Mostrando entradas con la etiqueta k. Derecho a la vivienda: alquiler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta k. Derecho a la vivienda: alquiler. Mostrar todas las entradas

20.10.26

La vivienda en un contexto de financiarización se convierte en una máquina de generar ingresos en el mercado global... El problema de fondo no es simplemente una cuestión de precios altos, sino que la vivienda ha dejado de ser un derecho social y un bien de uso, para convertirse en un activo financiero global... El primer indicador de esta crisis es la escalada imparable del coste de acceso a una vivienda... es una dinámica que ha colonizado ciudades medianas y áreas metropolitanas, expulsando a los jóvenes y a las familias con rentas modestas hacia la periferia... Esta subida espectacular no es un fenómeno aleatorio o un simple desequilibrio entre oferta y demanda... la explica la financiarización de la vivienda. Grandes fondos de inversión, Socimis (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria) y tenedores de capital adquieren grandes paquetes de viviendas para obtener un rendimiento constante a través de los alquileres, que fijan en base a expectativas de rentabilidad financiera y no a la capacidad de pago de la población local... no se comportan como el pequeño propietario tradicional; su objetivo es maximizar el rendimiento por activo, lo que les lleva a aplicar políticas agresivas de fijación de precios y a oponerse a cualquier tipo de regulación que limite sus beneficios... este proceso convierte a los inquilinos en una fuente de generación de flujos de caja para los inversores, subordinando la función social de la vivienda a la lógica del balance contable... En España, han encontrado un aliado poderoso en la economía de plataformas y el auge del alojamiento turístico de corta duración, pues resulta mucho más lucrativo alquilar un piso por días a turistas que a residentes de forma estable. Esto no solo reduce el stock disponible de vivienda en alquiler a largo plazo, sino que presiona al alza los precios de todo el mercado circundante... el joven que busca su primer piso de alquiler no compite solo con otros jóvenes en su misma situación. Compite con fondos de inversión internacionales que pueden pagar al contado por un edificio, con turistas dispuestos a pagar tarifas diarias que equivalen a la mensualidad de un alquiler tradicional, y con un mercado que prioriza sistemáticamente la rentabilidad sobre la necesidad. Este es el núcleo del problema: la vivienda ha sido desvinculada de su función social y secuestrada por la lógica financiera (Juan Laborda)

"En España, llegar a la mayoría de edad ya no significa, para la inmensa mayoría de los jóvenes, poder plantearse una vida independiente. La transición a la vida adulta se ha pospuesto de forma dramática, convirtiendo la emancipación residencial en un sueño cada vez más lejano. La edad media para salir del hogar familiar ronda los 30 años, una de las más altas de la Unión Europea, y detrás de esta cifra hay una realidad de frustración, precariedad y proyectos vitales en pausa. Este fenómeno, aunque presente en otras economías desarrolladas, adquiere en España una intensidad particular, una tormenta perfecta donde confluyen tendencias globales y errores de política nacional.

El problema de fondo no es simplemente una cuestión de precios altos, sino la transformación estructural de la vivienda: ha dejado de ser un derecho social y un bien de uso para convertirse en un activo financiero global. Este proceso, conocido como financiarización, se ha visto potenciado en nuestro país por la ausencia crónica de un parque público de alquiler potente que actúe como colchón y por graves errores de previsión tras la crisis de 2008, que dejaron un déficit de construcción justo cuando la economía se recuperaba y la demanda, amplificada por la llegada de nuevos habitantes, se disparaba.

La espiral de los precios: El síntoma de un mal estructural

El primer indicador, y el más visible, de esta crisis es la escalada imparable del coste de acceso a una vivienda. No se trata de un incremento circunscrito a los distritos más céntricos de Madrid o Barcelona; es una dinámica que ha colonizado ciudades medianas y áreas metropolitanas, expulsando a los jóvenes y a las familias con rentas modestas hacia la periferia o, directamente, obligándoles a permanecer en el domicilio familiar. El precio de la compra ha recuperado y superado en muchas zonas los máximos previos a la burbuja de 2008, mientras que el alquiler se ha convertido en la opción más inalcanzable para muchos. Según los últimos datos de los portales inmobiliarios, el precio medio del alquiler en España ha aumentado más de un 40% en los últimos cinco años, un crecimiento muy por encima del de los salarios, lo que ha reducido drásticamente la capacidad adquisitiva de los hogares más jóvenes.

La financiarización implica que la vivienda se trata y gestiona principalmente como un activo financiero, un vehículo para la inversión y la extracción de rentas, en lugar de como un espacio vital

Esta subida espectacular no es un fenómeno aleatorio o un simple desequilibrio entre oferta y demanda. La hipótesis que explica de manera más sólida esta realidad es la financiarización de la vivienda. En esencia, la financiarización implica que la vivienda se trata y gestiona principalmente como un activo financiero, un vehículo para la inversión y la extracción de rentas, en lugar de como un espacio vital. Grandes fondos de inversión, Socimis (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria) y tenedores de capital han identificado en el mercado residencial español, especialmente en el alquiler, un filón de alta rentabilidad en un contexto de tipos de interés históricamente bajos. Adquieren grandes paquetes de viviendas—desde edificios enteros hasta centenares de pisos—no para habitarlos, sino para obtener un rendimiento constante a través de los alquileres, que fijan en base a expectativas de rentabilidad financiera y no a la capacidad de pago de la población local.

La evidencia académica respalda esta tesis. Investigaciones como las del geógrafo económico Manuel Aalbers han documentado cómo la entrada masiva de capital financiero en el sector residencial altera profundamente el mercado. Estos actores no se comportan como el pequeño propietario tradicional; su objetivo es maximizar el rendimiento por activo, lo que les lleva a aplicar políticas agresivas de fijación de precios y a oponerse a cualquier tipo de regulación que limite sus beneficios. Como señala Aalbers en su vasta obra sobre la financiarización de la vivienda, véase este botón de muestra, este proceso convierte a los inquilinos en una fuente de generación de flujos de caja para los inversores, subordinando la función social de la vivienda a la lógica del balance contable.

Pero la financiarización no solo llega de la mano de los fondos buitre. En España, ha encontrado un aliado poderoso en la economía de plataformas y el auge del alojamiento turístico de corta duración. Plataformas como Airbnb o Vrbo han facilitado la conversión de viviendas de uso residencial en productos turísticos, una práctica que extrae renta de forma aún más intensiva. En los centros de las ciudades y en barrios con atractivo turístico, resulta mucho más lucrativo alquilar un piso por días a turistas que a residentes de forma estable. Esto no solo reduce el stock disponible de vivienda en alquiler a largo plazo, sino que presiona al alza los precios de todo el mercado circundante. Estudios realizados en ciudades como Barcelona o Palma de Mallorca han correlacionado directamente la densidad de anuncios en estas plataformas con el incremento de los alquileres residenciales, creando un efecto de expulsión de la población local y vaciando los centros urbanos de su vida cotidiana. La vivienda, en este contexto, se convierte en una máquina de generar ingresos en el mercado global, compitiendo deslealmente con las necesidades básicas de alojamiento de la población que reside y trabaja en el territorio.

El precio no es solo un número alto; es el reflejo de una batalla desigual donde las necesidades humanas chocan contra la expectativa de dividendos

En definitiva, el joven que busca su primer piso de alquiler no compite solo con otros jóvenes en su misma situación. Compite con fondos de inversión internacionales que pueden pagar al contado por un edificio, con turistas dispuestos a pagar tarifas diarias que equivalen a la mensualidad de un alquiler tradicional, y con un mercado que prioriza sistemáticamente la rentabilidad sobre la necesidad. Este es el núcleo del problema: la vivienda ha sido desvinculada de su función social y secuestrada por la lógica financiera. El precio no es solo un número alto; es el reflejo de una batalla desigual donde las necesidades humanas chocan contra la expectativa de dividendos.

El espejismo del conflicto generacional: una cortina de humo para la lucha de clases

Una vez diagnosticado el problema estructural de la financiarización de la vivienda, es crucial enfrentar un relato pernicioso que, desde ciertos sectores del análisis económico y mediático, pretende reencuadrar la crisis. Se trata de la promoción artificial de un conflicto intergeneracional, una narrativa que sitúa a los jóvenes “millennials” y “zoomers” en frente de sus padres y abuelos “boomers”. Según este discurso, simplista y profundamente engañoso, la incapacidad de la juventud para emanciparse sería, en parte, culpa de una generación anterior que acaparó la riqueza, disfrutó de condiciones privilegiadas y ahora bloquearía el relevo. Este enfoque, además de ser miserable por intentar sembrar rencillas en el seno de las familias, constituye un error analítico de primer orden y una cortina de humo que desvía la atención de los auténticos responsables.

Los promotores de este relato suelen operar con modelos económicos obsoletos o directamente interesados, cuya principal función es la de naturalizar las dinámicas del capitalismo financiero presentándolas como fuerzas de la naturaleza o consecuencias de meras decisiones individuales. Su análisis ignora voluntariamente la transformación estructural de la economía vivida desde los años 80. La generación que hoy tiene entre 60 y 80 años no accedió a la vivienda en condiciones de privilegio por una cuestión generacional, sino porque su etapa vital de emancipación coincidió con un modelo económico radicalmente distinto. Un modelo donde el trabajo, aunque precario en muchos casos, permitía proyectar una vida, y donde la vivienda, aunque exigiera un gran esfuerzo, aún no se había convertido en el activo financiero globalizado que es hoy. La clave, por tanto, no es la fecha de nacimiento, sino la clase social y el momento histórico en el que a una le toca vivir.

Esta narrativa del “boomer vs. millennial” es funcional al poder financiero. Al culpar al vecino, al padre o al abuelo, se invisibiliza a los actores que realmente están diseñando las reglas del juego

Como ya detallé en otro artículo publicado en estas líneas, “¿Millennials Vs boomers? ¡No, es lucha de clases, amigo!”, este supuesto “conflicto generacional” es en realidad una lucha de clases edulcorada y mal disfrazada. ¿De verdad un jubilado con una pensión mínima que vive en un barrio humilde es el enemigo de un joven precario? Evidentemente, no. Ambos son víctimas de un mismo sistema que precariza el trabajo, mercantiliza los servicios públicos y financiariza los derechos básicos. El verdadero conflicto no es horizontal, entre generaciones, sino vertical: es la lucha que enfrenta a la inmensa mayoría de la población (jóvenes, adultos, ancianos) contra una minoría extractiva. Es la lucha entre quienes necesitan un techo para vivir y quienes lo convierten en un instrumento de especulación: los fondos de inversión, las grandes socimis, la banca, y las plataformas de alquiler turístico que actúan como acaparadores de stock.

Esta narrativa del “boomer vs. millennial” es funcional al poder financiero. Al culpar al vecino, al padre o al abuelo, se invisibiliza a los actores que realmente están diseñando las reglas del juego y obteniendo beneficios astronómicos. Es una estrategia de distracción que impide la formación de alianzas sociales transversales que podrían desafiar el statu quo. Mientras discutimos si una generación tuvo más suerte que otra, no estamos cuestionando por qué se permite que un fondo de inversión estadounidense o alemán compre miles de viviendas en Madrid o Barcelona para someterlas a una lógica de rentabilidad máxima. Mientras nos enfangamos en un debate estéril sobre supuestos privilegios generacionales, no estamos exigiendo una Ley de Vivienda que regule de forma efectiva los alquileres y desincentive la financiarización.

