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10.9.26

En la crisis de 2008, el gobierno islandés dejó caer a los bancos. No rescató a los accionistas ni a los tenedores de bonos extranjeros... El mensaje fue inequívoco: el riesgo financiero no se socializa, y quienes juegan con el dinero de los demás deben asumir las consecuencias... Los resultados de aquella rebeldía hablan por sí solos... Islandia emergió del abismo con un vigor que muchos calificaron de milagro económico... Islandia prohíbe constitucionalmente y por ley la propiedad extranjera de los derechos de pesca y de los recursos energéticos. El recurso se considera un bien común nacional... Argentina, atrae inversión extranjera en sectores extractivos con regímenes de promoción sin políticas de contenido local o retención de divisas... Islandia salió de 2008 con una convicción sólida. Nunca más permitir que las necesidades del capital determinen hasta dónde llega la soberanía. El Estado argentino, después de décadas de crisis, parece haber llegado a la conclusión inversa: necesita ofrecer condiciones extraordinariamente favorables al capital para poder convertir sus recursos naturales en dólares y crecimiento. Argentina puede convertirse en una gran exportadora de recursos sin que necesariamente todos los dólares generados por esos recursos ingresen inmediatamente al mercado cambiario... Islandia aprendió de 2008 que la soberanía tiene un valor económico tangible al conservar la capacidad de decidir sobre el capital, la moneda, los bancos y los recursos estratégicos. La Argentina de Milei, enfrentada a una escasez crónica de capital y dólares, está tomando la decisión inversa: ofrecer al capital condiciones extraordinarias de estabilidad, rentabilidad y libertad cambiaria para que desarrolle sus recursos naturales... La cuestión no es si uno es nacionalista y el otro liberal. La cuestión es quién captura la renta y quién conserva el poder de modificar las reglas. Islandia dijo no a los banqueros en 2008, no a los acreedores extranjeros en 2010 y no a la Unión Europea en 2026. Cada uno de esos no fue una negativa obstinada, sino una afirmación de su capacidad para decidir sobre su propio futuro. Argentina, por el contrario, está diciendo sí a condiciones que atan su política económica durante décadas a cambio de capital que, cuando finalmente llegue, puede no quedarse en el país (Alejandro Marcó del Pont)

 "Dios salve a Islandia. ¿Y quién salva a la Argentina?

Cuando Donald Trump confunde Groenlandia con Islandia, el error suele provocar sonrisas en los pasillos diplomáticos. Pero para quienes observan con atención el tablero geopolítico, la confusión revela algo más profundo, la creciente relevancia de un pequeño fragmento de roca volcánica en medio del Atlántico Norte, cuya población apenas supera los 405.000 habitantes. Islandia ha logrado en las últimas dos décadas algo que las grandes potencias económicas no han sabido replicar: una recuperación soberana de su destino, sin rendir cuentas a los acreedores internacionales ni entregar sus recursos estratégicos a cambio de oxígeno financiero.

Hace doce años, cuando el mundo aún digería las cenizas de la crisis de 2008, publiqué un artículo titulado «Dios salve a Islandia«. En aquel entonces, la isla era el ejemplo perfecto de cómo no gestionar un sistema financiero. Sus tres principales bancos habían colapsado con activos equivalentes a once veces el Producto Interno Bruto nacional, una burbuja especulativa de proporciones bíblicas que dejó al país al borde de la quiebra. La receta que llegó desde Washington y Bruselas fue la de siempre: el Estado debía hacerse cargo de la deuda privada, imponer un severo programa de austeridad y vender sus activos públicos para pagar a los acreedores extranjeros. Islandia hizo exactamente lo contrario, y ese gesto de desobediencia financiera se convirtió en un hito de la economía política moderna que aún hoy resuena en los debates sobre soberanía monetaria.

El gobierno islandés dejó caer a los bancos. No rescató a los accionistas ni a los tenedores de bonos extranjeros. Cuando el Reino Unido y los Países Bajos exigieron que la isla reembolsara a sus ahorristas minoristas, que habían perdido sus depósitos en la filial Icesave del banco Landsbanki —una suerte de sucursal digital que ofrecía tipos de interés muy por encima del promedio europeo—, Reikiavik se negó rotundamente. Londres y La Haya tuvieron que asumir las pérdidas de sus propios ciudadanos, seducidos por las ganancias financieras de un banco privado que quebró por su propia mala gestión.

Posteriormente enviaron la factura a la isla, pero el gobierno islandés sometió la cuestión a referéndum popular en 2010. El «No pagar» ganó con el 98% de los votos, un resultado tan abrumador que dejó sin argumentos a los defensores de la socialización de las pérdidas privadas. Finalmente, el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio falló en 2013 que Islandia no estaba legalmente obligada a garantizar aquellos depósitos con fondos públicos.

Los resultados de aquella rebeldía hablan por sí solos. Mientras que Irlanda y Grecia, que gestionaron sus crisis de forma convencional y sumisa a los dictados del Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, siguen arrastrando dificultades estructurales, Islandia emergió del abismo con un vigor que muchos calificaron de milagro económico. Pero tal prodigio no tuvo lugar. Hubo decisiones políticas. Y una diferencia sustancial respecto a lo ocurrido en Estados Unidos o en el corazón de Europa: mientras en otros lugares los banqueros responsables de la crisis fueron rescatados con dinero público, Islandia investigó y condenó a prisión a decenas de ejecutivos bancarios por fraude y mala gestión. El mensaje fue inequívoco: el riesgo financiero no se socializa, y quienes juegan con el dinero de los demás deben asumir las consecuencias.

Dieciocho años después de aquel colapso, Islandia volvió a votar sobre Europa. Pero esta vez no lo hizo desde la desesperación de un país quebrado, sino desde la memoria viva de cómo consiguió salir de aquella crisis. El referéndum del 29 de agosto de 2026 no preguntaba si Islandia quería ingresar en la Unión Europea, sino si debía reanudar las negociaciones de adhesión. Un matiz aparentemente menor, pero de enorme relevancia política.

Con una participación del 82,5%, el resultado fué que el 52.8% de los votantes decidió que ni siquiera quería volver a abrir la negociación. El electorado entendió que ese primer paso implicaba abrir cuestiones consideradas demasiado sensibles: pesca, soberanía, moneda, agricultura y el control de los recursos naturales. Las reglas que más importan para la vida cotidiana y para la autonomía del país son precisamente las que Islandia mantiene fuera del marco comunitario europeo. Y eso no es casualidad, es una estrategia deliberada que ha demostrado su eficacia.

Para comprender la posición islandesa, sin embargo, no basta con mirar su producto interno bruto o su balanza comercial. Hay que mirar el mapa. Islandia ocupa una posición geográfica excepcional, un punto de control marítimo y aéreo en el Atlántico Norte que conecta Europa con Groenlandia, América del Norte y el Ártico. Su geografía le otorga una relevancia estratégica que ningún indicador económico puede reflejar plenamente.

Y en este sentido, Argentina comparte con Islandia una condición similar, aunque con recursos naturales mucho más abundantes. La República Argentina se asienta sobre un punto de encuentro entre América del Sur, el Atlántico Sur, el Pasaje de Drake y la Antártida, una posición que le otorga el control de rutas marítimas esenciales y el acceso directo al continente blanco, donde la competencia geopolítica se intensifica año tras año.

Para la Unión Europea, Islandia aporta en el Atlántico Norte la vigilancia de rutas marítimas y aéreas, una posición privilegiada en el Ártico frente a la creciente competencia entre Estados Unidos, Rusia y China, el acceso a una de las grandes reservas pesqueras del mundo, una matriz energética extraordinariamente particular basada en recursos geotérmicos e hidroeléctricos, y la posibilidad de desplegar cables submarinos de comunicaciones y energía que serán cada vez más importantes en las próximas décadas.

En 2008, la amenaza era Wall Street. En 2026, las amenazas son la geopolítica, la seguridad, el comercio y la moneda. Las declaraciones de Donald Trump sobre la compra de Groenlandia introdujeron una dimensión completamente nueva en el debate islandés, acelerando la convocatoria del referéndum y reforzando el argumento de quienes defienden que la autonomía monetaria, cambiaria, fiscal y financiera tiene un valor económico superior al de cualquier integración comunitaria.

En economía, el excedente o ganancia que genera la extracción de un recurso natural —ya sea pescado, petróleo o litio— es la diferencias por encima de todos los costos normales de producción, incluido el retorno normal del capital invertido. Dado que el recurso es, en su estado natural, un bien público, esa renta debería beneficiar a toda la sociedad y no únicamente a la empresa que lo extrae.

Mientras que el modelo islandés se basa en la premisa de que el recurso natural es un activo estratégico cuya renta debe ser capturada y distribuida por el Estado, los ciclos neoliberales en Argentina, incluyendo el actual Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), han tendido a tratar el recurso natural como un activo financiero más, donde el objetivo es atraer capital mediante la reducción de costos fiscales y regulatorios, asumiendo que la renta generada no se quedará en el país, sino que alimentará el ciclo de fuga de capitales.

La distribución de la renta y la captura fiscal en Islandia generada por la pesca y la energía se queda en el país. El Estado captura una parte significativa a través de impuestos corporativos y tasas, y esa recaudación se traduce en un Estado de bienestar robusto, infraestructura de alta calidad y un sistema educativo fuerte. La extracción del recurso genera desarrollo interno y encadenamientos productivos que se despliegan dentro de la propia isla.

Islandia prohíbe constitucionalmente y por ley la propiedad extranjera de los derechos de pesca y de los recursos energéticos. El recurso se considera un bien común nacional, y aunque utiliza un sistema de cuotas individuales transferibles, el Estado mantiene un control estricto sobre el volumen total extraído, basado en criterios científicos y no en la demanda del mercado. Además, prohíbe que estos activos sean comprados por fondos buitre o corporaciones extranjeras, evitando así que la renta del recurso sea capturada por actores externos. La negativa a la Unión Europea fue, en esencia, una medida de protección de este activo estratégico.

Para entender si un modelo de gestión de recursos naturales es exitoso o extractivista, no basta con mirar si el recurso se conserva. Hay que mirar quién se queda con la renta. La industria pesquera islandesa es hoy una de las más eficientes del mundo en términos de captura y valor por trabajador. La recaudación fiscal que recibe el Estado es significativa, a través de tasas pesqueras, impuestos a la renta del recurso e impuestos corporativos sobre las ganancias del sector. Pero hay un elemento central que a menudo se pasa por alto: los salarios. A diferencia de muchos países donde la pesca es un trabajo precario y mal remunerado, en Islandia el sector pesquero es uno de los mejor pagados de la economía.

La columna vertebral de la remuneración en los barcos islandeses no es un salario fijo por hora, sino un sistema de reparto de ganancias. La tripulación no recibe solo un sueldo base, sino un porcentaje del valor de la captura, generalmente entre el 20% y el 35% del valor neto de la venta del pescado, después de deducir ciertos gastos operativos como el combustible. Este mecanismo alinea los intereses de la tripulación con la eficiencia del barco: si el barco pesca más y mejor, todos ganan más.

