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11.8.26

Desde hace meses, estamos viendo el mismo ciclo, casi cada semana, en la guerra irán-EE. UU.: Irán o Estados Unidos se enfadan por algún motivo y bombardean algo... El otro bando declara el alto el fuego / acuerdo / lo que le llamen esta semana roto para siempre, y toma represalias... Donald Trump, en un tweet enfurecido en su red social, dice que si Irán no acata sus demandas de inmediato y hace todo lo que le exigen en un plazo de 48 horas, ordenará al Pentágono destruir, volatilizar, aniquilar, vaporizar, desollar, cocinar al pil pil y cortar a todos los malos malotes en rodajas... Los mercados se asustan y el precio del barril empieza a subir... El domingo por la noche, Donald Trump escribe de forma solemne que los iraníes están al fin dispuestos a negociar, y declara que va postponer el mega-ataque... Los iraníes hacen como que se dan por aludidos, pero poco, dicen que las demandas de Trump son una filfa y anuncian (otra vez) que cobrarán peajes en el estrecho... Trump hace que no les escucha hasta que…. es viernes. Irán o Estados Unidos se enfadan… Estaba claro entonces (en marzo) que Estados Unidos había perdido la guerra, por el simple y sencillo motivo de que Irán puede cerrar el estrecho a voluntad y Estados Unidos no está dispuesto a asumir el coste militar de reabrirlo... y es imposible ganar una guerra únicamente desde el aire mediante bombardeos... y Estados Unidos y sus aliados han tenido que dejar pasar un buen puñado de drones y misiles porque no tienen suficientes interceptores... todo apunta que Irán tiene no sólo la intención, sino un plan viable para dominar el estrecho durante años, reclutando a un teórico aliado de Estados Unidos (Omán) para hacerlo. Van a cobrar a sus enemigos en la región durante años por las molestias, y además exigirán que, antes de darles esta bonita oportunidad a ser chantajeados, los americanos pasen por caja levantando sanciones... Irán va a salir increíblemente reforzado: se va a librar de gran parte de las sanciones, tendrá una fuente de ingresos estable en los peajes, y el resto de vecinos de la región a su merced. Seguirá siendo una teocracia horripilante espantosamente mal gobernada, pero tendrá burradas de dinero para expandir su influencia... o sea, un éxito rotundo de la administración Trump... La parte más inexplicable de toda esta saga sigue siendo para mí, el hecho de que el partido republicano siga atado a este hombre (Roger Senserrich)

"Crónicas de lo inevitable.

Algún día tendremos una resolución en Irán. Hoy no es ese día.

Llevo tiempo buscando una excusa para escribir de nuevo sobre la guerra de Irán, pero las noticias sobre la región tienen una desesperante tendencia hacia lo repetitivo. Desde hace meses, estamos viendo el mismo ciclo, casi cada semana:

  • Es viernes. Irán o Estados Unidos se enfadan por algún motivo y bombardean algo. En el caso iraní, un pobre barco intentando cruzar el estrecho, una base americana al azar o alguna infraestructura de un aliado americano en la región. Si viene de Estados Unidos, un puente al azar, algún buque de remos iraní despistado o un búnker de la guardia revolucionaria que han volado por los aires unas ocho veces.

  • El otro bando declara el alto el fuego / acuerdo / lo que le llamen esta semana roto para siempre, y toma represalias bombardeando cosas. En el caso iraní, un pobre barco intentando cruzar el estrecho, una base americana al azar o alguna infraestructura de un aliado americano en la región. Si viene de Estados Unidos, un puente al azar, algún buque de remos iraní despistado o un búnker de la guardia revolucionaria que han volado por los aires unas ocho veces.

  • Donald Trump, en un tweet enfurecido en su red social, dice que si Irán no acata sus demandas de inmediato y hace todo lo que le exigen en un plazo de 48 horas, ordenará al Pentágono destruir, volatilizar, aniquilar, vaporizar, desollar, cocinar al pil pil y cortar a todos los malos malotes en rodajas muy, muy finitas de la forma más dolorosa posible.

  • Los mercados se asustan y el precio del barril empieza a subir en los mercados de futuros. Hay movimientos ominosos en bolsa.

  • El domingo por la noche, Donald Trump escribe de forma solemne que los iraníes están al fin dispuestos a negociar, y declara que va postponer el mega-ataque, el peor desde la Segunda Guerra Mundial, por ahora. Pero que más vale que tengan miedo.

  • Los iraníes hacen como que se dan por aludidos, pero poco, dicen que las demandas de Trump son una filfa y anuncian (otra vez) que cobrarán peajes en el estrecho, aunque le llamarán “tasas”, “contribuciones voluntarias” o “suscripciones a Netflix para huérfanos de la guerra”. Trump hace que no les escucha hasta que….

  • Es viernes. Irán o Estados Unidos se enfadan…

He perdido la cuenta sobre cuántas veces hemos repetido este ciclo; creo que Trump ha amenazado con convertir a Irán en un solar unas seis veces en lo que llevamos de conflicto, y declarado una tregua, alto el fuego, o algo similar quizás una decena de veces. Pero la cuestión es que nada, absolutamente nada en este conflicto ha cambiado desde que escribí esto en marzo:

Estaba claro entonces (en marzo) que Estados Unidos había perdido la guerra, por el simple y sencillo motivo de que Irán puede cerrar el estrecho a voluntad y Estados Unidos no está dispuesto a asumir el coste militar de reabrirlo. Hay una verdad, 1.000 veces repetida y puesta a prueba, que dice que es imposible ganar una guerra únicamente desde el aire mediante bombardeos estratégicos. Trump, como tantos presidentes antes que él, está aprendiendo esta lección a la fuerza.

 Peor que antes

La posición estratégica de Estados Unidos, si cabe, ha empeorado. Por un lado, porque aunque medio Pentágono estaba advirtiendo a Pete Hegseth y al presidente que el país no tenía suficientes misiles antiaéreos ni municiones para afrontar una guerra larga, se metieron en este berenjenal sin un plan B. Al principio del conflicto, cuando Irán lanzaba drones, la mayoría eran derribados. En las últimas escaramuzas, Estados Unidos y sus aliados han tenido que dejar pasar un buen puñado de ellos porque no tienen suficientes interceptores para proteger todo.

Por otro, la credibilidad del país se ha resentido de forma extraordinaria. Aunque era obvio ya desde marzo que la iniciativa estaba ya en manos de Irán, la en apariencia casi infinita capacidad de Trump para creerse sus propias burradas, negarse a aceptar la realidad y/o retrasar una solución porque está aterrado de sus consecuencias políticas hace complicado tomarse al país en serio. No es sólo la pérdida de prestigio por meterse en una guerra idiota y perderla, es la renuncia militante a aceptar las consecuencias.

Finalmente, Estados Unidos no tiene ni siquiera capacidad de imponer su voluntad al país que se metió con ellos en este desaguisado, Israel. Netanyahu tiene la osadía de rechazar planes de paz y exigir más guerras. El resto de aliados en la región miran de reojo a quien decía protegerlos, pero que ahora es incapaz de evitar que Irán, el enemigo que más temían, pueda extorsionarlos con un peaje de facto en Ormuz.

 Lecciones de artes marciales

En 1980, los iraníes aprendieron una lección: la mejor manera de convencer a los americanos de que no se metieran con ellos era infligir un coste político tan descomunal al presidente como para que le costara la Casa Blanca. El Pentágono y las élites de ambos partidos tomaron nota de que Irán era capaz de comerse toneladas de sanciones, bombas y lo que fuera necesario con tal de darle a un político insensato una clase de buenos modales.

Ahora mismo, todo apunta que Irán tiene no sólo la intención, sino un plan viable para dominar el estrecho durante años, reclutando a un teórico aliado de Estados Unidos (Omán) para hacerlo. Van a cobrar a sus enemigos en la región durante años por las molestias, y además exigirán que, antes de darles esta bonita oportunidad a ser chantajeados, los americanos pasen por caja levantando sanciones.

Lo más cómico de todo este asunto, hablando de lecciones históricas, es que Trump y sus muchachos deben tener la resolución de otro desastre militar americano muy presente, la retirada de Afganistán del 2021. Trump, en una de las pocas medidas de política exterior medio decentes de su primer mandato, llegó a la conclusión de que Estados Unidos estaba perdiendo el tiempo en ese país, y anunció que iba a retirar las tropas antes del final de su mandato. Fuera por cinismo, fuera por cuestiones logísticas inevitables, esa salida se fue retrasando hasta después de que perdiera las elecciones, dejándole el marrón a Joe Biden.

La evacuación de Kabul fue una operación tremenda, puntuada por un ataque terrorista que mató a varios militares americanos. Aunque la idea de salir fue de Trump y Biden se la tuvo que comer con patatas, la culpa y las críticas se las llevó su sucesor1. No me extrañaría nada que el presidente haya llegado a la conclusión de que lo mejor que puede hacer por ahora es marear la perdiz tanto como sea posible, y perder las elecciones en noviembre, y cuando estos decidan retirar la autorización a usar la fuerza contra Irán (porque quien declara la guerra es el Congreso), rendirse y echarle la culpa del fracaso a ellos.

A la vez, hablamos de un tipo que dice estar harto de los iraníes y de todo este problema, y que quiere sacárselo de encima cuanto antes mejor. No estoy seguro que tenga la paciencia requerida para hacer esta clase de maniobras, pero nunca se sabe.

Consecuencias

Una vez cerrado el conflicto, sea pronto o tarde, creo que las consecuencias económicas y estratégicas a largo plazo serán considerables. En el lado económico, los peajes no van a encarecer el petróleo demasiado. El precio del crudo se define a escala global, no regional. Lo que veremos es que los productores del Golfo van a tener costes de producción más elevados (extracción más la tasa iraní), así que sólo bombearán cuando el precio global está lo suficiente alto. La oferta disminuirá un poco, y el precio de equilibrio global será un poco más caro (2-3%).

Los meses de inestabilidad, no obstante, han convencido a muchos países de adoptar renovables tan rápido como sea posible. China está exportando paneles solares como locos estos días (casi el doble en muchas regiones), y gracias a economías de escala, sobreproducción local y ganas de armar bulla, lo están haciendo a precios de saldo. Solar, eólica y baterías estaban rondando la paridad en costes con el gas natural y diesel antes de la guerra. Incluso si esto acaba en una vuelta a una normalidad relativa, el conflicto va a acelerar la transición energética, haciendo un daño considerable a los países productores de petróleo, primero, y a aquellos idiotas que han apostado por seguir utilizando y exportando combustibles fósiles como su plan de futuro (léase Estados Unidos bajo Trump).

Desde el punto de vista geoestratégico, Irán va a salir increíblemente reforzado: se va a librar de gran parte de las sanciones, tendrá una fuente de ingresos estable en los peajes, y el resto de vecinos de la región a su merced. Seguirá siendo una teocracia horripilante espantosamente mal gobernada, pero tendrá burradas de dinero para expandir su influencia.

En agregado, un éxito rotundo de la administración Trump.

La lealtad de los republicanos

La parte más inexplicable de toda esta saga, sin embargo, sigue siendo para mí el hecho de que el partido republicano siga atado a este hombre. Una derrota tras otra, una pifia tras otra, una humillación tras otra, y continúan apoyándolo sin rechistar.

Incluso después de ser derrotados en primarias por un Trump vengativo, varios senadores republicanos esta misma semana han optado por plegarse a las demandas del presidente de nombrar a Todd Blanche, el patán que está orquestando todos los casos de corrupción a gran escala en el departamento de justicia, como fiscal general. Unos cuantos se han quejado un poquito, pedido garantías de que el fondo para compensar insurrectos no siga, o dicho estar decepcionados con Blanche, pero cuando tocaba votar, han pasado por el aro.

Como comentaba Matt Yglesias hace unos días, es bueno que los partidos políticos tengan algunas divisiones internas, especialmente cuando los líderes de la formación están cometiendo una pifia con el mayal tremebunda tras otra. El GOP estos días tiene una disciplina norcoreana mientras se dirigen, impasible el ademán, camino de una catástrofe en noviembre.

Y sí, sé que tiene cierta lógica. Pero que la lealtad siga incluso en aquellos que han sido ya purgados por disidentes es extraordinario.(...)

