglesia católica desde el malogrado Concilio Vaticano II impulsado por Juan XXIII, completamente revertido por Juan Pablo II, el pontífice del dinero y de los poderosos, quien se empeñó en convertir a la Iglesia en el aliado más útil del imperialismo estadunidense y en impedir a toda costa la entrada del catolicismo en la modernidad... La labor de Francisco fue más notoria, si cabe, por haber tenido lugar después del largo periodo de oscuridad de Wojtyla y Benedicto XVI: el Vaticano pasó de ser la correa de transmisión del poder a ser un verdadero puente para el entendimiento entre las naciones y entre los pueblos fracturados... Francisco no recetó resignación a los pobres, sino que recordó a los ricos que la explotación es incompatible con el mensaje cristiano. No dijo a las mujeres que se mantuvieran sumisas; denunció en cambio la violencia de género como un mal intolerable; no facilitó el colonialismo, sino que alzó la voz por la comunidad más agraviada de nuestros tiempos, el pueblo palestino... su determinación le pasó factura en forma de mermas a su salud por el permanente enfrentamiento con miembros de la Iglesia y de las congregaciones religiosas que no sólo se negaron en redondo a revisar dogmas cavernarios y carentes de sustento en el Evangelio, sino que pretendieron incluso continuar la protección a la mayor lacra del catolicismo contemporáneo: los clérigos pedófilos... cuando los cardenales sostengan su primera reunión para debatir sobre la identidad del nuevo Papa, lo harán con una disyuntiva ineludible frente a sí: mantener una Iglesia donde entra la luz, o devolverla a las catacumbas en que la hundieron Wojtyla y Ratzinger (La Jornada)

 "La muerte del papa Francisco pone en suspenso el proceso de renovación y apertura más significativo en la Iglesia católica desde el malogrado Concilio Vaticano II impulsado por Juan XXIII, cancelado por Pablo VI y completamente revertido por Juan Pablo II, el pontífice del dinero y de los poderosos, quien se empeñó en convertir a la Iglesia en el aliado más útil del imperialismo estadunidense y en impedir a toda costa la entrada del catolicismo en la modernidad.       

La labor de Francisco fue más notoria, si cabe, por haber tenido lugar después del largo periodo de oscuridad de Wojtyla y Benedicto XVI: el Vaticano pasó de ser la correa de transmisión del poder a ser un verdadero puente para el entendimiento entre las naciones y entre los pueblos fracturados.

Dos cualidades marcaron el pontificado de Jorge Mario Bergoglio: la sincera disposición a escuchar y la humildad de reconocer los errores. Aunque la Iglesia sigue muy lejos de reparar sus agravios históricos contra las mujeres, la comunidad de la diversidad sexual, los pueblos indígenas evangelizados de manera forzosa y esclavizados bajo el signo de la cruz y otros grupos históricamente marginados, es innegable que propició cambios que a principios de este siglo parecían impensables.

Francisco no recetó resignación a los pobres, sino que recordó a los ricos que la explotación es incompatible con el mensaje cristiano. No dijo a las mujeres que se mantuvieran sumisas; denunció en cambio la violencia de género como un mal intolerable; no facilitó el colonialismo, sino que alzó la voz por la comunidad más agraviada de nuestros tiempos, el pueblo palestino.

Sus reiteradas y públicas disculpas a los nativos americanos permanecen como una lección de ética a los reyezuelos que se niegan a pedir perdón por el mayor genocidio de la historia. Por ello, tiene razón el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, cuando lo llama el Papa de todos, pero sobre todo de los excluidos, de los más pobres, de los agraviados, de los inmigrantes, de los sin voz, de las víctimas del hambre y del abandono.

Si no avanzó más fue porque se lo impidió el peso de una institución atrozmente reaccionaria, regresiva y anquilosada en las peores tradiciones. Se dice que Benedicto XVI, el primer Papa en renunciar en seis siglos, se bajó del trono de San Pedro porque se reconoció carente de las energías necesarias para limpiar la podredumbre financiera y moral que tejió su antecesor, el Papa polaco. Francisco prosiguió con el aseo material y espiritual de Roma hasta el final, pero su determinación le pasó factura en forma de mermas a su salud por el permanente enfrentamiento con miembros de la Iglesia y de las congregaciones religiosas que no sólo se negaron en redondo a revisar dogmas cavernarios y carentes de sustento en el Evangelio, sino que pretendieron incluso continuar la protección a la mayor lacra del catolicismo contemporáneo: los clérigos pedófilos que destrozaron las vidas de decenas de miles de personas.