Gracias a este sistema y a la alta valorización del producto, los salarios en la pesca activa suelen estar entre un 15% y un 30% por encima del salario promedio nacional. Y al estar formalizados, los pescadores islandeses aportan y reciben los robustos beneficios del Estado de bienestar: salud universal, pensiones obligatorias con un aporte adicional del 12% por parte del empleador, y seguro de desempleo. Los sindicatos, como VR y Efling, son extremadamente poderosos y negocian convenios colectivos que establecen pisos salariales, límites de horas de descanso y condiciones de seguridad a bordo.

Islandia aprendió a lo largo de los años noventa y dos mil que regalar el acceso a un recurso público genera riqueza privada a costa del erario. Por ello, implementó un sistema de captura de la renta del recurso: el Estado no es dueño de los barcos, pero cobra por el derecho a usar el recurso. El mayor problema al evitar la extranjerización de la pesca fue la concentración de cuotas, ya que el 75% de ellas pertenecen a las veinticinco empresas pesqueras más grandes. Esto representa una alta concentración de la riqueza pesquera en pocas manos.

El dilema islandés es que proteger la soberanía nacional no significa necesariamente proteger a los pequeños pescadores. El sistema logró mantener el control nacional del recurso, pero al mismo tiempo permitió una concentración progresiva de las cuotas en grandes empresas. Por eso la verdadera batalla no es solo Islandia contra Bruselas, sino también una batalla interna por quién es realmente dueño del mar islandés.

Cuando un país con restricción externa crónica, como Argentina, atrae inversión extranjera en sectores extractivos con regímenes de promoción sin políticas de contenido local o retención de divisas, no se resuelve la restricción externa; se cambia su forma de financiamiento y se agrava a mediano plazo. La inversión inicial entra, pero una vez operativa, la repatriación de utilidades, el pago de regalías a casas matrices y la importación de insumos generan una salida de divisas estructural. Si a esto se suma el servicio de la deuda pública, el saldo neto de divisas para el país suele ser negativo o marginal.

Islandia salió de 2008 con una convicción sólida. Nunca más permitir que las necesidades del capital determinen hasta dónde llega la soberanía. El Estado argentino, después de décadas de crisis, parece haber llegado a la conclusión inversa: necesita ofrecer condiciones extraordinariamente favorables al capital para poder convertir sus recursos naturales en dólares y crecimiento. Argentina puede convertirse en una gran exportadora de recursos sin que necesariamente todos los dólares generados por esos recursos ingresen inmediatamente al mercado cambiario.

Pero eso es completamente diferente a afirmar que la inversión extranjera traerá dólares y resolverá la restricción externa. Puede traerlos, pero el régimen también permite que una parte importante de los flujos permanezca fuera o sea posteriormente remitida. Argentina está haciendo casi lo contrario a Islandia: para conseguir capital, el Estado ofrece al inversor una protección extraordinariamente prolongada frente a futuros cambios fiscales, regulatorios y cambiarios.

El mensaje que transmite el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es claro: venga a invertir, puede disponer libremente de los productos, tiene un régimen cambiario privilegiado y puede remitir utilidades y dividendos bajo condiciones especiales. El problema del RIGI no es que atraiga inversión extranjera. El problema es el precio que Argentina paga por atraerla: una renuncia fiscal estimada en unos 1.813 millones de dólares anuales cuando los proyectos estén en plena producción, estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria durante treinta años, y un régimen que permite una creciente disponibilidad externa de las divisas generadas por los proyectos.

Si los recursos son estratégicos y la inversión se habría producido aun con beneficios menores, el Estado está transfiriendo renta innecesariamente y comprometiendo su capacidad futura. La cuestión empírica es cuánta inversión adicional está generando realmente el RIGI y cuánto beneficio habría obtenido igualmente el inversor sin esas concesiones extraordinarias.

La integración de Argentina en lo que podríamos llamar la Pax Silicia dibuja una estructura clara. Estados Unidos → capital financiero y tecnológico → empresas multinacionales → RIGI→ litio → cobre → petróleo → gas y energía → exportaciones → deuda → fuga de capitales. La integración de Argentina a cadenas estratégicas estadounidenses y occidentales. Buenos Aires está diseñando sus sectores estratégicos para insertarlos en cadenas globales de capital y tecnología en lugar de construir primero cadenas nacionales de control y agregación de valor.

Islandia aprendió de 2008 que la soberanía tiene un valor económico tangible al conservar la capacidad de decidir sobre el capital, la moneda, los bancos y los recursos estratégicos. La Argentina de Milei, enfrentada a una escasez crónica de capital y dólares, está tomando la decisión inversa: ofrecer al capital condiciones extraordinarias de estabilidad, rentabilidad y libertad cambiaria para que desarrolle sus recursos naturales.

La cuestión no es si uno es nacionalista y el otro liberal. La cuestión es quién captura la renta y quién conserva el poder de modificar las reglas. Islandia dijo no a los banqueros en 2008, no a los acreedores extranjeros en 2010 y no a la Unión Europea en 2026. Cada uno de esos no fue una negativa obstinada, sino una afirmación de su capacidad para decidir sobre su propio futuro. Argentina, por el contrario, está diciendo sí a condiciones que atan su política económica durante décadas a cambio de capital que, cuando finalmente llegue, puede no quedarse en el país.

La experiencia islandesa demuestra que la soberanía no es un lujo para países ricos, sino una herramienta para construir riqueza desde abajo. Y también demuestra que decir no, en ocasiones, es la forma más poderosa de decir sí al futuro propio." 

( Alejandro Marcó del Pont, blog, 06/08/26)

3.8.26

Giorgio Agamben: Asistimos al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo)... Esto es evidente en Estados Unidos, donde las instituciones ya no parecen funcionar y todo el poder está en manos de un hombre que habla y actúa sin ley alguna (lo mismo puede decirse de Israel) y se disfraza de Dios. Conviene reflexionar sobre esta situación epocal, que involucra a todo Occidente... el ánomos, el sin ley, no es un principio externo, sino la figura que la propia institución asume en su descomposición. Trump y Netanyahu no vienen de fuera: es el propio Estado, el poder que debería retener y retrasar el fin, el que se convierte en el agente que lo acelera y precipita en sus formas más ruinosas

"Si nos referimos a la doctrina contenida en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, podemos entonces decir, como ya hemos hecho en esta sección, que el catechón, el poder que retiene y retrasa el fin, que los Padres identificaban con las instituciones (el Imperio romano y la propia Iglesia), está hoy en crisis por doquier y asistimos, por tanto, al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo).

Esto es evidente en Estados Unidos, donde las instituciones ya no parecen funcionar y todo el poder está en manos de un hombre que habla y actúa sin ley alguna (lo mismo puede decirse de Israel) y se disfraza de Dios. Conviene reflexionar sobre esta situación epocal, que involucra a todo Occidente. Dado que las instituciones (el Estado y sus articulaciones históricas) han perdido toda credibilidad, es vano fundar en ellas el poder que retiene el evento escatológico. 

Y esto es tanto más cierto cuanto que el ánomos, el sin ley, no es un principio externo, sino la figura que la propia institución asume en su descomposición. Trump y Netanyahu no vienen de fuera: es el propio Estado, el poder que debería retener y retrasar el fin, el que se convierte en el agente que lo acelera y precipita en sus formas más ruinosas."

 (Giorgio Abamben, blog, 27/07/26, traducción Ficción de la Razón) 

13.12.25

El fomento activo de las monedas estables por parte de la administración Trump está creando nuevos vectores privados de integración que podrían destronar a las monedas soberanas y a los circuitos financieros asociados a ellas. Empresas como Amazon, Walmart, Facebook y X están planeando desarrollar sus propias monedas. Dado el enorme alcance social de estos actores, es fácil imaginar una sustitución monetaria a su favor. Esto significaría que los bancos centrales y los reguladores perderían el control sobre su sistema financiero y, en última instancia, se reduciría rápidamente el espacio para la política económica... Los acontecimientos actuales en Estados Unidos apuntan a una especie de desarticulación del Estado... En los países privados de soberanía digital, está surgiendo un nuevo tipo de colonización, con la destrucción de las capacidades administrativas, lo que representa una amenaza inminente para cualquier posibilidad de política emancipadora... Si no se toman medidas rápidas para contrarrestar la monopolización del conocimiento y las capacidades de coordinación por parte de los gigantes tecnológicos, las instituciones políticas pronto quedarán relegadas a la irrelevancia y la izquierda anticapitalista se verá privada de cualquier opción estratégica (Cédric Durand)

 "En su número de agosto de 2025, Le Monde Diplomatique publicó un artículo de Evgeny Morozov en el que criticaba duramente el concepto de «tecnofeudalismo», propuesto por el economista Cédric Durand. Esta crítica fue recientemente ampliada por Frédéric Lordon, quien teme que la hipótesis de una nueva configuración «tecnofeudal» del capitalismo tenga el efecto de eludir la ruptura necesaria, no con tal o cual configuración del capitalismo, sino con el capitalismo como tal.

En este artículo, Cédric Durand responde a la crítica de Morozov (y, en parte, también a la de Lordon) examinando la dinámica macroeconómica actual del capitalismo y las nuevas formas que adopta bajo el dominio de las grandes tecnológicas, que, en su opinión, el concepto de «tecnofeudalismo» nos permite conceptualizar mejor.

En su número de agosto de 2025, Le Monde Diplomatique publicó la mordaz crítica de Evgeny Morozov al concepto de tecnofeudalismo.[1] Comprender los motores y las implicaciones de la creciente influencia de la tecnología digital es claramente una cuestión de verdadera urgencia; y, como tal, la intervención de Morozov y las ideas que aporta al debate son bienvenidas. Sin embargo, en mi opinión, hay tres debilidades importantes en el núcleo de su argumento, que me gustaría esbozar brevemente en este texto.[2] En primer lugar, el enfoque de Morozov adolece de miopía. Centrarse en las empresas tecnológicas sin cuestionar su impacto macroeconómico tiende a oscurecer la dinámica sistémica que alimenta el desarrollo de este sector. En segundo lugar, me parece que su comprensión de la competencia capitalista es truncada. Considera la dinámica competitiva en el sector tecnológico únicamente desde la perspectiva de la «destrucción creativa en su forma más creativamente destructiva». Al hacerlo, descarta cualquier cuestionamiento de la dialéctica entre competencia y monopolización, tan central en la concepción de Marx sobre el futuro del modo de producción capitalista, que él denomina, al final del volumen I de El capital, «la tendencia histórica de la acumulación capitalista». [3] Por último, en el plano político, la única lección que extrae Morozov se refiere al riesgo de que la crítica del tecnofeudalismo sirva en última instancia solo para rehabilitar el capitalismo. El argumento es válido, pero bastante débil si se tienen en cuenta los retos que plantea el auge de las grandes empresas tecnológicas. Examinemos estos puntos uno por uno.

