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2.7.24

Facebook me censura

 Desde hace unas semanas, Facebook me elimina todas las entradas, por defecto. De modo que tengo que pedir que las restauren, una por una... A veces sucede, excepto en las de temas controvertidos (Gaza, especialmente), que quedan eliminadaas definitivamente... Es cansado, enervante, humillante y liberticida... Y claro, me están aburriendo...

Por si me cierran definitivamente, o si mis seguidores de Facebook (unos 300), quieren leer todas las publicaciones sin cortes, les he adjuntado las otras redes sociales en las que también cuelgo los artículos de mis blogs:   

X (antiguo Twitter): Raimundo de Ferrol, o directamente  https://x.com/RaimundoFerrol

Y Tumblr (desconocida, pero tiene fama de ser las más libre): ferrolano-blog, o directamente  https://www.tumblr.com/blog/ferrolano-blog 

 Si alguien conoce un plan mejor para sortear esta censura, agradecería su consejo.

Por cierto, todo empezó cuando colgué un artículo de El País sobre los retrasos en la atención de los enfermos de cáncer en los hospitales gallegos... 

 http://suicidiogallego.blogspot.com/2024/05/la-cola-del-cancer-en-el-hospital-de.html

Algún acusica (¿xunteiro?) se debió de inventar que maté a Prim. A partir de ese momento debí de entrar en una lista negra... y hasta hoy

15.11.19

La revolución del dinero digital

" ¿Cuán radical será la transformación que las monedas digitales provocarán en los métodos de intercambio y en nuestra visión del dinero? A la par del avance acelerado de la innovación en herramientas de pago digital, esta pregunta concita la atención del Foro Económico Mundial y de otras instituciones internacionales.

 Cualquiera sea el resultado del proyecto de moneda digital de Facebook (), ya sirvió de llamado de atención a empresas y autoridades de todo el mundo. Como dijo Otto von Bismarck: “Si tiene que haber una revolución, hagámosla en vez de sufrirla”. La pregunta para las autoridades no es si deben intentar dirigir la revolución de la moneda digital, sino cómo.

La moneda digital ya es un campo de batalla clave en finanzas, donde empresas tecnológicas, de procesamiento de pagos y bancos compiten por convertirse en puerta de entrada a la creciente economía de plataformas. Los premios para los vencedores pueden ser inmensos. En China, Alipay y WeChat Pay ya controlan más del 90% de todos los pagos móviles. Y en los últimos tres años, las cuatro empresas de pago más grandes que cotizan en bolsa (Visa, Mastercard, Amex y PayPal) se valorizaron más que las FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google).

 En cierto sentido, Libra está llegando tarde a la fiesta.Las oportunidades que ofrece el dinero digital son claras. En los países desarrollados, el traslado de dinero es excesivamente costoso e ineficiente, y los que terminan pagando más suelen ser los que menos pueden permitírselo. Como sostuve en un informe para el Banco de Inglaterra (BOE) hace unos meses, la mejora de estos procesos puede generar importantes réditos y beneficios sociales.En muchos de los mercados emergentes, en tanto, las necesidades (los posibles réditos) son todavía mayores, en particular en lo referido a pagos transfronterizos. 

Según el Banco Mundial, el costo promedio de las remesas internacionales persona a persona es alrededor del 7% del importe. Ya hay en marcha intentos de mejorar los canales de pago principales. Por ejemplo, TransferWise asegura que redujo el costo promedio de las transferencias transfronterizas para sus clientes a 0,74%. Pero las rutas menos exploradas siguen siendo un desafío, por los obstáculos que suponen las normas antilavado y la mala calidad de los datos.En vista de las inquietudes generadas por Libra, algunos bancos centrales han comenzado a explorar la opción de emitir monedas digitales propias. 

Otros están estudiando los espinosos desafíos legales y regulatorios que plantea el dinero digital, para poder proteger la estabilidad monetaria y financiera. Lael Brainard, gobernadora en la Reserva Federal de los Estados Unidos, sugirió hace poco que los riesgos de las criptomonedas superan los beneficios. 

En cambio, el Banco Popular de China avanza en un proyecto propio, aunque no con el modelo descentralizado de cadena de bloques “sin permisos” que imaginan los criptoentusiastas. El BPC quiere usar criptografía para emitir monedas destinadas a los bancos tradicionales, que luego se trasladarán a los clientes dentro del sistema bancario actual de dos niveles.

 De modo que si el Banco Central Europeo (u otros) quisieran ser el primer banco central en emitir dinero digital, sólo tienen que dar el paso. A los funcionarios puestos a analizar las opciones que presenta el dinero digital, les ofrecería cinco recomendaciones tomadas de mi informe para el BOE.

En primer lugar, las autoridades monetarias deben crear una infraestructura que permita la interconexión de métodos de pago alternativos. 

Cuando los bancos centrales actúan como plataforma de innovación, el sector privado puede florecer, como demostró el gobernador del BOE Mark Carney cuando otorgó a empresas de pago no bancarias acceso al sistema de pagos del BOE. Pero el éxito dependerá de la facilidad con que nuevos proveedores puedan acceder a la infraestructura del banco central, lo cual demandará un correcto diseño de interfaces de programación de aplicaciones para la recepción y el uso compartido de la información.

En segundo lugar, las autoridades deben introducir la nueva generación en materia de regulación de métodos de pago. 

Hay que actualizar las normas para dar cuenta de la creciente complejidad y de los riesgos cambiantes del sistema actual. Conforme el costo de los pagos se reduzca, el valor de los datos crecerá. Pero las normas actuales en relación con el uso compartido de datos, la seguridad y la responsabilidad son más bien rudimentarias.

 La avalancha de ingresantes al mercado da motivos para introducir un modelo de regulación multinivel (como hizo Singapur) y someter a rigurosa prueba la resiliencia financiera y los mecanismos de ciberseguridad de las empresas de pago.

En tercer lugar, los gobiernos deben promover mejoras en la identificación digital, que es esencial para ampliar la inclusión financiera, limitar el fraude cibernético y reducir costos.