1 Valga decir que por aquel entonces era de la opinión que la crisis no iba a pasar factura política a Biden. Me equivoqué.
2 Que a ser sinceros, soy uno de quienes la escribe, y no es distinta a lo que pienso realmente. ¡Lamont es muy buen candidato!"

10.8.26

Los iraníes entienden muy claramente que están al volante y que los estadounidenses no tienen casi ningún margen de maniobra. Así que los iraníes están exigiendo un acuerdo realmente duro... han dicho que los tres grandes problemas económicos deben resolverse en los términos de Irán ahora, las reparaciones, las sanciones, y los activos congelados antes de abrir el estrecho... esto demuestra lo notablemente necia que ha sido la administración Trump y en qué graves problemas estamos hoy... el presidente amenazó con que iba a destruir plantas de energía, etc. Los iraníes dieron una lista de todas las plantas de energía que destruirían en el Golfo: «Igualaremos escalada con escalada». Trump retrocedió. Está claro que Estados Unidos no tiene misiles, ni ofensivos ni defensivos, para seguir bombardeando Irán... los iraníes le dicen, básicamente, tienes que aceptar que has perdido esta guerra. Tienes que garantizar que la guerra no volverá a ocurrir. Tienes que aceptar que la contención de Irán ha terminado. En otras palabras, no más bases alrededor nuestro, y básicamente acepta a Irán como una gran potencia en la región... Creo que es una derrota aún mayor para Israel. No hablan mucho de ello públicamente porque no quieren reconocer hasta qué punto Irán ha derrotado no solo a Estados Unidos, sino también a Israel... Sería imperdonable si no aprovecharan su ventaja. Las generaciones futuras, piensan, les preguntarán: «Tenías a Estados Unidos contra las cuerdas. Este era el momento de pedir más». Y dirán que Estados Unidos ha puesto un bloqueo a Irán dos veces y que Estados Unidos fué el primero en parpadear... creo que lo que veremos en el futuro un gran juego de culpas, porque está muy claro que los israelíes llevaron a Estados Unidos a este desastre (John Mearsheimer, y Vali Nasa)

"Hola y bienvenidos a Suiza. Mi nombre es Tom Switzer. Siempre es un placer contar con su compañía. Hoy nos acompaña el profesor Vali Nasa. Es un destacado experto en Irán y profesor de relaciones internacionales y Oriente Medio en la Universidad Johns Hopkins en Washington. Hola, Vi.  

—Me alegra estar aquí.  

—Hola. Y nuestro invitado habitual, el profesor John M. Sharma, el preeminente politólogo de la Universidad de Chicago. Hola, John.

—Hola, Tom. Hola, Vali.  

Hoy abordaremos muchos temas de actualidad, sobre todo la noticia de última hora desde Washington esta mañana del 9 de agosto, que es el rechazo de Israel a un plan de paz para Gaza respaldado por Estados Unidos. Abordaremos eso más tarde en el programa, pero primero hablemos del estrecho de Ormuz. John, desde que hablamos hace una semana, Irán ha dicho que está muy cerca de un acuerdo con Omán, esto es sobre el control del estrecho de Ormuz, pero dijo que cualquier acuerdo para abrir o reabrir la vía marítima solo se produciría a menos que Estados Unidos corrija su comportamiento, ese es el lenguaje que han utilizado; debe cumplir una larga lista de exigencias, seis exigencias. John, ¿qué está pasando aquí?  

—Bueno, creo que lo que ha sucedido aquí, Tom, es que los iraníes entienden muy claramente que están al volante y que los estadounidenses no tienen casi ningún margen de maniobra. Así que los iraníes están exigiendo un acuerdo realmente duro. Y la mejor manera de ilustrar esto es observar los términos del memorando de entendimiento del 17 de junio que Estados Unidos abandonó y compararlos con lo que exigen los iraníes hoy. Creo que es realmente sorprendente cuánto exige Irán ahora en comparación con lo que exigía el 17 de junio en el memorando de entendimiento. Y todo esto demuestra lo notablemente necio que fue Trump al no llegar a un acuerdo basado en el memorando del 17 de junio. Ahora, permítanme explicar de qué estoy hablando. En el memorando del 17 de junio, básicamente estábamos interesados en abrir el estrecho. Ambas partes querían eliminar sus bloqueos y abrir el estrecho. Y los iraníes pidieron, y los estadounidenses aceptaron, levantar las sanciones al petróleo, solo las sanciones al petróleo, para que los iraníes pudieran vender petróleo en los mercados abiertos. La otra cosa que estaba en el memorando del 17 de junio era un alto al fuego que incluía, por supuesto, el Líbano, pero todas las demás cuestiones clave se aplazaron. No había exigencias de los iraníes de que entonces resolvieran lo que yo llamo los tres grandes problemas económicos: las sanciones, el tema general de las sanciones, el tema de las reparaciones y el tema de los activos congelados. Todo eso se aplazó. Esas cuestiones económicas clave iban a negociarse durante este período de 60 días que se estableció en el memorando de entendimiento. Además, la cuestión nuclear también se aplazó. Así que, una vez que se lograra el alto al fuego y se abriera el estrecho, se pasaría a negociar estos tres grandes problemas económicos, como los he descrito, más la cuestión nuclear. Bueno, lo que ha sucedido hoy es que los iraníes han dicho que los tres grandes problemas económicos deben resolverse en los términos de Irán ahora, antes de que abramos el estrecho. Quieren que se resuelva el tema de las reparaciones antes de abrir el estrecho, pero también quieren que se resuelva el tema general de las sanciones. Y quieren que se resuelva el de los activos congelados. Y no se habla en absoluto de la cuestión nuclear, lo cual es realmente notable. Así que, para que podamos abrir el estrecho en este momento, tenemos que hacer todas estas concesiones. Nosotros, los estadounidenses, tenemos que hacer todas estas concesiones sobre estos grandes problemas económicos, sin obtener la cuestión nuclear por delante. Esto es desastroso y demuestra lo notablemente necios que han sido los Estados Unidos. Y, por cierto, si quieres llevar esto un paso más allá, si retrocedes al 28 de febrero y al período anterior a eso, ¿verdad?, todo lo que estábamos haciendo en ese momento era negociar sobre la cuestión nuclear, que ahora aparentemente ha desaparecido. Y todos estos otros problemas, estos problemas económicos, que por supuesto juegan a favor de Irán, ni siquiera estaban sobre la mesa. Así que esto demuestra lo notablemente necia que ha sido la administración Trump y en qué graves problemas estamos hoy.  

—Entonces, John sostiene que Irán tiene hoy más influencia que cuando firmó el memorando de entendimiento del 17 de junio. Vi, tus opiniones.

—No, estoy totalmente de acuerdo. Quiero decir, si lo analizas, Trump probablemente nunca tuvo la intención real de implementar ese memorando. Esa es la percepción iraní: que empezó a hacer trampa en el momento mismo en que lo firmó. Primero, dijo alto al fuego en Líbano de inmediato, y ellos negociaron el acuerdo entre Líbano e Israel, que ahora permite a Israel bombardear Líbano por invitación del gobierno libanés, básicamente tratando de marginar a cualquier iraní que lo dijera. En segundo lugar, había una promesa entonces de congelar al menos algunos activos iraníes. Empezaron hablando de 30 mil millones, luego pasó a 12 mil millones, a seis mil millones, a tres mil millones, y luego cero, y no se liberó nada. Y luego, cuando, y la creencia iraní es que, en realidad, Estados Unidos estaba alentando a los países a romper el control de Irán sobre el estrecho, diciéndoles que no consultaran con Irán, que el estrecho está abierto, que usen canales que Irán no puede controlar, e Irán se vio en una posición en la que o dejaba pasar a los petroleros saudíes y cataríes, en cuyo caso su control sobre el estrecho habría terminado, o intentaba detenerlos. Y, de hecho, los iraníes creen cínicamente que quizás Arabia Saudita y Catar dieron dos petroleros a Estados Unidos como un regalo, básicamente para probar a los iraníes, lo que amargó sus opiniones sobre sus vecinos. Pero los iraníes decidieron disparar contra esos dos petroleros. Y entonces Trump decidió no responder de manera calibrada que pudiera restaurar la credibilidad, sino usarlo como excusa para volver a la guerra. Ahora considera, como dijo John, que Estados Unidos ha bombardeado Irán durante un mes sistemáticamente, y no ha afectado en absoluto la capacidad de Irán para cerrar el estrecho. Irán endureció el cierre del estrecho, destruyó una cantidad significativa de infraestructura en Kuwait, literalmente obligó a Estados Unidos a abandonar sus bases militares en el Golfo y, de hecho, a trasladar gran parte de su material a Siria, Jordania e Israel. Irán golpeó esos objetivos de una manera que sorprendió a Estados Unidos, particularmente en Siria y en las barcazas que entraron en Jordania. Parece que cuando Estados Unidos volvió a la guerra con Irán, se vio obligado a alejarse más de las fronteras iraníes y a alejar su material de guerra. Un mes después del bombardeo, el presidente amenazó con que iba a destruir plantas de energía, etc. Los iraníes dieron una lista de todas las plantas de energía que destruirían en el Golfo: «Igualaremos escalada con escalada». Él retrocedió. Está claro que Estados Unidos no tiene municiones, ni ofensivas ni defensivas, para seguir bombardeando Irán. Y, como dice John, entramos en esta guerra durante un mes adicional solo para que Irán se volviera más fuerte y nuestra posición más débil. Y, en última instancia, lo que los iraníes están diciendo en esta nueva propuesta es: a) ya no hay más malentendidos sobre el control de este comercio. Va a ser en blanco y negro. En blanco y negro. Va a ser gestionado por Irán en colaboración con Omán. Diremos qué barcos van y cuándo, y no hay más malentendidos. Así que vamos a endurecer el lenguaje del Artículo 5 en beneficio de Irán. Y luego no vamos a esperar a que usted decida si quiere dar dinero o si quiere levantar sanciones. Tiene que hacer todo eso ahora. Y creo que hay otro elemento aquí, acumulativo, y es que Trump ha creado tanta desconfianza en sí mismo entre los iraníes que, en realidad, eso les da incluso menos influencia en la mesa de la que tenía antes. Se retiró de un acuerdo nuclear en 2018. Bombardeó a los iraníes dos veces en medio de conversaciones. Los iraníes fueron inmediatamente a Islamabad e impusieron un bloqueo naval a Irán. Firmó un memorando de entendimiento y luego lo socavó y volvió a la guerra. Y así que, incluso la influencia que podrías tener, incluso si aceptaras los términos iraníes, no estoy seguro de que los iraníes estuvieran contentos sin tener ciertas garantías de que él realmente lo implementaría.  

—Bien. Ahora dices que los iraníes están hartos de Trump, pero Trump dice, y esto es lo que dijo la semana pasada, que Irán está siendo increíblemente duplicado en sus tratos con Estados Unidos. Cita: «Todo lo que hacen es enfadarme. Solo me enfadan». John, como deja muy claro, Irán ha dejado claro que controla el estrecho de Ormuz y esto no es negociable. Pero, John, ¿por qué aceptaría Trump un acuerdo en el estrecho de Ormuz donde Irán recibe peajes o tarifas y niega a cualquiera pasar por la vía marítima sin su permiso?

—Es muy simple, Tom. No tiene elección. Perdió la guerra. Esta es una derrota devastadora para Estados Unidos. ¿Podrías decirme qué debería hacer Estados Unidos para recuperar influencia sobre Irán? Creo que no puedes decírmelo porque no tenemos solución. No tenemos...

—Bueno, Trump podría pensar que, como Omán es un aliado de Estados Unidos, no debería aceptar este acuerdo con Irán.

—John, él piensa eso, pero no importa. Trump no tiene cartas aquí. Es así de simple. Quiero decir, en primer lugar, no puede escalar, que es su principal amenaza, por dos razones. Una, se quedó sin municiones, como dijo Voli. Y número dos, nuestros aliados del Golfo le han dicho en términos inequívocos que eso es inaceptable porque los iraníes han dejado claro que si nosotros escalamos, ellos escalarán y destruirán instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras y demás en los seis estados del Golfo y efectivamente arruinarán esos estados. Y Trump no quiere ir por ese camino. No tiene opciones aquí.  