La batalla por la vivienda, como la batalla por las pensiones dignas o por un sistema público de salud fuerte, es una batalla de clase

La evidencia de que se trata de un falso debate salta a la vista cuando observamos la heterogeneidad dentro de cada generación. Existen jóvenes de clase alta cuyas familias les resuelven el problema de la vivienda mediante ayuda familiar o herencias anticipadas, y cuyas oportunidades vitales son abismalmente distintas a las de un joven de clase trabajadora. Del mismo modo, existen personas mayores que, lejos de nadar en la abundancia, sobreviven con pensiones de miseria y se enfrentan a la misma presión especulativa sobre sus hogares, viendo cómo se dispara el IBI o el coste de la vida en sus barrios. Reducir esta compleja realidad a un culebrón generacional es un acto de pereza intelectual o, en el peor de los casos, de complicidad con un sistema que necesita dividir para seguir reinando.

En conclusión, caer en la trampa del conflicto generacional significa desarmarse política y analíticamente. La batalla por la vivienda, como la batalla por las pensiones dignas o por un sistema público de salud fuerte, es una batalla de clase. Es la lucha de los de abajo, sin importar su edad, contra los de arriba. Reconocer esto es el primer paso para construir una agenda política robusta que enfrente el problema de raíz: la conversión de un derecho fundamental en una mercancía al servicio del capital. Cualquier otro relato no es solo insuficiente, sino que es parte activa del problema." 

(Juan Laborda , El Salto, 27/09/25) 

9.10.26

Ya sabemos que la muerte tiene un precio en España: tres veces el alquiler que pagas hoy. No lo olviden cuando escuchen a alguno dar su más sentido pésame... Ahora que ha muerto a Maricarmen hay que volver a matarla y con más razón. No vaya a ser que vuelva... No esperen piedad, ni compasión. De respeto ya ni hablamos. La vergüenza es un lujo que no se pueden permitir cuando el poder está tan cerca... Maricarmen es de nadie. Sigue viva en la protesta y el activismo social que nos deja como herencia... dediquemos solo un minuto de nuestro tiempo a quedarnos callados y recordarla como se merece para agradecerle que nos empujara sin saberlo a confrontar la cruda realidad que preferimos ignorar: en España la riqueza se crea y se destruye, pero nunca se reparte... su piso cerca del Retiro ahora sí queda libre y sin cargas. España, paraíso para los emprendedores. No dejéis pasar la oportunidad, winners... Muere Maricarmen, la mujer que convirtió su lucha por la vivienda en un clamor que recorrió España (Antón Losada)

"Recordemos a Maricarmen como se merece

 Muere Maricarmen, la mujer que convirtió su lucha por la vivienda en un clamor que recorrió España

No tardará algún ilustrado en salir a explicarnos que Maricarmen ha muerto por su propia culpa y que ella se lo ha buscado. No tardará algún coloso intelectual en salir a asegurarnos que se lo había merecido y que ha sido justicia poética. No esperen piedad, ni compasión. De respeto ya ni hablamos. La vergüenza es un lujo que no se pueden permitir cuando el poder está tan cerca. 

Ahora que ha muerto a Maricarmen hay que volver a matarla y con más razón. No vaya a ser que vuelva. Decía siempre Rubalcaba que en España se entierra muy bien, pero no tanto. 

Tampoco faltará quien salga a tratar de apropiarse de su muerte. Pocas cosas tan transversales como la miseria moral. Pero Maricarmen es de nadie. Sigue viva en la protesta y el activismo social que nos deja como herencia. 

De todas las cosas horribles que Maricarmen ha tenido que soportar estas semanas, ninguna tan cínica como la estulticia de quienes se preguntaban indignados por qué ella y no otro de los miles de desahucios que se ejecutan cada año; como si fuera culpa de ella, como si fuera ella quien nos debiera una explicación, como si fuera culpa suya haberse convertido en un símbolo.  

Ahora ya sabemos que la muerte tiene un precio en España: tres veces el alquiler que pagas hoy. No lo olviden cuando escuchen a alguno dar su más sentido pésame. 

Antes de que Isabel Díaz Ayuso haga algún comentario jocoso a manera de obituario o la incluya en sus memorias más íntimas, dediquemos solo un minuto de nuestro tiempo a quedarnos callados y recordarla como se merece para agradecerle que nos empujara sin saberlo a confrontar la cruda realidad que preferimos ignorar: en España la riqueza se crea y se destruye, pero nunca se reparte. 

Su piso cerca del Retiro ahora sí queda libre y sin cargas. España, paraíso para los emprendedores. No dejéis pasar la oportunidad, winners."

(Antón Losada, eldiario.es, 08/10/26)

8.10.26

Frente a las supuestas 750.000 viviendas que el Banco de España dice que faltan... hay varios millones de viviendas vacías en España (3,8 en 2021, según el INE)... hay 341.001 viviendas destinadas a uso turístico (INE mayo 2026)... Hay 600.000 anuncios de alquileres cada año (Observatorio del alquiler 2025). Unas 70.000 ahora mismo en Idealista, pero es que esa cifra es muy volátil por día y hay más portales de alquiler... España actualmente está construyendo viviendas, más incluso que Italia... Primero hay que acabar con la especulación, luego redistribuir viviendas y usos. Y por último, construir (vivienda pública). En ese orden (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

Deja de mover la portería. Frente a las supuestas 750.000 viviendas que el Banco de España dice que faltan: 

-Hay varios millones de viviendas vacías en España (3,8 en 2021, según el INE) 

-Hay 341.001 viviendas destinadas a uso turístico (INE mayo 2026) 

-Hay 600.000 anuncios de alquileres cada año (Observatorio del alquiler 2025). Unas 70.000 ahora mismo en Idealista, pero es que esa cifra es muy volátil por día y hay más portales de alquiler. 

-España actualmente está construyendo viviendas, más incluso que Italia. 

Partís de la mentira de que no se está construyendo nada. Primero hay que acabar con la especulación, luego redistribuir viviendas y usos. Y por último, construir (vivienda pública). 

En ese orden. Vuestro intento de proteger a los rentistas es asqueroso.

1:31 p. m. · 8 oct. 2026 ·9.909 Visualizaciones

6.10.26

La aldea gala de la crisis de la vivienda: Marinaleda acumula 300 casas públicas del total de 1.000 que hay en este pueblo, casi una de cada tres. Sus inquilinos pagan entre cero y 24 euros de alquiler mensual al Ayuntamiento, que lleva 40 años construyendo viviendas cuya propiedad nunca ha traspasado a los moradores. Esa cuota irrisoria que pagan las familias levanta incredulidad, pero también admiración. ¿Es su modelo exportable a otros pueblos o ciudades? Sí, pero la inversión pública en el ladrillo debe ser continuada durante décadas y debe apostar por el alquiler para así orillar la venta de VPO, que a los pocos años vuelve al mercado y provoca que las viviendas se pierdan como activos para contener el alza de precios. El precio medio de una casa pública de 100 metros cuadrados ronda los 50.000 euros, ya que el Consistorio aporta el suelo, los albañiles y la redacción de los proyectos urbanísticos, y no hay intermediarios durante el desarrollo... La fórmula más habitual en este pueblo de 2.500 vecinos sin desempleo y que presume de haber eliminado de raíz la especulación inmobiliaria es la autoconstrucción: las familias inquilinas levantan como peones una promoción de casas y luego descuentan su sueldo del precio que pagarán como alquiler. Eso sí, trabajan a ciegas, sin saber qué casa será la suya, designada en un sorteo cuando la promoción ya está acabada, para así asegurar un trabajo equitativo y que todas las casas luzcan por igual. Dolores Martos vive en su adosado de 100 metros cuadrados con su marido, que trabajó 120 días como peón. “Él no sabía de albañilería, pero ponía ladrillos y hacía lo que le pedían los profesionales”... el Ayuntamiento nunca se desprende de la propiedad y los vecinos son usuarios que pasan las casas a otros cuando se mudan o fallecen. Hay otros pueblos que hacen viviendas, las visten de VPO, y luego las sacan a la venta por 150.000 ó 300.000 euros, como el Ayuntamiento de Sevilla. Esas son VPO para ricos pagadas con fondos municipales... La apuesta es alta: una gran parte del presupuesto municipal anual de 2,3 millones se destina a la construcción de viviendas públicas, que copan ya seis barriadas gracias a los fondos municipales, regionales y estatales. Ni el regidor ni los concejales cobran sueldos por su función pública, la piscina municipal cuesta 10 euros todo el verano, y tanto el gimnasio como la guardería valen para cada usuario 12 euros al mes. Desde los años 60, en España se han construido 6,5 millones de VPO, y han desaparecido prácticamente todas del alquiler (Javier Martín-Arroyo)

"La aldea gala de la crisis de la vivienda: Marinaleda, con alquileres entre cero y 24 euros mensuales.

La grave crisis de la vivienda también tiene su aldea gala: Marinaleda, al Este de la provincia de Sevilla, acumula 300 casas públicas del total de 1.000 que hay en este pueblo jornalero en pleno olivar, casi una de cada tres. Sus inquilinos pagan entre cero y 24 euros de alquiler mensual al Ayuntamiento, que lleva 40 años construyendo viviendas cuya propiedad nunca ha traspasado a los moradores. Esa cuota irrisoria que pagan las familias levanta incredulidad, pero también admiración. ¿Cómo ha podido levantar Marinaleda ese enorme parque público? ¿Cuál es su secreto? ¿Es su modelo exportable a otros pueblos o ciudades?

La respuesta corta de los expertos a esta última pregunta es sí, pero con condiciones: la inversión pública en el ladrillo debe ser continuada durante décadas y debe apostar por el alquiler para así orillar la venta de VPO, que a los pocos años vuelve al mercado y provoca que las viviendas se pierdan como activos para contener el alza de precios. Una apuesta similar a gran escala es Vitoria, que atesora 20.073 viviendas protegidas, aunque son para alquiler y compra, y solo representan el 16% de sus 121.000 hogares, la mitad del porcentaje de la localidad sevillana.

La fórmula más habitual en este pueblo de 2.500 vecinos sin desempleo y que presume de haber eliminado de raíz la especulación inmobiliaria es la autoconstrucción: las familias inquilinas levantan como peones una promoción de casas y luego descuentan su sueldo del precio que pagarán como alquiler. Eso sí, trabajan a ciegas, sin saber qué casa será la suya, designada en un sorteo cuando la promoción ya está acabada, para así asegurar un trabajo equitativo y que todas las casas luzcan por igual.

El urbanismo de izquierdas

“Intentamos que la vivienda esté fuera de la lógica del mercado, que nunca garantiza el derecho a la vivienda. Un urbanismo de izquierdas no debe especular con las necesidades más básicas y lo que debería ser natural, que la gente tenga un techo digno, para otros es una utopía. Hay otros pueblos que hacen viviendas, las visten de VPO, y luego las sacan a la venta por 150.000 ó 300.000 euros, como el Ayuntamiento de Sevilla. Esas son VPO para ricos pagadas con fondos municipales”, censura este lunes el alcalde, Sergio Gómez (Con Andalucía, coalición de izquierdas) en el instituto José Saramago donde ejerce como profesor de historia. Mientras, suena como timbre Help! de The Beatles y salen los alumnos.

