"La vida da muchas vueltas. Que le pregunten a Alberto González Amador.
En 2019, vivía con su mujer y sus tres
hijos en un piso de 90 metros cuadrados en Barajas, cerca del aeropuerto
de Madrid, en el barrio de la Alameda de Osuna. Su trabajo como técnico
en prevención de riesgos laborales no daba para coches deportivos. Ni
para dos pisos de 180 metros cuadrados cada uno en el barrio de
Chamberí.
Llegó después la pandemia; una catástrofe para la mayoría de los españoles. Para otros no.
Entre 2020 y 2023, las empresas de Alberto
González Amador ingresaron 8,1 millones de euros. Repito: 8,1 millones
de euros en solo cuatro años.
De esa cantidad, 4,7 millones de euros los
pagó Quirón Prevención, una filial del grupo sanitario Quirón. Son unos
ingresos que se disparan a partir de 2021: el año en que se conoce –no
consta fecha de cuándo empezó– su noviazgo con la presidenta de la
Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Otros dos millones más también tienen
relación con un importante ejecutivo de Quirón. Es esa comisión por la
compraventa de mascarillas en 2020. En el consejo de administración de
la empresa compradora, MAPE, se sentaba entonces Fernando Camino,
presidente de Quirón Prevención.
La Justicia hoy investiga si este alto
ejecutivo de Quirón fue cómplice de aquel pelotazo; si se llevó su parte
de esa comisión de dos millones por mascarillas. Los últimos datos que
ha desvelado la UCO –aún está pendiente el informe que se encargó hace
un año, esto es solo una pequeña previa– respaldan esa sospecha.
Se explica muy fácil. Basta revisar la cronología.
Alberto González Amador cobró los dos
millones de la comisión por las mascarillas en dos pagos: el 5 de mayo y
el 5 de agosto de 2020.
Apenas un mes después, el 11 de septiembre
de 2020, la mujer de Fernando Camino, Gloria Carrasco, compró a su
marido y a su hermano sus participaciones en una pequeña empresa que
tenían entre los tres: Círculo de Belleza SL. En ese momento, valoraron
esa empresa en solo 20.000 euros. Gloria Carrasco se convirtió así en su
única propietaria, tras pagar 8.000 euros por el 40% que aún no tenía.
El 4 de diciembre, Alberto González Amador
compró Círculo de Belleza a la mujer de Fernando Camino por 499.836
euros. Cerró la operación a través de otra empresa de su propiedad,
Maxwell Cremona, no a título particular.
Y al año siguiente, el 16 de diciembre,
Maxwell Cremona vendió Círculo de Belleza al propio González Amador por
solo 3.300 euros.
¿Cómo puede ser que una misma empresa
valga primero 20.000 euros, tres meses más tarde medio millón y al año
siguiente 3.300 euros? Como en todo truco de trilero, para encontrar la
bolita hay que fijarse bien.
Círculo de Belleza nunca valió medio
millón. Ni por asomo. No hay cómo justificar un precio así. Era una
empresa minúscula: ni en el mejor de los cinco ejercicios previos había
superado los 60.000 euros brutos anuales de facturación. Sus únicos
activos eran un viejo ordenador portátil y dos máquinas usadas de
depilación. Gestionaba un pequeño centro de estética en León, cerca de
la farmacia de la mujer de Fernando Camino. Era tan irrelevante su
cartera de clientes que lo primero que hizo González Amador una semana
después de comprarla fue cambiar su nombre. Y nunca la volvió a dedicar a
la depilación. Tras la compra, casi toda su facturación llegó en
exclusiva de Quirón Prevención: la empresa presidida por Fernando
Camino.
Cuando Camino vende su participación en
Círculo de Belleza a su mujer lo que hace es quitarse de en medio. El
código ético de Quirón prohíbe este tipo de negocios entre sus
ejecutivos y sus proveedores. Así no es él quien cobra de González
Amador.
¿Y por qué González Amador paga medio
millón por esta empresita de depilación láser? La sospecha de la
Justicia –está imputado por esa razón– es que este pago pudo ser un
presunto soborno a Fernando Camino: para lograr más contratos de Quirón
Prevención o a cambio del pelotazo de los dos millones. Camino estaba en
el consejo de la empresa que compró esas mascarillas.
¿Y por qué un año más tarde González
Amador se revende esa empresa a sí mismo por solo 3.300 euros? Pues
tiene también su posible explicación: así pudo apuntarse en el balance
de Maxwell Cremona unas minusvalías de 496.536 euros, que le permitirían
un beneficio fiscal.
