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21.7.26

El portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, sobre la Copa del Mundo: “Felicidades al equipo nacional de fútbol de España. Esta edición de la Copa del Mundo puede considerarse el evento deportivo más político de la historia... Su naturaleza política fue evidente desde el trato discriminatorio hacia el equipo nacional de Irán hasta los momentos finales del torneo... Para el pueblo de Irán, que asocia el verdadero campeonato con la caballería, el honor y la resistencia contra la opresión, la postura de España contra la agresión en los últimos meses fue altamente valorada. Como resultado, la opinión pública en todo el mundo genuinamente esperó la victoria de España” (Sulaiman Ahmed)

Sulaiman Ahmed @ShaykhSulaiman

ÚLTIMA HORA: El portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, sobre la Copa del Mundo: 

“Felicidades al equipo nacional de fútbol de España. Esta edición de la Copa del Mundo puede considerarse el evento deportivo más político de la historia. 

Su naturaleza política fue evidente desde el trato discriminatorio hacia el equipo nacional de Irán hasta los momentos finales del torneo. 

Para el pueblo de Irán, que asocia el verdadero campeonato con la caballería, el honor y la resistencia contra la opresión, la postura de España contra la agresión en los últimos meses fue altamente valorada. Como resultado, la opinión pública en todo el mundo genuinamente esperó la victoria de España.”

vídeo: https://x.com/ShaykhSulaiman/status/2079130954694553893/video/1

(traducción google)

11:07 a. m. · 20 jul. 2026 ·97,4 mil Visualizaciones

13.7.26

Cuando la Armada de los EE. UU. intentó hacer pasar un convoy de cuatro buques a través del estrecho de Ormuz, la noche del martes, Trump pudo haber imaginado que, con el multitudinario funeral de Alí Jamenei, Irán no reaccionaría mientras la Armada estadounidense abría por la fuerza un corredor estadounidense... Irán respondió directamente al desafío de Trump atacando los buques... Estas represalias iraníes provocaron que Trump ordenara ataques aéreos estadounidenses contra objetivos iraníes... En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y la base aérea Muwaffaq Al-Salti en Jordania... Así que el vicepresidente Vance dijo que EE. UU. escalará. E Irán responde a esta amenaza advirtiendo que escalará militarmente: dos golpes por cada golpe estadounidense... En esencia, Trump ha caído en una trampa de escalada, aparentemente por despecho ante sus desplomadas encuestas en el país... ¿Cuánto durará este episodio de escalada? Mientras Irán mantenga su capacidad de ejercer control sobre Ormuz, la situación no volverá a ser como era... muy probablemente, la crisis acelerará el inicio de una crisis económica mundial inminente, así que podría durar hasta que los efectos en la economía real de Occidente se hagan visibles... el cronograma de este nuevo episodio de represalias probablemente esté dictado por los inventarios de las refinerías en EE. UU.; pero también por el grado de "daño" que Trump está experimentando en su país en el contexto de sus menguantes perspectivas políticas, y también por su aversión a cualquier humillación personal (Alastair Crooke)

"Cuando la Armada de los EE. UU., en coordinación con Catar y Omán, intentó hacer pasar un convoy de cuatro buques a través del estrecho de Ormuz, vía aguas omaníes, la noche del martes —en lugar de hacerlo por la ruta oficialmente aprobada por Irán—, el presidente estadounidense Donald Trump pudo haber imaginado (o le habrían dicho) que, con el multitudinario funeral del fallecido Líder Supremo Alí Jamenei en curso, Irán no reaccionaría mientras la Armada estadounidense intentaba abrir por la fuerza un corredor estadounidense.

Trump, sin embargo, interpretó mal la pulla iraní: Ormuz es su "arma atómica". Irán no la cederá.

Trump insiste —en clara contradicción con los términos establecidos en el párrafo quinto del memorando de entendimiento (MdE)— en que Irán no tiene derecho a interferir con ningún buque que intente transitar el estrecho de Ormuz. No obstante, Irán actúa dentro de los términos del marco de desescalada acordado y ha advertido repetidamente que atacaría cualquier buque que eludiera el mecanismo de control iraní.

Irán respondió directamente al desafío de Trump al control iraní del estrecho atacando dos buques con misiles y un tercero con un dron armado. Un cuarto buque cisterna de propiedad catarí, cargado con gas natural licuado, fue incendiado, lo que obligó a su tripulación a abandonar la embarcación siniestrada.

Estas represalias iraníes provocaron que Trump ordenara ataques aéreos estadounidenses contra objetivos iraníes; que reimpusiera sanciones a las exportaciones de petróleo de la República Islámica; y que revocara el marco del MdE que había firmado con lo que llamó "la escoria iraní" —poniendo así fin al alto el fuego. "Les golpeamos fuerte anoche", dijo Trump en la cumbre de la OTAN en Ankara. "Probablemente les golpeemos fuerte otra vez esta noche".

Trump golpeó a Irán nuevamente el miércoles por la noche —a pesar de que Irán no había atacado otro buque que intentara eludir el corredor iraní. En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y la base aérea Muwaffaq Al-Salti en Jordania.

El vicepresidente Vance está diciendo a Irán: "Si intentan cerrar el estrecho de Ormuz, el ejército estadounidense responderá. Es así de simple" —es decir, o Irán mantiene el estrecho totalmente abierto para todos, o EE. UU. seguirá golpeándolo, como hizo la noche del martes.

Irán insiste en que es EE. UU. quien ha violado el MdE y (a través del portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní) advierte que nuevos ataques de EE. UU. contra Irán serán recibidos con una ofensiva integral y sorpresiva por parte de Irán —y potencialmente también con otras opciones, como una retirada iraní del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), un cambio en la doctrina nuclear del país y el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb junto con el de Ormuz.

Así que el vicepresidente Vance dice que si Irán restringe Ormuz (es decir, lo mantiene abierto solo para buques de estados amigos), EE. UU. escalará. E Irán responde a esta amenaza advirtiendo que escalará militarmente —dos golpes por cada golpe estadounidense— y que también podrían recurrir a nuevas doctrinas de guerra.

En esencia, Trump ha caído en una trampa de escalada, aparentemente en parte por despecho ante sus desplomadas encuestas en el país. Sin embargo, se puso directamente en esta situación al intentar "actuar con astucia" durante las "preocupaciones" del funeral de Jamenei para tratar de obtener una "victoria rápida".

¿Cuánto durará este episodio de escalada? Ciertamente, no conducirá a la apertura del estrecho; tampoco traerá un retorno al statu quo anterior a la guerra. Mientras Irán mantenga su capacidad de ejercer control sobre Ormuz, no hay base para suponer que la situación volverá a ser como era.

Al contrario, y más probablemente, la crisis acelerará el inicio de una crisis económica mundial inminente que podría durar hasta que el dolor económico se vuelva agudo, a medida que continúe la reducción de existencias de crudo ácido —y cuando los efectos en la economía real de Occidente se hagan visibles.

Con la escasez de municiones y la reducción de activos aéreos en Oriente Medio ya en marcha, es probable que Trump carezca de los medios para emprender una "Guerra con Irán 3.0" a gran escala.

Por lo tanto, el cronograma de este nuevo episodio de represalias de baja intensidad probablemente esté dictado por los inventarios de las refinerías en EE. UU.; pero también por el grado de "daño" que Trump está experimentando en su país en el contexto de sus menguantes perspectivas políticas, y también por su aversión a cualquier humillación personal.

¿Dónde salió todo mal? Posiblemente el meollo del asunto provenga del momento en que el nuevo líder supremo de Irán, Seyyed Mochtaba, emitió su declaración de que tenía una opinión diferente sobre el MdE a la del equipo negociador, pero aceptó proceder con él después de recibir la garantía del presidente iraní de que aseguraría y tendría en cuenta los principios generales de Irán en lo relativo a las relaciones con EE. UU.

La declaración del Líder Supremo Mochtaba Jamenei puso sobre aviso tanto a EE. UU. como a los negociadores iraníes de que la aprobación de Irán al MdE no era un mandato abierto, sino que estaba estrechamente vinculada a los 10 principios enunciados originalmente por el nuevo Líder Supremo.

En algún momento, el liderazgo iraní aparentemente llegó a la conclusión de que Irán estaba siendo manipulado por EE. UU.; que el MdE era un engaño:

    "... y que la totalidad de los acontecimientos desde el anuncio del MdE reflejaban una estrategia estadounidense basada en la opinión de que en la ronda anterior de la guerra contra Irán —[que EE. UU. e Israel] no lograron sus objetivos— era necesario detener el enfrentamiento, aunque fuera temporalmente, para reagruparse y prepararse 'más a fondo' para una nueva ronda cuando se dieran las condiciones adecuadas."

Esto llevó a la reevaluación iraní de que los componentes de Ormuz y el Líbano constituían la influencia vital para emprender una nueva guerra mientras Occidente intensifica la presión como estrategia de contención —mientras EE. UU. e Israel se preparan para la próxima ronda de guerra." 

(Alastair Crooke , Consortium News, 13/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

9.7.26

¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica? ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica? ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía? Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible? (Ahmad Al-Durzi)

"A pesar de la firma del acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán, con sus catorce puntos, y el inicio de la primera ronda de negociaciones en Ginebra, la segunda, de carácter indirecto, celebrada en Qatar, sorprendió por la flexibilidad que los estadounidenses mostraron hacia Irán.

Esta flexibilidad se produjo después de que Washington se esforzara por socavar y desmantelar el acuerdo, especialmente en lo relativo al estrecho de Ormuz, debido a su conocimiento de los riesgos que esto suponía para el sistema del petrodólar, del cual los estados del Golfo constituyen la piedra angular. Washington también buscó separar las vías iraní y libanesa en respuesta a la presión israelí dentro de la administración estadounidense, con el objetivo de evitar cambios estratégicos en la región de Asia Occidental que pudieran debilitar su papel.

Esto subraya el papel crucial de Asia Occidental como centro neurálgico del mundo en la configuración de la trayectoria del nuevo orden internacional, cuyo nacimiento aún no se ha declarado oficialmente. La fase final del plan para derrocar a los siete países, revelado por el general estadounidense retirado Wesley Clark en 2001 —un plan que pretendía derrocar a Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán—, se ha derrumbado. Esta caída se atribuye a las capacidades asimétricas de Irán y a su arraigada tradición, histórica y cultural, en la gestión de la guerra librada en su contra.

El colapso del proyecto de reestructuración de Medio Oriente

Lo ocurrido demuestra el fracaso del proyecto para destruir a Irán, un proyecto considerado esencial para la reestructuración del llamado Medio Oriente impuesta por Occidente, según la visión. La guerra ha demostrado que Irán no era simplemente un eslabón en una cadena, sino el más fuerte que la rompió por completo. Si bien el plan estadounidense contemplaba la caída del régimen de Bagdad como punto de partida, con Damasco, Beirut y Trípoli desmoronándose como fichas de dominó, la realidad ha demostrado que Teherán fue la piedra angular que permaneció inamovible, y de hecho, fue quien se movió, trastocando todos los cálculos.

Hoy, la nueva realidad obliga a Washington a reconocer la necesidad de colaborar con las nuevas potencias de la región, y a "Tel Aviv" a reconocer que el proyecto del "Gran Israel" se ha vuelto obsoleto. Los mapas imaginados por el sionismo, que se extendían "desde el Éufrates hasta el Nilo", ya no son alcanzables, después de que la resistencia en Gaza y el sur de Líbano, reforzada por el apoyo iraní, demostrara que estos proyectos expansionistas chocan con las realidades geográficas, históricas y demográficas.

¿La única opción de Washington: la economía o "Israel"?

Esta nueva realidad le presenta a Washington una única opción. Una nueva guerra no alterará la realidad del estrecho de Ormuz, que ahora es clave para la economía global, e Irán tiene el poder de bloquearlo, sumiendo al mundo en una Gran Depresión. Desde el primer día de la guerra, Irán demostró su capacidad para paralizar el tráfico marítimo en el estrecho, amenazando con sumir al mundo en una recesión tan catastrófica como la Gran Depresión.

En este contexto, surge una disyuntiva crucial: Washington debe elegir entre salvar su propia economía y la mundial, o bien elegir a "Israel" y la devastación económica global. La deuda nacional de Estados Unidos ha superado los 37 billones de dólares, una cifra equivalente a la suma de las economías de China y la eurozona. Esta deuda se duplica a un ritmo de un billón de dólares cada cinco meses, y las proyecciones indican que alcanzará los 54 billones de dólares en una década y los 150 billones para 2055. En este contexto, cualquier nueva guerra implicaría un gasto militar masivo que incrementaría aún más la deuda; cualquier cierre del estrecho de Ormuz provocaría un aumento drástico en los precios del petróleo; y cualquier recesión global significaría un colapso en los ingresos fiscales, factores que dañarían gravemente la economía estadounidense.

En cuanto a "Israel", emerge de esta guerra más exhausto que cuando entró en ella, tras casi tres años de conflicto continuo que han agotado su economía, su ejército y sus reservas estratégicas. Ya no es la potencia capaz de alterar el panorama estratégico en Asia Occidental, ni la baza con la que Washington puede contar. Los acontecimientos han demostrado que "Israel" ya no puede imponer su voluntad a sus vecinos, y que su proyecto expansionista ha chocado con el muro de resistencia armada y la firme determinación de Irán.

La elección inevitable

En cualquier caso, incluso si Washington opta por la primera opción —salvar la economía global—, esto no afectará la trayectoria de la creciente deuda estadounidense. La deuda nacional de 37 billones de dólares no es solo una cifra en los libros del Tesoro; es una bomba de relojería bajo la economía de estadounidense, esperando el momento oportuno para estallar. Solo los pagos de intereses han superado el billón de dólares anuales, sobrepasando todo el presupuesto de defensa y amenazando con convertir a Estados Unidos en una nación en bancarrota, incapaz de cumplir con sus obligaciones internacionales.

En este contexto, la opción de la guerra ya no es viable, porque cualquier nueva guerra significaría no solo un desgaste continuo, sino también un colapso económico que podría desplazar a Estados Unidos de su posición como superpotencia. Además, la opción de continuar el apoyo incondicional a "Israel" ya no es viable, ya que este apoyo se convertiría en una carga insostenible para el presupuesto estadounidense y en una carga política insoportable para una opinión pública de mesa nación cansada de las guerras en Medio Oriente.

Preguntas abiertas en tiempos de incertidumbre

Ante estas circunstancias, varias preguntas permanecen abiertas a todas las posibilidades:

  • ¿Logrará la administración Trump convencer al lobby israelí de la necesidad de sacrificar algunos intereses israelíes para salvar la economía estadounidense, o la presión de AIPAC resultará más fuerte que cualquier consideración económica?
  • ¿Cómo será el panorama de Medio Oriente si Washington opta por una retirada estratégica y reconoce la influencia iraní? ¿Será esta retirada ordenada o caótica?
  • ¿Podrá Irán, victorioso tanto moral como políticamente, traducir su victoria en beneficios económicos tangibles que fortalezcan su posición regional, o las sanciones y la presión seguirán debilitando su economía?
  • Si Washington prioriza a "Israel" sobre la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que sea posible?

La pregunta más importante es: ¿Se da cuenta "Tel Aviv" de que ha llegado el momento de redefinir su papel en la región, pasando de ser un proyecto imperial expansionista a una potencia regional que busca sobrevivir en un entorno cambiante, o a una entidad insostenible?