«¿Es obvio que el capitalismo hace lo que mejor sabe hacer?

La idea central del argumento de Morozov es la siguiente: las grandes empresas tecnológicas no son señores feudales que dominan sus feudos y se conforman con cobrar rentas. Más bien, se comportan de la manera clásica de las empresas encerradas en la jaula de hierro capitalista: invertir para aumentar la rentabilidad o morir. Para respaldar esta posición, Morozov señala que los gigantes tecnológicos están invirtiendo fuertemente (con 320 000 millones de dólares en infraestructura de IA previstos para 2025 para Meta, Microsoft, Alphabet y Amazon); que compiten ferozmente entre sí, librando guerras de precios en los servicios de IA; y que, lejos de cobrar un tributo feudal, sus ingresos provienen simplemente de la venta a otras empresas de la maquinaria digital esencial para la producción de bienes y servicios. Fundamentalmente, los servicios en la nube son, por tanto, bienes de producción, al igual que, por ejemplo, los equipos industriales que vende Siemens.

A primera vista, cada uno de estos puntos parece bastante razonable. Las empresas tecnológicas compiten por realizar las inversiones adecuadas para seguir siendo competitivas y vender sus productos de forma más eficaz. El tejido productivo se renueva a medida que los líderes superan a los rezagados, la eficiencia general aumenta, los costes disminuyen y el crecimiento vuelve a despegar. ¡Es «lo que mejor sabe hacer el capitalismo»!

Pero la historia que nos cuenta Morozov está sesgada por su perspectiva microeconómica. Basta con observar la dinámica macro para ver que aquí hay algo que no cuadra. Lejos de hacer «lo que mejor sabe hacer el capitalismo», la macroeconomía en la era de las grandes tecnológicas se está estancando. Un indicador revelador entre muchos es la tasa de inversión neta del sector privado, es decir, la inversión en capital fijo fuera del sector público menos la depreciación del capital (Figura 1). Se desplomó espectacularmente tras la gran crisis financiera de 2008, pero lo más notable es que no se ha recuperado desde entonces, es decir, en el periodo en el que el ámbito digital se expandía rápidamente gracias a las inversiones masivas de las grandes tecnológicas. Otro indicador es la tendencia del crecimiento de la productividad (Figura 2). Sin duda alguna, ha disminuido de forma notable y continua desde mediados de la década de 1990.

En otras palabras, observar las impresionantes cifras de las inversiones de las grandes tecnológicas no nos dice nada sobre la naturaleza de la competencia en sí. Al fin y al cabo, ¿no luchaban los señores feudales por superarse unos a otros con costosas fortificaciones, costosas operaciones militares y fastuosas fiestas? Hoy en día, una mayor inversión en las fuerzas depredadoras de las grandes tecnológicas significa una menor inversión en la economía en su conjunto. A medida que la carga del tributo digital lastra las perspectivas de rentabilidad en otros sectores, la inversión disminuye, la productividad se ralentiza y el estancamiento se extiende. Por supuesto, estoy diciendo todo esto de forma demasiado resumida. La dinámica macroeconómica no puede reducirse al único parámetro del coste de la tecnología: las diversas formas de desigualdad, el papel de las finanzas, las formas de competencia internacional y la política monetaria y fiscal desempeñan un papel que no puede examinarse aquí. Pero la fuerte caída de la inversión y la ralentización de la productividad bastan para invalidar la tesis de Morozov. En sus propias palabras, la idea de que la dinámica de destrucción creativa en el sector tecnológico permite «al capitalismo hacer lo que mejor sabe hacer» es un «cuento de hadas que oculta la verdadera historia de terror».

Socialización regresiva

«¿Nos está llevando la tecnología digital de vuelta a la Edad Media?»[4] La pregunta es tan absurda como parece. El historiador Guy Bois resume la naturaleza de la economía feudal en una sola frase: «Es la hegemonía de la producción individual a pequeña escala (y, por lo tanto, el nivel de fuerzas productivas que esta hegemonía implica), más el tributo señorial garantizado por una restricción de origen político (o extraeconómico)». [5] Sin embargo, nuestra era es la antítesis de la producción individual a la que se refiere en primer lugar. La «verdadera historia» en la que se inscriben las actividades digitales es la de la creciente socialización del trabajo como resultado de la interacción dialéctica entre la competencia y la monopolización.

 

En Late Capitalism, a principios de la década de 1970, Ernest Mandel definió la dinámica de la competencia capitalista, señalando la «búsqueda constante de «rentas tecnológicas» que solo pueden obtenerse mediante la «renovación» tecnológica permanente».[6] Esta lucha entre capitales por la supervivencia remodela constantemente la economía y la sociedad en su conjunto porque, en el capitalismo tardío, ningún ámbito social escapa a la influencia de la producción de valor capitalista. Al mismo tiempo, los vínculos se están volviendo más densos en todo el espacio social global. Como escribe Mandel, «la socialización del trabajo se lleva a su extremo más extremo, ya que el resultado acumulado total del desarrollo científico y técnico de toda la sociedad y la humanidad se convierte cada vez más en la condición previa inmediata para cada proceso particular de producción en cada esfera particular de producción. Con el logro de la automatización total, esto se haría realidad en sentido literal»[7].

Cinco décadas más tarde, a medida que las herramientas de IA generativa colonizan todos los rincones del tejido social, la visión de Mandel de una interdependencia global permanente y la automatización generalizada del trabajo intelectual se está haciendo realidad. Él entendió que esta transformación cualitativa del capitalismo no conduciría a una nueva ola de expansión. Lejos de «que el capitalismo haga lo que mejor sabe hacer», en la era del capitalismo tardío las dinámicas competitivas traen consigo una mutación sistémica marcada por una centralización extrema, que gira en torno a las fuerzas del conocimiento. Volviendo al argumento de Morozov, no se trata de afirmar que la dinámica capitalista desaparecerá de repente, sino que su plena realización traerá consigo algo nuevo.

Mandel, inclinándose hacia el optimismo de la voluntad, creía que esta creciente socialización estaba allanando el camino para el socialismo. Vale la pena citarlo con más detalle sobre este punto:

La apropiación privada de esta producción socializada conduce a la flagrante contradicción de que este vasto «capital» científico y técnico a disposición de la humanidad [sic] está subordinado a las condiciones de valorización del capital real y, en consecuencia, se niega a millones de personas o se pone a su disposición solo de forma deformada o fragmentaria. Solo cuando las fuerzas productivas se liberen finalmente de la coraza de la apropiación privada que las rodea, las fuerzas revolucionarias que aún permanecen en gran parte latentes en la ciencia contemporánea podrán utilizarse plenamente al servicio de la liberación del trabajo y la liberación del hombre [sic]. [8]

Mandel tenía razón sobre los trastornos asociados al auge del conocimiento. Por otro lado, omitió la caída catastrófica que Marx había previsto en los borradores de El capital, que se produce cuando «el uso de la ciencia (el producto general del desarrollo social), en el proceso inmediato de producción, toma la forma de la fuerza productiva del capital». [9] A través de la negación de la actividad autónoma y creativa, las subjetividades individuales y colectivas se dislocan. El trabajo queda atrapado en esta mistificación; los individuos no son nada, el capital lo es todo. Esta calamidad se extiende más allá de la esfera de la producción. El individuo en su trabajo, y luego en todas las fases de su vida, tiende a ser expropiado de su propia existencia. El filósofo Étienne Balibar llama a la posibilidad de esta derrota definitiva «subsumción total». Implica «una pérdida completa de la individualidad, en el sentido de […] la identidad personal y la autonomía»[10] y, a nivel político, la eliminación de cualquier perspectiva de emancipación.

Entonces, ¿qué es lo antiguo?

Si la tecnología digital se está desarrollando a la vanguardia del proceso histórico de socialización económica, y este proceso está impulsado por la competencia capitalista, ¿qué puede haber de feudal en la hegemonía actual? Cuando Guy Bois señala, en la segunda parte de su definición de la economía feudal, «el tributo señorial garantizado por una restricción de origen político (o extraeconómico)», indica el principio que rige la dominación híbrida ejercida por los gigantes tecnológicos. La reminiscencia feudal se refiere a las relaciones de dependencia, la difuminación de la frontera entre economía y política, y la preeminencia de una lógica depredadora basada en la ampliación del dominio de control. La actual ola de especulación en torno a la IA expresa un espíritu de conquista. Alimenta una carrera por el equipamiento de captura: centros de datos, redes de satélites y mercados que ofrecen servicios en la nube. Es aquí donde convergen la mayoría de los datos y donde se coordinan grandes sectores de la actividad económica y social. Como dice Koray Kavukcuoglu, de Google DeepMind, «poder conectar con consumidores, clientes y empresas a esa escala es realmente algo que podemos hacer gracias al enfoque integrado de pila completa que tenemos»[11]. Aquí es donde reside la capacidad de extracción. Puede que a algunos no les guste la comparación con el feudalismo y que propongan mejores herramientas conceptuales para comprender lo que está en juego. Pero afirmar que para comprender este fenómeno solo tenemos que llamar al «capitalismo por su verdadero nombre» no resulta muy convincente.

El tecnofeudalismo no expresa ningún tipo de determinismo tecnológico. La fuerte regulación de China sobre el sector tecnológico y los usos sociales de la tecnología digital parece estar llevando a ese país por un camino diferente. Allí, una forma de intervencionismo público —a través del Partido Comunista Chino— sigue manteniendo el control. En Estados Unidos, sin embargo, al eliminar todos los obstáculos a las grandes tecnológicas, la administración Trump está allanando el camino para que las empresas privadas colonicen la política. En lo que respecta a la IA, la filosofía de la administración no podría ser más clara. Como dijo el vicepresidente J. D. Vance: « Creemos que una regulación excesiva del sector de la IA podría acabar con una industria transformadora justo cuando está despegando, y haremos todo lo posible para fomentar políticas de IA favorables al crecimiento».[12] En términos de organización administrativa, las intervenciones de los aliados de Elon Musk a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y el creciente número de contratos que benefician a Palantir están conduciendo a la consolidación de los datos gubernamentales y privados bajo la influencia de estas empresas.[13] Incluso dentro del ejército está surgiendo un nuevo tipo de colaboración. Altos ejecutivos de Meta, Palantir y OpenAI están siendo cooptados en un organismo ad hoc sin renunciar a sus lucrativas actividades, lo que sugiere la creciente influencia de Silicon Valley sobre el presupuesto de defensa y las capacidades de planificación operativa.[14]

Pero el avance más significativo hasta la fecha se refiere a la moneda. El fomento activo de las monedas estables por parte de la administración Trump no solo aumentará la inestabilidad financiera y la fragmentación del sistema financiero mundial. [15] Más aún, está creando nuevos vectores privados de integración que podrían destronar a las monedas soberanas y a los circuitos financieros asociados a ellas. Empresas como Amazon, Walmart, Facebook y X están planeando desarrollar sus propias monedas. Dado el enorme alcance social de estos actores, es fácil imaginar una sustitución monetaria a su favor. Esto significaría que los bancos centrales y los reguladores perderían el control sobre su sistema financiero y, en última instancia, se reduciría rápidamente el espacio para la política económica.
Los acontecimientos actuales en Estados Unidos apuntan a una especie de desarticulación del Estado[16], un paso hacia la realización de las fantasías libertarias de un mundo libre de política. En los países privados de soberanía digital, está surgiendo un nuevo tipo de colonización[17], que combina el desarrollo económico desigual y la subordinación político-administrativa. Dado que el concepto de tecnofeudalismo hace hincapié en la naturaleza híbrida de las grandes empresas tecnológicas, nos permite centrarnos en la destrucción de las capacidades administrativas como una amenaza inminente para cualquier posibilidad de política emancipadora. Si no se toman medidas rápidas para contrarrestar la monopolización del conocimiento y las capacidades de coordinación por parte de los gigantes tecnológicos, las instituciones políticas pronto quedarán relegadas a la irrelevancia y la izquierda anticapitalista se verá privada de cualquier opción estratégica.