Todo huele fatal en los negocios del
polimputado Alberto González Amador (está procesado o investigado en dos
causas por los presuntos delitos de corrupción en los negocios,
falsedad documental, administración desleal, organización criminal,
delito contable y fraude fiscal). Pero lo que más inquieta es el mínimo
común denominador. La mayor parte de los millones del novio de Ayuso
pasan, directa o indirectamente, por Fernando Camino y Quirón
Prevención.
Esta semana, un reciente informe de
Hacienda ha cifrado en 4,4 millones la fortuna que González Amador
recibió de Quirón solo en tres años, entre 2021 y 2023. Hacienda dice
también que las empresas del novio de Ayuso no contaban con los medios
para realizar los servicios de consultoría por los que recibieron estos
millones. Allí no había ni un solo empleado (no sabemos si seguían las
dos máquinas de depilación).
4,4 millones de euros es una cifra tan
inmensa que ni siquiera Ayuso la puede esconder, por mucha propaganda
que le pongan alrededor. ¿Qué pasaría si Begoña Gómez –es un suponer–
hubiera cobrado algo lejanamente similar de una empresa regada de
millones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez?
Buena parte de los medios, por lo que sea, han escondido en sus portadas esta información.
Ante este nuevo escándalo, la respuesta de
la Comunidad de Madrid ha sido la de siempre: mentir, insultar y
manipular. La Agencia Tributaria “debería ser dinamitada”, dice Miguel Ángel Rodríguez. “Quede
claro: el último contrato con Quirón fue el año 2010. La presidenta no
estaba ni pensada”, asegura también el jefe de gabinete de Ayuso.
Es falso, como de costumbre. Solo el año pasado, el Gobierno de Ayuso adjudicó a Quirón un nuevo contrato público de 120 millones de euros por
gestionar el Laboratorio Clínico Central. Quirón Prevención –la filial
de la que cobra sus millones González Amador– ha recibido decenas de
adjudicaciones y más de 250 contratos menores de la Comunidad de Madrid
desde 2019.
Durante la presidencia de Ayuso, los
hospitales de Quirón han cobrado de la Comunidad de Madrid alrededor de
mil millones anuales. No es un proveedor cualquiera: se lleva más del 3%
de todo el presupuesto de este gobierno autonómico: casi el 10% de todo
el gasto sanitario de la administración madrileña. Es difícil encontrar
una empresa con mayores intereses económicos con el Gobierno de Ayuso
que Quirón.
Es cierto que los convenios del Servicio
Madrileño de Salud con los hospitales que gestiona Quirón vienen de la
etapa de Esperanza Aguirre. Pero bajo la presidencia de Ayuso esos pagos
han crecido, y su Gobierno ha facilitado en los tribunales el cobro de
cantidades que antes la Comunidad discutía.
Durante la presidencia de Cristina
Cifuentes, Quirón mantenía un fuerte conflicto con la Comunidad de
Madrid por cuáles debían ser las cantidades a cobrar. La intervención
ponía peros a una parte de las facturas de los hospitales Quirón, que
consideraba que no estaban justificadas.
Quirón llevó el asunto a los tribunales.
¿La respuesta del Gobierno de Ayuso? Ceder y pagar. A partir de 2022,
sus servicios jurídicos dejaron de oponerse a buena parte de esas
reclamaciones y se allanaron, total o parcialmente, en los tribunales.
Las sentencias por esos juicios –hay ya una decena entre 2023 y 2025–
han supuesto para la Comunidad de Madrid un pago extra de 86 millones de
euros a Quirón.
En el verano de 2022, el Gobierno de Ayuso
también destituyó a la interventora de la Comunidad de Madrid, Marta
García Miranda. Era la responsable de fiscalizar los contratos y pagos
de la Comunidad de Madrid y, según distintas fuentes, quien ponía peros a
algunas de estas facturas. Tras su salida, los pagos a Quirón
aumentaron.
Y mientras tanto, los millones de la
pareja de Ayuso no paran de crecer. El informe de Hacienda solo detalla
las cifras hasta 2023, pero en los años siguientes hubo más.
En 2024, la empresa de González Amador
Maxwell Cremona cobró casi un millón: 944.836 euros. En el Registro
Mercantil no aparece el detalle sobre el origen de este dinero. Tal vez
dentro de otro año, en el siguiente informe de la UCO, lo logremos
averiguar."
(Ignacio Escolar, eldiario.es, 20/06/26, gráficos en el original)