Las próximas semanas y meses serán cruciales para determinar el rumbo de Asia Occidental durante los próximos años, quizás incluso durante cinco décadas. O bien alcanzaremos un acuerdo histórico que transforme la región, o nos hundiremos en un caos generalizado que podría arrasar con todos. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que las opciones disponibles para Washington y "Tel Aviv" ya no son las mismas, y que la región, otrora bajo la tutela occidental, se ha convertido en un escenario de nuevos equilibrios de poder, gobernados por potencias regionales emergentes que comprenden que su futuro ya no está ligado a dictados externos, sino a su propia voluntad, su capacidad de perseverancia y su habilidad para forjar sus propias alianzas." 

(Ahmad Al-Durzi, Jaque al neoliberalismo, 08/07/26, fuente Al Mayadeen

8.7.26

Gran afluencia en el funeral del ayatolá Jamenei... El fracaso en reconocer el apoyo popular al gobierno iraní fue una razón clave del fracaso de la guerra de EE. UU. Los iraníes no eran más propensos a ayudar a EE. UU. a derrocar a su propio gobierno que los iraquíes a dar la bienvenida a EE. UU. como libertadores... ¿Por qué este desastroso error de cálculo? Las narrativas aprobadas por el gobierno en Occidente deben siempre despojar a los oponentes de legitimidad... Cualquier voz disidente en Occidente puede entonces ser difamada como alguien que no se preocupa por el pueblo que supuestamente planean "liberar" con bombas, o las voces disidentes simplemente se retratan como traidores... ¿La consecuencia? Caemos en nuestra propia propaganda de guerra cada vez y luego pagamos el precio... Incluso si quieres derrotar a Irán, Rusia, China y otros oponentes de la hegemonía global occidental, seguramente sigue siendo de tu interés hacer el análisis correctamente (Glenn Diesen, Un. Sureste, Noruega)

Glenn Diesen @Glenn_Diesen

Gran afluencia en el funeral del ayatolá Jamenei. 

El fracaso en reconocer el apoyo popular al gobierno iraní fue una razón clave del fracaso de la guerra de EE. UU. Los iraníes no eran más propensos a ayudar a EE. UU. a derrocar a su propio gobierno que los iraquíes a dar la bienvenida a EE. UU. como libertadores. 

¿Por qué este desastroso error de cálculo? Las narrativas aprobadas por el gobierno en Occidente deben siempre despojar a los oponentes de legitimidad para construir el caso liberal-democrático del cambio de régimen y la guerra. 

Cualquier voz disidente en Occidente puede entonces ser difamada como alguien que no se preocupa por el pueblo que supuestamente planean "liberar" con bombas, o las voces disidentes simplemente se retratan como traidores.

 ¿La consecuencia? Caemos en nuestra propia propaganda de guerra cada vez y luego pagamos el precio. Incluso si odias y quieres derrotar a Irán, Rusia, China y otros oponentes de la hegemonía global occidental, seguramente sigue siendo de tu interés hacer el análisis correctamente.

Vídeo: https://x.com/Glenn_Diesen/status/2074400079885037728/video/1

(traducción google)

9:48 a. m. · 7 jul. 2026 ·70,5 mil Visualizaciones

5.7.26

Max Blumenthal: Acabo de visitar el funeral más grande de la historia, donde millones lloraron a Sayyed Ali Jamenei, el líder iraní que fue asesinado por la coalición estadounidense-israelí junto con miembros de su familia. Es prácticamente imposible entender cómo es esta escena, o qué significa, a menos que estés aquí... hay gritos indignados de venganza, muestras de dolor y desafío, protestas, canciones y maratones de poesía. Estos días de duelo sumarán uno de los momentos más resonantes en la historia de los movimientos antiimperialistas... Todos con quienes he hablado creen que la guerra regresará a Irán antes de mucho, y ninguno confía en el MOU con Estados Unidos. Pero están seguros de que su país puede desafiar otro asalto. Ven la movilización de sus propios ciudadanos como un componente integral de la supervivencia de Irán... Si el asesinato de Jamenei fue diseñado para impulsar un cambio de régimen, su funeral demuestra cuán estrepitosamente ha salido mal. Y el crimen podría volverse en contra de maneras que sus autores, analfabetos en historia, nunca podrían haber imaginado... Lo que estamos presenciando en el Mosala consolida a la República Islámica y a su sociedad revolucionaria como una realidad política que no puede ser borrada mediante guerras de cambio de régimen o sanciones. Este es un punto de inflexión en la región que resonará durante una generación

Max Blumenthal @MaxBlumenthal

Acabo de visitar el funeral más grande de la historia, donde millones lloraron a Sayyed Ali Jamenei, el líder iraní que fue asesinado por la coalición estadounidense-israelí junto con miembros de su familia. Es prácticamente imposible entender cómo es esta escena, o qué significa, a menos que estés aquí. 

He conocido a personas de todo el mundo que han venido a presentar sus respetos, incluidas muchas del Occidente. Las multitudes que llegan son interminables y se vuelven más grandes e intensas a medida que avanza la noche. 

Desde el Mosala de Teherán, hay gritos indignados de venganza, muestras de dolor y desafío, protestas, canciones y maratones de poesía. Estos días de duelo sumarán uno de los momentos más resonantes en la historia de los movimientos antiimperialistas. 

Todos con quienes he hablado creen que la guerra regresará a Irán antes de mucho, y ninguno confía en el MOU con Estados Unidos. Pero están seguros de que su país puede disuadir otro asalto. Ven la movilización de sus propios ciudadanos como un componente integral de la supervivencia de Irán. 

Si el asesinato de Jamenei fue diseñado para impulsar un cambio de régimen, su funeral demuestra cuán estrepitosamente ha salido mal. Y el crimen podría volverse en contra de maneras que sus autores, analfabetos en historia, nunca podrían haber imaginado. 

Lo que estamos presenciando en el Mosala consolida a la República Islámica y a su sociedad revolucionaria como una realidad política que no puede ser borrada mediante guerras de cambio de régimen o sanciones. Este es un punto de inflexión en la región que resonará durante una generación.

(traducción google)

5:20 p. m. · 5 jul. 2026 ·190,4 mil Visualizaciones

17.6.26

Cómo Teherán conquistó el mundo... Incluso los países que no admiran en absoluto el trato que el régimen iraní da a su propia gente, ni su conducta en la región, están experimentando un momento de "Yo soy Irán"... Hoy, el desafío de Irán frente a la coerción occidental se ha convertido una vez más en un grito de unidad... Esta primavera, la solidaridad, el apoyo y la indignación en nombre de Irán han reverberado en el mundo no occidental... Este sentido de indignación se debe al hecho de que Estados Unidos e Israel fueron a la guerra contra Irán mientras el mundo se reorganizaba para adaptarse al comportamiento depredador del Sr. Trump... Irán se ha convertido, a los ojos de muchos, en un ejemplo de desafío necesario y valentía... Las pequeñas y medianas potencias están pensando en formas de afirmar su soberanía, reduciendo su dependencia de los Estados Unidos y cultivando el comercio y las relaciones con China y otras potencias... Lo que une a los diversos países pequeños y medianos es que saben con certeza que su propia riqueza y economías pueden estar en peligro por esta nueva Washington, y pasarán los próximos años reposicionándose. El mundo buscará nuevos cimientos sobre los cuales apoyarse... Esta ola de solidaridad y simpatía llega poco después de que el régimen hubiera perdido gran parte de su legitimidad a los ojos de su propia población, solo unas pocas semanas después de haber matado a miles de manifestantes... La guerra puso fin a ese período de luto. En cambio, el Sr. Trump e Israel parecen haber fortalecido y consolidado el estado iraní, suavizando las opiniones de muchos que lo odiaban, porque reconocen que los defendió durante semanas de aterradores bombardeos. Irán ahora tiene una historia que contar, y tiene la capacidad de contarla (Azadeh Moaveni)

"El 22 de octubre de 1951, el Primer Ministro Mohammad Mossadegh de Irán se presentó ante la Campana de la Libertad en Filadelfia. Dirigiéndose a una multitud de cientos en el Independence Hall, Mossadegh habló con admiración sobre la libertad americana, trazando paralelismos entre la lucha de Estados Unidos por la independencia y la lucha de Irán en ese momento por liberarse del control británico sobre sus asuntos y recursos naturales.

"El credo de la independencia nacional es universal, y lo sostienen todos los pueblos", declaró en su característico susurro sombrío.

Dos años después, Estados Unidos y Gran Bretaña depusieron al primer ministro iraní en un golpe de estado debido a su decisión de nacionalizar el petróleo iraní y tomar el control de la Anglo-Iranian Oil Company, de propiedad británica. A medida que grandes extensiones del mundo adoptaron nuevas identidades nacionales tras el colonialismo, el nombre de Mossadegh se convirtió en sinónimo de la búsqueda de independencia y la lucha contra el imperialismo occidental, su derrocamiento aún se invoca amargamente en todo el sur global para conjurar las desventuras de la política exterior estadounidense.

Hoy, el desafío de Irán frente a la coerción occidental se ha convertido una vez más en un grito de unidad. La guerra ineficaz del presidente Trump ha convertido el objetivo de Estados Unidos hacia Irán en un relato premonitorio: un castigo violento que podría caer sobre cualquier estado desordenado. Esta primavera, la solidaridad, el apoyo y la indignación en nombre de Irán han reverberado en el mundo no occidental. Incluso los países que no admiran en absoluto el trato que el régimen iraní da a su propia gente, ni su conducta en la región, están experimentando un momento de "Yo soy Irán".

Este sentido de indignación se debe en gran parte al hecho de que Estados Unidos e Israel fueron a la guerra contra Irán mientras el mundo se reorganizaba nuevamente, esta vez para adaptarse al comportamiento transaccional y depredador del Sr. Trump. Las pequeñas y medianas potencias están pensando en formas de afirmar su soberanía, en algunos casos reduciendo su dependencia de los Estados Unidos y cultivando el comercio y las relaciones con China y otras potencias.

La guerra contra Irán se convirtió rápidamente en un punto de inflexión en esta trayectoria. No solo Irán ha demostrado que puede controlar un importante punto de estrangulación marítimo, presionar la economía global y resistir un asalto aéreo por parte del ejército más fuerte del mundo, el conflicto también ha ofrecido a sus líderes un nuevo lugar en el emergente reajuste global. Desde los márgenes más oscuros del antiguo orden — aislado, sancionado, ignorado y vilipendiado como un estado despiadado y represivo — Irán se ha convertido, a los ojos de muchos, en un ejemplo de desafío necesario y valentía.

El derrocamiento de Mossadegh en 1953 dejó a Irán traumatizado y a su gente profundamente desconfiada de los designios de Washington. El Sha Mohammed Reza Pahlavi nunca recuperó la legitimidad que perdió al cooperar con América, y las dudas sobre su verdadera independencia se unieron en la revolución de 1979. Después de eso, la tensión entre la nueva república islámica y América se convirtió en una enemistad violenta.

El lenguaje de la contienda política entre las naciones se transformó de las frases cortesanas de la era anterior de Mossadegh a la descripción del nuevo líder Ayatolá Ruhollah Jomeini de América como "el Gran Satán, la serpiente herida" y "el enemigo número uno de los pueblos desposeídos y oprimidos del mundo". La retórica estadounidense también se deterioró. El presidente Ronald Reagan se refirió a los líderes de Irán — junto con los gobernantes de Cuba, Libia, Corea del Norte y Nicaragua — como "inadaptados, Looney Tunes y criminales miserables". A finales de la década de 2000, John McCain y Hillary Clinton hicieron amenazas casuales y violentas de bombardear Irán, convirtiéndolas en una charla normal de política exterior.

El ayatolá Ali Khamenei, sucesor de Jomeini como líder supremo, mantuvo el mismo tono áspero y fulminante hasta su asesinato en un ataque aéreo estadounidense-israelí el 28 de febrero. Once días antes de su muerte, el Ayatolá Khamenei, de 86 años, llamó a Estados Unidos "un imperio que se dirige hacia el colapso".

 Cuando el nuevo grupo de líderes de Irán mira hacia afuera, deben escuchar esta narrativa resonando en todo el mundo. Aunque los intereses de China y Rusia en el Medio Oriente son muy diferentes — Pekín tiene amplios intereses económicos en la región y no favorece los altos precios del petróleo, lo cual no es cierto para Moscú — ambos se benefician cuando Estados Unidos se sobreextiende, y se han presentado como potencias principales listas para expandir los lazos con los bloques regionales que han sufrido y desaprobado la guerra.

Cuando el presidente de China, Xi Jinping, recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Pekín el mes pasado, los dos líderes condenaron los ataques "traicioneros" de Estados Unidos contra otros países, y el Sr. Xi advirtió contra el mundo "regresando a la ley de la selva". Mientras que Pekín prudentemente prefirió condenar la guerra en lugar de respaldar abiertamente a Irán, encontró una manera sutil de expresar su apoyo: En marzo, en un movimiento muy inusual, la emisora estatal china publicó un video de inteligencia artificial que presentaba a América como la villana "Águila Blanca" y a Irán como el "Gato Persa" cazado pero orgulloso. El video se convirtió en un éxito de crossover en las plataformas sociales occidentales.

Algunos países más pequeños han sido más explícitos. En marzo, el Parlamento de Malasia guardó un minuto de silencio por los asesinatos del Ayatolá Khamenei, otros líderes iraníes y, en un ataque aéreo en una escuela en Minab, aproximadamente 120 niños. El Primer Ministro Anwar Ibrahim envió condolencias tanto al régimen como al pueblo iraní y advirtió sobre un "precedente peligroso" que debilitaría las normas del orden internacional.

En Pakistán, las páginas editoriales del principal periódico en inglés, Dawn, concluyeron que los países del sur global "deberían estar con Irán" y condenar la guerra porque "ellos podrían ser los siguientes". Las manifestaciones pro-Irán estallaron en todo el país en marzo, dejando más de 20 muertos.

En Turquía, un país abrumadoramente musulmán sunita, el 93 por ciento de las personas encuestadas se opuso al ataque a Irán, y el presidente Recep Tayyip Erdogan advirtió que la guerra "sin sentido e ilegal" estaba comenzando a debilitar a Europa.

En India, mientras el gobierno de Narendra Modi se ha declarado un aliado cercano de Israel, la gente, que comparte una afinidad histórica y cultural con Irán, ha respondido de manera diferente. Los residentes de Nueva Delhi, incluidos los nacionalistas hindúes que apoyan al Sr. Modi, llevaron suficientes donaciones a la puerta de la Embajada iraní para financiar un envío de medicamentos. En Cachemira, los agricultores donaron sus ovejas, y las mujeres donaron sus pulseras de oro y los trajes de boda de sus hijas a una campaña de recolección de ayuda.

En otras partes del mundo, la guerra rápidamente avivó preocupaciones de larga data sobre la soberanía. En África, los movimientos que buscan la autonomía ya están impulsando la política en África Occidental y el Sahel, buscando reducir la dependencia de los donantes europeos y poner fin a las asociaciones con sus ejércitos. Esos movimientos ahora parecen ser proféticos, ya que el cierre del estrecho de Ormuz ha cobrado un precio brutal en todo el continente.

La guerra en Irán es una "advertencia", escribió Faiez Jacobs, un exlegislador sudafricano, argumentando que las guerras "ahora llegan a los hogares a través de los precios del petróleo, la inseguridad eléctrica, los costos del pan y las pérdidas de empleo". Su argumento, ampliamente resonado en la prensa del continente, es que África debe desprenderse de “sistemas diseñados en otros lugares y controlados en otros lugares”, y recurrir a la cooperación continental y de los BRICS en todo, desde alternativas de pago y corredores industriales hasta estrategias marítimas.