Incomodó a los jerarcas católicos reducidos a meros burócratas, recordándoles que la razón de ser de todos los clérigos, desde el más humilde párroco hasta el mismo pontífice, radica en la misión pastoral, es decir, en llevar al mundo las enseñanzas de Cristo. Esta obviedad contrarió a obispos y cardenales que dedicaban –y dedican– más tiempo a jugar golf que a predicar la buena nueva sobre la que se sustenta la fe católica; que pasan más tiempo entre millonarios que entre los oprimidos de quienes Jesús se proclamó libertador. Sin importar la fe que se practique, o que no se practique ninguna, debe reconocerse en la prédica de Francisco un intento de devolver la espiritualidad a una institución carcomida de frivolidad.

Hoy, cuando los cardenales sostengan su primera reunión para debatir sobre la identidad del nuevo Papa, lo harán con una disyuntiva ineludible frente a sí: mantener una Iglesia donde entra la luz, o devolverla a las catacumbas en que la hundieron Wojtyla y Ratzinger."

(Editorial de La Jornada, 22/04/25)

23.4.25

Michael Löwy: El pontífice inesperado... con el Papa Francisco, desaparece una figura poco común que, en una Italia gobernada por los neofascistas y una Europa cada vez más reaccionaria, se distinguía por un sorprendente compromiso ético, social y ecológico... Desde que Pío XII excomulgó a los comunistas, la izquierda solo podía esperar anatemas del Vaticano... aunque siempre ha habido corrientes de izquierda en el catolicismo, pero solo han encontrado hostilidad por parte de las autoridades romanas... Max Weber constató la «profunda aversión» de la ética católica hacia el espíritu del capitalismo... hay que tenerlo en cuenta para comprender lo que sucedió en Roma con la elección del Papa argentino... Su formación intelectual, espiritual y política le debe mucho a la teología del pueblo, una variante argentina no marxista de la teología de la liberación, que reconoce el conflicto entre pueblo y «antipueblo» y apoya la opción prioritaria por los pobres... pero me parece que Bergoglio, en su crítica al «ídolo del capital» y a todo el «sistema socioeconómico» actual, va más lejos que sus inspiradores argentinos... última Encíclica, 'Laudato si', es un acontecimiento de importancia planetaria, desde el punto de vista religioso, ético, social y político... es una contribución crucial al desarrollo de una conciencia ecológica crítica... propone una nueva interpretación de la tradición judeocristiana —rompiendo con el «sueño prometeico de dominación del mundo»— y una reflexión crítica sobre las causas de la crisis ecológica... con una inseparable asociación del «clamor de la tierra» y el «clamor de los pobres»... para él los dramáticos problemas ecológicos de nuestro tiempo son el resultado de los engranajes de la economía globalizada actual, engranajes constituidos por un sistema global «estructuralmente perverso de relaciones comerciales y de propiedad»... «la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas»... Laudato si’ constituyó una contribución preciosa e inestimable a la reflexión y a la acción para salvar a la naturaleza y a la humanidad de la catástrofe

 "Con la muerte de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, desaparece una figura poco común que, en una Italia gobernada por los neofascistas y una Europa cada vez más reaccionaria, se distinguía por un sorprendente compromiso ético, social y ecológico.

Desde que Pío XII excomulgó a los comunistas, la izquierda solo podía esperar anatemas del Vaticano. ¿Acaso Juan Pablo II y Ratzinger no persiguieron a los teólogos de la liberación, acusados de utilizar conceptos marxistas? ¿No intentaron imponer a Leonardo Boff un «silencio obsequioso»? Es cierto que, desde el siglo XIX, siempre ha habido corrientes de izquierda en el catolicismo, pero solo han encontrado hostilidad por parte de las autoridades romanas. Por otra parte, las corrientes clericales críticas con el capitalismo solían ser bastante reaccionarias. Criticando el socialismo feudal o clerical en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels constataban «su absoluta incapacidad para comprender el curso de la historia»; pero reconocían en esta mezcla de «ecos del pasado y estruendos del futuro» una «crítica mordaz y espiritual» que a veces podía «golpear a la burguesía en el corazón».