 Algunos países ya han hecho avances impresionantes en este frente. La India, por ejemplo, resolvió en gran medida el problema de la identificación con el , que simplifica enormemente el proceso de conocimiento de los clientes en las redes. Los países que no tienen una tradición de emitir un documento de identidad nacional tendrán más trabajo que hacer, pero sus gobiernos pueden cooperar con el sector privado o usar conjuntos de datos nacionales de alta calidad ya disponibles, por ejemplo pasaportes y registros tributarios.

 En cuarto lugar, todos los países deben promover estándares de mensajería más sólidos para mejorar los mecanismos de pago transfronterizo, reducir costos y evitar fraudes. 

En este sentido, las mejoras en el etiquetado de los emisores y receptores de los pagos son el equivalente al código postal que ayuda a que las cartas lleguen a destino.

En quinto (e importantísimo) lugar, las autoridades deben formular una hoja de ruta para el abandono gradual del dinero físico. 

En Suecia, los pagos en efectivo se redujeron 80% en la última década, y a muchos otros mercados desarrollados sólo les faltan cinco o diez años para llegar allí. El pago digital aporta muchos beneficios, pero la experiencia sueca muestra que sin un plan coordinado, hay riesgo de que el ritmo de cambio excluya a ciertos grupos sociales. Cada país necesitará una estrategia para mejorar su infraestructura para los pagos (incluidas las redes de banda ancha y telefonía móvil) conforme cambien los hábitos de pago, para que nadie quede marginado.

La innovación en los métodos de pago avanza a un ritmo vertiginoso. Puede que algunas ideas no terminen de despegar, y otras tal vez necesiten una reorientación para volverse comercialmente viables. Es indudable que cuestiones como el poder de mercado o los riesgos para la ciberseguridad comenzarán a ser más dominantes en el debate político. 

Pero hecha la suma, es probable que los beneficios económicos y sociales de un sistema global de pago sin fricciones, confiable y libre de fraude sean mayores a los riesgos."                        

(Huw van Steenis, a former senior adviser to Bank of England Governor Mark Carney, is Chair of Sustainable Finance at UBS; Project Syndicate, 13/11/19)

 
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital...  LIBRA

 Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro, siguiendo el ejemplo italiano... europeseta electrónica para España:

   La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

  Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador: 

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

 Otras propuestas: 

El prometedor dinero fiscal

 Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

 Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

23.10.19

Varoufakis: el FMI debe tomar la idea de Libra... pero aplicándola a la reducción de los desequilibrios comerciales y financieros globales... reinventando el sistema monetario internacional de una “cámara compensadora internacional”... propuesta por Keynes... y rechazada en Breton Woods...

"La Libra Association se está fracturando. Visa, Mastercard, PayPal, Stripe, eBay y Mercado Pago abandonaron la alianza corporativa liderada por Facebook que sostiene a Libra, la criptomoneda con respaldo de activos con la que se pretendió revolucionar el dinero internacional.  (...)

Eso es bueno. Permitir a Facebook usar Libra para privatizar el sistema internacional de pagos hubiera sido un perjuicio para la humanidad. Pero las autoridades que ahora están poniendo freno a Libra deberían pensar en el futuro y hacer con ella algo innovador, útil y visionario: entregar Libra, o el concepto en que se basa, al Fondo Monetario Internacional, para que lo aplique a la reducción de los desequilibrios comerciales y financieros globales. 

De hecho, una criptomoneda a la manera de Libra puede ayudar al FMI a cumplir su propósito original.Cuando el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció con bombos y platillos el lanzamiento de Libra, la idea pareció interesante e inocua. Cualquiera que tuviera un teléfono móvil podría comprar unidades de Libra con moneda local y métodos habituales como tarjetas de débito y banca electrónica. 

Luego esas unidades se podrían transferir a otros usuarios de Libra para comprar bienes y servicios o saldar deudas. Para garantizar la plena transparencia, todas las transacciones se basarían en tecnología blockchain. Pero en marcada diferencia con Bitcoin, las unidades de Libra estarían totalmente respaldadas por activos seguros.

Para vincular Libra a activos tangibles, la asociación que la respalda prometió usar sus ingresos, junto con el capital semilla contribuido por sus empresas integrantes (al menos 10 millones de dólares cada una), para comprar activos financieros de alta liquidez y calificación crediticia (por ejemplo bonos del Tesoro de los Estados Unidos). 

En vista de la preponderancia de Facebook, no era difícil imaginar que llegaría un momento en el que la mitad de la población adulta del planeta (representada por 2400 millones de usuarios activos de Facebook al mes) de pronto tendría una nueva moneda para hacer transacciones entre usuarios sin pasar por el resto del sistema financiero.

La reacción inicial negativa de las autoridades fue torpe. Al resaltar los posibles usos delictivos de Libra, sólo consiguieron confirmar la sospecha libertaria de que enfrentados a la amenaza de perder el control del dinero, reguladores, políticos y bancos centrales prefieren asfixiar cualquier innovación monetaria liberadora. 

Es una lástima, porque el principal instrumento facilitador de la actividad ilícita es el dinero en efectivo a la vieja usanza, y sobre todo, porque Libra plantearía una amenaza a la totalidad del sistema político‑económico incluso si nunca se la usara para financiar el terrorismo o la delincuencia.Comencemos con los perjuicios de Libra para las personas. 

Hay que recordar el enorme esfuerzo invertido por la mayoría de los países en minimizar la volatilidad del poder adquisitivo de las monedas locales. Gracias a ese esfuerzo, hoy con cien euros o cien dólares se puede comprar más o menos lo mismo que el mes que viene. Pero de cien euros o cien dólares convertidos a Libra no puede decirse lo mismo.

 En la medida en que Libra estaría respaldada por activos denominados en diversas monedas, el poder adquisitivo de una unidad de Libra en cualquier país fluctuaría mucho más que la moneda local. 

De hecho, Libra se parecería a la unidad interna de cuenta del FMI, llamada “derechos especiales de giro” (DEG), que refleja un promedio ponderado de las principales monedas del mundo.Para ver lo que esto implica, piénsese que en 2015, el tipo de cambio entre el dólar y los DEG fluctuó hasta un 20%. 