La apuesta es alta: una gran parte del presupuesto municipal anual de 2,3 millones se destina a la construcción de viviendas públicas, que copan ya seis barriadas gracias a los fondos municipales, regionales y estatales. Ni el regidor ni los concejales cobran sueldos por su función pública, la piscina municipal cuesta 10 euros todo el verano, y tanto el gimnasio como la guardería valen para cada usuario 12 euros al mes.

José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, exalta el modelo público de alquiler de viviendas y recuerda cómo las políticas que cuajan “son siempre sostenidas en el tiempo”. “Igual que en Viena, esto no es de un día para otro”, subraya. El experto pone como ejemplo de buenas prácticas el Gobierno vasco, que desde 2015 solo construye viviendas protegidas para el alquiler, según confirman fuentes de su Departamento de Vivienda y Agenda Urbana. “El ejemplo es claro: si le doy un título de propiedad y mañana le toca la lotería, no se la puedo quitar. Se ha beneficiado de una subvención enorme y luego la ganancia se la lleva toda usted. Se hace con un capital a partir de un dinero que hemos puesto todos. No es lógico. Estamos muy mal en el mercado del alquiler, no en el de propiedad”, ilustra. Desde los años 60, en España se han construido 6,5 millones de VPO, “y han desaparecido prácticamente todas”, recuerda el experto.

¿Por qué no se ha copiado la apuesta de Marinaleda en otros pueblos? Elena Cortés, consejera andaluza de vivienda entre 2012 y 2015 por Izquierda Unida, empieza por los elogios: “Son los mejores, ra ra rá. Tienen un compromiso político grandísimo”. A continuación, hace autocrítica: “No sé por qué es tan difícil de replicar. Supongo que en IU no tenemos Ayuntamientos tan longevos como Marinaleda y la fragmentación ha impedido convencer a la población de tener viviendas tan asequibles. Es una evidencia que hace falta valentía en los Ayuntamientos, pero también Gobiernos centrales y regionales que impidan la especulación del suelo y la vivienda”. Izquierda Unida tiene 62 alcaldías de los 785 municipios que hay en Andalucía y aboga por reforzar la financiación de los Ayuntamientos para dotarlos con el 33% de los impuestos recaudados.

La robustez del sistema marinaleño de vivienda pública reside en que el Ayuntamiento nunca se desprende de la propiedad y los vecinos son usuarios que pasan las casas a otros cuando se mudan o fallecen. Mientras, la Junta de Andalucía (PP y Vox) rebajó en 2025 el plazo para que las VPO puedan venderse en el mercado solo tras 7, 10 y 12 años desde su adjudicación, en vez de los 30 años vigentes hasta entonces, y sin necesidad de solicitarlo, de forma automática. El PP andaluz defiende su modelo y pone de ejemplo Sevilla capital, donde los anteriores gobiernos socialistas construyeron 83 viviendas en ocho años y el actual tiene 2.202 en construcción directa de la empresa municipal Emvisesa, el 82% en alquiler y el 18% para venta.

Dolores Martos, jornalera de 53 años, paga 24 euros cada mes por su casa con tres dormitorios, dos baños, patio y cochera en la barriada José Domínguez El Cabrero. “Me indigno cuando veo la crisis y los precios de la vivienda en otros sitios. Si yo, que ahora soy pensionista [tras una incapacidad], cobro 700 euros y tuviera que pagar 500 de alquiler, más la luz y el agua, me ahogaría”, comenta. Martos vive en su adosado de 100 metros cuadrados con su marido, que trabajó 120 días como peón. “Él no sabía de albañilería, pero ponía ladrillos y hacía lo que le pedían los profesionales”, matiza. Otro vecino, Manuel Saavedra, comenta: “Somos unos privilegiados, hay gente ganando más que yo y no llega a fin de mes, una tragedia”. El precio medio de una casa pública de 100 metros cuadrados ronda los 50.000 euros, ya que el Consistorio aporta el suelo, los albañiles y la redacción de los proyectos urbanísticos, y no hay intermediarios durante el desarrollo.

Leandro Escobar, profesor de Métodos Cuantitativos de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, valora: “Me parece un ejemplo valioso y parcialmente exportable, pero lo replicable es la creación de un parque permanentemente asequible, no necesariamente el alquiler de 24 euros. Esa cuota no refleja el coste real: detrás hay aportaciones de suelo, recursos públicos y trabajo de las familias. Para reproducirlo harían falta suelo disponible, financiación sostenida, capacidad de gestión y recursos para mantener las viviendas”.

Marinaleda es un caso atípico de lucha jornalera andaluza que tras sucesivas ocupaciones durante una década logró en 1991 la cesión de la finca de El Humoso, y hoy sus cooperativas municipales explotan 1.250 hectáreas de habas, garbanzos, alcachofas y pimientos. Con el tiempo, la tradicional emigración de la población fue menguando hasta lograr el pleno empleo. Desde 1979 hasta 2023 gobernó como alcalde el famoso líder jornalero Juan Manuel Sánchez Gordillo, predecesor de Gómez. En las últimas elecciones municipales de 2023, Con Andalucía ganó con 1.071 votos, mientras que Avanza Marinaleda-Matarredonda obtuvo 795 votos y cinco concejales, con una participación del 90% del censo. “Nos parece muy bien la política de vivienda, siempre hemos votado a favor y me siento muy orgulloso. Eso de hipotecarnos de por vida no casa con el derecho a un techo”, ensalza el portavoz de la oposición municipal, Ángel de Juan, que vive en una casa pública desde hace 26 años.

El alcalde socialista de Estepa, a solo 13 kilómetros de Marinaleda, Antonio Jesús Muñoz, expresa su sorpresa: “Me llama mucho la atención, no sé cómo lo hacen, parece un número de viviendas muy complicado de gestionar. La política de vivienda en autoconstrucción también se implementó en Estepa en los años 90, no sé por qué no se ha repetido, si por falta de suelo o de financiación. Me planteo recuperar esa fórmula porque fue útil”, dice este regidor, en el cargo desde 2017.

La última promoción de 24 viviendas en Marinaleda, pendiente de rematarse, está a la espera de la convocatoria de fondos que debe sacar la Junta, de momento sin fecha pese a que ya ha recibido 136 millones del Gobierno central. El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla 7.000 millones para las comunidades autónomas durante cinco años y establece que al menos el 40% debe destinarse a la construcción o adquisición de vivienda. Para Andalucía se han previsto 718 millones. Preguntada al respecto, la Consejería andaluza de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio no ha ofrecido una fecha para publicar la convocatoria y repartir así los fondos ya recibidos entre los Ayuntamientos.

“Si el Gobierno quisiera, intervendría el mercado inmobiliario. La vivienda, como los medicamentos y los alimentos, debe estar fuera de la lógica del mercado. Me invitan más a contar nuestro caso colectivos sociales del norte que organizaciones políticas. Entiendo que porque les ponemos la cara colorada. Al menos en vivienda, la política radical funciona. La Constitución dice que el Estado debe garantizar que no haya especulación”, recuerda el alcalde comunista de Marinaleda." 

(Javier Martín-Arroyo , El País, 06/10/26)  

29.9.26

En Lyon (Francia), 50 años de límites de precio no redujeron la oferta ni la rentabilidad del sector. En Massachusetts, eliminar los topes en los 90 no aumentó apenas la oferta, pero sí disparó los precios... lo mismo en San Francisco (1994) y en Nueva York (2001): suprimir los límites no generó más vivienda en alquiler, solo más beneficios para caseros e inmobiliarias... en España, Portugal y Grecia, eliminar los límites no aumentó la oferta, pero sí disparó los precios, la gentrificación y los desahucios. En Palo Alto (California), los topes no afectaron al número de viviendas ofertadas... Muchos economistas ortodoxos proponen ayudas monetarias directas a las familias, como hace el PSOE. Pero está demostrado que sube aún más los precios. Ejemplo: una ayuda de 200€ puede traducirse en que el casero suba el alquiler 100€, porque a ambos "les compensa". Resultado: la familia gana 100€ netos, pero el casero también gana 100€ extra y el precio general del mercado sube todavía más... limitar los alquileres es socialmente necesario y económicamente positivo. Pero para ser plenamente efectivo debe venir acompañado de reducir la concentración de propiedad, limitar el poder de las grandes inmobiliarias y aumentar mucho el stock de vivienda pública (Eduardo Garzón)

 Eduardo Garzón @edugaresp

Quienes se oponen al decreto Maricarmen que propone el sindicato de inquilinas dicen -entre otras cosas- que limitar los precios del alquiler tiene efectos negativos para todos, incluso para quien se quiere proteger. Esto es falso: es positivo tanto social como económicamente.

Datos y estudios 

 El mercado del alquiler nunca ha sido ni será un mercado libre: hay una asimetría enorme entre casero e inquilino. Buscar piso y mudarse es caro y tedioso, cada vivienda es distinta, y eso le da al propietario un poder de negociación enorme, incluso para subir precio a posteriori. Por eso hay que proteger a los inquilinos.

 De hecho muchos economistas ortodoxos aceptan que el alquiler necesita regulación. Existen medidas "cualitativas" (como hacer indefinidos los contratos, cosa que no ocurre en España pero sí en muchos otros países) y "cuantitativas" (topes de precio), siendo estas últimas las que generan más debate.

 Argumento 1 de los críticos: si el casero no puede subir precios libremente, dejará de alquilar. Pero esto asume que la gente solo actúa si maximiza ganancia al 100%, como si nadie trabajara si hay que pagar impuestos. No es lo que ocurre en la realidad.

 Y ojo con quién financia los estudios que suelen decir lo contrario: asociaciones de grandes inmobiliarias en EEUU, la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios de EEUU, o la de Propietarios Residenciales del Reino Unido. Hay interés económico directo, no neutralidad.

 La evidencia empírica independiente dice otra cosa: en Lyon (Francia), 50 años de límites de precio no redujeron la oferta ni la rentabilidad del sector. En Massachusetts, eliminar los topes en los 90 no aumentó apenas la oferta, pero sí disparó los precios.

 Lo mismo en San Francisco (1994) y en Nueva York (2001): suprimir los límites no generó más vivienda en alquiler, solo más beneficios para caseros e inmobiliarias. En Palo Alto (California), los topes no afectaron al número de viviendas ofertadas.

 Y en un estudio sobre España, Portugal y Grecia: eliminar los límites no aumentó la oferta, pero sí disparó los precios, la gentrificación y los desahucios. De hecho, en Nueva Jersey, al topar el precio por vivienda, los caseros pusieron MÁS viviendas en alquiler para compensar.

 Y bueno, tenemos el reciente ejemplo en España: en Cataluña, región en la que más se ha aplicado la Ley de la Vivienda para poner topes, el alquiler promedio ha aumentado sólo un 0,8% cuando antes subía a un ritmo de 7-8%

 Argumento 2: limitar precios hará que los caseros descuiden el mantenimiento. Pero la calidad ya es mala sin regulación: en Reino Unido, 1 de cada 3 alquileres son estructuralmente inadecuados, según el propio Parlamento británico.

 En cambio, en Países Bajos, donde solo se puede subir el precio si mejora la calidad de la vivienda, el estado de las viviendas es mucho mejor. Esto lo reconoce hasta el estudio financiado por la patronal inmobiliaria estadounidense.