Max Weber ofrece un análisis más general sobre la relación entre la Iglesia y el capital: en sus trabajos sobre sociología de las religiones, constató la «profunda aversión» (tiefe Abneigung) de la ética católica hacia el espíritu del capitalismo, a pesar de las adaptaciones y los compromisos. Es una hipótesis que hay que tener en cuenta para comprender lo que sucedió en Roma con la elección del Papa argentino.

Jorge Bergoglio, el Papa Francisco

¿Qué podíamos esperar del cardenal Jorge Bergoglio, elegido Pontifex Maximum en marzo de 2013? Es cierto que era un latinoamericano, lo que ya significaba todo un cambio. Pero había sido elegido por el mismo cónclave que había entronizado al conservador Ratzinger y procedía de Argentina, un país donde la Iglesia no es famosa por su progresismo, ya que varios de sus dignatarios colaboraron activamente con la sangrienta dictadura militar de 1976. No fue el caso de Bergoglio: según algunos testimonios, incluso ayudó a esconderse o a abandonar el país a personas perseguidas por la Junta Militar. Pero tampoco se opuso al régimen: un «pecado de omisión», podría decirse. Mientras que algunos cristianos de izquierda, como el Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, siempre lo apoyaron, otros lo consideraban como un opositor de derecha al gobierno de los «peronistas de izquierda» Néstor y Cristina Kirchner.

Sea como fuere, una vez elegido como Sumo Pontífice, Francisco —nombre que eligió en referencia a San Francisco, el amigo de los pobres y de los pájaros— se distinguió inmediatamente por su postura valiente y comprometida. En cierto modo, recuerda al Papa Roncalli, Juan XXIII, quien fue elegido como un «Papa de transición» para garantizar la continuidad y la tradición, pero inició el cambio más profundo en siglos en la Iglesia: el Concilio Vaticano II (1962-65). De hecho, Bergoglio había pensado inicialmente en tomar el nombre de Juan XXIV, para honrar a su predecesor de los años sesenta.

El primer viaje del nuevo pontífice fuera de Roma fue en julio de 2013, al puerto italiano de Lampedusa, donde llegaban cientos de inmigrantes ilegales, mientras muchos otros se ahogan en el Mediterráneo. En su homilía, no tuvo miedo de ir contra el Gobierno italiano —y gran parte de la opinión pública— al denunciar la «globalización de la indiferencia» que nos hace «insensibles a los gritos de los demás», es decir, a la suerte de «los inmigrantes muertos en el mar, en esas embarcaciones que, en lugar de ser un camino de esperanza, eran un camino de muerte». Luego volvería varias veces sobre esta crítica a la inhumanidad de la política europea hacia los inmigrantes.

En relación con América Latina también se produjo un cambio notable. En septiembre de 2013, Francisco se reunió con Gustavo Gutiérrez, fundador de la teología de la liberación, y el diario vaticano Osservatore Romano publicó por primera vez un artículo favorable a este pensador. Otro gesto simbólico fue la beatificación —y más tarde, canonización— del arzobispo salvadoreño Óscar Romero, asesinado en 1980 por militares tras denunciar la represión antipopular, un héroe celebrado por la izquierda católica latinoamericana pero ignorado por anteriores pontífices. Durante su visita a Bolivia en julio de 2015, Bergoglio rindió un intenso y vibrante homenaje a la memoria de su compañero jesuita Luis Espinal Camps, sacerdote misionero, poeta y cineasta español asesinado el 21 de marzo de 1980, bajo la dictadura de Luis García Meza, por su compromiso con las luchas sociales. Durante su encuentro con Evo Morales, el presidente socialista boliviano le regaló una escultura realizada por el mártir jesuita: una cruz apoyada sobre una hoz y un martillo de madera…

Durante su visita a Bolivia, Francisco participó de un Encuentro Mundial de Movimientos Sociales en la ciudad de Santa Cruz. Su discurso en esta ocasión ilustra la «profunda aversión» al capitalismo de la que hablaba Max Weber, pero en un grado nunca alcanzado por ninguno de sus predecesores. He aquí un pasaje ya famoso de su discurso:

Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.