Si en aquel momento un consumidor estadounidense hubiera convertido cien dólares a Libra, estaría sometido a la agonía de ver el poder adquisitivo local de las unidades subir y bajar como un yoyó. 

En cuanto a los habitantes de países en desarrollo, cuyas monedas son propensas a desvalorizarse, la facilidad para cambiar divisas provista por Libra aceleraría la depreciación, estimularía la inflación local y aumentaría la probabilidad y la intensidad de las fugas de capitales. (...)

La eficacia de la política fiscal se vería afectada por la contracción de la base impositiva a la par del traslado de los pagos a un sistema global dentro de Facebook. Y el golpe para la política monetaria sería todavía mayor.Para bien o mal, los bancos centrales manejan la cantidad y el flujo de dinero modificando las tenencias de activos financieros de los bancos privados. 

Cuando quieren estimular la actividad económica, les compran préstamos comerciales, hipotecas, depósitos y otros activos, con lo que los bancos tienen más efectivo para prestar. 

Y al revés cuando se trata de enfriar la economía. Pero cuanto más éxito tuviera Libra, más dinero transferiría la gente de sus cuentas bancarias a la billetera de Libra y menos capacidad tendrían los bancos centrales para estabilizar la economía. Es decir, la creciente fuga de fondos a Libra profundizaría la volatilidad y la gravedad de las crisis que afectan a personas y estados.

 La única beneficiada sería la Libra Association, que obtendría enormes ingresos por los intereses de los activos internacionales que acumularía con la enorme cuota del ahorro mundial absorbida por su plataforma de pago. Y pronto caería en la tentación de extender crédito a personas y corporaciones, con lo que el sistema de pagos subiría un nivel y se convertiría en un monstruoso banco mundial que ningún gobierno podría jamás rescatar, regular o liquidar.

Por eso es bueno que Libra se esté viniendo abajo, junto con el sueño de Zuckerberg de tener un monopolio privado de los pagos mundiales. 

Pero no hay que arrojar al bebé (la tecnología) con el agua sucia (el monopolio). La solución está en hacer que el FMI implemente la idea en nombre de sus estados miembros, para reinventar el sistema monetario internacional a tono con la propuesta que hizo John Maynard Keynes en la Conferencia de Bretton Woods (1944) para la creación de una “cámara compensadora internacional”, que fue rechazada.

Por eso es bueno que Libra se esté viniendo abajo, junto con el sueño de Zuckerberg de tener un monopolio privado de los pagos mundiales. Pero no hay que arrojar al bebé (la tecnología) con el agua sucia (el monopolio). 

La solución está en hacer que el FMI implemente la idea en nombre de sus estados miembros, para reinventar el sistema monetario internacional a tono con la propuesta que hizo John Maynard Keynes en la Conferencia de Bretton Woods (1944) para la creación de una “cámara compensadora internacional”, que fue rechazada.

Para crear este , el FMI emitiría una unidad basada en blockchain similar a Libra (llamémosla “kosmos”) cuyo tipo de cambio respecto de las monedas locales flotaría libremente. 

La gente seguirá usando las monedas locales, pero todas las transacciones comerciales y financieras transfronterizas se denominarán en kosmos y pasarán por la cuenta del banco central de cada país en el FMI. Se gravarán el déficit y el superávit comercial, y en caso de aumento súbito de la salida de capitales desde cualquier país, las instituciones financieras privadas deberán pagar un arancel proporcional. 

Estas multas se acumularán en una cuenta del FMI denominada en kosmos que operará a la manera de un fondo de inversión soberano mundial. 

De pronto, todas las transacciones internacionales se volverán plenamente transparentes y libres de fricciones, mientras que las multas, pequeñas pero significativas, pondrán coto a los desequilibrios comerciales y financieros y servirán para financiar inversiones ecológicas y una redistribución correctiva de la riqueza entre el Norte y el Sur.

Ideas brillantes que serían catastróficas en manos de aventureros privatistas deben ponerse al servicio del interés público. De ese modo, podemos aprovecharnos de su ingenio sin caer presa de sus designios."               (Yanis Varoufakis , Project Syndicate, 18/10/19)  


Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital...  LIBRA

 Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro, siguiendo el ejemplo italiano... europeseta electrónica para España:

   La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

  Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador: 

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

 Otras propuestas: 

El prometedor dinero fiscal

 Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria


 Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

29.7.19

¿Qué estrategia hay detrás de Libra, la criptomoneda de Facebook? Sus competidores chinos han demostrado que pagos y comunicaciones van de la mano y su combinación produce una mezcla muy rentable. Así que trata de frenar la expansión de sus rivales chinos y ganarse el favor del presidente, Trump, para que no despiece la compañía con una ley antimonopolio


Ahora que los reguladores empezaban a salir de su coma autoinducido para descubrir que ha crecido demasiado rápido y se ha vuelto demasiado grande, la empresa ha decidido redoblar su inquebrantable compromiso con su lema: “Move Fast. Break Things” (Muévete rápido. Rompe cosas).




Aquel tiempo en el que Facebook solo rompía las normas de privacidad y los procesos electorales ya es cosa del pasado, y, sin duda, lo echaremos de menos. Pero aquello no puede compararse con la posibilidad de romper —de una vez por todas— el sistema financiero mundial.

Con ese fin, Facebook presentó el pasado martes Libra, una criptomoneda, una infraestructura, una red; una ambigua entidad digital lo bastante amplia como para serlo todo para todo el mundo y, además, con la noble apariencia que le otorga su dominio “.org”. Es la última paradoja de Schrödinger de la economía digital: un blockchain [red de servidores independientes, que certifican transacciones] que también puede no serlo, que a su vez servirá como dinero… o no, con el fin de salvar o de enterrar a Facebook… o a todos nosotros.

No han trascendido muchos detalles de cómo funcionará exactamente, pero se puede discernir su objetivo. Libra permitirá a los usuarios —especialmente a aquellos desafortunados que no disponen de una cuenta bancaria pero sí tienen la suerte de tener una cuenta de Facebook— convertir dinero real en Libras, ingresar estas virtualmente, transferirlas o simplemente usarlas para pagar servicios.