—Sí.  

—¿Podría Estados Unidos...? Vali, ¿puede Estados Unidos aceptar que ha perdido esta guerra, como dice John, y aceptar que Irán tiene esencialmente el control del estrecho de Ormuz, pero luego también simplemente no dar reparaciones, ni alivio de sanciones, ni liberar los activos congelados? ¿Podrían los estadounidenses hacer eso y retirarse?

 —Bueno, técnicamente, sí, supongo que sí. Quiero decir, pero eso es básicamente aceptar la derrota muy claramente. Quiero decir, no creo que ahora mismo Trump pueda salir de esto reclamando victoria. Quiero decir, hay múltiples capas de derrota aquí. Quiero decir, la estrategia de Estados Unidos con Irán es ahora una amenaza para nuestros aliados en el Golfo, no en realidad un escudo de seguridad para ellos. Trump básicamente comenzó una guerra que ha destruido sus economías y no tiene forma de protegerlos. El ejército estadounidense ahora se está quedando sin municiones, lo que tiene implicaciones globales con China, Rusia e Irán, y este lo tiene agarrado por el cuello. De hecho, tengo que decir que los omaníes no fueron a los iraníes por su cuenta. Fueron a instancias de Estados Unidos. La última vez que intentaron negociar directamente con Irán, hace unos meses, Estados Unidos amenazó a Omán con sanciones y ataques militares. Eso contra un aliado. Y esta vez los iraníes tienen muy claro que los omaníes no están actuando por libre. Trajeron una propuesta de Washington y están llevando propuestas de vuelta. Y no he visto el texto de esa propuesta, pero está muy claro que lo que los iraníes dicen es, básicamente, tienes que aceptar que has perdido esta guerra. Tienes que garantizar que la guerra no volverá a ocurrir. Tienes que aceptar que la contención de Irán ha terminado. En otras palabras, no más bases alrededor nuestro. Necesitas retirar tus tropas e incluso levantar tu contención económica de Irán y básicamente aceptar a Irán como una gran potencia en la región. Ahora creo que la pregunta para los iraníes es que esta es una derrota humillante para Trump, y creo que uno de los objetivos de guerra de Irán ahora es que él pierda las elecciones de medio mandato de manera contundente. Creo que hablan de esto muy abiertamente: que sería algo muy destacado. Pero la otra pregunta, y John está mejor posicionado para responderla, es si Estados Unidos puede olvidar a Trump y aceptar tal derrota por parte de una potencia secundaria, y si los iraníes calcularían que, ya sabes, un año o dos años después, Estados Unidos revisitaría lo que pasó ahora, y eso es algo por lo que los iraníes quieren adelantar todo lo que puedan; no quieren esperar ahora porque, en realidad, no confían en que ningún tipo de fin de esta guerra sea realmente estable. Así que quieren el dinero, quieren las reparaciones, quieren el alivio de sanciones, quieren algún tipo de reconocimiento de que Estados Unidos no estará en la región, y luego podrían trabajar con eso para ver qué viene después.  

—John, estoy completamente de acuerdo. Creo que los iraníes saben muy bien que, independientemente de quién esté en la Casa Blanca, no pueden confiar en Estados Unidos. Mucho de esto, por cierto, tiene que ver con el poder de Israel y el lobby israelí en Estados Unidos. Hablamos de que esto es una derrota humillante para Estados Unidos. Creo que es una derrota aún mayor para Israel. No hablan mucho de ello públicamente porque no quieren reconocer hasta qué punto Irán ha derrotado no solo a Estados Unidos, sino también a Israel, y los israelíes y el lobby en Estados Unidos, y por lo tanto, quien esté en la Casa Blanca hará grandes esfuerzos con el tiempo para deshacer cualquier acuerdo que se logre ahora para vengarse de Irán. Así que los iraníes tienen un interés profundamente arraigado en adelantar este acuerdo, como dijo Voli, y eso es exactamente lo que está sucediendo. Quieres entender que Irán tiene dos objetivos amplios. Uno es cambiar el equilibrio de poder militar en la región, lo que significa debilitar enormemente la presencia militar estadounidense, y lo segundo es arreglar su situación económica, hacer todo lo posible para deshacerse de las sanciones, recuperar sus activos congelados y, en realidad, tener esta capacidad de cobrar peajes por los barcos que pasan por el Golfo, porque esa es una forma de ganar dinero con el tiempo si Estados Unidos vuelve a decidir jugar duro en el frente económico. Así que creo que lo que los iraníes están haciendo, desde su punto de vista, tiene mucho sentido. Si yo fuera ellos, exigiría un acuerdo realmente duro desde el principio. Argumenté cuando firmaron el memorando del 17 de junio que los iraníes fueron necios al hacer eso. No era lo suficientemente duro. Creo que los iraníes estaban al volante. Creo que el año pasado, durante la guerra de 12 días, esto es del 13 al 25 de junio de 2025, cuando finalmente terminó, pensé que los iraníes fueron necios al aceptar terminarla entonces. Deberían haber seguido jugando duro porque creo que tenían ventaja sobre Estados Unidos e Israel en ese entonces. Y la razón por la que creo que los iraníes, desde su punto de vista, deberían jugar duro es porque no se puede confiar en Estados Unidos e Israel ni a la distancia que se los puede lanzar.  

—Y los iraníes sin duda sabrían que Trump está sintiendo dolor político en casa en Washington. ¿Viste ese artículo, John, por cierto, en el Washington Post hace unos días sobre la ira de Trump hacia Pete Hegseth? Ese es su secretario de Defensa. Estaba exigiendo respuestas sobre por qué aparentemente lo habían engañado sobre la escasez extrema de municiones. ¿Viste ese artículo y qué opinas de eso? 

—Sí, vi ese artículo. Me resulta difícil creer que Trump no entendiera que teníamos un problema de municiones. El general Dan Caine, que es el presidente del Estado Mayor Conjunto. Así es. Y que, creo, ha sido una voz razonable en todo este asunto desde las semanas anteriores al 28 de febrero, estaba advirtiendo a Trump que teníamos un número limitado de municiones y que teníamos que tener mucho cuidado al entrar en una guerra prolongada con los iraníes. Y luego entramos en esta guerra aérea de 40 días. Y una de las razones por las que terminamos la guerra aérea de 40 días no fue simplemente porque no la estábamos ganando. Fue porque nos estábamos quedando sin municiones. Es difícil creer que Trump no entendiera esto, especialmente cuando lo combinas con el hecho de que esto es lo que Caine le había estado diciendo todo el tiempo. Creo que lo que está pasando aquí es que Trump está tratando de culpar a Hegseth por el desastre en el que estamos ahora. Por supuesto, lo que hizo Hegseth fue culpar a su adjunto. Dijo que su adjunto no lo había mantenido informado y no había tomado las medidas necesarias para rectificar esta situación. Así que, creo que lo que veremos en el futuro es un gran juego de culpas. Y lo más interesante, Tom y Vali, será muy interesante ver cómo Trump y Netanyahu, o más generalmente Estados Unidos e Israel, se relacionan entre sí en el futuro, porque está muy claro que los israelíes llevaron a Estados Unidos a este desastre. 

—Sí. Y también debemos subrayar que Ucrania se está quedando sin defensas aéreas, lo que significa que está expuesta a los ataques de largo alcance de Rusia. Valeri, tu respuesta a lo que dijo John.  

—No, estoy de acuerdo. Creo que si pensabas que el error cardinal que cometió Trump fue decir que esta guerra duraría solo tres o cuatro días, que es también lo que Israel y Bibi Netanyahu le dijeron. Quiero decir, hace solo unos días, Israel despidió a dos altos oficiales de inteligencia por el hecho de que se equivocaron en el asunto del cambio de régimen en Irán. Así que el juego de culpas también está ocurriendo en Israel. Pero le vendieron esta milonga a Trump de que, ya sabes, matas, bombardeas, el pueblo se levantará, podría haber una incursión kurda desde Irak hacia Irán. Pero todo esto iba a ser muy corto. Supuestamente, a Trump le dijeron que podían cerrar el estrecho de Ormuz y él dijo: «No tendrán tiempo para hacerlo. Ya se habrán ido para entonces». ¿Verdad? Así que si empiezas con ese tipo de visión muy simplista, todo lo demás sigue. En otras palabras, en los primeros 20 días de la guerra, Estados Unidos golpeó a Irán con más de 300 misiles Tomahawk, y el Pentágono solo había presupuestado 67 para el próximo año fiscal. Hegseth presumió de que habíamos alcanzado 7.000 objetivos. Quiero decir, 7.000 objetivos con misiles y bombas extremadamente sofisticados, caros y no fáciles de reemplazar, y obviamente sin efecto. En otras palabras, no sacó a Irán de la guerra. Y cada vez, el instinto de Trump y el de Bibi es «un empujón más, un golpe más y funcionará». Así que, vamos a otro mes de bombardeos. Hagámoslo una vez más. Esa fue incluso la lógica detrás de que Israel pasara de la guerra de 12 días a la de 40 días. No lo lograron en junio de ese año. No aprendieron la lección. Simplemente dijeron: «Un empujón más lo hará». Así que creo que Trump, y creo que no es solo esta guerra, porque si eres China o Rusia y ves que Estados Unidos, con toda su mentalidad militar, realmente no puede librar una guerra larga, no tiene la capacidad industrial ni para reproducir armas caras muy rápidamente. Y los iraníes han descubierto formas de agotar esas municiones mediante la perseverancia, usando su geografía, enjambrando objetivos con drones y misiles baratos, y creo que, de alguna manera, incluso las consecuencias de esta guerra para Estados Unidos en Asia, en Ucrania y en otros lugares serán un poco más duraderas que si acepta el memorando de entendimiento o no. 

—Sí. Y este punto no ha pasado desapercibido para Moscú y Pekín. Esto se ha reportado en la prensa esta semana. John, volviendo al 28 de febrero y, como dices, el año pasado durante la guerra de junio de 12 días, una de las principales razones del presidente Trump para lanzar esta guerra fue evitar que Irán construyera un arma nuclear. Él y sus partidarios dirían que el conflicto ha detenido el programa nuclear de Irán. ¿Es eso cierto?  

—Tom, quiero hacer un comentario rápido antes de responder tu pregunta. Sí. Volviendo a por qué terminó la guerra de 12 días. Recuerdo muy bien que se dieron dos razones. Una es que los israelíes y los estadounidenses se estaban quedando sin municiones defensivas para proteger a Israel de los ataques de Irán. En otras palabras, los misiles balísticos y los drones de Irán comenzaban a abrumar las defensas que Estados Unidos e Israel tenían en su lugar durante la guerra de 12 días. Así que esa fue una razón por la que nos retiramos. La otra razón por la que nos retiramos, y hubo informes de prensa sobre esto, es que Trump estaba recibiendo evidencia o indicios de que los iraníes iban a cerrar el estrecho de Ormuz. Es muy importante entender eso. Así que la amenaza de que los iraníes cerraran el estrecho de Ormuz estaba presente durante la guerra de 12 días. ¿Por qué no siguió esa lógica en los preparativos para el 28 de febrero de este año? Quién sabe. Quiero decir, mira, quieres recordar que en el proceso de toma de decisiones que llevó al ataque del 28 de febrero, JD Vance, John Ratcliffe, que es el director de la CIA, Dan Caine, el presidente del Estado Mayor Conjunto, y Marco Rubio le dijeron que atacar a Irán el 28 de febrero sería una muy mala idea. Esto está documentado, por cierto, en el libro *Regime Change* de esos periodistas del *New York Times*. Continúa, John.  

—Sí. Y es bastante evidente que las dos personas clave que convencieron a Trump para lanzar esta guerra descabellada fueron, número uno, Benjamin Netanyahu, y número dos, David Barnea, que entonces era el jefe del Mossad. Y le dijeron a Trump que una campaña de «shock y pavor» con una estrategia de decapitación incorporada acabaría con el régimen en un par de días y viviríamos felices para siempre. Esto, por supuesto, es absurdo, y sus principales asesores lo entendían. Sin embargo, Trump decidió escuchar a Bibi Netanyahu y a David Barnea.  