Por supuesto, hay excepciones, especialmente entre los países que están profundamente polarizados a lo largo de líneas religiosas, o aquellos que tienen fuertes lazos con Israel y los estados del Golfo Pérsico. Muchos gobiernos han optado por simplemente no decir nada, en algunos casos, quizás, por preocupación sobre hacia dónde dirigirá su atención el Sr. Trump a continuación.

En Cuba, la gente sigue el conflicto con avidez durante las pocas horas del día en que tienen electricidad, me dijo la historiadora Sara Kozameh. "Para los cubanos, es importante que gane Irán, ya que una derrota de Estados Unidos podría reducir la probabilidad de un ataque a Cuba", dijo. "Pero también entienden que Trump necesita sentir que ha conseguido una victoria, para que no ataque a Cuba para conseguirla".

Irán ha desempeñado el papel de desafiante iconoclasta a un orden mundial injusto antes. A raíz de la descolonización, fue el primer gran país productor de petróleo en Oriente Medio en intentar la nacionalización de su sector petrolero. Cuando Mossadegh hizo una parada en Egipto en 1951, se dice que 250,000 personas llenaron las calles de El Cairo, muchas de ellas gritando: "¡Viva el líder del antiimperialismo!"

 Luego vino el golpe. Mossadegh fracasó, pero su audacia ayudó a inaugurar un nuevo orden mundial. Un presidente egipcio inspirado, Gamal Abdel Nasser, estudió de cerca su enfoque y errores, y nacionalizó triunfalmente el Canal de Suez tres años después de que Mossadegh fuera derrocado.

Hoy no hay grandes multitudes vitoreando a un adversario del imperio. En su lugar, tenemos una esfera pública en línea que los propagandistas de Irán han inundado con videos de Lego para presentar su caso a los jóvenes del mundo. Algunas personas han afirmado que Irán está "ganando la guerra de las vibras".

Son principalmente las élites académicas las que recuerdan la década de 1950 y la ronda anterior de Irán contra el Imperio. "¿Esta noche se parece a la de anoche?" preguntó el veterano diplomático egipcio Walid Abdelnasser en el periódico Al-Ahram, recordando la visita de Mossadegh a El Cairo y sugiriendo que esta vez sería un ataque militar, no un golpe furtivo, el que vendría por la riqueza petrolera de Irán. De hecho, los gobiernos de Washington y Tel Aviv también contemplaron un mini-cambio de régimen, con un complot para instalar al ex presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Lo que une a los diversos países pequeños y medianos al analizar las lecciones de esta guerra es la creencia de que están en terreno inestable. Ahora saben con certeza, si no lo sabían antes, que su propia riqueza y economías pueden estar en peligro por esta nueva Washington, desatada de las barreras internacionales establecidas el siglo pasado, y pasarán los próximos años reposicionándose. El mundo buscará nuevos cimientos sobre los cuales apoyarse, mientras amigos y enemigos se ajustan.

Algunos no están de acuerdo en que el exitoso desafío de Irán a los Estados Unidos disminuirá la influencia de América. La derrota militar estadounidense no es, después de todo, nada nuevo: La mayoría de las intervenciones militares de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial —Vietnam, Corea, Afganistán e Irak— han terminado como conflictos vagos y de bajo nivel que pocos llamarían victoria. El experto en políticas Gideon Rose considera que la "habladuría" sobre la guerra que señala una pérdida más amplia del poder de EE. UU. es exagerada; después de perder en Vietnam, escribió recientemente, América se recuperó y muy probablemente podría hacerlo de nuevo.

Quizás sea el destino de Irán encontrarse nuevamente, por segunda vez en un siglo, como objeto de la agresión estadounidense y el protagonista rebelde del mundo no occidental. Sus milenios de historia como nación han hecho de la preservación de la soberanía el impulso consumado de Irán, sin importar quién lo dirija.

¿Dónde deja esta historia desordenada a los propios iraníes, por el momento? Para ellos, las cosas son mucho más complicadas. Esta ola de solidaridad y simpatía llega poco después de que el régimen hubiera perdido gran parte de su legitimidad a los ojos de su propia población, solo unas pocas semanas después de haber matado a miles de manifestantes.

La guerra puso fin a ese período de luto, desesperación y condena mundial. En cambio, el Sr. Trump e Israel parecen haber fortalecido y consolidado el estado iraní, elevando su perfil como un símbolo de astuta desafío y suavizando las opiniones de muchos dentro del país que lo odiaban y se oponían a él, porque reconocen que los defendió durante semanas de aterradores bombardeos.

La república islámica no está acostumbrada a percibirse como parte de un todo mayor, y está lejos de ser seguro cuánto durará este aumento de buena voluntad. Pero Irán ahora tiene una historia que contar, y tiene la capacidad de contarla." 

(Azadeh Moaveni, Revista de prensa, 17/06/26, fuente The New York Times, traducción Quillbot, enlaces en el original)

16.6.26

El resultado de la guerra de Irán puede describirse como la sorpresa del siglo... Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria... Irán no destruyó Israel, ni hundió ningún barco estadounidense, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, debido a cinco factores: Drones y misiles, previeron que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado, y comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible... Escalada, a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares, y Trump insinuaba de manera siniestra el uso de tales armas... Defensa mosaico descentralizada, previeron sabiamente que probablemente decapitarían su liderazgo, por eso la necesidad de descentralizar la defensa del país; este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán, pero en general fue extremadamente exitoso... La abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización, después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, así, soportaron pacientemente su sufrimiento... Paciencia diplomática estratégica, pues no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos, para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, y condujera al cese de hostilidades... Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo (Andrew Korybko)

"Pocos fuera de Irán, su "Eje de la Resistencia" y sus partidarios internacionales pensaron que evitaría el destino de Irak, Libia y Siria.

Muchos esperaban que Irán siguiera el camino de Irak, Libia y Siria al comienzo de la Tercera Guerra del Golfo, razón por la cual el resultado de este conflicto puede describirse como la sorpresa del siglo. Irán no destruyó Israel como ha amenazado durante mucho tiempo, ni hundió ningún barco estadounidense como sus voceros en los medios hicieron creer a sus seguidores, pero ambos —y especialmente Israel— quedaron gravemente golpeados. Irán sobrevivió, aunque debilitado, por supuesto, como se explicó aquí, debido a los cinco factores que se enumerarán a continuación:

1. Enorme arsenal de drones y misiles

Los estrategas iraníes previeron sabiamente hace años que el futuro de la guerra cinética sería de largo alcance y no tripulado. También comprendieron la importancia de construir un complejo militar-industrial lo más autárquico posible en caso de un bloqueo. Con ese fin, acumularon las materias primas extranjeras necesarias para expandir su arsenal de drones y misiles en esas condiciones, lo que permitió a Irán contraatacar a sus adversarios incluso después de que estos destruyeran sus sistemas de defensa aérea.

2. Disposición a una escalada recíproca

En honor a Irán, no rehuyó la escalada recíproca contra Israel, Estados Unidos o los Estados del Golfo cuyo espacio aéreo y/o instalaciones (ya sean bases aéreas, radares, muelles, etc.) fueron utilizados por estos en su contra. Irán continuó haciéndolo a pesar de que sus adversarios poseían armas nucleares y, en el caso de Trump, insinuaban de manera siniestra el uso de tales armas para destruir su civilización milenaria. Al aumentar los costos para sus adversarios, mientras absorbía los costos aún mayores que estos le infligían, Irán sorprendió a todos.

3. Defensa mosaico descentralizada

Los estrategas iraníes también previeron sabiamente que sus adversarios probablemente decapitarían su liderazgo, de ahí la necesidad de descentralizar la defensa del país, liderada por la Guardia Revolucionaria, para mantener las escaladas recíprocas con drones y misiles, que esperaban que eventualmente agotarían a sus adversarios más vulnerables. Este enfoque no estuvo exento de riesgos, ya que casi desencadena una guerra con Azerbaiyán y, por lo tanto, posiblemente también con Turquía, miembro de la OTAN, pero en general fue extremadamente exitoso y superó con creces las expectativas.

4. Población unida patrióticamente

A pesar de la violencia política ocasional (posiblemente exacerbada desde el extranjero explotando agravios preexistentes), la abrumadora mayoría de los iraníes se unió patrióticamente en defensa de su Estado-civilización. La mayoría de las personas de todas las identidades políticas, religiosas, étnicas y regionales comprendieron lo que estaba en juego existencialmente después de que Israel y Estados Unidos lo discutieran explícitamente, razón por la cual no hubo revueltas en tiempos de guerra para evitar hacer el juego a sus adversarios. Así, soportaron pacientemente su sufrimiento.

5. Paciencia diplomática estratégica

Y finalmente, los negociadores de Irán no aceptaron el primer acuerdo ofrecido a pesar de los crecientes costos para su Estado, en parte para prolongar el dolor que la guerra infligía a sus adversarios, con la esperanza de que esto los dividiera y condujera a un contexto internacional más favorable para cesar las hostilidades. También calcularon que su población seguiría unida, lo cual fue la base sobre la que se construyó esta política y es también la razón por la que la política de "máxima presión" de Estados Unidos no logró la "rendición incondicional" de Irán.

Irán combinó magistralmente factores militares, estratégicos, políticos y diplomáticos para sobrevivir a la Tercera Guerra del Golfo, lo que es indiscutiblemente una victoria dado que muchos esperaban que siguiera el camino de Irak, Libia y Siria. Si bien Irán no destruyó Israel, lo que muchos de sus partidarios consideraban el estándar del éxito antes de que estallaran las hostilidades y se les prometió que sucedería si lo hacían, aun así infligió daños sin precedentes a su enemigo. Israel hizo lo mismo con Irán, pero aun así perdió porque no logró ninguno de sus objetivos por completo." 

(Andrew Korybko , blog, 16/06/26, traducción Deep seek, enlaces en el original)  

15.6.26

¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo? Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista... Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental, aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido a la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra (Andrew Korybko)

 "¿Quién ganó la Tercera Guerra del Golfo?

Irán está preparado para regresar gradualmente al orden occidental liderado por Estados Unidos, dentro de ciertos límites, exactamente como su facción moderada siempre quiso. Su facción más dura ha preservado con éxito las fuerzas armadas y su arsenal de misiles, mientras que Israel no logró ninguno de sus objetivos en su derrota más épica jamás vista.

Irán y Estados Unidos planean firmar este viernes en Suiza un memorando de entendimiento (MoU), inspirado por Zarif, para poner fin a la Tercera Guerra del Golfo. Los detalles exactos aún no se conocen, y *Fortune* informó que había al menos tres textos en competencia, pero todos ellos "incluyen elementos similares en torno a la reapertura del vital estrecho de Ormuz, la concesión a Irán de un alivio de sanciones y la apertura de la puerta a negociaciones a más largo plazo sobre su programa nuclear". Eso ya es suficiente para llegar a varias conclusiones muy importantes.

Para empezar, reabrir el estrecho sin que esté vigente el peaje en petroyuán en tiempos de guerra que había impuesto Irán representaría una concesión significativa por parte de la República Islámica, cuyos representantes en los medios celebraron este modelo como un hito multipolar histórico. Lo mismo se aplica a la reanudación de las negociaciones sobre su programa nuclear, políticamente sensible. El alivio de las sanciones a cambio podría valer la pena, sin embargo, a juzgar por esta estimación de los profundos daños económico-financieros causados por el bloqueo (imperfecto) de Estados Unidos.

Sobre ese tema, se explicó aquí a finales de marzo que "EE. UU. habrá perdido la Tercera Guerra del Golfo si China aún puede depender de Irán como un proveedor de energía confiable y de bajo costo mientras convierte al yuan en una moneda de reserva global que desafíe al petrodólar", por lo que prevenir ambas cosas es imperativo desde la perspectiva estadounidense. Con el petroyuán aparentemente fuera de juego, eso deja la dependencia de las exportaciones de petróleo iraníes de China, pero el alivio de las sanciones podría ayudar a redirigir gradualmente sus ventas (por ejemplo, hacia la India) sin alterar el mercado.

Asimismo, si los informes sobre un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares para Irán son ciertos (aunque la suma final sea mucho menor, pero aún así ascienda a decenas de miles de millones), entonces las inversiones estadounidenses y del Golfo en la industria energética iraní podrían llevar a que controlen sus exportaciones. En enero se evaluó que "EE. UU. quiere replicar el modelo venezolano en Irán", lo cual estaría en camino de implementarse en ese escenario. La interdependencia resultante podría avanzar en la seguridad colectiva y facilitar la retirada regional de EE. UU.

Las facciones moderada ("reformista") y dura ("principalista") de Irán lograrían, por tanto, algunos de sus objetivos: la primera en lo que respecta al alivio de sanciones y la segunda en cuanto a la preservación de las fuerzas armadas del país (aunque posiblemente maltrechas), así como de su arsenal de misiles, sin olvidar su sistema político. No obstante, el equilibrio entre facciones se habría desplazado a favor de los moderados, ya que EE. UU. no firmaría un MoU si los moderados no pudieran controlar a los "duros rebeldes", que potencialmente podrían reavivar la guerra.

Por lo tanto, se puede concluir que los moderados vencieron a los halcones en la lucha por el poder del estado profundo iraní, pero esto se debió a que EE. UU. e Israel mataron a decenas de altos cargos de los halcones, tras lo cual sus respectivas instituciones (especialmente la IRGC) se debilitaron y finalmente fueron domadas por los moderados. Es cierto que los "halcones rebeldes" – independientemente de su relación con la IRGC – aún podrían sabotear el MoU, pero Trump 2.0 se siente lo suficientemente cómodo con que no lo harán, de lo contrario no seguiría adelante con la firma.

Está surgiendo una nueva era regional en la que la Tercera Guerra del Golfo podría muy bien conducir a la reintegración gradual de Irán en el orden occidental liderado por EE. UU., aunque dentro de ciertos límites, lo que sienta las bases para mejores lazos con sus vecinos del Golfo. En ese escenario, Israel saldría perdiendo, ya que ya no podría dividir para reinar entre Irán y el Golfo, ni EE. UU. lo respaldaría si Israel reanuda las hostilidades con Irán debido al reciente resurgimiento de la posiblemente irreconciliable ruptura entre Trump y Bibi. Por lo tanto, Israel es el mayor perdedor de la guerra." 

(Andrew Korybko , blog, 15/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

11.6.26

Los nuevos líderes de Irán están asumiendo riesgos que sus predecesores evitaron... una nueva generación de líderes está abandonando cada vez más el enfoque cauteloso y reactivo que durante mucho tiempo definió la estrategia de la República Islámica hacia sus adversarios. En lugar de depender principalmente de la disuasión y la paciencia estratégica, ahora parecen más dispuestos a asumir riesgos y a utilizar la influencia militar, económica y regional de Irán para dar forma a los acontecimientos en el Medio Oriente... Al atacar a Israel en respuesta a los ataques en Líbano, Teherán parecía estar señalando que sus líneas rojas ya no se detienen en sus propias fronteras... "Los iraníes han puesto a los israelíes y a los estadounidenses en una situación difícil ahora... Piensan que están ganando. No creen que el alto el fuego esté sirviendo a sus intereses"... En junio de 2025, cuando Estados Unidos se unió a Israel en el ataque a Irán, Teherán nuevamente optó por una respuesta proporcional, señalando que a pesar de su retórica incendiaria aún consideraba necesario gestionar la escalada... Los ataques de esta semana a Israel sugieren que el cálculo puede estar cambiando. "Esta es la primera vez en décadas que una potencia regional tiene los medios, la capacidad y la disposición para usar el poder militar contra las maniobras o la agresión israelíes contra un tercero"... Irán también parece estar poniendo a prueba la alianza entre Estados Unidos e Israel y aprovechando las crecientes diferencias entre los dos países sobre el desenlace del conflicto... Esa estrategia puede estar dando resultados. Irán puede haber logrado obligar a Washington a elegir entre apoyar la libertad de acción militar de Israel y preservar una vía diplomática con Teherán (Abbas Al Lawati, CNN)

 "Los nuevos líderes de Irán están asumiendo riesgos que sus predecesores evitaron.