Facebook no quiere que haya dudas sobre su humanitarismo comercial: Libra está aquí para ayudar a la banca mundial, no para arrebatarle los activos que le quedan. Así, por cada Uber y Mastercard que se ha asociado a Libra (las empresas han tenido cada una que desembolsar la pequeña suma de 10 millones de dólares, así que la época de las cosas gratis en Internet se acabó) hay una fundación u ONG, como Mercy Corps y Women’s World Banking, que le dan al capitalismo financiero y digital un rostro humano, incluso una carita sonriente. 

Sin estas ONG, la Asociación Libra parecería más bien un sindicato del crimen que impulsa la innovación (basta con fijarse en el número total de procesos judiciales recientes en los que están inmersos Uber, Mastercard y Facebook).  (...)

Aunque no lo parezca a primera vista, Facebook está siguiendo una estrategia arriesgada pero racional con una doble vertiente. Por un lado, la compañía necesita desesperadamente diversificar su negocio más allá de la publicidad. Por otro, quiere anticiparse todo lo que pueda a las duras medidas regulatorias que es muy probable que afloren a finales de año, cuando la campaña presidencial estadounidense esté en pleno apogeo.

La parte de la diversificación está clara: los competidores chinos de Facebook han demostrado que pagos y comunicaciones van de la mano y su combinación produce una mezcla muy rentable. 

Además, las personas sin acceso a una cuenta bancaria no estarán así siempre; y hoy lo más probable es que ese acceso se lo proporcionen los gigantes tecnológicos chinos, a medida que Pekín amplía los elementos digitales de su estrategia global de la nueva Ruta de la Seda. Sin unos servicios de pago consolidados, Facebook no podrá enfrentarse a Tencent o a Alibaba en los mercados extranjeros.

Además, al competir directamente con sus rivales chinos, Facebook puede ganarse el favor de Trump: un Facebook que intenta debilitar agresivamente la expansión mundial de las empresas chinas es un activo estratégico más importante para Washington que el Facebook pacífico de antaño. Por ahora, la intensificación de una guerra fría tecnológica es una buena noticia para Facebook, porque una retórica (y unas prácticas) tan airadas podrían paralizar los esfuerzos de Washington por desmembrar la compañía.

 Hay más razones que explican los movimientos de Facebook. Mientras se preparan para lidiar con la discusión pública sobre su futuro, parece que la compañía parece que se ha percatado de que su mejor arma es utilizar el mismo tipo de populismo que ha permitido a otros gigantes de Silicon Valley —especialmente, Uber y Airbnb— movilizar a sus usuarios en sus campañas antirregulación. 

Al posicionar su empresa como una fuerza rebelde frente a burócratas mediocres y aletargadas compañías establecidas, los estrategas de Facebook tratan de convencer al público de que su organización, la fuerza emancipadora de la disrupción universal, es víctima de una conspiración mundial de políticos clientelistas y competidores vagos. Teniendo en cuenta la animosidad del público hacia los bancos y sus reguladores, estos argumentos pueden funcionar.

 Con el lanzamiento de Libra, puede que Facebook esté reconociendo, aunque sea sutilmente, que su modelo de negocio va a cambiar.(...)

La apuesta a largo plazo de Facebook podría ser que una economía digital en la que los datos y los servicios digitales sean considerados como productos, puede ser tan rentable como una economía en la que la publicidad marque que los datos no sean tratados como mercancía. Con el nuevo modelo, Facebook tendría que pagar algo a sus usuarios por sus datos pero, a cambio, también podría cobrarles por sus servicios. 

Mientras todas esas transacciones puedan realizarse en una moneda bajo su control —y si Facebook consigue convencer a los usuarios de que sus datos, por sí solos, tienen mucho menos valor que los servicios que presta—, no sería un desenlace tan malo. De hecho, esto suena mejor que acabar troceando la empresa por la normativa antimonopolio.

Si Facebook está preparada para dar ese giro aparentemente radical hacia los pagos y las suscripciones, dejaría sin argumentos a muchos de sus detractores, que insisten en que hay que temer a esta compañía porque depende demasiado de la publicidad. Un Facebook diferente, abanderado de las criptomonedas, ¿no representaría una amenaza?

Lo cierto es que Facebook, junto con Amazon, Alphabet y otras empresas más, plantean un problema que es en esencia diferente a los de otras industrias. Mientras sigan comerciando con datos —y mientras los datos sigan siendo vitales para la democracia y la economía—, estas empresas ejercerán una influencia desproporcionada e indebida sobre decisiones que deberían tomarse en los Parlamentos, y no en los mercados

 El que la ejerzan recabando nuestros datos, y mostrándonos anuncios o comprando nuestra información, y vendiéndonos sus servicios, es lo de menos. Un modelo de negocio, no importa cuán rentable sea, nunca es un cimiento estable para una democracia sólida. Para eso están las constituciones."

18.7.19

Hace tiempo que Facebook quiere ser un país... una nación rica con cerca de 2.400 millones de usuarios. una nueva superpotencia surgida de la tecnología no de la geopolítica del hombre. Con su moneda ‘Libra’ pone en jaque la soberanía monetaria actual... Otra vez la tecnología en el siglo XXI como parte del problema, no de la solución...

"Hace tiempo que Facebook perdió la confianza del mundo. Hace tiempo que quiere ser un país. La empresa de Mark Zuckerberg trata de conectar dos vértices que se repelen como cargas magnéticas de distinto signo. Pero lo que la física niega lo sustituye la ambición, que es igual de inmensa que un océano sin orilla. 

La red social persigue convertirse en una nación rica, superpoblada, con cerca de 2.400 millones de usuarios (sumando WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger) que habiten su tierra digital. Una geografía conectada 24 horas diarias que transforme una torrentera de billones de datos en riadas de dinero; una nueva superpotencia surgida de la tecnología no de la geopolítica del hombre.

Hace tiempo que Facebook perdió la confianza del mundo. Hace tiempo que quiere ser un país. La empresa de Mark Zuckerberg trata de conectar dos vértices que se repelen como cargas magnéticas de distinto signo. Pero lo que la física niega lo sustituye la ambición, que es igual de inmensa que un océano sin orilla. La red social persigue convertirse en una nación rica, superpoblada, con cerca de 2.400 millones de usuarios (sumando WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger) que habiten su tierra digital. Una geografía conectada 24 horas diarias que transforme una torrentera de billones de datos en riadas de dinero; una nueva superpotencia surgida de la tecnología no de la geopolítica del hombre.