Como era de esperar, el planteamiento de Francisco encontró una considerable resistencia en los sectores más conservadores de la Iglesia. Uno de los opositores más activos es el cardenal norteamericano Raymond Burke, entusiasta partidario de Donald Trump, que también entró en contacto, durante un viaje a Italia, con Matteo Salvini, el líder de la Legga del Norte. Algunos de estos opositores acusaron al nuevo pontífice de ser un hereje, o incluso un… marxista disfrazado.

Cuando Rush Linebaugh, un periodista católico reaccionario estadounidense, lo calificó de «Papa marxista», Francisco respondió refutando cortésmente el adjetivo, al tiempo que añadía que no se sentía ofendido ya que conocía «a muchos marxistas que eran buenas personas». De hecho, en 2014 el Papa recibió en audiencia a dos destacados representantes de la izquierda europea: Alexis Tsipras, entonces líder de la oposición al Gobierno derechista de Atenas, y Walter Baier, coordinador de la red Transform, formada por fundaciones culturales vinculadas al Partido de la Izquierda Europea (como la Fundación Rosa Luxemburgo, de Alemania). En esa ocasión, se decidió iniciar un proceso de diálogo entre marxistas y cristianos, que se plasmó en varios encuentros, incluyendo una Universidad de Verano conjunta en la isla de Syros, en Grecia, en 2018. En 2024 el Papa recibió a una delegación de los participantes de este diálogo (cristianos y marxistas), incluyendo al autor de la presente nota.

Es cierto que cuando se trata del derecho de la mujer a controlar su propio cuerpo y de la moral sexual en general —anticoncepción, aborto, divorcio, homosexualidad— Francisco se aferró a posiciones conservadoras de la doctrina de la Iglesia. Pero hubo algunos signos de apertura, de los que el violento conflicto de 2017 con la cúpula de la Orden de Malta, una institución rica y aristocrática de la Iglesia católica, fue un síntoma llamativo. El archiconservador Gran Maestre de la Orden, el príncipe (¡¿?!) Matthew Festing, exigió la dimisión del canciller de la Orden, el barón de Boeselager, por el terrible pecado de distribuir preservativos a las poblaciones pobres amenazadas por la epidemia de sida en África. El Canciller apeló al Vaticano, que falló a su favor contra Festing; pero éste —apoyado por el cardenal Burke— se negó a obedecer, por lo que fue destituido de su cargo por el Vaticano. Esto no implicó la adopción de los anticonceptivos por parte de la doctrina moral de la Iglesia, pero fue un cambio…

Está claro que no había nada marxista en el Papa Francisco y que su teología estaba muy alejada de la forma marxista de la teología de la liberación. Su formación intelectual, espiritual y política le debe mucho a la teología del pueblo, una variante argentina no marxista de la teología de la liberación, cuyos principales inspiradores fueron Lucio Gera y el teólogo jesuita Juan Carlos Scannone. La teología del pueblo no pretende basarse en la lucha de clases, pero reconoce el conflicto entre pueblo y «antipueblo» y apoya la opción prioritaria por los pobres. También muestra menos interés por las cuestiones socioeconómicas que otras formas de teología de la liberación y le presta más atención a la cultura, en particular a la religión popular.

En un artículo de 2014 («El Papa Francisco y la teología del pueblo»), Juan Carlos Scannone subraya con razón cuánto le deben a esta teología popular las primeras encíclicas del Papa, como Evangelii Gaudium (2014), denostada por sus críticos de izquierda como «populista» (en el sentido argentino y peronista del término, no en el europeo). Sin embargo, me parece que Bergoglio, en su crítica al «ídolo del capital» y a todo el «sistema socioeconómico» actual, va más lejos que sus inspiradores argentinos. Sobre todo en su última Encíclica, Laudato si’ (2015), que merece una reflexión marxista.