Notas
[1] Evgeny Morozov, «What the techno-feudalism prophets get wrong» (En qué se equivocan los profetas del tecnofeudalismo), Le Monde diplomatique, agosto de 2025.

[2] Ya se ha producido un primer intercambio en una serie de artículos publicados por la revista New Left Review. Evgeny Morozov, «Critique of Techno-Feudal Reason», New Left Review, 13 de abril de 2022, n.º 133/134, pp. 89-126; Cecilia Rikap, «Capitalism as usual? Implications of digital intellectual monopolies», New Left Review, 2023, vol. 139, pp. 145-160; Cédric Durand, «Scouting Capital’s Frontiers», New Left Review, 30 de agosto de 2022, n.º 136, pp. 29-39.

[3] Marx, El capital, vol. I, op. cit., p. 928.

[4] [TN: Título utilizado para la versión francesa del artículo de Morozov en Le Monde diplo]

[5] Guy Bois, «Crise du féodalisme: économie rurale et démographie en Normandie orientale du début du xive siècle au milieu du xviesiècle», Cahiers de la Fondation nationale des sciences politiques, n.º 202, 1976, p. 355.

[6] Ernst Mandel, Late Capitalism, Londres: NLB, 1975, p. 192.

[7] Ibíd., pp. 267-268.

[8] Ibíd., p. 268.

[9] Marx, Capital, vol. I, Londres: Penguin, 1976, p. 1024.

[10] Étienne Balibar, «Hacia una nueva crítica de la economía política: de la plusvalía generalizada a la subsunción total», en Peter Osborne, Éric Alliez y Eric-John Russell (eds.), Capitalismo. Concepto, idea, imagen. Aspectos del Capital de Marx hoy, 2019, en línea.

[11] Melissa Heikkilä, Tim Bradshaw y George Hammond, «OpenAI’s lead under pressure as rivals start to close the gap», FT.com, 30 de noviembre de 2025.

[12] Steven Levy, «How the Loudest Voices in AI Went from “Regulate Us” to “Unleash Us”», Wired, 30 de mayo de 2025.

[13] Sheera Frenkel et al., «Trump recurre a Palantir para recopilar datos sobre los estadounidenses», New York Times, 30 de mayo de 2025; Emily Badger y Sheera Frenkel, «Trump quiere fusionar los datos del Gobierno. Aquí hay 314 cosas que podría saber sobre ti», New York Times, 9 de abril de 2025.

[14] Steve Beynon, «Los ejecutivos tecnológicos nombrados oficiales superiores del ejército no se recusarán de los negocios del Departamento de Defensa», https://www.military.com/daily-news/2025/06/27/tech-executives-commissioned-senior-army-officers-wont-recuse-themselves-dod-business-dealings.html , 27 de junio de 2025, (consultado el 11 de julio de 2025). Cecilia Rikap, «El Estado de seguridad nacional de EE. UU. y las grandes tecnológicas: relaciones de amistad-enemistad y planificación de la innovación en tiempos turbulentos», en La economía política de la guerra, la paz y el complejo militar-industrial, Edward Elgar Publishing, 2025, pp. 74-90.

[15] Barry Eichengreen, «La Ley Genius provocará el caos económico», New York Times, 17 de junio de 2025; Jan Klooster, Edoardo Martino y Eric Monnet, «El mercantilismo de las stablecoins en dólares estadounidenses es una oportunidad para promover el multilateralismo en los pagos y el papel internacional del euro», https://cepr.org/voxeu/columns/us-dollar-stablecoin-mercantilism-opportunity-promote-payment-multilateralism-and, 3 de julio de 2025, (consultado el 12 de julio de 2025). Rey, Hélène. «Stablecoins, tokens y dominio global». Finanzas y Desarrollo (2025): 24-27.

[16] Benjamin Braun y Cédric Durand, «L’automne braudélien de l’Amérique», https://legrandcontinent.eu/fr/2025/07/27/trump-braudel-amerique/, 27 de julio de 2025 (consultado el 27 de agosto de 2025).

[17] Cecilia Rikap et al., Reclaiming digital sovereignty: A roadmap to build a digital stack for people and the planet, LUT University, 2024.

 

(Cédric Durand, Verso, 09/12/25, traducción DEEPL, gráficos en el original) 

2.5.25

El apagón es producto de esa debilidad nacional que lleva a que nadie se tome el Estado en serio... Es el tipo de acontecimiento que demuestra que hay algo profundo que no funciona... El Estado se ha convertido en un centro endeble del que todo el mundo tira, un simple espacio del que muchos actores extraen recursos, ya sean territoriales, privados o incluso servidores públicos... El apagón revela también una transición defectuosa desde las empresas públicas hacia las privadas en el sector eléctrico. Desde luego, por el hecho mismo del fallo, pero también porque las posibilidades de la generación barata de energía no han sido aprovechadas (no existen las subestaciones necesarias) ni tampoco se ha trazado un plan para sacar partido de esa teórica fortaleza. La red necesita inversión, que tendría que haberse realizado hace tiempo... ni se ha sacado todo el partido a lo positivo ni se ha generado la seguridad suficiente... La electricidad, como elemento crítico para los Estados contemporáneos, requiere de una arquitectura y de una planificación que debería ser objeto de un planteamiento estratégico. Qué clase de energías utilizar, en qué porcentaje, con qué clase de redes y con qué conexiones son asuntos esenciales que no pueden dejarse de la mano de unos gobiernos cambiantes, tanto en España como en Europa, ni de los lobbies... Estos son los grandes asuntos de Estado. No pueden abandonarse a un mercado cuyas necesidades son exclusivamente las de rentabilidad, pero tampoco existe una voluntad política clara para nacionalizar o diseñar empresas públicas... A través de ese espacio intermedio, que es más estrecho de lo que parece, deberían penetrar las necesidades estratégicas españolas, de forma que orienten al país hacia una provisión energética segura, estable y repartida. Para ese objetivo hace falta un plan, una visión de país, que hoy está ausente. Y no solo porque sea necesario por sí mismo, sino porque, en este instante de la historia, todos los Estados relevantes están actuando en esos términos... Sin esa mirada estratégica, los acontecimientos nos llevarán pasivamente hacia los lugares que otros decidan (Esteban Hernández)

 "El apagón que España sufrió esta semana habría sido mucho menos perturbador para la vida cotidiana si hubiera ocurrido hace un par de décadas. Las comunicaciones no habrían quedado interrumpidas, buena parte de los trabajos habrían podido realizarse, tiendas y bares no habrían tenido que cerrar, ya que los sistemas de pago habrían funcionado, y se habría cocinado en la gran mayoría de las casas. En otras palabras, la electricidad es cada vez más importante en nuestras vidas. Casi todas las actividades dependen de una fuente de alimentación que, si se desconecta, paraliza a un país.

No parece un proceso que se vaya a detener aquí. Más al contrario, todas las previsiones señalan que las actividades que necesitarán de energía eléctrica irán en aumento: los procesos de digitalización son cada vez más numerosos y el horizonte de la inteligencia artificial los impulsará aún más. Hechos como el vivido esta semana muestran claramente la enorme dependencia que los países tienen de la energía, y en especial de la eléctrica. Es un sector crítico.

Todos los países que juegan un papel relevante en el nuevo contexto están priorizando sus intereses nacionales (y los de sus empresas)

Los tiempos están cambiando en muchos más sentidos. Por primera vez en décadas, el regreso a lo nacional es indisimulado. No se trata únicamente del golpe al orden internacional que han supuesto los aranceles dictados por Trump, sino de que todos los países que juegan un papel relevante en el nuevo contexto, desde EEUU a China pasando por Arabia Saudí, Turquía, Israel, Rusia o India, están priorizando sus intereses nacionales (y los de sus empresas) y utilizan para ello todas las bazas con las que cuentan. El fortalecimiento nacional es su objetivo, y la energía es un asunto prioritario.

Ambas cosas, la debilidad que España ha mostrado y los propósitos de los grandes países, ponen sobre la mesa la especial importancia de las capacidades estratégicas para un Estado. La pregunta obvia es si España es consciente de este momento y de todo lo que conlleva. La pregunta derivada es si la Unión Europea, una reunión de Estados que no ha puesto en común los elementos que brindan esas capacidades, podrá jugar en el tablero del poder sin dar pasos adelante en la dirección del reforzamiento y de la reunión de sus fortalezas.

El Estado endeble

El apagón, en lo discursivo, ha terminado formando parte de la dinámica nacional: partidarios de las renovables y de las nucleares se enfrentan; parte de los expertos señalan a Red Eléctrica, otros a las compañías energéticas; hay quienes dejan caer la tesis de la interferencia extranjera; el gobierno se enfrenta a la oposición. Todo lo que sea choque parece ser bienvenido al escenario nacional.

Elevar el tono, sin embargo, no ha llevado a que se tome en serio la lección que supone un apagón de estas características. Es el tipo de acontecimiento que demuestra que hay algo profundo que no funciona, dado que tuvieron que producirse varios fallos a la vez para las luces se apagaran y ni siquiera hemos podido conocer aún las causas.

España es un país que se ha dejado llevar por la inercia que los tiempos traían y ha seguido los lugares comunes de la época

El apagón es producto de esa debilidad nacional que lleva a que nadie se tome el Estado en serio, a que no exista una dirección que abogue por los intereses del país en su conjunto y a que no exista una mirada estratégica que diseñe el futuro.

El Estado se ha convertido en un centro endeble del que todo el mundo tira, un simple espacio del que muchos actores extraen recursos, ya sean territoriales, privados o incluso servidores públicos. La falta de un núcleo que impulse las capacidades que el país posee y que permita que las capacidades estratégicas se articulen es un aspecto esencial de la desvertebración de España. Es un país que se ha dejado llevar por la inercia que los tiempos traían y que ha seguido los lugares comunes de la época. Pero los tiempos han cambiado, y convendría cambiar con ellos.