Zuckerberg despertó hace 18 meses con ese sueño. Desde entonces, en la sede central de la compañía, en Menlo Park, California, un equipo ha trabajado en secreto en recrear la identidad económica y social de un país: su divisa. El resultado es la forja de libra. Una criptomoneda que la red social planea lanzar en 2020 respaldada por 27 empresas, entre ellas Visa, Mastercard y Uber, y que puede ser un caballo de Troya geoestratégico y financiero.

 Si (porque esta historia se escribe en condicional) los 2.400 millones de usuarios de la plataforma utilizaran esta ciberdivisa para comprar y enviar dinero (como se hace en PayPal o WeChat) se podría convertir en la mayor entidad financiera del planeta. Si cada ahorrador occidental destinara una décima parte de sus fondos a libra, valdría dos billones de dólares. La alborada de un coloso —y su potencial desestabilizador— en el mercado de bonos. 

“Esta divisa son palabras mayores y hay que manejarse en terrenos de una gran cautela”, advierte Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “Es como si un Estado nuevo, y poderoso, emitiese una moneda que estuviera entre las diez más importantes del mundo”. Una divisa que además guarda la capacidad de rendir la soberanía monetaria de naciones débiles.

La criptomoneda de Facebook y sus socios oculta dentro un “tic-tac” que supera los límites de la economía. Porque, hasta ahora, la forma en la que se estructura el dinero y los pagos eran función exclusiva de las instituciones democráticas no de las grandes tecnológicas. Estos días, los reguladores se preguntan si las viejas herramientas de política económica servirán para controlar a estos gigantes. Usurpadas las funciones, se inflaman las luces rojas. 

“Todos los bancos centrales del mundo se opondrán a libra y Mark Zuckerberg, quien tiene una riqueza neta de 73.600 millones de dólares, puede arriesgarse a hacerlo. Sin embargo cuenta con amplias posibilidades de salir perdiendo”, reflexiona Guillermo de la Dehesa, presidente honorario del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Londres. De momento, se extiende la cautela de la que advertía Ontiveros. 

El Bundesbank alerta del “retorno al Salvaje Oeste dentro del sistema monetario” y el Banco de Inglaterra se aproxima “con una mente abierta pero no con una puerta abierta”. Una desconfianza que impregna a los propios dueños. “Me preocupa que libra le haga a la industria financiera lo que Facebook le hizo a la privacidad y al debate público”, alerta Jonas Kron, vicepresidente sénior de la firma de inversión Trillium Asset Management, que tiene unas 53.000 acciones de la red social.

Otra vez la tecnología en el siglo XXI como parte del problema, no de la solución; otra vez Facebook dará explicaciones en el Congreso estadounidense. El próximo 17 de julio, a petición de la demócrata Maxine Waters, presidenta del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, probablemente, el director ejecutivo de libra, David Marcus, contará un relato que se podría leer así:

— ¿Por qué han creado libra?, quizá pregunte Waters.
— Queremos emponderar a 1.700 millones de adultos en el mundo que no tienen acceso a servicios bancarios —, responderá la empresa.
— ¿Por qué debemos de confiar en Facebook? Le recuerdo el escándalo de Cambridge Analytica.
— Hemos reforzado los controles y la criptomoneda está respaldada por medios de pago (PayPal, Visa, Mastercard) con una experiencia de décadas en seguridad digital.

Este podría ser el arranque del interrogatorio. Pero la aceptación de la divisa será una batalla y Facebook lo sabía. Hay pistas. En enero fichaba al ex viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg, como responsable de Asuntos Globales y Comunicación y, según Financial Times, en septiembre se incorporará Edward Bowles, procedente del banco inglés Standard Chartered, para lidiar con los problemas regulatorios en Europa.

 Zuckerberg anticipaba la tormenta. Pero sobre todo la fragilidad que la tecnología ha provocado en muchas instituciones financieras. “Las grandes plataformas como Facebook, Google y Amazon lo que buscan es quitarle negocio a los bancos, al igual que Alibaba en China. Libra es la primera andanada”, prevé Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI.

Volatilidad

Porque la moneda de Zuckerberg, el “Mark”, como irónicamente propone llamarla Steve Forbes, editor de Forbes Media, está bien acuñada. No es un “bitcoin”. Es lo que se denomina una stablecoin. La respalda una cesta de monedas “tradicionales” y bonos. Con esta arquitectura se evita la volatilidad de las criptodivisas. Y, al ser de código abierto, cualquiera (pensemos en Amazon) puede construir aplicaciones sobre ella. Todo con un afán: controlar los dos billones de dólares que mueven las transferencias en el planeta. 

Facebook quiere enviar dinero al coste de un WhatsApp. “Probablemente empezará cobrando pequeñas tarifas por las transacciones a las empresas”, aventura Joaquín Robles, analista del bróker XTB. De momento, los consumidores podrían ahorrar 25.000 millones de dólares en comisiones. A cambio, eso sí, de entregar más datos y confiar en una compañía que demasiadas veces ha sido indigna de ello. Ni Fausto accedería a arder así en el infierno. 

“Libra necesita convencer de que no irrumpirá en los bancos centrales del mundo, de que no está refinando aún más su captura masiva de datos, de que no es un nuevo canal para el lavado de dinero”, desgrana Kevin Werbach, profesor de la escuela de negocios Wharton y referencia en tecnología digital. Desde luego, si la plataforma persigue recuperar la confianza (esencia de los servicios bancarios, el comercio y las relaciones humanas) de la sociedad lanzando libra tendrá que justificar sus contrasentidos. 

“Las promesas de Facebook de dar la bienvenida a la responsabilidad y la regulación suenan huecas. Solo hay que pensar en la decisión de fijar la sede [Libra Association] de la criptomoneda en Suiza: la peor jurisdicción secreta del mundo. En términos de transparencia es igual que abrir un café vegano dentro de un matadero”, compara Alex Cobham, director ejecutivo de Tax Justice Network, un grupo activista experto en fiscalidad.