  Los ataques de Irán a Israel esta semana fueron algunos de sus intentos más audaces hasta ahora para redefinir los límites de una confrontación que durante décadas se ha librado en gran medida a través de proxies, operaciones encubiertas y represalias cuidadosamente calibradas.

Al atacar a Israel en respuesta a los ataques en Líbano, Teherán parecía estar señalando que sus líneas rojas ya no se detienen en sus propias fronteras, y que sus líderes están dispuestos a asumir mayores riesgos.

Desde el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán del 8 de abril, Teherán ha acusado repetidamente a Israel y a Estados Unidos de socavar la tregua mediante acciones militares. Estados Unidos ha llevado a cabo ataques contra objetivos iraníes incluso mientras las negociaciones indirectas continuaban. Israel, mientras tanto, ha lanzado casi 3,500 ataques en Líbano, según el primer ministro del país, incluyendo en la capital Beirut, a pesar de las restricciones impuestas por la tregua.

Irán respondió con una serie de ataques de represalia calibrados contra objetivos estadounidenses y del Golfo, advirtiendo que si la diplomacia fracasaba estaba preparado para reanudar la guerra y expandirla más allá del Golfo Pérsico, amenazando potencialmente las rutas de navegación que se extienden desde el Océano Índico hasta el Mar Rojo y el Mediterráneo.

Durante la noche del martes al miércoles, hubo nuevos intercambios de fuego entre Estados Unidos e Irán tras el derribo de un helicóptero del ejército estadounidense a principios de la semana, lo que subraya la continua precariedad en la región.
Los ataques de Irán a Israel señalan un cambio más amplio

Los ataques de esta semana contra Israel, sin embargo, parecieron marcar un paso más. Teherán señaló que la acción militar israelí contra sus aliados regionales también podría desencadenar una respuesta iraní directa. El objetivo era romper el estancamiento diplomático en las conversaciones para alcanzar un acuerdo de paz interino y apoyar a Hezbolá.

"Hemos revertido la ecuación del alto el fuego que existía en papel mientras era repetidamente violada en la práctica en el terreno," dijo el lunes Mohammad Bagher Ghalibaf, el principal negociador de Irán en las conversaciones. "Hasta que haya una disposición genuina para construir confianza, la respuesta de Irán seguirá siendo la misma." 

  Irán ha insistido en que no permitirá que Israel y Estados Unidos continúen sus ataques mientras afirman estar comprometidos con un alto el fuego que Teherán dice que se está violando repetidamente. "Bajo ninguna circunstancia" aceptaría tal arreglo, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, el lunes.

El movimiento sugiere un cambio más amplio en Teherán, donde una nueva generación de líderes está abandonando cada vez más el enfoque cauteloso y reactivo que durante mucho tiempo definió la estrategia de la República Islámica hacia sus adversarios. En lugar de depender principalmente de la disuasión y la paciencia estratégica, ahora parecen más dispuestos a asumir riesgos y a utilizar la influencia militar, económica y regional de Irán para dar forma a los acontecimientos en el Medio Oriente.

También es el mismo liderazgo iraní que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha descrito como "más racional" y "bastante razonable".

"Los iraníes han puesto a los israelíes y a los estadounidenses en una situación difícil ahora," dijo Aaron David Miller, un ex negociador de paz en Oriente Medio de EE. UU., a Jessica Dean de CNN. "Están listos para el riesgo." Piensan que están ganando. No creen que el alto el fuego esté sirviendo a sus intereses.

En 2020, la primera administración Trump rompió un tabú de larga data al asesinar a Qasem Soleimani, el funcionario iraní de más alto rango asesinado por los Estados Unidos en ese momento. La respuesta de Teherán, bajo el liderazgo del entonces Líder Supremo Ali Khamenei, reflejó su preferencia por la represalia calibrada en lugar de la escalada incontrolada: Irán lanzó un ataque con misiles a una base aérea estadounidense en Irak después de que se transmitieran advertencias que dieron tiempo a las fuerzas estadounidenses para buscar refugio.

En junio de 2025, cuando Estados Unidos se unió a Israel en el ataque a Irán, Teherán nuevamente optó por una respuesta proporcional, señalando que a pesar de su retórica incendiaria aún consideraba necesario gestionar la escalada.

Los ataques de esta semana a Israel sugieren que el cálculo puede estar cambiando. "Esta es la primera vez en décadas que una potencia regional tiene los medios, la capacidad y la disposición para usar el poder militar contra las maniobras o la agresión israelíes contra un tercero," dijo Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute, un grupo de expertos en política exterior de EE. UU.

Tras el ataque, Irán advirtió que estaba preparado para "aumentar el nivel de tensión" para desafiar lo que describió como suposiciones israelíes y estadounidenses sobre los límites de su respuesta.

"Si los israelíes y los estadounidenses imaginan que a través de una 'tensión controlada' pueden hacer que Irán y (su red de proxies) el Frente de Resistencia sean predecibles frente a sus crímenes, o limitar el tipo de respuesta de Irán, están cometiendo un error tonto," citó la agencia de noticias Tasnim, que está cerca del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), de una fuente militar no identificada.

Teherán está buscando crear una "nueva ecuación" que tiene como objetivo prevenir que Israel actúe no solo contra Irán mismo, sino también contra su red de proxies en la región, dijo Danny Citrinowicz, exjefe de la rama de Irán en la inteligencia militar israelí, a Becky Anderson de CNN.

"Los eventos de las últimas 24 horas demostraron una vez más que el liderazgo actual de Irán cree cada vez más que lo que no se puede lograr a través de la diplomacia se puede lograr en última instancia mediante el uso de la fuerza," escribió en X. 

  Explotando las grietas en la relación entre Estados Unidos e Israel

Irán también parece estar poniendo a prueba la alianza entre Estados Unidos e Israel y aprovechando las crecientes diferencias entre los dos países sobre el desenlace del conflicto. Trump se ha distanciado públicamente del Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu en varias ocasiones en las últimas semanas, insistiendo en que un acuerdo diplomático con Teherán está al alcance y afirmando que Israel "no tendrá otra opción" que aceptarlo.

Esa estrategia puede estar dando resultados. Después de que Irán atacara a Israel el lunes, Trump actuó rápidamente para prevenir una mayor escalada, hablando con Netanyahu dos veces en cuestión de horas en un esfuerzo por disuadirlo de represalias.

Baghaei, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, dijo que Washington "asume la responsabilidad" de las acciones de Israel y advirtió que "inevitablemente" afectarían el proceso diplomático. Mientras tanto, un oficial militar israelí enfatizó que las fuerzas estadounidenses no desempeñaron ningún papel en los ataques a Irán, aunque sí ayudaron a interceptar los misiles iraníes entrantes.

Irán puede haber logrado obligar a Washington a elegir entre apoyar la libertad de acción militar de Israel y preservar una vía diplomática con Teherán.

La presión de Trump sobre Netanyahu ha "añadido otra ficha al tablero" para Irán, dijo Miller, refiriéndose a la nueva influencia de Teherán. "Lo cual será la creación de una nueva norma."

 (

10.6.26

9.6.26

Irán ya no esperará amenazas, declarando una nueva doctrina estratégica de defensa regional, según Sadeq Larijani, figura de alto rango del régimen... la intervención de Teherán en apoyo a Líbano constituye una declaración formal de una nueva doctrina estratégica. Bajo los términos de esta doctrina, los ataques a cualquier componente del Eje de Resistencia (Hezbollah y los palestinos) desencadenarán una respuesta iraní... cualquier expansión del conflicto o ataque a la infraestructura crítica iraní será respondido con una respuesta integral y disuasoria... Esto marca la primera vez desde la fundación de la República Islámica en 1979 que Irán se ha comprometido a tomar medidas militares en nombre de Hezbolá y el pueblo libanés, y los palestinos... El periódico israelí conservador, Israel Hayom, informó que los funcionarios de seguridad admitieron que Israel no esperaba que Irán cumpliera completamente esa amenaza... Se notó frustración porque Irán dictó términos a través de la nueva "ecuación" y porque Israel enfrentó presión (incluida la de EE.UU./Trump) para limitar su respuesta y evitar una guerra total... Mientras tanto, el embajador de Irán ante la ONU confirmó hoy que Pakistán está desempeñando un papel central en la mediación de un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, dijo: "Aún no hemos llegado al texto final, pero lo estamos persiguiendo" (Larry C. Johnson)

"Irán dice que ya no esperará amenazas, declarando una nueva doctrina estratégica de defensa regional, según Sadeq Larijani. Larijani es un destacado clérigo chiíta iraní, político conservador y figura de alto rango del régimen. Es más conocido por haber sido el Presidente del Poder Judicial de Irán desde 2009 hasta 2019 y por ser el Presidente del Consejo de Discernimiento de la Oportunidad desde finales de 2018. Su hermano fallecido, Ali Larijani, fue el Presidente del Parlamento y asesor de Seguridad Nacional del Ayatolá antes de ser asesinado por Israel. Los Larijani son la realeza clerical y política en Irán.

Como actual presidente del Consejo de Discernimiento del Interés Superior de Irán, el presidente Larijani anunció que la intervención de Teherán en apoyo a Líbano constituye una declaración formal de una nueva doctrina estratégica. Bajo los términos de esta doctrina, los ataques a cualquier componente del Eje de Resistencia (Hezbollah y los palestinos) desencadenarán una respuesta iraní que se extiende más allá de las fronteras geográficas y reconfigura las ecuaciones regionales.

Larijani explicó que Irán ha entrado en una nueva fase en la que ya no espera a que surjan amenazas antes de actuar para preservar su posición regional, sino que tomará la iniciativa. También advirtió que cualquier expansión del conflicto o ataque a la infraestructura crítica iraní sería respondido con una respuesta integral y disuasoria.

Esto introduce una nueva variable dinámica en el cálculo del Levante. Esto marca la primera vez desde la fundación de la República Islámica en 1979 que Irán se ha comprometido a tomar medidas militares en nombre de Hezbolá y el pueblo libanés, y los palestinos. El periódico israelí conservador, Israel Hayom, informó que los funcionarios de seguridad admitieron que Israel no esperaba que Irán cumpliera completamente con las amenazas, considerándolo un error de cálculo. Se notó frustración porque Irán dictó términos a través de la nueva "ecuación" y porque Israel enfrentó presión (incluida la de EE.UU./Trump) para limitar su respuesta y evitar una guerra total.

Israel continuó sus ataques en el sur del Líbano el lunes, golpeando la ciudad de Tiro y matando a más civiles. Hasta ahora, Irán no ha reaccionado. Si Israel continúa con estos ataques, sabremos si el Sr. Larijani estaba haciendo una amenaza vacía o si Irán está decidido a castigar a Israel con una nueva lluvia de misiles por sus ataques a los civiles libaneses.

Mientras tanto, el embajador de Irán ante la ONU confirmó hoy que Pakistán está desempeñando un papel central en la mediación de un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos. El embajador de Irán ante la ONU, Amir-Saeid Iravani, dijo:

"Aún no hemos llegado al texto final, pero lo estamos persiguiendo.  Estados Unidos e Irán están proporcionando e intercambiando puntos de vista y opiniones para llegar al texto final a través de Pakistán."

Esto confirma parcialmente la historia que Pepe Escobar y yo rompimos el lunes pasado y se alinea con la reciente afirmación de Donald Trump de que Estados Unidos e Irán están acercándose a un acuerdo para poner fin a la guerra. Esto también explica por qué Israel, según un reciente informe del NY Times, ha intensificado su espionaje sobre los miembros clave de la administración Trump para descubrir los detalles del acuerdo propuesto. El ex abogado de Trump, Robert Barnes, dijo hoy en el podcast de Jim Webb que los negociadores estadounidenses e iraníes habían llegado a un consenso sobre seis MOU diferentes durante los últimos tres meses y que Trump los ha rechazado todos a última hora. Veremos si este llega a la meta."

( , blog, 09/06/26, traducción quillbot 

27.5.26

A la espera de que alguien ceda... Si es Irán quien cede primero, es probable que se produzca una apertura en la cuestión del uranio enriquecido y, por lo tanto, sobre su traslado al extranjero. Si son los Estados Unidos, es más probable que resuelvan el asunto con un nuevo ataque aéreo y con misiles a gran escala, declaren la victoria y, a continuación, se retiren... Difícilmente habrá una solución negociada antes de ese momento. Y, en cualquier caso, este es un conflicto destinado a repetirse cíclicamente, hasta que la República Islámica sea derrocada, o hasta que Estados Unidos sea expulsado de Asia Occidental, e Israel se haya visto al menos obligado a abandonar todas sus pulsiones agresivas (Enrico Tomaselli)

"Es bastante evidente que, en torno a la crisis entre EE. UU. e Irán, con todas las oscilaciones de un extremo a otro que ello conlleva, se está librando una partida paralela, una especie de spin-off del conflicto, por así decirlo, que afecta fundamentalmente a los mercados energéticos mundiales. Este es uno de los aspectos cruciales, para los Estados Unidos, que asumen la responsabilidad principal de la crisis y, por lo tanto, también de sus consecuencias en lo que respecta a la energía. Y que —dada la imposibilidad o incapacidad de resolver la crisis— dentro del marco narrativo de esta están jugando precisamente una partida que sirve para reducir su impacto en el precio del petróleo. Incluso al margen de las maniobras especulativas con fines de lucro personal, mediante las cuales el entourage presidencial estadounidense saca provecho de las fluctuaciones del mercado inducidas por la Casa Blanca, sin duda para la administración Trump esta es una preocupación primordial, y cada vez con mayor frecuencia la acción diplomática y mediática tiene esencialmente la función de calmar los mercados, y nada más.

Obviamente, dado que este modus operandi se repite ya de forma constante, y siempre con las mismas características, para que resulte eficaz requiere la necesaria enfatización, además de la complicidad activa de los medios de comunicación, que actúan como su indispensable caja de resonancia.

La única forma, por tanto, de distinguir los procesos reales de las maniobras narrativas es ignorar el tono y la intensidad de las declaraciones —sobre todo las de la parte estadounidense— y mantener siempre el foco de la atención en los hechos.

Incluso en el caso de esta última, aparente reanudación de las negociaciones, quedó claro desde el primer momento que el énfasis con el que se presentaba no se correspondía con la realidad. El primer borrador del Memorándum de Entendimiento difundido por fuentes iraníes y pakistaníes, de hecho, estaba redactado en términos tales que suponía una auténtica capitulación estadounidense, por lo que era claramente imposible. Y, a su vez, la versión estadounidense era claramente inaceptable para la parte iraní.

Si observamos con objetividad todo el desarrollo de los contactos durante las semanas posteriores al fin de la fase cinética del conflicto, algunos elementos se revelan como constantes. Por un lado, la posición iraní, en particular sobre algunas cuestiones fundamentales —como las reservas de uranio enriquecido o el fin del conflicto en el Líbano—, se ha mantenido sustancialmente siempre igual, lo que ha proporcionado al menos un elemento de certeza fiable. Por el contrario, la postura estadounidense ha sido —y es— vacilante, contradictoria y, a menudo, caracterizada por una especie de tira y afloja: determinados puntos se aceptan inicialmente, para luego renegarlos en el transcurso de las discusiones, anulando los avances logrados. Esto se debe, en parte, a la falta de una verdadera estrategia por parte de Estados Unidos y a la falta de unidad de criterios en el equipo presidencial; en parte, obviamente, a la volubilidad de Trump, pero también —precisamente— a la necesidad de utilizar las negociaciones como instrumento para influir en los mercados.