La electricidad como ejemplo

El apagón revela también una transición defectuosa desde las empresas públicas hacia las privadas en el sector eléctrico. Desde luego, por el hecho mismo del fallo, pero también porque las posibilidades de la generación barata de energía no han sido aprovechadas (no existen las subestaciones necesarias) ni tampoco se ha trazado un plan para sacar partido de esa teórica fortaleza. La red necesita inversión, que tendría que haberse realizado hace tiempo. La existencia de oligopolios genera un mercado disfuncional, en el que hace falta más competencia. El sistema de precios puede promover sustituciones de un tipo de energía por otra para obtener mayor beneficio: entre las diversas explicaciones del apagón, también aparece esta. En conjunto, ni se ha sacado todo el partido a lo positivo ni se ha generado la seguridad suficiente.

Críticas a la falta de información durante la crisis energética

La electricidad, como elemento crítico para los Estados contemporáneos, requiere de una arquitectura y de una planificación que debería ser objeto de un planteamiento estratégico. Qué clase de energías utilizar, en qué porcentaje, con qué clase de redes y con qué conexiones son asuntos esenciales que no pueden dejarse de la mano de unos gobiernos cambiantes, tanto en España como en Europa, ni de los lobbies.

Estos son los grandes asuntos de Estado. No pueden abandonarse a un mercado cuyas necesidades son exclusivamente las de rentabilidad, pero tampoco existe una voluntad política clara para nacionalizar o diseñar empresas públicas. A través de ese espacio intermedio, que es más estrecho de lo que parece, deberían penetrar las necesidades estratégicas españolas, de forma que orienten al país hacia una provisión energética segura, estable y repartida.

Para ese objetivo hace falta un plan, una visión de país, que hoy está ausente. Y no solo porque sea necesario por sí mismo, sino porque, en este instante de la historia, todos los Estados relevantes están actuando en esos términos. No operar de esa manera hará que España tenga menos relevancia en la Unión Europea, justo cuando debería ser al contrario, y que cuente con menos peso internacional. Sin esa mirada estratégica, los acontecimientos nos llevarán pasivamente hacia los lugares que otros decidan."

(Esteban Hernández , El Confidencial, 01/05/25)

1.5.25

El apagón es fruto de una arquitectura de la red electrica puesta al servicio del interés privado con complicidad política. Los errores surgen de apurar temerariamente el beneficio corriendo riesgos que no confiesan. No van a reconocerlo... El año pasado se estuvo a punto de sufrir varias veces un #apagon similar. ¿Qué pasaba? Posiblemente lo que se descontroló ayer... Hay potencia instalada de sobra y de diferentes fuentes (solar/fotovoltaica, nuclear, ciclo combinado, hidroeléctrica). Si una decae, como por ejemplo la solar/fotovoltaica por razones normales, las otras deben entrar como respaldo. Pero para ello se precisa que estén disposición de hacerlo... mantener las centrales de ciclo combinado (gas) al ralentí para poder actuar como reserva activable en caso de necesidad tiene unos gastos, claro. De ahí que «algunos» consideren que «no les compensa» tener conectadas las de respuesta rápida. La lógica del mercado aplicada a la red y al sistema de respuesta es directamente un peligro inasumible. Se ha visto. Una falta de energía de respuesta puede llevar a una desconexión en cascada de toda la red... «Encender» una central de ciclo combinado que esté parada lleva largas horas, entiéndase... Los propietarios de las ciclo combinado echan cuentas y ven que entrar ellos como respaldo les viene mal por razón del precio y entonces deciden no tenerlas abiertas o conectadas... En mayo de 2024 esto estuvo a punto de ocurrir. Parece ser que más veces. Es muy posible que se esté incumpliendo la ley con esas prácticas. El estado lo sabe, el sistema eléctrico lo sabe, pero las complicidades son amplias... Si los propietarios toman la decisión de cerrar tal o cual número de centrales porque no les viene bien producir a tal precio regulado por razón de seguridad, pues lo hacen porque el control externo no alcanza a tanto, como para impedirlo... ¿Y quiénes son los propietarios de las centrales? Pues en gran medida son fondos de inversión y Estados extranjeros. Así de claro. Endesa es propiedad de un estado extranjero. Somos los únicos en la UE que no tienen una empresa nacional de electricidad... El riesgo de apagón lo sufre el pueblo español, no las poblaciones de esos otros estados. El dolor lo pasaremos nosotros, los costes los pagará el pueblo, las decisiones negligentes les saldrán gratis a los responsables... Es la cruda realidad de la falta de soberanía y del sometimiento al capital propio y ajeno (Pedro A. García Bilbao)

 "En breve: El apagón es fruto de una arquitectura de la red electrica puesta al servicio del interés privado con complicidad política. Los errores surgen de apurar temerariamente el beneficio corriendo riesgos que no confiesan. No van a reconocerlo. Nadie. Ninguno.

Explicación: El año pasado se estuvo a punto de sufrir varias veces un #apagon similar. ¿Qué pasaba? Posiblemente lo que se descontroló ayer. Me explico:

Hay potencia instalada de sobra y de diferentes fuentes (solar/fotovoltaica, nuclear, ciclo combinado, hidroeléctrica). Si una decae, como por ejemplo la solar/fotovoltaica por razones normales, las otras deben entrar como respaldo en cierto%. Pero para ello se precisa que estén disposición de hacerlo. El precio al que entra el primer respaldo es más bajo pues es por razón de emergencia y está regulado.

Añádase que mantener las centrales de ciclo combinado (gas) al ralentí para poder actuar como reserva activable en caso de necesidad tiene unos gastos, claro. De ahí que «algunos» consideren que «no les compensa» tener conectadas las de respuesta rápida. La lógica del mercado aplicada a la red y al sistema de respuesta es directamente un peligro inasumible. Se ha visto. Una falta de energía de respuesta puede llevar a una desconexión en cascada de toda la red, porque un desfase podría causar un problema gravísimo de difícil reconstrucción y el mal menor sería desconexión. «Encender» una central de ciclo combinado que esté parada lleva largas horas, entiéndase.

Debe añadirse que el % de las renovables ha crecido muchísimo pero tiene la peculiaridad que puede oscilar en su producción mucho, es menos estable en ese sentido, y si proporciona un % cada día más alto debe tenerse un sistema de respaldo que haya crecido en proporción para que el sistema sea estable; y si además los gestores/propietarios de los otros sistemas juegan a su interés particular y no lo hacen pueden agravarse los riesgos.

Los propietarios de las ciclo combinado echan cuentas y ven que entrar ellos como respaldo les viene mal por razón del precio y entonces deciden no tenerlas abiertas o conectadas en cierta proporción. Si la proporción de centrales de respaldo es suficiente pues no pasa nada, pero si no lo es, el equilibrio no se puede restablecer y se corre el riesgo de una caída de todo el sistema.

En mayo de 2024 esto estuvo a punto de ocurrir. Parece ser que más veces. Es muy posible que se esté incumpliendo la ley con esas prácticas. El estado lo sabe, el sistema eléctrico lo sabe, pero las complicidades son amplias. Apuran y apuran y se corre riesgo. ¿Tomaron medidas? Pues posiblemente las tomaron. La primera medida fue NO DECIR NADA, la segunda, NO EXIGIR RESPONSABILIDADES. Tomaron medidas técnicas, más centrales de respaldo, más «control», pero no cambiaron la estructura de propiedad y control del sistema.

Si los propietarios toman la decisión de cerrar tal o cual número de centrales porque no les viene bien producir a tal precio regulado por razón de seguridad, pues lo hacen porque el control externo no alcanza a tanto, como para impedirlo. A los hechos me remito. ¿Y quiénes son los propietarios de las centrales? Pues en gran medida son fondos de inversión y Estados extranjeros. Así de claro. Endesa es propiedad de un estado extranjero.

Somos los únicos en la UE que no tienen una empresa nacional de electricidad. El riesgo de apagón lo sufre el pueblo español, no las poblaciones de esos otros estados. El dolor lo pasaremos nosotros, los costes los pagará el pueblo, las decisiones negligentes les saldrán gratis a los responsables. El estado prefiere que circulen bulos y conspiranoias antes que reconocer los hechos. La responsabilidad política de todo esto es brutal y desde luego no afecta solamente al PSOE y sus aliados de la exizquierda, también a la derecha patria y periférica. Es la cruda realidad de la falta de soberanía y del sometimiento al capital propio y ajeno."     (Pedro A. García Bilbao , Sociología Crítica, 29/04/25)

7.4.25

The Economist preguntó con tono quejumbroso si Elon Musk estaba arreglando el gobierno federal, o destruyéndolo... Musk «infringió leyes con alegría y destruyó carreras con crueldad, además de hacer afirmaciones falsas sobre despilfarro y apoderarse de datos personales protegidos por ley»... o sea, se trataría del trágico declive de un genio, que arrastra al gobierno federal con él... The Economist debería darle un poco más de crédito a Musk... porque Musk tiene una visión más grandiosa para el gobierno federal... los destrozos, la destrucción y la ruina total no son accidentales. Sirven a un propósito superior: romper las instituciones públicas para darle paso a alternativas del sector privado... El caos es intencionado. Cuanto más débiles sean las agencias federales, más fácil será ahogarlas... por ejemplo, con la venta de cientos de edificios federales a empresas privadas, que luego volverían a alquilarle estos espacios al Gobierno... Elon Musk dejó claro que le gustaría privatizar el Servicio Postal de los Estados Unidos... Wells Fargo tiene un plan: dividir la agencia en dos... vender los componentes rentables de paquetes, y dejar la entrega de correo como una entidad básica financiada por los contribuyentes. Admite que la nueva empresa privada tendría que subir los precios y que la parte pública restante del USPS tendría dificultades para mantener las entregas... La estrategia es sencilla: romper el servicio público lo suficiente como para que la privatización se convierta en la solución por defecto... este enfoque ejemplifica la «privatización por desgaste», en la que se empuja deliberadamente a los servicios públicos a deteriorarse, animando a la gente a recurrir a opciones privadas, incluso cuando esos nuevos servicios mercantilizados tienen precios más altos y peor rendimiento (Meagan Day)

 "A principios de esta semana, The Economist preguntó con tono quejumbroso si Elon Musk estaba arreglando el gobierno federal, tal como había prometido, o destruyéndolo. «Este periódico esperaba con cierta esperanza lo que el Sr. Musk podría hacer», afirmaba, pero debió limitarse a observar con creciente preocupación cómo el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) de Musk «infringió leyes con alegría y destruyó carreras con crueldad», además de «hacer afirmaciones falsas sobre despilfarro y apoderarse de datos personales protegidos por ley».