La desconfianza es la auténtica moneda que maneja Facebook. Dentro de sus 27 socios no hay ningún banco. ¿Por qué? La plataforma se aproximó, cuenta The New York Times, a grandes firmas de inversión incluido Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Fidelity pero rechazaron participar, en parte por los problemas regulatorios y quizá porque la aventura anda concurrida. 

“JP Morgan está preparando su propia moneda y 13 de los mayores bancos del mundo lanzarán sus stablecoins el próximo año. ¿Confiaremos más en Facebook que en los bancos?”, se pregunta Giles Alston, analista de la consultora británica Oxford Analytica.

El viaje de Zuckerberg atravesará densos bancales de niebla. Elusión fiscal, lavado de dinero, privacidad, preocupaciones regulatorias o la posibilidad de que —matiza Standard & Poor’s— libra sea percibida como un pseudo depósito bancario. Incluso el tiempo le vuelve la espalda. El consorcio global Swift, líder mundial de servicios seguros de mensajería financiera, recuerda Meng Liu, experto de Forrester Research, “tardó más de 40 años en construir una red de 11.000 bancos que aplicara su solución”.

Pero Facebook carece de la virtud de la paciencia. Su antiguo lema “Move fast and break things” revela su relación con la sociedad y las horas. Escarmentada, muy pocos defenderán “al actor más terriblemente irresponsable del panorama tecnológico”, califica Enrique Dans, profesor del IE. Entonces, qué quedará tras tanto estrépito de porcelana rota. Los reguladores probablemente frenarán la entrada de libra en los créditos hipotecarios, los préstamos, la compraventa de acciones.

 “Sin embargo, la amenaza al negocio de las transferencias ya está ahí”, puntualiza Ontiveros. Un peligro que ensaya sus fronteras. “La divisa funciona bien como medio de pago pero no es un riesgo para el dólar. Porque detrás está el peso del contribuyente estadounidense y el mayor poder militar del mundo”, defiende Miguel Otero Iglesias, investigador principal del Real Instituto Elcano. Una batalla que ni Zuckerberg se atrevería a dar."                      (Miguel A. García Vega, El País, 13/07/19)



 Libra, la criptomoneda de Facebook


 Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro: 
 En Italia recurren a los mini-bot:
 Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

12.7.19

Hoy, Visa y Mastercard han logrado un dominio casi total del mercado de tarjetas. Libra es un intento de las multinacionales para ejercer un control aún mayor sobre nuestro dinero. Lo que realmente queremos de una moneda digital es la transparencia en sus operaciones y la privacidad de sus datos: Libra de Facebook es lo opuesto a eso... Los gobiernos deberían utilizar la innovación tecnológica para desarrollar una moneda digital internacional de circulación controlada y que funcione en interés del público

"Libra es el nombre que Facebook, la compañía global de redes sociales, llama su moneda digital internacional planificada. ¿Cuál es el propósito de Facebook con esta nueva moneda planificada?

 Según Facebook, Libra es "una simple moneda global y una infraestructura financiera que puedan usar miles de millones de personas". 

 En su declaración, la compañía dice que: "El mundo realmente necesita una moneda y una infraestructura digital confiables que unidas, puedan cumplir la promesa del "Internet del dinero". 

Asegurar sus activos financieros en su dispositivo móvil debe ser simple e intuitivo. Mover dinero alrededor del mundo debería ser tan fácil y rentable como, e incluso más seguro que, enviar un mensaje de texto o compartir una foto, sin importar dónde viva, qué haga o cuánto gane.

 "La innovación de nuevos productos y los nuevos participantes en el ecosistema permitirán reducir las barreras al acceso y el costo del capital para todos y facilitarán los pagos pequeños para más personas".

 Por lo tanto, el objetivo declarado es proporcionar una moneda para todo el mundo que utiliza Internet para comprar y vender bienes y servicios entre sí en todo el mundo, de manera impecable y con costos de transacción cercanos a cero. Los bancos internacionales y las monedas nacionales se pasarían por alto y se evitarían todos sus costos y comisiones. Además, todas las transacciones serían privadas y no serían visibles para las autoridades o los bancos. Y, supuestamente, más de mil quinientos millones de personas sin cuentas bancarias podrían realizar transacciones a nivel mundial en sus teléfonos y computadoras portátiles, sin utilizar efectivo.

La configuración de Libra puede hacer que las transacciones internacionales sean un poco más rápidas, pero en realidad no tan rápidas como los procesadores de pagos tradicionales. Parece que Libra puede hacer cerca de 1.000 transacciones por segundo. Un procesador de pagos tradicional como Visa puede hacer aproximadamente 3,000 transacciones por segundo.

En principio, cualquier moneda digital debería hacer que los pagos de bienes y servicios sean más sencillos y económicos para que las personas no tengan que llevar fajos de efectivo (por ejemplo, volar al país con una maleta). Una moneda digital parece ser el camino a seguir en el siglo XXI, pero de inmediato plantea problemas. ¿Quién controla esta moneda y qué pasa con las personas que quieren mantener efectivo y no quieren verse obligadas a tener una cuenta bancaria o una "billetera" de Libra para comprar cosas?

Facebook no es un pionero aquí: ya existe un servicio de pagos digitales en China con WeChat y Alipay. El problema aquí es la magnitud del alcance global de Libra, con los miles de millones de usuarios de Facebook y también la cantidad de grandes multinacionales que se han comprometido a respaldar y a usar la nueva moneda.

 Libra es la palabra latina para una libra de peso en plata u oro. Era una medida universal de valor en la época romana. Pero Libra de Facebook no será tal cosa. No es la moneda para la gente del futuro  controlada por la gente. 

Es una moneda privatizada con fines comerciales para Facebook y sus patrocinadores de inversión. Será propiedad y estará controlada por una junta de inversores corporativos multinacionales que se comprometerán con su capital para ponerla en marcha.