 Argumento 3: la regulación "distorsiona el mercado". Pero el economista Joshua Mason lo explica bien: cuando alguien gana dinero solo por poseer suelo donde la demanda crece, eso es renta pura de monopolio, no producción real. Eliminar esa renta no reduce la eficiencia económica.

 Y hay estudios que lo confirman: limitar los alquileres mejora el bienestar social en EEUU, beneficia especialmente a los niños de familias que acceden a alquileres asequibles, y funciona bien cuando está bien diseñado.

 Muchos economistas ortodoxos que rechazan topar precios proponen en su lugar ayudas monetarias directas a las familias, como hace el PSOE. Pero está demostrado que buena parte de esa ayuda acaba en el bolsillo del casero, subiendo aún más los precios.

 Ejemplo: una ayuda de 200€ puede traducirse en que el casero suba el alquiler 100€, porque a ambos "les compensa". Resultado: la familia gana 100€ netos, pero el casero también gana 100€ extra y el precio general del mercado sube todavía más.

 Conclusión: limitar los alquileres es socialmente necesario y económicamente positivo. Pero para ser plenamente efectivo debe venir acompañado de reducir la concentración de propiedad, limitar el poder de las grandes inmobiliarias y aumentar mucho el stock de vivienda pública.

Desarrollo todo esto en vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=z4DNNwLBmus 

8:36 a. m. · 29 sept. 2026 ·5.192 Visualizaciones

28.9.26

Marinaleda prepara una nueva promoción de vivienda pública por 20 euros al mes durante toda la vida... en Sevilla hay una especie de 'oasis' donde el problema que preocupa a gran parte de los españoles no se nota. Se trata de Marinaleda, el municipio que mantiene un modelo socialista que huye de las lógicas de la economía de mercado... "Tenemos la idea clara de que la vivienda no es una mercacía ni debe servir para especular, sino que debe ser un bien de primera necesidad para las personas", el regidor de IU deja claro que no han inventado "nada" y que todo está en el artículo 47 de la Constitución. "Lo único que hay que tener es voluntad política"... El modelo de Marinaleda lleva instalado durante décadas y ha permitido que el 30% de la vivienda que hay en el municipio sean públicas promovidas por el Ayuntamiento "en colaboración con la gente". Alrededor de 300 vecinos pagan entre 15 y 20 euros al mes... "Si un Ayuntamiento de 2.600 habitantes puede ponerlo en práctica, ayuntamientos más grandes con más recursos también pueden llevarlo a cabo"... Marinaleda se basa en dos modelos: la autoconstrucción donde los vecinos construyen sus viviendas con respaldo municipal (el Consistorio cede el suelo y los medios técnicos y humanos necesarios) y el modelo del alquiler social... Esto también supone no gastar en otras cuestiones. "En vez de hacer obras banales que no sirven para nada tenemos la manía de hacer vivienda para la gente" (Emilio Cabrera)

"Marinaleda prepara una nueva promoción de vivienda pública por 20 euros al mes durante toda la vida: "Sólo hay que tener voluntad política". 

Mientras gran parte del país estalla por el precio de la vivienda, en el municipio sevillano mantiene su modelo propio; su alcalde señala a lavozdelsur.es que es posible exportarlo a otros puntos de España

El desahucio de Maricarmen ha provocado un terremoto social en toda España. Desde el sábado, miles de personas están acampadas en la Puerta de Sol pidiendo soluciones para el problema de la vivienda. Esta protesta se está replicando poco a poco en otras ciudades y está previsto que en diferentes puntos de Andalucía este lunes se vean escenas parecidas. La situación ha sacudido el tablero político e, incluso, el Gobierno ha anunciado un Real Decreto 'a contrarreloj' para rebajar la tensión de las calles.

Mientras todo eso pasa, en Sevilla hay una especie de 'oasis' donde el problema que preocupa a gran parte de los españoles no se nota o, si lo hace, es con una intensidad mucho menor. Se trata de Marinaleda, el municipio sevillano que, dentro de sus posibilidades, mantiene un modelo socialista que huye de las lógicas de la economía de mercado.

Tal es así que el Ayuntamiento se prepara para entregar una promoción de 24 viviendas en la que los vecinos pagarán 20 euros al mes. Además, los contratos son indefinidos. "Tenemos la idea clara de que la vivienda no es una mercacía ni debe servir para especular, sino que debe ser un bien de primera necesidad para las personas", dice Sergio Gómez, el primer alcalde que tiene esta localidad de 2.600 habitantes tras la retirada de Sánchez Gordillo. En este sentido, el regidor de IU deja claro que no han inventado "nada" y que todo está en el artículo 47 de la Constitución. "Lo único que hay que tener es voluntad política".

El modelo de Marinaleda no es nuevo, lleva instalado durante décadas y ha permitido que el 30% de la vivienda que hay en el municipio sean públicas promovidas por el Ayuntamiento "en colaboración con la gente". Alrededor de 300 vecinos pagan entre 15 y 20 euros al mes.

Hay quien pensará que esto es posible al tratarse de un pueblo pequeño. Gómez, su alcalde, cree todo lo contrario. "Si un Ayuntamiento de 2.600 habitantes puede ponerlo en práctica, ayuntamientos más grandes con más recursos también pueden llevarlo a cabo, pero hay que tener volutad política y entender la vivienda como un derecho y no un negocio", señala el dirigente de IU al ser preguntado si es posible extrapolar esta forma de gestión al resto del país. Marinaleda se basa en dos modelos: la autoconstrucción donde los vecinos construyen sus viviendas con respaldo municipal (el Consistorio cede el suelo y los medios técnicos y humanos necesarios) y el modelo del alquiler social.

La prioridad en el gasto público

Esto también supone no gastar en otras cuestiones. "En vez de hacer obras banales que no sirven para nada tenemos la manía de hacer vivienda para la gente". El alcalde asegura que cuando se termina una promoción ya piensan en la siguiente y buscan el suelo para poder urbanizar. "Es un éxito, llevamos décadas haciéndolo y facilita mucho la vida de las personas porque no tienenn que estar pensando en si pueden o no pagar la hipoteca o el alquiler altísimo de otras zonas".

Algunas administraciones están denunciando la subida en el coste de los materiales y lo que esto supone para el precio de la vivienda pública. "Para nosotros también se han encarecido", dice Gómez. "Pero aquí tenemos la idea de que primero es hacer vivienda pública y luego otras obras. Y además los dirigentes damos ejemplo porque no percibimos céntimo alguno", señala mientras atiende a lavozdelsur.es desde el aula del instituto donde da clases. 

El alquiler para los vecinos que adquieran esta vivienda será para toda la vida, aunque hay condiciones. "Lo primero que miramos es que no tengan otra vivienda en propiedad", señala. Las viviendas públicas son de primera ocupación por lo que las familias que tengan otra o adquieran otra quedan descartadas. Entendemos que si la pides es porque tienes esa necesidad. Así evitamos la especulación. Demostramos que hay alternativas al sistema capitalista"."

(Emilio Cabrera, La Voz del Sur, 28/09/26) 

27.9.26

Aires de 15M... El cruel, violento e inhumano desahucio de una anciana ha gatillado una de las mayores respuestas sociales de los últimos años. No sólo por lo simbólico del caso de Mari Carmen, al ver que un fondo buitre expulsa de su casa a una señora de 87 años con un 50% de minusvalía. También porque hablamos del problema de la vivienda, que es el principal factor de empobrecimiento para las clases populares o para unos jóvenes que tienen que entregar el 80% de su salario para pagar el alquiler... Por eso, ya desde hace varios días se masca en el ambiente social el olor del aire electrizado que precedió al espontáneo estallido del 15M, hace ahora 15 años... “Todas a Sol a luchar, compañeras”... el movimiento popular de lucha por la vivienda ha dado un salto cualitativo en radicalidad, potencia, movilización y organización. Se ha roto el tapón de la botella y el gas comienza a salir, incontenible y efervescente... Es hora de que la mayoría social española vuelva demostrar el poder transformador que tiene cuando se moviliza a fondo en la defensa de sus intereses... La lucha por la vivienda acampa en Sol (Minerva Bermejo)

"Aires de 15M. Una multitudinaria manifestación por la vivienda en Madrid -300.000 personas según el Sindicato de Inquilinas- acaba con tiendas y una sentada en una abarrotada Puerta del Sol. La indignación ante el desahucio de Mari Carmen ha catalizado un salto cualitativo en la lucha contra el atraco inmobiliario

Tiendas y toldos en la Puerta del Sol, y decenas de miles de personas sentadas y dispuestas a pasar la noche. Así, con este «revival» de lo sucedido el 15 de mayo de 2011, ha acabado una gigantesca manifestación que ha desbordado todas las previsiones, llenando las calles de Madrid de un torrente de lucha y reivindicación, con pancartas y consignas de solidaridad con Mari Carmen, la señora de 87 años inhumanamente desahuciada por los buitres inmobiliarios de Urbagestión, pero sobre todo clamando contra los gigantes de la especulación y el rentismo, como los fondos buitre.

El cruel, violento e inhumano desahucio de una anciana ha gatillado una de las mayores respuestas sociales de los últimos años. No sólo por lo simbólico del caso de Mari Carmen, no sólo por la fibra sensible que toca al ver que un fondo buitre expulsa de su casa a una señora de 87 años con un 50% de minusvalía. También porque hablamos del problema de la vivienda, del atraco inmobiliario, que es el principal factor de empobrecimiento para las clases populares o para unos jóvenes que tienen que entregar el 80% de su salario para pagar el alquiler, o que tienen que irse a vivir cada vez más lejos de las ciudades.

Por eso, ya desde hace varios días se masca en el ambiente social el olor del aire electrizado que precedió al espontáneo estallido del 15M, hace ahora 15 años.

“Todas a Sol a luchar, compañeras”. Con esta frase acababa el manifiesto del Sindicato de inquilinas. Y el llamamiento era rápidamente secundado por varios cientos de personas, que a las 21.30 de la noche colocaban más de una decena de tiendas de campaña en el corazón de Madrid, delante de la Casa de Correos, sede del Gobierno de Ayuso.

Es posible que las tiendas se queden en Sol, es posible que no. Puede que el ejemplo se contagie a las plazas de otras muchas ciudades de España, o puede que no.

Pero de lo que no hay ninguna duda es que el movimiento popular de lucha por la vivienda ha dado un salto cualitativo en radicalidad, potencia, movilización y organización. Se ha roto el tapón de la botella y el gas comienza a salir, incontenible y efervescente,

Es hora de que la mayoría social española vuelva demostrar el poder transformador que tiene cuando se moviliza a fondo en la defensa de sus intereses.

Como están coreando ahora mismo en Sol, “¡a luchar, compañeras!!”"  (De Verdad Digital, 26/09/26)

7.7.26

El cambio en la estructura de la propiedad que está ocurriendo en España.... "Quién paga y quién recibe 28.000 millones de euros en alquileres cada año en España"... el objetivo es evidente: desposeer a las mayorías de sus viviendas habituales para que todos terminemos siendo inquilinos para siempre... España tiene muchos más inquilinos y que pagan mucho más a sus propietarios que hace 15 años... La tendencia es a una concentración progresiva de vivienda en pocas manos, que irá a más para que dentro de 15 años el 40% de españoles viva en régimen de alquiler... Es la consecuencia directa de haber convertido la vivienda en un activo financiero del que extraer lucro sin trabajar... Una nueva forma de dominación social también, que impide construir nada a largo plazo. La única alternativa es que la vivienda sea un Derecho (Alejandro Pérez Polo)

Alejandro Pérez Polo @alejperez_

Nadie quiere ver lo más relevante de este estudio: el cambio en la estructura de la propiedad que está ocurriendo en España. 