—Sí, pero Trump diría, volviendo a mi pregunta, John, que ha detenido el programa nuclear de Irán. ¿Es eso cierto?  

—Bueno, ese es el argumento que van a hacer. Ahora, recuerda que dije al principio del programa: lo que está pasando aquí es que el tema nuclear más o menos ha desaparecido. Es realmente notable.  

—Sí.  

—Bueno, el tema nuclear no ha desaparecido en absoluto. Y después de todo lo que ha pasado, y recuerda nuestro énfasis en la falta de confianza que existe en la situación actual, los iraníes tienen un incentivo mayor que nunca para adquirir armas nucleares. Y la idea de que no tienen la capacidad ahora para hacerlo no es un argumento serio. Pueden fácilmente, en mi opinión, reconstituir su programa nuclear. Todavía tienen todo ese uranio enriquecido hasta el 60%, y es fácil pasar del 60% al 90%. Podrían desarrollar una bomba con relativa facilidad. Por eso queríamos deshacernos de su programa de enriquecimiento nuclear, cosa que no hemos hecho. Así que la consecuencia no intencionada de este desastre es que Irán realmente tiene poderosos incentivos para desarrollar armas nucleares para que esto no vuelva a suceder.  

—Vali, tus pensamientos sobre eso y también, en general, ¿cuánto tiempo tardaría Irán en reconstruir?  

—Bueno, eso es ahora un cálculo de inteligencia porque realmente no sabemos cuánto fue destruido, con qué facilidad pueden reconstruir sus cascadas y reconstituir el programa. Pero creo que no estamos hablando de un tiempo muy largo. Estamos hablando quizás de un plazo de dos a cinco años como máximo para que no solo puedan enriquecer y tener materiales fisionables, sino incluso para armamentizarlo y tener un número suficiente de ojivas que les den disuasión. Pero, ya sabes, ahora estamos en una posición en la que podrían no hacerlo siempre que Estados Unidos esté dispuesto a pagar un precio muy alto. En otras palabras, si de este memorando actual vas a lograr que Estados Unidos acepte un alto al fuego más largo con Irán, retire sus tropas, posiblemente pague reparaciones, etc. Ahora, lo único que hará que los iraníes escuchen es que Estados Unidos les dé cosas, no que les exija cosas. Quiero decir, creo que el período en el que se podía presionar a Irán para que se sometiera, incluso en tecnicismos del tema nuclear, creo que ya pasó. Creo que ahora Estados Unidos esencialmente les preguntará qué quieren para que esto deje de ser un problema, incluso si aceptaran, y así estamos viendo en estas demandas que Irán no se siente muy cómodo exigiendo y Estados Unidos no se siente cómodo negando, así que no creo que psicológicamente Washington haya llegado allí, no solo la Casa Blanca, la clase política en Washington, muchos periodistas. Quiero decir, esta palabra que usan continuamente en exceso: «Irán está sobrepasando su mano». Es más bien: «No podemos». Lo que significa para mí es que no podemos creer cuánto ha cambiado este panorama. Debe haber algo irreal en esto. Pero en realidad, Irán no está sobrepasando su mano, solo está jugando su mano.  
—Sí. Pero, Vali, déjame hacerte esta pregunta que le he hecho a John en programas anteriores con otros invitados. Dímelo a ti. Ya sea la Guardia Revolucionaria, los llamados línea dura, o los llamados moderados que apoyan al presidente, al presidente del parlamento y a su negociador jefe. ¿No deberían preocuparse por el costo económico que Irán está sufriendo por la guerra? Quiero decir, tienes este bloqueo estadounidense de los puertos iraníes que está retrasando la recuperación económica de Irán. Así que te hago la pregunta: dado eso, ¿no está Irán sobrepasando su mano?  

—Bueno, primero, déjame decir que no creo en eso de moderados versus línea dura. Creo que hay más división en Washington que en Irán. Rubio, Vance y la disfuncionalidad en la toma de decisiones en Washington es mucho mayor que en Irán. Cada gobierno, en última instancia, tiene un debate sobre la política. Pero creo que hay un consenso en Irán de que no renunciarán a este comercio. Hay un consenso en que han manejado la guerra muy, muy bien. Hay un consenso en que han derrotado a la superpotencia, o al menos la han puesto en apuros. ¿Qué hay para ellos de debatir? Incluso este argumento que ahora se ha vuelto muy popular en Washington, creo que gran parte es desinformación: que Mushtab está muerto o que realmente no está al mando. ¿Qué diferencia hace? Quien esté al mando está dirigiendo un barco bien ajustado. Estamos haciendo la pregunta equivocada aquí. ¿Y si está muerto o vivo? No hace ninguna diferencia. Así que no, no creo que se vean a sí mismos sobrepasando su mano. Creen que tienen una ventana estrecha para obtener la máxima ventaja estratégica por haber dado la vuelta a la situación contra Estados Unidos. Sería imperdonable si no aprovecharan su ventaja. Las generaciones futuras, piensan, les preguntarán: «Tenías a Estados Unidos contra las cuerdas. Este era el momento de pedir más». Y dirían que Estados Unidos ha puesto un bloqueo a Irán dos veces y que Estados Unidos es el primero en parpadear. Ellos pueden sufrir más que cualquier otro. Después de 47 años de sufrimiento, pueden sufrir más. Y, en última instancia, creen que el único camino hacia un lugar mejor es el camino que están siguiendo. Ahora, no voy a cuestionar si están sobrepasando su mano o no, pero creo que un país que en los últimos seis meses ha logrado sobrevivir a dos militares con energía nuclear yendo tras él, la superpotencia más importante del mundo, el ejército más armado y tecnológicamente avanzado de Oriente Medio, y sin embargo estamos teniendo esta discusión. Creo que, con humildad, debemos pensar que quizás ellos lo han hecho bien y que, en realidad, la sociedad —y no me refiero solo a Trump, sino a todos los demás en Washington que han pensado que la política hacia Irán y la forma en que hemos abordado el asunto ha sido correcta todo este tiempo, e Israel es correcto—, ellos obviamente se han equivocado hasta ahora. Y, en última instancia, en el tema económico, Irán está sufriendo, pero John dijo al principio que están pidiendo grandes dones económicos. Tienes que pagar por las operaciones acuáticas. Tienes que congelar hasta 30 mil millones de dólares. Irán tiene, según se informa, hasta cien mil millones de dólares en activos congelados en todo el mundo. Queremos comerciar y queremos vender petróleo a quien queramos, y necesitas apartarte. Y una vez que levantes las sanciones, podremos cobrar peajes más fácilmente porque podremos recibir el dinero. Así que, dolor a corto plazo, ganancia a largo plazo. Así es como lo ven.  

—Sí. Sabes, John, aunque Pat Buchanan, el candidato presidencial republicano original de «América primero» en 1992 y 1996, bromeó una vez diciendo que el Congreso era territorio ocupado por Israel. ¿No necesitas apoyo del Congreso para el alivio de sanciones? Esto va a ser muy difícil para Trump conseguir que los republicanos, especialmente, pero también incluso algunos demócratas, apoyen el alivio de sanciones.  

—Bueno, creo que no hay duda de que el Congreso hará todo lo posible para obstaculizar el alivio de sanciones, pero hay muchas cosas que Trump puede hacer para abordar ese problema. El Congreso tiene un control limitado sobre este asunto. Trump tiene muchas cartas que jugar, y si el Congreso se niega a seguir a Trump y no levanta completamente las sanciones, los iraníes pueden compensar eso con peajes. Pero, Tom, déjame hacer un comentario sobre todo este asunto de que Irán está sobrepasando su mano. Estoy completamente de acuerdo con Vali. La idea de que posiblemente estás sobrepasando tu mano es, en efecto, decir que los iraníes deberían ser más moderados en sus demandas y que, si son más moderados, los estadounidenses serán más razonables, y podremos llegar a un *modus vivendi*. Cualquier iraní que crea eso está fuera de sí. La idea de que puedas complacer a Estados Unidos y Estados Unidos te complazca a ti es un argumento que contradice el registro histórico. Y los iraníes entienden perfectamente que solo hay una forma de tratar con Estados Unidos: jugar duro. Punto. Fin de la historia. Y si empiezas a hacer concesiones a los estadounidenses, se aprovecharán de ti. Solo mira lo que pasó con el memorando de entendimiento del 17 de junio. ¿Necesitas más evidencia de que no se puede confiar en Estados Unidos? No lo creo. 

—Sí. El sistema político iraní, Vali, y has estudiado Irán en gran detalle. Eres uno de los principales expertos de Estados Unidos y del mundo en Irán. ¿No se basa en una especie de odio a Estados Unidos? Este es un punto que muchos neoconservadores plantean. Así que cualquier reconciliación con Washington amenazaría los cimientos de su ideología antioccidental.  

—Bueno, sí, la revolución iraní comenzó siendo antiamericana y hasta cierto punto está arraigada en su pensamiento, pero ahora también tiene un razonamiento de seguridad nacional detrás. Esto no es odio cultural después de 40 o 50 años. Estados Unidos, desde la guerra de 12 días y la de 40 días hasta este período, se ha mostrado como la mayor amenaza para Irán. En la mente de la República Islámica, no hay distinción entre régimen y país. Es cierto que muchos iraníes pueden decir que Estados Unidos solo es una amenaza para la República Islámica, pero las personas que toman decisiones en Irán básicamente ven esto como un ataque a Irán. Estados Unidos quiere destruir su infraestructura. Estados Unidos e Israel estaban contemplando desmembrarlo, crear tensiones étnicas. Estados Unidos quiere enjaular a Irán, expulsarlo de Oriente Medio, debilitarlo, romperlo. Un escenario como Libia, un escenario como Siria. Quiero decir, esos son los tipos de debates que tienes en Irán. Ese es el objetivo de Estados Unidos. Así que, ahora que hemos llegado a este punto, creo que el camino hacia un lugar mejor, y hemos estado allí, quiero decir, fuimos a la guerra con Vietnam o con China por Corea, y al final del día hubo un punto de inflexión. Creo que primero debe comenzar con que Irán no sienta que Estados Unidos es una amenaza inminente para la seguridad nacional. No vas a llegar a un lugar mejor a menos que eso se elimine. Y también tienes que verlo de esta manera: quizás Irán está fuera de la vista y de la mente de los estadounidenses durante largos períodos. Pero los iraníes, este régimen en particular, todas estas personas en la Guardia Revolucionaria, Mushtab estuvo al lado de su padre durante décadas. Durante décadas, han estado bajo la amenaza inminente de Estados Unidos. Y solo te lo planteo como algo para reflexionar: cualquier país en el que, en un período de un año, asesinas a casi 150 de sus líderes, y que sus líderes tengan que estar escondidos porque pueden ser asesinados inminentemente, para ellos la amenaza estadounidense es real. Es otro debate si ellos son responsables de haberla atraído sobre sí mismos. ¿Podrían haber sido más amables hace 10 años, 20 años, etc.? Pero en esta coyuntura en la que estamos, Irán básicamente está tratando de manejar la amenaza estadounidense que llegó a la guerra y, como dijo John, quiere cambiar el equilibrio de poder en Oriente Medio, pero el equilibrio de poder también significa el equilibrio de amenaza: no quieren estar escondidos en búnkeres, no quieren que sus líderes sean asesinados, no quieren que los ataquen. Así que, ya sabes, ahora, si Irán puede convertirse en Vietnam, hay algún camino por delante donde podría haber una reconciliación incluso después de una gran guerra. Ya veremos. Pero creo que no beneficia a Estados Unidos hacer esto sobre ideología o, como solía decir George Bush, «simplemente nos odian». Creo que eso no es muy productivo.  

—Sí, hay preocupaciones estratégicas en juego, ciertamente. John, pasemos a la otra gran noticia de esta semana: el pacto de seguridad entre Arabia Saudita, Pakistán y Turquía. Esto se firmó en La Meca y básicamente son tres países suníes de la región que se unen para contrarrestar a Irán. ¿Pudo haberse firmado este acuerdo con la bendición de Estados Unidos? ¿Y qué te dice esto? 