A ello hay que añadir, además, al menos otros tres factores.

El mediador pakistaní —y, en parte, China, que lo respalda— tiene, por múltiples razones, un gran interés en llevar a buen puerto las negociaciones y, por lo tanto, a veces no actúa simplemente como un mediador transparente, sino que trata de obtener resultados recurriendo también a un lenguaje diferenciado en función del interlocutor, lo que no favorece el entendimiento mutuo entre las partes.

Están los países del Consejo de Cooperación del Golfo, sobre todo Arabia Saudí (a su vez vinculada a Pakistán por lazos fuertes y duraderos), que ejercen presiones —no siempre unívocas— sobre todo hacia Estados Unidos, actuando principalmente como factor moderador.

Y, por supuesto, está Israel, que, por el contrario, actúa como freno frente a cualquier hipótesis de negociación y ejerce plenamente toda su capacidad de influencia sobre la Administración estadounidense. Ya es un clásico que se perfile un marco general aparentemente consensuado entre Washington y Teherán, hasta que llega la llamada de Netanyahu a Trump y la posición estadounidense cambia.

Todos estos factores, como es comprensible, hacen que resulte extremadamente complejo alcanzar una solución negociada mutuamente aceptable. Pero, evidentemente, hablamos de problemas que se manifiestan en la fase final, sin olvidar que en la fase inicial existe, por el contrario, una auténtica montaña insuperable.

La cuestión fundamental, de hecho, sigue siendo que ninguna de las partes en conflicto considera haber sido derrotada y, por lo tanto, no está dispuesta a ceder en los puntos fundamentales.

Inevitablemente, por lo tanto, el conflicto está destinado a prolongarse —quizás en las condiciones actuales, sin actividad bélica— hasta que una de las dos partes sienta de forma insostenible los efectos de la crisis y se vea, por tanto, obligada a considerar la necesidad de ceder en algo.

Si es Irán quien cede primero, es probable que se produzca una apertura en la cuestión del uranio enriquecido y, por lo tanto, sobre su traslado al extranjero. Si son los Estados Unidos, es más probable que resuelvan el asunto con un nuevo ataque aéreo y con misiles a gran escala, declaren la victoria y, a continuación, se retiren.

Difícilmente habrá una solución negociada antes de ese momento. Y, en cualquier caso, este es un conflicto destinado a repetirse cíclicamente, hasta que la República Islámica sea derrocada, o hasta que Estados Unidos sea expulsado de Asia Occidental, e Israel se haya visto al menos obligado a abandonar todas sus pulsiones agresivas. Por el momento, pues, se trata simplemente de comprender quién cederá primero." 

(Enrico Tomaselli , Giubbe Rosse, 25/05/26, traducción Salvador López)

22.5.26

La CIA encontró que Irán conserva aproximadamente el 75% de sus inventarios de lanzadores de misiles móviles anteriores a la guerra y alrededor del 70% de sus reservas de misiles anteriores a la guerra... y que ha logrado reabrir casi todas sus instalaciones de almacenamiento subterráneo, e incluso completar el ensamblaje de misiles que se encontraban en etapas avanzadas de producción cuando estalló la guerra.. La CIA descubrió que Irán había acumulado bienes esenciales y combustible suficientes para varios meses incluso en caso de un bloqueo total... Los satélites de inteligencia estadounidenses detectaron evidencia de bienes y energía que se trasladaban a través de fronteras terrestres y rutas no oficiales, lo que indica que los vecinos de Irán no cooperan con el bloqueo estadounidense... pero el Presidente, rodeado de aduladores, ya ha decidido cuál será la narrativa y se niega a aceptar la evaluación de la CIA... yo creo que las capacidades militares de Irán han aumentado desde el 28 de febrero debido a la asistencia militar adicional proporcionada por China y Rusia (Larry C. Johnson, ex-oficial de la CIA)

"Hasta hace poco tenía serias preocupaciones de que mi antigua organización, es decir, la CIA, no estuviera cumpliendo su trabajo de proporcionar análisis precisos al Presidente. Parece que mis preocupaciones eran infundadas. Si bien ha habido algunas ocasiones en la historia de la CIA en las que los analistas le dijeron a la administración activa en ese momento lo que creían que el Presidente quería escuchar, el problema más común es que los analistas de la CIA aguaron la fiesta del Presidente y su análisis fue ignorado. Ese parece ser el caso ahora con Irán.

"Antes de profundizar en lo que la CIA ha estado diciendo sobre la guerra en Irán, quiero dirigir su atención a la reciente declaración del Jefe de Operaciones Navales — Daryl Caudle — sobre el Estrecho de Ormuz:

Si intentamos hacer de acompañantes, ya lo hemos investigado. Esa es una misión muy desafiante en ese estrecho cuando está disputado.

Tendremos que llegar a un punto en el que ese estrecho esté abierto con un alto el fuego generalmente aceptado antes de que pueda activarse en masa.

Proporcionar servicios de escolta a través de un estrecho disputado, en mi opinión militar, excederá la capacidad de la Armada para hacerlo de manera efectiva."

El buen Almirante confirma lo que he estado diciendo durante varias semanas, es decir, que Estados Unidos no tiene una opción militar viable para eliminar la capacidad de Irán de impedir que los barcos transiten por el Estrecho sin permiso de las autoridades iraníes.

Desde el inicio de la guerra, la CIA, bajo la supervisión del DNI, ha proporcionado al Congreso tres informes sobre el curso de la guerra. En los tres compromisos de inteligencia, ha surgido una brecha consistente y profundamente significativa: la CIA y la comunidad de inteligencia en general han evaluado sistemáticamente la guerra como más difícil, Irán como más resistente, la amenaza de misiles como mayor y las perspectivas de una resolución rápida como más sombrías de lo que han afirmado las declaraciones públicas de la administración Trump. La brecha entre la inteligencia clasificada y las declaraciones presidenciales públicas se ha convertido en una de las características definitorias del panorama político del conflicto.

3 de marzo — Reunión informativa clasificada para todo el Congreso

El director de la CIA, John Ratcliffe, junto con el secretario de Estado Rubio, el secretario de Defensa Hegseth y el general Caine, ofrecieron sesiones informativas clasificadas primero a todo el Senado y luego a la Cámara de Representantes el 3 de marzo. El republicano de Misuri, Josh Hawley, dijo a los periodistas después que la operación era masiva y cambiaba rápidamente. Los demócratas salieron de la sesión informativa notablemente alarmados. El representante Ami Bera presionó directamente a Gabbard sobre si había advertido a Trump que una guerra con Irán sería tan costosa y devastadora que "haría que nuestras guerras en Irak y Afganistán parecieran un picnic", una declaración que Gabbard había hecho públicamente antes de asumir el cargo. Gabbard se negó a responder sustancialmente, diciendo que estaba obligada a "dejar sus opiniones personales en la puerta" en su papel de DNI.

18 de marzo — Audiencia del Comité Selecto de Inteligencia del Senado sobre Amenazas en Todo el Mundo

Esta fue la operación de inteligencia más reveladora públicamente y generó una controversia significativa.

Los directores de las agencias de inteligencia testificaron que el liderazgo clerical de Irán había sido dañado pero no derrocado del poder, y que los mulás podrían reconstruir sus capacidades militares degradadas en los próximos años a pesar de los continuos ataques de Estados Unidos e Israel, un hallazgo que atenuó significativamente las afirmaciones de Trump de que el peligro militar de Irán había sido en gran medida eliminado.

La contradicción nuclear estalló en esta audiencia. La Evaluación Global de Amenazas de 2026 afirmaba que antes de la Operación Furia Épica, Irán "tenía la intención de intentar recuperarse de la devastación de su infraestructura nuclear sufrida durante la Guerra de los 12 Días", una evaluación que divergía marcadamente de las propias declaraciones escritas preparadas de Gabbard presentadas a los senadores, que afirmaban que el programa nuclear de Irán había sido "aniquilado".

Sobre la pregunta crítica de si Trump fue advertido sobre el Estrecho de Ormuz: Bajo el interrogatorio de los senadores Angus King y Mark Kelly, ni Ratcliffe ni Gabbard quisieron decir si Trump había pedido una evaluación del riesgo de que el Estrecho pudiera ser bloqueado, si la habían proporcionado, o qué podría haber dicho. Gabbard dijo que la comunidad de inteligencia "creía desde hace mucho tiempo que cerrar el estrecho era una posibilidad". Ratcliffe se negó a decir si había hecho este punto en los días previos a la guerra, pero confirmó que habla con Trump entre 10 y 15 veces por semana.

Los testigos también se negaron a confirmar, negar o abordar los informes sobre el creciente apoyo militar y de inteligencia ruso a Irán, y declinaron arrojar luz sobre el efecto que la guerra está teniendo en la capacidad de Estados Unidos para ayudar a armar a las naciones de la OTAN. 

 Principios de mayo — Evaluación clasificada de la CIA Entregado a los responsables políticos de la Casa Blanca

La divulgación de inteligencia más trascendental y perjudicial se produjo a principios de mayo, cuando el Washington Post obtuvo detalles de un análisis clasificado de la CIA entregado directamente a los responsables de la toma de decisiones de la administración:

La CIA concluyó que Irán puede sobrevivir al bloqueo naval estadounidense durante al menos tres o cuatro meses antes de enfrentar mayores dificultades económicas, un hallazgo que contradijo directamente el optimismo de Trump sobre el bloqueo que obligaría a una rápida capitulación iraní.

Sobre las capacidades de misiles, contradiciendo directamente las afirmaciones públicas de Hegseth y Trump: La evaluación de la CIA encontró que Irán conserva aproximadamente el 75% de sus inventarios de lanzadores de misiles móviles anteriores a la guerra y alrededor del 70% de sus reservas de misiles anteriores a la guerra. La evaluación también encontró que Irán ha logrado reabrir casi todas sus instalaciones de almacenamiento subterráneo, reparar algunos misiles dañados e incluso completar el ensamblaje de misiles que se encontraban en etapas avanzadas de producción cuando estalló la guerra. Trump había afirmado que el arsenal de Irán estaba "en su mayoría diezmado" y reducido al "18 o 19%" de los niveles previos a la guerra, una afirmación que las propias cifras de la CIA refutaron directamente.

Sobre la efectividad del bloqueo: Los satélites de inteligencia estadounidenses detectaron evidencia de bienes y energía que se trasladaban a través de fronteras terrestres y rutas no oficiales, lo que indica que los vecinos de Irán no están cooperando plenamente con el bloqueo estadounidense. La CIA descubrió que Irán había acumulado bienes esenciales y combustible suficientes para varios meses incluso en caso de un bloqueo total.

Sobre el pronóstico estratégico: Una fuente estadounidense dijo al Post que la capacidad de Irán para resistir dificultades económicas prolongadas es mucho mayor de lo que indicaba la propia evaluación de la CIA, afirmando que "el liderazgo se ha vuelto más radical y más confiado en su capacidad para sobrevivir a la voluntad política de Estados Unidos, así como en su capacidad para continuar la represión interna para frustrar cualquier oposición". Un ex jefe de inteligencia militar israelí citado en el resumen de la evaluación añadió: "Lo que comenzó como una guerra supuestamente destinada a derrocar al régimen y desmantelar su programa nuclear" aún podría terminar en fracaso estratégico a pesar de los éxitos militares, porque "no creen que necesiten capitular".

La versión de Hollywood de cómo interactúan la CIA y el Presidente es en gran medida una tontería. Esa versión de fantasía muestra a la CIA proporcionando hechos irrefutables a un presidente, y al presidente, en respuesta, abrazando con entusiasmo los hallazgos de inteligencia. La realidad es diferente... El Presidente, rodeado de aduladores, ya ha decidido cuál será la narrativa y se niega a aceptar la evaluación de la CIA. Vemos ese mismo patrón aquí, es decir, con Trump declarando la aniquilación de todas las capacidades militares iraníes mientras que la CIA presenta un panorama diametralmente opuesto. He estado allí, lo he hecho y tengo la camiseta.

No estoy sugiriendo que el análisis de la CIA haya sido acertado desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, pero al menos los analistas no se hacen eco de las absurdas afirmaciones de Trump de que Irán está derrotado. Lejos de eso. Creo que las capacidades militares de Irán han aumentado desde el 28 de febrero debido a la asistencia militar adicional proporcionada por China y Rusia." 

(  , blog, 22/05/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

10.4.26

El hecho de haber pasado en cuestión de horas de «destruiremos vuestra civilización» a «negociemos», aceptando además como base los 10 puntos propuestos por Teherán, es inequívocamente señal de una derrota... Pero esto no significa en modo alguno que se vaya a alcanzar un acuerdo de paz definitivo, ni siquiera duradero... El objetivo no es alcanzar un acuerdo sino iniciar un proceso que permita una exit strategy lo más indolora posible... La experiencia de las negociaciones con Rusia, en relación con la guerra en Ucrania, nos enseña que, incluso cuando Washington desea realmente desvincularse, no está dispuesta a pagar prácticamente ningún precio... y si la contraparte no está dispuesta a conceder nada, busca diluir el conflicto haciendo que las negociaciones se estanquen. Es muy probable que asistamos a algo similar también en este caso... Además, estmos en vísperas de la votación del Congreso sobre la continuación o no de la acción militar iniciada por el presidente, que casi con toda seguridad sancionará su fin. Lo cual libera en cierta medida a Trump de la necesidad de firmar un acuerdo... estamos ante un cambio en las relaciones de poder globales, consecuencia directa de los errores cometidos por Estados Unidos... esto convierte a Irán en la primera potencia de Asia Occidental. Y relanza su importancia en los BRICS+ o en la OCS, y en las relaciones bilaterales con Moscú y Pekín el peso de Teherán es hoy mayor... cuando Trump viaje a Pekín el próximo mes de mayo, no solo no tendrá en sus manos las cartas que esperaba tener, sino que se encontrará ante un Xi Jinping que primero contribuyó a derrotarlo y luego le ofreció una vía de salida... todo esto supone un freno significativo a las pretenciosas ambiciones de Estados Unidos y una rebaja de su peso estratégico, lo que con toda probabilidad repercutirá en todos los demás frentes del tablero global —empezando por el conflicto en Ucrania y la relación con Rusia (Enrico Tomaselli)

"Algunas reflexiones en calientes sobre las últimas novedades en el conflicto de Oriente Medio.

En lo inmediato, la noticia de estas dos semanas de alto el fuego ha tenido un doble efecto: una caída del precio del petróleo (en definitiva, menor de lo que cabría esperar) y, sobre todo, el ocultamiento mediático del colosal fracaso de la operación estadounidense en Isfahán. Y, obviamente, ha supuesto la enésima salida del cul de sac en el que Trump se había metido una vez más.

Más allá del triunfalismo estadounidense, y del aún más ridículo de los emiratíes, el hecho de haber pasado en cuestión de horas de «destruiremos vuestra civilización» a «negociemos», aceptando además como base los 10 puntos propuestos por Teherán, es inequívocamente señal de una derrota. Pero esto no significa en modo alguno que se vaya a alcanzar un acuerdo de paz definitivo, ni siquiera duradero. El conflicto entre Israel e Irán, y sobre todo el que enfrenta a Estados Unidos y a los países líderes del multilateralismo —del que forma parte la República Islámica— no termina ahora, y mucho menos de esta manera. En el mejor de los casos, se establece una tregua. Cuánto durará, ya se verá.