Es un proceso largo, que tardará dos décadas más, pero el objetivo es evidente: desposeer a las mayorías de sus viviendas habituales para que todos terminemos siendo inquilinos para siempre. 

Nos entretienen con brechas generacionales y "falta de oferta", pero hay algo mucho más profundo en marcha y que es la tendencia imparable: España tiene muchos más inquilinos y que pagan mucho más a sus propietarios que hace 15 años. 

La tendencia es a una concentración progresiva de vivienda en pocas manos, que irá a más para que dentro de 15 años el 40% de españoles viva en régimen de alquiler. 

Es la consecuencia directa de haber convertido la vivienda en un activo financiero del que extraer lucro sin trabajar. 

Una nueva forma de dominación social también, que impide construir nada a largo plazo. La única alternativa es que la vivienda sea un Derecho.

"La gran transferencia: quién paga y quién recibe 28.000 millones de euros en alquileres cada año en España" (Ainhoa Díez / Raúl Sánchez , eldiario.es, 05/07/26) 


2:40 p. m. · 6 jul. 2026 ·11,9 mil Visualizaciones

6.7.26

Es necesaria una batalla contra la financiarización de la vivienda y de la vida... El problema es que dos esferas que deberían permanecer fuera del casino —la vivienda y la alimentación— han sido progresivamente absorbidas por la lógica de la rentabilidad financiera. No es un desvío accidental; es una orientación política acumulada durante décadas... varias reformas estatales reactivaron la financiarización de la vivienda a partir de 2013, y ya hay un verdadero “complejo vivienda-finanzas” en la España posterior a 2008... Incluso el nuevo PERTE de industrialización de la vivienda, siendo una señal valiosa en la dirección correcta, revela los límites del momento político. La inversión pública prevista es de 1.300 millones en diez años con el objetivo de consolidar un ritmo de unas 15.000 viviendas industrializadas al año y llegar a 20.000 anuales en una década. Eso puede ayudar a mover el modelo productivo, pero no alcanza ni de lejos la escala del desequilibrio actual... Por eso hace falta una construcción masiva de vivienda asequible financiada públicamente o avalada por una banca pública de desarrollo con mandato claro. Y aquí tampoco conviene inventar nada exótico. Europa está llena de precedentes. KfW es uno de los mayores bancos públicos de inversión y desarrollo del mundo: financia vivienda, industria e infraestructuras actuando por cuenta del Estado alemán y de los Länder. En Francia, Bpifrance funciona como el gran brazo financiero público para impulsar el crecimiento empresarial y la inversión estratégica. España cuenta con ICO, una entidad de titularidad estatal con un papel relevante, pero resulta insuficiente para liderar una gran estrategia de reindustrialización residencial basada en vivienda asequible, financiación estable y plazos largos... el sanchísmo solo tendrá dimensión histórica si abandona definitivamente la ilusión de que bastan incentivos marginales, pequeñas correcciones regulatorias y algo de comunicación política. El momento exige un giro rooseveltiano: expulsar a los lobbies del centro del Estado, reordenar las prioridades del crédito, tratar la vivienda como infraestructura social y devolver a la política la capacidad de mandar sobre las finanzas cuando estas invaden lo que nunca debieron dominar (Juan Laborda)

 "Lo ocurrido en el Congreso de los Diputados el martes 28 de abril no fue un mero accidente parlamentario. Fue una definición política en toda regla. El Pleno derogó el Real Decreto-ley 8/2026 por 177 votos en contra, 166 a favor y 5 abstenciones, tumbando una prórroga extraordinaria para contratos de alquiler que vencieran antes de 2028. La propia información oficial del Congreso recuerda que la finalidad del decreto era evitar que la carga media del alquiler, sumados gastos y suministros básicos, rebasara el 30% de los ingresos medios de los hogares. Que Partido Popular, Vox y Junts per Catalunya votaran contra eso significa, lisa y llanamente, colocarse del lado de la renta inmobiliaria frente al derecho social a una vivienda digna. En otros momentos de la historia serían echados a gorrazos. Ahora vivimos tiempos de maleza, de “vivan las cadenas”, y demás distopías inimaginables.

Cuando la derecha parlamentaria bloquea siquiera un alivio temporal para inquilinos vulnerables, no está defendiendo la libertad; está defendiendo una determinada jerarquía social

Y aquí conviene llamar a las cosas por su nombre. La Constitución no consagra un “derecho a especular”; consagra, en su Artículo 47, el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, y además ordena a los poderes públicos regular el suelo “para impedir la especulación”. Es verdad que el Artículo 47 no tiene la misma aplicación inmediata que los derechos fundamentales clásicos, pero eso no lo convierte en adorno retórico: es un mandato constitucional inequívoco. Cuando la derecha parlamentaria bloquea siquiera un alivio temporal para inquilinos vulnerables, no está defendiendo la libertad; está defendiendo una determinada jerarquía social, en la que la propiedad rentista pesa más que la vida material de la mayoría.

Dicho esto, también sería un error convertir el decreto rechazado en una solución milagrosa. Era una medida defensiva y coyuntural, no una transformación estructural. Servía para amortiguar un golpe, no para desactivar la máquina que lo produce. Precisamente por eso la crítica debería ser doble: contra quienes tumbaron una protección mínima y contra quienes siguen respondiendo a una crisis sistémica con parches de emergencia.

La vivienda y los alimentos convertidos en activos

El problema de fondo no es solo el alquiler en España. El problema es que dos esferas que deberían permanecer fuera del casino —la vivienda y la alimentación— han sido progresivamente absorbidas por la lógica de la rentabilidad financiera. No es un desvío accidental; es una orientación política acumulada durante décadas. En Estados Unidos, la gran ola desreguladora fue también bipartidista: la administración de Bill Clinton impulsó la Gramm-Leach-Bliley Act de 1999, que favoreció la integración financiera, y Clinton firmó además la Commodity Futures Modernization Act de 2000, que rehízo el marco regulatorio de derivados y favoreció la expansión de los mercados “over the counter (OTC)”. En Europa, la Tercera Vía Laborista asumió amplias dosis de liberalismo de mercado como horizonte de modernización. La financiarización no fue solo obra de la derecha clásica; también fue administrada, legitimada y normalizada por buena parte de la socialdemocracia atlántica.

En vivienda, la literatura es ya abrumadora. Manuel B. Aalbers explicó hace tiempo que la financiarización convierte no solo la casa, sino también al propietario y al deudor, en objetos de extracción financiera. Más recientemente, trabajos de Aalbers y Cody Hochstenbach describen un “desacoplamiento” entre precios de la vivienda y deuda hipotecaria: tras la crisis global, los precios pueden dispararse incluso cuando el peso relativo de la deuda hipotecaria ya no crece al mismo ritmo, porque el motor pasa a ser cada vez más la riqueza, el capital institucional y la inversión patrimonial. Para el caso español, Javier Gil García y Miguel A. Martínez López sostienen que varias reformas estatales reactivaron la financiarización de la vivienda a partir de 2013, y Jordi G. Guzmán habla ya sin rodeos de un verdadero “complejo vivienda-finanzas” en la España posterior a 2008.

Lo que antes servía, al menos parcialmente, como activo diversificador frente a renta variable y renta fija se comporta hoy mucho más como una extensión de los mercados de riesgo

En materias primas alimentarias, el cambio ha sido igualmente profundo. Tang y Xiong mostraron que, con la entrada masiva de inversión indexada desde los primeros dos mil, los futuros de materias primas en Estados Unidos se volvieron crecientemente correlacionados entre sí, especialmente los incluidos en grandes índices. El BCE constató que las correlaciones entre rendimientos de materias primas y rendimientos financieros aumentaron desde comienzos de siglo. Adams y Glück concluyen que la mayor comovilidad entre commodities y bolsa no puede explicarse solo por ventas forzadas durante la crisis de 2007-2009; y Ding y coautores hallan que la financiarización elevó la volatilidad y estrechó la relación dinámica entre materias primas y mercado bursátil. En Román Paladín: lo que antes servía, al menos parcialmente, como activo diversificador frente a renta variable y renta fija se comporta hoy mucho más como una extensión de los mercados de riesgo.

Sobre la cuestión de si las series han pasado de estacionarias a no estacionarias conviene introducir un matiz serio. La literatura no es unánime. Hay trabajos que encuentran tendencias estocásticas comunes, alta volatilidad y una estructura de dependencia mucho más “financiera” en los precios de commodities; incluso se ha descrito que, en el régimen posterior a la financiarización, las variables presentan tendencias estocásticas de alta volatilidad. Pero también existen análisis que, una vez se modelizan bien las rupturas estructurales y la no linealidad, encuentran estacionariedad tendencial en muchas commodities, con la notable excepción del petróleo en varios ejercicios.

El Decreto protegía a una parte de los inquilinos durante un tiempo, pero dejaba intacto el mecanismo que convierte la vivienda en activo financiero

El punto políticamente importante no es convertir un debate econométrico complejo en eslogan, sino entender su significado material: si una serie es estacionaria, los shocks acaban disipándose alrededor de una tendencia; si domina una dinámica integrada o con fuertes tendencias estocásticas, los shocks dejan cicatrices más persistentes, hacen más difícil distinguir fundamento y especulación y facilitan episodios de overshooting, burbujas y spikes de precios. Además, organismos como la UNCTAD subrayan que la actividad especulativa en mercados alimentarios financiarizados aumenta de forma muy marcada durante las crisis.

Por qué el decreto era insuficiente

Precisamente por eso el Decreto era insuficiente incluso antes de ser derribado. Protegía a una parte de los inquilinos durante un tiempo, pero dejaba intacto el mecanismo que convierte la vivienda en activo financiero y el parque residencial en soporte de extracción rentista. España sigue llegando tarde al núcleo del problema: el parque de vivienda social apenas ha pasado del 2,5% al 3,4% del total nacional, todavía lejísimos del 8% europeo que el propio Ministerio de Vivienda toma como referencia de convergencia. No hablamos de una desviación marginal: hablamos de un diseño histórico que ha preferido subvencionar acceso privado, endeudamiento y valorización patrimonial antes que construir una infraestructura pública de alojamiento realmente anticíclica.

Tampoco basta con repetir que “falta oferta” si después se deja la solución en manos de un sector privado fragmentado, con poca escala industrial y sometido a ciclos de suelo, financiación y rentabilidad. El Banco de España estimó primero un déficit en torno a 600.000 viviendas hasta 2025 y, en su actualización posterior, situó el desajuste acumulado entre nuevas viviendas y creación de hogares en 400.000-450.000 entre 2022 y 2024, concentrado sobre todo en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga. Al mismo tiempo, el INE proyecta 3,69 millones de hogares más entre 2024 y 2039, y la población residente ya se situó en 49,69 millones a 1 de abril de 2026. Es decir: el país no solo arrastra déficit; además gana población y hogares a una velocidad que vuelve grotesco cualquier enfoque de pura administración del síntoma.