El artículo concluye que Musk se embriagó tanto con el poder autoritario y fue tan consumido por mezquinos agravios culturales y políticos que su buen sentido de la organización quedó en el camino: se trataría del trágico declive de un genio, que arrastra al gobierno federal con él.

The Economist debería darle un poco más de crédito a Musk. Si DOGE no logra que el gobierno federal sea más eficiente, es porque Musk tiene una visión más grandiosa para él, una que muchos en The Economist podrían encontrar agradable: la privatización.

Todos los destrozos, la destrucción y la ruina total no son accidentales. Sirven a un propósito superior: romper las instituciones públicas para darle paso a alternativas del sector privado.

En una conferencia de Morgan Stanley en el mes de marzo, Musk fue franco sobre esta ambición, diciendo que el gobierno debería privatizar «todo lo que sea posible».

La derecha estadounidense lleva mucho tiempo queriendo lograr exactamente esto. En la famosa frase poética del estratega conservador de la era de George W. Bush, Grover Norquist: «No quiero abolir el gobierno. Simplemente quiero reducirlo a un tamaño en el que pueda arrastrarlo al baño y ahogarlo en la bañera». Por supuesto, cuando los servicios públicos ya no son fiables o no están disponibles, eso no significa que ya no sean necesarios. Significa que el control de su prestación volverá al mercado privado, donde los capitalistas pueden beneficiarse de la venta de sustitutos de lo que fue destruido. (Norquist, por su parte, está muy entusiasmado con DOGE).

Incluso una mínima atención a las propias declaraciones de Musk sobre la privatización aclara el asunto. No está haciendo un intento mal encaminado para racionalizar y ajustar las agencias gubernamentales. Hacer que las instituciones públicas funcionen mejor sería contraproducente para su objetivo final de trasladar sus respectivos activos y servicios al sector privado. El caos es intencionado. Cuanto más débiles sean las agencias federales, más fácil será ahogarlas.

La hermandad de la motosierra

La imagen de Musk blandiendo una motosierra en el escenario de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de febrero se convirtió rápidamente en un emblema de la estrategia de DOGE de atacar a las agencias federales. Si se examina más de cerca, también ofrece una ventana a la filosofía fundamental de DOGE y a su objetivo a largo plazo de promover la privatización.

El hombre que regaló la motosierra a Musk en el escenario fue el presidente argentino Javier Milei, tan entregado a los planes de privatización que propuso convertir la donación de órganos en «un mercado más» gestionado por «mecanismos de mercado». Milei blandió la motosierra muchas veces, primero como candidato autoproclamado «anarcocapitalista» y luego, después de diciembre de 2023, ya como presidente electo de Argentina.

Para Milei, la motosierra tiene un significado inequívoco: representa una estrategia disruptiva de ajuste severo y privatización radical. Tras ser electo, Milei declaró: «Todo lo que pueda estar en manos del sector privado, estará en manos del sector privado». En cuestión de meses, avanzó con la privatización de medios públicos y empresas energéticas, al mismo tiempo que imponía medidas de ajuste brutales sobre la población del país.

Desde entonces, Milei desmanteló más de la mitad de los ministerios argentinos, creó nuevas agencias promercado como el Ministerio de Desregulación y despidió a decenas de miles de empleados públicos. ¿Les suena familiar? Su gobierno colaboró con figuras como Marcos Galperin, a quien Boston Review describió como «el Elon Musk de Argentina», al tiempo que busca alianzas internacionales con multimillonarios tecnológicos para la extracción de litio y la expansión de Internet por satélite. En enero, la venta de IMPSA, una empresa nacional de energía y tecnología, a un fondo de inversión estadounidense marcó la primera privatización formal de Milei. Pero promete más privatizaciones en el futuro.

Donald Trump definió a Milei su «presidente favorito». Mientras tanto, Musk y Milei frecuentemente publican mensajes de admiración entre ellos en Twitter. En abril de 2024, se reunieron en las instalaciones de Tesla en Texas, donde discutieron su visión política compartida y las preciosas reservas de litio de Argentina, que son valiosas para las baterías de los vehículos eléctricos de Tesla. Más allá del espectáculo de la CPAC, «crearon un sistema de amplificación mutua: Milei señala el apoyo de Musk como validación, mientras que Musk señala a Argentina como prueba de que su enfoque funciona».

La motosierra se convirtió, con razón, en un símbolo de la estrategia de recortes agresivos de DOGE, pero también es emblemática del propósito que hay detrás de esa estrategia. A Milei no le preocupa racionalizar las operaciones gubernamentales; rechaza fundamentalmente la legitimidad del propio gobierno, más allá de servir como un aparato administrativo mínimo para las operaciones del mercado privado. Esta base ideológica es igualmente cierta para Musk, cuyas disrupciones de DOGE no son intentos equivocados de reforma sino un asalto deliberado al concepto mismo de gobernanza pública.

Negocios en el río revuelto

A diferencia de The Economist, el Washington Post parece comprender la razón de ser de DOGE, afirmando que el grupo de trabajo está «allanando el camino para un nuevo cambio hacia el sector privado» y que su «objetivo final es limitar el alcance del gobierno y privatizar lo que queda».

El periódico señala iniciativas menos discutidas, que ya están en marcha. En la Administración de Servicios Generales, afiliada a DOGE, por ejemplo, los funcionarios están orquestando discretamente la venta de cientos de edificios federales a empresas privadas —incluidas las sedes del Departamento de Justicia y del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano—, que luego volverían a alquilarle estos espacios al Gobierno). Los empleados de carrera ya expresaron su alarma por la posibilidad de que estas propiedades se le vendan con grandes descuentos a los aliados de Trump.

Mientras tanto, DOGE le apunta al Servicio Meteorológico Nacional para llevar a cabo importantes reducciones de personal, aparentemente en línea con la visión del Proyecto 2025 de «comercializar plenamente» la previsión meteorológica. La Administración Federal de Aviación está estudiando el posible papel de los satélites Starlink, propiedad de Elon Musk, para contribuir a la previsión meteorológica, lo que seguramente sea una coincidencia.

Más allá del DOGE, la administración Trump en general adoptó la privatización con el mismo entusiasmo. El secretario del Interior de Trump está trabajando para abrir tierras federales de todo el oeste a promotores privados, mientras que el secretario del Tesoro expresamente prometió «reprivatizar la economía».

Según el Post, también se están considerando seriamente otras propuestas orientadas a la privatización. La administración está evaluando un plan para asignarle 40 000 millones de dólares de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, que fue cerrada, a inversores y empresas privadas. Y el contratista militar de extrema derecha Erik Prince, que fundó el servicio de mercenarios antes conocido como Blackwater y con el que la administración Trump tiene fuertes vínculos, propuso entregarle las operaciones de defensa y la aplicación de la ley de inmigración a empresas de seguridad privadas.

Un economista jefe de la red de servicios financieros RSM declaró al Washington Post: «Desde los primeros días de la administración quedó claro que uno de sus principales objetivos a largo plazo es la privatización de muchos activos gubernamentales. Fueron muy claros en cuanto a sus intenciones».

Para cualquiera que siga de cerca estos acontecimientos, es evidente que la motosierra no es una herramienta para recortar posibles excesos. Se trata de talar la infraestructura pública y preparar el terreno para el control corporativo.

Sé como Wells Fargo

No hay ejemplo más obvio del impulso privatizador que se está desarrollando que la intervención del DOGE en el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS). En febrero, DOGE se «asoció» con USPS para recortar diez mil puestos de trabajo y reducir en 3500 millones de dólares sus costos operativos. En teoría, estas reformas se llevan a cabo en nombre de la eficiencia. Sin embargo, los críticos señalan que los recortes harán que el USPS sea menos eficiente, especialmente en las zonas rurales, donde el servicio ya está muy exigido.

Por otro lado, Elon Musk dejó claro que le gustaría que el USPS se privatizara por completo. ¿Qué es más probable: que los recortes del USPS del DOGE sean un intento de mejorar las operaciones o de degradarlas, erosionando el apoyo público al servicio y allanando el camino para alternativas privadas?

Wells Fargo conoce la respuesta. Como Jacobin informó, el gigante bancario, relamiéndose, hizo circular un memorando interno en marzo que esbozaba un plan detallado para la privatización del USPS. Su plan prevé dividir inicialmente la agencia en dos: vender los componentes rentables de paquetes y encomiendas y dejar la entrega de correo como una entidad básica financiada por los contribuyentes. Admite que la nueva empresa privada tendría que subir los precios y que la parte pública restante del USPS tendría dificultades para mantener las entregas. Este escenario haría más fácil superar la oposición de los sindicatos y del público para lograr la privatización total.

La estrategia es sencilla: romper el servicio público lo suficiente como para que la privatización se convierta en la solución por defecto. Como señaló el sociólogo Paul Starr en su análisis de las estrategias de privatización, este enfoque ejemplifica la «privatización por desgaste», en la que se empuja deliberadamente a los servicios públicos a deteriorarse, animando a la gente a recurrir a opciones privadas, incluso cuando esos nuevos servicios mercantilizados tienen precios más altos y peor rendimiento. Los otros métodos de privatización identificados por Starr (transferencias directas de activos, subcontratación y desregulación) también se están aplicando simultáneamente en todo el gobierno federal ante la insistencia del DOGE.

Trump sugirió recientemente que el mandato de Musk en DOGE podría estar llegando a su fin. Aun así, la motosierra está en marcha. El DOGE no está fracasando en hacer que el gobierno sea más eficiente. Está saboteando con éxito las instituciones públicas para transferirlas a manos privadas. Wells Fargo lo reconoce. Y nosotros también deberíamos."