Me parece improbable que en el transcurso de estas dos semanas se pueda llegar a algún tipo de acuerdo, ya que Trump ha dicho que acepta los 10 puntos iraníes como base únicamente para convencer a Teherán, pero en la mesa de negociaciones seguramente volverán a sacar a relucir sus exigencias maximalistas. El objetivo no es alcanzar un acuerdo —que, de todos modos, estarían dispuestos a romper mañana mismo si lo consideraran oportuno—, sino iniciar un proceso que permita una exit strategy lo más indolora posible. La experiencia de las negociaciones con Rusia, en relación con la guerra en Ucrania, nos enseña que, incluso cuando Washington desea realmente desvincularse, no está dispuesta a pagar prácticamente ningún precio; y si la contraparte no está dispuesta a conceder nada sustancial, busca diluir el conflicto haciendo que las negociaciones se estanquen. Es muy probable que asistamos a algo similar también en este caso.

Además, estas dos semanas nos sitúan prácticamente en vísperas de la votación del Congreso sobre la continuación o no de la acción militar iniciada por el presidente, que casi con toda seguridad sancionará su fin. Lo cual libera en cierta medida a Trump de la necesidad de firmar un acuerdo.

Obviamente, hay un par de nudos en particular que hacen extremadamente improbable el logro de un acuerdo, aunque sea temporal. En primer plano, la cuestión de la presencia militar estadounidense en la región. Aunque es probable que EE. UU. pueda retirar sus tropas, desplazando su centro de gravedad del Golfo Pérsico a Oriente Medio (Jordania, Siria, quizá Israel), aceptar desmantelar formalmente las bases (en la práctica, los misiles iraníes ya se han encargado de ello) sería difícil de digerir. Y no hay mucho margen para la mediación en este punto. Otro obstáculo podría ser la cuestión libanesa. La cuestión no es tanto la aceptación del alto el fuego por parte israelí; los golpes sufridos en poco más de un mes son considerables, y hace solo unos días el jefe del Estado Mayor de las FDI hablaba de un ejército al borde del colapso. Y, por lo demás, Tel Aviv haría lo mismo que tras el alto el fuego de diciembre de 2024, es decir, detendría sustancialmente los combates, pero luego seguiría violándolo continuamente con ataques aéreos y asesinatos selectivos. El quid de la cuestión sería la retirada o no de las fuerzas israelíes del territorio libanés. Por razones opuestas, ni Hezbolá ni las FDI pueden ceder en este punto.

Lo cual, por cierto, se convertirá en uno de los escenarios en los que se pondrá de manifiesto la verdadera naturaleza de la relación entre Washington y Tel Aviv. Como vengo diciendo desde hace tiempo, pensar que Israel manda —mediante influencia o chantaje— sobre Estados Unidos es una simplificación ingenua, que acaba distorsionando la realidad. Sin duda, existe una considerable capacidad de influencia, y también una capacidad nada desdeñable de manipulación, pero el mando es absolutamente estadounidense. Y así se ha visto también en este caso. Israel habría querido continuar la guerra hasta el final, y en cambio debe aceptar el alto el fuego. Y ni siquiera estará presente en las negociaciones, que serán gestionadas al más alto nivel por Vance y Ghalibaf. Incluso la inclusión del Líbano en el acuerdo fue decidida por Trump, ya que Teherán la había planteado como condición. Ahora se trata de ver hasta qué punto Netanyahu —cuya carrera política se encuentra en un punto crítico— logrará suavizar los términos de una negociación en la que se le deja fuera.

Pero independientemente de cuáles sean —o no— los acuerdos establecidos en las reuniones de la cumbre de Islamabad, otras cuestiones ya han pasado a la historia, y otras siguen pendientes.

Quizás lo más importante de todo sea lo relativo al estrecho de Ormuz. La navegación por este estrecho era absolutamente libre antes de la agresión estadounidense, que posteriormente la narrativa estadounidense intentó transformar de efecto de la guerra en condición para su fin, y que, en cambio, concluye con un reconocimiento de facto de la autoridad iraní (aunque sea en condominio con el pequeño Omán), que a partir de ahora podrá exigir un considerable impuesto de tránsito. Y que, con toda probabilidad, no solo no será igual para todos, sino que, sobre todo, podría no pagarse en dólares, sino en yuanes. Este hecho, por sí solo, no solo constituye una derrota trascendental, sino que representa un fracaso estratégico estrepitoso. De hecho, la guerra no solo no ha producido ninguno de los resultados deseados (cambio de régimen, fin de las capacidades nucleares iraníes, reducción drástica del arsenal de misiles…), sino que incluso concluye con un cambio en las relaciones de poder globales, consecuencia directa de los errores cometidos por Estados Unidos. Aunque esto no convierte a Irán, como alguien ha dicho, en la cuarta potencia mundial, sin duda lo convierte en la primera potencia de Asia Occidental. Y, lo que quizá sea aún más significativo, relanza su importancia en el panorama del multilateralismo. Su papel en los BRICS+ o en la OCS sale significativamente reforzado, y también en las relaciones bilaterales con Moscú y Pekín el peso de Teherán es hoy mayor que el de hace un mes.

Otra cuestión, en este caso aún abierta, es cómo se posicionarán los países árabes del Golfo. Sin duda están pasando por un mal trago, pero —tras haber tenido que constatar que la «protección» estadounidense se ha revelado, de hecho, inconsistente y, en cualquier caso, subordinada a los intereses prioritarios de Israel— hoy deben reconocer que Washington ha vuelto a actuar ignorándolos por completo y poniéndolos ante un hecho consumado. Para las monarquías petroleras se plantea, por tanto, una doble cuestión: cómo regular las relaciones con Estados Unidos (en términos de defensa, pero también en términos de inversiones de su excedente y, last but not least, de fidelidad al dólar como moneda principal para las transacciones petroleras), así como con el propio Irán. Lo cual, de manera secundaria pero no tanto, significa también con Israel. Es evidente que los acontecimientos han enterrado para siempre los Acuerdos de Abraham, que constituían el marco ideado en Washington para mantener unidas las armas israelíes y el petróleo árabe; un marco que, desde el punto de vista de los saudíes y los demás, cobraba sentido en el contexto de una relación privilegiada con Estados Unidos y del reconocimiento de Israel como potencia regional dominante. Dos elementos estos que han sido barridos por el conflicto.

En términos más generales, y por lo tanto proyectados fuera del ámbito regional, si bien la crisis ya había provocado un enfriamiento significativo de las relaciones entre los países vasallos y el imperio estadounidense —y, más ampliamente, había mostrado a los demás países cómo la política estadounidense se caracteriza ya por la irresponsabilidad—, su previsible desenlace, es decir, la derrota político-militar y la consiguiente paralización estratégica, no hace más que agravar las desavenencias y la desconfianza.

Desde este punto de vista, resulta muy interesante observar cómo todo esto se refleja en la relación entre Estados Unidos y China. Washington, tras haber logrado la sumisión de Venezuela, había planeado replicar el éxito con Irán, para luego acudir a Pekín con todas las cartas en la mano para dictar las condiciones. Pero China, en primer lugar, ayudó a la República Islámica a resistir la agresión y, a continuación, desempeñó un papel fundamental (aunque entre bastidores, a través de Pakistán) para hacer posible la apertura de esta ventana de oportunidad, que vale tanto para el alto el fuego en sí mismo como —como ya se ha dicho— para una posible estrategia de salida para EE. UU. En este punto, cuando Trump viaje a Pekín el próximo mes de mayo, no solo no tendrá en sus manos las cartas que esperaba tener, sino que se encontrará ante un Xi Jinping que primero contribuyó a derrotarlo y luego le ofreció una vía de salida.

Todo ello, independientemente del destino político de Trump a corto y medio plazo (es decir, sea cual sea el resultado de las elecciones de midterm), supone un freno significativo a las pretenciosas ambiciones de Estados Unidos y una rebaja de su peso estratégico, lo que con toda probabilidad repercutirá en todos los demás frentes del tablero global —empezando por el conflicto en Ucrania y la relación con Rusia.

La aventura iraní, en definitiva, está empezando a desplegar sus efectos solo ahora, y estos seguirán extendiéndose durante mucho tiempo. Veremos si en Washington logran mitigarlos y en qué medida.

Donald Trump, muy probablemente entusiasmado por el éxito en Caracas y mal aconsejado por su amigo Netanyahu, decidió lanzarse contra Irán, convencido de tener todo lo necesario para ganar el desafío. Pero al final fue él —con rugido de león pero corazón de conejo— quien dio marcha atrás en el último momento, por miedo al impacto. Confirmando lo que, en el fondo, todos sabían. Él es el pollo."

(Enrico Tomaselli, blog, 08/04/26, traducción DEEPL)

8.4.26

¿Que hubiera sucedido si los iraníes no hubieran desarrollado unos sistemas de armas, basadas en drones y misiles hipersónicos, que les dieron la superioridad militar frente a los anticuados portaaviones estadounidenses? ¿Qué hubiera pasado si, en lo que parece haber sido un intento de robar el uranio enriquecido, los iraníes no hubieran destruido aviones y helicópteros norteamericanos, y con los montañeses disparando con sus viejos fusiles a los helicópteros, cerrando filas con su ejército? ¿Qué hubiera pasado si, ante esta clara inferioridad militar, los generales estadounidenses no se hubieran negado a invadir Irán? ¿Que hubiera pasado si el precio del petróleo disparado no hubiera hundido en las encuestas a Trump, y dividido al MAGA? Pues el Apocalipsis sería una de las opciones... el uso de armas nucleares no podamos descartarlo... Trump parece pensar que necesita algo de ese tipo para poder decir: «He ganado la guerra. Ahora se ha acabado y me voy a marchar». Y eso le está empujando a considerar más seriamente las opciones nucleares. Y por lo que he oído, también existe esa presión por parte de Israel... la gente señala el hecho de que Trump está utilizando el lenguaje de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, la rendición total, el tipo de lenguaje que precedió al bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. Y están muy preocupados porque Trump no tiene otras opciones. No parece dispuesto a tomar las vías de salida para la desescalada que tiene a su alcance, ya que eso supondría admitir que su guerra fue un fracaso... cada vez oigo más a gente, incluidos antiguos funcionarios, que temen que esta sea la dirección en la que Trump podría estar yendo, que su desesperación por encontrar algo que dé un giro a esta guerra... Espero que no lleguemos a ese punto. Pero el hecho de que esto se esté debatiendo cada vez más en Washington como una posibilidad real, da una idea de lo mal que va esta guerra (Chris Hedges y Trita Parsi)

"Recientemente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha estado fijando una serie de plazos flexibles para presionar a Irán a fin de que abra completamente el estrecho de Ormuz. El Domingo de Pascua, en lo que supondría una grave escalada del conflicto, el presidente Trump amenazó con atacar «puentes y centrales eléctricas» y con «bombardear a Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra» a partir del martes si Irán rechaza sus exigencias. Para comprender mejor cuáles serían las consecuencias si el presidente Trump llevara a cabo sus amenazas, Chris Hedges se sienta a conversar con Trita Parsi, experto en relaciones entre Estados Unidos e Irán y en la geopolítica de Oriente Medio.

Parsi explica que no hay forma de predecir lo que hará el presidente Trump, ya que, como él mismo dice, «no hay nada racional en estar en esta guerra». Afirma que, si se produce una escalada, Irán destruirá la infraestructura petrolera de toda la región y su reconstrucción llevará años, lo que provocará una prolongación de la creciente crisis del petróleo. Parsi también señala que, bajo el mandato del presidente Trump, Estados Unidos está modificando sus métodos de guerra para asemejarse más a la «estrategia de segar la hierba» de Israel, lo que podría derivar en una guerra interminable.

Hedges y Parsi analizan cómo el historial de Estados Unidos e Israel en el incumplimiento de los acuerdos de alto el fuego ha contribuido a la determinación de Irán de seguir luchando hasta que se satisfagan sus demandas. Parsi cree que Irán intentará mantener un control permanente sobre el estrecho de Ormuz como moneda de cambio y para recuperar las relaciones económicas que perdió debido a las sanciones impuestas por Occidente. También describe cómo las sanciones han provocado una crisis económica en Irán, agravando la pobreza y aumentando el malestar social, lo que ha dado lugar a una creciente represión estatal, aunque no tan severa como la que retratan los medios de comunicación occidentales. Estados Unidos e Israel han contribuido a introducir la violencia en unas protestas que, de otro modo, habrían sido pacíficas.

Concluyen con una conversación sobre los objetivos de Estados Unidos y, en particular, de Israel en esta guerra. A ninguno de los dos países le preocupa lo que desea la población iraní. Su objetivo final es debilitar a Irán de tal manera que ya no pueda resistirse a los esfuerzos de Israel por dominar la región. La pregunta sin respuesta es hasta dónde están dispuestos a llegar Estados Unidos e Israel para lograr este fin.

Transcripción

Chris Hedges: Donald Trump, precisamente el día de Pascua, lanzó una amenaza plagada de palabrotas contra Irán en la que exigió al régimen: «Abran el puto estrecho [de Ormuz], bastardos locos». Prometió atacar la infraestructura energética y de transporte del país, lo cual constituye un crimen de guerra. Su última diatriba forma parte de un patrón de retórica incendiaria, que incluye una amenaza de bombardear a los iraníes «hasta devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen».

«El martes será el Día de las Centrales Eléctricas y el Día de los Puentes, todo en uno, en Irán», publicó. «¡No habrá nada igual!!! Abran el maldito estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno —¡YA LO VERÁN! Alabado sea Alá. El presidente DONALD J. TRUMP.»

Dejando de lado las evidentes dudas sobre la estabilidad mental de Trump, la amenaza se produce cuando la Casa Blanca de Trump se acerca a otro plazo autoimpuesto. Para mañana, Irán debe reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas, o, según Trump, enfrentarse a un castigo apocalíptico. El estrecho ha permanecido efectivamente cerrado desde que EE. UU. e Israel iniciaron la guerra contra Irán, lo que ha provocado que los precios mundiales del petróleo se disparen.

¿Qué augura este último plazo? ¿Se prorrogará por desesperación, como ha ocurrido con plazos anteriores de EE. UU., o supondrá una escalada de la guerra, en la que las instalaciones e infraestructuras energéticas vitales, incluidas las plantas desalinizadoras, serán blanco de ataques tanto por parte de Israel y Estados Unidos como de Irán? Irán insiste en que solo abrirá el estrecho tras recibir una indemnización por los daños de guerra, pagada a través de un «nuevo régimen legal» basado en tasas de tránsito impuestas al tráfico marítimo en el estrecho.

Me acompaña para debatir sobre el inminente plazo del martes y la guerra contra Irán Trita Parsi, experto en relaciones entre Estados Unidos e Irán, política exterior iraní y geopolítica de Oriente Medio. Es autor de cuatro libros sobre la política exterior estadounidense en Oriente Medio, con especial atención a Irán e Israel. Es cofundador y vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute, así como cofundador y expresidente del Consejo Nacional Iraní-Estadounidense. Ha sido profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la SAIS de la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Nueva York, la Universidad de Georgetown y la Universidad George Washington, así como investigador adjunto en el Middle East Institute y becario de políticas en el Woodrow Wilson International Center for Scholars de Washington D. C.

Así pues, Trita, comencemos con este plazo autoimpuesto, el más reciente del que he hablado en la introducción. Pero parece que, aunque estos plazos autoimpuestos se han ampliado, hemos llegado a un punto muy alarmante en el que se está considerando seriamente una escalada masiva impulsada, obviamente, por la desesperación. ¿Es ahí hacia donde cree que nos dirigimos?