 La moneda del dólar estadounidense es propiedad del gobierno de los Estados Unidos. Esto es lo mismo para otras monedas nacionales. Como tal, hay regulaciones y leyes sobre cómo se emiten las monedas nacionales. Nada de eso se aplicará a Libra. Los tenedores de Libra tendrán que confiar en Facebook y en la junta de inversión, no en ningún gobierno, de que nada malo le sucederá a su dinero.

 Facebook dice que utilizará la tecnología blockchain, el sistema de asentamiento digital descentralizado que está detrás de las llamadas criptomonedas, como bitcoin. Las criptomonedas tienen como objetivo eliminar la necesidad de intermediarios financieros al ofrecer pagos en línea directos de igual a igual (P2P). 

Blockchain es un "libro mayor" que contiene todas las transacciones por cada unidad de moneda. Se diferencia de los libros de contabilidad existentes (físicos o digitales) en que está descentralizado, es decir, no hay una autoridad central que verifique la validez de las transacciones. En su lugar, emplea la verificación basada en pruebas criptográficas, donde varios miembros de la red verifican "bloques" de transacciones aproximadamente cada 10 minutos. El incentivo para esto es la compensación en forma de nueva criptomoneda "acuñada" para el primer miembro que proporcione la verificación.

 El propósito del dinero en una economía capitalista es primero como un medio de pago universal, luego como un depósito de valor y, finalmente, como una unidad de cuenta en los balances. Las criptomonedas no cumplen estos tres criterios.

 Su función como unidad de cuenta y almacenamiento de valor se ve muy afectada por su naturaleza especulativa. El valor de bitcoin es muy volátil porque en realidad solo es comprado y vendido por especuladores y no es utilizado por el público en general o las corporaciones para transacciones o ahorros.

 Libra ni siquiera tiene la ambición de Bitcoin de ser una moneda digital descentralizada universal para las personas. Será una moneda privada diseñada para extender el control de Facebook sobre el poder de compra de sus 4 mil millones de usuarios y ganar dinero.

 Libra es realmente, en la jerga financiera, un fondo cotizado (ETF), donde el valor de Libra se basa en una "canasta" de cinco monedas nacionales (dólares, euros, yen, libras esterlinas y francos suizos) de acuerdo con un índice ponderado. Libra no es una verdadera moneda digital internacional por derecho propio, sino que depende del valor de estas principales monedas nacionales. 

Es una moneda privada para los usuarios de Facebook. Será similar a los Derechos especiales de giro (DEG) utilizados por el FMI para la liquidación de contribuciones y pagos de los gobiernos nacionales al FMI. Los DEG también están vinculados al valor de las monedas nacionales como el dólar.

 Y aquí está el problema. Si compra algunas Libras y las guarda en su "billetera" de Facebook Libra para futuras compras, no obtendrá ningún interés como lo haría si tuviera depósitos en dólares en un banco. Pero estas Libras que se encuentran en billeteras de todo el mundo será invertido por la junta multinacional en activos financieros para ganar dinero para ellos. 

En efecto, todo el interés se dirige a los propietarios de esta moneda privada, es una forma de señoreaje, anteriormente solo disponible para los gobiernos nacionales y los bancos centrales para el uso de sus monedas. Como lo indica el libro blanco: "El interés en los activos de reserva se utilizará para cubrir los costos del sistema, garantizar tarifas de transacción bajas, pagar dividendos a los inversionistas que proporcionaron capital para reactivar el ecosistema y respaldar un mayor crecimiento y adopción ... ..Los usuarios de Libra no reciben un retorno de la reserva ".

 De hecho, las enormes cantidades de Libras que se acumulen en las "billeteras" de los usuarios de Facebook estarán disponibles para que el consejo especule sobre los activos financieros a nivel mundial, agregando así una nueva dimensión a la posibilidad de burbujas de crédito y caídas financieras que podrían volver a golpear a los miles de millones de usuarios de Libra.

 La regulación de los bancos y otras instituciones financieras no ha funcionado, como lo demostró la crisis financiera mundial. Y el enorme aumento de la deuda del sector privado continúa junto con el aumento de la deuda del sector público que se multiplicó para rescatar al sistema bancario global. 

Con una Libra exitosa, se crearía otra nueva capa de deuda alimentada por crédito, con repercusiones para miles de millones de personas y esta vez sin ningún tipo de seguro de depósito por parte de los gobiernos.

 Lo que es preocupante desde el punto de vista del capital global es que si una gran parte de la población de un país utilizara Libras en lugar de la moneda soberana, los bancos centrales podrían quedar impotentes o incapaces de detener la rápida conversión de su moneda a Libras durante períodos de dificultades financieras. 

Ahora se podría decir que son buenas noticias para las personas, que no para el capital. Las personas necesitan romper con el control de los bancos centrales, los bancos comerciales y los gobiernos y "liberar" la moneda y reducir el costo de nuestras transacciones.

 Pero Libra no va a cumplir con este objetivo. La afirmación de Libra de que la moneda se diseñará y operará "como un bien público" con una "gobernanza descentralizada" es difícil de relacionar con una estructura operativa compuesta por corporaciones globales no responsables y altamente centralizadas como Facebook, Uber y Paypal.

 Con el uso de efectivo cada vez más restringido, ya dependemos de un puñado de grandes bancos para administrar nuestro dinero y realizar pagos, mientras que Visa y Mastercard han logrado un dominio casi total del mercado de tarjetas. Visa ahora representa el 98% de las tarjetas de débito emitidas en el Reino Unido. Libra es realmente un intento de las multinacionales para ejercer un control aún mayor sobre nuestro dinero.

 Lo que realmente queremos de una moneda digital es la transparencia en sus operaciones y la privacidad con sus datos: Libra de Facebook es lo opuesto a eso.

  Lo que sí muestra es que el control burocrático, ineficiente y autocrático de nuestro dinero por parte del estado y sus instituciones está ahora bajo la amenaza de las compañías de tecnología mega global que usan su control de las redes sociales. Esto es irónico justo cuando los partidarios de la Teoría Monetaria Moderna nos dicen que es el estado el que controla y genera dinero para que podamos usar el estado para obtener empleo e ingresos para todos. Ahora parece que el estado será desafiado por mega monopolios privados para el control de nuestro dinero.