Incluso el nuevo PERTE de industrialización de la vivienda, siendo una señal valiosa en la dirección correcta, revela los límites del momento político. La inversión pública prevista es de 1.300 millones en diez años con el objetivo de consolidar un ritmo de unas 15.000 viviendas industrializadas al año y llegar a 20.000 anuales en una década. Eso puede ayudar a mover el modelo productivo, pero no alcanza ni de lejos la escala del desequilibrio actual. Y parte, además, de una posición muy débil: distintos informes sectoriales sitúan la cuota de la construcción industrializada residencial en España en torno al 1%-2% de las viviendas terminadas. El decreto rechazado, por tanto, era insuficiente no porque regular el alquiler sea inútil, sino porque regular solo el alquiler sin transformar la estructura de producción de vivienda equivale a achicar agua sin cerrar la vía de entrada.

Construir a la escala del problema

La comparación con China debe leerse como una lección de escala industrial. El plan quinquenal chino para 2021-2025 fijó que los edificios prefabricados superaran el 30% de la nueva construcción, dentro de una estrategia explícita de industrialización, digitalización y robotización del sector. La literatura reciente sobre construcción fuera de la obra en China muestra además el enorme despliegue normativo, territorial y productivo con el que el Estado ha empujado esa transición, aunque también señala barreras y cuellos de botella. La diferencia con España es brutal: allí la cuestión se trata como política industrial de país; aquí todavía se aborda demasiadas veces como nicho tecnológico o como promesa voluntarista.

Por eso hace falta una construcción masiva de vivienda asequible financiada públicamente o avalada por una banca pública de desarrollo con mandato claro. Y aquí tampoco conviene inventar nada exótico. Europa está llena de precedentes. KfW es uno de los mayores bancos públicos de inversión y desarrollo del mundo: financia vivienda, industria e infraestructuras actuando por cuenta del Estado alemán y de los Länder. En Francia, Bpifrance funciona como el gran brazo financiero público para impulsar el crecimiento empresarial y la inversión estratégica. España cuenta con ICO, una entidad de titularidad estatal con un papel relevante, pero históricamente orientada sobre todo a captar financiación en los mercados y canalizar crédito a través de bancos colaboradores. Ese modelo puede ser útil para determinadas políticas, pero resulta insuficiente para liderar una gran estrategia de reindustrialización residencial basada en vivienda asequible, financiación estable y plazos largos.

Si el crédito largo para vivienda asequible, industrialización, rehabilitación y suelo urbanizado depende casi en exclusiva de un oligopolio privado, la política de vivienda siempre llegará tarde

Además, la necesidad de una banca pública fuerte se vuelve más clara cuanto más concentrado está el sistema privado. Según el Banco de España, el peso de los cinco mayores bancos españoles ha pasado de alrededor del 40% en 2007 a cerca del 70% en 2023, y el supervisor situaba a España entre los países europeos con mayor concentración bancaria entre las grandes economías. Si el crédito largo para vivienda asequible, industrialización, rehabilitación y suelo urbanizado depende casi en exclusiva de un oligopolio privado cuyo criterio básico es la rentabilidad ajustada al riesgo, la política de vivienda siempre llegará tarde y a menor escala de la necesaria.

La prueba de fuego para Pedro Sánchez

Si Pedro Sánchez quiere revalidar el poder en las próximas elecciones generales, no le bastará con administrar mejor que la derecha una crisis heredada. Tiene que ofrecer una ruptura legible con un modelo agotado. No hablo de retórica; hablo de asumir políticamente que el neoliberalismo ha dejado de ser una solución y se ha convertido en parte esencial del problema. El adversario no es solo electoral. Es una constelación de intereses inmobiliarios, financieros y regulatorios que ha colonizado la conversación pública con una idea tóxica: que vivienda, crédito y alimentos deben ordenarse ante todo por precio de mercado, aunque eso destroce vidas. Si el Gobierno no combate la financiarización, la extrema derecha crecerá alimentándose precisamente de la frustración social que ese modelo produce.

Lo primero es blindar de forma permanente la función social de la vivienda, ampliar el parque público y cerrar puertas a la extracción rentista sobre derechos básicos

Eso exige varias decisiones a la vez. Primera: blindar de forma permanente la función social de la vivienda, ampliar el parque público y cerrar puertas a la extracción rentista sobre derechos básicos. Segunda: construir una palanca financiera pública con músculo para industrialización, promoción asequible y rehabilitación a gran escala. Tercera: disputar el terreno intelectual a la ortodoxia de la escasez autoprovocada.

En la eurozona, la independencia del Banco Central Europeo está blindada por el artículo 130 del TFUE y por el propio diseño institucional del banco. Democratizar esa arquitectura no debería significar politizar cada decisión de tipos de interés, sino someter objetivos, coordinación fiscal-monetaria y rendición de cuentas a un control democrático mucho más fuerte del actual. Y, si se quiere estudiar la Teoría Monetaria Moderna, hay que hacerlo con seriedad: varias contribuciones europeas recuerdan que los Estados del euro no gozan de soberanía monetaria plena, de modo que cualquier traslación mecánica de la MMT exigiría reformar, no solo reinterpretar, la gobernanza monetaria europea.

El sanchísmo solo tendrá dimensión histórica si abandona definitivamente la ilusión de que bastan incentivos marginales, pequeñas correcciones regulatorias y algo de comunicación política

Dicho de otra manera: el sanchísmo solo tendrá dimensión histórica si abandona definitivamente la ilusión de que bastan incentivos marginales, pequeñas correcciones regulatorias y algo de comunicación política. El momento exige un giro rooseveltiano: expulsar a los lobbies del centro del Estado, reordenar las prioridades del crédito, tratar la vivienda como infraestructura social y devolver a la política la capacidad de mandar sobre las finanzas cuando estas invaden lo que nunca debieron dominar. Si no se hace, vendrán otros a capitalizar el malestar con una mezcla de xenofobia, autoritarismo cultural y obediencia económica a los mismos intereses de siempre.

Corolario

Mi tesis final, en suma, es esta: el liberalismo está agotado, muerto, finiquitado. Su promesa de prosperidad general ha desembocado en una economía donde los bienes básicos se convierten en activos, la desigualdad se normaliza y la política se limita a gestionar el daño. La OCDE lleva años documentando un aumento sostenido de la desigualdad de ingresos en la mayoría de economías avanzadas. Si a eso añadimos la mercantilización de la vivienda, la precarización de los alimentos y la subordinación del Estado a la lógica rentista, el resultado no es libertad: es inseguridad material de masas.

La defensa de la vivienda digna y la desfinanciarización de la vida no son una agenda sectorial; son una agenda de salud pública, de democracia material y de supervivencia ecológica

Y el balance ecológico es igual de demoledor. La OMS considera el cambio climático una amenaza fundamental para la salud; el IPCC sostiene que ya ha afectado negativamente a la salud física y mental en todas las regiones evaluadas; y el PNUMA advierte de que, sin recortes mucho más rápidos de emisiones, el objetivo de 1,5 °C se escapará en pocos años. Cuando un modelo económico necesita depredar suelo, energía, hogares y alimentos para seguir generando rentas, no solo fabrica desigualdad: también fabrica vulnerabilidad climática y enfermedad. Por eso la defensa de la vivienda digna y la desfinanciarización de la vida no son una agenda sectorial; son una agenda de salud pública, de democracia material y de supervivencia ecológica.

El verdadero debate, entonces, no es si había que prorrogar dos años unos alquileres. Claro que había que hacerlo. El verdadero debate es si vamos a seguir tolerando que comer y habitar dependan de la rentabilidad de fondos, bancos y mercados de derivados. Ahí está la línea divisoria de nuestro tiempo. Y quien no la vea, quien siga creyendo que todo se arregla dejando “hacer al mercado”, no está defendiendo la modernidad: está protegiendo un orden viejo, desigual y cada vez más autoritario en sus salidas políticas." 

(Juan Laborda, El Salto, 14/05/26)

En 2025, casi 28.000 millones de euros se transfirieron de inquilinos a caseros en España. La cifra se ha duplicado en apenas una década y ya supone alrededor de un 1,6% del PIB... “Llega un punto en el que da la sensación de que más que pagando a una persona por una casa, lo que estás es pagándole un sueldo”... “Hace 7 años pagaba 500 euros por un piso reformado, con ventanas buenas, parqué, una cocina en condiciones, aire acondicionado y calefacción en el centro de Madrid, en Plaza España. Ahora, pago lo mismo por un piso que es tres veces más pequeño, sin ascensor, sin aire acondicionado, y en el extrarradio de Barcelona”... dos quintos del dinero van a parar a caseros que tienen 2 o más viviendas en alquiler (Raúl Sánchez y Ainhoa Díez)

"En 2025, casi 28.000 millones de euros se transfirieron de inquilinos a caseros en España. La cifra se ha duplicado en apenas una década y ya supone alrededor de un 1,6% del PIB. Pero, ¿desde dónde se mueve el dinero y hacia dónde va?

Empecemos por ver quién paga la factura del alquiler. La mayor parte del dinero viene de los inquilinos más jóvenes: más de la mitad procede de menores de 45 años.

Sara es una de estas inquilinas. Vive en Barcelona, tiene 26 años y paga alquiler desde hace 7. Unos 7.700 millones de euros salen de los bolsillos de jóvenes como ella.

¿Y quién lo cobra? Si añadimos el destino del dinero aparece la transferencia completa a nivel generacional. Según una estimación de elDiario.es, el 88% de los alquileres iría a parar a personas físicas que tributan en España.

Como ves, aunque la mayoría del dinero proviene de los inquilinos más jóvenes, son los mayores de 65 quienes reciben más de un tercio de lo que se paga en nuestro país por vivir de alquiler.

El caso de Sara repite el patrón: cuenta que los cuatro caseros que ha tenido en Madrid y Barcelona tenían más de 75 años

Pero no es solo una brecha generacional, sino también de clase. Aunque todos los grupos de renta aportan una cifra similar -principalmente, porque los más ricos tienen alquileres más caros-, la desigualdad se muestra en el destino final de los pagos.

El 10% más rico concentra casi la mitad de lo que se paga por alquiler en España. En total, 12.500 millones de euros procedentes de los bolsillos de los cerca de 10 millones de inquilinos.

A las diferencias por edad o renta, se une además el origen: el 56% de la transferencia proviene de inquilinos extranjeros.

Pero, ¿cómo se vive esta transferencia desde el lado de quienes pagan el alquiler cada mes?

“Llega un punto en el que da la sensación de que más que pagando a una persona por una casa, lo que estás es pagándole un sueldo”, comenta Noemi. Es una de las 10 millones de inquilinas que forman parte de una transferencia que tiene lugar cada año en España, la del alquiler. Y que va de muchas manos a muy pocos bolsillos. 

En la última década, esta gran transferencia se ha duplicado. Una parte se debe al aumento del número de personas que viven de alquiler, pero la principal razón está en la subida de precios que inquilinas como Noemi o Sara han vivido en primera persona. 

“Hace 7 años pagaba 500 euros por un piso reformado, con ventanas buenas, parqué, una cocina en condiciones, aire acondicionado y calefacción en el centro de Madrid, en Plaza España. Ahora, pago lo mismo por un piso que es tres veces más pequeño, sin ascensor, sin aire acondicionado, con ventanas de madera por las que entra el aire y en el extrarradio de Barcelona”, cuenta Sara. 