Laudato si’

La «Encíclica ecológica» del Papa Francisco es un acontecimiento de importancia planetaria, desde el punto de vista religioso, ético, social y político. Teniendo en cuenta la enorme influencia de la Iglesia católica, es una contribución crucial al desarrollo de una conciencia ecológica crítica. Si bien fue recibida con entusiasmo por los auténticos ecologistas, también suscitó preocupación y rechazo por parte de los conservadores religiosos, los representantes del capital y los ideólogos de la «ecología de mercado». Se trata de un documento de gran riqueza y complejidad, que propone una nueva interpretación de la tradición judeocristiana —rompiendo con el «sueño prometeico de dominación del mundo»— y una reflexión crítica sobre las causas de la crisis ecológica. En ciertos aspectos, como la inseparable asociación del «clamor de la tierra» y el «clamor de los pobres», es evidente que la teología de la liberación —en particular la del eco-teólogo Leonardo Boff — fue una de sus fuentes de inspiración.

En las breves notas que siguen, me gustaría subrayar un aspecto de la Encíclica que explica la resistencia que encontró en el establishment económico y mediático: su carácter antisistémico.

Para el Papa Francisco, las catástrofes ecológicas y el cambio climático no son únicamente el resultado de comportamientos individuales —aunque estos desempeñan un papel—, sino de «los actuales modelos de producción y consumo». Bergoglio no es marxista, y la palabra «capitalismo» no aparece en la encíclica. Pero queda muy claro que para él los dramáticos problemas ecológicos de nuestro tiempo son el resultado de los engranajes de la economía globalizada actual, engranajes constituidos por un sistema global «estructuralmente perverso de relaciones comerciales y de propiedad» (sección 52 del documento, énfasis añadido).

¿Cuáles son, para Francisco, estas características «estructuralmente perversas»? Ante todo, un sistema en el que predominan «los intereses limitados de las empresas» y «una racionalidad económica cuestionable», una racionalidad instrumental cuyo único objetivo es maximizar las ganancias. En consecuencia, «el principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente» (sección 195). Esta distorsión, esta perversidad ética y social, no es más propia de un país que de otro, sino de un «sistema global, en el que predominan la especulación y la búsqueda de rentas financieras, que tienden a ignorar todo contexto y todo efecto sobre la dignidad humana y el medio ambiente». Parece, pues, que «la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas» (56).

La obsesión por el crecimiento ilimitado, el consumismo, la tecnocracia, el dominio absoluto de las finanzas y el endiosamiento del mercado son características perversas del sistema. En una lógica destructiva, todo se reduce al mercado y al «cálculo financiero de costos y beneficios». Sin embargo, hay que entender que «el ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente» (190). El mercado es incapaz de tener en cuenta valores cualitativos, éticos, sociales, humanos o naturales, es decir, «valores que exceden todo cálculo» (36).

El poder «absoluto» del capital financiero especulativo es un aspecto esencial del sistema, como confirman las crisis bancarias. En este sentido, el comentario de la encíclica es desmitificador:

La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. (189)

Esta dinámica perversa del sistema global que «sigue rigiendo el mundo» es la razón del fracaso de las Cumbres Mundiales sobre Medio Ambiente: «Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos» (54). En cuanto predominan los imperativos de los poderosos grupos económicos

Sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear. (54)

En este contexto, la Encíclica denuncia la irresponsabilidad de los «responsables», es decir, de las élites dominantes o de las oligarquías interesadas en preservar el sistema, en relación con la crisis ecológica:

Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo. (26)

Ante la dramática destrucción del equilibrio ecológico del planeta y la amenaza sin precedentes que supone el cambio climático, ¿qué proponen los gobiernos o los representantes internacionales del sistema (Banco Mundial, FMI, etc.)? Su respuesta es el llamado «desarrollo sostenible», un concepto cuyo contenido es cada vez más vacío, un verdadero flatus vocis, como decían los escolásticos de la Edad Media. Francisco no se hace ilusiones sobre esta mistificación tecnocrática:

El discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen. (194)

Las medidas concretas propuestas por la oligarquía tecnofinanciera dominante son completamente ineficaces, como los llamados «mercados de carbono». La crítica del Papa a esta falsa solución es uno de los argumentos más importantes de la Encíclica. Refiriéndose a una resolución de la Conferencia Episcopal Boliviana, Bergoglio escribe:

La estrategia de compraventa de «bonos de carbono » puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores. (171).

Pasajes como éste explican la falta de entusiasmo en los círculos «oficiales» y entre los partidarios de la «ecología de mercado» (o del «capitalismo verde») por Laudato si’. Al vincular la cuestión ecológica con la cuestión social, Francisco insiste en la necesidad de medidas drásticas, es decir, de cambios profundos para hacer frente a este doble desafío. El principal obstáculo para ello es la naturaleza «perversa» del sistema: «La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza» (175).