 Lo que realmente necesitamos es el control democrático de las instituciones financieras y el control de empresas de mega-tecnología como Facebook, Google y Amazon. Los gobiernos deberían entonces utilizar la innovación tecnológica para desarrollar una moneda digital internacional de circulación controlada y que funcione en interés del público. Pero tal moneda digital pública requeriría la propiedad y el control común por las instituciones financieras y por los monopolios digitales. Mientras tanto, lo será el dólar estadounidense o Libra ... tal vez."              (Michael Roberts, 29/07/19)


 Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro: 

 En Italia recurren a los mini-bot:


 Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

5.7.19

Mini-bot italiano vs. libra de Facebook: lo que la moneda esconde

"Estos días atrás se han sucedido dos anuncios en materia monetaria que están íntimamente entrelazados aunque pudiera no parecerlo.
Por un lado, el anuncio del Gobierno italiano de su intención de poner en circulación una moneda paralela a la que llaman mini-bot. Por otro lado, el anuncio de Facebook de que en 2020 pondrá en circulación, junto con otras grandes corporaciones, su propia moneda, la libra, vinculada a una Blockchain descentralizada y a una plataforma de contratos inteligentes, según reza su Libro Blanco.

 Aunque en apariencia se trata de cuestiones muy distintas, no lo son tanto si reflexionamos sobre ellas tomando como eje vertebrador un principio político básico vinculado a la moneda: la soberanía.

Así, el Gobierno italiano pretende emitir los mini-bots para superar el restrictivo marco monetario y fiscal del euro y contar con un instrumento monetario para la financiación de su política fiscal. Su intención es crear una moneda paralela de naturaleza fiscal que pondría en circulación como pago de prestaciones o salarios del sector público, circularía como medio de cambio en los intercambios privados si es capaz de generar la confianza necesaria entre las partes —o, en su defecto, si el Estado italiano impone su curso legal— y se destruiría en el pago de impuestos.
Por su parte, Facebook, aparentemente y bajo la pantalla de la inclusión financiera, trata de penetrar en negocios que hasta ahora habían estado mediados por operadores bancarios y financieros tradicionales y que, en la mayor parte de los casos, exigen la titularidad de una cuenta bancaria para realizarse (pagos, envío de remesas, etc.).

Bien es cierto que, probablemente, el negocio no resida tanto en los ingresos derivados de las transacciones que usen la nueva moneda y su plataforma sino del acceso a los datos que, de forma consentida o no, podrá obtener de sus usuarios. En cualquier caso, es de prever que su extensión generalizada, más allá de los países menos desarrollados, a los que en principio parece estar circunscrita, tendrá un potente impacto sobre la industria financiera.

 A efectos de lo que aquí nos interesa, hay que destacar que ambos fenómenos suponen movimientos disruptivos desde el ámbito monetario con intención de desbordarlo en sus expresiones actuales y en sus respectivos espacios de circulación monetaria: el territorio italiano, en el primer caso; y potencialmente el mundo, en el segundo. O, dicho de otra forma, ambos anuncios tratan de alterar la relación básica que la moneda mantiene actualmente en dichos espacios con el principio político que le da sustento en su concepción moderna: la soberanía.

(...)  ¿qué disrupción vienen a plantear ambos anuncios? Pues, en el caso italiano, está claro: se trata de un intento de recuperar la soberanía nacional sobre la emisión y circulación monetaria en Italia que, con la creación del euro, fue transferida al Banco Central Europeo. Lo que el Gobierno italiano trata de expresar es que la relación entre las necesidades monetarias de su economía y la política monetaria definida por el BCE no les satisface y, en consecuencia, desean recuperar —al menos de momento— una soberanía compartida.
Evidentemente, la reacción no se hizo esperar y la posición en contra de las autoridades europeas fue clara, reivindicando que la soberanía sobre la moneda europea es única y se ejerce desde el Banco Central Europeo.

Pero ¿y en relación con la libra de Facebook? En este caso, estamos ante una auténtica mutación del principio que ha gobernado la creación monetaria y su circulación desde la aparición del Estado moderno. Lo que Facebook pretende es introducir una moneda que aspira a convertirse en símbolo de valor y cuya circulación funda un nuevo espacio social, circunscrito a los usuarios de sus plataformas y desvinculado de cualquier relación de soberanía con respecto al poder político.
Lo que define a la libra, lo que la hace enormemente disruptiva, es que su emisión y circulación no tendrá detrás ningún Estado ni grupo de ellos —o, lo que es lo mismo, ningún poder político democráticamente electo— que la respalde. El Estado, ningún Estado, será garante de su valor ni definirá qué contratos pueden ser saldados mediante su uso.

En su lugar, aparece un grupo de 100 grandes corporaciones, entre las que evidentemente no es ninguna casualidad que no haya ningún banco, que serán las que definirán quiénes, cómo y para qué podrán usar esta moneda digital. La existencia de esas grandes corporaciones y su capacidad normativa en relación con la libra es lo que la distingue de las criptomonedas al uso y por eso, más que una criptomoneda, estamos ante una moneda digital privada con vocación, paradójicamente, de convertirse en un bien público.

Puestos ambos fenómenos en perspectiva, las contradicciones son manifiestas: mientras que unos aspiran a una forma de soberanía tradicional que cada vez presenta un encaje más complejo en el tablero europeo, la creación de la libra anuncia la semilla de una nueva forma de soberanía que se emancipa progresivamente de la tutela y supervisión del Estado nacional y aspira a sustituirla.
Quizá sea atrevido expresarlo en estos términos, pero lo que Facebook está proponiendo, y frente a lo que deberemos estar alerta, es una nueva forma de pacto social en que el lugar del Estado lo ocupan ahora grandes corporaciones que, de entrada, ya se han dado a sí mismas y a su población —esa comunidad virtual de más de 2.300 millones de personas— uno de los pilares básicos para ejercer un poder soberano: su propia moneda. ¿Qué será lo siguiente?"                 (Alberto Montero,  El Confidencial,  03/07/19)


Para conseguir la soberanía financiera y, también, como alternativa a la salida del euro: 

 En Italia recurren a los mini-bot:


 Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html