Trita Parsi: Me temo que ahí es donde nos encontramos. Podemos observar un patrón en el que Trump publica tuits cada vez más airados con todo tipo de plazos y amenazas de escalada. En gran medida, ha desistido de llevar a cabo muchas de ellas, sabiendo muy bien que no tiene el dominio de la escalada. Así que eche un vistazo a cuál es la situación en el Golfo Pérsico en este momento, por ejemplo. Tenemos precios altos del petróleo porque los iraníes no están dejando pasar a los petroleros. Están dejando pasar a algunos, pero no a todos.

Están tratando de cobrar tasas de tránsito, etc. Pero no se está produciendo una destrucción de la infraestructura petrolera en la región. Y esto es deliberado. Ahora bien, si Estados Unidos ataca las centrales eléctricas y otro tipo de infraestructura en Irán, los iraníes han amenazado con atacar la infraestructura petrolera de la región. Si eso ocurre, no solo nos encontraremos en una situación en la que, en este momento, los precios del petróleo son elevados debido a un cuello de botella en el Golfo Pérsico, sino que, una vez que ese cuello de botella se despeje, el petróleo fluirá con bastante rapidez. Nos encontraremos en una situación en la que el petróleo no fluirá durante bastante tiempo debido a un problema de producción. Puede llevar entre tres y cinco años reconstruir todas esas infraestructuras. Eso provocaría un nivel de precios del petróleo mucho más alto y prolongado que destruiría la presidencia de Trump y sumiría al mundo, muy probablemente, en una depresión global.

Así que, precisamente por estas razones, Trump ha sido hasta ahora muy cauteloso a la hora de no llegar hasta el final, pero debido a su desesperación, a su falsa creencia de que sigue estando en una posición fuerte y puede dictar las condiciones a los iraníes, y a su rechazo psicológico a aceptar el hecho de que, para salir de esta guerra, en realidad tiene que hacer algunas concesiones, existe la posibilidad de que se lance a por todas y haga algo absolutamente demencial, utilizando potencialmente armas no convencionales. Por lo tanto, ese riesgo no puede descartarse, ya que si partimos de la base de la racionalidad, no estaríamos en esta situación en primer lugar. No hay nada racional en estar en esta guerra o en haberla iniciado bajo la falsa creencia de que los iraníes cederían o se derrumbarían en cuatro días.

Chris Hedges: Y, por supuesto, la otra pregunta es: ¿hasta qué punto está desesperado Israel?

Trita Parsi: No creo que los israelíes estén desesperados, pero sí creo que se sienten muy cómodos sabiendo que pueden seguir empujando a Trump en la dirección que ellos quieren. Quiero decir, fíjese, por ejemplo, en lo que ahora dice de repente: que bombardeará Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra. Y además de eso, dijo: «Los haremos retroceder y entonces el próximo presidente quizá tenga que volver a bombardearlos». Ese es exactamente el plan israelí para su estrategia de «cortar la hierba». Esta no es la forma en que Estados Unidos ha estado llevando a cabo la guerra.

Estados Unidos, por mucho que haya cometido numerosas atrocidades en Irak y Afganistán, no atacó deliberadamente universidades en Irak. Pero eso es lo que los israelíes han estado haciendo en Gaza y en el Líbano. Y esto es exactamente lo que están haciendo ahora mismo, junto con Estados Unidos en Irán. La Universidad Sharif, su principal centro de enseñanza superior, fue atacada ayer mismo. Así pues, estamos asistiendo a la «israelización» de la forma en que Estados Unidos lleva a cabo la guerra, pero también de los objetivos de la misma, en la que la estrategia de «cortar la hierba» —que, por definición, implica un estado de guerra interminable con Irán— está siendo ahora adoptada por Donald Trump. Eso es un signo de desesperación y una muestra del control o la influencia que los israelíes ejercen sobre su rumbo.

Chris Hedges: Si se produce una escalada militar, si atacan, por ejemplo, las instalaciones petroleras de la isla de Kharg, si realmente atacan las centrales eléctricas de Irán, ¿qué cree que harán los iraníes?

Trita Parsi: En ese momento, creo que ellos atacarán refinerías, así como redes eléctricas en los países del CCG y en Israel. Y, como he mencionado, eso provocará una crisis del petróleo completamente diferente a la que tenemos ahora mismo. En este momento, se debe únicamente a un cuello de botella. Y ese otro escenario se deberá a la destrucción de infraestructuras y al deterioro de la producción. Eso provocará un escenario de naturaleza completamente diferente que, en última instancia, probablemente acabará con la presidencia de Trump. Y esta es parte de la razón por la que hasta ahora se ha abstenido de ir en esa dirección. Pero, debido a esta desesperación en la que se da cuenta de que no tiene el control, de que no puede dictar las condiciones, de que no puede decidir cuándo termina esta guerra o cuándo se detiene, existe el riesgo de que emprenda ese camino. En estos momentos, al parecer, Estados Unidos está presentando estas propuestas de alto el fuego por fases y, a continuación, Trump se frustra cada vez más porque los iraníes las rechazan. Pero ¿por qué iba a aceptar ningún país, en este momento, un alto el fuego por fases con Estados Unidos e Israel, teniendo en cuenta el historial que Israel y Estados Unidos tienen en el Líbano y en Gaza, donde estos altos el fuego han sido violados en cuestión de minutos por los israelíes, sin que ello haya tenido repercusiones por parte de Estados Unidos? Y nunca hemos llegado a la fase dos o a la fase tres, porque no estaban pensadas para llegar a ese punto. Y, si se analiza la propuesta que se ha puesto sobre la mesa hasta ahora, básicamente se pide a los iraníes que renuncien a toda su influencia en la fase uno, y luego hay un enorme interrogante sobre si alguna vez se logrará llegar a la fase dos.

Chris Hedges: Bueno, eso es lo que ocurre con todos los acuerdos desde Camp David. Siempre se redactan por fases. Israel consigue lo que quiere en la primera fase e ignora todas las demás. Ese es el patrón para quienes hemos cubierto Oriente Medio.

Trita Parsi: Efectivamente, y en lo que respecta a Gaza, por ejemplo, los israelíes, quiero decir, ni siquiera lo ocultan, fueron muy claros. Nunca van a pasar a la fase dos. Y la Administración Trump pensó que al menos la fase dos sería alcanzable, pero ellos mismos sabían que la fase tres nunca se iba a alcanzar. Llegados a este punto, si uno se toma en serio la diplomacia, no presenta propuestas de ese tipo ni ofrece condiciones a la baja, porque sencillamente no conducirán a ninguna parte. Y si no se tiene el tiempo de su parte, como es el caso de Trump, tomarse las cosas en serio significa poner sobre la mesa compromisos reales, y hasta ahora no hemos visto nada de eso.

Chris Hedges: Bueno, también hubo ataques contra Irán en junio y luego de nuevo a partir del 28 de febrero, con esta guerra en medio de las negociaciones.

Trita Parsi: Exactamente. Irán ha sido atacado ya dos veces por dos potencias nucleares en medio de las negociaciones. Así pues, todo ello contribuye a un escenario en el que los iraníes no van a aceptar nada que no ponga fin a la guerra de manera duradera, que termine la guerra, no que solo provoque algún tipo de alto el fuego. Y dentro de eso también, van a pedir concesiones que Estados Unidos probablemente pensaba que nunca tendría que hacer, como el levantamiento de las sanciones. Puede que no acepten abrir completamente el estrecho. De hecho, podrían intentar instaurar un sistema de peaje de tránsito de forma permanente y utilizar su control del estrecho no para poner fin a la guerra, sino para negociar o gestionar las relaciones con los Estados tras la guerra. Estados que en el pasado solían mantener relaciones económicas con Irán, pero que las interrumpieron en los últimos 10 o 15 años debido a la presión de Estados Unidos. Parece que los iraníes van a intentar utilizar esta ventaja para reanudar esas relaciones económicas con dichos Estados, en lugar de emplearla para algún tipo de negociación con Estados Unidos. Si ese es el caso, esto nos da una idea del tipo de valoración que los propios iraníes hacen de su posición de debilidad o fortaleza. Y es posible que también estén calculando mal y sobrevalorando sus cartas. Pero esto demuestra que la distancia entre la posición de Estados Unidos y la que los iraníes creen tener es tan enorme que cualquier negociación basada en este tipo de propuestas a la baja es absolutamente inviable y probablemente esté retrasando la causa de poner fin a esta guerra.

Chris Hedges: Bueno, eso es lo que nos pasa por tener a dos activos sionistas, Jared Kushner y Steve Witkoff, dirigiendo nuestras negociaciones con Irán.

Trita Parsi: Creo que, al fin y al cabo, el verdadero problema no son los negociadores, y no lo digo para defenderlos ni para hablar de su conducta, ni siquiera de si saben algo sobre estos temas. Los detalles que han salido a la luz de la ronda de negociaciones de Ginebra son, francamente, vergonzosos en cuanto a lo poco que parecen haber sabido Witkoff y Kushner, y, como resultado, contribuyeron a que se perdieran esas oportunidades. Pero el problema fundamental es a quién rinden cuentas los negociadores. Y ese es Trump. Y con él en este momento, nos encontramos ante un escenario en el que se le ha hecho creer que el régimen iraní es tan débil que no tiene más remedio que capitular. Y lo único que hay que hacer es presionar un poco, ya sea mediante amenazas militares o emprendiendo acciones militares de verdad, y o bien implosionarán internamente o se rendirán. Y eso fue una interpretación errónea fundamental de la situación. Pero no fue una interpretación errónea por parte de Israel. Creo que los israelíes sabían muy bien que esa no era la realidad. Pero también sabían que la única forma de convencer a Trump de que hiciera algo así —emprender una acción militar, adoptar una política de cambio de régimen, cosas que había prometido a su base que no haría— era convencerlo de que iba a ser muy fácil, que simplemente sería una repetición de lo ocurrido en Venezuela. Y, en consecuencia, es mejor hacer eso que negociar un acuerdo y llegar a un compromiso con los iraníes. Y esa mentalidad arruinó las negociaciones y también llevó a que esta guerra se convirtiera en una debacle.

Chris Hedges: Los iraníes ya están imponiendo aranceles, tasas, llámelo como quiera. Creo que son 2 millones de dólares por petrolero. Creo que esos petroleros transportan petróleo por valor de unos 200 millones de dólares. Ya han establecido este tipo de sistema de peaje en el estrecho.

Trita Parsi: Así es, pero no ha sido, quiero decir, está funcionando de facto en este momento. Al parecer, incluso los franceses están consiguiendo que pasen algunos barcos. Y sospecho que habrá un mayor número de países que negociarán, ya sea colectivamente o a través de sus acuerdos bilaterales con Irán. Pero sigue siendo una incógnita si se trata de una situación temporal en la guerra o si se convertirá en un mecanismo permanente tras la guerra. Es evidente que los iraníes quieren ir hacia lo segundo, asegurándose de que esta sea ahora una situación permanente. Si eso acaba convirtiéndose en uno de los resultados a largo plazo de esta guerra, entonces es una clara señal de lo desastrosa que fue la decisión de Estados Unidos de iniciar esta guerra en primer lugar. Pero aún hay muchos interrogantes sobre si ese mecanismo funcionará a largo plazo, si será aceptado, etcétera. Pero en este momento, esa es la mentalidad de los iraníes.

Chris Hedges: Quiero hablar de la diáspora. El sábado estuve en un restaurante persa en Nueva York y el propietario me contó que el 28 de febrero, cuando asesinaron al Líder Supremo, todos descorcharon el champán. Pero existe esta desconexión entre la diáspora, la diáspora iraní, y creo que, en este momento, los ciudadanos de Irán veían cómo sus escuelas quedaban arrasadas, con la muerte de —¿cuál es el recuento final?— 175 colegialas, y cómo se destruía la infraestructura básica; acaban de atacar una planta petroquímica. Y eso me recuerda mucho a la guerra de Irak, donde había figuras como Hanan Micaiah y Chalabi, entre otros, que, en cierto modo, vitoreaban la destrucción de Irak. ¿Podría hablar sobre este tema?

Trita Parsi: Por supuesto, sin duda. En primer lugar, creo que es importante señalar que aquellas personas de la diáspora que vitoreaban la guerra —no solo el asesinato de Jamenei, sino que realmente querían la guerra— nunca fueron mayoría en la comunidad. Pero se habían convertido en una pluralidad muy fuerte apenas en el último año más o menos, lo cual es bastante sorprendente en sí mismo, teniendo en cuenta que hace solo 10 años, el apoyo a la guerra dentro de la comunidad iraní-estadounidense era inferior al 5 %. Así pues, es evidente que algunas cosas habían cambiado. La última encuesta realizada por el Consejo Nacional Iraní-Estadounidense, publicada la semana pasada, reveló que dos tercios de la comunidad iraní-estadounidense se oponen a esta guerra. Pero esto nos lleva al otro paralelismo que acaba de mencionar en relación con Irak. Allá por 2003, aquellas voces iraquíes, las voces iraquí-estadounidenses que animaban esta guerra, desfilaban por los principales medios de comunicación, pasando de un canal a otro, suplicando a Estados Unidos que bombardease su tierra ancestral. Aquí ocurrió lo mismo: muchas de esas voces fueron invitadas de forma abrumadora a todos los programas de los principales medios de comunicación para, en cierto modo, dar un rostro iraní a esta guerra, humanizarla, decir que, en esencia, se hace por motivos humanitarios. Esas voces nunca fueron representativas de la mayoría de la comunidad y, en este momento, representan a una minoría cada vez más reducida, ya que, como es comprensible, cada vez más personas se están volviendo en contra de esta guerra. Habían sido criminalmente ingenuos al pensar que esto iba a ser un asunto rápido y que liberaría al país, que Israel llevaría la democracia a Irán en medio de su genocidio en curso en Gaza. Criminalmente ingenuos, pero, no obstante, es comprensible que la gente se esté alejando de esa postura. Pero son los medios de comunicación dominantes los que, en mi opinión, han sido los principales responsables de dar a todo el mundo la impresión de que esa es la totalidad de la comunidad iraní-estadounidense, cuando ni siquiera era una mayoría para empezar. Ahora es una minoría cada vez más reducida, pero siguen siendo esas las voces que se exhiben en la televisión, tal y como ocurrió en la guerra de Irak.

Chris Hedges: Quiero hablar de las sanciones. Irán es un país rico. Tenía una clase media próspera. También debemos tener claro que los iraníes, al igual que los iraquíes —yo también trabajé en Irak—, tienen un alto nivel de formación; la gran mayoría cuenta con un alto nivel de formación. No es en absoluto como se pinta, sin duda por parte de la Casa Blanca de Trump, pero a menudo también en los medios de comunicación. Y la clase media es un baluarte de cualquier democracia. Nuestra propia clase media en desintegración contribuyó sin duda al auge de Trump y de la derecha, pero muchas de las políticas que Estados Unidos ha llevado a cabo desde la revolución creo que han sido contraproducentes para la construcción de la democracia; y luego hay que añadir el derrocamiento de Mossadegh por parte de la CIA y los servicios de inteligencia británicos, quien en aquel momento era primer ministro y quería controlar el petróleo iraní en lugar de cederlo a British Petroleum. Fue derrocado en un golpe de Estado. Y esa era una de las últimas, si no me equivoco, democracias que funcionaban de verdad en Oriente Medio, y la destruimos. Pero hablemos un poco de cómo esto… No creo que Israel ni Estados Unidos quieran realmente la democracia. Por eso nos están imponiendo al hijo del Sha. No tanto Trump, pero sin duda los israelíes. Pero hablemos un poco de lo contraproducentes que han sido nuestras políticas y de cómo esas políticas han beneficiado realmente al régimen liderado por el ayatolá.