—Bueno, creo que lo que este acuerdo te dice es que muchos países en Oriente Medio han perdido la fe en el paraguas de seguridad estadounidense. Y no creen que Estados Unidos pueda protegerlos. Y están buscando, desesperadamente, nuevos arreglos para proporcionar seguridad. Y creo que saudíes, paquistaníes y turcos se unieron con el propósito de crear un acuerdo tipo OTAN que les permita enfrentar amenazas en la región. Y esto es especialmente importante porque los estadounidenses ya no pueden proporcionar ese tipo de seguridad. La pregunta que debes hacerte es si este es un acuerdo significativo, si se parece en algo a la OTAN. Y el hecho es que no se parece. Lo que hizo que la OTAN funcionara fue que tenías una amenaza obvia, geográficamente concentrada principalmente en Europa central. Todos en Occidente estaban muertos de miedo por la amenaza soviética, y eso proporcionó el pegamento que permitió a estos países unirse en el corazón de Europa para enfrentar a la Unión Soviética. Y creamos lo que probablemente es la alianza militar más exitosa de la historia. No tienes nada parecido en Oriente Medio. Ni siquiera sé cuál es la amenaza única que Pakistán, Arabia Saudita... 

—¿No es Irán chií? Yo diría que sí.  

—Sí, los medios piensan que es todo sobre Irán, pero yo diría que esto es tanto un contragolpe contra los Acuerdos de Abraham como sobre eso. Los Emiratos Árabes Unidos están redoblando su alianza con Israel, rompiendo con Arabia Saudita. Israel está amenazando a Arabia Saudita en Yemen, Sudán, Somalia y, en última instancia, recordemos que en ese momento de entusiasmo israelí de que Irán caería, Bibi Netanyahu y el otro aspirante a primer ministro, Naftali Bennett, dijeron muy abiertamente: «Hemos terminado con el Eje Chií. No vamos a ir tras el Eje Suní». Y el Eje Suní no nombraron a Arabia Saudita, pero Pakistán y Turquía definitivamente estaban en él. Naftali Bennett dijo abiertamente que Turquía, no solo los iraníes, sino la otra alianza que podría estar tomando forma en esta región, que es alrededor de los Acuerdos de Abraham. Y no olvidemos que esta maniobra saudí llega casi una semana después de que Trump pusiera sobre la mesa la idea de un acuerdo nuclear con Arabia Saudita y luego dijera: «Bueno, necesitas unirte a los Acuerdos de Abraham para que eso ocurra». Y los saudíes básicamente dicen que no, que están preocupados por dos poderes o ejes en esta región: Irán e Israel. Y, como señaló John, Estados Unidos ha demostrado ser incapaz de defender a los países del Golfo contra Irán. Será reacio a defenderlos contra Israel.

 —Sí.  

—Bueno, quiero decir, es un problema diferente el que tienen los países del Golfo. Si Israel comienza a tener bases en los Emiratos Árabes Unidos, y comienza a aparecer en los Emiratos, y luego en Somalilandia, y a través de los Emiratos en Yemen, entonces los saudíes no solo estarían preocupados por eso, sino por qué hacer si son rodeados por Israel en ese sentido. Y debemos recordar que los aliados suníes del Golfo de Estados Unidos dejaron muy claro al presidente Trump antes del 28 de febrero: «Ten cuidado con lo que deseas. No ataque a Irán».  

—John, los neoconservadores están molestos de que Arabia Saudita no se haya unido a los Acuerdos de Abraham. Recuerda que esta era una de las grandes iniciativas del fallecido Lindsey Graham en Oriente Medio: lograr que los saudíes se unieran a los Acuerdos de Abraham y los acercaran a Israel. En la medida en que Vali tiene razón, ¿significa esto que los saudíes y estos otros estados del Golfo están preocupados no solo por Irán, sino también por la influencia de Israel, por su demostración de su poderoso poder militar y de inteligencia después del 7 de octubre de 2023?  

—No, creo que no hay duda de que Arabia Saudita y Turquía están profundamente preocupados por Israel. No creo que los paquistaníes lo estén. Pero, ya sabes, Vali hablaba de los Emiratos Árabes Unidos y del hecho de que los Emiratos se han vuelto muy cercanos a Israel. Así es. ¿Qué pasa si Israel coloca activos militares en los Emiratos y esos dos países se vuelven aún más cercanos, y los israelíes ponen su paraguas de seguridad sobre los Emiratos, dado que los Emiratos son un adversario amargo tanto de Irán como de Arabia Saudita? ¿No uniría eso a Irán y Arabia Saudita para contrarrestar la influencia israelí en los Emiratos? Así que empiezas a ver lo desordenado que será el futuro cuando empieces a pensar en las diferentes constelaciones de fuerzas que podrían formarse.  

—Vali, ¿qué opinas de todo eso?  

—No, estoy de acuerdo. Creo que lo que estamos presenciando en toda esta charla sobre la derrota de Estados Unidos es que, durante los últimos 47 años desde la revolución iraní, Estados Unidos ha proporcionado el andamiaje, la columna vertebral de una estructura de seguridad para el mundo árabe, ¿verdad? Eso se ha derrumbado no solo por el hecho de que queríamos irnos desde el período de Obama, sino también porque la región ya no se siente cómoda con ese acuerdo de seguridad. Y en este interregno entre un viejo mundo y lo que sea que lo reemplace, eventualmente tendrás todo tipo de experimentaciones y todo tipo de otras ideas para llenar el vacío. Los saudíes básicamente están jugando con ideas aquí. No están seguros de si los paquistaníes dispararían contra alguien, iraníes, israelíes, etc. Pero ahora mismo, estos son globos de prueba que traerán a Turquía, Pakistán, quizás más adelante a Egipto, a una alianza. Quizás estos países ayudarán a equilibrar a Irán. Pero todo esto esencialmente te dice cuánto ha disminuido la estatura de Estados Unidos. Ese es el verdadero problema: cuánto ha disminuido. Y hay consecuencias en esta charla sobre derrota que estamos viendo. Quiero decir, creo que no estamos absorbiendo del todo el impacto psicológico en el Golfo de que Estados Unidos sea incapaz de protegerlos contra Irán e incluso de proteger estas bases. Cuando ves que de las 17 bases, 16 han sido gravemente dañadas, que Irán ha llevado a cabo sistemáticamente una política llamada «debasement» (degradación), haciendo las bases inutilizables de diversas maneras, estos países, es casi como si Alemania no tuviera ejército bajo un paraguas de defensa estadounidense y de repente eso no estuviera allí, que también es el caso en Europa, entonces tienes todo tipo de reacciones, y eso es lo que estamos presenciando.  

—Y esta pregunta sobre la credibilidad, presencia, estatura y legitimidad estadounidenses disminuidas en el Golfo Pérsico nos trae a la noticia de última hora esta mañana en Washington, que es la decisión de Israel de retirarse de este plan de paz para Gaza. John, esto era sobre un desarme gradual de Hamás en Gaza. ¿Qué está pasando allí?  

—Bueno, nunca me tomé en serio toda esta discusión. El «Acuerdo del Siglo»...  

—Bueno, espera. Trump lo calificó como un acuerdo histórico, y se esforzó mucho en su plan al menos para señalar que los palestinos han pasado por muchas dificultades. ¿No puso su prestigio y credibilidad en juego aquí?  

—Puede que lo haya hecho, pero seguramente debía saber que los israelíes no iban a cooperar con él. Los israelíes están interesados en crear un Gran Israel y, en el proceso, quieren limpiar étnicamente toda Gaza y limpiar étnicamente Cisjordania. Israel es un estado genocida y de apartheid, punto. Y la idea de que, después de todo lo que ha sucedido desde el 7 de octubre de 2023, aceptarían evacuar Gaza y permitir que los palestinos controlen Gaza nuevamente no estaba en las cartas. Eso no iba a suceder. Benjamin Netanyahu no iba a permitir que sucediera. Ni ninguno de sus probables sucesores. Así que esta idea descabellada del «Acuerdo del Siglo» nunca iba a funcionar. Y, sorpresa, Netanyahu dijo eso.  

—Pero, John, Israel sí llevó a cabo una retirada unilateral de la Franja de Gaza en 2005. Hemos hablado de eso en el pasado. E Israel, y te gusta usar este lenguaje, está hasta el cuello, no solo con los iraníes, sino también con Hezbolá y el sur del Líbano, incluso Siria. Entonces, ¿no tiene Israel un interés profundamente arraigado en tratar de cerrar esta guerra en Gaza?  

—Uno pensaría que sí, pero no hay evidencia de que ellos piensen que ese sea el caso. Lo que les interesa es redoblar la apuesta. Si miras la opinión pública en Israel, hay un gran apoyo a las políticas de Netanyahu hacia los palestinos. Uno pensaría que, dado que los israelíes han estado ejecutando un genocidio desde 2023, habría una porción sustancial de la población en Israel indignada por este genocidio. Pero no hay evidencia de eso. Y lo que la gente quiere ver es que Israel se deshaga de todos los palestinos en Gaza y, con suerte, también de los palestinos en Cisjordania, y cree un Gran Israel poblado casi exclusivamente por judíos israelíes.  

—Finalmente, Vali, sobre este tema, ¿no está en el interés de Trump desescalar este conflicto en Gaza y también el conflicto en el sur del Líbano con Israel, porque estos son factores realmente importantes para terminar la guerra más amplia contra Irán?  
—Vali: Bueno, de nuevo, creo que esto, al igual que el pacto entre saudíes, paquistaníes y turcos, es una consecuencia de lo que ha sucedido con la guerra de Irán. Así que, en cierto nivel, Bibi también se excedió en el Líbano e Irán. Estas son ahora guerras muy claras que no pudo ganar, e Israel fue derrotado estratégicamente. Va a la guerra que cree que puede ganar antes de las elecciones de octubre, que es seguir golpeando a los palestinos y afirmar que está logrando grandes avances, desviando la atención de Irán y el Líbano hacia Gaza. Así que para mí, todas las inclinaciones de que quieren este territorio, de expulsar a los palestinos, también son evidencia de que han fracasado contra Irán. Y para Trump, creo que es una indicación de cuánta estatura ha perdido. No puede controlar a Bibi. Quiero decir, en esta situación, cuando los iraníes están poniendo este tipo de dictamen sobre la mesa y no hay mucho que él pueda hacer al respecto, ves que otros que podrían haberlo respetado, escuchado o temido también básicamente se están desviando. Hay un efecto dominó cuando te muestran tan débil con Irán. No siempre se trata de China y Rusia, sino incluso de amigos en la región y de su aliado más cercano en la guerra. Bibi le está diciendo que el acuerdo se cancela. No me importa el «Acuerdo del Siglo», no me importa lo que pase contigo, lo que pienses. Voy a hacer lo que creo que debería haberse hecho y que aún quiero hacer en Gaza. Y creo que debemos leerlo como un signo de que Trump está perdiendo el control.  

Todo esto mientras la opinión pública estadounidense sigue deteriorándose hacia Israel, y esto es particularmente evidente en el Partido Demócrata.

 —Vi, genial verte de nuevo. Gracias por estar en el programa. Y siempre es genial verte también a ti, John. Muchas gracias.  

—Gracias, Tom. Gracias. Fue genial estar aquí.

—Gracias."

(Entrevista a John Mearsheimer, y Vali Nasa, Tom Switzer , YouTube, 09/08/26, traducción DeepSeek) 

5.8.26

Ahora está claro que la única manera para que EE.UU. evite la humillación es asegurar un acercamiento adecuado con Irán. Un acuerdo mínimo debe dejar Hormuz bajo una autoridad básicamente exclusiva iraní. Eso obviamente será una gran humillación para EE.UU... La salida de este lío es conceder suficientes de las bondades que Vance prometió para que las manos iraníes puedan ser atadas con zanahorias, no solo sobre Hormuz sino en su política del Golfo de manera más general... Si no hay un acuerdo sólido que ate las manos de ambas partes, los iranés SÍ obtendrán la bomba atómica. Es solo cuestión de meses o trimestres, no de años (Policy Tensor)

Policy Tensor @policytensor

También está claro que si EE. UU. simplemente es incapaz de dejar de lado el arma económica, entonces un Irán armado nuclearmente debería tratarse como una casi certeza. Toda esta mierda sobre una dictadura de la Guardia Revolucionaria Islámica está desviando la atención de la historia mucho más grande de la revolución en la gran estrategia iraní. Si no hay un acuerdo sólido que ate las manos de ambas partes, ELLOS SÍ obtendrán la bomba. Es solo cuestión de meses o trimestres, no de años.