Si en 2015 se transferían 14.000 millones de euros por el alquiler, en 2025 la cifra ya roza los 28.000 millones de euros, es apróximadamente un 1,6% del PIB. Almudena Martínez, doctora en Sociología, advierte de que el peso creciente del alquiler tiene un coste: “Se reduce la capacidad de consumo de los hogares afectando a otros sectores (educativo, laboral, comercial), a la productividad y a la competitividad”, explica. 

Así se ha duplicado la transferencia del alquiler en España en la última década

Jóvenes como Sara, Noemi o Erik destinan más de un tercio de sus ingresos al alquiler, una realidad que ya es común entre los inquilinos menores de 35 años. Están pagando una hipoteca, solo que por una casa que nunca va a ser suya y que, además, les impide acceder a una vivienda propia. ¿Y quiénes reciben este dinero que pagan cada mes? La mayoría irá a parar a personas físicas que hacen la declaración de la renta en España. 

Para estimar las cantidades que mueve el mercado del alquiler a nivel nacional, en elDiario.es hemos analizado los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), que detalla los alquileres que pagan los hogares españoles, y del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria y el Instituto de Estudios Fiscales, que detalla los inmuebles alquilados como vivienda habitual declarados en el IRPF. Al final del artículo tienes la metodología completa de los cálculos.

Según esta estimación, el 12% de la transferencia iría a parar a sociedades públicas, empresas privadas, fondos o alquileres en negro y el grueso del dinero (88%) lo recibirían personas físicas que tributan por el IRPF. En otras palabras, la mayoría del dinero que pagan 10 millones de inquilinos -de los cuales dos millones son menores- lo declararían 2,4 millones de caseros. Si incluimos a todos los que viven en hogares donde al menos uno recibe ingresos por alquiler, sumarían 5,1 millones de personas. Es un dato que no tiene en cuenta a Navarra y Euskadi.

No solo es una transferencia de muchas a pocas manos, también está marcada por las diferencias sociales. (...)

El 10% más rico recibe el 45% de los ingresos por alquiler

A nivel de quiénes pagan, la gran transferencia es similar entre los inquilinos de distintos niveles de renta. La escasa diferencia se explica porque, aunque la mayor parte de la población que vive de alquiler pertenece a los deciles más bajos, sus viviendas tienen un precio inferior a los de la población más rica que también vive de alquiler. 

Sin embargo, si nos fijamos en el destino de los fondos, vemos que casi la mitad de esta transferencia va a parar al 10% más rico de España. A Miguel Artola, investigador postdoctoral de la Universidad Complutense de Madrid, no le sorprende: “Este dato lo que muestra es que al fin y al cabo la vivienda se está convirtiendo en un elemento fundamental de la inversión”. 

“Si algo sabemos sobre los estudios de desigualdad es que la riqueza está muy concentrada. Cuando uno mira los activos financieros y la inversión en bolsa ve que están hiperconcentrados en las rentas más altas, pero es que las rentas procedentes del alquiler ya exceden prácticamente a las financieras”, añade el experto. 

Para los caseros que están en el 30% con más renta, los pagos del alquiler ya suponen un 14% de sus ingresos brutos. Paralelamente, los inquilinos que están entre el 30% más pobre son los que más esfuerzo hacen para pagar un alquiler: se lleva 4 de cada 10 euros de sus ganancias anuales.

“Esto tiene un impacto inevitable a nivel social ya que mientras las posibilidades (vitales, laborales, económicas, etc) de una parte de la población disminuyen, la de otra parte se incrementa a base del beneficio que obtienen de su patrimonio inmobiliario. El resultado es que la vivienda gana importancia como factor de desigualdad y predictor de clase social”, expone Almudena Martínez del Olmo. 

Sara ha pasado por 4 pisos desde que vive de alquiler y, en todos, su casero tenía más de 75 años. Otra característica de la gran transferencia: está marcada por una brecha generacional. Más de un tercio de los ingresos van a parar a caseros que tienen 65 años o más, es decir, unos 9.600 millones de euros.

En el gráfico puedes observar el flujo de dinero para cada grupo de edad. Los dos extremos de la transferencia son prácticamente opuestos: entre quienes pagan el alquiler, la mayor parte del dinero procede de los grupos más jóvenes. Los menores de 35 años y las personas de entre 35 y 44 años aportan, cada uno, alrededor del 27% del total.

La brecha generacional del alquiler: pagan los jóvenes y reciben los mayores

¿Por qué es relevante esta diferencia de edad? “Muestra un cambio de paradigma”, apunta Miguel Artola, “hasta ahora la tendencia era que el pico de riqueza de una persona lo alcanzase más o menos al momento de jubilarse”. A partir de ese momento, se esperaba que la riqueza fuese decreciendo progresivamente hasta el momento de morir. 

Pero ahora, ese pico de riqueza llega cada vez más tarde y, no solo no llega a los 65 años, sino sigue aumentando después de alcanzar esa edad. “Y no está pasando porque crezcan las pensiones, sino otras rentas como las de la vivienda”, apunta el investigador. 

“Ahora mismo diría que casi el 40% de mi sueldo va a parar al alquiler. Es imposible ahorrar si la mayoría de mi dinero se va en pagar dónde vivo”, explica Erik. Los tres jóvenes que hemos entrevistado tienen edades entre los 26 a los 28 años y coinciden en que hacer frente a una renta cada vez más elevada es su principal impedimento para ahorrar y, a largo plazo, tener su propia vivienda. 

Sara añade que, incluso lo poco que consiguen ahorrar, probablemente no vaya destinado a tener una casa propia en un futuro: “Si vives de alquiler y vas encadenando contratos sabes que necesitas un colchón para cuando firmes un nuevo contrato, ¿no? Para pagar los honorarios de agencia o las fianzas, que ahora son casi 3 meses de alquiler. Entonces, bueno, aunque tengas 5.000 euros ahorrados, sabes que si cambias de piso ese dinero va a ir a todos estos asuntos”, explica la joven.

Es una realidad que Noemi pudo poner a prueba. Por motivos personales estuvo tres meses viviendo en casa de unos amigos mientras cambiaba de un piso de alquiler a otro. “Decidieron que solo iba a pagar los gastos y en los tres meses que estuve viviendo con ellos ahorré muchísimo dinero. Ahí es donde se ve que es el alquiler lo que hace que no puedas ahorrar”.

Los menores de 35 años siguen pagando la mayor parte del alquiler

Incluso en una sociedad cada vez más envejecida, las personas menores de 45 siguen aportando más de la mitad de lo que se paga en España de alquiler. Eso sí, las cantidades son mucho mayores. Los inquilinos de menos de 35 años pagaban 4.800 millones de euros en 2012, en 2025 la cantidad ya asciende a casi 7.700 millones. 

Es la pescadilla que se muerde la cola: “Las personas más jóvenes tienen más dificultades para ahorrar. Por ende también acumulan menos patrimonio y van a tardar mucho más tiempo en acumularlo que generaciones pasadas. Y viceversa, los grupos de más edad están acumulando riqueza porque su patrimonio tiene cada vez más valor”, apunta Miguel Artola. 

Entre los inquilinos, otro de los grandes pagadores son los hogares unipersonales de menos de 65 años, que aportan el 25% de todo lo que se pagó en 2025. Son los hogares jóvenes que mayor esfuerzo económico realizan en el tema vivienda porque, a diferencia de las parejas, no comparten los gastos con nadie. 

Si añadimos además a los hogares con menores, aportan aproximadamente tres de cada cinco euros del dinero que mueve el mercado del alquiler. ¿Y quiénes son los principales destinatarios de este dinero? Además de los hogares más mayores, aquellos que no tienen menores y que tienen uno o más adultos.

Los hogares con menores pagan un tercio de lo que se mueve por el alquiler en España

Las familias con menores a cargo, aportan un tercio del dinero que se pagó por alquiler en España. Más de 9.300 millones de euros. Aunque cada vez hay menos niños y menos hogares con menores, su peso en el total de los pagos por alquiler apenas ha cambiado en la última década.

Un factor que se entiende mejor al tener en cuenta la nacionalidad de los inquilinos. Más de la mitad del alquiler en España lo pagan personas nacidas en el extranjero, que son también los que tienen tasas de natalidad más altas. En elDiario.es ya te hemos contado como las personas de origen extranjero se enfrentan a un mercado del alquiler aún más complicado que los nacionales con condiciones abusivas y pisos más deficientes. 

En el otro lado de la balanza, los ingresos van a parar principalmente a caseros españoles que se quedan con casi 23.000 millones de euros, es decir, más del 80% de la transferencia. 

Más de la mitad del dinero del alquiler en España lo pagan inquilinos extranjeros

¿Grandes tenedores o pequeños propietarios?

Una de las cuestiones que genera más debate en el mercado de la vivienda es si el dinero va a parar a pequeños propietarios o a grandes tenedores. Si miramos el flujo de dinero según el número de viviendas que los caseros tienen alquiladas como residencia habitual — es decir, si tienen más viviendas en propiedad pero no están alquiladas no se tienen en cuenta—, dos quintos del dinero van a parar a caseros que tienen 2 o más viviendas en alquiler. 

A pesar de representar el 75% del total de personas físicas con ingresos por alquiler en España, los propietarios con una única vivienda alquilada recibirán el 45% del dinero. 

Este cálculo se basa en las viviendas que tiene cada persona física, no en los hogares: por ejemplo, si un matrimonio posee una vivienda cada uno, se contabiliza como dos propietarios con una vivienda en alquiler.

Los caseros con una sola vivienda en alquiler reciben más de un 40% del dinero

Pero estas viviendas además de generar ingresos hoy, forman parte del patrimonio que se transmitirá en un futuro. Y es ahí, según advierte Miguel Artola, donde la vivienda vuelve a actuar como un mecanismo de desigualdad contribuyendo a que el acceso a la propiedad resulte cada vez más difícil para una parte de la población. 

“Lo que hablamos hoy es el escenario del mañana”, sostiene Artola. “Cada vez habrá más gente que llegará al final de su vida sin haber acumulado patrimonio inmobiliario. A lo mejor tiene una cuenta corriente, a lo mejor tiene otras cosas, pero no tendrá una vivienda”.

Esto significa que una parte creciente de la población seguirá destinando dos quintos de sus ingresos a pagar por una vivienda que nunca será suya. Una dinámica que, en palabras de Almudena Martínez, puede consolidar “una división crónica entre una minoría propietaria y una masa creciente de inquilinos que verá afectada la satisfacción de otras necesidad básicas y anulada su capacidad de ahorro”." 