Si bien el diagnóstico de Laudato si’ sobre la crisis ecológica es impresionantemente claro y coherente, las acciones que propone son más limitadas. Es cierto que muchas de sus sugerencias son útiles y necesarias, por ejemplo: «Se pueden facilitar formas de cooperación o de organización comunitaria que defiendan los intereses de los pequeños productores y preserven los ecosistemas locales de la depredación». (180) También es muy significativo que la Encíclica reconozca la necesidad, para las sociedades más desarrolladas, de «detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde», es decir, «aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes» (193).

Pero precisamente lo que faltan son «medidas drásticas», como las que propone Naomi Klein en su libro This changes everything: romper con los combustibles fósiles (carbón, petróleo), antes de que sea demasiado tarde, dejándolos bajo tierra. No podemos cambiar las estructuras perversas del actual modo de producción y consumo sin un conjunto de iniciativas antisistémicas que cuestionen la propiedad privada, por ejemplo la de las grandes multinacionales de los combustibles fósiles (BP, Shell, Total, etc.). Es cierto que el Papa habla de la utilidad de «grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad», pero este aspecto estratégico está poco desarrollado en la Encíclica.

Reconociendo que «el actual sistema mundial es insostenible», Bergoglio busca una alternativa global, que denominó como «cultura ecológica»:

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. (111)

Pero hay pocos indicios de la nueva economía y de la nueva sociedad que correspondan a esta cultura ecológica. No se trata de pedirle al Papa que adopte el ecosocialismo, pero la alternativa de futuro sigue siendo un tanto abstracta.

El Papa Francisco hace suya la «opción prioritaria por los pobres» de las iglesias latinoamericanas. La Encíclica lo expone claramente, como un imperativo planetario:

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. (158)

Pero en la Encíclica, los pobres no aparecen como actores de su propia emancipación, el proyecto más importante de la teología de la liberación. Las luchas de los pobres, los campesinos y los pueblos indígenas para defender los bosques, el agua y la tierra frente a las multinacionales y el comercio agrícola, y el papel de los movimientos sociales, que son precisamente los principales actores en la lucha contra el cambio climático —Vía Campesina, Justicia Climática, el Foro Social Mundial— son una realidad social que no aparece mucho en Laudato si’.

Sin embargo, será un tema central en los encuentros del Papa con los movimientos populares, los primeros en la historia de la Iglesia. En el encuentro de Santa Cruz (Bolivia, julio de 2015) Francisco declaró:

Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”. ¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra. Y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!

Por supuesto, como subrayó Bergoglio en la Encíclica, la tarea de la Iglesia no es ocupar el lugar de los partidos políticos proponiendo un programa de cambio social. Con su diagnóstico antisistémico de la crisis, que vincula inseparablemente la cuestión social y la protección del medio ambiente, «el grito de los pobres» y «el grito de la tierra», Laudato si’ constituyó una contribución preciosa e inestimable a la reflexión y a la acción para salvar a la naturaleza y a la humanidad de la catástrofe.

Corresponde a los marxistas, comunistas y ecosocialistas completar este diagnóstico con propuestas radicales para cambiar no sólo el sistema económico dominante, sino el perverso modelo de civilización impuesto globalmente por el capitalismo, formulando propuestas que incluyan no sólo un programa concreto de transición ecológica sino también una visión de otra forma de sociedad, más allá del reino del dinero y las mercancías, fundada en los valores de la libertad, la solidaridad, la justicia social y el respeto a la naturaleza.

Es difícil prever cuál será el futuro de la Iglesia después de la muerte del Papa Francisco: quien sea elegido por el próximo cónclave, ¿seguirá la orientación crítica y humanista de Bergoglio o volverá a la tradición conservadora de los pontífices anteriores? Muchos nuevos cardenales fueron nombrados por Francisco, es cierto, ¿pero cuáles son sus convicciones íntimas?

En las próximas semanas sabremos si Bergoglio fue solo un paréntesis o si efectivamente abrió un nuevo capítulo en la larga historia del catolicismo."

(Michael Löwy, Jaque al neoliberalismo, 23/04/25, fuente Jacobin)