(traducción google)

3:44 a. m. · 5 ago. 2026 ·17,6 mil Visualizaciones

Policy Tensor @policytensor

Ahora está claro que la única manera para que EE.UU. evite la humillación es asegurar un acercamiento adecuado con Irán. Un acuerdo mínimo debe dejar Hormuz bajo una autoridad básicamente exclusiva iraní. Eso obviamente será una gran humillación para EE.UU. 

La salida de este lío es conceder suficientes de las bondades que Vance prometió para que las manos iraníes puedan ser atadas con zanahorias, no solo sobre Hormuz sino en su política del Golfo de manera más general. 

La solución ideal sería un acercamiento de amplio alcance que saque a Irán del frío. La Administración necesita dejar de buscar algún tipo de victoria rápida y empezar a pensar seriamente en cómo se puede asegurar el interés a largo plazo de EE.UU. 

Hora de un momento Kissinger.

(traducción google)

3:22 a. m. · 5 ago. 2026 ·22,4 mil Visualizaciones

21.7.26

El portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, sobre la Copa del Mundo: “Felicidades al equipo nacional de fútbol de España. Esta edición de la Copa del Mundo puede considerarse el evento deportivo más político de la historia... Su naturaleza política fue evidente desde el trato discriminatorio hacia el equipo nacional de Irán hasta los momentos finales del torneo... Para el pueblo de Irán, que asocia el verdadero campeonato con la caballería, el honor y la resistencia contra la opresión, la postura de España contra la agresión en los últimos meses fue altamente valorada. Como resultado, la opinión pública en todo el mundo genuinamente esperó la victoria de España” (Sulaiman Ahmed)

Sulaiman Ahmed @ShaykhSulaiman

ÚLTIMA HORA: El portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, sobre la Copa del Mundo: 

“Felicidades al equipo nacional de fútbol de España. Esta edición de la Copa del Mundo puede considerarse el evento deportivo más político de la historia. 

Su naturaleza política fue evidente desde el trato discriminatorio hacia el equipo nacional de Irán hasta los momentos finales del torneo. 

Para el pueblo de Irán, que asocia el verdadero campeonato con la caballería, el honor y la resistencia contra la opresión, la postura de España contra la agresión en los últimos meses fue altamente valorada. Como resultado, la opinión pública en todo el mundo genuinamente esperó la victoria de España.”

vídeo: https://x.com/ShaykhSulaiman/status/2079130954694553893/video/1

(traducción google)

11:07 a. m. · 20 jul. 2026 ·97,4 mil Visualizaciones

13.7.26

Cuando la Armada de los EE. UU. intentó hacer pasar un convoy de cuatro buques a través del estrecho de Ormuz, la noche del martes, Trump pudo haber imaginado que, con el multitudinario funeral de Alí Jamenei, Irán no reaccionaría mientras la Armada estadounidense abría por la fuerza un corredor estadounidense... Irán respondió directamente al desafío de Trump atacando los buques... Estas represalias iraníes provocaron que Trump ordenara ataques aéreos estadounidenses contra objetivos iraníes... En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y la base aérea Muwaffaq Al-Salti en Jordania... Así que el vicepresidente Vance dijo que EE. UU. escalará. E Irán responde a esta amenaza advirtiendo que escalará militarmente: dos golpes por cada golpe estadounidense... En esencia, Trump ha caído en una trampa de escalada, aparentemente por despecho ante sus desplomadas encuestas en el país... ¿Cuánto durará este episodio de escalada? Mientras Irán mantenga su capacidad de ejercer control sobre Ormuz, la situación no volverá a ser como era... muy probablemente, la crisis acelerará el inicio de una crisis económica mundial inminente, así que podría durar hasta que los efectos en la economía real de Occidente se hagan visibles... el cronograma de este nuevo episodio de represalias probablemente esté dictado por los inventarios de las refinerías en EE. UU.; pero también por el grado de "daño" que Trump está experimentando en su país en el contexto de sus menguantes perspectivas políticas, y también por su aversión a cualquier humillación personal (Alastair Crooke)

"Cuando la Armada de los EE. UU., en coordinación con Catar y Omán, intentó hacer pasar un convoy de cuatro buques a través del estrecho de Ormuz, vía aguas omaníes, la noche del martes —en lugar de hacerlo por la ruta oficialmente aprobada por Irán—, el presidente estadounidense Donald Trump pudo haber imaginado (o le habrían dicho) que, con el multitudinario funeral del fallecido Líder Supremo Alí Jamenei en curso, Irán no reaccionaría mientras la Armada estadounidense intentaba abrir por la fuerza un corredor estadounidense.

Trump, sin embargo, interpretó mal la pulla iraní: Ormuz es su "arma atómica". Irán no la cederá.

Trump insiste —en clara contradicción con los términos establecidos en el párrafo quinto del memorando de entendimiento (MdE)— en que Irán no tiene derecho a interferir con ningún buque que intente transitar el estrecho de Ormuz. No obstante, Irán actúa dentro de los términos del marco de desescalada acordado y ha advertido repetidamente que atacaría cualquier buque que eludiera el mecanismo de control iraní.

Irán respondió directamente al desafío de Trump al control iraní del estrecho atacando dos buques con misiles y un tercero con un dron armado. Un cuarto buque cisterna de propiedad catarí, cargado con gas natural licuado, fue incendiado, lo que obligó a su tripulación a abandonar la embarcación siniestrada.

Estas represalias iraníes provocaron que Trump ordenara ataques aéreos estadounidenses contra objetivos iraníes; que reimpusiera sanciones a las exportaciones de petróleo de la República Islámica; y que revocara el marco del MdE que había firmado con lo que llamó "la escoria iraní" —poniendo así fin al alto el fuego. "Les golpeamos fuerte anoche", dijo Trump en la cumbre de la OTAN en Ankara. "Probablemente les golpeemos fuerte otra vez esta noche".

Trump golpeó a Irán nuevamente el miércoles por la noche —a pesar de que Irán no había atacado otro buque que intentara eludir el corredor iraní. En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y la base aérea Muwaffaq Al-Salti en Jordania.

El vicepresidente Vance está diciendo a Irán: "Si intentan cerrar el estrecho de Ormuz, el ejército estadounidense responderá. Es así de simple" —es decir, o Irán mantiene el estrecho totalmente abierto para todos, o EE. UU. seguirá golpeándolo, como hizo la noche del martes.

Irán insiste en que es EE. UU. quien ha violado el MdE y (a través del portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní) advierte que nuevos ataques de EE. UU. contra Irán serán recibidos con una ofensiva integral y sorpresiva por parte de Irán —y potencialmente también con otras opciones, como una retirada iraní del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), un cambio en la doctrina nuclear del país y el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb junto con el de Ormuz.

Así que el vicepresidente Vance dice que si Irán restringe Ormuz (es decir, lo mantiene abierto solo para buques de estados amigos), EE. UU. escalará. E Irán responde a esta amenaza advirtiendo que escalará militarmente —dos golpes por cada golpe estadounidense— y que también podrían recurrir a nuevas doctrinas de guerra.

En esencia, Trump ha caído en una trampa de escalada, aparentemente en parte por despecho ante sus desplomadas encuestas en el país. Sin embargo, se puso directamente en esta situación al intentar "actuar con astucia" durante las "preocupaciones" del funeral de Jamenei para tratar de obtener una "victoria rápida".

¿Cuánto durará este episodio de escalada? Ciertamente, no conducirá a la apertura del estrecho; tampoco traerá un retorno al statu quo anterior a la guerra. Mientras Irán mantenga su capacidad de ejercer control sobre Ormuz, no hay base para suponer que la situación volverá a ser como era.

Al contrario, y más probablemente, la crisis acelerará el inicio de una crisis económica mundial inminente que podría durar hasta que el dolor económico se vuelva agudo, a medida que continúe la reducción de existencias de crudo ácido —y cuando los efectos en la economía real de Occidente se hagan visibles.

Con la escasez de municiones y la reducción de activos aéreos en Oriente Medio ya en marcha, es probable que Trump carezca de los medios para emprender una "Guerra con Irán 3.0" a gran escala.

Por lo tanto, el cronograma de este nuevo episodio de represalias de baja intensidad probablemente esté dictado por los inventarios de las refinerías en EE. UU.; pero también por el grado de "daño" que Trump está experimentando en su país en el contexto de sus menguantes perspectivas políticas, y también por su aversión a cualquier humillación personal.

¿Dónde salió todo mal? Posiblemente el meollo del asunto provenga del momento en que el nuevo líder supremo de Irán, Seyyed Mochtaba, emitió su declaración de que tenía una opinión diferente sobre el MdE a la del equipo negociador, pero aceptó proceder con él después de recibir la garantía del presidente iraní de que aseguraría y tendría en cuenta los principios generales de Irán en lo relativo a las relaciones con EE. UU.

La declaración del Líder Supremo Mochtaba Jamenei puso sobre aviso tanto a EE. UU. como a los negociadores iraníes de que la aprobación de Irán al MdE no era un mandato abierto, sino que estaba estrechamente vinculada a los 10 principios enunciados originalmente por el nuevo Líder Supremo.

En algún momento, el liderazgo iraní aparentemente llegó a la conclusión de que Irán estaba siendo manipulado por EE. UU.; que el MdE era un engaño:

    "... y que la totalidad de los acontecimientos desde el anuncio del MdE reflejaban una estrategia estadounidense basada en la opinión de que en la ronda anterior de la guerra contra Irán —[que EE. UU. e Israel] no lograron sus objetivos— era necesario detener el enfrentamiento, aunque fuera temporalmente, para reagruparse y prepararse 'más a fondo' para una nueva ronda cuando se dieran las condiciones adecuadas."

Esto llevó a la reevaluación iraní de que los componentes de Ormuz y el Líbano constituían la influencia vital para emprender una nueva guerra mientras Occidente intensifica la presión como estrategia de contención —mientras EE. UU. e Israel se preparan para la próxima ronda de guerra." 

(Alastair Crooke , Consortium News, 13/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

9.7.26

¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica? ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica? ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía? Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible? (Ahmad Al-Durzi)

"A pesar de la firma del acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán, con sus catorce puntos, y el inicio de la primera ronda de negociaciones en Ginebra, la segunda, de carácter indirecto, celebrada en Qatar, sorprendió por la flexibilidad que los estadounidenses mostraron hacia Irán.

Esta flexibilidad se produjo después de que Washington se esforzara por socavar y desmantelar el acuerdo, especialmente en lo relativo al estrecho de Ormuz, debido a su conocimiento de los riesgos que esto suponía para el sistema del petrodólar, del cual los estados del Golfo constituyen la piedra angular. Washington también buscó separar las vías iraní y libanesa en respuesta a la presión israelí dentro de la administración estadounidense, con el objetivo de evitar cambios estratégicos en la región de Asia Occidental que pudieran debilitar su papel.

Esto subraya el papel crucial de Asia Occidental como centro neurálgico del mundo en la configuración de la trayectoria del nuevo orden internacional, cuyo nacimiento aún no se ha declarado oficialmente. La fase final del plan para derrocar a los siete países, revelado por el general estadounidense retirado Wesley Clark en 2001 —un plan que pretendía derrocar a Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán—, se ha derrumbado. Esta caída se atribuye a las capacidades asimétricas de Irán y a su arraigada tradición, histórica y cultural, en la gestión de la guerra librada en su contra.

El colapso del proyecto de reestructuración de Medio Oriente

Lo ocurrido demuestra el fracaso del proyecto para destruir a Irán, un proyecto considerado esencial para la reestructuración del llamado Medio Oriente impuesta por Occidente, según la visión. La guerra ha demostrado que Irán no era simplemente un eslabón en una cadena, sino el más fuerte que la rompió por completo. Si bien el plan estadounidense contemplaba la caída del régimen de Bagdad como punto de partida, con Damasco, Beirut y Trípoli desmoronándose como fichas de dominó, la realidad ha demostrado que Teherán fue la piedra angular que permaneció inamovible, y de hecho, fue quien se movió, trastocando todos los cálculos.