 ( , JACOBINLAT, 07/04/25)

25.2.25

Trabajadores federales se movilizan contra el “golpe corporativo” de Musk y Trump... y dieron la voz de alarma en 30 concentraciones de «Salvemos nuestros servicios» en todo el país... allí se encontraban los despedidos, o amenazados, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, la Seguridad Social, la Administración de Veteranos y una sopa de letras de otras agencias que hacen de todo, desde gestionar parques nacionales hasta avisar a los residentes de inundaciones inminentes. Los manifestantes advirtieron de la posible privatización la Seguridad Social y la asistencia sanitaria a los veteranos, y de la eliminación de las protecciones de los consumidores y del medio ambiente... "La única forma de salir de ésta es que los trabajadores federales que están en primera línea hagan un llamamiento al movimiento obrero en general, salgan a la calle y conviertan esto en una crisis política que no puedan gestionar"... Los despidos masivos de trabajadores federales y el estrangulamiento de la financiación federal por parte de Trump continuaron esta semana en la Administración Federal de Vivienda, la Administración Federal de Aviación, la Fundación Nacional de Ciencia, la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Centros para el Control de Enfermedades y la Administración para Niños y Familias, que ofrece educación infantil y servicios de nutrición para familias de bajos ingresos... los trabajadores académicos de la Universidad de Washington se manifestaron contra la congelación de fondos que está paralizando su investigación y provocando despidos. «Estoy orgulloso de haber contribuido en algo a ayudar a los pacientes de leucemia en el futuro», dijo Philip Creamer, investigador de Hematología y Oncología en la concentración. “Pero no puedo hacerlo sin una fuente estable de financiación y gran parte de ella procede de los NIH”... NIH Fellows United, un nuevo sindicato en los Institutos Nacionales de Salud, emitió una demanda para negociar sobre la congelación de la contratación, las prohibiciones de viajar, la cancelación de todas las reuniones y un «apagón de comunicaciones»... Trump nombró a un director que ordenó el cierre de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB)... Jasmine Hardy, trabajadora del CFPB, explicó su trabajo, dijo que la CFPB ha recuperado 21.000 millones de dólares para el público, limitando las excesivas comisiones por sobregiro de los bancos, las comisiones de las tarjetas de crédito y las comisiones que a los bancos les gusta cobrar sólo porque pueden. A los banqueros no les gusta la agencia... La senadora Elizabeth Warren sugirió que la animadversión de Musk viene de su plan de crear «X Money», como parte de un plan para hacer de X (antes Twitter) la «aplicación de todo»... «Ahora nos toca a nosotros cumplir nuestro juramento a la Constitución, al gobierno y al público al que servimos, para asegurarnos de que Elon Musk no se salga con la suya», dijo Dols, de la Red de Sindicalistas Federales (Jenny Brown)

 "Los miembros de los sindicatos de empleados federales se han estado manifestando, reuniendo y demandando, a medida que una agencia tras otra ha sido golpeada por el «Departamento de Eficiencia Gubernamental» (DOGE) de Elon Musk, una entidad privada que no rinde cuentas y que ha estado exigiendo acceso a todos los registros del gobierno mientras difunde mentiras salvajes sobre el despilfarro y el fraude.

Unos 20.000 trabajadores han sido despedidos sumariamente hasta ahora.

Los trabajadores federales dieron la voz de alarma el miércoles en más de 30 concentraciones de «Salvemos nuestros servicios» en todo el país, incluidas las celebradas en Nueva York, Washington, D.C., Atlanta, Filadelfia, Denver, Boston, Boise, Chattanooga y Chicago.

Entre los trabajadores que protestaban se encontraban los despedidos, o amenazados, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente, la Oficina de Protección Financiera del Consumidor, el IRS, la Seguridad Social, la Administración de Veteranos y una sopa de letras de otras agencias que hacen de todo, desde gestionar parques nacionales hasta avisar a los residentes de inundaciones inminentes.

Los manifestantes advirtieron de la posible privatización de servicios esenciales como la Seguridad Social y la asistencia sanitaria a los veteranos, y de la eliminación de las protecciones de los consumidores y del medio ambiente.

ÚNETE A LA F.U.N.

La única forma de salir de ésta es que los trabajadores federales que están en primera línea hagan un llamamiento al movimiento obrero en general, salgan a la calle y conviertan esto en una crisis política que no puedan gestionar», declaró Chris Dols, presidente del sindicato IFTPE Local 98 del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, en una de las tres concentraciones “Salvemos nuestros servicios” celebradas el miércoles en la ciudad de Nueva York.

 Dols es uno de los líderes de un nuevo grupo, la Red de Sindicalistas Federales, que convocó las protestas. Utilizando las listas que habían ido confeccionando durante meses y los contactos conseguidos gracias a la explosión de energía de las últimas semanas, sus miembros llamaron a activistas sindicales federales de todo el país, pidiéndoles que secundaran las acciones locales. Muchas de estas concentraciones fueron respaldadas por las secciones locales o nacionales de los sindicatos de trabajadores federales.

«Todo el mundo ahora mismo y durante las semanas o meses o lo que haga falta tiene que convertirse en organizador», dijo Dols. «Si eres empleado federal y no sabes cuál es tu sindicato, participa en la FUN, te ayudaremos a averiguarlo. Si no tienes sindicato, te ayudaremos a aprender a organizar uno».

DESPIDOS INDISCRIMINADOS

Los primeros en la cola de despidos, según la administración, son 200.000 trabajadores que están a prueba, normalmente porque llevan menos de 12 meses en su puesto.

«Es estresante porque hay personas en periodo de prueba que están aprendiendo su trabajo y reciben correos electrónicos sin previo aviso en los que se les despide, simplemente 'Adiós'», dijo Jaclyn Imperati, miembro de AFGE que trabaja en la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración en Nueva York.

«Acabas de cambiar tu vida, dejaste un trabajo para venir aquí, y ahora te despiden. Vaya».

En muchas agencias, los trabajadores informan de que se les concedió una «baja administrativa» en cartas que decían que «la capacidad, los conocimientos y las aptitudes del trabajador no se ajustan a las necesidades actuales de la agencia, y su rendimiento no ha sido el adecuado para justificar la continuación de su empleo en la agencia». La carta era un modelo: Los trabajadores las recibían incluso cuando sus evaluaciones eran excelentes.

El lenguaje puede estar diseñado para evitar demandas alegando que los despidos fueron por causa justificada. Sin embargo, algunos trabajadores dijeron que las cartas ni siquiera incluían sus nombres, sino que contenían campos que decían «nombre» y «apellido».

Imperati afirma que la gente está acudiendo al sindicato debido a las amenazas. «Duplicamos el número de afiliados en nuestro edificio el día que todo esto empezó a ocurrir», dijo.

«Creo que trabajar para el gobierno federal siempre se ha visto como algo protegido», dijo. «No te pueden despedir a voluntad. No te pueden despedir porque alguien haya tenido un mal día».

Ahora, dijo, sus compañeros ven que «el sindicato es la única protección que tienes para que no te despidan sin causa». (Los centros de trabajo federales son open shop, por lo que los trabajadores no tienen que afiliarse al sindicato).

EMPLEOS CONGELADOS

Los despidos masivos de trabajadores federales y el estrangulamiento de la financiación federal por parte de la administración Trump continuaron esta semana en la Administración Federal de Vivienda, la Administración Federal de Aviación, la Fundación Nacional de Ciencia, la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Centros para el Control de Enfermedades y la Administración para Niños y Familias, responsable del programa Head Start, que ofrece educación infantil y servicios de nutrición para familias de bajos ingresos.

Algunos trabajadores despedidos se encargan de comprobar los dispositivos médicos para asegurarse de que son seguros. Otros trabajan en los intercambios de la Ley de Asistencia Asequible. Alrededor de 400 empleados de la FAA fueron despedidos: Se encargan del mantenimiento de los equipos de navegación de la FAA. Los trabajadores de la FHA ayudan a obtener hipotecas a personas que de otro modo no podrían conseguirlas.

Además de los despidos, no se está contratando a nadie para cubrir las vacantes existentes. «Asuntos de Veteranos, la EPA, el Departamento de Justicia... se ha congelado la contratación en todo el Gobierno», dijo Timothy McLaughlin, de la Federación Americana de Empleados del Gobierno (AFGE). Dijo que ya había 50.000 vacantes en el sistema de VA.

«Ha habido miles de empleados en periodo de prueba y potenciales contratados a los que se les ha dicho: no vais a venir, nos retractamos de nuestras ofertas», dijo McLaughlin. «He recibido llamadas de gente llorando. Esto está arruinando la vida de la gente».

Muchas de las medidas de Musk y Trump están siendo retenidas en los tribunales o retiradas por los electores. A algunos trabajadores a los que se les dijo que sus puestos de trabajo ya no existían se les ha dicho después que vuelvan.

PARALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN MÉDICA

«¡No toquen nuestra investigación!» fue el mensaje en una concentración de 500 personas en la Universidad de Washington en Seattle. Los miembros del sindicato Auto Workers Local 4121, los trabajadores académicos de la Universidad de Washington, se manifestaron contra la congelación de fondos que está paralizando su investigación y provocando despidos.

«Estoy orgulloso de haber contribuido en algo a ayudar a los pacientes de leucemia en el futuro», dijo Philip Creamer, investigador postdoctoral de Hematología y Oncología en la concentración. “Pero no puedo hacerlo sin una fuente estable de financiación y gran parte de ella procede de los NIH”.

El sindicato tiene prevista una concentración ante el Departamento de Salud y Servicios Humanos y una campaña nacional de recogida de llamadas dirigida a los legisladores.

NIH Fellows United, un nuevo sindicato en los Institutos Nacionales de Salud en Maryland, emitió una demanda para negociar sobre la congelación de la contratación, las prohibiciones de viajar, la cancelación de todas las reuniones y un «apagón de comunicaciones», dijo el sindicato.

«La ley es clara, la administración Trump no puede cambiar unilateralmente los términos de nuestro empleo», dijo Marjorie Levinstein, que está en el comité de negociación del sindicato e investiga la adicción a las drogas. Son miembros del Local 2750 de Auto Workers.

Dols, en Nueva York, instó a los sindicalistas a pensar más allá del incumplimiento de los contratos: «Claro, se están incumpliendo nuestros contratos sindicales. Están incumpliendo los acuerdos y eso es horrible. Realmente están incumpliendo las leyes. Pero el verdadero mensaje es salvar nuestros servicios, porque no hay Seguridad Social sin trabajadores de la Seguridad Social. No hay protección del medio ambiente sin la Agencia de Protección del Medio Ambiente y la gente que trabaja para ella».

ROBO DE DATOS AL POR MAYOR

«¿Cómo se deletrea corrupción?» «¡E-L-O-N!», coreaban los trabajadores en la Plaza Federal durante un piquete al mediodía en Nueva York.

Trabajadores de la CFPB, de la Seguridad Social y del IRS, denunciaron que los esbirros de Musk han estado acaparando los datos del público sin supervisión ni rendición de cuentas.

Spencer Gould, vicepresidente del capítulo 47 de NTEU en el IRS en Nueva York, dijo que los sindicatos son la primera línea de defensa ya que Elon Musk y Trump «están agarrando los datos personales de cada estadounidense, para hacer quién sabe qué para quién sabe quién.»

«Están destrozando las instituciones que son las partes del Gobierno que albergan la democracia de nuestro país», dijo. Musk es jefe de una entidad privada, DOGE, y ni DOGE ni su nombramiento para dirigirla fueron llevados ante el Congreso.

PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR

La lucha por la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), creada tras el colapso financiero de 2008, está en los tribunales. La administración Trump nombró a un director que ordenó el cierre de la agencia, pero el Sindicato de Empleados del Tesoro (NTEU) la demandó, y una orden judicial la mantiene actualmente abierta. Musk tuiteó prematuramente «CFPB RIP» el 7 de febrero.

Jasmine Hardy, trabajadora del CFPB, explicó su trabajo en un mitin en Nueva York: «Cuando hay errores en los informes de crédito, que impiden a las personas acceder al crédito, podemos corregir esos errores». Hardy es vicepresidenta del capítulo 335 de NTEU. Dijo que es difícil rastrear los registros y arreglar las cosas, «pero eso es lo que voy a hacer, porque quiero trabajar para el pueblo estadounidense.»