Trita Parsi: Tiene toda la razón y está poniendo el dedo en la llaga de algo muy importante que explica por qué hace diez años el apoyo a los ataques militares era del 5 % y, de repente, una minoría significativa de la comunidad, por encima del 45 % pero sin llegar al 50 %, estaba a favor de ellos al comienzo de esta guerra. Obviamente, el factor fundamental es la represión del propio Gobierno iraní, que se ha intensificado. Pero la pregunta es: ¿por qué se ha intensificado? Y aquí es donde las sanciones entran en juego como un factor muy importante. Entre 2016 y 2017, cuando el JCPOA estaba en vigor y EE. UU. había levantado o, al menos, suspendido sus sanciones, la economía iraní creció entre un 6 % y un 7 % cada año. La clase media se estaba fortaleciendo. Y, si esto hubiera continuado durante otros 10 años, si EE. UU. nunca se hubiera retirado del JCPOA y las sanciones hubieran seguido levantadas…

Chris Hedges: Esto es, para quienes no lo sepan, el acuerdo de Obama, que liberó, creo que miles de millones —usted probablemente conozca la cifra exacta— de activos iraníes congelados.

Trita Parsi: Correcto. Se liberaron los activos congelados, pero lo más importante es que los iraníes pudieron volver a vender petróleo. Las inversiones podrían haber fluido. No sucedió en la medida en que los iraníes esperaban. Pero, no obstante, incluso en ese sentido limitado, su economía creció entre un 6 % y un 7 %.

Si eso hubiera continuado, según los cálculos de los economistas, la clase media iraní se habría convertido en la más fuerte, si no en una de las más fuertes de Oriente Medio, para 2025, diez años después de la firma del JCPOA. Esto habría dado lugar a un escenario en el que la clase media iraní, al igual que todas las demás clases medias, habría ejercido presión sobre su Gobierno para lograr una mayor apertura y liberalización política, las mismas tendencias que hemos observado en otros lugares. Pero lo habrían hecho desde una posición de fuerza, ya que el crecimiento económico habría reducido la capacidad del Estado para controlar todos los medios de producción, los activos y los ingresos del país. En cambio, Trump se retiró del JCPOA e impuso sanciones aún más estrictas, lo que acabó diezmando a la clase media iraní. Entre 2018 y 2019, un tercio de la clase media iraní cayó en la pobreza como consecuencia directa de las sanciones. Esto, como era de esperar, condujo a un Gobierno iraní aún más represivo, que tuvo que recurrir a una mayor represión para poder mantener su propio poder en el país a medida que la economía se deterioraba aún más. Luego asistimos a la protesta masiva de 2022 en torno a Mahsa Amini y, por supuesto, a las protestas de principios de diciembre y enero, en las que el Gobierno utilizó medios cada vez más represivos y, en enero, mató a varios miles de manifestantes.

Y lo que se observó allí es que, como resultado de esta mayor represión —que en gran medida tiene que ver con la situación económica, la cual está muy relacionada con la reimposición de las sanciones—, la población también se radicalizó a su vez, como reacción. En 2009, protestaban para garantizar que se respetaran los resultados electorales y que no hubiera fraude electoral. Pero se trataba de un cambio dentro del sistema. En 2022, ya no había demanda de reforma. Se exigía la caída total del régimen. Y los medios para ello eran la protesta callejera y la revolución.

En 2025 y 2026, las demandas que escuchábamos cada vez con más frecuencia de los manifestantes eran, de nuevo, no una reforma, sino simplemente acabar con este régimen. Pero ahora, de repente, al menos una parte de los manifestantes —una minoría, pero no por ello menos importante— comenzó a pedir una intervención militar desde el exterior. El argumento era que la población ya no estaba en condiciones de derrocar al Gobierno por sí sola. Se necesitaba una intervención militar. Así pues, se volvieron a producir estas protestas, por supuesto, pero en lugar de partir de una posición de fuerza, como podría haber sido el caso si se hubieran levantado las sanciones, ahora la gente salía a la calle por desesperación y desesperanza, protestando desde una posición de debilidad. Y creo que esta es una lección muy importante que debemos comprender, porque sí, las sanciones pueden destruir y devastar las economías de estos países, pero casi no tenemos ejemplos en los que las sanciones conduzcan a movimientos de protesta exitosos que derrocaran al gobierno. Más protestas, pero menos exitosas y más desesperadas.

Ese es exactamente el patrón que hemos visto aquí, y nos indica lo contraproducente que ha sido la política estadounidense si partimos de la base de que el objetivo realmente ha sido que Irán avance hacia una dirección más liberal y democrática.

Chris Hedges: El Gobierno de EE. UU. ha admitido que también ha armado a facciones dentro de Irán. ¿Podría hablar de ello?

Trita Parsi: Sí, el propio Trump reveló a un reportero de Fox News que Estados Unidos había estado enviando armas a los rebeldes kurdos en Irán. Y además de eso, por supuesto, vimos cómo tanto los israelíes afirmaban que estaban sobre el terreno, como vimos al exdirector de la CIA, Mike Pompeo, decir que el Mossad y otros están sobre el terreno y que se han enviado armamentos, etc.

Creo que lo que está saliendo a la luz aquí, con estas revelaciones o admisiones, es que las protestas de diciembre y enero fueron abrumadoramente pacíficas y que en su gran mayoría fueron protagonizadas por personas que simplemente salieron a la calle movidas por su frustración y su ira ante la represión y la mala gestión de la economía por parte del Gobierno iraní. Pero también había elementos que operaban a la sombra de estos manifestantes, con los que los manifestantes no tenían relación alguna y de los que no sabían nada, que estaban armados y entrenados por Israel o Estados Unidos, y que recurrieron a una violencia extrema —incendiando bancos, mezquitas y parques de bomberos, y matando a muchos policías y otros miembros de los Basij, por ejemplo—, algo que no habíamos visto en el pasado.

Chris Hedges: Solo quiero interrumpirle: los Basij son esas milicias populares, para quienes no lo sepan…

Trita Parsi: …que el Gobierno utiliza para reprimir a la población. Pero, a pesar de que son, por supuesto, extremadamente impopulares, nunca antes habíamos visto este nivel de violencia por parte de los manifestantes. Los manifestantes de 2009 fueron en gran medida pacíficos gracias a una disciplina no violenta muy firme. Una persona con la que hablé, que ha asistido prácticamente a todas las protestas en Irán desde 2009, dijo que en 2009, si alguien empezaba a recurrir a la violencia o a lanzar piedras contra tiendas, etc., otros manifestantes intervenían para mantener la disciplina no violenta. Esta vez, dijo, él estaba manifestándose en enero, pero entonces vio a gente vestida de negro que parecía moverse de forma muy coordinada y planificada, recurriendo a la violencia. Y no vio a nadie intervenir porque la gente tenía tanto miedo de esos elementos violentos como de los representantes represivos del Estado. Y este es un fenómeno que no habíamos visto antes en Irán en los últimos 40 años aproximadamente. Y de nuevo, cuando Trump sale y dice: «Oigan, nosotros armamos a esta gente», francamente tiene sentido. El panorama empieza a completarse.

Chris Hedges: Bueno, y ahora esos ataques armados se convirtieron en la excusa para una matanza generalizada. En realidad no lo sabemos. Quiero decir, 7.000 iraníes asesinados en las calles, quizá más. Pero se convirtieron en la excusa para disparar contra la gente en masa.

Trita Parsi: Sí, el Gobierno iraní, en esencia, empezó a disparar contra la gente en masa, sin distinguir entre manifestantes pacíficos y legítimos y otros que habían sido entrenados y armados por servicios extranjeros. Y, como resultado, se produjo, francamente, una masacre. Hay quien maneja cifras de 30 000, 40 000, etcétera. No veo pruebas de ello, pero la realidad es que hay pruebas de unas 7000, y 7000 personas asesinadas es una cifra ridícula y espantosa de personas asesinadas por el Gobierno iraní en solo dos días. Y eso le dice algo. Le dice lo grave que era la situación, lo desesperado que estaba quizá incluso el propio Gobierno iraní, al pensar que estaba perdiendo el control y permitir entonces que sus milicias recurrieran a la violencia de manera indiscriminada.

Chris Hedges: Hay un bloqueo de Internet. Es difícil obtener información. Pero uno intuye desde la distancia, ya sabe, más de lo que yo lo hago, que el estado de ánimo dentro de Irán está cambiando a medida que los iraníes comprenden que esto no se trata de un cambio de régimen. Se trata de la destrucción de la infraestructura física de Irán para hacerle a Irán lo que Israel le hizo a Gaza, lo que está haciendo, mientras hablo, al sur del Líbano y lo que le hizo a Siria: convertir a Irán en un Estado fallido.

Trita Parsi: Por supuesto, creo que está empezando a quedar claro. Creo que para mucha gente ya estaba claro. Pero para aquellos sectores de la población iraní que, movidos por la desesperación, pensaron que quizá una intervención militar podría ayudarles, está empezando a quedarles muy claro que esto nunca tuvo que ver con ellos. Esto nunca tuvo que ver con su libertad. Esta fue una campaña que no tenía nada que ver con esas cosas. Y que el objetivo de los israelíes siempre ha sido convertir a Irán en un Estado fallido, porque eso elimina a Irán del tablero geopolítico. E Irán ya no puede suponer un desafío para los designios de hegemonía de Israel en la región si se convierte en un Estado fallido.

Y ya escribí sobre esto hace diez años, que ese era el objetivo israelí en cualquier guerra en la que se involucraran o iniciaran. Y ahora creo que a mucha gente le ha quedado claro que no están ahí para ayudar a ellos, sino para destruir el país en su conjunto. Y estamos viendo, al menos por parte de la gente dentro de Irán, que cada vez más personas se pronuncian en contra de esta guerra, incluso personas que quizá formaron parte de las protestas anteriormente, o que tal vez incluso estaban a favor de la guerra, y que ahora están cambiando de bando. Aún así, estoy seguro de que, al ser un país tan grande, con 90 millones de habitantes, se pueden encontrar opiniones muy diversas. Pero la tendencia, en mi opinión, es bastante clara. Y creo que lo que no se está manifestando con la misma claridad es lo que ocurre dentro de la diáspora. Y creo que parte de la razón es que muchos de los que adoptaron esas posiciones firmes a favor de la guerra, en esencia, entraron en tierra de nadie. No saben hacia dónde ir a partir de aquí. Y, como resultado, simplemente se están reafirmando en la posición que mantenían antes y se están volviendo cada vez más radicales para poder, en esencia, manejar la disonancia cognitiva en la que se han metido a sí mismos y en la que han ayudado a meter a sus compatriotas dentro de Irán. Tuvimos un fenómeno similar en la década de 1980 con un grupo llamado Mojahedin-e-Khalq, que era un grupo de oposición incluido en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos.

Chris Hedges: …Calificado como grupo terrorista por Estados Unidos, quiero añadir.

Trita Parsi: …exactamente hasta 2010. Se alinearon con Sadam Husein durante la guerra entre Irak e Irán. De hecho, antes de eso eran un grupo bastante popular como parte de la oposición al Sha. Pero como se alinearon con ese invasor, eso supuso, en esencia, su sentencia de muerte.

Y en lugar de replantearse y reconsiderar lo que habían hecho, su respuesta fue simplemente redoblar la apuesta y volverse cada vez más dependientes de cualquier entidad extranjera, un rival de Irán que buscara utilizarlos. Y como resultado, en esencia, se convirtieron en un grupo odiado que pasó a ser como un mercenario para cualquiera de los rivales geopolíticos de Irán.

Me temo que los monárquicos podrían ir en realidad en la misma dirección, porque hicieron esta apuesta masiva por la idea de que bombardear su propio país traería la democracia, en lugar de traer muerte y destrucción. Creo que les resulta muy difícil manejar eso. Así que, francamente, creo que redoblarán la apuesta en lugar de intentar salir de la situación, por desgracia.

Chris Hedges: Solo quiero concluir hablando del uso de armas nucleares. Sin duda, si Israel ha aprendido algo de estos casi tres años de genocidio, es que puede matar con impunidad; no solo con impunidad, sino que además puede recibir miles de millones de dólares en armamento para seguir matando con impunidad. Y, sin embargo, no están logrando sus objetivos. Como usted ha señalado acertadamente, creo que será Irán quien determine cuándo terminará todo esto, y pueden, mediante una guerra asimétrica y paralizando la economía mundial, tenernos agarrados por el cuello. Sé que es una especulación, pero, por desgracia, mi temor es que no podamos descartarlo. ¿Podría hablar sobre ello?

Trita Parsi: Sí, no, es extremadamente preocupante porque se trata precisamente de una situación en la que Estados Unidos no debería encontrarse. Pero cada vez oigo más a gente, incluidos antiguos funcionarios, que temen que esta sea la dirección en la que Trump podría estar yendo, que su desesperación por encontrar algo que dé un giro a esta guerra, algo que le permita declarar la victoria y ponerle fin incluso sin un acuerdo, le obligue a tomar medidas de este tipo. Quizás podría haber funcionado si se hubiera logrado extraer el uranio altamente enriquecido, el uranio enriquecido al 60 % que los iraníes tienen en algún lugar bajo tierra cerca de Fordow, al que al parecer no han podido acceder ni extraer por sí mismos. Pero esta sería una operación tremendamente difícil, que probablemente causaría bastantes bajas estadounidenses. Sin embargo, Trump parece pensar que necesita algo de ese tipo para poder decir: «He ganado la guerra. Ahora se ha acabado y me voy a marchar». Y eso le está empujando a considerar más seriamente las opciones nucleares.

Y por lo que he oído, también existe esa presión por parte de Israel. No lo sé con certeza. En estos momentos circula mucha información, hay mucha especulación. No sabemos nada de esto con certeza, pero la gente señala el hecho de que Trump está utilizando el lenguaje de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, la rendición total, el tipo de lenguaje que precedió al bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. Y están muy preocupados porque Trump no tiene otras opciones. No parece dispuesto a tomar las vías de salida para la desescalada que tiene a su alcance, ya que eso supondría admitir que su guerra fue un fracaso. Sería admitir que no tuvo éxito y que, como resultado, podría llegar a estar tan desesperado que tomaría medidas de escalada, como el uso de armas nucleares.

Chris Hedges: Y para terminar, ¿cuál sería la respuesta iraní? ¿Con qué rapidez podrían, en ese momento…

Trita Parsi: Es imposible saberlo porque ni siquiera sabemos si se llegaría a utilizar, y, francamente, resulta incómodo incluso hablar de ello públicamente, dado que es una opción tan impensable —o debería serlo—, no tengo ni idea de cuál sería la respuesta iraní ni de si podrían responder de alguna manera, ya que sería completamente incierto, pues todo depende de dónde exactamente golpearían, etcétera. Pero, de nuevo, no creo que hayamos llegado a ese punto. Espero que no lleguemos a ese punto. Pero el hecho de que esto se esté debatiendo cada vez más en Washington como una posibilidad real, da una idea de lo mal que va esta guerra.

Chris Hedges: Estupendo, gracias, Trita. Y quiero dar las gracias a Sophia, Max, Thomas y Victor, que han producido el programa. Pueden encontrarme en chrishedges.substack.com.

Trita Parsi: Muchas gracias por invitarme, Chris. Gracias." 

(Entrevista a Trita Parsi, Chris Hedges , blog, 06/04/26, traducción DEEPL)