Hoy, la nueva realidad obliga a Washington a reconocer la necesidad de colaborar con las nuevas potencias de la región, y a "Tel Aviv" a reconocer que el proyecto del "Gran Israel" se ha vuelto obsoleto. Los mapas imaginados por el sionismo, que se extendían "desde el Éufrates hasta el Nilo", ya no son alcanzables, después de que la resistencia en Gaza y el sur de Líbano, reforzada por el apoyo iraní, demostrara que estos proyectos expansionistas chocan con las realidades geográficas, históricas y demográficas.

¿La única opción de Washington: la economía o "Israel"?

Esta nueva realidad le presenta a Washington una única opción. Una nueva guerra no alterará la realidad del estrecho de Ormuz, que ahora es clave para la economía global, e Irán tiene el poder de bloquearlo, sumiendo al mundo en una Gran Depresión. Desde el primer día de la guerra, Irán demostró su capacidad para paralizar el tráfico marítimo en el estrecho, amenazando con sumir al mundo en una recesión tan catastrófica como la Gran Depresión.

En este contexto, surge una disyuntiva crucial: Washington debe elegir entre salvar su propia economía y la mundial, o bien elegir a "Israel" y la devastación económica global. La deuda nacional de Estados Unidos ha superado los 37 billones de dólares, una cifra equivalente a la suma de las economías de China y la eurozona. Esta deuda se duplica a un ritmo de un billón de dólares cada cinco meses, y las proyecciones indican que alcanzará los 54 billones de dólares en una década y los 150 billones para 2055. En este contexto, cualquier nueva guerra implicaría un gasto militar masivo que incrementaría aún más la deuda; cualquier cierre del estrecho de Ormuz provocaría un aumento drástico en los precios del petróleo; y cualquier recesión global significaría un colapso en los ingresos fiscales, factores que dañarían gravemente la economía estadounidense.

En cuanto a "Israel", emerge de esta guerra más exhausto que cuando entró en ella, tras casi tres años de conflicto continuo que han agotado su economía, su ejército y sus reservas estratégicas. Ya no es la potencia capaz de alterar el panorama estratégico en Asia Occidental, ni la baza con la que Washington puede contar. Los acontecimientos han demostrado que "Israel" ya no puede imponer su voluntad a sus vecinos, y que su proyecto expansionista ha chocado con el muro de resistencia armada y la firme determinación de Irán.

La elección inevitable

En cualquier caso, incluso si Washington opta por la primera opción —salvar la economía global—, esto no afectará la trayectoria de la creciente deuda estadounidense. La deuda nacional de 37 billones de dólares no es solo una cifra en los libros del Tesoro; es una bomba de relojería bajo la economía de estadounidense, esperando el momento oportuno para estallar. Solo los pagos de intereses han superado el billón de dólares anuales, sobrepasando todo el presupuesto de defensa y amenazando con convertir a Estados Unidos en una nación en bancarrota, incapaz de cumplir con sus obligaciones internacionales.

En este contexto, la opción de la guerra ya no es viable, porque cualquier nueva guerra significaría no solo un desgaste continuo, sino también un colapso económico que podría desplazar a Estados Unidos de su posición como superpotencia. Además, la opción de continuar el apoyo incondicional a "Israel" ya no es viable, ya que este apoyo se convertiría en una carga insostenible para el presupuesto estadounidense y en una carga política insoportable para una opinión pública de mesa nación cansada de las guerras en Medio Oriente.

Preguntas abiertas en tiempos de incertidumbre

Ante estas circunstancias, varias preguntas permanecen abiertas a todas las posibilidades:

  • ¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica?
  • ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica?
  • ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía?
  • Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible?

La pregunta más importante es: ¿Se da cuenta "Tel Aviv" de que ha llegado el momento de redefinir su papel en la región, pasando de ser un proyecto imperial expansionista a una potencia regional que busca sobrevivir en un entorno cambiante, o a una entidad insostenible?

Las próximas semanas y meses serán cruciales para determinar el rumbo de Asia Occidental durante los próximos años, quizás incluso durante cinco décadas. O bien alcanzaremos un acuerdo histórico que transforme la región, o nos hundiremos en un caos generalizado que podría arrasar con todos. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que las opciones disponibles para Washington y "Tel Aviv" ya no son las mismas, y que la región, otrora bajo la tutela occidental, se ha convertido en un escenario de nuevos equilibrios de poder, gobernados por potencias regionales emergentes que comprenden que su futuro ya no está ligado a dictados externos, sino a su propia voluntad, su capacidad de perseverancia y su habilidad para forjar sus propias alianzas." 

(Ahmad Al-Durzi, Jaque al neoliberalismo, 08/07/26, fuente Al Mayadeen

8.7.26

Gran afluencia en el funeral del ayatolá Jamenei... El fracaso en reconocer el apoyo popular al gobierno iraní fue una razón clave del fracaso de la guerra de EE. UU. Los iraníes no eran más propensos a ayudar a EE. UU. a derrocar a su propio gobierno que los iraquíes a dar la bienvenida a EE. UU. como libertadores... ¿Por qué este desastroso error de cálculo? Las narrativas aprobadas por el gobierno en Occidente deben siempre despojar a los oponentes de legitimidad... Cualquier voz disidente en Occidente puede entonces ser difamada como alguien que no se preocupa por el pueblo que supuestamente planean "liberar" con bombas, o las voces disidentes simplemente se retratan como traidores... ¿La consecuencia? Caemos en nuestra propia propaganda de guerra cada vez y luego pagamos el precio... Incluso si quieres derrotar a Irán, Rusia, China y otros oponentes de la hegemonía global occidental, seguramente sigue siendo de tu interés hacer el análisis correctamente (Glenn Diesen, Un. Sureste, Noruega)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

Gran afluencia en el funeral del ayatolá Jamenei. 

El fracaso en reconocer el apoyo popular al gobierno iraní fue una razón clave del fracaso de la guerra de EE. UU. Los iraníes no eran más propensos a ayudar a EE. UU. a derrocar a su propio gobierno que los iraquíes a dar la bienvenida a EE. UU. como libertadores. 

¿Por qué este desastroso error de cálculo? Las narrativas aprobadas por el gobierno en Occidente deben siempre despojar a los oponentes de legitimidad para construir el caso liberal-democrático del cambio de régimen y la guerra. 

Cualquier voz disidente en Occidente puede entonces ser difamada como alguien que no se preocupa por el pueblo que supuestamente planean "liberar" con bombas, o las voces disidentes simplemente se retratan como traidores.

 ¿La consecuencia? Caemos en nuestra propia propaganda de guerra cada vez y luego pagamos el precio. Incluso si odias y quieres derrotar a Irán, Rusia, China y otros oponentes de la hegemonía global occidental, seguramente sigue siendo de tu interés hacer el análisis correctamente.

Vídeo: https://x.com/Glenn_Diesen/status/2074400079885037728/video/1

(traducción google)

9:48 a. m. · 7 jul. 2026 ·70,5 mil Visualizaciones

5.7.26

Max Blumenthal: Acabo de visitar el funeral más grande de la historia, donde millones lloraron a Sayyed Ali Jamenei, el líder iraní que fue asesinado por la coalición estadounidense-israelí junto con miembros de su familia. Es prácticamente imposible entender cómo es esta escena, o qué significa, a menos que estés aquí... hay gritos indignados de venganza, muestras de dolor y desafío, protestas, canciones y maratones de poesía. Estos días de duelo sumarán uno de los momentos más resonantes en la historia de los movimientos antiimperialistas... Todos con quienes he hablado creen que la guerra regresará a Irán antes de mucho, y ninguno confía en el MOU con Estados Unidos. Pero están seguros de que su país puede desafiar otro asalto. Ven la movilización de sus propios ciudadanos como un componente integral de la supervivencia de Irán... Si el asesinato de Jamenei fue diseñado para impulsar un cambio de régimen, su funeral demuestra cuán estrepitosamente ha salido mal. Y el crimen podría volverse en contra de maneras que sus autores, analfabetos en historia, nunca podrían haber imaginado... Lo que estamos presenciando en el Mosala consolida a la República Islámica y a su sociedad revolucionaria como una realidad política que no puede ser borrada mediante guerras de cambio de régimen o sanciones. Este es un punto de inflexión en la región que resonará durante una generación

Max Blumenthal @MaxBlumenthal

Acabo de visitar el funeral más grande de la historia, donde millones lloraron a Sayyed Ali Jamenei, el líder iraní que fue asesinado por la coalición estadounidense-israelí junto con miembros de su familia. Es prácticamente imposible entender cómo es esta escena, o qué significa, a menos que estés aquí. 

He conocido a personas de todo el mundo que han venido a presentar sus respetos, incluidas muchas del Occidente. Las multitudes que llegan son interminables y se vuelven más grandes e intensas a medida que avanza la noche. 

Desde el Mosala de Teherán, hay gritos indignados de venganza, muestras de dolor y desafío, protestas, canciones y maratones de poesía. Estos días de duelo sumarán uno de los momentos más resonantes en la historia de los movimientos antiimperialistas. 

Todos con quienes he hablado creen que la guerra regresará a Irán antes de mucho, y ninguno confía en el MOU con Estados Unidos. Pero están seguros de que su país puede disuadir otro asalto. Ven la movilización de sus propios ciudadanos como un componente integral de la supervivencia de Irán. 

Si el asesinato de Jamenei fue diseñado para impulsar un cambio de régimen, su funeral demuestra cuán estrepitosamente ha salido mal. Y el crimen podría volverse en contra de maneras que sus autores, analfabetos en historia, nunca podrían haber imaginado. 

Lo que estamos presenciando en el Mosala consolida a la República Islámica y a su sociedad revolucionaria como una realidad política que no puede ser borrada mediante guerras de cambio de régimen o sanciones. Este es un punto de inflexión en la región que resonará durante una generación.

(traducción google)

5:20 p. m. · 5 jul. 2026 ·190,4 mil Visualizaciones

17.6.26

Cómo Teherán conquistó el mundo... Incluso los países que no admiran en absoluto el trato que el régimen iraní da a su propia gente, ni su conducta en la región, están experimentando un momento de "Yo soy Irán"... Hoy, el desafío de Irán frente a la coerción occidental se ha convertido una vez más en un grito de unidad... Esta primavera, la solidaridad, el apoyo y la indignación en nombre de Irán han reverberado en el mundo no occidental... Este sentido de indignación se debe al hecho de que Estados Unidos e Israel fueron a la guerra contra Irán mientras el mundo se reorganizaba para adaptarse al comportamiento depredador del Sr. Trump... Irán se ha convertido, a los ojos de muchos, en un ejemplo de desafío necesario y valentía... Las pequeñas y medianas potencias están pensando en formas de afirmar su soberanía, reduciendo su dependencia de los Estados Unidos y cultivando el comercio y las relaciones con China y otras potencias... Lo que une a los diversos países pequeños y medianos es que saben con certeza que su propia riqueza y economías pueden estar en peligro por esta nueva Washington, y pasarán los próximos años reposicionándose. El mundo buscará nuevos cimientos sobre los cuales apoyarse... Esta ola de solidaridad y simpatía llega poco después de que el régimen hubiera perdido gran parte de su legitimidad a los ojos de su propia población, solo unas pocas semanas después de haber matado a miles de manifestantes... La guerra puso fin a ese período de luto. En cambio, el Sr. Trump e Israel parecen haber fortalecido y consolidado el estado iraní, suavizando las opiniones de muchos que lo odiaban, porque reconocen que los defendió durante semanas de aterradores bombardeos. Irán ahora tiene una historia que contar, y tiene la capacidad de contarla (Azadeh Moaveni)

"El 22 de octubre de 1951, el Primer Ministro Mohammad Mossadegh de Irán se presentó ante la Campana de la Libertad en Filadelfia. Dirigiéndose a una multitud de cientos en el Independence Hall, Mossadegh habló con admiración sobre la libertad americana, trazando paralelismos entre la lucha de Estados Unidos por la independencia y la lucha de Irán en ese momento por liberarse del control británico sobre sus asuntos y recursos naturales.

"El credo de la independencia nacional es universal, y lo sostienen todos los pueblos", declaró en su característico susurro sombrío.