Hardy dijo que la CFPB ha recuperado 21.000 millones de dólares para el público desde que empezó, limitando las excesivas comisiones por sobregiro de los bancos, las comisiones de las tarjetas de crédito y las comisiones que a los bancos les gusta cobrar sólo porque pueden. A los banqueros y multimillonarios, naturalmente, no les gusta la agencia.

La senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, que defendió la creación de la Oficina, sugirió que la animadversión de Musk viene de su plan de crear «X Money» como parte de un plan para hacer de X (antes Twitter) la «aplicación de todo».

«¿Adivina qué agencia se aseguraría de que el nuevo proyecto de Elon no pudiera estafarte o robar tus datos personales sensibles?», dijo Warren: “La CFPB”.

«La división de poderes y los controles y equilibrios se han desmoronado de alguna manera», dijo Dols. «Ahora nos toca a nosotros cumplir nuestro juramento a la Constitución, al gobierno al que servimos y al público al que servimos, para asegurarnos de que Elon Musk no se salga con la suya»."                      

( Jenny Brown, Scheer Post, 25/02/25, traducción DEEPL, enlaces en el original, fuente Labor Notes )

4.2.25

Elon Musk está dando un golpe de Estado... los agentes escogidos por Musk se han hecho con el control del sistema de pagos del Tesoro, que asciende a 6 billones de dólares, la Oficina de Gestión de Personal (OPM) y la Administración de Servicios Generales (GSA), instituciones que, en conjunto, funcionan como el sistema nervioso central del gobierno estadounidense... El Tesoro, la seguridad nacional, las agencias federales, una por una, van cayendo bajo el control privado. En cualquier otro país, los expertos lo llamarían captura del Estado, un golpe de Estado de manual... La semana pasada, el gobierno intentó congelar la financiación federal para programas como el SNAP y Medicaid. La medida era tan dudosa desde el punto de vista legal que los tribunales intervinieron y obligaron a revocarla. Pero la estrategia más amplia sigue intacta... David A. Lebryk, el funcionario de carrera de más alto rango del Departamento del Tesoro, renunció tras negarse a entregar el control del sistema, que procesa todo, desde la Seguridad Social y Medicare hasta los contratos gubernamentales. El equipo de Musk ahora tiene acceso total al sistema de pagos del Tesoro, una vasta infraestructura responsable de desembolsar los cheques de la Seguridad Social, los beneficios de Medicare, los reembolsos de impuestos y los contratos gubernamentales, en esencia, las arterias financieras del gobierno federal. Esta medida sin precedentes otorga a los agentes no electos de Musk la capacidad de monitorear, retrasar o incluso bloquear los pagos, lo que les da un control de facto sobre billones de dólares en gastos gubernamentales sin supervisión, un nivel de poder que podría reconfigurar el funcionamiento mismo del estado... si Musk se sale con la suya, podría congelar los pagos a programas a los que Trump se opone, eludiendo al Congreso, eludiendo los tribunales y aplicando recortes presupuestarios de facto de manera unilateral (Waleed Shahid)

 "No con tanques en las calles ni milicias en los edificios gubernamentales, sino con hojas de cálculo, órdenes ejecutivas y una red de leales infiltrados en la burocracia federal. En tan solo los últimos días, los agentes escogidos por Musk se han hecho con el control del sistema de pagos del Tesoro, que asciende a 6 billones de dólares, la Oficina de Gestión de Personal (OPM) y la Administración de Servicios Generales (GSA), instituciones que, en conjunto, funcionan como el sistema nervioso central del gobierno estadounidense.

Si estuviéramos en Pakistán, Chad o Venezuela, los titulares no se harían eco de la noticia: un oligarca multimillonario toma el control y desmantela la democracia en tiempo real. Los leales a Musk, armados con órdenes ejecutivas en lugar de rifles, están destripando la administración pública, excluyendo a los funcionarios de los sistemas gubernamentales y dictando políticas desde una sala de juntas transformada en sala de guerra. Trump, un hombre fuerte en decadencia, es la figura decorativa; Musk, el verdadero líder de la junta. El Tesoro, la seguridad nacional, las agencias federales, una por una, van cayendo bajo el control privado. En cualquier otro país, los expertos lo llamarían captura del Estado, un golpe de Estado de manual. Aquí, la prensa todavía pregunta si la democracia está en peligro, como si estuviera esperando el momento en que la historia lo haga innegable.

La semana pasada, el gobierno intentó congelar la financiación federal para programas como el SNAP y Medicaid. La medida era tan dudosa desde el punto de vista legal que los tribunales intervinieron y obligaron a revocarla. Pero la estrategia más amplia sigue intacta. Funcionarios de carrera de alto rango de varias agencias, entre ellas el Tesoro, la Oficina de Gestión de Personal y el FBI, han sido despedidos o marginados. Reuters informó que los asesores de Musk han bloqueado a funcionarios del gobierno el acceso a sistemas de datos críticos que contienen la información personal de millones de empleados federales, acciones que plantean graves preocupaciones en materia de ciberseguridad y supervisión.

Pero, ¿cuál ha sido la medida más peligrosa hasta ahora? La toma de control del sistema de pagos del Tesoro. Según el Washington Post, David A. Lebryk, el funcionario de carrera de más alto rango del Departamento del Tesoro, renunció tras negarse a entregar el control del sistema, que procesa todo, desde la Seguridad Social y Medicare hasta los contratos gubernamentales.

El equipo de Musk ahora tiene acceso total al sistema de pagos del Tesoro, una vasta infraestructura responsable de desembolsar los cheques de la Seguridad Social, los beneficios de Medicare, los reembolsos de impuestos y los contratos gubernamentales, en esencia, las arterias financieras del gobierno federal. Esta medida sin precedentes otorga a los agentes no electos de Musk la capacidad de monitorear, retrasar o incluso bloquear los pagos, lo que les da un control de facto sobre billones de dólares en gastos gubernamentales sin supervisión, un nivel de poder que podría reconfigurar el funcionamiento mismo del estado.

Los aliados de Musk (exejecutivos de Twitter, ingenieros de Tesla y pasantes de xAI) ahora están integrados en agencias clave. Las empresas vinculadas a Musk, incluidas Palantir, Neuralink y The Boring Company, están influyendo en la política de la Casa Blanca, utilizando el acceso del gobierno para consolidar el poder e implementar recortes radicales bajo el pretexto de la "eficiencia".

Como lo describe Lindsay Owens, si Musk se sale con la suya, podría congelar los pagos a programas a los que Trump se opone, eludiendo al Congreso, eludiendo los tribunales y aplicando recortes presupuestarios de facto de manera unilateral:

El hombre más rico del mundo, a quien nadie eligió para ningún puesto gubernamental, busca un acceso sin precedentes a información confidencial, incluida información relativa a sus propios intereses comerciales, y parece empeñado en cortar la mayor cantidad posible de fondos para los programas que importan al resto de nosotros.

El libro de jugadas

Nathan Tankus explica cómo el reciente memorando de la administración, emitido por la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), intentó congelar toda la asistencia financiera federal con solo 24 horas de aviso. La base legal era tan débil que un juez federal ya estaba avanzando hacia una orden judicial cuando la administración rescindió silenciosamente el memorando. Pero esto fue solo una prueba. El equipo de Musk, dirigido por el asesor general de la OMB, Mark Paoletta, quien ha argumentado abiertamente que la Ley de Control de Embargos en sí es inconstitucional, está trabajando para construir una justificación legal para que una autoridad ejecutiva más amplia elija qué programas federales sobreviven.

Históricamente, la Corte Suprema ha defendido el poder del Congreso sobre el dinero, pero el equipo legal de Trump sostiene que los presidentes tienen amplia discreción sobre el gasto, especialmente en tiempos de crisis fiscal. Y, como señala Tankus, la administración podría usar el techo de la deuda como pretexto para crear “demoras programáticas” indefinidas en el gasto, lo que en esencia significaría privar de fondos a los programas gubernamentales y evitar desafiar abiertamente las asignaciones del Congreso.

Pero la estrategia es clara: ampliar los límites del control ejecutivo sobre el gasto, desafiar a los tribunales a intervenir y seguir perfeccionando la justificación legal para despojar al Congreso de su autoridad constitucional. Los agentes de Musk, ahora integrados en agencias federales clave, están sentando las bases para una expansión agresiva del embargo, argumentando que el presidente, no el Congreso, debería dictar el gasto federal. El equipo de Trump no está improvisando: está ejecutando una estrategia bien afinada para tomar el control del gasto gubernamental, una zona gris legal a la vez.

El modelo Orbán: desmantelar, desorientar, dominar

Lo que está sucediendo no es que Trump esté volviendo a sus viejos hábitos, sino algo más sistemático y estratégico: un esfuerzo deliberado por rehacer el gobierno federal, no sólo por gestionarlo de forma diferente. Ese es el manual de Viktor Orbán: tomar el control de las palancas del poder, neutralizar la supervisión independiente y asegurarse de que, incluso si la oposición gana una elección en el futuro, herede un sistema tan roto que no pueda funcionar.

Por eso la influencia de Musk es tan peligrosa. A diferencia de los presidentes republicanos anteriores, que se oponían a la burocracia pero al final respetaban las reglas, Trump ahora tiene un tecnócrata multimillonario que quiere desmantelar el sistema. La purga de funcionarios de carrera, la confiscación de los sistemas financieros, la marginación de la autoridad del Congreso para el gasto... todo ello apunta a un gobierno en el que el poder está concentrado en un círculo pequeño e irresponsable, y en el que incluso funciones básicas como los pagos de la seguridad social o la financiación de Medicaid quedan sujetas a los caprichos del poder ejecutivo.

Este golpe no viene con una pancarta. No hay tanques en la Avenida Pensilvania, ni discursos desde los balcones. Solo un director ejecutivo multimillonario entrando al Tesoro, un presidente destruyendo el Departamento de Justicia y empleados del gobierno bloqueados fuera de sus oficinas mientras un ex ejecutivo de Twitter restablece sus contraseñas.

¿Y la oposición? Actualizando sus feeds, votando con el partido de Trump para acelerar las deportaciones, redactando otro correo electrónico para recaudar fondos, ofreciendo advertencias solemnes desde el pleno del Congreso. Como escribe Seth Masket, tienen herramientas a su disposición (reglas para obstruir, tribunales para abrumar, cuerpos para interponerse en el camino), pero en cambio, recibimos declaraciones sobre las normas y la fe en instituciones ya vaciadas. Mientras tanto, Musk y Trump desmantelan el gobierno a plena vista, saqueando el estado y culpando a la “diversidad” por el desastre, y la única pregunta real que queda es si alguien los obligará a detenerse.

La cuestión no es si el Congreso o los tribunales actuarán, sino si actuarán antes de que el daño sea irreversible, antes de que el poder se privatice completamente, antes de que sea demasiado tarde."                (Waleed Shahid , Other news, 04/02/25)