(Raúl Sánchez y Ainhoa Díez, eldiario.es, 05/07/26, gráficos en el original)

22.6.26

Mari Carmen logra un breve respiro: su tercer intento de desahucio se pospone al 23 de septiembre... El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas instó este mes a España a suspender cautelarmente el lanzamiento hasta que se encuentre una alternativa habitacional para la octogenaria... la defensa de Mari Carmen añadió tras las recomendaciones de Naciones Unidas que en su caso debería darse un juicio de proporcionalidad: no es igual el perjuicio que se está ocasionando a una anciana si ésta es desahuciada que el que se le está ocasionando a Urbagestión por no poder ejercer el derecho a la propiedad privada... La pensionista ha sufrido un claro deterioro físico y emocional desde que recibió el primer burofax de no renovación por parte de Urbagestión, el fondo buitre que adquirió en 2020 la propiedad de su vivienda... Urbagestión solo ofreció dos opciones a Mari Carmen: o pagar un alquiler mensual de 1.650 euros, es decir, sufrir un incremento del 275% de la renta (sabiendo que su pensión es de solo es de sólo 1.450 euros) o abandonar el edificio forzosamente (Alejandra Mateo Fano)

"El futuro de Mari Carmen, pensionista de 87 años del madrileño barrio de Retiro, ha vuelto a quedar en manos de los juzgados. Esta semana ha sido ya la tercera vez en un año que se pospone el desalojo de la vivienda donde lleva habitando toda la vida. La primera ocurrió en octubre de 2025 cuando consiguió, gracias a la elevada presión sindical y mediática ejercida, que el lanzamiento se suspendiera en los juzgados la víspera.

Después, el 3 de junio, se aplazó 20 días la ejecución hasta finalmente volver a darle esta semana una prórroga. Esta última tregua hasta el 23 de septiembre, nueva fecha oficial de la ejecución inmobiliaria. En todo este tiempo no han cejado los pasacalles, encuentros, manifestaciones y toda clase de acciones de apoyo para acuerpar a la inquilina en lucha frente a los abusos de quienes quieren dejarla en la calle a la mayor brevedad.

El Sindicato de Inquilinas, organización con la que la octogenaria lleva todo este tiempo batallando por su casa, ha emitido este viernes un comunicado en el que ha dado a conocer la última resolución judicial. En la nota explican que el juzgado número 90 de Madrid ha estimado el recurso de su letrada que determinaba que este último aplazamiento de junio no se atenía a la legalidad. “El artículo 704 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LECRIM) que establece que si el inmueble a desalojar es la vivienda habitual del ejecutado, el juzgado otorgará un plazo de un mes para el desalojo. Al haberse dado un plazo menor al mes para el nuevo desahucio, el juzgado estima que a Maricarmen se le concede un nuevo mes y una nueva fecha de desahucio”.

Lo que a priori pudiera parecer una victoria parcial -la inquilina ha ganado varios meses en los que podrá permanecer en su casa mientras su defensa trata de volver a negociar un contrato asequible- en la práctica supone un acto de violencia institucional “brutal”, afirman las vecinas de Mari Carmen. “Lejos de suponer una gran victoria este aplazamiento no da una solución real al conflicto de Mari Carmen y supone una forma de violencia institucional que busca alargar la agonía de no saber qué va a pasar con su vivienda y tiene como fin desmovilizar el gran apoyo popular”, alegan. La pensionista ha sufrido un claro deterioro físico y emocional desde que recibió el primer burofax de no renovación por parte de Urbagestión, el fondo buitre que adquirió en 2020 la propiedad de su vivienda.


Cada decisión judicial de posponer el lanzamiento no hace sino alargar su agonía. La ansiedad se acumula lentamente día tras día mientras los Gobiernos central y autonómico rehúsan tomar cartas en el asunto. Beatriz Duro, abogada de la vecina, ya se pronunció sobre este hecho en el último intento de lanzamiento pospuesto. “Vivir dos desahucios en apenas 20 días es un tortura psicológica que ninguna persona debería pasar. Un aplazamiento del desahucio promovido por unas leyes rentistas que están acabando con su salud y literalmente con la vida de Maricarmen”, protestaba. “Al final es un procedimiento para cualquier persona que lo sufre resulta súper desgastante y genera muchísima incertidumbre, tensión, malestar, sumado a que tiene 87 años. Vemos que estos procedimientos son realmente crueles”, añadía Duro en conversación con El Salto.

Toda una vida de recuerdos en Retiro

Mari Carmen lleva en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda desde que sus padres se instalaron en el barrio de Ibiza, en Retiro en el año 1956, cuando ella tenía solo 17 años. Pensaba terminar su vida en él pero la propietaria de su piso tenía otros planes. Como ha ocurrido este año a miles de familias madrileñas, en 2018 el piso donde vio fallecer a sus dos progenitores fue adquirido por el fondo Urbagestión Desarrollo e Inversiones SL después de que la anterior propietaria vendiera toda la finca a Renta Corporación, uno de los grandes holding inmobiliarios de España, y este lo revendiera. Urbagestión está especializado en análisis y asesoramiento de inversiones inmobiliarias y su dirección recae en manos de los rentistas Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, que son a su vez titulares de más de una docena de empresas.


El contrato subrogado a su favor 15 años antes debía haberse extinguido en 2007 y la segunda subrogación del contrato (una vez fallecidos el primer titular y su cónyuge) sólo puede tener una duración de dos años, salvo en el caso de que el descendiente conviviente tuviese una discapacidad superior al 65%. “Maricarmen, a sus 87 años y con movilidad reducida debido a operaciones de cadera, sufre una discapacidad de 'tan sólo' el 50%, y de nada le han servido los derechos adquiridos durante 15 años de subrogación indisputada”, denunciaba meses atrás el Sindicato.

El Tribunal Supremo dio la razón el pasado mes de marzo a Urbagestión y la empresa solo ofreció dos opciones a Mari Carmen: o pagar un alquiler mensual de 1.650 euros, es decir, sufrir un incremento del 275% de la renta (sabiendo que su pensión es de solo es de sólo 1.450 euros) o abandonar el edificio forzosamente. Desde que manifestó su imposibilidad de abonar esas cantidades astronómicas, reclamando una renta más acorde a sus ingresos, las negociaciones con Urbagestión cayeron en saco roto. No hubo forma de dialogar ni de llegar a acuerdos.

Las inquilinas en lucha han señalado en todo momento la inacción institucional por parte del Ministerio de Vivienda. Primero, las administraciones hicieron caso omiso a la carta enviada por la anciana en la que imploraba una solución asequible para su situación. Después, la Ministra, Isabel Rodríguez, se reunió con el Sindicato de Inquilinas y Maricarmen para trabajar una propuesta sólida que pudiera salvarla del desalojo pero nadie de la organización ha recibido noticias al respecto cinco meses después de aquella cita. El Sindicato afeó el gesto a la ministra a través de un escrache que tuvo lugar el pasado 15 de junio durante su intervención en el acto del II Foro inmobiliario 360º, exigiendo una implicación real en el caso. “La forma de atajar el problema de Maricarmen es legislando para que nadie más deba pasar por este calvario”, han remarcado esta semana.

El marco legislativo tampoco estaba de su lado. En febrero cayó en el Congreso la prórroga de la moratoria antidesahucios, que contemplaba la suspensión de los lanzamientos en el caso de personas vulnerables —ella lo es, por lo que inicialmente se acogió al Real Decreto 11/2020—. Luego fracasó en el debate parlamentario la prórroga de los alquileres con los votos en contra de PP, Junts y Vox. La inquilina no pudo acogerse a este decreto ni siquiera en su corto periodo de vigencia puesto que la suspensión de dos años de los contratos se aplicaba a aquellos regidos por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y el suyo era de renta antigua anterior a la ley. Una casuística injusta que fue recurrida sin éxito ante el Tribunal Constitucional.

Naciones Unidas solicitó a España suspender cautelarmente el lanzamiento

“Ahora mismo legalmente no puede acogerse a nada, es decir, no hay nada legal que contemple su caso”, explicaba Duro hace una semana. Casos como el de Mari Carmen, afirmaban las vecinas de la pensionista recientemente, “ponen en el centro del debate público la necesidad de contratos indefinidos que impidan que familias se queden en la calle tras 5 años hagan lo que hagan. El caso de Maricarmen es aún más sangrante, teniendo en cuenta que lleva 70 años en esa vivienda”. Agotadas todas las vías legales a las que recurrir dentro del Estado español, la lucha por el derecho a la vivienda de Mari Carmen fue elevado al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas (Comité DESC) de Naciones Unidas este mes de junio.

Desde este organismo de la ONU se instó a España a suspender cautelarmente la ejecución mientras se tramitaba el procedimiento y se encontraban alternativas habitacionales, argumentando que el Estado tendría plazo hasta diciembre de este año para hacer alegaciones. Además, la defensa de Mari Carmen añadió tras las recomendaciones de Naciones Unidas que en su caso debería darse un juicio de proporcionalidad: no es igual el perjuicio que se está ocasionando a una anciana si ésta es desahuciada que el que se le está ocasionando a Urbagestión por no poder ejercer el derecho a la propiedad privada.

Esta resolución, sin embargo, carecía de carácter vinculante, aunque sí permitía a la judicatura disponer de herramientas como para motivar una resolución a favor de Mari Carmen. Actualmente no se ha valorado y por eso el desahucio sigue en pie. Hoy, la única alternativa habitacional que las instituciones de la Comunidad de Madrid le ofrecen —puesto que ella no tiene familiares directos ni otro lugar donde quedarse— es una residencia en Alcalá de Henares, por la que tendría que pagar cerca de 1.200 euros al mes. “No es una opción ni por la ubicación, ya que tarda una hora en transporte público en ir a su médico, ni por el precio, porque no lo puede pagar. En realidad ella es una persona autónoma que vive sola en su casa, que se hace la comida y la cena todos los días y que no tiene por qué ir a una residencia”, comenta Duro.

Querella criminal contra activistas del Sindicato de Inquilinas

La última comunicación que recibió el Sindicato de Inquilinas por parte de los propietarios de la vivienda ha sido la interposición de una querella criminal contra una de sus portavoces, Valeria Racu, por presuntos delitos de coacciones, descubrimiento y revelación de secretos, contra la intimidad y contra el honor. Ya el pasado 3 de junio alegaron que la vecina se había dedicado por activa y por pasiva a promover campañas de difamación contra ellos a través de las distintas acciones que organizó el sindicato para visibilizar su dramática situación. Urbagestión requiere asimismo 10.000 euros en concepto de daños y perjuicios por la campaña mediática llevada a cabo para arropar a Mari Carmen y defender su derecho a permanecer en su casa. El acto de conciliación, que estaba previsto para el jueves pasado, se celebrará en próximas semanas.

Hoy, para otorgar estabilidad y protección a las inquilinas, que actualmente pueden ser expulsadas de sus viviendas a voluntad del casero al cabo de cinco años, el Sindicato de Inquilinas propone establecer por ley contratos indefinidos. “Es la forma de poder tener proyectos de vida estables y a largo plazo que no dependan de cuándo se te acaba el contrato de alquiler. Esto ya está regulado en países como Inglaterra”, traslada Alicia del Río, portavoz de esta organización. A su juicio, las políticas de vivienda deberían poner fin “de una vez por todas” a la compra especulativa de inmuebles en aras de que éstos no acaben destinados a usos no residenciales como el alquiler turístico o por habitaciones.

“Las casas tienen que comprar para vivir en ellas, y esto ya se ha regulado en ciudades como Ámsterdam”, añade. Para muchos, el caso de Mari Carmen se ha convertido estos últimos meses en un emblema de la crueldad del sistema actual, que privilegia la ganancia individual al bienestar colectivo. El movimiento de vivienda lleva años reclamando a las distintas instituciones medidas legislativas que pongan coto a la voracidad de los fondos buitres, cuyas operaciones financieras ya han dejado en la calle a miles de vecinas en todo el Estado."