Dos años después, Estados Unidos y Gran Bretaña depusieron al primer ministro iraní en un golpe de estado debido a su decisión de nacionalizar el petróleo iraní y tomar el control de la Anglo-Iranian Oil Company, de propiedad británica. A medida que grandes extensiones del mundo adoptaron nuevas identidades nacionales tras el colonialismo, el nombre de Mossadegh se convirtió en sinónimo de la búsqueda de independencia y la lucha contra el imperialismo occidental, su derrocamiento aún se invoca amargamente en todo el sur global para conjurar las desventuras de la política exterior estadounidense.

Hoy, el desafío de Irán frente a la coerción occidental se ha convertido una vez más en un grito de unidad. La guerra ineficaz del presidente Trump ha convertido el objetivo de Estados Unidos hacia Irán en un relato premonitorio: un castigo violento que podría caer sobre cualquier estado desordenado. Esta primavera, la solidaridad, el apoyo y la indignación en nombre de Irán han reverberado en el mundo no occidental. Incluso los países que no admiran en absoluto el trato que el régimen iraní da a su propia gente, ni su conducta en la región, están experimentando un momento de "Yo soy Irán".

Este sentido de indignación se debe en gran parte al hecho de que Estados Unidos e Israel fueron a la guerra contra Irán mientras el mundo se reorganizaba nuevamente, esta vez para adaptarse al comportamiento transaccional y depredador del Sr. Trump. Las pequeñas y medianas potencias están pensando en formas de afirmar su soberanía, en algunos casos reduciendo su dependencia de los Estados Unidos y cultivando el comercio y las relaciones con China y otras potencias.

La guerra contra Irán se convirtió rápidamente en un punto de inflexión en esta trayectoria. No solo Irán ha demostrado que puede controlar un importante punto de estrangulación marítimo, presionar la economía global y resistir un asalto aéreo por parte del ejército más fuerte del mundo, el conflicto también ha ofrecido a sus líderes un nuevo lugar en el emergente reajuste global. Desde los márgenes más oscuros del antiguo orden — aislado, sancionado, ignorado y vilipendiado como un estado despiadado y represivo — Irán se ha convertido, a los ojos de muchos, en un ejemplo de desafío necesario y valentía.

El derrocamiento de Mossadegh en 1953 dejó a Irán traumatizado y a su gente profundamente desconfiada de los designios de Washington. El Sha Mohammed Reza Pahlavi nunca recuperó la legitimidad que perdió al cooperar con América, y las dudas sobre su verdadera independencia se unieron en la revolución de 1979. Después de eso, la tensión entre la nueva república islámica y América se convirtió en una enemistad violenta.

El lenguaje de la contienda política entre las naciones se transformó de las frases cortesanas de la era anterior de Mossadegh a la descripción del nuevo líder Ayatolá Ruhollah Jomeini de América como "el Gran Satán, la serpiente herida" y "el enemigo número uno de los pueblos desposeídos y oprimidos del mundo". La retórica estadounidense también se deterioró. El presidente Ronald Reagan se refirió a los líderes de Irán — junto con los gobernantes de Cuba, Libia, Corea del Norte y Nicaragua — como "inadaptados, Looney Tunes y criminales miserables". A finales de la década de 2000, John McCain y Hillary Clinton hicieron amenazas casuales y violentas de bombardear Irán, convirtiéndolas en una charla normal de política exterior.

El ayatolá Ali Khamenei, sucesor de Jomeini como líder supremo, mantuvo el mismo tono áspero y fulminante hasta su asesinato en un ataque aéreo estadounidense-israelí el 28 de febrero. Once días antes de su muerte, el Ayatolá Khamenei, de 86 años, llamó a Estados Unidos "un imperio que se dirige hacia el colapso".

 Cuando el nuevo grupo de líderes de Irán mira hacia afuera, deben escuchar esta narrativa resonando en todo el mundo. Aunque los intereses de China y Rusia en el Medio Oriente son muy diferentes — Pekín tiene amplios intereses económicos en la región y no favorece los altos precios del petróleo, lo cual no es cierto para Moscú — ambos se benefician cuando Estados Unidos se sobreextiende, y se han presentado como potencias principales listas para expandir los lazos con los bloques regionales que han sufrido y desaprobado la guerra.

Cuando el presidente de China, Xi Jinping, recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Pekín el mes pasado, los dos líderes condenaron los ataques "traicioneros" de Estados Unidos contra otros países, y el Sr. Xi advirtió contra el mundo "regresando a la ley de la selva". Mientras que Pekín prudentemente prefirió condenar la guerra en lugar de respaldar abiertamente a Irán, encontró una manera sutil de expresar su apoyo: En marzo, en un movimiento muy inusual, la emisora estatal china publicó un video de inteligencia artificial que presentaba a América como la villana "Águila Blanca" y a Irán como el "Gato Persa" cazado pero orgulloso. El video se convirtió en un éxito de crossover en las plataformas sociales occidentales.

Algunos países más pequeños han sido más explícitos. En marzo, el Parlamento de Malasia guardó un minuto de silencio por los asesinatos del Ayatolá Khamenei, otros líderes iraníes y, en un ataque aéreo en una escuela en Minab, aproximadamente 120 niños. El Primer Ministro Anwar Ibrahim envió condolencias tanto al régimen como al pueblo iraní y advirtió sobre un "precedente peligroso" que debilitaría las normas del orden internacional.

En Pakistán, las páginas editoriales del principal periódico en inglés, Dawn, concluyeron que los países del sur global "deberían estar con Irán" y condenar la guerra porque "ellos podrían ser los siguientes". Las manifestaciones pro-Irán estallaron en todo el país en marzo, dejando más de 20 muertos.

En Turquía, un país abrumadoramente musulmán sunita, el 93 por ciento de las personas encuestadas se opuso al ataque a Irán, y el presidente Recep Tayyip Erdogan advirtió que la guerra "sin sentido e ilegal" estaba comenzando a debilitar a Europa.

En India, mientras el gobierno de Narendra Modi se ha declarado un aliado cercano de Israel, la gente, que comparte una afinidad histórica y cultural con Irán, ha respondido de manera diferente. Los residentes de Nueva Delhi, incluidos los nacionalistas hindúes que apoyan al Sr. Modi, llevaron suficientes donaciones a la puerta de la Embajada iraní para financiar un envío de medicamentos. En Cachemira, los agricultores donaron sus ovejas, y las mujeres donaron sus pulseras de oro y los trajes de boda de sus hijas a una campaña de recolección de ayuda.

En otras partes del mundo, la guerra rápidamente avivó preocupaciones de larga data sobre la soberanía. En África, los movimientos que buscan la autonomía ya están impulsando la política en África Occidental y el Sahel, buscando reducir la dependencia de los donantes europeos y poner fin a las asociaciones con sus ejércitos. Esos movimientos ahora parecen ser proféticos, ya que el cierre del estrecho de Ormuz ha cobrado un precio brutal en todo el continente.

La guerra en Irán es una "advertencia", escribió Faiez Jacobs, un exlegislador sudafricano, argumentando que las guerras "ahora llegan a los hogares a través de los precios del petróleo, la inseguridad eléctrica, los costos del pan y las pérdidas de empleo". Su argumento, ampliamente resonado en la prensa del continente, es que África debe desprenderse de “sistemas diseñados en otros lugares y controlados en otros lugares”, y recurrir a la cooperación continental y de los BRICS en todo, desde alternativas de pago y corredores industriales hasta estrategias marítimas.

Por supuesto, hay excepciones, especialmente entre los países que están profundamente polarizados a lo largo de líneas religiosas, o aquellos que tienen fuertes lazos con Israel y los estados del Golfo Pérsico. Muchos gobiernos han optado por simplemente no decir nada, en algunos casos, quizás, por preocupación sobre hacia dónde dirigirá su atención el Sr. Trump a continuación.

En Cuba, la gente sigue el conflicto con avidez durante las pocas horas del día en que tienen electricidad, me dijo la historiadora Sara Kozameh. "Para los cubanos, es importante que gane Irán, ya que una derrota de Estados Unidos podría reducir la probabilidad de un ataque a Cuba", dijo. "Pero también entienden que Trump necesita sentir que ha conseguido una victoria, para que no ataque a Cuba para conseguirla".

Irán ha desempeñado el papel de desafiante iconoclasta a un orden mundial injusto antes. A raíz de la descolonización, fue el primer gran país productor de petróleo en Oriente Medio en intentar la nacionalización de su sector petrolero. Cuando Mossadegh hizo una parada en Egipto en 1951, se dice que 250,000 personas llenaron las calles de El Cairo, muchas de ellas gritando: "¡Viva el líder del antiimperialismo!"

 Luego vino el golpe. Mossadegh fracasó, pero su audacia ayudó a inaugurar un nuevo orden mundial. Un presidente egipcio inspirado, Gamal Abdel Nasser, estudió de cerca su enfoque y errores, y nacionalizó triunfalmente el Canal de Suez tres años después de que Mossadegh fuera derrocado.

Hoy no hay grandes multitudes vitoreando a un adversario del imperio. En su lugar, tenemos una esfera pública en línea que los propagandistas de Irán han inundado con videos de Lego para presentar su caso a los jóvenes del mundo. Algunas personas han afirmado que Irán está "ganando la guerra de las vibras".

Son principalmente las élites académicas las que recuerdan la década de 1950 y la ronda anterior de Irán contra el Imperio. "¿Esta noche se parece a la de anoche?" preguntó el veterano diplomático egipcio Walid Abdelnasser en el periódico Al-Ahram, recordando la visita de Mossadegh a El Cairo y sugiriendo que esta vez sería un ataque militar, no un golpe furtivo, el que vendría por la riqueza petrolera de Irán. De hecho, los gobiernos de Washington y Tel Aviv también contemplaron un mini-cambio de régimen, con un complot para instalar al ex presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Lo que une a los diversos países pequeños y medianos al analizar las lecciones de esta guerra es la creencia de que están en terreno inestable. Ahora saben con certeza, si no lo sabían antes, que su propia riqueza y economías pueden estar en peligro por esta nueva Washington, desatada de las barreras internacionales establecidas el siglo pasado, y pasarán los próximos años reposicionándose. El mundo buscará nuevos cimientos sobre los cuales apoyarse, mientras amigos y enemigos se ajustan.

Algunos no están de acuerdo en que el exitoso desafío de Irán a los Estados Unidos disminuirá la influencia de América. La derrota militar estadounidense no es, después de todo, nada nuevo: La mayoría de las intervenciones militares de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial —Vietnam, Corea, Afganistán e Irak— han terminado como conflictos vagos y de bajo nivel que pocos llamarían victoria. El experto en políticas Gideon Rose considera que la "habladuría" sobre la guerra que señala una pérdida más amplia del poder de EE. UU. es exagerada; después de perder en Vietnam, escribió recientemente, América se recuperó y muy probablemente podría hacerlo de nuevo.

Quizás sea el destino de Irán encontrarse nuevamente, por segunda vez en un siglo, como objeto de la agresión estadounidense y el protagonista rebelde del mundo no occidental. Sus milenios de historia como nación han hecho de la preservación de la soberanía el impulso consumado de Irán, sin importar quién lo dirija.

¿Dónde deja esta historia desordenada a los propios iraníes, por el momento? Para ellos, las cosas son mucho más complicadas. Esta ola de solidaridad y simpatía llega poco después de que el régimen hubiera perdido gran parte de su legitimidad a los ojos de su propia población, solo unas pocas semanas después de haber matado a miles de manifestantes.

La guerra puso fin a ese período de luto, desesperación y condena mundial. En cambio, el Sr. Trump e Israel parecen haber fortalecido y consolidado el estado iraní, elevando su perfil como un símbolo de astuta desafío y suavizando las opiniones de muchos dentro del país que lo odiaban y se oponían a él, porque reconocen que los defendió durante semanas de aterradores bombardeos.

La república islámica no está acostumbrada a percibirse como parte de un todo mayor, y está lejos de ser seguro cuánto durará este aumento de buena voluntad. Pero Irán ahora tiene una historia que contar, y tiene la capacidad de contarla." 

(Azadeh Moaveni, Revista de prensa, 17/06/26, fuente The New York Times, traducción Quillbot, enlaces en el original)